Dario A n tiseri
Cómo se razona en filosofía
P o r q u é y r ó m o e n s e ñ a r W s t o r i a d e l a f i t a s o f í aO
Un¿ón Editorial
2013
Título original:
Come si ragiona in filosofía
e perahé e come ínsegnare stona della fibsofia
©2011 Editrice La Scuola, Brescia (Italia) Traducido por J u a n M a r c o s d e l a f u e n t e
nustmción de k cubierta:
Pjlaicón sossemenífo e1 Hmeo y ^ istóteles la ^Vi'ca (detalle de «La Escuek de Atenas» de Rafael Sanzio) © 2013 Dano .Antisen
© 2013 para k e&ctón española: UNIÓN EDITORIAL, S.A.
c/ Martín Machio, 15 • 28002 Madrid Teli: 91 350 02 28 • Fax: 91 181 22 12 Correo: mfo^unionecliioriaLnet www.union^(^itoria1:es I S B N 978-84-72°9-586-1 Depósito legall: M. 653'2° 13 Compuesto p o rJPM G ra p h ic , s X .
Impreso por M a lpe, S A :
Impreso en España • Pr/nW i’n Spain
Reservados todos ]os derechos. El concenMo de esta obra está protegido por ks leyes, que establecen penas de prisión y multas, además de las correspondientes m^mnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeran coco1 o parcialmente el contenMo de este Utao por cualquier proctdimitnto electrónico o mckso Fococopío, grabación magnética, óptica o informática, o cualquier sistema de almacenar-memo de informadón o sistema de recuperación, sin permiso escrito de UNIÓN eDITORIAL.
fo tro d u cctón
Por qué y c(5m o enseñ ar h istoria de la filoso f í a ... ii
PRIMERA PARTE: LA t ó GICA DEL RAZONAMIENTO
FILOSÓFFCO ... 29 L ¿Son racionales so lo las teorías científicas
o lo so n tam ic en las filosó ficas? ... 31 H . C ó m o o rientarse en la tierra de nadie
entre el im perio de las verdades analíticas
y el im perio de los en u n ciad os sin téticos ... 71 HL ¿Por q ue fue precisam en te en Jonia,
con tas Presocráticos, d o n de se in ició la h isto ria
del pensam iento filosó fico? ... 97
SEGUNDA PARTE: TEORÍAS FILOSÓFICAS CRITICABLES
Y CRITICADAS... 115 IV . La m etafísica ante el tr& unal del «princip io
de verificactón» ... 117 V . El m étod o de la h erm enéutica ¿es realm ente
d istinto del de la física? ... 133 V I . T eorías filosó ficas entre uso y abuso de k razó n . . . 167 íW k e de n o m b re s ... 193
El fin de ]o fi1osofío es siempre el mismo: cons(sce en ayudar a Jos homt>res a comprenderse a sí mismos y por tanto a obrar a k taz del día y no, con temor, en la somtaa.
hay, que, frente a teorías alternativas, h a resistido Mej or los asaltos de k crítica.
Pero tam bién ex iste una M storia de k filosofía:xxun hu toria dfe p rob/emts fHosof i cts, de teorías f i losóf i cas, de controversias f i losoficMs. f r o Memas fitaróficos c o s o ios siguientes: ¿Existe D ios o es sólo una inven a tón para usos heterogéneos? ¿C óm o es posible, en caso de que lo sea, ¡ a lelar sensatam ente, con se n t i d de D ios? L a realid ^<d en su totaHdad ¿es ^<ólo aq ud l o de que ¡ a Ma y puede ¡ a blar k ciencia, o bi^n se puede argum en tar a favor de concepciones que nos perm i ten ded r que hay un más al k y que no tod o está destina<io a acabar en este nuestro m undo? ¿Es realm ente cierto que el ateo es mds cien tífico o racional que eí creyente, o b ien que el ateísm o es una fe que a veces se cam u fla por teoría r t d ona1 y h asta d entífica?Y ttm b ¡én: ¿E s el. h o m b re só lo cuerpo, o Men es alm a y cuerpo? ¿E s libre, o esrá determ m ado? ¿E s tal com o lo E s c r it a Freud o tal com o nos lo pre sen tan los co m p o rtam entistts? ¿Y qué h a c t m hit do, o cam hia, para la im agen del hom bre, con k llegada de k teoría de la ev o luctón?
p ro Mem as preñados de consecuenck s m o rales y p olíticas so n l os que desde los co m ienzos a frontaro n tas fitósofo s con la p rop uesta de las distintas filosofías de k ¡ ^ o í1!: la h i(to i1t h u m tn t ¿es desde siem pre un cam po t hierto ai com prom iso m ora1, creattivo y resp o n sable de los seres h u m an o(, o bk n una im pon ente real d ad que se desen vuelve sig uiendo m eta c tt Mes leyes de desatrolta — eeyes de decaden cia, cíclicas o <ie progreso? f r o Memas fitaróficos m elu^ - bles so n tam bién los relativos a k <<mejor>>'organiz a d ó ó de la conv i- ven d a h u m tn t— problem as, pues, de fitasofía política: ¿C u t n do se vive en un E sta
<
io d em ocráti
co?¿Q
ué instituciones caracterizan a una socied ad al erta? ¿D ónde esrán las d iferencias de fo n ^ entre la societtad abierta y la so cieítad cen adla? ¿C uáles so n las «razones» de la socied ad abk rta? ¿ C on qué arg um entaciones más de un fitaso- fO, em pezando verosumUm ente por p k t ó n , ha tr t t a fo de justificar concepciones abso lutistas, totalitarias, tirán icas del poder p o lítico?L as conex iones con k s cuestiones referentes a la existen d a o no existen d a de D io s la naturak na del h o m b ie y k s concepciones del E stado nos m uestran tas problemas relativos a k justificación í^<^í^(^- nal o no de los vatares éticos: ¿T iene ranó n pas<^;^l cuando afirma que
«el robo, el incesto, matar a los padres o a los hijos, todo ha encontra do lugar entre las acciones virtuosas», o bien tienen razón los defen sores del «derecho natural», ^ara los cuales la razón humana estaría en condiciones dedefinir y fundamentar racionalmente normas mo rales válidas
sub specie aeternitatisí
¿Qué sucedería con el derecho natural si se considerara válida aquella ley — que Norberto Bobbio define como una «ley de muerte para el derecho natural»— que es la «ley de Hume», que fija la imposibilidad lógica de derivar enun ciados prescriptivos, es decir normas, de enunciados descriptivos , es decir científicos? ¿Es verdad o no que de toda la ciencia no es posible extraer un solo gramo de moral? ¿Son las cartas de derechos del hom bre fruto de opciones morales y de convenciones — tras las cuales se ocultan guerras, masacres, sufrimientos, injusticias y reflexiones filo sóficas y religiosas— o bien son resultado de «teoremas racionales»? Otros problemas de carácter filosófico: ¿En qué consiste la filo sofía? ¿Con qué criterio o criterios es posible demarcar las teorías científicas de las filosóficas, y un principio como el neopositivista de verificación (según el cual sólo tendrían sentido las teorías empírica mente verificables) puede o no mostrar una justificación aceptable? ¿Mediante qué reglas de procedimiento se practica la investigación científica? En una palabra, ¿cuál es el método de la investigación cien tífica? Y este método, por ejemplo, ¿vale sólo en el campo de las cien cias naturales, como la física o la biología, o es un procedimiento con el que avanza toda investigación, incluso en el ámbito de las dis ciplinas humanísticas y, más ampliamente, de las ciencias histórico- sociales? Ante la imponente historia de las artes figurativas, de la mú sica y de los distintos géneros literarios, ¿puede decirse que el arte es una forma de conocimiento obtenido con medios no científicos? ¿Rige o es realmente inconsistente, para usar una expresión de N . Goodm an, la «despótica dicotomía» entre artístico-emotivo y cien- tífico-cognitivo?Sería fácil ampliar esta lista, abierta y asistemática, de problemas filosóficos. Sólo otro ejemplo — el problema de Pilatos: ¿Qué es la verdad? En síntesis: ¿Qué significa que una teoría física es verda dera, que un teorema matemático es verdadero, que una teoría meta física es verdadera, que un fe religiosa es verdadera?
2 . La existen cia de problem as filosó ficos es un d ato k reductiM e y o ta tinado. L as teorías fitaróficas so n respuestas a estos problem as. Y la historia de la fitasofía es la historia de k aparición de problemas fitaróficos, M storia de A tentos teó ricos de so p e t ó n de tóales proble mas, Wstoria de disputas y argum entaciones filosóficas. V arias formas d e ateísmo y d iversas teorías que, en cam bio, afirman una realid ad m eta-em pírica; an tropologías fitas^ cas, es decir concepciones fi- losó ficaa^ ^ t e rnt a e; concepciones filoróficas del Esta^ es decir teorías de filosofía política; fifosofías del derecho, com o las de la tra d ición iusn^turalista, o b k n la x o n c e p d ó ird e T realism o jurídico o k norm ativista; filosofías m o rales; visiones filosóficas de k h istoria; fil^osof í^;s .d e k m atem ática, com o el platonism o cte Frege, el fo rma lismo de H il^(^er o el inm icionism o de L .E .J. B rouw er y A . H eyting; gnoseologías: realism o, ide^^i^]moJ escepticism o y, tam bién, ^imp iris- m o y racionalismo; fitasofías de la d encia: inc uctiv ism o, conven d o - naUnn o , opejra<^c<^i^i^i^im(^, falsifica d o n ismo; concepciones filoróficas del arte: reaKsmo, R ealism o , sim b o lism o, etc. — todos so n intentos teóricos encam inao s, precisamente, a resolver prob/ernas general
mente^¿l^/s.^áfí^í^as. U n a historia de k que se desprende que, si hay algo
perenne en k fitasofía no so n las soluciones sino m ás bk n k>s proble mas. A lg o que, jun to a in terrogantes que nacen y luego acaso m ue ren, sucede tam bién en k ciencia? k actual física nuclear sigue sien d o una resp uesta a k pregunta de Tak s so bre de qué esrá hecho el m undo.
Las ideas — dice Ei nstein— es ta m ás real que existe en el m undo. Y no se precisa m uch o para com prender que, entre estas cosas reales, las m ^ im portan tes hi stórica, social y personalm ente son precisamen te k s ideas fiforóficas: so bre D ios y k no existen cia de D ios; sobre este u otro o ningún sen tido de k h iito ria; so bre k naturak za h u mana; so bre fos principios de k ética aceptada; sobre k s reglas de k convivencia, es decir so bre e1 tipo de configu rad ó n del Estado, etc. Ideas reatas im p o rtan tes y con harta frecuen cia in h um ab a s. L a tierra esrá bañada en sangre derramada a causa o en n om bre de ideas filos^ cas. N o se m ata m se m uere o se sacrifica uno por k s leyes de O h m o de Faraday. Y concepciones fataHstas o desreepc>nrsbiii- zn fo ras com o k s d istin tas filosofías determ ^ n de k h iito rib, o
Pero entonces, ¿debemos acaso concluir que una teoría filosófica es igual que otra, que los filósofos no han hecho ni hacen ni pueden hacer sino agitarse en la noche de la más pura arbitrariedad? En una palabra y con toda la claridad posible:
¿Es la racionalidad un atri
buto predicable exclusivamente de las teorías científicas, mientras que
el espectáculo que ofrecen los filósofos, incluso los más grandes e influyen
tes, es el de tantos muecines dogmáticos que cantan cada uno su canción
supuestamente incontrovertible desde sus minaretes, tal vez a sueldo?
4. Así, pues, ¿sólo son racionales las teorías científicas, o existe también una racionalidad filosófica? Y si se puede hablar de una ra cionalidad de las teorías filosóficas, ¿en qué consiste esta racionali dad? En fin, ¿se puede determinar un procedimiento de control, y consiguientemente un criterio de selección de la teoría filosófica en la época mejor consolidada entre las propuestas y disponibles? Tal es el problema de fondo que afrontamos en las páginas siguientes. Y lo afrontamos a la luz de los resultados obtenido en el ámbito del racionalismo crítico, es decir sobre la base de las reflexiones y propues tas que sobre la cuestión hicieran Karl Popper, Joseph Agassi, John Watkins y, sobre todo, W illiam Bartley.
Este es el núcleo de la tesis que ellos sostienen: las teorías cientí ficas son racionales en cuanto son controlables a través del recurso a los hechos; las teorías filosóficas son controlables si y en cuanto son criticables. Y una teoría filosófica resulta criticable cuando puede entrar en colisión con un trozo del M undo 3 — un teorema lógico, una teoría científica, un resultado matemático u otra idea filosófi ca— en la época bien consolidado y al cual entonces no se está ra zonablemente dispuestos a renunciar. Así, por poner un ejemplo, dado que no se da un paso lógico de
n,
un número incluso eleva do de observaciones análogas reiteradas, al multiplicadorx,
no valen las pretensiones de la inducción por repetición; o también si vale la ley de Hume, referente a la imposibilidad lógica de derivar enuncia dos prescriptivos (normas éticas o jurídicas) de enunciados descrip tivos, resultan infundadas todas las variantes del iusnaturalismo; la imposibilidad de la construcción de un autopredictor científico echa por tierra radicalmente las pretensiones de aquellos filósofos que creenencontrarse en posesión de ineluctables leyes de desarrollo de la his toria humana: un atento análisis del «circulo hermenéutico», tal como ha sido elaborado por Gadamer, muestra con toda claridad que el método empleado en la investigación de las disciplinas humanistas es el mismo método que emplean el físico, el químico y el biólogo, es decir muestra la incoherencia de la tradicional distinción entre el
Erklaren
(explicar causalmente, típico de las ciencias naturales) y elVerstehen
(entender los significados, procedimiento que sería típi co de las disciplinas humanistas y de las ciencias histórico-sociales); el inmotivado dogmatismo y la contradicción del principio de veri ficación constituyen temas convincentes capaces de refutar la idea neopositivista de que los conceptos y las teorías metafísicas serían tan sólo cúmulos de sinsentidos;: si sólo son científicas las teorías fac tualmente falsificables, entonces — no obstante las pretensiones en contra— no pueden declararse científicas concepciones como, por ejemplo, el materialismo histórico-dialéctico o teorías que se entre cruzan o se combaten dentro de la tradición psicoanalítica.Así, pues, «racional» y «crítico» se identifican; y la falsificabilidad de las teorías científicas es un caso de la más amplia racionalidad. Sin fin es, pues, la investigación científica y sin fin también la indaga ción filosófica. Racional el físico, racional el hermeneuta, racional el filósofo. Y esto aun cuando en el campo de la filosofía la verborrea, la confusión y la arrogancia dogmática sean «enfermedades» no siem pre curables, mientras que en el campo de la ciencia, por lo general, es difícil que arraiguen, pues
contra factum non valet argumentum.
5. Discutiendo, tiempo atrás, con dos filósofos alemanes sobre el tema de la racionalidad o no de las teorías filosóficas, y habien do expuesto yo las ideas a que acabo de referirme, uno de ellos me replicó sarcásticamente que semejante perspectiva metafísica servi ría tan sólo para dar una «conciencia de clase», es decir una respeta bilidad de trabajo racional, a defensores de teorías irracionales. La dis cusión se prolongó entonces y, al final, así me pareció, creo que por lo menos-erosionó su inmotivada toma de posición. En realidadr la teoría metafilosofica en la que se sostiene que son racionales las teo rías filosóficas si y en cuanto son criticables (en la seguridad de que
a veces puede t a b e r dados com o conso lid ad os precisos presupues tos, tam bién teorías filosóficas racio nalm ente in decidibless, explí cita, da cuenca de aquella dísp u tatío sin fin que m uestra k h ^ to rio del pensam iento fitasó fico, d on d e, a partir de teorías considerac k s y acep tadas com o váHdas, verc k deras, e m d k cu tiMem ente verdad e ras, se ha pensaá o a veces rech azar o tras teorías incom patibles con k teoría aceptada com o válM o. Y así es com o sem ejante teoría meto- fifosófica se transform a en c riterio hieurist k o ex tremod am ente fe cu n do para \a redac a ó n de una M stork científico de las ideas fifo- sóficas — un criterio que im pone d ar respuestas a preguntas com o estas: ¿C u ál es el problem a que afronta este filosofo ? ¿¿Ha corregido o m o& f icoífo sus Weas a fo largo de su octivM ad especulativa? ¿ C on qué argum entos h a d^ifer^<^i^'do sus p ropuestas? ¿M ediante qué argu m entos críticos h a considerad o que tenía que rect a zar teorías alter nativas? ¿C óm o se h a introducido en k herencia culturo1 dejada por los pensadores que le precedieron y en el contexto del pensam iento a él con tem p oráneo? ¿C uáles so n tas posibles problemas que h a de jado sin resol ver? L a respuesta docum entada a estas y parecidas pre g u n tas es e1 cam ino más ráp ido para con struir uno histork de las ideas filosóficos fo más posiblem en te objetivo, cien tífico, filológico y puntualm ente controk bk — una h ú tork por canco de las Weas fi- tasóficas en tas an típodas de aquellas H storias de la fitasofía en que e1 autor — creyéndose en posesió n de uno teoría filosó fico veráa- de t t , ata o Jutam ente verdadera, m con trovernble— se transform a en un juez que d icto sentencias de con deno y de ata o h ictan de tas fitó- sofos que tom o en consideractan.
6 . Y si la teoría m etafitasófica que equipara la rocionaHdad de las teorías filo róficas a su criticabiliik ci puede transformarse en manos d el h ^ to rk d o r de la filoso fía en e1 más eficaz m strum enco t a uris- iic o , de ella pueden obtenerse tam bién consejos útiles sobre cóm o k er un tex to de fitasofía: en caso de que aiín no ta conozca, ocúpese e1 lecto r m sm entem ente de investigar e1 problem o o tas problem as que e1 fitósofo, en este texto — traecse de un artícu1o , de un ensay o breve, de un ensay o quizás clá sico— ha tratado de afrontar y resolver. Só lo así, sólo s( se h a sid o capaces de defin ir e1 problem o afrontado
llegar a conocer las respuestas que grandes mentes de la humani dad han dado a problemas muchos de los cuales afectan a todos, a todo hombre y a toda mujer:
de nobis fabula narratur.
Y un sistema educativo que prohíba a un joven estudiar filosofía es un sistema que defrauda a este joven en las cosas más importantes producidas en la historia del hombre. Se es más pobre sin formación científica o sin instrumentos para disfrutar de las obras de arte; se es más pobre y se corre el serio riesgo de ser menos ciudadanos sin la conciencia crítica que un estudio serio de la historia de las ideas filosóficas es capaz de ofrecer.Llegados a este punto, topamos con una ulterior y acaso no evita ble pregunta: Ciertamente las teorías filosóficas son, en determina das condiciones, racionales: no pocos problemas filosóficos y las co rrespondientes teorías que pretenden resolverlos son de la máxima relevancia para la vida personal de todo hombre y para la conviven cia entre los seres humanos. En esta situación, el estudio de la fi losofía es una auténtica riqueza de la que ningún ciudadano, en su estado civil, debería estar privado. Ahora bien, ¿cómo estudiar la filosofía? ¿Hay un método, una
vía áurea
en que basarse para pro ducir una buena didáctica de la historia de la filosofía? Desde hace tiempo disponemos sobre el tema de una abundante literatura, en la que no es difícil encontrar buenos consejos y, sobre todo, experien cias ejemplares. Pienso, en todo caso, que precisamente sobre los pro blemas de la didáctica de la filosofía se debería oír seriamente a no pocos de aquellos profesores que, durante muchos años, han enseña do historia de la filosofía: el análisis de sus éxitos, de sus experiencias positivas podría seguramente constituir una valiosa brújula didác tica; y habría además mucho que aprender de sus fracasos, de aque llos esfuerzos que, encaminados a despertar y/o a incrementar en los jóvenes el interés y la pasión por la filosofía, han caído en cambio en el vacío, produciendo acaso resultados contrarios a las mejores intenciones.9. Por mi parte, después de cuarenta y cinco años de enseñanza de materias filosóficas, después de innumerables reuniones con pro fesores y estudiantes de nuestras instituciones, séame perm itido
someter a la atención y a la eventual grata crítica de los profesores de filosofía algunas consideraciones sobre la cuestión de la didáctica de la filosofía.
Insisto sobre el hecho de que no se dan respuestas si antes no se hacen preguntas. N o se comprende una respuesta, o sea el valor, el sentido, la relevancia de una teoría, si no se consigue ver el proble ma que ha provocado esa respuesta. Por eso entiendo que el interés por las teorías que los filósofos propusieron en el pasado y en el pre sente sólo se avivará si somos capaces de hacer ver a qué problemas grandes, o de cualquier tipo, influyentes pensadores dieron respues ta. Ahora bien, cuando muchachos de dieciséis o diecisiete años entran en clase, no son en absoluto
tabula rasa
, sino que son ya una «memoria cultural», tienen suVorverstdndnis
,'^s decir su «pre-com prensión» hecha de un tejido de opiniones o «pre-juicios» sobre la fe, sobre la política, acaso sobre este o aquel partido, sobre la cien cia, sobre los comportamientos morales, etc. Son una «memoria cultural» formada por opiniones que les han sido transmitidas por sus padres, por sus familiares, por las conversaciones con amigos, por los profesores, por las lecturas de libros de texto o también de algún periódico, por tantos discursos y mensajes transmitidos por la televisión. Pues bien, lo que yo he hecho generalmente y creo que es oportuno, o más bien necesario, ha sido oír a los jóvenes que la vida nos ha puesto delante en los bancos de una clase: oírles sobre problemas suscitados, por ejemplo, por un choque político presen te en el país, sobre cuestiones tales como la manipulabilidad o no, de los embriones, la eutanasia, el aborto o la procreación asistida. O ír a los jóvenes sobre estos problemas, fomentar la más abierta y acaso animada discusión entre ellos — sólo así podrán darse cuen ta de la importancia de las distintas teorías filosóficas de la ética. Y problemas de carácter ético y político saltan en las controversias relativas a la integración de aquellos «extranjeros morales» que son los emigrados Sobre tales cuestiones los jóvenes ya tienen opinio nes, con frecuencia confusas y superficiales, aceptadas con indife rencia o acaso defendidas con ardor. H an oído hablar, tal vez en familia, de multitudes de personas que se dirigen a las medicinas al ternativas; oyen o leen el horóscopo, ven magos que se asoman a lak teoría, fund am en talm ente en t a aien ck s toaibles, y no sólo en el k s, y en k inevitable aparición de consecuencibs no intenciona das de acciones h umanas m ten ctan a .a s ; ex perienaias personales, narrad ó n de ex p eriencias ajenas, casos M stó ricos d e fracasos de proyectos y planees bien pergeñados pueden convertirse en temas de reflexión fitarófica so bre esta teim r ica y perm itir a1 m enos m tm r que e1 h om bre no es om nipotente m om n r a e n te .Y reflexionet fita- tó fícbt ofrece tam l^ién otro proverbio — rmck o de k epistem ología f^ b ilin a — según e1 cua1 «errando se aprende».
1 0 . Pues b ien, precisamen te b asándom e en tas que con tidero m is errores, com et e os esp ed alm ente en ios co m ienzos de m 1 carrera do cente, y basánctam e tam b ién en tas que sigo consi. e ran. o m is acier tos, m e perm ito sugerir que el prim er paso en k ensef o nza de k fi- iosofíb puede y .e^ e consistir en k exp lo rad ó n de k s o p in iones y de tas problemas que se ag itan en k m ente de tas jóvenes. Por tanto, con e1 pretex to, por ejem p lo, de k C scustón de cuestiones det a t i- dbs en k más am plia sociedad, de razonam ien tos que se producen en tre tas propios m u cliachos, de respuestas que éstos d cn a pregun tas . e 1 profesor de fitaso fía o tam bién de otros profesores, a tas estu c antes se tas m v iib, se tas ^i^ttm u ic a expresar abiertam en te sus Meas y a plantear tas problemas que consi.e ra n más urgentes. E1 profesor guiará con esmero y eq u iiibrio estas C scustanes sobre temías ^ 1 ! ticos, éticos, relig iosos; corregirá actitudes superficiales o d o g m ^ti- cas y agresivas a s c i en d o , con am abUMad, instancias contrarias a certezas proclam adas, etc. E n una palabra, escuchará a sus es t u c an tes con e1 may o r respeto, tas conocerá m ej or y, resquebrajando cer tezas inaonsistentes, tas con d u cirá casi de k m ano a tropezar con k d uda. T o do profesor conoce ocasiones prop ias para este tipo de im presd n d ib le k bor didáctiab. Y m k ando h acia atrás, pienso que no ha sMo en absooi^t^-o o <o perdido el em pleado en discu tir con tas estudibntes, en haceries . s currir entre ellos, en msinuar en su mente e1 zarpazo de 1a d uda. E n iienc o que si en este trabajo se em plean algunas sem anas, esp e c k lm en te a1 prin cipio de 1a ensef o nzb de k fi1o to]Fía — pero tam b ién posteriorm ente, tanto en e1 prim er bñ o com o en bñ ot tu cetivos, siem pre que se vea su o p o oru m cka — este
un am c uta de Sacvem ini o de D on Sturzo; la idea de Estad o de un ju^r^j^si^o nazi com o Clorl Sch m itt y pasajes tom ados de L á c em ldrr<:tir de H ans K ek en.
C reo que los profesores no precisan de uk eriores ejem plos de este en foque de k enseñanza de k filosofía, que perso n alm en te consi dero razo nable y cuya práctica me ha dado no pocas satisfacciones. Ab ierto a o tras prop uestas, digo so lo que no m e parece aceptable k idea de que ios m anuak s de fitaso fía deban ser ta más co n cisos po- siMe por la razón de que «n o to do se puede hacer». T o do no se hará nunca m podrá hacerse. Pero ta que realm ente im porta es que: lo q u e se hade, se haga y pueda hacerse bien; que e1 lrin e trrio de m ayor m - teres de nuestro estu & ante o de varios estuc antes no sea im practi cable; que, por ejem plo, si se está más in teresado por k h m o rio o por k fitasofía de la ciencia, o Men por cuestiones de fitasofía p o lí tica o de fitasofía de k religión, o por cuestiones de fitasofía de1 arte, el estudiante pueda en con trar en el m anual de M storio de k fitaso- fío una exp osición de tas problemas adecuada y ck ra y no una exp o r t a n entum ece r y a m enud o incom prensible de tas conceptos y de las teorías que más ta m teresan y que constituyen estaciones no desdeñábles del itinerario em prencdido y que desea Revar a cabo.
1 2 . Y una ú ltim t consMerad ón . A u n qu e no es fá d l ded r cuál es la manera m ejor de enseñ ar filosofío, no es d ertam ente c íFí<^í.( de cir cuál es la peor. H e aq uí al resp ecto una op inión de K orl Popper: «L o que defino ^om o “m etodo p n m ajlzcíe’ para enseñar fitasofío, y que podría parecer el ú m co posible, cons^ te en dar a k er a1 prin cipiante que su ponem os no esta al corriente de de k historio de las concepciones m atem áticas cosm ológicas y en general cien tíficas, así com o p o líticos, k s o ta as de grandes filósofos; es ded r k s obras de Platón y de A rictc:t d ec, de D escartes y ^ ^ n ^ de Berkeley, H um e, K ont y M(11. Pero ¿cuál será el efecto de sem ejan te curso de k ctu- ros? A n te el k ctor se abrirá un m un do nuevo de a fomzcc/ones sorpren dentem ente su t ik s y am plias, a un niveí extrem adam en te elev acta y ará uo. Se encontrará ante pensam ientos y argum entos que a veces serán no sólo de C fícU com prensión, sino toles que k parezcan irre- k vantes, pues no logra descubrir a q ue se refieren. E 1 estudiante,
quien merezca k pena h abk r. Pero tas filósofos deberían saber que no so n más sem ej antes a D ios que tas demás h o m bres.» Y esta es una b uena justificación de1 estucho y de una enseñ a n za o -íd oa dLe„ k h istoria de 1a fitasofia.
lim era
parte
L a l ó g i c a d e l r a z o n a m i e n t o f n i s ó f i c o
L° importante no vs dtmarcar entre l° que vs empírico y l° que no l° es, sino entre l° que es racional y l° que es bracio nd , c - ttc l° que es cn/i1c° y l° que no l° es.
CapWo
p rimero
¿S o n r a c i o n a 1e s s o l o k s t e o r í a s c i e n t í f i c a s o l o s o n t a m b i é n la s f i l o s ^ c as?
I. UNA TEORÍA NO CARECE DE SENTIDO POR SER METAFÍSICA Ex isten k s teorías científicas porque existen problem as cien tíficos. L a hi sto ria de tas problem as, de k s teorías, de tas controles em pí ricos de esas teorías y, por tanto, de tas errores descubiertos y s lim c- nados, de t a disputas más (. u ras entre A f erentes enfoques teóricos, de una m strum sn ted ó n cbd b vez más refinada y poderosa — son m - gredientes que constituyen k h istoria de k cien d a.
Pera/unto a¿e hutorrn . s k aim aie, y e menucb en rsZeczó'n con ésta,
ex iste tem M m U hh toñ a . e losc r oblsmasf iossof i cos, de /as tson asf i l o-
Síf c o s , . s argumentacionesfilo sóofica — tes dec)1r ex iste k h istorCa
de k fitasofk .
A ñ o ra ^ s n, ¿q ué tipo d s cussttanes, ds teorías y de argum enta ciones so n 1as filosóficas? L os problemas cien tíficos rsci1bs n solucio nes con trok M es m sdiants s 1 recurso a tas «h echos»; y en k con tro- k b ü ic k d m sd iants tas hechos — y por tanto sn k falsifiaabiUdad— consm s k redonaH dad de 1as teorías cien tíficas. L es teorías fitasó- ficas (s(obre k ex ^ ten cie o no existen cia de D ios, solare e1 sen tido o falta ds senti. o ds k historia, solare k Htarted o no ds tas individuos, so ta e k mejo r fo rm a de E stad o , por ej em p lo) no so n fe k ificaMes m sd iants tas hechos, puss si /o f í e ren, s e /en cisntif icasy n o f9Cosó-
f ic as. Sien do esto as^ ¿q ué c1. ^ ds problem as so n tas problem as
fitasóficos? ¿lEn quití puede consistir k rectanaj1d ad ds 1cs teorías fi- tasóficas qus, precisam en te sn cu anto filosó ficas, so n m fe^ f i ceMs s m sd iants tas hechos? L os p roaism a fitasóficos so n Scheénprobleme
y las teorías filosóficas
Scheinsátze,
dirá R. Carnap: problemas apa rentes o pseudoproposiciones sin sentido. Tal Fue el veredicto de los neo-positivistas.Pero ¿es realmente esta la situación? ¿Es que no existen
proble
mas filosóficos auténticos
? ¿Es que lasteorías filosóficas
no son otracosa que desahogos del alma, sofismas de nuestras pasiones, frases traídas por los pelos que vagan en la noche de la arbitrariedad? En una palabra: ¿son o no racionales las teorías filosóficas?.Y, si lo son, ¿en qué sentido lo son?
La racionalidad ¿es sólo predicable de las teo
rías científicas
?
Para hacer más claros estos interrogantes en vistas a una acepta ble solución del problema relativo a la racionalidad o no de las teo rías filosóficas, conviene tomar en consideración la posición crítica adoptada por Karl Popper respecto a los neo-positivistas vieneses. En efecto, al contrario de los neo-positivistas, que — con su
princi
pio de verificación
— pretendían trazar una demarcación entre el lenguaje
sensato
de las ciencias empíricas y el lenguaje — conceptos y teorías—insensato
(carente de sentido) de las metafísicas, Popper no propone uncriterio de significancia,
sino más bien un criterio para «distinguir entre las ciencias empíricas por un lado y la matemática y la lógica, así como los sistema “metafíisicos” , por otra».1Las ideas metafísicas son totalmente
significantes
.2
En unaóptica
psicológica
se puede sostener que el descubrimiento científico es imposible sin la fe en ideas que tienen una naturaleza puramente es peculativa. Además, ideas en otro tiempo empíricamente incontro lables fueron posteriormente controlables. Y así es como — escribe Popper hacia el final de la
Lógica del descubrimiento científico
— no sotros podemos obtener una imagen modelo de la evolución de la ciencia visualizando «las diversas ideas e hipótesis como partículas suspendidas en un fluido. La ciencia controlable es la precipitación de estas partículas sobre el fondo del recipiente: las partículas se de positan en estratos (de universalidad). El espesor del depósito crece con el número de estos estratos cada uno de los cuales corresponde a una teoría más universal que las que están debajo. El resultado de este proceso es que a veces ideas que antes fluctuaban en las regio nes metafísicas más altas pueden ser alcanzadas por el crecimientode la ciencia y, puestas así en contacto con ella, depositarse».3 Y, por otro lado, Popper está convencido de que «no pocas doctrinas meta físicas [...] podrían interpretarse com o hipostatización de reglas metodológicas».4 Así sería para la exigencia de
objetividad científi
ca
vista como «la regla según la cual en la ciencia pueden introdu cirse solamente afirmaciones para las que pueda ser posible un control intersubjetivo».5 Y así es para elprincipio de causalidad
que Popper transforma en la regla «según la cual no debemos abandonar la bús queda de leyes universales y de sistemas coherentes de teorías ni de bemos renunciar a nuestros intentos de explicar causalmente cual quier tipo de evento que podamos describir. Esta regla guía el trabajo del investigador científico».6 Ciertamente, queda el hecho — sub raya Popper— de que para todos los sistema «metafísicos» vale que «nada es más fácil que construir cualquiera de [tales] sistemas [...] compatibles con un sistema cualquiera de asertos básicos acepta dos».7 Esto significa que no son suficientes instancias «verificacionis- tas» para hacer empírica, es decir científica, una teoría; una teoría es científica si es falsificable. Las teorías filosóficas son, pues, significan tes aun no siendo factualmente falsificables.2. EL ENFRENTAMIENTO DE CAMBRIDGE
ENTRE LUDWIG W ITTGENSTEIN Y KARL R. POPPER SOBRE LA NATURALEZA DE LOS PROBLEMAS
Y DE LAS TEORÍAS FILOSÓFICAS
Asumiendo el principio de verificación, los neopositivistas preten dían trazar una línea de demarcación entre el lenguaje dotado de sentido (el de las teorías científicas) y el lenguaje carente de sentido, por ejemplo el de las teorías metafísicas o de las creencias religiosas. El popperiano principio de falsificabilidad no va en absoluto en esta dirección; es más bien una propuesta encaminada a demarcar entre ciencia y no ciencia. Y el lenguaje no-científico de las teorías filosó ficas, afirma Popper, es perfectamente significante.
La posición de Popper respecto a la metafísica no dejó de susci tar perplejidad entre los neopositivistas. Estas críticas, sin embargo,
no tura eron a Poppsr, quien ye sn 1 9 4 9 si no entes, em pleó en sus k cck nes 1a expresión «programa de investigación metafísía ) ».S M ien tras tanto, a principios deJ añ o académ ico 1 9 4 6 a 7 , í ^^p p c e e/ñbbó une m v k cd ó n deJ secretario de1 M o rd V ences C 1l a ds C a m bri. - ge para 1eer un ensayo so ta e d erta «perplejidad m etafísk a». «E re evi dente — esc rita Po ppsr sn su au tob iografía m tek ctual L a [bbúsque- . a sinf i —— [...] que se tratat a ds une form ui^cii^n ds W ittgénstéin, y que tras eüa se escondía k ts^ s f i k sófiaa . e 1 propio W ittgsnstein, segú n k cua1 en filosofía no ex k ten problem as, sino sólo perplej ida des lm gius ticas.»9 Resueltamente con trario a esta tstit, Po ppsr acep tó e1 desaifío: eligió h cMcr solDre e1 tsma: «¿Existen problem as fil o só ficos?», e m k k su éx p ossd ó n, ds form c un tanto jocosa, diak n d o que, el negar k sxists n d a ds problemas f i k sófiaos, quisn quisrc que h u bisse escrito k m vk c d ón h abía to m a .o posición solare k cusstió n creade por un gen u ino problem a f i k só fico.1^ «Pero entonces — re- c u e r .a Popper— W ittgénstem Cn iervino de pronto y en voz alta, y, así m s pareció, con ralbia, dijo: “E1 Secretario ha hecho sxaccamen- ts k que se k dijo que f o d era. H a actuac k bajo m is m struaak nés.” Po r m c partee, no h iaé ceso y proseguí m c éxp o ssd ón; psro su ced o que algunos ds k s a .m ira d o res ds W ittgénstem , entre k s p resen tes, se dieron cuenta y tom aron m c o ta erva d ó n , in terpretada com o una b rom a, com o un grave reproche el ^ c ceeacio .»11 E n todo ceso, Po pper prosiguió cfirm cn . o que, s1 no sx^ tsn problemas filosó fi cos, él ck r tam ente no podía ser f i k sofo y añ ad ió que, com o con tantea frecuen cia k s h o m b res se entregan ds m anera im prudente y acrírica a so luciones m sosts m M es para m u c to s y acaso para todos k s problemas f i k sófiaos, está entonces su ficien tem ente ^^i^s^tífic^adc k sxisten d a de filcsofos. Y entonces W ittgénstéin salte ds nusvo, m - tsrrum pe a Po ppsr y h abia largo y ten ^ o solare 1cs perplejid ades lin güísticas y sota e 1a no sxisten d a ds problem a f i k só ficos. D s n u s vo, Popper: «E n s 1 m o m ento sn que m e pareció más oportun o, fui yo quien k m ié r r lm c í, presen tan do una Hsta que h aa íc prepara d o de problemas filosó fiaos, com o: ¿C o nocem os k s coses a trevés ds k s sentido? ¿O b tenem os nuestro c o n o d m ien to por inducción? W ittgénstein k s rechazó d id éndo que so n problem as lógicos más que filosóficos. P1anteé entonces s1 proalém a ds si existe s1 Cn iin Cio
poten cial, o acaso t t m ° ién d ^(^tual1, p i° 0 lt m t que él rechazó com o m atem ático [„ .] . R ccordé luego tas pio01tm ac m o rales y d prnOk - m a d v 1a vaM vz dc 1tc normas m o rales. E e t o nces W ittgtn t td n, quc estoo o sentad ju n io a k ch m t n t a y ju gu eteaba e t r n osam en te c o e v1 atizador, que a veces uso0o com o b atuta dv d irector dv orquesta, para subray ar cuc ofirmod o n ts, me k nzó v1 desa]fí°: “ ¡pon un t j tm - plo dv regla m o r ° !” Lc repliq u é: “ ¡N o am enaces con d otiz tctor a 1os con feren ck ntts m v k odos!” Tras dv 1o cua1 W ittgtn std n, t nfare- cido, 1anzó d a tizador y y se fu.e a ana o un p ortazo.»1”
po p per está dispuesto a reco nocer que holsít ia n a C t m b iia a r c o e k idca dv provocar a W ittgenctd n y co m batir 1a idca dv éstv dc quc no existcn p r° blt m l s i Iosóficot. C o n fitsa, sie emOaigo, que fríe r l ra é^un a t ° i r reta tener que constatar que W ittgtn std n fríe m co- paz dv c o m rrrn a e r una b ioml■ «Sólo más tarde — td m k t popper— caí vn 1a cuenta dc quc ta1 vcz él com pren d ió ira lm en tr 1o 0ío m o y que p io b tb 1 tm tn tt íu v vsto 1o que k m o 1cstó . pero , t u nquv q uise afrontar m 1 p io b 1 tm l dv un m o do un tonto jocoso, tom é d asunto co e 1a mayor serie^n^ ac aso m áó quc d r i ° r i ° W ittgtn std n, yo que, cn a t fin itiv l , é1 no crek c e k existen cia dc verdadcros problemas filosóficos.»13
Así, pucs, W ittgtn s ttm abando nó 1a cal1a, pero 1a d iscusió e prosi guió. B t rtana R ussdl. fue uno dv 1os m tvrlocutores m ás destacad os y B rd t hw oitt f^!li^iitó a po pper por h a °e r sid o «vi ún icn que se holjío « reviíta a in ttiiV M r ii a W ittgtn s ttm dc 1a m ism o m a e ria e e quc c1 r in r in W ittgtn std n so l k in ttiiu m p ii a cu U q u itr otro».14 A l d ía siguiente, d u raett v1 viaje dc retom o a L ond res, cn v1 mi smo com par- t1m 1tn tn de1 tren encuen tra a d os estudk e tes, un cltico que k ú un 1l0In y una chico quc k k un periódico dt izquierdo. «D e pronto, k chica pregunta: “ ¿Q uien vs este K t i 1 popper?” (Luego supv que cn d periódico h t ° ía un ataque a L o soded a d o ^ ’v t a) .»15
La h isto iit de1 en frentam iento en d Q u0 dv Q tn c k s M orales no acabó c e d trtn dc C tm O rida r a Lo n dres; sv um^’^irtió casi in m t- ^ t^ en tt c e objeto dv O cu rsos pron u n ciados al tu n tú n .16 «A i poCo tiem po — recuerda popper— m e sorprend ió re d b ir uno carta fech ada en N ueva Z e ^ c t a cn k quc sv me preauntaOa si tra d m o quc W ittgtn std n y y o ha0íamos llegado a 1as manos, am ° os armodos
-alá se halaía üenado, holaío más personas que siüas: «la atm ósfeta estaba cárgádá de expectación [...] . ej conferenciante era vienés, com o el presidente del cítcu1o , e1 profesor W ittgenstein, pero todos sahían que era resueltam ente co n trario a1 enfoque basado en el lenguaje de su com patriota. B roithw aite, que conocía a Popper, preveía f^lego- artifici d es, una situ a d ón tensa. ^ W o corridp k voz: por fin algu ien cápaz de h acer frente a W ittgeectein y que no se dejaría aplastar por aq uella m áquina moléficc».^ Popper — dicen E dm onds y Eidm a w — miro alrededor: Ew ing se ata 1á- bota-; " ^ sdom lee, seguram en te un periódico de cá^•eia-; fra ith sonríe con ak e alentador; su m ujer deja ba de cruzar k s piernas." U rre^ u dk nte que parecía extranjero se m o vía a disgusto en k siüa.23
¿ . W ITTGENSS^I^II^: «POPPER, USTED SE EQUIVOCA ... SE EQUIVOCA»
E1 com k nzo de la con ferencia de Pop per con tiene ya el n f o k o de su concepción: quienquiera que haya form u l o el tema de k m w to- ció n ál C l ub ya holaía tpm0<cp posición respecto a un problem a fi- iosó flco, pues d rciir que los problemos fita-óficp- son «perplejidades lin güísticas» o «rompecábezá-» es sm~más uno idea fitarófica. W (tt- genstein, com o recuerda el propip Popper, -a]lcá en O f e nsa del secre- tarip que halaía enviad o \a snvitociió n, form uk d a , obviam ente, por m d ^ r i ó n del presidente del C 1l t , es decir el propio W ittgenstein. El -ecretarta, W asfi Hijob, era un d um no de W ittgen-tem . Pues bien, «agrade d do por el rápido, feroz y directo contraataque de su O f e n sor, el secretario verbaliza furtasamence, tratando de estar a lá d m ra de1 fuego cerraO de k s intervenciones, de lk- voces que ^ b k n de tono y se superponían unas a otras, com o o k s que se estrellan robta- sam ente contra \c playa:
Popper. W ittgen-tein y su e^cuelá no van m á- allá de tas p relim i
nares, algo para ta que reivindican el cicuta de filosofío, a tas m ás m - portan tes problemos filosóficos [...] han puesto ejem plos de dific ul- ted cuya solución exigía estuc os más profundos bajo \c superficie del lenguaje.
Wtttgenstem : k m atem ática pura o k sociología están 11enas ds
problem as.
P ú t ó cw poco aonvendcta ds tas ejem plos ds Popper. A tm ó sfera témase. ^ só lito n ivé1 d e díscusión. Se alzan m uchas v o ces.»27
'Vfittgenrtein, d urcnts 1as discustanes sn s1 C il a, solía em plear é1
^tiza<^í^r pere subray ar sus ex presiones. Y aq uella ta r .e seguía ut:^^1i- zánidolo, tra tan .o ds inieriu m c ii a Popper, y ta agite, ta cgitc, ta agi te m a rc a n .o e1 riim o ds t a sí1ea bt: «P<oppsr, usted se equívoca», y ta ag ita, ta ag ita... «¡SE E Q U I V O C A !».25
S. w i t t g e n s t e i n: «u s t e d s i e m p r e m e h a i n t e r p r e t a d o
MAL, RUSSELL.» RUSSELL: «NO, WITTGENSTEIN, ES VD. QUIEN LO EMBROLLA TODO»
M ien tras tanto, «sin que naC e ta adv irtiera, s 1 fuego se ^ I bía apega do casi com pletam ente. N o im p ortaba. E star sn aquella reunió n sn aquel m om en to era com o estar en un mv e r n a .e ro, atrapado p o r 1as 1íanas. C o n tod o aquel iora el1]1no dé voces raMoses, 1as continuas m - tervencío r^es dé 1os es t u c antes ds W ittgenstein, 1a m l li iiu d nunca antes vísíc, 1os que estab an alr e .e ctar (ia “i c c ice^'a”5; agolpandose p arb no perder m siquiera una m tervenció n , s 1 p ú a liaG ere p resa ds una csgacio re co n fustan».26 W ittgenstein arroja al suelo s 1 atizactar y se pone dé pie, y ta m ^ m o hace f o u selL «E n un repentino m om en to dé silen cio, W ittgenstem 1s dirige k pala b ra : “ U sted siem pre me he in terpretado m al, R usseU” — p ron u n cio “Jrussell”— , con un so n id o casi gutural. L a voz ds ^ ssell sra más alta dé 1o ' o m d : “N °, W ittgenstein, es usted quien ta em brolla todo. Es siempre así.” WCíí- genstein salió dando un p o raazo.»27
R-u.^1 !1 éstba e d id en do algo a p ío p ó síío ds L ocke. f o ak hw aite, con su haa iitue L cortesía, h abía peC do a Popper que pusiera un ejem plo dé c íin c ic io m ora1. C o n 1a im agen de1 atizactar ante tas ojos, Po pper p^ o esté ejem plo ds regle m oral: «N o amenazar co n s 1 atiza d o r a tas con ferenck ntes m v itados.» Sigu ieron una r eve pause y algunas carcajadas. X luego tuvo lugar una tran qu ila C scusión. «A l guien, ev iden tem ente un partidario ds W ittgenstem , h izo a Po pper
una pregunta con el fin de pillarle por sorpresa: “los experimentos de Sir Cavendish ¿pueden considerarse ciencia, ya que se realizaban en secreto?” “N o”, le espetó Popper, y volvió a rumiar sobre su en contronazo con Wittgenstein. Russell llegó a la conclusión de que había ganado él. ¿O no?»28
6
.
¿POR QUÉ PARA RUSSELL Y POPPER LA FILOSOFÍA NO PUEDE RESOLVERSE EN EL ANALISIS DEL LENGUAJE? Edmonds y Eidinow tratan de suscitar algunas dudas sobre el «embe llecimiento» que Popper habría hechopro domo sua
al recordar su enfrentamiento con Wittgenstein en Cambridge. Pero más interesan tes son sus consideraciones acerca del papel que en el asunto habría desempeñado Bertrand Russell. EnM i vida en filosofía
escribe Russell: «El primer Wittgenstein, al que conocía íntimamente, era un hombre dedicado intensa y apasionadamente al pensamiento filosófico, profundamente consciente de los difíciles problemas cuya impor tancia advertía lo mismo que yo, y en posesión (al menos así lo pen saba yo) de un auténtico genio filosófico. El nuevo Wittgenstein, por el contrario, parece haberse cansado de pensar en serio y da la impre sión de que ha inventado una doctrina capaz de hacer innecesaria esta actividad. N o creo ni por un instante que una doctrina que tie ne estas melancólicas consecuencias sea verdadera.»29Russell valora así el movimiento analítico en su conjunto: «La doc trina, a lo que yo entiendo, consiste en sostener que el lenguaje de la vida cotidiana, con las palabras empleadas en su significado or dinario, basta para la filosofía, y que esta no tiene necesidad de tér minos técnicos o de cambios en el significado de los términos comu nes. N o puedo en absoluto aceptar esta opinión. Soy contrario a ella:
a) porque no es sincera;
b) porque puede excusar la ignorancia de la matemática, de la físi ca y de la neurología en quienes sólo han tenido una formación clásica;
c) porque algunos la presentan con un tono de beata rectitud, como si la oposición a ella fuera un pecado contra la democracia; d) porque convierte a la filosofía en algo trillado y superficial; e) porque hace casi inevitable que se perpetúe entre los filósofos aque
lla actitud confusionaria que han tomado del sentido común.»30 En síntesis, Russell cree que los filósofos del lenguaje ordinario practican la mística del uso común;31 y no puede aceptar que el len guaje común sea considerado como el banco de prueba de cualquier otro lenguaje. Ciertamente, en el lenguaje común ni queremos en absoluto «pararnos a discutir del sol que nace y que cae. Pero los as trónomos prefieren un lenguaje distinto, y yo sostengo que un len guaje distinto es también preferible en filosofía».32 Así, pues, Russell, en primer lugar, ataca la filosofía analítica, porque considera que sig nifica la exclusión de todo lenguaje técnico, y por ello compara al «filósofo del lenguaje ordinario» con Carlostadio (que una vez abra zada la herejía abecedaria, buscó la verdad en labios de los hombres más ignorantes del género humano), con Pascal con^usjirazones del corazón», con Rousseau con su «noble salvaje», conToktoi, q\ue pre fería
La cabaña del Tío Tom
a la literatura más sofisticada.^3La otra acusación que Russell lanza contra la filosofía analítica es que le parece que es «una disciplina carente de relieve y de interés. Discutir hasta la extenuación qué entienden los tontos cuando dicen tonterías puede ser divertido, pero difícilmente puede ser interesan te».34 «Estos filósofos — prosigue Russell— me recuerdan aquel co merciante al que pregunté en una ocasión cuál era el camino más corto para Wincester. Él gritó a un hombre que estaba dentro de la tienda: — El señor quiere saber cuál es el camino más corto para Wincester. — Sí.
— ¿El camino más corto? — Sí.
— N o se.
Quería conocer con claridad el sentido de la pregunta, pero no tenía interés alguno en responder. Esto es exactamente lo que la
pueden ser verdaderos en sí' mismos: sólo sirven e1 lenguaje hum a no descriptivo y crítico. N uestro objetivo no debería ser an alizar sig
nificados, sino ^ scar vercW es in teresantes e im p o n a n ies, es decir
teorías ven aderas.»71
L a fifosofia no se hace para m anifestar k s propias a l alidacic i ;t 2 rn puede transformarse — com o quería W ittgenstein— en una espi d e d s terapia en cam in a .a a resolver k s perplejidades filos^ aas. «Para m í, en su o b ra más tardía, W ittgenstem — afirma Popper— no m & có a k m osca s 1 cal c i no para sahr ds k t a teüa. V eo más f r en en k m osca incapaz ds h m r de 1a b otei1a un im p resionante retrato d eJ propio W ittgenstem . W ittgenstem sre un caso w ittgesteim ano, io m ismo que Freud sra un caso freucüano.»43 En fifosofia, edem ás, «n o deberíamos nunca t r a t a ds ser más precisos y exactos ds io que exija s 1 píG alem c en cuestión».44 R nalm ente, Popper es resuelta m ente con trario a quienes defienden 1a fifoso fía com o expresión . e 1 espíritu deJ tiem po. «E stb es una Mea hegeliana que no résísts a k crítica. H ay modas en fifosofía, com o existen sn 1a d end a. Pero un ^i^tér^t^ic<c ^ scador ds vsrc k dss no seguirá k s modas: . e sconfiara, de el k s y, si llega s1 caso, tam lDrén sabrá, a cm batii k s .»45
7. ¿FUE LA «DISPUTA DE CAMBRIDGE» RESULTADO DE UNA CONSPIRACCÓN TRAMADA POR RUSSELL CONTRA WITTGENSTEIN?
Así, pues, R ussen está en tota1 desacuerdo con k idea ds fúoso fía de1 segu n do W ittgenstem . T am b ién Po pper rechaza esté en foque fi- 1GSó fíaG. Pero, a d iferend a d e R ussel1l, dssds é1 p rin cipio hab ía to m ado sus E stancias t a n t ó n resp ecto b1 prim er W ittgenstem , s1 deJ T>rctuiLit logico-philotoficut. Puss Men, ¿fus ^ á n .o s s sn esta su opo sició n a W ittgenstem com o R usseü y Popper organizaron s 1 en fien- tam k nto d e C a m b ridge? M ás ex p lícitam en te, ¿fus R ussel]1 quien m d tó a Popper «a t a tirse por 1a ceuse deJ sabvam ento ds 1a fifosofia d e 1a caída sn é] parloteo de saló n ?»46 T al es s1 in terrogante que D a- v cd E dm onds y j ohn K . m ow se plantean en é] úli Cm o aa(cítulG de su Htao solpre L b disp u to de Cambridge .Y se io plantean j*unto a f r or
maturá/ez» de ^ prob/em c-y de /ac teoríc s fHosóficásy c^ re lac mo^k- //¿^c1 - de rczn eair y argumentar en flAcofSa.
8. RAl'CES EXTRAP^LOSC^ ^^ . DE LOS PROBLEMAS FILOSÓFICOS
L os problem as fitacóficoc ce resuelven d icolv iéndo\oc: «La idea de m uchos filósofos, y de m odo particular, a ta que parece, de ta- w itt- gensteinianoc, es — eccrtae Po p p er— que -s un problem o es so lub1e, no es posible que se trate de un problem a filosó fico.»52 Po r e\ contra rio, prosigue Popper: «C onsidero que existen problem as filosóficos y que algunos yo tas he resuelto .»53
Ya en otra parte propusim os una Hsta E stan te decaUa^ ou nque no sictem át k a y ohvk m ente incom pleto, de problem a- filoróficoc. T am bién podem os preguntarnos: ¿C o nocem os k - colara c través de ta s ^<^i^tid^o^? ¿ O b tenem os nuestro c o n o d m ien to p o t m d u cci cm? ¿Existe e\ 1n fm 1to poten cial y acaso tom l^ién e\ actua1? ¿Pueden k s normoc m o rales fundam entarce rad onalmente? ¿Exi-te o no D ioc, y \a realidad en su tot»lid»d se red uce a \a realidad em pírica? ^Obe dece \a h ^ to tk hum ono a leyes m etactaMec (de decaden cia, d e pro greso, cíclicas)) o Men no tiene sentráo alguno, o tsene sólo e\ ^<^i^t^iido que \e da cad r uno de nosotros? ¿E s Wbre e1 h o m t te o e-tá determ i nad ? ¿E s e1 h o m t re alm a y cuerpo o sólo cuerpo? ¿Su destino se resuelve com pletam en te en eate bajo m u n ^ o es h'cito es(perar en una «n ueva tie rto y un nuevo cielo»? ¿C uáles so n, -s ex isten, \os fun damentos de \a dem ocrad a? ¿Puede e\ c o n o d m ien to hum ono alcan zar k verdad con certeza? ¿Pueden fundamentarce ro d o nalm ente k - normac m d icadac en lrs d m m toc fo rm.ú k d onec de\ derecho notu- rcl ? ¿E s únsco e1 m étodo de \a d encia o existen v arios m étod o s? ¿E s e1 determ im cmo uno teorizod ó n aceptable? ¿Está \a razó n de parte de1 realism o o de \a de \os idealistas? ¿Q ué sig n ifico «cer rad o n ales»?
E stos so n, en un orden casual algunos p r» tlem ásflSpspflcos que han tem do y tienen resp uesta en teor/aa fü o sóficás com o: vorias teo- dsceas o A f erentes fo rmoc d e oteícm o; an tropologías filo ró ficos; fitacofíos de \a M ctot^ teorías de\ E ctado y de! derecho; d octrm oc
m o rales; cosm ologías; g eo seologías; teorías de1 co n o ciM itn tn cien tífico. Sem ejantes teorías fitaróficos no han. surg ido ni surgen por ca sualidad. En térM m os generales, tit n t n ra/rec ttxtrad>;- it j c o ■— por t j t m p ta, «cn 1a m atem ático o e e 1a cosm o lo g ía ~e e 1o p o lític a cn 1a religión o ee k v ia l social».54 «Los gcn uinos problem as fitaróficnt — sigue dicien do Popper— cstán siem pre radicad os en urgentes pro- b1tM as ex ternos a 1a fitatnfía y desap arc cc e si tatas raíces se m alo gran »^ Sv troto dr teorías que surgen para resolver problemas urgen tes, a M t n u fo k>s más urgentes; so e teorías que fo rman d . tejido de la h k t nrio de .a fitatn fía pero no pochas dc el k s m -fo rmon (don for ma) a .a ¡ dstork hum ano.
La verdad es que «to dos tas h o m ta ts y todas k s m ujeres soe fitó- sofos».56 Todos nosotros vivim os m m ersos en M eas o «prejuicios» fitasó ficos (so bre D tat o so °re .a no existen cia de D ios; so °re rstr o aquel sentido o so°re .a tnto1 ause n c k dc sen tido dc .a Msto rio; so ta e t 1 d estino to ttím e n tt M v n a l n ° o ub i-aM un^ - n de1 h o m °rt; so ta e r 1 con o á M it n tn; so ta e c1 tipo dc E stad o; sota e d :fv n a l M rn- to i t d onat o no dc tas vatares, t tc .), teorías cn e frecueircia acep ta das dc un m odo in con tcientt. T a1es teorías so e «p rej u icios»— o m t - nudo de .a m áximo im pnrtt n c it para .a v id a dt .as persona—— que pueden resultar p crjudiciolcs precisam en te porque sv profesan si- , un exam en crí/t1cn. por c o n tia u itn tt — ofiiM o Popper— «constitu ye uno justificación dc .a existen cia dc .a fitasnfia profesin -o l c1 que cva necesario que haya h o m a res que v x tim/ntn críticamim U vctac teorías, extt n d id ot v in fluyentes».57
En sín tesis, se quiero o no, todos vivim os in m ersos cn teorías fí- tasó ficas: c1 h oy un p ez a ic tt uno senten cia, .o ¡a c e o asá]ndose en un presupuesto puram ente m etafísico , es decir cn t 1 supuesto dr que d noMbrt vs cop/az dv c^im^rvndvr y ele querer, ta1 vez u n to a1 juzgado haya un psicoan alista que cm do a uno persona que sufre dc angus- tk y 1a curo dando por supuesto que t i ^ojM^re vs so í’ncnnsc/vntr. N uestras elecciones p olíticos, .as ideologías de tas partidos im p li can imágenes de1 h o m o r t , concepciones de .a justicio, ideas dc H- bertad, v m oees dc .a M stork . Y todos sabem os que k T irria ts tá t a ñad a en sangre en n om b rt dr Meas m etafístaos, dc MttofásíUos ele /° ^ ngre o de 1o rozo, o de mvíoÍÍsíCos de clases ce posesión de supuestas
vercLides u^w /uíus, . e sup uestos senti.o s . s ]u fastoribuustos e m d ucta- alss, de va/ores concebidlos como uat<o/uiOsy exclusi/uos.
9. IDEAS METAFÍSICAS QUE «INSTITUYEN» LA C IENCIA Y TEORÍAS METAFÍSICA S QUE «INFLUYEN»
EN EL DESARROLLO DE LA INVEST IGACIÓN CIENTÍFICA U na vcz cx d u i. o s1 prin cipio ds verificación y ad m iti. o cJ p rin ci pio d s ^ sificabU M ad, puede afirmarse un co njun to ds tcscs so ta e les relaci(ones entrc teorías científicas (cm p íricam cntc controlables) c ideas m etafísk as. A ntc to d o , hay que dccir que les teorías m etafí sicas (so bre s 1 h Gma re, so ta e Je h istGria, soa re é] u n iverso, etc.; an tropolo gías, füosofíes ds 1a h istoria, cosm ologías filosó ficas, etc.) no so n sn absolu to sinsen ti.o s . Son teorías sign ificativas, es dccir con ^<^I^t^■1do , y co m p rensíales2 En una palabra, una teoría no cerscs ds senti. o por s 1 sim ple h cch o ds scr m etafísica.
X, e .s m ^ás d e sig nificativas, no reres vsccs precisamente 1es teo
rías m etafísicas so n k s más h um ane y socialm cn tc significativas: por éstas idses y a bsándose sn el k s 1os t a mbres h acen su vida, vivcn y luch an y u m c n u .o tam btén mueren. Es cicrt o q u s k T ierra está t a ñ ada en sangre vcrtick en n o m ta c ds Meas n o Talsifia lb ics.
pero hay m ás, porqués 1a propia cicn cia sstá m stitmde por Mees m etafísk as: sc no se es tu v k ra convcncMos d s 1a ex ^ tcn cia de una rca M ad. externa a 1a m cn tc que indaga; si no se tu vk ra k co i^^^:L<^- ció n . e 1 m aravilloso h ech o ds que esta rea M n . ^:^terna es aom prcn- siMc por k m cn tc h umana; s1 no se estuviera convencidos de que k rea l d ad. sstá, de algún m o d o , ordenada; . e 1 valo r de 1a «v s rd ed » cic nrífica, es d ccir sin éstas ídsas ü f t í ,aus m ínimas, k invcstiga- ció n ai^]^tífiae no ssríb con cebible. ^on Meas m etafísicas (realismo, com pren-itálick c l (.e 1 m un do , axiom a deí orden, ve]or érico ds k ver d ad cicnrífica) que íns^ítuy/cn 1a investig ación científica; o tras ideas cnfuyer so ta e é] desaaroüo ds 1a propia investigación..L a metafísica, escrita Popper, «es k ft a nte ds 1a que broten las teorías . s les ck n- ck s em píricas».58 M e tafísicas influyentes so n: s1 ato m ^ m o an tiguo, é] m ecanicism o ds 1a ed ad m o dcrna, s 1 m aterialism o hCstó rico , etc.
obseivab1es, etc .), desv e k r nos lc- leye- que cubyacerían » de^;^j^jro- üo de \a Wctori» (la h i^torio o bedecería a leyes de «deca<den cla», k hi storio es progreso d ^ éctico , etc .), dem ostrar e\ fu ndom en to de\ co n o d m ien to (pensemos en k - sensaciones de \a tradición em pírico, o en \os p rincipios ou toev identec de k ttodición rocionohctol; ectc- b\ecer tas fa ndomentoc racionales de lá- normas ético-ju rídicos (re co c emos \a ttodici on del" iú )n rtúr»lism ol;
E xis te pues, un s^er/ de -1 ^ ! Meai radk od o en nuestra ttodi- d ó n , según e1 cua1 e1 h o m t re ro d ona1 es e\ que fii ndom en to estabie- m ente \o que d ice, e\ que dem uestra de m in era cs'ertk e intelectuá1- mente consuictivc cua teorías científicas, éticas, políticas y m etafísicas. E n una palabra, -erír ro d ona1 quien desv ek verdades d aras y d ^ tin- cr-, quien -abe en con trar, c través de \a argum entación dem ostra tiva, un íundom en to seguro, ta1 vez incontrovertible, de cua p ropias teorías.
U n retroceder dem asiado en e1 tiem po, k moyor partee de \a fita-
cofía m od em o, com o ^if¡rmo w illk m Bard ey, puede taerae com o búsqueda de un f nndam m túm i,nt,pncua.olm , es ded r com o búcque- d r de uno outo ridod o criterio defin itivo » que apek r pn a j tatif i car lc- propinas sdeos y propuestas. Contem plodo en \a perspectiva de una í ^<^(^i^j^;^Cíí^;^cÍ ju^ctiín^cccip n ict^;^, \a fiipcplfía m oderna, desde D escartes y B acon en adek n te, aparece com o una m m tettú m p1dr serle de re- vo t a d onec en que una autoridad ro d on » asum ida y propuesta com o bcce y piedra de toque para todas k - ideas y teorías que h u y eren sido fo rm uk d ac es sustituid» p o t otra, en ten d ido tom lDién com o fu ndom ento ú1t1m o y absolu to , dotado de certeza y crp rz de justi ficar k certeza y k roctanaHdod de lcc iderc y de lcc opiniones de eüa derivar es y de juzgar so bre \a k k edr d. de \oc ptincipioc a e1la contra rios y de cua consecuenck s.
Y ccí fue — e)crit e Bortley — com o \a Iglesia fue custitm d» «p or \a 1n tú1c1ón m tetacm »1, \a 1n tú 1c1ón m u ta cd »1 p o t k - experiencias sen sorktas, lrs exp eriencias sensoriak s por un sistema lingüístico, etc »:.»9 D e ecte m odo «k fitasofío m o derna es k M ctorio d e una re- t e1]ión de una outoridod contra otra y e\ co n ftc to entre autoridades rivaies»;60 ha sido una \uch a en que se ha intentad sustituir una outo- tid »d co nsiderad a íálsa por otro ou toridod considerada ve^ ad ra.
11. CUANDO Y POR QUÉ UNA TEORÍA FILOSOFICA ES RACIONAL, AUN N o SIENDO C IENTIF ICA
Las pretensiones dr tas m eiafísicos f a ndod nm stos ¡ a n r i ° a v d d ° sie dudo M uch os tesoros, pero no ¡ a n dado ios fru tos esperados. Fruto de presu n ción feto^ .a h 1t tn i1o de1 fijn ^ d o m s m o filntó ]ílco es uno h 1t tn i1o dc fracasos — d t e iio res, dc jv stifictcin n rs d r erio- rvc y de errores p olíticos. Y d r ah í' d rin 0 1eM l t t ó r1co de fo n ^ : s1 es nu to ris .a búsqueda dc fu n d a menta incnncucsa de teorías M ttofí- sicas no refutables p n i .os hechos, ¿n o scrá acaso que uno m tto fíti- aa eq uivale cogno td t iv a m tn tt a otra, y que to d as cn co njun to valen crio? O fot n , ¿pucdc suponerse que cn épocas p recisas (ee un detei- m m u fo cu k u ral» ín IM la n por d eitos votares éticos y religiosos, d r cit rto saber co m ^ d r aquella ciencio y dc uno detei- m m o^ ttcn o 1o aít, d e d e itos m t i h u cio n t0 vtc.), uno m tto físk t puede «r n & d nt de veid ad » que ta v tan tn dc «apoyos» y d e «consensos» dc p a ites y dr aspectos dc esv am biente a i 1tv iL 1 cn que ¡ a surgido y sv ¡ a desarro lkd o? ¿D ebem os r e lím ente 0°i i i i dc .a m en te t. pensam iento dc que .as teorías M etafísk as esrán friera de .a i s d onaHckd p o iqu e no so e d e e tíficas?
Lo d t rto es que cn .a hi sto rio de1 pensam iento fitatófico se perci be u n t ta ct a entte teorías, uno v 1^ un desal rollo , uno
dr .as teorías filo róficos que sv paiecc a1 (fesai roUo y ^<^j^i^(^(^i^(óe de .as tsp tc íts v m t n te s .Y en ts ta tact a dr pensam ientos (cuando .a b ota- üo no sv rcsue1ve; por t j t m p ta, con .a fu eiza p o lítico? sv ^ scan argum entos p n i d o n d t puedan en co n trarse. Hoy, cn uno palabro, u no selección h1t tó i 1c i dc .as teorías m etafísicas, y esto celcccwe vs coe f t ecum cia uno celcccwe racional.
pero ¿q ué significo sclrccwn raciona1 dc .as teorías filosóficas c- és tas, al ser fectuolm tnte m fak ifrcoMes, no pueden ctr lefiutack s por tas «hechos»? Pucs Mt n, .a seje c d ó e i t d on 0 dc .os teorías m etafísicas sv verifico cuando tctac teorías pueden ser criticadas (y por tonto selr c- cionadas(? oun q u t no puedan crr íai sificados. Zo rncionaUdad dc las
teorías científicas cons¿t/v ce su Iff ulaOiiid od fa ctuaL Z i m cionaüdad
cv l0c ^ nr/ac Metafísicas constó c ce su critk aH Ud a d Pcro, ¿q ué tigni- ííc l criticafaüíLK0 dt .as teorías m etafísicas? ¿C o e qué rnstrum tntos
(tipos de argumentos) se pueden criticar y seleccionar teorías fac tualmente irrefutables? ¿Cuál es el valor de estos «instrumentos»?
Las teorías filosóficas son tales — es decir se distinguen de las teo rías científicas— porque no son falsificables, no son controlables a través del recurso a los hechos. Si fueran falsificables a través de los hechos, serían científicas y no filosóficas. Ahora bien, si las teorías fi losóficas no son controlables — y por tanto no son seleccionables— mediante el recurso a los hechos, ¿cómo es que pueden ser valora das y seleccionadas? Las teorías filosóficas ¿se mueven todas ellas en los remolinos de la arbitrariedad, o existe algún criterio que nos per mita decidir sobre su racionalidad? A ú n más claramente:
¿Sepuede
predicar la racionalidad sólo de las teorías científicas, o existe también
una racionalidad de las teorías filosóficas?
A este crucial interrogante responde Popper que también las teo rías filosóficas pueden ser racionales, aunque no sean factualmen te falsificables. Las teorías filosóficas son racionales siempre que sean
criticables.
Y son criticables cuándo pueden chocar con algún trozodel M undo 3 (una teoría científica, otra idea o teoría filosófica, un resultado matemático, un teorema lógico, etc.) bien consolidado en la época y al que no estamos dispuesto a renunciar. H e aquí — escri be Popper en el
Epílogo metafisico
dePostScript a la lógica de la inves
tigación científica
— «por qué es posible la discusión racional o crítica de algunas teorías metafísicas (bien entendido que también puede haber otras teorías metafísicas que no son susceptibles de discusión racional)».65
Así, pues,
una teoría filosófica es racional si es criticable.
La racio nalidad de las teorías — científicas o filosóficas— consiste en su criticabilidad. La falsificabilidad de las teorías científicas es sólo un caso de la más amplia criticabilidad. Siempre en elPostScript
afirma Popper: «Ya no pienso, como en otro tiempo, que exista una dife rencia entre ciencia y metafísica sobre este importantísimo punto [...]. Yen la medida en que una teoría metafísica puede ser racional
mente criticada,
debería estar dispuesto a tomar en serio su implícita reivindicación a ser considerada, al menos provisionalmente, como verdadera.»66 También: «Toda teoría racional, no importa si científica o metafísica, es tal sólo porque está en relación con algo