Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
CONOCIMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO Y SU OBRA EN EL DISTRITO LOS SABINOS, MONTEMORELOS,
NL, MÉXICO
Tesis
presentada en cumplimiento parcial de los requisitos para el título de
Licenciado en Teología
Por
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
CONOCIMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO Y SU OBRA EN EL DISTRITO LOS SABINOS, MONTEMORELOS,
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RESUMEN
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
Título: CONOCIMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO Y SU OBRA EN EL DISTRITO LOS SABINOS, MONTEMORELOS, NL, MÉXICO
Investigador: Ricardo Gamas Vázquez Asesor: Carlos Molina, Phd
Fecha de terminación: Noviembre de 2018
Introducción
Las Escrituras señalan que Dios ha provisto a los seres humanos del Espíritu Santo, deseando que cada persona pueda conocerle. Jesús dijo: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan14:26).
Objetivo
Esta investigación pretende determinar el grado de conocimiento del Espíritu Santo y su obra en los miembros del Distrito los Sabinos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el año 2018.
Método
Esta investigación fue un estudio cuantitativo, descriptivo, no experimental y transversal. Se efectuó con 100 miembros del Distrito los Sabinos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El instrumento utilizado fue elaborado con la ayuda del asesor temático y validado por 3 expertos en el área. Teniendo como resultado una confiablidad al momento de .79, medida con el Alpha de Cronbach.
Resultados
Los resultados obtenidos demostraron que los miembros del Distrito los Sabinos tienen un nivel de conocimiento bajo del 2%; un nivel de conocimiento medio del 23% y un alto conocimiento del 75%.
La dimensión más conocida es la obra del Espíritu Santo, dónde el 73% manifestó tener un alto conocimiento; y la menos conocida resultó ser la persona del Espíritu Santo obteniendo el 55% de conocimiento.
Conclusión
La mayoría de la población estudiada se ubica principalmente en los niveles de nivel medio y alto conocimiento del Espíritu Santo y su obra.
Se puede observar una diferencia de conocimiento a favor de los miembros de la iglesia los Sabinos en comparación con las iglesias del Bajío y del Bosque, lo que puede suponerse que la iglesia los Sabinos por ser la iglesia principal del Distrito está siendo mayormente fortalecida en el conocimiento de esta doctrina.
Universidad de Montemorelos Facultad de Teología
CONOCIMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO Y SU OBRA EN EL DISTRITO LOS SABINOS, MONTEMORELOS,
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Tesis
presentada en cumplimiento parcial de los requisitos para el título de
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RECONOCIMIENTOS
A Dios por mostrarme su Gracia y Amor a través de su hijo Jesús, al Espíritu Santo quien transforma cada día mi vida para Honra y Gloria de Dios.
A mis Abuelos José del Carmen y Rosa Estrella, quienes incansablemente me brindan sus oraciones, su amor y apoyo incondicional.
Al Dr. Alberto Valderrama por su disponibilidad y dirección en la elaboración metodológica de esta investigación. Al Dr. Carlos Molina por su atención y
orientación brindada para elaborar la parte teórica de este trabajo.
iv
TABLA DE CONTENIDO
LISTA DE FIGURAS……….vii
LISTA DE TABLAS………...viii
Capítulo I. INTRODUCCIÓN ... 1
Antecedentes ... 3
Declaración del problema ... 6
Pregunta de investigación ... 8
Variable ... 8
Propósito ... 8
Objetivos específicos ... 9
Justificación ... 9
Necesidad ... 10
Importancia ... 10
Aportes ... 10
Viabilidad de la investigación ... 10
Limitaciones ... 11
Delimitaciones ... 11
Marco filosófico ... 11
Definición de términos ... 11
Resumen ... 12
II. MARCO TEÓRICO ... 14
Definición ... 14
Conocimiento del Espíritu Santo desde la perspectiva Bíblica ... 15
Venida pentecostal ... 16
El Espíritu Santo como Persona de la Deidad ... 16
Personalidad del Espíritu Santo en la Trinidad ... 18
Obra del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento ... 19
Obra del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento ... 22
Función en la iglesia y en el mundo ... 24
Función como intercesor ... 27
Función llamando al arrepentimiento ... 29
El Espíritu Santo y el estudio de la Biblia ... 32
Inspiración de la Biblia ... 33
v
Cómo obtener las bendiciones del Espíritu Santo en el
estudio de la Biblia ... 37
Resultados del estudio de la Biblia en la vida del miembro de la iglesia ... 39
Los dones del Espíritu Santo y el estudio de la Biblia ... 40
El Espíritu Santo y la oración ... 42
El Espíritu Santo, su persona y su obra en los escritos de Elena G. White... 45
Espíritu santo como persona de la Deidad ... 45
Personalidad en la Trinidad ... 46
Obra en el Antiguo Testamento ... 46
Obra en el Nuevo Testamento ... 47
Función de la iglesia y en el mundo ... 48
Función como intercesor ... 48
Función llamando al arrepentimiento ... 49
El Espíritu Santo y las Escrituras ... 49
Conocimiento del Espíritu Santo y su obra según algunos autores contemporáneos ... 52
Benny Hinn ... 52
Edwin R. Gane ... 52
Claudio Freidzon ... 53
Ron E. M. Clouzet ... 53
Resumen ... 54
III. MARCO METODOLÓGICO ... 55
Tipo de investigación ... 55
Población ... 56
Muestra ... 56
Variable ... 59
Operacionalización de la variable ... 59
Recolección de datos ... 61
Instrumentos de medición ... 61
Validez ... 62
Confiabilidad ... 62
Aplicación del instrumento ... 62
Análisis de los datos ... 63
Resumen ... 63
IV. RESULTADOS ... 64
El instrumento ... 64
La muestra ... 65
Religión anterior ... 65
Años de ser bautizado ... 66
Conocimiento del Espíritu Santo y su obra ... 69
vi
La obra del Espíritu Santo ... 71
Análisis complementarios ... 72
Discusión ... ¡Error! Marcador no definido. Sexo... 75
Edad ... 75
Años de bautizado ... 77
Conocimiento del Espíritu Santo y su obra ... 79
Resumen ... 84
V. RESUMEN, CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 86
Resumen ... 86
Abstract ... 87
Introducción ... 88
Metodología ... 90
Resultados ... 92
Conocimiento del Espíritu Santo y su obra ... 92
Conocimiento por dimensiones ... 93
Conocimiento por iglesias ... 93
Conocimiento por género ... 94
Discusión ... 94
Conclusiones ... 96
Recomendaciones ... 97
APÉNDICES ... 99
Apéndice A Resultados validez de contenido ... 99
Apéndice B Salidas computarizadas ... 103
Apéndice C Instrumento ... 118
vii
LISTA DE FIGURAS
Figura 1. Años de bautizado ... 67
Figura 2. Género ... 68
viii
LISTA DE TABLAS
Tabla 1 Operacionalización de la variable ... 59
Tabla 2 Muestra por iglesias ... 65
Tabla 3 Religión anterior ... 66
Tabla 4 Conocimiento del Espíritu Santo y su obra ... 70
Tabla 5 La persona del Espíritu Santo ... 71
Tabla 6 Obra del Espíritu Santo ... 72
Tabla 7 Conocimiento por iglesias ... 73
Tabla 8 Conocimiento por género ... 73
Tabla 9 Conocimiento por edades ... 74
1
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
La investigación por realizar tiene como propósito estudiar el grado de conocimiento de la tercera persona de la Trinidad el “Espíritu Santo y su obra”, en el Distrito los Sabinos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ubicada en
Montemorelos, Nuevo León, México. Dicho estudio tiene como objetivo conocer el grado de conocimiento del Espíritu Santo y su obra que los miembros del Distrito tienen, a través de la Biblia y la doctrina.
Es importante comprobar el conocimiento y la relación que los miembros del Distrito mantienen con la doctrina Bíblica sobre el Espíritu Santo, ya que, como discípulos de Cristo, la persona debe permanecer en unidad y relación con las Sagradas Escrituras, siendo transformado por el Espíritu Santo, convirtiéndose en un instrumento para la evangelización, como consecuencia de su relación con Dios.
2
a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho”.
Es importante para el cristiano llegar a conocer la persona y la obra del Espíritu Santo para poder llegar a la plenitud en Cristo Jesús, ya que por el Espíritu Santo se puede tener unidad con Dios.
En cuanto a este conocimiento Elena G. White señala al respecto: “Es el Espíritu Santo quien trae a las mentes oscurecidas los brillantes rayos del Sol de Justicia; el que hace arder los corazones de los hombres despertando la
inteligencia a las verdades eternas. Es el Espíritu Santo quien produce la tristeza piadosa que obra el arrepentimiento del que no hay que arrepentirse, e inspira fe en el único que puede salvar del pecado. Es el Espíritu Santo quien transforma el carácter al retirar el afecto que los hombres ponen en las cosas temporales y perecederas, para centrarlo en la herencia inmortal, la imperecedera sustancia eterna. El Espíritu Santo recrea, refina y santifica a los agentes humanos para que puedan llegar a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial”.1
1 Elena G. de White, Recibireis poder (Miami, Florida: Asociación Publicadora
3
Antecedentes
Jaime White se refirió a la especial influencia de la Biblia al afirmar que: “La Biblia es una revelación completa y perfecta. Es nuestra única norma practica y fe”.1
Los primeros adventistas rechazaron la tradición, la autoridad eclesiástica, y aún los dones del Espíritu. Ellos eran el pueblo del “Libro”. 2 Hoy en día existen doctrinas que no consideran al Espíritu santo como parte fundamental en la
Deidad, incluso existe un rechazo hacia la persona del Espíritu Santo, sin tomar en cuenta que las Escrituras señalan su gran obra en favor del ser humano como parte de su salvación.
Las Escrituras registran que estando en el aposento alto, la noche del quinto día de su última semana, Jesús prometió a sus discípulos: “Yo rogare al Padre, y él les dará otro Consolador, que estará con ustedes para siempre, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no conoce, pero ustedes si le conocen, porque con ustedes vive y entre ustedes estará” (Juan 14:16-17).3
La promesa sobre la presencia del Espíritu Santo en el futuro en la comunidad apostólica siempre incluía a la iglesia: su vida y su obra. “Más el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
1 George R Knight, Nuestra identidad: origen y desarrollo, 2007, 69.
2 Knight, 71.
3 Mario Veloso, “El Espíritu Santo en el libro de Hechos de los Apóstoles”, DavarLogos 13,
4
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26,7).1
Los adventistas creen que Dios los ha llamado a restaurar en cada hombre y cada mujer la imagen de Dios. Si esa es verdaderamente su misión, se debe reconocer que la imagen de Dios nunca podrá ser restaurada a menos que las relaciones entre los seres humanos sean primeramente restauradas. Esto permitirá vivir en comunión los unos con los otros, tal como lo hacen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.2
Algunos autores adventistas escribieron sobre el desarrollo histórico de la doctrina de la Trinidad en la Iglesia. Últimamente, surgieron también estudios similares sobre la doctrina del Espíritu Santo en la trayectoria adventista. Es de importancia que se analicen, pues, en los últimos años, algunos adventistas pasaron a negar la doctrina de la Trinidad, principalmente basados en la historia de la denominación.3
La Iglesia Adventista Del Séptimo Día cree, que la naturaleza del Dios Bíblico es Trinitaria. La revelación del Espíritu Santo como tercera persona de la
1 Veloso, Mario. 2014. "El Espíritu Santo en el libro de Hechos de los Apóstoles."
Davarlogos 13, no. 2: 77-106. ATLA Religion Database with ATLASerials, EBSCOhost (accessed September 13, 2018).
2 Russell Burrill, Revitalización de la iglesia en el siglo xxi (Del. Benito Juarez, México;
Doral Florida: GEMA Editores; Asociación Publicadora Interamericana, 2006), 28.
3 “Una visión Adventista sobre la Divinidad del Espíritu Santo”, consultado el 8 de
5
Deidad se presentó después de la revelación del Hijo y del Padre, sin embargo, tal hecho no significa que El Espíritu Santo sea menos importante. Esta verdad sobre la personalidad del Espíritu Santo es revelada en las Escrituras.1
Karl Kertelge señala: “La esperanza cristiana tiene su razón de ser en las nuevas relaciones del hombre con Dios, relaciones establecidas por el acto único de Jesucristo”. La Biblia menciona en Romanos 1:5 “Y la esperanza no
avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.2
Mantener una relación con Dios significa conocer la verdad de su
personalidad y esto lleva a la persona a una comunicación íntima con Dios que le permite vivir en unidad con la Trinidad. Le Roy Edwin al respecto comenta: “Y la tarea del Espíritu Santo en esta dispensación consiste en aplicar y transmitir individualmente la obra redentora de Cristo a los corazones humanos,
regenerándolos, justificándoles la vida misma de nuestro Señor resucitado, mientras esperamos su segunda venida corporal”.3
Muchos cargos han surgido en contra de la obra del Espíritu Santo por los errores de una clase de personas que, pretendiendo ser iluminados por este,
1Vea Raoul Dederen, Tratado de teología adventista del séptimo día, vol. 9 (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2009).
2 Karl Kertelge y Claudio Gancho, Carta a los Romanos, 2. ed, El nuevo testamento y su
mensaje 6 (Barcelona: Herder, 1979), 102.
3 Le Roy Edwin Froom, La venida del consolador, 2° (EE. UU. de N.A.: Pacific Press
6
aseguran no tener necesidad de ser guiadas por la palabra de Dios. Realmente estas personas están siendo dominadas por impresiones que consideran como la voz de Dios. Pero el espíritu que las dirige no es el Espíritu de Dios. 1
La falta de conocimiento del Espíritu Santo se debe a la falta del estudio de la Biblia, la cual presenta toda la verdad en relación con Dios, su persona y su favor en la salvación del hombre. La Biblia registra en 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios; y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.
Al investigar sobre el conocimiento del Espíritu Santo y su obra, se puede observar que la falta de este conocimiento doctrinal se debe a la falta de
entendimiento y de interpretación Bíblica. La cual lleva al creyente al abandono de la fe adventista por seguir ideologías fuera de las Escrituras. Esto se ha visto en el pasado y hoy en día es una problemática que también se encuentra presente debido a la falta del estudio de la Biblia.
Declaración del problema
La iglesia Adventista del Séptimo Día desde sus comienzos ha predicado la verdad Bíblica como palabra de Dios escrita y transmitida por inspiración divina.
1 Ellen Gould Harmon White, El conflicto de los siglos (Doral, Florida; México, D.F: APIA;
7
Por medio de las escrituras Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la Salvación.1
Debido a la limitación humana, es imposible conocer muchas cosas sobre Dios, su persona y su obra. En relación con el Espíritu Santo no es diferente: lo que se debe saber sobre Él está revelado en las páginas de las Escrituras, sea o no lógico para la razón humana. Sin embargo, más que simplemente comprender quien es el Espíritu Santo, se debe experimentar su poder transformador que se describe en las Escrituras.2
La santificación implica un continuo proceso de crecimiento espiritual por la Gracia de Dios en Jesús, a través de la comunión personal con el estudio de las Escrituras, la oración y por el testimonio personal. El objetivo es llegar a la “Unidad de la fe y de conocimiento del Hijo de Dios…” (Efesios 4:13). “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad…” (Juan 16:13).3
Al respecto Elena G. de White comenta: “Muchos tienen la idea de que deben hacer alguna parte de la obra solos. Ya han confiado en Cristo para el perdón de sus pecados, pero ahora procuran vivir rectamente por sus propios
1Asociación Ministerial de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, Segunda (Argentina: ACES, 2006), 11.
2 “Dios Espíritu Santo”, Noticias - Adventistas (blog), consultado el 5 de septiembre de 2018, https://noticias.adventistas.org/es/columna/adolfo-suarez/dios-espiritu-santo/.
3 “Estilo de Vida y Conducta Cristiana”, Iglesia Adventista del Séptimo Día - Institucional (blog), consultado el 5 de septiembre de 2018,
8
esfuerzos. Mas tales esfuerzos se desvanecerán. Jesús dice: “Porque separados de mí nada podéis hacer”. Por lo tanto, el crecimiento en la gracia, el gozo, la unidad del ser humano, todo depende de la unión con Cristo. Solamente una comunión diaria con él, en todo momento, es como hemos de crecer en la gracia”.1
Pregunta de investigación
El presente estudio fue realizado buscando respuestas a la pregunta: ¿Cuál es el grado de conocimiento que tienen los miembros del Distrito los Sabinos sobre el Espíritu santo y su obra durante el año 2018?
Variable
La variable en esta investigación es el conocimiento del Espíritu Santo y su obra.
Propósito
Esta investigación pretende observar cual es el grado de conocimiento del Espíritu Santo y su obra, en los miembros del Distrito los Sabinos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
1 Ellen Gould Harmon White, El camino a Cristo (Florida, EE. UU.: Asociación Publicadora
9
Objetivos específicos
Medir el grado de conocimiento de los miembros del Distrito los Sabinos de la Iglesia Adventistas del Séptimo Día.
Observar en qué medida el conocimiento del Espíritu Santo es importante para el Distrito los Sabinos.
Identificar si la iglesia está fortaleciendo al miembro, en relación con la doctrina del Espíritu Santo.
Justificación
Los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día enfrentan un mundo en el que son amenazados con enseñanzas y doctrinas falsas que ponen en riesgo su relación con Dios y la Biblia. Por esta razón la presente investigación se considera de importancia, para ayudar a demostrar el grado de conocimiento que los miembros del Distrito los Sabinos tienen sobre el Espíritu Santo.
Esta investigación debe permitir la observación del nivel de conocimiento del Espíritu Santo en el Distrito los Sabinos, entendiendo que la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se preocupa por enseñar las doctrinas Bíblicas como regla de fe, permitiendo a los miembros comprender por si mismos las Sagradas Escrituras.
10 Necesidad
Es importante observar el grado de conocimiento del Espíritu Santo que tienen los miembros del Distrito los Sabinos, ya que existen diversas ideologías doctrinales que ponen en riesgo la convicción de cada persona, afectando su fe, conocimiento y relación con Dios.
Importancia
Esta investigación permitirá comprender el grado de conocimiento del Espíritu Santo y su obra en el Distrito los Sabinos. Así como observar la relación que el miembro tiene con las Escrituras.
Aportes
El conocimiento del Espíritu Santo es esencial en la vida del cristiano como parte de su fe y de su relación con Dios, por lo tanto, se espera obtener resultados que permitan observar este conocimiento en el Distrito los Sabinos, así como la comprensión que los miembros tienen de las Escrituras.
Viabilidad de la investigación
11 Limitaciones
Debido al tiempo asignado a la investigación, no fue posible estudiar a un mayor número de miembros de la Iglesia Adventist del Séptimo Día, por lo que se limitó al Distrito los Sabinos específicamente a miembros bautizados.
Delimitaciones
Aunque el tema del Espíritu Santo es una doctrina que involucra a toda la iglesia mundial, este trabajo se limita a analizar dicha investigación al Distrito los Sabinos, con el propósito de comprender el grado de conocimiento que tienen los miembros sobre el Espíritu Santo y su obra.
Marco filosófico
“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). Por lo tanto, toda la Escritura es útil para enseñar, corregir e instruir a toda verdad. Es importante entender que cada creyente debe crecer en relación con Dios a través del estudio de la Biblia, ya que en ellas recibirá entendimiento y fe para no ser engañado.
Definición de términos
12
Paracleto: Abogado. Defensor. Uno de los títulos del Espíritu Santo.
Vocablo griego que identifica la tercera persona de la Trinidad como el Consolador anunciado y prometido por Cristo (Juan 14:16, 26; 15:26).1
Conocimiento del Espíritu Santo y su obra: Grado de conocimiento doctrinal del Espíritu Santo en la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Escrituras: Conjunto de los libros inspirados por Dios y recogidos en la Biblia para transmitir a los hombres la palabra de Dios.2
Hermenéutica: Conjunto de reglas generales y particulares que permiten determinar el verdadero sentido de la Escritura y su justa interpretación.3
Trinidad: En el cristianismo, designación de Dios, según la cual hay en el tres personas realmente distintas, iguales y consubstanciales, en una naturaleza única e indivisible.4
Resumen
Existe la necesidad de conocer la verdad Bíblica sobre la persona del Espíritu Santo y su obra, ya que, debido a la falta de este conocimiento los feligreses llegan a dudar de esta doctrina. Entendiendo este punto, la presente investigación busca conocer el grado de conocimiento que tienen los miembros del
1 Claudionor Corrêa de Andrade, Diccionario teológico: con un suplemento biográfico de los
grandes teólogos y pensadores (Florida: Editorial Patmos, 2002), 245.
2 Olivier de La Brosse, Antonin-Marie Henry, y Philippe Rouillard, Diccionario del
cristianismo (Barcelona: Herder, 1986), 272.
3 La Brosse, Henry, y Rouillard, 352.
13
14
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO
El presente capítulo se organiza en cinco secciones, la primera sección define el término Espíritu Santo y su significado, la segunda señala el
conocimiento del Espíritu Santo desde la perspectiva Bíblica, la tercera sección refiere al Espíritu Santo como persona de la Deidad, la cuarta describe al Espíritu Santo y el estudio de la Biblia, para la quinta sección se presenta el Espíritu Santo, su persona y su obra en los escritos de Elena G. White, finalizando con la sección conocimiento del Espíritu Santo y su obra según algunos autores
contemporáneos.
Definición
15
que llevan su propio sello (cf. Éx 15, 20: Neh 11, 25 ss; 1 Sam 10, 6; 1 Re 18, 22 con Jue 3, 10; 6, 34; 11, 29, etc.).1
Conocimiento del Espíritu Santo desde la perspectiva Bíblica
En la Biblia se encuentran argumentos contundentes a la persona del Espíritu Santo, en su relación con Jesucristo y el Padre. A partir de Génesis se encuentran descripciones sobre la obra del Espíritu Santo como parte de la Deidad obrando como persona Divina (Génesis 1).
Un ejemplo de lo mencionado anteriormente es la revelación de la
existencia y del papel salvífico especifico de una tercera persona del Dios que fue anunciada por Jesucristo cuando preparaba a los discípulos para su partida de la tierra (Juan 7:33; 14:1-3). Sin embargo, Jesús anuncio claramente la venida del Espíritu Santo antes de su crucifixión: “Y yo rogare al Padre, y él os dará otro consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir el Espíritu de verdad” (Juan 14:16,17).
Después de su resurrección Jesús nuevamente llamó la atención de los discípulos para anunciar la venida del Espíritu Santo: “Y he aquí, yo enviare sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos del poder de lo alto” (Lucas 24:49). Jesús necesitaba revelar la existencia del Espíritu Santo como una persona divina para explicar cómo la
16
obra redentora de Cristo continuaría después de su ascensión, simultáneamente en la tierra y en el Santuario celestial. (Hebreos 8:1-2).
Venida pentecostal
Hechos capítulo 2 hace referencia a la venida histórica del Espíritu Santo a la iglesia, sucediendo en el día del Pentecostés. En el Antiguo Testamento, la Pascua y el Pentecostés eran fiestas estrechamente relacionadas, eran fiestas que recordaban y prefiguraban aspectos importantes de acciones salvíficas de Dios. La Pascua era un recordativo de Dios como una fuente de libertad en conexión con la liberación de Israel de la esclavitud egipcia (Levítico 23:5;
Números 28:16; Deuteronomio 16:1-8). Pentecostés o Fiesta de las Semanas, era un recordativo de Dios como la fuente de toda buena dádiva. Apuntaba la estrecha conexión entre la Pascua y Pentecostés al hacer una referencia de cincuenta días que había ente ellas (Éxodo 23:16; 34:22; Levítico 23:15-22; Números 28:26-31; Deuteronomio 16:9-12) La venida histórica del Espíritu Santo en Pentecostés sería el antitipo del pacto sinaítico entendido como la buena dádiva de Dios a su
pueblo.1
El Espíritu Santo como Persona de la Deidad
Canale en su investigación de la Deidad del Espíritu Santo dice que la revelación del Espíritu Santo como una persona de la Deidad llegó a ser posible y necesaria después de la revelación histórica de Jesucristo como Dios el hijo. El
1 Sergio V Collins et al., Teología: fundamentos bíblicos de nuestra fe (Miami, Fla.:
17
Antiguo Testamento no se refiere al Espíritu Santo como una persona diferente al Padre y el Hijo. Sin embargo, a veces se entienden algunas referencias del
Antiguo Testamento a la designación general de “Espíritu de Dios” como alusiones a actividades divinas que con propiedad pertenecen al Espíritu Santo.1
Cuando Jesús anunció la venida del Consolador prometido, dijo: “Rogare al Padre, y os dará otro Consolador… el Espíritu de verdad” (Juan 14:16,17) puede notarse una clara evidencia de que el Espíritu posee voluntad y la ejercita, en el texto se puede encontrar que todo de pende de los otros miembros de la Trinidad: el pedido del Hijo y la provisión del Padre. A través del Espíritu, Cristo habitaría en sus discípulos (Juan 14:20-23).
El concepto de una unión plural en la Deidad, que es interactiva y
mutuamente sumisa, se evidencia incluso en el pasaje que los judíos han usado por generaciones a fin de expresar su monoteísmo: la Shemá: “Oye, Israel:
Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4) la palabra ’echad,
traducida como “uno”, significa “uno entre otros, colocando el énfasis en uno en particular”. Según Otto Christensen, “la posibilidad de que haya otros en esta ‘unicidad’ es inherente a la palabra.
1 Fernando Luis Canale, Dios en tres personas: entendiendo el grupo pequeño de la
18
La Deidad, entonces, es una sociedad divina. No un grupo de dioses, sino una unión de tres Personas que practican el amor y lo expresan en perfecta humanidad.1
Personalidad del Espíritu Santo en la Trinidad
El Espíritu Santo posee atributos que solo pertenecen a Dios, quien es omnipresente, el salmista hace referencia a ello “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a donde huiré de tu presencia? (Salmo139:7). Es omnisciente, el apóstol Pablo llego a decir que “El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? (1 corintios 2:10,11). Y es omnipotente, porque distribuye dones “a cada uno en particular como él quiere” (1 corintios 12:11).
La Biblia identifica en el Espíritu Santo una cantidad de atributos
característicos a la persona. Por ejemplo: el Espíritu Santo desea (Hechos 16:6,7); tiene mente (Romanos 8:27); el Espíritu Santo también da instrucciones (1
Timoteo 4:1; Nehemías 9:20); se comunica verbalmente (Apocalipsis 2:7,11,17,29; 3:6,13,22; 22:17). Algo aún más característico es el hecho de que el Espíritu Santo puede sentir. (Efesios 4:30; Isaías 63:10); Y el Espíritu tiene influencia (1 corintios 12:3; Juan 16:8). Finalmente, el Espíritu Santo ama (Juan 3:16; 13:1; Romanos 5:5; 15:30).2
1 Ron E.M. Clouzet, La mayor necesidad del adventismo. El derramamiento del Espíritu
Santo, 1° (Argentina: ACES, 2012), 76–77.
19
Obra del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
Garrett y Bedford señalan que el Espíritu Santo realizó obras importantes en el Antiguo Testamento, ellos mencionan dos aspectos:
A. La creación y su sustento.
El espíritu de Dios participó activamente en la Creación del universo y actúa sustentándolo. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. (Génesis 1:2). “Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra”. (Salmo 104:30). Dicho en las palabras de Elihú: “El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del omnipotente me dio vida” (Job 33:4), y en palabras de Job: “Que todo el tiempo que mi alma está en mí, Y haya hálito (ruah) de Dios en mis narices, mis labios no hablaran iniquidad, ni mi lengua producirá engaño” (Job 27:3-4). De boca de Elihú leemos “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu (ruah) y su aliento (nesamah), toda carne perecería juntamente y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14-15).
B. Talentos Artísticos y entendimiento humano.
20
para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor” (Éxodo 31:3-5).1
En el Antiguo Testamento el Espíritu de Jehová rige prácticamente todos los aspectos de la relación de Dios con los seres humanos tanto en el nivel individual como en el corporativo. Una verdadera relación de estos con Dios es también modelada por la acción del Espíritu Santo. “Entonces el Espíritu de
Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizaras con ellos, y serás mudado en otro hombre” (1 Samuel 10:6).
Profetas, reyes, jueces y otros líderes del pueblo del Antiguo Testamento son capacitados para desempeñar eficazmente sus labores por medio de la obra del Espíritu Santo. (Jueces 6:34; 11:29,32; 13-15).
Entre los lideres sobre quienes el Espíritu de Dios obró con gran poder en el Antiguo Testamento sobresalen los profetas. Ellos fueron llamados a instruir y amonestar al pueblo, desde el rey hasta el más humilde de los siervos, de acuerdo con la voluntad de Dios. Su testimonio fue generalmente rechazado “Y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los
ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros…” (Zacarias 7:12).2
1 James Leo Garrett y Nancy Bedford de Stutz, Teología sistematica: biblica, historica y
evangelica (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2000), 141.
2 Marco T. Terreros, Teología sistemática concisa, Marter (Medellin, Colombia, 2005), 113–
21
Pearlman destaca dos aspectos que muestran la obra del Espíritu Santo en el Antiguo testamento, las cuales son:
A. El Espíritu Regenerador
El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento es asimismo descripto en el sentido de estar asociado con la transformación de la naturaleza humana. David reconoció que el Espíritu de Dios estaba en todas partes, examinando el camino de los hombres y proyectando la luz de Dios en los más profundo de sus vidas “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Salmos 143:10). Cuando David cometido su gran pecado, oró que el Espíritu de Dios no lo abandonara “No me eches de delante de ti, y no quites de mi tu santo espíritu”. (Salmo 51:11).
B. Una Bendición futura
Tal derramamiento fue predicho por los profetas, quienes predijeron que el Espíritu Santo sería derramado sobre el pueblo en una medida sin precedente. Jehová purificaría los corazones del pueblo, pondría su espíritu en ellos y
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Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.” (Joel 2:32).1
Obra del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento
La obra del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento parece abarcar las mismas funciones cubiertas, ya sea por Dios o por el Espíritu de Dios en el Antiguo Testamento. La actuación del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento tiene que encontrarse en su nuevo papel como representante de Cristo. “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:37-39). De modo que, de acuerdo con Juan, la muerte y la glorificación del Hijo eran condiciones necesarias para el
derramamiento histórico del Espíritu Santo (Hechos 2:2-11).2
El derramamiento del Espíritu Santo en ese día y en otros momentos, se presentó a grupos especiales de la iglesia acompañado de señales y milagros. Sin embargo, el Espíritu Santo no siempre se ha presentado a la iglesia de la misma forma; Pentecostés fue único. Fue una promesa de Cristo enviar al Espíritu Santo
1 Myer Pearlman, Teología Bíblica y Sistemática, 3° (EE. UU. de N.A.: Vida, 1958), 339–41.
2 Fernando L. Canale, Raoul Dederen, y Aecio E. Cairus, Fundamentos bíblicos de nuestra
23
a la iglesia, desde entonces, la tercera persona de la Trinidad está presente en la iglesia cristiana como el don de Dios en Cristo. (Hechos 2:38).1
Morris Venden señala que la obra del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado (Juan 16:8). Esta obra abarca a todos, ni una persona es dejada fuera. A través del Espíritu Santo Jesús, la luz del mundo, “alumbra a todo hombre” (Juan 1:9). De igual manera el Espíritu Santo obra en la conversión del pecador. Jesús dijo “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. (Juan 3:3). Otro pasaje referente a ello es Tito 3:5 “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.
Así mismo Venden señala que otra de las obras del Espíritu Santo consiste en purificar al cristiano. 1 Juan dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Es a través del Espíritu Santo que se produce este maravilloso milagro (Efesios 3: 16-19).
Una obra más que el Espíritu Santo realiza es entregar la comisión
evangélica al creyente y capacitarlo para el servicio (Hechos 1:8). Esta fase de la obra del Espíritu santo consiste en impartir poder para testificar y compartir el evangelio de la salvación.2
1 Canale, Dios en tres personas, 96–97.
2 Morris Venden, Su amigo el Espíritu Santo (EE. UU. de N.A.: Asociación Publicadora
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Función en la iglesia y en el mundo
La creencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con relación el Espíritu Santo y su obra, menciona a la luz Bíblica que, Dios el Espíritu Eterno desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo, la encarnación y la redención. El Espíritu Santo ha sido enviado por el Padre y el Hijo para estar siempre con sus hijos, de igual manera para conceder dones espirituales a la iglesia capacitándola para dar testimonio en favor de Cristo y en armonía con las Escrituras, guiándola a toda la verdad.1
La Deidad es esencialmente comunitaria. Dios mismo no existe separado de la idea de comunidad. En el mismo centro y meollo de la persona de Dios está la idea de la comunidad y así como Dios no existe solo, tampoco puede hacerlo su iglesia. Esta es la razón por la cual Dios está llamando a su pueblo a la comunión unos con otros.2
Burril y Valdivia consideran que en el tiempo actual se está viviendo la dispensación del Espíritu que ya ha sido derramado. Este derramamiento está disponible actualmente para todos los creyentes. Una vez que las personas llegan al discipulado en Cristo, el poder del Espíritu Santo está disponible para ayudarlos a compartir su fe con los demás.
El resultado del derramamiento del Espíritu sobre la iglesia del aposento alto fue la proclamación inmediata del mensaje de Jesús para hacer discípulos.
1 Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Manual de la Iglesia, APIA
(Florida, EE. UU.: GEMA Editores; Asociación Publicadora Interamericana, 2005), 39.
25
Los resultados tangibles se vieron en los tres mil que fueron bautizados en ese mismo día.1
Rodríguez menciona que el libro de Hechos sirve como la continuación eclesial de la misión de Cristo a través de los apóstoles que eligió. “He aquí yo enviare la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos con el poder desde lo alto” Lucas 24:49. Esta promesa del Espíritu Santo fue reiterada poco antes de la ascensión. El bautismo del Espíritu Santo capacitaría a los que estuvieron estrechamente relacionados con Cristo durante su ministerio terrenal (Hechos 1:12-14, 21-26), para ser testigos suyos en una misión siempre creciente que terminaría por alcanzar hasta lo último de la tierra.2
El Espíritu Santo es el poder que necesita la iglesia para la proclamación del evangelio, sin Él no puede cumplirse la misión de la cual Cristo habló. Watson menciona que El Espíritu de Dios es esencialmente un Espíritu testificante. “El dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también”, dijo Jesús (Juan 15:26). “Os lo enviaré. Y cuando el venga [a vosotros], convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Este es el gran propósito del don del Espíritu de Dios para con nosotros: hacernos más eficaces en nuestro
testimonio y evangelización. “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros
1 Russell Burrill y Miguel A Valdivia, Reavivamiento del discipulado: clave del éxito en la
misión (Doral, Fla.; Benito Juárez, México, D.F.: Asociación Publicadora Interamericana; GEMA Editores, 1996), 49.
2 Ángel Manuel Rodríguez, Mensaje, misión y unidad de la iglesia, 1° (México, D.F.:
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el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (Hechos 1:8). Efectivamente, en cualquier momento o lugar que esté presente el poder del Espíritu, la obra evangelizadora de la iglesia se extenderá natural y espontáneamente.1
La iglesia como cuerpo de Cristo tiene capacidades que solamente el Espíritu puede impartir. Mercedes Espinoza comenta otra forma en la que el Espíritu Santo capacitó a la iglesia apostólica para el cumplimiento de la misión, la cual fue otorgándole una diversidad de dones, siendo estos útiles para la
reproducción de los discípulos. Los dones espirituales se mencionan en (1 Corintios 12; Romanos 12; Efesios 4). Entre los dones mencionados en los capítulos anteriores, los que se asemejan a la acción de apoyar se encuentran: ayuda, misericordia, exhortación, dadivosidad, hostilidad y servicio. Entre los dones que destacan la enseñanza están: enseñanza, conocimiento, sabiduría y habilidad de pastorear. Entre los dones de liderazgo y administración: fe,
liderazgo, administración y apostolado. Entre los dones de expansión misionera se encuentran: evangelizar, hablar en lenguas, interpretar lenguas, discernimiento de espíritus y el don misionero. Y por último entre los dones de poder se mencionan: hacer milagros, sanidad, profecía, liberación o exorcismo, intercesión, martirio, pobreza voluntaria y celibato.2
Larry D. declara que el verdadero significado del día de Pentecostés era mostrar al mundo algo muy especial: Dios ya no se revelaría más por medio de los
1 David Watson, Creo en la evangelización (Miami, Fla. EE.UU.: Caribe, 1978), 199.
2 José M. Espinoza A., Discipulado en acción (México: Publicaciones Universidad de
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judíos. ¡Ahora lo haría por medio de la Iglesia de Jesucristo! Y esta iglesia estaría llena de poder conferido por el Espíritu Santo que sería capaz de atravesar toda frontera racial, cultural o lingüística en la tierra para penetrar la idiosincrasia de cada pueblo con el evangelio de Jesucristo. Sería una iglesia determinada a penetrar la vida misma de cada sociedad, presentando el evangelio en la lengua materna, el lenguaje íntimo de cada pueblo.1
Función como intercesor
El significado de la palabra Paracleto, ha sido interpretada como
“Consolador”, “Intercesor”, “Interprete”, “Predicador” y o bien como “Fiscal” o como “Abogado Defensor”. El significado básico de la palabra es el de “uno llamado al lado para ayudar”. Es decir: que el Espíritu actúa en favor, y dentro, y contra los hombres precisamente en la misma manera que Jesús lo hizo cuando estuvo en el mundo. Así como Jesús salió del Padre y vino al mundo como la dádiva de Dios a la humanidad, así ocurre el paracleto (Juan 5:43, 16:28; 3:16).2
El Espíritu Santo es el “Paracletos”, el “otro Cristo” que mora en nuestro corazón para realizar subjetivamente a favor de los creyentes lo que el Maestro hacía por los suyos cuando estuvo con ellos. Cristo enseño a sus discípulos a orar, e intercedió por ellos ante el Padre. La obra del Espíritu en este terreno es complementaria a la del Maestro. Cristo no deja de interceder por nosotros a la
1 Larry D Pate, Misionologia: nuestro cometido transcultural (Miami, Florida: Editorial Vida,
1987), 31.
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Diestra (Romanos 8:34), y a la vez el Espíritu intercede dentro de nosotros, produciendo aquellos “gemidos indecibles” (verso 26,27) que jamás subirían de nuestros corazones naturales por esfuerzo propio.1
La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas abarca dos cosas: (1) Que nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, lucharemos contra la carne, (2) La presencia del Espíritu Santo en la persona lo hace “espiritual”, es decir, ahora tiene aliento de la vida eterna. Ahora el cuerpo está vivo por la motivación, el aliento y el poder del Espíritu. En efecto, “se pasa de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida”.2
El Espíritu Santo obra la regeneración de la persona, alumbra su mente, guía hacia el entendimiento de la verdad, consuela y da fuerzas. Es el agente personal de Cristo y es el único representante de Dios. Cristo está en la persona mediante el Espíritu, cumpliendo su obra particular de hacerlo santo porque “con respecto a su deidad, majestad, gracia y Espíritu, nunca está ausente de él”.3
El Espíritu Santo es aquel que ha sido puesto a cargo de administrar el plan de Dios en la vida de la persona. Nadie puede representar ese plan mejor que Él. Y eso no es todo. Esta tercera persona de la Deidad es igual en todos los sentidos
1 Ernesto Trenchard, Una exposición de la epístola a los romanos (Madrid, España:
Trafalgar, 1968), 222.
2 Juan H. Schaal, El camino real de los romanos (Michigan, EE.UU.: Grand Rapids, 1977),
96.
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con las otras dos personas de la Deidad. ¿Por qué envío Dios al Espíritu Santo a vivir en la persona? Para poder cambiar al hombre a la imagen de su Hijo. Y para lograr esa meta, el Espíritu Santo trajo su propio lenguaje de oración consigo, para interceder por todo lo que concierne a la vida del hombre.1
Función llamando al arrepentimiento
Bonnet y Schroeder, mencionan que la función del Espíritu Santo en el arrepentimiento es de manera global. En cuanto al mundo, “El Espíritu los convencerá con potencia de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).
Convencer es un término jurídico; así se dice: convencer a alguno de un crimen ante un tribunal. En la escritura, esa palabra tiene siempre un sentido moral, íntimo, que se realiza en la conciencia. Cuando un alma es así convencida de estos tres grandes hechos del mundo moral: pecado delante de Dios, justicia divina, juicio eterno, se produce en ella una crisis cuyo resultado puede ser el arrepentimiento y la salvación. (1 Corintios 14:24.25). Convencer al mundo de pecado es la primera acción del Espíritu de Dios; es también el primer paso que pueda hacer el pecador hacia su renovación moral. Al mismo tiempo que el
Espíritu Santo convence al mundo de pecado, lo convencerá también de la justicia de Cristo (1 Juan 2:1; 3:7; 1Pedro 3:18).2
1 Dave Roberson, El caminar del Espíritu, El caminar del poder, 2° (EE. UU. de N.A.: Dave
Roberson Ministries, 1999), 12.
2 Luis Bonnet y Alfredo Schroeder, Comentario del Nuevo Testamento, II. Juan y Hechos,
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Tiempo atrás Juan el Bautista proclamó: “Arrepentíos, pues el reino de los cielos se ha acercado”. ¿No es esta la verdadera base del Evangelio, las Buenas Nuevas? ¿Es el arrepentimiento la puerta para entrar al cielo y retornar al corazón del Padre? Si, el arrepentimiento produce gozo y felicidad porque lleva al hombre a su hogar: al Padre; lo lleva hasta el mismo cielo. Es un don del Espíritu Santo, que se inclina al corazón endurecido y seguro del ser humano. Por lo tanto, se debe proclamar alabanzas y adoración a Dios y al Espíritu Santo, porque despierta en los corazones endurecidos la gracia del arrepentimiento y lo da a aquellos que lo piden. De este modo el Reino de los Cielos se hace cercano, o como Jesús dijo: “Entre vosotros está”.1
Alonso señala que el poder regenerador y capacitante del Espíritu de Dios es un elemento integral del nuevo pacto, de modo que las exigencias divinas no se han disminuido en nada, el Espíritu que regenera también mora en los corazones, para rehabilitar a los creyentes de hoy, del nuevo pacto, para que experimenten una victoria continua contra las fuerzas del mal.2
El don del Espíritu Santo era prueba de que Jesús había asumido el puesto de autoridad suprema. El llamamiento con el que Pedro concluye el sermón
estaba dirigido a hombres cuyos corazones fueron conmovidos ante la
1 Basilea Schlink, El arrepentimiento, una vida rebosante de gozo (Tarrasa (Barcelona):
Clie, 1977), 15.
2 Horacio A Alonso, Doctrina Bíblica sobre la cruz: significado de la muerte de Cristo según
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presentación que había hecho de Cristo. Pedro invita a que se arrepientan y bauticen, y les promete el don del Espíritu Santo. El resultado de este sermón fue la conversión de tres mil almas; esto fue una demostración del poder del Espíritu Santo, ya que por muy elocuente o bíblico que fuese el sermón, sólo el Espíritu del Cristo vivo puede renovar las almas.”1
Aunque existe el arrepentimiento ¿Cómo se evita cometer los mismos errores una seguidamente? Para ello está el poder que entra en nuestras vidas, el cual no es nuestro, es el poder del Espíritu Santo, y en ese poder se puede ganar batallas que no se habían ganado y resistir aquellas cosas que por naturaleza humana se es impotente para resistir. Este es el don del Espíritu Santo, que en el verdadero arrepentimiento se libera del pasado, y equipa para afrontar las batallas del futuro.2
Evidentemente era necesario el arrepentimiento; era esencial un cambio completo de corazón. El don del Espíritu es el Espíritu mismo, derramado por el Señor exaltado bajo la autoridad del Padre; los dones del Espíritu son aquellas facultades espirituales que imparte el mismo, “repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 corintios 12:11).3
1 Charles R. Erdman, Hechos de los apóstoles, 1a ed. (Michigan, EE.UU.: Grand Rapids,
1974), 41.
2 William Barclay, D. D., Los hechos de los apóstoles, 1° (México, D.F.: The saint andrew
press, 1968), 55.
3 F. F Bruce, Hechos de los Apóstoles: introducción, comentario, y notas (Buenos Aires,
32
El Espíritu Santo y el estudio de la Biblia
W Reid y Cantábriga, afirman que el intérprete de la Biblia debe convertirse en un hijo del Espíritu para entender las cosas del Espíritu. El apóstol pablo dijo: “hemos recibido […] el Espíritu […] para que sepamos lo que Dios nos ha
concedido” (1 Corintios 2:12). En otras palabras, el intérprete bíblico precisa ser “nacido del Espíritu” (Juan 3:6), pues, si no fuese así, las “cosas del Espíritu” seguirán resultando indefinidamente, hermenéuticamente, necedad para la mente natural pecaminosa (1 Corintios 2:14). Esto quiere decir que, precisamente
mediante la labor del Espíritu, Dios prepara la mente para la interpretación de la Biblia.1
Dios creó al ser humano para tener relación con él. A pesar de la rebeldía humana, él tomó la iniciativa y siguió comunicándose con sus hijos en la tierra. A lo largo de muchos años, Dios inspiró a diversas personas a escribir de tal manera que la humanidad pudiera conocerlo y restablecer una relación con él por medio de Jesucristo. El Espíritu Santo es quien produce la correcta interpretación de la Escritura y realiza también la obra de edificación y crecimiento en todo cristiano. Jesús dijo: “Mas el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).2
1 George W Reid y SC Cantábriga, Entender las sagradas escrituras: el enfoque Adventista
(Doral, Fla.; 260 Benito Juárez, México, D.F.: Asociación Publicadora Interamericana; GEMA Editores, 2009), 27.
2 Carlos Yabraian, La aventura de estudiar la Biblia. El método inductivo, 4° (Argentina:
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La Biblia misma declara: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14). De una manera similar Jesús dijo en una de sus oraciones que las cosas de Dios están
frecuentemente escondidas de los sabios y de los entendidos y han sido reveladas a los niños (Mateo 11:25,26). Al acercarse a la palabra de Dios se debe hacer sin orgullo ni presunción. En primer lugar, se debe reconocer humildemente la
dependencia de Dios, también es necesario orar para que su Santo Espíritu abra los ojos ciegos y conceda el discernimiento y la comprensión espiritual.1
Inspiración de la Biblia
Las palabras “inspiración” e “inspirado” no aparecen como tales en los idiomas originales de la Biblia. Se derivan del latín y aparecieron en la traducción de la Vulgata de 2 Timoteo 3:16 y 2 Pedro 1:21. Su significado básico es “infundir aliento”. En 2 Timoteo 3:16, el apóstol Pablo afirma que toda Escritura es
theopneustos o “Inspirada por Dios”. Pedro señala que los “hombres de Dios
hablaron”, pheromenoi (llevados, soplados o impulsados) “por el Espíritu Santo” (2
Pedro 1:21).2
1 Alan M Stibbs, Escudriñad las Escrituras (Miami, Fla.: Caribe, 1974), 12.
2 Nancy Webber de Vyhmeister, Peter M. van Bemmelen, y Richard M. Davidson, Teología:
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“Inspiración” se refiere a la obra del Espíritu Santo en mensajeros o
profetas, ya sea que lo hayan demostrado hablando o de manera escrita, debido a su “inspiración” o “impulso” por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:21, NVI).1
Las Creencias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, afirman que las sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Estas revelaciones fueron incorporadas en el lenguaje humano con todas sus limitaciones e imperfecciones; sin embargo, permanecieron como el testimonio de Dios, quien inspiró a los hombres, no a las palabras. De modo que Dios mediante la persona del Espíritu Santo, se ha revelado a sí mismo mediante las Sagradas Escrituras. Él las escribió, no con sus manos, sino con otras manos, en un periodo de más de 1.500 años. De manera que Dios el Espíritu Santo inspiró a los
escritores, Dios entonces es el autor.2
Cuando “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21) y registraron por escrito el contenido recibido, se dio origen a un depósito, alguna cosa concreta, que en el Nuevo Testamento se interpreta como “conocimiento” (2 Corintios 4:6); “enseñanza” (Hechos 2:42); “instrucción” (Romanos 15:4) “palabra de Dios” (Juan 17:14); “palabra de verdad”
1 Webber de Vyhmeister, Bemmelen, y Davidson, 108.
2 Asociación Ministerial de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día,
35
(Efesios 1:13), la palabra histórica, normativa, final e incuestionable de Dios. La palabra de Dios escrita revela todo lo necesario para la fe y la practica en el proceso de la salvación.1
Estudio diario
¿Por qué estudiar la Biblia? El salmista comparó la Palabra de Dios a una luz que guía a través de este mundo de tinieblas. “Lampara es tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Jesús pide “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi” (Juan 5:39). El apóstol Palo aconsejando al joven Timoteo menciona: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15); y más adelante le recordó que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).2
La vida espiritual se sostiene por medio del alimento espiritual. Para ello hay que mantener el hábito del estudio devocional de la Biblia y la oración para alcanzar la santidad. Si dejamos de ser el pueblo del Libro, estaremos perdidos y
1 Gerald A. Klingbeil, Raoul Dederen, y Simposio Biblico-Teológico Sudamericano, eds.,
Pensar la Iglesia hoy: hacia una eclesiología adventista ; estudios teológicos presendados durante el IV Simposio Bíblico-Teológico Sudamericano en honor a Raoul Dederen ; [el 30 agosto y el 2 de septiembre de 2001 en la Universidad Adventista del Plata, Argentina], 1. ed (Libertador San Martín: Ed. Univ. Adventista del Plata, 2002), 192.
2 Marvin Hunt, Realidades bíblicas increíbles (Miami, Fla.: Asociación Publicadora
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nuestra misión fracasará. Solamente se esperar vivir la vida que “está escondida en Cristo en Dios” (Colosenses 3:3), o terminar su obra. Si todos los días son de oración con Dios y se presta atención a su voz hablando desde la Biblia.1
La Biblia afirma que imparte sabiduría y entendimiento. El salmista David escribió: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmo 119:130). Anteriormente el salmista dijo “Lampara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Ambos dichos de David han sido
citados innumerables veces a lo largo de las edades porque han hablado, y siguen hablando, a millones que han descubierto que son verdaderos.2
Hebreos 4:12 declara: “Porque la palabra de Dios tiene vida y poder…” (Versión Dios habla hoy). Por sí misma la Biblia no posee poderes mágicos, pero cuando se le recibe en la mente y el corazón mediante el agente de las Sagradas Escrituras, la palabra de Dios produce un poderoso impacto transformador en la vida. El apóstol Pedro sostenía que la palabra de Dios es tan efectiva que permite a la gente nacer de nuevo (1 Pedro 1:23).3
En la primera hora de la mañana, cuando se abre la Palabra de Dios, hay un encuentro de un ser carnal o natural, con otro ser espiritual. La Biblia dice:
1 Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Manual de la Iglesia, 222.
2 B. W Ball, ¿Todavía podemos creer en la Biblia?: ¿Es realmente importante? (Buenos
Aires, República Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 23.
3 Ron y Dorothy Watts, Pasajes poderosos. Historias verídicas de personas cuyas vidas
37
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente” (1 Cor. 2:14). En este caso, a fin de derrumbar esa barrera, es indispensable que, en oración y devoción, se suplique por la ayuda del Espíritu Santo.1
Cómo obtener las bendiciones del Espíritu Santo en el estudio de la Biblia
El salmista llegó a expresar, mediante las siguientes palabras, una de las formas en que el hombre puede recibir las bendiciones de Dios: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita día y noche, será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace,
prosperará” (Salmos 1:1-6)
La Biblia enseña que hay Bendiciones para el hombre al relacionarse con Dios, el Espíritu Santo la guía de la persona hacia la “verdad” (Juan 16:13; 14:17), le muestra todas las cosas (Juan 14:26) y les da testimonio de Cristo mismo (Juan15:26; 1 Juan 5:6). Mediante la inspiración del Espíritu Santo, el ser humano puede reconocer y comprender la verdad, escoger correctamente y tomar
decisiones inspiradas por él.
1 Departamento de Mayordomía de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día, “3o Seminario de enriquecimiento espiritual”, Asociación Casa Editora Sudamericana,
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De la misma manera la persona se ve influenciada por el Espíritu Santo al recibir los frutos de este: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22,23), es decir, el Espíritu Santo bendice la vida de la persona.
El apóstol Pablo menciona: “Los que son de Cristo crucificaron la carne…; si vivimos del Espíritu, andemos también según el Espíritu” (Gálatas 5:24,25). La palabra crucificó, en pasado, alude al acto del Calvario, al que los cristianos son incorporados mediante el bautismo, muriendo al hombre viejo esclavo del pecado (Romanos 6:2-6).1
El Autor Mark A. Finley menciona tres pasos para recibir bendiciones del Espíritu Santo en el estudio de la Biblia: (1) Cuente con que el Espíritu Santo aumentará la fe a medida que estudie la Palabra de Dios. Aborde el estudio de la Biblia con un sentido de expectativa. Crea que el Espíritu que inspiró la Biblia va a llevar a cabo cambios milagrosos en la vida, a medida que se empeña en estudiar la Palabra (2 Pedro. 1:3, 4); (2) Aplique las promesas de la Palabra de Dios a su vida. Para recibir el beneficio del estudio bíblico, este debe aplicarse a la vida en forma individual. Sumérjase en la historia; (3) Actúe según la “medida de fe” que Dios ya ha colocado en el corazón. Mire más allá de las circunstancias actuales de la vida hacia las bendiciones que Dios tiene para el futuro cercano. Si el Espíritu
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Santo le impresiona para que haga algo, hágalo creyendo que será ricamente recompensado al actuar confiando en su Palabra.1
Resultados del estudio de la Biblia en la vida del miembro de la iglesia
En las Escrituras se encuentran pasajes que muestran como la vida del cristiano se transforma a medida que se relaciona con Dios y su palabra, teniendo como resultado una vida restaurada.
Por medio del Espíritu Santo, Jesús entra en las vidas, los pecados son borrados por su sangre derramada, y se obtiene una vida diferente. Y el Espíritu Santo se une al espíritu de la persona (1 Corintios 6:17) haciéndolo pasar de muerte a vida; “nace de nuevo” y se transforma en lo que el apóstol Pablo llama una “nueva criatura”. (2 Corintios 5:17; Apocalipsis 21:4-5).2
Esa nueva vida creada por el Espíritu Santo es lo que Jesús llama “vida eterna”. Esto va mucho más allá de un mero “seguir andando”; es la vida de Dios en cada ser humano, la clase de vida que nunca se acaba, que nunca se cansa, que nunca se aburre, que siempre es gozosa y lozana (1 Juan 5:11).3
McCarty señala que la Biblia es: (1) una comunicación personal procedente del mismo Dios (Hebreos 1:1); (2) Su estudio hace sabio para la salvación (2 Timoteo 3:15); (3) Es el medio que Dios ha elegido para fomentar una vida
1 Mark A. Finley, 10 Días en el aposento alto, 2° (Argentina: Asociación Casa Editora
Sudamericana, 2011), 15.
2 Dennis y Rita Bennett, El Espíritu Santo y tú, 2° (Miami, Florida: Vida, 1976), 13.
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espiritual dentro de la persona (1 Pedro 1:23); (4) Es el alimento espiritual que ayuda a crecer en Cristo (Mateo 4:4); (5) Es el medio principal que Dios ha elegido para ayudar al hombre a conocer a Jesús, ya que conocerlo es tener vida eterna (Juan 5:39); 17:3); (6) El medio que usa el Espíritu para desarrollar la imagen de Dios en el hombre (2 Corintios 3:18); (7) La revelación de lo que Dios quiere lograr en la vida de la persona cuando recibe su palabra con humildad (Isaías 55:8-11); (8) Es una guía para ayudar en la toma de decisiones inteligentes (Salmo
119:105); (9) Una salvaguardia que impide caer en tentación (verso 11); (10) Es un medio de advertencia para guiar de regreso a Dios ( 2 Timoteo 3:16).1
Cuando el Espíritu Santo viene a la vida, toma lugar la habilitación para testificar y servir. Garrie Williams cita Hechos 1:8, y añade “Testificar o servir es la principal y absoluta razón para el derramamiento del Espíritu Santo.2
Los dones del Espíritu Santo y el estudio de la Biblia
El Espíritu Santo es instrumento, no sólo para el establecimiento de la nueva criatura a través de su obra de morar en ella, sino también en la misión de la iglesia mediante el otorgamiento de dones espirituales. La noción de que el Espíritu de Dios dota a los creyentes para el cumplimiento de tareas está presente desde el Antiguo Testamento (Números 11:25; 27:18; Deuteronomio 34:9; Jueces 3:10; 1 Samuel 10:6). En el Nuevo Testamento en la profecía de Joel (2:28,29)
1 Skip MacCarty, Ayuda oportuna para cristianos sinceros (Miami, Fla.: Asociación
Publicadora Interamericana, 2002), 40.
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cumpliéndose parcialmente en el Pentecostés con la venida del Espíritu Santo y la concesión de dones espirituales a toda la iglesia (Hechos 2:15-21,32,33; Efesios 4:8). Estos dones se otorgan a los creyentes en quienes Cristo habita mediante el Espíritu.1
Mark A. Finley en relación con la fe y el Espíritu Santo comenta que: La fe se aferra a la promesa del Espíritu Santo como una realidad divina. Menciona que la promesa de Cristo de conceder su Espíritu Santo es en una medida abundante. La fe es un don de Dios en sí mismo (Rom. 12:3). “La fe que nos permite recibir los dones de Dios es un don en sí mismo, del que se imparte cierta medida a cada ser humano. Crece cuando se la ejerce al apropiarse de la Palabra de Dios. Para fortalecer la fe, se la debe poner en contacto con la Palabra”.2
Los dones del Espíritu Santo deben distinguirse del don del Espíritu Santo. ¿Cuál es el propósito principal de los dones del Espíritu? Capacitar a la iglesia para su edificación por medio de instrucciones a los creyentes y llevar la salvación a los inconversos (Efesios 4:7-13). El apóstol Pablo enumera nueve de esos dones en 1 Corintios 12:8-10, los cuales pueden clasificarse de las siguientes maneras:
a. Los que imparten poder para saber en forma sobrenatural: palabra de sabiduría, palabra de ciencia y discernimiento de espíritu.
1 Collins et al., Teología, 102.
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b. Los que imparten poder para actuar en forma sobrenatural: fe, operaciones de milagros y dones de sanidades.
c. Los que imparten poder para hablar en forma sobre natural: profecía, géneros de lenguas e interpretación de lenguas.1
La obra de Dios será completada al fin del tiempo con poder y fortaleza mucho mayores que los inicios. Mientras la iglesia sea llamada a preparar al mundo para la segunda venida de Cristo, Dios no dejará que los miembros de la iglesia queden sin ayuda para cumplir su misión. No obstante, estos dones nunca sustituirán la Biblia, ni ocuparán el mismo lugar que ella. Más bien, son un
cumplimiento de la promesa bíblica de capacitar a los creyentes a fin de que puedan edificar el cuerpo de Cristo y preparar al mundo para el pronto regreso de Jesús.2
El Espíritu Santo y la oración
La oración es el latido del ministerio de los discípulos en todas sus hazañas de fe del libro de Hechos. Ellos se reunieron durante diez días y buscaron
fervientemente la promesa del Espíritu Santo (Hechos 1:14). Tres mil conversos se les unieron “y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión
1 Myer Pearlman y Benjamin E Mercado, Teología Bíblica y sistemática (Deerfield, Fla.:
Editorial Vida, 1992), 235.
2 “Lección 8: El Espíritu Santo y los dones del Espíritu – 1o trimestre 2017”, Escuela Sabática (blog), 58, consultado el 24 de octubre de 2018,
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unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). La experiencia de la oración en el aposento alto inicio una vida de oración para todo el ministerio de los discípulos, también mediante la oración desarrollaron
corazones confiados. Mediante la oración, establecieron una actitud de dependencia del Todopoderoso.1
La oración es el conducto por el cual se recibe poder del Espíritu Santo para vivir vidas cristianas victoriosas y es por la oración que se logra buscar la compañía de las fuerzas celestiales, y hacer que el diablo y sus demonios se alejen.2
El Espíritu Santo comprende en su totalidad las necesidades y es muy elocuente al presentar a Dios tanto las peticiones verbales como las silenciosas. “De igual manera, el Espíritu ayuda a la persona en su debilidad. Porque no sabe orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por él, con gemidos que no pueden expresarse con palabras” (Romanos 8:26 DHH).3
Solo mediante la oración se recibe el poder divino. La oración no es otra arma en el arsenal espiritual. Es la forma para luchar, es el plan de batalla y es la forma para enfrentar al enemigo.4
1 Mark A. Finley, 10 Días en el aposento alto, 8.
2 Manuel Vasquez y Nancy Cachero Vasquez, La línea directa de Dios oración: como
conectarse con la fuente suprema de paz y poder, 1995, 13.
3 Vasquez y Cachero Vasquez, 97.
4 Randy Maxwell, Si mi pueblo orara (Belice: Asociación Publicadora Interamericana,