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Documento Énfasis Programáticos para los Programas de Prevención Comunitaria (PPC) período

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Documento Énfasis Programáticos para los Programas de Prevención Comunitaria (PPC)

período 2011-2014

Un dispositivo efectivo en la prevención y detección precoz de vulneraciones de derechos en los territorios

Línea de Prevención – Área de Gestión Programática Departamento de Protección de Derechos Servicio Nacional de Menores Julio 2011

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3 ÍNDICE

I. Presentación ... 4

II. Acerca de la necesidad de contar con oferta preventiva en Sename con enfoque participativo .. 5

III. Síntesis de Resultados de los Programas de Prevención Comunitaria ... 7

III.1. Resultados cuantitativos ... 7

III.2. Resultados cualitativos ... 8

IV. Síntesis de las propuestas realizadas por la Comisión de Representantes de los Niños, Niñas y Adolescentes de los PPC de la región metropolitana ... 10

V. Énfasis programáticos para el período de ejecución 2011-2014 de la modalidad ... 11

V.1 Objetivos y Resultados ... 11

V.2 Condiciones básicas para todos los niños, niñas y adolescentes participantes ... 12

V.3 Sujeto Participante y Vía de Ingreso ... 13

V.4. Consideraciones Metodológicas ... 13

V.5. Operacionalización del modelo de intervención ... 23

VI. Sobre el Equipo de Trabajo ... 25

VII. Sobre los recursos materiales ... 26

VIII. Sobre el Presupuesto ... 26

IX. Referencias Bibliográficas. ... 27

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4 I. Presentación

La modalidad Programas de Prevención Comunitaria, se encuentra enmarcado en la Línea Programas de Prevención que establece el artículo 35 del reglamento de la Ley 20.032, y que en adelante, se denominara principalmente con la sigla PPC.

En la elaboración de este documento se consideraron los hallazgos y aprendizajes obtenidos en el desarrollo del monitoreo que se realizó de la modalidad, el cual consideró información cuantitativa y cualitativa. A saber: análisis estadísticos a partir de la información de la base de datos del Servicio, análisis de las evaluaciones anuales que realizan los supervisores/as técnicos y de las autoevaluaciones que efectúan los equipos ejecutores de los PPC. Además, se incorpora información aportada a través de la realización de grupos focales con niños, niñas y adolescentes que conforman la Comisión de Representantes de los PPC de la región metropolitana1., así como de niños, niñas participantes de proyectos de la región metropolitana2. También, se consideró información recogida a través de la realización de un grupo focal con los profesionales y técnicos de los PPC que tienen niños y niñas en la Comisión de Representantes.

El presente documento entrega los lineamientos técnicos para que los organismos colaboradores y sus equipos técnicos elaboren su propuesta de funcionamiento para el período 2011-2014, para aquellos proyectos que hayan sido prorrogados por Sename, en virtud de que obtuvieron una calificación que los clasificaban en las categorías de “Bueno” y “Muy Bueno” (entre las notas 6 y 7).

Esta prórroga implica la elaboración de un nuevo proyecto de funcionamiento, por parte de los organismos colaboradores acreditados de Sename que ejecutan PPC. Para ello, se tendrá que considerar los énfasis programáticos de la modalidad para el nuevo período señalados en este documento, entendiendo que éstos se constituyen en aprendizajes y hallazgos que permiten profundizar los resultados obtenidos en su primer período de implementación.

El presente documento programático pretende aportar a la reflexión de los organismos colaboradores y equipos de los Programas de Prevención Comunitaria, para que se incorporen los aprendizajes obtenidos, refuercen los aspectos menos logrados y se planteen nuevos desafíos para el siguiente período de implementación de la modalidad. Todo ello, con la finalidad de potenciar a los PPC como un dispositivo de promoción y alerta temprana de vulneraciones de derechos, con la participación activa de niños, niñas, adolescentes, familias y comunidad de los territorios donde se instalan.

Finalmente, cabe aclarar, que no se señalan los nombres en las citas que se incorporan en el documento, con la finalidad de resguardar la identidad de los participantes en grupos focales.

Sin embargo, se trata de niños, niñas y adolescentes participantes de distintos Programas de Prevención Comunitaria instalados en la región metropolitana, cuyas edades fluctúan entre los 10 y 15 años.

1 La Comisión de Representantes mencionada, corresponden a niños, niñas y adolescentes, que fueron elegidos/as por sus pares en el Foro Nacional de Participación (mayo 2010), al cual asistieron representantes de los PPC de las 8 regiones del país donde se cuenta con esta modalidad. El grupo focal realizado con Niños y Niñas Representantes de los PPC de la región metropolitana respondió al compromiso adquirido por Sename, respecto de considerar su opinión en los nuevos lineamientos de la modalidad. Dicho compromiso fue adquirido en el marco del Proyecto “Promoviendo Estrategias de Participación Sustantiva Infanto-Adolescentes, desde la Institucionalidad Pública, para el Fortalecimiento de Sistemas Nacionales de Protección de Derechos”, ejecutado por Sename y la sociedad civil en el transcurso del año 2010.

2 Estos grupos focales con niños y niñas se realizaron en el año 2010, en PPC insertos en dos comunas de la región metropolitana, una correspondiente a un sector con características de ruralidad y la otra es urbana. Dichos grupos focales se efectuaron en el marco de la investigación para optar al grado de magíster en Psicología, mención Psicología Comunitaria, de la Universidad de Chile, desarrollada por la Trabajadora Social Andrea Quilodrán Lucero.

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5 II. Acerca de la necesidad de contar con oferta preventiva en Sename con enfoque

participativo

A partir de la suscripción de la Convención de Derechos del Niños en el año 1989, se establece que la promoción del buen trato hacia la niñez y la prevención de las vulneraciones de derecho que les afectan, es una tarea prioritaria de los Estados, en tanto garantes principales. Diversos estudios internacionales ha indicado que si no se atacan las causas asociadas a la ocurrencia de las vulneraciones como el maltrato en cualquiera de sus formas (física, psicológica,

negligencia), la deserción escolar, consumo de droga, u otras, éstas se seguirán presentando y cronificando, derivando en situaciones más complejas y con mayor sufrimiento para los niños, niñas, como situación de calle, explotación sexual, conductas transgresoras, entre otras. Las que si tampoco son abordadas adecuadamente por los servicios públicos, pudieran afectar las posibilidades de desarrollo en su etapa adulta y de las futuras generaciones, al transformarse en problemáticas transgeneracionales

En este contexto es que el estudio de la Organización de las Naciones Unidas “Report of the Independent expert for the United Nations on violence against children” (Pinheiro; 2006)3 presenta un cuadro general sobre la vulneración de derechos de los niños y niñas y la violencia contra éstos, al tiempo que propone recomendaciones para prevenir y dar respuesta a este problema. Lo novedoso de esta investigación es que se involucró de manera directa a los niños, niñas y adolescentes, subrayando y reflejando la condición de éstos como titulares de derechos, así como su derecho a expresar su opinión en todos los asuntos que les afecten y a que se le dé la consideración debida4.

El mensaje central del Estudio es que “ninguna forma de violencia contra los niños, niñas y adolescentes es justificable y que toda la violencia es prevenible”, principalmente debido a que Pinheiro sostiene que dar prioridad a la prevención de las vulneraciones de derechos así como a la violencia contra los niños, abordando sus causas subyacentes. De manera que se expone que así como es esencial dedicar recursos a la intervención una vez que se ha producido la violencia, “los Estados deberían asignar recursos adecuados a abordar los factores de riesgo y prevenir las vulneraciones antes de que ocurran”.

Otro hallazgo importante de la investigación, radica en el hecho de que se detecta la urgente necesidad de promover y garantizar la participación de los niños, niñas y adolescentes,

“se recomienda que los Estados logren la participación activa de los niños y respeten sus opiniones en todos los aspectos de la prevención, la respuesta y la vigilancia de la violencia contra ellos, teniendo en cuenta el artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño” , de manera tal, que se debe prestar apoyo y alentar a las organizaciones de niños e iniciativas dirigidas por ellos para abordar las vulneraciones, guiadas siempre por el interés primordial del niño y la niña.

Por su parte la Convención, establece 54 artículos, dentro de los cuales señala algunos específicos relacionados con el derecho a la participación, es así que el 12 y 13 se refieren a la expresión de la opinión, el 14 a la libertar de pensamiento y conciencia y el 15 a la libertad de asociación. Ello, implica que el Estado de Chile debe contemplar este derecho en su normativas y prácticas, así como dar cuenta –al igual que en los demás articulados de la CDN cada 5 años al Comité de Derechos del Niño5.

En el año 2009, el mencionado Comité, elaboró un documento, en el que señala que el artículo Nº12, referido al derecho a ser escuchado, es parte de los cuatro principios generales de la Convención, junto con el derecho a la no discriminación, a la vida y el desarrollo y el interés superior del niño. Se plantea que el derecho del niño y la niña a ser oído “debe tenerse en cuenta para interpretar y hacer respetar todos los demás derechos”6.

3Estudio analítico- descriptivo realizado por Paulo Sérgio Pinheiro, experto independiente designado por el Secretario General Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en el año 2004. El Estudio y su Secretariado en Ginebra fueron apoyados por tres organizaciones de Naciones Unidas: la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), y también fueron asesorados por una Junta Editorial multidisciplinaria de expertos.

Es importante señalar que el estudio se elaboró de manera participativa, con consultas a nivel regional, subregional y nacional, reuniones temáticas con expertos y visitas sobre el terreno. Además, numerosos gobiernos respondieron al cuestionario que les presentó el experto independiente en el año 2004.

5 En el año 2012 le corresponde a Chile presentar un nuevo informe país al Comité de Derechos del Niño.

6 Comité de Derechos del Niño, “Observación General Nº 12. El Derecho al Niño a Ser Escuchado”. 51º período de sesiones Ginebra, 25 de mayo al 12 de junio de 2009.

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6 En el contexto del continente americano, el Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescente (IIN), organismo creado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para abordar las temáticas de la niñez y adolescencia, ha puesto un especial énfasis en promover que sus Estados Miembro incorporen la participación de este segmento de la población en sus políticas públicas. En el entendido que “participar es construir comunidad y ciudadanía, es formar parte de las decisiones que construyen y dan vida al Estado. Las políticas públicas en el conjunto de sus instancias, deben considerar como factor de éxito la participación de las personas. Por ello, las políticas de niñez deben ser ante todo promotoras de la participación, ya que ellas forman la base de la estabilidad social y la promoción del Estado de Derecho” (IIN, 2010).

En coherencia con las recomendaciones organismos internacionales y de los compromisos asumidos por el Estado de Chile, Sename acentúa sus esfuerzos para potenciar los resultados de su oferta preventiva y a incorporar el derecho a la participación con mayor fuerza en sus modalidades.

En el año 2007, el Servicio llevó a cabo la investigación-Acción “Generando un Modelo para la Alerta Temprana de Vulneración de Derechos en el Espacio Local”7. Sus conclusiones confirman la importancia de la prevención, y en ella, el rol de las comunidades en la protección de los derechos de infancia y adolescencia. Uno de los aspectos que se considera clave para avanzar en este sentido, es la implementación de mecanismos de detección precoz de las vulneraciones de derecho, para lo cual resultaría altamente eficaz, su instalación en los espacios de vida cotidianos de los niños y niñas, es decir, en sus propios barrios, en vistas de que ellos y los demás actores comunitarios, como las juntas de vecinos, clubes deportivos, iglesias, u otros, aporten en la construcción de dicho sistema de detección precoz. También, el estudio destaca la importancia de la participación de la niñez, y de los mecanismos que la favorezcan, como un factor protector tanto para prevenir las vulneraciones de derecho, como para abordarlas, en caso de que se encuentren presentes. Al mismo tiempo, se señala que la participación de los adultos, resulta fundamental, para garantizar el ejercicio y goce de los derechos de los niños y niñas.

A la luz de estos hallazgos y de la experiencia surgida tras la implementación de los Centros Infanto-Juveniles desde Sename, es que se crean en el año 2008, los Programas de Prevención Comunitaria (PPC), con el objetivo de prevenir y detectar precozmente las vulneraciones de derecho en los territorios, a través de la formación de promotores de los derechos en los barrios y poblaciones, la conformación de redes comunitarias y vecinales para abordar estos temas, la generación de mecanismos de participación para los niños y niñas y la sensibilización de las familias, a través del desarrollo de iniciativas de buen trato, por parte de éstas.

Los PPC se encuentran instalados en poblacionales consideradas altamente vulnerables, dadas sus condiciones socioeconómicas, deprivación sociocultural, altos índices de deserción escolar, presencia de grupos o pandillas de carácter violento, redes de narcotráfico y otras actividades ilícitas. Es importante señalar, que cualquier niño, o niña habitante del territorio donde se instala el proyecto, puede participar si así lo desea, puesto que la focalización está dada por las condiciones de vulnerabilidad que presenta el territorio. En el entendido que esta situación es de entrada desventajosa para el bienestar y desarrollo de la niñez y adolescencia, aportando factores de riesgo para el surgimiento de vulneraciones de derechos.

Respecto al derecho de la participación Sename incorpora este principio de manera transversal en el diseño de sus distintas modalidades. Sin embargo, se asume que faltan instancias para incorporar la opinión de los niños, niñas y adolescentes en las políticas públicas, así como impactar en las prácticas de quienes ejecutan proyectos en infancia. Considerando estos fundamentos, el Servicio presenta un proyecto al Fondo Iberoamericano de Infancia y Adolescencia, denominado “Promoviendo Estrategias de Participación Sustantiva Infanto- Adolescente, desde la institucionalidad pública, para el fortalecimiento de Sistemas Nacionales de Protección de Derechos”, el cual fue ejecutado, en conjunto con Ecuador y Paraguay en el año 2010. En Chile, Sename lo implementó con participación de representantes de la sociedad civil y niños, niñas y adolescentes integrantes de los Programas de Prevención Comunitaria, a través del cual se realizaron cuatro actividades principales, a saber: Foro Nacional de Niños y Niñas, Seminario Nacional, Seminario Internacional y visita a la Primera Dama de la República, señora Cecilia Morel en la Casa de Gobierno. A dicha cita asistieron delegaciones de los niños, niñas y adolescentes de Chile, Ecuador y Paraguay.

7 Efectuado por el Servicio Nacional de Menores y la Fundación León Bloy, año 2007-2008.

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7 III. Síntesis de Resultados de los Programas de Prevención Comunitaria

A continuación se presenta una síntesis de los resultados de la modalidad a partir del monitoreo realizado entre los años 2009 y 2010. Se consideró un estudio de efectividad del modelo, un análisis de las estadísticas del Senainfo, de las autoevaluaciones que realizan los equipos, y del Grupo de discusión con los niños, niñas y adolescentes integrantes de la comisión de representantes de los PPC de la región Metropolitana. También se presentan los hallazgos preliminares de la investigación en Participación Comunitaria, mencionada en la presentación del documento8.

III.1. Resultados cuantitativos a) Estudio de efectividad del programa

“La Modalidad PPC logra prevenir la ocurrencia de vulneraciones de derechos y al mismo tiempo, el ingreso de los niños y niñas a la Red Sename de Mediana y Alta Complejidad”.

El estudio9 demuestra, sobre la base de resultados estadísticamente significativos (sig=0.000)10, que tras la intervención del PPC, el N° de niños y niñas habitantes de los sectores perteneciente al radio de acción del programa, disminuye su ingreso a la red Sename de mediana y alta complejidad (incluido responsabilidad penal) desde un 44.4% en el año 2008 a un 23.3%

en el año 2010, en relación a los sectores donde no existe PPC.

El estudio se realizó en cuatro comunas altamente vulnerables de la región metropolitana, a saber La Pintana, Puente Alto, Cerro Navia y Lo Prado, debido a que juntas concentran un 22%

de la oferta total de PPC a nivel nacional. Además son comunas que cuentan con oferta de mediana y alta complejidad, lo cual permitió comparar resultados. El universo de niños y niñas considerado en el estudio ascendió a 2.837 (total de niños y niñas ingresados a la red Sename de mediana y alta complejidad, incluido programas de justicia juvenil, en las comunas señaladas, entre los años 2008 y 2010).

Resultados Estudio de Efectividad

Tabla de contingencia Año Pertenencia al Sector

8 Investigación en desarrollo para optar al grado de magíster en Psicología, mención Psicología Comunitaria, de la Universidad de Chile, desarrollada por la Trabajadora Social Andrea Quilodrán Lucero

9 Para mayor detalle en torno a los resultados, ver “Resumen Ejecutivo Estudio de Caso: Efectividad de la Labor Preventiva de los Programas de Prevención Comunitaria”, 2011. Disponible en la página web del Servicio.

10 Significancia estadística calculada sobre la base del modelo ANOVA y Prueba estadística Chi – cuadrado de Pearson.

Pertenencia al Sector Total

Año No Pertenece a

sector PPC Sí Pertenece a Sector PPC 2008 NNA ingresados a Programas de

Mediana y Alta Complejidad (Incluido Programas de Justicia Juvenil)

585 55.6%

468 44.4%

1053 100%

2009 NNA ingresados a Programas de Mediana y Alta Complejidad (Incluido Programas de Justicia Juvenil)

516

69.0% 232

31.0% 748

100%

2010 NNA ingresados a Programas de Mediana y Alta Complejidad (Incluido Programas de Justicia Juvenil)

795

76.7% 241

23.3% 1036

100%

Total

NNA ingresados a Programas de Mediana y Alta Complejidad (Incluido Programas de Justicia Juvenil)

1896

66.8% 941

33.2% 2837

100%

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8 Dado que la reducción de ingreso de los niños y niñas pertenecientes al radio de acción del PPC a la red sename de mediana y alta complejidad fue de 20.1% entre el año 2008 y 2010, es posible afirmar que en el período de tres años, la acción preventiva del PPC logró evitar que 567 niños, niñas y adolescentes ingresaran a programas de prevención focalizada, especializados y de justicia juvenil, y por ende evitó que se engrosaran las listas de espera de dichas modalidades en las comunas estudiadas.

A raíz de esto se pudo concluir que la modalidad PPC logra descomprimir considerablemente la oferta Sename de mayor complejidad. El ingreso de niños y niñas pertenecientes al radio de acción del PPC y que ingresó a PIB, disminuyó de 45,4% a 22,9% entre los años 2008 y 2010, a programas de alta complejidad, disminuyó desde 23,3% a 17,4% y el ingreso a programas de justicia juvenil, disminuyó desde 55,9% a 24,7% en el mismo período.

b) Lista de Espera en la Red Sename de mayor complejidad

Un dato que complementa los resultados presentados en el punto N°3.1.1, son las listas de espera de la modalidad PIB en los años 2009 y 2010, ya que éstas se concentran en las regiones donde no existe PPC. Por ejemplo, las regiones de Valparaíso y Bío-Bío, son aquellas que concentran la mayor cantidad de niños y niñas en listas de espera,

aumentando, en el caso de PIB, de 545 niños y niñas en el año 2009 en ambas regiones, a 663 y 560 respectivamente en el año 2010.

A diferencia de la región metropolitana (que concentra 75% de la oferta PPC a nivel nacional), que siendo una región relativamente similar a las ya nombradas, su lista de espera fue menor en los dos años, disminuyendo incluso desde 323 en el año 2009 a 319 en el año 2010.

c) Indicador de reingreso

El indicador de reingreso de los niños y niñas participantes de PPC, a otros programas de la red Sename, es bajo. Según datos del Senainfo, del total de niños y niñas egresados de los PPC el año 2009, sólo un 8% vuelve a reingresar a la red Sename de igual o mayor complejidad.

Este indicador, se mide en toda la red Sename, y permite verificar las trayectorias de vulneración que sufren los niños y niñas. Se puede decir entonces, que logran prevenir las vulneraciones de derechos antes de que éstas requieran ser atendidas en sistemas de mayor complejidad.

III.2. Resultados cualitativos

A los datos cuantitativos, se suman los datos cualitativos, elaborados sobre la base de grupos focales realizados con los niños y niñas de la Comisión de Representantes de PPC de la Región Metropolitana11. Además se consideró información a partir de los hallazgos preliminares de la tesis de magíster realizada por Andrea Quilodrán12.

A partir del análisis, se puede decir que:

a). El PPC logra prevenir vulneraciones de derechos y la ocurrencia de situaciones de vulnerabilidad como conductas de calle, consumo de droga y conductas transgresoras en contextos altamente violentos y excluidos socialmente

Los niños/as y adolescentes identifican ciertos riesgos en sus territorios, asociados al consumo de drogas, alcohol, conducta de calle y comisión de delitos. Siendo para ellos/as su inclusión en los PPC un espacio alternativo a la calle y que los protege de las problemáticas que afectan a sus comunidades. Así como, una instancia que les ofrece nuevas oportunidades de desarrollo, basadas en el enfoque de derechos.

11 En el marco del Foro Nacional de Participación de los niños y niñas de PPC, realizado el mes de mayo del año 2010, los y las participantes eligieron a 15 representantes de las regiones donde existe PPC. La realización del grupo focal, contempló la participación de los niños y niñas representantes de la región Metropoliata y consideró el compromiso de Sename de incorporar sus opiniones y propuestas en los nuevos énfasis de la modalidad PPC.

12 Andrea Quilodrán, “La Participación de Niños y Niñas en Espacios Comunitarios: ¿Un Aporte al Ejercicio de su ciudadanía?, tesis para optar al grado de magíster en Psicología Comunitaria (documento borrador), 2011.

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“donde vivo igual habían hartos niños que eran delincuentes que pasaban robando o que estaban metidos en la droga, que estaban tiraos en la calle y con el PPC igual como que los fueron ayudando y ya no es tanto lo que se ve porque (…) los talleres sacan, tratan de sacar a los niños que están en la calle, para que no estén tanto en eso, para que estén ocupados entreteniéndose en algo que los aleje de los pensamientos de la droga”.

b) El PPC se ha constituido en un dispositivo de alerta temprana de vulneraciones de derechos, ya que el equipo desarrolla un acompañamiento a los niños, niñas y sus familias.

Los PPC como modelo de intervención preventiva, desarrollan un acompañamiento y apoyo intenso a los niños/as y adolescentes, de manera de evitar que sean

vulnerados en sus derechos o detectar oportunamente si se produce la vulneración.

“Ósea, ya haber si (los niños y niñas) tienen problemas con la escuela los tíos hacen lo posible, le hacen charlas de porque es malo dejar la escuela o cuando tienen problema con la familia también le dicen, o sea si

ellos son los problemas hablan con el niño si ya la familia, … van a las casas a hacer visitas, o sea por ejemplo … la asistente social y ella va a las casas hace visitas igual para ver en lo que están los niños”.

c) Los procesos de formación de promotores de derechos, contribuyen no sólo al desarrollo del niño o niña que participe, sino que además, facilita la difusión de los derechos a otros niños, que tal vez no son alcanzados por el PPC.

Del relato de los niños, niñas y adolescentes, se extrae que ellos/as se sienten portadores y responsables de difundir los derechos entre sus pares y orientarlos cuando se les presenta alguna vulneración de derechos.

“A mí el otro día, me tocó un caso así, que mi amiga, su mamá le pegaba too (sic) los días y ella me contó y yo le dije que tratara de acudir a alguien más grande que fuera , porque donde vive ella no hay ningún PPC, que acudiera a la psicóloga del liceo, a la orientadora o alguien que la pudiera aconsejar que hacer, porque ellos no están muy orientados pa’ (sic) salir, para escaparse de lo que les está pasando en sus casas”.

d) El PPC actúa como mediador y facilitador del trabajo de inserción territorial para equipos de la Red Sename de mediana y alta complejidad, puesto que los sectores donde habitan los niños y niñas sujetos de atención, muchas veces resultan inaccesibles por parte de otros equipos que no cuentan con la misma validación comunitaria que el PPC. Junto con ello, facilita y promueve la adherencia de las familias. Lo anterior ha sido señalado por equipos PPC y PIB.

e) El PPC logra favorecer espacios de participación sustantiva para niños y niñas.

Según un análisis de las autoevaluaciones de los equipos PPC, un 98% de los proyectos logra que los niños y niñas diseñen, implementen y evalúen al menos una iniciativa al año. Estos espacios son ampliamente valorados por los niños y niñas.

“Por ejemplo, propusimos la recreación en los pasajes. Esta es una población conflictiva, entonces, los niños no se recreaban…se hizo la iniciativa de pintar calles, así que pintamos el luche en el suelo, un Twister, cancha de fútbol y mejoró harto eso”... “El proyecto partió…en verano. Un día estábamos en el grupo mío… y nosotros decidimos hacer eso y a todos nos gustó”

f) El PPC logra que las familias implementen en sus comunidades, iniciativas de buen trato.

Así lo indican los informes de autoevaluación, donde en un 84.9% de los PPC se desarrollaron iniciativas por parte de las familias de los niños, niñas y adolescentes participantes del PPC, quienes diseñaron e implementan, iniciativas de cuidado y buen trato en su comunidad.

Esto resulta fundamental, especialmente si se considera el alto porcentaje de vulneraciones asociadas a diversos tipos de maltrato que se reproducen diariamente en las dinámicas familiares.

Así lo verifica el estudio comparativo sobre maltrato infantil realizado en Chile por Unicef, el cual arroja que “un 75,3 % de los niños y niñas entrevistados han recibido algún tipo de violencia por parte de sus padres”, (2006, pag.44). Parte de esta población son potenciales usuarios de la red

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10 de protección especializada de Sename y de otros sectores que brindan atención psicosocial a la niñez. En cambio, si se refuerzan los dispositivos preventivos de la violencia hacia los niños y niñas, podría paulatinamente disminuirse la ocurrencia del maltrato y, con ello, los requerimientos de oferta de atención en este ámbito.

g) Los PPC favorecen el desarrollo de factores protectores en y con los niños y niñas y con sus familias, todo lo cual previene la ocurrencia de vulneraciones de derechos.

“Cuando ingrese al (PPC) … estaba pasando una situación complicada en el ámbito personal, … poco a poco las tías fueron ayudándome a mi y a mí familia empezamos a crecer en vez de bajar, empecé a hablar porque antes no hablaba a todos los miraba, … poco a poco se me fue yendo la vergüenza … y termine siendo una mujer, ya de bien, … mis papás tenían problemas, que no se toleraban, entonces la asistente social con el psicólogo iban a mi casa conversaban con mis papás, con mis abuelos, …entonces el (PPC) ha hecho que mis papás ya tengan mejor relación, ….. e igual ha servido harto porque ahora mis papás no pelean, no se agarran…”.

En síntesis, a la luz de los resultados expuestos, se puede decir que la modalidad PPC, se constituye en un aporte a la prevención de las vulneraciones de derechos, en el espacio microterritorial, lo cual resulta fundamental, para evitar que las vulneraciones de derechos ocurran o que se cronifiquen cuando se detectan a tiempo los factores de vulnerabilidad que las generan.

Finalmente, los PPC son una respuesta concreta a los compromisos asumidos por el Estado de Chile, en materias de participación, al suscribir la Convención de Derechos del Niño (CDN) y de los cuáles tendrá que dar cuenta en el año 2012 al Comité de Derechos de Niño. Así como, a las recomendaciones del Instituto de Interamericano de Derechos del Niño, Niña y Adolescente (IIN), dependiente de la OEA13, respecto a desarrollar políticas públicas en esta temática.

IV. Síntesis de las propuestas realizadas por la Comisión de Representantes de los Niños, Niñas y Adolescentes de los PPC de la región metropolitana

A continuación se señalan las principales propuestas realizadas por los niños, niñas y adolescentes, ordenadas por temas.

Respecto de la incorporación de la Familias en el programa:

Si bien los niños, niñas y adolescentes valoran la incorporación de las familias en el programa, quisieran que se intensificaran las actividades que los involucran, especialmente que participaran de talleres educativos, donde se les explicara acerca de las características de la etapa vital que ellos están viviendo.

“Charlas sobre los cambios, porque los papás dicen ya empezaste ya, y uno se enoja que los tíos le digan esto le va a pasar a su hijo”.

“Charlas sobre los cambios que vamos a tener que les dijeran que es una etapa de su vida…”

“Por lo menos con mi familia cuando tengo que hablar algo sexual yo lo hablo con mi mamá, pero a mí, me gustaría hablarlo con mi mamá y con mi papá, que esté presente y (a) mi papá como que le da vergüenza”.

Respecto de lo que mantendrían y mejorarían del Programa:

Los niños, niñas y adolescentes plantean propuestas muy variadas, relacionadas con mantener la realización de talleres. Así como, evitar la rotación de profesionales de los equipos porque ellos desarrollan confianza con un adulto que luego se va del proyecto y requiere ser reemplazado por alguien nuevo. También, plantean, mantener la realización de actividades comunitarias y reforzar la participación de las familias. Les gustaría que los PPC estuvieran abiertos los sábados y contaran con vehículos. Por último, proponen crear más PPC donde no los hay.

13 Organización de los Estados Americanos.

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“Mantener los talleres de sexualidad y prevención contra la droga para que los jóvenes estén mas informados”

"Que se mantuvieran los tíos (y) la confianza”

“En mi caso que se mantenga el trabajo con la comunidad que tiene mi PPC, que trabaja en sectores diferentes. Que se incluya más a la familia, porque está trabajando en general con la población, pero que se incluya más a la familia en el proyecto”

“Los talleres de murales artísticos, que se mantenga un espacio de taller”

“Que (los PPC) se puedan los sábados”

“Que tuvieran un furgón”

“Que tuvieran la oportunidad de que hayan PPC en más sectores, que se puedan implementar más”

“Que toda comuna tenga su PPC o más de uno”

Una vez revisado los antecedentes acerca de la necesidad de que Sename cuente con una oferta que apunte a la prevención primaria y de los hallazgos empíricos que dan cuenta de los aportes que realizan los Programas de Prevención comunitaria al sistema de protección especial de la niñez y adolescencia. Así como de las propuestas de la Comisión de Representantes de los Niños, Niñas y Adolescentes de la región metropolitana, en el siguiente apartado se señalarán los énfasis que tendrá la modalidad en el siguiente período y que requiere que los colaboradores consideren en la elaboración de sus proyectos de prórroga.

V. Énfasis programáticos para el período de ejecución 2011-2014 de la modalidad V.1 Objetivos y Resultados

Objetivo General

Prevenir vulneraciones de derechos de la niñez y adolescencia, en conjunto con los niños, niñas, adolescentes, sus familias y otros actores comunitarios de un territorio determinado.

Objetivos Específicos

1. Desarrollar competencias de auto-protección y de promoción de derechos con los niños y niñas participantes.

2. Generar espacios de participación y de formación ciudadana para los niños, niñas y adolescentes, que apunten a su incidencia en asuntos de sus comunidades y que sean de su interés, de acuerdo al principio de autonomía progresiva14.

3. Promover competencias de buen trato en y con las familias de los niños y niñas participantes.

4. Desarrollar, con los actores comunitarios o vecinales, un sistema de prevención y alerta temprana de vulneraciones de derechos en el espacio microterritorial.

Resultados Esperados Para el objetivo 1

1. 100% de los niños y niñas desarrollan competencias de autoprotección, en torno a al menos, dos factores de vulnerabilidad15 pertinente a su realidad familiar y sociocomunitaria.

2. Al menos un grupo de los niños, niñas y adolescentes participantes, se constituyen en promotores de los derechos de la niñez y adolescencia16, siendo capaces de efectuar

14 Es decir de la etapa en el ciclo vital en la que se encuentre influirá en el nivel de autonomía que los niños/as y adolescentes puedan ejercer. El desafío para los equipos PPC es considerar la edad de los niños/as para facilitar su participación sin reemplazarlos en las posibilidades de participar.

15 Esto implica identificar los factores de vulnerabilidad más presentes en la realidad social y familiar de los niños y niñas participantes y realizar espacios de formación con ellos. Por ejemplo, si un tema es el abuso sexual, se puede realizar un taller de conductas de autoprotección, como el elaborado por Maggie Escartín. Si el tema es el consumo de droga, se puede diseñar un espacio de formación que prevenga el consumo, entre otras.

16 Se espera que los promotores de derechos niños/as y adolescentes, al menos conozcan acerca de la Convención de Derechos del Niño, desarrollen habilidades para difundirlo entre sus pares, distingan los recursos con los que cuenta su entorno y comuna relacionados con ellos/as y lideren iniciativas para promover el respeto de sus derechos en su

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12 acciones en su comunidad para promover su respeto.

Para el objetivo 2

3. El 100 % de los niños, niñas y adolescentes participan de espacios de formación vinculados a la ciudadanía.

4. Al menos un 80% de los niños, niñas y adolescentes participantes proponen, consensúan diseñan e implementan, sus propias iniciativas conjuntas en el marco del enfoque de derechos, y en base al principio de autonomía progresiva y el equipo solo cumple un rol de facilitador.

5. Realización de al menos una instancia donde los niños, niñas y adolescentes planteen sus preocupaciones y propuestas a referentes comunitarios o autoridades comunales, o bien, se realice al menos una intervención en el espacio público, de acuerdo a las problemáticas que planteen los niños y niñas respecto de su territorio.

Para el objetivo 3

6. El 50% de las familias participan de espacios de formación acerca del enfoque de derechos de la niñez y adolescencia y buen trato de sus niños y niñas.

7. Al menos un 25% de las familias, desarrollan una iniciativa en la comunidad referida explícitamente a la promoción de los derechos y buen trato de la niñez y adolescencia.

Para el objetivo 4

8. Al menos un 50% de los actores comunitarios, considerados claves, son formados como promotores de derechos17 y realizan al menos, una iniciativa al año, en torno a los derechos de la niñez.

9. Elaboración de un protocolo formal y participativo, en torno a la detección precoz de las vulneraciones de derecho en el espacio comunitario, y a la definición de acciones para su abordaje.

Meta de logro transversal a la modalidad

Al menos el 80% de los niños, niñas y adolescentes, egresados, no reingresan a proyectos de la red Sename de igual o mayor complejidad, en al menos, en doce meses.

V.2 Condiciones básicas para todos los niños, niñas y adolescentes participantes

Además de los resultados esperados de la modalidad, cada PPC deberá promover, en los niños, niñas y adolescentes, el desarrollo de condiciones mínimas, tales como:

- Cada niño, niña y adolescentes deberá contar con una ficha de identificación individual, que contenga información acerca de su motivación a participar, domicilio, integrantes de su familia, quién es su adulto a cargo, escuela a la que asiste, centro de salud en el cual está inscrito, antecedentes relevantes de salud, información relevante de su familia y otros aspectos que puedan resultar relevantes de consignar.

- Al inscribirse el niño/a o adolescente en el PPC, el equipo efectuará una entrevista inicial con él o ella y con el adulto a su cargo, con la finalidad de explicar los objetivos del programa, conocer la motivación del niño/a y su familia y datos acerca de su situación personal. Además, tendrá que realizar una visita domiciliaria para conocer el contexto en el que vive él o ella y su familia. También, habrá de contactarse con la escuela a la que asista para conocer si hay información relevante que pueda aportar y para que el colegio esté al tanto de su participación en el PPC.

- Todos/as los niños, niñas y adolescentes participantes, deberán estar escolarizados, o en caso de no estarlo, promover su integración al sistema escolar. Asimismo, deberán tener acceso a las redes de salud existentes (por ejemplo, estar inscritos en el consultorio).

- Todos/as los niños, niñas, adolescentes participantes y sus familias que lo requieran, deberán ser contactados con los programas sociales existentes en el municipio (por ejemplo, Chile Crece Contigo, Chile Solidario, u otros).

- Cuando se detecte una vulneración de derechos, ésta debe ser abordada y derivada en forma asistida18 a las instancias pertinentes cuando sea posible, lo cual no implica que el

comunidad.

17 Por promotores de derechos entendemos aquellas personas de la comunidad, que se encuentran sensibilizadas en torno al enfoque de derecho de la niñez y adolescencia, informadas respecto de temas de prevención y detección precoz y que además cuentan con herramientas para desarrollar acciones estos ámbitos y/o activar las redes necesarias para su intervención en caso que sea necesario.

18Por Derivación Asistida se entenderá que los profesionales contactarán al niño/a o adolescente y sus familias con la

(12)

13 niño/a o adolescente deje de participar del proyecto de prevención, es más, dicha participación se puede constituir en un aporte a su proceso de resignificación de la experiencia vivida. En este caso ambos equipos deberán coordinarse para que el niño/a y su familia reciba una intervención integral, evitando la sobre-intervención.

V.3 Sujeto Participante y Vía de Ingreso

Niños, niñas y adolescentes que se encuentren en el rango de edad de 5 a 18 años, que habiten en un territorio específico, como barrio, sector, localidad, donde se inserta el proyecto. Sin discriminación de sexo, etnia o necesidades especiales, enmarcados dentro del alcance de este modelo.

La opción de focalizar en dicho tramo etáreo, se realiza considerando que los niños y niñas en edad pre-escolares se encuentran cubiertos por el Sistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo, que contempla algunos servicios de carácter universal y apoyos específicos a los que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Se sugiere que en caso de que el proyecto tenga ingresados a niños y niñas menores de 5 años éstos continúen participando del PPC. No obstante, se debe tener especial atención en que se encuentren inscritos en el Chile Crece Contigo y el equipo PPC tendrá que coordinarse con el equipo de salud para no superponer acciones con la familia. .Asimismo, se recomienda no ingresar nuevos niños y niñas menores de 5 años.

Por otra parte, son participantes de los PPC, actores comunitarios, entendidos como madres, padres, familias, grupos organizaciones formales o informales, tales como juntas de vecinos y vecinas, centros de padres/madres, clubes juveniles, entre otros. También, están convocados los grupos no organizados.

Las vías de ingreso son principalmente por demanda espontánea y/o por una invitación directa del equipo a los niños, niñas y adolescentes, a las familias y/o actores comunitarios. Dicha invitación puede ser realizada de manera individual y/o dirigida a grupos de pares. Otra vía de participación, es una convocatoria abierta del equipo en la comunidad, población y/o sector específico, radio de acción del proyecto.

V.4. Consideraciones Metodológicas

En este aparatado se desarrollará el horizonte ético del modelo, opciones conceptuales, las estrategias de intervención y momentos de intervención.

a) Horizonte Ético del Modelo

Este horizonte es el que se propone oriente la intervención de los PPC.

instancia en la cual deberán ser atendidos, trabajaran con ellos la motivación, el propósito de recibir esta intervención y además el proyecto de Prevención Comunitaria se asegurará que reciba la atención.

Se espera que los Programas de Prevención Comunitaria amplíen las posibilidades de desarrollo y ejercicio de los derechos de la niñez y adolescencia que viven en sectores de vulnerabilidad social. Realizando un aporte efectivo para que los niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar sus vidas en comunidades activas en la protección de sus derechos y generando oportunidades para que ejerzan su ciudadanía.

“Los niños, niñas y jóvenes tenemos protagonismo, participación y derechos.

Queremos que escuchen nuestras opiniones y que sean respetados por todos;

Que todos tengan igualdad y no sean discriminados por su personalidad, condición física y apariencia personal. Y que no haya racismo en las calles de Chile, para mejorar la convivencia de las personas...”

Extracto Declaración Foro de Participación de Niños y Niñas Programas de Prevención Comunitaria Mayo 2010

“La participación infantil y adolescente influye en los sistemas de protección de derechos. Se ha constatado que ante mayor participación, baja el nivel de vulnerabilidad y riesgo”.

“No puede pensarse en un sujeto de derecho que no sea sujeto de enunciación, reconocido en su capacidad de tener palabra propia, de formarse ideas, de opinar de expresar y sostener esas opiniones ante otros”.

Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes (IIN), Organismo Especializado de la OEA Mayo 2010

(13)

14 b) Estructura del Modelo

El siguiente esquema presenta al Programa de Prevención Comunitaria en el marco del sistema de protección especial y de protección social de la niñez y adolescencia, cuyo aporte es la instalación de sistemas comunitarios de promoción y protección de derechos en los entornos donde viven los niños, niñas y adolescentes en sectores, poblaciones o localidades en situación de alta vulnerabilidad social.

Considerando los aprendizajes y hallazgos empíricos del primer período de implementación de los PPC (2008-2011), se plantea para el siguiente período, que la modalidad contemple dos aspectos claves y que lo distinguen de las demás modalidades de protección, éstos son: alerta temprana de protección de derechos que evite la cronificación de vulneraciones de derechos y la participación como un factor preventivo en sí mismo y como un aporte al ejercicio de la ciudadanía de la niñez y adolescencia.

c) Aspectos Claves de un sistema comunitario de Promoción y Protección de Derechos c.1). Alerta temprana de promoción y protección de derechos en los contextos comunitarios

Uno de los aspectos claves de un sistema comunitario de promoción y protección de derechos, es la construcción participativa de un dispositivo de alerta temprana, entendido como un mecanismo que permita activar acciones de promoción y de protección de los derechos, cuando se detecte una vulneración en el espacio comunitario donde habitan los niños y niñas. Esto apunta a la corresponsabilidad de los garantes, en el cuidado y protección de la niñez, en sus contextos naturales como familia, comunidad y escuela.

Para ello, se deben identificar algunos actores claves que habiten dentro del radio de acción del PPC, pueden ser personas naturales, como líderes vecinales, deportivos, culturales u otros, así como grupos organizados o no, como iglesias, scout, grupos juveniles, artísticos, entre otros. La mayoría de los PPC ya ha logrado identificar a estos actores, conociendo sus motivaciones y estableciendo alianzas para la realización de actividades conjuntas a favor de la niñez.

En la medida en que se logra conocer y trabajar con dichos actores, se deben ir generando acciones conjuntas de sensibilización y de formación en torno al enfoque de derecho, a su promoción y apuntar al desarrollo de habilidades de detección precoz de vulneraciones de derechos en el espacio comunitario. Es decir, lograr organizar un sistema, a partir del cual se activen alertas y acciones de protección en caso de ser necesario, lo que implica que los vecinos y vecinas del sector, estén sensibilizados, sepan a quién recurrir en este tipo de casos y qué hacer frente a las situaciones que detecten, formulando ideas y soluciones conjuntas que se pueden implementar en el espacio comunitario o bien, desarrollar un trabajo colaborativo con otros actores institucionales como escuelas o consultorios.

Sistema de Protección Social de la Niñez y Adolescencia Sistema de Protección Especial de Derechos

Sistema Comunitario de Promoción y

Protección de Derechos

Alerta temprana

que evite la aparición o

cronificación de

vulneraciones de derechos

Participación y ciudadanía como un factor preventivo y que aporte al mejoramiento de sus comunidades

Programas de Prevención Comunitaria

(14)

15 Uno de los actores claves de este sistema, son los propios niños, niñas y adolescentes, puesto que conocen a sus pares, comparten sus vidas y por ende, cuentan con información valiosa, no sólo para la detección de una vulneración de derechos, sino que además para la promoción de aquellos que se encuentran más invisibilizados, como los de participación y buen trato.

Junto con lo anterior, es relevante que el PPC, desarrolle, tal como lo ha venido haciendo en estos tres años de implementación, relaciones cooperativas con las escuelas del sector, en vistas de que se constituyan en garantes de los derechos de los niños y niñas, y formen parte de las redes institucionales que dialoguen con las redes comunitarias. Lo mismo en el caso de salud.

Ambos actores resultan fundamentales especialmente si se considera que la mayoría de los niños y niñas que participan de PPC se encuentran escolarizados.

Todo lo anterior contribuye a la incorporación del enfoque de derecho, en el espacio comunitario y por ende, a la consolidación de la Convención de los Derechos del Niño, favoreciendo uno de los aspectos más difíciles de este enfoque, vinculados al cambio cultural, en entornos privilegiados como las familias, las comunidades y las escuelas, ya que los niños y niñas, pasan la mayor parte de su tiempo en dichos espacios.

c.2). Participación y Ciudadanía

En coherencia con el énfasis anteriormente planteado, referido a los PPC como favorecedores de dispositivos de alerta temprana comunitaria, se plantea como énfasis fortalecer las estrategias para promover la participación y ciudadanía. Ello, porque la tarea de promover dicho dispositivo, parece como inalcanzable si no se suma a otros actores del territorio, por tanto, el rol de los programas es sensibilizar, motivar, involucrar a otros/as, de modo que éstos se

sientan co- responsables de este desafío. El supuesto es que si esto se efectúa participativamente, se va generando una conciencia en los adultos por asumir el rol de garantes de los derechos de la niñez y adolescencia en sus barrios. También, es clave que el PPC promueva la participación de los niños, niñas y adolescentes puesto que pueden efectuar un gran aporte en la efectividad de las acciones preventivas, porque la participación en sí misma, es un factor protector de vulneraciones de derechos.

No es propósito de este documento entregar definiciones acabadas sobre participación y ciudadanía, puesto que se espera motivar a que los organismos colaboradores en conjunto con sus equipos ejecutores de PPC, generen la reflexión acerca de cómo las concebirán y cómo se operacionalizará en su trabajo con adultos, niños, niñas y adolescentes. No obstante, se entregarán algunas conceptualizaciones con la finalidad de que se comprenda hacia qué tipo de participación se quiere en cambar la modalidad.

Se partirá entregando la definición a la cual llegaron los niños y niñas de los PPC participantes del Foro Nacional (2010)19.Los principales elementos con los cuales relacionan participación es que, en primer lugar es un derecho, un acto voluntario que se produce en la interacción con otros/as, una posibilidad de expresar la opinión, así como de escuchar a los demás, y que tiene ciertos principios como la no discriminación, integración y relaciones democráticas. Es interesante como los niños, niñas tienen claridad respecto de que es un derecho, la relacionan como un proceso colectivo, así como con opinar y también de escuchar. Es decir, esto desmitifica el temor de parte del mundo adulto, respecto de que la participación generaría en los niños, niñas una excesiva individualidad, sino por el contario, piden ser oídos, pero también manifiestan su disposición a la escucha.

Por su parte, el Instituto Interamericano del Niño (IIN, 2010,pag. 14-20), plantea ciertas consideraciones respecto de la participación y a continuación se señalan las que parecen como orientadoras para el trabajo de los PPC, estas son:

La Participación como un eje del paradigma niño, niña como sujeto de derecho.

Los diversos artículos contenidos en la Convención que aluden al derecho a la participación

“desmiente la concepción tradicional de la niñez como estado de incompletitud o deficiencia para

19 Si se quiere profundizar en el trabajo realizado en el Foro Nacional, se sugiere revisar la publicación “Participación de niños, niñas y adolescentes: Una experiencia conjunta de Chile, Ecuador y Paraguay a 20 años de la Convención.

Sename, 2010.

(15)

16 instalar una nueva perspectiva en que el niño es un ser pensante, capaz de formarse juicios, de tener ideas propias en función del grado de desarrollo alcanzado (principio de autonomía progresiva). En suma: se abre a la consideración de un niño persona”.

Se reconoce que el ejercicio del derecho a la participación, genera un cambio de paradigma en el tratamiento de la niñez, puesto que las acciones desarrolladas para su promoción, requieren ser realizadas en conjunto con los niños y niñas, reconociéndoles a ellos y ellas, capacidades propias, con posibilidad de opinar y de formarse un juicio, de acuerdo a su edad y, en este contexto, el rol del adulto es generar las condiciones para que esto sea factible.

Lo anterior, impone un gran desafío para los adultos, ya que “el principio/derecho a la participación implica la deconstrucción de las concepciones tradicionales de la infancia, del niño sin voz y del adulto como único intérprete de sus necesidades para hacer lugar a las voces de los niños y las niñas como expresión válida de sus intereses y opiniones".

La Participación como necesidad para el pleno desarrollo psicosocial.

El supuesto a la base es que las personas son seres sociales y que, por tanto, la participación es una necesidad humana y una condición para su desarrollo pleno. Y por ende, para los niños y niñas también es un requerimiento para su desarrollo psicosocial.

“Aspectos centrales del desarrollo personal, como la autoestima, la posibilidad de mantener conductas autónomas, el respeto y la consideración hacia los otros se ven fortalecidos y alimentados con las experiencias participativas que el niño o niña tenga oportunidad de vivir durante su desarrollo”.

Diversos estudios, así como los niños y niñas de la Comisión de Representantes de los PPC, reportan cómo las experiencia de participación en el programa han impacto positivamente en sus vidas y dentro de ello, el “desarrollo de la personalidad” es altamente valorado por ellos/as y sus familias. Su participación les ha permitido ejercitar habilidades sociales, aprender a hablar en público, transmitir sus opiniones de una manera respetuosa, sentirse capaces de implementar sus iniciativas, entre otros. Lo cual, en su opinión, les ha favorecido el hacer respetar sus derechos, ser menos vulnerables a las influencias negativas del medio (consumo de alcohol y droga), incluso ser menos probable a sufrir matonaje escolar, porque sus pares los perciben seguros de sí mismos.

La participación aporta a que los niños y niñas se sientan actores sociales y “una persona que se reconoce como actor puede valorar sus formas de ver, de sentir, de entender el mundo y su propia vida. Significa estar orgulloso de lo que uno es con sus propias cualidades y sus propias debilidades. Significa ver las cualidades como algo que es necesario fortalecer y a las debilidades como una oportunidad para mejorar”.

La participación como un factor protector frente a vulneraciones de derechos.

“La participación infantil y adolescente influye en los sistemas de protección de derechos.

Se ha constatado que ante mayor participación, baja el nivel de vulnerabilidad y riesgo”.

Retomando las dos consideraciones señaladas anteriormente, si la participación es central para que el niño o niña sea reconocido como sujeto y le abre las posibilidades a expresarse sin ser mediado por el adulto, entonces disminuye los factores de riesgo de sufrir vulneraciones de sus derechos y, si ocurrieran, podrá identificarlas como tales y pedir ayuda. No obstante, como los niños, niñas están en una condición de asimetría de poder, el cual se concentra en el adulto, se requiere también incorporar en las acciones de prevención a los adultos.

Se requiere que niños, niñas y adultos tengan la posibilidad de incluirse en espacios de formación acerca del enfoque de derechos, pero también de participar de espacios intergeneracionales que les permitan intercambiar sus visiones acerca de la niñez y adolescencia, así como ejercitar la escucha mutua, especialmente por parte de los adultos.

La participación para fortalecer la democracia y el ejercicio de la ciudadanía

El fortalecimiento de la democracia requiere una formación ciudadana desde tempranas edades con la finalidad de que niños, niñas y adolescentes desarrollen ciertos valores que son coherentes con este propósito, como la solidaridad, el respeto a las diferencias, el interés por los

(16)

17 asuntos públicos, el sentido de pertenencia a la sociedad, entre otros. “No es realista esperar que los niños se transformen de repente en adultos responsables y participativos al cumplir, 16, 18 o 21 años, sin una previa exposición a las habilidades y responsabilidades que esto conlleva. El entendimiento de la práctica democrática, la confianza y la competencia para participar solo pueden ser adquiridos mediante la práctica; no pueden ser enseñados en abstracto” (Hurt, en IIN 2010).

En definitiva, se puede considerar la participación como un proceso (principalmente colectivo), en el cual los niños, niñas y adolescentes tienen la posibilidad de informarse, de formarse su propia opinión, de expresarla en un contexto en que se asegure su escucha y de incidir en la toma de decisiones en asuntos que le afectan.

Las diversas iniciativas de participación que se reportan en la literatura y en particular los niños y niñas de los PPC reportan que han aprendido a participar y que el aprendizaje se produce a través de la experiencia vital de participación. Si se considera que el reconocimiento de la niñez por parte de los Estados cobra relevancia hace solo 20 años con la firma de la CDN y los cambios culturales son lentos y requieren mucho tiempo, dicho aprendizaje tiene que fomentarse tanto en los niño, niñas, como en los adultos. Para ello,

se requiere generar un ambiente de confianza, de escucha, propiciar un lenguaje compartido y metodologías activas, motivadoras, que favorezcan el liderazgo y encuentro entre los niños, niñas y adolescentes, así como entre éstos y los adultos. Esto significa un importante desafío para los adultos, incluso para los equipos de los PPC. Lo que suele suceder es que los niños, niñas suelen adecuarse a los formatos adultos, que no respetan sus características vitales o, por el contrario, se realizan iniciativas que resultan entretenidas, pero carecen de contenido de enfoque de derechos y no los consideran como sujetos sociales, con capacidad de opinión y propuestas, lo que, en definitiva fortalece las prácticas tradicionales asistenciales que no promueven el desarrollo de las capacidades de la niñez y adolescencia.

El punto de partida puede ser que niños, niñas, adolescentes y adultos reconozcan el derecho a la participación en términos conceptuales, pero -además- se requiere que el PPC promueva múltiples espacios de participación, que impliquen experiencias vitales para los involucrados. En síntesis, solo la participación genera más participación.

En este sentido para los PPC promover la participación es un fin en sí mismo (Klisberg,B.

1999). Puesto que amplía las posibilidades de desarrollo a los niños y niñas en tanto ciudadanos en el presente. Ciudadanía entendida como “la capacidad de constituirse en un actor social, construyendo relaciones mutuales de poder con otros actores, contribuyendo de este modo a un cambio cultural y a una distribución más equitativa de poder en la sociedad”, (Duhart, 2006 pag15). En este marco, se abren las posibilidades para que la niñez y adolescencia transformen sus realidades aportando al mejoramiento de la situación de sus derechos en sus comunidades.

El desafío para los PPC en un segundo período de implementación, es que el programa genere las posibilidades para que los niños y niñas puedan ejercer su ciudadanía en sus comunidades, entendida como incidir/influir/transformar/contribuir en sus barrios, de acuerdo a su madurez e intereses. Para ello habrá que potenciar los espacios de intercambio entre los niños, niñas con otros actores adultos con influencia en la toma de decisiones para que éstos últimos compartan su poder con la niñez permitiendo que efectúen su aporte. Estos actores pueden ser autoridades municipales, dirigentes vecinales u otros que se identifique como clave en el territorio.

Finalmente, se requiere que los PPC avancen decididamente de una participación consultiva a una sustantiva, propuesta en el diseño original del programa. Para Palma (199?), la Participación Sustantiva, es la que permite la realización de las personas y profundizar su ciudadanía, de lo contrario se produce una instrumentalización de los sujetos por parte de los programas que se supone tienen un componente participativo. Entonces, la participación sustantiva surge en el encuentro de dos dinámicas:

 la capacidad de participar: actitudes y habilidades que han desarrollado las personas a través de la práctica y la reflexión acumulada y que la aportar cuando son invitados a incorporarse a los programas.

 Las oportunidades de participar: que el programa considere la especificidad del grupo que participa.

(17)

18 Se puede hablar de participación sustantiva, cuando hay un ajuste entre las capacidades para participar y las oportunidades que se brindan. Traducido al PPC, el equipo ejecutor tendrá que generar las condiciones y diseñar mecanismos acordes a las características específicas de los grupos con los cuales se pretende intervenir, como género, edad, etnia, características culturales, entre otras.

d). Modelo de Intervención

d. 1) Estrategias de Trabajo

El modelo de los Programas de Prevención Comunitaria, involucra en su ejecución a distintos actores: niños, niñas y adolescentes, sus familias y actores comunitarios.

Implementando con cada uno de ellos metodologías particulares a sus características y al aporte que se espera realicen en la instalación participativa de dispositivos de promoción y protección de derechos. Sin embargo, se proponen ciertas estrategias de trabajo que son transversales a los distintos actores, entre las que se pueden señalar las siguientes:

 Fortalecimiento20 de los distintos actores de la comunidad para que asuman un rol activo en la promoción y prevención de vulneraciones de derechos.

Se espera que los PPC generen procesos de fortalecimiento de las comunidades para que sean éstas las que asuman activamente la tarea de promover los derechos de la niñez y adolescencia, así como proteger a sus niños y niñas.

En términos generales, se entenderá como un proceso en el cual “personas, familias, organizaciones y comunidades alcanzan el control y dominio de sus vidas, dentro del contexto social, económico y político, con el fin de mejorar la igualdad y calidad de vida” (Rappaport, Zimmerman en Checkoway y otro, 2009, pag 44). Para el caso de los PPC, se entiende que el empoderamiento tiene el propósito de que la comunidad asuma su rol de garantes y cumpla una función activa en el mejoramiento de la situación de la niñez y adolescencia de sus barrios.

Operacionalmente esto implica, reconocer los saberes de los actores comunitarios, visibilizarlos, identificar las fortalezas y recursos, para desde allí abordar los temas de promoción,

20 Otros autores se refieren al fortalecimiento de la comunidad como empoderamiento.

Fortalecimiento Formación en

enfoque de derecho

Autogestión Asociatividad

Intercambio Intergeneracional

Enfoques Transversales

Enfoque de derecho, de Género, de Desarrollo Evolutivo, de Pertenencia Cultural

Referencias

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