Aversión al Riesgo y Respuesta Emocional Bajo el Encuadre
de Incremento de Precios
Juan Camilo Salcedo García
Director: William Jiménez Leal, PhD
Departamento de Psicología
Universidad de los Andes
Tabla de Contenidos
Resumen ... 3
1. Introducción ... 3
2. Marco Teórico ... 5
2.1. La aversión al riesgo en la maximización de utilidad esperada ... 5
2.2. El encuadren en la aversión al riesgo ... 7
2.3. Las emociones y la aversión al riesgo ... 9
2.4. Comportamiento de rebaño: modelos convencionales ... 11
2.5. Aversión al riesgo como resultado de la relación entre encuadre, emoción y comportamiento de rebaño ... 12
3. Abordaje y Diseño Experimental ... 14
3.1. Aproximación experimental ... 14
3.2. Prueba del efecto del encuadre sobre la aversión al riesgo ... 16
4. Primera Etapa ... 18
4.1. Participantes ... 18
4.2. Procedimiento ... 18
4.3. Resultados ... 19
4.4. Discusión ... 23
5. Segunda Etapa ... 24
5.1. Participantes ... 24
5.2. Procedimiento ... 25
5.3. Resultados ... 26
5.4. Discusión ... 29
6. Discusión General ... 31
7. Conclusiones ... 34
8. Consideraciones Éticas ... 37
9. Referencias ... 39
10. Anexos ... 43
10.1. Anexo 1 Datos aproximación experimental ... 43
10.2. Anexo 2 Probabilidades y pagos en las diez rondas ... 44
10.3. Anexo 3 Instrucciones y encuadres ... 45
10.4. Anexo 4 Preguntas de Respuesta Emocional Auto-reportada ... 47
Resumen
El propósito de esta tesis es evaluar el efecto que tiene la justificación para el incremento en los precios, vista como un encuadre, sobre la aversión al riesgo y la respuesta emocional de las personas. Por medio de dos experimentos encuentro que los participantes se tornan comparativamente menos aversos al riesgo y presentan una repuesta emocional comparativamente mayor cuando toman
decisiones secuenciales bajo el encuadre de justificación para el incremento en los precios lo cual es típico de una burbuja económica (i.e. el aumento en la demanda).
1. Introducción
Las causas de las burbujas económicas y los procesos que conllevan a su expansión son enigmáticos y presentan hoy en día un desafío para la teoría económica. No obstante, los efectos nocivos de cualquier burbuja especulativa en los ámbitos económico y social son evidentes. La característica prominente de las burbujas económicas más perniciosas es un crecimiento desenfrenado e irracional. Por lo tanto, no solo es relevante investigar los diferentes mecanismos que originan dichos fenómenos económicos, sino también es sumamente importante indagar sobre los procesos que contribuyen al crecimiento de los mismos. Mi investigación pretende esclarecer los factores que contribuyen al crecimiento irracional de las burbujas económicas desde una perspectiva psicosocial.
La esencia de una burbuja económica es un círculo vicioso de incrementos en los precios, que dan lugar a incrementos en el entusiasmo de los inversores, que a su vez dan lugar a incrementos en la demanda y por ende un nuevo incremento en los precios (Shiller, 2001). El enfoque econométrico que se le ha dado a las burbujas especulativas ha sido complementado recientemente por el estudio del papel que juega el comportamiento de las personas que participan e inflan dichas burbujas. Sin embargo, no se ha estudiado la manera en que influyen estos contextos económicos, una vez creados, sobre ese mismo comportamiento. La pregunta de investigación que pretendo responder es si el incremento en la demanda que conlleva al incremento en los precios, termina por influenciar sustancialmente a los inversores de tal manera que estos presenten una menor
aversión al riesgo en ese mismo contexto. Esta es la justificación para el incremento en los precios típica de una burbuja económica.
Este trabajo parte de la presentación de los conceptos del efecto del contexto y el encuadre sobre la toma de decisiones. Posteriormente, se toma en
consideración el efecto de las emociones sobre la toma de decisiones y sobre la aversión al riesgo. Finalmente, se incorpora la teoría alusiva al comportamiento de rebaño y toma de decisiones. Consecuentemente la investigación emplea
metodología experimental para atender dos interrogantes específicos de esta problemática general: (1) ¿Presentan menor aversión al riesgo las personas bajo una justificación de incremento en los precios por un aumento en la demanda que bajo circunstancias de inversión matemáticamente idénticas pero en donde la
justificación por el incremento en los precios no se debe al aumento en la demanda? (2) ¿Presentan las personas una mayor respuesta emocional cuando invierten bajo una justificación de incremento en los precios por un aumento en la demanda que cuando invierten en situaciones equivalentes con justificaciones por incremento en los precios diferentes?
El estudio se llevó a cabo en dos fases para atender a estos interrogantes. En la primera fase se evaluó la primera pregunta de investigación a través de internet. En la segunda fase del proyecto se valoraron los resultados de la primera fase y se sometió a prueba las segunda pregunta de investigación con el apoyo de instrumentos de medición fisiológica en el laboratorio.
La aproximación experimental usada para este estudio trae consigo ventajas de tipo logístico y metodológico en comparación con un estudio etnográfico pues resulta imposible predecir este tipo de fenómenos económicos y además son extremadamente difíciles de cuantificar tomando en cuenta variables de control pertinentes. Sin embargo cabe aclarar que la desventaja que acompaña este enfoque experimental son las limitaciones a la extrapolación que permitan afirmar validez externa de los resultados del proyecto. No obstante, la fortaleza del presente estudio, como el de la mayoría de aproximaciones experimentales en la economía conductual, radica en su capacidad para contribuir evidencia acerca de la forma general en la que las características individuales y las características situacionales influyen sobre el comportamiento económico (Camerer, 2011).
El objetivo de este proyecto de investigación es dar luces a un fenómeno económico de alto impacto social desde el punto de vista psicológico del individuo.
En primera instancia, el tipo de información que pretende obtener la investigación sirve para informar a las entidades públicas y organizaciones estatales que elaboran políticas públicas o ejercen influencia sobre las mismas. Lo anterior con el fin de guiar la creación o modificación de dichas políticas de tal forma que estas se ajusten de manera más adecuada a la realidad económica del país y logren disminuir los efectos perjudiciales de las burbujas especulativas. En segunda instancia los
resultados que arroje la investigación sirven como plataforma para que instituciones educativas y académicas realicen estudios adicionales con base en estos datos y amplíen el conocimiento sobre las burbujas económicas desde perspectivas multidisciplinarias.
A continuación se presenta el marco teórico sobre el cual reposa el proyecto. Posteriormente se plantea la metodología para abordar el problema, seguido del diseño experimental y los resultados obtenidos. Finalmente se presentarán las conclusiones y las consideraciones éticas.
2. Marco Teórico
2.1. La aversión al riesgo en la maximización de utilidad esperada
El riesgo es un concepto de indiscutible importancia ya que juega un papel crucial a la hora de maximizar nuestra utilidad cuando tomamos decisiones en el día a día. Ya sean de carácter social, profesional o financiero, las decisiones que
tomamos están dictaminadas en buena parte por la aversión al riesgo que sentimos frente a una situación determinada. Riesgo se entiende aquí como la probabilidad de perder algo de valor monetario en contraprestación a la probabilidad de ganar algo de valor monetario. Cuando se toman decisiones bajo riesgo, las
probabilidades correspondientes se encuentran claramente explicitas o son fáciles y rápidas de inferir para los sujetos que eligen. Comenzando con el trabajo
transcendental de Markowitz (1952) y luego con la Teoría de la Prospección de Kahneman y Tversky (1979), el fenómeno de aversión al riesgo ha sido estudiado ampliamente en el rango de las ganancias y se ha encontrado que el
comportamiento de aversión al riesgo se acomoda a las predicciones de la Teoría de la Prospección. La Teoría de la Prospección es una teoría de la economía conductual que describe la forma en que las personas escogen entre alternativas que involucran probabilidades que se saben (o que se pueden inferir rápida y
fácilmente). La forma cóncava de la curva de utilidad en el rango de ganancias descrita por dicha teoría, indica que las personas se tornan más aversas al riesgo a medida que aumentan las cantidades en juego (ver Figura 1). Esta creciente
aversión al riesgo a medida que aumentan las cantidades es intuitiva y aplica para todo tipo de decisiones. Es la razón por la cual la mayoría de personas preferirían gastar $100 en una lotería que tiene un 20% de probabilidad de ganar $1.000 y un 80% de probabilidad de obtener $0, que gastar $10.000 en una lotería con un 20% de probabilidad de ganar $100.000 y un 80% de probabilidad de obtener $0 a pesar de ser estadísticamente equivalentes. Adicionalmente, la característica cóncava de la curva de utilidad de la Teoría de la Prospección predice que dicha aversión al riesgo eventualmente se estabiliza y permanece neutral una vez se llega a una cantidad en juego determinada. Es decir que a partir de cierta cantidad de dinero las
Figura 1. El eje vertical indica el valor subjetivo (psicológico) y el eje horizontal indica el valor objetivo (monetario)
personas no se vuelven ni más ni menos aversas al riesgo. Este comportamiento descrito por la Teoría de la Prospección ha recibido sustento sólido en los ámbitos teórico (Rabin, 2000) y empírico (Binswanger, 1981; Kachelmeir & Shehata, 1992; Holt & Laury, 2002; Fehr-Duda et al., 2010 entre otros). De esta forma, la aversión al riesgo es un componente intrínseco de las preferencias de los individuos y un factor
primordial en la maximización de utilidad esperada mediante la toma de decisiones bajo riesgo en modelos descriptivos.
Sin embargo este efecto de creciente aversión al riesgo y eventual neutralidad a medida que aumentan las magnitudes parece ir en contra del
comportamiento observado durante burbujas económicas. En este caso, la creciente demanda, ya sea racional o irracional, por un activo determinado dispara los precios de dicho activo y desencadena en un círculo vicioso de retroalimentación positiva en el cual un número cada vez mayor de sujetos invierten en el activo a pesar del
incremento en el precio (Shiller, 2001). De hecho, en una revisión de más de setenta experimentos en los que se examina el comportamiento de inversores en mercados bursátiles bajo condiciones controladas en el laboratorio, Porter y Smith (2003) encuentran una fuerte tendencia a invertir de forma incremental en activos
sobrevalorados cuyo precio aumenta progresivamente y a la consecuente creación de grandes burbujas financieras aún cuando el valor fundamental de los activos es información pública. Esto apunta, desde el punto de vista del individuo, a una disminución en la aversión al riesgo a medida que aumentan las cantidades en juego (que nunca se estabiliza sino que se invierte por completo una vez la burbuja llega a su máxima expresión y explota), lo cual resulta paradójico dada la predicción del efecto opuesto sobre aversión al riesgo a medida que aumentan las magnitudes de la Teoría de la Prospección, y cuyo efecto ha sido comprobado en varios
estudios (Binswanger, 1981; Kachelmeir & Shehata, 1992; Holt & Laury, 2002; Fehr-Duda et al., 2010).
2.2. El encuadre en la aversión al riesgo
Otro de los trabajos de Tversky y Kahneman (1981) fue fundamental al poner en evidencia que el contexto o el encuadre de un problema puede influenciar las decisiones que se toman frente a éste. Aunque la aversión al riesgo descrita por la curva cóncava de utilidad en el rango de ganancias propuesta en la Teoría de la Prospección ha recibido un amplio soporte, la aversión al riesgo parece ser un concepto flexible y estructurado de tal forma que explica satisfactoriamente el comportamiento en diferentes circunstancias. De hecho hay evidencia de que en el entorno experimental, el encuadre con el que se presenta la información
(Greenberg, 2013) y el método con el que se obtienen los datos pertinentes al grado de aversión al riesgo de los participantes de un estudio tienen un efecto significativo
sobre el mismo (Beauchamp et al, 2012). Adicionalmente hay evidencia de que el contexto con el cual se presenta un problema en el que se debe tomar una decisión bajo riesgo puede afectar de manera sustancial la aversión al riesgo. De particular interés resulta el estudio de Hershey y Schoemaker (1980), en el cual un problema estadísticamente idéntico, con valores y probabilidades iguales fue presentado bajo un contexto tradicional de lotería a un grupo de participantes y bajo un contexto alternativo de compra de seguros a un segundo grupo de participantes. A pesar de ser equivalentes matemáticamente y de contener la misma información básica necesaria para tomar la decisión, el problema formulado bajo el contexto de compra de seguros llevó a un comportamiento significativamente más averso al riesgo. En otros dos estudios se confirma el efecto poderoso y sistemático del encuadre con el que se presentan opciones sobre decisiones financieras y el riesgo percibido de dichas opciones (Hershey et al., 1982; Johnson et al., 1993).
En su trabajo sobre preferencias endógenas, Bowles (1998) hace énfasis en el efecto que tienen los mercados, las situaciones y el encuadre sobre las
preferencias y por ende sobre el comportamiento de los individuos. Con base en un gran número de estudios de laboratorio y de campo, Bowles (1998) ofrece evidencia de la característica endógena de las preferencias, las cuales pueden llegar a diferir significativamente dependiendo del entorno y el contexto. Así mismo resulta de particular relevancia el esfuerzo por parte de Palacios-Huerta y Santos (2004) en el que establecen un modelo analítico a partir del marco teórico de las preferencias endógenas en el cual las actitudes sobre riesgo a nivel individual se construyen en función de la exposición al riesgo del mercado, qué tan incompleto es el mercado e incertidumbres no relacionadas a los mercados. Al adoptar la aversión al riesgo como un concepto endógeno, se puede llevar a cabo un estudio más exhaustivo para poder lograr una mejor comprensión de fenómenos que se no se pueden explicar mediante el supuesto de preferencias exógenas, tal y como afirman Palacios-Huerta y Santos: “Aunque se ha logrado un progreso sustancial en
economía al tomar las preferencias como constantes y asumir que son estables, hay muchas situaciones que no se pueden explicar sin abordar la endogeneidad
fundamental de los gustos.” (Palacios-Huerta & Santos, 2004, p.625). Esto sugiere que la situación y su contexto determinan en buena parte la aversión al riesgo de los individuos, lo cual tiene un efecto directo sobre las preferencias y decisiones de dichos individuos. Por lo tanto, en este modelo la aversión al riesgo es parcialmente
de carácter endógeno, es decir inducida por el entorno y no completamente exógena, constante y estable como se asume tradicionalmente en economía. A pesar de que el concepto de preferencias y gustos endógenos no ha sido adoptado plenamente en economía, esta cualidad de las preferencias, analizada
tradicionalmente por otras disciplinas de las ciencias sociales como la psicología, sociología y antropología parece ser tan ubicua que ha empezado a ser estudiada formalmente en el ámbito económico ya que ofrece una vía alterna para explicar las desviaciones de un modelo de actores racionales tal y como se observan
comúnmente en el mundo real.
No obstante, el mecanismo de acción mediante el cual el encuadre influye sobre la percepción de riesgo y consecuentemente sobre la toma de decisiones no es del todo claro. Una posibilidad se presenta en el modelo elaborado por
Loewenstein y Lerner (2003) en el que describen el efecto que las llamadas
influencias incidentales y en particular el afecto situacional tienen sobre la toma de decisiones. De acuerdo a este modelo, las influencias incidentales y aquellas
emociones inducidas por un contexto, encuadre o situación determinada ejercen un efecto sobre las decisiones y el comportamiento vía las emociones inmediatas. Las emociones pueden entonces llegar a jugar un rol fundamental en la toma de
decisiones bajo riesgo.
2.3. Las emociones y la aversión al riesgo
La teoría del riesgo como un fenómeno afectivo ha surgido recientemente como una alternativa para explicar comportamientos aparentemente irracionales desde el punto de vista tradicional en el estudio de toma de decisiones. La Teoría del Riesgo como Emoción (la cual no asume que el riesgo en sí es una emoción, sino que el comportamiento asociado al riesgo incluye componentes emocionales) (Loewenstein et al., 2001) sugiere por ejemplo, que las personas conciben y responden al riesgo desde una perspectiva racional al igual que desde una perspectiva afectiva. Incluso postula que cuando existe una disparidad entre la reacción racional y la emocional frente a situaciones de riesgo, son las emociones las que dictaminan el comportamiento. Específicamente hacen referencia a las llamadas emociones anticipatorias que se experimentan en el momento de tomar la decisión (a diferencia de las emociones anticipadas que el individuo asocia con las posibles consecuencias de la decisión). Lowenstein y colegas (2001) hacen hincapié
en emociones negativas tales como la ansiedad y el miedo, pero las emociones positivas, como la euforia que se siente al conducir por encima del límite de velocidad, o al esperar que caiga la bola de la ruleta (Schonberg et al., 2011) también pueden llegar a tener un efecto sustancial en la aversión al riesgo y se basan en modelos psicológicos como el de Figner y colegas (2009) en donde el
llamado need-for-arousal, una variable de motivación en situaciones de riesgo, es
influenciado tanto por la situación como por el individuo. De igual manera, el heurístico afectivo formulado por Slovic y colegas (2002) propone que las
reacciones de carácter afectivo y emocional proveen información sustancial a los individuos para tomar decisiones bajo riesgo. En particular, las impresiones afectivas positivas de los individuos con respecto a una opción parecen estar relacionadas no sólo con percepciones más bajas de riesgo sino también con percepciones más altas de beneficios (Slovic et al., 2004). De manera similar, Norbert Schwarz (2011) formula la Teoría de las Emociones como Información basado en un gran número de estudios. Esta teoría propone que las personas prestan atención a las emociones que surgen incidentalmente en una situación determinada y que las personas utilizan dichas emociones como insumo informativo para tomar decisiones respecto a esa situación. El marco parece indicar que en aquellas situaciones en las que las personas deben tomar decisiones bajo riesgo, la evaluación subjetiva de las opciones está guiada, al menos en una buena parte, por la respuesta emocional y afectiva a dicha situación. En muchos casos incluso por emociones que ocurren de forma incidental (Lerner et al., 2007; Schwarz, 2010).
En el caso particular de las burbujas, es posible que el encuadre inherente al contexto de este fenómeno económico logre una respuesta emocional determinada que a su vez informe las decisiones de los individuos que deciden invertir en dicha burbuja. En la literatura se ha especulado que factores emocionales tales como el nerviosismo y la euforia pueden inducir cambios en la demanda agregada de tal forma que esta no puede ser explicada utilizando un análisis económico tradicional por si sólo (Katona, 1951), que la llamada exuberancia irracional observada en mercados alcistas refleja una interacción entre las emociones de codicia y
esperanza (Loewenstein et al., 2001), y que la codicia, la esperanza y el miedo son emociones que juegan un papel tremendamente relevante para la toma de
decisiones financieras cuando se selecciona un portafolios de inversión (Shefrin, 2002). Concretamente, la explicación que se proporciona para una burbuja
económica (y que eventualmente se hace pública, ya sea a través de los medios, del voz a voz, o la inferencia a nivel individual) sobre el aumento en el precio del activo protagonista de la misma, se establece específicamente como el incremento en la demanda de dicho activo. Es decir que el aumento en el precio se justifica por el hecho de que un número cada vez mayor de personas se encuentren comprando ese activo, haciendo alusión directa al llamado comportamiento de rebaño.
2.4. Comportamiento de rebaño: modelos convencionales
El comportamiento de rebaño o comportamiento gregario es un fenómeno que consiste en que las personas deciden seguir a otras e imitar comportamientos grupales en vez de tomar decisiones de forma individual y atomística en base a su propia información privada (Baddeley, 2010). Dicho comportamiento de rebaño en los mercados financieros genera inestabilidad y episodios de especulación que se pueden transformar en burbujas (Baddeley, 2010). La concepción de
comportamiento de rebaño del economista John Maynard Keynes como una
respuesta de las personas a su propia ignorancia (i.e. la gente sigue al grupo porque piensan que el resto del grupo está mejor informado) involucra tres motivaciones potenciales para que un sujeto adopte dicho comportamiento: aprendizaje,
reputación e iteración (Keynes, 1930). En términos de aprendizaje, en la literatura se pueden encontrar modelos basados en actualización Bayesiana, en la cual las
personas revisan sus juicios probabilísticos de acuerdo a las acciones de otros, lo cual genera cascadas de información y comportamiento de rebaño (Schaferstein & Stein, 1990; Banerjee, 1992; Bikhchanani et al., 1992, Avery & Zemsky, 1998; Chamley, 2004). En términos de reputación, las personas optan por proteger su propia reputación al preferir errar igual que los demás en vez de arriesgarse a acertar individualmente (Keynes, 1930). Schaferstein y Stein (1990) evidencian este comportamiento en el caso de los administradores de fondos de inversión, quienes deben convencer a sus clientes actuales y potenciales que están invirtiendo
efectivamente y la única forma de hacer esto en el corto plazo radica en copiar el comportamiento financiero de sus pares en lugar de utilizar su propia información para tomar decisiones financieras acertadas, con el fin de proteger sus propias reputaciones. La iteración hace referencia al comportamiento de repetición que caracteriza la especulación financiera, en la que las personas no deciden invertir en un producto o bien determinado a un precio exorbitante porque piensan de forma
independiente que el costo refleja una valorización precisa del bien, sino porque piensan que las otras personas en el mercado sí lo valoran de esta manera
(Camerer & Weigelt, 1991; Camerer, 1997; Ho et al., 1998; Bhatt & Camerer, 2005) o porque anticipan que las demás personas actuarán de forma irracional con
respecto a dicho producto (Porter & Smith, 1995).
Estos modelos convencionales concuerdan con las categorías de
razonamiento definidas por Herbert Simon (1979) como racionalidad substantiva, en la que el comportamiento de rebaño es el resultado de un proceso racional
algorítmico (tal como se hace a través de la actualización Bayesiana) o racionalidad procesal, en la que el comportamiento de rebaño es el resultado de un proceso de deliberación apropiada por medio de heurísticos e intuición (tal como se hace a través de la iteración). El problema con estos modelos es que se tiende a encasillar el comportamiento de rebaño en términos de procesos cognitivos y a categorizarlo como racional o irracional. Crucialmente, este enfoque limita sustancialmente la influencia que pueden llegar a ejercer factores emocionales y contextuales sobre el comportamiento de rebaño y por ende restringe el poder explicativo de una u otra aproximación y abre la posibilidad de contemplar una interacción entre procesos racionales e irracionales que dan lugar al comportamiento de rebaño.
2.5. Aversión al riesgo como resultado de la relación entre encuadre, emoción y comportamiento de rebaño
Los experimentos de influencia social realizados por el pionero Solomon Asch (1956) han sido replicados en una gran variedad de ámbitos (Bond & Smith, 1996) y en general apuntan al hecho de que las personas tienden a seguir e imitar las
decisiones incorrectas de los demás en vez de tomar la decisión correcta inclusive cuando la información respecto a las opciones es clara y sin ambigüedades. Adicionalmente, Petty y Cacioppo (1984) proponen que las emociones de valencia positiva promueven procesamiento periférico de información (en comparación con procesamiento central típicamente inducido por emociones de valencia negativa) y que este tipo de procesamiento periférico hace que las personas presten menos atención al contenido y la calidad de un mensaje y le presten más atención a
factores externos tales como la fuente de la información. Consecuentemente, bajo la influencia de emociones de valencia positiva, la personas se ven persuadidas
argumentos débiles (e.g. otras personas están comprando ese producto). De forma complementaria, Lerner y Loewenstein (2003) plantean que las emociones
inmediatas, es decir aquellas generadas en el momento en el que se toma una decisión, tienden a negar la probabilidad explicita de un resultado determinado. Según estos autores, esta es la razón por la cual una emoción como el miedo a volar puede llevar a una persona a elegir viajar por carro en vez de viajar por avión incluso cuando esta conoce las estadísticas de accidentalidad y entiende
perfectamente que es más seguro realizar el viaje en avión. En cuanto al concepto de influencia social, Shiller y Akerloff (2009) retoman la idea de los llamados
espíritus animales que utilizaba Keynes (1936) como analogía para referirse a los componentes psicológicos que urgen a las personas a comportarse de determinada manera en el ámbito económico en vista de que resulta imposible calcular de forma precisa el valor esperado de sus decisiones financieras (por limitaciones cognitivas y la complejidad del sistema). Para Shiller y Akerloff (2009) las personas son
susceptibles a olas de euforia y excesos de optimismo las cuales precipitan el comportamiento de rebaño en los mercados e inducen burbujas especulativas. De acuerdo a estos autores, estas olas de emociones positivas se dispersan a través de narrativas, voz a voz e inferencias falsas (tales como que los precios no pueden bajar). En el contexto de una burbuja, la narrativa de base, la cual se dispersa a través de los medios o del voz a voz, consiste en que un número cada vez mayor de personas va adquiriendo el activo en cuestión. Ya que esta narrativa es necesaria e intrínseca de las burbujas no se suele considerar como un encuadre. Sin embargo, es posible que esta narrativa ejerza un efecto sustancial sobre la toma de
decisiones si se considera como un encuadre determinado. En particular, es posible que la justificación del incremento en los precios que se presenta en una burbuja (i.e. por incremento en la demanda) induzca una respuesta emocional
comparativamente pronunciada. Esta respuesta emocional puede servir como
insumo para la toma de decisiones y consecuentemente generar un comportamiento de rebaño. En el contexto de una burbuja creciente, el comportamiento de rebaño consiste en la compra del activo que los demás están adquiriendo. Uno de los síntomas de comprar más de un activo cuyo precio incrementa exponencialmente a través del tiempo (i.e. una burbuja) es una disminución correspondiente de la
aversión al riesgo con respecto a dicho activo. Es decir, que el comportamiento de rebaño (i.e. la narrativa) es un encuadre que sirve como una señal de tipo social (i.e.
influencia social) que induce aún más comportamiento de rebaño a través de canales emocionales de valencia positiva (e.g. euforia), los cuales a su vez promueven un procesamiento periférico de la información y una consecuente negación de las probabilidades en la toma de decisiones financieras en las que las personas disminuyen progresivamente su aversión al riesgo (ver Figura 2).
3. Abordaje y Diseño Experimental
3.1. Aproximación experimental
En una primera instancia se corrió un piloto en línea (por medio de Amazon
Mechanical Turk1) en el que los participantes tomaban decisiones de inversión con
una dotación inicial de dinero bajo dos contextos en los que el producto y la
justificación para el incremento en los precios variaba pero en el que las cantidades y las probabilidades eran idénticas. La interfaz computarizada elegía aleatoriamente
1 Este método permitía hacer uso de una muestra más representativa tanto de
la población americana como de los acostumbrados estudiantes de pregrado de universidad (Polacci et al., 2010) Igualmente, permitía reclutar un número mucho mayor de participantes – hasta de 1.000 individuos en tan solo dos días (Rand, 2012) – comparado con métodos convencionales de reclutamiento de participantes para este tipo de tareas. El pago de incentivos monetarios también se simplificó
radicalmente mediante el uso de este método, ya que permitía depositar los fondos correspondientes en la cuenta de Amazon de los participantes de manera directa e inmediata. La calidad de los datos obtenidos por medio de Amazon Mechanical Turk (AMT) es, en el peor de los casos, comparable con la de los datos obtenidos de manera más convencional y en la mayoría de los casos indistinguible a la de estos últimos. (Buhrmester et al., 2011; Sprouse, 2011; Polacci et al., 2010). Así mismo, la replicación de datos obtenidos mediante AMT es bastante fiable y comparable a la obtenida por métodos tradicionales (Rand, 2012). De igual manera, el riesgo de obtener sesgos por motivación de los participantes, de no respuesta, de una muestra contaminada, de respuestas deshonestas y efectos causados por el experimentador son menores con AMT que con obtención de datos en el laboratorio u otros métodos en línea (Polacci et al., 2010).
el resultado de la inversión en cada ronda de acuerdo a los parámetros de riesgo especificados. En este experimento contamos con un total de 70 participantes asignados aleatoriamente a uno de los dos contextos y cada participante tomó las decisiones de inversión a lo largo de diez rondas. Los resultados preliminares indicaban que las personas invertían una cantidad significativamente mayor de dinero e invertían con mayor frecuencia bajo el contexto de un producto concreto (i.e. fresas) con justificaciones de demanda típicos de burbujas que bajo el contexto de un producto menos concreto (i.e. cupones) sin justificación para el incremento en el precio. No obstante, estos resultados (ver anexo 1) fueron rápidamente
descartados para el propósito del presente estudio dados los problemas de emparejamiento entre los dos grupos de tratamiento en esta aproximación experimental. En particular, no era posible discernir si el tipo de producto, la justificación o una interacción entre ambos factores era lo que estaba causando la diferencia en las decisiones de inversión observadas.
Figura 2. Ciclo de retroalimentación que da lugar al crecimiento de burbujas pero que también explica la explosión de burbujas (a través de emociones de valencia negativa).
Comportamiento de Rebaño
Respuesta Emocional de Valencia Positva
Negación o infra-‐ ponderación de
las probabilidades Disminucion en la
Aversion al Riesgo
Por estos motivos se optó por una aproximación conceptualmente más sencilla y basada en la literatura que pudiera esclarecer las preferencias de riesgo de los participantes con el mismo tipo de producto y en el que la variable independiente fuera únicamente el encuadre (i.e. la justificación para el incremento en el precio) y sin resultados en cada ronda que pudieran sesgar las decisiones en rondas
posteriores.
3.2. Prueba del efecto del encuadre sobre la aversión al riesgo
En este estudio se evaluó el grado de aversión al riesgo por medio de una serie de decisiones dicotómicas, con parámetros de riesgo establecidos que se mantienen constantes y que son comunicados explícitamente a los participantes. La tarea del presente estudio se basa en la tarea sobre preferencias de riesgo
inicialmente elaborada por Holt y Laury (2002) y que ha sido utilizada con variaciones sustanciales (Beuchamp et al., 2012) con diferentes encuadres (Greenberg, 2013) y en diferentes contextos culturales (Fehr-Duda et al., 2010). Concretamente, la tarea consiste en la decisión entre dos productos, uno que ofrece una cantidad de dinero con completa certeza (cien por ciento de probabilidad) y otro que ofrece una cantidad de dinero sustancialmente mayor con un alto grado de riesgo (veinte por ciento de probabilidad). Cada decisión involucra magnitudes de ganancia mayores que la anterior, de tal forma que las cantidades en juego siempre aumentan secuencialmente a pesar de que las probabilidades siempre se
mantienen iguales. Crucialmente, la opción segura siempre ofrece un valor esperado mayor que el valor esperado de la opción riesgosa, de tal forma que la decisión racional es escoger la opción segura en cada una de las diez rondas (ver anexo 2)
La serie de decisiones se presentó bajo tres encuadres diferentes pero manteniendo una equivalencia matemática con el fin de que las tres series fueran estadísticamente idénticas. El encuadre de tratamiento consiste en presentar la justificación del incremento en los precios por el incremento correspondiente de la demanda del producto riesgoso. En uno de los encuadres de control se proporciona una justificación alterna del incremento en los precios que no está relacionada con la demanda del producto riesgoso y en el otro encuadre de control no se
Así pues, la primera hipótesis del estudio es que ceteris paribus, el encuadre con el que se presenta una serie de decisiones bajo riesgo en el cual las
magnitudes de pago aumentan secuencialmente cambia significativamente la aversión al riesgo de los individuos con respecto a dicho problema. De acuerdo con el trabajo de Hershey y Schoemaker (1980) en el que el encuadre ejerce un efecto significativo sobre la aversión al riesgo en decisiones financieras matemáticamente idénticas; y teniendo en cuenta los resultados obtenidos en un gran número de estudios con mercados bursátiles simulados en el laboratorio (Porter & Smith, 2003) en el que las personas exhiben una decreciente aversión al riesgo durante burbujas, (comportamiento similar al observado en la vida real donde las personas parecen ser menos aversas al riesgo durante burbujas económicas reales), la conjetura lógica que se espera comprobar es que cuando se mantiene todo lo demás igual, el encuadre de incremento en los precios justificado por un aumento en la demanda conlleva a una menor aversión al riesgo que los encuadres de control.
Adicionalmente se pretende evaluar el grado de respuesta emocional en las decisiones bajo los tres encuadres mediante auto-reportes de respuesta emocional luego de tomar las decisiones en las diez rondas, y en la segunda etapa del estudio, a través de una medición de conductividad dermo-galvanica, la cual indica cambios en el sistema nervioso autónomo que demuestran el nivel emocional con el que los individuos toman decisiones (Figner & Murphy, 2010). Esta medida permite evaluar los niveles de respuesta emocional con los que los participantes del estudio toman las decisiones secuenciales. La segunda hipótesis del estudio entonces es que el encuadre con el que se presenta una serie de decisiones bajo riesgo en el cual las magnitudes de pago aumentan secuencialmente cambia significativamente el grado de respuesta emocional de los individuos frente a dicho problema. Teniendo en cuenta el comportamiento de riesgo aparentemente irracional observado durante burbujas económicas y centrado en el marco de referencia del riesgo como emoción (Loewenstein et al., 2001), del efecto de las emociones de valencia positiva sobre el procesamiento de la información (Petty & cacioppo, 1984), de las emociones como insumo informativo para la toma de decisiones (Slovic et al., 2004; Schwarz, 2011), del efecto negatorio de las emociones sobre las probabilidades explícitas
(Loewenstein & Lerner, 2003) y del efecto de las emociones sobre la tendencia a exhibir comportamiento de rebaño (Shiller & Akerloff, 2009), la conjetura
aumento en la demanda induce una respuesta emocional más marcada que los encuadres de control.
4. Primera Etapa 4.1 Participantes
En la primera etapa del estudio contamos con un total de 162 participantes estudiantes de pregrado y posgrado de la Universidad de los Andes, La Corporación Universitaria Minuto de Dios, La Universidad Nacional de Colombia y La Universidad Externado de Colombia. El 84% de los participantes tenía entre 18 y 25 años de edad y el 58% fueron mujeres.
4.2. Procedimiento
Esta etapa del estudio se corrió en línea con la interface de Qualtrics en un periodo de tres semanas. En las instrucciones de la tarea (ver anexo 3) se les informaba a las personas que uno de los participantes sería elegido aleatoriamente al final del estudio y a esta persona se le pagaría el dinero de una de sus diez rondas (elegida también aleatoriamente). Al asumir este protocolo de incentivos monetarios reales se aseguraba que los participantes tomaran las decisiones con seriedad y bajo condiciones de recompensa que elucidaran preferencias de riesgo reales. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a uno de tres grupos de tratamiento en los que se variaba el encuadre. En todos los grupos se presentaban las decisiones a lo largo de diez rondas con una matriz de pagos que aumentaban secuencialmente de acuerdo a una función exponencial y los participantes debían escoger entre el producto riesgoso y el producto seguro. En el grupo de tratamiento el incremento en el precio del producto riesgoso se presentaba como causado por que más personas compraban dicho producto (que en la ronda anterior) y por ende se incrementaba la demanda por el mismo. En el primer grupo de control el
incremento en el precio del producto riesgoso se presentaba como causado por que el gobierno le gravaba un impuesto mayor al producto que en la ronda anterior. Esta justificación se escogió para el grupo de control ya que no representa un aumento explícito en la demanda (como en el grupo de tratamiento) ni un aumento implícito que pueda ser inferido por los participantes como puede llegar a ser en el caso de una aumento en los precios por inflación, o una reducción en la oferta (la cual indica que a pesar de no haber más compradores en términos absolutos, si hay
relativamente más compradores que antes dada la cantidad reducida de producto). En el segundo grupo de control no se presentaba razón alguna para el incremento en el precio del producto riesgoso (ver anexo 3). Luego de las diez rondas, los participantes daban su auto-reporte acerca de la respuesta emocional durante la toma de decisiones en ocho preguntas por medio de escalas Likert. Se excluyeron seis participantes del análisis porque no completaron la tarea.
4.3 Resultados
Para medir el grado de aversión al riesgo se observó cuantas veces cada uno de los participantes escogió el producto riesgoso en vez del producto seguro. Esto se denominó una decisión riesgosa. Luego se comparó el número de decisiones riesgosas que los participantes tomaron bajo cada uno de los tres encuadres.
En la Tabla 1 se reporta el número de decisiones riesgosas (de 10 posibles) que los participantes tomaron bajo cada uno de los encuadres. Los participantes que tomaron las decisiones bajo el encuadre de demanda tomaron en promedio 4.21 decisiones riesgosas mientras que los participantes que tomaron las decisiones bajo el encuadre de impuesto tomaron en promedio 2.77 decisiones riesgosas y los que tomaron las decisiones bajo el encuadre sin justificación alguna tomaron en promedio 2.09 decisiones riesgosas. Un test de Levene confirmó que se violó el
supuesto de homogeneidad de varianza (F = 4.39, p = .014) y por lo tanto se decidió
reportar el estadístico de Brown-Forsythe en el análisis de varianza y realizar de contrastes planeados.
Tabla 1
Decisiones Riesgosas
Encuadre Media Mediana DE N
Demanda 4.21 4 3.41 52
Impuesto 2.77 1 3.05 53
Nada 2.09 1 2.46 57
Nota: DE = Desviación Estándar, N = Número de participantes
El ANOVA correspondiente indica un efecto principal del encuadre sobre el
contrastes posterior indica que añadir una justificación (demanda o impuesto)
aumenta significativamente el número de decisiones riesgosas que los participantes
toman t(159) = 3.09, p = .002. Crucialmente, el encuadre de demanda incrementa el
número de decisiones riesgosas comparado con el encuadre de impuesto t(159) =
2.27, p = .025. Adicionalmente, la tendencia lineal que indica que el encuadre incide
sobre el número de decisiones riesgosas es significativa y en la dirección esperada
F(1, 159) = 13.61, p = .000 (ver Figura 3).
Figura 3. Tendencia lineal donde el encuadre influye sobre la aversión al riesgo. Barras de error = +/- 1 error estándar.
En la Tabla 2 se reporta el promedio de los participantes que tomaron decisiones riesgosas en las diez rondas para cada uno de los tres encuadres. Bajo el encuadre de demanda un promedio de 21.9 participantes tomaron decisiones riesgosas, mientras que bajo el encuadre de impuestos un promedio de 14.7 participantes
tomaron decisiones riesgosas y en promedio 11.9 participantes tomaron decisiones riesgosas bajo el encuadre que no contenía justificación alguna para el incremento en los precios. El análisis de varianza (ANOVA) correspondiente indicó un efecto principal del encuadre sobre el porcentaje de participantes que tomaron decisiones
riesgosas F(2, 27) = 20.54, p = .000, η2= .60. Un test comparativo post hoc de
Tukey indicó que el porcentaje de los participantes que tomaron decisiones riesgosas bajo el encuadre de demanda (M = 21.9, DE = 3.60) resultó ser significativamente mayor que el porcentaje de los participantes
Tabla 2
Número de Inversores de Riesgo
Encuadre Media Mediana DE N
Demanda 21.9 22 3.60 10
Impuesto 14.7 15 2.58 10
Nada 11.9 11 4.38 10
Nota: DE = Desviación Estándar, N = Número de rondas
que tomaron decisiones riesgosas bajo el encuadre de impuesto (M = 14.7, DE = 2.58) y del porcentaje de los participantes que tomaron decisiones riesgosas bajo el encuadre sin justificación alguna (M = 11.9, DE = 4.38). De igual forma se notó una clara diferencia en la tendencia a invertir en la opción riesgosa a través del tiempo. (ver Figura 4). En particular, en cada una de las rondas, el número absoluto de participantes que seleccionó la opción riesgosa bajo el encuadre de demanda fue mayor que bajo los otros dos encuadres. Esto es aún más sobresaliente si se tiene en cuenta que el encuadre de demanda fue el que contó con el menor número total de participantes (N = 52) comparado con el número total de participantes que tomó las decisiones bajo el encuadre de impuesto (N = 53) y sin justificación (N = 57). Así mismo, se puede observar que bajo el encuadre de demanda el porcentaje de
participantes que seleccionaron la opción riesgosa incrementó en 4 rondas seguidas (entre la ronda 4 y la ronda 8), una ronda más que cualquiera de las rachas alcistas exhibidas bajo los otros dos encuadres.
Las preguntas sobre respuesta emocional auto-reportada que los
analizadas en conjunto y un indicador de respuesta emocional fue construido en
base a 5 de ellas (α de Cronbach = .69). Tal como se puede observar en la Figura 5,
el indicador reflejó una tendencia en la dirección esperada (i.e. mayor respuesta emocional para los participantes que tomaron las decisiones bajo el encuadre de demanda que bajo los otros dos encuadres) pero el análisis de varianza
correspondiente no resultó significativo F(2, 159) = 1.52, p = .223, η2= .02. Sin
embargo, se encontró una diferencia notable en el porcentaje de participantes que estuvieron de acuerdo con sentir una emoción de entusiasmo al tomar las
decisiones bajo los encuadres con justificación (demanda = 54%, impuesto = 51%) comparado con el
Figura 4. Número absoluto de participantes seleccionando la opción riesgosa en cada ronda.
encuadre sin justificación (33%) y con sentir una emoción placentera bajo los encuadres con justificación (demanda = 40%, impuesto = 45%) comparado con el
encuadre sin justificación (32%) lo cual sugiere que si de hecho existe una repuesta emocional, esta puede ser de valencia positiva.
4.4. Discusión
Los resultados obtenidos en la primera etapa proporcionan evidencia robusta que indica que el encuadre influye sustancialmente sobre la aversión al riesgo,
Figura 5. Respuesta emocional auto-reportada. Barras de error = +/- 1 error estándar.
respaldando de esta manera la primera hipótesis planteada en el presente estudio. Específicamente, la evidencia demuestra que bajo el encuadre de demanda, el cual tipifica la justificación para el incremento en los precios durante una burbuja
económica, las personas se tornan menos aversas al riesgo que bajo encuadres que incluyen justificaciones alternativas o que no incluyen justificación alguna. El hecho de que el encuadre de demanda en esencia narre comportamiento de rebaño
brinda apoyo a la idea de que éste funciona como señal de influencia social y genere un ciclo vicioso de retroalimentación positiva en el cual las personas se tornan progresivamente menos aversos al riesgo. Este efecto podría ser inclusive mucho mayor en burbujas reales o simuladas en las que los protagonistas del comportamiento de rebaño sean personas reales y la información acerca del comportamiento de rebaño pueda ser comprobada por los participantes (en este experimento simplemente se les informó que esa era la justificación para el
incremento en el precio de la opción riesgosa, pero es posible que una buena parte de los participantes no creyeran en dicha información o que la percibieran como un dispositivo de manipulación propio del experimento) o en las que la información sobre el producto en cuestión y sobre las personas que lo están comprando sea más detallada. De igual manera, la cantidad de participantes que exhibieron comportamiento de riesgo a través de las diez rondas fue mucho mayor bajo el encuadre de incremento en los precios justificado por un aumento en la demanda lo cual indica que no solo disminuyó significativamente la aversión al riesgo de forma individual sino que más personas también decidieron apostarle a la opción riesgosa bajo este encuadre.
Dado que la tendencia sobre respuesta emocional resulto no ser significativa (a pesar de presentarse en la dirección esperada) por medio del auto-reporte, en la segunda etapa del estudio se prosiguió a verificar la relación entre el encuadre y la respuesta emocional a través de medición fisiológica. Adicionalmente, es posible que el auto-reporte no capture el correlato emocional de la tarea, pero si el estado posterior (ya que las preguntas para este auto-reporte se presentaron siempre al final). Esto implicaría que un registro post hoc podría estar ocultando el mecanismo en acción durante la tarea.
5. Segunda Etapa
5.1. Participantes
En la segunda etapa del estudio contamos con un total de 39 participantes estudiantes de pregrado de la Universidades de los Andes. El 92% de los
5.2. Procedimiento
La segunda etapa del experimento se llevó a cabo en el laboratorio para poder medir la respuesta dermo-galvanica la cual se utilizó como indicador de repuesta emocional. La respuesta dermo-galvanica indica cambios en el sistema nervioso autónomo que demuestran el nivel emocional con el que los individuos toman decisiones (Figner & Murphy, 2010). Esta medida permite evaluar los niveles de respuesta emocional con los que los participantes del estudio toman las
decisiones secuenciales. La tarea de decisiones fue idéntica a la utilizada en la primera etapa, con los mismos parámetros de probabilidad, los mismos precios y número de rondas. De igual manera, los participantes fueron asignados
aleatoriamente a los tres grupos experimentales, los cuales diferían en el encuadre de forma idéntica a los tres grupos de la primera etapa (i.e. demanda, impuesto y nada). Los participantes recibieron una chocolatina por participar en el experimento e igual que en la primera etapa, se les informó que uno de los participantes sería elegido aleatoriamente al final del estudio y a esta persona se le pagaría el dinero de una de sus diez rondas (elegida también aleatoriamente) con el fin de asegurar incentivos monetarios reales para esta etapa. Posteriormente se le explicó a cada participante el proceso de medición fisiológica y luego se les preparó para la misma. Los participantes realizaron la tarea individualmente en un computador en el
laboratorio mientras su actividad eléctrica cutánea fue medida por medio de dos electrodos en su mano izquierda para que pudieran manipular el ratón y el teclado con su mano derecha (sólo dos del total de los participantes reportaron ser zurdos pero ambos solicitaron utilizar el ratón y el teclado con la mano derecha). Con el fin de establecer una línea de base, los participantes vieron primero un video relajante sobre paisajes de tres minutos y medio. Luego leyeron las mismas instrucciones que les fueron presentadas a los participantes de la primera etapa y prosiguieron a tomar sus decisiones a lo largo de las diez rondas. Al finalizar la tarea de decisiones los participantes respondieron una pregunta adicional sobre su estado emocional actual con el propósito de obtener información acerca de la valencia de sus emociones. Esta pregunta, basada en el Self Assesment Manikin elaborado por Bradley y Lang (1994) que ha sido utilizada previamente en un estudio sobre aversión al riesgo en profesionales de las finanzas (Cohn et al., 2014), les pedía indicar su estado emocional en una representación esquemática de una cara (ver
anexo 5). Los datos obtenidos con este instrumento fueron codificados
numéricamente en una escala de -2 (correspondiente a la cara más triste), -1, 0, 1, y 2 (correspondiente a la cara más feliz).
5.3. Resultados
En línea con los resultados de la primera etapa, en la segunda etapa los participantes bajo el encuadre de demanda parecen haber tomado un mayor
número de decisiones riesgosas (M = 5.31, DE = 2.93) que los participantes bajo el encuadre de impuesto (M = 2.77, DE = 1.64) y que los participantes bajo el
encuadre sin justificación alguna (M = 4.0, DE = 1.68). El análisis de varianza correspondiente (para el cual dada la no homogeneidad de varianza se reporta el estadístico de Brown-Forsythe) indicó un efecto principal del encuadre sobre el
número de decisiones riesgosas F(2, 26.88) = 4.46, p < .05, η2= .20. Sin embargo,
a pesar de que el test post hoc indicó una diferencia significativa entre el número de decisiones riesgosas bajo el encuadre de demanda y el de impuestos, este no arrojó una diferencia significativa en el número de decisiones riesgosas entre el encuadre de demanda y el encuadre sin justificación alguna. No obstante, este análisis estadístico no contradice los resultados obtenidos en la primera etapa dado el
número reducido de participantes por encuadre en esta segunda etapa (N = 13). Así mismo, los datos correspondientes al auto-reporte de valencia de estado emocional parecen indicar una valencia positiva de la emoción de los participantes que
tomaron las decisiones bajo el encuadre de demanda marginalmente mayor (M = 0.85, DE = .8) que bajo el encuadre de impuesto (M = 0.69, DE = .95) y bajo el encuadre sin justificación alguna (M = 0.69, DE = .75). Igualmente, estas diferencias no se analizaron estadísticamente por el número reducido de participantes en cada encuadre (N = 13).
Para el análisis fisiológico, los protocolos preestablecidos por el paquete de análisis AcqKnowledge fueron utilizados con el fin de calcular la respuesta dermo-galvanica a partir de los datos brutos de actividad eléctrica cutánea. Luego, la magnitud de la respuesta dermo-galvanica fue establecida midiendo el área bajo la curva de la respuesta dermo-galvanica (Figner & Murphy, 2010). Cada sesión de datos de respuesta dermo-galvanica fue dividida en dos fases: una fase de línea de base (establecida por medio del video previamente descrito) con una duración de
120 segundos y una fase de toma de decisiones con una duración promedio de 200 segundos. En la tabla 3 se reporta el área bajo la curva (µS/segundo) para cada uno
Tabla 3
Respuesta Dermo-Galvanica
Encuadre Línea de
Base DE Decisiones DE N
Demanda 154.06 236.41 1083.59 562.67 13
Impuesto 272.82 266.01 728.03 465.77 13
Nada 242.63 290.12 660.48 602.72 13
Nota: DE = Desviación Estándar, N = Número de participantes
de los tres encuadres en ambas fases. Un ANOVA de medias repetidas con fase (línea de base, decisiones) como factor intra-sujetos, encuadre (demanda, impuesto, nada) como factor entre sujetos, y respuesta dermo-galvanica (área bajo la curva, estandarizada por segundo) como variable dependiente arrojó un efecto significativo
para fase F (1, 37) = 83.45, p <.01, η2= .70;y para Fase x Encuadre F (1, 37) =
6.27, p <.01, η2= .26. Este último efecto de interacción puede ser visualizado en la
figura 6.
Tres análisis independientes de varianza ANOVA indicaron que no hubo una diferencia significativa en la respuesta dermo-galvanica entre los tres encuadres
durante la fase de línea de base F(2, 36) = 0.71, p = .50, η2= .04, ni durante la fase
de decisiones F(2, 36) = 2.25, p = .12, η2= .11, pero sí se encontró una diferencia
significativa en la diferencia en la respuesta dermo-galvanica entre la fase de
decisiones y la fase de línea de base para los tres encuadres F(2, 36) = 6.27, p =
.005, η2= .26. En particular, un test post hoc de Tukey indicó que el incremento en
respuesta dermo-galvanica bajo el encuadre de demanda (M = 929.53, DE = 477.17) resultó significativamente mayor que el incremento en respuesta dermo-galvanica bajo el encuadre de impuesto (M = 455.21, DE = 383.47) y bajo el
encuadre sin justificación alguna (M = 417.85, DE = 362.56) tal como se puede ver en la figura 7.
Con base en estos resultados y en la correlación significativa entre el
incremento en la respuesta dermo-galvanica y el número de decisiones riesgosas (r
de decisiones riesgosas en base al incremento en la respuesta dermo-galvanica para el grupo de participantes que tomó las decisiones bajo el encuadre de
demanda. Se encontró una ecuación de regresión significativa (F (1,11) = 5.55, p
<.05), con un R2 de .34. En particular, el número de decisiones riesgosas predicho
es igual a 2.01 +.004*(incremento en la respuesta dermo-galvanica) cuando la respuesta dermo-galvanica es medida en microsiemenes por segundo
(µS/segundo). El número de decisiones riesgosas aumentó en .004 por cada µS/segundo de la respuesta dermo-galvanica.
Figura 6. Efecto de interacción sobre respuesta dermo-galvanica en ambas fases para cada uno de los tres encuadres
No se encontró relación significativa alguna entre el incremento en la respuesta dermo-galvanica y el número de decisiones riesgosas para el grupo de participantes
que tomaron las decisiones bajo el encuadre de impuesto (r = -.04, p = .90) ni para
el grupo que tomó las decisiones bajo el encuadre sin justificación (r = -.01, p = .97)
5.4. Discusión
Los resultados obtenidos en la segunda etapa proporcionan evidencia robusta que indica que el encuadre influye sustancialmente sobre el grado de respuesta
emocional, respaldando de esta manera la segunda hipótesis propuesta en el estudio. Específicamente, la evidencia demuestra que bajo el encuadre de
demanda, el cual tipifica la justificación para el incremento en los precios durante una burbuja económica, las personas presentan una respuesta emocional mayor que bajo encuadres que incluyen justificaciones alternativas o que no incluyen justificación alguna.
Figura 7. Incremento en respuesta dermo-galvanica entre la línea de base y la fase de decisiones para los tres grupos. Barras de error = +/- 1 error estándar.
Adicionalmente, los resultados de esta etapa son consistentes con un modelo en el que el encuadre de demanda genera una respuesta emocional comparativamente mayor que otros encuadres, y esta respuesta emocional a su vez induce la
reducción en la aversión al riesgo observada. En este modelo, la respuesta
emocional cumpliría la función de variable mediadora. Sin embargo, a pesar de que la correlación entre encuadre y número de decisiones riesgosas fue significativa
durante la primera etapa del estudio (r = -.28, p < .01), la correlación entre encuadre
Figura 8. Relación positiva entre el incremento en la respuesta dermo-galvanica y el número de decisiones riesgosas bajo el encuadre de demanda
y número de decisiones riesgosas no fue significativa en esta segunda etapa (r =
-.23, p = .16) dado el número reducido de participantes por encuadre, lo cual no
permite realizar el análisis estadístico que evidencie un efecto mediador. No
respuesta emocional mayor que los otros dos encuadres, y que las personas presentan una menor aversión al riesgo cuando toman las decisiones bajo el
encuadre de demanda que bajo los otros dos encuadres. Finalmente, los resultados de esta segunda etapa no lograron establecer conclusivamente si la valencia de la respuesta emocional es positiva, ni sí la valencia es comparativamente más positiva para el encuadre de demanda. Es posible que esto se deba al instrumento utilizado para medir la valencia (ya que contaba con 5 opciones posibles, comparado con 9 del Self Assesment Manikin original) o por una posible incongruencia entre la valencia de la emoción sentida en el momento y las opciones disponibles para el auto-reporte por medio del instrumento (e.g. una emoción relacionada a la codicia puede no ser calificada con una cara feliz ni con una cara triste).
Figura 9. Relaciones no significativas entre el incremento en la respuesta dermo-galvanica y el número de decisiones riesgosas bajo los encuadres de control
6. Discusión General
Los resultados de la primera y segunda etapa del presente estudio indican que la incremento en los precios justificado por un aumento en la demanda puede entenderse como un encuadre bajo el cual las personas se tornan
comparativamente menos aversas al riesgo, específicamente para el bien involucrado en cuestión. De igual forma, esta justificación induce una respuesta emocional mayor que la inducida por una justificación para el incremento en los
precios no relacionada con burbujas económicas (i.e. un impuesto) y con incrementos en los precios sin justificación alguna. Estos resultados son
consistentes con el ciclo de retroalimentación propuesto anteriormente (figura 2), en el que la justificación de demanda se constituye como una señal de comportamiento social que genera una respuesta emocional marcada, la cual a su vez reduce la aversión al riesgo. A pesar de que el presente estudio no puede confirmar la valencia de la emoción en cuestión ni el proceso cognitivo mediante el cual la respuesta emocional induce una reducción en la aversión al riesgo (negación o infra-ponderación de las probabilidades), el efecto es suficientemente sustancial como para tenerlo en consideración.
En primer lugar la magnitud del efecto dada la sencillez del mensaje sobre comportamiento de rebaño es interesante. En particular, dado que el mensaje no especificaba ni el incremento en el número de personas que demandaban el producto riesgoso en cada ronda, ni la razón por la que estas personas decidían comprarlo, la evidencia apunta a que el sólo hecho de un aumento en la demanda de un bien (por ilógica o irracional que esta pueda llegar a ser) ejerce un efecto importante en la deseabilidad de dicho bien independientemente del riesgo
financiero que este involucre. Adicionalmente, cabe retomar la importancia de que el mensaje de comportamiento de rebaño utilizado en los experimentos no haya
podido ser validado por los participantes. En la vida real las personas pueden verificar el comportamiento de rebaño durante una burbuja de varias formas. Es posible que dicha verificación fortalezca la confianza de las personas respecto al bien responsable de la burbuja y por ende su deseabilidad y la correspondiente reducción en la aversión al riesgo sean aún más pronunciadas durante una burbuja real.
En segundo lugar, este estudio ayuda a esclarecer las razones por las que las burbujas crecen de forma desenfrenada. Durante una burbuja económica real, un factor que podría catalizar la reducción en la aversión al riesgo son las ganancias obtenidas a medida que esta se expande (en cada ronda). En una burbuja todos ganan cuando esta se encuentra en el periodo de expansión y por ende el efecto del encuadre observado en este estudio se vería multiplicado en una burbuja real por las ganancias realizadas tanto por el individuo como por las ganancias realizadas por el resto de personas que dicho individuo conoce directa e indirectamente (como influencia social a través de los medios, el voz a voz, redes sociales, etc.). En este
sentido, el presente estudio logra discernir entre el efecto del encuadre y el efecto de las ganancias, ya que los participantes no conocían el resultado de sus
decisiones y, sin importar cuales habían sido sus decisiones en cada ronda (i.e. comprar el producto riesgoso vs comprar el producto seguro), los precios
continuaban aumentando exponencialmente a través del tiempo. Luego se puede inferir que la justificación para el incremento en los precios, por sí sola, logra influenciar sustancialmente las decisiones de los inversores de tal forma que colabora en buena parte al rápido crecimiento de una burbuja.
En tercer lugar, los resultados del estudio colaboran a esclarecer el vínculo entre el comportamiento de rebaño como señal de tipo social y la reducción en la aversión al riesgo a través de la respuesta emocional que dicha señal ejerce sobre las personas. Así pues, se establece la justificación para el incremento en los precios durante una burbuja (i.e. el aumento en la demanda) como un factor
contextual de suma importancia para el comportamiento financiero de las personas, e igualmente se identifica un factor emocional relevante directamente relacionado con dicho comportamiento. De esta forma, los modelos cognitivos clásicos de comportamiento de rebaño en los mercados pueden ser revisados para incorporar dichos factores.
Finalmente, los resultados del estudio no parecen encajar perfectamente con la Teoría de la Prospección (Kahneman & Tversky, 1979) la cual predice que en el rango de las ganancias, la aversión al riesgo debe aumentar progresivamente y eventualmente neutralizarse a medida que aumentan las cantidades en juego. En la primera etapa del estudio el número de decisiones riesgosas que los participantes tomaron aumentó en tres rondas seguidas para los encuadres de control y en cuatro rondas seguidas para el encuadre de demanda (rondas en las que las cantidades en juego aumentaban exponencialmente) (figura 4). Es posible que este
comportamiento se deba a una combinación del monto insignificante de dinero de ganancia con el que iniciaban las decisiones en la primera ronda (dos mil pesos para la opción riesgosa y quinientos pesos para la opción segura) y un número relativamente corto de rondas. Es decir que cabe la posibilidad de que al aumentar el número de rondas y el monto inicial, eventualmente los participantes se tornen aversos al riesgo. En este caso, los resultados del experimento se estarían
enfocando en una ventana temporal de comportamiento relativamente limitada y lo
Loewenstein, 1991) en el que las personas buscan riesgo (Markowitz, 1952) o por lo menos son menos aversas al riesgo (Prelec & Loewenstein, 1991) cuando se juega por sumas pequeñas en comparación con sumas mayores de dinero. Aún teniendo en cuenta por ejemplo la ronda ocho (en la cual el número de decisiones riesgosas aumentó para los tres encuadres) en la que se contaba con sumas de dinero no insignificantes (ciento cincuenta mil pesos para la opción riesgosa y treinta y un mil pesos para la opción segura) esta posible interpretación de los resultados no contradice el efecto del encuadre sobre la aversión al riesgo que se encontró en la primera etapa, ni el efecto del encuadre sobre la respuesta emocional observado en la segunda etapa.
7. Conclusiones
Las limitaciones del presente estudio son múltiples. En primera instancia, la población utilizada para los experimentos no es representativa de la población general que podría invertir en una burbuja real. En segunda instancia, en una burbuja real las personas no tienen a su disposición las probabilidades exactas ni las cantidades precisas de dinero que se pueden ganar al invertir en un bien determinado. En estas situaciones las personas deben tomar las decisiones en escenarios de incertidumbre en vez de escenarios de riesgo. De igual manera, durante una burbuja real (o en cualquier escenario de inversión), las personas deben decidir no solo en qué tipo de bien invertir (riesgoso o seguro), sino qué cantidad de su dinero invertir. Finalmente, los experimentos realizados en el
presente estudio únicamente contemplan la compra del bien y no tienen en cuenta la venta de dicho bien, lo cual constituye una parte igualmente importante de una inversión. No obstante, el propósito del estudio es contribuir evidencia acerca de la forma general en la que las características situacionales (el encuadre) y las
características individuales (la respuesta emocional) influyen sobre el
comportamiento económico. Por lo tanto, las limitaciones del estudio sirven también para poder analizar un sistema complejo en una forma simplificada con el fin de que los resultados ayuden a lograr un mejor entendimiento de un fenómeno económico particular. También sugieren líneas de experimentación futuras para complementar este trabajo. Este estudio ha logrado identificar un efecto significativo de la
serie de decisiones secuenciales sobre la aversión al riesgo (i.e. reducción en la aversión al riesgo). Igualmente, ha logrado identificar un efecto significativo de ese encuadre en particular (i.e. aumento en la demanda) sobre la respuesta emocional de las personas que toman las decisiones (i.e. mayor incremento en la respuesta emocional) y encontró una relación significativa entre el grado de respuesta emocional y la aversión al riesgo bajo el encuadre de demanda (i.e. a mayor respuesta emocional, mayor número de decisiones riesgosas).
El importante rol que aparentemente juegan las emociones en la toma de decisiones en escenarios de comportamiento de rebaño (como en las burbujas económicas) puede resultar paradójico desde el marco teórico tradicional. Sin embargo, desde una perspectiva evolutiva el comportamiento de rebaño funciona como un heurístico relativamente rápido y de frugalidad cognitiva (Gigerenzer & Goldstein, 1996) el cual provee beneficios adaptativos de varias formas. Por ejemplo, la imitación de comportamiento permite aprendizaje de conductas en una forma más rápida y efectiva que el aprendizaje individual en ámbitos sociales (Baddeley, 2010). El comportamiento de rebaño también puede servir como un instrumento para la difusión rápida de información sobre la localización y disponibilidad de recursos (Danchin et al., 2004; Surowiecki, 2004) e inclusive permite cohesión social lo cual el propio Herbert Simon (1990) consideraba como una ventaja evolutiva. En este sentido, la receptividad a la influencia social permite que un grupo de individuos se comporte de manera altruista y promueve la empatía, mientras se evita comportamiento egoísta. Todo esto contribuiría a la resolución de conflictos sociales y facilitaría la superación de obstáculos del entorno. Esta idea hace alusión a la controversial idea de selección grupal que ha ido recobrando fuerza en años recientes (Sober & Wilson, 1999). Las emociones jugarían un papel fundamental en la preservación del comportamiento de rebaño y por lo tanto
tendrían valor desde el punto de vista evolutivo. Tal como propone Robert Frank (1988), las emociones funcionarían como dispositivos estratégicos de compromiso que fuerzan al individuo a actuar de forma aparentemente irracional pero que cumplen una función adaptativa importante.
De acuerdo a esto, propongo dos posibles vías de acción por medio de la cuales las emociones podrían ejercer su influencia durante una burbuja económica y que promovería el comportamiento de rebaño. Ambas vías funcionarían en base a un posible heurístico hipotético que denomino el