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ASPECTO Y TIEMPO EN EL VERBO (II parte)
Concepto de “aspecto”
Según el Diccionario de la Real Academia Española, ―En ciertas lenguas, categoría gramatical que expresa el desarrollo interno de la acción verbal [cursivas mías], según se conciba esta como durativa, perfecta o terminada, reiterativa, puntual, etc.‖ O como anota Rodríguez Adrados (op. cit., pag. 389), ―categoría del tiempo interno, de cómo se realizan la acción o el proceso verbal‖.
A diferencia del español y del latín, en general el verbo griego privilegia el valor aspectual de la acción, y relega la noción temporal al modo indicativo, que es el único modo en el cual se puede usar, por ejemplo, el aumento (e)-) que los antiguos gramáticos indicaban no sólo con el término au)/chsij (aumento), sino también con xro/noj. El aumento, en efecto, originariamente era un adverbio de tiempo equivalente a ―una vez (en el tiempo pasado)‖, ―en aquel tiempo‖, pero gradualmente se vuelve parte integrante del indicativo, marcando, junto con las desinencias secundarias, el valor temporal pasado de un proceso verbal.
Tiempo y aspecto, juntos solamente en indicativo
El indicativo, pues, es el único modo en el que concurren el valor aspectual y el temporal, mientras que en todos los otros modos y formas nominales, el aspecto se impone al tiempo.
Desde el punto de vista estrictamente temporal, el tiempo presente sólo puede ser expresado en indicativo, cuyo aspecto es de
―duración‖, es decir, de desarrollo o desenvolvimiento de la acción. El imperfecto de indicativo, construido con el tema de presente, cronológica y aspectualmente expresa acción durativa en el pasado.
Por su parte, el aoristo de indicativo expresa acción momentánea en el pasado, pura y simple, sin consideración de su duración. Rodríguez Adrados (op. cit, p. 429) anota que es un ―término enfrentado al aspecto del tema de presente: aspecto perfectivo frente al imperfectivo. Y tiene un núcleo común y fundamental en la expresión de una acción «con su término» y sin consideración de su duración‖. Se habla, pues, de aspecto perfectivo en el sentido de indicar una acción acabada, como lo es la del aoristo, en tanto que el aspecto imperfectivo se refiere a una acción durativa o no acabada, como lo es la del presente.
El perfecto de indicativo expresa el resultado actual de una acción realizada en el pasado y, por ello, puede ser considerado un presente. Con el mismo tema de perfecto, el pluscuamperfecto de indicativo —como sucede con el imperfecto respecto del presente— señala una acción completa y concluida en el pasado sin efecto en el presente.
Respecto del presente y del pasado, que son las dos dimensiones del tiempo objetivamente conocidos por quien habla y escribe (el pasado, porque lo ha visto y, por lo tanto, lo conoce; el presente, porque lo está viviendo), el futuro de indicativo pertenece a la esfera de lo ―no controlable‖ por parte de quien habla, de ―lo virtual‖ (en el sentido de ―no efectivo‖, ―no real‖), de lo incierto, porque aún no se verifica ni se realiza. A diferencia de los demás temas verbales, el tema de futuro siempre expresa tiempo no sólo en indicativo, sino en todos los otros modos. En el sistema de futuro, el aspecto es una idea secundaria frente a la noción de tiempo. El futuro no tiene aspecto puntual ni aspecto durativo; prácticamente es indiferente al aspecto. En fin, el futuro, más que expresar, en sentido estrictamente temporal, una realidad posterior al momento de hablar o escribir, expresa una posible realización del proceso verbal.
1. PRESENTE (o(
e)nestw£j xro/noj)
El presente expresa, en general, un proceso durativo, es decir, comprendido en su desarrollo, del cual no se considera ni el momento inicial ni el final. Por ello, los gramáticos estoicos lo definieron ya como paratatiko/j (<de para-tei/nw
―prolongarse‖, ―durar‖), en cuanto que expresa una acción ―que se extiende‖, ―que se prolonga‖ en el tiempo, ya a)telh/j
―incompleto‖ (praesens imperfectum), ―no concluido‖. En este sentido el presente se puede representar gráficamente con una línea continua.
El valor durativo puede ser expresado en griego (especialmente en Heródoto, en los trágicos, en Jenofonte y en Platón) mediante formas perifrásticas compuestas por el presente de ei)mi/ (aunque también de gi/gnomai ο e)/xw) seguido de un participio presente que indica el proceso verbal:
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E., Hec. 1179: hÄ nu=n le/gwn eÃstin [ = le/gei] tij hÄ me/llei le/gein. ―o ahora alguien está hablando (= habla) o va a hablar‖.
En el ámbito del presente podemos distinguir los siguientes valores particulares:
Presente conativo o de esfuerzo
(Conativo, del latín conor, ―intentar‖, ―esforzarse‖). Una acción representada en su desarrollo y, por tanto, iniciada, pero no concluida, puede adquirir un valor conativo, es decir, de ―intento‖, de ―esfuerzo‖ que se da en el presente, en el acto de una acción que no siempre se realiza. Ese valor del presente griego se aprecia sólo contextualmente y es posible recuperarlo en español mediante la circunlocución compuesta del verbo ―intentar‖, ―esforzarse‖, seguido del infinitivo.
Nos refiere Heródoto (1, 109, 12-13) que el rey Astiages, soberano de los medos, debido a un inquietante sueño referido a la amenaza que le representa su nieto recién nacido de su hija Mandane, ordena al hombre de sus confianzas, Harpago, que lo asesine, pero éste duda en hacerlo y le comenta a su propia esposa:
[sc. Th=j Manda/nhj] nu=n to\n ui¸o\n [sc. ὁ Ἀστυάγης] ktei¿nei di' e)me/o. ―Ahora (Astiages) intenta matar al hijo de Mandane a través de mí‖.
D.L., Vit 3, 2, 1-5: Speu/sippoj […] kaiì Kle/arxoj […] kaiì ¹Anacilai¿+dhj […] fasi¿n […] th\n Periktio/nhn bia/zesqai to\n
¹Ari¿stwna kaiì mh\ tugxa/nein. ―Espeusipo, Clearco y Anaxilaídes afirman que Aristón intentaba violentar a Perictione y no acertó‖.
Presente iterativo
Este presente, llamado también ―frecuentativo‖ o, si se definiese la acción como típica de un sujeto o de una circunstancia, ―de costumbre‖, indica la reiteración o repetición de un evento o de una acción con cadencia periódica o a intervalos regulares, generalmente acompañado de un adverbio o sintagma adverbial que matiza esa periodicidad:
Luc., VH 2, 13, 3-4: ai¸ me\n ga\r aÃmpeloi […] kata\ mh=na eÀkaston karpoforou=sin. ―Pues las vides producen frutos cada mes.‖.
Od. 4, 86: triìj ga\r ti¿ktei mh=la telesfo/ron ei¹j e)niauto/n. ―En efecto, las ovejas paren tres veces al año completo‖.
Praesens pro futuro
Con suma frecuencia, este antiquísimo uso del presente se da, todavía en nuestros días, no sólo en los medios informativos, cuando no hay duda sobre la realización de una acción (cf. Confirmado: El rey de España viene a México el próximo año, en lugar de vendrá), sino en el habla común y corriente de nuestros días (cf. La próxima semana te pago, en lugar de pagaré).
Este uso en griego, comprendido en la categoría de a)ntixroni/a o de a)ntixronismo/j (es decir, ―el uso de un tiempo por otro‖), se encuentra atestiguado ya desde Homero y se intensifica, por efecto dramático, en los poetas trágicos (el llamado praesens tragicum). El presente indicativo empleado en lugar del futuro marca generalmente una acción que se cumplirá de manera segura, pues los medios materiales y la voluntad del sujeto de cumplir la acción están en el presente.
Entre los verbos que en presente pueden ser empleados en función de futuro, están eiÅmi (ir, venir) y sus compuestos (aunque en optativo, infinitivo y participio, se puede traducir como futuro o como presente; en subjuntivo, sólo como futuro); ne/omai (ir, venir); gi/gnomai (llegar a ser, volverse), etc.
En la traducción no siempre es necesario usar un futuro; a menudo se puede emplear también el presente de indicativo con la eventual añadidura de expresiones como ―sin duda‖, ―por cierto‖, ―seguramente‖, a fin de explicitar mejor la expresión.
Se suelen distinguir dos tipos dentro de esta categoría:
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1) Praesens propheticum (presente profético con valor de futuro): Es típico de los textos oraculares o del tono oracular. El empleo del presente con valor profético indica que la acción expresada para el futuro está próxima y es ineludible. El presente profético en general es usado por la divinidad y por sus intermediarios, los augures (para quienes el futuro no es una incógnita, pues, parafraseando a Homero, conocen ―lo que es, lo que va a ser y fue antes‖, Il, 1, 70).
A., Ch. 549-550: e)gwÜ // ktei¿nw nin, w¨j touÃneiron e)nne/pei to/de. ―Yo lo mato (= mataré), como lo ordena este sueño‖.
Pi., O. 8, 42-44: Pe/rgamoj a)mfiì teaiÍj, hÀrwj, xero\j e)rgasi¿aij a(li¿sketai! wÑj e)moiì fa/sma le/gei Kroni¿da. . .
―Pérgamo es tomada [=será tomada] por las obras de tu mano, oh héroe; así me lo muestra la señal del Cronida‖.
2) Presente retórico con valor de futuro: En el lenguaje no oracular ni especializado, la persona que habla ―trae‖ al presente la situación futura, de manera que de inmediato el oyente visualiza en el presente lo que habrá de ocurrir ineludiblemente. Ocurre generalmente con oraciones condicionales en futuro. (cf. español: si la próxima clase no traen [referido al futuro] la tarea, están [= estarán] reprobados).
Th., 6, 91, 3: kaiì ei¹ auÀth h( po/lij lhfqh/setai, eÃxetai kaiì h( pa=sa Sikeli¿a, kaiì eu)qu\j kaiì ¹Itali¿a. ―Y si esta ciudad es capturada (= será capturada), es atrapada también toda Sicilia y de inmediato también Italia‖.
Praesens pro perfecto
Se entiende con tal título el llamado ―presente perfectivo‖, que se puede definir también de ―persistencia‖ o de ―permanencia‖
en cuanto indica una acción iniciada y ya completa en el pasado, pero cuyos efectos se reflejan y permanecen en el presente (=
―presente resultativo‖) o un estado permanente en el presente resultado de una acción pasada (―presente estativo‖).
Con tal valor pueden ser empleados, sobre todo, verbos como a)kou/w ―tener sabido‖, ―saber de oídas‖, h(/kw y a)fikne/omai
―haber llegado‖, ―acabar de llegar‖, manqa/nw ―tener aprendido‖, nika/w ―ser vencedor‖, etc., y en poesía, qn$/skw ―estar muerto‖, etc. Para una más precisa ubicación cronológica, pueden estar determinados por adverbios temporales como a)/rti (a)rti/wj) hace poco, h)/dh ya, pa/lai antiguamente, etc.
Il. 24, 543: kaiì se\, ge/ron, to\ priìn me\n a)kou/omen oÃlbion eiånai. ―Y tenemos sabido que tú, anciano, antes eras feliz‖.
Pl., Cri. 43.a.9: {SW.} ãArti de\ hÀkeij hÄ pa/lai; ―¿Y apenas acabas de llegar o hace mucho‖.
Presente genérico («universal»
o «acrónico»)
Este presente expresa, desde la óptica del hablante, una verdad absoluta, axiomática, considerada siempre válida, más allá del tiempo (por eso ―acrónico‖ o ―atemporal‖). En este uso, se encuentra también el presente gnómico, de gnw/mh, ―sentencia‖,
―máxima‖: la realidad enunciada en la sentencia es general, universal, paradigmática y por ello no se la puede colocar en el tiempo, sino sólo fuera de él. Por su valor universal, explica un hecho pasado, aporta una enseñanza en el presente e instruye en vista de una acción futura.
Pl., Cra. 402.a.8-9: {SW.} Le/gei pou ¸Hra/kleitoj oÀti "pa/nta xwreiÍ kaiì ou)de\n me/nei". ―En algún lugar dice Heráclito que todo fluye y nada permanece‖.
S., Fr. 895.1: a)eiì ga\r euÅ pi¿ptousin oi¸ Dio\j ku/boi. ―Pues siempre caen bien los dados de Zeus‖.
Men., Sent.13: ãAgei de\ pro\j fw½j th\n a)lh/qeian xro/noj.
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Idem, 37-38: ¹Anh\r di¿kaio/j e)stin ou)x o( mh\ a)dikw½n, a)ll' oÀstij a)dikeiÍn duna/menoj mh\ bou/letai. ―Un hombre justo es no el que no cometa injusticia, sino quien pudiendo cometerla, no quiere‖.
Praesens pro praeterito (Praesens historicum)
Ausente en Homero, pero atestiguado ya desde el siglo VI a.C., y después particularmente usado por Heródoto, el uso del
―presente en lugar de un tiempo pasado‖ es un recurso estilístico propio de la prosa histórica (aunque no extraño a la prosa en general y a la poesía) y sirve para ―mostrar‖, una acción ya completa y concluida, como si se desarrollase ante los ojos del lector, a fin de conferir a la narración un mayor relieve y una fuerte carga expresiva (por lo cual también se le llama praesens narrativum). Como bien refiere Nicola Basile (2001, p. 360), este presente es una suerte de ―metáfora temporal‖ que, con una ilusión puramente lingüística, actualiza el pasado y logra así que el receptor del mensaje se convierta casi en el ―testigo ocular‖
de sucesos no vistos ni vividos por él.
X., An. 1, 1, 1: Darei¿ou kaiì Parusa/tidoj gi¿gnontai paiÍdej du/o, presbu/teroj me\n ¹Artace/rchj, new¯ teroj de\ Ku=roj.
―De Darío y Parisatis nacen (= nacieron) dos hijos, el mayor, Artajerjes; el menor, Ciro‖.
Hdt., 3, 41: w¨j de\ a)po\ th=j nh/sou e(ka\j e)ge/neto, [sc. o( Polikra/thj] perielo/menoj th\n sfrhgiÍda... r(i¿ptei e)j to\
pe/lagoj. ―Y cuando estuvo lejos de la isla (Polícrates), habiéndose quitado el anillo… lo arroja al mar‖.
En griego, para dar variedad a la narración en general se suele alternar el presente histórico con tiempo pretérito (imperfecto o aoristo).
Presente literario (o de
“citación”)
Este presente se usa sobre todo en las citas literarias, del tipo o( Pla/twn fhsi/n, o( (/Omhroj le/gei, o( )Isokra/thj gra/fei, o( Ai)/swpoj muqologei=, etc. La alteración cronológica reside en el hecho de que el autor de referencia, incluso habiendo vivido mucho antes, es ―citado‖ en nuestra argumentación, puesto que lo afirmado por él en el pasado es percibido y presentado por quien lo menciona como todavía actual.
Pl., Cra. 402.a.8-9: {SW.} Le/gei pou ¸Hra/kleitoj oÀti "pa/nta xwreiÍ kaiì ou)de\n me/nei".
Id., R. 363.a.7-8: o( gennaiÍoj ¸Hsi¿odo/j te kaiì àOmhro/j fasin... ―El noble Hesíodo y Homero afirman…‖
Eratosth., Cat.1.1.1-2: Tau/thn ¸Hsi¿odo/j fhsi Luka/onoj qugate/ra e)n ¹Arkadi¿# oi¹keiÍn. ―Hesíodo dice que ésta, la hija de Licaón, habitaba en Arcadia‖.
2. IMPERFECTO (o(
paratatikoìj xro/noj)
El imperfecto, formado del tema de presente, expresa una acción en su desarrollo (acción durativa), pero en una dimensión pasada. Por ello, los estoicos lo definieron como ὁ parwxhme/noj paratatiko/j (―pasado durativo‖ o ―pasado imperfecto‖) en correlación con el presente, definido también por ellos exactamente como o( e)nestwìj paratatiko/j. Así, el imperfecto, que únicamente existe en indicativo (caracterizado por el aumento), representa la proyección en el pasado del valor durativo del presente.
Por lo anterior, la función del imperfecto no puede ser más que similar a la expresada por el presente y, por tanto, se distinguen los siguientes empleos afines a este tiempo:
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Imperfecto descriptivo- narrativo (historicum)
Empleado sobre todo en obras de carácter histórico y biográfico, sirve precisamente para describir una situación general, una usanza (los usos y las costumbres de un pueblo), tradiciones religiosas, para retratar sucintamente el carácter o el estado de ánimo de personajes históricos o imaginarios, o para introducir digresiones de naturaleza descriptiva al interior de la narración.
Lys, Or1 11, 1-3: Proi+o/ntoj de\ tou= xro/nou, wÕ aÃndrej, hÂkon me\n a)prosdokh/twj e)c a)grou=, meta\ de\ to\
deiÍpnon to\ paidi¿on e)bo/a kaiì e)dusko/lainen.
D, Cor. 169, 1: ¸Espe/ra me\n ga\r hÅn, hÂke d' a)gge/llwn tij... ―Pues, era tarde y llegaba alguien anunciando‖.
Ev.Marc. 15, 40-41: åHsan de\ kaiì gunaiÍkej a)po\ makro/qen qewrou=sai, e)n aiâj kaiì Mari¿a h( Magdalhnh\ kaiì Mari¿a h( ¹Iakw¯ bou tou= mikrou= kaiì ¹Iwsh=toj mh/thr kaiì Salw¯ mh, aiá oÀte hÅn e)n tv= Galilai¿# h)kolou/qoun au)t%½ kaiì dihko/noun au)t%½, kaiì aÃllai pollaiì ai¸ sunanaba=sai au)t%½ ei¹j ¸Ieroso/luma.
Imperfecto conativo
Como el presente, también el imperfecto puede expresar un valor conativo, es decir, puede describir el intento, el esfuerzo, en el pasado, de cumplir la acción. El imperfecto de conato se aprecia sólo contextualmente, y lo podemos reflejar con la perífrasis ―intentaba…‖, ―buscaba…‖.
X., An. 7, 3, 7: Ne/wn de\ kaiì par' ¹Arista/rxou aÃlloi eÃpeiqon a)potre/pesqai! oi¸ d' ou)x u(ph/kouon. ―Neón y otros de parte de Aristarco trataban de persuadirlos de darse la vuelta, pero éstos no obedecían‖.
Hdt. 1, 69: pe/myantej ga\r oi¸ Lakedaimo/nioi e)j Sa/rdij xruso\n w©ne/onto... KroiÍsoj de/ sfi w©neome/noisi eÃdwke dwti¿nhn. ―Pues los lacedemonios, habiendo enviado mensajeros a Sardes, intentaban comprar oro… pero Creso se los dio gratis a ellos que lo compraban (= pretendían comprarlo)‖.
Imperfecto iterativo (o
“frecuentativo”)
El imperfecto con valor iterativo, marcado a veces por adverbios como πολλάκις, θαμά, ἀεί, etc., describe una acción reiterada, repetida con cierta regularidad en el pasado. En el dialecto jónico de Homero y, con menor frecuencia, en Heródoto, la iteración de una acción pasada puede ser expresada también mediante formas especiales del imperfecto caracterizadas por el sufijo -sk-. Cabe recordar también que la idea iterativa puede ser remarcada por la partícula a)/n con imperfecto (o aoristo). El matiz iterativo se puede expresar mediante la perífrasis formada del verbo ―soler/estar acostumbrado‖ seguido del infinitivo del verbo en cuestión o de expresiones adverbiales como ―frecuentemente‖, ―generalmente‖, habitualmente‖, ―ordinariamente‖,
―repetidamente‖, ―siempre‖, etc.
Hdt., 3, 41: åHn oi¸ sfrhgiìj th\n e)fo/ree xruso/detoj. ―Era para él un anillo de sello engarzado en oro que solía llevar (= Él tenía un anillo de sello engarzado en oro que solía llevar)‖
Id., 3, 119: ¸H de\ gunh\ tou= ¹Intafre/neoj foitw½sa e)piì ta\j qu/raj tou= basile/oj klai¿eske aÄn kaiì o)dure/sketo. ―Y la mujer de Intrafernes, yendo continuamente a las puertas del rey, solía llorar y lamentarse‖.
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Imperfecto gnómico
Indica una acción que, superando el espacio cronológico limitado y circunscrito al pasado, se considera conceptualmente válido en todo tiempo. Aparece en el estilo sentencioso.
FIP 542, 2: di¿kh di¿khn eÃtikte kaiì bla/bh bla/bhn.
E., IA 1330-1331: hÅ polu/moxqon aÃr' hÅn ge/noj, hÅ polu/moxqon // a(meri¿wn. ―Verdaderamente muy sufrido es el género de los efímeros, verdaderamente muy sufrido‖.
3. AORISTO (o(
a)o/ristoj xro/noj)
El aoristo describe, como sugiere el nombre mismo a)o/ristoj (―indeterminado‖, ―indefinido‖), una acción en sí y por sí ajena a toda consideración de duración. En el plano puramente aspectual, según la idea generalizada, encuadra la acción como puramente momentánea o puntual, en tanto que en el indicativo, caracterizado, en ático, por el aumento y de las desinencias de tiempo pretérito, expresa un valor cronológico que describe una acción en el pasado. Por su parte, Rodríguez Adrados insiste (op. cit., p. 429) en que el aoristo ―tiene un núcleo común y fundamental en la expresión de una acción «con su término» y sin consideración de su duración‖.
El aoristo presenta una amplia y vasta gama de valores y de usos especiales:
Aoristo complexivo
Con tal nombre se indica convencionalmente un aoristo que describe un proceso en bloque, con una duración definida y determinada, en clara contradicción con el sentido indefinido del aoristo, en cuanto ajeno a toda consideración de duración. El aoristo, entonces, con un claro efecto ilusorio, sirve ―para comprimir en un punto‖ la duración del proceso verbal.
X., An. 1, 2, 20: e)ntau=qa eÃmeinan h(me/raj treiÍj. ―Allí permanecieron tres días‖.
Lys, Or12 4, 1-2: Ou(mo\j path\r Ke/faloj e)pei¿sqh me\n u(po\ Perikle/ouj ei¹j tau/thn th\n gh=n a)fike/sqai, eÃth de\
tria/konta %Ókhse.
Aoristo ingresivo
Este aoristo expresa el comienzo, el momento inicial de una acción pasada, o sea, el brusco e imprevisto paso de una acción a otra. Para darle el matiz adecuado, conviene recurrir a perífrasis como ―ponerse a‖, ―echarse a‖, ―comenzar a‖, ―empezar a‖, etc., que grosso modo reproduce este valor del aoristo griego.
Od 11, 55: to\n me\n e)gwÜ (e))da/krusa i¹dwÜn. ―Y al ver a éste, comencé a llorar‖
Th., 2, 15, 2: e)peidh\ de\ Qhseu\j e)basi¿leuse... ―Y cuando Teseo comenzó a reinar...‖
X., HG, 6, 5, 31: i¹do/ntej de\ tau=ta polloiì kaiì tw½n pezw½n ei¹j fugh\n wÐrmhsan. ―Y al ver esto, muchos de los soldados de a pie empezaron a darse a la fuga‖.
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Aoristo egresivo (“conclusivo”,
“terminativo” o “resultativo”)
Así llamado en cuanto que indica el momento conclusivo, el instante final de una acción pasada. Se recurre a locuciones verbales o adverbiales como ―dejar de‖, ―cesar de‖, ―terminar de‖, ―finalmente‖, ―en conclusión‖, etc. En la Anábasis (3, 4, 25-26), Jenofonte relata un ataque de los bárbaros en contra de los atenienses: la secuencia de un presente histórico y de una serie de imperfectos, que explican la duración de la acción, se interrumpe con el aoristo (subrayado), el cual señala claramente el momento conclusivo, el punto último del ataque.
e)ntau=qa e)pigi¿gnontai oi¸ ba/rbaroi kaiì a)po\ tou= u(yhlou= ei¹j to\ prane\j eÃballon, e)sfendo/nwn, e)to/ceuon […]
kaiì pollou\j e)ti¿trwskon kaiì e)kra/thsan tw½n ¸Ellh/nwn gumnh/twn. ―Entonces se presentan los bárbaros y desde lo alto hacia la pendiente disparaban, usaban la honda, disparaban el arco… y a muchos herían y finalmente se apoderaron de los griegos armados a la ligera‖.
Aoristo gnómico
Es típico de la sentencias, de los aforismos y de proverbios y conocido ya en Homero y Hesíodo, frecuente en el ―apólogo‖ de las fábulas esópicas y se mantiene hasta la época medieval. Sirve para expresar hechos que la persona hablante reconoce que suceden y tienen valor en todo tiempo.
Aesop, Fab. 21, 3: o( mu=qoj dhloiÍ, oÀti polla/kij, aÁ mh\ te/xnh pare/sxe, tau=ta tu/xh e)dwrh/sato. ―La fábula enseña que frecuentemente las cosas que no da el arte, éstas las regala la suerte‖.
Hes., Op 218: paqwÜn de/ te nh/pioj eÃgnw. ―Y el necio, habiendo padecido, aprende‖.
E., Frag. 641, 3: peni¿a de\ sofi¿an eÃlaxe. ―La pobreza obtiene por suerte sabiduría‖.
Aoristo por presente
Es llamado también aoristus praesens o aoristo del pasado inmediato. El uso del aoristo para la expresión de un pasado inmediato es muy antiguo en griego: aparece desde Homero, se hace frecuente en el diálogo del drama (por lo cual, se le suele llamar también ―aoristo trágico‖ o ―dialógico‖) y perdura en el griego moderno. Señala un momento particular de la narración, pues indica un brusco e imprevisto cambio de estado de ánimo e imprime un mayor dramatismo y carga emotiva al discurso.
Comúnmente se le llama ―aoristo por presente‖ en consideración de que en las lenguas modernas el tiempo presente expresa un hecho acaecido muy recientemente; pero se debe advertir que en griego se trata de aoristos que son verdaderos pretéritos, a pesar de las determinaciones adverbiales nu=n (ahora), a)/rti (ahora mismo), ne/on (hace poco), etc., que lo acompañan y que parecen atraer el suceso a la esfera del presente. En este caso, apreciable sólo por contexto, el verbo se restituye en español con el presente de indicativo. En el libro 17 de la Ilíada (v. 173), Héctor, ofendido de palabra por Glauco, exclama indignado:
nu=n de/ seu w©nosa/mhn pa/gxu fre/naj, oiâon eÃeipej (―y ahora reprendo del todo tus mentes, eso que has dicho‖, versión de Bonifaz Nuño).
Aoristus pro futuro
Se trata de un uso circunscrito al periodo hipotético o condicional, en el cual, el empleo del aoristo en la apódosis en lugar de un futuro sirve al hablante para colocar en primer plano la certeza de la consecuencia. (cf. español, si no pago mañana la tenencia, ya me fregué). En el Alcestis de Eurípides, verso 386, Admeto, quien se dirige a su amada, decidida a sacrificarse por el esposo, dice: a)pwlo/mhn aÃr', eiã me dh\ lei¿yeij, gu/nai, ―Si me dejas (en el futuro), mujer, me perdí‖.
E., Med. 78-79: a)pwlo/mesq' aÃr', ei¹ kako\n prosoi¿somen ne/on palai%=, priìn to/d' e)chntlhke/nai. ―Perecimos sin duda, si añadimos (en el futuro) un nuevo mal al viejo, antes de haber resuelto éste‖.
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4. PERFECTO (o(
parakei/menoj xro/noj)
Definido en la nomenclatura gramatical griega como o( parakei/menoj xro/noj, el perfecto, en su función original, expresaba el ―estado‖ permanente en el presente de una acción pasada y por ello los estoicos lo consideraron un e)nestwìj sunteliko/j, es decir, un ―presente concluido‖. El perfecto es un tiempo principal o primario, como lo confirma la ausencia del aumento temporal e)-. Desde el punto de vista morfológico, el perfecto se caracteriza por la llamada reduplicación (h( a)nadi/plwsij o diplasiasmo/j), común también a algunos temas de presente (gi-gnw/skw, di/-dwmi, gi/-gnomai, mi-mnh/skw, etc.). Esta reduplicación es una constante de todo su sistema flexivo y es una marca de una función únicamente aspectual. En los inicios de la lengua griega, el perfecto tenía primordialmente una función intransitiva, que se ejemplifica en tipos como pe/fuka ―soy por naturaleza‖, pe/poiqa ―estoy persuadido‖, e(/sthka ―estoy (derecho)‖, e)/rrwmai ―estoy bien‖, ge/ghqa ―yo estoy contento‖, e)grh/gora ―estoy despierto‖, que, como se nota por la traducción, corresponden a nuestro presente. Este valor
―estativo‖ del perfecto prevalece en la lengua homérica y continúa en épocas posteriores, lo cual explica por qué en Homero (pero también en la poesía dramática del periodo ático) un presente y un perfecto pueden acoplarse. Por ejemplo, Odiseo, al llegar a la isla de los feacios, se dirige a la hija del rey Alcínoo en estos términos:
Od 6, 168-169: se/, gu/nai, aÃgamai¿ te te/qhpa/ te, dei¿dia d' ai¹nw½j // gou/nwn aÀyasqai. ―A ti, mujer, admiro y veo con asombro, y temo terriblemente tocar(te) tus rodillas‖.
Pero a partir del siglo V a.C. al valor estativo-intransitivo del perfecto, le sucedió el resultativo-transitivo (―perfecto resultativo‖) que indica no una condición del sujeto, sino los efectos sobre un objeto expreso:
Th., 5, 26, 1: Ge/grafe de\ kaiì tau=ta o( au)to\j Qoukudi¿dhj ¹AqhnaiÍoj. ―Y también el mismos Tucídides ateniense ha escrito (= tiene escrito) esto‖.
Este valor resultativo (transitivo), desarrollado sobre todo en época clásica, acabó por imponerse sobre el ―estativo‖.
Por otra parte, el perfecto, con una clara referencia al pretérito (en el sentido de que es el presente de una acción que inició en el pasado), llegó a alternar por ello, ya desde Demóstenes, con el aoristo en la narración de hechos pasados. El acoplamiento con el aoristo provoca la ruina del perfecto antiguo, la cual se realiza plenamente a principios de nuestra era. Es decir, a partir del siglo III a.C. el perfecto adquiere un valor puramente narrativo que lo iguala al aoristo, con el que aparece en muchos ejemplos sin que pueda observarse ninguna distinción.
Apoc. 5, 7-8, 1-2: kaiì hÅlqen kaiì eiãlhfen (to\ bibli¿on) e)k th=j decia=j tou= kaqhme/nou e)piì tou= qro/nou. ―Y llegó y tomó (el libro) a la derecha del que está sentado en el trono‖.
Suid. lambda.683, 3-6: ge/gone de\ e)piì tou= Kai¿saroj Traianou=... hÅn de\ ouÂtoj topriìn dikhgo/roj e)n ¹Antioxei¿# th=j Suri¿aj, duspragh/saj d' e)n tou/t% e)piì to\ logografeiÍn e)tra/ph kaiì ge/graptai au)t%½ aÃpeira.
Cabe recordar que también el perfecto puede asumir un valor gnómico o empírico. En español, la traducción generalmente se sirve del presente de indicativo.
X., Mem 4, 2, 35-36: polloiì de\ dia\ do/can kaiì politikh\n du/namin mega/la kaka\ pepo/nqasin. ―Y muchos por fama y poder político grandes males han padecido (= padecen)‖.
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5. PLUSCUAM- PERFECTO (o( u(persuntelikoìj xro/noj)
Se dice acertadamente que el pluscuamperfecto es al perfecto como el imperfecto es al presente. Formado del tema de perfecto, el pluscuamperfecto expresa una acción completa y concluida en el pasado (parwxhme/noj sunteliko/j, ―pasado perfecto‖).
La presencia del aumento con la adición de las desinencias secundarias califica el pluscuamperfecto como tiempo pretérito o histórico. Al igual que el imperfecto, sólo existe en modo indicativo.
El ―pluscuamperfecto de estado alcanzado‖ expresa un estado que perdura en el pasado. Así, por ejemplo:
Il. 11, 683: (ἐ)gegh/qei de\ fre/na Nhleu/j. ―Y Neleo se había alegrado en su mente‖.
Hdt., 7, 176: e)de/dmhto de\ teiÍxoj. ―Y se había construido una muralla‖.
El ―pluscuamperfecto resultativo‖ indica el ―resultado‖ persistente y eficiente en el pasado de una acción precedentemente completa. La traducción es en español siempre por pretérito pluscuamperfecto:
Il. 5, 660-661: Tlhpo/lemoj d' aÃra mhro\n a)ristero\n eÃgxei+ makr%½ [e)]beblh/kein. ―Y Tlepólemo en verdad el muslo izquierdo había herido con gran lanza‖.
Paralelamente a lo que ocurre con el perfecto, también en el pluscuamperfecto se observa la pérdida de valor del tema, hasta el punto de ser usado, en la época helenística y luego en la imperial romana, como un pretérito indefinido en competencia con el aoristo.
6. FUTURO (o(
me/llwn xro/noj)
En griego, el futuro se ha formado, al parecer, de un «presente desiderativo» caracterizado morfológicamente por el sufijo –s e / o, reconocible también en algunos presentes de verbos griegos como gelasei/w ―tengo ganas de reír‖ al lado de gela/w
―reír‖, drasei/w ―deseo hacer‖ al lado de dra/w ―hacer‖, klausia/w / klausei/w ―quiero llorar‖ al lado de klai/w ―llorar‖, polemhsei/w ―desear hacer a guerra‖ al lado de poleme/w ―hacer la guerra‖, etc., o en algunos presentes desiderativos latinos como capesso ―deseo tomar‖ al lado de capio ―tomar‖, viso ―deseo ver‖ al lado de video ―veo‖, facesso ―quiero hacer‖ al lado de facio ―hago‖, etcétera.
El paso de una acción deseada o intencional a una propiamente futura es casi natural, si se considera que de por sí el deseo presente proyecta en el futuro más o menos próximo su realización. Por ejemplo, si digo ―yo quiero comer‖, pretendo decir que en el momento presente anuncio el deseo, pero sólo en un tiempo posterior a éste, es decir, en un tiempo que todavía no es, pero que está próximo a venir, realizaré el acto de comer.
Como se anticipaba en la parte introductoria, en el sistema de futuro, el aspecto es una idea secundaria frente a la noción de tiempo. El futuro no tiene aspecto puntual ni aspecto durativo; prácticamente es indiferente al aspecto. Solamente podría defenderse un aspecto de estado en el futuro reduplicado o de perfecto (del rarísimo tipo de te-qnh/-cw, estaré muerto, moriré;
le-lu/-s-omai, estaré desatado, y unos pocos más).
Ahora bien, el futuro, debido a su naturaleza que oscila entre ―volición-deseo‖ y virtualidad, puede asumir los siguientes valores:
Futuro gnómico o empírico
Cuando una máxima se expresa en futuro de indicativo, quien la expresa, en primer lugar, pretende acentuar que su enseñanza viene muy a propósito con alguna acción que alguien se dispone a realizar, a fin de desanimarlo o confortarlo, o, en segundo
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lugar, quiere remarcar que cuanto se afirma en esa máxima constituye una ―profecía‖ de realización cierta, porque está garantizada y confirmada por la experiencia del pasado. La traducción, en general, mantiene el tiempo futuro, con la añadidura, si es necesario, de adverbios como ―siempre‖, ―jamás‖, según contexto y significado de la sentencia.
Thgn, Eleg 2, 1245-1246: OuÃpoq' uÀdwr kaiì pu=r summei¿cetai. ―Jamás agua y fuego se mezclarán (= se mezclan)‖.
Men., Sent. 678: Polloi¿ se mish/sousin, aÄn sauto\n filv=j. ―Muchos te odiarán, si a ti mismo amas‖.
Hes., Op. 502-503: dei¿knue de\ dmw¯ essi qe/reuj eÃti me/ssou e)o/ntoj! "ou)k ai¹eiì qe/roj e)sseiÍtai, poieiÍsqe kalia/j."
―Y, aun estando a la mitad el verano, indica a los siervos: no siempre será verano; hagan cabañas‖.
Futuro de mandato o yusivo (llamado también
«imperativo»)
Frecuentemente usado en la segunda persona singular o plural, el futuro con tal valor, despojado de todo sentido de incertidumbre, puede expresar, de acuerdo con su carácter volitivo:
1) una orden concebida como consejo y pronunciado en forma interrogativa negativa, aunque también positiva;
2) en expresiones asertivas o prohibitivas (con ou), pero también con mh/ o con la doble negación ou) mh/), una orden que, a diferencia de la representada por el imperativo, es perentoria e impostergable, porque el hablante da como real y descontado el cumplimiento de la acción, superando los límites del tiempo y de sentido de incertidumbre implícito en el futuro. Gili Gaya (Curso superior de sintaxis española, Barcelona, Vox, 2003, pag. 165) comenta: ―Se usa especialmente para indicar prohibición: No matarás; y con ello se da mayor realce a la voluntad que formula el mandato expresando seguridad en su cumplimiento futuro‖.
Il. 24, 778: aÃcete nu=n Trw½ej cu/la aÃstu. "Troyanos, ahora llevarán leña a la ciudad".
S., OC 956: Pro\j tau=ta pra/ceij oiâon aÄn qe/lvj. "Respecto a esto, actuarás como quieras".
Deut. 5, 17.1-21.6 : . . . ou) moixeu/seij. ou) foneu/seij. ou) kle/yeij. ou) yeudomarturh/seij kata\ tou= plhsi¿on sou marturi¿an yeudh=. ou)k e)piqumh/seij th\n gunaiÍka tou= plhsi¿on sou. ou)k e)piqumh/seij th\n oi¹ki¿an tou= plhsi¿on sou ouÃte to\n a)gro\n au)tou= ouÃte to\n paiÍda au)tou= ouÃte th\n paidi¿skhn au)tou= ouÃte tou= boo\j au)tou= ouÃte tou= u(pozugi¿ou au)tou= ouÃte panto\j kth/nouj au)tou= ouÃte oÀsa t%½ plhsi¿on sou/ e)stin.
Futuro deliberativo (o
«dubitativo»)
Con este valor el futuro empleado sobre todo en la primera persona singular o plural, en concurrencia semántica con el subjuntivo, con el cual, en efecto, se encuentra a menudo acoplado, expresa, en frases interrogativas directas, la duda, la incertidumbre concreta o ficticia (aunque también la inquietud y la indignación) del hablante en relación con su próxima acción.
E., Ion 758: eiãpwmen hÄ sigw½men hÄ ti¿ dra/somen; ―¿Hablamos o callamos o qué haremos?‖
Idem, El, 967 {Or.} ti¿ dh=ta drw½men; mhte/r' hÅ foneu/somen; ―En verdad, ¿qué hacemos?, ¿a nuestra madre mataremos?‖