¿QUÉ ES VIOLENCIA FAMILIAR?
Violencia familiar es el resultado de un desequilibrio de poder, cuyo propósito es asustar, intimidar y lograr control. La violencia familiar puede traducirse en daño físico, sexual, emocional, económico o espiritual. A menudo se observa que los abusadores repiten el ciclo de comportamiento violento, cada vez con más intensidad. Allí donde existe violencia familiar, el ambiente del hogar en cual viven los niños se describe con frecuencia como “tóxico” en el cual generalmente el bienestar y desarrollo están seriamente en juego.*
En cualquier familia puede desencadenarse la violencia familiar, y no existe únicamente en las relaciones entre hombres y mujeres. También se observa en las relaciones entre lesbianas y homosexuales, y en hogares en los cuales las familias viven con otros parientes cercanos. En las relaciones heterosexuales, los hombres no son los únicos autores. No obstante, en términos estadísticos, es más probable que las mujeres sean víctimas de violencia familiar y es probable que el autor sea su pareja masculina. Por lo tanto, se hace referencia a la pareja que está siendo víctima de abuso a lo largo de este Paquete de Información empleando términos femeninos y se alude al abusador usando términos masculinos.
Los términos “estar en presencia de” o “exposición a” violencia familiar se refieren a las diversas maneras en las cuales los niños se ven expuestos a violencia familiar: viendo y/o escuchando la violencia directamente; siendo utilizado como un títere por el autor del delito; y/o sufriendo las repercusiones físicas, emocionales y psicológicas de la violencia (por ejemplo, un miembro de la familia a quien se le hiere físicamente, protección infantil y/o intervención de la policía).
La investigación indica que entre un 11 y un 23 por ciento de todos los niños canadienses es testigo de algún grado de violencia en contra de su madre en el hogar – se estima que 2 de cada 6 niños en una sala de clases ha sido testigo de alguna forma de abuso contra la mujer en el hogar en el transcurso del año recién pasado.*
Los niños que han presenciado cómo abusan de sus madres a menudo sufren el mismo tipo de problemas emocionales y de comportamiento que sufren los niños que han sido víctimas de abuso ellos mismos.* Entre éstos cabe mencionar los síntomas de trastorno de apego, trastorno por estrés postraumático, baja autoestima y capacidad para relacionarse socialmente, comportamiento agresivo, problemas de conducta, ansiedad y depresión.
La investigación demuestra un grado importante de traslapo entre el maltrato infantil y la violencia familiar. Ello sugiere que cuando se sospecha o se detecta alguna forma de abuso, el personal debería ver si hay alguna concordancia con los posibles indicadores de otros tipos de abuso que ocurren dentro de la misma familia. (Véase el Paquete de Información Nº 4, Posibles Indicadores de Abuso
Infantil y de Exposición a Violencia Familiar.)
*Fuente: Sudermann, M. & Jaffe, P. Manual para Prestadores de Servicios Sociales y de Salud y Educa-
QUÉ HACER Y QUÉ EVITAR CUANDO SE REVELA
LA EXISTENCIA DE VIOLENCIA FAMILIAR
Si una mujer revela que hay violencia familiar, sus inquietudes, temores, preocupaciones y situación jamás deben minimizarse o dejarse de tomar en serio. A menudo, su decisión de hablarle a alguien al respecto refleja su intención de considerar la posibilidad de cambiar su situación. La reacción de la persona a quien le revele el hecho repercute de manera significativa en su capacidad para tomar medidas positivas para terminar con el abuso, o para reafirmar su culpabilidad, aislamiento, sentimientos de impotencia y pérdida de toda esperanza. Si una mujer revela una situación de violencia familiar, tenga presente lo siguiente cuando responda a lo que ella le revele.
Controle sus Emociones
Si una mujer le está llamando por teléfono, verifique cuán seguro es para ella el hecho de estar hablando.
Trate de mantener la calma y relajarse, sin importar lo que ella le esté diciendo – ella necesita sentir que usted es capaz de ayudarla.
Dé validez a sus sentimientos y experiencias – jamás reste importancia a la forma en que ella ha sido tratada – transmítale el mensaje de que usted piensa que el abuso es preocupante.
No diga cosas negativas acerca de su pareja – aun cuando la haya maltratado, es posible que aún se tengan cariño el uno por el otro. No se enfrente al abusador.
Si da la impresión de que la está juzgando y ella decide quedarse con su pareja, es probable que sienta que no puede volver a llamarle para pedirle ayuda y apoyo nuevamente. No juzgue su incapacidad para tomar medidas inmediatamente.
Ofrezca una Perspectiva Respetuosa
Reafirme el hecho de que la violencia intrafamiliar/familiar (“abuso contra la mujer”) es un delito.
Preséntele Alternativas
Insístale que es conveniente que busque tratamiento médico si es que ella (o sus hijos) hubieran sufrido alguna lesión.
Reflexione junto con ella acerca de las alternativas que se le ofrecen y sobre algún medio formal o informal a través del cual podría recibir ayuda, pero recuerde que sólo ella puede decidir lo que es bueno para ella, considerando lo que le haga sentirse segura.
Hágale saber que le preocupa su seguridad y la de sus hijos. Ayúdela a preparar un plan de medidas de protección que tenga en cuenta tanto la posibilidad de quedarse como la de irse. Indíquele los nombres y números de servicios locales especializados en diseñar programas de protección de personas (por ejemplo, refugios locales para mujeres, líneas para casos de crisis, la policía y agencia de protección infantil. Asegúrese de que entienda y sepa cómo llamar al 911.
Infórmele que hay servicios disponibles (incluidas las opciones legales) para proteger y ayudar a las familias – no se logra poner término al abuso sin que medie una intervención de fuera. Pregúntele si desea que intervenga la policía. (Esté consciente del hecho que las mujeres inmigrantes o refugiadas que han sido víctimas de abuso pueden haber tenido una experiencia cruel y opresiva con la policía, y que por lo tanto pueden tenerle miedo.)
No dé consejos ni trate de tomar decisiones por ella, aun cuando piense que su consejo es sensato (por ejemplo, “Creo que usted debería…” o “Si yo estuviera en su lugar…”).
Pregúntele qué le gustaría que ocurriera, cuáles son sus mayores preocupaciones ahora, y cómo podría usted ayudarla.
No la abrume con demasiada información – es posible que tenga que avanzar paso a paso hasta tomar control de la situación (por ejemplo, haciendo una lista de las personas a quienes podría llamar para solicitar ayuda).
CUÁNDO LLAMAR A UNA SOCIEDAD DE ASISTENCIA INFANTIL
EN CASO DE SOSPECHA DE VIOLENCIA FAMILIAR
En aquellos casos en que un niño o un adulto hubieren revelado que existe violencia familiar y/o abuso infantil, la persona que recibió los antecedentes reveladores del hecho tiene la obligación legal de ponerse en contacto con una agencia de protección infantil (véase los Paquetes de Información Nº 7 y Nº 8). En algunos casos, es posible que la revelación no apunte a un elemento definido, pero pueden haber surgido sospechas de abuso a raíz de la presencia de otros indicadores.
Si uno se ve enfrentado al hecho concreto, o sospecha de algunos de los siguientes indicadores de violencia familiar, será necesario llamar a una Sociedad de Asistencia Infantil para analizar la situación.
Un niño que ha sufrido un daño físico o casi ha resultado herido por uno de los miembros de la pareja, ya sea intencionalmente o “por casualidad” durante o después de un episodio de violencia.
Un niño que ha resultado herido “por casualidad” porque se encontraba justo en el paso de objetos lanzados durante un episodio de violencia, o que hubiera quedado lesionado de cualquier forma a raíz de la situación vivida (por ejemplo, que el niño se hubiera cortado el pie al pisar vidrios rotos).
Un niño que ha sufrido un daño físico al tratar de proteger a uno de sus hermanos o a otros miembros de la familia.
Un niño que cree que es responsable de haber precipitado el abuso o de detenerlo.
Un niño que ha sido amenazado con que se le hará daño físico o se le causará la muerte, o una pareja abusiva que dice que le hará daño a los hijos.
La pareja abusiva ha atacado o lanzado objetos a alguien que tenía al niño en sus brazos.
Un niño que muestra síntomas severos de trastorno emocional a raíz de haber estado expuesto a violencia familiar, o que está propenso a sufrir un daño emocional (por ejemplo, al obligársele a observar/escuchar el ataque; expresa temor por su propia seguridad y por la seguridad de otros miembros de la
La persona principal que está al cuidado requiere ser hospitalizada y no se hubiera hecho ningún arreglo adecuado para suplirla en sus labores de cuidado seguro y supervisión del/de los niño(s).
Al niño no se le satisfacen las necesidades básicas para su supervivencia, debido a que la pareja abusiva no permite a la otra el acceso a recursos financieros y/o le deja aislado(a).
Uno o ambos padres abusan de sustancias ilícitas o tienen problemas mentales que menoscaban su capacidad para cuidar adecuadamente a su(s) hijo(s).
Hay conciencia o se sospecha que el presunto abusador está en una situación que le permite tener acceso a otros niños.
El personal/cuidador no deberá intentar comprobar sus sospechas de abuso/violencia, ni tampoco será su responsabilidad ‘entrevistar’ a nadie para tal efecto. El personal/cuidador es responsable de denunciar cualquier sospecha de abuso infantil si es que estima que un niño ha sido víctima de abuso o corre el riesgo
de ser abusado – lo anterior involucraría a un niño que ha sido víctima de abuso
físico o emocional o que corre el riesgo de ser abusado como consecuencia de estar expuesto(a) a violencia familiar.
En caso de haber incertidumbre en el sentido de si los indicadores respaldan o no las sospechas de abuso infantil o violencia familiar y las exigencias de formular una denuncia, consulte con una Sociedad de Asistencia Infantil. Evite hablar con cualquier otra persona acerca de los pormenores de las sospechas hasta no haber hablado con una persona que trabaje en el área de protección infantil. Si lo hiciera, podría repercutir en forma negativa en la investigación o en los procedimientos ante los tribunales.
El personal/cuidador que presta servicios a familias en las cuales hay violencia familiar a menudo debe hacer un gran esfuerzo por encontrar la mejor forma de apoyar a los niños que están expuestos a violencia familiar, garantizando al mismo tiempo que sus madres también reciban apoyo. El esforzarse por conciliar las necesidades potencialmente contradictorias de los niños y las mujeres puede plantear desafíos para la mujer, el niño y el personal/cuidador que trabaja con la familia. Si se sospecha de violencia familiar o de abuso infantil y no se hace la denuncia, el/los niño(s) podría(n) correr un riesgo aún mayor. Aun cuando una mujer quiera proteger a sus hijos, podría ser que no esté en condiciones de garantizar su seguridad debido a la violencia que existe en su hogar.