• No se han encontrado resultados

Las colonias escolares municipales madrileñas (1910-1936)

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Las colonias escolares municipales madrileñas (1910-1936)"

Copied!
1058
0
0

Texto completo

(1)

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE EDUCACIÓN

Departamento de Teoría e Historia de la Educación

LAS COLONIAS ESCOLARES MUNICIPALES

MADRILEÑAS (1910-1936)

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR

Juan Félix Rodríguez Pérez

Bajo la dirección del doctor

Francisco Canes Garrido

Madrid, 2001

(2)

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE EDUCACIÓN. CENTRO DE FORMACIÓN DEL

PROFESORADO

DEPARTAMENTO DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

TESIS DOCTORAL

LAS COLONIAS ESCOLARES MUNICIPALES

MADRILEÑAS (1910-1936)

Autor:

Ldo. Juan Félix Rodríguez Pérez.

Director: Dr. Dº. Francisco Canes Garrido, Profesor Titular de

la Universidad Complutense de Madrid.

(3)

ÍNDICE TEMÁTICO

Introducción... 1

CAPÍTULO I ANÁLISIS CONTEXTUAL DE LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX 1. Sociedad, política y educación en la España de comienzos del siglo XX... 7

1.1. La señal del pesimismo radical en las relaciones sociales y políticas ... 7

1.2. La regeneración educativa... 12

2. Demografía, alfabetización y escolarización en la ciudad de Madrid... 15

2.1. Algunos datos demográficos en los inicios del pasado siglo ... 15

2.2. Alfabetización y escolarización ... 20

3. La protección a la infancia en Madrid... 24

3.1. Primeras normativas legales... 24

3.2. La protección a la maternidad... 28

3.3. Los niños expósitos ... 32

3.4. La infancia lactante. Las gotas de leche y las casas cuna ... 37

3.5. Acción protectora del Ayuntamiento de Madrid ... 42

3.6. Los dispensarios antituberculosos... 47

(4)

CAPÍTULO II

LOS PRECEDENTES DE LAS COLONIAS ESCOLARES. LOS SANATORIOS MARÍTIMOS

1. Antecedentes de las colonias escolares en el extranjero... 53

1.1. Salud y educación ... 53

1.2. La cura marina fuera de nuestras fronteras ... 56

1.3. Primeras experiencias ... 61

1.4. Desarrollo y expansión de las colonias de vacaciones... 69

2. Los sanatorios marítimos en España... 77

2.1. El Sanatorio marítimo de Santa Clara en Chipiona (Cádiz) ... 77

2.2. Los sanatorios marítimos de La Malvarrosa, Górliz, Torremo- linos y otros... 87

2.3. Los sanatorios marítimos nacionales de Oza (La Coruña) y Pedrosa (Santander) ... 92

2.3.1. Fundación como sanatorios-escuelas... 92

2.3.2. Actividades educativas desarrolladas y resultados obte- nidos ... 97

2.3.3. De sanatorios escuelas a centros para tuberculosos o incipientes ... 107

2.3.4. Un intento por modificar el carácter de sanatorios... 115

CAPÍTULO III PRIMERAS EXPERIENCIAS Y DESARROLLO DE LAS COLONIAS ESCOLARES EN ESPAÑA 1. Las colonias escolares y su introducción en España. El Museo Peda- gógico de Instrucción Primaria... 127

1.1. Primeras tentativas de colonias escolares... 127

1.2. Antecedentes y condicionantes en la promoción de la primera colonia escolar... 130

2. La primera colonia escolar del Museo Pedagógico Nacional... 135

(5)

2.1. Planificación y organización... 135 2.2. Características y plan de vida... 143 2.3. Resultados físicos e intelectuales... 146

3. Continuidad y singularidad de las colonias escolares del Museo Peda- gógico Nacional... 149 3.1. Expediciones organizadas y subvenciones recibidas ... 149

3.2. Selección de los colonos, emplazamiento y formación de las

colonias ... 155 3.3. Resultados físicos e intelectuales... 160

3.4. Catálogo de la biblioteca de la colonia escolar en San Antolín

de Bedón (Asturias) ... 166 4. Las colonias escolares en Granada... 169

4.1. Origen de las colonias infantiles granadinas. La Real Sociedad

Económica de Amigos del País... 169 4.2. La Sociedad de colonias escolares de vacaciones de Granada. 175

4.3. Instituciones continuadoras de la actividad extraescolar. Sub- venciones otorgadas a entidades organizadoras de colonias

escolares ... 179 5. Las colonias escolares catalanas ... 187

5.1. Origen y fundación de las colonias escolares de la Sociedad

Económica de Amigos del País... 187 5.2. Colonias escolares organizadas por el Ayuntamiento de Barce-

lona ... 191 5.2.1. Inicios y organización de la primera colonia infantil ... 191 5.2.2. Desarrollo y evolución de la colonias escolares... 194

5.2.3. Colonias escolares por administración directa y colonias

permanentes ... 208 5.2.4. Los baños de mar y las semicolonias escolares ... 216 5.3. Colonias escolares organizadas en la provincia de Barcelona ... 224 5.4. Otras subvenciones otorgadas por la Dirección General de 1ª

(6)

6. Expansión de la actividad colonial por toda España... 234 6.1. Primeras ciudades fundadoras de colonias escolares... 234 6.2. La ciudad de León, la Sociedad El Fomento de la Artes, Bilbao

y Segovia se sumaron a la corriente colonial ... 239 6.3. El inicio del siglo XX. Su lenta promoción... 244 6.4. Otras muchas poblaciones fundadoras de colonias escolares ... 253 6.5. Análisis cuantitativo de las colonias escolares ... 266

6.5.1. División del período analizado en cortes transversales.

Evolución desigual durante los primeros años... 266 6.5.2. El mayor esplendor de las colonias escolares. La etapa

republicana ... 270 7. Evolución de la normativa legal sobre colonias escolares... 277

7.1. Primeras instrucciones legales para su fomento y puesta en

práctica ... 277 7.2. Normas reguladoras por las que las colonias escolares pasaron

a depender de la Dirección General de 1ª Enseñanza ... 282 7.3. Un organismo efímero. La Comisión central de colonias, canti-

nas y roperos escolares... 285

CAPÍTULO IV

LAS COLONIAS ESCOLARES EN LA CIUDAD DE MADRID

1. Las colonias escolares de la Sociedad Protectora de los Niños... 291 1.1. Institución benéfica y de caridad... 291 1.2. La primera colonia escolar a la playa del Cabañal (Valencia) .... 294 1.3. Las colonias escolares organizadas al Sanatorio de Nuestra

Señora del Pilar en Trillo (Guadalajara)... 296 1.4. Características y resultados de las colonias escolares... 300 2. Las colonias escolares de la Corporación de Antiguos Alumnos de la

Institución Libre de Enseñanza (I.L.E.)... 308 2.1. Origen y desarrollo de las colonias infantiles de la I.L.E... 308 2.2. Principios y actividades educativas ... 312

(7)

2.3. Resultados físicos e intelectuales... 316

2.4. Personal docente que colaboró en las expediciones infantiles... 320

2.5. Suspensión y recuperación de la obra colonial... 332

3. Las colonias escolares de la Sociedad de enseñanza El Fomento de de las Artes... 334

3.1. Obra social y educativa ... 334

3.2 Actividades de la Sección Artístico-recreativa ... 336

3.3. Colonias escolares organizadas por la Sociedad educativa ... 337

3.4. Singularidad de la Institución docente ... 347

4. Las colonias escolares organizadas por la revista El Excursionista Escolar... 351

4.1. La primera colonia escolar llevada a cabo a la playa del Cabañal (Valencia)... 351

4.2. Resultados de la colonia escolar y proyecto de construcción de un pabellón en las playas de Valencia... 355

5. Las colonias escolares de la Real Sociedad Fundadora de Colegios para Huérfanos y Pensionistas del Magisterio... 358

5.1. Instituciones de acogida y protección de huérfanos ... 358

5.2. Expediciones escolares llevadas a cabo en los años 1908 y 1909... 360

5.3. Resultados obtenidos en las expediciones con infantiles ... 367

6. Actividad colonial de la Diputación Provincial de Madrid... 368

6.1. La primera colonia escolar de la Beneficencia pública ... 368

6.2. Un intento por incluir a los infantiles de los colegios de la Bene- ficencia en las colonias municipales ... 369

7. Las colonias escolares del Patronato de Sordomudos, Ciegos y Anor- males... 373

7.1. Centros de protección de niños sordomudos y ciegos ... 373

(8)

7.3. Características de las expediciones con infantiles sordomudos

o ciegos ... 379 8. Las colonias escolares financiadas con los donativos obtenidos en la

Fiesta de la Flor... 380 8.1. La Fiesta de la Flor precursora de colonias para tuberculosos... 380 8.2. Colonias promovidas con infantiles enfermos... 382 9. Las colonias escolares de la Escuela de Estudios Superiores del Ma-

gisterio... 387 9.1. La primera colonia escolar organizada por la Escuela ... 387 9.2. Continuidad y resultados de las colonias de vacaciones... 390 10. Las colonias escolares organizadas por la Inspección médico-esco-

lar... 394 10.1. Cuestiones previas sobre el origen de la Inspección médico-

escolar... 394 10.2. La primera colonia de la Inspección médico madrileña ... 396 10.3. Continuidad y resultados obtenidos... 405 11. Las colonias escolares de la Sociedad benéfica Protección escolar... 409 11.1. Fundación y actividades de la Sociedad filantrópica ... 409 11.2. La primera colonia escolar promovida por la Junta de Damas . 411 11.3. Actividades coloniales llevadas a la práctica... 414 12. Las colonias escolares del Comité Femenino de Higiene Popular ... 421

12.1. Origen y desarrollo de una institución divulgadora de las reglas

higiénicas ... 421 12.2. Colonias escolares llevadas a cabo con niños madrileños... 424 12.3. Resultados de las actividades higiénicas coloniales ... 429 13. Colonias escolares organizadas directamente por el Ministerio de

Instrucción Pública y Bellas Artes... 432 13.1. Actividades del Colegio de Doctores en beneficio de los esco-

lares ... 432 13.2. La colonia escolar de Isla (Oviedo) ... 435

(9)

13.3. Otras colonias financiadas por las autoridades educativas ... 443

14. Instituciones promotoras de colonias escolares con subvenciones re- cibidas de la Dirección General de 1ª Enseñanza... 446

14.1. Centros de enseñanza públicos ... 448

14.2. Inspectoras madrileñas y escuelas normales ... 450

14.3. Ayuntamientos madrileños ... 455

14.4. Instituciones y sociedades benéficas ... 458

15. Otras entidades que promovieron colonias infantiles... 466

16. El Instituto-Escuela de Madrid y las colonias escolares internacio- nales ... 469

16.1. El Instituto-Escuela centro educativo innovador ... 469

16.2. Las colonias escolares internacionales ... 470

CAPÍTULO V LAS COLONIAS ESCOLARES MUNICIPALES MARÍTIMAS 1. Contextualización de los organismos encargados de las actividades escolares en el Ayuntamiento de Madrid... 475

1.1. Planteamiento del problema. Cuestiones previas... 475

1.2 . Comisión de Mejoramiento de la Enseñanza. Junta Municipal de 1ª Enseñanza ... 479

2. Fundación de las colonias escolares municipales madrileñas... 482

2.1. Antecedentes en la formación de expediciones marítimas ... 482

2.2. Primeras colonias escolares de ensayo al Sanatorio marítimo Nacional de Pedrosa (Santander) (1910) ... 484

3. Continuidad de las colonias marítimas (1911-1921). Implantación... 489

3.1. Consideraciones iniciales. Etapas de desarrollo... 489

3.2. Establecimiento de bases de organización. Colonia de 1911... 490 3.3. Primera colonia marítima enviada a Santa María de Oza (La

(10)

Coruña) (1912) ... 500 3.4. Ampliación de las expediciones madrileñas a los sanatorios

marítimos nacionales (1913-1915) ... 506 3.5. Una nueva promoción. Hacia la instauración de la segunda y

tercera expedición marina (1916-1917) ... 513 3.6. Nuevas bases de organización (1918-1920) ... 523

3.6.1. Intentos por mejorar la elección de los colonos. Colonias de 1918-1919... 523 3.6.2. Selección de los escolares por su grado de necesidad.

Colonias de 1920 ... 528 3.7 . Un intento por optimizar la organización de las actividades ma-

rítimas coloniales (1921)... 540 3.7.1. Circunstancias que determinaron el retroceso en la pro-

moción de las colonias marítimas ... 540 3.7.2. Expediciones llevadas a cabo en el año 1921 ... 546 3.8. Tablas y gráficos descriptivos del número de expediciones y ni-

ños participantes en las colonias marítimas municipales, finan-

ciadas por el Ayuntamiento de Madrid (1910-1921) ... 550 4. Consolidación de las actividades coloniales marítimas municipales

(1922-1930)... 559 4.1. El primer Reglamento municipal que reguló la actividad colo-

nial ... 559 4.2. Expediciones llevadas a cabo (1922-1923) ... 561 4.3. Un año de profundos cambios (1924)... 572 4.4. Primeras reformas al Reglamento. Expediciones del año 1925 . 575 4.5. Estabilidad en la promoción de las colonias marítimas (1926-

(1929) ... 584 4.6. Colonia marítima de ensayo a Torremolinos (1929) ... 594 4.7. Final de una etapa (1930). Aumento espectacular de las

colonias marinas... 599 4.8. Tablas y gráficos descriptivos de la evolución colonial marítima

(11)

5. Máximo esplendor de las expediciones marinas (1931-1936)... 614 5.1. Los prolegómenos de un nuevo período (1931) ... 614 5.2. Un intento por introducir mejoras en la selección de los colonos (1932) ... 622

5.2.1. Nuevas normas reguladoras de la iniciativa postes-

colar ... 622 5.2.2. Expediciones infantiles enviadas a las costas (1932) ... 626 5.3. Un nuevo Dictamen municipal (1933)... 634

5.4. Una tentativa para modificar la promoción de las experiencias coloniales (1933) ... 640

5.5. Continuidad de las actividades marítimas con infantiles (1934-

1935) ... 644 5.5.1. Disminución cuantitativa de escolares expedicionarios

(1934) ... 644 5.5.2. Características de las colonias enviadas a Suances

(Santander), Gijón, La Malvarrosa (Valencia), Tarrago-

na y Salou (1934)... 650 5.5.3. Un último cambio de orientación (1935) ... 658 5.6. Un largo peregrinaje. Las colonias de 1936 ... 665 5.7. Gráficos descriptivos de la evolución de la experiencia marítima

colonial, durante el período de la II República (1931-1936) ... 667 5.8. Tablas recopilatorias de las colonias marítimas sufragadas por

el Ayuntamiento de Madrid (1910-1936)... 670

CAPÍTULO VI

LAS COLONIAS ESCOLARES MUNICIPALES DE MONTAÑA

1. Antecedentes de las colonias de altura promovidas por el Consistorio

madrileño... 675 2. Promoción de la iniciativa colonial de montaña (1921-1922)... 678 2.1. Fundación de la colonia Arrojo Valdés (1921) ... 678 2.2. Primera ampliación de la actividad postescolar en Cercedilla

(12)

(1922) ... 683

3. Dos años de enfrentamientos por la dirección de las colonias de mon- taña (1923-1924)... 693

3.1. Un intento por erradicar el favoritismo en la dirección de las las expediciones de altura (1923) ... 693

3.2. Un año de intensos desafíos por la igualdad de sexos en la dirección de las colonias a Cercedilla (1924)... 698

4. Continuidad de las colonias municipales de altura (1925-1928). Fun- dación de la colonia de ensayo al Balneario de El Molar (1928)... 707

4.1. Mantenimiento de las expediciones enviadas a la sierra de Ma- drid (1925-1928). Propuestas en otros emplazamientos ... 707

4.2. Un ensayo de colonia de altura. La experiencia en el Balneario de El Molar (1928) ... 714

5. Entre la ampliación y el mantenimiento de las colonias de montaña. Dos años de incertidumbre (1929-1930)... 719

5.1. Un incremento de participantes en las colonias a Cercedilla (1929) ... 719

5.2 Una nueva propuesta por ampliar la iniciativa colonial de mon- taña (1930) ... 723

6. Un espectacular ascenso de la obra extraescolar en zonas de altura (1931-1936)... 728

6.1. El inicio de un nuevo período. Un año de transición (1931) ... 728

6.2. Una expansión progresiva de las actividades en la montaña (1932) ... 736

6.3. Ampliación culminante de la iniciativa de altura (1933-1934) ... 741

6.3.1. Un ascenso excepcional en las disposiciones económi- cas (1933) ... 741

6.3.2. Mayor participación de infantiles madrileños (1934) ... 750

6.4. El principio de un declive en la obra benéfica (1935) ... 761

(13)

7. Tablas recopilatorias de las colonias municipales de altura organiza-

das por el Ayuntamiento de Madrid (1921-1936) ... 768

CAPÍTULO VII LAS COLONIAS ESCOLARES MUNICIPALES DE INTERCAMBIO, ESCUELAS AL AIRE LIBRE VERSUS COLONIAS URBANAS 1. Las colonias escolares municipales de intercambio (1924-1925)... 773

1.1. La primera iniciativa de reciprocidad colonial entre Madrid y Barcelona (1924) ... 774

1.1.1. Planificación, organización e instalación de los infantiles catalanes ... 774

1.1.2. Estancia de la colonia catalana en Madrid... 787

1.1.3. La colonia madrileña en la Ciudad Condal ... 794

1.2. Otras iniciativas de intercambio colonial ... 798

2. Antecedentes de las escuelas al aire libre... 805

2.1. Orígenes de las escuelas al aire libre... 805

2.2. Fundación de las primeras escuelas al aire libre en España ... 809

3. Las colonias municipales urbanas versus escuelas al aire libre... 813

3.1. El primer ensayo de colonias urbanas municipales (1922)... 813

3.2. Suspensión y recuperación de la actividad colonial urbana (1923-1925). Un hito en la promoción de centros para escola- res madrileños en plena Naturaleza (1925) ... 824

3.2.1. Dos años de incertidumbres en la fundación de las es- cuelas de temporada (1923-1924) ... 824

3.2.2. El inicio de un nuevo enfoque. Establecimiento de las escuelas al aire libre por el Ayuntamiento de Madrid (1925) ... 827

3.3. Actividad educativa en los Viveros de la Villa (1926-1927) ... 834

3.4. Mayor énfasis en el declive de las escuelas municipales al aire libre (1928-1929) ... 840

(14)

3.5. Un notable ascenso de participantes en las escuelas de verano

(1930) ... 845

3.6. Una gran expansión (1931-1936). Las colonias urbanas ... 852

3.6.1. Primeros intentos por ampliar su ámbito de actuación (1931) ... 852

3.6.2. Mayor participación de escolares en las colonias vera- niegas (1932-1933)... 858

3.6.3. Reducción paulatina de las consignaciones económicas (1934-1936) ... 866

3.7. Tabla recopilatoria de los escolares participantes en las escue- las al aire libre y colonias urbanas organizadas por el Ayunta- miento de Madrid ... 873 Conclusiones... 875 Fuentes y bibliografía... 895 1. Fuentes primarias... 897 1.1. Manuscritas ... 897

1.1.1. Archivo de la Villa de Madrid (A. V. M.) ... 897

1.1.2. Archivo General de la Administración (A. G. A.) ... 943

1.1.3. Archivo Histórico Municipal de Granada (A. H. M. G.) .... 945

1.1.4. Archivo y Hemeroteca Municipal de la ciudad de Zara- goza (A. H. M. Z.)... 945

1.1.5. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (A. R. C. M.) ... 946

1.2. Impresas ... 946

1.2.1. Publicaciones periódicas ... 946

1.2.2. Publicaciones de organismos locales ... 947

1.2.3. Libros, folletos y artículos diversos ... 950

2. Fuentes secundarias... 966

Apéndices ... 977

(15)

Apéndice 2. Conclusiones presentadas por Enrique Salcedo Y Gines- tal al IX Congreso Internacional de Higiene y Demogra-

fía (1898) ... 985 Apéndice 3. Reglamento de la Inspección médico escolar. Aprobado

por el Ayuntamiento de Madrid, sesión de 5 de noviem-

bre de 1920 ... 991 Apéndice 4. Bases de organización de las colonias escolares del

año 1921. Aprobadas por el Ayuntamiento de Madrid,

sesión de 6 de mayo de 1921 ... 997 Apéndice 5. Reglamento de colonias escolares (1922). Aprobado por

el Ayuntamiento de Madrid, sesión de 22 de marzo de 1922 ... 1003 Apéndice 6. Relación de escuelas, por distritos municipales, a las

que el Ayuntamiento de Madrid envió solicitudes para efectuar propuestas para colonias escolares (1922) ... 1011 Apéndice 7. Adicción al Reglamento de colonias escolares. Aproba-

do por el Ayuntamiento de Madrid, sesiones de 7 y

26 de mayo de 1925... 1017 Apéndice 8. Memoria de la tercera colonia escolar municipal de

Arenas de San Pedro (1933) ... 1023 Apéndice Fotográfico ... 1029

(16)
(17)

INTRODUCCIÓN

En los momentos que iniciamos la redacción de estas líneas, recordamos que hace

ahora unos diez años, una idea que en un principio nos parecía una utopía, nos indujo a pensar en: ¿cómo podríamos conocer más y mejor nuestra ciudad?. Colocados en disposición a discernir sobre los múltiples problemas que atañen a la educación actual, entendimos que era fundamental y necesario el disponer de los más diversos elementos de juicio para analizar y comprender el hecho educativo en su variadas manifestaciones. Estos mecanismos los concretamos en averiguar como incidían en la cultura actual las actividades complementarias de la escuela, ya que éstas posibilitan un bagaje cultural inmenso que no está escrito en los libros escolares.

El caso de los nacidos en Madrid, yo soy uno de ellos, lo he entendido desde que soy consciente de ello, ante la perspectiva de intentar conocer y valorar la historia de mi ciudad. La necesidad imperiosa por desarrollar esta circunstancia, me apeló a buscar vías de estudio en el campo que más me ha seducido en los últimos años: la enseñanza.

(18)

La investigación que hemos realizado se centra en una actividad extraescolar determinada, las colonias escolares entre los años 1910 y 1936. ¿Por qué elegí esta temática y esta periodización temporal?. La decisión vino avalada por un recuerdo de mi niñez que en ocasiones evoca mi memoria. Hace ahora unos 35 años que un día de excursión por la sierra de Madrid, me deparó la visión de un grupo de niños en perfecta formación y marcando el paso, al frente de ellos dos jóvenes de uniforme y con boina que les gritaban consignas que yo no entendía. Tanto me llamó la atención que todavía me acuerdo de las preguntas que me hacía a mi mismo: ¿cómo pasaran el día? ¿qué aprenderán? ¿qué comerán?. Estos interrogantes unidos a otros, me sugirieron la idea final, añadiendo a ello mi afición juvenil de acudir a las montañas cercanas a Madrid, a realizar largas caminatas y respirar el aire puro.

Un dato más que afianzó mi interés por las actividades educativas fuera de la escuela, fue la puesta en escena de las aportaciones pedagógicas que en los inicios del siglo XX, habían tomando relevancia por toda Europa. Por una parte, las contribuciones de Rousseau, Pestalozzi y Froebel al defender una educación que se fundamentara en el desarrollo de los aspectos físicos, morales e intelectuales y donde la actividad aparecía como forma de aprender por la propia experiencia, en vez de la transmisión por los demás. Por otra, el desarrollo de la intuición como contacto del pensamiento con los contenidos de una forma directa, el reconocimiento del juego como gran resorte educativo y la importancia de la enseñanza en la primera infancia. En resumen, la defensa del enfoque integral de la educación, donde el desarrollo armónico de todas las posibilidades de los niños fuese tenido en cuenta. De esta forma, tomaron suma importancia: los paseos, excursiones escolares, el ejercicio físico, los baños y por supuesto las colonias escolares.

Llegados a este punto, nos interesamos por desentrañar, identificar y conocer el origen, desarrollo, actividades e instituciones que promovieron colonias escolares en la ciudad de Madrid. En un primer momento, pensamos en elegir el ámbito geográfico de la capital del Estado. Ello nos habría supuesto un trabajo ingente que debido a su amplitud, desbordaría nuestras posibilidades y a la vez desmarcaría, por su extensión, la investigación que pretendíamos efectuar. Acotamos algo más y seleccionamos la institución por excelencia en las relaciones locales: el Ayuntamiento de Madrid.

Desde nuestro punto de vista, la investigación nos parece obvia, pero para su clarificación es necesario afirmar que se fundamenta en cuatro pilares que la sustentan. En primer lugar, los escasos estudios realizados sobre la temática, solamente se han

(19)

llevado a cabo investigaciones en este campo concreto en las ciudades de Valencia, Cartagena y alguna otra población. En segundo lugar, por la puesta en práctica de múltiples aspectos: higiénicos, pedagógicos, médicos, preventivos, curativos, etc. En tercero, por sacar a la luz un pequeño hueco vacío de la historia de la Villa de Madrid, en su lucha desigual por proteger y ayudar a los niños más pobres. Por fin, por la mera curiosidad por conocer y valorar como el ayuntamiento más grande de España, se las ingenió para organizar colonias escolares, ¿cuántas fueron? ¿qué tipología siguieron? ¿cuáles fueron sus objetivos? ¿cómo fue la vida de las colonias?, etc.

Con respecto al espacio temporal que comprende nuestra investigación (1910-1936), acudimos al sentido común para decidir el año del comienzo. Éste nos señalaba que la elección del inicio debía de coincidir con el año de su fundación. En efecto, después de múltiples búsquedas documentales y averiguaciones, encontramos varias de ellas que atestiguaban que en dicho año (1910), se fundaron las colonias municipales de Madrid. Con respecto al límite final del estudio, hemos creído pertinente fijarlo en la fecha de 1936. Ésta no ha sido elegida por mero azar, sino que en aquel año se produjo la finalización de un período histórico marcado por múltiples convulsiones sociales y cambios políticos. Asimismo, la Guerra Civil española nos condicionó todavía más, si cabe, a tomar esta decisión. El comienzo y desarrollo tan dramático de la contienda bélica obligó a una paralización casi total de todas las actividades en la ciudad de Madrid, recuérdese el asedio al que estuvo sometida la capital en varias fases de la conflagración.

La amplitud cronológica de la investigación (27 años) y la dificultad que ello entrañaba, nos motivó más en buscar y escudriñar los datos determinantes para poder analizar y comparar las similitudes o desigualdades que se produjeron durante los distintos gobiernos del reinado de Alfonso XIII y la II República.

La investigación que ahora se presenta, se encuadra dentro de los estudios históricos de la amplia disciplina de educación social. Concretamente en el espacio temporal del primer tercio del siglo XX y en la institución pública del Ayuntamiento de Madrid. Ahora bien, nuestro ámbito de actuación fue más allá, intentando identificar y describir las actuaciones en la misma línea de otras capitales como Barcelona, Granada, Valencia y otras muchas. Por nuestra parte, se ha utilizado el método histórico para un tratamiento eficaz de todo el conglomerado de informaciones, fechas y nombres que aparecen reflejados en la bibliografía tan extensa que hemos manejado.

(20)

En la medida que ha sido posible, hemos utilizado fuentes primarias. La búsqueda, ordenación y clasificación de más de 400 expedientes en el Archivo de la Villa de Madrid, nos ha proporcionado un basto conjunto de documentos que debido a su gran interés y magnitud nos provocó en ocasiones inmensos placeres y en otras verdaderos sufrimientos. Nuestra asidua indagación en la Hemeroteca Municipal de Madrid y en la Biblioteca Histórica del Consistorio, nos procuró nuevas informaciones e interesantes datos. La exploración de otras fuentes de primer orden en el Archivo General de la Administración y en los archivos municipales de Granada y Zaragoza nos facilitó el identificar datos específicos y relevantes, relacionados directamente con nuestro ámbito de estudio. Completamos nuestra documentación con los expedientes y obras que se encuentran en el Archivo Regional Joaquín Leguina de Madrid, Biblioteca de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, Biblioteca Nacional, Biblioteca de la Residencia de Estudiantes, Biblioteca Central del C.S.I.C, Biblioteca de la Facultad de Educación y Biblioteca Federico García Lorca.

No contentos con el estudio y análisis de las colonias que organizó el Ayuntamiento de Madrid, hemos identificado y clarificado cuando, donde y quienes fomentaron la creación de los sanatorios marinos y su expansión posterior, claros antecedentes de las colonias escolares. La realidad anterior la presentamos en el Capítulo II. En nuestro afán por escudriñar la realidad pasada, hemos creído necesario efectuar un repaso pormenorizado de las primeras experiencias coloniales en nuestro país, deteniéndonos en las llevadas a cabo por el Museo Pedagógico Nacional y otras importantes capitales como Granada y Barcelona, esta situación se analiza en el Capítulo III. La gran dispersión y el elevado número de instituciones que promovieron colonias escolares en la ciudad de Madrid, aparece descrito de forma extensa y cronológicamente agrupada en el Capítulo IV. Por fin, en los Capítulos V, VI y VII se detallan las distintas tipologías de colonias escolares llevadas a cabo por el Municipio madrileño. En el primero de ellos, hemos llevado a cabo la labor de analizar, contabilizar y determinar los rasgos más sobresalientes de todas y cada una de las colonias promovidas a las costas españolas. En el Capítulo siguiente (VI), se ha efectuado la misma operación con las expediciones que se organizaron a las zonas de montaña. Por fin, en el último Capitulo se describen de forma pormenorizada las actuaciones coloniales de intercambio Madrid-Barcelona, las urbanas y las escuelas al aire libre. Asimismo, se analizan las principales diferencias existentes entre ellas.

(21)

No conviene olvidar que las colonias escolares financiadas por el Ayuntamiento de Madrid y que indagamos en esta investigación, bien pueden ser todas las llevadas a cabo por el Consistorio, ya que hemos efectuado una profunda y minuciosa búsqueda documental. Las cuentas detalladas de los gastos anuales en dichas actividades, nos corroboran la promoción de todas y cada una de las relatadas.

Un trabajo de esta naturaleza habría sido imposible sin el apoyo y ánimo de muchas personas que me apelaron a seguir en mi ardua labor. Es de justicia agradecer la ayuda prestada por los archiveros y bibliotecarios, con especial mención a Rosario Sánchez y María del Carmen Cayetano, responsables del Archivo de la Villa de Madrid. Además, en la Hemeroteca Municipal obtuvimos la colaboración desinteresada de Cristina Antón. También, quiero agradecer al personal de la biblioteca de la Residencia de Estudiantes por las facilidades aportadas para disponer de las obras más necesarias y acordes con la temática objeto de este estudio. En la Fundación Francisco Giner de los Ríos, tuvimos el grato placer de entrevistarnos con Teresa Jiménez-Landi, la amabilidad e interés demostrado por ella a nuestras preguntas, supuso un nuevo acicate para proseguir en nuestra bonita tarea, algunas veces algo pesada.

Mil gracias por la infinita paciencia que demostró mi Director, Francisco Canes Garrido, por lo acertado de sus continuos comentarios sobre el enfoque de los diversos temas tratados y su adecuada concatenación, proporcionándome un punto de apoyo, en todo momento, y un aliento constante. No quiero olvidarme de mi querida amiga granadina Purificación Pereda Hernández, psicóloga y profesora de educación infantil en aquella localidad. Sus múltiples comentarios sobre la utilización de las más diversas estrategias de enseñanza y su cariñosa dedicación en su trabajo diario con los más pequeños, me aportó el poder comprender las mil y una cara del trato diario con los niños en los primeros años de escolaridad.

Para concluir, pido perdón a toda mi familia, especialmente a mi esposa, Esther. Las horas y horas empleadas en la búsqueda, cotejo y clasificación de la documentación, no tuvieron como respuesta malas caras, todo lo contrario, recibí en todo momento cariño y comprensión. El proceso de redacción supuso un nuevo esfuerzo que fue superado con la alegría e interés demostrado por el tema de mi hijo Roberto. A él y a todos los niños de este planeta, está dedicada esta obra con todo mi amor.

(22)
(23)

I

ANÁLISIS CONTEXTUAL DE LOS

PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX

1. Sociedad, política y educación en la España de comienzos

del siglo XX

1.1. La señal del pesimismo radical en las relaciones sociales y

políticas

En los primeros años del tercer milenio y en los países occidentales, las nuevas formas de comunicación e información han irrumpido brusca y rápidamente, a la vez, y, poco a poco, han inundado y modificado nuestras formas de vida desde distintos ámbitos. Éstas y otras realidades, no son sino el resultado de plasmar los múltiples avances producidos en el devenir de la sociedad del pasado siglo.

(24)

Un fenómeno no menos trascendente que parece ser tenemos superado y ya olvidado, es el referido a las necesidades básicas primarias, traducido al lenguaje de la calle como pobreza. Si en la actualidad, dichas necesidades están cubiertas al cien por cien en nuestro país, sólo pequeñas capas sociales de gitanos e inmigrantes, fundamentalmente, no las alcanzan; ello es producto de su desarraigo y de la falta de integración, aunque en la mayoría de las ocasiones aparece el problema económico de fondo.

La adquisición de estos niveles de bienestar no se alcanzó de la noche a la mañana, sino que se fue produciendo paulatinamente durante todo el pasado siglo con numerosos altibajos. El despegue económico de los años cincuenta y sesenta, favorecido por la emigración a países europeos de grandes cantidades de trabajadores, provocó un aumento considerable de la clase media y con ello la reducción paulatina de los niveles de pobreza. No es hasta bien entrados los años setenta, con la instauración y desarrollo del estado democrático actual, cuando se alcanzan plenamente éstos. La situación actual, no debe ni puede hacernos olvidar que durante toda la primera mitad del siglo XX, España estuvo inmersa en un atraso económico y social, generalizado por las dos grandes guerras europeas y agudizado aún más por la quiebra social que supuso la Guerra Civil española.

Desde la perspectiva presente, el panorama de nuestro país a comienzos del siglo XX era desolador: espíritu pesimista (pérdida de las colonias), niveles de mortalidad y analfabetismo muy elevados, retorno de emigrantes de países americanos, trasvase paulatino y constante de población de zonas rurales a las grandes ciudades, industria y construcción anquilosadas, sistemas de producción en la agricultura y ganadería desfasados, inestabilidad política, ruina en la economía del Estado, mantenimiento de un ejército en el Norte de África, etc. Éstos y otros problemas provocaron que casi el ochenta por cien de la población, viviera en los umbrales cercanos a la pobreza. Sólo la nobleza, la alta burguesía, algunos militares y políticos, el alto clero e industriales con pocos escrúpulos disfrutaban de un nivel de vida acomodado.

Con respecto al punto de partida para la periodización del siglo XX, dos sucesos trascendentes son manejados por insignes historiadores1. Por una parte, la firma del

1

Un estudio en profundidad aparece en las obras de TUÑÓN DE LARA, M.: “Prólogo”, en GARCÍA DELGADO, J. L.; SÁNCHEZ JIMÉNEZ, J. y TUÑÓN DE LARA, M.: Los comienzos del siglo XX. La población, la economía, la sociedad (1898-1931), tomo XXXVII, Madrid, Espasa Calpe,

(25)

Tratado de París en 1898 por el cual se perdieron las últimas colonias españolas y por otra, el término de la Regencia de la Reina María Cristina y comienzo del reinado de Alfonso XIII en 1902, al haber alcanzado éste la mayoría de edad. En nuestro caso, la situación se nos antoja como no relevante, ya que el tomar como fecha de inicio del siglo XX el año 1898 o 1902, es algo intrascendente ya que lo importante son los cambios en las estructuras sociales, políticas o culturales. Éstas quedaron verdaderamente afectadas de forma muy directa con el pesimismo radical del 98 en que quedó sumida la sociedad española. Desde nuestro punto de vista, tomaremos los datos y situaciones que reflejen la realidad de los momentos más cruciales, anterior y posterior al año 1900.

El breve recorrido histórico de la situación política española, entre 1900 y el inicio de la Guerra Civil española, nos obliga a comenzar con el recuerdo de los sucesos que desembocaron en la liquidación del llamado Imperio español, pérdida de las colonias cubana, filipina, puertorriqueña y la venta, a otras naciones, de algunos archipiélagos en Oceanía. Estos acontecimientos provocaron unas ideas que se plasmaron en un pensamiento de tristeza, frustración y pesimismo que se apoderó rápidamente de todo nuestro país. No se trataba sólo de que España hubiera modificado su estatus internacional como consecuencia de la pérdida de las colonias, sino que se replanteó en todos los terrenos su existencia como colectividad. Si bien es cierto, según estudios recientes, se ha descrito una situación que no concuerda con la realidad que aquellos hombres creían estar viviendo, no hubo ni crisis económica importante ni ruptura política del régimen. Frente a este panorama, los primeros años del reinado de Alfonso XIII (1902-1907) se caracterizaron por la toma de contacto del Rey con la realidad política. Si bien es cierto, el clamor general, tanto de los integrantes del bloque del poder -incluido el monarca-, como de los sectores situados fuera de él, se basaba en la ideas de reformismo y de regeneración de España. En palabras de Carlos Seco, las características básicas de la política española en estos años, fueron la inestabilidad gubernamental y la expresión “desde dentro y fuera del sistema”2 de propósitos de

1984, pp. XI-LXIX y TUSELL, J.: Manual de historia de España. Siglo XX, tomo 6, Madrid, Historia 16, 1994.

2

El subrayado es nuestro, citado por LA PARRA LÓPEZ, E.: “Alfonso XIII: los intentos de renovación del sistema (1902-1916)”, en PAREDES, J. (coord.): Historia contemporánea de España (siglo XX), vol. II, Barcelona, Ariel, 1998, pp. 409-430, referencia en p. 417.

(26)

regeneración, término que alcanzó en aquel momento una utilización habitual y que quedó impregnado en la multitud de escritos de la llamada Generación del 98.

El sistema de alternancia política que venía practicándose, desde los inicios de la Restauración entre conservadores y liberales, prosiguió funcionando con más pena que gloria, caracterizándose la relaciones políticas por la corrupción, el favoritismo, el caciquismo y con una nota de extrema diferenciación social con el mundo rural. La descomposición del régimen parlamentario era palpable y su final era cuestión de pocos años, ya que en verdad estos partidos no representaban la voluntad auténtica del país.

La inestabilidad política se fundamentaba en la sucesión de múltiples crisis, en cinco años (1902-1907) tomaron posesión 11 gobiernos (5 conservadores y 6 liberales), el desprestigio de los partidos y del régimen parlamentario era total. El descontento de las clases populares iba en aumento y se tradujo en un creciente deterioro del orden público, se multiplicaron las huelgas, se producían atentados a patronos, etc., en suma, existía un descontento general, todo ello desembocó en la famosa Semana Trágica de Barcelona (1909). La irritación obrera y la agitación social estuvo impulsada por los sindicatos C. N. T. y U. G. T., dominantes en aquel momento. En pocos años, estos sindicatos vivieron un ascenso fulgurante y así engrosaron sus filas miles de obreros, la C. N. T. (fundada en 1910) pasó de tener 15.000 afiliados, en 1915, a 700.000 tres años más tarde, U. G. T. (fundada en 1889) disponía en 1920 de cerca de 200.000 militantes. Por su parte, los empleadores, también, se asociaron en ámbitos regionales a través de las Cámaras oficiales3 (comercio, industria, navegación, etc.), pero sin una unidad de acción determinada ni específica, a este problema se le añadiría el notable ascenso del regionalismo catalán que desembocaría, en años posteriores, en la autonomía catalana. Los sucesos de la huelga general del verano de 1917, unido a los pocos años, al famoso desastre de Annual (1921), por el cual se perdían todas las plazas africanas con excepción de Melilla, provocó una agitación social imparable que desembocó, en 1923, en el alzamiento del Capitán General de Barcelona, Miguel Primo de Rivera. Éste se hizo intérprete del descontento general e implantó una dictadura con el consentimiento del Rey y con el aplauso de la mayoría de los españoles.

En los años de la Dictadura primorriverista (desde 1923 a 1929), se produjo una espectacular prosperidad económica y social, pese a las limitaciones en bastantes

3

DE LUÍS MARTÍN, F.: “La quiebra de la Monarquía (1917-1923)”, en PAREDES, J. (coord.):

(27)

libertades individuales. El planteamiento del régimen se centraba en la lucha contra el caciquismo, se trataba de desmontar el sistema político de la Restauración y de los partidos turnantes, especialmente, en sus ramificaciones en el nivel provincial y local4. A cambio de la justificación regeneradora y de justicia social se presentaba el antiparlamentarismo que el nuevo régimen estaba interesado en difundir, pero las bases fundamentales de la dominación caciquil siguieron quedando en pie.

A partir de 1929, las agitaciones sociales se fueron multiplicando, provocando la caída del sistema dictatorial y la vuelta al parlamentarismo anterior. En aquel momento, la Monarquía tenía los días contados, poco a poco se fueron uniendo un conjunto de partidos políticos de distintas ideologías (marxistas, anarquistas, separatistas y republicanos) pero con el mismo fin: atacar a la Corona. De aquella forma, en las elecciones municipales previas a las generales para las Cortes, dieron en conjunto mayoría a los monárquicos, en cambio, en las grandes ciudades triunfaron los republicanos y socialistas. El Rey comprendió que la única solución pasaba por el uso de las armas, pero él no queriendo ser el motivo del derramamiento de sangre, abandonó el país y el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República5. La instauración del régimen republicano no fue la solución para un país en el que las revueltas sociales no cesaban, más bien, eran constantes. Con dos presidentes de la República y una multitud de gobiernos de todo signo político, se llegó a la situación de 1936, en la que militares destinados en Marruecos al mando de Francisco Franco, en unión de otros por toda la geografía española, se sublevaron al gobierno legítimo y se dió el pistoletazo de salida a los lamentables y desastrosos episodios de la Guerra Civil española.

4

GONZÁLEZ CLABET, Mª. T.: La dictadura de Primo de Rivera. El directorio militar, Madrid, El Arquero, 1987.

5

Para ampliar la información y tener una visión más amplia se pueden consultar multitud de manuales, a modo de reseña señalamos las obras de CARR, R.: España (1808-1975), 9ª ed., Barcelona, Ariel, 1999; GARCÍA DELGADO, J. L.; SÁNCHEZ JIMÉNEZ, J. y TUÑÓN DE LARA, M.: Los comienzos del siglo XX..., op. cit., 1984 y TUSELL, J.: Manual de historia de España..., op. cit., 1994.

(28)

1.2.

La regeneración educativa

No sería por menos, que en el movimiento regeneracionista que se veía inmerso todo el país, también, se incluyera el tema educativo. La educación era uno de los grandes problemas y a la vez una de las soluciones para redimir buena parte de la población, siendo concebida como el instrumento más idóneo para la regeneración nacional. Sin embargo, el debate, sin solución en muchos años, se centraría entre la escuela pública (escuela para pobres) y escuela privada (escuela para ricos)6. El enfrentamiento venía determinado por la profunda ruptura ideológica entre los sectores más avanzados de la clase obrera y la incipiente burguesía, concretándose en la política y en la cuestión religiosa. Ésta era entendida de forma bien distinta por conservadores y liberales.

A comienzos del siglo pasado en España se disponía de: 40.000 monjas y 10.000 religiosos; de entre los cuales, un tercio de las primeras y la mitad de los segundos se dedicaban a la enseñanza. Éstos podían llegar a controlar hasta el 80% del nivel secundario de la educación. La regeneración educativa pasaba por la colaboración sincera entre el Estado y la Iglesia en materia educativa, pero ello no fue posible, más bien, el aspecto clerical resultó un conflicto permanente que fue envenenando, poco a poco, la vida de los partidos gobernantes. La lucha política se centró en los problemas educativos y en la posible limitación de las órdenes religiosas. La situación estuvo presente hasta el año 1931, fecha en que la Constitución de 1931 decretaba la separación de la Iglesia y el Estado, la disolución de la Compañía de Jesús, el secuestro de sus propiedades y la prohibición de enseñar a todas las órdenes y congregaciones religiosas7.

En general, las notas dominantes de la educación en España en los inicios del pasado siglo, se pueden resumir en dos palabras: atraso y escasez. Analicemos los elementos definitorios que configuraron cada una de las dos características.

6

La mentalidad imperante en aquellos años, presentaba a la escuela pública con unas infraestructuras altamente deficitarias y la escuela privada en mejores condiciones, esta última estaba costeada por la Iglesia Católica; vid. SAMANIEGO, M.: “Política educativa”, en DELGADO, B. (coord.): Historia de la educación en España y América, vol. 3, Madrid, Morata-SM, 1994, pp. 525-532.

7

(29)

El atraso se relacionaba, en cuanto que la cultura media española se había quedado anclada en el pasado, ello era debido, en gran medida, al aislamiento internacional de muchas décadas y a la equivocada educación tradicional que se continuaba practicando. Colaboró en gran parte a dicho atraso la Iglesia Católica que dominaba y administraba buena parte de la enseñanza, al bloquear el influjo de las ideas y prácticas educativas modernas que se desarrollaban en otros países europeos. El objetivo de ésta era preciso: enseñar la ciencia mediante la memorización de los libros de texto, destacando la religión como base de todo aprendizaje. Con respecto a la escasez, el término se refiere al déficit extraordinario de escuelas y maestros; si bien es cierto que faltaban escuelas por toda la geografía española y que la excusa cotidiana de las autoridades era la falta de recursos económicos. El problema radicaba, más bien, en la falta de voluntad de los gobernantes en crear centros docentes. Además, en la mayoría de las escuelas que funcionaban, sus instalaciones eran muy deficientes y los niños las abandonaban tempranamente para trabajar de lo que fuese, con tal de ayudar de alguna forma a la economía familiar. Un efecto que hoy nos produciría sonrojo, era ver a cientos de niños, muchos de ellos enfermos, deambulando y vagabundeando sin rumbo por las ciudades. En cuanto al magisterio, la profesión estaba mal vista y peor pagada, por lo cual, faltaban maestros y los que accedían a dicha profesión, no siempre eran los mejores y su formación era más bien escasa. El resultado de todo este entramado de obstáculos estaba claro: enorme proporción de analfabetos8.

Los esfuerzos por reformar la educación española se habían iniciado a mediados del siglo XIX, en concreto, en 1876 con la fundación de la Institución Libre de Enseñanza. El centro fue promovido por Francisco Giner de los Ríos, discípulo de Sanz del Río. El establecimiento ejerció una profunda influencia en la renovación cultural y pedagógica de nuestro país. Giner entendía que para renovar la vida española, no bastaba la política, ni las leyes, ni una buena organización, sino que era preciso reformar al hombre y a éste sólo se le preparaba mediante la educación9. En principio, la institución funcionó como un centro de enseñanza secundaria, más tarde, se amplió a la primaria. Los institucionistas fueron conscientes de que los niveles primarios y medios debían

8

LUZURIAGA, L.: Historia de la educación y de la pedagogía, 20ª ed., Buenos Aires, Losada, 1980, p.223.

9

GUTIÉRREZ ZULUAGA, I.: “Institución Libre de Enseñanza”, en VV. AA.: Diccionario de ciencias de la educación, vol. II, Madrid, Rioduero, 1982, pp. 129-130.

(30)

impartirse estrechamente unidos, procediendo a la fusión en un solo ciclo. El alma del centro y fundador, reafirmaba su convicción de que sólo la educación podría, en un proceso lento pero cierto, conducir a la transformación de España10.

Las aportaciones pedagógicas más importantes de la I. L. E. son la concepción de la educación como una actividad formadora de hombres y no sólo como trasmisora de conocimientos, la adopción del método intuitivo, hoy conocido como activo; la coeducación, la introducción de las actividades físicas, las excursiones y las colonias escolares. La finalidad del centro no se circunscribía al espacio escolar, sino que los hombres que se agruparon en torno a ella, la concibieron como un centro de influencia, de inspiración y propaganda de las reformas pedagógicas que paulatinamente se fueron propugnando. Aún con todos los méritos y esfuerzos realizados no consiguió su gran objetivo de reformar la pedagogía nacional.

En el ámbito estatal, los desastres coloniales provocaron una reacción a favor de la educación pública. De esta forma, por la Ley de Presupuestos de 31 de marzo de 1900 y Real Decreto de 18 de abril del mismo año, se creó el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en el artículo 2º del citado Decreto se señalaba su ámbito de actuación: “entenderá en lo relativo a la enseñanza pública y privada en todas sus clases y grados, en el fomento de las ciencias y de las letras, Bellas Artes, Archivos, Bibliotecas y Museos”11. Más tarde, en 1911, se creó la Dirección General de Primera Enseñanza y Escuelas Normales.

En este contexto de demanda de enseñanza en los primeros niveles educativos, se iniciaron los primeros años del pasado siglo. La educación era un bien escaso y claramente un artículo de lujo para miles y miles de niños. Más acusado fue el problema en las zonas rurales, donde los pequeños asistían a las escuelas, cuando existían éstas, en unas condiciones lamentables.

10

PUELLES BENÍTEZ, M. DE : Educación e ideología en la España contemporánea, Madrid, Labor, 1991, p. 289.

11

COSSÍO, M. B.: La enseñanza primaria en España, 2ª ed. renovada, Madrid, Ricardo Rojas, 1915, p. 214.

(31)

2. Demografía, alfabetización y escolarización en la ciudad de

Madrid

2.1.

Algunos datos demográficos en los inicios del pasado siglo

En cualquier investigación que se precie de llevarse a cabo con un rigor metodológico, se requiere partir del análisis y de las descripciones de los grupos humanos analizados. Este motivo hace necesario partir de unos mínimos datos demográficos que nos informen de la situación concreta de los individuos que participarían en las colonias escolares. En el caso de nuestra investigación, intentaremos identificar las cifras más importantes y los escenarios más sobresalientes e interesantes. Como veremos más adelante, éstos han sido tratados por otros autores de forma extensa.

El Censo del año 1902, confeccionado por el Instituto Geográfico y Estadístico, ofrecía la cifra total de 18.728.756 habitantes en España. En dicho año, nacieron vivos 666.687 y fallecidos 16.466, formando un total de 683.153, lo que nos señala que la proporción de natalidad era superior al 35 por 1000 habitantes. Efectuada la comparación de la cantidad última con la del resto de países europeos, el nuestro se colocaba en quinto lugar. Prosiguiendo con los datos del mismo año, de los nacidos vivos fueron varones 349.946 y 316.741 mujeres. Un análisis de los datos de mortandad nos ofrece más luz para comprender las condiciones de vida de toda nuestra nación. El número de defunciones fue de 488.289, lo que suponía un coeficiente de mortalidad por encima del 26 por 1.000 habitantes. Concretando las cifras a la población infantil, éstas eran espeluznantes. Los infantiles fallecidos, de entre 0 y 15 años, fueron un total de 239.65112. Efectuando una simple operación matemática observamos que el resultado es catastrófico, un 36% de los nacidos vivos había fallecido durante los primeros 15 años de vida. Esta característica y como se estructuró por sexos y por intervalo de años, se puede apreciar en el Cuadro I. 1.

12

Los datos han sido extraídos de LÓPEZ NÚÑEZ, A.: Los inicios de la protección social a la infancia en España, Madrid, CEPE, 1992, p. 153-155.

(32)

En la ciudad de Madrid, las informaciones más importantes aparecen en la amplia obra de Hauser13. Siguiendo a este autor, en los años 1899 y 1900, recogió unas cantidades que nos ofrecen un dato muy preocupante y a la vez esclarecedor. Los nacimientos fueron ligeramente inferiores a las defunciones. De esta forma, de una población de 516.428 habitantes en 1899, nacieron vivos 15.473 y se tuvo que lamentar la muerte de 15.931. Al año siguiente, se reprodujo la misma situación, la población total fue de 528.984, los nacidos fueron 15.479 y los fallecidos 17.40614. Si bien es cierto, estas cantidades se invirtieron años después, señalando un momento de máximo apogeo en la tasa de mortalidad. El hecho tan anómalo lo explica Hauser, apoyándose en la explicación relacionada con el retorno a la península de los combatientes y demás personal que sufrieron los perjuicios de la Guerra de Cuba. Una mayoría de los repatriados eligieron como residencia, por lo menos y de forma provisional, la ciudad de Madrid15.

CUADRO I. 1

Número de defunciones producidas en España, en las edades comprendidas entre 0 y 15 años, año 1902

FUENTE: es una reproducción extraída de LÓPEZ NÚÑEZ, A.: Los inicios de la protección social..., op. cit., 1992, p. 157.

13

Como fuente fundamental para el estudio de las cifras estadísticas de la ciudad de Madrid de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, se encuentra la extensa y documentada obra de HAUSER, PH.: Madrid desde el punto de vista médico-social, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Sucesores de Rivadeneyra, 1902.

14

Ibídem, p. 474.

15

(33)

El aumento de la población en la urbe, año tras año, parece que fue evidente pero de forma muy lenta, como se puede apreciar en el Cuadro I. 2. En él, aparecen las cifras por distritos y en el intervalo comprendido entre los años de 1895 y 1900. Por fin, para tener un conocimiento preciso de la mortalidad madrileña durante el período anteriormente citado, presentamos el Cuadro I. 3.

CUADRO I. 2

Aumento progresivo anual de la población de Madrid desde el año 1895 hasta el 1900, por distritos municipales

(34)

CUADRO I. 3

Defunciones por edades en Madrid, en el quinquenio comprendido entre los años 1896 y 1900

FUENTE: es una reproducción de Ibídem, p. 521.

De las cifras manejadas anteriormente, se deduce que la población madrileña fue incrementándose paulatinamente en los últimos años del siglo XIX. Esta circunstancia fue variable en función del distrito de residencia. En su mayoría, el ascenso poblacional superó en prácticamente todos los años estudiados el 1%, con la salvedad de 1897 que se elevó por encima del 3%. Aparte de los emigrados de las antiguas colonias que retornaron a la capital, miles de habitantes de las zonas rurales efectuaron la misma operación. En el espacio de tiempo comprendido entre 1895 y 1900, la población madrileña tuvo un incremento total de 41.814 personas. Los fallecimientos en el primer año de vida fueron muy elevados, entre los 0 y 1 año, la tasa de mortalidad superó el 25% para ir descendiendo paulatinamente hasta la adolescencia.

Los parámetros anteriormente descritos, nos ofrecen una foto fija de la situación que se vivía en la capital a comienzos del siglo XX. Entendemos que existen estudios al respecto muy elaborados que ofrecen las cifras más importantes de la realidad madrileña. Por este motivo, no ampliamos este apartado y remitimos a los excelentes

(35)

estudios de Tiana Ferrer y Del Pozo Andrés y a la extensa y muy trabajada obra de Hauser16.

Ahora bien, debemos hacer hincapié en las condiciones de las infraestructuras básicas de la capital. Éstas no mejoraron con la llegada de las primeras décadas del siglo. Los servicios públicos padecían una situación precaria, con importantes deficiencias de urbanización y alcantarillado. La situación era aún mucho más grave en los barrios populares. Por ello, las condiciones de falta de higiene e insalubridad en las que vivían muchas familias, fueron elementos determinantes para que la mortalidad infantil no descendiera de forma importante.

Si bien, en las primeras décadas del siglo pasado, se inició una disminución de la mortalidad infantil en España, éste proceso no prosiguió un ritmo estable. El descenso osciló entre el 1% entre 1901 y 1907 y el 1,8% entre 1921 y 1935. No fue hasta bien entrados los años cuarenta, cuando los niveles bajaron considerablemente. La no uniformidad entre unos años y otros fue la nota destacable17.

Los esfuerzos de las autoridades municipales por implantar las mínimas normas de higiene no llegaron de igual forma a las distintas clases sociales. De aquella forma, la irrupción de epidemias y otras enfermedades infecto-contagiosas hicieron estragos en la población más desprotegida de la capital. Las diferencias entre las cifras de fallecidos en las primeras edades, no fueron muy significativas entre los habitantes de las zonas rurales y de las capitales18.

16

TIANA FERRER, A.: Maestros misioneros y militantes. La educación de la clase obrera madrileña (1898-1917), Madrid, Centro de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia-C.I.D.E., 1992; DEL POZO ANDRÉS, Mª. M.: Las escuelas primarias públicas de Madrid (1913-1931), tomo I, tesis doctoral inédita, Universidad Complutense, 1996; HAUSER, PH.: Madrid desde el punto de..., op. cit., 1902; DIRECCIÓN GENERAL DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO:

Censo de la población de España en 1897, Madrid, Imprenta de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, 1899; MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES. DIRECCIÓN GENERAL DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO: Censo de la población de España de 1900, 3 vols, Madrid, Imprenta de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, 1902-1907.

17

COHEN AMSELEM, A.: “La mortalidad de los niños”, en BORRÁS LLOP, J. Mª. (dir.):

Historia de la infancia en la España contemporánea (1834-1936), Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996, pp. 107-148.

18

(36)

La tasa de mortalidad infantil pasó de 193 por 1.000 nacidos en el período de 1881-1890 a 134 por 1.000 en los años 1921-193019. Vistas las cifras de esta forma, el descenso no parece que fue muy acusado. En realidad, las condiciones de vida de una parte de los madrileños fue muy penosa. El hacinamiento en viviendas muy reducidas y la escasa disposición a utilizar el agua y el jabón, fueron elementos determinantes para que la situación se reprodujera por muchos años.

2.2.

Alfabetización y escolarización

En primer lugar es necesario realizar algunas aclaraciones metodológicas. En la mayoría de los actuales trabajos se ha experimentado un giro terminológico en cuanto al ámbito de su estudio. Si antes se hablaba del analfabetismo, en estos momentos se ha pasado al estudio del proceso de alfabetización y a las personas que intervienen y sus formas de actuar. De acuerdo con esta tendencia, los estudios presentes analizan y consideran los factores intervinientes en la extensión de la alfabetización. En palabras de Antonio Viñao: “el centro de atención se ha desplazado del analfabetismo al proceso de alfabetización, sus agentes y modos de actuación”20.

Un segunda precisión conceptual hace referencia a la necesidad de determinar quien es una persona alfabetizada y quien no. Las fuentes más utilizadas para los siglos XIX y XX son los censos de población y los padrones municipales. Éstos catalogaban a la población en tres categorías: los que sabían sólo leer, los que leían y escribían, y los que desconocían ambas técnicas. El procedimiento usual para determinar la capacidad de la lectura y escritura de los ciudadanos fue, por aquellas fechas, la declaración del propio interesado o de la persona que debía cumplimentar los datos censales. La autenticidad de los mismos, no era comprobada en ningún caso21. De esta forma,

19

COHEN AMSELEM, A.: “La mortalidad de los niños”, op. cit., 1996, pp. 110-11.

20

VIÑAO FRAGO, A.: “Del analfabetismo a la alfabetización. Análisis de una mutación antropológica e historiográfica”, Historia de la Educación, Revista Interuniversitaria, Salamanca, 3 (1984) 152.

21

TIANA FERRER, A.: “Alfabetización y escolarización en la sociedad madrileña de comienzos del siglo XX (1900-1920)”, en BAHAMONTE MAGRO, A. y OTERO CARVAJAL, L. E. (eds.): La sociedad madrileña durante la Restauración 1876-1931, vol. II, Madrid, Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, 1989, pp. 199-216.

(37)

debemos considerar a las personas alfabetizadas a las que se incluían en el epígrafe de saben leer y escribir. La lógica nos demanda que sería necesario contrastar los datos obtenidos con otras fuentes, al objeto de introducir las correspondientes correcciones.

Hacia finales del siglo XIX, en nuestro país el número de personas alfabetizadas había ascendido lentamente. Siguiendo los datos que aporta Guereña sobre los censos de población22, se puede observar que los hombres y mujeres que decían saber leer y escribir en los años 1887 y 1900 eran 5.004.470 y 6.227.184 respectivamente, la elevación suponía, entre una y otra fecha, más de un 20%. Los inscritos como que sabían leer, en los mismos años, fueron 602.005 y 495.753, con lo que éstos últimos habían disminuido en más de un 17%, con respecto a los primeros. Los analfabetos se habían mantenido estables y las cifras estaban comprendidas entre los 11.945.871 para el año 1887 y 11.871.890 del 1900. Si tenemos en cuenta el incremento poblacional que se producía y que fue menor que el de alfabetizados, era evidente y se venía a demostrar que: “la cultura en España desde 1860 viene desarrollándose de un modo constante y progresivo”23.

No obstante, existía un desequilibrio importante entre sexos. Los datos del Censo de 1900 nos ofrecen unas cifras esclarecedoras. Las mujeres que se catalogaban como que sabían leer y escribir eran 2.395.839 y los hombres 3.831.345, es decir, superaban los últimos a éstas en un 60%. En la clase de saben leer, las primeras fueron 317.138 y los varones 178.615, aquí las femeninas superaban al otro sexo en un 43%. Por fin, en los hombres analfabetos, éstos eran 5.068.056 y las hembras 6.806.834, superando las últimas a los primeros en más de un 35%24. En estas últimas cifras se puede apreciar el verdadero problema, cerca de 7 millones de españolas iniciaron el nuevo siglo sin disponer de los mínimos rudimentos para leer o escribir una carta o cualquier otro documento.

El caso de la ciudad de Madrid no fue tan dramático como el de las zonas rurales, ya que las personas que habitaban la gran ciudad no estaban tan apartadas y tenían vínculos con las realidades sociales y culturales que se desarrollaban en la gran urbe. En

22

GUEREÑA, J. L.: “Infancia y escolarización”, en BORRÁS LLOP, J. Mª. (dir.): Historia de la infancia en la España contemporánea (1834-1936), Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996, pp. 347-418.

23

Ibídem, p. 353.

24

(38)

este caso, tomaremos los datos del Censo poblacional que se presenta en las obras de Tiana Ferrer y Del Pozo Andrés25.

La poblacional total madrileña en el año 1900, según los autores anteriormente citados, era de 539.835 habitantes, téngase en cuenta que en el apartado demográfico, la cifra que hemos anotado era inferior en más de 10.000 personas26. De entre el total, el 67% sabía leer y escribir (361.789), sólo sabían leer el 2,5% (13.635) y el 30% no sabían leer (163.743). El desequilibrio entre sexos que se producía en toda nuestra nación, también, era patente en nuestra ciudad. Frente al 76% de varones que sabían leer y escribir, solamente alcanzaba éste al 59% de las féminas. En la categoría de saben sólo leer los primeros presentaban un 1,3% y las segundas el 3,5%. Por fin, a los que no sabían leer, les correspondía el 22,3% y el 37,2% a las mujeres27.

Las cifras presentadas nos informan solamente de un momento histórico determinado, inicio del siglo XX. Los datos aportados por Tiana Ferrer de los censos poblacionales de 1910 y 1920, reflejan la tendencia de un progresivo incremento de las personas alfabetizadas, de 361.789 se pasó a 548.760. La reducción progresiva de los que no sabían leer parece evidente, pasando de 13.635 a 8.165 habitantes. No obstante, se mantuvieron en cifras similares los analfabetos, de 163.743 personas se paso a 161.13528.

Entendemos que si bien, el número de analfabetos fue reduciéndose paulatinamente, no lo fue en mayor medida, por los cientos de miles de españoles de zonas rurales que se trasladaron, año tras año, a buscar una vida mejor a la capital del Estado.

Para disponer de un mínimo conocimiento de la realidad de la escolarización en Madrid, deberíamos efectuar simplemente una operación entre la cantidad de niños en edad escolar, en aquel momento se tomaba como intervalo las edades comprendidas entre los 6 y los 12 años, y el número total ofertado de plazas en los colegios públicos y

25

TIANA FERRER, A.: “Alfabetización y escolarización en la sociedad...”, op. cit., 1989; DEL POZO ANDRÉS, Mª. M.: Las escuelas primarias públicas de..., op. cit., 1996.

26

Hauser utilizó diversas fuentes para elaborar las estadísticas publicadas en su obra. El padrón municipal fue una de ellas, de ahí que la cifra no coincida; HAUSER, PH: Madrid desde el punto de vista..., op. cit., 1902.

27

TIANA FERRER, A.: “Alfabetización y escolarización en la sociedad...”, op. cit., 1989, p. 202.

28

(39)

privados. La población madrileña estimada en edad escolar, en el año 1900, era de 62.057 niños, las plazas escolares disponibles en centros públicos eran 12.960 y en los privados 27.200, sumando las dos últimas cifras nos arroja la cantidad de 40.160. Si a esta última le sustraemos la primera (62.057), nos ofrece un resultado esclarecedor: un déficit de plazas escolares de 21.897 niños. Las exigencias demandaban la creación de más centros docentes, pero el recién creado Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (1900) no disponía ni de los medios económicos ni de la voluntad política para reducir el problema. Ocho años después (1908), el déficit proseguía y había ascendido hasta alcanzar un requerimiento de 25.792 plazas29.

En los comienzos del siglo XX, la clase más humilde entendía a la escuela madrileña como vehículo alfabetizador. La existencia de una presión social, económica y cultural a favor de ella, vino determinada por las exigencias que la progresiva expansión del sector servicios y del incipiente sector industrial demandaban. La fuerza laboral requería de una mínima cualificación y la asociación del analfabetismo a un estatus social inferior, hacían reconocer a la enseñanza como algo indispensable para alcanzar un mejor acceso al mercado laboral. No obstante, como destacó Cossío: “la mayoría de los niños en las villas y ciudades suele abandonar la escuela de 10 a 11 años, y antes de esta edad todavía en las poblaciones rurales”30. Para un estudio más amplio y profundo de la alfabetización y escolarización en Madrid en el siglo XX, se puede acudir a las obras de la nota31.

29

TIANA FERRER, A.: “Alfabetización y escolarización en la sociedad...”, op. cit., 1989, p. 215

30

COSSÍO, M. B.: La enseñanza primaria en..., op. cit., 1915, p. 117.

31

En el volumen I, Capítulos 1 y 3 se realiza una amplio estudio sobre el tema, vid. TIANA FERRER, A.: Educación de la clase obrera en Madrid en el siglo XX (1898-1917), tesis doctoral inédita, Universidad Complutense, 1985; también COSSÍO, M. B.: La enseñanza primaria..., op. cit., 1915; TIANA FERRER, A.: Maestros misioneros y militantes..., op. cit., 1992; DEL POZO ANDRÉS, Mª. M.:

Las escuelas primarias públicas de..., op. cit., 1996; DEL POZO ANDRÉS, Mª. M.: Urbanismo y educación. Política educativa y expansión escolar en Madrid (1900-1931), Madrid, Servicio de publicaciones de la Universidad de Alcalá, 1999.

Referencias

Documento similar

Otra circunstancia que nos animó a tener en cuenta la alternativa de contar con un segundo grupo de discusión fue la gran dificultad que supone coordinar a distintas personas

o Si dispone en su establecimiento de alguna silla de ruedas Jazz S50 o 708D cuyo nº de serie figura en el anexo 1 de esta nota informativa, consulte la nota de aviso de la

Ciaurriz quien, durante su primer arlo de estancia en Loyola 40 , catalogó sus fondos siguiendo la división previa a la que nos hemos referido; y si esta labor fue de

Sin embargo, mientras que la primera de tales actividades tiene lugar necesariamente siempre que exista una petición de referéndum, las otras dos no se llevan a cabo en todo caso,

Si se me acepta este punto de partida, los consecuencias son obvias: en primer lugar, la Nación es -esencialmente, como la soberanía- el resultado de la representación; en

Como nos recuerda el -Boletín de Información de la Vida Local» en su número 65, junio de 1973, en una de sus colaboraciones, se olvida demasiado a menudo por el Estado la existencia

La recuperación histórica de la terciaria dominica sor María de Santo Domingo en los últimos años viene dada, principalmente, por causa de su posible influjo sobre personajes

El iusnaturalismo había ofrecido, en su función crítica y a través de algunas de sus corrientes, una teoría deontológica de la Revolución, es decir, una teoría del derecho a