Violencias contra la mujer en contexto de pareja : la experiencia de búsqueda de apoyo social en las redes, por parte de mujeres que acuden al Centro de la Mujer San Ramón y que viven o han vivido violencia ejercida por su pareja o ex pareja
88
0
0
Texto completo
(2) Índice. 1. Introducción. 4. 2. Marco de antecedentes. 6. 3. Formulación del problema de investigación. 21. 3.1 Pregunta de investigación. 21. 3.2 Hipótesis. 22. 3.3 Supuestos de la investigación. 22. 3.4 Objetivos de la investigación. 23. 3.5 Relevancia social y disciplinar. 24. 4. Marco metodológico. 27. 4.1 Tipo de investigación. 27. 4.2 Enfoque metodológico. 28. 4.3 Técnica de recolección de datos. 29. 4.4 Estrategia de muestreo. 30. 4.5 Unidad de análisis. 30. 4.6 Criterios de validez y confiabilidad. 31. 4.7 Implicancias y resguardos éticos. 32. 4.8 Plan de análisis. 33. 5. Análisis y resultados. 35. 5.1 Motivos de la búsqueda de apoyo. 35. 5.1.1 Implicancias del acceso de apoyo psicológico. 36. 5.2 Experiencia de las mujeres en acceso y búsqueda de redes. 37. 5.3 Valoración de las redes por parte de las mujeres. 40. 5.4 Facilitadores y obstaculizadores. 44. 2.
(3) 5.5 Apoyo y redes asociadas. 46. 6. Conclusiones. 48. 7. Bibliografía. 54. 8. Anexos. 59. 8.1 Rueda del poder y del control. 59. 8.2 Entrevista semi-estructurada. 60. 8.3 Consentimiento informado. 61. 8.4 Matriz de análisis. 63. 8.5 Trabajo de vaciado. 65. 8.6 Trabajo de campo. 82. 3.
(4) 1. Introducción. La violencia contra la mujer tiene un sustento histórico basado en el patriarcado, que mediante la educación y la estructura social, produce una invisibilización de este tipo de violencia ejercida a la mujer, por el sólo hecho de pertenecer al género femenino. Este tipo de violencia con sustento patriarcal no es un fenómeno que nazca en la actualidad, sino que lo que está ocurriendo es que existe un cuestionamiento de los valores que sustentan este tipo de situaciones que violentan a las mujeres (Astelarra, 2005). En este marco, diversos países han firmado Convenciones que buscan proteger a la mujer. En el caso de Chile, se crea el Servicio Nacional de la Mujer, que dentro de sus programas contempla el Centro de la Mujer, en donde se interviene el fenómeno de la violencia contra la mujer, específicamente en contexto de pareja, la que será entendida como cualquier acto que cause daño en la integridad de la mujer, y que sea ejercido por parte de su cónyuge, pareja o compañeros actuales o anteriores. (OMS, 2011, citado en SERNAM, 2014). En relación a lo anterior, es que la inserción institucional en el Servicio Nacional de la Mujer (en adelante SERNAM), específicamente en el Programa Centro de la Mujer, ha permitido observar la importancia de las redes respecto a la protección de las mujeres, lo cual es reafirmado por Thompson quien señala que es fundamental contar con una red de apoyo social, pues no sólo otorga una construcción e identidad en el espacio social, sino que también nos entrega seguridad material, emocional, procurando un bienestar integral de la persona. (Thompson, 2000, citado en Matud et.al, 2003). La violencia anteriormente citada, aumenta "significativamente los estresores en la mujer, y con ello sobreviene la disminución del nivel de percepción de los recursos disponibles a su alcance, entre los que se encuentra el apoyo social que podría obtener de su red" (García, et. al., 2009, citado por Estrada et. al, 2012) Por ello, la pregunta guía de esta investigación fue ¿Cuáles son las experiencias de apoyo social de las mujeres que viven o han vivido violencia por parte de su pareja o ex pareja, respecto a su vinculación con las redes primarias, secundarias y terciarias?. 4.
(5) Esta pregunta fue respondida mediante una metodología cualitativa, que buscó relevar desde el discurso de las mujeres la subjetividad de su experiencia en la búsqueda por apoyo en las redes, enfocándose en las valoraciones hacen de éstas, las necesidades que identifican y por las cuales buscan ayuda, qué dificultades encontraron, etc En términos generales, los hallazgos de la investigación se centran en la inexistencia un apoyo social inmediato como tal por parte de las redes, lo que se relaciona con diversos factores marcados por la experiencia de la búsqueda de ayuda. Esta búsqueda requiere de otros factores como el acceso a la red y su posterior inserción en las redes de protección dispuestas. Existe una sensación de desprotección de las mujeres por parte de las redes. Además, los tipos de apoyo más utilizados son mayormente emociona e informacional, los cuales son otorgados principalmente por las redes primarias y terciarias. El presente documento, se estructura de la siguiente forma: En una primera parte, se encontrarán los antecedentes contextuales, empíricos y conceptuales que enmarcan la investigación y que conforman la construcción del fenómeno de investigación, además de una breve exposición de estudios de la temática en otros países. Además, se expone la relevancia social y disciplinar de estudiar e investigar la experiencia del acceso de las redes por parte de mujeres que han sido o son agredidas por sus parejas. Por otra parte, se expone la hipótesis, los supuestos de investigación y los objetivos que la orientaron. Posteriormente, se explica el marco metodológico diseñado para ejecutar la investigación, especificando el tipo de investigación, la muestra, la técnica de reproducción de datos y el plan de análisis utilizado. Luego de ello, se expone el análisis realizado a la información recabada mediante las entrevistas semi-estructuradas realizadas a las mujeres participantes de la investigación. Finalmente, se exponen las conclusiones que emergieron de la investigación, incluyendo además reflexiones desde el Trabajo Social en relación a la temática investigada.. 5.
(6) 2.- Marco de antecedentes. 2.1 Violencia de género y patriarcado La violencia contra la mujer ha tenido una lenta visibilización en la sociedad estructurada en base a una construcción histórica como lo es el patriarcado, que representa la primera forma de dominación y subordinación de la historia y que se entenderá como una relación de poder entre hombres y mujeres, en donde los primeros concentran el poder y el control sobre las mujeres en relación a la sumisión y opresión ejercida sobre ellas, provocando situaciones de desigualdad entre ambos sexos (Cagigas, s.f). Esta situación de desigualdad en base al sexo, contextualizado en el patriarcado, se configura a través de la construcción del concepto de género, el cual será entendido como "el conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre mujeres y hombres, para simbolizar y construir socialmente lo que es "propio" de los hombres (lo masculino) y lo "propio" de las mujeres (lo femenino)" (Lamas, 2000, pp. 2). Observamos entonces, que según nuestro sexo nos son asignadas características y roles determinados que se han transformado en un proceso histórico de identificación y naturalización en pos del cumplimiento de la norma, basada en el patriarcado. Esta construcción histórica se ha enraizado complejamente en el sistema social, en donde las estructuras de dominación están organizadas de tal forma que se puedan reproducir las relaciones sociales bajo esta dominación y subordinación femenina, en donde la socialización del género tiene un papel fundamental. Esto se explica cuando observamos que ambos sexos (hombre y mujer) son socializados de un modo tal que el sistema patriarcal se sigue reproduciendo. Por ejemplo, los varones son educados en base al poder, la actividad, situándolos en el espacio público, siendo los jefes de familia; en cambio, las mujeres son socializadas para el no-poder, con un proyecto de vida subordinado al varón, situándolas en un espacio de crianza y naturalizando desde pequeñas el rol maternal (Bosch, 2006). Ahora bien, en relación a la explicación anterior, podemos identificar que existen relaciones de poder en donde un sexo domina al otro, dejándolo en un espacio subordinado, que conlleva una violencia modelada en la cultura, interiorizada en las mentes de los sujetos, teniendo un impacto en la vida personal, interpersonal y social (García, s/f).. 6.
(7) Cabe señalar que esta violencia no sólo se relaciona al acto de ejercer directamente coerción o castigo físico, sino que también se asocia a actos, hechos o palabras, que son también son manifestaciones y formas de violencia. Observamos entonces que existen relaciones de poder que dominan las la conformación de cada género, las cuales se encuentran en las relaciones humanas en la medida en que existen contextos históricos que se definen mediante discursos, normas, valores, instituciones, etc., las que son construidas como verdades inherentes a la sociedad (Piedra, 2004). Estas relaciones están mermadas por el poder, que como lo señala Foucault (1988), deben comprenderse desde lógicas de resistencia, que tiene como fin integrar la sexualidad en los procesos históricos, en donde se formulen modos organizacionales distintos, capaces de situar nuevas formas de identificación sexual. Por ello, surge la necesidad de cambiar las lógicas de poder en el sentido de arriba-abajo, por abajo-arriba, promoviendo la circulación del poder en el orden social, impulsando prácticas y discursos por parte de las mujeres en pos de una transformación social que posibilite la libertad y la equidad (Piedra Guillén, 2004). Scott plantea que hay cuatro dimensiones fundamentales para analizar la vinculación del género en base a las relaciones de poder: la primera es la dimensión simbólica referida a los mitos sociales; luego, la dimensión normativa que interpreta los símbolos y construyen lo masculino y lo femenino; la dimensión sistémica, que se vincula a las instituciones sociales y finalmente, la dimensión de la identidad subjetiva y su proceso de construcción (Scott, 1990). Existe una oposición del poder del hombre respecto a la mujer, levantándose una lucha acerca de la autoridad y la forma en que se desarrolla ese poder en la esfera social, cuestionando el ejercicio de dicho poder (Scott, 1990).. 7.
(8) Por otra parte, la violencia de género es entendida por la ONU como cualquier acto de violencia sexista que tenga como resultado real o posible un daño sexual, físico o psíquico, incluyendo amenazas, coerción o privación de libertad de forma arbitraria (ONU, 1995, citado en Expósito, 2011). Sería posible entender que la violencia de género puede ser ejercida sobre ambos géneros binarios, pero considerando lo expuesto anteriormente por Scott y en pos del desarrollo de la investigación, definiremos violencia de género como las formas mediante las cuales se perpetua el sistema de jerarquías que prevalecen gracias a la cultura patriarcal. Esta violencia toma diversas formas que se dan en el espacio público y privado, como: la violación, el acoso sexual callejero, el tráfico de mujeres, la violencia obstétrica y cualquier tipo de maltrato social, físico y sexual ejercido por sus parejas (Larraín, 2008). Se entiende que la violencia hacia la mujer es un problema de género pues es ejercida hacia ellas por el sólo hecho de ser mujeres, en el marco de las relaciones de dominación. Este tipo de violencia constituye una transgresión a los principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues: "la violencia contra las mujeres es una violación del derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona (art. 3); del derecho a no ser sometida a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (art. 5); del derecho a circular libremente (art. 13), y de la libertad de reunión y asociación (art. 20)" (Rico, 1996, pp. 14). En este sentido, Chile ha adscrito a Convenciones y Acuerdos internacionales en pos de un trabajo en contra de la violencia hacia la mujer. Un ejemplo de ello es la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Esta convención, en términos generales, representa el principal instrumento jurídico internacional en relación a los derechos de las mujeres. Surge como una propuesta desde la Asamblea General de las Naciones Unidas, por considerar que las mujeres siguen siendo objeto de discriminaciones, las cuales violan el principio de igualdad de derechos y el respeto a la dignidad humana (ONU, 1979, citado por Valdés, 2013). Tras ello, se levanta una propuesta de trabajo en la cual se les pide a los Estados Partes, que tomen las medidas pertinentes para asegurar el desarrollo pleno de la mujer, garantizándole el pleno ejercicio de sus derechos y las libertades fundamentales. Compromete además a los países a pronunciarse en términos legislativos, que prohíban la discriminación, logrando una igualdad real entre sexos, y que tienda a transformar los. 8.
(9) patrones culturales que mantengan la subyugación de las mujeres (ONU, 1979, citado por Valdés, 2013). Por otra parte, Chile también adhiere a la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”, publicada en el año 1996. Esta Convención, similar a la anteriormente citada, define lo que será entendido por violencia contra la mujer, entendiéndola como "cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado" (UNICEF, S/F). Además, detalla una serie de Derechos de la mujer que deben ser protegidos y los deberes del Estado para efectuar esta protección. No obstante lo anterior y pese a la norma jurídica que condena cualquier tipo de violencia contra la mujer, la naturalización de la violencia de género sigue persistiendo en base a nuestra educación patriarcal. Aun cuando el aparato legal chileno se ha actualizado y contextualizado, existe una legitimación social en base a la formación subjetiva, donde la educación tiene un papel fundamental. Como apunta Segato, detrás del contrato igualitario en la sociedad, el sistema de estatus ordena al mundo en términos desiguales en base al género, la raza, minorías étnicas, etc. (Segato, 2003, citado por Calvin et. al, 2003).. 2.2 Contextualización de la violencia contra la mujer Ahora bien, para dimensionar concretamente qué implicancias tiene la violencia basada en el género, podemos señalar que en términos generales, según el Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, son víctimas de violencia de género: "Del 19% al 30% de las mujeres atendidas por lesiones en salas de urgencias, el 14% de mujeres atendidas en servicios de consulta externa en clínicas de medicina interna, el 25% de las mujeres que intentan suicidarse, el 25% de las mujeres que utilizan servicios psiquiátricos de emergencia, el 23% de las mujeres embarazadas que buscan atención prenatal, entre el 45% al 59% de las madres de los niños maltratados, el 58% de las mujeres mayores de 30 años que han sido violadas." (Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, 2011: 24). Estos datos dan cuenta de la magnitud de la violencia de género ejercida sobre las mujeres, quienes representan un mayor porcentaje de las víctimas de hechos violentos, siendo siendo la mayor manifestación de agresión el femicidio.. 9.
(10) Esta figura será entendida como el "homicidio de una mujer cuyo autor tenía o había tenido algún tipo de relación de pareja con la víctima" (SERNAM, citado por Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, 2011: 28). La misma fuente, señala que entre el año 2007 y 2010 en Chile se registraron un total de 225 casos de femicidio, de los cuales, el 58,9% de los homicidios perpetrados por parejas a mujeres en ese período. Es decir, seis de cada 10 mujeres han sido asesinadas en nuestro país a manos de un hombre con el cual mantuvieron algún tipo de vínculo afectivo. Desde inicios del año 2015 a la fecha, según datos del SERNAM, se han registrado 36 femicidios. Como se explicó anteriormente, este delito sólo considera a las mujeres que han sido asesinadas por quien tuvo una relación afectiva con ella, pero no integra a las mujeres que han sido víctimas de hombres que no han tenido algún tipo de relación con la mujer, y que la violencia ha tenido como punto culmine su muerte. Estos asesinatos también son parte de la violencia de género, pero no son reconocidos a nivel legal con la tipificación de femicidio, lo que inmediatamente disminuye la sanción judicial, pues no hubo relación afectiva o de convivencia. Considerando lo anterior, es que según el registro elaborado por la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, existe un número más alto de víctimas: un total de 50 mujeres asesinadas por un hombre, durante el año 2015. 1 La violencia contra la mujer por parte de la pareja o ex pareja es una de las múltiples manifestaciones de la violencia de género. Ocurre en el espacio público y privado, y será comprendida como cualquier comportamiento que cause daño en la integridad de la mujer, incluida la agresión física, psicológica, la coacción sexual y comportamientos dominantes y que es ejercida por la pareja, cónyuges y compañeros actuales o anteriores (OMS, 2011, citado en SERNAM, 2014). El Servicio Nacional de la Mujer (2014) realiza la siguiente clasificación de tipos de violencia en contexto de pareja: -Violencia psicológica: entendida como toda conducta u omisión cuyo fin es causar temor para controlar la conducta, pensamientos y sentimientos de la persona agredida (Azócar, Kursmanic, Lucar, 1991, citado en SERNAM, 2014).. 1. Extraído desde página web oficial de la Red Chilena contra la Violencia hacia las mujeres: http://www.nomasviolenciacontramujeres.cl/femicidio-ano-2015/. 10.
(11) -Violencia física: acto ejercido por una persona que tiene un poder respecto a otra, infringiendo un daño no accidental mediante el uso de la fuerza, causando lesiones, amenazando la integridad física. - Violencia económica: utilización del poder económico para causar un daño o dominar la conducta de un otro. Acceso restringido al dinero y administración de sus propios recursos. - Violencia sexual: toda acción que en la que una persona en base a la relación de poder, obliga a otra a que ejecute un acto sexual en contra de su voluntad, o que forme parte de interacciones sexuales que propicien su victimización. En relaciones de pareja, se considera la manifestación más grave de violencia conyugal, siendo un indicador de riesgo que indica deterioro en la relación (Martínez, 1997, citado por SERNAM, 2014). Desde la intervención realizada por el SERNAM, estos tipos de violencia a su vez, son analizados en profundidad y según su gravedad y el riesgo que representen para la mujer que está siendo agredida, se clasifican en violencia inicial, media, grave o vital. Además, para explicar la dinámica de violencia se utiliza la "rueda del poder y del control" (ver anexo 1), en donde se explica el análisis de las creencias y conductas de los hombres respecto al ejercicio de la violencia en las relaciones de pareja. Este modelo comprende que la violencia ejercida por el hombre es una finalidad y no una reacción sin sentido. Los hechos violentos tienen el objetivo de imponerse sobre la mujer y situarse desde el poder y el dominio. Por ello, la palabra abuso es sinónimo de violencia, pues al ejercer violencia, se abusa de la fuerza ilegítima, la imposición, la obligación y por lo tanto, la desigualdad y la pérdida de los derechos por parte de la mujer. Por otra parte, los registros de las denuncias por violencia intrafamiliar son realizados por el Ministerio del Interior desde el año 1999, mediante "la confrontación de la información de denuncias provista por Carabineros y Policía de Investigaciones y se expresan en tasas por cada 100.000 habitantes” (Proyecto 2015 Centro de la Mujer San Ramón, 2015: 8), las cuales corresponden a denuncias por procesos voluntarios de la población, por lo tanto las estadísticas no representan la totalidad de los hechos registrados, sino aquellas que efectivamente fueron denunciados. Esto se refuerza con la siguiente tabla, que contempla los datos de la comuna de San Ramón, pues la totalidad de las mujeres que participaron de la investigación proceden de esta localidad.. 11.
(12) Tasa de denuncias violencia hacia la mujer en contexto VIF por cada 100 mil Hbts. UNIDAD TERRITORIAL. 2011. 2012. 2013. Diferencia. PAÍS. 707,8 650,1 627,4 -3,5%. Región Metropolitana. 615,4 576,7 561,4 -2,6%. Provincia de Santiago. 593,6 559,1 553,6 -1,0%. San Ramón. 651,0 661,2 749,3 13,3%. Fuente: Ministerio del Interior. (Seguridad Pública, Gobierno de Chile). A raíz de lo anterior y sólo considerando las denuncias efectivamente realizadas, comprendemos que la violencia hacia la mujer es un fenómeno muy presente en ambas comunas y que al contrario del país y de la Región Metropolitana, se identifica que la cantidad de denuncias aumenta gradualmente, sobretodo en San Ramón, en donde se registra un total de 749, denuncias, en relación a las 561,4 en la Región Metropolitana. La comuna de San Ramón según los datos de la encuesta CASEN 2011, es una de las comunas más vulnerables, situándose como la sexta comuna (de un total de 52) más pobre de la Región Metropolitana:. Población según Pobreza San Ramón 2 Pobreza en las Personas Pobre Indigente Pobre No Indigente. 2003. 2006. 2009. 2011. % según Territorio (2011) Comuna. 3.379. Región. País. 3.909. 4.089. 2.584. 3,1. 2,19. 2,79. 12.951 11.034. 17.208. 12.267. 14,8. 9,27. 11,66. 2. Fuente: Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), Ministerio de Desarrollo Social.. 12.
(13) No Pobres. 77.175 74.309. 64.685. 68.184. 82,1. 88,54. 85,56. Total. 93.505 89.252. 85.982. 83.035. 100. 100. 100. Sumado a lo anterior, los niveles de vulnerabilidad asociados a diversas causas, evidencian la necesidad de un trabajo territorial respecto a la violencia contra la mujer, tal como se puede observar en los índices de denuncias efectivamente realizadas. A nivel nacional, según la Encuesta Nacional de Victimización por Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales, el 35,7% de las mujeres entre los 15 y 59 años, ha sufrido algún tipo de violencia por parte sus parejas alguna vez (Ministerio del Interior, citado por Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, 2011). La misma fuente señala que entre las mujeres que han vivido hechos de violencia, usualmente sufren más de un tipo de violencia. Como ejemplo, podemos señalar que el 30,5% de ellas ha sufrido violencia física y psicológica; un 32,6% ha sido víctima de violencia física, psicológica y sexual (Ministerio del Interior, citado por Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, 2011). Según los registros de Carabineros de Chile, la violencia contra la mujer en contexto de pareja es ejercida en un 87% de los casos, por hombres que mantienen cohabitación con la víctima, considerando a parejas casadas y convivientes. En menor porcentaje, se registran casos de hombres que han ejercido violencia una vez que la convivencia finalizó (7,3%) o con los que la víctima ha tenido una relación afectiva sin convivencia (4,5%) (Carabineros de Chile, DIPROFAM: 2010; citado por Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana, 2011). En Chile, no existe un marco legal que ampare la violencia contra la mujer como tal, sino que este fenómeno se enmarca dentro de la Ley de violencia intrafamiliar 20.0663, publicada el año 2005 y con última modificación el año 2010. Esta ley enmarca en términos jurídicos los delitos que ocurren en el ámbito familiar. Tiene por objeto "prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de la misma" (BCN, 2010). Es necesario señalar, que todos los procesos judiciales que puede realizar una mujer se rigen por esta ley, por lo tanto la violencia. 3. Ley 20.066: Disponible en http://bcn.cl/1m18x.. 13.
(14) que ha sido ejercidas hacia ellas no es identificada como un problema de género, sino como problemáticas de la dinámica familiar. Esto puede tener repercusiones respecto a cómo se entenderán los hechos de violencia y cómo serán abordados, consideraciones subjetivas que podrían significar acciones contraproducentes para la mujer, al no comprender que este tipo de violencia es estructural y no situacional ni aislada. Para comprender a fondo el fenómeno de la violencia contra la mujer, es necesario situar a las sujetas desde su inserción en el espacio social, por lo que el aislamiento y control social producido en la dinámica de la violencia dificulta que puedan vincularse con el entorno. Este aislamiento se aplica a las redes de la mujer, donde las más inmediatas son la familia y las amistades, repercutiendo en las relaciones sociales (Blanco. et. al, s/f). Esta situación se considera un factor de riesgo ante la situación de violencia pues "suele ser progresivo y forma parte de la instalación de la violencia en la relación, a mayor aislamiento, aumenta el riesgo por la vía de la desprotección de la mujer y la sensación de impunidad del agresor" (Machuca, s/f: 18). Además, esta situación no le permite confidenciar lo que está viviendo, por lo que las redes de apoyo se anulan, al igual que la contención y la confianza. Este control y manipulación ejercida sobre la mujer en sus relaciones sociales también es conocida como violencia social, la cual se refiere al control por parte de la pareja respecto "a las elección de amistades, lugares que frecuentar y actividades a las cuales participar e incluso la prohibición de salir sola" (Albuquerque, 2011: 41). Este tipo de violencia coarta las posibilidades recreativas y de relaciones sociales de esparcimiento, lo que conlleva aislamiento y como consecuencia, considerar al hombre como la única opción de vinculación. Es importante explicar que anteriormente este tipo de violencia no fue descrito en las acepciones realizadas por SERNAM, pues entiende que el aislamiento social forma parte de la violencia psicológica.. 14.
(15) 2.3 Redes y apoyo social Considerando lo anterior, podemos observar la importancia que tienen las redes en el fenómeno de la violencia, en tanto representan un apoyo social, el cual "ayuda a mitigar los efectos dañinos del maltrato a la mujer, pudiendo protegerla también de abusos posteriores, habiéndose planteado que las personas que apoyan a la mujer maltratada pueden proporcionarle acceso a oportunidades, apoyo emocional e información, que puede protegerle de la violencia y de las amenazas de sus agresores" (Bybee y Sullivan, 2002, citado por Matud, 2003, pp. 443). Vinculado con esto, se señala que un mayor nivel educativo, de autonomía financiera, de empoderamiento y de apoyo social son factores protectores ante la violencia de género (World Health Organization, 2005, citado por Fleitas et. al, 2012, pp.11). Autores que señalan que para conocer el rol del apoyo social en el fenómeno de la violencia, es necesario considerar varios aspectos: en primer lugar, se debe conceptualizar el apoyo social desde la percepción del apoyo recibido, las relaciones de apoyo (conductas reales de apoyo o ayuda) y la estructura de la red, es decir, lazos individuales, relaciones familiares o laborales (Mitchel y Hodson, 1986, citado por Matud, 2003). Para comprender a fondo el fenómeno del apoyo social en la violencia en contexto de pareja, es necesario identificar y reconocer qué se ha dicho en otras investigaciones. El primer acercamiento que se obtuvo, fue que el concepto de apoyo social se utiliza constantemente en el área de salud, pensando en el bienestar holístico del paciente. El apoyo social aplicado a la violencia contra la mujer en contexto de pareja se encuentra ampliamente estudiado en México. Estudios señalan que las mujeres que señalaron tener algún tipo de apoyo social, tenían menores probabilidades de haber sido agredidas por su pareja en algún momento, y que el papel de protección del apoyo es significativo para todos los tipos de maltrato, por lo que el apoyo social es considerado un factor protector (Castaño, et.al, 2007). En el mismo país, en el Estado de Jalisco, se realizó una investigación acerca de la percepción que tienen las mujeres acerca de sus redes de apoyo. Los resultados demostraron que el apoyo otorgado por la red consiste en apoyo instrumental, registrado mayormente en tres figuras familiares: la madre, el padre y los hermanos (Estrada, et.al, 2011).Esto se explicaría. 15.
(16) porque las familia mexicanas tienden a fomentar los vínculos y la cooperación (Palomar & Cienfuegos, 2007, citado por Estrada, et. al, 2011). La misma fuente señala que las mujeres agredidas por su pareja tienden a tener como apoyo de tipo emocional en las personas que se ubican en el terreno de los pares de edad, por ejemplo los amigos y las hermanas. El apoyo emocional observado en esta investigación dio como resultado que en este tipo de apoyo, se perciben los índices más bajos de percepción del mismo, es decir, que si bien el apoyo emocional se construye desde las redes, no es totalmente percibido por las mujeres. (Palomar & Cienfuegos, 2007, citado por Estrada, et. al, 2011). Otra investigación realizada en España, señala que los apoyos más recurrentes de las mujeres son las amistades y la familia, y que sus fuentes de apoyo son distintas dependiendo del tipo de apoyo requerido. Cuando necesitan apoyo emocional, recurren a la red primaria (hijos y amiga); cuando necesitan apoyo material, recurren a la madre o al jefe en su trabajo; y por último, cuando necesitan información, recurren a profesionales (Matud, et.al, 2003). Esto da cuenta de las redes identificadas mayormente por las mujeres y la búsqueda de apoyo que realizan, dependiendo de sus necesidades. Ahora bien, a modo de conceptualizar el fenómeno del apoyo social de las redes en contexto de pareja, definiremos a las redes como aquellos nodos o instituciones que "proporcionan a los individuos un conjunto de servicios diferentes en relación a sus características, poniendo a su disposición bienes materiales e inmateriales" (Campos, 1996, pp.31). Las redes se clasifican en tres dimensiones: -Primarias: constituida por un conjunto de individuos que se relacionan en base a lazos personales, fuera de algún tipo de contexto organizacional (Lópes en García, s/f). Ejemplo de ello es la familia, los amigos. -Secundarias: "relaciones de cooperación e intercambio entre actores colectivos que persiguen objetivos comunes e implican cierto grado de institucionalización" (García, s/f: 12). Como ejemplo, podemos señalar el Centro de Madres, el grupo de baile, etc. -Terciarias: referidas a las redes institucionales en donde se intercambian servicios e informaciones, por ejemplo la Municipalidad, Programas del Estado, el Consultorio, etc.. 16.
(17) Es importante explicar que el concepto de red, a su vez está conformado por cinco conceptos básicos: (Martínez, 2004) Nodo: Componentes entre los cuales se establecen vínculos. Estos pueden ser personas, actores sociales, grupos, organizaciones; vínculo: Relación que se establece entre los nodos; sistema de vínculo: Lo central en la red es el conjunto de vínculos que se establecen entre los nodos. Por ello, la red no será un conjunto de nodos, sino un sistema de vínculos; intercambio: Será entendido como lo que se produce en las relaciones entre los nodos. Forma en que en lo social se adoptan intercambios entre nodos y por último, apoyo social, que será entendido como "la percepción que tiene una persona sobre sus recursos sociales disponibles para ser asesorada y ayudada en caso de necesitarlo" (Wethington y Kessler , 1986, citado por Juárez, 2006, pp. 184). El apoyo social tiene tres funciones principales: (Cohen y Wills, 1985, citado por Matud, et. al, 2003): Emocional, relacionada a aspectos vinculados a la intimidad, el apego, cuidado y preocupación; instrumental, referida a la prestación de ayuda o asistencia material e informacional, que representa el principal componente, vinculado al bienestar que se obtiene de contactos informacionales positivos. El siguiente esquema clarifica los conceptos explicados anteriormente: 4. Red. Vínculo. Sist. de vínculo Intercambio Apoyo social. Emocional Instrumental. Percepción. Informacional. 4. Fuente: Elaboración propia. 17.
(18) Tomando en cuenta lo anterior, podemos afirmar que la vinculación entre redes y mujeres es de suma importancia. Es aquí donde se torna necesario reconocer cómo toma forma esta vinculación en relación al acceso a ellas, la información que reciben, la pertinencia y eficacia de esta información, el apoyo emocional, etc. La dinámica de vínculos y tipos de apoyo expuesta anteriormente, se puede explicar desde un modelo ecológico. Este modelo explica que la persona está inserta en un espacio social con diversos niveles, con los cuales el individuo tiene diferentes implicaciones. Es posible evidenciar que la violencia desde este enfoque, considerando que la conformación social en la cual estamos insertos, se explica a través del patriarcado, que rige el orden y el ideario de las personas que se vinculan unas con otras dentro del espectro social. Así, podemos entender que la violencia no ocurre sólo en el espacio íntimo del microsistema, sino que se extiende al resto de los sistemas, conformándose como una violencia estructural. He ahí la dificultad de disminuir y erradicar cualquier tipo de violencia basada en el género, lo que se complejiza con nuestras formas de socialización y educación, que finalmente refuerzan las situaciones de desigualdad que dan paso a la violencia. Bronfenbrenner (1979) señala que este modelo propone una acomodación del ser humano y sus propiedades con el entorno en el cual esa persona vive. Este entorno se da en distintos niveles (García, 2011): -Microsistema, referido a las actividades, roles y relaciones que entabla la persona mediado por su entorno, -Mesosistema, relacionado a las interrelaciones de dos o más microsistemas en donde la persona participa, como el grupo de baile, la Junta de Vecinos, etc. -Exosistema, que se refiere a los entornos donde la persona no está incluida directamente, pero que se ve afectada por los hechos que ocurren en el entorno. Ejemplo de ello son el trabajo y el colegio. Según SERNAM (2012) este sistema, transmite las creencias del macro-sistema, por lo que las instituciones tienen un rol fundamental para perpetuar o eliminar la violencia. -Macrosistema, que es el marco cultural o ideológico que afecta a los sistemas anteriores, en este caso refiere a la vigencia del patriarcado como sistema de dominación de género.. 18.
(19) Como vemos, las redes se interrelacionan en distintos niveles y tienen diversas implicancias en la vida de las personas. Como se explicó anteriormente, juegan un rol fundamental en tanto las sujetas están insertas en un espacio social. Es aquí, en la dinámica de relaciones, donde las mujeres encuentran o no, el apoyo que buscan según el objetivo que ellas identifiquen. Los tres tipos de redes se insertan dentro de este modelo, en tanto cada una se vincula a un tipo de sistema, según el alcance que tenga. Es decir, la red primaria puede relacionarse al micro-sistema; la redes secundarias y terciarias se vinculan al exo-sistema, al no estar incluida la persona directamente pero sí influir en ella relacionarse y finalmente, el macro-sistema, que contiene a los sistemas y redes anteriormente señalados en base a sus marcos culturales. Todas ellas dialogan y se contextualizan en base al lenguajes, los valores, etc., como lo es el patriarcado. La importancia de contar con una red de apoyo social es que esta permite crear una identidad social en el marco de las relaciones, las que a su vez proporcionan ayuda en momentos de crisis, asociadas a las dinámicas de violencia, vinculándose esto con el bienestar psicológico de la mujer (Thompson et al., 2000, citado por Matud et. al, 2003). Considerando que la mujer vive constantemente en una situación de estrés producto de la violencia y sumando el aislamiento social utilizado de forma coercitiva, es posible afirmar que una de las áreas de intervención a raíz del maltrato, es la tarea de reestablecer las redes de la mujer, procurando de estas conformen un apoyo social efectivo. Para ello, es necesario identificar cuál es el contexto de la mujer en ese sentido, identificando las redes más cercanas y con un vínculo de calidad, y qué apoyo se les asocia. Esto es lo que será vislumbrado en la presente investigación, mediante el análisis de las experiencias personales de cada mujer. Estudios revelan que el apoyo social fomenta la salud psicológica de las mujeres, independiente de la magnitud de las agresiones vividas, por lo que este tipo de apoyo se asocia al bienestar general de las víctimas de violencia por su pareja (Theran, et. al, 2006, citado por Buesa & Calvete, 2013). Contar con un apoyo social efectivo significa entonces paliar los efectos adversos que los hechos de violencia generan en la mujer, permitiendo subsanar el daño psicológico que independiente del tipo de violencia, permanece luego de las agresiones.. 19.
(20) Continuando con la reflexión anterior, Gracia y Herrero (2006) señalan que las mujeres que tienen un mayor número de interacciones sociales o que se hallan insertas en una red, tienen mejores condiciones físicas y psicológicas, para afrontar los episodios de violencia. Podemos observar entonces, que la efectiva presencia del apoyo social es fundamental para las mujeres al menos en dos aspectos: la decisión de buscar ayudar y enfrentar la situación; y subsanar el daño posterior a los hechos de violencia. De esta forma, el apoyo social que configura como un factor fundamental al analizar las dinámicas de violencia. Es por ello, que resulta importante relevar la experiencia de las mujeres en relación a las redes, identificando qué papel tiene el apoyo social en la dinámica de violencia y qué efectos tiene para ellas el hecho de conformar o no- este tipo de apoyo.. 20.
(21) 3.- Formulación del problema de investigación. Como fue señalado anteriormente, las implicancias del apoyo social en la vivencia de hechos de violencia radica en que estos hechos ocurren "debido a una serie de factores, entre los que destaca el aislamiento social al que muchas veces la somete el agresor, la mujer maltratada por su pareja a menudo experimenta una carencia de apoyo social. Además de necesitar apoyo emocional, en muchas ocasiones también precisa información y apoyo instrumental, tal como asistencia económica, legal y un lugar donde refugiarse de los ataques del agresor" (Hobfoll, 1986, citado por Matud et. al, 2003: 442). Es por ello, que el problema abordado en esta investigación fue la experiencia del acceso de las redes primarias, secundarias y terciarias por parte de las mujeres víctimas de violencia de pareja que acudieron al Centro de la Mujer San Ramón, preguntándonos si esta búsqueda conforma el concepto de apoyo social, que fue descrito con anterioridad. Esto surge al comprender la importancia del apoyo social en el fenómeno de la violencia de pareja y en buscar comprender cómo este apoyo se conforma o no, en base a la experiencia vivida. Según estudios realizados en España, las mujeres agredidas que refieren tener apoyo social, tienen una probabilidad menor de volver a vivir hechos de violencia nuevamente. Esto sugiere que el apoyo social efectivamente puede conformar una función protectora o preventiva frente a la violencia (Castaño, et. al, 2007), el cual junto con con la educación, la autonomía financiera y el empoderamiento, son factores protectores de la violencia de género (Wordl Health Organization, 2005, citado por Fleitas et. al, 2012: 11). Por lo tanto, reconocer cómo ocurre la experiencia de la búsqueda del apoyo y las diversas valoraciones que las mujeres otorgan a las redes, es fundamental a la hora de explicar en qué espacio se mantiene la violencia, de qué forma evoluciona y de qué forma las mujeres se movilizan para buscar algún tipo de apoyo, cuando desean hacerlo.. 21.
(22) 3.1 Pregunta de investigación Considerando lo expuesto anteriormente, la pregunta que guió la presente investigación fue: ¿Cuáles son las experiencias de apoyo social de las mujeres que viven o han vivido violencia por parte de su pareja o ex pareja, respecto a su vinculación con las redes primarias, secundarias y terciarias? 3.2 Hipótesis Tomando en cuenta los antecedentes expuestos en relación a la importancia que tiene la presencia del apoyo social en la vivencia de hechos de violencia de género en contexto de pareja, es que esta investigación busca identificar cómo fue la experiencia del acceso de las redes primarias, secundarias y terciarias, entendiéndola desde la noción de apoyo social. Por ello, la hipótesis de la presente investigación es que las mujeres no perciben en su experiencia de acceso de a las redes, un apoyo que pueda ser identificado como apoyo social. 3.3 Supuestos de la investigación La hipótesis entonces, supuso que en la experiencia por la búsqueda de algún tipo de apoyo, las mujeres no tuvieron un apoyo significativo, como es el apoyo social, el cual es fundamental para poder salir de la situación de violencia, y que tampoco logran encontrar, al menos, algún tipo de apoyo necesario identificado por ellas, por el cual logren movilizarse. Por ello, es que se cree que el apoyo más necesario e inmediato que buscan las mujeres es el apoyo psicológico, ya sea con sus redes primarias, o las terciarias que identifique y pueda recurrir. Luego, se cree que otra necesidad posterior al apoyo emocional, es el apoyo informacional el cual representaría la orientación y las gestiones necesarias para movilizar recursos personales en pos de lo que ellas decidan realizar respecto a los hechos de violencia. Por otra parte, fue un supuesto que las redes secundarias no cumplen un rol primordial en la construcción del apoyo social de las mujeres. Un supuesto no desde lo que las redes ofrecen, sino de lo que las mujeres pueden acceder, es que ellas no saben dónde dirigirse para pedir ayuda y que cuando finalmente acceden, en la mayoría de los casos, la atención no es lo que esperaban. Esto podría explicarse por el. 22.
(23) desconocimiento de la gravedad del fenómeno, la falta de una conciencia de género y una naturalización de la violencia hacia la mujer.. 3.4 Objetivos de la investigación Tomando en cuenta lo explicado anteriormente, los objetivos de la presente investigación fueron: General: Conocer las experiencias de búsqueda de apoyo social en redes primarias, secundarias y terciarias, efectuadas por mujeres que viven o han vivido violencia por parte de sus parejas y que participaron de los talleres socioeducativos realizados en el Centro de la Mujer San Ramón. Específicos: Conocer las características del proceso de búsqueda de apoyo social por parte de las mujeres víctimas de violencia de pareja que asisten al Centro de la Mujer San Ramón, respecto a las redes primarias, secundarias y terciarias. Identificar la valoración de las mujeres víctimas de violencia, respecto al apoyo obtenido por parte de las redes primarias, secundarias y terciarias a las que pudieron acceder. Identificar factores obstaculizadores y facilitadores en la búsqueda de apoyo social en las redes primarias, secundarias y terciarias, por parte de mujeres que han viven o han vivido hechos de violencia y que acuden al Centro de la Mujer San Ramón. Generar insumos para la implementación de programas o proyectos sociales dirigidos a favorecer el acceso a un apoyo social por parte de las redes primarias, secundarias y terciarias, por parte de las mujeres que viven o han vivido violencia.. 23.
(24) 3.5 Relevancia Social y disciplinar de la investigación La relevancia social de esta investigación se relaciona con la visibilización de las dificultades que tienen las mujeres agredidas para encontrar algún tipo de apoyo. Esto da cuenta del escaso cuestionamiento y naturalización de la violencia ejercida por la pareja, lo que se refuerza aún más cuando esta violencia ocurre en una dinámica familiar. La violencia contra la mujer es una violación a los Derechos Humanos y por lo tanto, debe considerarse realmente como tal. Nuestra educación y el machismo imperante facilitan y facultan las dinámicas de poder que convergen en la violencia en base al género. La violencia contra la mujer en contexto de pareja afecta directamente la integridad de las mujeres, siendo una realidad que las aísla, situándolas en un espacio de invisibilización en el mundo privado. Es importante que como sociedad se logre una concientización respecto a las implicancias que la educación patriarcal tiene sobre nuestras relaciones y la forma en que nos situamos para comprender las dinámicas que entablamos. Promover una educación fuera de la norma patriarcal, cuestionando al género y sus construcciones sociales es fundamental para construir una sociedad equitativa, en donde las mujeres ya no se encuentren en un lugar subyugado. Es una tarea pendiente el cuestionamiento del patriarcado, situación compleja debido a que este orden social ha mermado nuestras relaciones sociales y organizacionales completa y complejamente. Desnaturalizar y cuestionar estos hechos violentos, no justificar la agresión ni culpar a la mujer, son actitudes que promueven un respecto a la dignidad humana. Es un desafío situar este fenómeno a nivel social pues aún no se toma conciencia de la magnitud de las consecuencias que esto tiene para la persona agredida. La prensa, las instituciones, la familia, el Estado, todas y todos somos responsables de que estos hechos sigan ocurriendo y peor aún, sigan aumentando los casos de mujeres agredidas por sus parejas. En cuanto al apoyo social, es importante visibilizar que no sólo las instituciones y los profesionales pueden apoyar y contener a una mujer que ha sido o está siendo víctima de violencia, pues las redes primarias forman parte importante del apoyo que las mujeres pueden adquirir, considerando la necesidad de una respuesta inmediata que implica vivir un hecho de violencia.. 24.
(25) En términos de relevancia disciplinar, desde el Trabajo Social es importante investigar la experiencia del acceso a las redes que tuvieron las mujeres que viven o han vivido violencia, a modo de identificar nudos críticos en la búsqueda de apoyo y favorecer el diseño de intervenciones adecuadas en pos de promover un acceso fluido y concreto a las redes. Esto se identifica como un asunto necesario de abordar, considerando que las mujeres están expuestas a diversos riesgos que incrementan su vulnerabilidad, por lo tanto, la búsqueda de apoyo se vuelve algo necesario y las redes y los profesionales deben tener conocimiento del contexto que explica las necesidades de las mujeres. Por otra parte, la intervención social se sitúa desde distintas perspectivas interdisciplinares, en donde se busca dar solución a las problemáticas pisosociales, dando cuenta de que estas tienen un carácter multidimensional. Por ello, es necesario que los programas especializados en áreas específicas, desarrollen proceso de comunicación con otras intervenciones, que favorezcan el abordaje de los fenómenos de forma compleja, favoreciendo un abordaje holístico de las dificultades de las personas (Muñoz, S/F). Tomando en cuenta lo anterior, es posible señalar que la vinculación entre las redes es necesaria y urgente, pues gestionar las redes de los programas desde las diversas políticas sociales que intervienen en la resolución de las problemáticas de las personas garantiza una correcta movilización de recursos y posibles respuestas más eficaces en relación a los objetivos de investigación propuestos. (Fleury en Muñoz, S/F). Por lo tanto, desde el Trabajo Social investigar la problemática del acceso de las redes por parte de las mujeres que han vivido violencia entrega orientación acerca de qué mecanismos y estrategias se deben proponer desde la intervención interdisciplinar para diseñar intervenciones efectivas y que favorezcan un proceso de protección para la mujer. Mediante la investigación se buscó identificar qué tipo de apoyo buscan las mujeres cuando recurren a las redes, lo puede dar luces acerca de las soluciones inmediatas y a largo plazo que debemos identificar, considerando el riesgo que viven las mujeres, lo que se vincula con lo expuesto anteriormente, en relación al diseño de las intervenciones. Por otra parte, la investigación busca relevar cómo fue el acceso a las redes en términos subjetivos como el trato que recibieron las mujeres. Esto también nos permitirá una reflexión acerca de qué papel cumplimos como disciplina en la socio-educación respecto al género y qué consecuencias. 25.
(26) puede tener para un mujer que reciban intervenciones carentes de un enfoque de género. Junto con ello, el hecho de reconocer desde la experiencia cómo valoran las mujeres las intervenciones diseñadas por los profesionales, da cuenta de las modificaciones a realizar y además, interpela a la disciplina acerca de la posición ética en al que nos situamos, al comprender que al trabajar con distintos profesionales, se hace necesario el diálogo acerca del cuestionamiento del género y cómo podemos proponer de forma efectiva intervenciones que tengan como enfoque base, la conciencia del género. Esto se conforma como una reflexión, pues nuestra disciplina busca intervenciones que trabajen en pos de la transformación social, situación que se complejiza al intervenir no sólo con las mujeres, sino también con un sistema social patriarcal instaurado y que merma nuestras propias formas de situarnos y comprender lo social.. 26.
(27) 4.- Marco Metodológico. 4.1 Tipo de investigación El tipo de estudio en la presente investigación es descriptivo ya que busca especificar ciertas propiedades o características importantes de las personas, los grupos y comunidades o cualquier tipo de fenómeno que sea objeto de análisis (Dankhe, 1986, citado por Sampieri et. al, 1997). El enfoque de este tipo de investigación es evaluar aspectos, componente o dimensiones de un fenómeno. En la presente investigación, se busca conocer la experiencia de la búsqueda de apoyo de las mujeres, lo que representa un aspecto específico del fenómeno de la violencia de género en contexto de pareja. Además, la investigación se orienta a identificar subjetividades referidas a tal proceso, lo que también representa un tipo de especificidad respecto a las mujeres. En un principio, la investigación se pensó exploratoria, pero ante la evidencia cuantitativa encontrada, se decidió ahondar desde lo subjetivo en el fenómeno del apoyo social, buscando describir la experiencia de la búsqueda de ese apoyo. Por otra parte, Sampieri indica que este tipo de estudio busca describir de manera independiente variables o conceptos que posteriormente pueden ser integrados (Sampieri et. al, 1997). Esto es lo que se buscó realizar mediante la operacionalización del concepto de apoyo social, cuyas variables fueron analizadas en su especificidad, para luego construir el apoyo social mediante la unión de los hallazgos. Por ello, lo que se buscó fue describir el proceso desde una dimensión específica como lo es el apoyo social, mediante la interacción de las mujeres con las redes primarias, secundarias y terciarias, siento esto un aspecto específico a describir en el desarrollo de esta investigación descriptiva. De este modo, se buscó relevar la experiencia de las mujeres en sus procesos personales respecto a la violencia.. 27.
(28) 4.2 Enfoque metodológico El enfoque de la investigación fue de carácter cualitativo, pues este buscó identificar formas de interpretación y discursos de las sujetas presentes en el fenómeno explicado en apartados anteriores. Tal como lo señala Ruiz (2003), la investigación cualitativa tiene como objetivo captar y reconstruir significados. El mismo autor señala que una investigación es cualitativa en si "pretende captar todo el contenido de experiencias y significados que se dan en un solo caso" (Ruiz, 2003, pp. 23). Esto es lo que se busca en la investigación, relevar la experiencia de las mujeres en el acceso a las redes, lo que será analizado bajo el concepto de apoyo social. Por otra parte, una de las características de este enfoque es que postula que la "realidad" se define mediante interpretaciones de los participantes de la investigación en relación a sus propias realidades (Hernández, 2014), lo cual se buscó relevar mediante las valoraciones de los discursos de las mujeres que fueron parte de la muestra, identificando mediante la construcción señalada anteriormente de apoyo social, cómo perciben las mujeres el proceso de vinculación que realizaron al momento de contactarse con una red, cuando expusieron la situación de violencia. El enfoque cualitativo se basa principalmente en la subjetividad, con un carácter flexible para recopilar información en torno al tema a investigar, por lo cual se observa que es un enfoque "abierto al recorrido incierto que hace la subjetividad cuando tiene que expresarse y es flexible a las modificaciones que deben tener estas tácticas y estrategias metodológicas si desean construir climas de definición y de espontaneidad" (Serbia, 2007, 129). Rist (1977), señala que en la metodología cualitativa, las personas son observadas desde una perspectiva holística, es decir, no son reducidas a variables. Tampoco son reducidos los escenarios ni los grupos, pues son considerados como un todo (Rist, 1977, citado por Taylor & Bogdan, 1994) La investigación se basa en la valoración del discurso de las mujeres en base a su experiencia en la búsqueda de apoyo de las redes. Por ello, el enfoque cualitativo utilizado en la investigación buscó relevar desde lo subjetivo, lo vivido por las mujeres, siendo así importantes sus impresiones, sensaciones, valoraciones, etc.. 28.
(29) 4.3 Técnica de producción de datos El instrumento de recolección de datos utilizado fue la entrevista semiestructurada en tanto esta tiene un "carácter conversacional que desde el interaccionismo simbólico se recomienda, a fin de no oprimir a las personas participantes, generando un ámbito coloquial que facilita la comunicación entre quienes interactúan" (Diaz Martinez, 2004, citado en Ozonas y Pérez, s.f, pp 200). Lo que se buscó en esta investigación fue relevar mediante el discurso de las mujeres, las vinculaciones y las formas de acceso que ellas han tenido respecto al apoyo social, por ello el diálogo resulta importante. La propuesta fue evidenciar las subjetividades, percepciones, apreciaciones, dificultades, facilitadores, etc., que las mujeres identifican a la hora de analizar cómo fue el proceso de la búsqueda de apoyo de las redes al momento de exponer la situación de violencia. Ahora bien, este diálogo que se buscó establecer no fue restringido en una pauta estructurada de preguntas pues se comprende que de ese diálogo se podían descubrir variables que no hayan sido consideradas en el diseño de la investigación y que resulten ser elementos importantes para la respuesta que orientó nuestra pregunta de investigación. Es por ello, que la entrevista fue de tipo semi-estructurada, pues desde la investigadora, existen ciertas nociones del fenómeno a investigar, pero la riqueza de la investigación se centrará en los descubrimientos que se realicen en el desarrollo de estas entrevistas. Además, las respuestas no están delimitadas en una serie de categorías de respuesta, por lo que la persona puede exponer cuanto desee acerca de las preguntas. La pauta de entrevista propuesta fue una orientación respecto a los objetivos de la investigación, permitiendo ahondar en aspectos concretos dentro de la entrevista (Véase Anexo 2). La entrevista no se remite sólo a lo señalado en las preguntas de la pauta, sino que otorga la posibilidad de diálogo en torno a ciertas temáticas, pero en ningún caso restringió las respuestas de las entrevistadas.. 29.
(30) 4.4 Estrategia de muestro Considerando la complejidad del fenómeno, la muestra fue intencionada, siguiendo parámetros éticos y de la intervención realizada. Las mujeres participantes fueron cinco, quienes en su totalidad han recibido la intervención de manera completa y están en proceso de ser egresadas de manera exitosa. El parámetro ético que guió la muestra intencionada fue que anteriormente se había establecido un proceso de vínculos y confianzas mediante las sesiones de taller socio-educativos ejecutados por la investigadora; y además, todas están en proceso de egreso exitoso, lo que indica que cumplieron con la intervención y su situación actual ha mejorado. No se consideró adecuado realizar la investigación con las mujeres que han ingresado dentro de los últimos meses al Centro pues la intervención no está completa y están en pleno proceso de gestiones y cambios, lo que desde la perspectiva de la investigadora, resultaría invasivo y contraproducente para la intervención el hecho de realizar entrevistas que provoquen recordar hechos que están aún latentes.. 4.5 Unidades de observación Las sujetas escogidas para participar de la investigación fueron mujeres que ingresaron a la intervención del Centro de la Mujer de San Ramón y que actualmente ya cumplieron con todas las etapas del proceso, por lo que están en evaluación de ser egresadas de forma exitosa. El total de mujeres fueron cinco, como fue señalado anteriormente, quienes tuvieron una asistencia alta en los talleres talleres socio-educativos ejecutados por la investigadora. Con ellas previamente se estableció un buen vínculo, lo que favoreció el espacio de la entrevista. Todas las mujeres que formaron parte de la muestra han sido víctimas al menos, de violencia física y psicológica. Son madres y en su mayoría, jefas de hogar. El rango de edad del grupo va desde los 30 a los 59 años. Además, todas las integrantes se encuentran en proceso de logros respecto a la situación que las llevó a acudir al Centro. En su mayoría, no mantienen relación con el hombre que las agredía, y quienes no se encuentran en esa situación, están en proceso de desvinculación.. 30.
(31) 4.6 Criterios de validez y confiabilidad La investigación fue realizada con previo conocimiento del contexto y de las redes de las mujeres, lo que fue favorecido por la participación de las sujetas en los talleres ejecutados por la investigadora. En este espacio, se realizó la construcción de eco-mapas, los que al momento de la entrevista fueron utilizados para guiar la conversación y confirmar lo que ellas habían señalado en el instrumento. En el fondo, lo que se busca explicar, es que el instrumento fue construido por ellas mismas y que lo expuesto en estos, fue reforzado por la entrevista, lo que refiere al criterio de credibilidad, el cual se logra mediante observaciones o conversaciones prolongadas, en donde se recolecta la información y luego ésta es reconocida por los informantes como una aproximación fidedigna de lo que expresan y sienten (Rada, S/F). Por otra parte, como criterio de confiabilidad, se adjuntan al documento los audios de las entrevistas en un CD. Cada entrevista fue grabada en dos formatos y se puede reproducir en su totalidad. Además, se anexan las entrevistas transcritas en su totalidad. Para validar la investigación, se adjunta el formato de consentimiento informado, en donde aceptaron que la entrevista fuese grabada y además, participar de la investigación (ver anexo n°3) Respecto a la transferibilidad, no es posible determinar si la investigación cumple con el criterio, debido a que las características de las sujetas entrevistadas no es homogénea a todas las mujeres que viven o han vivido violencia, por lo que no es posible transferir los hallazgos a una generalidad... 31.
(32) 4.7 Implicancias y resguardos éticos El primer resguardo ético es el utilizado para la selección de la muestra, donde el criterio que orientó esta elección fue el momento de intervención en el que se situaban las mujeres, a modo de no entorpecer el trabajo realizado con las profesionales. Además, se consideró que todas las participantes ya se encontraban en proceso de egreso y habían recibido todas las atenciones requeridas. Por ello, un factor importante a considerar fue salvaguardar la emocionalidad de las mujeres, pues la entrevista requirió recordar episodios de violencia. En relación al espacio de entrevista, al momento de realizarla se explicó el procedimiento y la posibilidad de abandonar el proceso si así lo estimaban pertinente, no contestar lo que no deseasen y requerir la información entregada. Se explicó que si estiman abandonar la investigación, esto no tendría repercusión alguna en su relación con el Centro. Posteriormente, se les explicó el consentimiento informado y la importancia ética que tiene. Les fue entregado el documento para ser leído y revisado y luego, se realizó una lectura compartida, donde se aclaran dudas por cada cada enunciado. Se pidió que firmasen dos copias, una para ellas y una para la investigadora. Además, para generar confianza y demostrar transparencia, se les informó que el Centro contará con una copia de la investigación y que será de libre acceso, para que puedan consultarla. También se explicó que la transcripción de entrevistas se realizaría en su totalidad y que la información contenida allí, sólo será de conocimiento de la investigadora. Además, para resguardar la privacidad de la información y la identidad, los nombres fueron cambiados en las entrevistas. A modo de garantizar la privacidad de la entrevista, esta se realizó en una oficina del Centro, y además se infirmó al equipo el carácter del encuentro, para procurar tranquilidad a la mujer. Bajo la misma premisa del resguardo de la privacidad, todas las entrevistas fueron realizadas de forma individual y otorgando la confianza y el espacio para que ellas ahondaran en los detalles que estimaran pertinentes. Una vez finalizada la entrevista y a modo de observar la situación emocional de la mujer, se intentó entablar una conversación distinta, procurando acogida, siempre tomando la precaución de que la mujer se retire del Centro dando luces de un ánimo positivo, luego de la entrevista realizada.. 32.
(33) En la situación contraria, si la mujer se mostraba afectada, se realizaba un trabajo de contención, acogida y escucha activa.. 4.8 Plan de análisis En relación al plan de análisis, la estrategia utilizada fue el análisis de contenido, pues lo que se buscó fue obtener información y datos concretos enunciados por las sujetas, tomando como foco el contenido del discurso, mediante construcción de variables operacionalizadas. En esta estrategia el investigador se sitúa respecto a la realidad en una triple perspectiva: datos tal y como se comunican, contexto de estos datos y la forma en que el conocimiento del analista obliga a dividir la realidad (Krippendorff, 1980, citado en Porta y Silva, s.f). Es importante situarnos desde esta perspectiva, para no caer en la subjetividad y descontextualizar las respuestas de las entrevistadas. El análisis de contenido también ha sido definido como una técnica que busca formular a partir de criterios inferencias válidas de pueden aplicarse en un contexto (Krippendorff, 1980, citado por Porta & Silva, s/f). Lo que se busca es responder la pregunta de investigación mediante el análisis de las entrevistas, lo que será realizado mediante la sistematización de variables previamente construidas (ver anexo 4). Las entrevistas fueron analizadas según la construcción de apoyo social realizada en el marco de antecedentes, identificando en ella la experiencia de la búsqueda, según su clasificación: emocional, informacional, instrumental. Para ello, se identificaron y clasificaron las respuestas según el tipo de apoyo al que refieren, para posteriormente ahondar en cómo valoran las mujeres esa experiencia en particular. Para esto, se construyó una matriz de vaciado con las dimensiones de análisis, en donde se identificaron los vínculos de cada tipo de apoyo con los tres tipos de redes. De esta forma, se ordenan las categorías y sus respuestas, para ordenar y clarificar los posteriores resultados preliminares. Luego de vaciar las citas de cada entrevista en el apartado del cuadro según corresponde (ver anexo 5), se analizó la matriz observando primeramente qué cuadros estaban vacíos o con menos información. Esto inmediatamente orientó para identificar qué tipo de apoyo es el menos obtenido o buscado y qué motivos se asocian a esta situación.. 33.
(34) Posteriormente, se inició la lectura de todas las citas y se identificaron observaciones pertinentes para luego elaborar el análisis y los resultados Mediante este proceso, se vislumbraron aspectos que no estaban considerados en el diseño de la presente investigación, pero que son un insumo en relación a la búsqueda de apoyo por parte de las mujeres. Luego, cada observación fue asociada al objetivo específico correspondiente, para posteriormente ahondar este aspecto en el análisis y los resultados.. 34.
(35) 5.- Análisis y resultados. La violencia contra la mujer tiene diversas perspectivas y contextos que otorgan características distintas a los procesos personales que cada mujer realizó en cuanto a la búsqueda de apoyo. Esto se vio reflejado en el análisis de las entrevistas, que posibilitaron las siguientes afirmaciones. 5.1 Motivo de la búsqueda de apoyo por parte de las mujeres Es posible señalar que las mujeres deciden iniciar un proceso de búsqueda de apoyo, mayormente cuando los hechos de violencia se evalúan como insostenibles por ellas mismas. Afirmamos que ocurrió mayormente pues sólo una entrevistada señaló que movilizó sus recursos ante el primer episodio, pero hay considerar que ella, previo a los hechos de violencia referidos en la entrevista, vivió episodios violentos con su pareja anterior. Lo anterior se refleja en las siguientes citas: E1: "Yo pedí ayuda porque yo estaba mal en la casa psicológicamente, por eso pedí ayuda. Estaba súper mal. Me encerraba a puro llorar y llorar y llorar y no hallaba qué hacer, entonces la señorita del Consultorio me mandó al Centro de la Mujer. Me mandó porque yo no tenía idea que existía el Centro de la Mujer po'... Entonces me mandó y yo vine y me sentí como muy apoyada, yo me sentí como en mi casa, ya sentía que era menos el trastorno psicológico que tenía en la cabeza." "E: ¿Y qué siente usted que la movilizó a pedir ayuda? E1: Ehh, cuando intenté matarme" E5: "Sí, golpes, sicológico hacia, hacia mis hijos... qué más, de todo un poco, económico, era nada cero... y era de todos los días, abría puerta y yo no podía hablar porque si hablaba se armaba el despelote en esta casa. Entonces muchas veces opté por callar, no por mí si no por mi hijo..." "La desesperación igual po', después de tanto tiempo uno empieza a pensar que esto ya no es vida, yo encuentro que yo tenía así como un otro yo, me decía sola después de que lloraba, decía: pero esto no es vida pa' mi, no es pa' mi hijo" Como puede observarse en las citas, las mujeres deciden movilizarse debido a que el daño psicológico que ellas identifican en sí mismas es de tal magnitud que ya no pueden sobrellevarlo solas. Por ello, identifican como primera búsqueda de apoyo la atención psicológica en las redes terciarias como el Consultorio y el Centro de la mujer.. 35.
(36) Todos los tipos de violencia: física, económica y sexual, incluyendo la psicológica, conllevan a un daño psicológico que se refuerza en las agresiones, las cuales ocurren de forma constante en relaciones de pareja estables y de convivencia, como es el caso de todas las participantes de la investigación. Estas violencias, mermadas por el daño psicológico, generan como fue señalado en las referencias teóricas, un daño en el autoestima de la mujer y además, dificultan el reconocimiento de las habilidades y herramientas propias. La violencia psicológica fue evaluada por las mujeres como el tipo de la violencia que más daño provoca, señalando incluso que prefieren la agresión física a la psicológica. Esto puede observarse en el relato de una de las entrevistadas: E3: "Ya después cuando yo me revelé, yo le pegué una vez a él porque me aburrí que me pegara, no me pegó mas pero empezó con violencia sicológica, que pa' mí fue peor... yo creo que hubiese sido mejor que me siguiera pegando a que me dijera todo lo que me dice psicológicamente" Lo anterior da cuenta de la necesidad que manifiestan las mujeres de requerir ayuda de tipo psicológico, como primera forma de apoyo. Esto, cuando identifican que el daño que tienen es considerable para ellas y además, necesitan orientación para intentar salir de la dinámica de violencia.. 5.1.1 Implicancias del acceso al apoyo psicológico para las mujeres Como hemos señalado anteriormente, la búsqueda de apoyo psicológico fue lo que movilizó a las mujeres a pedir ayuda y orientación ante los hechos de violencia. Este tipo de apoyo ha sido calificado como primordial por las entrevistadas, como puede observarse en las siguientes citas: E1: "Me apoyó harto la Psicóloga, yo la eché tanto de menos cuando se fue... la eché tanto de menos... ¡Pero así es la vida! Y ella me apoyó cualquier cantidad, me subía el ánimo, que tenía que seguir adelante, que no podía yo echarme a morir yo era joven, no era fea me decía... me tiraba pa' adelante" E3: "Él me ayudó (psicólogo)... como tenía como mi concepto de lo que quería hacer peo no lo tenía como... no me atrevía a hacerlo y él me dio los ánimos y que yo podía... no me atrevía a hacerlo y él me dio los ánimos". 36.
Outline
Motivo de la búsqueda de apoyo por parte de las mujeres
Experiencia de las mujeres en el acceso y búsqueda de redes de apoyo
Valoración de las redes por parte de las mujeres
Facilitadores y obstaculizadores en el proceso de búsqueda de apoyo
Tipo de apoyo y sus redes asociadas
Dimensiones de análisis
Trabajo de Campo
Documento similar