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GriegoI.2014

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CUADERNO

DE

GRIEGO I

ANDALUCÍA – 1ª Edición

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ÍNDICE.

UNIDAD 1. EL GRIEGO.

1.1. Etapas de la Historia de Grecia. Marco geográfico.

1.2. El alfabeto griego. Pronunciación. Signos de puntuación. Normas básicas de transcripción.

1.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Gea y Urano. 1.4. Lengua griega: El griego: Una lengua flexiva. La declinación temática (Sustantivos y adjetivos). El artículo. Función de los casos. El presente de indicativo (voz activa)

1.5. Léxico griego. 1.5.1. Familias semántcias: Dioses olímpicos, héroes, seres y lugares mitológicos. 1.5.2. Helenismos: Elementos de la Naturaleza.

Apéndice. La escritura de la lengua griega: Desde sus primeros testimonios hasta la difusión del libro impreso.

Actividades complementarias.

UNIDAD 2. LA CIVILIZACIÓN CRETENSE O MINOICA. 2.1. La Civilización cretense o minoica.

2.2. La sociedad cretense. La lineal A y la Lineal B.

2.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Europa. 2.4. Lengua griega. Temas en -α. Adjetivos de tres terminaciones. Preposiciones que rigen un solo caso.

2.5. Léxico griego. 2.5.1. Familias semánticas: Seres mitológicos. 2.5.2. Helenismos: Materia y forma.

APÉNDICE. Los poemas homéricos. Actividades complementarias.

UNIDAD 3. LA CIVILIZACIÓN MICÉNICA. 3.1. La civilización micénica.

3.2. La sociedad micénica. La Lineal B.

3.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Helena. Héctor y Aquiles. El final de la Guerra de Troya.

3.4. Lengua griega: Pretérito imperfecto. Preposiciones que rigen dos casos.

3.5. Léxico griego. 3.5.1. Familias semánticas: La guerra. 3.5.2. Helenismos: Tiempo, espacio y movimiento.

APÉNDICE. Hesíodo. Actividades complementarias. UNIDAD 4. LA EDAD OSCURA. 4.1. La Edad Oscura.

4.2. Nacimiento de la polis.

4.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Heracles. Las Amazonas.

4.4. Lengua griega: La declinación atemática. Futuro de Indicativo. Preposiciones que rigen tres casos. El infinitivo.

4.5. El léxico griego. 4.5.1. Familias semánticas: El tiempo y los fenómenos naturales. 4.5.2. Helenismos: Los seres vivos. APÉNDICE. La Poesía lírica arcaica.

Actividades complementarias. UNIDAD 5. LA ÉPOCA ARCAICA. 5.1. La Época arcaica.

5.2. Las colonizaciones.

5.2. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Odiseo. Odiseo y Circe.

5.4. Lengua griega: Temas en -ρ. Temas en -σ. El imperativo. 5.5. Léxico griego. 5.5.1. Familias semántcias: La Filosofía. 5.5.2. Helenismos: La cantidad y el tamaño.

APÉNDICE. Los griegos en Iberia. Arte griego en España. Hispania en las fuentes griegas (I).

Actividades complementarias.

UNIDAD 6. LA ÉPOCA CLÁSICA (I): ESPARTA. 6.1. La Época clásica (I): Esparta.

6.2. Grandes creaciones culturales: La Filosofía y la Ciencia. 6.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Orfeo. La muerte de Orfeo.

6.4. Lengua griega: Temas en vocal -ι. Temas en vocal -υ. Temas en diptongo -ευ. Sustantivos irregulares. El participio.

6.5. Léxico griego. 6.51. Familias semánticas: Las ciencias. 6.5.2. Helenismos: Ciencia y técnica.

APÉNDICE. El Teatro griego clásico. Actividades complementarias.

UNIDAD 7. LA ÉPOCA CLÁSICA (II): ATENAS.

7.1. La Época clásica (II): Atenas.

7.2. Grandes creaciones culturales: La Literatura.

7.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Atalanta. Alejandro.

7.4. Lengua griega: El tema de aoristo. Los adjetivos πολύς, πολλή, πολύ y μέγας, μεγάλη, μέγα. Los numerales.

7.5 Léxico griego. 7.5.1. Familias semánticas: El ser humano. 7.5.2. Helenismos: El cuerpo humano (I).

APÉNDICE. La Historiografía griega. Actividades complementarias.

UNIDAD 8. LA ÉPOCA CLÁSICA (III): Las Guerras Médicas y las Guerras del Peloponeso.

8.1. La Epoca clásica (III): Las Guerras Médicas y las Guerras del Peloponeso.

8.2. Grandes creaciones culturales: El Arte y el Deporte.

8.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Jasón y Medea. Medea.

8.4. Lengua griega: Clases de adjetivos. Colocación del adjetivo en la frase. Grados del adjetivo: Comparativo y superlativo. El tema de prefecto. El pluscuamperfecto. La reduplicación en los verbos compuestos.

8.5. Léxico griego. 8.5.1. Familias semánticas: Las artes. 8.5.2. Helenismos: El cuerpo humano (II).

APÉNDICE. La Oratoria griega. Actividades complementarias.

UNIDAD 9. LA ÉPOCA HELENÍSTICA. 9.1. La Época helenística.

9.2. La Literatura helenística (Período alejandrino).

9.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Polícrates. 9.4. Lengua griega: La voz media. Los pronombres personales. Los pronombres adjetivos posesivos. El pronombre relativo.

9.5. Léxico griego. 9.5.1. Familias semánticas: El gobierno. 9.5.2. Helenismos: La sociedad.

APÉNDICE. La epigrafía griega. Inscripciones griegas en Hispania. Carmina Epigraphica Graeca Hispaniae.

Actividades complementarias. UNIDAD 10. LA ÉPOCA ROMANA. 10.1. La Época romana.

10.2. Escritores griegos de Época romana.

10.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Licurgo. 10.4. Lengua griega: La voz pasiva. Los pronombres adjetivos demostrativos. Pronombres adjetivos interrogativo e indefinido. Pronombre relativo-indefinido.

10.5. Léxico griego. 10.5.1. Familias semánticas: La política. 10.5.2. Helenismos: Acción I.

APÉNDICE. Hispania en las fuentes griegas. (II). Actividades complementarias.

UNIDAD 11. BIZANCIO Y LA GRECIA MEDIEVAL. 11.1. Bizancio y la Grecia Medieval.

11.2. Literatura bizantina.

11.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Prometeo. El mito de Prometeo. Teseo.

11.4. Lengua griega: Los verbos contractos. Los modos subjuntivo y optativo. La concordancia. La oración simple. La oración compuesta. 11.5. Léxico griego. 11.5.1. Familias semánticas: Religión. 11.5.2. Helenismos: Acción II.

APÉNDICE. La provincia Spania del Imperio Bizantino. Epigrafía griega de época bizantina en España.

Actividades complementarias.

UNIDAD 12. LA GRECIA MODERNA Y ACTUAL. 12.1. Grecia en la Edad moderna y contemporánea.

12.2. Literatura griega de la Época moderna y contemporánea.

12.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Las Guerras Médicas. El final de las Guerras Médicas.

12.4. Lengua griega: El griego y el lenguaje científico. 12.5. Léxico griego: Derivación y composición. APÉNDICE. El griego moderno.

Actividades complementarias.

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U

NIDAD 1. EL GRIEGO.

Índice.

1.1. Etapas de la Historia de Grecia. Marco geográfico. 1.2. El alfabeto griego. Pronunciación. Signos de puntuación. Normas básicas de transcripción.

1.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Gea y Urano.

1.4. Lengua griega: El griego: Una lengua flexiva. La declinación temática (Sustantivos y adjetivos). El artículo. Función de los casos. El presente de indicativo (voz activa) 1.5. Léxico griego. 1.5.1. Familias semántcias: Dioses olímpicos, héroes, seres y lugares mitológicos. 1.5.2. Helenismos:

Elementos de la Naturaleza.

Apéndice. La escritura de la lengua griega: Desde sus primeros testimonios hasta la difusión del libro impreso.

Actividades complementarias.

1.1. Etapas de la Historia de Grecia. Marco geográfico.

1.1.1. Etapas de la Historia de Grecia. - Civilizaciones de Grecia:

1. Civilización egea y cicládica (prehistóricas). 2. Civilización minoica (2000-1400 a.C.). 3. Civilización micénica (1600-1200 a.C.). - Grecia antigua:

1. Edad oscura o arcaica (ss. VIII-V a.C.). 2. Época clásica (V-IV a.C.).

3. Época helenística (III-II a.C.). 4. Época romana (II a.C.-IV d.C.). - Grecia bizantina y medieval (ss. V-XV). - Dominación otomana.

- Grecia moderna y contemporánea (ss. Fianles del XIX a la actualidad). 1.1.2. Marco geográfico de la Grecia antigua..

1.1.2.0. Introducción.

El pueblo griego habitó, como en su tierra madre, en la península que hoy llamamos Grecia, pero desde muy pronto se lanzó al mar e hizo de él una segunda patria estableciéndose en islas y riberas del mar Mediterráneo. Este medio geográfico ofrecía al griego un panorama de extraordinaria belleza y variedad, de clima en general suave y benigno. Pero las tierras, salvo excepciones, no eran demasiado fértiles. Por otra parte, en la Grecia continental la complejidad del sistema montañoso -constituido por las derivaciones meridionales del gran sistema alpino que se prosiguen bajo las aguas del mar emergiendo por doquier en innumerables islas- entorpecía la vida y las relaciones de las ciudades griegas; por ello, no es de extrañar que desde un principio fuese el mar para los inquietos griegos el camino natural, como todavía lo sigue siendo en gran medida. Desde época muy temprana. fueron los griegos grandes marinos.

1.1.2.1. Las grandes zonas geográficas.

Las fronteras de la antigua Hélade no fueron constantes a lo largo de la historia. Por el contrario, cambiaron notablemente al compás de los acontecimientos políticos y sociales que impulsaron a los griegos a buscar nuevos horizontes. Ateniéndonos al escenario en que los griegos de la época clásica desenvolvieron su existencia, podemos distinguir cuatro grandes zonas: Grecia continental, Grecia insular, Grecia asiática, Grecia colonial.

- Grecia continental. Comprende varias regiones que, en la antigüedad, constituyeron estados o poleis autónomos o englobaban varias poleis. En la zona septentrional -bajo la Iliria y la Tracia, no griegas- se extendían Macedonia (largo tiempo marginada), Epíro y Tesalia. En la zona central y de oeste a este se suceden: Acarnania, Etolia, Fócide, las Lócrides, Dóride, Beocia y Ática. En la zona del Istmo, las poleis de Mégara, Corinto y Sicione. En la zona meridional se extiende la península del Peloponeso que comprendía varias regiones menores: Acaya, Élide, Argólide, Laconia y Mesenia.

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- Grecia insular. En los mares que rodean la península griega -Jónico, Tracio, Egeo y Crético en las denominaciones antiguas- son abundantes las islas. Al oeste, en el mar Jónico, se suceden de norte a 'Sur las siguientes: Corcira (hoy, Corfú), Léucade, Ítaca, Cefalonia y Zacinto. Al este, en el mar Tracio, las grandes islas de Tasos, Samotracia, Imbros y Lemnos. En el mar Egeo, de norte a sur, se encuentran entre otras las siguientes: Esciros, la gran isla de Eubea apenas desprendida de la masa continental y como recostada sobre las costas del Ática, junto a estas mismas costas, al Sur, las ilustres Salamina y Egina; el grupo numerosísimo de las Cíclades o Cícladas -entre ellas, Andros, Ceos, Paros, Naxos, la sagrada Delos, Miconos, Melos, Amorgos, Tera (hoy Santoriní), etc. Junto a la costa asiática, de norte a sur, Lesbos, Quíos, Samos y las Espórades o Espóradas a cuyo grupo corresponden Cos y Rodas. En el mar Crético y a notable distancia del continente, la gran isla de Creta.

- Grecia asiática. Ya los aqueos, primeros invasores indo-europeos en Grecia, iniciaron la expansión hacia el Asia en expediciones de conquista, de desarrollo mal conocido. A ellos se debe la primera fundación de Mileto. Su política de expansión los llevó finalmente al enfrentamiento con Troya. Más tarde, los emigrantes aqueos y jonios, desplazados del continente por la llegada de los dorios; se dirigieron también hacia las costas asiáticas donde fundaron numerosas ciudades que constituyeron poleis o estados independientes. Todas ellas eran puertos naturales de excelentes condiciones que en brevísimo tiempo se convirtieron en ciudades prósperas donde toda actividad encontraba asiento. La Grecia asiática vino a ser pionera en toda clase de realizaciones: poesía, filosofía, ciencia, arte, navegación. Las ciudades más notables, escalonadas de norte a sur, son las siguientes: Elea, Cumas o Cime, Focea, Esmirna, Clazómenas, Éfeso, Mileto, Halicarnaso y Cnido. Muchas de ellas intervinieron en la gran gesta colonial que se desarrolló durante más de dos siglos -VIII al VI- en toda la extensión del Mediterráneo.

- Grecia colonial. Las luchas sociales y el desarrollo demográfico provocan entre los siglos VIII al VI el desplazamiento de griegos procedentes de diversas ciudades del continente y de Asia, que se lanzaron con sus naves al mar en busca de tierras donde asentarse. Este hecho es el que conocemos con el nombre de colonización griega en el Mediterráneo. Las ciudades fundadas son emporios, es decir, establecimientos comerciales. Constituyen po- leis o . estados autónomos, vinculados a la metrópoli por lazos meramente religiosos. Aun omitiendo muchas de ellas, citaremos las más notables: - colonias en la Propóntide y en el Ponto Euxino: Sesto, Bizancio, Olbia, Trapezunte, Abido.

- colonias en la Tracia: Abdera, Anfipolis, Olínto, Potidea. - colonias en Macedonia: Terma y Pidna.

- colonias en el sur de Italia (Magna Graecia): Tarento, Síbaris, Crotona, Neápolis (Nápoles, llamada primeramente Partenopea) y, más al norte, en las costas etrurias, la sagrada Cumas. - colonias en Sicilia: Hímera, Siracusa, Gela, Agrigento, Selínui te, todas en las zonas costeras.

- colonias en el Mediterráneo occidental: Alalia en Córcega; Massalia (Marsella) en el sur de Francia, la cual a su vez colonizó el Levante español: Rode (Rosas), Emporion (Ampurías) , Hemeroscopion (Sagunto probablemente, o quizá Denía), y llegó a las costas de Almería y aun a las de Málaga.

- colonias en el norte de África: N aucratis en el delta del Nilo, Cirene en Libia.

También se establecieron en Chipre, donde muy pronto entraron en contacto con los fenicios de quienes recibieron el alfabeto, así como una muy cuidada técnica marinera.

Bien pudo decir Platón el Cómico, en gráfica frase, que los heleno s se asomaban a las aguas del Mediterráneo «como ranas en torno a la charca».

Llevaron también los griegos sus navegaciones al Atlántico, pero su expansión fue detenida ya en pleno siglo VI por los cartagineses.

Rebasada la época clásica, en tiempos de Alejandro, el mundo griego conoce una expansión espectacular realizada ahora bajo el signo de la conquista bélica. Con ella alcanzan los griegos las riberas del Indo en Asia y las tierras de la Nubia en África. Su expansión hacia Occidente, planeada ya por Alejandro, no pudo llevarse a cabo por la prematura muerte del caudillo y por la pujanza incontenible de Cartago, la ciudad llamada a enfrentarse con Roma y a sucumbir ante ella.

1.1.2.2. Montes, ríos y llanuras.

- La Grecia continental ofrece un suelo erizado de montañas que ocupan el 80 por 100 de la superficie total. No alcanzan, en general, gran elevación, a excepción del Olimpo, la morada de los dioses, que alza sus casi 3.000 metros en la zona septentrional de la península. Le siguen en elevación el Parnaso en la Fócide y el Taigeto y Erimanto en el Peloponeso. Los montes del Ática casi nunca rebasan los 1.000 metros, pero, en cambio, sus nombres brillan a gran altura: Licabeto, Himeto y Parnés, próximos a Atenas, juntamente con el Pentélico, magnífica mole de blanquísimo mármol, y el Laurión que se asoma sobre el mar.

El carácter montañoso del terreno y la ausencia de vías adecuadas de comunicación -que aún persiste en gran medida- impulsó a los griegos a utilizar el mar, sobre todo el Egeo, como pontos o camino para sus desplazamientos.

2.1.2.2. La tierra griega, accidentada y frecuentemente sacudida por asoladores terremotos; no fue ni es una tierra fértil. Las lluvias son escasas y escasas también las vías fluviales de alguna importancia. A excepción de unos pocos, los ríos griegos son de carácter torrencial: sus cauces, secos normalmente en verano, fácilmente se desbordan bajo los efectos de las tormentas. Tal es el caso de los ríos áticos Iliso y Cefiso y del espartano Eurotas. Y sin embargo, o quízá por eso mismo, los griegos tributaron religiosa veneración a sus ríos y fuentes. Algunos conservan su caudal durante todo el año: el Peneo que riega la llanura de Tesalia, el Aqueloo -navegable incluso- en Etolia y el Alfeo en la

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Élide, cerca de Olimpia.

- No hay grandes llanuras en la Grecia continental y en general aparecen rodeadas de montañas. La actividad humana se concentra en estas zonas, próximas siempre a las cuencas fluviales; en ellas, el suelo es más fértil, rico en pastos y cereales. La más extensa es la de Tesalia, en la zona norte, famosa por los caballos que se criaban en sus praderas. Son también importantes la de Beocia, rica en cerales, y la Mesogea -entre Atenas y el Laurión-, poblada de viñedo s y olivos y que, desde época temprana, constituyó una de las pocas fuentes de riqueza del Ática. En cambio, las llanuras de Eleusis y Maratón no sólo no eran fértiles, sino que por su carácter pantanoso constituían zonas muy insalubres.

Ni entonces ni ahora se ha mostrado generoso el suelo griego, dadas las condiciones de su relieve y la sequedad del clima. Esto justifica uno de los rasgos más salientes del carácter griego: la sobriedad.

- Costas, ciudades y puertos.

Si accidentado es el relieve que ofrece Grecia continental, no menos accidentadas son sus costas que tan singular perfil comunican a la península helénica. Incontables cabos y golfos e innumerables penínsulas y subpenínsulas se suceden, esmaltándose el litoral de numerosos puertos naturales, especialmente en la zona oriental. La costa occidental muestra un desarrollo mucho menor y es de carácter más abrupto.

El extraordinario desarrollo de las costas hace de Grecia un país esencialmente marítimo. Desde época muy temprana la vida helénica se proyecta hacia el mar y surgen agrupaciones humanas en las zonas del litoral. Pero también en el interior se constituyen núcleos de población, particularmente en las zonas llanas y en los valles. En cualquier caso, el mar siempre está cerca, a menos de 100 km en las regiones más recónditas.

Entre las ciudades asentadas en el interior de la Grecia continental, en época antigua, gozan de justo renombre las siguientes: Delfos, la ciudad de Apolo, en la Fócide; Tebas, la de siete puertas, en Beocia y, próximas a ella, Queronea y Platea; en el Ática, la sagrada Eleusis y Atenas. En el Peloponeso, Olimpia y Elis, escenario y cuna de los Juegos, en la región de Élide; las legendarias Argos, Micenas y Tirinte en la Argólide, y, próxima a éstas, Epídauro, ciudad-santuario de Asclepio; en la Laconia, Esparta.

Ya antes de su gran expansión colonial dispusieron los griegos de excelentes puertos en las costas del continente patrio, particularmente en la zona del Egeo. Son célebres Calcis y Eretria, asentados en la isla de Eubea: de ellos salieron las primeras expediciones de colonos. En el Ática, los tres puertos naturales: Pireo, Zea y Muniquia que se unían a la ciudad en tiempos de Pericles por los llamados «muros largos». Corinto y Mégara, sobre el istmo de Corinto. Patras en la costa de Acaya, al norte del Peloponeso; Pilo, recuerdo de la grandeza «mícénica» en la Mesenia y Gition, único puerto de la Laconia. La isla de Creta también poseía puertos notables, algunos de los cuales conocieron vida muy próspera en épocas antegriegas; el más notable es el de Cnoso (actual Heraklíon),

1.2. El alfabeto griego. Pronunciación. Signos de puntuación. Normas básicas de transcripción.

- EL ALFABETO GRIEGO.

NOMBRE MAYÚSCULA MINÚSCULA PRONUNCIACIÓN

alfa Α α a

beta Β β b

gamma Γ γ ga, gue, gui, go, gu

delta Δ δ d épsilon Ε ε e dseta Ζ ζ ds eta Η η e zeta Θ θ z iota Ι ι i kappa Κ κ k, c lambda Λ λ l mi Μ μ m ni Ν ν n xi Ξ ξ x (ks)

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ómicron Ο ο o pi Π π p rho Ρ ρ r sigma Σ σ/ς1 s tau Τ τ t ípsilon Υ υ i fi Φ φ f ji Χ χ j psi Ψ ψ ps omega Ω ω o – Vocales.

En griego hay siete fonemas vocálicos. Según su cantidad pueden ser largos o breves. Son siempre breves ε y ο, y son siempre largos η y ω. Pueden ser largas y breves α, ι y υ. Los diptongos son αι, ει, αυ, ευ, ου (y también υι). En los diptongos formados por un primer elemento largo (αι, ηι, ωι), la ι no se pronuncia y se suscribe: ᾳ, ῃ, ῳ; se conoce con el nombre de iota suscrita.

– Consonantes.

sonoras sordas aspiradas

oclusivas labiales β π φ dentales δ τ θ guturales γ κ χ líquidas λ, ρ nasales μ, ν silbantes simples σ(ς) compuestas ζ, ξ, ψ - PRONUNCIACIÓN.

No sabemos con exactitud cómo pronunciaban los antiguos griegos; nosotros seguimos la norma de Erasmo de Rotterdam, según el cual, cada grafía se pronuncia manteniendo su valor fonético aislado, sistema conocido como erasmiano o etacista.

Existen algunas normas especiales de pronunciación:

– La γ ante las guturales γ, κ, χ y de ξ se pronuncia como si fuese una n; ej.: – ἄγγελος [ánguelos].

– La letra υ se lee como una i en caso de no ir acompañada de ninguna otra vocal; ej.: – μῦς [mis].

La υ se pronuncia como u en los diptongos αυ y ευ; ejs.: – αὐτός [autós],

– εὖρος [euros].

En cambio, el diptongo ου se pronunica u; ej.; – τοῦτο [tuto].

– La doble grafía λλ se pronuncia como doble l; ej.: – ἀλλά [al-la].

1.4.1. Espíritus y acentos. – Espíritus.

En griego, toda ocal inicial lleva un signo llamado espíritu, que puede ser: 1 La σ se escribe en posición inicial e intermedia, y la ς en posición final; ejs:

- σελήνη; - προσβάλλω; - καλός.

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– áspero (῾): se pronuncia como una j; ej.: – Ἑλλάς [jel-lás].

– suave (᾿): no se pronuncia; ej.: – ἀνδρεία [andreia]. – Acentos.

El griego depende dispone de tres acentos diferentes:

– El acento agudo (´): puede encontrarse sobre la vocal de cualquiera de las tres últimas sílabas de una palabra, tanto si la vocal es larga como si es breve; ejs.:

– ἀγρός, γάλα, βέβαιος.

Cuando el acento agudo recae en la antepenúltima sílaba es necesario que la última sea breve.

– El acento grave (`): se encuentra en la sílaba final de la palabra y sustituye al acento agudo cuando la palabra no va seguida de ningún signo de puntuación; no aparece en palabras aisladas; ejs.:

– πολὺ, καὶ, ἀγαθὸν.

– El acento circunflejo (῀): aparece sólo sobre vocales largas o diptongos; puede aparecer en una de las dos últimas sílabas de la palabra; ej.:

– καλῶς, δῆμος.

– En griego existen un grupo reducido de palabras sin acento propio, son las palabras átonas, que se unen a la palabra tónica inmediata para formar un grupo fónico o unidad tónica; ejs.:

– ἀνήρ τις [anertis]; – οὐ κακός [ukakós].

Estas palabras se llaman enclíticas si se unen a la palabra tónica precedente y proclíticas si se unen a la palabra tónica siguiente.

- SIGNOS DE PUNTUACIÓN..

En griego existen los siguientes signos de puntuación:

– El punto (.) y la coma (,) se utilizan con el mismo valor que en español. – El punto alto (·) equivale al punto y coma o a los dos puntos del español. – El signo griego de interrogación es el punto y como (;).

- Normas básicas de transcripción.

Las palabras cultas procedentes del griego mantienen los cambios fonéticos que provoca su transformación al latín y al español.

1. El diptongo αι se transcribe e. Αἴγυπτος [Egipto] 2. El diptongo ει se transcribe i. Ἡράκλειτος [Heráclito] 3. El diptongo οι se transcribe e, a través de la evolución

latina oe.

Οἰδίπους > Oedipus > Edipo 4. Los diptongos αυ, ευ se transcriben au, eu. αὐτονομία [autonomía]

εὐφονία [eufonía] 5. El diptongo ου se transcribe u. Οὐρανός [Urano] 6. Si los diptongos αυ, ευ, ου se encuentran ante vocal, la υ,

segundo elemnto del diptongo, se transcribe v.

εὐαγγέλιον [evangelio]

7. La ζ, en latín z, se transcribe z. Βιζάντιον > Bizantium > Bizancio 8. La κ, en latín c, se transcribe c. Κάσσανδρα [Casandra]

9. La θ se transcribe t, a través del latín th. θέατρον > theatrum > teatro 10. La φ, en latín ph, se transcribe f. φιλοσοφία > philosophia > filosofía 11. La ψ, en latín ps, se transcribe ps. ψυχιατρεία [psiquiatría]

12. El espíritu áspero inicial (῾) se transcribe h. ἱππικός [hípico] 13. La υ se transcribe i. πυραμίδα [pirámide] 14. La χ delante de e, i, se transcribe qu; ante consonante o

vocal a, o, u se transcribe c.

χίμαιρα [quimera] χρονολογία [cronología] Actividades: Transcribe los siguientes nombres de escritores famosos:

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Άριστοτέλης, 'Αριστοφάνης, Δημοσθένης, Ήρόδοτος, Θεόκριτος, Καλλίμαχος Πίνδαρος, Πλάτων.

1.3. Textos (con explicaciones gramaticales y actividades): Gea y Urano.

Gea y Urano. Ὁ Χάος πρῶτος ἐστιν. ἔπειτα ἡ Γῆ ἐστιν. ὁ Χάος ϑεός ἐστιν. ἡ Γῆ ἐστι ϑεά. ὁ Χάος καὶ ἡ Γῆ ϑεοί εἰσιν. Ὁ Ἔρος καὶ ϑεός ἐστιν. ὁ Ἔρος καλὸς καὶ ἀγαϑός ἐστιν. ὁ Χάος καὶ ἡ Γῆ καὶ ὁ Ἔρος ϑεοί καὶ ἀϑάνατοί εἰσιν. ἔπειτα ὁ Οὐρανός ἐστι καὶ ὁ Πόντος καὶ ὁ Ὠκεανός. Ἐν τῷ οὐρανῷ εἰσιν ὁ Ἥλιος καὶ ἡ Σελήνη. οἱ ϑεοί εἰσιν ἐν τῷ Ὀλύμπῳ. οἱ ϑεοὶ οἰκοῦσι τὸν Ὄλυμπον. οἱ ϑεοὶ ποιοῦσι τὸν κόσμον. ἔπειτα ἡ Νύξ ἐστι καὶ ἡ μέλαινα ϑεὰ τίκτει τὸν Θάνατον· τίκτει καὶ τὸν Ὕπνον. πρῶτον μὲν οἱ ϑεοὶ καὶ οἱ ἄνϑρωποι συνοικοῦσιν. ἔπειτα δὲ οἱ ϑεοὶ τὸν Ὄλυμπον οἰκοῦσι, ἀλλὰ οἱ ἄνϑρωποι οἰκοῦσι τὴν γῆν. ὁ μὲν ϑεῖος βίος οὔποτε τελευτὴν ἔχει, ὁ δὲ ἀνϑρώπινος βίος ἀεὶ ἀρχὴν καὶ τελευτὴν ἔχει. οἱ γὰρ ϑεοὶ ἀϑάνατοί εἰσι, καὶ οἱ ἄνϑρωποι ϑνητοί· οἱ μὲν μακάριοι, οἱ δὲ ἄϑλιοί εἰσιν· οἱ μὲν δυνατοί, οἱ δὲ οὐ δυνατοί εἰσιν.

Hesíodo fue el primero en organizar el mundo mítico griego. En sus poemas Teogonía y Los trabajos y los días estableció una genealogía de los dioses y explicó míticamente la realidad humana: cuatro razas de hombres ha habido desde el principio de los tiempos.

καὶ οἱ ϑεοὶ καὶ αἱ ϑεαὶ ἀεί βασιλεύουσιν. πρῶτον μὲν ὁ Κρόνος βασιλεύει καὶ τὸν χρύσεον ἄνϑρωπον ποιεῖ. οἱ χρύσεοι ἄνϑρωποί εἰσι μακάριοι· τὸν πόνον οὐ γιγνώσκουσι, καὶ ἡ γῆ φέρει ἀγαϑὴν τροφὴν. τέλος δὲ ὁ ϑάνατος οὐκ ἔχει τὸν χρύσεον ἄνϑρωπον, ἀλλὰ ὁ ὔπνος ἔχει. δεύτερον δὲ ὁ ϑεὸς τὸν ἀργύρεον ἄνϑρωπον ποιεῖ, ἀλλὰ οἱ ἀργύρεοι ἄνϑρωποι τὸν ϑεὸν οὐ ϑεραπεύουσιν. οἱ ϑεοὶ καὶ αἱ ϑεαὶ κατὰ γῆν κρύπτουσι τὸν ἀργύρεον ἄνϑρωπον. τρίτον δὲ ὁ Ζεὺς τὸν χάλκεον ἄνϑρωπον ποιεῖ. Οἱ χάλκεοι ἄνϑρωποι ἀδικοί εἰσι καὶ τὸν πόλεμον ἐϑέλουσιν· ὁ ἄνϑρωπος τὸν ἄνϑρωπον κτείνει. ἔπειτα δὲ ὁ Ζεὺς τὸν δίκαιον ἄνϑρωπον ποιεῖ· οἱ γὰρ ἡμίϑεοί εἰσιν. οἱ ἡμίϑεοι δυνατοί εἰσι καὶ οἱ ϑεοὶ φόβον ἔχουσιν. οἱ οὖν ϑεοὶ τὸν πόλεμον φέρουσιν. ὁ οὖν δεινὸς πόλεμος τὸν δίκαιον ἄνϑρωπον κτείνει. τέλος δὲ οἱ σιδήρεοι ἄνϑρωποι τὴν γῆν οἰκοῦσιν. χαλεπὸν βίον ἔχουσιν ἐν τῇ γῇ.

La raza de los hombres sufre un proceso de degeneración desde su áurea cración por Cronos hasta la fatigosa y doliente edad de hierro. Por el contrario, la sucesión divina puede representar un proceso civilizador. Al primigenio Urano va a suceder, tras un brutal enfrentamiento por el poder, su hijo Cronos, una divinidad un poco más cercana a los rasgos antropomórficos tan queridos para los griegos. (Ver explicaciones y actividades infra)

ὁ Οὐρανὸς καὶ ἡ Γῆ υἱοὺς τίκτουσι, ἀλλὰ ὁ Οὐρανὸς τοὺς υἱοὺς ἐν τῇ Γῇ κρύπτει καὶ τῆν Γῆν ὀργίζει. ὁ Κρόνος υἱὸς τοῦ Οὐρανοῦ καὶ τῆς Γῆς ἐστιν· ὁ Κρόνος δεινός ἐστιν. ἡ οὖν Γῆ ἅρπην ποιεῖ καὶ τὸν Κρόνον πείϑει. πρῶτον μὲν ὁ Κρόνος τὴν ἅρπην λαμβάνει καὶ τὴν τῆς Γῆς βουλὴν ἀκούει· ἔπειτα δὲ τὰ τοῦ Οὐρανοῦ αἰδοῖα τέμνει καὶ εἰς τὸν πόντον ῥίπτει. ὁ τοῦ πόντου ἀφρὸς τὴν Ἀφροδίτην ἐκεῖ τίκτει.

- Explicaciones gramaticales y actividades.

Siempre que nos enfrentamos a la traducción de un texto, es necesaria una labor previa: se trata de determinar los rasgos morfológicos de los diferentes sintagmas para asignarles su valor sintáctico: del acierto en este análisis morfosintáctico dependerá decisivamente el grado de corrección de la traducción. Tomando como referencia la primera oración, vamos a exponer cuáles son las pautas que se deben seguir.

El verbo es el núcleo de cualquier oración; en consecuencia, su detección ha de ser nuestro punto de partida: en la primera oración encontramos tres sintagmas cuyas terminaciones nos permiten identificarlos como verbos: τίκτουσι (3a pers. pl.), κρύπτει y ὀργίζει (3a pers. sg.); estos verbos están relacionados entre sí por medio de las conjunciones ἀλλά (adversativa) y καί (copulativa).

Después de localizar los sintagmas verbales, debemos buscar su sujeto. Como entre sujeto y verbo siempre existe concordancia en número y persona, el sujeto de τίκτουσι habrá de estar expresado por un sustantivo en nominativo (el caso de la función de sujeto) plural o por más de uno en nominativo singular: ὁ Οὐρανὸς καὶ ἡ Γῆ; y el de κρύπτει καὶ ὀργίζει por un sustantivo en nominativo singular: ὁ Οὐρανός.

Una vez establecida la relación predicativa entre sujeto y verbo, hay que analizar los restantes sintagmas: τοὺς υἱούς, τὴν Γῆν son acusativos, luego cumplirán la función de complemento directo en sus respectivas oraciones; el sintagma preposicional ἐν τῇ Γῇ, por su parte, es complemento circunstancial.

Llegados a este punto, con la ayuda del vocabulario y respetando el análisis efectuado, estamos en condiciones de traducir: 'Urano y Gea engendran hijos, pero Urano oculta a los hijos en (el interior de) Gea e irrita a Gea'.

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Actividades:

1. Lee en voz alta el texto.

2. Analiza morfosintácticamente las oraciones del texto y tradúcelas.

1.4. Lengua griega: El griego: Una lengua flexiva. La declinación temática (Sustantivos y adjetivos. El artículo). Función de los casos. El presente de indicativo (voz activa).

- EL GRIEGO: UNA LENGUA FLEXIVA.

El griego, como el latín, es una lengua flexiva. Se produce una variación en las terminaciones de los sintagmas nominales y verbales: este procedimiento se llama flexión. Las variaciones que se dan en los sustantivos y adjetivos constituyen la declinación; las modificaciones de los verbos conforman la conjugación.

- LA DECLINACIÓN TEMÁTICA. - SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS. Sustantivos:

Singular Plural

masc./fem. neutro masc./fem. neutro

nominativo ἀγρ-ός βιβλί-ον ἀγρ-οί βιβλί-α vocativo ἀγρ-έ βιβλί-ον ἀγρ-οί βιβλί-α acusativo ἀγρ-όν βιβλί-ον ἀγρ-ούς βιβλί-α genitivo ἀγρ-οῦ βιβλί-ου ἀγρ-ῶν βιβλί-ων dativo ἀγρ-ῷ βιβλί-ῳ ἀγρ-οῖς βιβλί-οις Adjetivos:

– De dos terminaciones (-ος, -ον): Se declinan como los sustantivos en -ο; el género masculino y el femenino tienen la misma forma.

singular plural

masc./fem. neutro masc./fem. neutro

nominativo βροτ-ός βροτ-όν βροτ-οί βροτ-ά vocativo βροτ-έ βροτ-όν βροτ-οί βροτ-ά acusativo βροτ-όν βροτ-όν βροτ-ούς βροτ-ά genitivo βροτ-οῦ βροτ-οῦ βροτ-ῶν βροτ-ῶν dativo βροτ-ῷ βροτ-ῷ βροτ-οῖς βροτ-οῖς - EL ARTÍCULO. singular plural

masc. fem. neutro masc. fem. neutro

nominativo ὁ ἡ τό οἱ αἱ τά

acusativo τόν τήν τό τούς τάς τά

genitivo τοῦ τῆς τοῦ τῶν τῶν τῶν

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- FUNCIÓN DE LOS CASOS.

casos ejemplos

El nominativo: Realiza las funciones de sujeto y de atributo; también puede ser predicativo del sujeto.

Ὁ ἴππος ἐστι μικρός. El caballo es pequeño. El vocativo: Equivale a una exclamación. Ὦ θεοί, πιστεύομεν ὑμῖν.

¡Oh dioses! Confiamos en vosotros. El acusativo: Es el caso del complemento directo; también puede

expresar, precedido de una preposición, el lugar hacia donde nos dirigimos; también puede ser predicativo del complemento directo.

Ὁ ἀγρὸς καρπούς φέρει. El campo produce frutos. Ὁ γεωργὸς εἰς τὸν ἀγρρὸν βαίνει. El campesino anda hacia el campo. El genitivo: Es el caso del complemento del nombre; precedido

de preposición puede expresar diversos complementos circunstanciales.

Ὁ οἶκος τοῦ διδάσκαλου μέγας ἐστιν. La casa del maestro es grande. Ἐγὼ ἐκ τοῦ ἱπποδρόμυο ἐκβαίνω. Yo salgo del hipódromo. El dativo: Es el caso del complemento indirecto; precedido de

preposición puede hacer la función de complemento

circunstancial, para expresar el lugar donde nos encontramos y el valor instrumental

Σὺ τὸ δῶρον τῷ υἱῷ δίδως. Tú ofreces el regalo a tu hijo.

Οἱ γεωργοὶ ἐν τοῖς ἀγροῖς σὺν τοῖς ἵπποις γεωργοῦσιν. Los campesinos trabajan en los campos con caballos. - EL PRESENTE DE INDICATIVO.

Verbo temático Verbo atemático φέρω “llevar” εἰμί “ser, estar”

1ª ἐγώ φέρ-ω εἰμί sg.2ª σύ φέρ-εις εἶ 3ª αὐτός2 φέρ-ει ἐστί(ν) 1ª ἡμεῖς φέρ-ομεν ἐσμέν pl.2ª ὑμεῖς φέρ-ετε ἐστέ 3ª αὐτοί φέρ-ουσι εἰσί(ν)

– Paradigma de presentes de indicativo atemáticos:

τίθημι “colocar” δίδωμι “dar” φημί “decir”

1ª τίθημι δίδωμι φημί sg.2ª τίθης δίδως φής 3ª τίθησι δίδωσι(ν) φησί(ν) 1ª τίθεμεν δίδομεν φαμέν pl.2ª τίθετε δίδοτε φατέ 3ª τιθέασι(ν) διδόασι φασί(ν) 1.5. Léxico griego.

1.5.1. Familias semánticas: Dioses, héroes, seres y lugares mitológicos. Ἀδράστεια –ας: Adrastea.

Ἀθηνᾶ ᾶς, ἡ; Atenea (diosa de la inteligencia y protectora de la ciudad de Atenas).

Ἅιδης –ου: Hades (infierno). Αἴολος, -ου: Eolo, padre de Sísifo. Ἀληκτώ -οῦς: Alecto.

Ἀλκμήνῃ: Ἀλκμήνη,ης: Alcmena, concibió a Heracles de Zeus.

Ἀμαλθεία –ας: Amaltea (la cabra que fue nodriza de Zeus).

Ἀμμων, ωνος: Amón, un adivino.

Ἀμφιτρύων, ωνος: Anfitrión, rey de Micenas, esposo de Alcmena, la madre de Heracles.

Ἀνδρομέδαν: Ἀνδρομέδα-ης: Andrómeda. Ἀνθεμοῦς, -οῦντος, m.: Antemunte.

Ἀντιόπη-ης ἡ Antíope, madre de Anfión y Zetho y esposa de Teseo.

Ἀπόλλων –ωνος, ὁ: Apolo (hermano gemelo de Ártemis, dios de la adivinización y de la música, director del coro de la musas).

2 El pronombre personal de tercera persona carece de nominativo; en su lugar se usan los demostrativos αὖτός, ἐκεῖνος, αὐτός.

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Ἄργης –ου: Arges.

Ἄρης, Ἀρέος, ὁ: Ares (dios de la guerra).

Ἄρτεμις –ιδος, ἡ: Ártemis (hija de Zeus y Leto; hermana gemela de Apolo).

Ἀφροδίτη, -ης, ἡ: Afrodita.

Ἀχιλλεύς-εως ὀ Aquiles, etimológicamente “sin-labios” Βράγχος –ου, ὁ Branco (hijo de un héroe originario de Delfos. Fue amado por Apolo; aquel erigió un altar a Apolo con la advocación de Amigo y este le concedió el don de la adivinación. Branco fundó un oráculo en Βριάρεως –εω (declinación ática): Briáreo. Βρόντης –ου: Brontes.

Γηρυόνης, -ου, m.: Gerión.

Γῆ, Γῆς: Gea, la tierra (madre de los Titanes). Γηρυόνου: Γηρυών, ονος: Gerión.

Δάφνη –ης, ἡ Dafne (ninfa amada por Apolo; era hija del río de Tesalia Peneo. Perseguida por Apolo huyó hasta que, a punto de ser alcanzada, suplicó a su padre que la transformase y fue convertida en laurel, la planta predilecta de Apolo desde entonces).

Δανάη-ης ἡ: Dánae, hija de Acrisio y madre de Perseo. Δευκαλíων –ωνος, ὁ: Deucalión (hijo de Prometeo, rey de Tesalia).

Δημήτηρ, τρος: Deméter, diosa de las fuerzas de la naturaleza, especialmente de las labores agrícolas. Διονύσος –ου, ὁ: Dioniso (hijo de Zeus y Sémele, dios del vino; símbolo de las fuezas productoras de la tierra). Διώνη –ης: Dione.

Ἐπιμηθεύς -έως, ὁ: Epimeteo (hermano de Prometeo). Ἔρως –ωτος, ὁ Eros (dios del amor).

Ἑρμιονεύς, εως: Hermione, la hija de Menelao. Εὐρώπη, -ης, f.: Europa.

Εὐρυδίκη-ης, ἡ: Eurídice (dríade –ninfa de las encinas- esposa de Orfeo).

Εὐρυμέδη, -ης: Eurimede, madre de Belerofonte. Εὐρυτίων, -ωνος, m.: Euritión, el pastor de las vacas de Gerión.

Εὐρυσθεύς -έως, ὁ: Euristeo (rey de Tirinto, Heracles realizó los trabajos por mandato de este).

Ἐφινύς -ύος: Erinias (diosas de la venganza que estaban encargadas de castigar los crímenes de los hombres). Ἐχίδνα, -ης, f.: Equidna. Monstruo mezcla de mujer y serpiente.

Ζεύς, Διός: Zeus (el padre de los dioses; dios del cielo). Ἣλιος, -ου, m.: Helios, dios del sol.

Ἥρα –ας, ἡ: Hera (hija de Crono y Rea y esposa de Zeus; es la gran deidad femenina del Olimpo).

Ἡρακλῆς -έους, ὁ: Herαcles (hijo de Zeus famoso por sus hazañas; realizó los doce trabajos por mandato de Euristeo, rey de Tirinto).

Εμῆς -ου, ὁ: Hermes.

Εὐρυάλη: Εὐριάλη, ης: Euríale.

Ἡφαῖστος –ου, ὁ: Hefesto (dios del fuego y los metales). Θεία –ας: Tea.

Θέμις –ιδος/-ιτος: Temis (diosa de la justicia que preside el orden de todas las cosas).

Θεσπίου: Héroe epónimo de la ciudad beocia de Tespias; ayuda a Heracles después de matar a los hijos de Mégara. Θέτις –ιδος, ἡ: Tetis (madre de Aquiles).

Θόας, Θόαντος: Toante, padre de Hipsípila.

Ἰαπετός –οῦ: Jápeto (padre de Atlas y Prometeo). Ἰόλαος- ου : Hijo de Ificles, hermanastro de Heracles. Κάδμος-ου ὁ Cadmo, fundador de Tebas, hijo del rey de Fenicia Agénor y de Harmonía, cuyas bodas, en presencia de los dioses, cantaron las Musas.

Καλλιόπη –ης, ἡ: Calíope (musa de la poesía épica y de la elocuencia).

Καλλιρρόη, -ης, f.: Calírroe, madre de Gerión.

Κάμπη –ης: Campe (ser monstruoso de sexo femenino al que Crono le había encomendado la custodia de los Titanes y los Hecatonquiros encerrados en el Tártaro). Κασσιέπεια: Κασσιέπεια-ας: Casiopea.

Κέκροψ-οπος ὁ ; nacido de la tierra, según la tradición, fue el primer rey de Atenas.

Κηφεύς: Κεφέυς-έως: Cefeo. Κοῖος –ου: Ceo.

Κόττος –ου: Coto.

Κραναός-ου ὁ Cranao, antiguo rey de Atenas Κρεῖος –ου: Crío

Κρόνος –ου· Crono (padre de los dioses olímpicos). Κύκλωψ –οπος: Cíclope.

Λάιος, ου, ὁ: Layo (padre de Edipo);

Λήδας Λήηα-ης ἡ Leda, madre de Cástor y Pólux, los Dioscuros transformados en constelaciones en el cielo. Λητῶ-οῦς ἡ: Leto, madre de Apolo y Ártemis.

Λίνος –ου, ὁ: Lino (cantor de Tebas, hijo de Calíope y Apolo o según otros de Terpsícore; inventor del ritmo y de la melodía, fue maestro de Orfeo).

Μαία-ας ἡ Maya, hija de Atlante Ἀτλαντίδος y madre de Hermes.

Μέγαιρα –ας : Megera.

Μεγάρας: Hija de Creonte, rey de Tebas, la dio como esposa a Heracles por su victoria sobre los minias. Μέδουσα, ης: Medusa.

Μενοίτης, -ου, m.: Menetes, pastor de Hades.

Μελισσεύς -έως: Meliseo (rey de Creta en el momento del nacimiento de Zeus).

Μερόπη, -ης: Mérope, hija de Atlante.

Μῆτις –ιος: Metis (diosa de la sabiduría y la astucia). Μνημοσύνη –ης: Mnemósine (madre de las nueve musas). Νηρείς-ιδος ἡ: Nereida, ninfas marinas hijas de Nereo y Doris.

Νιόβη-ης ἡ Níobe, hija de Tántalo y de Anfión.

Οἰάγρος –ου, ὁ: Eagro (padre de Orfeo y rey de Tracia). Οἰδίπους, ποδος, ὁ: Edipo;

Ὄρθος, -ου, m.: Orto, el perro de Euritión.

Ὀρφεὺς-έως, ὁ: Orfeo (poeta y músico griego; al sonido de su voz y de su lira, los ríos suspendían su curso y las fieras se amansaban).

Οὐρανός –οῦ: Urano (padre de los Titanes). Πάν, -νός: Pan, fauno que vive en el campo y las montañas.

Πανδώρα –ας, ἡ: Pandora (la primera mujer, fabricada por Hefesto).

Πανδροσείῳ: Pandroso era hija de Cécrope y de Aglauros y era venerada en la acrópolis.

Περίβοια, ας, ἡ: Peribea (esposa del rey de Corinto que recogió y educó a Edipo);

Περσεφόνη, ης: Perséfone, hija de Deméter y Zeus que fue raptada por Plutón.

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Πήγασος, ου: Pegaso.

Πηλέυς-εως ὁ Peleo, hijo de Eaco, rey de Egina y padre de Aquiles.

Πλούτων –ονος: Plutón (dios de los infiernos).

Πόλυβος, ου, ὁ: Pólibo (rey de Corinto que educó a Edipo niño).

Πολυφόντης, ου, ὁ: Polifontes (hijo de Autófono uno de los cincuenta jefes tebanos que prepararon una emboscada a Tideo: un hijo de Peribea que casó en segundas nupcias tras la muerte de Pólibo.

Ποσειδῶν -ῶνος: Poseidón (dios del mar; hermano de Zeús lo ayudó a destronar a su padre Cronos).

Προῖτος: Προῖτος, ου: Preto, rey de Tirinto, hermano de Acrisio.

Προμεθεύς -έως, ὁ: Prometeo (Titán creador y benefactor de los hombres).

Πύθων, ωνος: Pitón, la serpiente que mató Apolo. Luego su sacerdotisa se llamó así.

Πύρρα –ας, ἡ: Pirra.

Ῥέα –ας: Rea (mujer de Crono y madre de los dioses olímpicos).

Σεμέλη-ης ἡ: hija de Cadmo, concibió a Dioniso de Zeus. Σθενὼ: Σθενώ, ους: Esteno.

Σίσυφος, -ου: Sísifo, padre de Glauco. Στερόπης –ου: Estéropes.

Τάρταρος –ου: Tártaro (lugar subterráneo en el fondo de los Infiernos).

Τειρεσίας, ου: Tiresias, célebre adivino de Tebas, al que había cegado Hera por haberle sorprendido en el baño. Tηθύς -ύος: Tetis (esposa de Océano).

Τηλεβόαι, ῶν: Teléboas, pueblo mítico de Acarnania. Τισιφόνη –ης: Tisífone.

Τιτάν -ᾶνος: Titán (cada uno de los dioses hijos de Urano y Gea).

Τυφῶν-ῶνος: Monstruo que luchó contra Zeus y, vencido, yace castigado bajo el volcán Etna que vomita su rabiosa lava.

Ὑάκινθος -ου, ὁ: Jacinto (era un hermoso joven amado por el dios Apolo. Este y su amante estaban jugando a lanzarse el disco el uno al otro, cuando Apolo, para demostrar su poder e impresionar a Jacinto, lo lanzó con todas sus fuerzas. Jacinto, para impresionar a su vez a Apolo, intentó atraparlo, pero fue golpeado por el disco y cayó muerto; de la sangre derramada del joven brotó la flor del jacinto).

Τρίτων –ωνος, ὁ: Tritón.

Φαέθων-οντος: Faetonte, nombre que significa “el resplandeciente”

Φοίβη –ης: Febe.

Χείρων-ονος ὁ, Quirón, nombre del centauro del monte Pelión, en Tesalia, hijo de Filyra y Cronos, protector y amigo de Peleo, enseña a su hijo Aquiles el arte de curar de Asclepio; presa de una herida incurable cambia su inmortalidad a Prometeo

Χίμαιρα, -ας: Quimera, monstruo al que se enfrentó Belerofonte

Χρυσάωρ: Ξρυσάωρ, όρος: Crisaor, padre de Gerión, que nació de la sangre de Medusa al ser decapitada por Perseo..

῾Υπερίων –ονος: Hiperión (padre de Helios y Selene). Ὑψιπύλη, -ης: Hipsípila, mujer que gobernaba a las lemnias.

Ὠκεανός –οῦ: Océano (hijo de Urano y Gea, dios del mar).

Actividad: Señala los doce dioses olímpicos y busca una breve información sobre cada uno de ellos. 1.5.2. Helenismos: Elementos de la Naturaleza.

Étimo Formante Significado Ejemplo

Ἀήρ ἀήρος, ἡ aer-o- aire aeronáutica

Γῆ γῆς, ἡ ge-o- tierra geografía

Ὕδωρ ὕδατος, τό -hidr- agua hidroesfera

Πῦρ πυρός, τό pir-o- fuego, fiebre pirómano

Κόσμος -ου, ὁ -cosmo- universo, orden cosmogonía

Ἥλιος -όυ, ὁ -heli-o- sol perihelio

Ἄνεμος -ου, ὁ anemo- viento anemómetro

Ὅρος -ους, τό oro- montaña orografía

φῶς φωτός, τό foto- luz fotofobia

Σεισμός -οῦ, ὁ sism-o-/seism- terremoto sísmico

Θάλασσα -ης, ἡ talas-o- mar talasoterapia

Actividad: Define los helenismos siguientes y relaciónalos con las palabras griegas estudiadas: 1. Fotografía 2. Orogenia 3. Geometría 4. Hidroeléctrico 5. Helioscopio 6. Anemografía 7. Aerostático 8. Talasocracia 9. Cosmonauta 10. Pirotecnia 11. Geomagnetismo 12. Sismógrafo.

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APÉNDICE. La escritura de la lengua griega: Desde sus primeros testimonios hasta la difusión del libro impreso.

1. Los primeros sistemas de escritura. Antecedentes del alfabeto griego.

La difusión de un sistema de escritura alfabético supuso una enorme revolución cultural para el ser humano, pues le dotó de un instrumento práctico con el que poder dejar constancia escrita de las cosas, expresar sus ideas y comunicarse con sus congéneres de una forma mucho más sencilla de lo que lo venía haciendo hasta ese momento.

Sin embargo, hasta llegar a la escritura alfabética nos encontramos con otros sistemas de comunicación escrita utilizados por el hombre desde finales del IV milenio a. C. A aquellos de mayor difusión y trascendencia dedicaremos unas breves palabras en los siguientes párrafos.

Así, nos encontramos en primer lugar con los jeroglíficos, inventados por los egipcios, y el sistema cuneiforme, de amplio uso en Mesopotamia (sumerios, acadios o hititas lo utilizaron). En ambos casos, una serie de ideogramas y pictogramas —en algunas escrituras cuneiformes estos lle-garon a rondar los 2000— representaban objetos y palabras, no realidades fonéticas.

Si avanzamos un poco más en el tiempo (primera mitad del segundo milenio a. C.), vemos ya una fase más evolucionada, en la que se emplea un sistema silábico: determinados signos representan ya no ideas sino realidades fonéticas, en este caso sílabas. De esta manera, nos encontramos silabarios como el proto-semítico, antecedente directo del fenicio, o los denominados Lineal A, aún sin descifrar en su totalidad, y Lineal B.

El silabario cretense Lineal A es la lengua en que estaban escritos los distintos registros de la administración de los palacios minoicos (aprox. 1700-1450 a. C.), aunque tampoco debemos dejar de pensar en cierta moti-vación religiosa en su empleo. Un número significativo de sus signos (más de sesenta) fue tomado de la tradición cultural antiguo-europea, y a ellos se les añadieron otros, autóctonos cretenses, hasta completar un sila-bario difícil de analizar e interpretar. El misterio que ha rodeado a la cul-tura y la lengua jeroglífica y silábica cretenses ha ido poco a poco despe-jándose, sobre todo gracias al desciframiento del Lineal B, pero sigue sien-do una asignatura pendiente para historiadores y lingüistas.

Este silabario, el Lineal A, fue en efecto el único sistema de escritura al que tuvieron acceso los micénicos cuando establecieron sus centros de poder tras la caída del mundo minoico. A partir de ahí, la relación entre ambos sistemas silábicos parece evidente: el Lineal B es el resultado de la adaptación de los signos cretenses a la lengua griega micénica (como de-muestran las numerosas coincidencias gráficas entre ambos sistemas —más de cincuenta—), pero enriquecido posteriormente con elementos he-lénicos hasta adquirir su identidad propia.

El Lineal B, pues, documentado entre los años 1450 y 1250 a. C. tanto en Creta como en suelo continental griego (Tebas, Tirinto o Micenas), puede considerarse el sistema lingüístico descifrado más antiguo en len-gua griega.

Las tablillas que han transmitido esta lengua, la inmensa mayoría de ellas de contenido administrativo y en forma de listados, suponen, según estamos viendo, el primer paso conducente hacia la lengua griega que ha-bría de aflorar unos quinientos años más tarde en su vertiente literaria y que alcanzaría fama inmortal de inmediato gracias a sus composiciones épicas. Con todo, debe quedar bien claro que este Lineal B sigue siendo un si-labario formado por unos noventa signos y que se ve completado por ideogramas y otros signos auxiliares. Nos encontramos aún, pues, en una fase anterior a la de la escritura alfabética, etapa que constituirá aquí el objeto principal de nuestro análisis.

En efecto, la creación de un sistema alfabético, o lo que es lo mismo, de un conjunto reducido de signos que permite un empleo relativamente sen-cillo y con ello una comunicación más fluida que los incómodos y casi ina-barcables sistemas anteriores pictográficos o silábicos, requiere su tiempo. Así, por ejemplo, los primeros alfabetos conocidos constaban únicamente de consonantes, tal como puede apreciarse en el silabario o escritura de Biblos (inic. II milenio a. C.), aún por descifrar en su totalidad, y que es sin duda uno de los testimonios fenicios más antiguos conservados, a caballo todavía entre el sistema silábico y el alfabético-consonántico.

Fueron los fenicios, junto a otros pueblos de la zona sirio-palestina, quienes desarrollaron por primera vez un embrión de lo que podríamos llamar sistema de escritura alfabético allá por la primera mitad del segundo milenio a. C.; de ello poseemos varios testimonios escritos, entre los que destaca el denominado fragmento de Abdo, datado en los siglos XVII-XVI a. C., como el más antiguo de todos. A partir de ahí, la tradición ha querido que el alfabeto fenicio sea el primero conocido en su totalidad, pero de ningún modo podemos olvidar la existencia de sistemas gráficos paralelos en su entorno geográfico; con todo, hablamos de él como el germen del resto de alfabetos.

En cuanto a los orígenes de ese primer sistema alfabético consonántico fenicio, la hipótesis más aceptada es que no podemos mirar a una única dirección ni mucho menos pensar en una creación ex nihilo. La zona en que se desarrolló, Oriente Próximo, era ya un área propicia para el comer-cio y los intercambios culturales y por esa vía penetraban los sistemas grá-ficos usados en otras partes del mundo conocido.

En efecto, las primeras escrituras consonánticas tomaron elementos procedentes de varios sistemas de escritura: el cuneiforme, el jeroglífico egipcio y los silabarios (el minoico Lineal A y el micénico Lineal B), aparte de ciertos signos gráficos procedentes de otros alfabetos semíticos, como la llamada escritura del Sinaí, de desarrollo contemporáneo. Fruto de todo ello es un producto único, que prescinde por primera vez de ideogramas y que 85 La escritura de la lengua griega ofrece como principal novedad una brutal disminución del número de caracteres.

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2. El alfabeto griego. Primeros testimonios.

En nuestro recorrido por el mundo griego nos habíamos quedado en la época de dominio de los palacios micénicos, que utilizaban su escritura silábica Lineal B esencialmente con fines de contabilidad y registro. Pues bien, ese mundo micénico llegará a su fin aproximadamente en el año 1200 a. C., tal como lo había hecho con anterioridad el período minoico en torno al 1380 (fecha tomada por ser la de la destrucción del palacio cretense de Cnosos).

Ocurre entonces que a partir de ese siglo XII el mundo griego da un gi-ro radical, coincidiendo con la invasión de los dorios, pueblo eminente-mente guerrero y con nula dedicación a cualquier forma de expresión ar-tística, incluida la práctica de la escritura. Así las cosas, posiblemente por no haber sobrepasado el ámbito de influencia más allá de la vida palacie-ga, desaparece de suelo heleno todo rastro escrito hasta que, casi de im-proviso, nos topamos a mediados del siglo VII a. C. con un alto número de testimonios de un floreciente y asentado sistema alfabético griego. Los próximos párrafos intentarán trazar las líneas generales del proceso me-diante el cual los griegos adquirieron ese alfabeto, inmersos como estaban en plena «Edad Oscura». A la luz de los múltiples estudios realizados parece evidente que los orígenes del alfabeto griego se hallan en ese alfabeto consonántico fenicio de tan variadas influencias que mencionamos unos párrafos atrás. En este sentido, las propias fuentes griegas suelen referirse a los fenicios como los creadores o, en todo caso, transmisores primeros de las letras entre los griegos.

Pese a este intento, la norma no fue seguida a rajatabla en todas las regiones griegas y durante algún tiempo siguieron Empecemos por situar cronológicamente la cuestión. Así, podemos afirmar que ya a mediados del siglo VIII a.C. el empleo del sistema alfabé-tico se había consolidado, yendo más allá de sus posibles primeros moti-vos comerciales. Algo más de un siglo antes de esa fecha, sin embargo, ha sido datada una inscripción hallada en Creta, cerca de Cnosos, escrita de derecha a izquierda en un alfabeto griego muy cercano al alfabeto feni-cio. Esta escritura cretense, así pues, puede ser considerada la primera escritura griega alfabética por delante del famoso vaso del Dipilón de Atenas (datado en el 720 a. C.) o de la inscripción rupestre de Tera (s. VII a.C.), es-crita en bustrófedon, es decir, combinando líneas de derecha a izquierda y de izquierda a derecha.

Por otro lado, todos estos testimonios regionales que irán apareciendo hasta aproximadamente el siglo V a. C. muestran diferencias significativas entre sí, señal inequívoca de la etapa decisiva que estamos viviendo: la adaptación del alfabeto fenicio al griego, que aparecerá consolidado y bajo su forma definitiva ya en plena época clásica.

Dentro de ese proceso, sin duda alguna, la gran aportación del alfabeto griego fue la consignación de las vocales, hecho que lo convirtió en un instrumento con unas posibilidades infinitas para la comunicación y po-tenció su posterior influencia en los sistemas de escritura de otros pueblos, entre ellos el latino. Estas vocales, ha de ser reseñado, aparecen ya direc-tamente en las primeras variantes alfabéticas regionales señaladas, mues-tra de la necesidad que los griegos apreciaron de adaptar a su lengua un sistema, el fenicio, carente de sonidos vocálicos definidos.

Así pues, el alfabeto griego quedó configurado con sus 24 caracteres de la siguiente forma: once letras fueron tomadas directamente del alfabe-to fenicio (en griego β, γ, δ, ζ, κ, λ, μ, ν, π, ρ, τ); por otro lado, se crearon las cinco vocales breves (α, ε, ι, ο, υ) —ocupando el lugar de las semiconsonan-tes fenicias— y se añadieron con posterioridad las grafías de las vocales largas (η, ω); otras tres letras (θ, σ, ξ), por su parte, tienen su origen en transferencias de signos fenicios a sonidos griegos; ya por último, se in-trodujeron tres signos (φ, χ, ψ) que no existían en el alfabeto fenicio.

A partir de ahí, la lengua y el alfabeto griegos comenzaron un camino imparable que propició el desarrollo cultural más importante conocido hasta la fecha en Occidente. Además, el sistema alfabético griego, ya ple-namente asentado, se extendió en cadena a otros pueblos de Italia, Asia Menor, Egipto y, en el siglo IX d. C., al mundo eslavo; estas culturas crea-ron sus propios alfabetos partiendo del griego: el latino, el copto, el ciríli-co,… Un comentario especial en esta sucesión merece Roma, quien, tras recibir el sistema de escritura griego a través de sus vecinos etruscos, se encargó de adaptarlo hasta crear el suyo propio, el alfabeto latino, poste-riormente difundido por multitud de países y continentes gracias al pode-roso proceso de romanización que vivieron los territorios por ella conquis-tados. 3. La evolución de la escritura griega hasta la aparición de los primeros testimonios manuscritos.

Desde el momento en que quedó normalizado, como vimos, el uso es-crito de lo que hoy conocemos como alfabeto griego clásico a finales del siglo V a. C., son innumerables los testimonios que han llegado hasta no-sotros. De igual manera, variados son también los soportes (epigráficos, manuscritos, papiráceos,…) en que aquellos aparecen, así como las formas que presentan las letras griegas en cada uno de ellos.

De inicio, debe quedar claro que el alfabeto griego comenzó teniendo únicamente letras mayúsculas. Tanto es así que no es hasta el siglo VII d. C. cuando, en la lengua corriente o intercaladas entre mayúsculas cursivas en los papiros, nos encontramos con las grafías de las letras minúsculas. Algo más, concretamente hasta mediados del s. IX, deberemos esperar para verlas ya en los códices manuscritos.

En un intento por acotar nuestro campo de estudio una vez llegados a este punto, hemos optado por pasar revista únicamente a los tipos de letra que aparecen en los códices griegos, siendo plenamente conscientes del enorme sesgo que aplicamos a nuestro trabajo. Es más, incluso después de haber delimitado nuestras miras a este campo concreto, nos veremos obli-gados de nuevo a simplificar nuestra presentación, rehuyendo profundi-zar en muchas cuestiones, algunas de ellas aún sometidas a debate, pro-pias de la materia: dataciones, identificación de manos o individuación de escrituras.

Así pues, nuestro objetivo será presentar, acompañados de sus caracte-rísticas paleográficas más significativas, los tipos de escritura manuscrita griega, identificados como tales, más importantes, tanto en mayúscula como en

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minúscula, hasta la llegada de la imprenta a mediados del siglo XV. Con ello esperamos ofrecer una visión general lo suficientemente es-clarecedora sobre el tema, dejando abiertas las puertas en todo momento a futuros estudios más exhaustivos y, sobre todo, buscando la complicidad y curiosidad del lector sobre estas cuestiones, no todo lo presentes que quizás debieran en los estudios sobre filología griega realizados en nuestro país.

Así las cosas, puesto que no existen códices conservados que puedan ser fechados antes del siglo IV d.C., debemos hacer siquiera una mínima alusión a los datos que poseemos sobre la escritura griega durante todos esos largos siglos que arrancan en la época clásica ateniense. En ese senti-do, las principales fuentes son la epigráfica, por un lado, y la papirácea, que es la que más nos interesa por su cercanía a la tradición manuscrita, por otro.

En cuanto a las fuentes epigráficas, de enorme importancia desde el punto de vista sociológico o lingüístico, su propia condición heterogénea dificulta sobremanera un estudio de conjunto. En lo que respecta a la in-formación que aportan al estudio de la evolución de la caligrafía del grie-go, nos quedamos con la rigidez y uniformidad que caracterizan este tipo de textos, cuyas letras rara vez sobresalen de la caja de escritura preesta-blecida en cada contexto; tal es el caso de los textos en lápidas y estatuas o el de los decretos oficiales, cuya tipología se verá reflejada en la escritura documental y libraria. A un lado debemos dejar, por último, los grafitis y demás inscripciones de origen privado, cuyas formas pueden ser, en con-secuencia, de lo más variopinto.

La cuestión de la escritura en los papiros griegos, por su parte, ha sido recientemente tratada por G. Cavallo, en una obra que ofrece un amplio análisis sobre la cuestión acompañado del correspondiente repertorio de imágenes. Así, sabemos que no existen testimonios papiráceos datados hasta la segunda mitad del siglo IV y los inicios del siglo III a.C. En esos primeros documentos se aprecia una escritura que anticipa algunas, no muchas, características propias de la escritura posterior, con ciertos atisbos ya de inclinación hacia la derecha y un ductus o forma de trazar las letras algo más veloz que en la escritura epigráfica.

La conclusión general que alcanzamos a extraer de estos primeros tes-timonios es que aún no podemos hablar de escrituras tipificadas (en todo caso, de estilo de las inscripciones o modelos epigráficos, según apunta Canart).

Conforme avanzan los siglos, sin embargo, la escritura libraria va ad-quiriendo formas propias, ciertamente diferentes a las de la escritura do-cumental y, sobre todo, alejadas de los rígidos modelos epigráficos que hasta el momento casi había reproducido. Así, en los últimos siglos antes de Cristo pueden observarse distintas caligrafías que superan ya la uni-formidad anterior; de esta manera, algunos escribas utilizan grafías re-dondas u ovales —casi inexistentes hasta la fecha—, así como contrastes entre las formas y el espesor de las letras (pudiéndose distinguir entre le-tras largas y estrechas) o incluso ornamentos como los ápices, de uso muy extendido en la época y elemento que otorga una seña de identidad propia al texto rico en ellos.

Podemos hablar incluso, en los siglos I a.C y I d.C., de la existencia de un estilo relativamente bien definido, denominado épsilon theta, marcado por la ligadura de estas dos letras o el empleo de ápices, aunque no muy marcados. Una vez desaparecido este estilo, los primeros tres siglos de nuestra era muestran escrituras difícilmente reducibles a una tipificación, siendo un elemento muy extendido la presencia, ya comentada, de numerosos ápices así como de unas letras que tienden a presentar un aspecto redondo.

Antes de desembarcar en el terreno de las mayúsculas presentes en los códices manuscritos a partir del siglo IV d. C., simplemente nos queda por reseñar la llamada mayúscula baquilídea, posible anticipo de la posterior ojival y sin duda la escritura más típica de esta época (s. II-III d.C.). Entre sus características destacamos el contraste entre letras anchas y estrechas, una escritura vertical o ligeramente inclinada a la derecha, una ómicron muy pequeña y suspendida, o la ausencia total de ápices ornamentales.

4. El griego en la tradición manuscrita. La escritura mayúscula y sus tipos más extendidos.

De esta forma llegamos por fin al análisis de la mayúscula de la tradi-ción manuscrita griega, en la que suelen distinguirse hasta cinco tipos distintos: bíblica, redonda o romana, copta o alejandrina, ojival o eslava y litúrgica. De cada una de ella, al igual que ofreceremos con las escrituras en minúscula, haremos un breve comentario de sus características más relevantes, remitiendo al lector al testimonio o testimonios manuscritos donde el canon en cuestión puede contemplarse en plenitud.

4.1. Mayúscula redonda o uncial romana.

Se trata de una escritura redonda, caligráfica y refinada, propia de li-bros de lujo, en la que destacan, junto a la ausencia casi total de claroscuro o contraste en el grosor de los trazos, la psi y la my como las únicas letras que se salen de un perfecto sistema lineal de escritura, además de una épsi- 91 La escritura de la lengua griega lon semicircular a imagen de la sigma. Ejemplos de esta escritura están documentados desde mediados del siglo I d. C. hasta finales del II e inicios del III d. C.

4.2. Mayúscula bíblica.

Claramente vinculada al triunfo definitivo del cristianismo, este tipo de letra fue la más utilizada desde mediados del siglo III d. C., época en que se sistematizó, hasta la primera mitad del s. VI, siendo su etapa de mayor esplendor el siglo IV, con la proliferación de códices de la Biblia. No obstante, encontramos sus primeros rastros ya a finales del s. II d. C. e incluso hay manuscritos que la contienen en las primeras décadas del s. IX. En esta etapa final se aprecian variantes, ligadas tanto a ambientes geográficos y culturales distintos (Egipto, Siria, Constantinopla, Europa Occidental,…) como a la progresiva evolución del canon (sobre todo, una mayor presencia de ornamentos y elementos decorativos).

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Se trata de una escritura cuadrada, muy sobria y de aspecto simplista, con formas rígidas, casi epigráficas, sin ornamentos y sin claroscuro. De su sistema bilineal apenas se salen algunas letras, como la phi, la rho o la psi. Destacan la alfa, con su primer trazo vertical recostado que casi impide ver el trazo horizontal intermedio, o la omega, de formas mucho más redondas que las demás letras.

4.3. Mayúscula alejandrina o uncial copta.

Llamada así respectivamente por G. Cavallo, que la vincula con el am-biente alejandrino, y por J. Irigoin, que resalta su aparición en manuscritos greco-coptos, esta escritura, de la que encontramos sus primeros testimo-nios en algunos papiros de los siglos II-III d. C., quedó sistematizada en época más tardía (en torno al V-VI d. C.) y pervivió hasta el s. X, siendo especialmente usada en Egipto; una vez difundida la escritura minúscula, sirvió de mayúscula distintiva en títulos o escolios.

En cuanto a sus rasgos más significativos, destaca por su verticalidad y por la presencia generalizada de trazos redondeados (cf. alfa, my, ypsilon), destacando unas enormes phi, psi y omega. Otras letras, por el contrario, aparecen casi cerradas, como la ómicron, épsilon o sigma. Profundizando en su análisis, suelen distinguirse dos subtipos, uno sin contraste (todas las letras se inscriben en un módulo cuadrado) y otro con contraste (gran dife-rencia entre unas letras ovales y otras más alargadas). Del mismo modo, se han analizado las diferencias entre los manuscritos griegos y los greco-coptos, habiéndose señalado sobre todo una mayor presencia del tipo con contraste en los primeros.

4.4. Mayúscula ojival o eslava.

Con orígenes en escrituras presentes en papiros a caballo entre el s. II y el III d.C., este tipo de letra, ligeramente inclinada a la derecha, tuvo su momento de máxima perfección en torno al siglo V. A partir de ese mo-mento, va convirtiéndose en una escritura cada vez más artificial, si bien desde el s. VII una variante suya carente de su característica inclinación (posiblemente por influencia de la mayúscula bíblica), llamada ojival derecha, consigue gran difusión hasta el punto de permanecer en uso, de forma paralela a su matriz inclinada, hasta los primeros años del segundo milenio después de Cristo.

Este canon presenta letras con formas largas (my, ny, pi, phi, omega) frente a otras ovoidales que a menudo sobresalen de su caja de escritura, tanto hacia arriba como hacia abajo (vid. rho, phi, ji, ypsilon) y en las que podemos ver ya muchos ápices ornamentales, especialmente adornando las terminaciones de la tau, tanto más numerosos cuanto más tardío sea el documento y más lejos se encuentre de la original escritura inclinada.

4.5. Mayúscula litúrgica.

Este último canon surge en los siglos VII-VIII directamente a partir de la mayúscula bíblica (la omega, por ejemplo, es exactamente la misma), en una época en la que esta comenzaba a entrar en un desuso paulatino, pero también con influencias de la mayúscula ojival derecha. Por todo ello de-bemos esperar al siglo X para verla perfectamente constituida.

Se trata, pues, de una escritura artificial que alterna letras redondas en módulo cuadrado (ny, ómicron, sigma) frente a otras insertas claramente en un módulo rectangular (rho, eta, dseta). Su uso litúrgico le imprime un tono solemne e hierático, en consonancia con su creación como respuesta al deseo de mantener las formas tradicionales que comenzaban a escasear.

Una vez analizados los cinco tipos de escritura mayúscula tipificados, debemos trazar siquiera de manera sucinta la evolución sufrida por estos cánones hasta la imposición final de la letra minúscula, incluso su coexis-tencia con esta a partir del siglo IX d. C.27

Fue precisamente en esa época cuando desaparece la mayúscula bíblica, sin duda uno de los cánones más exitosos. Como hemos comentado, su sucesora, la litúrgica, se encargó de ocupar su lugar en los códices bíblico-litúrgicos que siguieron escribiéndose a partir de ese momento. Por su lado, las dos variantes de la mayúscula ojival (inclinada y derecha), también lograron sobrevivir al nacimiento de la minúscula, siendo utilizadas en puntos geográficos alejados entre sí como Constantinopla, el sur de Italia, Palestina o Asia Menor.

Con todo, sin duda fue la mayúscula alejandrina la que más tiempo per-duró, asumiendo el principal rol destinado a la escritura mayúscula a par-tir del siglo IX: el de letra distintiva, principalmente en títulos o escolios dentro de unos códices escritos ya en minúscula, como aquellos en Perlsch-rift del siglo X de los que más adelante nos ocuparemos. Por último, fue-ron tipificados otros dos tipos de mayúsculas distintivas: la epigráfica, parecida a la letra de las inscripciones griegas tardías, y la constantinopolitana, claramente influida por la mayúscula bíblica.

Así pues, como estamos diciendo, a partir del siglo IX asistimos al na-cimiento y posterior imposición de la escritura minúscula, que acabará presentándose bajo múltiples formas, muchas de ellas tipificadas. A estas cuestiones dedicaremos esta última parte de nuestro trabajo.

5. La escritura minúscula. Orígenes, popularización y escrituras tipificadas.

Existe un consenso general a la hora de afirmar que la letra griega mi-núscula procede de la escritura mayúscula cursiva de los papiros documentales griegos tardíos. A partir de ahí, el profesor Cavallo añadió la idea, por lo común también aceptada, de la minúscula como una mezcla de la escritura cursiva latina y la mayúscula griega documental de las can-cillerías en época tardía (siglo IV d. C. en adelante).

Desde ese momento, pues, fueron tomando forma las equivalentes mi-núsculas de las veinticuatro letras mayúsculas del alfabeto griego en un proceso que, sin duda, no fue flor de un día. De hecho, no es sino en el siglo VII cuando advertimos por primera vez la presencia de minúsculas griegas aisladas dentro de manuscritos en mayúscula30.

Referencias

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