Mujeres y Plaguicidas
Una mirada a la situación actual,
tendencias y riesgos de los plagicidas.
Estudio dE caso En Palmira, colombia
Elsa Nivia
©RAPALMIRA Elsa Nivia
Con la colaboración de: Luis Alberto Sánchez S. Marco José Nivia Gil ISBN: 958-33-1809-4 Fotografías: Rapalmira Diseño: El Bando Creativo Primera Edición
las personas e instituciones que hicieron posible la realización del estudio, en especial al Ecofondo, Corporación que ha co-financiado proyectos a Organizaciones No gubernamentales que, como éste, buscan mejorar en Colombia nuestras condi-ciones ambientales, sociales y económicas; a la
Secre-taría Departamental de Salud del Valle del Cauca y la Unidad Ejecutora de Saneamiento, UES, de Palmira, cuya participación hizo posible la realización del estudio en salud; a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira y a su Instituto de Estudios Ambientales, IDEA; al Co-mité de Relaciones entre Centros Internacionales de Investigación y Organizaciones No Gubernamentales CGIAR/ONG´s; a la Comercializadora Internacional de Productos Biológicos, Coinbiol; a la Secretaría de Salud Municipal de Palmira; a la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas de América Latina RAP-AL, adscrita a PAN Internacional (Pesticide Action Network), por el apoyo y la información brindada.
Al doctor Abraham Cojocaru, médico director de la investiga-ción en salud, y al equipo de profesionales y técnicos de la Secretaría Departamental de Salud y la Unidad Ejecutora de Saneamiento (UES) de Palmira, quienes aportaron sus valiosos conocimientos sobre el tema e hicieron posible el estudio en salud; al ingeniero agrónomo José Erlin Pulido, quien desempeñó con mística y responsabilidad las funciones
Agradecimientos
de Asistente de Rapalmira; al grupo de agricultore(a)s, trabajadore(a)s y sus familias de los corregimientos de Rozo, La Torre y La Acequia del Municipio de Palmira, Valle del Cauca, quienes participaron de las acciones de capacitación e investigación y compartieron la filosofía del proyecto, en especial a Mario Aguirre (q.e.p.d.), Sergio Lenis, Gonzalo Lenis y Carlos Zúñiga, quienes apoyaron activamente el desarrollo de las acciones logisticas y de campo en sus parcelas; al doctor Miguel A. Altieri del SANE, quien realizó dos visitas de campo a la zona del estudio, aportó conocimientos científicos y recomendaciones técnicas y gestionó recursos financieros de apoyo ante el Comité CGIAR/ONG´s. Y a los estudiantes que para obtener su título realizaron una tesis y trabajos especiales en el marco del proyecto, como Claudia Patricia Benjumea, Beatriz Torres, Alejandro Patiño y Wilson Trujillo, de la Universidad Nacional de Colombia sede Palmira.
Agradecimientos muy especiales al ingeniero agrónomo Luis Alber-to Sánchez, miembro de la Junta Directiva de Rapalmira, y a Marco José Nivia Gil, quienes hicieron posible con sus pacientes revisiones y valiosas sugerencias, que esta publicación saliera a la luz y estuviera a disposición de los interesados.
Contenido
1. TENDENCIAS EN EL USO
DE PLAGUICIDAS QUÍMICOS ...17
Uso creciente de plaguicidas ... 19
Plaguicidas en Colombia... 22
Políticas que favorecen el uso de agroquímicos ... 24
Plaguicidas y pérdida de la seguridad y soberanía alimentarias ... 25
AGRADECIMIENTOS ...3
PRESENTACIÓN ...11
INTRODUCCIÓN ...15
2. CONTAMINACIÓN AMBIENTAL POR PLAGUICIDAS ...27
Contaminación y degradación de ecosistemas ...29
3. TOXICOLOGÍA DE PLAGUICIDAS ...33
Toxicidad aguda ... 35
Toxicidad crónica ... 39
Toxicidad de contacto ... 40
Efectos sobre el sistema inmunológico ... 41
Cáncer ... 42
Mutaciones genéticas ... 43
Alteraciones hormonales o endocrinas ... 43
No hay “dosis segura” ni “riesgo aceptable” ... 44
Efectos sobre la reproducción ... 45
Teratogénesis: defectos de nacimiento ... 46
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) .... 46
4. MUJERES Y PLAGUICIDAS: ESTUDIO DE CASO ...49
Conceptos básicos...51
Exposición de mujeres a plaguicidas ...51
Los niños, los más afectados ...53
Qué hacer? ...56
Descripción del estudio de caso ...57
Características de la zona del estudio ...57
Aspectos económicos ...58
Actividades del proceso de diagnóstico ...60
Suelos y cultivos ...61
Elevado uso de agroquímicos ...61
Uso de semillas mejoradas ...63
Agroquímicos más utilizados ...64
Principales plagas ...65
Condiciones de uso de plaguicidas ...66
Resultados del diagnóstico en salud destacando la situación de la mujer ... 69
Exposición aguda: determinaciones de actividad de colinesterasa ... 69
Sobreexposición de hombres y mujeres a insecticidas anticolinesterásicos ... 72
Exposición crónica: análisis renales y hepáticos ... 74
6. CONSIDERACIONES FINALES ...91 La falacia del “uso seguro” ... 93 Consideraciones éticas ... 94 La crisis del cultivo de tomate:
Una historia triste y repetida ... 94
ANEXOS 1 y 2...97
BIBLIOGRAFIA ...109 5. CONTAMINACIÓN DE
ALIMENTOS, SUELOS Y AGUAS ...79 Contaminación y bioacumulación
en cadenas alimenticias ... 81 • Bioacumulación a través de
cadenas de alimentos ... 81 Determinación de residuos en el estudio ... 83 • Selección del área de estudio ... 83 • Determinación del
tamaño de la muestra ... 83 • Toma de muestras de campo ... 84 • Metodología y equipos
a presente publicación contiene dos ejes temáticos que evidentemente se complementan y sirven para comprender mejor, desde una óptica general y otra específica, el grave problema que genera el uso irracional de los plaguicidas químicos sobre la salud y el ambiente. En primer lugar se abordan aspectos generales que muestran la situación actual del uso de tales compuestos, su aporte a la contaminación y los serios riesgos directos (toxicidad aguda) e indirectos (toxicidad crónica) sobre la salud humana.
En segundo término se presenta un estudio de caso en el municipio de Palmira, Colombia, enfatizando en la condición de género, puesto que se analiza particularmente el peligro de exposición de las mujeres campesinas que en los corregimientos de Rozo, la Torre y La Acequia del municipio de Palmira, comparten sus labores domésticas y su ambiente, con algunas actividades del proceso de producción agrícola, principalmente en condición del sector social calificado como pequeños productores hortícolas.
El diagnóstico en salud enfocó de manera especial la situación de las mujeres en el campo, quienes, por exposición a plaguicidas, están en-frentadas igual o más que los hombres, entre otros riesgos, a problemas de toxicidad aguda y crónica, a disturbios inmunológicos, hormonales o endocrinos y a efectos nocivos sobre la reproducción.
El proyecto se concibió con varios fines: identificar los principales efectos que estaba ocasionando el uso continuado de plaguicidas altamente tóxicos en los sistemas de producción agrícola, en la salud
Presentación
de la población, en el estado de conservación de los recursos naturales y en los alimentos; educar a pequeños agricultores en la prevención de efectos indeseables y nocivos para la salud humana, generados por el uso y manejo de plaguicidas; y para ejecutar y promover procesos investigativos y formativos, para la adopción de alternativas agroeco-lógicas que impliquen productividad, rentabilidad, recuperación y protección integral de los recursos naturales locales (agua, suelo, aire y recursos bióticos), protección de la salud y mercadeo de productos sanos para el consumidor.
Para el estudio se recolectó información a través de encuestas, ob-servación directa del medio, visitas de campo, entrevistas y reuniones con agricultores, y revisión de información secundaria disponible en Rapalmira y otras instituciones oficiales y privadas.
La investigación estuvo complementada por exámenes médicos para el diagnóstico en salud, con análisis de residuos de plaguicidas en suelos, aguas y alimentos para comprobar la contaminación de los recursos, y en investigaciones con estudiantes para evaluar la presencia de fauna benéfica, la degradación del recurso suelo y las características de agroquímicos más usados.
En el proceso de elaboración de las encuestas se revisaron crítica-mente experiencias y modelos desarrollados por otras organizaciones. Además, el material diseñado se discutió al interior de Rapalmira y en reuniones previas con algunos agricultores de la región a estudiar, evaluando los alcances que pudiera ofrecer dicha herramienta para la elaboración del diagnóstico.
Inicialmente se realizaron 120 encuestas, cerca del 90% a peque-ños y muy pequepeque-ños agricultores, diferenciados éstos últimos como “microfundistas” (13% con menos de ½ ha) y “minifundistas” (74 % con áreas entre ½ y 5 ha).
Adicionalmente se hicieron 145 encuestas diseñadas por la Secretaría Departamental de Salud del Valle, para complementar información y para identificar a todos los miembros de los núcleos familiares de los agricultores entrevistados, para programar la investigación en salud con base en análisis de la actividad de la enzima colinesterasa y otros, en agricultores y sus familias.
casos en parcelas menores de 2 ha (70% en parcelas menores de 1 ha). Además de estos ocho cultivos, se sembraban en menor escala otras especies como tabaco, pepino, zapallo, estropajo, berenjena, albahaca y frutales como el mango y el cacao.
En cuanto a la utilización y consumo de insumos químicos, el estudio mostró que más de 100 campesinos informaron sobre el uso de 120 agroquímicos (85 plaguicidas y 35 fertilizantes químicos). Es común el uso de mezclas y el incremento de las dosis por el desarrollo de resistencia en las plagas, y probablemente por el uso de aguas con características inadecuadas para la preparación de químicos y biológi-cos, como la dureza y el pH altos.
Es un informe que confirma la situación de indefensión y tragedia que sufren las comunidades rurales del mundo en desarrollo, expuestas a agrotóxicos y presas de un sistema de producción que no es sostenible ni social, ni ambiental ni económicamente. Se propone contribuir a la formación de una mayor conciencia y motivar la búsqueda de solu-ciones técnicas, legislativas y políticas inmediatas, a una problemática que puede estar generando problemas irreversibles de largo plazo, que se manifestarán con mayor dramatismo y con mayor frecuencia para las generaciones futuras. Es urgente apoyar y promover sistemas de producción agrícola basados en alternativas ecológicamente sanas, socialmente justas y económicamente productivas para pequeños agri-cultores, tendientes a la reducción y eliminación del uso de plaguicidas y la recuperación de la calidad de vida y la dignidad humana.
l uso de plaguicidas químicos se traduce en diversos y hasta impredecibles problemas de salud en humanos y animales, en una acelerada destrucción de la fauna benéfica, desarrollo de resistencia en plagas, resurgencia de plagas primarias y brote de plagas secundarias. La alta y comprobada toxicidad de estos productos químicos destruye organismos micro y macroscó-picos necesarios para el mantenimiento de la fertilidad natural de los suelos, degradando el recurso, alterando el equilibrio natural de las plantas, haciéndolas más atractivas al ataque de plagas y enfermedades, contaminando las aguas, el aire y los alimentos. Además de todas estas consecuencias negativas, el productor se enfrenta a los elevados costos alcanzados por estos productos, incidiendo de manera negativa en la relación costo/beneficio y afectando, por ende, los ingresos y calidad de vida del productor y su familia.
La mayor cantidad de envenenamientos en el mundo ocurre por plaguicidas; la Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que en el mundo ocurren más de 3 millones de envenenamientos anuales y que probablemente la mortalidad es mayor del 1% en algunos países. Según estadísticas mundiales, uno de cada 7 trabajadores se intoxica por el uso de plaguicidas. Estos datos son más alarmantes si se tiene en cuenta que en América Latina, donde más se ha incrementado su uso en los últimos años y con ello las intoxicaciones, una gran canti-dad de mujeres en ecanti-dad reproductiva trabaja en activicanti-dades agrícolas, expuestas a plaguicidas en condiciones de alta peligrosidad.
Es importante destacar que las intoxicaciones no son el único riesgo
Introducción
de los plaguicidas. A ellas se suman otros peligros sobre la salud humana y animal, como enfermedades crónicas, mutaciones genéticas, cáncer, malformaciones congénitas (teratogénesis), alteraciones endocrinas u hormonales, problemas reproductivos y sobre el sistema inmunológi-co, por exposición ocupacional o a residuos en agua, aire y alimentos contaminados.
Capítulo
1
pesar de los graves impactos ambientales y de salud que causa el uso de plaguicidas químicos1 en la agricultura, sus ventas
globales casi siempre están en aumento. En 1994 superaban los 27 mil millones de dólares, entre 1995 y 1996 superaron los 30 mil millones y en 1997 y 1998 pasaron de 31 mil mi-llones de dólares. En 1999 por primera vez en
casi 10 años bajaron a 29.6 mil millones, 4.5% menos que en 1998 (Cuadro 1.1).
Más de una decena (13) de empresas multinacionales norteamericanas y europeas dominaban en 1994 el 75% de este multimillonario mercado y en 1999 ya eran dueñas del 91%, con incrementos casi permanentes en sus ventas anuales. Las altas presiones competitivas pusieron de moda las fusiones de compañías para cubrir el mercado global y generar fondos para investigación y desarrollo. Así, las 13 principales empresas de 1994 se convirtieron en 10 en 1996 por la fusión de Ciba Geigy y
Sandoz para crear Novartis. Estas 10 compañías, que en 1998 ya cubrían el 89% del mercado, se convirtieron en 9 gigantes que abarcaron el 91% del mercado en 1999, con la fusión de Agrevo y Rhone Poulenc en la compañía Aventis. Otras dos fusiones se darán en el 2000 cuando Novartis y Zeneca se unan para formar Zyngenta, y Basf y Cyanamid se unan también en una sola, lo cual reducirá las empresas líderes en
1 Los plaguicidas químicos, conocidos también como pesticidas, son venenos que
se utilizan para matar o, de alguna manera, hacer daño a organismos vivos consi-derados plagas. La mayoría son sustancias tóxicas procedentes de la industria del petróleo, de amplio espectro, lo cual significa que no sólo matan plagas sino que pueden afectar la salud y la vida de los seres humanos y de todos los organismos útiles al hombre y a la naturaleza. Los plaguicidas generalmente se denominan de acuerdo con el organismo que se pretende controlar; tenemos así insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, raticidas, etcétera.
Uso creciente de plaguicidas
ventas de agroquímicos a siete para fines del año.
De acuerdo con Dinham (2000), la reducción del mercado en 1999 pudo deberse en parte a menor presión de plagas, pero también a la crisis que vive la agricultura en muchos países a causa de la globali-zación, que ha generado caída de precios de los productos agrícolas y disminución de ingresos de los agricultores.
En Estados Unidos, el mercado más grande, la caída en 10% de las ventas también reflejó el crecimiento en la siembra de cultivos gené-ticamente modificados (GM) para resistencia a insectos, los cuales representan actualmente el 22% de los cultivos transgénicos, más un 7% que combinan la resistencia a insectos con la tolerancia a herbicidas (71% de los cultivos GM son tolerantes a herbicidas).
Las ventas también disminuyeron en Pakistán, Oriente Medio, Turquía y Africa. Como los mayores mercados de agroquímicos de Estados Unidos y Europa no están creciendo mucho, las compañías se han orientado a América Latina y Asia del Este, donde ven mayores posibilidades de crecimiento en ventas.
Cuadro 1.1. Ventas de agroquímicos de las principales compañías (en millones de dólares)
* Incluye agroquímicos y semillas ** Agrow Nº 349, 31 March 2000, p. 8
Compañía 1994 1995 1996 1997 1998 1999**
Novartis* 4.068 4.199 4.152 3.757
Monsanto* 2.224 2.472 2.555 3.126 4.032 5.102
Aventis* 4.320
Dupont* 2.132 2.322 2.472 2.518 3.156 3.020 Zéneca 2.105 2.363 2.630 2.674 2.897 2.657 Agrevo (Aventis en 1999) 2.045 2.344 2.422 2.352 2.410
Bayer 1.950 2.373 2.343 2.254 2.273 2.316 Rhone Poulenc (Aventis en 1999) 1.804 2.068 2.243 2.202 2.266
Cyanamid 1.600 1.910 1.989 2.119 2.194 1.669 Dow* 1.735 1.962 2.010 2.200 2.132 2.273 BASF 1.258 1.450 1.503 1.855 1.945 1.856 Ciba (Novartis en 1996) 2.954 3.284
Sandoz (Novartis en 1996) 1.001 1.125
ventas principales compañías 20.808 23.676 24.235 25.499 27.457 26.970 vENTAS TOTALES 27.825 30.265 30.603 31.896 31.005 29.600
Porcentaje de estas compañías 75% 78% 79% 80% 89% 91%
Fuente: Dinham, Barbara. Boletines Pesticides News. Pesticide Action Network UK (Antes Pesticides Trust). PAN-Europa.
Principales cultivos y regiones
Según la industria agroquímica alemana, la mitad de los plaguicidas que se usan en el mundo se aplican a cinco cultivos: cereales, maíz, arroz, soya y algodón. También se destacan las hortalizas. Los herbi-cidas cubren casi la mitad del mercado global y en el algodón se usa el 65% de los insecticidas.
Fuera de los grandes mercados de Estados Unidos, Europa y Japón, los datos de uso de agroquímicos por país no se consiguen fácilmente. La información sobre el mercado africano es particularmente difícil de encontrar. De acuerdo con la asociación de la industria del Reino Unido, las ventas globales por región en 1999 se distribuyeron así:
Norte América ...29.4%
Asia del Este (incluyendo Japón) ..25.3%
Europa Occidental ...22.4%
América Latina ...15.3%
Europa Oriental ...2.9%
Resto del mundo
(África, Medio Oriente, India,
Clase de plaguicida Porcentaje de formulaciones comerciales
Biológicos o naturales 5% Químicos:
Insecticidas 30%
Herbicidas 35%
Fungicidas 23%
Coadyuvantes 3%
Reguladores fisiológicos 3%
Rodenticidas 1%
TOTAL 100%
Cuadro 1.2. Distribución porcentual de clases de plaguicidas comerciales registrados en Colombia
Fuente: Instituto Colombiano Agropecuario, ICA. 1999
2 Los plaguicidas antes de salir al mercado pasan por el proceso de la formulación,
durante el cual los ingredientes activos (sustancias tóxicas con poder plaguicida) son mezclados con otras sustancias como solventes, emulsificantes, coadyuvan-tes, sinergistas y otros, que ayudan a actuar al tóxico, denominadas como ingre-dientes inactivos o inertes, sobre los cuales no se da información en las etiquetas. En muchos casos los ingredientes “inactivos” o “inertes” son sustancias activas biológica, química o toxicológicamente, que pueden conferir a las formulaciones
El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, registró en 1999 más de 1.200 formulaciones2 de
plaguicidas. El 95% de esta lista está constituida por productos químicos y el 5% por biológicos o naturales. Se encuentran en la lista del ICA cerca de 90 empresas titulares de registros, de las cuales unas 65 son empresas de la industria química, entre las que se encuen-tran las multinacionales que más venden plaguicidas en el mundo (Cuadro 1.1).
Cuadro 1.3. Agentes biológicos de control registrados en Colombia
Fuente: Instituto Colombiano Agropecuario, ICA. 1999
comerciales características tóxicas diferentes a las encontradas en cualquiera de los componentes por separado. Por ejemplo, el herbicida Roundup de Monsanto, además del ingrediente activo glifosato contiene el surfactante polioxietileno amina (POEA), más tóxico que el glifosato y relacionado con problemas crónicos y cáncer. Esto significa que si no se revisan y reconocen las pruebas toxicológicas con los plaguicidas comerciales, como se usan realmente, es imposible evaluar con seguridad sus riesgos sobre el ambiente y la salud de las personas.
En el grupo de los insecticidas químicos, además de unos 270 insecticidas, se incluyen acaricidas, cebos tóxicos, desinfectantes del suelo, fumigantes, molusquicidas y nematicidas. En el grupo de los herbicidas se incluyen algunos identificados como defoliantes. En el grupo de los fungicidas se incluyen protectores de semillas. Los registros de biológicos, mas de 40, corresponden a ocho agentes benéficos de control, feromonas y extractos de plantas. El Cuadro 1.3 presenta los agentes biológicos de control registrados en el país.
Los más de 1.200 plaguicidas comerciales registrados en el ICA están formulados con base en más de 350 ingredientes activos, de los cuales también el 95% son químicos y el 5% biológicos o naturales. El 17% de los ingredientes activos químicos se encuentran prohibidos o severamente restringidos en otros países, de acuerdo con la Lista Consolidada de Naciones Unidas y otras fuentes bibliográficas.
Parasitoides:
Avispa: Trichogramma sp. 17 Entomopatógenos
Bacillus thuringiensis 15
Beauveria bassiana 5
Paecylomices lillacinus 1
Entomophthora virulenta 1
Metarhizium anisopliae 1
Verticillium lecanii 1
Otros:
Trichoderma harzianum 1
Formulaciones o registros Agentes benéficos
Políticas que favorecen
el uso de agroquímicos
Las leyes de plaguicidas que se han implementado en América La-tina, supuestamente para controlar la fabricación, venta, almacenaje y uso de plaguicidas, no han tenido éxito para reducir la magnitud y severidad de los envenenamientos. A pesar de los intensos debates políticos promovidos por organizaciones no gubernamentales ambien-talistas y científicas de las áreas agrícolas, muchos plaguicidas aún se consideran necesarios para el desarrollo. Los argumentos que buscan una reducción de la dependencia de los plaguicidas y la prohibición de ciertos plaguicidas muy tóxicos, se consideran en algunos medios como una amenaza al desarrollo económico. Las propuestas de las regula-ciones generalmente son vistas como muy rígidas e impracticables de parte de la industria agroquímica. La industria y muchas veces también los gobiernos, argumentan que no existen alternativas efectivas en términos de costos; las iniciativas sobre producción orgánica y control biológico generalmente tienen poco apoyo político, manteniéndolas restringidas a producción a pequeña escala.
Pueden mencionarse, entre otras medidas, la globalización de la economía, que amenaza con la armonización internacional de normas con base en las más débiles, incluyendo la posible reentrada de plagui-cidas ya prohibidos en algunos países; los subsidios a los plaguiplagui-cidas; descuentos especiales o plaguicidas regalados a los agricultores; créditos agrícolas amarrados al uso de plaguicidas o específicos para compra de estos insumos; reducción de aranceles y de impuestos a las ventas de plaguicidas; inversión excesiva en investigación relacionada con plaguicidas, en comparación con la inversión en la investigación y educación sobre métodos agroecológicos sustentables de manejo de plagas y agricultura orgánica; políticas equivocadas para la erradicación de plagas o cultivos ilícitos; legislación débil e incumplimiento de ella; tolerancia de la publicidad sobre tóxicos; falta de voluntad para retirar de mercados latinoamericanos plaguicidas de alto riesgo, prohibidos o severamente restringidos en países desarrollados que les dieron origen; o la promoción de cultivos de exportación no tradicionales como hor-talizas, frutas, plantas ornamentales y flores, sometidos a
normas cosméticas altas. La tolerancia hacia la publicidad irresponsable también amenaza el camino hacia una agricultura sin venenos.
Políticas que hagan a los plaguicidas más baratos, más atractivos o más fácilmente disponibles incremen-tan su uso y la dependencia de los agricultores, aumentando por tanto los riesgos a la salud pú-blica y al ambiente, al tiempo que desestimulan la adopción de alternativas agroecológicas sustentables y de la agricultura orgánica, la cual no ha recibido la atención que merece de parte de los estados la-tinoamericanos, a pesar de la importancia que van adquiriendo los mercados de productos orgánicos.
toneladas de plaguicidas que se usan actualmente por año en el mundo, a un costo que oscila alrededor de los 30 mil millones de dólares, sin incluir los costos sociales, ambientales y de salud.
Hasta hace muy poco tiempo el término “seguridad alimenta-ria” era utilizado comúnmente para designar el acceso de todas las personas al alimento oportuno, adecuado y suficiente para una vida saludable y activa. Sin embargo, la reciente aparición de las semillas transgénicas condujo a reflexiones sobre sus impactos, permitiendo comprender que no puede haber seguridad alimentaria sin soberanía y autonomía alimentarias. El con-cepto así concebido incluye el uso de insumos orgánicos, biológicos y naturales producidos localmente, y agrega la potestad de decidir qué sembrar, cómo sembrar y con quién intercambiar conocimientos y semillas.
Capítulo
2
por plaguicidas
os plaguicidas se aplican por vía aérea o con equipos terrestres, generalmente en forma líquida pero también como polvos y granulados. Muchos de los venenos aplicados tienen la capa-cidad de contaminar el aire por derivas o pérdidas durante la aplicación, por evaporación y por erosión eólica. La deriva o transporte por el viento es mayor cuando se aplican por vía aérea, calculándose que por esta vía solamente entre un 5% a 15% del plaguicida aplicado llega a su objetivo, dispersándose la mayor parte sobre otros ecosistemas, contaminándolos y
afec-tando la salud de los pobladores asentados en las cercanías.
Las aguas superficiales y subte-rráneas se contaminan durante los procesos de fabricación, transporte, almacenamiento o aplicación de plaguicidas. En las zonas agrícolas ocurre directa o indirectamente, cuando se aplican al agua para matar larvas de mosquitos u otros organismos acuáticos, por derivas, por escorrentía, por drenajes de áreas agrícolas tratadas y durante el lavado de equipos de aspersión o por derrames accidentales.
Los plaguicidas pueden afectar la vida acuática
vegetal y animal por acción tóxica directa, o indirectamente por con-taminación de especies que sirven de alimento a otras, o por producir cambios físico-químicos en el ambiente acuático. El transporte de plaguicidas a través de la corriente de los ríos desde zonas agrícolas
Contaminación y
degradación de ecosistemas
hasta las zonas costeras, estuarios y desembocaduras, afecta los am-bientes marinos de alimentación, cría y desarrollo de un gran número de especies acuáticas de importancia económica y ambiental.
El suelo se contamina mediante aplicación directa o por aspersión a cultivos, durante los cuales una parte cae al suelo, donde puede ser absorbido por las plantas, sufrir degradación química, fotoquímica o biológica, evaporarse y/o persistir en el suelo adsorbido a arcillas o a materia orgánica. Otra fuente de alta contaminación del suelo agrícola la constituyen los desechos tóxicos de plaguicidas, como empaques, envases y restos de plaguicidas sin utilizar.
Una forma particular de conta-minación grave de suelos la consti-tuyen los entierros ilegales y clan-destinos de productos obsoletos o caducados, los cuales se han venido descubriendo en los últimos años en muchos países de América Lati-na, porque se han hecho evidentes cuando se han iniciado procesos de construcción, por intoxicaciones de comunidades cercanas, por emisión de vapores tóxicos o por contami-nación de aguas subterráneas de consumo.
Los plaguicidas químicos que llegan al suelo pueden causar múl-tiples efectos a las poblaciones de organismos del suelo, a la viabilidad de las semillas y a los procesos fisiológicos de los cultivos. Su aplicación siempre afectará la vida del suelo, bien sea de manera cuantitativa, incidiendo sobre el tamaño y número de especies o, cualitativamente, en cuanto al funcionamiento de las poblaciones.
concentrán-dose en la grasa y aumentando la tasa de residuos en carne y leche. La contaminación y deterioro de los suelos debe pararse urgente-mente, porque la vida del hombre sobre la tierra ha dependido y con-tinuará dependiendo del equilibrio dinámico del complejo viviente que son los suelos, cuya fertilidad depende de infinidad de organismos micro y macroscópicos que los habitan. Desde las bacterias hasta el hombre, todos los seres se encuentran interrelacionados e inevitablemente cualquier factor que afecte el funcionamiento de unos organismos tendrá impacto en otros.
El desarrollo de resistencia en organismos no deseados induce a los agricultores a aumentar las dosis y utilizar mezclas de varios productos altamente tóxicos, que en algunos países se denominan “bombas”, aumentando así sus riesgos y consecuencias.
Destrucción de organismos benéficos
y resistencia en plagas
La aplicación de plaguicidas en forma repetida destruye pobla-ciones de enemigos de las plagas, como depredadores, parasitoides y antagonistas, al tiempo que propicia la selección de individuos plaga que pueden tolerar dosis más altas que las requeridas para matar a la mayoría.
tan diversos como insectos, ácaros, garrapatas, roedores, plantas y hongos.
plaguicidas
Capítulo
3
odos los plaguicidas químicos son tóxicos y pueden produ-cir enfermedades agudas, si ingresa una dosis excesiva por ingestión, contacto o inhalación al organismo; o enferme-dades crónicas cuando se absorben repetidamente pequeñas dosis. Los problemas causados por los plaguicidas pueden ser ocasionados por los ingredientes activos, los solventes, los ingredientes “inactivos” o “inertes”3 o por las acciones combinadas
de éstos.
A continuación se analizan brevemente diversos efectos que los plaguicidas pueden causar en la salud en el corto, mediano o largo plazo; aunque se analizan por separado, debe
entenderse que unos y otros están íntima-mente relacionados, razón por la cual pueden afectar de manera compleja y simultánea los organismos expuestos.
Toxicidad Aguda
Ocurre inmediatamente o poco tiempo después de la exposición a un veneno. Los indicadores más comunes de la toxicidad aguda son la Dosis Letal Media DL504 oral
y dérmica y la Concentración Letal Media CL505. Generalmente, para evaluar posibles
riesgos al ser humano se tiene en cuenta
3 En muchos casos los ingredientes “inactivos” o “inertes” son sustancias activas
biológica, química o toxicológicamente, que pueden conferir a las formulaciones comerciales características tóxicas diferentes a las encontradas en cualquiera de los componentes por separado.
4 La DL50 es la dosis de tóxico que mata la mitad de los animales en una prueba. 5 La CL50 es la concentración de tóxico que mata la mitad de los animales en una
prueba.
la DL50 oral a ratas y la DL50 dermal a conejos. También se han determinado categorías ecotoxicológicas con otros organismos como mamíferos, aves y organismos acuáticos (Cuadros
3.1 y 3.2).
Actualmente la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, al evaluar riesgos para humanos, considera también los daños en ojos y piel para definir categorías toxicológicas (Cuadro 3.1). Por ejemplo, el herbicida glifosato (Roundup) está registrado en Colombia en la Categoría Toxicológica IV, levemente tóxico, con base en la DL50 oral a ra-tas, mientras para la EPA es Categoría Toxicológica I,
Fuente: Information Ventures, Inc. under U.S. Forest Service Contract. November 1995. http://infoventures.com/e-hlth/
Cuadro 3.1. Categorías toxicológicas
RUTA DE ADMINISTRACIÓN
No
irrita-RIESGOS
C o r r o s i v o : opacidad de la córnea no r e v e r s i b l e en los primeros Opacidad de la córnea rever-sible los pri-meros 7 días; irritación per-sistente por 7 Opacidad no corneal; irrita-ción reversible en 7 días
Corrosivo
Irritación severa en 72 horas
Irritación moderada en 72
ho-Irritación leve en 72 horas >0-0.2 >0.2-2 >2-20 >20 >0-200 >200-2000 >2000-20,000 > 0- 50
>50- >500-5000 >5000 Altamen-te Tóxico Extrema-damente Tóxico I II III Iv Cate-goría Descripción DL5 (mg/kg) Oral DL50 (mg/kg) Dermal CL50 (mg/L) Inhalación
Cuadro 3.2. Categorías ecotoxicológicas
1Refleja la dosis suministrada a los animales de prueba con base en el peso del cuerpo. 2 Concentración en la dieta. No se relaciona con el peso del cuerpo del animal. Medida de
exposición ambiental.
3 Concentración en el agua. No se relaciona con el peso del cuerpo del animal. Medida de
exposición ambiental.
Fuente: Information Ventures, Inc. under U.S. Forest Service Contract. November 1995. http://infoventures.com/e-hlth/
extremadamente tóxico, por el riesgo de daño irreversible a los ojos.
Entre los plaguicidas que más en-venenamientos y muertes causan en el mundo se encuentran insecticidas organofosforados como el paration y el metamidofos (Tamaron); insec-ticidas carbamatos como el aldicarb (Temik) y el carbofuran (Furadan); el insecticida organoclorado endosulfan (Thiodan, Thionil); y el herbicida paraquat (Gramoxone). Este último puede afectar gravemente y de manera irreversible el sistema respiratorio y no tiene antídoto.
El desarrollo de resistencia en las plagas ha hecho común el uso de mezclas de formulaciones extremada y altamente tóxicas. Por estar los trabajadores rurales expuestos a más de un plaguicida, en la mayoría de los
I. Extremadamente tóxico <10 <10 <50 <0.1 II. Altamente tóxico 10-50 10-50 50-500 0.1-1 III. Moderadamente tóxico >50-500 >50-500 >500-1000 >1-10 Iv. Levemente tóxico >500-2000 >500-2000 >1000-5000 >10-100 Prácticamente no tóxico >2000 >2000 >5000 >100
Mamíferos Aves Aves Organimos (Aguda oral)1 (Aguda oral)1 (En la dieta)2 Acuáticos3
mg/kg mg/kg ppm ppm
envenenamientos es difícil saber cuál es el plaguicida causante del problema.
Síntomas de envenenamiento agudo
Los síntomas de intoxicación por exposición a plaguicidas dependen del producto o la mezcla de productos usados, de su nivel de exposición y del estado de salud y nutrición de la persona expuesta. Sus mani-festaciones van desde leves hasta severas, y la persona envenenada puede presentar todos o algunos de los síntomas característicos de la
intoxicación.
Los síntomas leves de toxicidad aguda pueden incluir falta de ape-tito, náuseas, vómito, sudoración, salivación, inquietud, irritabilidad, dolor y debilidad muscular; dolor en el pecho, dolor abdominal, diarrea, visión nublada, mareos, alteraciones de la presión sanguínea y dolor de cabeza.
El envenenamiento moderado puede incluir los síntomas del enve-nenamiento leve más debilidad generalizada, dificultad para caminar, hablar, concentrarse, confusión, espasmos musculares y alteraciones pupilares. La exposición moderada continuada puede causar insomnio, dificultad de concentración, pérdida de memoria, confusión mental y somnolencia.
La intoxicación severa puede incluir disnea o dificultad respiratoria, secreciones bronquiales, incontinencia de heces y orina y en casos severos puede haber convulsiones, fallo respiratorio y muerte.
En un caso de envenenamiento no necesariamente se presentan todos los síntomas mencionados; su aparición, secuencia, rapidez y severidad dependerán del plaguicida o plaguicidas usados, de la vía de entrada al organismo, del nivel de exposición y de las características de El insecticida más utilizado en la zona de estudio y el que más
los individuos como edad, estado nutricional y estado de salud. En algunos casos de envenenamiento se aplican antídotos, produc-tos que neutralizan el efecto tóxico de sustancias específicas, pero la mayor parte de los plaguicidas no tiene antídoto. En varios casos los tratamientos dependen de los síntomas, debiendo ser aplicados por per-sonal médico capacitado. Desafortunadamente los médicos egresados de universidades de América Latina reciben poca formación en toxico-logía de plaguicidas, lo cual dificulta el manejo de las intoxicaciones agudas y el reconocimiento de los envenenamientos crónicos.
El antídoto para las intoxicaciones con insecticidas organofosforados y carbamatos es la Atropina, sustancia que también puede envenenar si se la aplica inoportuna o inapropiadamente. Otra de las drogas que algunas veces se usa en los envenenamientos con organofosforados es Pralidoxima (2-PAM), pero no debe usarse en envenenamientos causados por insecticidas carbamatos.
Personas permanentemente expuestas en razón de su ocupación pueden estar envenenadas sin manifestar síntomas, lo cual hace que estén inadvertidas del alto riesgo que corren de sufrir una intoxicación severa y morir con una pequeña exposición adicional, que en condi-ciones normales no causaría una intoxicación grave.
Toxicidad Crónica
Es la que ocurre por exposición continuada a cantidades pequeñas de productos durante largos períodos de tiempo. Aunque la persona expuesta no se sienta enferma ni
envenenada, los plaguicidas pueden estar afectando inadvertidamente su organismo. Incluso, aún dejando de trabajar con plaguicidas, es posible que éstos hayan afectado la salud de tal manera que los efectos crónicos aparezcan meses o años después, haciendo difícil o prácticamente imposible establecer la verdadera relación causa-efecto.
cró-nicos se mencionan las lesiones cerebrales y del sistema nervioso en general, como polineuropatías periféricas y enfermedad de Parkinson; enfermedades cardiovasculares; afecciones renales y hepáticas; cáncer, mutaciones genéticas, teratogénesis (malformaciones o anormalidades funcionales congénitas); problemas endocrinos u hormonales, repro-ductivos (esterilidad, impotencia, abortos, mortinatos, problemas en desarrollo de crías) y depresión del sistema inmunológico.
Todos los plaguicidas pueden producir efectos crónicos, particu-larmente los llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes COPs (Pág. 46). El Anexo 1 presenta efectos crónicos que pueden causar los plaguicidas más usados en la zona del presente estudio.
Toxicidad de contacto
Al estar expuesto el cuerpo al contacto con plaguicidas, además de la posible penetración dermal, pueden aparecer señales locales, las cuales se presentan con mayor rapidez o más severamente en personas alérgicas; pueden ser resequedad y enrojecimiento con ardor y picazón de ojos, nariz, garganta y piel; también tos y ojos llorosos.
En personas que manipulan plaguicidas son comunes los salpulli-dos, ronchas, ampollas y otros
signos en manos, antebrazos, cara y cuello, así como en la parte superior del pecho y la espalda, aunque pueden apa-recer en cualquier otra parte de la piel. Entre los plaguicidas son los fungicidas los que tie-nen mayor tendencia a causar problemas en la piel.
Los niños son particularmen-te susceptibles a los efectos supresores de los plaguicidas sobre sus defen-sas.
Efectos sobre
el sistema inmunológico
La exposición a plaguicidas puede reducir la producción y función de los linfocitos o glóbulos blancos y otras células del sistema defensivo, incrementando el riesgo de enfermedades infecciosas, parasíticas y de cánceres asociados con inmunosupresión.
En el caso especifico del herbici-da paraquat (Gramoxone), además de causar irritaciones de los ojos, sangrado por la nariz, ampollas y úlceras en la piel, resequedad y fi-suras en las manos, también causa decoloración e irregularidades en las uñas y en algunos casos pérdida
Las reacciones alérgicas como las dermatitis de contacto y la res-puesta alérgica pulmonar con manifestaciones como rinitis alérgica, bronquitis crónica, neumonitis, asma y en algunos casos postración nerviosa extrema o shock, son evidencia obvia de que los plaguicidas tienen efectos observables sobre el sistema inmunológico humano.
Cáncer
Actualmente existen estudios epidemiológicos realizados en varios países desarrollados que demuestran una relación entre exposición ocupacional y ambiental a plaguicidas y el cáncer en seres humanos. Los plaguicidas pueden incrementar los riesgos de cáncer a través de varios mecanismos: por alterar los materiales genéticos de las células modificando la división celular; por reducir la resistencia del organismo a ciertas clases de virus iniciadores de cáncer; o por debilitar las defensas naturales que eliminan células cancerosas.
Entre los cánceres asociados con la supresión del sistema inmu-nológico que son más comunes en poblaciones altamente expuestas a plaguicidas, se mencionan el linfoma non-Hodking, melanoma, leucemia y cánceres de labio, pulmones, estómago, hígado, próstata y cerebro.
Por ejemplo, la exposición a herbicidas fenoxiacéticos (como el 2,4-D) está asociada con linfoma non-Hodking y sarcomas de tejido blando, dos cánceres asociados con inmunosupresión. La exposición a insecticidas organofosforados y fungicidas puede contribuir a in-crementar en los agricultores los riesgos de linfoma non-Hodking, leucemia, sarcomas de tejido blando, mieloma múltiple y cáncer de cerebro.
Los efectos cancerígenos pueden tardar en aparecer 10 o más años, dependien-do de la clase de cáncer y la edad de la persona. En niños toma menos tiem-po; algunas clases de cáncer
pueden empezar a desarrollarse desde que el bebé está en el vientre de la madre.
de laboratorio están los insecticidas clordano, clordimeform, DDT, diclorvos (Nogos, Vapona), dieldrin, propoxur; los fungicidas benomil (Benlate), captafol, captan (Orthocide), clorotalonil (Daconil, Bravo), folpet (Folpan), maneb, mancozeb (Dithane, Manzate); y los herbici-das alaclor (Lazo, Alanex), amitrole, atrazina (Gesaprim, Atazinaz), bromacil, 2,4-D (Matancha, Aniquilamina), diquat (Reglone), diuron (Karmex), glifosato (Roundup), molinate (Arrosolo), paraquat (Gra-moxone) y trifluralin (Treflan, Rival).
Mutaciones genéticas
Las mutaciones son cambios en los genes, los cuales tienen la información hereditaria que se encuentra en todas las células, inclu-yendo óvulos y espermatozoides. En pruebas con animales, se ha encontrado que algunos agentes que causan mutaciones también produ-cen cáncer o defectos de nacimiento. En pruebasde laboratorio, algunos plaguicidas comúnmente usados como captan (Orthocide, Merpan), dimetoato (Sistemin, Roxion, Perfektion) y en-dosulfan (Thiodan, Thionil), entre otros, han causado mutaciones.
Alteraciones hormonales
o endocrinas
Estudios científicos recientes han demostrado que ciertos plagui-cidas de amplio uso pueden inhibir o imitar la acción normal de las hormonas, sin que el cuerpo pueda reconocer la diferencia entre las hormonas naturales y las falsas o xeno-hormonas, pudiendo provocar serios efectos en el sistema inmunológico, el desarrollo de la inteligen-cia, la reproducción y la fertilidad, especialmente si esto ocurre en los períodos críticos de desarrollo del feto.
del desarrollo neurológico y ciertas clases de cáncer como los de seno, próstata o testículos.
El mayor daño puede ocurrir durante la gestación, cuando las xeno-hormonas limitan o bloquean las delicadas señales naturales que los sistemas hormonales de la madre y el feto envían a las células y órganos para guiar su desarrollo. Por ejemplo, en el embrión o feto las hormonas guían el desarrollo de los órganos sexuales y de los sistemas nervioso e inmunológico, la formación de órganos y tejidos como el hígado, la sangre, los riñones, los músculos y el cerebro.
La alteración endocrina en la matriz durante la etapa de desarrollo fetal puede resultar en cáncer, endometriosis, desórdenes del aprendizaje, desórdenes en el comportamiento, desórdenes in-munes y neurológicos y otros problemas como baja cantidad de espermatozoides, malformaciones genitales e infertilidad.
No hay “dosis segura”
ni “riesgo aceptable”
Evidencias recientes han mostrado que los alteradores hormonales o endocrinos pueden causar efectos indeseables, con niveles de expo-sición mucho menores que los identificados como el “nivel de efecto no observable” NOEL (“no observed effect level”). Esto significa que la norma de la toxicología tradicional que dice que “la acción tóxica depende de la dosis” no aplica en los efectos endocrinos. Esta evidencia científica cobra particular importancia en el caso de residuos de plagui-cidas en el ambiente y los alimentos, porque pierden validez también los límites máximos permitidos.
Si no se puede determinar una “dosis segura”, la evaluación del riesgo basada en las bajas dosis es una herramienta completamente inadecuada, porque no existirá el famoso “riesgo aceptable” en el ma-nejo de esta clase de químicos.
la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Foro Intergubernamental de Seguridad Química (IPCS) y otros que han establecido mandatos para que los gobiernos del mundo desarrollen un plan de acción global sobre los COPs. La decisión de iniciar negociacio-nes globales intergubernamentales sobre un instrumento legalmente enlazante para los COPs, fue tomada por el Consejo de Gobierno de UNEP en Febrero de l997 y aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 1997.
Efectos sobre la reproducción
Los efectos sobre la reproducción se refieren a la capacidad repro-ductiva de los padres (esterilidad, abortos, impotencia) o al crecimiento y desarrollo de las crías y pueden incluir, de acuerdo con estudios en animales, reducción de la cantidad de espermatozoides o cambios físicos en ellos; menor uso de testosterona en la próstata; menor ovula-ción en las hembras; inhabilidad para aparearse (machos y hembras) e
inhabilidad para concebir (ma-chos y hembras); menor número, tamaño y sobre-vivencia de ca-madas; también abortos frecuen-tes y defectos de nacimiento.
Teratogénesis:
defectos de nacimiento
Muchos de los agrotóxicos usados en la agricultura han causado defectos de nacimiento en animales de laboratorio. Diversos estudios plantean una relación entre la exposición a plaguicidas en mujeres embarazadas y los defectos de nacimiento.
Muchos plaguicidas al entrar en el cuerpo humano por las vías inhalatoria, dermal o digestiva, pueden traspasar la membrana de la placenta con el riesgo de afectar el desarrollo del embrión o feto, pudiendo causar deformidades físicas o anomalías fisiológicas o de funcionamien-to, que se manifestarán al nacer.
Entre los muchos plaguicidas que causan efectos teratogénicos en animales de laboratorio, se incluyen los insecticidas avermectina (Catombe), clordimeform, endosulfan (Thiodan, Thionil), metil para-tion, fensulfopara-tion, fluvalinate (Mavrik), forato (Thimet) y triclorfon (Dipterex, Profitox); los fungicidas benomil (Benlate), captafol, folpet (Folpan), maneb, mancozeb (Dithane, Manzate), pentaclorofenol, tiabendazole (Mertect) y vinclozolin; y los herbicidas bentazon (Basagran), cianazina (Bladex), bromoxinil, 2,4-D, 2,4,5-T, dinoseb, molinate (Arrosolo) y trifluralina (Treflan, Rival).
Contaminantes Orgánicos
Persistentes (COPs)
Los COPs son productos y subproductos de la industria, de origen relativamente reciente. En las primeras décadas de este siglo los conta-minantes con estas peligrosas propiedades prácticamente no existían en el ambiente ni en los alimentos. Más que un riesgo, los COPs son una fuente actual de daño significativo a la biosfera.
Los COPs pueden causar efectos crónicos como cáncer y malfor-maciones en animales y seres humanos. La mayoría de ellos pueden afectar el sistema endocrino (hormonal). Estos efectos pueden suceder a muy bajos niveles de exposición, del orden de partes por billón o partes por trillón.
Los COPs contaminan los alimentos, concentrándose especialmente en la leche, productos lácteos y carne por el proceso de la biomagnifi-cación biológica (Pág. 81). Al ser ingeridos por el ser humano pasan al torrente sanguíneo y se concentran en tejidos grasos. Tienen un efecto transgeneracional, porque se transfieren al feto a través de la placenta o son excretados en la leche materna para seguir pasando a los bebés, o sea que violan el derecho de las mujeres a proteger su salud reproductiva y a criar sanamente a sus hijos, y violan desde el nacimiento el derecho de los seres humanos al ambiente y al alimento sano.
Estudio de Caso
Capítulo
4
Las mujeres del campo en edad reproductiva pueden ser el grupo poblacional más expuesto a los ries-gos de los plaguicidas, de
acuerdo con los resulta-dos de un estudio de caso
realizado en los corregi-mientos de Rozo, La Torre
Conceptos básicos
Exposición de mujeres a plaguicidas
as mujeres en el campo se hallan enfrentadas igual o más que los hombres, entre otros riesgos, a problemas de toxici-dad aguda, crónica, a efectos inmunológicos, hormonales o endocrinos y a efectos sobre la reproducción, por exposición a plaguicidas, sin que este problema haya recibido atención suficiente de parte de nuestra sociedad.
Además de diferencias biológicas y hormonales, que pueden incidir en la mayor exposición y susceptibilidad de mujeres a plaguicidas, pueden exis-tir otros factores agravantes. Las mu-jeres están expuestas directamente a los peligros de los plaguicidas cuando trabajan en el campo en labores de fu-migación, cuando desempeñan otras labores mientras otros fumigan o du-rante la cosecha de productos recién fumigados como tomate y hortalizas, los cuales son asperjados hasta el día en que se sacan al mercado.
Aunque no trabajen como asala-riadas en el campo, las mujeres rura-les están en contacto permanente con
Las mujeres en el campo se hallan enfrentadas igual o más que los hombres, entre otros riesgos, a problemas de toxicidad aguda, crónica, a efectos inmunológicos, hormonales o endocrinos y a efectos sobre la reproducción, por exposición a plaguicidas.
plaguicidas por diferentes circunstancias: porque laboran en el predio familiar, lo cual identifican muchas veces como “trabajo de la casa”, porque recolectan para el consu-mo familiar alimentos contaminados, o porque llevan el almuerzo a sus familia-res a los sitios de trabajo en los cultivos, cuando no están cercanos a sus viviendas. Además, la mayoría de las viviendas están al lado de cultivos frecuente y fuertemente fumigados; las preparaciones de mezclas de venenos y el lavado de equipos se hacen en el lavadero, en el patio de las casas, y los
productos muchas veces se guardan en la cocina o en alguna habitación, con el riesgo permanente de contaminación accidental de alimentos y ropas. Estos mismos riesgos los corren otros miembros de la familia como niños y niñas.
Las mujeres lavan, sin ninguna protec-ción, la ropa fuerte-mente contaminada con que sus esposos o hijos han fumiga-do, o ropas ajenas de personas distintas al núcleo
fa-miliar, para procurarse algunos in-gresos adi-cionales; manipulan los plaguicidas domésticos para tratar de controlar plagas en el hogar o incluso atentan
sin saberlo contra la vida y salud de sus hijos, al aplicarles garrapaticidas altamente tóxicos en su intento por
lo cual es más probable que ocurra en clima frío.
A estas condiciones de la mujer rural se suman muchas otras des-ventajas; los programas de capacitación sobre prevención de riesgos de los plaguicidas o sobre alternativas sostenibles, se imparten casi siempre a los hombres, a pesar de que la mujer participa de una manera muy importante en la producción de alimentos. Por sus compromisos hogareños y la mentalidad machista que las mantiene más compro-metidas que los hombres al cuidado del hogar y de los hijos, ellas están siempre cerca de los plaguicidas guardados en el hogar; tienen menores posibilidades de formar parte de grupos de
capacitación, o de organizarse en grupos que puedan tener influencia en el ámbito político para la búsqueda de soluciones a sus propios problemas.
Los plaguicidas amenazan no sólo la salud de las trabajadoras y agricultoras, y de la mujer rural en general; también pueden causar abortos o afectar a sus hijos, por producir efectos tóxicos al embrión o feto en gestación, pueden causar efectos teratogénicos (malformaciones congénitas o defectos de nacimiento) u otros efectos tóxicos al nacer.
Es trágico que siendo la mujer genera-dora de vida al engendrar los hijos, se con-vierta a su pesar en la primera transmisora
de residuos tóxicos al bebé, quien es el verdadero último eslabón de todas las cadenas alimenticias. Los bebés están más expuestos que los adultos a residuos de plaguicidas, con una circunstancia agravante: se trata de organismos inmaduros y por tanto más susceptibles a la acción de los tóxicos.
Los niños, los más afectados
ciertos plaguicidas. También hay que considerar que el sistema inmunológico de un niño no está completamente desarrolla-do, agravándose los riesgos de adquirir enfermedades.
En América Latina, una pro-porción alta de mujeres en edad reproductiva trabaja en el campo y el primero y más grave riesgo para el desarrollo de los niños es la exposición intrauterina. Es muy difícil, por razones metodo-lógicas, de calidad y de dispersión de datos, establecer la relación entre exposición a plaguicidas y problemas reproductivos o malformaciones congénitas, par-ticularmente allí donde existen múltiples fuentes de exposición a plaguicidas.
Para evaluar apropiadamente los efectos completos sobre la salud, los científicos tendrían que probar todas las mezclas a las que los fetos en desarrollo pueden estar expuestos y en todas las diferentes ocasiones en que podrían estar expuestos. Esta tarea es especialmente compleja porque muchos efectos de la exposición fetal pueden no aparecer hasta la pubertad.
Sin embargo, una serie de estudios científicos realizados a mediados de los años noventa en Indonesia por la FAO, relacionó malformaciones del sistema nervioso y el paladar hendido con exposición de mujeres a plaguicidas. Los plaguicidas ligados con efectos reproductivos maternos adversos en esos estudios, incluyeron organofosforados como paration, diazinon (Basudin, Diazol), clorpirifos (Lorsbou, Dursbou, Vexter), dimetoato (Sistemin, Roxion, Perfektion); organofosforados como lindano, endosulfán (Thiodan), dieldrin y dicofol; y piretroides como cipermetrina (Cymbush, Sherpar, Golaxy) y fenvalerato (Belmark, Maruel), entre otros.
alta contaminación de la leche materna, y posteriormente a través de otros alimentos. Además, en los hogares se realizan actividades que generan alta contaminación y causan numerosas intoxicaciones, por el uso de insecticidas caseros, raticidas y garrapaticidas para el control de piojos.
En las zonas rurales el aire, el agua y el polvo casero están altamente contaminados. Las partículas de suelo con plaguicida adherido proce-dente de suelos inadecuadamente protegidos, pueden ser transportadas por el viento a grandes distancias (fenómeno conocido como erosión eólica) y regresar a la tierra con la lluvia; pero su destino inmediato inevitable son las viviendas rurales, en donde pueden persistir mayor tiempo al quedar protegidos del sol, la lluvia y la actividad microbiana. Estos residuos constituyen una fuente importante de contaminación para los niños en sus primeros años de vida, porque juegan en el suelo y acostumbran llevarse a la boca los objetos que recogen. Una inves-tigación en California encontró polvo doméstico con residuos de 12 clases diferentes de plaguicidas en hogares rurales.
Adicionalmente, en América Latina, un alto porcentaje de niños y niñas del campo están
expuestos a plaguicidas por su participación en las labores agrícolas. En 1996 el 15% de las intoxicacio-nes agudas por plaguicidas notificadas en Chile a los servicios de salud, corres-pondieron a menores de edad que se accidentaron
mientras desarrollaban actividades agrícolas y forestales; uno de estos niños murió mientras aplicaba pentaclorofenol en la VII Región. De los intoxicados el 53% estaba aplicando plaguicidas y el 18% estaba en faenas de recolección.
¿Qué hacer?
Los problemas de salud ocupacional que enfrentan las mujeres han sido ignorados por científicos y legisladores. Pruebas de ello son la falta de investigación sobre la salud de las mujeres del campo y el desconocimiento de las diferencias biológicas importantes que puedan afectar en mayor o menor grado a mujeres y a hombres.
Muchos plaguicidas pueden causar efectos perjudiciales sobre el feto en los primeros estados del embarazo, especialmente en los primeros tres meses cuando la mujer puede desconocer que está embarazada. Aunque se capacite a las mujeres para que eviten los plaguicidas antes y durante el embarazo, las trabajadoras del campo no podrán hacerlo aunque sepan que están embarazadas, por factores en los que interviene la pobreza, el abandono estatal y la inequidad de acceso al conocimiento y la información.
Los programas de reducción y de eliminación de plaguicidas y las prohibiciones de plaguicidas de alto riesgo serían una mejor solución. Acciones efectivas para la protección de la salud y la capacitación y políticas definidas hacia una agricultura sin venenos, será lo que real-mente empiece a resolver el problema.
Descripción del estudio de caso
Características de la zona del estudio
La zona del estudio está formada por los corregimientos de Rozo, La Torre y La Acequia del municipio de Palmira, y alberga alrededor de 15.000 habitantes, una alta proporción de ellos de las etnias negra y mulata; se encuentra ubicada en el centro del Departamento del Valle en Colombia. De acuerdo con los registros de enero de 1985 a febrero de 1997, del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM, la zona tiene las siguientes características geo-gráficas y climáticas:
Los corregimientos mencionados están localizados en la banda
Latitud: 3º 33’ Norte
Longitud: 76º 23’ Oeste.
Altura: 961 m.s.n.m.
Brillo solar: 1970.5 horas/año (Máximo 216 h/mes – mínimo 116 h/
mes)
Temperatura: 23.8ºC (Máximas mensuales: 30.2º-35.7º promedio máximo 32.3º)
(Mínimas mensuales: 10.0º-18.3º - promedio mínimo
16.5º)
Precipitación: 828 mm/año (Máxima mensual 226.3 mm
Mínima mensual 2.3 mm)
Humedad relativa: 74% (Máxima: 81% - Mínima: 65%)
oriental del Río Cauca (subcuenca Río Amaime), a menos de 20 Km en dirección noroeste del municipio de Palmira. Estos corregimientos están conectados con la red vial nacional por buenas vías pavimenta-das, que los comunican con el resto del país a través de las ciudades de Cali, Palmira, El Cerrito y Yumbo. A pocos minutos se encuentra el Centro Internacional de Agricultura Tropical CIAT, el Centro de Investigaciones del Instituto Colombiano Agropecuario ICA y Corpoica y la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional Sede Palmira.
A pesar de en-contrarse en un te-rritorio considerado tradicionalmente privilegiado como es el Valle del Cau-ca, por tratarse de uno de los suelos de mejor calidad del país, la riqueza natural contrasta con las deficientes condiciones socioeconómicas de muchos de estos pequeños agricultores y trabajadores del campo. De acuerdo con los indicadores oficiales de calidad de vida, gran parte de esta población está seriamente afectada por problemas de pobreza y desempleo. Entre la comunidad campe-sina, un alto porcentaje es nativo, arraigados a su tierra por varias generaciones, que mantienen su economía de pequeña producción hortifrutícola, resistiéndose a ceder sus tierras a los grandes cultivos de caña de azúcar o a las fincas de recreo. Su desplazamiento significaría la culminación definitiva de los procesos de migración del campo a la ciudad, aumentando los cinturones de miseria y problemas de insegu-ridad en las ciudades de Cali y Palmira.
Aspectos económicos
en todos los predios los invita a tratar de sacar hasta tres cosechas de hortalizas de ciclo corto en el año, enfrentando permanentemente malos precios e inestabilidad de los mismos. Casi toda la producción agrícola se mercadea en la zona, es decir, en los mercados de Palmira, Cali y en sus mismos corregimientos.
Aunque se cuenta con vías excelentes y con buenos servicios de transporte, cuatro quintas partes de estos agricultores vende sus co-sechas a intermediarios, quienes recogen los productos directamente en las parcelas o fincas. Algunos, dependiendo de sus posibilidades económicas, llevan sus
productos a la central de abastos más cerca-na. Unos poquísimos productores aseguran la comercialización de sus productos mediante pre-via transacción de venta de cosechas, con cultivos como plátano y repollo.
El 76% de los agricul-tores tiene problemas con
la comercialización de sus productos agrícolas. La problemática de los malos precios ha sido identificada como prioritaria, por parte de estos horticultores (82%), dentro de los obstáculos a la comercialización, seguido de las altas exigencias en la calidad de los productos (31%) y problemas de transporte (12%).
Con base en la alta proporción de agricultores cuyos ingresos son de un salario mínimo mensual, pueden deducirse las precarias condiciones de vida de muchas de estas familias. Actualmente incluso muchos cultivadores han llegado a la quiebra. A los bajos ingresos derivados de las actividades agrícolas y deficientes condiciones de vida, se agrega la casi nula presencia de las instituciones del Estado encargadas de la gestión publica y social en el área y el escaso o nulo cubrimiento de los programas sociales propios de la región.
Actividades del proceso de diagnóstico
La recolección de información se realizó mediante el desarrollo de encuestas, observación directa del medio, visitas de campo, entrevis-tas direcentrevis-tas y reuniones con agricultores, y revisión de información secundaria disponible en diferentes instituciones oficiales y privadas (datos, análisis, estudios, tesis, análisis de suelos, investigación básica, otros).
En el proceso de elaboración de las encuestas se adelantó una revi-sión crítica de experiencias y modelos desarrollados por otras organi-zaciones como Cetec, Coinbiol, Maestría en Salud Ocupacional de la Universidad del Valle, Hospital Regional San Rafael de Espinal, Tolima, Organización Internacional de Unión de Consumidores, el Código FAO y algunas tesis universitarias relacionables. El material diseñado se discutió al interior de Rapalmira y en reuniones previas con algunos agricultores de la región, evaluando los alcances que pudiera ofrecer dicha herramienta para la elaboración del diagnóstico.
Suelos y cultivos
En la zona se iden-tificaron en el período 1996-97 como cultivos principales, en su orden: tomate, maíz, pimen-tón, plátano, cilantro, cítricos, habichuela y aguacate, sembrados en el 90% de los casos en parcelas menores de 2 ha (70% en parcelas menores de 1 ha).
Además de estos ocho cultivos, se sembraban en menor escala otras especies como tabaco, pepino, zapallo, estropajo, berenjena, albahaca y frutales como el mango y el cacao. Se conservan algunos árboles nativos como ceibas, samanes, guásimos y arbustos y algunas plantas ornamentales. Desde este punto de vista podría pensarse en la disponibilidad de un ambiente favorable de biodiversidad agrícola; pero el uso exagerado de agroquímicos nos revela la irracionalidad del gran desequilibrio introducido a este agroecosistema.
Elevado uso de agroquímicos
Las cifras hablan por sí solas: más de 100 campesinos reportaron el uso de 120 agroquímicos (85 plaguicidas y 35 ferti-lizantes químicos). Es común el uso de mezclas y el incremento de las dosis por el desarrollo de resistencia en las plagas, y probablemente por el uso de aguas con características inadecuadas para la preparación de químicos y biológicos, como la dureza y el pH altos. El número de agroquímicos utilizados en 1996-97 por cultivo se presenta en el Cuadro 4.1
Tomate 38 9 21 68 31 99
Pimentón 21 6 18 45 18 63
Habichuela 17 12 9 38 16 54
Maíz 15 11 2 28 18 46
Cilantro 5 6 10 21 13 34
Cuadro 4.1 Número de agroquímicos aplicados en los principales cultivos de campesinos, en tres corregimientos de Palmira, Colombia, 1996-97
Cultivos dos por campesinosPlaguicidas utiliza- Total
plaguicidas Fertilizantes químicos AgroquímicosTotal
Fungi-cidas Herbi-cidas Insecti-cidas
Tomate 100 68 21 25 25 71
Pimentón 61 45 15 19 22 56
Habichuela 57 38 13 6 16 35
Cilantro 11 21 5 7 17 29
Cuadro 4.2 Cantidad de plagas y plaguicidas y uso de semillas mejoradas, en tres corregimientos
de Palmira, Colombia, 1996-97
Total Plagas
Cultivo Uso semillas mejoradas % agricultores
Total
Pla-guicidas Nº Insec-tos PlagaNº Enfer-medades Nº Ma-lezas
Agroquímicos (plaguicidas y fertilizantes)
El Cuadro 4.2 presenta la cantidad de insectos plaga, enfermedades y malezas reportadas para las cuatro principales hortalizas, la cantidad de plaguicidas utilizados en cada una y el uso de semillas mejoradas. Estos resultados confirman la mayor susceptibilidad al ataque de plagas de las semillas “mejoradas” de la revolución verde. También confirman lo aseverado por muchos científicos:
“Mientras más plaguicidas se apliquen más plagas aparecen”
Entre 1997 y 1998 prácticamente desapareció el cultivo del tomate en la zona por la imposibilidad de controlar algunas plagas resistentes, a pesar de las altas aplicaciones de venenos. Es altamente probable que en poco tiempo se repita esta historia con el pimentón y así su-cesivamente.
Uso de semillas mejoradas
Las semillas mejoradas con base en el alto rendimiento, caracterís-ticas del sistema de producción monocultivista de la revolución verde, exhiben propiedades de susceptibilidad a plagas y enfermedades. En la zona, más del 70% de los horticultores sembraba semillas certifi-cadas durante el período 1996-1997. En el caso del tomate, principal cultivo al inicio del estudio, el 100% de los cultivadores las sembraba usando básicamente Empire, Luxor,
Magnate y Santa Clara (chonto). Siguieron en su orden, en el uso de semillas mejoradas, el pimentón y la habichuela (61% y 57%), el maíz (30%) y el cilantro (11%).
Vale anotar que el pimentón, la habichuela y el cilantro siguieron en este mismo orden al tomate, en cuanto al uso de agroquímicos y problemas de insectos plagas, enfer-medades y malezas (Cuadro 4.2).