Año LVIII - Nº 526 Marzo - Mayo 2021
En este presente en el que la pande- mia global de la COVID-19 lo ha co- pado todo, me resulta irremediable el temor de que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia con- tra la Mujer pase sin pena ni gloria, como una nota a pie de página, como un eclipse pandémico que nos deja a oscuras.El ‘Quédate en casa’ ha difi - cultado la denuncia de las violencias sexuales durante el confi namiento, porque ha creado una fi cción de segu- ridad para las mujeres y otras identi- dades de género no hegemónicas.
25N y 8M: debilitada la protesta social El pasado noviembre, en Barcelona, ante la imposibilidad de organizar una gran manifestación, se convo- có a una Cadena Feminista en varios puntos de la ciudad con su distancia de seguridad y, por ende, con falta de abrazos, de besos, de apretones cóm- plices en el hombro de la compañera de delante…
Asistí con una amiga y nuestras res- pectivas criaturas de 3 y 13 meses por- que ambas somos muy conscientes de que lo personal es político, como nos
enseñaron las feministas de los setenta. Y lejos de renun- ciar al lema, somos muchas las compañeras activistas y teó- ricas que estamos llevando la maternidad y la crianza y las violencias que las acompañan al ágora pública. Porque no es ninguna novedad que la alian- za entre patriarcado, capita- lismo y colonialismo afecta de manera específi ca a las ma- dres, más aún si estas son migradas, racializadas y empobrecidas. Porque quejarse de lo que conlleva la mater- nidad en lo laboral, en lo personal, en la salud sexual y reproductiva, en lo psicológico, en lo social…, de lo que este sistema hiperproductivo e hiper- violento le hace a los cuidados y a su gestión emocional…, todo esto sigue siendo un tabú que nos atenaza con la etiqueta de “la mala madre”.
DUELOS Y CANTOS
Por casualidad –aunque yo ya no creo en ellas–, nos situamos al lado del co- lectivo Furia Mexicana y nos sumamos a sus gritos de “¡Abajo el patriarcado!
¡Se va a caer, se va a caer!”. Yo saltaba con mi hijo en brazos y mi sudadera bordada con el lema “Ni una menos”
y él reía con los ojos muy abiertos y dando palmas. Yo lo miraba esperan- zada. Hacia el fi nal del acto, una de las integrantes de Furia Mexicana se subió a un viejo camión de bomberos Ebro y tomó el micrófono para cantar la canción“Sin miedo”de Vivir Quin- tana que se ha hecho viral en redes desde su lanzamiento. Todas las que
estábamos en ese tramo de la cadena nos unimos a ella…
LAS QUE NO ESTAN
La vuelvo a escuchar mientras escribo este texto y la piel se me vuelve a eri- zar. Un canto contra la impunidad; un canto a la memoria de las muertas, de las desaparecidas, de las supervivien- tes, de sus madres, de las que alzan su voz contra el silencio cómplice en cada manifestación, de las que traba- jan incansablemente por los derechos humanos y para que se haga justicia;
un canto por todas nosotras, resi- lientes, que transformamos cada día el miedo en vida y que ocupamos los espacios que se nos niegan; un canto a la sororidad como elección política de ponerse en el lugar de la otra y a su lado para unir esfuerzos; y un can- to, sin duda, al duelo colectivo, al luto por las que no están, que tantas veces se nos gangrena en las entrañas. Que no dejemos de cantarla mientras la violencia machista no cese; mientras sigamos contando mujeres asesina- das y desaparecidas en todo el mun- do, todos los días, a todas horas; y mientras los agresores y feminicidas se sientan impunes, amparados por la tolerancia social y la negligencia polí- tica y judicial.
Sonia Herrera Cristianisme i Justicia
POR TODO ESO Y MUCHO MÁS, NOS
AÑADIMOS A LA CADENA
Misioneros Javerianos
Boletín de
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Rolando Ruiz sx Robertus Kardy sx Ivanildo de Sousa sx
Carlos Collantes sx
Con solo 22 años, Iñaki Larrea (Basauri, 1958) pasó un año en Colombia como Misionero Javeriano, en una época en la que estaba “muy de moda” estar pen- diente de la situación y la lucha por los derechos humanos de diferentes países de Centroamérica. Tras volver a Ma- drid para estudiar teología y ordenarse sacerdote en Gernika en 1983, volvía a Cali, donde ha desarrollado numero- sos proyectos educativos y sociales en dos periodos de 17 años. Cada tres años vuelve a San Miguel, a Lapatza, el ba- rrio de su infancia del que también nos cuenta todos sus recuerdos y con el que se mantiene conectado a través de las nuevas tecnologías.
¿Cómo ha sido tu vida de misionero?
Nuestra parroquia estaba en la perife- ria de Cali y fueron años de construc- ción de ilusión y esperanza frente a la pobreza. La gente que llegó de todos los lugares del país comenzaron a bus- car salidas para cubrir las necesidades básicas, como luz, agua, sanidad, edu- cación. Los misioneros levantamos un colegio, un puesto de salud y una guar- dería. Además, trabajamos con niños y jóvenes de alto riesgo que delinquían en pandillas juveniles. En el segundo
período, acompañé a las víctimas de la violencia y a sus familias.
¿Cómo surgió tu vocación? Mi voca- ción está unida a mi pueblo y a la co- munidad de San Miguel de Basauri.
Mis aitas participaban en la parroquia y mis hermanos y yo hemos sido mo- naguillos con D. Martín, Reka y otros sacerdotes. A casa llegaban cartas o fotos de misioneros que habían sa- lido de San Miguel para ir al Congo, a Ecuador o a Chile. También me ha infl uido formar parte del grupo de jó- venes de la parroquia; me apunté para tener una convivencia vocacional y allí surgió todo.
¿Qué recuerdos tienes?
Son muchos, primero mi niñez y ju- ventud hasta los 15, que fui a estudiar con los Misioneros a Gernika. Hasta esa edad viví en Lapatza, que era una vega de caserios donde los vecinos sa- caban sus cosechas para venderlas en Basauri y alrededores. Después, con la entrada de Sidenor, fueron desapa- reciendo los caseríos y sus habitantes.
También recuerdo las salidas al mon- te con el grupo del Indartsu, las clases de txistu y danzas, el euskera, los en- cuentros con Reka en el club del tiem- po libre… Fueron años maravillosos, aunque también confusos, difíciles en lo social y en lo político.
¿Han surgido proyectos solidarios de Basauri en Colombia?
Con una donación del Ayuntamiento de Basauri conseguimos los prime- ros ordenadores que entraban en el colegio para niños y jóvenes de esca- sos recursos. Y hace unos años, con la
ayuda de la parroquia de San Miguel, organizando chocolates solidarios, y el Ayuntamiento de Basauri, pusimos en marcha en Buenaventura un centro multiuso. Últimamente se está pen- sando en formar y atender un comedor comunitario para que por lo menos que tengan una comida al día con fun- damento.
¿Cómo se está viviendo en Colom- bia la pandemia del coronavirus?
Nos confi naron seis meses, poniendo toda clase de difi cultades para no sa- lir de casa: un día salían los hombres y otro día las mujeres, luego los que tenían la cédula o carnet de identidad cuyo número acaba en par, unos días, y los impares otros; los mayores de 70 años no podían salir lo mismo que los que tenían enfermedades crónicas.
Pero los de 70 años pusieron una tu- tela diciendo que ellos tenían derecho a circular por la calle y la ganaron; la llamada ‘Rebelión de las canas’.
Ha habido agresiones y discriminacio- nes con el personal de la salud sabien- do que ellos ponían su vida para salvar a otros. Al fi nal la gente salió a la calle, ellos mismos lo dicen: “Si no me mata el coronavirus, me mata el hambre”.
Silvia Andrés bidebietairratia.com
BASAURI HA SIDO MUY SOLIDARIO CON LOS
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PROYECTOS QUE HE DESARROLLADO EN COLOMBIA
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MIS IMPRESIONES SOBRE LA CARTA TESTAMENTO MIS IMPRESIONES SOBRE LA CARTA TESTAMENTO MIS IMPRESIONES SOBRE LA CARTA TESTAMENTO
(DESDE APÓN: AMEMOS LA POBREZA (DESDE APÓN: AMEMOS LA POBREZA (DESDE APÓN: AMEMOS LA POBREZA
Soy una Misionera Javeriana, mexi- cana y actualmente me encuentro en Osaka, Japón, desde hace 14 años. En Japón los católicos somos el 0.34% de la población y, si añadimos los extran- jeros, puede ser que lleguemos has- ta el 0.7 o 0.8%.Leyendo la carta de Mons. Conforti me he sentido trans- portada a una realidad, a un tiempo, con una cosmovisión cultural de fi na- les del siglo XIX e inicios del siglo XX con un lenguaje propio de su tiempo.
Espíritu de familia y de misericordia Nuestras espiritualidad está en línea con el sentir de la Carta Testamento de Conforti: “Convocadas por el Se- ñor Jesús, con su ayuda, nos compro- metemos a construir comunidades fundadas en la unidad de corazón y espíritu, incluso en la pluralidad y la diversidad, marcando en nuestras re- laciones la estima, el afecto fraternal, la misericordia y el perdón recibido y ofrecido. La comunión entre noso- tras es una condición de la efi cacia de nuestra misión”.
Entender el contexto
Me parece intuir una profunda vida de fe en Mons. Conforti. Expresa su amor a Jesús Crucifi cado claramente mostrando una espiritualidad misio- nera intensa. Mons. Conforti se mue- ve según la mentalidad misionera de su tiempo. Me parece que el paradig- ma de la misión lo presenta desde el punto de vista, más teológico y moral prescindiendo mayormente del as- pecto antropológico e intercultural.
Presenta una visión un poco pesimis-
ta de los no cristianos o no creyentes llamándolos “infi eles”, que era una in- terpretación sociocultural muy usa- da en esa época.En cuanto a la vida religiosa, subyace una espiritualidad cristocéntrica, teológica y moral pro- funda. Afi rma la íntima unión que hay entre vivir de una Fe cristocéntri- ca en la vida misionera religiosa y la unidad con los votos religiosos en una congregación misionera.
Modo de ver las cosas Refl eja un poco una vi- sión de justicia retributi- va por parte de Dios que es una cierta proyección del modo de ver las cosas.
Es posible que haya habi- do una diferencia notable entre lo que escribe y el
modo que tenía de relacionarse con quienes sufrían crisis vocacionales.
Como impresión general, hay dos puntos de la Carta Testamento que me han movido interiormente. El pri- mero es acerca del voto de la pobreza.
Dice Conforti: “Amemos la pobreza, que es la primera renuncia que Cris- to exige...”. “... Él quiere reinar solo en sus corazones, por eso exige una se- paración afectiva y efectiva de todas las cosas de la tierra”.Encontrándome en un país no católico siento que he vivido la experiencia de la pobreza en un sentido muy particular. Conforti dice: “Amemos la pobreza...”. Es un mensaje muy actual, es una actitud que exige una reconciliacióncon mi propia pobreza. Esta actitud es una
gracia, la gracia de olvidarse de uno mismo, acogiendo la gracia suprema de aceptarse humildemente para que el Señor “transforme el corazón”.
Olvidarse de uno mismo
Mons. Conforti presenta la pobreza como “la primera renuncia que Cristo exige a los que quieren seguirlo”. Esta primera renuncia la sentí profunda-
mente aquí. Es como un tipo de “purifi cación”, de
“desprendimiento de pre- juicios”, de “ideas y pre- conceptos” que uno trae consigo cuando llega aquí.
Y es cuando uno descubre una renuncia especial, es como un “quedarse des- nudo” para poder ofrecer solo el evangelio, sacar lo que verdaderamente es de auténtico en nuestra vida. Esta primera renun- cia que Cristo exige es más profunda de lo que pensaba, es un camino de todos los días, es una kenosis.
Un segundo punto son las prácticas de Piedad de las cuales habla Con- forti: “la atención a la meditación, la lectura espiritual, la visita al Santísi- mo Sacramento, el santo rosario etc.
La devoción a la Virgen Inmaculada, Reina de las misiones y a San José su esposo, Patrono de la Iglesia univer- sal”. Las considero tan importantes, como el mismo anuncio del evange- lio. Son la base de la espiritualidad en un mundo tan secularizado y donde los medios de comunicación quitan toda la atención a un mundo sobre- natural. Dichas prácticas populares son vividas en comunidad, en la Igle- sia, por eso nos ayudan a encontrar- nos con la persona viva de Jesús. En las actividades pastorales que realizo son tantas veces mi único medio de evangelización.
Hnª Gloria Enciso Aldana, mms Misionera Javeriana
D e s d e A s i a
Pero… ¿acaso hay cristianos en Marruecos? ¿Existe la Iglesia Ca- tólica en ese país?
Puedo y quiero responder categórica- mente: «Sí, la Iglesia Católica existe en Marruecos, y está vivita y colean- do, formada por comunidades vivas y entusiastas. En Marruecos somos unos 30.000 católicos, provenientes de más de 100 países; hay dos dió- cesis –mejor dicho, ¡archidiócesis!
- con sus respectivas catedrales en Tánger y Rabat; hay unas 30 parro- quias, atendidas por unos 50 sacer- dotes (diocesanos y religiosos); unas 30 comunidades de religiosas con casi 200 hermanas, entre las cuales dos monasterios: clarisas y carmeli- tas. Los religiosos son unos 40, entre sacerdotes y hermanos; también un monasterio, el de los trapenses de Nuestra Señora del Atlas, heredero de los mártires de Tibhirine, inmor- talizados por la película «De hom- bres y de dioses»
En nuestras comunidades cristianas hay más hombres que mujeres (cosa que llama la atención), más jóvenes que adultos (más raro todavía) y más negros que blancos (nada raro, puesto que el grupo más numeroso de cris- tianos es el de estudiantes universita- rios subsaharianos)
Además, esta Iglesia no es de ahora: ¡en 2019 celebramos un Año Jubilar con oca- sión de los 800 años de presencia de los fran- ciscanos en Marrue- cos! Pero podemos ir más lejos: en los siglos III y IV, había en estas tierras obispados (con sus correspondientes obispos) en Tánger, Ceuta, Tetuán, Asila, Larache, Volu- bilis y Salé. Es decir, que había una vida cristiana extendida y fecunda, porque dio mártires en abundancia (San Marcelo de Tánger, San Daniel de Ceuta, etc.)
¿Y cómo es esta Iglesia que está en Marruecos?
UNA IGLESIA INSIGNIFICANTE...
PERO SIGNIFICATIVA
Insignifi cante porque pequeña, mi- núscula, diminuta... Treinta mil cató- licos entre 37 millones de habitantes no da ni para un 0,1%.
Para quienes se desaniman y de- primen porque somos pocos y nor- malmente no aumentamos, el Papa Francisco vino a abrirnos los ojos y motivarnos, cuando en su visita a Ma- rruecos nos dijo: “No es un problema ser poco numerosos; el problema se- ría ser insignifi cantes (vacíos de sig- nifi cado), el problema sería llegar a ser sal que no tiene sabor de Evange- lio, ¡éste es el problema!, o ser luz que no ilumina a nadie” “Yo pienso que la preocupación surge cuando nosotros, los cristianos, nos sentimos persegui- dos por la idea de que sólo seremos signifi cativos si somos una masa y si ocupamos todos los espacios. Sabéis que la vida se juega en la capacidad de ser “fermento” allí donde nos encon- tramos y con quien nos encontramos”
(Discurso en la Catedral de Rabat, 31.03.19)
Aunque insignifi cante, nuestra Igle- sia es signifi cativa porque llevamos, en vasijas de barro, un tesoro; tene- mos algo que decir y aportar a la so- ciedad y porque somos un signo y un instrumento del Reino de Dios.
LA IGLESIA CATÓLICA EN MARRUECOS (1ª PARTE)
D e s d e Á f r i c a
UNA IGLESIA MUY CATÓLICA Y SIGNO DE COMUNIÓN PARA TODOS
Ese tesoro que tenemos, manifesta- mos y ofrecemos es, para empezar, el de la comunión. Los pocos que so- mos provenimos de más de 100 países de los cinco continentes. Mostrar al mundo que es posible vivir en comu- nión entre nosotros, siendo tan dis- tintos, es ya ser signo de la Trinidad, que es Comunión dentro de la dife- rencia entre las tres personas.En este sentido somos una Iglesia muy cató- lica, es decir, universal. Con razón San Juan Pablo II había dicho a los obis- pos de África del Norte que “la Iglesia Católica, sin los cristianos de África del Norte, sería menos católica”
Y el establecer amistad y buena rela- ción entre cristianos y musulmanes es un signo de importancia trascen- dental en nuestros
días y en nuestro mundo. Con nues- tra vida aquí esta- mos diciendo a to- dos: “musulmanes y cristianos podemos vivir como amigos, más aún, como her- manos”. Cuando muchos se empeñan en conducir la histo- ria por la senda del enfrentamiento, el confl icto y la guerra,
nosotros damos testimonio de que un mundo de paz y de fraternidad es po- sible a pesar de nuestras diferencias de todo tipo.
UNA IGLESIA MISIONERA AL SERVICIO DEL REINO
Sí, nuestro objetivo aquí –y en todas partes, yo creo- no es hacer «engor- dar» la Iglesia, sino hacer crecer el Reino de Dios en Marruecos, es decir, la justicia y la paz, la vida y la verdad, la igualdad y la libertad, la solidaridad y el amor. Y hacer esto con nuestros hermanos y hermanas musulmanes.
No queremos ser una Iglesia auto- rreferencial, sino una Iglesia abierta y volcada hacia el exterior, en salida hacia los otros.
Nuestro modo de acción no es el en- frentamiento o la competencia, sino el unir fuerzas, cristianos y musulma- nes, creyentes y no creyentes, hom-
bres todos de buena voluntad, para trabajar juntos en la construcción de ese “cielo nuevo y tierra nueva”… “en los que ya no habrá ni llanto ni luto ni dolor”, en los que “la misericordia y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan” (Salmo 85)
Queremos ser, pues, una Iglesia en misión, una misión que no es otra sino la de Cristo: hacer que el mundo sea lo más próximo posible al Reino de Dios.
UNA IGLESIA DE EXTRANJEROS, PERO NO EXTRANJERA
Igual que la Palabra de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros, así también nuestra Iglesia quiere estar encarnada y al servicio del pueblo marroquí.El gran servicio que noso- tros prestamos aquí es el de ser tes- tigos de Cristo, testigos del amor de Dios, a través de nuestra vida de co- munión y de nuestra vida de oración
(queremos ser «orantes en medio de un pueblo que reza»).
Además, como tercera pata del trípo- de, prestamos otros «pequeños» ser- vicios, que son las actividades de las que somos responsables: las escue- las (15 escuelas católicas con 12.000 alumnos), los centros de salud, los centros socio-culturales y bibliote- cas, Cáritas (unos 10.000 migrantes atendidos cada año y otros tantos marroquíes), etc.
En este país, los cristianos somos to- dos extranjeros, pero queremos que nuestra Iglesia sea marroquí. Por eso nos esforzamos en conocer y amar la lengua, la cultura, la historia de este pueblo que nos acoge y nos permite vivir nuestra fe.
Es el principio teológico de la Encar- nación, fundamental en toda pastoral, en toda acción eclesial; no de balde Dios, para salvarnos, humanizarnos y divinizarnos, quiso encarnarse y ser
“Dios-con-nosotros”, en todo igual a nosotros menos en el pecado.
Card. Cristóbal López, sdb
D e s d e Á f r i c a
Dejó su bella aldea de Xeixalbo (Ourense), para encar- narse como misionero javeriano en la inmensidad de la Amazonía brasileña. A Adolfo Zon le costó poco aprender el idioma. Le costó un poco más asumir la mitra y conver- tirse, sin esperarlo, en obispo de Alto Salimoes allá por el 2014. La pandemia, que arrasó su zona, lo ha tenido re- cluido, pero no maniatado, para socorrer a los pobres en medio “del terror ocasionado por las numerosas muertes”.
Agradece las ayudas de diversas partes, entre ellas, su dió- cesis originaria de Ourense y denuncia que “la economía actual no salva a nadie, ni a los propios economistas y, me- nos, a los pobres”.
¿Siguen siendo necesarios los misioneros extranje- ros o, como algunos sostienen, su presencia induce a un nuevo colonialismo clerical europeo?
Claro que son necesarios aquí y en todas partes, en Europa también. El mundo se ha convertido en una aldea y, como discípulos y misioneros de Jesús, debemos humanizar la globalización junto a todos los hombres y mujeres que habitamos la Casa Común. Es decir, como nos exhorta el Papa Francisco en la Encíclica “Fratellitutti” globalizar la fraternidad, fraternidad que se construye con el diferente.
El peligro y la tentación de un nuevo colonialismo siempre existen, a pesar de que, desde hace más de 100 años, Bendi- to XV y todos los papas posteriores nos han alertado sobre ese peligro. Sin embargo, la evangelización y el encuen- tro con los pueblos se debe realizar teniendo en cuenta el paradigma de la Encarnación como el propio Jesús nos enseñó, que ha venido para servir y no a ser servido. Así los misioneros y misioneras, conviviendo con la gente entre la que se encuentran insertados, procuran colaborar en la
búsqueda y realización de la vida en plenitud para todos, donde nadie se quede al margen.
Hoy la misión “ad gentes” e “inter gentes” es muy actual y su camino, como nos manifi esta la Exhortación Apostó- lica “Querida Amazonia”, pasa por el Dialogo Intercultu- ral e Interreligioso entre la diversidad de los pueblos que poblamos el mundo, nuestra Casa Común. El diálogo no permite neocolonialismos y menos colonialismo clerical!
¿Qué ha dado y que le han dado en estos ya más de 25 años que lleva en Brasil?
¿Que he dado…? No lo sé. Eso tienes que preguntárselo a las personas con las que he convivido a lo largo de estos años. Yo por mi parte he procurado y procuro estar pre- sente en medio de las personas con las cuales convivo y mutuamente nos enriquecemos con la vivencia de las di- versas experiencias. Es un enriquecimiento mutuo. Esta
convivencia me está ayudando a ser lo que soy, y ha con- tribuido, también, a enriquecer mi experiencia de fe, ayu- dándome a vivir una síntesis entre fe y vida.
¿La mitra le separó o le acercó más a la gente?
La confi anza y la responsabilidad que el Papa Francisco me ha dado como obispo de esta Iglesia Local del Alto Solimões me ha puesto en contacto con experiencias que jamás había pensado vivir tan de cerca. Más que alejarme
EL OBISPO DEL ALTO SOLIMOES, ADOLFO ZON:
“LAS MUERTES TAN NUMEROSAS POR LA PANDEMIA
CREARON UN AMBIENTE DE TERROR”
me ha dado y me da la oportunidad de ir conociendo otros pueblos y otras experiencia religiosas, que me ayudan a profundizar y purifi car la mía.
¿Cómo está viviendo usted y su gente la pandemia?
Después de un periodo de miedo y nerviosismo nos fui- mos acostumbrando a vivir con el COVID 19. A pesar de que las autoridades municipales tomaron medidas para la prevención, después de varias semanas el COVID 19 entró en nuestros territorios, siendo Perú y Colombia los más afectados. Desde el 19 de marzo estuvimos en aislamiento social, quedándonos en casa. Solamente los supermerca- dos tenían unas horas de funcionamiento. También todas las programaciones pastorales fueron suspendidas. A lo largo de los meses de abril y mayo nuestra gente fue bas- tante obediente a las rutinas sanitarias decretadas por las autoridades sanitarias.
Los momentos de mayor nervosismo han sido la última semana de abril y la primera quincena de mayo, donde los casos positivos eran más numerosos y también las muer- tes. Muertes que crearon un ambiente de terror, pues los fallecidos no podían ser velados ni despedidos por sus fa- milias. Tuvimos que improvisar un Cementerio, pues el de la ciudad no tenía espacio sufi ciente para acoger tantos difuntos seguidos. Llegamos a ser el 4º municipio de ma- yor índice mortalidad del Estado del Amazonas y con una letalidad mayor que Italia y España.
Desde el mes de junio las autoridades municipales inicia- ron una gradual fl exibilización en el aislamiento social y el 14 de junio hemos podido reabrir nuestras Iglesias al culto con un 30% de aforo y con los procedimientos sa- nitarios pertinentes: Tres personas por banco, un banco libre, mascarilla, alcohol-gel…
A pesar de cerrar nuestras Iglesias al culto, se llevó a cabo una mega acción caritativo-asistencial a través de nuestras
Caritas Diocesana y Parroquiales. Se inició con una llamada a nuestra gente
a la solidaridad local: “Quien tiene algo comparte con el que no tiene”. Así se inició, ayudando a las familias que más lo necesitaban. Rápidamente también nos llegaron las ayudas de varias entidades del Brasil y del exterior. El papa Francisco nos ayudó a través de la Nunciatura Apos- tólica y, también, las Obras Misioneras Pontifi cias del Brasil colaboraron en esta acción de emergencia.
¿Qué piensan de Bolsonaro los indígenas de su Diócesis?
Gracias a Dios los pueblos indígenas que conviven en el Alto Solimões son muy fuertes en su organización social, pues tienen asociaciones que les han ayudado a defender- se, a ser respetados, tras haber adquirido la demarcación de sus territorios. Hay todavía algunos pueblos que están luchando aún por la demarcación de sus territorios. Nues- tros pueblos indígenas esperan que el gobierno les ofrezca las condiciones necesarias para su supervivencia a través de la realización de políticas públicas. Mejorando las ya existentes, como Educación, Sanidad y Asistencia Social.
¿Comparte la idea del Papa Francisco en la “Frattelli tutti”
que en el capitalismo no hay salvación para los pobres?
Lo que si estamos sufriendo es esta economía que esta- mos viviendo aquí y ahora, siempre creando crisis para los otros, entre los que se encuentran los pobres, y que la mayoría de los gobiernos la está implementando siguien- do su guion, una economía basada en la actividad fi nan- ciera y no en la producción, manipulada por la mano
“invisible” de quien tiene la sartén por el mango… esa economía no salva a nadie ni a los propios economistas y menos a los pobres.
José Manuel Vidal Periodista
Una paz arriesgada
La paz, es su saludo amistoso como re- sucitado, expresión de una vida nueva y plena que va más allá de un simple deseo. Su palabra y su vida constru- yen y hacen posible la paz profunda y duradera. La paz, además de tarea nuestra, es un don de Dios que pasa por la entrega de Jesús. No es una paz fácil la que Jesús nos ofrece y pide que vivamos y construyamos, como nos recuerda la Escritura: “Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz”. (Col 1, 20) Una paz que, en las circunstancias históricas de nuestro mundo tal como funciona y donde el mal también ac- túa, ha pasado y sigue pasando por la cruz, es decir, por tantas vidas entre- gadas a favor de los hermanos y de la dignidad de los más vulnerables y que trabajan por la justicia y la reconcilia- ción arriesgando sus vidas.
Conocemos el adagio del mun- do militar roma- no: “si quieres la paz prepara la guerra”. La paz no se puede con- seguir con la vio- lencia y la prepa- ración guerrera, sino una incierta y precaria seguri- dad o una relativa tranquilidad para no ser atacado, pero que obliga a vivir en un clima de sos- pecha y desconfianza permanentes, en una espiral de competitividad y que lleva sobre todo a gastar recursos muy necesarios para otras necesida- des humanas, recursos sustraídos de urgencias humanas y que pagan sobre todo los colectivos más vulnerables.
La verdadera seguridad pasa obliga- toriamente por el respeto de la digni- dad de cada persona, de los derechos humanos, por la confianza, el diálogo y la aceptación fecunda de la diversi- dad.
Con algunos presupuestos bélicos actuales hace tiempo que el virus del hambre habría sido definitivamente vencido y tendríamos asegurada sani- dad y educación gratuitas para todos.
Por eso, los ingentes gastos militares no dejan de ser un atentado contra los derechos humanos más básicos.
Escribe el Papa en su última encíclica sobre la fraternidad y la amistad so- cial citando la Populorum progessio de Pablo VI: “Y con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares, constituyamos un Fondo mundial, para acabar de una vez con el hambre y para el desarrollo de los países más pobres, de tal modo que sus habitan- tes no acudan a soluciones violentas o engañosas ni necesiten abandonar sus países para buscar una vida más digna”. (FT 262 y PP 51)
La cultura del muro
Chocamos con las contradicciones del corazón humano, contradicciones
La paz. Aspiración profundamente arraigada en el espíritu humano, aunque el conflicto
forma también parte de nuestra condición humana incompleta y contradictoria. Tan es así que, a veces, maduramos y nos construimos a golpe de conflictos. No los buscamos, se
presentan, tal vez a causa de nuestra limitación, de nuestras sensibilidades diferentes, a veces de intereses contrapuestos. Y otras veces, a causa de una psicología herida. Nos referimos evidentemente a los conflictos que se dan en nuestras relaciones interpersonales,
no a los conflictos armados. El mismo Jesús se vio envuelto en conflictos; su misma bondad los provocó porque al oponerse a tanta injusticia chocó con tantos intereses creados, costumbres, leyes, autoridades religiosas y políticas, y terminó ajusticiado en una cruz, aun
siendo como es, para nosotros, el mayor constructor de paz.
D I C H O S O S L O S Q U E T R A B A J A N
P O R L A P A Z
que terminan cristalizando en siste- mas injustos, en cegueras colectivas, en posiciones de poder, en turbios ne- gocios, en intereses inconfesables. Es –¿por qué no decirlo?- la presencia y acción del mal.
El miedo al otro, sobre todo al otro di- ferente, es una poderosa emoción que con frecuencia mueve a las personas y que afecta a las relaciones interper- sonales. Pero cuando entramos en el ámbito de las relaciones políticas o in- ternacionales, entre grupos humanos, pueblos o naciones el miedo colectivo puede estar manipulado y agitado por mentes enfermas, por psicópatas en el poder, por partidos xenófobos, por lí- deres sin escrúpulos, por turbios y po- derosos intereses económicos y, hoy día, por las redes sociales tan fáciles de utilizar con poca responsabilidad.
Y entonces, personas de buena fe se dejan arrastrar por manipuladores de emociones colectivas, por medios de comunicación al servicio de intereses espurios, ocultos; incluso, y a veces, por líderes fanatizados supuestamen- te religiosos.
Escribe el Papa en la citada encíclica:
“Paradójicamente, hay miedos ances- trales que no han sido superados por el desarrollo tecnológico; es más, han sabido esconderse y potenciarse de- trás de nuevas tecnologías. Aun hoy, detrás de la muralla de la antigua ciu- dad está el abismo, el territorio de lo desconocido, el desierto. Lo que pro- ceda de allí no es confiable porque no es conocido, no es familiar, no perte- nece a la aldea. Es el territorio de lo
“bárbaro”, del cual hay que defenderse a costa de lo que sea. Por consiguien-
te, se crean nuevas barreras para la auto preservación, de manera que deja de existir el mundo y únicamente existe “mi” mundo, hasta el punto de que muchos dejan de ser considera- dos seres humanos con una dignidad inalienable y pasan a ser sólo “ellos”.
Reaparece «la tentación de hacer una cultura de muros, de levantar mu- ros, muros en el corazón, muros en la tierra para evitar este encuentro con otras culturas, con otras personas.
Y cualquiera que levante un muro, quien construya un muro, terminará siendo un esclavo dentro de los mu- ros que ha construido, sin horizontes.
Porque le falta esta alteridad» FT 27.
¿Qué significa la paz?
En el pensamiento bíblico la paz en general podríamos decir que se iden- tifica con la felicidad plena.
Cuando nos encontramos con una persona, solemos preguntar ¿qué tal estás? El hombre bíblico de cul- tura semita pregunta más bien:
¿estás en paz? Curiosamente, es la misma pregunta con la que las personas al encontrarse se saludan
también en otras culturas africanas,
en concreto la que yo más conozco.
Recuerdo un catequista que a mi pregunta-saludo: ¿estás en paz?, siempre me contestaba de la mis- ma manera: “una cierta cantidad”.
La paz nunca es vivida o sentida de manera plena ni definitiva y menos en culturas impregnadas por un sentido fuertemente comunitario, por una clara conciencia de estar y vivir vinculados a los nuestros, y los vínculos son numerosos llegando a incluir a los antepasados. Yo puedo sentirme bien, pero otros miembros de mi extensa familia puede que no lo estén o puede que las relaciones estén atravesadas por conflictos que nunca faltan, o por miedos que ate- nazan el corazón humano.
Volvamos al sentido bíblico de la paz que en un primer sentido se identi- fica con tener buena salud, aunque significa mucho más. Porque si la paz es pensada en un primer momento como felicidad terrena poco a poco se irá convirtiendo en un bien cada vez más espiritual ya que su fuente es Dios mismo.
La paz significa el bienestar de la existencia cotidiana, es la situación del hombre que vive en armonía y se expresa en una relación de confianza mutua; refleja, por ello, una situación de concordia fraterna. Y concordia significa corazones unidos.
Finalmente, la paz “es lo que está bien por oposición a lo que está mal” (Prov 12, 20). La justicia es camino obligado hacia la paz, de manera que la paz es
“fruto y signo de justicia”. Por ello, la paz no es la simple ausencia de gue- rra, sino plenitud de dicha.
Estas breves explicaciones bíblicas están inspiradas en los ricos comen- tarios del Vocabulario de Teología Bíblica del gran biblista X. Léon-Du- four sj.
P. Carlos Collantes sx
Mi nombre es Vale- rius Jan Naha, tengo 26 años y soy de Timor en Indonesia. Soy el terce- ro de cinco hermanos (4 vivos). Mi papá se llama Petrus y mi mamá se llamaba Yohana Maria Luruk. Murió en 2003. Después de su muerte, mi padre se volvió a casar.
¿Qué puedo decirte de mí?
Me gusta la música, especialmente la guitarra y el piano. Amo el de- porte, especialmente el fútbol. Co- mencé la formación Javeriana en el “Tunas Xaverian” en Yogyakarta en 2012. Luego el pre-Noviciado en Bintaro durante aproximadamente un año, luego continué el camino de estudios en Filosofía en Yakarta des- de 2014 hasta 2016. Al fi nal del se- gundo año de estudio, interrumpí la vida escolar para iniciar el Noviciado hasta mi primera profesión religio- sa que hice en Bintaro el 1 de julio de 2017. Posteriormente, regresé a la comunidad de estudiantes fi lósofos para obtener un diploma en fi losofía en 2019.
Deseo de ser sacerdote
El deseo de ser presbítero nació en mí desde muy temprana edad, cuan- do ingresé en el seminario menor.
Allí aprendí la importancia de estu- diar, trabajar, divertirme y tener una vida de oración. Desafortunadamen- te, por alguna razón, dejé el semina- rio y terminé mis estudios en otra escuela secundaria cerca de mi casa.
A pesar de estar fuera del seminario, el deseo de ser sacerdote permane- ció en mi corazón. Después de esto, mi padre ya no me apoyaba porque había dejado el seminario. Después de varios intentos, fi nalmente hice la pregunta a los javerianos gracias a mi hermana, Noviana Elisabeth, que me puso en contacto con ellos.
Es verdad que me impacto el trabajo de los Javerianos, aunque no sabía quiénes eran exactamente. Entré a la formación y ahí descubrí que son fervientes misioneros. De hecho, me sentí atraído por su carisma para anunciar el Evangelio a quienes aún no lo conocen.
¿Qué espero de la vida aquí y ahora?
Primero, aprender a conocer la cul- tura europea: sus lenguas y sus cos- tumbres y en particular, el carisma javeriano.
La misión de mis sueños es, ante todo, anunciar el Evangelio don- de aún no se conoce. Después de completar mis estudios en Teología, sueño con Tailandia como tierra de misión. Y si allí no fuera posible, lo importante es que me vaya a un lu- gar donde aún no se conoce a Cristo.
Un cien por ciento con los Javeria- nos, un cien por ciento servidor de la misión.
Valerius Jan Nahak, sx
EN SOLIDARIDAD CON LA COMU- NIDAD CRISTIANA DE INDONESIA
Varios heridos por presunto ataque terrorista a una catedral en Indonesia Un presunto terrorista suicida atacó con explosivos el domin- go (28.03.2021) el exterior de una iglesia católica en la ciudad indo- nesia de Makassar, donde varias personas resultaron heridas en el primer día de la de la Semana San- ta, según la policía y un testigo.
Los fieles se encontraban en el in- terior de la iglesia en el momento de la explosión, informó el porta- voz de la policía de Sulawesi del Sur a la agencia británica Reuters.
Dijo que no estaba claro si los res- tos humanos que quedaron tras la explosión pertenecían al atacan- te. El padre Wilhemus Tulak, sa- cerdote de la iglesia, dijo que una persona había resultado lesionada al contener a un presunto terroris-
ta suicida y que otras 10 personas estaban heridas, algunas de ellas de ellas de gravedad. La policía culpó al grupo Jamaah Ansharut Daulah (JAD) por los atentados suicidas perpetrados en 2018 con- tra iglesias y un puesto de poli- cía en la ciudad de Surabaya, que mataron a más de 30 personas. El atentado islamista más mortífe- ro de Indonesia tuvo lugar en en la isla turística de Bali en 2002, cuando los terroristas mataron a 202 personas, la mayoría de ellas turistas extranjeros.
(Reuters, afp, efe)
AL SERVICIO DE LA MISIÓN AL 100%
Mi nombre es Vale-
¿Qué es lo que hace que me sienta bendecido y feliz por ser Javeriano?
Es el amor; el amor por la misión de Dios de llevar el Evangelio a las personas, especialmente a las que todavía no han conocido a Cristo.
Este amor ha venido a mí gracias a Cristo y al Espíritu Santo que ha inspirado a nuestro Fun- dador, San Guido María Conforti. Es estimulante e inspi- rador el hecho que él nos haya propuesto ser hombres de la Palabra, hombres que están por el Evangelio, la vida y el amor de Cristo. Además, cada vez que leo su Carta Testa- mento (CT), experimento su espíritu como algo vivo en su palabra que me habla apaciblemente, pero con fi rmeza y decisión.
Esencia del carisma javeriano.
Cada vez que leo la CT, es como si Conforti mismo me hablase. Puedo verlo, sentir su corazón ardiente y su amor.
Él viene a mí a través de las últimas palabras de su CT, cuando abraza calurosamente a los miembros presentes y futuros de nuestra Familia religiosa como si estuviera con ellos en aquel momento.
Además de experimentar la calidez de su corazón, Con- forti me advierte que hay desafíos que afrontar como Jave- rianos; pero, me recuerda también que “la vida apostólica unida a la profesión de los votos religiosos, constituye de por sí cuanto, de más perfecto, según el Evangelio, se pue- de concebir”. Desafíos que no se presentan para llevarme a la desesperación, sino para crecer más en la fe y en la perfección que el Evangelio me enseña. Además, las pala- bras del Fundador, inspiradas en el Evangelio, encierran la esencia del carisma javeriano.
Cuando empecé a leer los números que conciernen espe- cífi camente a los votos religiosos, esto fue muy impresio- nante: pude percibir a Conforti que se fi jaba en mí. Por lo que toca al camino de perfección, él me pide vivirla plenamente porque esto es lo mejor que podemos hacer.
Conforti quiere que seamos perfectos. Al principio, esto era aterrador, pero ahora entiendo que todo es por el bien y el cumplimiento de la misión de Jesús en este mundo.
A veces me avergüenzo
Conforti me pide que asuma mi responsabilidad como se- guidor de Jesús: amar la pobreza a fi n de depender sólo de la Providencia de Dios; amar la castidad para que mi
vida pueda convertirse como la de los ángeles, agradable a Dios; y amar la obediencia como la oferta de mi libre albe- drío a la voluntad de Dios. Al principio no fue fácil. Pero ahora, por su amor que me acompaña en mi formación, reconozco que estas cosas son necesarias y fundamentales para mi vida como javeriano y creo que no hay vida mejor que seguir lo que Conforti dice en su CT.
Además, cuando San Guido María Conforti habla de vida comunitaria, a veces me avergüenzo porque no siempre soy capaz de responder a sus expectativas hoy. Hacer del mun- do una sola familia es un ideal en el que todavía tengo que comprometerme más. A menudo, he culpado a los otros por mis defectos. En lugar de ser humilde, me he compor- tado, a veces, como alguien superior. En vez de hacerme hermano, he actuado, a veces, como un extraño que no cuida a los demás. Reconociendo mi fragilidad ante Con- forti, quiero pedir
a Dios la gracia de superar mis límites. En esta esperanza y por intercesión de San Guido María Con- forti, quiero ver y amar a los demás como mis herma- nos y hermanas.
Para concluir, creo que la CT es un tesoro inestimable que me impulsa hacia adelante por el camino de la perfección como Misionero Javeriano. La perfección no consiste en ser el mejor o superior a otros, sino – como Jesús – en con- vertirse en hermanos y siervos que pueden hacer presente a Dios en las relaciones personales cotidianas y en el servi- cio a los demás. Espero poder convertirme en lo que Dios quiere que yo sea: que ame y que sea amor.
Gregorius Purba Nagara, sx
PARA REFLEXIONAR
Hay miedos sanos: la conciencia de pequeñez individual y riesgo. La huida y la indecisión son algo insano. Cuando un viajero sube por primera vez a un avión siente miedo.
Pero no por eso renunciará a la aventura de volar. Además, él sabe que el avión es el medio más rápido (quizá el único posible) para llevarlo al lugar donde tiene que ir.
¿Cómo puedo saber si tengo o no vocación?
SE TRATA DE AMOR
Juntos contra la Xenofobia y los Prejuicios #RedMigrantesConDerechos
La Red Migrantes con Derechos lanza esta iniciativa que pretende ayudar a frenar los diferentes discursos de rechazo hacia las personas migradas y refugiadas en nuestro país. Vemos con preocupación el aumento de este tipo de discursos destructivos sobre todo en las redes sociales y aunque en España el rechazo hacia las personas de origen migrado no es muy fuerte, si se han evidenciado algunas actitudes en barrios con alta diversidad cultural y religiosa que encienden las alarmas.
El aporte de la Red McD quiere servir de apoyo a estas campañas y promover en redes sociales una serie de mensajes que ofrezcan una mirada fresca y positiva de las migraciones, al mismo tiempo que desmienta aque- llas falsas noticias que tanto daño causan.
Enlaces:
https://migrantesconderechos.org/yo-no-soy-racista-eso-es-todo/
Guía Pedagógica para grupos y/o comunidades:
https://migrantesconderechos.org/wp-content/uploads/2021/03/Guia-pedagogica.pdf
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