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Katherine v. Forrest Kate Dellafield - 3 Beverly Malibú

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Academic year: 2021

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Beverly Malibú

Nº 03 De La Serie Kate Delafield

De Katherine V. Forrest

Traducción Libre by TEAM LGM

Resumen:

En el Día de Acción de Gracias, la detective de homicidios Kate Delafield del LAPD y su pareja, Ed Taylor, fueron llamados a un edificio de apartamentos en las afueras de Beverly Hills para investigar un asesinato premeditado y despiadado.

Nadie parecía particularmente entristecido por el impactante final del muy conocido director de Hollywood Owen Sinclair. Seguramente ninguno de los otros tres inquilinos de Beverly Malibú, que trabajaron en la industria del cine durante los años de la lista negra y que odiaban a Sinclair por haber sido un "testigo amigable" ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

Tampoco la última ex-esposa de Sinclair estaba entristecida o incluso sus hijos. Tampoco la actriz de cine y su ex-amante Maxine Marlowe. Tampoco Dudley Kincaid, cuyo brillante guion Sinclair había robado. Tampoco la casera Hazel Turner, cuyo marido, Jerónimo, había fallecido, pero que no se había ido exactamente...

Kate examinó concienzudamente las sugerentes pistas: un juego de esposas que fijaban al hombre asesinado a su lecho de muerte, el álbum de una ópera de Wagner, una botella de bourbon ligeramente dosificada con arsénico, un marco de plata al que le faltaba la foto.

También estaba en un dilema acerca de su fascinación por Paula Grant, quien había descubierto al hombre asesinado. Hasta que es repentinamente confundida por un totalmente nuevo aspecto sobre sí misma descubierto por Aimee Grant, la muy joven y hermosa sobrina de Paula Grant...

La novelista más vendida Katherine V. Forrest, en esta continuación de su serie de misterio único, presenta otra extraordinaria galería de personajes y pone en nuestros días un período turbulento y fascinante de la historia de Hollywood.

La historia y los personajes de la novela son ficticios. Los hechos históricos son hechos, como es la geografía y ciertos lugares en la ciudad de Los Ángeles. Pero todos los personajes involucrados en la historia son imaginarios.

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Capítulo 1

Desviándose por Burton Way hacia Arnaz Drive, la detective Kate Delafield desvió el Plymouth a través Colgate Avenue y por el único carril permitido por la media docena de patrullas que estaban en doble fila, sus barras de luz titilaban de manera brillante en la oscuridad. Ed Taylor, su compañero, había llegado; su Caprice estaba apretujado de cabeza entre dos vans de la red de televisión. Caminó por delante de un resplandor de luces de las cámaras de televisión, pasando por decenas de espectadores acorralados detrás de las barricadas y las cintas de la policía, junto a un cartel al final de Arnaz Drive:

LIMITES DE LA CIUDAD DE BEVERLY HILLS ESTACIONAMIENTO PROHIBIDO DURANTE LA NOCHE

Había estacionado en la esquina de Clifton Way, la línea divisoria entre lo más septentrional de la División y lo más occidental del Distrito 701 y la ciudad de Beverly Hills. Nunca había sido llamada para investigar ninguna muerte en ningún lugar cerca de esta exclusiva sección de la División Wilshire.

Metiendo las manos en los bolsillos de su cazadora gris, caminó rápidamente hacia la disonancia de los graznidos de los radios de la policía, mirando a su alrededor hacia la sólida fila de sombríos edificios de dos y tres pisos de apartamentos que bordeaban ambos lados de la calle. Llevaba un suéter de cuello redondo blanco bajo la cazadora y pantalones de pana negros y zapatillas Nike…un atuendo inapropiado, pero no había estado en casa para cambiarse de ropa cuando su beeper le notificó que debía dirigirse al teléfono y luego aquí a Arnaz Drive.

Se detuvo en medio de la multitud reunida en torno al teniente Bodwin, quien estaba de pie cubierto por una luz brillante mientras una reportera de la KTTV, una joven vagamente familiar a Kate, le entrevistaba. Cerca, otro personal de la televisión y de las emisoras de radio se empujaban para lograr una buena posición, para su propio turno con Bodwin.

"...las etapas preliminares…" estaba diciendo Bodwin en voz baja y con su solemne rostro curtido "…no tenemos más información en este momento"

Un tiroteo de pandillas en el lado este, reflexionó Kate severamente, recibiría una sola mención en las noticias…pero un homicidio tan cerca de Rodeo Drive estaba obligado a atraer un circo de los medios de comunicación.

Dándole la espalda al espectáculo, examinó el local de la escena del crimen, un sencillo edificio color beige de dos pisos con grandes y ostentosas letras doradas al frente: Beverly Malibú. La entrada y las ventanas superiores de los apartamentos delanteros estaban enmarcados con un brillante mosaico de azulejos color turquesa salpicados de oro, el único follaje eran dos cúmulos espesos de ave del paraíso que flanqueaban el camino de entrada.

Este edificio era una anomalía en la cuadra, una discordancia llamativa con respecto a sus más recientes y más elegantes vecinos. Cubría su modesta asignación de tierra con estrechos senderos a cada lado y estaba cerrado por puertas de madera aseguradas con candado. Seis puestos de estacionamiento bajo

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el alero al frente del edificio, ni siquiera suficientes para los habitantes del edificio, confirmaban que Beverly Malibú había sido construido décadas atrás, antes que aparecieran los códigos de construcción de los estacionamientos autónomos de los apartamentosen L.A.

Kate sacó su libreta de su bolso de hombro y registró el tiempo: 7:23 y la fecha: 24 de noviembre de 1988 y su primera nota: sólo tres coches de inquilinos están estacionados bajo el edificio. Luego colgó su placa en su chaqueta y avanzó por debajo de la cinta amarilla de la policía.

El sargento Fred Hansen, mirando impasiblemente al teniente Bodwin y a los dos oficiales de patrulla asignados para controlar la multitud, custodiaba la entrada con sus pies separados y sosteniendo con una mano un portapapeles mientras la otra se apoyaba sobre su porta pistola. Vio a Kate y le saludó con la cabeza, su mirada sombría evaluó su ropa.

Hizo un gesto hacia las luces de la televisión, sus rasgos suaves se endurecieron "La casera llamó a algunas de estas personas de los medios de comunicación. Tiene una boca muy grande"

Ella se encogió de hombros "¿Cuál es la historia aquí, Fred?"

Él consultó su portapapeles "La víctima es Owen Sinclair, 73 años, jubilado. Una especie de director de cine de los viejos tiempos, dijo la casera. Registramos la llamada en 6-0-4 (código de área)" él la miró "Realmente una muerte cruel, Kate. Por su aspecto..." él negó con la cabeza "Ed está esperando arriba, el apartamento trasero"

A menos que Hansen tuviese una idea que ofrecer…y rara vez lo hacía...necesitaba más detalles; pronto lo vería por sí misma. Hizo un gesto con su cabeza hacia el edificio "¿Sus oficiales están recabando?"

Él asintió con la cabeza "Hay catorce inquilinos además de Sinclair, sólo nueve están aquí en este momento. Eso es todo lo que tengo hasta ahora"

"Gracias, Fred…" dijo ella reconociendo mecánicamente el informe esquemático. Caminó por el sendero más allá de las polvorientas aves del paraíso y entró en Beverly Malibú.

El vestíbulo, con su piso de baldosas color gris, no era más grande que un vestidor. Los buzones se alineaban en una pared. Kate echó un vistazo en los buzones, revisando los nombres sin absorberlos. Un nombre estaba acompañado por la palabra ENCARGADO destacado en negritas. Quince apartamentos ocupados por quince residentes...

A la izquierda del vestíbulo una entrada en forma de arco guiaba hacia una habitación con alfombra verde adentro y afuera, un deprimente mostrador cubierto de formica, una larga mesa y sillas plegables así como un aparato de televisión. Sobre el mostrador quedaba la evidencia de una reunión ocurrida temprano en el día de hoy: un tazón de ponche y un desorden de vasos plásticos, platos de papel, servilletas, utensilios. Extraño, pensó Kate, que un muy viejo y relativamente pequeño edificio ofreciera un salón comunitario.

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Miró por el pasillo. Dos oficiales que no pudo ver con claridad para identificarles estaban de pie en una puerta hablando con un inquilino. Contó cinco puertas a la izquierda, cuatro a la derecha, incluyendo la del encargado. Obviamente, estos apartamentos eran sencillos y/o de un dormitorio. Los seis restantes de arriba, deberían ser de dos dormitorios. Subió las desgastadas escaleras alfombradas grises hasta la segunda planta.

Saludó con su cabeza a Knapp, que estaba vigilando el pasillo; Rollings, su compañero, estaba sin duda en uno de los apartamentos recopilando información. Taylor, con pantalones marrones y una camisa a cuadros color marrón sobre una camisa polo color amarilla y con los brazos cruzados sobre su panza, se apoyaba contra la pared al final del salón. Él hizo un gesto con su libreta en forma de saludo y se dirigió hacia ella.

"Entonces…feliz Acción de Gracias" gruñó él.

Ella preguntó con simpatía "¿Al menos lograste cenar con la familia?"

"Sí, Bert y su esposa llegaron desde Oceanside a las 12, comimos a media tarde" el rostro de Taylor se había suavizado ante la mención de su hijo mayor. Echó un vistazo a su ropa "¿Y tú, Kate? Visitando ¿no?"

Ella asintió con su cabeza "Mastiqué una pierna de pavo de camino acá" literalmente era cierto. Había estado con Maggie Schaeffer y algunos amigos en casa de Maggie en Valley; habían planeado ir al Bar Nightwood después de la cena. "El hijo de puta que estropeó tu cena…" sacudió Taylor con su pulgar "…te garantizo que alguien seguramente estropeó la suya"

Kate se asomó por la puerta abierta del apartamento 13, un caos de equipos estéreos abrumaban al salón…tocadiscos, magnetófonos, reproductores de discos compactos, altavoces grandes y pequeñas…todos amontonados en los armarios o esparcidos sobre la alfombra de pelusa gastada.

Dos altavoces colgaban en las paredes, por encima de largos estantes rellenos de discos y cintas. El apartamento estaba impregnado con un ligero pero bien establecido olor a humo de cigarrillo.

Taylor entró en la sala de estar "Nada en el otro dormitorio excepto discos desde el piso hasta el techo, un montón de los viejos 45 y 78"

Kate miró un sofá cubierto con un cubre sofá de algodón con flecos, unas baratas mesas doradas, unas indescriptibles lámparas y un sillón reclinable de cuero gastado. Taylor avanzó por el pasillo. Kate le siguió con la mirada, frunciendo el ceño ante las pesadas pisadas de sus pies, imaginando como las delicadas hebras de pruebas eran aplastadas hacia la destrucción bajo esas enormes suelas de cuero.

Tres habitaciones se abrían hacia el pasillo…una con los discos que Taylor había mencionado, otra un baño y finalmente la escena del crimen. Taylor se puso a un lado, para permitirle entrar.

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El cuerpo de Owen Sinclair, vestido con calzoncillos, yacía de costado, su rostro hacia ella. Estaba severamente y rígidamente arqueado hacia atrás, sus piernas extendidas detrás de él. Había marcas de garras a través de su estómago hechas por sus propias uñas; las uñas de la mano extendida hacia ella estaban cubiertas de sangre. El otro brazo estaba esposado a un bar en una cabecera de latón. Su rostro color púrpura estaba manipulado en una mueca sardónica, sus globos oculares eran una sólida hemorragia roja.

"Sus ojos…" dijo Taylor "…eso es lo que yo llamo una resaca"

Preguntándose qué desafortunado había llegado de primero a esta sala de la muerte, preguntó "¿Quién lo encontró?"

Taylor consultó su libreta "Paula Grant y su sobrina, Aimee Grant, quien estaba visitándola. En el apartamento de al lado. La Sra. Grant y su sobrina iban a cenar. Nuestro distinguido cuerpo les quitó el apetito"

Sintiendo los ojos llenos de sangre de Owen Sinclair sobre ella, camino con cuidado alrededor de la silla junto a la cama.

Las sábanas habían sido devastadas por la agonía de la muerte de Owen Sinclair, la manta térmica y sabana superior era una maraña, la sábana de abajo había sido arrancada desde los guiñapos de sus pies.

"S y M (Sadismo y Masoquismo)…" sugirió Taylor señalando hacia las esposas "…entonces tuvo una sobredosis con alguna nueva droga de lujo"

"Nunca hemos visto una mirada por sobredosis como la de él" replicó ella "Pero cualquier cosa es posible" con cuidado se acercó a él.

La flácida y áspera superficie de la piel estaba ligeramente manchada de morado, pero los brazos de Sinclair estaban libres de marcas de agujas. Tocó su hombro. Sorprendida, apartó la mano "Ni siquiera está frío. Pero míralo, Ed…rigor (estado de rigidez e inflexibilidad que adquiere un cadáver pocas horas después de la muerte) completo"

"Sí, nunca vi esto tan rápido" Taylor había vuelto su atención hacia la mesita de noche junto a la cama. Contenía un reproductor de discos compactos, una maraña de vasos y tazas, algunos de ellos contenían desperdicios, una llave que Kate reconoció como las pertenecientes a las esposas y un teléfono, su cable visiblemente cortado.

"Esta silla..." Kate estaba mirando la barata silla de metal al lado de la cama, su asiento y respaldo de plástico rojo.

"Sí, ya lo revisé. Es de la cocina" Taylor rascó su escaso cabello rubio, luego arregló los mechones en su lugar "Imagino esto, Kate. Alguien lo enganchó a su cama para algún divertido S y M. Luego le dio algo, cortó el teléfono, agarró esta silla, se sentó aquí y simplemente observó. Apuesto a que tenemos un psicópata en nuestras manos…alguien que piensa que es divertido torturar a alguien, verlos tomar mucho tiempo para estirar la pata"

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"La silla es una buena posibilidad para impresiones"

Mirando la mesa de noche, asintió con la cabeza. La llave de las esposas tenía demasiados surcos para una impresión "El teléfono también. Si estamos tratando con un psicópata como describes, nuestro asesino pudo haberlo recogido para mostrarle a la víctima el cable cortado. Para burlarse de él"

"Digo que reforcemos la silla y el teléfono"

Como D-3 (División 3) en este equipo de homicidios, tenía jurisdicción inmediata sobre la escena del crimen y podía ordenar los procesos de investigación que considerara necesarios. El convencional espolvoreo del polvo de huellas dactilares solía producir resultados viables. Reforzar, extender una cinta adhesiva y luego teñirla para iluminar todas las huellas digitales, era un proceso sofisticado y costoso: el cual recubría la mayoría de los objetos prácticamente inutilizándolos. Pero ella lo ordenaba cuando era necesario, así como en otras ocasiones había mandado a extraer trozos de alfombras para las pruebas de manchas de sangre, desmantelando habitaciones en la búsqueda de armas u otras pruebas. Ella era una intrusa autorizada, con el poder de buscar sin obstáculos a través de la vida privada. "Bien…" dijo ella, escudriñando los componentes de metal y plástico de la silla. Quizás reforzar podría aislar una impresión de alta resolución.

Se apartó de la cama para examinar el resto de la habitación: un aparador simple, sin espejo, un televisor portátil sobre un soporte, dos cajas de cartón, una cuidadosamente llena de revistas deportivas, la otra con libros de bolsillo con mucho uso, sus portadas agrietadas y desgarradas.

Al final de la cama estaba la ropa que Owen Sinclair había dejado caer: pantalones de algodón, camisa deportiva y mocasines de lona.

Kate se acercó a la cómoda y divisó una media docena de botellas de artículos de tocador para hombres, todas sin abrir, lo que sugería que eran regalos; un conjunto de antiguos y elegantes cepillos de plata para el cabello con el monograma OCS; un juego de llaves, un reloj de oro Seiko; algunas monedas esparcidas junto a una cartera de cuero desgastada. También estaban dos fotos enmarcadas 5x7 en el tocador y muchas otras agrupadas por encima de ellas a lo largo de la pared.

Utilizando su bolígrafo, abrió la billetera. Un plástico amarillo envejecido mostraba de manera borrosa la foto de identificación de una licencia de conducir, aun así podía leer el nombre, Owen Charles Sinclair y la fecha de nacimiento, 12/10/1915. Estaban visibles los bordes de un fajo de billetes en el compartimento plegable para el dinero.

Miró hacia la víctima. Una cadena de oro trenzada yacía en un brillo silenciado insertada en medio del abundante vello de su pecho; la mano esposada a la cama llevaba un anillo de esmeralda con un ajuste de oro macizo. Al parecer, el robo no había tenido nada que ver en este homicidio, lo que añadía credibilidad a la hipótesis de Taylor.

En una de las fotos de la cómoda, una desteñida instantánea en blanco y negro, un hombre de unos 30 años, vestido con pantalones ajustados y una camisa

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hawaiana con un pañuelo en el cuello, se apoyaba en un coche de época…de los años 50, con los brazos cruzados sobre el espesor de su pecho. Su rostro sonriente era completamente atractivo, su cabello inusualmente grueso y ondulado. Kate miró desde la foto hacia la figura en la cama y luego de vuelta. Los ojos inyectados de sangre de la víctima obstaculizaban la comparación con el rostro libidinoso, pero el cuerpo era similar y no había duda en cuanto al estilo de cabello gris ondulado a lo Cesar Romero (actor de cine y televisión estadounidense de larga trayectoria, considerado un ícono de Hollywood por su personalidad y trayectoria profesional).

La segunda foto era en color, un hombre joven, cabello marrón, en uniforme militar de camuflaje, dos cinturones de municiones sobre sus delgados hombros y una cantimplora colgando de su cintura. Rifle en mano, apoyando una bota sucia en el guardabarros de un jeep salpicado de barro, sonreía por encima del hombro hacia la cámara. Kate miró de cerca el arma: un M-16. Había visto muchas de esas armas y muchos de estos jóvenes durante un año singular de su vida en la base aérea de Tan Son Nhut y Da Nang. Tal vez este tosco joven, seguro de sí mismo, con rostro fresco era el hijo de la víctima…si no una víctima por sí mismo…uno de los 50 mil americanosmuertos en Vietnam.

Miró las primeras fotos en blanco y negro en la pared. Seis hombres y dos mujeres, la mayoría en traje occidental, sonreían casualmente a la cámara, su telón de fondo era un salón…obviamente un plató de cine. Sinclair, con los brazos rodeando a las dos mujeres, se encontraba en primera fila, una vez más identificable por su cabello, así como la camisa y los pantalones contemporáneos.

Había por lo menos dos docenas de esas imágenes de grupo, los rostros del elenco cambiaban de una foto a otra, Owen Sinclair era la única constante. De vez en cuando ella se centraba en un rostro vagamente familiar, un actor o actriz que no podía ubicar. Hansen, recordó ella, había mencionado que Sinclair una vez había sido director de cine. Al parecer películas clase B, con actores de carácter cuyo estrellato siempre les había eludido.

Al margen de esta colección estaba un grupo de fotos de retratos autografiados con los eslóganes comunes: Todo lo mejor. Para un gran sujeto y firmados con nombres de pila. Dos fotos tenían firmas completas, una de ellas, Jack Warner y dirigida a: a un buen Americano. Miró con interés al hombre calvo, con sus ojos entornados y bigote. En la otra foto, junto a la de Jack Warner…estaba una figura que lucía como un abuelo simpático con papada y una franja de cabello blanquecino, traje oscuro a rayas…que se daba la mano con un Owen Sinclair que también usaba traje oscuro. La fotografía simplemente estaba firmada con, J. Parnell Thomas.

Kate escribió el nombre en su libreta. Si esta colección de fotos simbolizaba los logros en la vida del trabajo de Sinclair ¿por qué no le había dado un lugar de honor en la sala de estar? ¿Por qué las ocultaba aquí, donde solo podrían mirarlas con invitación?

Se volvió hacia Taylor, que estaba de espaldas al cadáver, mirándola con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta…una buena técnica para evitar tocar inadvertidamente cualquier objeto, pero en él, ella sabía, era simplemente un hábito.

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Los técnicos llegaron…Baker, el hombre de las huellas digitales y Shapiro, el fotógrafo; Pete Johnson dibujaba la escena del crimen. El encargado del equipo pronto estaría en la escena. Dejando que Taylor discutiera con Baker la tecnología de las huellas digitales a ser utilizada en la escena del crimen, Kate salió del apartamento de Owen Sinclair para mapear el entorno. La presencia policial en la segunda planta había aumentado; Foster y Deems escoltaban a una pálida y conmocionada mujer de mediana edad hacia el apartamento que cruzaba y estaba más allá del apartamento de Sinclair; los oficiales patrulleros entraron en el apartamento para recolectar información preliminar de ella.

La puerta de incendios junto al apartamento de Sinclair no tenía ningún mecanismo de bloqueo y Kate la empujó cuidadosamente por la parte inferior con una presión de su pie. Después de atravesar la puerta, mantuvo la puerta abierta por los bordes y la mantuvo abierta con la linterna de bolsillo que estaba en su bolso. Se movió lentamente por la escalera, estudiando los escalones y las paredes. La corta y medio cerrada escalera terminaba en un sótano debajo de los apartamentos del primer piso, en un lavandero común que contenía lavadoras y secadoras que usaban monedas. Un estrecho pasillo con techo de yeso recubierto de tuberías llevaba hacia la parte delantera del edificio. La puerta junto a ella parecía ser una puerta de seguridad bloqueada desde el exterior, pero no la abrió para que la verificaran, haría que Baker le cubriera de polvo de huellas digitales así como todas las puertas a lo largo de la escalera…y tan pronto como fuese posible…antes que un inquilino o un oficial de policía sin darse cuenta estropearan cualquier posibilidad de una impresión…si todavía no lo habían hecho. Entró en el cuarto de lavado y miró a través de su ventana con barrotes. La parte posterior del Beverly Malibú, estaba iluminada por una bombilla color naranja oscura sobre la puerta trasera, al frente estaba una alta valla de madera roja cubierta de hiedra. Un camino estrecho separaba el edificio de la cerca.

Dibujó este acceso adicional al edificio en su libreta de notas y entonces caminó rápidamente por el pasillo estrecho bajo el techo de tubos hacia la parte delantera del edificio. Volvió a mirar los buzones en el vestíbulo, registrando los nombres de los apartamentos del segundo piso desde el 10 hasta el 15: D. Kincaid; L. Rothberg; M. Marlowe; C. Crane y P. Grant, la mujer que había descubierto el cuerpo. La mujer angustiada que Foster y Deems habían acompañado al apartamento 11 presumiblemente sería L. Rothberg. Sinclair había ocupado el apartamento 13.

Everson, el médico forense a cargo, entró por la puerta principal, maletín en mano. Dijo a modo de saludo: "¿Qué hace una buena chica como tú en un sitio como éste?"

Sonriendo, le hizo una seña para que le siguiera hacia arriba.

En el apartamento de Owen Sinclair, Everson se colocó un par de guantes quirúrgicos y luego ordenadamente se cruzó de brazos y esperó, viendo los destellos de la luz estroboscópica (un tipo de flash) de la cámara de Shapiro atravesando el cuerpo de Owen Sinclair.

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"Terminé aquí…" dijo Shapiro a Kate "…supongo que quieres lo de siempre…fotos de cada pulgada cuadrada de todo el apartamento"

El fotógrafo barbudo no sonrió, ni Kate. No reconocería ni humor ni culpa en la minuciosidad de sus métodos, por muy agravantes que fuesen "Lo de siempre estaría bien" dijo de manera uniforme. Hizo un gesto hacia la pared de fotos "Me gustaría tomas individuales de cada una de ellas"

Shapiro se encogió de hombros y volvió su atención a la pared. Everson, que había estado sonriendo en todo este intercambio, metió la mano en su maletín en busca de un bisturí y luego se acercó a la cama.

"Esto no dolerá ni un poco…" dijo alegremente al cadáver, e hizo una incisión en la parte superior derecha del estómago de Sinclair y clavó un termómetro en lo que Kate sabía era el hígado.

Él se volvió hacia Kate y Taylor y dijo en un tono de gran placer "Algunas veces la ciencia médica es tan exacta y bonita como las matemáticas. Tu sujeto aquí, recibió una dosis de estricnina (En altas dosis produce una gran estimulación de todo el sistema nervioso central, agitación, dificultad para respirar, orina oscura y convulsiones, pudiendo llevar a un fallo respiratorio y la muerte cerebral. En dosis mayores de 25 miligramos puede producir la muerte por asfixia debido a la contractura de los músculos torácicos) junto con su pavo de Acción de Gracias"

Taylor, escribiendo en su libreta de notas dijo: "¿Cómo se escribe eso?" "P-A-V-O" dijo Everson.

"¿Cómo puedes saberlo, Walt?" preguntó Kate a Everson.

Encaró al cadáver y recitó "Flexión tetánica de la espalda, sonrisa sardónica, ojos fijos, cianosis de la piel por elevación extrema de la presión arterial, rigor instantáneo…es clásico. Vi un cadáver exactamente como él en la escuela de medicina"

"Las víctimas envenenadas que he visto…" reflexionó Kate "… en su mayoría han sido por suicidios. Y habían vómito y..." alejó las imágenes, en su memoria todavía estaban los olores.

Everson asintió "A veces también con estricnina. Pero no siempre. Actúa sobre el sistema nervioso…la médula espinal y el cerebro" el imitó la arcada rígida, mirando el cadáver "Convulsiones graves…una serie de contracciones musculares simultáneas, tan violentas que incluso rompieron los vasos sanguíneos de los ojos" Everson agarró la muñeca esposada a la cama "Es raro que no se la haya roto con una convulsión" exploró la muñeca con sus dedos largos y delgados "De hecho lo hizo. La causa real de la muerte fue la insuficiencia respiratoria, Kate. Se asfixio hasta morir por la intensidad de sus contracciones"

Everson retiró su termómetro, rápidamente lo limpió con un algodón limpio y lo sostuvo en el nivel de sus ojos "Hace dos horas" dijo él. Echó un vistazo a su reloj de pulsera de cadena "Hora de la muerte no antes de las 5:30"

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Kate se centró en la silla de la cocina al lado de la cama. Preguntó en voz baja "¿Cuánto tiempo dirías…le tomó morirse?"

Everson se encogió de hombros "Depende de muchos factores, como la dosis. Una dosis mortal sería tal vez diez o quince gramos. Los primeros síntomas aparecen a los 15 minutos hasta una hora, dependiendo de la manera en que lo ingirió. Y él es un hombre grande, un gran peso corporal. Primero sentiría un nudo en el pecho, luego se pondría a temblar... ¿Cuánto tiempo hasta su muerte? Supongo que de 1 a 3 horas después de los primeros síntomas, pero he escuchado de un caso que le tomó más de diez horas"

"Vaya diversión, el pobre diablo…" murmuró Taylor.

Everson negó con la cabeza "A menos que este lugar sea a prueba de sonido, pensaría que alguien podría haberlo escuchado. Las víctimas por estricnina no pierden la conciencia, excepto momentáneamente…el pánico es un importante contribuyente a la muerte. El proceso es tan angustioso, no puedo imaginar que alguien lo haga en silencio"

La mujer al otro lado del pasillo, recordó Kate, acababa de llegar a casa. Pero ¿y las dos mujeres que habían descubierto el cuerpo? Se suponía habían estado en el apartamento contiguo mientras Owen Sinclair estaba muriendo...

Taylor preguntó "¿De dónde ha venido el veneno, Walt? ¿Cómo es?"

"Orgánico. Generalmente utilizado para el control de plagas, creo. Un alcaloide. Sabor excepcionalmente amargo"

Kate miró con mayor interés los vasos y las tazas vacías sobre la mesa de noche.

La mirada de Taylor estaba fija en la misma mesa "Será mejor que guarde los vasos" dijo él.

"Definitivamente" haría que todos fuesen llevados al laboratorio para la impresión láser y toxicología "Sellemos también ese salón comunitario en la planta baja. Quizás la comida que tuvieron hoy en la tertulia estaba involucrada. Tendremos que ver lo que averiguamos y con qué rapidez podemos averiguarlo"

Everson sacó su grabadora del bolso "¿Supongo que ustedes dos tienen sospechosos que intimidar? Tengo un informe que dictar y me gustaría volver a casa en algún momento esta noche"

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Capítulo 2

La joven de cabello oscuro que abrió la puerta del apartamento 14 llevaba pantalón negro y una camisa de seda blanca con hilo de plata. Se quedó mirando la identificación que Kate extendió como haciendo caso omiso a la introducción de Kate de sí misma y de Taylor. Lentamente levantó la mirada hacia el rostro de Kate. Sus ojos eran de un intenso azul-violeta y parecían casi morados, como si el azul se filtrara hacia sus pómulos lisos y sin maquillaje. Era joven…de unos 20 años, estimó Kate. Y lucía sorprendente en su vestimenta que usaba casi sin conciencia como si estuviese usando una bata de baño.

La mirada azul adquirió enfoque cuando la joven estudió el rostro de Kate "Entren" su voz era baja y suave, casi sin aliento.

Una mujer extremadamente delgada de cabello blanco se movía con gracia a través de la alfombra gris hacia ellos. Llevaba una camisa de seda color crema metida en sus pantalones de corte suelto color beige y mocasines marrones con borlas "Soy Paula Grant. Ella es mi sobrina, Aimee Grant" sus hombros estaban rectos, en porte imperial, la calidad vocal de Lauren Bacall (actriz y modelo estadounidense. Inició su carrera en el teatro y después empezó a trabajar en el cine).

Kate volvió a extender su identificación "Soy la detective Delafield, este es mi compañero, el detective Taylor. Lamento que tengamos que conocernos bajo estas circunstancias"

Los ojos claros color avellana de Paula Grant ignoraron la identificación de Kate y se deslizaron sobre sus pantalones y cazadora de pana.

De repente, con una insoportable sensación de imperfección, Kate dijo "Estaba fuera de casa visitando cuando fui llamada aquí…" justo en ese momento se dio cuenta que nunca antes había hecho algo así en su vida profesional. Sintió la mirada de Taylor.

"Por supuesto" dijo Paula Grant "Por favor, siéntense"

Pero Kate supo que había sido disminuida ante los ojos de esta mujer aristocrática. Uno simplemente no debería vestirse de esta manera, en el Día de Acción de Gracias,siempre que pudiese evitarlo. Le dijo a Paula Grant "Tenemos que hacerle a usted y a su sobrina algunas preguntas y tenemos que hacerle una entrevista por separado"

"Detective Delafield, entiendo sus razones para ello…" los ojos de la mujer mayor estaban fijos en Aimee "…pero ¿es absolutamente necesario?"

Kate miró a Aimee Grant. Claramente estaba conmocionada y Paula Grant no quería separarse de ella. Pero tan claro como eso, su propio deber recaía en el hombre muerto en la otra habitación y entrevistar por separado era recomendado en el procedimiento con el fin de recoger el recuerdo individual de cada persona. Taylor, que le había precedido aquí y había hablado con los oficiales de la patrulla, se encogió de hombros casi imperceptiblemente. Kate asintió a Paula Grant; iniciaría la entrevista y vería como se desarrollaba.

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Se tomó unos minutos para echar un vistazo alrededor del apartamento. Una mesa de centro de cristal en forma de bumerán parecía descansar ligeramente sobre soportes cromados, su superficie estaba inmaculada excepto por un gran cenicero de latón con una caja de cigarrillo junto a él, una bebida en un portavasos y una escultura de estaño de una estilizada mujer alta, delgada y desnuda. Dos grandes mesas laterales con cubiertas de mármol y una mesa central estaban ocupadas por libros y revistas. Tres sillas reclinables hechas de buen cuero estaban frente a un sofá de dos puestos gris. Otra silla reclinable, de madera y lona, parecía ser una auténtica silla de director: el nombre DOROTHY ARZNER estaba grabado en el respaldo. Esta silla no estaba allí para sentarse en ella, sino que reposaba en un lugar de honor debajo de un poster negro enmarcado de Joan Crawford en una película de la que Kate nunca había escuchado hablar, The Bride Wore Red.

Más de una docena de carteles enmarcados de manera similar y montajes de películas fotográficas adornaban las paredes. La mirada de Kate se aceleró en reconocimiento sorpresivo: Shirley McLaine y Audrey Hepburn en The Children Houers. Candice Bergen como Lakey en The Group. Susan Sarandon y Catherine Deneuve en The Hunger. Garbo, en una esculpida andrógina en blanco y negro, como la Reina Cristina. Mariel Hemingway y Patrice Donnelly sobre una valla de pista en Best Personal. Una escena en un bar con las dos estrellas femeninas de Lianna. Y en la pared del comedor, Helen Shaver luciendo perpleja a lo lejos como Patricia Charbonneau apoyada con confianza contra un convertible Chevy en Desert Hearts.

Kate miró a Taylor para ver si él había discernido la conexión entre la mayor parte de estos carteles. Él estaba obsesionado con el cartel de Joan Crawford.

Él preguntó a Paula Grant "¿Tiene algo que ver con todas estas películas?" "Un poco…" dijo con su voz ronca "…la que está mirando, Dorothy Arzner la dirigió en el 37. Mi madre estaba en el departamento de vestuario de MGM y tuvo el privilegio de ser asignada a su película…yo tenía catorce años en ese momento" La explicación de Paula Grant no reflejaba su evidente adulación de Arzner. Pero Kate pudo adivinarlo: 14 años fue la época en la que ella misma había tenido su primera atracción sexual seria, con una profesora...

Paula Grant hizo un gesto a los otros carteles con una fina mano traslúcida y huesuda "La mayoría son de mi tiempo en la industria. Simplemente me gustan...por varias razones"

Nuevamente guio su aguda mirada para encontrarse con la mirada de Kate y Kate comprendió que Paula Grant no se había perdido de nada de su propia revisión de los carteles.

Kate se sentó en una de las sillas reclinables de cuero, Taylor a su lado. Paula y Aimee Grant se acomodaron en el sofá. Arreglando su cazadora lo mejor que pudo, Kate sacó su libreta y se ordenó a sí misma a concentrarse en sus notas y los detalles que necesitaba obtener de esta entrevista.

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"Me doy cuenta que esto es muy difícil…" comenzó ella. Inhaló un ligero aroma a lavanda, de una de las Grant, o del apartamento en sí, no estaba segura "…pero mi compañero y yo necesitamos que nos cuenten sobre los acontecimientos de hoy" Ella levantó la vista. Los ojos azul-violeta de Aimee Grant estaban sobre ella con desenfocada vulnerabilidad.

Taylor dijo "Tal vez podríamos empezar cuando descubrió a la víctima" Kate escuchó la impaciencia en su voz y lo entendió. Tenían mucho que hacer y muy rápido, como para permitirse todo este movimiento improductivo.

"A 5 minutos para las 6…" Paula Grant respondió con regia calma "…Aimee llegó más temprano hoy y nos íbamos para la cena"

Aimee Grant dijo en voz baja "…la tía Paula estaba decidida a ir allí y ver lo que estaba mal"

"Entonces ¿por qué fue allí?" presionó Taylor "¿Escuchó sonidos de su apartamento?"

"Todo lo contrario…" dijo Paula Grant "…y esto es lo que me temo va a ser muy difícil de explicar…fue a causa de los sonidos que no escuché" sacudió su cabeza como si estuviese cansada por la idea de tratar de entender.

"Sra. Grant…" dijo Kate "…el Detective Taylor y yo estaremos a cargo de esta investigación"

"Entiendo…" dijo Paula Grant, mirando a Kate con agudo interés.

"…y necesitamos que cubra todo con mucho cuidado, con el mayor detalle que pudiese recordar"

"Ya que mi sobrina y yo somos Sras. Grant…" señaló Paula "…sería más fácil que nos llamara Paula y Aimee" y añadió "…entré en el apartamento de Owen Sinclair porque su puerta estaba abierta…pero especialmente porque había un cambio en el Walla"

Kate y Taylor se miraron perplejos. Aimee Grant bajó su rostro lentamente en una leve sonrisa.

Paula se inclinó hacia la mesa de café y sacó un largo y delgado cigarrillo de su pitillera de cuero negra "Y para explicar lo que significa Walla, tengo que explicar, además, que fui supervisora de guion antes de salir de la industria" miró a Taylor "¿Sabe lo que hace un supervisor de guion?"

Taylor cruzó un tobillo sobre su rodilla y apoyó su libreta en su regazo "Cosas como asegurarse que algún actor no esté usando una camisa azul en una escena en la que se supone debería tener una blanca" dijo con facilidad.

"Sí. Y eso en mi trabajo equivale a lo que la policía definiría como dar multas de tránsito" dijo Paula con la misma facilidad "Un supervisor de guion tiene que controlarlo todo…el diálogo, el maquillaje, los peinados, los accesorios, el vestuario…sin mencionar las secuencias y los ángulos de la cámara para beneficio del editor de la película"

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"Una montaña de detalles" comentó Kate, impresionada.

"Ciertamente. Un supervisor de guion en una película tiene que llevar tantas herramientas de su oficio que parece un guía Sherpa (pobladores de las regiones montañosas de Nepal, en los Himalaya con extraordinarias capacidades para guiar a los turistas que van a escalar esas zonas)" Paula encendió el cigarrillo con un ligero encendedor de oro. Guardando el encendedor en la caja de cigarrillo, dijo: "A menos que una escena sea fotografiada sin sonido también tendría que vigilar lo que nosotros llamamos presencia o room-tone (Grabación del sonido de fondo con todo el equipo de rodaje en silencio y todos los aparatos encendidos. Suele grabarse unos 30’’ en todos los sets de rodaje o cuando cambia la situación de sonido de fondo. Se utiliza en posproducción como “colchón” para unir los diálogos o para sacar modelos de ruido para utilizar en un reductor de ruido) como los sonidos en un restaurante. Y luego está el guion de fondo, que se registra para darle realismo a una escena en particular. Como el ruido de la calle, o los pájaros o los insectos nocturnos. Eso se llama Walla"

El humo del cigarrillo de Paula se arremolinaba mientras ella hacía un gesto hacia el apartamento de Owen Sinclair "La música salía de allí en cada uno de sus momentos de vigilia. Tengo una habitación extra entre esta sala y su apartamento…y aun así lo escucho…lo escucho…constantemente. Era el Walla de mi vida cotidiana"

"Hoy estuvo muy fuerte" intervino Aimee "El hombre era un enorme, ruidoso y desconsideradoidiota. Un asqueroso"

"Justo antes que Aimee y yo saliéramos a cenar…" siguió Paula imperturbable "…su música se detuvo. Y no había ninguna razón para que se detuviera" Taylor negó con la cabeza "No lo entiendo"

Tampoco Kate. Ella preguntó "¿No podía simplemente haber dejado el apartamento? ¿No apagaba su música cuando salía?"

"Por supuesto. Pero siempre escuchaba el portazo, aunque estuviese en la ducha. Él nunca salía de su apartamento sin lanzar la puerta como si quisiera sacarla de las bisagras"

"¿Nunca?" preguntó Taylor con escepticismo. "Nunca"

"Paula…" dijo Kate "…por favor díganos exactamente qué sucedió cuando fueron a cenar" tenía más preguntas sobre el walla de Paula Grant, pero Taylor se había vuelto prematuramente argumentativo.

"Instinto…no sé lo que fue, excepto que sentía que algo estaba mal…algo me atrajo por el pasillo hasta su apartamento. Sentí...bueno, la puerta estaba abierta y Aimee y yo miramos dentro…"

"La puerta…" interrumpió Kate, escribía rápidamente "… ¿qué tan abierta estaba?"

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"Sí" dijo Paula "Entonces lo llamé" "¿Qué dijo?"

Paula le miró con fastidio "Lo que cualquiera diría…Owen, ¿estás ahí? Luego entre"

"No quería que lo hiciera" dijo Aimee.

"Tenía que hacerlo…" dijo Paula "…sabía que algo estaba mal" empezó a sacudir una mota de algo en sus inmaculados pantalones color beige.

"Si pensaba que algo andaba mal…" dijo Taylor "… ¿no le pareció que un criminal aún podría estar allí?"

"Lo imaginé…" dijo Aimee "…y se lo dije"

El humo del cigarrillo de Paula hizo más ondas mientras gesticulaba desestimación ante esta sugerencia "Su puerta no estaba dañada y esa era la única manera en la que cualquier persona pudiese entrar en un apartamento en este piso. Nunca hemos tenido un caso de crimen en los 25 años que he vivido aquí. Simplemente pensé que estaba en problemas"

"¿Qué tipo de problemas?" preguntó Taylor.

Ella dijo con impaciencia mal disimulada "Enfermedad, por supuesto. Él no ha estado del todo bien últimamente. Así que entré"

"Y yo le seguí" dijo Aimee. Ella estaba sentada completamente inmóvil, sus ojos lucieron nuevamente desenfocados.

"Fui por el pasillo hacia su habitación..." la voz grave había caído un tono más profundo.

"Sé que esto es muy difícil" ofreció Kate.

"Cuando vi lo que había en el dormitorio traté de proteger a Aimee..." "Esos ojos…" susurró Aimee "…él estaba muerto, tenía que salir de allí…" Kate observó como la mujer mayor alcanzó a la más joven y le dio palmaditas a la mano. La mano de Paula tenía la misma forma larga y delgada como la de Aimee, pero la diferencia de edad entre las dos mujeres fue repentinamente visible ante la mayor complejidad de emociones en el rostro de la mujer mayor, un bonito rostro maduró como un acantilado después de años de soles de verano y lluvias invernales.

"Supongo que grité…" dijo Aimee "…la casera y algunos otros inquilinos llegaron corriendo por el pasillo y desee que alguien fuese por la tía Paula, pero entonces ella salió"

Kate preguntó "¿Sabe si alguien más entró en el apartamento después de eso?

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"No…" respondió Paula "…no lo permití. No además de todo el sentido de deber de la policía. No podía permitir que alguien viera lo que nosotras habíamos visto. Cerré la puerta e hice que todos bajaran a la primera planta hasta que llegaran los oficiales"

Kate preguntó en voz baja a ambas mujeres "¿En ese momento pensaba que la víctima estaba muerta?"

Aimee lucía afectada "Nunca había…"

Una vez más Paula palmeó la mano de Aimee "Él estaba muerto. Lo comprobé. Yo…" puso su cigarrillo en el cenicero y agarró la bebida que estaba en la mesa de café y bebió de ella "…me acerqué a él y revisé el pulso en su cuello" sus delgados hombros estaban rígidamente rectos, la mano que sostiene la bebida estaba un poco temblorosa.

Recordando la aparición de ojos sangrientos en la habitación de al lado, Kate miró a Paula Grant con profundo respeto. La fuerza de esta mujer era una cuestión de voluntad como de un atributo natural.

Paula dijo con calma "Vi cómo estaba esposado. En ese momento giré para agarrar el teléfono y llamar a la policía, pero vi el cable cortado. No toqué nada, no hice nada más...simplemente me fui. Para entonces estaba muy asustada"

"Cualquier persona lo estaría" murmuró Kate. Ella preguntó "¿Lo qué vio?... ¿mencionó algún detalle a los otros inquilinos?"

"Sólo que estaba muerto, que alguien le había hecho algo terrible. Nada más" "Paula…" dijo Taylor "…mientras estuvo en el apartamento ¿se le ocurrió mirar en alguna de las otras habitaciones?"

"No" respondió ella. Sus ojos se ampliaron, hubo un temblor casi imperceptible en su cuerpo delgado "¿Quiere decir que piensa que alguien?... ¿pudo haber...?"

"No es probable…" dijo Kate "…usted encontró la puerta abierta. Un criminal normalmente no llamaría la atención sobre sí mismo dejando una puerta abierta mientras él estuviese adentro" ella le preguntó "¿Había estado antes en el apartamento del Sr. Sinclair?"

"En raras ocasiones. Tuvo una celebración un 4 de julio a puertas abiertas…me sentí obligada a hacer acto de presencia. Creo que esa fue la última vez"

Mientras Kate resaltaba una nota sobre este atisbo de rencor, casualmente llevó a Paula hacia una pregunta abierta "¿Qué nos puedes decir sobre el señor Sinclair?"

"¿Qué necesita saber?"

Kate reprimió una sonrisa. Mucha disposición de Paula Grant para ofrecer información "¿Cuánto tiempo hace que lo conoce?"

Paula tomó un sorbo de su bebida, reflexionando. Aimee, evidentemente, había decidido que su contribución en esta entrevista había concluido, se levantó y

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se movió alrededor de la habitación, con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones negros.

Paula dijo "He vivido aquí desde principios del 63. Owen se mudó después…no estoy segura, tal vez un año o dos más tarde. Después de este período de tiempo es difícil recordar exactamente"

Taylor preguntó "¿Vivió a su lado todo este tiempo?"

"Brevemente tuve un apartamento en el primer piso. Entonces Alice Goldstein y yo compartimos este apartamento más grande los siguientes 19 años. Hasta la muerte de Alice hace cinco años" había dirigido su respuesta a Kate, en un tono inexpresivo que excluía más averiguaciones.

Pensando que Taylor sin duda habría notado el rostro cerrado de Paula, su tono distante y su evasión ante los eufemismos como amiga o compañera de piso con respecto a Alice Goldstein, Kate alejó la entrevista de ese tema "Habló del walla creado por la música del señor Sinclair ¿No le molestó lo suficiente como para quejarse?"

Paula se puso rígida, claramente provocado por la pregunta "Por supuesto que me molestó lo suficiente como para quejarme ¿Cree que me paso los días en estado de coma? Quejarme fue inútil…ya sea con él o Hazel. Hazel Turner…" aclaró con frialdad "…la encargada"

Taylor preguntó con incredulidad "¿Está diciendo que tuvo que soportar la música ruidosa de la víctima durante 24 años?"

"Por supuesto que no. Sólo hasta la llegada del control de alquileres. Fue entonces cuando Owen se dio cuenta que podía abandonar con seguridad cualquier tipo de consideración con cualquier persona"

La voz de Paula era sarcástica "Yo, Maxine al otro lado del pasillo, Mildred del apartamento de abajo…él sabía que mudarse de aquí haría que cualquiera de nosotras tuviese grandes dificultades financieras. Y en cuanto a Hazel…ella sabía que podría cobrar alquileres mucho más altos por nuestros apartamentos si nos mudábamos"

Otro abusador, pensó Kate. Sinclair no era más que otro abusador aprovechándose de cualquier poder mezquino que lograra tener entre sus manos. Ella preguntó "¿Alguna vez pensó en llamar a la policía?"

"Mildred lo hizo. Una vez. Ellos simplemente decían que éramos una colección de vasijas de barro antiguas"

Kate estaba demasiado ocupada con su furia para hablar. Taylor dijo "Dice que salió a cenar a las 5:55…"

"No precisamente a cenar. Primero haríamos una visita a unos parientes" Calmada nuevamente, Kate preguntó "Cada vez que abandona este apartamento ¿qué escalera usa normalmente, la de la parte delantera o la trasera?" "La del frente, por supuesto. Uso las escaleras de atrás sólo para ir a la lavabo"

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"Cuando entró en el apartamento del Sr. Sinclair… ¿percibió algún olor?" Ella reflexionó "Nada fuera de lo común"

Aimee intervino "Sólo el humo de su pestilente cigarrillo"

"Paula…" dijo Kate "… ¿sabe algo sobre el señor Sinclair que pudiese ayudarnos a encontrar quién es el responsable de su muerte?"

"Supongo que se refiere a algún enemigo" se encogió de hombros "Había ganado un montón de ellos…sólo por el tipo de hombre que era" se encogió de hombros nuevamente "Yo misma he deseado verlo muerto fervientemente. Pero no conozco a nadie que pudiese hacer algo…así. Creo que todos, a veces, desearíamos que ciertas personas murieran. Pero no hacemos nada al respecto" "Algunos lo hacemos…" dijo Taylor, escribiendo en su libreta.

"Nunca fui capaz de imaginar que alguien pudiese hacerlo…" dijo Paula "…pero, obviamente, alguien que él conocía bien le hizo esto"

"¿Por qué piensa eso?" Taylor hizo la pregunta casi ociosamente, pero Kate sabía mejor, sabía que él estaba siguiendo su propio olfato en esta entrevista.

"Alguien tuvo que fijarle las esposas. Alguien cortó el cable del teléfono. Pero nadie irrumpió. Así que Owen tuvo que abrirle la puerta a alguien que conocía"

Taylor no respondió, ni Kate. Había métodos de entrada que no implicaba forzar la cerradura de una casa, pero todas estas posibilidades tenían que permanecer entre ella y Taylor en esta primera etapa de la investigación. Kate preguntó "¿Escuchó a alguien llamar a su puerta?"

"No, pero él tiene un timbre. Y mi televisión estaba encendida, Aimee estuvo viendo un partido de fútbol muy ruidoso durante toda la tarde"

Taylor preguntó "¿Cuándo fue la última vez que vio al Sr. Sinclair con vida?" "Como todos los demás…en la fiesta"

"¿Fiesta?" preguntó Kate, recordando la evidencia de una reunión en el salón común en el primer piso.

"La tertulia de Acción de Gracias de Hazel. La mayoría de los que estábamos en casa asistimos por un rato. Owentambién lo hizo"

"¿Cuánto tiempo estuvo usted?" preguntó Taylor.

"No estoy segura. Hablé durante un rato con Dorothy Brennan…ha vivido aquí por menos de un año" Paula miró a Aimee "¿Cuánto tiempo crees que estuvimos abajo, querida?"

Aimee estaba apoyada contra la pared al lado de ellos, con los brazos cruzados.

"Vi allí la mayor parte de la primera mitad del juego de Dallas, en la televisión. Diría que tal vez una hora y media"

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"No lo recuerdo" dijo Aimee "Traté de ignorarlo"

Paula cerró sus ojos para concentrarse "Él llegó después que llegamos. Se fue antes que nosotras. Lo recuerdo ahora…no se estaba sintiendo bien nuevamente"

Kate intercambió miradas con Taylor. Incluso ahora había más razones convincentes para recolectar los restos de esa parte de la planta baja. Volteó una nueva página en su libreta "¿Podría decirnos quien estaba en la fiesta?"

Paula dijo con un dejo de aspereza "Fui supervisora de guion ¿recuerda? Memoria de elefante" le dio a Kate y a Taylor ocho nombres, además de los de ella misma y Aimee.

El rostro de Paula Grant repentinamente lució demacrado por el cansancio y Kate decidió concluir la entrevista. Ella dijo "Le agradecemos su cooperación"

Paula dijo con cansancio "Esto es sólo el principio ¿no es así?"

"Lo siento" dijo Kate en voz baja "Pero sí, estoy segura que tendremos otras preguntas a medida que avancemos en la investigación. Tendremos que preparar una declaración para que la firme"

Paula asintió y Kate dijo "Es muy importante que mantenga para usted misma todos los detalles de lo que vio en el apartamento del Sr. Sinclair, todo lo que ha hablado con nosotros. Eso sería de gran ayuda"

Una vez más Paula Grant asintió. Se levantó mientras los dos detectives se ponían de pie. Aimee Grant, apoyada en la pared cerca del cartel de The Children’s Hour, estaba mirando fijamente a Kate.

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Capítulo 3

Dos asistentes vestidos con monos color marrón, la palabra CORONER (persona que preside una investigación sobre un caso de muerte sospechosa) cosida en letras amarillas en toda la espalda, esperaban plácidamente junto a una camilla fuera del apartamento de Owen Sinclair. Kate y Taylor nuevamente entraron en la sala de estar del apartamento, Kate vislumbró destellos de luz estroboscópica en la alcoba-comedor, ecos visuales desde donde Shapiro había fotografiado la cocina. Baker, ella asumió, seguía recolectando las huellas dactilares de la habitación al final del pasillo.

Preguntó a Taylor "¿Alguna idea hasta ahora?" "Va a ser un paseo" dijo él.

Sorprendida por esta afirmación confiada, ella se volvió hacia él "¿Cómo es eso?"

"Paula simplemente nos lo dio" su amplio rostro se endureció, Taylor estudió el equipo de música y las grabaciones que llenaban la habitación "Su maldita música estruendosa sonaba todo el maldito día y noche…" él señaló con la mano hacia la escena del crimen en el cuarto de atrás "Si el hijo de puta me hiciera eso me gustaría decorar todo este maldito apartamento con su rostro. Se imaginó que tres ancianas no podrían hacerle una maldita cosa. Pero una de ellas descubrió la manera de cargarse su culo"

Kate asintió con la cabeza y sin estar de acuerdo con la hipótesis de Taylor pero apoyando su desprecio por el matón que Owen Sinclair había sido en vida. Ella dijo "Me gustaría saber quién de nuestra gente respondió el 5-80-6 de Mildred"

Taylor se encogió de hombros "La quejas por ruidos fuertes son un verdadero dolor, Kate. Solía odiar esas llamadas. Sobre todo los borrachos que rápidamente te echaban. Entiendo que nuestra gente pensara que estas ancianas eran maniáticas. Pero puedo decir que Paula la sopla humo no llegaría a matar a alguien por música a alto volumen" Taylor golpeó la columna de su libreta de notas contra el enorme altavoz, demostración arrítmica mientras continuaba "Te pueden gustar los perros, pero deja que uno ladre lo suficientemente alto y persistente y por Dios que lo envenenarías para hacerlo callar"

Kate asintió sombríamente, recordando los casos de abuso infantil que había visto en Juvenil…los autores…madres estresadas, cuyo control emocional se había roto por el llanto incesante de sus bebés. Pero el asesinato premeditado era otra cosa, y sentarse a ver la manera espantosa en la que había muerto Owen Sinclair era otra cosa.

"Ed…" dijo ella "…las esposas, la silla junto a la cama…"

"Sí. Lo sé, Kate. Imagino que él dejó que una de esas mujeres entrara antes que se enfermara de verdad y por sus convulsiones sería bastante fácil para cualquier persona esposarlo y dejarlo estirar la pata. Imagino que estamos tan propensos de estar acertados o estar equivocados acerca del por qué la silla estaba allí"

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"Quizás" pero su instinto le proclamaba el propósito sombrío de esa silla al lado de la cama. Permitió que Taylor abrigara su improbable teoría, no discutiría con él…no por el momento. Sabía muy bien cómo él retiraba su atención de un caso por el que había perdido su entusiasmo y como seguía solamente los pasos burocráticos que se le exigía. Permitirle seguir su propio olfato mantendría su nariz en el camino.

"Paula dijo que Sinclair había empezado todo este asunto, cuando inició el control de alquileres…" reflexionó ella "…fue entonces cuando alrededor de 1980 o algo así…" se interrumpió horrorizada "Ed, eso fue hace 8 años"

Taylor estaba sacando y metiendo sus labios "Ocho años de tortura china, Kate. Vamos a terminar encerrando a una de estas tres señoras mayores…lo garantizo" en un tono cargado de algo así como concesión ofreció "Pero Paula, esa es una dama con clase"

Demasiado elegante para ser una asesina despiadada, estuvo a punto de sugerir, pero detuvo las palabras. Las mujeres rara vez mataban, pero efectivamente, lo hacían. Y las personas más improbables podrían ser los asesinos más rabiosos.

"Y su sobrina…" continuó Taylor "…esa es la verdadera quema graneros" Kate lo miró.

"Un diez" mientras Kate escudriñaba con perplejidad sus imágenes de Aimee Grant, Taylor le miró con verdadera sorpresa "Por el amor de Dios…" dijo él exasperado "Hermosa"

"Ya veo" dijo ella. Pero no lo había visto. Su apreciación de Paula Grant había sido tan dominante que no había absorbido más que una impresión física nebulosa de la mujer más joven.

Taylor, elevó sus cejas rubias, negando con la cabeza y ella le miró con diversión sofocada ¿Cómo podría ella, de todas las personas, dejar de notar lo que él consideraba una mujer extraordinariamente bella? Por supuesto que todo era parte de su conciencia tácita de que ella era lesbiana. Y si él no podía lidiar con su malestar sobre su naturaleza sexual, él no podría entender que una de las dos mujeres, Paula Grant era a la que ella encontraba extraordinariamente hermosa.

Alejándose de él, se tomó el tiempo para revisar los últimos detalles que había dibujado de los alrededores de la escena del crimen. Cortinas corridas sin ventanas abiertas, ni aparatos en uso excepto el refrigerador; luces encendidas sólo en la sala de estar y en la propia escena del crimen. Los ceniceros habían sido vaciados, pero no limpiados. La cocina no mostraba evidencia de que estuviesen preparando comida, ni que estuviesen en ninguna fase de la preparación. Sinclair había sido esposado a su cama y no había señal de lucha en ningún lugar.

Shapiro ahora estaba agachado en el comedor, su cámara parpadeando y Kate pasó junto a él hacia la pequeña cocina. Ya había tomado nota de una pequeña mesa de formica, su silla de plástico color roja pareja de la otra en el dormitorio. Ahora examinó una variedad de botellas de licor en el mostrador al lado de la

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nevera. Un Cutty Sark Scotch sin abrir y polvoriento, dos litros de Jim Beam, uno de ellos tres cuartos vacío, un Harper sin abrir, medio galón medio vacío de Ten High. Así que Sinclair había sido un bebedor de bourbon, al parecer Ten High era su marca habitual. Y a juzgar por la eficiente y desenfadada proximidad de su licor a los vasos y los cubitos de hielo y el surtido de vasos en la escena del crimen, eso había sido una constante si no un gran bebedor. Pero aparentemente, un bebedor con el sentido común suficiente como para no fumar en la cama: no habían ni elementos para fumar ni ceniceros en su dormitorio.

Cuando Taylor se unió a ella, Kate abrió el armario que estaba debajo del fregadero de madera marrón con su bolígrafo. Junto con los materiales de limpieza y esponjas estaba un bote de basura forrado con plástico, vacío. Aparentemente Sinclair…o alguien…había sacado muy recientemente la basura. Le dijo a Taylor "Vamos a chequear con Hansen, asegurarnos que ha precintado el basurero del edificio"

Abrió otros gabinetes con el bolígrafo y miró por encima de los vasos y las tazas de café, una serie de platos Orangish Melmac tan viejos que el patrón de la flor se había raspado y desvanecido. Unas cuantas vasijas maltratadas, sartenes y alimentos enlatados, principalmente sopa, espaguetis, frijoles y estofado Dinty Moore y cereales y galletas Ritz y el café instantáneo de Folger. Y tres galones más por la mitad de Ten High.

Taylor usó su propio bolígrafo para forzar la apertura de un refrigerador Coldspot amarillento. Había un galón de agua por la mitad, una hogaza de pan de centeno y tres paquetes de carne de almuerzo, botellas de ketchup, mostaza, mayonesa, pepinillos y cuatro latas de Budweiser. La sección del congelador contenía cuatro comidas congeladas Swanson y una bolsa de plástico con cubitos de hielo.

Estaba deprimida por esta sala, lo típico de una persona que vivía sola e indiferente a la dieta. La cocina en su propio apartamento era brillante y moderna y mucho mejor equipada, pero la pulcritud sombría de esta habitación se parecía demasiado a su espíritu.

"Salgan de aquí…" gruñó Baker, poniendo su gran aparato de toma de huellas dactilares en el piso de la cocina.

"No tocamos nada" respondió Taylor.

"Salgan de aquí" repitió él volviendo la estrecha y negra camisa de su espalda hacia ellos.

Taylor fue a consultar con Hansen sobre el basurero del edificio y Kate entró en el cuarto de atrás, donde Everson estaba cerrando su maletín.

El cadáver arqueado, los ojos con sangre en la cama se estaba asegurado con la cinta, listo para ser retirado. Las esposas que habían atado a Owen Sinclair a su lecho de muerte yacían junto a él en una bolsa de pruebas y Kate agarró la bolsa por su parte superior, para sopesarlas. Eran más ligeras que las de ella y negras. Muy probablemente, podrían ser rastreadas por el número de lote a través de su fabricante...

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Ella miró por encima de la habitación. El polvo gris de las huellas dactilares cubría cada superficie. La silla de plástico roja y el teléfono habían sido retirados, probablemente empaquetados y llevados a la vans de Baker para su transporte al laboratorio. Eliminar las impresiones de los inquilinos sería necesario...

Everson, con sus brazos cruzados, le estaba mirando. Hizo un gesto hacia la cama "Todo tuyo"

"Carne fresca de nuestro amable taller de salchichas…" dijo alegremente "Los resultados de la autopsia estarán listos para el sábado" él salió de la habitación llamando a los asistentes con la camilla.

La notificación a los familiares ahora era una prioridad y Kate le pidió a Baker que desempolvara la antigua libreta de direcciones de cuero en la sala de estar para poder examinarla. Pero las entradas de Sinclair en los salientes de las páginas eran crípticas…en su mayoría nombres de pila e iniciales a veces simplemente con un número de teléfono y sólo de vez en cuando una dirección. La sección de la "S" en el que había esperado ver a los parientes de Sinclair enumerados había sido arrancada y había ocurrido un tiempo atrás, a juzgar por los restos amarillentos dentados de la página. Metió el libro de direcciones en una bolsa de plástico y la marcó como evidencia.

En el dormitorio, en el colchón vacío estaba grabada la curva marcada por el cadáver de Owen Sinclair, le asignó a Taylor examinar la ropa de Sinclair. Ella hizo una inspección preliminar de las tres cajas de archivo de cartón detrás de la puerta deslizante del armario de la habitación de pared a pared.

Las cajas estaban rellenas con los artefactos de la vida de Sinclair. Cientos de fotografías, cartas y postales, álbumes de recortes de periódicos y recortes amarillentos de revistas, todos aparentemente relacionados con películas en la que Sinclair había estado involucrado; tres copias encuadernadas de obras de teatro, autor Owen Charles Sinclair, papeles de depósito en garantía sobre una propiedad vendida décadas atrás, un sobre manila arrugado que contenía cuatro conjuntos de documentos de divorcio de cuatro mujeres diferentes.

"No hay nada aquí" dijo Taylor, buscando por las camisas de polo y los pantalones cortos en el cajón inferior de la cómoda de Sinclair.

"Va a tomar horas examinar lo que tenemos en estas cajas…" dijo Kate "…ha estado divorciado tantas veces que va a ser difícil decir quién es el pariente más cercano"

"Digo que veamos lo que sabe la casera" dijo Taylor.

Los aplanados rizos blancos con tonos color rosa de Hazel Turner parecían sacacorchos en su cabeza. Sus ojos azules se deslizaron sobre Kate, luego se fijaron en su identificación "Una mujer detective…" gruñó ella, como si el cuerpo de Taylor no ocupara ningún espacio visible. Una mano manchada sostenía un cigarrillo, la otra profundamente metida en el enorme bolsillo de parche de su bata color azul marino, dio un paso atrás desde su puerta "Bien, adelante querida. Usted también" añadió admitiendo la existencia de Taylor.

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A través de sus gafas de marco de acero hasta la mitad de su nariz larga y delgada, seguía escudriñando a Kate "Tiene un buen tamaño para una mujer en la policía, luce muy capaz"

"El tamaño no es realmente una necesidad en el trabajo policial" respondió Kate cortésmente, lo que reflejaba que había logrado una mejor impresión en Hazel Turner que lo que había logrado con Paula Grant.

Mirando por encima de la sala de estar, se preguntaba si había sido decorada con las pertenencias confiscadas de los inquilinos desalojados. Estaba recargada con muebles: un sofá y un sofá pequeño para dos personas combinado con cuatro sillas diferentes, cinco mesas que sostenían una gran variedad de lámparas bajas esas que se utilizaban en las piscinas de luz naranja, tres revisteras desbordadas, una planta de maíz desaliñada, dos televisores, cada uno sintonizado en una estación diferente, con el sonido en mute (apagado). Las paredes estaban recubiertas por imitaciones de paisajes oscuros y escenas de caza Inglesa. Contra la ventana alejada, estaban dos perros labradores de cerámica de talle alto flanqueando un escritorio apenas visible enterrado bajo una tormenta de papeles, probablemente registros de situaciones de Beverly Malibú. El apartamento olía a décadas de humo de cigarrillo y la cocina, una complejidad de olores arraigados en las paredes como el polvo de carbón en los poros.

Kate preguntó "¿Podemos sentarnos, Sra. Turner?"

"Hazel. Soy Hazel, querida" se dejó caer en el sofá de pana dorado "Prefiero tener una enorme policía como tú de mi lado que una cosita pequeñita. O…" agregó ella dando golpecitos con el cigarrillo en un pequeño cenicero de porcelana "…algún hombre torpe"

Taylor eligió un sillón mullido gris blanquecino y luego se echó hacia atrás mientras un gato persa blanco saltaba desde las profundidades de los cojines hacia la alfombra. El gato se volteó, levantando su mullida e indignada cola hacia Taylor y se marchó con desdén de la habitación.

"No le haga caso a Preciosa…" dijo Hazel "…ella es muy dulce"

Taylor se volvió hacia otra silla, esta vez de madera lacada con un asiento tapizado y con cautela instaló su mole en ella. Kate, mientras se sentaba en el sofá de dos plazas color verde manzana, lo miró con simpatía; hasta ahora estaba recibiendo muy poca atención de la mayor parte de las mujeres en este edificio.

"Desde que Jerome murió, Preciosa se apoderó del lugar. Bueno, incluso…" "Señora…" dijo Taylor en voz baja "…tenemos que…"

"No tiene que decírmelo" dijo Hazel con voz ronca. Bajó su cigarrillo y llegó a la mesa de café en busca de una pequeña urna verde brillante cubierta de filigrana de plata. Se aferró a ella, luego la soltó "Que impacto tan terrible..."

Kate dijo "Entendemos que el Sr. Sinclair vivió aquí por varios años ¿Lo conocía lo suficiente como para decirnos quien era su familiar más cercano?"

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"Bueno, esa es una buena pregunta ¿no?" negó con su cabeza…con tonos rosas "Tiene muchas ex esposas y tres hijas, una de ellas en el norte, no han aparecido por aquí en tal vez diez años o más. Su hijo menor era la niña de sus ojos, él había regresado de Vietnam, murió de cáncer de intestino un año después. 24 años de edad ¿ahora no es eso algo terrible?"

Así que ese era el joven de la foto en el apartamento de Owen Sinclair. Kate dijo "Si pudiese ayudarnos, tenemos que notificarle a…"

"Bueno, he hecho unas cuantas llamadas telefónicas por mí misma justo después que llegara la policía…" admitió Hazel "Vivian, su segunda esposa, la que tuvo sus hijos, vive en Hollywood. Y hay algunos amigos que conocían a Owen y a mi Jerome de los viejos tiempos. Por la forma en que estas noticias viajan en esta ciudad, en este momento todo el mundo sabrá todo acerca de esto" hizo un gesto hacia el parpadeo de los televisores silenciosos "Es mejor que no lo sepan de allí. Ellos conocen el edificio, muchas personas en esta ciudad saben todo sobre el Beverly Malibú"

Taylor miró a Kate, su expresión interrogante ¿Hazel Turner estaba lo suficientemente loca como para creer realmente que este ordinario edificio de alguna manera fuese distinguible de miles de estructuras similares en Los Ángeles? Kate recordó el comentario de Hansen: Ella tiene una boca muy grande. Esta mujer podría ser un tesoro de información.

Kate asintió animando a Hazel "¿Cómo tomó Vivian la noticia?" preguntó interesada en la ex-esposa que no le importó lo suficiente la muerte de Owen Sinclair como para venir al famoso edificio de apartamentos Beverly Malibú.

"Estuve completamente conmocionada…" ajustando sus gafas, Hazel creó en sus facciones una expresión adecuada a sus palabras y agarró su cigarrillo "…quiero decir, tienes que tener un poco de respeto por los muertos. Pero ella dijo que el mundo era un lugar mejor sin él. No lo dijo en serio. Me di cuenta que si le afectó algo"

"¿Podría darnos la dirección y el número de teléfono de Vivian?" preguntó Taylor, recogiendo varios pelos largos y blancos de sus pantalones.

"Puede conseguirlo en el mismo lugar que yo. Justo en la guía telefónica, bajo Vivian Sinclair. En Mariposa en Hollywood. Pero ella no ha tenido nada que ver con él en años, si es para lo que la quiere. Le aseguro que ella no estaba aquí hoy"

La voz de Hazel sonaba como piedras lavadas por el agua "¿Es cierto lo que nos dijo Paula? Soy dueña de este edificio, tengo derecho a saber. Ella dijo que le hicieron algo a Owen ¿es así?"

Ante la mirada de Kate y el breve movimiento de su cabeza, Taylor mantuvo su silencio.

Estudió a Hazel Turner. La mujer no podía ser mucho mayor que Paula Grant. Que diferente envejecían las personas...Paula lucía más joven y con mucha más vitalidad...Aun así, Hazel Turner era igual a Paula Grant como fuente de información y su voluntad de cooperación era esencial.

Referencias

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