TALLER DE PRÁCTICAS PROFESIONALES
PROYECTO:
El rol de las mujeres en la
sustentabilidad de los sistemas
productivos
Integrantes:
Escalante, Antonio María
Maciel, Rodolfo Ramón
Zacarías Gonzales, Carlos José
Docentes Orientadoras:
Tejerina, Emilse Rosalía
Morales, Verónica Natalia
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Resumen
Índice
Resumen ... 1
Situación mundial ... 3
¿Cuál es la situación en nuestro país? ... 4
El rol de la mujer en los sistemas productivos ... 4
La mujer, la educación y la ciencia ... 5
Mujeres en Ciencias Veterinarias ... 6
Conclusión ... 9
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Situación mundial
Las mujeres desempeñan un papel primordial en el mundo y en la economía rural, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados. Su participación en el sector agrícola resulta de vital importancia, pues contribuyen, en gran medida, a la erradicación de la pobreza y del hambre, al acceso a una educación universal, así como al fomento de un desarrollo sostenible. Sin embargo, dicha contribución se ve mermada por diferentes factores, como la discriminación y el estereotipo de género, que repercuten en la vida de las mujeres y en el sector agrícola, imposibilitando el control y el acceso equitativo a los recursos y servicios productivos que precisan para conseguir un mayor rendimiento. Las mujeres contribuyen de forma sustancial a las actividades económicas agrícolas y rurales en todas las regiones de los países en desarrollo: abastecen entre el 60 y el 80% de la producción alimenticia de los países más pobres y alrededor del 50% a escala mundial. Un reciente estudio, de 2014, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO precisa que 58 millones de mujeres viven en zonas rurales en América latina y 4 millones y medio son productoras agropecuarias, lo que las convierte en una pieza clave de la seguridad alimentaria regional. Sobre la base de los últimos datos comparables desde el punto de vista internacional, las mujeres representan en promedio el 43 % de la fuerza laboral agrícola de los países en desarrollo. Según el informe sobre El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010–2011, de la FAO, la proporción femenina en la fuerza laboral agrícola varía entre aproximadamente un 20 % en América Latina y casi un 50 % en Asia oriental y sudoriental así como en África subsahariana.
Trabajan explotaciones agrícolas y ganaderas más pequeñas que las de los hombres, controlan menos tierras y crían y poseen menos ganado, suele estar constituido, en general, por especies más pequeñas (ovinos, caprinos, aves). Además, cuentan con menos mano de obra y sufren limitaciones que les impide el acceso a infraestructuras, así como a tecnologías de la información y de la comunicación. En cuanto a recursos productivos y económicos, reciben menos ingresos y afrontan serias limitaciones en relación con el acceso al crédito, préstamos y demás instrumentos financieros. De forma adicional, su acceso a la adquisición de insumos destinados a mejorar su productividad agrícola se ve reducido. Soportan, por lo tanto, una mayor carga de trabajo resultante de su doble función en la producción y en la familia que engloba actividades de bajo rendimiento. Tienen escasa participación en la adopción de decisiones; las cuestiones de género se incorporan en menos del 10% de los proyectos de asistencia para el desarrollo agrícola, y las mujeres agricultoras reciben sólo el 5% de los servicios de extensión agrícola en todo el mundo.
incrementaría en un 2,5-4%". Dicho incremento desembocaría en una considerable reducción de personas que padecen hambre en el mundo, "entre un 12 y un 17%".
¿Cuál es la situación en nuestro país?
En el ámbito rural los trabajos femeninos históricamente permanecieron ocultos e incluso muchas veces desvalorizados. Las mujeres rurales argentinas quedaban subsumidas en el hogar y la familia, que se entendían como sus espacios de dominio y acción, desde donde construían sus identidades. Su trabajo fue siempre “colaborar” con el del hombre y es considerado parte de la producción familiar, en un medio donde las “fronteras” entre lo productivo y lo reproductivo son poco claras.
Entre sus tareas suelen incluir el cuidado de animales de corral, como gallinas, chivos, ovejas y cerdos; la producción en la huerta familiar y la elaboración de artesanías. Ese trabajo se suma a las responsabilidades domésticas, como cuidar a sus hijos y cocinar para la familia.
En 2007 FAO estimaba que 48 por ciento de la población rural eran mujeres, la falta de información se supone a la ausencia de las mujeres rurales en los censos nacionales como trabajadoras que aporta al Producto Interno Bruto y su invisibilización como productora y/o trabajadora en las estadísticas nacionales y, por lo tanto, como sujeto de políticas públicas específicas.
En el año 2018 se realizó el Censo Nacional Agropecuario 2018, en el cual por primera vez se incorpora la perspectiva de género, ya que se va a censar a las mujeres productoras.
“En la mayoría de los proyectos rurales, las mujeres tienen gran protagonismo pero suelen decir que trabajan para su marido o que los animales que cuidan y alimentan son de su marido”, señaló Ana Deambrosi, jefa de la Agencia de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Las Toscas, un pueblo rural del norte de Santa Fe.
Las pautas culturales de lo que deben hacer mujeres y varones promueven la invisibilidad de las mujeres rurales como trabajadoras y/o productoras agropecuarias.
El rol de la mujer en los sistemas productivos
El rol de la mujer siempre se ha relacionado a las actividades de cría de especies menores (aves, conejos, ovinos caprinos y cerdos) donde la participación del hombre es escasa, contrario a la cría de grandes especies como los bovinos, donde el hombre o figura masculina adulta del hogar es quien realiza las actividades correspondientes a la adecuación de los potreros, el arreo (o traslado) de los animales, labor que últimamente está siendo desempeñada por las mujeres.
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compra, alimentación y manejo de los animales al igual que del aseo de las producciones con el apoyo de los demás miembros de la familia (hijos).
En este sentido, las madres efectúan el ordeño, alimentación de los animales, preparación de productos (queso, cuajada) y en algunos casos intercambio de productos como leche, huevos, verduras. Adicionalmente, las niñas, jóvenes y adolescentes (género femenino) ejercen en este ámbito productivo una labor de ayuda en todas las actividades descritas anteriormente, además de recolectar productos (huevos), asear los implementos de manejo y alimentación de los animales (sirven sal y agua al ganado, limpieza de bebederos y comederos).
Las mujeres de las familias encuestadas han tenido una mayor participación en la venta de los productos cosechados en sus predios (frutales, verduras, leche, huevos, aves, quesos, lana, entre otros), ya que al dedicarse mayor tiempo a estas producciones han empezado a tener mayor poder de decisión y control sobre las mismas.
Además, ellas han buscado diversos lugares donde pueden vender sus productos a mayor precio, ya que la mayoría de las mujeres entrevistadas (28 madres), reportaron que en las plazas de mercado locales el precio de los productos es muy bajo y no les pagan lo que en verdad pueden valer sus productos. Es así, que los productos se comercializan en diferentes lugares que van desde los vecinos y familiares, las tiendas de sus propias casas o municipales, hasta terminales de transporte.
Sin embargo, aunque las mujeres son las que realizan la venta de los productos agrícolas, no siempre controlan el dinero obtenido de las mismas, ya que deben rendir cuentas al hombre cabeza de hogar cuando está presente; el porcentaje del dinero recolectado que deben entregar fue difícil de cuantificar, pues las mujeres encuestadas no facilitaron la información; no obstante, de los recursos monetarios recolectados de estas ventas entre el 70 y 80% debe ser entregado al jefe de hogar.
En cuanto a los productos derivados de la actividad pecuaria las mujeres tiene un mayor control sobre la venta y los recursos monetarios adquiridos; ellas son las encargadas de la venta de la leche, huevos y demás productos propios de especies como aves, conejos, caprinos, ovinos y cerdos. La leche es vendida a los vecinos, a la procesadora de leche de la vereda y al carro lechero; los pollos son vendidos a vecinos y familiares, en la plaza de mercado y en las tiendas de sus casas, y los huevos a los vecinos y tiendas de sus casas.
La mujer, la educación y la ciencia
muchos países en desarrollo) al alcance de todos los seres humanos, pues son diversos los elementos que reflejan la brecha de género que existe en dicho ámbito. Las mujeres reciben educación formal durante menos años que los hombres y su acceso a la información agrícola y rural es limitado. Desarrollan una serie de actividades en una misma unidad productiva, que se traduce en una baja productividad (debido a diferencias en el uso y acceso de insumos), escasos beneficios y poca remuneración. Los problemas a los que se enfrentan se sitúan, por lo tanto, en torno a un eje principal: falta de acceso a financiación institucional relacionado con su exclusión a infraestructuras, nuevas tecnologías y toma de decisiones. Si trabajan por cuenta propia, sus empleos suelen ser esporádicos y a tiempo parcial, recibiendo salarios inferiores, a pesar de contar con la misma experiencia y cualificación que los hombres.
La desigualdad de género en el campo educativo es generalizada, aunque bien es cierto que en los últimos años se han producido avances en los índices de escolarización de las niñas en la escuela primaria, así como en la tasa de matriculación de mujeres en enseñanza superior científica y tecnológica (FAO, 2011). Según indica el Banco Mundial (2007), "de 106 países comprometidos con el ODM3 sobre la igualdad de género en el acceso a la enseñanza, 83 lograron el objetivo en 2005".
Mujeres en Ciencias Veterinarias
“La inclusión de la mujer en la sociedad ha sido un proceso largo y trabajoso, que aún continúa desarrollándose. La ciencia no ha sido ni es la excepción, ya que la discriminación de género ha estado presente en todos los campos y niveles sociales, en forma más o menos explícita. A comienzos del siglo XX, las primeras alumnas en llegar al nivel universitario se encontraron con un ambiente masculino, nada habituado a su presencia en el ámbito académico.”
La primera mujer veterinaria de nuestro país fue Amalia Pesce de Fagonde, quien egresó de la UBA en 1937. Las primeras mujeres veterinarias solían dedicarse a la docencia, a trabajar para organismos públicos y sobre todo, en laboratorios.
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Cuadro 1.Datos de los últimos 10 años de alumnos inscriptos en cátedra de ICB perteneciente al primer año de la carrera de Ciencias Veterinarias. UNNE
Año Total Varones Mujeres Porcentaje de mujeres
2009 285 168 117 41
2010 290 143 147 50,6
2011 269 136 133 50,5
2012 293 141 152 51,95
2013 358 153 205 57,3
2014 376 174 202 53,7
2015 434 193 241 55,5
2016 417 179 238 57
2017 492 185 307 61,8
2018 489 222 276 56,4
2019 428 181 247 57,7
Al evaluar la proporción de mujeres que se inscribieron en los últimos 10 años a la cátedra de Producción de pequeños rumiantes y cerdos, perteneciente al quinto año de la carrera, la proporción de mujeres se redujo a un 42%, siendo en el año 2017 el año con mayor proporción de alumnas mujeres.
Cuadro 2. Datos de los últimos 10 años de alumnos inscriptos en cátedra de Producción de pequeños rumiantes y cerdos perteneciente al quinto año de la
carrera de Ciencias Veterinarias. UNNE.
Año Total Hombres Mujeres Porcentaje de mujeres
2008 119 80 39 33%
2009 144 80 64 44%
2010 161 87 74 46%
2011 158 90 68 43%
2012 185 119 66 36%
2013 129 69 60 47%
2014 113 79 34 30%
2015 118 61 57 48%
2016 120 70 50 42%
2017 154 74 80 52%
2018 157 90 67 43%
Cuadro 3. Datos de los últimos 8 años de alumnos inscriptos en la opción producción animal en el Módulo de Intensificación Práctica perteneciente al sexto
año de la carrera de Ciencias Veterinarias. UNNE.
Año Totales Varones Mujeres Proporción de mujeres
2011 64 50 14 21,9
2012 63 47 16 25,4
2013 44 40 4 9,1
2014 37 27 10 27
2015 37 30 7 18,9
2016 31 25 6 19,3
2017 41 32 9 21,9
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Conclusión
Aunque se percibe un ambiente más favorable hacia una relación de género más igualitaria que hace 20 años atrás, aún existe una asimetría en las relaciones entre varones y mujeres sobre todo en el sector del trabajo rural. Esto ocurre principalmente porque se considera que las mujeres son ayudantes de los varones en las tareas agrícolas y por su condición de ayudantes no deciden sobre el uso de tecnologías o sobre las innovaciones tecnológicas necesarias para mejorar la producción.
Un cambio posible provendría si las instituciones de extensión y transferencia de tecnología buscaran estrategias que permitieran deshacer las restricciones culturales que limitan el acceso igualitario de las mujeres a los conocimientos científicos – tecnológicos. Sin acciones específicas, la falta de acceso de las productoras a las tecnologías se va a mantener más allá que el discurso sea que las innovaciones son por igual para mujeres y varones, porque existen barreras culturales para el acceso de las mujeres a las tecnologías. Dicho esto, aún queda un largo camino por recorrer para eliminar la brecha de género en la agricultura y potenciar a las mujeres rurales de forma que sean reconocidas como constructoras clave del desarrollo agrícola, bienestar social y seguridad alimentaria mundial. Por lo tanto, y teniendo en cuenta el papel primordial de las mujeres en el mundo rural, un paso importante sería establecer como meta única y primordial el empoderamiento de las mujeres en toda política y programa agrícola, de forma que sean valoradas y visibles en los sistemas de género de la actualidad.
Bibliografía
Biaggi, C. (2010). El acceso de las mujeres rurales a las innovaciones tecnológicas. In Ponencia realizada en el VII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural ALASRU con el trabajo. Porto de Galinhas (PE-Brasil).
FAO (2011).El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación. Las mujeres en la agricultura. Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo. Italia, Roma.
Fonseca, D. M. S., Carreño, J. A. F., & Jiménez, R. A. J. (2014). Cambios en el rol de la mujer en los diversos contextos de los sistemas productivos campesinos en el departamento de Boyacá, Colombia. RIAA, 5(2), 205-219.
Hernandez, X. (8 de marzo 2018). ¿Existen lugares para que las mujeres ejerzan poder en el ámbito rural argentino?. Infocampo. Disponible en: https://www.infocampo. com.ar/existen-lugares-para-que-las-mujeres-ejerzan-poder-en-el-ambito-rural-argentino/ (última visita: 03/04/2019)
ONU, (19 de julio 2018) Las mujeres son responsables de la mitad de la producción de alimentos en el mundo. ONU. Disponible en:https://www.onu.org.ar/las-mujeres-son-responsables-de-la-mitad-de-la-produccion-de-alimentos-en-el-mundo/ (última visita: 17/04/2019)