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Distr.
GENERAL
E/C.12/1998/21
10 de noviembre de 1998 ESPAÑOL
Original: FRANCÉS
COMITÉ DE DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES
19º período de sesiones
Ginebra, 16 de noviembre a 4 de diciembre de 1998 Tema 7 del programa provisional
DÍA DE DEBATE GENERAL
"Derecho a la educación" (artículos 13 y 14 del Pacto) Lunes 30 de noviembre de 1998
Reflexiones sobre los indicadores del derecho a la educación Documento de base presentado por el Sr. Zacharie Zachariev, Doctor de la Universidad de París, ex Director de la UNESCO, redactor jefe,
"Estrategias de la política científica y de la educación"
(Sofía, Bulgaria)
I. EVOCACIÓN DE ALGUNOS PRINCIPIOS
1. En razón del creciente interés de que se ejerzan en la práctica los derechos humanos, se insiste en los diferentes aspectos del derecho a la educación, destacado ya frecuentemente en los documentos internacionales.
Este derecho, reconocido jurídicamente en el plano internacional, induce a considerar atentamente los actos prácticos que contribuyen a su ejercicio, así como a evaluar su significado y su importancia.
2. Cada vez se confirma más que la educación es un factor decisivo en el desarrollo armonioso, político, económico, social y cultural de la persona y de las sociedades. Aumenta sin cesar el reconocimiento de que es esencial, como parámetro indispensable para reducir la pobreza, la exclusión o las incomprensiones, para promover los ideales de la democracia, de la paz, de la justicia social y, por último, para poner coto a las opresiones y las
guerras.
GE.98-19565 (S)
3. Por otro lado, la rápida evolución de la economía, de la ciencia y de la tecnología ha llevado a poner en duda la educación y la adopción de sus
numerosas reformas. Cada día se la considera más como una institución de la transformación social y de la renovación política, científica y económica.
Tratar de transformar la educación lleva a reconsiderar sus objetivos, a reflejar las nuevas concepciones filosóficas, la evolución de los valores y los contextos particulares y las tradiciones de cada país. También incita a tratar de lograr un nuevo tipo de relaciones entre la escuela y la sociedad, una nueva forma de asociación para contribuir a la creación de un entorno social más propicio para el ejercicio de la democracia, de las libertades y de las responsabilidades individuales. Por último, la elección de la
educación refleja las elecciones de sociedad.
4. Abundan los documentos internacionales en que se trata este problema, comenzando por la Declaración Universal de Derechos Humanos y los dos Pactos que la acompañan (véase a este respecto A. Fernández y S. Jenkner,
"Declaraciones y convenciones internacionales sobre el derecho a la educación y la libertad de enseñanza").
5. Con el fin de ejercer efectivamente el derecho a la educación, cada vez es más importante evaluar la realización de este derecho de manera objetiva y revisar y perfeccionar los indicadores que debieran permitir que sea más eficaz. Sin embargo, la tarea dista de ser fácil, habida cuenta de la naturaleza de la educación y de la complejidad de los factores que
intervienen. Parece relativamente más sencillo identificar, por ejemplo, el nivel de las inversiones, el gasto público por alumno, los costos unitarios para el Estado, los padres, las escuelas, el número de personas
escolarizadas, el porcentaje de analfabetos, el de fracasos o éxitos, la tasa de encuadramiento, la edad y las calificaciones del cuerpo docente, los
costos de los servicios directos y de los servicios de apoyo a la enseñanza, las tendencias y las proyecciones de los efectivos de enseñanza, etc.
Con frecuencia, los parámetros estudiados estadísticamente permiten afinar el análisis de los ámbitos considerados y proceder a examinar fenómenos más vastos de la escuela, de la vida social o del desarrollo, y que es preciso interpretar en relación con los datos obtenidos en diversos sectores (véanse, por ejemplo, los estudios sobre las desigualdades de acceso según los
orígenes sociales, etc.). Por supuesto, la condición previa para todos estos estudios es la existencia de estadísticas fiables. Un buen ejemplo de la utilización de los factores cuantitativos para describir los diferentes aspectos de la educación lo ofrecen los exámenes de las situaciones educativas en las publicaciones de la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económicos (véase, por ejemplo, "Les indicateurs de l’OCDE", OCDE, París, 1997).
6. Además de los indicadores cuantificables, mensurables y materiales, para juzgar la realización del derecho a la educación es indispensable examinar una cantidad de factores y de indicadores de carácter no cuantificable que comprenden aspectos subjetivos. Por otra parte, esto podría entrañar riesgos de interpretación demasiado incompleta o parcial. Tales juicios pueden
variar fácilmente según el país o según las regiones. Ese trato no temperado por una preocupación de amplias consultas y referencias a los valores
comúnmente reconocidos, llevado al extremo, podría traducir un etnocentrismo exacerbado, el nacionalismo, la violencia o actitudes contrarias al humanismo tradicional e incluso una influencia caracterizada por consideraciones
políticas partidarias. Se trataría, ante todo, de indicar, por ejemplo, con la máxima objetividad, los valores comunes a toda cultura democrática
vehiculados por la educación, los modos de comportamiento consensual, los criterios de completa realización del hombre con toda su riqueza y con la complejidad de sus expresiones y compromisos, su sentido estético, su espiritualidad, etc.
7. Habida cuenta de los progresos realizados en todos los ámbitos del desarrollo humano, de la aceleración del crecimiento y de la multitud de factores que intervienen, su articulación, su independencia y las múltiples interferencias, es indispensable afinar los análisis e ir más allá de las justificaciones exclusivamente cuantitativas.
8. Por lo demás, frente a la mundialización de los problemas, su amplitud, su correlación, su gravedad y su urgencia, el mundo circundante no puede interpretarse más que en su globalidad. La compleja realidad no podría abordarse mediante sus simples componentes, examinada independientemente o analizada sólo en razón de las herramientas metodológicas tradicionales.
Se manifiesta por una combinación de orden y desorden, una mezcla de lo racional y lo irracional. Exige respuestas globales, un conjunto de medidas objetivas y enfoques subjetivos, basados asimismo en la imaginación, la creatividad, la intuición, la sensibilidad o en conceptos humanistas o éticos, comúnmente aceptados. La realidad caracterizada por una rápida y permanente evolución, el futuro incierto, exigen respuestas complejas y rápidas, así como actuaciones de amplitud mundial. Ya no es posible tratar, por ejemplo, en el interior de un solo país, la degradación del medio
ambiente, el despilfarro de los recursos naturales, el crecimiento demográfico o la pobreza persistente de una gran parte del mundo.
9. En estas circunstancias, las esperanzas fundadas en la educación aumentan rápidamente, lo mismo que el número de reformas de la enseñanza. Ahora bien, existe una tendencia a sobreestimar la función de la educación, a pedir que aporte soluciones a los problemas del mundo, a las relaciones entre los individuos y las sociedades, al desarrollo democrático o a la justicia social.
10. Por su parte, con independencia de los factores políticos, económicos y financieros, las políticas educativas están llamadas a cumplir una función insustituible en la preparación del futuro y en la transición hacia el nuevo siglo. Estas últimas y las transformaciones que entrañan en la educación se consideran "como un proceso permanente de enriquecimiento del conocimiento y de la pericia, pero también, y quizá sobre todo, como una construcción
privilegiada de las personas y de las relaciones entre los individuos, entre
* Éducation: un trésor caché dedans, UNESCO, París, 1996.
los grupos y entre las naciones" (informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Comisión Delors), pág. 10*).
11. Para ser más eficaces, las políticas educativas debieran presentar una clara visión de los objetivos perseguidos a largo plazo y en el inmediato, basada tanto en las finalidades como en los medios de educación. Además, requieren un enfoque sistémico, la armonización y la integración de las diferentes fuentes de educación disponibles en la escuela o fuera de ella.
Están llamadas a garantizar el vínculo entre el desarrollo duradero, a
proporcionar los medios que permitan conocer y respetar los derechos humanos, a prever la juiciosa utilización del conjunto de los recursos educativos de la sociedad,... Se espera que la planificación y la gestión de la educación puedan responder a la demanda social, a las exigencias de la economía, al mantenimiento y a la renovación de la fuerza de trabajo, para que las estrategias educativas sean operacionales...
12. La reflexión se orienta, pues, hacia el futuro desarrollo de la educación tratando de aprovechar todas las conquistas de la ciencia, así como de
identificar los factores que pueden servir para evaluar su desarrollo e
influir en él. Mediante un esfuerzo continuo se analizan los indicadores que permiten juzgar los progresos para realizar el ideal educativo.
13. Ante la imposibilidad de definir de manera exhaustiva las exigencias que se imponen a la educación, cada vez se tiende más a la búsqueda de una
definición de cantidades y de calidades mínimas, de un contenido mínimo de los conceptos resultantes de un consenso establecido por la comunidad
internacional (véanse, por ejemplo, los documentos aprobados por las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales, gubernamentales o
no gubernamentales, etc.) o por las comunidades nacionales. Esa búsqueda tiende igualmente a seleccionar los instrumentos científicos que permitan medir los resultados en relación con objetivos comunes, determinados mediante prácticas democráticas.
II. LOGRAR EL ÉXITO DE LA EDUCACIÓN PARA AFRONTAR EL FUTURO
14. La educación tiene que despertar la curiosidad de los niños, desarrollar su sentido de la observación, iniciarlos en el manejo de las categorías
lógicas fundamentales, estimularlos a ejercer el rigor intelectual,
enseñarlos a analizar las estructuras logicogramaticales del idioma y de los mensajes audiovisuales, pero, sobre todo, dar a cada cual los medios de dominar su destino y de participar libremente en la evolución de la sociedad convirtiéndose en agente consciente de su mutación. Debiera asegurar, pues, la transmisión del saber y de las aptitudes necesarias para la realización de los cuatro pilares de la educación según el informe de la Comisión Delors:
aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a vivir colectivamente;
a vivir con los otros; y aprender a ser. Guardando un paralelo con los instrumentos de medida habituales, ya bien desarrollados mediante las numerosas investigaciones científicas, se trataría de desarrollar la
capacidad de medir, de evaluar las competencias hoy día fundamentales y que son el fundamento del desarrollo pleno y completo de la personalidad humana, de sus competencias y talentos individuales, de sus calidades intelectuales, morales y estéticas. Es importante desarrollar y, por consiguiente, poder evaluar actitudes positivas con respecto a fenómenos como la comprensión mutua, la tolerancia, el pluralismo democrático...
15. En el mundo de la información y de la comunicación, ahora es primordial poder hallar las informaciones específicas, necesarias para la realización de un objetivo preciso, seleccionarlas, compararlas, analizarlas y
jerarquizarlas. Por lo tanto, la prioridad corresponde a las aptitudes, a los comportamientos, más bien que al almacenamiento de conocimientos y al enciclopedismo que conviene evaluar.
16. La rápida mutación de las sociedades introduce un elemento de
incertidumbre en cuanto al destino común de la humanidad y a la evolución compartida por el conjunto de los habitantes del planeta. Entre los nuevos comportamientos, habrá que aprender, pues, a dominar el sentimiento de
incertidumbre. La educación deberá ayudarnos también a vivir con esta idea, enseñarnos a afrontar lo imprevisible, a administrarlo, a dar prueba de capacidades de adaptación y de flexibilidad ante nuevas situaciones.
Y todavía adquiere mayor importancia el desarrollo del espíritu de
solidaridad, la capacidad de resolver los conflictos, las crisis sociales y morales, de aceptar la diversidad y de transformarla en un factor positivo de enriquecimiento mutuo y de comprensión. ¿Hay que reiterar que la comprensión del mundo y del prójimo permite comprenderse mejor uno mismo?
III. DERECHO A LA EDUCACIÓN, DESARROLLO E INDICADORES DE LAS INTERDEPENDENCIAS
17. En la educación se plantean varias interrogantes, sobre todo en relación con su razón de ser y sus orientaciones fundamentales. La nueva problemática del desarrollo humano exige que se precisen sus objetivos, que se profundice el análisis de las múltiples correlaciones e interdependencias entre la educación y las otras manifestaciones de la evolución del mundo. Cabe preguntarse si hay que hablar verdaderamente de educación permanente y del deber de estudiar toda la vida; en qué medida una buena educación que responda a los ideales humanistas de nuestro tiempo es una utopía sin
justificación. En realidad, internacionalmente se considera que la primera función de la educación es que la humanidad pueda dominar su destino, su desarrollo, y contribuir al progreso de las diferentes sociedades en que evolucionan y participan de manera responsable sus miembros.
18. Por eso, la educación debiera contemplarse y juzgarse en lo sucesivo dentro de un complejo conjunto de problemas interdependientes y vinculados.
La medida y la evaluación de las interdependencias y de las correlaciones exigen nuevos planteamientos e instrumentos. En cuanto al desarrollo, la
educación ya no es un medio entre otros, sino que se convierte en uno de los elementos constitutivos, así como en una de las finalidades esenciales
(informe Delors, pág. 84). Por consiguiente, el sentido de la educación debiera consistir en abrir las puertas del futuro, de un desarrollo
armonioso, fundado en sólidas bases morales y centrado en el hombre. Reviste el carácter de un fenómeno permanente que no se limita a una simple
recopilación de informaciones sobre el progreso constante de los
conocimientos y su interpretación, sobre las nuevas formas de trabajo o los últimos imperativos económicos, sino que se convierte más bien en una
utilización activa, racional y armoniosa del conjunto de los recursos
educativos de la sociedad, en un aprendizaje permanente de los métodos de la investigación y el descubrimiento de la información útil, de su análisis y de su tratamiento selectivo, la adquisición de comportamientos y actitudes
éticas, sea cual fuere el marco de ese aprendizaje oficial, institucional (escolar) u oficioso.
IV. EDUCACIÓN Y ECONOMÍA
19. Las relaciones entre la educación y la economía han atraído siempre el interés de los investigadores y de los decisores, sobre todo en período de crisis y de ajustes estructurales. Esas relaciones no se han limitado jamás a la financiación de la educación y al estudio de los medios financieros disponibles. Los indicadores se han perfeccionado y han permitido reflejar el nivel de los recursos invertidos en la educación: los costos unitarios por alumno, por escuela, por nivel de enseñanza, con relación al producto interior bruto, la distribución geográfica de los recursos, la cuantificación de las relaciones entre alumnos y docentes, etc.
20. Sin embargo, habría que destacar los siguientes hechos:
a) Si bien a comienzos del siglo con las teorías filosóficas se ha tratado de centrar la atención en el efecto inmediato de la
educación sobre el desarrollo económico y la rápida integración de las personas escolarizadas en el proceso de producción para obtener un efecto y un rendimiento económico directo de la educación, hoy día se desarrolla una tendencia a rebasar la concepción puramente utilitaria, economista, de la educación, que sólo considera las múltiples influencias de los factores económicos en el conjunto de los objetivos educativos. La educación no se dirige ya al ser
humano en tanto que agente de la producción, del desarrollo, sino en tanto que finalidad de ese desarrollo. Conviene, pues, medir la importancia de las inversiones con relación al desarrollo global del capital humano.
b) La demanda de educación con fines económicos conduce a analizar la función de las inversiones en la preparación de la fuerza de
trabajo. Sin embargo, sigue siendo sumamente importante evaluar sus consecuencias en la formación del capital humano, en su pleno
desarrollo, lo mismo que en la formación de agentes económicos aptos para utilizar las nuevas tecnologías, portadores de un
comportamiento innovador y de nuevas cualidades, inclusive las morales y éticas, en oposición a la robotización y a la simple reproducción del acto mecánico.
c) La evaluación económica debiera orientarse, pues, hacia los factores educativos que garantizan el crecimiento económico pero que aseguran al mismo tiempo el mejoramiento de la calidad y la flexibilidad de la mano de obra. Por otra parte, sería útil evaluar la relación entre la calidad de la educación y el tiempo escolar (la duración), en relación con el nivel de rentabilidad de las inversiones en los diferentes elementos que componen el proceso educativo.
21. Son muy pocas las investigaciones y evaluaciones que se consagran al nivel de las inversiones para la calidad de la educación, en comparación con las que dan cuenta de la "cantidad" de la educación. Por otro lado, en pocos estudios se analiza la eficacia económica de los recursos invertidos en las nuevas tecnologías en la escuela, en los objetivos y en los procedimientos pedagógicos. Hay muy pocas investigaciones sobre los criterios económicos y los resultados económicos esperados de las reformas de la educación, de las decisiones adoptadas sobre la evolución de la educación o de las alternativas técnicamente posibles.
22. Y lo mismo sucede con los indicios económicos que permiten definir la importancia y la naturaleza de las inversiones que puedan garantizar los mejores resultados, el nivel de rentabilidad de la enseñanza profesional o la eficacia económica de los diferentes contenidos escolares (entre otras
cosas).
23. Está desapareciendo el equívoco que consiste en considerar la educación permanente como una simple adaptación de la mano de obra a las nuevas
condiciones de trabajo.
24. Prácticamente no existen estudios sobre la evolución de la naturaleza del trabajo, sobre su "desmaterialización" y sobre su efecto sobre la educación y sus características económicas.
25. Todavía se carece de estudios económicos consagrados al costo económico de las reformas de la educación tendentes a la justicia social y al mayor acceso a la educación y al saber. Por lo demás, no cabría concebir la educación como el agente de un desarrollo libre, verdaderamente equitativo, sin evaluar los medios aplicables para garantizar en el futuro ese tipo de desarrollo.
26. El costo económico de las medidas compensatorias para lograr la igualdad de acceso a la educación (becas, vales, préstamos, etc.) merece un estudio más detallado, lo mismo que el costo de los servicios sociales.
27. El rendimiento económico de las reformas de la gestión de la educación no se mide todavía con el necesario rigor científico. No disponemos de criterios económicos objetivos para evaluar, por ejemplo, el costo de las
diferentes opciones adoptadas para gestionar la enseñanza secundaria o para evaluar las inversiones que nos permitirían afrontar la inestabilidad de la oferta del empleo y las dinámicas no reguladas del mercado.
28. Por otro lado, no han avanzado suficientemente los estudios sobre los criterios económicos de la financiación de la educación, de la distribución de las cargas económicas y de sus repercusiones sociales (por ejemplo, las partes respectivas de la financiación central, de la financiación
descentralizada, de la financiación privada, etc.).
V. EDUCACIÓN Y DESARROLLO SOCIAL
29. Decir que las elecciones de la educación son elecciones de sociedad, y que competen exclusivamente a esa misma sociedad, se ha convertido en algo trivial. Por lo tanto, habría que reunir las condiciones necesarias para garantizar las opciones y abrir un verdadero debate democrático sobre la naturaleza, los objetivos y los medios que la sociedad puede poner a disposición de la educación.
30. En numerosos estudios se hace referencia a la crisis social y a la crisis moral, como consecuencias de la política social y de la opinión pública que se reflejan en el sistema educativo. Eso es lo que podría explicar, por lo demás, la presencia de movimientos estudiantiles en un gran número de países.
Las recientes críticas de los sistemas educativos se inscriben, sin embargo, en un contexto histórico, económico y sociológico particularmente difícil.
No cabría imputarlas exclusivamente a la educación. Por lo tanto, los
problemas están necesariamente vinculados con la práctica educativa anterior y con un contexto social particular, por lo que es importante conocer los factores históricos, económicos, sociales y políticos que influyen en la educación, para evaluar con mayor objetividad la crisis de la educación y buscar las soluciones adecuadas.
31. Esta lógica nos lleva a considerar las diferencias sociales a través de los sistemas educativos y a tratar de hallar las medidas que permitan
reforzar la justicia social y la equidad en la educación, y fortalecer las diferentes manifestaciones del derecho a la enseñanza. De esta manera, indicadores como, por ejemplo, las tasas de participación en los diferentes niveles y formas de educación, el éxito escolar, el gasto público por
estudiante, la igualdad de acceso, la posibilidad de acceder a la enseñanza superior y de continuar los estudios, la supervivencia de ciertas medidas discriminatorias con relación a grupos o categorías de poblaciones
escolarizables, revisten particular importancia para el desarrollo social que trasciende ampliamente su expresión cuantitativa.
32. De ello se desprende que la educación puede convertirse en un importante factor de cohesión e igualación sociales, de preparación a largo plazo de un futuro común, por un lado y, por otro, traducir fenómenos como la
polarización en el interior de un país o entre los países industrialmente desarrollados y los países en desarrollo. También podría expresar la realización práctica de diferentes libertades (por ejemplo, las libertades
constitucionales, las libertades académicas, la autonomía de las
instituciones escolares), pero contribuir además con éxito a combatir las exclusiones, la pobreza, las marginaciones y, en ciertos países, las divisiones en grupos étnicos, lingüísticos, religiosos, tribales, etc.
33. También puede contribuir útilmente a la solución de problemas de sociedad urgentes como la violencia y el desempleo, a la limitación de los privilegios de nacionalidad y de raza o ayudar a sustituir las oposiciones, las
confrontaciones, por el diálogo y el intercambio de argumentos con el fin de llegar a un consenso nacional, a soluciones no violentas, al refuerzo de los valores democráticos, etc. Resulta, pues, esencial poder circunscribir también su función exacta en este dominio mediante los indicadores apropiados.
34. La democratización de la educación se expresa, ante todo, por su generalización, por su calidad disponible para todos, por la presencia, el respeto y el nivel de los derechos de la persona, por la promoción de una ciudadanía democrática y por el refuerzo de los valores democráticos.
También encuentra su expresión en su gratuidad progresiva o en los numerosos servicios sociales o medidas de discriminación positiva de que es objeto.
Empero, esa democratización no debería definirse mediante una sola fórmula o un solo conjunto de fórmulas, que puedan aportar la solución milagrosa, la panacea de todas las situaciones y de todos los contextos.
35. La igualdad de sexos en la escuela va más allá de las estadísticas y de los pormenores cuantitativos para medir toda la importancia para el
desarrollo social. Bastaría sin duda, sin entrar en los detalles, con
analizar, por los medios apropiados, el beneficio que aporta la educación de las mujeres en materia de salud, de alimentación y de nutrición, su
contribución a la educación de los niños, etc.
36. La democratización de la sociedad y la de la escuela resaltan la función de la diversificación y de la necesaria multiplicación de los asociados en el proceso educativo, así como la necesidad de evaluar sus nuevas funciones o el nivel de participación que pueden asumir. Sería importante considerar y evaluar en primer término las nuevas funciones de los profesores y de los padres.
37. La participación democrática de todas las personas interesadas en la adopción de decisiones, en su puesta en práctica y en su evaluación, la de los individuos y también la de las comunidades, de las autoridades locales, de las asociaciones periescolares, de las organizaciones no gubernamentales, de los profesores y de los alumnos, en resumen de cuantos intervienen,
aportan garantías para el éxito de las estrategias educativas de todas las reformas de la educación.
38. En las condiciones de la participación democrática, el Estado asume nuevas funciones en materia de educación que conviene analizar y dar a
conocer debidamente. Podríamos indicar, a título de ejemplo, su respuesta a la necesidad de una reglamentación del conjunto del sistema educativo, su función de mediador social en el establecimiento de nuevas exigencias ante la
* La bibliografía puede consultarse en la Secretaría del Comité.
educación, en la adopción de las normas educativas mínimas, en la
armonización de los actos educativos, etc. Su función es esencial para
asegurar el derecho a la educación a las minorías y a los pueblos autóctonos, para garantizar las libertades lingüísticas (véanse, para más detalles, las publicaciones de la Organización Internacional para Promover la Libertad de Enseñanza (OIDEL), el estudio de Paul Hunt, titulado "State obligations benchmarks and the right to education" (1998), y otros, citados en la bibliografía seleccionada*).
39. En su control democrático, la intervención del Estado puede revestir un carácter puntilloso, apremiante, e impregnar la educación de una filosofía política particular, o incluso introducir un condicionamiento de los alumnos.
VI. LA EDUCACIÓN Y EL DESARROLLO CULTURAL
40. Se han consagrado montañas de investigaciones y de escritos y océanos de tinta a las relaciones entre la cultura y la educación. No se trata de
volver a describir esas relaciones. Sin embargo, subsisten algunos interrogantes: ¿hemos identificado las vías y los procedimientos que
garanticen una educación realmente pluralista, verdaderamente pluricultural, que responda a la pluralidad étnica del mundo? ¿Disponemos de criterios fiables para medir la interacción entre la educación, la cultura y la
economía a fines de un desarrollo en el que la persona sea a la vez el actor y el objetivo final? ¿Existen indicadores para dar cuenta de los valores universales que debe formar la educación para promover una ética mundial, para tender los puentes de la comprensión y de la tolerancia entre las diferentes culturas y civilizaciones?
41. Sin embargo, todavía hay que continuar y profundizar las investigaciones sobre las correlaciones entre el derecho a la educación y las raíces
culturales; sobre la función de la educación en el respeto y la preservación de las culturas y de la unidad nacional; en la armoniosa integración en el desarrollo de las dimensiones económicas, culturales, humanistas y
éticas, etc.
42. La aparición y la afirmación de la sociedad de la información plantean nuevos desafíos al derecho a la educación. ¿Cómo acceder a la información y al saber sin discriminación, cómo analizarlos y seleccionarlos?
¿Cómo conciliar las riquezas culturales individuales con la tendencia a la uniformización de los modelos culturales, de los valores espirituales, de los componentes éticos y de comportamiento, transmitidos por los medios de
comunicación?
43. ¿Cómo superar en la educación la concepción según la cual los medios de información deben servir esencialmente para facilitar el aprendizaje, para
transmitir y distribuir el conocimiento y la pericia, a fin de aprovecharlos para mejorar el propio planteamiento del saber, para desarrollar las
capacidades de análisis y de iniciativa, y el sentido de responsabilidad?
¿Cómo limitar y alejar el riesgo de manipulación de la opinión pública?
44. La informática y el acceso al mundo virtual entrañan a veces una pérdida del sentido de la realidad. El derecho a la educación conduce a conocer bien el mundo circundante y a integrarse en él de manera juiciosa, para lo que se requieren planteamientos pedagógicos apropiados.
VII. A GUISA DE CONCLUSIÓN
45. El derecho a la educación plantea nuevas exigencias. Resalta la
necesidad de desarrollar, sobre una base interdisciplinaria, nuevas medidas y los indicadores correspondientes, conformes a la rápida evolución de las ciencias, pero también al progreso de los criterios y de las referencias establecidos por la comunidad internacional, por el consenso logrado en las Naciones Unidas y en sus órganos. Esos indicadores debieran ser
necesariamente pluridisciplinarios y multidimensionales.
46. Convendría profundizar más en el conocimiento de las referencias internacionales, así como en el de la tipología de las intervenciones que benefician al derecho a la educación, lo mismo que considerar sus efectos a corto y a largo plazo, en particular, en lo relativo a sus componentes económicos, sociales y culturales o a la preservación de la igualdad en la diversidad.
47. Las realidades económicas y las limitaciones presupuestarias imponen condicionamientos y constituyen un obstáculo importante al desarrollo del conjunto de los sistemas educativos, al ejercicio de los derechos a la educación. Por tanto, no sólo es preciso conocerlas sino también saber evaluar sus consecuencias a largo plazo mediante nuevos indicadores, con objeto de evitar una evolución contraria a las finalidades y de poder
responder a las exigencias de una economía sometida a profundos trastornos.
48. Los indicadores de gastos no debieran limitarse al nivel de las
inversiones en la educación, sino comprender asimismo datos relativos a la salud, la nutrición, el nivel de vida, la aplicación de las disposiciones legales, las disparidades entre los diferentes grupos y entre los sexos, etc.
49. La preocupación por reformar la educación con el fin de integrar en ella los nuevos datos del desarrollo exige profundas modificaciones de las
estructuras y de los contenidos de la educación. Sería oportuno prever un nuevo reequilibrio de los contenidos científicos y de los valores humanistas y democráticos de los comportamientos, tratar de realizar un continuo de conocimientos y de aptitudes (de saber y pericia) renovados y renovables para responder a la preocupación de poder afrontar las incertidumbres del futuro.
50. Las reformas de la educación se caracterizan por la multitud y la
diversidad de las soluciones previstas para poder tomar en consideración las
diferencias históricas, económicas, culturales y lingüísticas peculiares de cada país. Pero deberían culminar todas en una sociedad educadora, que funcione a lo largo de la vida y ofrezca a cada individuo la posibilidad de acceder a los medios que le permitan dominar su destino, ayudar a evaluar y a orientar el desarrollo, comprendido el de la educación, además de integrarse sin problemas en la sociedad en que evoluciona.
51. El mundo actual se caracteriza por una gran diversidad lingüística que corresponde a la diversidad cultural. El plurilingüismo es una realidad en la gran mayoría de los Estados; las situaciones monolingües y monoétnicas son la excepción. Ahora bien, esta diversidad no debiera constituir un obstáculo importante para las actividades educativas y menos aún para el ejercicio del derecho a la educación. El problema no es lingüístico (estado de evolución de la lengua) o demográfico (minoría-mayoría), sino que se trata de un
problema de estatuto de la lengua o de las lenguas y de jerarquización de las funciones. Estas últimas son el catalizador de las fuerzas en juego que dependen del orden político y económico. Es evidente que la utilización de las lenguas (nacionales o extranjeras), por su función instrumental, cultural y afectiva, por la implicación de factores políticos y económicos, sociales y culturales, exige particular atención, y no sólo hay que tomar en
consideración su potencial en el proceso educativo sino también el conjunto de los factores exteriores, que pueden influir en las decisiones.
52. En el ejercicio del derecho a la educación debiera, por un lado, tenerse en cuenta que la sociedad que se está realizando refleja los rápidos cambios que se producen en todos los ámbitos con un trasfondo de mundialización y de globalización. Sin embargo, la eficacia de las reformas no podría expresarse a través de la aplicación de esquemas uniformes, venidos de fuera, sino a través de la participación y de la iniciativa secundadas por la diversidad y la competencia que alcancen su plenitud en la libertad y el respeto de los valores éticos y humanistas.
53. Permítaseme recordar aquí algunos de los factores cuya presencia contribuye decisivamente al éxito de las reformas de la educación y al ejercicio del derecho a la educación. En primer lugar, se podría citar:
a) la imperiosa obligación de disponer del marco de una sociedad democrática que garantice la realización de acciones globales, resultado de la participación consciente y activa de todos los interesados. Una sociedad que se exprese a través de las
colaboraciones diversificadas y múltiples, que se beneficie de la concertación y de la articulación de los objetivos, de la emergencia de nuevas sinergias;
b) la armonización y la utilización racional del conjunto de los
recursos educativos de la sociedad (en el sistema educativo y fuera de él); la flexibilidad y la coordinación;
c) el análisis periódico de las evoluciones de las variables que puedan contribuir al ejercicio del derecho a la educación;
d) la adopción de nuevas formas de acción y de indicadores definidos mediante procedimientos democráticos (por ejemplo, el
establecimiento de proyectos pluriculturales);
e) la elección juiciosa y equilibrada de los contenidos científicos y de los valore éticos y humanistas;
f) la prioridad concedida a acciones dirigidas a:
i) grupos de poblaciones concretos (niños, mujeres y muchachas, poblaciones autóctonas, minorías étnicas, religiosas o
lingüísticas, poblaciones de las zonas rurales, poblaciones desfavorecidas, discapacitados, etc.);
ii) importantes problemas de la educación (alfabetización, lucha contra las pérdidas escolares, introducción de tecnologías y de métodos modernos, informatización: instrumento y método;
educación a distancia, etc.);
g) el recurso a las colaboraciones internacionales (intercambio de información; conciertos con las instituciones internacionales,
Organización de las Naciones Unidas y sus organismos especializados, organizaciones intergubernamentales, organizaciones no
gubernamentales, diferentes modalidades de asistencia, etc.).
54. El esfuerzo consciente y el análisis profundo de la interacción y de las interdependencias de los diferentes parámetros nos permitirán erigir la
escuela del futuro: socialmente solidaria, económicamente autónoma, culturalmente creativa. Una escuela entre cuyos objetivos esenciales
figurarían la preocupación de formar o cambiar las actitudes individuales o colectivas con respecto a la alteridad; de suprimir los peligros de la marginación y de la exclusión; de preservar la cohesión social. Habría alcanzado sus objetivos si lograra hacer más efectivo el derecho a la
educación. Erigir una escuela que pueda contribuir válidamente al desarrollo del ser humano, que "tenga por objeto la realización completa del hombre en toda su riqueza y en la complejidad de sus expresiones y de sus compromisos:
individuo, miembro de una familia y de una colectividad, ciudadano y
productor, inventor de técnicas y productor de sueños" ("Apprendre à être", informe de la Comisión Internacional de Desarrollo de la Educación
(informe Edgar Faure, UNESCO, París, 1972). ¿No es bello soñar?
Anexo
PROPUESTAS SOBRE LAS PISTAS DE INVESTIGACIÓN QUE DEBEN EXPLORARSE EN EL FUTURO
1. Derecho a la educación: libertades y responsabilidades (individuales y colectivas: ciudadanía); problemas de la participación; derecho de acceso al saber.
2. Derecho a la educación y al desarrollo; dimensiones sociales; derechos de solidaridad.
3. Derecho a la educación y aspectos económicos: financiación de la
equidad; derecho y mercado de empleo; costo de la educación para la sociedad y para el individuo: función del Estado en la financiación de la educación en período de crisis.
4. Aspectos éticos (morales, humanistas) del derecho a la educación.
5. Derecho a la educación y raíces culturales.
6. Derecho a la educación y utilización del conjunto de los recursos educativos de la sociedad; evaluación y reconocimiento de las experiencias, del saber y de la pericia adquiridos fuera del sistema escolar.
7. Cómo elaborar estrategias coordinadas de los servicios educativos y lograr la complementariedad de los diferentes tipos y niveles de escuelas (por ejemplo, enseñanza general y enseñanza profesional; enseñanza secundaria y enseñanza superior; enseñanza pública y enseñanza privada).
8. Derecho a la educación e idiomas de enseñanza; aspectos económicos, sociales y culturales de la introducción de la lengua materna (idioma nacional, idioma vehicular) en la enseñanza.
9. Libertad de educación y capacidades de innovación; capacidad de anticipación; aptitud de seleccionar, de analizar las informaciones.
10. Evaluación de la puesta en práctica del derecho a la educación:
investigaciones sobre los criterios; indicadores; indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos.
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