Coordinador: Juan Luis Castejón Costa
Psicología y Educación:
Presente y Futuro
© CIPE2016. Juan Luís Castejón Costa
Ediciones : ACIPE- Asociación Científica de Psicología y Educación ISBN: 978-84-608-8714-0
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Efecto del programa Aprender a Convivir en la mejora de la competencia social
en niños y niñas de 5 años y la percepción de los padres sobre su eficacia.
Pichardo, M.C, García-Berbén, T., Sánchez-Morales, E. y Justicia-Arráez, A.
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Granada, Granada, España
E-mails: [email protected]; [email protected]; [email protected]
Resumen
Diferentes investigaciones han demostrado que la competencia social se convierte en una de las habili-dades más importantes para adquirir un adecuado desarrollo personal y social, favoreciendo la adapta-ción al contexto y la reducadapta-ción de problemas de conducta. Sin embargo, no todos los niños desarrollan habilidades socialmente competentes con la misma facilidad, debido a diferentes factores tanto persona-les, sociapersona-les, familiares como contextuales. El programa de prevención universal Aprender a Convivir pretende dotar a los niños de educación infantil de las habilidades sociales necesarias para desarrollar una adecuada competencia social. El objetivo del trabajo es conocer si la participación en el programa Aprender a Convivir mejora la competencia social de los niños y, al mismo tiempo, analizar en qué medida los padres perciben dicha mejora en sus hijos. En el estudio participan 73 alumnos de cinco años de edad, 39 en el grupo experimental y 34 en el grupo control. Igualmente, intervienen 73 padres y madres de dichos alumnos. El grupo experimental realiza el programa Aprender a Convivir, mientras que el grupo control no recibe ningún tipo de intervención específica. Se observan efectos principales de la variable tiempo y efectos de interacción de las variables Tiempo y Condición en todas las habilidades analizadas: normas; sentimientos; comunicación; ayuda y cooperación; y resolución de problemas. El alumnado obtiene puntuaciones significativamente más elevadas en la fase pos-intervención. Por otra parte, los alumnos del grupo experimental obtienen puntuaciones significativamente más elevadas en la fase pos-intervención que sus iguales del grupo control. Finalmente, los resultados muestran que los padres consideran que el programa ha influido positivamente en el desarrollo de su hijo, mejorando su competencia social. En conclusión, la participación en el programa Aprender a Convivir favorece la competencia del alumnado y esta mejora se refleja tanto en el contexto escolar como familiar.
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Effect of Aprender a Convivir program [Learning to Live Together] for improving
social competence in children aged 5 years and parent’s perception about its
effi-cacy.
Pichardo, M.C, García-Berbén, T., Sánchez-Morales, E. y Justicia-Arráez, A.
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Granada, Granada, España
E-mails: [email protected]; [email protected]; [email protected]
Different studies have shown that social competence becomes one of the most important skills to acquire a suitable personal and social development, promoting adaptation to the context and reducing beha-vioural problems. However, not all children develop socially competent skills as easily, due to different personal, social, family and contextual factors. The universal prevention Aprender a Convivir program aims to provide preschoolers the social necessary skills to develop an adequate social competence. The aim of the paper is determine if participation in Aprender a Convivir program improve children’s social competence and, at the same time, analyse how parents perceive this improvement in their children. The study involved 73 students aged five years, 39 subjects in the experimental group and 34 in the control group. Furthermore, the study involved 73 parents of those students. The experimental group performed the Aprender a Convivir program, while the control group did not receive any specific intervention. Main effects of variable time and interaction effects of Time and Condition variables in all skills tested are observed: rules; feelings; communication skills; help and cooperation; and conflict resolution. The students obtained significantly higher data in the post-intervention phase. Moreover, students from the experimental group obtain significantly higher scores in the post-intervention phase than their peers in the control group. Finally, the results show that parents consider that the program has positively influen-ced on the development of their child, improving their social competence. Participation in the Aprender a Convivir program promotes student competence and this improvement is reflected in both the school and family context
Key words: social competence, prevention; family; preschool
1. Introducción
La socialización adquiere un papel fundamental en el niño desde que nace, teniendo una gran influencia duran-te su vida. La sociedad y los agenduran-tes socializadores, especialmenduran-te familia y escuela hacen que los primeros años de vida sean decisivos para el desarrollo de las habilidades sociales básicas para adaptase al contexto social que le rodea. Durante los años preescolares ocurren muchos cambios cognitivos, afectivos y sociales entre los que destacan el desarrollo del autocontrol y la capacidad de tolerancia frente a la frustración. Estas dos habilidades se consideran básicas para establecer unas adecuadas relaciones interpersonales y favorecer la resolución de conflictos sociales de manera óptima. En esta línea, diversos autores consideran que durante estos años es fundamental fomentar en los ni-ños una adecuada competencia social como un factor de protección para evitar la aparición de problemas de conducta a edades tempranas (Burt, Obradóvic, Long y Masten, 2008; Mesman, Bongers y Koot, 2001; Monjas y González, 1998; Mcloughlin, 2009).
Además de los beneficios derivados de la intervención temprana, el desarrollo de la competencia social resulta imprescindible ya que no surge de forma automática (Kramer, Caldarella, Christensen y Shatzer, 2010) sino que está
directamente determinado por el ambiente de aprendizaje que rodea al sujeto desde que nace (Joseph y Strain, 2003). A pesar de que existen estudios que demuestran que puede haber cierta tendencia natural a mostrar determinados comportamientos prosociales como ayudar o cooperar (Tomasello, 2010), el sujeto aprende a comportarse socialmen-te a través de la insocialmen-teracción con su propio entorno. Por tanto, aunque exissocialmen-te una cierta capacidad innata para estable-cer comportamientos socialmente aceptados (Fernández y Caurcel, 2007) las conductas y habilidades de interacción social se aprenden y se enseñan al igual que otro tipo de conductas (Caballo, 1991; Monjas, 2012).
En los últimos años se han desarrollado diferentes programas dentro del contexto español que intentan fomentar la competencia social o la convivencia escolar. Sin embargo, la mayoría de los programas de intervención se han centrado en educación secundaria, siendo en Educación Infantil donde menos esfuerzos se han invertido para imple-mentar programas de prevención (Justicia, Benítez, Fernández, Fernández de Haro y Pichardo, 2008). En esta línea, el programa Aprender a Convivir surge de la preocupación por desarrollar la competencia social en la infancia tem-prana como un factor de protección frente a problemas de desajuste personal y social futuros (Alba, Justicia-Arráez, Pichardo y Justicia, 2013). Igualmente, fomenta la participación no sólo del maestro o tutor del alumno sino de los padres, considerando que la participación de estos últimos favorecerá no solo el aprendizaje de los contenidos del programa, porque se producirá una transferencia y generalización a otros contextos diferentes al contexto escolar, sino la coordinación entre familia y escuela.
El presente trabajo tiene como objetivo analizar en qué medida los niños participantes en el programa Aprender a Convivir mejoran su competencia social, en aquellas áreas en las que el programa interviene. Por otra parte, también pretende analizar el grado de satisfacción de sus padres y madres con la participación de sus hijos en el mismo.
2. Método
2.1. Participantes
En el presente estudio han participado 73 alumnos de 3º curso de Educación Infantil (38,4% niños y 61,6% niñas), con una edad media de 5 años, de tres centros educativos de Granada (España) de similares características económi-cas y sociales. El grupo experimental estuvo formado por 39 alumnos de un Centro educativo y el grupo control por 34 alumnos de los dos centros restantes. Igualmente, intervienen 73 padres y madres de dichos alumnos y alumnas.
2.2. Medidas
Para la obtención de los datos se ha utilizado el registro de observación del programa Aprender a Convivir. Se trata de un registro, contestado por el profesorado, en el que se evalúa el nivel de adquisición de los contenidos del programa sobre competencia social, mediante una escala de observación tipo Likert de 30 ítems con cuatro alterna-tivas de respuesta que oscilan entre 0 = nunca hasta 3= siempre. El registro se divide en 5 componentes, compuestos por 6 ítems: normas (α=.89); sentimientos (α=.84), comunicación (α=.91), ayuda/cooperación (α=.95) y resolución de problemas (α=.88).
Para el análisis del nivel de satisfacción y la percepción de los padres sobre la eficacia del programa Aprender a
Convivir, se utilizó un cuestionario ad hoc de 17 ítems con un rango de respuesta de 1 (Totalmente en desacuerdo) a
7 (Totalmente de acuerdo).
2.3. Procedimiento
En primer lugar, se obtuvo el consentimiento informado tanto de los centros como de las familias participantes. Posteriormente, se realizó la observación y la evaluación inicial de todos los niños participantes (Tiempo 1).
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mente, se implementó el programa Aprender a convivir al grupo experimental (GE), durante 3 meses. Este programa tiene como principal objetivo la mejora de la competencia social de los participantes como base para la prevención de problemas de conducta. Se divide en cuatro bloques de contenidos 1) Las normas y su cumplimiento; 2) Sentimientos y emociones; 3) Habilidades de comunicación, y 4) Ayuda y cooperación. Cada bloque consta de tres unidades que se trabajan semanalmente, estando compuestas por dos sesiones cada una. Finalmente, se evaluaron de nuevo a los participantes de los grupos control y experimental (Tiempo 2), finalizando con la valoración de los padres del grupo experimental, sobre su satisfacción con el programa aprender a convivir y cómo éste había influido en el desarrollo y comportamiento de sus hijos.
3. Resultados
Para conocer el efecto del programa Aprender a Convivir sobre la competencia social del alumnado participante se realizó un análisis de medidas repetidas en las que se tuvieron en cuenta como variables intra-sujetos, cada una de las variables de competencia social sobre las que trabaja el programa de intervención, y como variables entre-grupos, el efecto del tiempo (pre-intervención y pos-intervención) y la condición del grupo (experimental y control).
Con respecto a la variable normas, los resultados muestran efectos principales de la variable tiempo, de modo que todo el alumnado incrementa sus puntuaciones medias en la fase pos-intervención F (1,95)= 46.40, p =.000. Igual-mente, se observan efectos de interacción entre las variables tiempo*condición. Los sujetos del grupo experimental obtienen puntuaciones más elevadas que sus iguales del grupo control en la fase posintervención F (1,95)= 9.49, p =.003.
En cuanto a la variable sentimientos, los resultados muestran efectos principales de la variable tiempo, el alum-nado mejora sus puntuaciones medias en la fase pos-intervención F (1,95)=134.29, p = .000. Existen efectos de interacción entre las variables tiempo y condición. Los sujetos del grupo experimental obtienen puntuaciones más elevadas, en expresión y comprensión de sentimientos, que sus iguales del grupo control en la pos intervención F (1,95)=125.07, p = .000.
Con respecto a la variable comunicación, los resultados muestran efectos principales de la variable tiempo, el alumnado mejora sus puntuaciones medias en la fase pos- intervención F (1,95)=42,20, p = ,000. Además, se encuen-tran efectos de interacción entre las variables tiempo*condición en habilidades de comunicación F (1,95)=83.41, p = .000. En este sentido, existen diferencias significativas entre los grupos experimental y control tanto en la fase pre como en la fase pos intervención. Los sujetos del grupo experimental parten de puntuaciones más elevadas que sus iguales del grupo control. En la fase posintervención siguen existiendo diferencias significativas entre grupos. Los sujetos del grupo control mantienen sus puntuaciones, mientras que los sujetos del grupo experimental las aumentan (figura 1).
En la variable ayuda y cooperación los resultados del análisis de medidas repetidas muestran efectos principa-les de la variable tiempo, de modo que todo el alumnado mejora sus puntuaciones medias en la fase pos-interven-ción F(1,95)=26.79, p= .000. Por otra parte, los resultados no muestran efectos de interacpos-interven-ción tiempo*condipos-interven-ción F(1,95)=26.90, p= .070.
Figura 1
Puntuaciones pre (tiempo 1) y pos (tiempo 2) intervención en comunicación de los grupos experimental y control.
Finalmente, en cuanto a la variable solución de problemas, los resultados muestran efectos principales de la variable tiempo, de modo que todo el alumnado mejora sus puntuaciones medias en la fase pos-intervención F(1,94)=15,79, p= ,000. Igualmente, se muestran efectos de interacción entre las variables tiempo*condición. Los sujetos del grupo experi-mental obtienen puntuaciones más elevadas en la fase pos-intervención que los sujetos del grupo control F(1,94)=26.90, p= ,000.
763 Tabla 1.
Medidas de tendencia central y dispersión sobre la valoración del programa Aprender a Convivir.
Los resultados del cuestionario de satisfacción contestado por los padres sobre el programa de intervención
Apren-der a Convivir (tabla 1), indican que los padres consiApren-deran que el programa influye positivamente en el desarrollo
6 puntos. En este sentido, los padres creen que es muy importante poner en práctica programas para la mejora de la competencia social. Igualmente, señalan que sus hijos/as han mejorado en aquellos aspectos que el programa entrena como son el seguimiento de normas, expresión de sentimientos, la ayuda, la cooperación y la resolución de proble-mas. De forma similar, señalan que la participación en el programa ha favorecido la colaboración en la educación de sus hijos, aumentando el contacto con la escuela.
Al centrarse en los aspectos del programa los padres, en su mayoría, consideran que los contenidos del programa que se trabajan en casa son adecuados, así como el método de trabajo que se utiliza.
4. Discusión
El objetivo del estudio era analizar el impacto del programa Aprender a Convivir en alumnado de 5 años, sobre las habilidades que pretende enseñar.
Los resultados del estudio muestran la eficacia del programa Aprender a Convivir en la mejora de algunas va-riables de competencia social. En esta línea, los niños y niñas de 5 años participantes en el programa (grupo expe-rimental), mejoran en habilidades tan importantes para la interacción social como el seguimiento y comprensión de normas, la expresión y comprensión de sentimientos tanto propios como ajenos, y la comunicación. En la comunica-ción, cabe destacar que el grupo experimental, antes de la intervencomunica-ción, partía con esta habilidad más elevada que sus compañeros del grupo control, ya que han participado previamente durante dos cursos académicos, pero la eficacia del programa, hace que después de la intervención sus puntuaciones aumenten, mientras que en el grupo control las puntuaciones no varían.
Los niños y niñas después de participar siguen mejor las normas cuando los padres o profesores así se lo indican. Algo positivo para evitar enfrentamientos favoreciendo el clima de clase y de casa. Igualmente, unido a la mayor ca-pacidad de expresar sentimientos y saber captarlos, desarrollando un mayor grado de empatía y de asertividad. Todo esto, favorecerá que tengan un factor protector para los problemas de conducta al ser más empáticos, comunicativos y solucionar los problemas eficazmente.
Por otra parte, los resultados indican que los niños, independientemente de que participen o no en programas de intervención para la mejora de la competencia social, desarrollan sus habilidades sociales al encontrarse escolariza-dos. El currículum de Educación Infantil en España fomenta este tipo de aprendizajes, lo que implica una adaptación social del alumnado. No obstante, esta mejora es reducida si se compara con los niños y niñas del grupo experimental, lo que demuestra la importancia de poner en práctica este tipo de programas dentro del contexto escolar como parte del currículo.
Los resultados hallados tras la aplicación del programa Aprender a Convivir son coincidentes con otros estudios en los que se implementaba un programa similar (De Miguel, 2014; Lynch, Geller y Schmidt, 2004); y también con-cuerdan con los efectos positivos hallados por otros programas en población escolar (Garaigordobil, 2005; Monjas, 2004). Igualmente, los resultados van en la línea de los encontrados por Fernández (2010), utilizando el programa
Aprender a Convivir, aunque en este caso los niños tenían 3 años de edad.
Por otra parte, el programa Aprender a Convivir incluye actividades dentro de cada una de las unidades, para trabajar la competencia social con los padres y madres. Este tipo de actividades favorecen la transferencia y gene-ralización de las competencias que los niños adquieren en el aula a otro contexto básico en su desarrollo como es el contexto familiar. Igualmente, la participación de los padres facilita su implicación y cooperación con la escuela. En esta línea, los resultados obtenidos en el estudio muestran la satisfacción de los padres con el programa, considerando
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que la puesta en práctica de este tipo de programas es algo fundamental. Igualmente, prácticamente la mayoría de los padres considera que la participación de sus hijos/as en el programa ha sido muy positiva, favoreciendo de forma considerable el desarrollo social de estos. Estos datos reflejan que la puesta en práctica del programa, no solo afecta al comportamiento del niño/a en el aula sino también a su comportamiento en casa, especialmente cuando los padres participan de alguna forma.
5. Conclusiones
Los efectos positivos en la competencia social en el grupo experimental con respecto al grupo control resaltan la eficacia del programa Aprender a Convivir. Igualmente, los datos confirman la satisfacción de los padres con la par-ticipación de sus hijos en el programa. En esta línea, participar en el programa no solo facilita la competencia social del alumnado en aspectos como el seguimiento de normas, la expresión de sentimientos, la ayuda o la cooperación, sino también en una de las variables más importantes para evitar los problemas de comportamiento, la resolución adecuada de conflictos.
No obstante, el estudio no está exento de limitaciones, entre otras la falta de aleatorización en la asignación de la condición experimental y el reducido tamaño de la muestra. A pesar de ello, es importante tener en cuenta los costes que implica la implementación de un programa de intervención durante tres años consecutivos dentro del contexto escolar. Por otra parte, hay que señalar que a pesar de los efectos encontrados y de las diferencias en el incremento de las puntuaciones, los sujetos de ambos grupos no partieron igualados en algunas de las variables.
Finalmente, teniendo en cuenta los resultados obtenidos parece conveniente invertir esfuerzos en aumentar la par-ticipación de los padres en el programa, favoreciendo la labor educadora de éstos y al mismo tiempo la competencia social de sus hijos e hijas.
Agradecimientos: El estudio ha sido desarrollado dentro de un proyecto I+D+I titulado “Aprender a Convivir en Casa y su influencia en la mejora de la competencia social y la reducción de problemas de conducta” (EDU2013-41054-P) financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España.
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