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Regionalismo en el Asia Pacífico : ¿una oportunidad para Chile?

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Regionalismo en el Asia Pacífico:

¿una oportunidad para Chile?

Alicia Frohmann *

La región del Asia Oriental1 ha sido

es-pecialmente proactiva en la articulación de acuerdos regionales. En las últimas décadas tuvo una expansión económica espectacular, con un incremento del comercio y la inversión que le significó pasar de una participación del 14% de las exportaciones mundiales en 1980 al

* Ex directora de ProChile

1 Al decir Asia Oriental, Masahiro Kawai y Ganeshan Wignaraja («La integración económica global y regional: una perspec-tiva desde Asia», en Revista Integración y Desarrollo, N°29, Año 13, enero-junio 2009, INTAL) se refieren a una categoría ampliada de países que incluye a la ASEAN (Brunei Darussalam, Camboya, Indonesia, Filipinas, Malasia, Myanmar, Laos, Singapur, Tailandia y Vietnam); ASEAN + 3 incorpora también a la Repú-blica Popular China, Japón y Corea del Sur; y ASEAN + 6, agrega Australia, Nue-va Zelandia e India. Esta zona es la deno-minada «Pacific Asia», en contraposición a «Asia Pacific», por Fred Bergsten (Poli-cy Brief, Peterson Institute for Internatio-nal Economics, July 2009)

27% en 2007, impulsada sobre todo por la República Popular China, Japón y Corea del Sur, como lo muestran Kawai y Wignaraja (Cuadro 1).

La evolución de estos flujos co-merciales nos muestra por un lado, el creciente peso de esta macro región en la economía mundial, pero también la gran relevancia del comercio al interior de la propia región asiática, tal como ocurre en los esquemas de integración profunda, solamente superada por la Unión Europea de 27 miembros, don-de el comercio con la propia región representó en 2007 más del 67%. En Sudamérica, el comercio intrarregional solo alcanzó el 22%.

Iniciativas regionales en Asia

Oriental

En las últimas dos décadas los acuerdos comerciales regionales han

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proliferado en el mundo y actualmente prácticamente todos los países miem-bros de la OMC pertenecen al menos a uno2. Hufbauer y Schott elevan el total

de acuerdos —denominados por ellos acuerdos comerciales preferenciales— a 559, de los cuales 185 se suscribieron entre 2000 y 20073.

La región ampliada del Asia Pacífico ha sido parte activa de este proceso y, según muestran Hufbauer y Schott en su diagrama (cuadro 1)4, hay 13

acuer-dos regionales (que incluyen más de acuer-dos socios) vigentes o en negociación en los cuales participan países del área, a los que debe agregarse el Acuerdo Estra-tégico Transpacífico (P 4), entre Chile, Nueva Zelandia, Singapur y Brunei (Grafico Nº 1).

2 Baldwin Richard y Patrick Low (2009), Multilateralizing Regionalism. Challenges for the Global Trading System, Nueva York, WTO y Cambridge University Press. 3 Hufbauer Gary y Jeffrey Schott, «Fitting

Asia-Pacific Agreements into the WTO System», en Baldwin y Low, op.cit.

4 Hufbauer y Schott, op.cit.

Aunque estos acuerdos son de geo-metría variable y los autores incorporan acuerdos de la Cuenca del Pacífico que no incluyen a socios asiáticos, queda claro que la ASEAN juega un rol clave

de pivote para la negociación con las grandes economías de las región: con China, Japón y Corea (ASEAN + 3) y, en

una versión ampliada, India, Australia y Nueva Zelandia (ASEAN + 6).

La Asociación de Naciones del Su-deste Asiático (ASEAN por su sigla en

inglés) es un organismo regional de ca-rácter geopolítico y económico, creado en 1967 por 5 países —Indonesia, Ma-lasia, Filipinas, Tailandia y Singapur— a los cuales luego se agregaron Brunei, Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam. Creado en una región históricamente conflictiva, en pleno proceso de des-colonización y Guerra Fría, la ASEAN

tuvo como objetivo inicial asegurar la no intervención y la solución pacífica de los conflictos, con un estilo de infor-malidad, institucionalización mínima, consultas y consensos, frecuentemente denominado «the ASEAN Way». Con el Fuente: Kawai y Wignaraja, op.cit, con datos de FMI (2008) y CEIC (2008)

Cuadro N°1

Participación de Asia Oriental en el comercio mundial e intrarregional

Exportaciones mundiales (%) Comercio intrarregional (%)

1980 2000 2007 1980 2000 2007

ASEAN 3,9 6,7 6,2 17,9 24,7 27,0

ASEAN + 3 14,0 25,9 26,7 36,8 52,1 53,5

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paso de los años, la integración econ ó-mico comercial fue cobrando creciente

importancia y en la Cumbre de 2003 los países miembro acordaron establecer la Comunidad Económica de ASEAN

(AEC) para el año 2020. En la Cumbre

de 2007 esta fecha se adelantó al 2015. Los países de la ASEAN representan el

9% de la población mundial y en térmi-nos del PIB serían equivalentes a la 9° economía del mundo. Es un bloque de

países que resulta muy atractivo para socios tanto dentro como fuera de Asia.

La activa política de suscripción de acuerdos comerciales preferenciales entre los países de Asia Oriental de las dos décadas recientes fue impulsada por factores tales como las serias dificulta-des económicas creadas por la crisis asiática de 1997-1998, el estancamiento de la Ronda de Doha y la necesidad de ganar mercados frente a sus

com-Grafico N°1

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petidores. En 2009 había 46 acuerdos (regionales y bilaterales) vigentes en la región, mientras que en 2000 solo había tres. Se suscribieron varios acuerdos transpacíficos y de los 46 mencionados, 9 fueron con países de América Latina. La mayoría de ellos incorporan no solo la desgravación arancelaria, sino tam-bién apertura y disciplinas en servicios e inversiones, y otros temas presentes en los acuerdos de última generación. En estos acuerdos también es importante la cooperación.

Un hito reciente que marca el dina-mismo de la expansión de estos acuer-dos es el Acuerdo Marco de Coopera-ción Económica firmado a mediados de 2010 entre la República Popular China y Taiwán. Además del impacto positivo en el comercio y la inversión entre ambos, el Acuerdo podría iniciar un proceso de incorporación de Taiwán a acuerdos regionales existentes, ya que por ahora –por sus tensiones con la mis-ma China— solo participaba en APEC.

Taiwán también está explorando un acuerdo con Singapur.

El

APEC

después de 20 años

El Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC por su sigla en

in-glés) ha sido el referente regional prin-cipal no solo en la misma área sino en la conformación de la economía globa-lizada de la post guerra fría. Creado en 1989, comprende hoy 21 economías en desarrollo y desarrolladas de la Cuenca del Pacífico, que representan el 55% de

PBI mundial y un 43% del comercio y cuentan con una población de más de 2.700 millones.

Desde sus inicios, los objetivos principales del APEC fueron fortalecer

sistema multilateral de comercio, au-mentar la integración y prosperidad de las economías miembros y promover el crecimiento económico sustentable.

En 1994 estos objetivos se plasma-ron en las llamadas «Metas de Bogor», donde los líderes de APEC se

compro-metieron a «liberalizar el comercio y la inversión» con un plazo al 2010 para las economías desarrolladas y el 2020 para aquellas en desarrollo.

En estos 20 años, el APEC ha pasado

por tres fases diferenciadas:

• 1989 a 1992, creación del APEC,

con protagonismo de Australia y Japón

• 1993 a 1997, desarrollo muy diná -mico, con protagonismo de Indonesia y Estados Unidos; Metas de Bogor y compromisos voluntarios de liberali-zación sectorial temprana

• 1998 a 2009, institucionalización del APEC, creación de redes y pérdida relativa de dinamismo a pesar del im-portante crecimiento económico de la región.

El último período coincidió con la pérdida del impulso de liberalización económica multilateral que había predominado en la primera mitad de los años noventa. Estados Unidos se comprometió con sus vecinos en el

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Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los países asiáticos

parecieron priorizar la integración al interior de la propia región, se estancó la Ronda de Doha y prácticamente todos los países del APEC suscribieron

acuerdos comerciales bilaterales, tanto dentro como fuera de la Cuenca del Pacífico.

Cumplimiento de las Metas

de Bogor

El concepto de «liberalizar el co-mercio y la inversión» no estuvo muy bien definido originalmente, pero fue adquiriendo mayor precisión a través de los Planes Individuales de Acción de las economías.El avance hacia el cumplimiento de las Metas de Bogor se desarrolló en un contexto propicio: de rebaja unilateral de aranceles, por un lado, y de acuerdos comerciales bilate-rales, por el otro. El arancel promedio aplicado en la región bajó de un 16,9% en 1989 a 5,5% en 2004.

Las áreas contenidas en los Planes son los aranceles, medidas no arance-larias, servicios, inversiones, estándares técnicos y conformidad, procedimien-tos aduaneros, derechos de propiedad intelectual, política de competencia, compras públicas, regulación, imple-mentación de los compromisos con la OMC, solución de controversias,

movilidad de personas de negocios, fa-cilitación de comercio y transparencia. Los Planes incluyen todos los temas de la OMC y generalmente coinciden con

los que se tratan en la negociación de un tratado de libre comercio. Tomando como punto de partida el cumplimiento de las Metas y la implementación de los Planes, el avance hacia un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico debería ser un paso lógico.

El futuro del

APEC

Las expectativas respecto del APEC

entre los países miembros difieren: mientras que para América del Norte y América del Sur, el APEC es un

puen-te hacia las economías de más rápido crecimiento para las economías del Asia es un referente estratégico, comercial y político interesante, aunque su objeti-vo principal es la integración con los propios vecinos.

A partir de la Cumbre del APEC

de Santiago, en 2004, la intención de avanzar hacia la creación de un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico (en inglés Free Trade Area of Asia Pacific,

FTAAP) estuvo cada vez más presente en

las deliberaciones de los representantes de las economías y también del sector privado (ABAC)5. Aunque no ha habido

avances concretos, el cumplimiento de las Metas de Bogor debería ser un impulso en este sentido. Esta iniciativa es apoyada sobre todo por Estados Unidos, junto con algunos socios, pero no ha despertado entusiasmo en las

5 Morrison Charles E. y Eduardo Pedrosa (2007), An APEC Trade Agenda? The Political Economy of a Free Trade Area of the Americas, Singapur ABAC, PECC, Institute of Southeast Asian Studies.

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principales economías del Asia, que ven la integración en términos más «asia-céntricos», tal como señala Bergsten, visualizando una región «Pacific Asia» más que «Asia Pacific»6. Para lograr

avanzar hacia el FTAAP, con una lógica

transpacífica, parecería importante te-ner muy en cuenta las particularidades del regionalismo asiático.

El acuerdo Transpacífico

La negociación del Acuerdo Trans-pacífico (en inglés Trans Pacific

Partner-ship, TPP) sigue una lógica de sucesivos

«building blocks» para alcanzar en algún momento futuro un acuerdo del conjunto de economías del APEC. En

cambio, el objetivo del FTAAP implicaría más bien una negociación por consen-sos sucesivos de todas las economías que participan en el foro. Hipotéti-camente, ambas estrategias podrían conducir a un mismo fin, pero de hecho responden a incentivos distintos.

Según el economista Jeffrey Schott7,

la integración transpacífica necesaria-mente se llevará a cabo por la agrega-ción de acuerdos regionales. ¿Cuál de-bería ser el punto de partida? Considera que el TPP ofrece mayor flexibilidad que una figura de ASEAN+X. Propone

un enfoque híbrido que no esté cons-treñido al modelo actual de acuerdos comerciales de Estados Unidos, para

6 Fred Bergsten, op.cit.

7 Schott Jeffrey, «Roadmap for the FTAAP: Take the TPP Turnpike», Presentación en el simposio APEC JAPAN 2010, Tokio, 9 de diciembre de 2009.

evitar una división entre Oriente y Occidente, que incorpore temas tales como la economía «verde», el cambio climático, la seguridad alimentaria, energías renovables, seguridad en las fronteras, transferencia de tecnologías y derechos de propiedad intelectual.

Ya a fines de los años noventa, en el gobierno de Clinton, Charlene Bar-chevsky, de la USTR, había propuesto

negociar un acuerdo Pacific 5 (P5), pero en su momento la idea no prosperó. El Acuerdo Transpacífico actualmente vigente se negoció entre los años 2004 y 2005 entre Chile, Singapur, Nueva Zelandia y Brunei y entró en vigencia en noviembre de 2006. Fue concebido como un acuerdo de asociación econó-mica, con una cláusula de acceso para permitir la incorporación de nuevos so-cios. En 2008-2009, la administración de Obama, ante la dificultad de avanzar en otras negociaciones comerciales, res-cató esta iniciativa, para intentar tender puentes hacia las economías asiáticas. Se iniciaron entonces, en 2009, las ne-gociaciones del Acuerdo Transpacífico, en su versión TPP; que incluyeron a Australia, Estados Unidos, Perú y Vietnam, además de los signatarios originales del P4. Podrían incorporarse Canadá y Malasia.

Es una negociación curiosa: Estados Unidos ya tiene acuerdos comerciales con la mayoría de los participantes (excepto Brunei, Nueva Zelandia y Vietnam) y estos países son bastante irrelevantes para Estados Unidos en términos comerciales, aun cuando son aliados políticos. Aunque no hay

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mu-cha información pública disponible, pareciera no haber posibilidades aún de que participe alguna de las econo-mías asiáticas más importantes, como Japón o Corea del Sur. De hecho, luego de varios años el congreso de Estados Unidos aún no aprueba el acuerdo bi-lateral negociado por Estados Unidos con Corea —que sí sería relevante en términos comerciales. No parecieran estar dadas las condiciones para que el TPPsea un verdadero «building block», para alcanzar el ambicioso objetivo de un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico.

¿Cuáles son entonces los objetivos específicos de la negociación del Acuer-do Transpacífico? Desde la perspectiva del gobierno de Estados Unidos, los analistas8 sugieren distintas

posibilida-des: poner una cuña en el desarrollo de la integración «asiocéntrica»; frenar el ascendiente de China en la región; abrir los TLC ya negociados para incorporar

disciplinas «mejores» (en trabajo, me-dio ambiente, propiedad intelectual), según lo solicitado por el Congreso y por algunos grupos de interés de Es-tados Unidos. Parece improbable que estos objetivos implícitos sean com-partidos por los demás participantes del TPP y que resulten atractivos para

otros socios9.

8 Fred Bergsten op.cit. y Angela Ellard (sta-ffer del Ways and Means Comittee, US House of Representatives) en exposición realizada en abril de 2010 en un Seminario del BID sobre implementación de TLC. 9 Es importante evitar los errores políticos

que hicieron fracasar las negociaciones del

Chile y el regionalismo en

Asia

10

¿Cuál es la posición de Chile en este contexto? ¿Qué oportunidades debería aprovechar?

Más de la mitad del comercio exterior de Chile se orienta a la ma-crozona del Asia Pacífico (Cuadro N° 2). El país participa de algunas de las iniciativas regionales, al inte-grar el Acuerdo Transpacífico (P 4) y como miembro del APEC, donde ha

propiciado la creación de un Área de Libre Comercio del Asia Pacífico, el llamado FTAAP. Además, ha suscrito

acuerdos comerciales bilaterales con Australia, Canadá, Estados Unidos, México, Perú, China, Corea, Japón y Malasia. Una tarea pendiente para Chile es hacer converger y multila-teralizar las disposiciones de todos estos acuerdos. Otra, seguir estre-chando vínculos con los países de la

ASEAN. Para algunos, la ampliación

del Acuerdo Transpacífico (P4) y alcanzar el FTAAP mediante el TPP, sería la manera de avanzar hacia la integración plena (Gráfico Nº 2)

A lo largo de las dos décadas transcurridas entre 1990 y 2010, Chile ha buscado vincular el proceso de liberalización e internacionali-zación de su economía a distintos

Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2004.

10 Para una visión histórica, ver el excelente artículo de Manfred Wilhelmy, «La tra-yectoria de Chile frente a la región Asia Pacífico» (en esta misma revista).

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esquemas de integración económica, como oportunidad de capitalizar su apertura de mercado con el mayor número de socios posibles. Estos in-tentos no siempre prosperaron (fallida incorporación al Mercosur, fracaso de la negociación del ALCA), tanto por

razones intrínsecas de los esquemas de integración mismos, como también por la conveniencia y la disposición de Chile a explorar y concretar acuerdos bilaterales.

Para Chile solo el APEC ha sido un foro lo suficientemente flexible como para que puedan convivir tratados de libre comercio, con la activa partici-pación en el «team» APEC y también con los intentos por avanzar hacia el FTAAP. En el marco de la crisis

económica internacional y ante el estancamiento de las negociaciones multilaterales, las iniciativas regiona-les adquieren especial interés.

Oportunidades para Chile en

el

APEC

Desde su incorporación al APEC en 1994, este foro ha sido para Chile una verdadera ventana a la región del Asia Pacífico. Fue un hito que marcó una decidida orientación en lo económico comercial a esta gigantesca región, la que en pocos años pasó a concentrar el 54% del comercio de Chile. Siete economías del APEC se encontraron

entre los 15 principales destinos de las exportaciones chilenas del año 2008. Luego de la desaceleración del comercio en 2009, las cifras de aumento de las exportaciones de Chile a sus principales socios asiáticos son excelentes: Japón, 64%; Corea, 43% y China, 65%11.

Aunque esta expansión del comercio no deriva directamente de la participa-ción en el APEC, este foro ha sido una plataforma privilegiada para estrechar

11 DIRECON, Comercio exterior de Chile, primer semestre 2010

Gráfico N° 2

Chile: participación regional en la balanza comercial, de 2008

Exportaciones Importaciones

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vínculos con grandes economías, muy distantes de Chile, e incorporarse a redes con una importante proyección internacional.

Comercio e inversión de

Chile con Asia

Las exportaciones totales de Chile a los grandes mercados asiáticos cre-cieron de manera espectacular en los años 2000. China pasó a ser el primer destino, con un crecimiento de las exportaciones de 800% entre 2002 y 2008 (impulsado especialmente por la necesidad de materias primas de China y el alto precio del cobre); los envíos a Japón aumentaron un 375% y a Corea del Sur, un 540%12. Durante estos años,

se suscribieron los tratados de libre comercio con estas tres economías, que

12 ProChile, Análisis de las exportaciones chilenas 2008

estimularon y dieron mayor certidum-bre jurídica a los intercambios.

A pesar de la notable expansión de las exportaciones, Chile está aún muy lejos de aprovechar el potencial de los acuerdos con sus grandes socios del Asia. Chile es considerado sobre todo como un proveedor confiable de recursos naturales necesarios para el desarrollo industrial y la estructura del comercio confirma que Chile exporta predominantemente materias primas e importa productos industriales del Asia. En 2008, casi el 80% de las exportacio-nes chilenas a Asia correspondieron a productos de la minería. Este proceso coincide con el desplazamiento del eje del desarrollo industrial desde América del Norte al Asia y la reorientación de los envíos de materias primas de Chile a esa región (Gráfico Nº 3).

Con excepción de Japón, con quien existe una relación comercial de larga data, las exportaciones no tradicionales

Gráfico N°3

Chile: concentración de las exportaciones a China

(Total 2008 US$ 9.851 millones)

(10)

(XNT) de Chile al Asia son aún muy

modestas. A pesar de los montos totales altos exportados por Chile a China, este mercado fue el destino N° 18 de las XNT en 2008, después de Bolivia y

Ecuador. Sólo 568 empresas exportan a ese mercado, un tercio o menos de las que exportan a Estados Unidos, Perú, Bolivia o Argentina13.

Distintos factores ayudan a explicar estas cifras modestas: el costo de los fletes (sin duda, la dificultad estructural más importante), el desconocimiento de Chile en Asia, las dificultades para los empresarios chilenos de manejar los códigos de negocios asiáticos, los problemas de aplicación en China de las preferencias del TLC. Sin embargo,

hay iniciativas empresariales chilenas novedosas, como las plataformas de negocios para los alimentos y los ser-vicios de arquitectura en China, que están tratando de romper este patrón.

En el caso de la inversión extranjera directa (IED), por ahora el único

inver-sionista asiático de cierto peso en Chile, por ahora, es también Japón14. Para las

inversiones chilenas en el exterior, los mercados asiáticos aún no ocupan un rol relevante15. Hasta la fecha China ha

atraído solo el 0,25% del total de las inversiones chilenas registradas.

Chile está lejos aún de aprovechar las oportunidades que le permiten su

13 ProChile, op.cit.

14 Cifras sobre inversión extranjera directa en Comité de Inversión Extranjera,<www. cinver.cl>

15 Cifras sobre inversiones chilenas en el exterior en <www.direcon.cl>

posición geográfica orientada al Pacífi-co y los acuerdos Pacífi-comerciales bilatera-les. Hasta el momento los sectores más beneficiados en la relación con Asia, han sido los importadores chilenos de productos industriales y los exportado-res de recursos naturales.

Acuerdos comerciales de

Chile con países del

APEC

Los acuerdos de libre comercio suscritos por Chile con las grandes eco-nomías del Asia —República Popular China, Corea del Sur y Japón— difícil-mente hubieran sido posibles si Chile no hubiera tenido la oportunidad de darse a conocer en el APEC como un

socio serio y confiable, comprometido con la liberalización y facilitación del comercio y las inversiones.

Chile mantiene acuerdos comercia-les con 11 países miembros de APEC:

Canadá, México, Estados Unidos, Co-rea del Sur, Nueva Zelandia, Singapur, Brunei, China, Japón, Perú y Australia. Los acuerdos han permitido a Chile un acceso privilegiado a estos mercados16.

En el primer semestre de 2010, Chile suscribió un acuerdo con Malasia y está en distintas fases de negociación con Vietnam, Tailandia e Indonesia.

Parte importante del comercio está desgravado y el arancel efectivo es inferior al 1%, salvo con Corea

16 Dirección General de Relaciones Econó-m i c a s I n t e r n a c i o n a l e s , D I R E C O N (2009),Chile: 20 años de negociaciones comerciales, Santiago de Chile.

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del Sur (cuadro N° 2). Los acuerdos no solo incluyen temas arancelarios, sino también —con variaciones según acuerdo— servicios e inversiones, dere-chos de propiedad intelectual, compras públicas, mecanismos de solución de controversias, competencia, asuntos laborales y ambientales, y cooperación, entre otros asuntos.

Opciones estratégicas para

Chile

Más que una realidad actual, para la mayoría de las empresas chilenas los grandes mercados asiáticos son una apuesta al futuro.

Una tarea pendiente para el sector privado es desarrollar lazos

empresaria-les y negocios que permitan una mayor presencia de bienes y servicios chilenos en los mercados asiáticos. Existen ins-trumentos públicos para apoyar estos negocios (CORFO y ProChile) y también

información comercial para detectar oportunidades y ajustar la oferta ex-portable.

Tal vez, el principal desafío es dar a conocer a Chile en Asia, más allá de los foros políticos y económicos: reactivar los trabajos de imagen país interrumpi-dos en 2008, aprovechando el impulso de la lucida presencia de Chile en la Expo Shanghai 2010.

El alineamiento de Chile con Esta-dos UniEsta-dos para la negociación actual del TPP se ha dado de manera casi obvia, dado su participación en el P4, el Acuerdo Transpacífico inicial. Sin

Cuadro N°2

Chile: acuerdos comerciales con países del APEC Alcance de la desgravación

TLC Países APEC y fecha entrada en vigencia Ingreso libre de arancel 2010 Arancel fectivo Productos %

Perú (2009) 6.639 95,8 0,30%

México (1999) 7.762 98,2 0,03%

Canadá (1997) 7.693 97,4 0,00%

Estados Unidos (2004) 9.920 97,4 0,10%

Rep. Popular China (2006) 5.725 75,8 0,20%

Japón (2007) 7.414 80,0 0,60%

Corea del Sur (2004) 7.172 90,8 1,20%

Australia (2009) 5.449 90,8

Nueva Zelandia (P4 2006) 6.547 88,1

Singapur (P4 2006) 7.902 100

Brunei (P4 2006) 7.723 73,7

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embargo, si no se maneja con mucha cautela, esta participación podría tener más costos que beneficios. ¿Qué gana Chile al renegociar con países con los que ya tiene acuerdos comerciales? In-cluso Estados Unidos –que tiene poco o nada que ofrecer a Chile en materia de beneficios— podría forzar la impo-sición de disciplinas más estrictas en un nuevo acuerdo plurilateral.

Parece difícil que el TPP, que por ahora no incluye a ninguna economía asiática de peso, se convierta en un

«building block» para el FTAAP y,

para peor, será visto como una posible

amenaza a la integración asiática y al creciente protagonismo de China. Una iniciativa que puede distanciar a Chile de su principal socio comercial parece arriesgada.

Es importante para Chile tener una mayor presencia en el APEC, tanto a nivel de gobierno como del sector privado, y mostrarse como país serio y confiable, con vocación transpacífica, tanto a nivel político como económico. Para eso es necesaria una mayor vo-luntad política y creatividad del sector público, más allá de la participación en la Cumbre de Líderes y algunas otras reuniones gubernamentales. Debería ampliarse también el involucramiento del sector privado en ABAC, que por ahora descansa en el compromiso y participación destacada de un par de líderes empresariales.

Chile ha suscrito acuerdos comer-ciales bilaterales con las economías más importantes del Asia Oriental, interesadas en asegurar su provisión

de recursos naturales. Ahora, más que negociar nuevos acuerdos bilaterales, debería hacer cumplir su correcta apli-cación y apoyar los esfuerzos privados por diversificar y desconcentrar las oportunidades de negocios.

Finalmente, Chile debería avanzar en una estrategia para convertirse en un aliado del regionalismo asiático: compenetrarse del «ASEAN Way», acercarse a las iniciativas regionales del Asia17 en que participan algunos actores

extrarregionales y reforzar su presen-cia en el APEC, para avanzar hapresen-cia acuerdos transpacíficos crecientemente profundos, que puedan acomodar los intereses y las sensibilidades de todos los países de la Cuenca del Pacífico.

17 Por ejemplo: el ASEAN Regional Forum, en el que participan Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Canadá.

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