E
l camino hacia el concepto de disfun-ción eréctil ha sido largo pero, en realidad, no ha hecho más que empezar. Las definiciones siempre resultan de gran utilidad pero no es menos cierto que el paso del tiempo las va modificando a la luz de los nuevos descubri-mientos científicos y al amparo de la evolución social. Hoy por hoy, se entiende como disfun-ción eréctil la incapacidad persistente para lo-grar o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria. A partir de aquí se abre un amplio abanico de matices in-terpretativos según lo que se entienda por erección suficiente y por relación sexual satis-factoria. A pesar de que esta aparente vague-dad nacida de la propia definición pueda pare-cer descorazonadora, no es menos cierto que ha supuesto un avance en el abordaje del pro-blema. Especialmente por la eliminación de las connotaciones peyorativas contenidas en la denominación de impotencia, anteriormente empleada para designar los problemas de erección. El término impotencia contenía una carga adicional para la susceptibilidad del pa-ciente, al suponer una falta de poder sexual y de virilidad, una carga inexistente en otras pa-tologías con denominaciones neutras. Por for-tuna, se trata de un término que ha sido des-terrado del vocabulario médico especializado.El nuevo concepto de disfunción eréctil (DE) tiene dos grandes ventajas para el paciente: • Le permite afrontar su problema de forma
más abierta, sin menoscabar su autoestima. • Evita su culpabilización.
Este nuevo marco conceptual ha contri-buido a una multiplicación de las consultas sobre el tema, aunque la mayoría de los casos permanecen aún ocultos, sin detectar y sin diagnosticar.
Disfunción sexual
La erección, como veremos, es un fenóme-no muy complejo en el que intervienen numero-sos factores: es el resultado de una compleja interacción de eventos neurológicos, psicológi-cos y vasculares sobre las estructuras que for-man el pene. El conocimiento de estos mecanis-mos subyacentes, con ser esencial para su com-prensión, no resulta suficiente. Debe contextuali-zarse en una relación sexual concreta teniendo en cuenta todas las fases de la satisfacción se-xual tanto del varón (deseo, excitación, erección, eyaculación, orgasmo) como de su pareja. La disfunción puede afectar por separado a cada una de las fases (Tabla 1) aunque pueden darse combinaciones muy diversas: eyaculación sin erección, eyaculación sin orgasmo…
Disfunción eréctil y farmacia
comunitaria (II): nuevos conceptos
en disfunción eréctil
Joan R. Lladós
Para completar la contextualización del problema y su solución es fundamental tener en cuenta a la pareja (1). De ello nace la ne-cesidad de incorporar el consejo sexual, orientado hacia unas relaciones sexuales más flexibles y más amplias, dirigidas en primer término hacia ámbitos sensitivos y corporales no genitales: la relación no puede basarse en la búsqueda exclusiva del orgasmo. La pareja del paciente deberá conocer el problema e intervenir para formar parte de la solución. Ambos deben comprender que el problema no se deriva necesariamente de un conflicto afectivo entre ellos y que puede resolverse si a ambos les une una misma intencionalidad. La incomprensión por parte de la pareja puede conducir fácilmente al paciente hacia un progresivo aislamiento. La actitud de la pareja puede actuar como factor predispo-nente, precipitante o mantenedor de la dis-función eréctil. La pareja va a responder ante la DE de distintas formas dependiendo, entre otras variables, de su propia respuesta sexual. Así tenemos:
• Parejas con buen nivel de satisfacción se-xual: suelen tener una conducta demandan-te, presionando para que el varón busque alguna solución al problema.
• Parejas con sexualidad poco activa pero sin disfunción sexual: suelen evitar la sexuali-dad y tratan de convencerse a sí mismas de la poca importancia que tiene el sexo en sus vidas.
• Parejas que presentan alguna disfunción se-xual (anorgasmia, deseo sese-xual inhibido, etc.) suelen reaccionar de dos formas:
•Animando al paciente con DE, quitando importancia al asunto y mostrándose com-prensiva.
•Culpando a su pareja de su propia
disfun-ción, por ejemplo, diciendo que su DE
tiene la culpa de que ella sea anorgásmica. Es necesario, por tanto, combinar el tra-tamiento farmacológico con una buena eva-luación psico-social (2).
Los estudios epidemiológicos han demos-trado que la depresión afectiva, la pérdida de la autoestima y otros factores de estrés psico-social intervienen en la etiología de la disfun-ción eréctil. En base a los recientes hallazgos en investigación clínica se ha propuesto un nuevo concepto para disfunción psicógena de la erección. El desconocimiento de las causas orgánicas o su posible carácter dudoso no exi-men de su investigación y, para su confirma-ción, se tendrán en cuenta los elementos etio-lógicos de naturaleza exclusivamente psico-so-cial. No deberá olvidarse la frecuente coexis-tencia de otros trastornos sexuales, especial-mente la disminución del deseo sexual. Los principales factores psico-sociales que presen-tan una asociación estadísticamente significati-va con la disfunción eréctil son:
• Sintomatología depresiva (relatada por el paciente).
• Actitudes pesimistas. • Visión negativa de la vida.
Tabla 1 Disfunciones sexuales
FASE AFECTADA Eyaculacion Orgasmo Deseo sexual Erección DISFUNCIÓN SEXUAL Eyaculación dolorosa Disfunción eyaculatoria Eyaculación sin orgasmo Retraso eyaculatorio Inhibición eyaculatoria Eyaculación retrógrada Eyaculación espontánea Disfunción orgásmica Retraso orgásmico Inhibición orgásmica Aumento deseo sexual Disminución deseo sexual Disfunción eréctil Priapismo
También los factores socioeconómicos se asocian a una mayor incidencia de disfunción eréctil, muy especialmente la reducción de los ingresos familiares en los últimos 5 años. En realidad, los determinantes psicosociales de la disfunción eréctil pueden ser inmedia-tos o retardados (Tabla 2), generalizados o si-tuacionales.
Los estados de ansiedad son una de las principales causas de la disfunción eréctil psi-cógena (3). Al estado de ansiedad correspon-de un papel correspon-de espectador en el que la aten-ción del individuo se centra preferentemente en la actividad sexual y se aleja de la estimula-ción erótica. Según su papel en la génesis de la disfunción, los factores psicológicos pueden ser:
Predisponentes: educación moral restrictiva,
formación sexual inadecuada, experiencias se-xuales traumáticas, trastorno de la personali-dad, miedo a provocar un embarazo, etc.
Precipitantes: disfunción sexual previa,
pro-blemas en la relación de pareja, infidelidad, disfunción sexual en la pareja, edad, depresión y ansiedad, estrés, aborto, momentos puntua-les (episodios de cansancio, ansiedad o depre-sión), etc.
Mantenedores: ansiedad ante la interacción
sexual, anticipación de fallo o fracaso, senti-mientos de culpa, falta de atracción entre los miembros de la pareja, miedo a la intimidad, escaso tiempo dedicado al galanteo,
trastor-nos mentales (depresión, alcoholismo, ansie-dad), etc.
Los factores psíquicos pueden actuar de forma aislada o conjuntamente con las causas orgánicas. Los elementos psicógenos se hallan siempre presentes, aún cuando no constituyan el factor desencadenante. Si, en cambio, el factor desencadenante es un problema mera-mente orgánico, invariablemera-mente se produce un cierto grado de ansiedad. No controlar esta ansiedad asociada puede complicar seriamente el cuadro clínico y agravarlo hasta evolucionar a una aparente disfunción eréctil completa.
A pesar de las dificultades metodológicas para evaluar el papel que los hábitos de vida desempeñan en la disfunción eréctil existe un cierto acuerdo en considerar que la obesidad y la falta de ejercicio físico son siempre un fac-tor de riesgo para varones que padecen otras enfermedades como diabetes o hipertensión. La obesidad es también un factor de riesgo en varones que no presentan ninguna afección cardiovascular evidente. Incluso un sobrepeso (IMC > 28) puede ser un factor de riesgo para muchos varones. Tabaquismo y consumo exce-sivo de alcohol son hábitos de vida asociados frecuentemente con la aparición de disfunción eréctil, aunque no sin discusión, pues no todos los estudios les atribuyen la misma im-portancia como factor de riesgo independiente (4).
El farmacéutico comunitario puede inda-gar si la etiología tiene una base orgánica o psicológica:
• Si ha aparecido progresiva o bruscamente: la DE de causa orgánica suele aparecer pro-gresivamente y la de causa psicológica brus-camente
• Si ocurre siempre o sólo en algunas situa-ciones: la DE de causa orgánica suele darse siempre y la de causa psicológica sólo en al-Tabla 2 Determinantes psicosociales inmediatos y remotos de la
disfunción eréctil
INMEDIATOS
Ansiedad Miedo al fracaso
Falta de estímulos
Conflictos de relación social
REMOTOS
Traumas sexuales en la infancia Problemas de identidad u orientación sexual (no resueltos)
Problemas de pareja Problemas con los padres Tabúes religiosos Tabúes culturales
gunas situaciones, siendo su curso variable • Erecciones extra-coitales (erecciones
noctur-nas, o con la masturbación, o con la esti-mulación visual): si la base de la DE es or-gánica, no hay erecciones extracoitales, y sí las hay si la base es psicológica
• Cuando existen factores psico-sexuales pre-vios a la aparición de DE apunta hacia un origen psicológico. Los métodos terapéuti-cos de la disfunción eréctil psicógena inclu-yen:
•Alivio de la ansiedad. •Técnicas de sensibilización.
•Técnicas de estimulación.
•Asesoramiento sexual de ambos miembros de la pareja.
•Tratamiento farmacológico con inhibidores de la PDE-5.
Según la mayoría de expertos, solamente un 30% de los casos son de origen exclusiva-mente psicógeno, mientras que el restante 70% se debe a causas orgánicas, la mayoría de las veces de carácter vascular.
Mecanismos micro, consecuencias
macro
El mecanismo micro
Los conocimientos sobre la biología mole-cular de la erección avanzan muy rápidamen-te. Uno de los recientes hallazgos que ha ad-quirido mayor importancia es el descubrimien-to de la vía del óxido nítrico (NO): no sola-mente ha permitido comprender la intumes-cencia peneana a nivel molecular, sino que ha proporcionado soluciones farmacológicas de gran efectividad, incluso en casos de naturale-za psicógena. Tal y como se muestra en el corte transversal (Figura 1), el cuerpo del pene contiene tres estructuras cilíndricas de tejido.
La masa ventral (o anterior) es el cuerpo esponjoso que rodea a la uretra y la mantiene abierta durante la erección. Las dos masas dorsales (o posteriores) son los cuerpos caver-nosos. Los tres cilindros mencionados están formados por un tejido trabecular, que está formado por una red de tejido fibroelástico y músculo liso.
• Dentro del tejido trabecular se encuentran numerosos espacios huecos que se interco-nectan entre sí, conocidos como espacios lacunares (o trabeculares) que están tapiza-dos por el endotelio vascular. Durante la erección, estos espacios se llenan de sangre y se expanden.
• Rodeando a cada uno de estos tres cilin-dros, se encuentra una capa fibroelástica llamada túnica albugínea.
• El músculo liso que rodea las arterias helici-nas normalmente está contraído, permitien-do la entrada de muy poca sangre dentro de ellas. Cuando ocurre una erección, este músculo liso se relaja, permitiendo la entra-da de sangre y causando la tumescencia.
El aporte de sangre al pene llega a través de las arterias cavernosas, que irrigan los cuerpos cavernosos a través de múltiples arte-rias helicinas. La sangre es drenada por la
vena profunda del pene, localizada en la
tú-nica albugínea. El tejido de los cuerpos caver-nosos está formado por espacios vasculares o lacunares, los senos cavernosos.
Figura 1. Anatomía del pene
ANATOMÍA-FISIOLOGÍA DE LA ERECCIÓN: VASCULARIZACIÓN DEL PENE
Cuando tiene lugar un estímulo sexual, se desencadena una reacción nerviosa y vascular que da lugar a aumento del flujo de sangre a los cuerpos cavernosos. Se relaja el músculo liso de los cuerpos cavernosos y los senos ca-vernosos se dilatan y se llenan de sangre (5). Tiene lugar la erección. Los senos cavernosos, al distenderse, comprimen la túnica albugínea y las venas que la recorren, reduciendo el re-torno venoso (mecanismo veno-oclusivo), lo que contribuye al mantenimiento de la erec-ción. Durante la detumescencia se contrae el músculo liso cavernoso y se produce el vacia-miento de los senos cavernosos: el pene vuel-ve a su estado fláccido (Figura 2).
El sistema nervioso también interviene en el mecanismo de la erección y puede hacerlo por diferentes vías nerviosas: refleja y central. 1) Por estímulo sensitivo en la zona genital
(por ejemplo, estímulos manuales o roces en el pene o testículos): el impulso nervioso recibido desde el pene llega a un centro en la médula espinal (a nivel de los segmentos sacros S2-S4, centro parasimpático) y a tra-vés de un arco reflejo vuelve hacia el pene provocando una erección refleja.
2) La erección del pene, sin embargo, puede
iniciarse por otra vía (erección central) desencadenada a través de estímulos perci-bidos o generados a nivel cerebral (por ejemplo estímulos visuales, táctiles, oloro-sos, fantasías sexuales). Estos estímulos son enviados a la médula espinal, y desde aquí, al pene, provocando así una erección.
La comprensión de estos mecanismos ha permitido reconsiderar la importancia de las erecciones nocturnas (Tumescencia Peneana Nocturna, TPN), tradicionalmente banalizadas. Son provocadas por mensajes enviados desde el SNC hacia el plexo sacro, dando lugar a tres o más episodios cada noche, con una dura-ción aproximada de unos 100 minutos y con unos niveles bajos de oxígeno en estos tejidos durante el período de flaccidez. Aunque no se conoce el mecanismo exacto se cree que se trata de un sistema de equilibrio entre múscu-lo liso y tejido conectivo. Así, cuando hay nive-les bajos de oxígeno, se estimula la síntesis de colágeno a expensas del tejido muscular liso. Cuando hay niveles altos de oxígeno, se inhibe la síntesis de colágeno. En definitiva, la TPN mantiene las células del músculo liso necesa-rias para la función eréctil y ayuda a estimular la formación de NO gracias a que aumenta el nivel de oxígeno.
El mecanismo fisiológico responsable de la erección del pene implica la liberación de óxido nítrico (NO) en las terminaciones nervio-sas y el endotelio de los cuerpos cavernosos durante la estimulación sexual. El NO activa la enzima guanilatociclasa, lo que produce un aumento de los niveles de guanosín monofos-fato cíclico (GMPc), que da lugar a una relaja-ción del músculo liso en los cuerpos caverno-sos del pene. La fosfodiesterasa tipo 5 (PDE-5) de los cuerpos cavernosos degrada el GMPc. El tratamiento de la DE con inhibidores de la PDE-5 se basa en una inhibición potente y
se-Figura 2. Cambios vasculares durante la erección.
ANATOMÍA-FISIOLOGÍA DE LA ERECCIÓN: CAMBIOS VASCULARES
Corte Transversal (Cuando el pene está flácido)
Corte Transversal (durante la erección)
lectiva de la PDE-5 específica de GMPc de los cuerpos cavernosos, que conduce a un au-mento del GMPc, lo que potencia el efecto re-lajante del NO en este tejido.
Desde el punto de vista bioquímico la vía del NO es fundamental. El oxido nítrico inicia una secuencia de procesos que tienen como consecuencia final la reducción en la cantidad de iones de calcio (Ca 2+) disponible en las células musculares, lo que provoca la relaja-ción del músculo liso.
Los pasos son los siguientes:
1. El óxido nítrico producido por los sistemas colinérgico y NANC entra en las células musculares lisas.
2. En el interior de las células musculares lisas el ON estimula la actividad de la enzima guanilato ciclasa (GC).
3. La GC produce GMPc a partir de GTP. 4. Se produce un aumento de los niveles de
GMPc en el interior de la célula muscular lisa.
5. Los elevados niveles de GMPc en el interior de la célula estimulan la apertura de los ca-nales de calcio (Ca).
6. La apertura de los canales de Ca hace que éste entre en las áreas de almacenamiento (retículo sarcoplásmico).
7. No hay Ca disponible para la formación de puentes cruzados, necesarios para la con-tracción de las fibras musculares.
Consecuencias macro
No cabe duda de que conocer el número de varones afectados es una tarea difícil, espe-cialmente en aquellas fases iniciales en las que se ven afectados el grado de rigidez o la dura-ción de la erecdura-ción. Aunque existen otros es-tudios más recientes, las principales referencias epidemiológicas son el MMAS (Massachussets
Male Aging Study) (6) y el EDEM (Epidemiolo-gía de la Disfunción Eréctil Masculina) (7). En una de las preguntas clave el paciente debe adscribirse a uno de los siguientes grupos: • Sin problemas de erección.
• Con una mínima capacidad de erección. • Con una moderada capacidad de erección. • Con una severa/completa//incapacidad de
erección.
Las respuestas proporcionan un índice de prevalencia del 12,1% (mínima 5,2%; modera-da 5%; severa 1,9%), cifra que aumenta hasta el 19% (mínima 16,3%; moderada 2,1%; se-vera 0,6%) al valorar la disfunción eréctil me-diante uno de los cuestionarios (Tabla 3) em-pleados por los especialistas, el IIEF (Internatio-nal Index of Erectile Function). Su manejo (8), aunque sencillo, resulta un tanto prolijo para su aplicación en la farmacia comunitaria, ya que consta de 16 preguntas. Mucho más fácil resulta la aplicación del cuestionario SHIM (Se-xual Health Inventory for Men) que es una sim-plificación del anterior (IIEF-5) y que contiene solamente 5 preguntas (9).
El empleo del cuestionario SHIM (Tabla 4) puede ser muy útil al farmacéutico comunita-rio tanto para detectar casos ocultos a partir de la presencia de determinados factores de riesgo como para evaluar la respuesta al trata-miento. La detección de casos mediante este Tabla 3 Cuestionarios para evaluar la función sexual
CUESTIONARIOS AUTOADMINISTRADOS PARA LA EVALUACIÓN DE LA DE
• IIEF (INDICE INTERNACIONAL DE LA FUNCIÓN ERÉCTL
• SHIM (IIEF-5)
• EDITS (ERECTILE DYSFUNCTION INVENTORY TREATMENT SATISFACTION)
• BSFI (BRIEF SEXUAL FUNCTION INVENTORY)
• ED IMPACT SCALE
• DE INTENSITY SCALE
• SQUED (SHORT DIAGNOSTIC QUESTIONNAIRE FOR ERECTILE DISFUNCTION)
cuestionario puede adquirir una especial rele-vancia clínica, habida cuenta que la DE es un importante factor de riesgo para otras patolo-gías orgánicas de mayor entidad clínica. Cier-tos problemas coronarios y la disfunción eréctil comparten disfunción endotelial. Tanto es así que diferentes estudios fisiológicos han corro-borado experimentalmente la existencia de problemas de vasodilatación en arterias impor-tantes en pacientes con disfunción eréctil en los que no se había producido ningún evento cardiovascular. Los datos epidemiológicos pa-recen corroborar dicha hipótesis ya que algu-nos trabajos han demostrado que un 64% de los pacientes con DE sufrió más adelante un infarto de miocardio. Se ha demostrado, ade-más, que un 57% de los pacientes sometidos a cirugía coronaria tenía antecedentes de DE. Todos los trabajos coinciden en afirmar que la DE es un marcador precoz de las enfermeda-des vasculares (10). Si tenemos en cuenta que se considera que en España existen 2 millones varones con DE, su detección precoz es un elemento de prevención de primera magnitud, ya que en el 80% de los casos de DE intervie-ne una causa vascular. Ciertos procesos, como la arteriosclerosis, pueden no dar síntomas ini-ciales, hasta que los órganos a los que irrigan las arterias afectadas estén lo suficientemente dañados como para empezar a funcionar mal. La arteriosclerosis evoluciona de manera silen-te y puede debutar bruscamensilen-te y con cua-dros graves (como por ejemplo una cardiopa-tía isquémica o un accidente vascular cere-bral). La DE suele ser un síntoma mucho más precoz. Las características de los síntomas y las del propio paciente, nos orientarán a sospe-char la existencia de una causa orgánica de base (vascular, neurológica, etc.) que origine o empeore la DE. En estos casos deberemos hacer todavía más hincapié en la importancia
que tiene visitar al médico en cuanto aparez-can síntomas de DE para descartar patologías importantes.
Malas compañías
La presencia de enfermedades cardiovas-culares, como hipertensión o hipercolesterole-mia) que acompañan a la DE se basa en datos incontrovertibles. De la misma forma existen datos sobre el hecho de que la DE se ve acompañada de otras co-morbilidades: • Síndrome metabólico y diabetes mellitus
(11).
• Síntomas del tracto urinario inferior (LUTS) (12).
• Depresión (13).
• Factores relacionados con hábitos de vida: obesidad, sedentarismo, tabaquismo (14).
La investigación, por parte del farmacéu-tico comunitario, de estos factores, especial-mente los de naturaleza cardiovascular, puede ser de gran utilidad clínica, habida cuenta de la relación existente la DE y diabetes mellitus y cardiopatías e hipertensión arterial. Por este motivo suele considerarse que la DE es un anuncio anticipado de una cardiopatía isqué-mica. Ello se debe a que los mecanismos que subyacen en la DE y en los diferentes procesos acompañantes son los mismos, muy caracterís-ticos de los problemas vasculares. La interven-ción del farmacéutico comunitario debería in-cidir sobre la educación del paciente, tratando de modificar aquellos hábitos que puedan re-sultar nocivos, incluso aunque no se haya de-tectado ningún problema de salud.
Los síntomas del tracto urinario inferior (LUTS) y la hipertrofia benigna de próstata (HBP) también acompañan con frecuencia a la DE. Un reconocido estudio cifra la prevalencia de LUTS en varones con DE en un 72% frente
a una prevalencia del 38% en varones que no sufrían DE. Se afirma incluso que las LUTS per-miten formular un pronóstico independiente de la DE con mayor seguridad que la edad, la
diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la cirugía pélvica. Esta misma afirmación se man-tiene en otros trabajos.
También la depresión se ha venido aso-En los últimos 6 meses:
1 2 3 4 5
Muy baja Baja Moderada Alta Muy alta
1. ¿Cómo clasificaría su confianza en poder conseguir y mantener una erección?
2. Cuando tuvo erecciones con la estimulación sexual, ¿con qué frecuencia sus erecciones fueron suficientemente rígidas para la penetración? Sin actividad sexual 0 Casi nunca/ nunca 1 Pocas veces (menos de la mitad de las veces) 2 A veces (aproximada-mente la mitad de las veces) 3 La mayoría de las veces (mucho más de la mitad de las veces) 4 Casi siempre/ siempre 5 3. Durante el acto sexual, ¿con
qué frecuencia fue capaz de mantener la erección después de haber penetrado a su pareja? No intentó el acto sexual 0 Casi nunca/ nunca 1 Pocas veces (menos de la mitad de las veces) 2 A veces (aproximada-mente la mitad de las veces) 3 La mayoría de las veces (mucho más de la mitad de las veces) 4 Casi siempre/ siempre 5 4. Durante el acto sexual, ¿qué
grado de dificultad tuvo para mantener la erección hasta el final del acto sexual?
No intentó el acto sexual 0 Extremada-mente difícil 1 Muy difícil 2 Difícil 3 Ligeramente difícil 4 No difícil 5 5. Cuando intentó el acto sexual,
¿con qué frecuencia fue satisfactorio para usted?
Si la puntuación es menor o igual de 21, usted está mostrando signos de disfunción eréctil. Su médico puede mostrarle varias alternativas de tratamiento que pueden mejorar su situación.
PUNTUACIÓN No intentó el acto sexual 0 Casi nunca/ nunca 1 Pocas veces (menos de la mitad de las veces) 2 A veces (aproximada-mente la mitad de las veces) 3 La mayoría de las veces (mucho más de la mitad de las veces) 4 Casi siempre/ siempre 5 Tabla 4 Cuestionario SHIM o IIEF-5
NOMBRE DEL PACIENTE FECHA DE EVALUACIÓN Instrucciones para el paciente
La salud sexual es una parte importante del bienestar emocional y físico de un individuo. La disfunción eréctil es una condición médica muy común que afecta a la salud sexual. Afortunadamente, existen varias opciones terapéuticas para esta patología. Este cuestionario se confeccionó para ayudarle a usted y a su médico a identificar la disfunción eréctil, si éste fuera su caso. Si así fuese, su médico podrá aconsejarle el tratamiento más adecuado.
Cada pregunta tiene varias respuestas posibles. Marque con un círculo aquella que mejor describa su situación. Por favor, asegúrese que escoge una única respuesta para cada pregunta.
ciando con la aparición de una DE, aunque no siempre esté clara una relación causa-efecto. La prevalencia de la depresión alcanza el doble en varones con DE (23%) que en varones sin DE (12%). El tratamiento de varones deprimi-dos con inhibidores de la PDE-5 puede ser de gran utilidad, consiguiendo importantes mejo-rías en el estado de ánimo y la depresión. Tal vez ello sugiere que la DE puede ser un cierto factor de riesgo para sufrir depresión.
A pesar de todo, el mensaje del farma-céutico comunitario debe centrarse en los as-pectos positivos relacionados con la disfunción eréctil, afirmando que es un problema fre-cuente, que afecta a muchos varones, que existen tratamientos para todos los tipos de disfunción eréctil, que se puede tener una vida sexual satisfactoria, aunque la erección no sea perfecta y que muchos varones con este pro-blema ya han encontrado ayuda.
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