última corrección 2019, correspondiente al Grupo de Caminantes:
Círculo de Estudio: “Delineación del Tercer Estado”
ANTIFILOSOFÍA NEOTAOÍSTA FILOSOFÍA TAO
por
AON
- Alejandro Nepote -
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Material Obsequiado
Primera Versión de este libro COPYRIGHT © 1988
Programa Integral de la Fundación Centro del Tao y FUCENTAO Programa Holístico de E.S.I.A.
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划定第三意识状态-道 Huàdìng dìsān Yìshí Zhuàngtài Dào Camino para Delinear el Tercer Estado de Conciencia
Documento comprendido dentro de la metodología del ordenamiento pedagógico:
Programa Integral del Centro del Tao en la G.F.U. - año 1988 - año 1979 - 1992
Fundación Centro del Tao y FUCENTAO año 1993 - 2011
Programa Holístico de E.S.I.A. Escuela de Sabiduría Iniciática Ancestral año 2014 - 2017
Círculo de Estudio: “Delineación del Tercer Estado”
a partir del año 2018
40 años al servicio del cultivo de la esencia 1979 - 2019
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Bioenergía - 1º estudio orientado a la Salud:
Las 21 Medicinas Internas Terapéuticas del Rouchi-Neikung.
Estudio principal de la disciplina Neidan en sus tres estadios y al arte de Tum-mo.
Taichichuan - 2º estudio orientado a la Armonía Psico-emocional:
Las 33 Llaves Maestras Tradicionales en las 8 Direcciones (pakua - bagua).
Desarrollo principal en tres niveles de la disciplina Taichichuan 108.
Chikung - 3º estudio de la Circularidad Rouchi:
Aplicación práctica de la filosofía taoísta de las circularidades yin-yang en tres dimensiones y una cuarta unificada, con implementación de la teoría wuxing y bagua. Método Rouchi - Chingtao y Weto.
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Tres Estudios de Extremo Oriente basados en la Sabiduría Ancestral Brindados como cursos regulares o mediante seminarios a través de módulos La SANGHA de las ARTES PSICOFÍSICAS, BIOENERGÉTICAS y PSÍQUICAS
Círculo de Estudios y Prácticas para la Delineación del Tercer Estado Meditación - Chikung - Taichichuan - Neidan - Danza - Rouchi
PROGRAMA DE LOS TRES ESTUDIOS IMPULSADO A PARTIR
DEL AÑO 2018
LA
ANTIFILOSOFÍA NEOTAOÍSTA
Parte Dos
AON - Alejandro Nepote
Ocho reuniones que se llevaron a cabo en la Sede de la Fundación Centro del Tao.
Con la participación de numerosos Amigos del Centro del Tao se celebró el estudio de Tao y lo que en estas charlas se enseñó se transcribe a continuación con ciertas modificaciones que han mejorado su lectura.
Continuación . . .
VERSIÓN ORIGINAL 1988 primera versión corregida 2013 última revisión 2019
La última revisión incluye pasajes y transcripciones que no se encontraban en la versión original.
Índice
Introducción ...
Primera Reunión
Cuadro Sinóptico histórico ...
Segunda Reunión
Nueva Corriente ...
Hsuan Hsueh (enseñanza oscura) I parte ...
Lo Inaudito ...
Esquemas del Conocimiento Neotaoísta ...
Tercera Reunión
Hsuan Hsueh II parte ...
Cuarta Reunión
Hsuan Hsueh III parte ...
Lo Esencial ...
1ª Charla Complementaria
La Sabiduría del Tao ...
Quinta Reunión
Introducción al Feng Liu ...
El Espíritu Romántico del Feng Liu ...
Sexta Reunión
Chuang Tse y los Peces ...
Las Raíces del Feng Liu ...
Tzu Jan ...
2ª Charla Complementaria Conciencia Elevada del Tao (Tao Shen Ren)
U Hombre de Tao ...
Séptima Reunión
Wei Wu Wei ...
Octava Reunión
Conclusión que No Concluye ...
Apéndice
El Libro Prohibido y Metodología de las
Once Escuelas para el Despertar de la Conciencia ...
Taoísmo Filosófico ...
final ...
6 13
30 34 38 46 48 63 92 95
139
162 174 184 203 227
257 263 270 281 283
Continuando con los temas que ya veníamos tratando, entremos ahora de lleno en una de las facetas esenciales del Neotaoísmo de Kuo Hsiang:
El Espíritu Romántico del Feng Liu
E
sta corriente del neotaoísmo, antiguamente conocida como ¨los sentimentalistas¨, adquiere un mayor impulso a partir del año 450 d.N.E., aunque su gestación data del 390 a.N.E. aproximadamente. La misma se diferencia notablemente de la otra corriente neotaoísta conocida como la de¨los racionalistas¨, cuyo componente principal se basa en el sentimiento de libertad que deriva de una forma natural de pensar. Precisamente esto marca la notable diferencia con los sentimentalistas, ya que estos, como artistas del Feng Liu, basan el sentimiento de libertad en una forma natural de actuar.
En síntesis, los sentimentalistas se fundamentan en una forma natural de actuar, mientras que, los racionalistas, en una forma natural de pensar. Como notarán, en ambos casos se trata de una manera natural ya que se refiere a la misma filosofía taoísta basada en el naturismo.
Estas dos posibilidades se conjugaron para dar a luz lo que se llamó:
“el Espíritu Romántico o Libre” o “sentimiento amoroso”, que caracterizó a la antifilosofía del neotaoísmo.
Estos neotaoístas y sus amigos budistas de la Dinastía Chin fueron célebres por lo que en la época se conoció como el arte del Ch´ing Tang o
¨Conversación Pura¨. Siendo considerado éste un excelente ejercicio para reflejar el Tao.
Dicho arte consiste en expresar el mejor pensamiento, en evocar el más profundo sentimiento o la idea más elevada, pronunciado en el mejor lenguaje y con la más delicada fraseología y vuelo poético. Claro, estamos señalando precisamente la delicadeza del lenguaje Ch´ing Tang, la simpleza, la inocencia y la humildad de las palabras, y no un modo de hablar con palabras rebuscadas, decoradas, grandilocuentes o premeditadas, sino, más bien, espontáneas, naturales y extremadamente sencillas, aunque cargadas de inspirada poesía trascendental y metafísica sublime.
Debido a esta Naturaleza, aparentemente ingenua pero penetrante, la conversación pura (Ch´ing Tang) sólo puede sostenerse entre caminantes que expresen un sentimiento similar, pues, sólo ellos pueden comprender el trasfondo de cada palabra y el juego que ellas encarnan.
Y este trasfondo siempre está relacionado con lo natural y con la más trascendente naturaleza interior.
El motivo principal de tales conversaciones es alcanzar profundas concepciones inspiradas, capaces de elevar la conciencia y el sentimiento a la plenitud espiritual hasta ese punto en donde ya no es posible ninguna conversación ni palabra alguna, en donde sólo es posible el silencio más estremecedor y en donde se comparte la misma vivencia con el alma esencial de todas las cosas.
Relacionado con el silencio que amanece en toda ¨Conversación Pura¨, el que debería florecer, ya lo hemos dicho en la opinión del maestro Chuang Tse:
“Me gusta encontrarme con aquellas personas que han dejado de pensar en palabras, para poder conversar tranquilos”.
Por ejemplo, en los clásicos Shih - Shuo Hsin - Yü, se registran muchas de tales ¨conversaciones puras¨, y en todos los casos, se hace referencia a los célebres participantes con nombres y apellidos, generalmente maestros de Tao. Claro que estas series de conversaciones
¨puras¨ además, tienen como objetivo ilustrar ciertos enfoques y comprensiones neotaoístas sobre la vida y la naturaleza, y por supuesto, sobre la Existencia. Se trata de una filosofía elevada expresada a través de la conversación.
Así, por medio de las distintas conversaciones registradas (Ch´ing Tang), se puede conocer cómo pensaron y vivieron aquellas personas de los siglos III y IV, que fueron practicantes del Feng Liu o Espíritu Romántico.
Literalmente, Feng Liu significa: ¨Viento y Corriente¨, y ambos términos combinados representan o simbolizan ¨la libertad y la fluidez¨. Y no tiene ninguna relación con esa otra ciencia taoísta conocida como Feng Shui (Viento - Agua), que comprende el dominio o canalización de las energías externas.
El arte del Feng Liu o bien, el arte de ¨la libertad del movimiento espontáneo del viento y la fluidez de la corriente del agua¨, apunta a desenvolver la facilidad y la naturalidad, ya sea en la forma de pensar reflejada en las palabras, o bien, en la forma de sentir reflejada en la acción y en la obra. La característica principal de quienes practican este arte no es sólo el sentimiento de libertad, sino también la elegancia.
Aquí entra la estética taoísta inspirada en la naturaleza.
De este modo, tales neotaoístas se reconocieron por gustar de la belleza y amar todas las formas de arte, por interesarse en el orden y en las cosas prolijas, claro que, en todos los casos, siempre entonados y armonizados con la Naturaleza, la cual nos enseña a evitar los excesos y los defectos y mantenernos en la armonía.
Como parte de las conversaciones destinadas a la educación del Feng Liu y a impulsar el autoconocimiento, tenemos que algunas de dichas conversaciones se registran en el capítulo intitulado ¨Yang Chú¨ del Clásico Lieh Tse, donde se revive el sentimiento del Feng Liu y la visión que tienen acerca de la vida los neotaoístas del Feng Liu.
Por ejemplo, Lieh Tse menciona el “Arte del Yang Shen” o “alimentar la esencia”. Y en su libro habla del Shen Ren, la Conciencia elevada de los seres auténticos. Este es el tema principal que comenzaremos a desarrollar como fundamento del Feng Liu.
Por otro lado, el Feng Liu, destaca una actitud más bohemia acerca de la vida. Porque un caminante que ha asimilado el Feng Liu no se inclinará por los deseos ordinarios generados tanto hacia el materialismo como hacia la espiritualidad.
A este respecto fueron muy claros los maestros de Tao: Yang Chú, Lao Tse, Chuang Tse, Lieh Tse y Hsiang Kuo entre otros.
En la Tabla Nº 16 de Yang Chú, se dice:
“Cuatro son los motivos que perturban al ser humano y lo alejan de lo esencial:
El primer motivo es el deseo de longevidad y salud. El segundo, la reputación o la fama. El tercero, el nivel social o el rango. Y el cuarto, la riqueza o la posesión.
Estos cuatro motivos generan todo tipo de miedos y temores; miedo a los espíritus, miedo a los hombres, temor al poderoso y temor a los castigos, y miedo a la enfermedad y a la muerte.
A estas personas llenas de temores y miedos se les puede llamar fugitivos de su Verdadera Naturaleza Esencial. Esta gente puede conservar la vida o morir, pero su destino no les pertenece, pues, dependen del sistema establecido.
No obstante, si no se contradice a la vida, entonces, ¿por qué se ha de aspirar a una larga vida? Si no te interesan los honores, ¿para qué correr tras la fama? Si no quieres poder, ¿para qué aspirar a un rango elevado? Y si no ambicionas riquezas, ¿por qué desear el dinero?
Cuando no se aspira desesperadamente a ninguno de los cuatro motivos de perturbación, entonces, ¿por qué preocuparse?
Los caminantes que sigan esta Senda de Tao, no tienen par ni eco en el mundo, y por lo tanto, su destino depende de ellos mismos”.
Q
uienes persiguen y se afanan por cualquiera de estos cuatro motivos sin quererlos en realidad o sin desearlos en lo más profundo de su ser, es porque los empuja la tendencia general que se instala como un contagio colectivo. Y quienes sí los desean, y entonces los persiguen y se afanan por ellos sin percatarse de su naturaleza relativa e ilusoria, terminan por vislumbrar desde la más honda frustración la realidad de la vida.Por esto mismo, para llevar a la práctica el Feng Liu, es necesario ampliar las concepciones personales, desentrañando los mandatos internos inconscientes y desechando los inútiles.
El maestro neotaoísta Hsiang Kuo dice:
“Regular lo interno en vez de aferrarse a lo externo, es lo que llamo: Vivir de acuerdo con uno mismo. Mientras que intentar regular lo externo y olvidar lo interno es lo que llamo: Vivir de acuerdo con lo demás”.
Pero, ¿y qué sucede con la relación que se establece con el mundo externo? En el capítulo Shuo Fu o ¨Descifrar el Mensaje¨, el maestro Lieh Tse cuenta:
“Lieh Tse fue discípulo del maestro Hu Chiu Chi Lin. Una vez el maestro le dijo:
- Si sabes mantenerte detrás se podrá decir que conservas tu Conciencia.
Lieh Tse le preguntó: - Me gustaría conocer qué es eso de mantenerse detrás.
- Mira tu sombra y lo sabrás, -replicó el maestro.
Lieh Tse se inclinó para observar su sombra.
Cuando su cuerpo se inclinaba, la sombra se curvaba, y cuando se mantenía erguido, su sombra se veía recta. Cuando se movía, su sombra también lo hacía, y cuando se quedaba quieto, su sombra permanecía sin movimiento.
A continuación, le dijo el maestro Lin:
- De modo que la inclinación y la rectitud o el movimiento y la quietud, dependen del cuerpo y no de la sombra.
- Así es, -afirmó Lieh Tse.
Y el maestro concluyó:
- Plegarse y estirarse debe hacerse en función de las circunstancias y no en función del propio yo. A esto se lo llama mantenerse detrás y encontrarse delante”.
Esta es la actitud que un neotaoísta mantiene en la relación con lo externo. También es éste, otro ejemplo que muestra una característica más de la fluidez que propone el arte del Feng Liu, es decir, la de no oponerse y no resistirse a los ciclos naturales de la vida o a la naturaleza esencial de las cosas ni al proceso que los acontecimientos tanto externos como internos, dejando que se desenvuelvan como parte de su existencia.
Por un lado, no hay que dejarse condicionar por lo externo, aunque, por otro lado, y al mismo tiempo, hay que saber acomodarse a cada situación; esto significa aplicar el verdadero equilibrio. Porque fluidez no significa resignarse a las circunstancia, sino, antes bien, comprenderlas profundamente para entender qué hay que aceptar y qué se puede cambiar.
Ese antiguo proverbio que dice: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran”, es ampliado por la correcta visión taoísta que además considera: “No permitas que te hagan aquello que no harías a los demás”, lo cual implica una actitud dinámica y no pasiva.
El saber fluir es un arte divino, porque es el arte de todas las artes, es la esencia madre, y como todo arte, realizarlo no es algo que se da por servido, de ningún modo, porque es necesario una creciente convicción que debe ponerse en juego. Y el primer paso para su puesta en práctica es la educación integral y humanizada para el desarrollo de las facultades latentes, y un discernimiento agudo para no malinterpretar su uso.
La enseñanza es fundamental, porque, si no se sabe que esto es posible, o, si se han modificado los valores naturales que traemos al nacer por una cultura artificial, entonces, es todavía mucho más difícil hacer que el fluir se vuelva una realidad. Mucho más cuando este hacer es justamente el no-hacer, o sea, el “Wei Wu Wei”.
Volviendo a Hsiang Kuo, dice el maestro:
“Todo caminante debe vivir de acuerdo consigo mismo, y no de acuerdo con los otros ni con lo demás. Esto quiere decir, que el ser humano tiene que vivir de acuerdo con su propia razón e impulso, y no de acuerdo con las costumbres y la moral de la época”.
A
lgunas personas creen que esta educación es terrible, porque parece muy egoísta ya que atenta contra los intereses de la cultura social y familiar. Algunas otras argumentan que se debe vivir para los demás, y no para sí mismo, y que hay que respetar el mandato establecido para todos por igual. No obstante, estos seres humanos que se revisten de filántropos nunca hacen nada por nadie y no aportan nada a la humanidad; sólo opinan y nada más. Lo único que hacen es decir lo que hay que hacer por los otros, pero ellos son los primeros en no hacer nada. Justamente, dicen lo que hay que hacer por los demás porque con tales argumentos revisten su verdadero egoísmo de no hacer nada por nadie, porque están haciendo siempre para sí mismos aunque dicen hacerlo por los demás.Es éste, una forma de pensar por la que han tildado de egoístas a los neotaoístas, dado que en última instancia, son los promotores de la no acción y la no intervención. Contradicciones paradojales que se han de sopesar.
Por el contrario, las personas que hacen por su Ser Interior en cuanto al cultivo personal, ya sea para crecer o ampliar la conciencia, de hecho, siempre comparten sus realizaciones con otros, mejorando indirectamente el entorno. Estos son siempre los que dan y hacen por la humanidad, pues, únicamente así evoluciona la humanidad. Y me refiero a seres humanos especiales que se han desarrollado en diferentes campos, como el arte, la ciencia, la educación.
Lograr el Despertar de la Propia Conciencia aporta mucho a la humanidad entera, en cambio, ayudar a otros a convivir con su propia ignorancia posterga la evolución de la humanidad. Existe un dicho chino fundamentado en la naturaleza superior de los hombres que dice: “Mejor que dar un pescado es enseñar a pescar”.
Hay muchas personas que se la pasan ayudando a los demás, sin embargo, los ayudan mal, porque en vez de apuntar a que los pobres sean ricos también, insisten en que el pobre debe aprender a convivir con su pobreza.
Para la realización del espíritu elevado, es necesario vivir de acuerdo con Tzu Jan (lo espontáneo - lo natural), y es necesario no vivir de acuerdo con Ming Chia (instituciones, nombres, moral y religión).
La pregunta entonces es: ¿cuántas veces hacemos lo que realmente queremos y sentimos? Y, ¿cuántas veces cedemos a lo que otros creen que es lo correcto?
Se niega la propia corazonada, se rechaza la propia intuición, y todo esto por el razonamiento especulativo general que contamina el Ser con el decálogo relativo de cómo se debería ser.
Así nos dejamos limitar por falsas teorías de vida debido a que una mayoría cree en ella; y quizás, tampoco sea una mayoría la que en verdad cree en dichas teorías, sólo que muchos son los que están en la misma situación de aceptar estas teorías de la vida porque otros la han apoyado fanática y ciegamente. A veces una campaña publicitaria masificada genera la sensación de que todo el mundo piensa igual, y en verdad solo uno creía en eso, más luego de la campaña, todos piensan lo mismo.
Por lo general desconocemos los intereses personales de aquellos que apoyan dichas teorías; no sabemos exactamente qué se proponen, sin embargo, se vuelven nuestros rígidos patrones de conducta.
De igual modo, la visión neotaoísta acerca de Tzu Jan es muy delicada, puesto que si se la mal interpretara, el camino interior para el despertar de la Conciencia se volvería inexorablemente caótico.
Por ejemplo, en el caso de oponerse a las instituciones, estar en contra de las religiones o resistir activamente el modelo social, sería igualmente un fracaso en cuanto al camino interior, e incluso, mayor al hecho de dejarse someter por ellos. Porque, tanto estar apegado a un sistema determinado como estar en contra de él, se aleja totalmente de lo que significa Tzu Jan, lo espontáneo, lo natural, la naturaleza esencial.
Cualquier acción, tanto en contra como a favor, sería producto de una premeditación, y las raíces de ésta son siempre ataduras. Mientras que el espíritu del que estamos hablando (Tzu Jan) carece de ataduras, pues, su libertad es natural, como el movimiento de las nubes impulsado por el viento.
Algunos dicen que esto es muy difícil practicar, aunque, en realidad, es que no lo quieren practicar.
Es importante saber que la crítica es dañina para los propios pensamientos y sentimientos que se condicionan a ella, y apegándose a ella, no pueden dejar de hacerla, noche y día; aunque, claro, no hay que confundir el hábito malsano de criticar a todos, a todo y hasta a sí mismo, con la cuestión de denunciar las injusticias y sostener toda lucha por el bien común que sí hay que hacer.
Por otro lado, hacer lo que queremos y lo que sentimos también es un tema delicado, porque, ¿sabemos realmente lo que queremos y lo que sentimos?, y, ¿queremos y sentimos de acuerdo con la naturaleza esencial?
Por eso decía que es necesario hacer primero una recóndita inmersión en el propio Ser, y, de forma paralela, también efectuar una limpieza a fondo, para saber en verdad lo que sentimos y qué queremos. De lo contrario, seguir ciertos caprichos o el propio orgullo creyendo que en realidad es lo que sentimos, o peor aún, seguir los desequilibrios personales nutridos por los mandatos externos internalizados, creyendo que en verdad es lo que queremos, puede que represente el suicidio de la Conciencia Iluminada.
La propuesta neotaoísta para poder reconocer la actitud y el comportamiento adecuados se presenta mediante el Feng Liu, o sea, a través del desarrollo del espíritu romántico que incentiva el despertar de la conciencia natural. Aunque, con respecto a la Conciencia o a lo natural, muchas veces nos hace falta una definición que clarifique estos conceptos.
Y existen ideas, que al combinarse, ayudan a concebir con más llaneza dicho estado. Una de estas ideas o fórmulas es el principio de “Darse Cuenta”, y lo que esto realmente significa.
Darse Cuenta, Conciencia y Naturalidad, son exactamente lo mismo.
Por eso se trata de un tema delicado.
Ante todo debe desecharse todo artificio superficial. De lo contrario si no es natural, nada es verdadero.
No es inevitable que los sentimientos sean Conciencia ni tampoco significa que los pensamientos lo sean; ni sentimientos ni pensamientos, en cambio, la inteligencia para “Darte Cuenta”, eso sí es Conciencia. De esta manera, cada vez que te des cuenta... de lo que sea, siempre que estés dándote cuenta de algo, incluso de algo externo o aparentemente insignificante, por el mismo hecho de darte cuenta, será conciencia, porque el darse cuenta es un suceso totalmente interno, y si bien, este darse cuenta se encuentre acompañado por sentimientos o pensamientos o también por sensaciones o una silenciosa abstracción, lo mismo será Conciencia.
El estado de “darse cuenta” y el sutil estado de la Conciencia corresponden a la misma dimensión vivencial y a una idéntica vibración del alma que se ha elevado al plano de lo esencial.
Tanto los neotaoístas que se inclinaron al ala racionalista como los que se volcaron al ala sentimentalista, coincidieron en este mismo punto: “en vivir de acuerdo con el propio Ser”. Y para ello hay que “darse cuenta”, nada más. Esta es la clave. Aunque unos hayan señalado que es más importante vivir de acuerdo con la razón, y los otros hayan señalado que vivir de acuerdo con el impulso del sentimiento es más trascendente, ambos coincidieron en rescatar la Verdadera Naturaleza Interior Esencial del “Darse Cuenta”.
V
ivir de acuerdo con el impulso del sentimiento amoroso, aunque esté acompañado y apoyado por la razón, es el camino esencial de todo neotaoísta en el arte del Feng Liu.De todas maneras, la razón siempre está en un segundo plano, tanto como el impulso emocional, porque, de lo contrario, ¿qué clase de impulso sería? Un impulso premeditado no es un impulso en absoluto. Un impulso calculado deja de ser un impulso.
Se puede tener un impulso de sentimiento amoroso y después razonar sobre él, en cambio, si se razona primero sobre ello antes de actuar, ya no será un impulso, sino, otra vez, una premeditación. No obstante, si se procede emotivamente, impulsivamente, irracionalmente, también se suele empañar la profundidad del sentimiento más hondo y natural del ser esencial, sin que esto sea Feng Liu.
Dejarse llevar por el impulso amoroso y al mismo tiempo estar consciente de él, es otra cosa, ayuda a mejorar y estimular el siguiente impulso que deviene por sí solo, mientras que al revés, razonar previamente la actitud hace que se pierda la espontaneidad y la naturalidad, es decir, hace que se desvanezca el Tzu Jan. En este caso estaríamos ante una personalidad trabada y rígida.
La razón y el impulso del sentimiento amoroso pueden actuar independientemente, aunque, si han de estar juntos y al mismo tiempo, entonces la vanguardia la lleva el impulso. Esta es la Vía más natural, más auténtica y sincera de transitar el Tao. El impulso es uno de los mayores vehículos que ayuda al neotaoísta a practicar el Feng Liu, es el pilar fundamental, es la piedra filosofal.
Sin embargo, el impulso precisa de un camino de transformación verticalizada para alcanzar la cima de la armonía y plenitud, porque de otro modo, el impulso burdo y chato sería inconducente a ese estadio más sublime de Tao.
Por lo tanto, aquellos que especulan sobre cómo debería ser el comportamiento de todo caminante o argumenten sobre qué deberían hacer o no, están traicionando a su propia naturaleza esencial. Quienes no estipulan cómo debería ser el comportamiento y simplemente actúan natural y espontáneamente, estos son caminantes de Tao que han despertado el más profundo entendimiento de lo esencial.
Precisamente, ésta es la contradicción que asumo al explicar Tzu Jan en estas charlas, porque al tratar de hacerlo estoy indicando una forma determinada de comportarse; así que, paradojal o contradictorio, entienda el buscador que, de no mencionarlo, no habría forma de trascender el dilema de esta ambigüedad.
Así que, sepan ustedes que actuar conforme a Tsu Jan y al Feng Liu no es justamente ni Tsu Jan ni Feng Liu.
Claro que es un poco difícil todo esto, pero, si pueden desprenderse por un momento del razonamiento lineal que han aprendido en la escuela, serán capaces de aprehender conscientemente la enseñanza subliminal de los grandes maestros neotaoístas.
Una vez que ha Despertado en todo Buscador el estado del Espíritu de Caminante incondicionado, entonces, vivir de acuerdo con el impulso se torna el camino de realización. Porque eso por lo cual se siente un impulso termina siendo la transformación misma.
Sentirte caminante del sendero interior, caminante de la vida, que transita la Existencia guiado por la sabiduría de la Conciencia, es el primer impulso; los siguientes impulsos, de hecho, serán hacia la belleza, hacia el arte, la creatividad y hacia lo más sano de la vida. Por consiguiente, si falla el impulso del sentimiento amoroso que lleva a toda persona a encaminarse por la senda de la Conciencia, entonces, todos los demás impulsos corren el riesgo de decaer en fuerzas ciegas y descontroladas que más que elevar al ser humano lo derrumban inexorable en las profundidades de su propio ego.
De todos modos, no es necesario hacer ningún esfuerzo para guiarse por el impulso que lleva hacia el crecimiento y el desarrollo personal;
sólo hace falta ajustarse a los principios de la Naturaleza. Incluso, cuando se vive conforme a lo natural, ya no se puede precisar si el Despertar ha sucedido de acuerdo con el impulso o de acuerdo con la razón, porque éste es un acontecimiento espiritual que sólo ocurre de acuerdo con la Naturaleza total, y ésta, en sí integra a ambos. Pues, en consonancia con la Conciencia, todo lo que hagamos, sintamos o pensemos, todo, absolutamente todo, estará en consonancia con el Tao.
De hecho, cuando los grandes prohombres o vanguardistas de la humanidad Despertaron, así ocurrió, ni más ni menos, según se relata en los clásicos que conservan estos acontecimientos.
Lieh Tse comenta en la Tabla Nº 7 de Yang Chú:
“El modo más directo para sondear la vida y ser uno con la vivencia de existir, es dándole libre curso al acontecimiento de vivir, sin frenos ni obstrucciones...”.
Y
esta aseveración de Lieh Tse, es muy valiosa de entender, porque cada freno, cada obstrucción que le impongamos o que permitamos imponerle al acontecimiento de vivir, es vida que no será vivida, o bien, mal vivida. Entonces, parecerá que se vive, pero no será del todo cierto, porque se estará actuando de acuerdo con un patrón determinado y no de acuerdo con el propio espíritu. Y esto termina siendo siempre frustrante, porque no es verdad, sino, es ficción.Y darle libre curso a la vida no significa sólo una actitud externa, tampoco quiere decir entregarse al desenfreno, porque este valor neotaoísta no está señalando una condición o estado permisible de los desequilibrios psicológicos, sino que, antes bien, se refiere propiamente dicho a un no sojuzgamiento de la Verdadera Naturaleza Interior Esencial que cada uno tiene, y, que por general se halla sacrificada en pos de las ambiciones impuestas por un modelo social inadecuado al espíritu y al alma. Se trata de una actitud de no censura ni autocrítica.
Por lo tanto, darle a la vida libre curso, es expresar esa esencia que traemos desde que nacemos, esa inocencia que hace posible vivenciar cada circunstancia independientemente del resto, apreciada en sí misma, única, irremplazable, incomparable, especial, y, aun así, no se encuentra separada de nada ni es independiente de nada porque está unida a lo indivisible y fusionada con lo esencial. Unida al conjunto sin discriminación, sin divisiones ni rótulos.
En la siguiente Tabla, Lieh Tse hace conversar a dos maestros que vivieron en épocas diferentes, de todos modos, lo más importante es lo que dicen, aunque, en definitiva, lo diga el propio Lieh Tse.
Está escrito del siguiente modo:
“Yan-Ying (se refiere a Yan Ping Zhong) le pidió a Guan Yi Wu que comentara su entendimiento acerca del arte del Yang Shen. A lo que Yi Wu respondió: -Es necesario actuar espontáneamente, libre de frenos y libre de trabas.
Así, Yan-Ying preguntó: -¿De qué manera puede esto llevarse a la práctica?
Y Yi Wu contestó: -Deja a tus oídos escuchar lo que quieran oír, deja que tus ojos vean lo que quieran ver, deja a tu nariz oler lo que quiera oler, deja a tu boca decir lo que quiera decir, deja que tu cuerpo se sienta a gusto y haga todo lo que quiera hacer, deja que tu voluntad obre conforme a sus deseos, permite que la mente piense lo que quiera pensar y al corazón que sienta lo que desee sentir”.
A esto me refería antes como aberrante y hasta peligroso para el modelo social tradicionalista y conservador que niega el cambio y lo nuevo, porque teme perder las estructuras establecidas.
De todas maneras, si las múltiples formas existen, sean cual fueran éstas, es porque ellas cubren un factor esencial en el plano de la Existencia;
si las cosas son, y son como son, más allá del valor que les pongamos o el rótulo que le impongan los moralistas del bien y el mal, de lo correcto e incorrecto, no deben ser despreciadas, sino entendidas; porque, si los sentidos están, es porque deben ser usados correctamente para la satisfacción del Espíritu que se reviste con ellos; si la Naturaleza existe es para asimilarla y cursarla, y hasta para encausarla si se quiere, no para evitarla o reprimirla.
Un neotaoísta lo acepta todo y no rechaza nada, porque, ¨todo¨
conforma lo más completo y elevado, mientras que ¨algo¨ es siempre parcial, apenas una parte del todo taoísta, que, al final siempre significa nada.
El todo es integración, completitud, universalidad, indiscriminación.
Las partes son importantes porque cada una de ellas son únicas, decíamos, y, verdaderamente, cada una de ellas se entienden a partir de comprenderlas individualmente dentro de una unidad global, totalizadora, compuesta por todas las partes. Una Unidad que no impone un modelo determinado, sino, que integra todos los existentes, los de derecha e izquierda, los del centro, de arriba y de abajo, es lo que permite una comprensión mayor.
También hemos expresado en reuniones anteriores, precisamente cuando comentábamos sobre el Hsuan Hsueh, que si se argumenta que el deseo es negativo para el espíritu se cae en un absurdo, porque, entonces, se desea no desear. Y esto termina siendo peor en cuanto a lo que concierne al Despertar de una Conciencia universal.
Por eso, un neotaoísta desea, y su deseo es regulado por su propia naturaleza superior que lo conmina a proceder de acuerdo con lo esencial. El punto es que una vez que lo has saboreado y experimentado, hay más posibilidades de olvidarte de ello y ya no desearlo más, en cambio, si te reprimes, siempre lo estarás recordando y deseando, incluso a nivel subconsciente, porque habrá quedado pendiente en tu esfera de vivencia. Y ésta es la peor esclavitud de todas. Pareces libre externamente pero estás condenado en tu interior. Y, de este modo, se torna imposible la Liberación del Ser.
a la iluminación, porque esta actitud lleva a la apariencia de estar por fuera desapegado, aunque, internamente pendiente, dependiente y sometido a la pobre dimensión de lo inexperimentado. De hecho, has venido a este mundo para aprender, y si no estás predispuesto a este aprendizaje, sin duda alguna estarás perdiendo la oportunidad de vivir y la vida en sí.
Un neotaoísta lo acepta todo en el marco de lo natural, porque hay que reconocer que tanto el exceso como el defecto acarrean enormes desequilibrios, porque, tanto lo mucho como lo poco son causa de conflictos y perturbaciones. Así que si te arrimas a un extremo como al otro la experiencia de vida será parcial.
Y recuerda que no es lo bueno mejor que lo malo, esto es un error difundido por personas ignorantes que en algún momento llegaron al poder y te lo hicieron creer. Para la visión neotaoísta lo dañino es lo mucho, lo excesivo, lo exagerado, lo que ha perdido su propio balance, y no aquello que es estipulado como malo, porque lo malo puede variar según épocas y moda, pero lo mucho siempre es igual de pernicioso.
La sociedad te ha enseñado que si eres exitoso, si ganas mucho dinero, si te la sabes todas, si ya estás de vuelta, si eres un genio virtuoso o si has nacido índigo, si te salen todas bien, si siempre obtienes lo que quieres, si eres una persona vistosa, delgada, linda, o si eres un campeón en todo, eso es muy bueno, muy, muy bueno. Pero, no existe una mentira más despiadada que haya hecho sufrir tanto a los seres humanos como éstas. No todo lo bueno es bueno en realidad si te aleja de la Verdadera Naturaleza Interior. Por otro lado, tenemos que ésta es la humanidad de lo mucho, de la sobreabundancia, de la súper tecnología, del súper confort, en contraste, por supuesto, con la mayoría que no tiene nada; el ser humano ha llegado hasta el último planeta del sistema solar, está a punto de visitar otras galaxias, cada vez se quiere más y más, y se está consiguiendo más y más, sin embargo, esto claro está, no desembocará en nada bueno, en nada constructivo, porque mientras no haya cabida para el autoconocimiento esencial no habrá modo de orientar exitosamente el destino humano.
Esto es un hecho real de una situación verdadera. Y, aun así, existen muchas personas corriendo detrás de las cosas que la sociedad o los líderes de la sociedad señalan como bueno, sin darse cuenta que aquello que obtienen como producto final es malo. Y es malo no desde la moralidad, sino desde la insensatez de fantasear con la prosperidad a costa del agotamiento y destrucción de las reservas naturales o debido a la indiferencia que provoca acerca de la Verdadera Naturaleza Esencial Interior.
En definitiva, para un neotaoísta no son ni buenos ni malos los objetos en sí, por eso Lieh Tse dice: “Deja a tus oídos escuchar lo que quieran oír, deja que tus ojos vean lo que quieran ver, deja a tu nariz oler lo que quiera oler, deja a tu boca decir lo que quiera decir, deja que tu cuerpo se sienta a gusto y haga todo lo que quiera hacer, deja que tu voluntad obre conforme a sus deseos, permite que la mente piense lo que quiera pensar y al corazón que sienta lo que desee sentir”, sino, al contrario, lo realmente malo es la actitud hacia ellos, el abuso, la cantidad desmedida, porque genera un gran desequilibrio y descontrol de los sistemas orgánicos, la mente y el espíritu.
Por eso, Lao Tse, completa esta noción, diciendo lo siguiente:
“Todos los colores juntos confunden la visión, todos los sonidos juntos confunden la audición, todos los sabores juntos confunden el gusto,
todos los pensamientos juntos confunden la mente, todos los sentimientos juntos confunden el corazón”.
Esto sucede cuando se ha perdido la armonía, el equilibrio, el sentido de unidad. Por eso, la causa del problema no estriba en las cosas, sino, en la actitud hacia ellas. Las cosas no son ni buenas ni malas, mientras que la actitud puede ser nefasta.
Incluso, aquello que se cree al respecto de las cosas puede ser perjudicial o beneficioso. Y, paradójicamente, desde la visión neotaoísta no siempre las consecuencias concuerdan exactamente con lo que se piensa, porque se dice: “Si crees que algo es bueno, seguro resultará malo”.
Así que todo el asunto del Feng Liu de liberar los sentidos y los deseos es tamizado por una elevada concepción de lo esencial, por tal razón, Lieh Tse, advierte después de haber expresado la enseñanza de Guan Yi Wu, diciendo:
“La naturaleza de los oídos es oír la armonía de los sonidos, y, si esto es reprimido, se coarta el motivo de su existencia.
La naturaleza de los ojos es contemplar la belleza de los colores y de las formas, y si esto se le niega se reprime el sentido de la vista. La naturaleza de la nariz es oler las fragancias y los perfumes exquisitos, y si esto no se le permite se reprime la función esencial del olfato. La naturaleza de la boca es hablar de lo justo e injusto, y la prohibición de ello es una obstrucción al entendimiento elevado. Lo que el cuerpo quiere es estar cómodo y disfrutar los buenos manjares y delicias nutritivas, si ello se le niega se traba el bienestar. Lo que la voluntad desea es libertad, y si esto es negado, se obstaculiza la Verdadera Naturaleza Interior del Ser Esencial”.
A
simismo, dice Yi Wu:“Este tipo de trabas son como feroces tiranos. Por lo tanto, eliminar a estos feroces tiranos y esperar alegremente la muerte, viviendo sin coartar la Verdadera Naturaleza Interior, aunque se viva un día, un mes, un año o veinte, a esto llamo Yang Shen (espíritu elevado) o saber cultivar la vida real. En cambio, conservar estos feroces tiranos y vivir reprimiendo la Verdadera Naturaleza sin deshacerse de ellos, para alcanzar en una gris tristeza una cierta longevidad, que aunque sean cien, mil o incluso diez mil años de vida, a esto jamás lo llamaría Yang Shen.
Conciencia expandida es la de quien vive espontáneamente de acuerdo con su propia Naturaleza Interior, sin frenarla ni modelarla, sin presionarla a los extremos del exceso o del defecto”.
Porque, cuanto más en contacto estemos con nuestra esencia, con lo esencial que reclama nuestro corazón, más nos estaremos acercando a la Verdadera Naturaleza Esencial de todas las cosas.
Dirigiéndonos desde nuestra propia Naturaleza hacia la Naturaleza que envuelve y penetra todas las cosas. Y cuanto más profundamente entremos en lo esencial, mayor belleza absorberán y reflejarán nuestros sentidos, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.
Cuando se descuida lo esencial, y se lo ignora pasándolo por alto sin percibirlo en lo más mínimo, los sentidos se desvían, y la verdadera naturaleza se atrofia. Aquí es cuando se los intenta reprimir por medio de los códigos morales o cuando se intenta explotar el desequilibrio mediante el consumo inmoderado de productos que fomentan los nuevos mercados.
No obstante, no se puede hablar de una naturaleza atrofiada sino de un potencial energético estancado, de una Fuerza subliminal que todavía no ha Despertado.
Si los sentidos están alborotados, es porque se ha confundido el libre curso de la Verdadera Naturaleza Esencial con el libre curso de las patologías y desequilibrios, a veces fomentados por la misma sociedad de consumo. Por esto es sumamente necesario recuperar la armonía mediante un acercamiento a la Naturaleza silvestre, a esa Naturaleza que nos rodea, para estar en contacto con los árboles, con las montañas, con el mar o con el río y con el cielo, alejado de toda esa información distorsionada que durante tanto tiempo estuvo perturbando al Ser Esencial, contaminando los sentidos y alterando los ritmos armónicos del pensamiento superior.
Digamos que éste es el camino más directo: “transformar las actitudes que generan desequilibrios, y relacionarse con la Naturaleza hasta recuperar la armonía”. Ni bien comienza a percibirse el balance de las energías, será el momento de profundizar la Naturaleza Interna mediante el silencio y la Conciencia, los que, a su vez, permitirán el amanecer de un renovado sentimiento amoroso.
Dialogar con la propia conciencia y comunicarse con la Existencia a través del Maestro Interior, confiar en la sabiduría interna que aflora en esos estados de lúcida amplitud mental, es permitir que el potencial latente se encauce hacia lo esencial de la vida, lo que significa vibrar de acuerdo con lo natural.
Cualquier tipo de represión o negación es no haber entendido para nada el significado trascendente de Tao.
La siguiente es mi definición de la palabra esencial:
¨vivir de acuerdo con lo natural¨, y el significado de lo natural... ¡lo hallamos en la Naturaleza!
¿Qué más?
Darle más vuelta es ridículo y absurdo.
Y cuando se vivencia el estado de apertura mencionado, ya no es necesario repetir la experiencia. Cuando la vivencia es plena, profunda y consciente, en lo más hondo del corazón no queda ninguna necesidad de volverlo a repetir. En cambio, cuando la vivencia aún no es plena o se desenvuelve de manera incompleta a causa de las trabas autoimpuestas, deja el sabor amargo de la insatisfacción, por eso se necesita repetirla una y otra vez, y otra vez, y se sufre mucho cuando se escapa la posibilidad de repetirla una vez más. Y la vivencia siempre queda incompleta, a mitad de camino.
Debido a la plenitud que surge de la experiencia plena, es que Lieh Tse dice que un día es suficiente, no se necesita más que eso. ¡Un segundo es suficiente!
Si vives con todos los sentidos despiertos, en el momento presente, involucrando los sentimientos y la conciencia al máximo, la vida de un sólo día alcanza para sentir que se ha vivido en profundidad. Por el contrario, si vives a medias, sumergido en la tibieza, sin involucrarte del todo, sin meterte hasta el fondo, reprimiéndote, aunque vivas treinta mil días, que equivalen más o menos a ochenta y dos años, no alcanzará ni será suficiente porque necesitarás vivir un poco más todavía, y siempre un poco más todavía, porque aun todo el tiempo vivido será como si nada hubiera sucedido.
Un momento vivido con tal intensidad, apenas un segundo de conciencia, tan sólo un chispa de luz, es mucho más que la eternidad vivida inconscientemente. Y recuerda que esta intensidad incinera toda necesidad de repetir la vivencia, porque ella se ha vuelto un grabado indeleble impreso en el alma. Por otro lado, la intensidad de tal inmensa vivencia te conecta directamente con lo inmortal. Estamos hablando de una intensidad a Conciencia, es decir, de mucha presencia en lo que se está haciendo y en lo que está sucediendo, manteniendo en todo momento la referencia de lo natural. Porque, también podemos hablar de una intensidad inconsciente, entonces, ocurre que se quema toda la mecha de la vela, también en un solo día, sin llegar a alumbrar, o sea, sin el “darse cuenta” de lo que esencialmente ha sucedido. Por eso es lógico que después de esto se quiera vivir un poco más, para ver si con una segunda oportunidad se consigue iluminarse y vivir plenamente de una vez por todas. Pero no sucede así. En la inconsciencia nunca ocurre, porque, de esta manera, sólo en la fantasía puede suceder.
Un ejemplo claro lo encontramos en el dolor. El dolor es vivido con tanta conciencia, forzada, pero conciencia al fin, que después de padecerlo nadie quiere repetirlo. Por el contrario, la dicha o tan sólo la falta de dolor no es vivido con la misma conciencia o con la misma intensidad, plena, auténtica, penetrante y vital, como sucede con el dolor. Por eso la dicha termina siendo algo desconocido que se quiere repetir una y otra vez para saborearla y ver de qué se trata.
Se está esperando el fin de semana para repetir la supuesta dicha del sábado por la noche, no obstante, este fin de semana nunca llega. Pasan los sábados, transcurren los días domingos, y se termina la vida como si nada. Se llega a la vejez preguntándose: ¿dónde está el fin de semana?,
¿cuándo llega?, ¿dónde quedaron las vacaciones?
Es como el príncipe azul.
Y justamente no llega porque no te permites sondear la vida hasta experimentar lo esencial, sino que la vida en sí es tan sólo como un día más desaprovechado insensiblemente en la ilusión de una fantasía. La vida no es un pasatiempo, ni una excursión turística para únicamente pasar el rato lo más divertidamente posible. La Vida es desentrañarte esencialmente para poderla saborear en profundidad hasta sus repliegues más recónditos y elevados. Y digo desentrañarte porque si aun no puedes gozar de tu interior, cómo has de pretender gozar lo exterior.
La forma de vida chata sólo acarrea insatisfacción y desolación espiritual, porque la burda mediocridad de la inconsciencia no puede elevarse ni siquiera a la plataforma de lo primordial.
Vivir inconsciente del Ser Esencial e insensible a los planos superiores del Alma y no corresponder los actos de la vida diaria en armonía con la Verdadera Naturaleza Interior, hace que la dicha auténtica se ausente, y que una y otra vez se repita la angustia de lo sin sentido, porque, en tanto no se viva a conciencia, sumergido en el presente, el malestar acumulado que genera esta insatisfacción arrastrará irreversiblemente al sufrimiento.
Si se vive cada momento con plenitud, el dolor es superado, pero si se vive superficialmente, el dolor, la angustia de la insatisfacción, se trasladan de un momento a otro ininterrumpidamente.
Muchos son los que han aprendido a vivir, básicamente, después de tanto tiempo de prueba y error; de todos modos, si no se abre la conciencia al plano superior, siempre habrá un motivo para retornar a la confusión.
La plenitud de la Conciencia es la trascendencia del dolor.
Incluso, si en un momento de dolor se visualiza o se recuerda un simple momento de felicidad, el dolor disminuye notablemente. Cuanto más se trascenderá si no se trata de un recuerdo, sino antes bien, de una vivencia presente, vigente, de la verdadera naturaleza esencial.
Por eso, el punto, es recobrar la Conciencia.
Para ello se precisa de gran valor y mucha determinación.
“Un poco sorprendido Yan-Ying, preguntó a Yi Wu:
- ¿Pero de qué manera puede llevarse esto a la práctica?
Y Yi Wu dijo: - En primer lugar, no te niegues los gustos naturales, y deja que tu espíritu complete sus necesidades, de otro modo, aquello que quede pendiente, será una obstrucción para el resurgir de tu Verdadera Naturaleza Esencial. En segundo lugar, no rechaces nada, y estarás libre de resentimientos destructores del espíritu. ”
En este sentido, el Maestro Lieh Tse, ha compartido con nosotros una visión simple de lo que es “Cultivar la Vida” según el enfoque neotaoísta.
El dice:
“Simplemente deja a tus oídos oír lo que desean escuchar.
Deja a tus ojos ver lo que desean observar.
Y a tu boca hablar lo que desee decir.”
Claro, él no se está refiriendo al “yo”, no está diciendo que se le permita al ego o a la personalidad hacer lo que ella quiera, o sea, llevar a cabo todos sus caprichos sin freno, sino que se refiere a los sentidos en sí mismos, y esto es muy diferente. Dado que, en todo caso, el desequilibrio no es propiamente de los sentidos sino en cuanto a cómo se los usa y lo que se hace con ellos. El problema es de actitud.
No hay nada malo en los sentidos, no hay nada malo en la mente, no hay nada malo en las cosas u objetos. Lo malo y el daño están en el ego.
Y si el ego no puede de alguna manera ser trascendido, el ser humano no podrá experimentar el sabor de lo Esencial, a lo sumo, podrá degustar el sabor agrio de su personalidad refinada.
Por otro lado, el maestro Lieh Tse hace hincapié en los sentidos porque si a través de ellos se puede saciar el deseo que se ha experimentado previamente, existe una mayor posibilidad de superar la obsesión y el apego, y trascenderlos. Si realmente se quiere, el deseo puede ser superado una vez saciado. En cambio, si se condenan y se reprimen los deseos, aunque se anhele la liberación, jamás, a lo largo de la vida, podrán ser quitados de la mente.
Y cuando los deseos sólo satisfacen al propio ego, recuérdese que corresponde a la naturaleza más primitiva del ser humano.
Lieh Tse, está hablando de un Camino. No lo nombra porque lo da por hecho, porque, sin un camino el ser humano está perdido.
Incluso, si hablamos de un ser humano evolucionado, totalmente consciente, liberado y trascendido, se requiere de un camino; y hasta si hablamos de una futura humanidad iluminada, también seguirá siendo necesario la existencia de un Camino de auto Realización.
Para concluir la charla de esta reunión, coincidirán conmigo en que, aunque ésta sea la primera charla sobre el Feng Liu, ya se han manifestado algunos de los opuestos complementarios que se suscitan entre el Hsuan Hsueh y el Feng Liu.
Mencionemos algunas de estas contradicciones paradojales:
* Desde el punto de vista del Hsuan Hsueh, no puede entenderse la Unidad porque ella es ajena a nuestra naturaleza y capacidad, y además, porque en sí es Oscura, Misteriosa, escurridiza e inexplicable.
* Para el Feng Liu, la Unidad puede ser entendida puesto que se encuentra dentro de cada uno, y por ello,
es Luminosa, Clara y vivencial.
* Para el Hsuan Hsueh, la Verdad que decimos es relativa.
* Para el Feng Liu, la Verdad que sentimos es absoluta.
* Para el Hsuan Hsueh, no existe la realización ni la iluminación.
* Para el Feng Liu, existe la Realización y la Iluminación, ya sea progresiva o repentina.
- ¿Qué es la maestría? preguntó Bernardo.
Y su maestro Simón respondió:
- Prepárame una torta especial de dulce y te lo diré.
Esto es una extorsión, pensó Bernardo. De todos modos, a las pocas horas volvió con la mejor torta de dulce que pudo hacer y se la ofreció a su maestro.
Simón la probó y comentó: - ¡Está deliciosa! En su punto justo, me encanta, pero,
¿cómo hiciste para que no se quemara ni saliera cruda y pegoteada?
- La estuve observando y vigilando permanentemente, -dijo Bernardo.
- Esto es la maestría, -asintió Simón y concluyó diciendo:
- Observar permanentemente y vigilar para evitar que el conocimiento adquirido se queme o se pegotee en la cabeza. ¡Ojo! Si observas con atención la sabiduría madurará hasta su punto su justo, y si no observas con atención, tu entendimiento estará siempre crudo.
Y
aquí va un cuento más del clásico de Chuantzu (zhuang zi).Prestémosle suma atención a la hermosa enseñanza que contiene, además, porque en la próxima reunión nos basaremos en él.
“Chuang Tse paseaba junto a su amigo Hui Shih Tse, a quien se lo consideraba un maestro dentro de la famosa Escuela de los Nombres, ya difundida en los tiempos de Lao Tse.
Al cruzar un pequeño puente del Río Hao, en ese día tan cálido y hermosos de primavera, Chuang Tse comentó a Hui Shih Tse:
-Mira qué felicidad la de los peces, cómo saltan y nadan libremente, ¡qué contentos que están! Me maravilla su gran felicidad.
Hui Shih lo miró extrañado y con una mueca desafiante le contestó:
-Si tú no eres un pez ¿cómo puedes saber que los peces están felices?
(Y claro, era un legista racionalista, qué otro replanteo podría hacer).
A lo que Chuang Tse, respondió:
-Tienes razón. Si yo no siendo un pez no puedo saber lo que ellos sienten, del mismo modo si tú no eres Chuang Tse tampoco puedes saber lo que él siente. O sea, si tú no eres yo, ¿cómo puedes asegurar que yo no sé de la felicidad de los peces?
Hui Shih replicó:
-Muy bien, si yo, no siendo tú, no puedo saber lo que tú sientes, entonces tú, no siendo un pez, tampoco puedes saber lo que ellos sienten. La resultante es la misma: no puedes saber si ellos están felices o no.
Chuang Tse dijo:
-¡Alto! Basta de tanto discurso incoherente. Retomemos la pregunta inicial. Tú me has preguntado cómo sé que los peces están felices. El solo hecho de preguntarme ya evidencia que consideras la posibilidad de que sé que están felices, de lo contrario, no preguntarías nada y lo dejarías pasar. Pero igualmente voy a responderte para aclarar tus dudas: yo conozco la felicidad de los peces en el río por la felicidad que yo mismo siento al caminar junto al río.
Hui Shih no tuvo ningún argumento para refutar, y a los pocos pasos de meditar las palabras de Chuang Tse, entró en éxtasis porque captó lo esencial.”
E
sto mismo es Feng Liu.
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SEXTA REUNIÓN
Chuang Tse y los peces
A
ntes de proseguir esta charla, me gustaría aclarar la dificultad en común que se presenta al intentar poner en práctica los temas que hasta aquí hemos venido tratando.Por ejemplo, hemos hablado del Hsuan Hsueh, y esta materia neotaoísta del gran maestro Hsiang-Kuo (en realidad dos grandes maestros:
Hsiang Hsiu y Kuo Hsiang), presenta una infranqueable dificultad para la mente occidental que todo quiere diseccionarlo y rotularlo. Por lo tanto, para entender esta materia la mente del ser humano tanto de occidente como de oriente deberá transformar esa cualidad occidental de la mente. Recuérdese que la cualidad oriental de la mente (por decirlo de alguna manera) es esa predisposición intuitiva de captar la Esencia más allá del concepto y de la definición que se puede entender en silencio sin reformulación de preguntas y más preguntas sin respuestas.
Por esta misma razón se le hace imposible practicar el Feng Liu a la mente occidental trabada detrás del cálculo premeditado, que la ahoga más y más en el marco de lo artificial, lejos de todo vestigio de espontaneidad.
De hecho, ésta es la misma dificultad que se presenta al tratar de poner en práctica el arte del Ch´ing Tang aquí en la Argentina, o en toda América, y mucho peor aún si se intenta practicarlo en Norteamérica. Porque para poder desarrollar la Conversación Pura y hablar en estos términos, primero hay que aceptar que uno no tiene la razón en nada, y luego hay que estar predispuesto a dejarse remontar por las palabras hasta la dimensión trascendental de lo sin nombre, donde se extingue toda palabra.
Lamentablemente, aquí en la Argentina, la gente padece la enfermedad de “creer saberlo todo”. Por eso aquí es prácticamente imposible desarrollar el arte neotaoísta del Ch´ing Tang, porque sólo unos pocos están preparados para entender la naturaleza esencial de su influencia subliminal.
Pero en Norte América es mucho más difícil todavía porque la mente de aquel pueblo está condicionada no a creer que se lo saben todo, sino directamente a creer que son los mejores del mundo; por lo tanto, no espere el neotaoísta que aquella gente en la generalidad de los casos pueda entender alguna vez el valor del Ch´ing Tang si no transforman primeramente esa idea perversa de creerse superiores.
No sé qué sucede en Europa, no creo que sean de esta manera.
Bueno, en China ha sucedido lo mismo durante milenios, por eso en la época que los misioneros españoles e ingleses comenzaron a viajar a este país descubrieron que los chinos los consideraban bárbaros, brutos, incultos.
Es decir, en definitiva, esto de sentirse superior es una cuestión de ego que afecta a todo el mundo salvo pocas excepciones individuales.
Ahora sí, una vez comprendida la dificultad en común de los temas que estamos tratando, continuemos con la exposición sobre el Neotaoísmo.
La reunión anterior concluimos contando una anécdota de Chuang Tse, y al final de esta historia Chuang Tse dice:
“Sé de la felicidad de los peces en el río por la felicidad que yo mismo siento al caminar junto al río”.
¡Qué palabras tan bellas éstas, de profundo significado y de sentido trascendente!
Así pues, ésta debería ser toda la filosofía de un taoísta.
La sutileza de Chuang Tse supera todo lo conocido hasta el momento, y la visión de vida que él nos transmitió, aun siendo la más natural y la más simple, resulta ser el conocimiento más extraordinario que haya heredado la humanidad. Nadie ha resumido como Chuang Tse y de manera tan didáctica, la realización humana que puede acontecer en cualquier segundo de su existir si se vive con plena conciencia del momento presente.
“... Siento la felicidad de los peces por mi propia felicidad”.
O sea que, en ese preciso momento de la Iluminación, lo que sucede en uno mismo, lo que se vivencia dentro de sí mismo, el “mi” como esa
«realidad interior», es también la realidad exterior... esto es lo que quiere decir el sabio Chuang Tse.
Ni siquiera se molesta en averiguar si existe otra posibilidad, es decir que no se preocupa en averiguar si existe otra realidad o al menos otro punto de vista. El dice categóricamente que no. Porque en lo que a la experiencia de vida espiritual concierne dentro de la vivencia iluminadora del Despertar, la conciencia más profunda proviene de un sentimiento directo e inmediato sin especulación.
Si la mente comienza a teorizar todas las posibilidades, deja de ser un estado directo de Iluminación y se convierte en una mera especulación.
Si comienzas a compararlo o a medirlo con lo que otros pensarían al respecto, entonces, decae la iluminación in situ y se transforma en una mera filosofía especulativa, abstracta, carente de contenido, que se pierde en otro espacio y tiempo distante y ajeno del sentimiento incomparable del momento presente.
Si te pones a pensar cómo sería o cómo debería ser, y comienzas a sopesar los pormenores, deja de ser una vivencia de primera mano, y se transforma en una idea rebuscada y manoseada de tercera o cuarta mano, muy alejada de lo natural.
La Iluminación no tiene regla con la cual pueda ser medida, porque ella no es de una determinada manera como sueñan los intelectuales y moralistas o especialistas de la religión. Porque la Iluminación no es patrimonio de ningún Dios, de ninguna iglesia, de ninguna sinagoga, de ningún templo y de ninguna mezquita, sino que es un estado perteneciente al ser humano, sólo a él le pertenece en la medida que tenga la capacidad de abrirse a ella; y la Iluminación es libre, no tiene impuesto, no es excluyente de sexo, raza o condición económica, ya que la mujer está apta para la iluminación espiritual, y en la mayoría de los casos, más que el varón; el pobre es apto para la iluminación espiritual, en la mayoría de los casos más que el rico; el irreligioso está apto para la Iluminación espiritual, en todos los casos más que el fanático que no ve más allá de la lucha por una ideología, un cuadro político o una “camiseta”.
Cada uno vive su existencia de acuerdo con su propia realidad interior. Y cuando esto no es así, entonces, la persona se ve privada de expresar su Verdadera Naturaleza Esencial.