causa de la ignorancia y el pecado de los hombres. La creación protesta por el deterioro al que ha sido sometida en los siglos más recientes por la mano del hombre, particularmente a partir de la Revolución Industrial, debido a la combustión desproporcionada de hidrocarburos, ya no hay un año sin desastres en alguna parte del planeta, y la tecnología nada puede hacer ante las fuerzas de la naturaleza. Pasmosamente somos espectado- res de lo que hemos provocado, y los desastres que conocemos sólo son el inicio de otros mayores que vendrán en los próximos años.
La Palabra de Dios enseña que el Señor hizo la naturaleza que nos rodea. Todo lo existente recibió su ser por la acción de Dios. Pablo menciona que la naturaleza está “caída” –igual que el hombre– es decir, que no está en su debido ser, sino en una situación de violencia, “antinatural”. La natu- raleza que vemos no es la “natura” en su estado primero, sino que es una “natura laesa”, esto es: una natura herida. A ella también le alcanzó la maldición por el pecado del hombre.
La creación gime
“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también noso- tros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu...”
(Romanos 8:22, 23a).
Romanos 8:19–27.
Entender que la creación de Dios, hoy más que nunca, asiste a un su- frimiento real; identificar las cau- sas por las que la creación gime y enlistar cuáles son nuestras res- ponsabilidades como individuos y como Iglesia para atenuar ese do- lor y llevarla a la libertad gloriosa que esperamos los hijos de Dios.
P a r a M e M o r iz a r o b je t iv o N a r r a c ió N L e c t u r a b a s e
Estamos ante una urgencia, una situación en la que la humanidad día a día se hace más consciente de la tragedia ambiental que nos rodea. Dios orde- nó al ser humano cuidar la creación (Génesis 1:26 y 28). El hombre recibió un regalo inestimable pero tristemente no ha sabido administrarlo sabia- mente. Por eso, hoy más que nunca, la creación espera ansiosamente la manifestación de los hijos de Dios. Ciertamente sus gemidos se comparan con los de la mujer que tiene dolores de parto, esos dolores y esos gritos indican el nacimiento de una nueva creación. Después del dolor espera- mos gozo, anhelamos una “regeneración” (Mateo 19:28). En el pasado la Tierra fue conmovida por la voz Dios. Hoy al pueblo de gracia lo conmueve el amor de nuestro Señor.
1. Identificando la Creación de Dios.
A. El vocablo “creación” –ktisis, en griego– aparece cuatro veces en Romanos 8:19-25 ¿Podría identificar en estos versos al menos un rasgo y una acción atribuida a ella?
B. Un problema exegético que se ha debatido desde la antigüedad es so- bre el significado del término creación, ktisis, empleado en la Biblia; con él, Pablo a veces designa el conjunto de los seres humanos, a veces el conjunto de todos los seres creados, a veces, la humanidad y el cos- mos juntos ¿Cómo puede usted definir la creación de Dios? La creación del universo incluye la del tiempo, por lo que no puede hablarse de tiempo antes de la Creación. El tiempo tiene un comienzo absoluto, que es el del universo material. Dios trasciende tanto el tiempo como el espacio. No forma parte de su creación, aunque ésta sí depende de Él. ¿Qué incluye toda la creación, aparte del ser humano?
C. La “creación” que describe Pablo “fue sujetada a vanidad”, v. 20.
¿En este contexto, qué significa “vanidad” para usted? ¿Perdió su verdadera finalidad la creación inerte? ¿Fue condenada al fracaso la creación vegetal? ¿Fue sometida a frustración la creación animal?
¿Fue sujetada a vanidad toda la raza humana? Efesios 4:17 y Hechos 14:15.
¿Fue sujetada a vanidad incluso la creación espiritual (incluidos los cristianos)?
Amplíe con base en Eclesiastés 1:14 y 12:1-8.
¿Cuál de estas “creaciones” es capaz de sentir “anhelo ardiente”? D. Gemir (del lat. gemere) significa expresar naturalmente, con sonido y
voz lastimera, la pena y el dolor. Por extensión, es el sonido que pro- duce un animal o una cosa con semejanza al gemido de las personas. Con base en el verso 22, ¿qué significa para usted “que toda la creación gime a una”? Pablo dice que los que tenían “la primicias del Espíritu” (Romanos 8:23) se unían a “toda la creación” en sus gemidos. ¿También “gime a una” usted deseando ardientemente ser “libertado… a la liber- La creación gime a N á L is is
tad gloriosa de los hijos de Dios”, esperando y anhelando “la adopción, la redención” de su cuerpo físico?
La creación de Romanos 8:19-25 “fue sujetada a vanidad en esperanza” v. 20 ¿“en esperanza” de qué?
E. Una similitud notable es evidente entre Romanos 8:21 y 23 y Tito 2:13, anote tres elementos comunes de estos pasajes.
2. Nuestra responsabilidad ante la esperanza de la creación.
1. La “creación” de Romanos 8:19 aguarda un evento. Identifique el even- to que ella aguarda.
2. ¿Qué significa “la manifestación de los hijos de Dios” y cuándo ocurre? Algunos textos clave pueden ser: 1 Corintios 1:7; 2 Timoteo 4:1; 1 Te- salonicenses 4:13-14; Romanos 8:18.
3. ¿Quiénes son los “hijos de Dios” que figuran en el “evento”? Consultar Romanos 9:8; Gálatas 3:26-27; 1 Juan 3:2 y 5:4 y 5.
4. Gálatas 6:15 nos habla de una “nueva creación”, relaciónela con la “nueva criatura” de 2 Corintios 5:17 ¿Somos ya un “hombre regenera- do” –kainh ktisis– mediante Cristo? ¿Considera que para iniciar un cui- dado y una renovación en la creación material de Dios nuestra primera obligación es cambiar nuestra vieja manera de vivir por una totalmente nueva en Cristo Jesús?
Desde que el pecado entró al mundo por la primera pareja (hace más de seis mil años), la creación está gimiendo esperando que se ma- nifiesten los hijos de Dios. Uno se preguntará: ¿no ha habido hijos de Dios desde entonces? Sí los ha habido, pero ¿se han manifestado? ¿Cómo podría usted manifestarse ante el mundo como verdadero hijo de Dios?
¿Qué actitud le gustaría tomar como individuo y como Iglesia en relación con el cuidado y respeto de la naturaleza creada por Dios?
En términos de redención, la esperanza del cristiano es la misma es- peranza de toda la creación: alcanzar la liberación, cumplir el gran propósito para el cual fuimos creados y poder decir todos a una sola voz: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Apocalipsis 4:11.
Los padecimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria (la felicidad) que ha de manifestarse en nosotros: “Porque esta leve tribula- ción momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.” 2 Corintios 4:17.
Entonces “enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá más muerte, ni luto, ni llanto, ni pena, porque el primer mundo ha desaparecido.” Y el que estaba sentado en el trono dijo: “ahora hago todas las cosas nuevas” Apocalipsis 21:4-5. a P L ic a c ió N c o N c L u s ió N La creación gime
Lección 13
Marzo / 27 / 2010
Dios interviene en la historia de la humani- dad y todo lo conduce para el bien de aque- llos a quienes ama y responden a ese llama- do. Esto solamente es efectivo para aquellos a los que Él ama, y es efectivo para aquellos que responden al llamado. Es la experiencia del creyente que sabe que Dios tiene el control de todas las cosas y se somete a su autoridad.
Pablo aquí describe el carácter del verdadero creyente que confía en Dios en todas las circunstancias; en las prósperas y en las adversas, en los días llenos de gozo y en las noches de dolor. Para él, no hay noticia más importante que saber que Dios obra en su favor, el creyente confía en quien lo ha llamado. Junto con el llamado de Dios también hay una cadena de eventos divinos: Dios nos conoció, predestinó, llamó, justificó y glorificó. Estos verbos aparecen en tiempo pasado, pero en el original, están escritos en un tiempo parecido al pretérito imperfecto, es una acción iniciada en el pasado, pero que se conti- núa hasta el presente. Dios nos conoció (nos conoce de manera anticipada), nos predestinó (nos provee un destino, previamente abre un nuevo horizonte) para tener la imagen de Cristo, nos llamó, (nos invita a vivir en iglesia), nos justificó (nos perdonó los pecados) y nos glorificó (nos da un lugar de honor) El centro de toda la acción divina es Cristo y a las cinco acciones de Dios, nos corresponde realizar una: Imitar a Cristo, ser como el Hijo de Dios.
I. Dios defiende, Cristo intercede (8:31-34)
Pablo les envía el mensaje a los cristianos en Roma, una pequeña
iglesia formada por judíos que están lejos de su tierra, pobre, per- seguida por la sociedad, recientemente expulsada de la sinagoga y desconocida por sus hermanos judíos ¿Cómo recibirían estas pala-
bras “Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros”? ¿Qué efecto tendría el mensaje del texto 8:32? La justificación es la defensa que