Portada: Moneda acuñada en Ilici durante el gobierno de Tiberio (Catálogo n.
o159. Museo
Arqueológico Municipal de Elche).
ABASCAL, JUAN MANUEL
MONEDAS ANTIGUAS DE LOS MUSEOS DE ELCHE / por Juan Manuel Abascal y Antonio Alberola — Madrid : Real Academia de la Historia, Gabinete de Antigüedades, 2007. — 237 p. : il. ; 30 cm. — (Bibliotheca Numismática Hispana ; 5).
D. L. M. 14.471-2007. ISBN: 978-84-95983-85-5.
1. Museo Arqueológico Municipal de Elche — Colección de monedas — Catálogos. 2. Museo de la Alcudia (Ilici) — Colección de monedas — Catálogos.
I. Alberola, Antonio. II. Título. III. Serie CDU 737.1.074 (460.315 Elche)
Esta obra forma parte del Programa de colaboración de la R
EALA
CADEMIA DE LAH
ISTORIAcon las Fundaciones «B
ANCOB
ILBAOV
IZCAYAA
RGENTARIA», «R
AMÓNA
RECES», «C
AJAM
ADRID», «T
ELEFÓNICA»,
«R
AFAELDELP
INO», «A
LSTOM», «D
ELOITTE» y «M
APFRE»
MONEDAS ANTIGUAS
de los
museos de elche
por
J
UAN
M
ANUEL
A
BASCAL
y A
NTONIO
A
LBEROLA
MADRID
2007
REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
COMISIÓN DE ANTIGÜEDADES
Presidente: Excmo. Sr. D. José M.a Blázquez Martínez
Vocales: Excmos. Sres. D. José M. Pita Andrade, D. Martín Almagro-Gorbea
y D. Francisco Rodríguez Adrados
PUBLICACIONES
DEL
GABINETE DE ANTIGÜEDADES
BIBLIOTHECA NVMISMATICA HISPANA 5
CONSEJO CIENTÍFICO
Presidente:
Prof. Dr. JOSÉ MARÍA BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, de la Real Academia de la Historia
Secretario y editor:
Prof. Dr. MARTÍN ALMAGRO-GORBEA, Académico Anticuario de la Real Academia de la Historia
Vocales:
Prof. Dr. JUAN MANUEL ABASCAL PALAZÓN, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Alicante.
Dr. MIGUEL BELTRÁN LLORIS, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y Director del Museo de Zaragoza
Prof. Dr. ALBERTO CANTO GARCÍA, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y Profesor de
Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid
Prof.a Dr.a FRANCISCA CHAVES TRISTÁN, Académica Correspondiente de la Real Academia de la Historia y Profesora
de Arqueología de la Universidad de Sevilla
Prof. Dr. PERE PAU RIPOLLÈS, Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y Profesor de Arqueología de la Universitat de València
ÍNDICE
ÍNDICE ...
7
PRESENTACIÓN ...
11
INTRODUCCIÓN ...
13
CATÁLOGO ...
21
N
OTAS PARA EL USO DELC
ATÁLOGO...
22
A
BREVIATURAS...
23
Comunes ...
23
Bibliografía ...
23
N
OTICIAS DE HALLAZGOS...
27
Hallazgos aislados ...
27
Resumen de las noticias en publicaciones y diarios de excavaciones ...
28
MUSEO ARQUEOLÓGICO MUNICIPAL ...
33
M
ONEDAS HISPÁNICAS...
35
A
CUÑACIONES FENICIO-
PÚNICAS...
35
Hispano-cartaginesas ...
35
Malaca ...
37
E
MISIONES IBÉRICAS DE LAU
LTERIOR...
37
Obulco ...
37
Castulo ...
37
E
MISIONES IBÉRICAS Y CELTIBÉRICAS DE LAC
ITERIOR...
39
Ikalesken ...
39
Saitabi ...
40
Kese ...
42
Untikesken ...
42
Iltirkesken ...
42
Kelse ...
42
Bolskan ...
43
Sekia ...
43
Barskunes ...
43
Titiakos ...
43
Arekorata ...
43
Turiasu ...
43
Sekaisa ...
44
Belikiom ...
44
Tamaniu ...
44
Sekobirikes ...
45
Konterbia Karbika ...
45
A
CUÑACIONES PROVINCIALES ROMANAS...
45
Augusta Emerita ...
45
Irippo ...
45
Italica ...
45
Iulia Traducta ...
46
Carteia ...
46
Corduba colonia Patricia ...
47
Acci ...
47
Carthago Noua ...
47
Ilici ...
53
Dertosa Hibera Iulia Ilercauonia ...
55
Iulia urbs Triumphalis Tarraco ...
56
Victrix Iulia Lepida Celsa ...
56
Caesaraugusta ...
57
Augusta Bilbilis ...
58
Turiaso ...
58
Cascantum ...
49
Calagurris Iulia ...
59
Clunia ...
61
Segobriga ...
61
M
ONEDAS ROMANAS...
63
R
EPÚBLICA ROMANA...
63
Plata ...
63
Bronce ...
64
E
LP
RINCIPADO Y EL SIGLOIII ...
68
Augusto y los Julio-Claudios (27 a.C.-68 d.C.) ...
68
La crisis del año 68 y la dinastía flavia (68-96 d.C.) ...
70
Nerva, Trajano y Adriano (98-138 d.C.) ...
72
Los Antoninos (138-192 d.C.) ...
73
De la crisis del 193 a la muerte de Valeriano (193-260 d.C.) ...
76
De Galieno (reinado en solitario) a la subida de Diocleciano (260-284 d.C.) ....
80
El Imperio Galo (260-274 d.C.) ...
82
D
IOCLECIANO Y LA DINASTÍA CONSTANTINIANA...
83
De la reforma de Diocleciano a la muerte de Maximiano (284-313 d.C.) ...
83
Constantino y Licinio (313-337 d.C.) ...
84
De la muerte de Constantino a la proclamación de Magnencio (337-350) ...
85
De la proclamación de Magnencio a la muerte de Juliano (350-363 d.C.) ...
85
L
AS DINASTÍAS DEV
ALENTINIANO YT
EODOSIO(364-408 d.C.) ...
86
364-378 d.C. ...
86
M
ONEDAS HISPÁNICAS...
91
A
CUÑACIONES FENICIO-
PÚNICAS...
91
Hispano-cartaginesas ...
91
Gadir/Gades ...
92
Malaca ...
92
Ebusus ...
92
E
MISIONES IBÉRICAS DE LAU
LTERIOR...
92
Castulo ...
92
E
MISIONES IBÉRICAS Y CELTIBÉRICAS DE LAC
ITERIOR...
93
Saitabi ...
93
Arse ...
94
Kese ...
95
Untikesken ...
95
Ieso ...
95
Oilaunes ...
95
Ceca no identificada ...
95
Plomos ...
96
A
CUÑACIONES PROVINCIALES ROMANAS...
96
Irippo ...
96
Carthago Noua ...
96
Ilici ...
102
Valentia ...
105
Victrix Iulia Lepida Celsa ...
105
Caesaraugusta ...
106
Bilbilis ...
106
Calagurris ...
107
Segobriga ...
107
Ceca incierta ...
107
M
ONEDAS ROMANAS...
109
R
EPÚBLICA ROMANA...
109
Plata ...
109
Bronce ...
110
E
LP
RINCIPADO Y EL SIGLOIII ...
117
Augusto y los Julio-Claudios (27 a.C.-68 d.C.) ...
117
La crisis del año 68 y la dinastía flavia (68-96 d.C.) ...
121
Nerva (96-98 d.C.) ...
122
Atribución indeterminable. Siglo I ...
123
Trajano y Adriano (98-138 d.C.) ...
124
Los Antoninos (138-192 d.C.) ...
126
Monedas no clasificables de los siglos I y II ...
130
De la crisis del 193 a la muerte de Valeriano (193-260 d.C.) ...
131
De Galieno (reinado en solitario) a la subida de Diocleciano (260-284 d.C.) ....
136
El Imperio Galo (260-274 d.C.) ...
143
Antoninianos no identificables ...
144
D
IOCLECIANO Y LA DINASTÍA CONSTANTINIANA...
145
De la reforma de Diocleciano a la muerte de Maximiano (284-313 d.C.) ...
145
Constantino y Licinio (313-337 d.C.) ...
147
De la muerte de Constantino a la proclamación de Magnencio (337-350) ...
153
De la proclamación de Magnencio a la muerte de Juliano (350-363 d.C.) ...
159
L
AS DINASTÍAS DEV
ALENTINIANO YT
EODOSIO(364-408 d.C.) ...
169
364-378 d.C. ...
169
D
E LA MUERTE DEA
RCADIO AA
NTHEMIO(408-472 d.C.) ...
173
M
ONEDAS NO CLASIFICABLES DE LOS SIGLOSIV
YV ...
174
M
ONEDAS NO CLASIFICABLES...
176
T
ESORILLOS Y OCULTACIONES...
181
1. Semises republicanos de La Coronela ...
181
2. Bronces romanos del sector 4B de La Alcudia (1947) ...
181
3. Bronces romanos del Departamento G (1955) ...
185
4. Monedas de Constantino (1917) ...
185
5. Tesorillo tardorromano en ánfora del sector 6D (1989) ...
185
6. Monedas de oro del sector 4D de La Alcudia (1947) ...
233
A
PÉNDICE. N
OTICIAS DE HALLAZGOS EN EL CASCO URBANO DEE
LCHE...
235
La Ciudad de Elche es la herencia histórica de la antigua Ilici, una de las
ciu-dades más importantes del mundo ibérico, con una larga historia que abarca toda
la Antigüedad, como lo confirma su riqueza arqueológica y la belleza y calidad
de sus creaciones, tanto cerámicas como escultóricas, entre las que es
mundialmen-te conocida la Dama de Elche, que puede ser considerada “hija” y honra de esta
ciudad.
Este singular patrimonio de Elche ha propiciado que en la ciudad haya habido
gentes durante más de 100 años interesadas por cultivar estos saberes y por recoger
sus antigüedades. Entre éstas, siempre han llamado la atención las monedas, por lo
que la Ciudad de Elche cuenta en la actualidad con una colección de más de 1.000
ejemplares, ahora reunidos en este catálogo de las “Monedas Antiguas de los
Mu-seos de Elche” que aquí tengo el gusto de presentar como Alcalde de la Ciudad.
Para comprender su interés, basta recordar que las monedas siempre han
cons-tituido valiosos documentos que reflejan las vicisitudes políticas y la propaganda del
poder, pero también son el más seguro documento para reconstruir la evolución
económica y las áreas y gentes con las que mantenía relaciones comerciales y de
todo tipo la antigua ciudad de Ilici. Pero a la importancia de esta parcela de
nues-tro Patrimonio, se une el valioso estudio realizado por el Prof. Juan Manuel Abascal
y el Dr. Antonio Alberola. El trabajo denota la experiencia magistral de sus autores,
cuya labor permite obtener una detallada visión de lo que fue la circulación
mone-taria por las tierras ilicitanas durante más de 500 años, por lo que, sin lugar a dudas,
va a constituir un importante documento para la historia de esta famosa ciudad de
la Antigüedad.
La obra, hecha con toda pulcritud y elegancia, documenta con toda precisión
cada una de las monedas conservadas, lo que hace que el libro sea de agradable
manejo. Además, se coedita con la Real Academia de la Historia para darle la
máxima difusión, lo que redunda en el prestigio y reconocimiento general de la
Ciudad de Elche y de su tan rico y variado Patrimonio, dentro del cual, los restos
arqueológicos constituyen un elemento singular, por cuanto documentan cómo se ha
formado la reconocida personalidad de esta gran ciudad.
Como Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad de Elche, no me queda
sino agradecer su trabajo a todos cuantos han intervenido en esta hermosa labor de
contribuir a publicar las “Monedas Antiguas de los Museos de Elche”, esfuerzo ahora
culminado y que va a contribuir al reconocido prestigio de esta Ciudad y de su
singular Patrimonio Histórico y Arqueológico.
D
IEGO
M
ACIÁ
A
NTÓN
Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Elche
INTRODUCCIÓN
En los últimos 250 años, la antigua colonia de Ilici (La Alcudia de Elche, Alicante. Hispania
citerior)
1ha sido una fuente inagotable de hallazgos arqueológicos entre los que no han faltado
los numismáticos. Las exploraciones llevadas a cabo desde la segunda mitad del siglo XVIII
pro-porcionaron un buen número de noticias y dieron lugar a la formación de las primeras
coleccio-nes.
Una carta del 22 de marzo de 1774 firmada por Diego de la Cuesta ya ofrecía a la Real
Aca-demia de la Historia un lote de monedas descubiertas en el lugar
2. Al año siguiente, el 30 de
diciembre de 1775, Diego de la Cuesta enviaba otro informe a la Academia en el que
relaciona-ba las antigüedades descubiertas en el lugar; entre los descubrimientos citados se encuentran
monedas romanas en palabras del autor
3. Al año siguiente, el 23 de marzo de 1776, José Caamaño
remitió desde Elche a la Real Academia de la Historia una relación de las antigüedades
encon-tradas en la excavación de La Alcudia (Elche). El escrito cita tres pendientes de oro con perlas;
dos pendientes con rubíes; un anillo de oro con una piedra verde, probablemente esmeralda;
dos camafeos; dos collares con perlas; dos collares con esmeraldas engarzadas en oro; piedras
preciosas; una cadena de oro; cinco anillos de oro; dos anillos de plata; doce cucharas de plata,
tres fragmentadas y doscientos cincuenta denarios. El documento, conservado hoy en la
Acade-mia
4se refiere a los trabajos en La Alcudia de José Caamaño, Diego de la Cuesta y Leonardo
Soler de Cornellá. Sin embargo, bajo la denominación de denarios parecen esconderse las 250
monedas de bronce que se citan en una carta de 24 de mayo de 1776, publicada en la revista
Coleccionismo en febrero de 1921; esta carta, que cita a los autores de la excavación, describe
los hallazgos ya citados y se refiere a las monedas como 250 monedas de bronce
5; Alejandro
Ramos Folqués, que conoció esta última publicación, afirma haber localizado en el Museo
Arqueo-lógico Nacional de Madrid este tesorillo
6, pero hoy no hay evidencia alguna de su existencia.
Las actividades del siglo XIX en La Alcudia tuvieron como claro protagonista a Aureliano Ibarra
Manzoni (Alicante 1834-Elche 1890), vinculado durante toda su vida a este lugar en el que excavó
y reunió una importante colección de antigüedades que sería vendida luego al Museo
Arqueoló-1 Sobre la ciudad, cf. ahora Abascal, 2004, 79-94, con toda la bibliografía anterior.
2 Chaves 1999, 212-213, con el texto completo. Cf. también Cebrián 2002, 263-264, con la relación de documentos relacio-nados con aquellos hallazgos.
3 Real Academia de la Historia, documento CAI-A/9/3929/01(4); Cf. Cebrián 2002, 263. Sobre estas excavaciones de 1775, en que se descubrió por primera vez parte del entramado urbano de La Alcudia de Elche, cf. Ramos Folqués 1990, 16. 4 Signatura CAI-A/9/3929/01(8). Cf. Cebrián 2002, 264.
5 Ramos Folqués 1949, 510-511. Sobre este conjunto, identificado habitualmente como un hallazgo de época bizantina, cf. Ramos Folqués, 1948; Mateu y Llopis 1952a, H.M. VII n.o 566; Marot 1997, 183.
6 Ramos Folqués 1949, 511.
gico Nacional; a los hallazgos en este enclave dedicó su principal trabajo literario
7. Pedro Ibarra
Ruiz (Elche 1858-1934) seguiría la estela de su hermanastro Aureliano y continuaría interesándose
por las antigüedades de la Alcudia, llegando a reunir una buena colección arqueológica y
numis-mática
8.
A la muerte en 1934 de Pedro Ibarra, archivero municipal de Elche, el Ayuntamiento de la
ciudad compró sus bienes con el ánimo de formar con las antigüedades un Museo en la ciudad.
Mientras tanto, Rafael Ramos, Registrador de la Propiedad en Elche y propietario de la finca La
Alcudia en la que había aparecido la Dama de Elche en 1897, había reuniendo algunas piezas
que resultaban de los trabajos agrícolas y con ellas su hijo Alejandro Ramos Folqués (Elche, 5 de
julio de 1906 - 3 de junio de 1984) había formando también una incipiente colección.
De este modo, en 1934 se reunieron las colecciones de Pedro Ibarra y de Alejandro Ramos y
con ellas se formó el primer Museo Arqueológico de Elche, inaugurado en 1940; aquel primitivo
Museo estuvo situado en un semisótano de la calle del Conde, que en 1936 fue rotulada con el
nombre de Pedro Ibarra. En 1947 el Museo fue trasladado a uno de los pabellones construidos
en el Parque Municipal para la Feria Industrial de 1946; allí permaneció hasta 1982, año en que
se instaló definitivamente en el Palacio de Altamira y tomó el nombre de Alejandro Ramos Folqués.
El interés por las antigüedades y los planes de creación del Museo Arqueológico de Elche
llevaron a Alejandro Ramos Folqués a iniciar las excavaciones en la finca de La Alcudia en 1935
9;
estos trabajos se harían sistemáticos desde 1940, momento en que da inicio la serie de diarios de
los trabajos que han llegado hasta nosotros y que hemos podido emplear en el trabajo de
orga-nización de los materiales numismáticos antiguos. Durante aquellos primeros años, el Museo
Arqueológico de Elche fue reuniendo los materiales descubiertos en las excavaciones, incluyendo
un gran número de monedas; sólo dos décadas después comenzaría a separarse el depósito de
materiales con el recién creado Museo Monográfico de La Alcudia.
Para la historia de la colección numismática todas estas circunstancias tienen una enorme
tras-cendencia, pues sabemos que el Museo Arqueológico de Elche alberga hoy piezas procedentes
de las antiguas colecciones de Pedro Ibarra y Alejandro Ramos Folqués, así como monedas
reco-gidas en las primeras excavaciones en La Alcudia. A tal conclusión se llega fácilmente tras el
cotejo de la bibliografía, de los diarios inéditos de las excavaciones y del monetario en sí mismo.
Considerando estas circunstancias, y con la intención de identificar la procedencia del mayor
número posible de piezas, la labor de compilación de este volumen se hizo de forma metódica
en una serie de etapas previamente establecidas: en primer lugar se catalogaron las monedas del
Museo Arqueológico Municipal de Elche (375 ejemplares), tarea iniciada a finales del año 2000,
y seguidamente se inventariaron las monedas depositadas en el Museo Arqueológico de La
Alcu-dia, cuyo número fue aumentando a medida que se realizaron nuevas excavaciones (550
ejem-plares); una vez conocido el volumen de las colecciones se inició el cotejo de los diarios de
excavación desde 1940 para poner en relación las monedas con su contexto. De tal cotejo
resul-taron muchas piezas bien identificadas, pero también quedaron varios cientos de monedas de las
que desconocemos cualquier dato de su procedencia; por lo mismo, un buen número de
mone-das citamone-das en los diarios no has sido localizamone-das en los monetarios por falta de datos o, siendo
estos suficientes, por no encontrarse las piezas en ninguno de los conjuntos.
Al término del cotejo entre documentación y monedas quedaron en nuestro fichero un buen
número de referencias a hallazgos de los que no teníamos otros datos que los conservados en
los diarios. La inclusión de todas estas piezas en el catálogo hubiera acarreado necesariamente
repeticiones cuyo volumen no podíamos calcular; por ello se decidió incorporar únicamente
aquellos datos de piezas que, con seguridad absoluta, se podían considerar distintas a las
exis-tentes físicamente en las colecciones de los dos Museos de Elche. Por todo ello, el catálogo incluido
1. Monedas documentadas en los diarios y bibliografía y existentes en la colección.
2. Monedas de las que no existe ningún tipo de documentación.
3. Noticias de hallazgos de los que no conservamos las monedas.
El número de monedas catalogadas en el Museo Arqueológico Municipal de Elche alcanza los
375 ejemplares (cat. n.
o1-375). De 60 de ellas disponemos de datos de hallazgo o procedencia,
bien por pertenecer a la antigua colección de Pedro Ibarra o por haber sido encontradas en
excavaciones en La Alcudia; de otras 315 carecemos de toda indicación de procedencia.
En el Museo Arqueológico de La Alcudia (cat. n.
o376-1027) se han catalogado 550 ejemplares;
de ellos, 303 están bien identificados en la documentación; de otros 247 carecemos de datos; a
ellos hay que sumar 102 ejemplares recogidos en diarios de excavación y publicaciones y que
no hemos podido localizar.
El resto de las piezas incluidas en este catálogo son los diversos tesorillos de La Alcudia (cat.
n.
o1028-1413) y 3 ejemplares conocidos del casco urbano de Elche (cat. n.
o1414-1416).
Al término del proceso de catalogación pudimos comprobar que, al menos hasta 1956,
algu-nas piezas de las excavaciones de La Alcudia habían seguido ingresando en el Museo
Arqueoló-gico de Elche, por lo que, globalmente, las series de ambos museos reunían los hallazgos en el
solar de Ilici y la colección de P. Ibarra, que básicamente procedía de La Alcudia pero que
in-cluía también monedas descubiertas en otros lugares e incluso intercambiadas con coleccionistas.
El resumen de todo lo dicho es el siguiente:
Al mismo tiempo, la comparación entre las noticias del monetario de Pedro Ibarra y las piezas
conservadas ha permitido individualizar una parte de los ejemplares guardados en el Museo
Ar-queológico Municipal de Elche como elementos de aquella colección. Se trata de 24 piezas
10de
las que Ramos Folqués proporciona datos suficientes o ilustraciones en el resumen publicado en
1959
11; otros 9 ejemplares de esa colección son sólo conocidos por la fotografía que el mismo
Ramos Folqués hizo de ellas
12.
En todo caso, la dificultad para encontrar datos de origen de más de 500 monedas
conserva-das en los dos museos impedía, y sigue impidiendo, realizar estadísticas precisas de
abasteci-miento monetario en Ilici, pues la muestra de la que tenemos datos es muy reducida y está
formada de forma aleatoria por aquellos ejemplares de los que ha sobrevivido documentación.
Sólo el tesorillo tardorromano conservado en un ánfora (n.
o5) permite un análisis
pormenori-zado.
El único modo de formar una opinión sobre esos ritmos de abastecimiento es recurrir al
con-junto monetario conservado en el Museo de La Alcudia y a las noticias de excavaciones en este
lugar (cat. n.
o376-1027). Todas las monedas conservadas en aquel lugar, independientemente de
su grado de documentación, deben proceder de las excavaciones en el enclave, pues parece
probado que la única colección formada por agregación heterogénea es la del Museo
Arqueoló-gico Municipal de Elche. Si esta serie de 652 ejemplares no abarca todo lo descubierto en La
Alcudia, sí es el registro de los hallazgos allí durante un determinado intervalo de tiempo, desde
10Cat. n.o 6, 49, 52, 92, 119, 124, 154, 159, 163, 164, 178, 202, 204, 213, 253, 254, 284, 297, 316, 333, 347, 354, 367 y 371. 11Ramos Folqués 1959, 133-149.
ca. 1956 a hoy; es decir, no constituye el 100% de lo descubierto pero es una muestra formada
con un criterio estable, lo que la hace suficiente para determinar una serie de tendencias en el
análisis estadístico.
A ese conjunto de 652 piezas (cat. n.
o376-1027) podemos incorporar 7 monedas descubiertas
en las excavaciones del año 2003 en la parcela «Borrocat»
13, contigua al lugar en que fue
descu-bierta la Dama de Elche y hoy conservadas en el Museo Arqueológico Municipal. Por lo mismo,
a efectos estadísticos, se pueden considerar otras 24 monedas recogidas por Alejandro Ramos
Folqués en La Alcudia y conservadas en el Museo Arqueológico Municipal
14y las 23 de la
colec-ción Ibarra del mismo museo que tienen como procedencia el solar de La Alcudia
15. Es decir, a
las 652 piezas de la serie principal hay que añadirle otras 54, lo que proporciona un conjunto
de 706 piezas sobre las que poder trabajar aunque sólo sea de modo orientativo por lo dicho
con anterioridad.
Una primera evaluación de ese conjunto de 706 monedas arroja el balance que se observa en
el Cuadro 1, en donde llama la atención que las primeras huellas monetarias en la ciudad no
sean sino de finales del siglo III, con el monetario propio de la Segunda Guerra Púnica
repre-sentado por las series hispano-cartaginesas con prótomos de caballos que, casi ausentes en los
registros de la periferia ilicitana, están presentes aquí con 3 ejemplares recogidos en excavaciones
(cat. n.
o6, 377, 378) y con un alto número de ejemplares sin contexto en los museos de Elche
que deberían proceder también de hallazgos locales; esta presencia es explicable si tenemos en
cuenta la relativa cercanía al lugar de hallazgo del tesoro de La Escuera, formado unidades y
divisores de la etapa 221-218 a.C.
16; la serie de emisiones de tradición púnica se completa con
algunos ejemplares de Gadir (cat. n.
o379), Malaca (n.
o17 y 380) y Ebusus (n.
o381), ya algo
posteriores en el tiempo. Faltan en el registro, y no sólo en el de excavaciones sino incluso en
las series sin contexto, todas las emisiones costeras anteriores a esta etapa, pese a ser Ilici una
ciudad muy activa incluso en centurias anteriores como demuestra su registro cerámico. En todo
caso, debemos concluir que la monetización de la ciudad llega con los influjos de la Segunda
Guerra Púnica y que sólo entonces la moneda comienza a ser empleada en los intercambios y
en la actividad comercial.
Esas nuevas necesidades monetarias, en ausencia de ceca propia, serán cubiertas por los
cen-tros emisores regionales, entre los que Saiti por el norte y Castulo por el sur son mayoritarios en
el registro como ocurre en el resto de esta región del sur de la provincia de Alicante. Cinco
ejemplares castulonenses, mayoritariamente del siglo II (cat. n.
o382-386) constituyen la evidencia
de un contacto con el interior del territorio y con las tierras albacetenses, a las que llegó
tradi-cionalmente con cierta fluidez la moneda de esta ceca
17gracias a la permeabilidad de la Sierra
del Segura.
Saitabi / Saiti sigue siendo el taller mejor representado en el sur de la Comunidad
Valencia-na
18. En Ilici conocemos un total de 11 piezas dentro de esa muestra de 706 (cat. n.
o42, 45, 49,
51, 52 y 387-392), lo que constituye un porcentaje importante; desafortunadamente, el único
ejem-plar bilingüe de esta ceca (cat. n.
o53) no tiene procedencia confirmada en el enclave ilicitano.
El panorama de las cecas indígenas prerromanas lo completan los ejemplares de Arse (cat. n.
o393-396) y, ya de forma testimonial, de Kese, Untikesken, Ieso, Oilaunes e Iltirkesken, todas ellas en
la Citerior.
El análisis de la masa monetaria en su conjunto permite distinguir el modelo propio de una
ciudad litoral sin ceca
19abierta al mundo romano, que proporciona la mayor parte de su masa
monetaria; de hecho, en la muestra tomada en consideración, el 70,96% de los ejemplares son
emisiones romanas, desde época republicana al bajo Imperio. Este comportamiento es el
obser-vado ya en el propio puerto de la ciudad, el Portus Ilicitanus
20y el el territorium de la ciudad
que se extiende por las comarcas del Vinalopó
21.
Especial interés reviste el conjunto de moneda romana republicana registrado en Ilici. El
Mu-seo de La Alcudia alberga un significativo número de denarios (cat. n.
o494-503) y una numerosa
20Abascal 1989.
21Alberola – Abascal 1998.
CUADRO 1.—Estimación general de la masa monetaria descubierta con certeza
serie de ases republicanos (cat. n.
o504-541), muchos de ellos con procedencia documentada en
excavaciones, que ilustran esa irrupción de la moneda romana en los circuitos comerciales de la
ciudad tras la expulsión cartaginesa y el final de la Segunda Guerra Púnica. Con esas monedas
llegarían también los ejemplares de las cecas regionales que ya hemos citado y se normalizaría
la actividad monetaria en el enclave; buena prueba de ello es la presencia de divisores
republi-canos de diferentes valores, que representan la actividad comercial más próxima a la vid
cotidia-na (cat. n.
o542-550). El Museo Arqueológico de Elche conserva un as libral (cat. n.
o213) que
tradicionalmente se viene haciendo proceder de La Alcudia, aunque su procedencia no se
cono-ce exactamente
22, pues aunque Pedro Ibarra lo guardaba entre las monedas procedentes del
lu-gar, no hay ningún dato que avale el hallazgo de uno de estos ejemplares de los que tantas
copias se hicieron y que circularon ampliamente en manos de coleccionistas.
El volumen de hallazgos experimenta un importante crecimiento a partir de mediados del
si-glo I a.C. y especialmente durante el reinado de Augusto, como suele ocurrir en la mayor parte
de los enclaves de la Península Ibérica. Las emisiones provinciales hispano-romanas
23que
finali-zan con el cierre de Ebusus en época de Claudio
24y las aportaciones de las propias cecas
roma-nas de época augustea y julio-claudia
25suman un total de 140 piezas en ese conjunto de 706
que estamos evaluando, lo que significa el 20,25% de toda la masa monetaria. En este contexto
temporal, el comportamiento en el casco urbano de Ilici y en su territorium es tan similar que
mientras en época julio-claudia dentro de la ciudad la aportación de las cecas provinciales
hispa-nas representa un 73% de las piezas fechadas en ese período, en su territorio, es decir, en el
área del Vinalopó, esta cifra es del 72%
26mientras que en el Portus Ilicitanus llega al 78%
27.
Entre las emisiones provinciales hispano-romanas es notoria la preeminencia de Carthago Nova,
la ceca mayoritaria en el contexto regional al sur de Alicante, en amplias zonas del sureste de la
Meseta y en Murcia. En el registro arqueológico del caso urbano de Ilici la ceca está
represen-tada por 51 ejemplares
28, incluyendo las series más antiguas de época pompeyana
29; no hay que
olvidar que eso significa el 7,22% de toda la serie que estamos considerando. La ceca de Ilici,
que comienza a acuñar ca. 42 a.C., está representada por 25 piezas
30, es decir, la mitad que
Carthago Nova. Fuera de estas dos cecas regionales, la muestra incluye una nutrida
representa-ción de las monedas del valle del Ebro (cat. n.
o164, 178, 184, 475-483), como sucede en el
contexto regional
31y en grandes zonas de la Península Ibérica
32, y piezas aisladas de Segobriga
(cat. n.
o204, 206 y 484-486), Tarraco (cat. n.
o163), Clunia (cat. n.
o202) e Irippo (cat. n.
o404).
La actividad comercial diaria con uso de moneda está bien documentada en la ciudad desde
la época augustea. Basta decir que sólo la moneda de cecas oficiales romanas de los tres
prime-ros siglos de nuestra era representa el 31,30% del conjunto con 221 ejemplares; a ellos habría
que añadir una parte importante de los 106 correspondientes a las emisiones provinciales ya citadas,
lo que significa que más del 40% de la masa monetaria que estamos tomando en consideración
se fecha en estas tres centurias.
Como era de imaginar por el contexto regional, la moneda oficial de Augusto y los
julio-claudios es escasa (cat. n.
o241, 253, 551-561) y más aún la presencia de la plata (cat. n.
o245,
551, 552); también era esperable la alta proporción de monedas de Claudio (cat. n.
o254, 257,
22Ramos Fernández 1975, 265, indica que su «procedencia no se conoce exactamente, pero parece ser que Ibarra Ruiz lo consideraba procedente de La Alcudia, puesto que lo tenía colocado entre las monedas de este yacimiento». Cf. Ibarra 1926, caja 40, n.o 45
23Cat. n.o 92, 94, 103, 119, 123, 124, 140, 154, 159, 163, 164, 178, 184, 202, 204, 206, 404-493.
24Campo 1976, 141; Planas et alii 1989, 112 ss. En general, cf. el trabajo clásico de M. Grant 1949/1950; cf. Grant 1946, 203; Ripollès 1994, 146.
25Cat. n.o 245, 253, 254, 257, 551-583. 26Alberola – Abascal 1998, 102.
562-580) con un alto número de imitaciones locales en cifras cercanas al 75% muy cercanas a las
estimaciones de Bost y Chaves
33.
El volumen de las imitaciones de monedas de Claudio I en Hispania ha sido puesto de
relie-ve en direlie-versas ocasiones, especialmente a partir de los hallazgos de la Pobla de Mafumet
34, que
obligaron a identificar con precaución los nuevos hallazgos, en la seguridad de que un buen
número de los ases de Claudio I que circulan en occidente
35, y por supuesto en Hispania
36,
fue-ron emitidos en cecas locales.
El fenómeno afecta fundamentalmente a los ases, teniendo en cuenta que ya en esta época
existe una tendencia al uso de denominaciones con mayor valor monetario en detrimento del
semis y del cuadrante, una constante que se observa bien en el número de cuños de cada tipo
empleados por las cecas locales hasta el reinado de Calígula
37. Las imitaciones se extienden por
todos los enclaves
38, en lo que parece ser evidencia de una multiplicación de talleres que imitan
la moneda oficial, que no se puede considerar una actividad clandestina sino tolerada por el
poder central para cubrir las necesidades de moneda divisionaria
39.
El contexto comarcal se vuelve a hacer presente con los bajos índices de aprovisionamiento
de moneda flavia, representada aquí por 10 ejemplares (Cat. n.
o271, 584-592. Estos valores son
similares a los que conocemos para el Portus Ilicitanus
40y para los territorios rurales de Ilici en
el valle del Vinalopó
41. A lo largo del siglo II el número de hallazgos, siempre dentro de la
provisionalidad a que obligan las características de la muestra repetidamente citadas, mantiene
también tónicas similares tanto para las etapas iniciales
42como para los Antoninos
43.
Un fenómeno bien distinto muestran los hallazgos del siglo III, donde tenemos la suerte de
que gran parte de las piezas proceden de excavación y están bien documentadas. Tanto los
hallazgos casuales como las monedas recuperadas en los llamados «pozos manantiales»
44aseguran
una fuerte presencia de los grandes bronces de este período incluso hasta el reinado de Galieno.
A finales del siglo III y los primeros años del siglo III, la etapa severiana, corresponden tan sólo
9 piezas (cat. n.
o299, 303, 657-663), mientras que entre 235 y el final del reinado conjunto de
Valeriano y Galieno (260 d.C.) tenemos documentadas un total de 25 piezas
45, de las que 20 son
sestercios; este importante número sólo puede explicarse por la presencia de las ocultaciones de
los «pozos manantiales», formadas por sestercios, un tipo de moneda que se observa en el
regis-tro de Ilici hasta el año 254 d.C. (cat. n.
o684).
El período inflacionista que se reafirma con Galieno y Claudio II y su corrección final desde
Aureliano es bien visible en el registro monetario, con un total de 83 piezas, el 11,75% del total,
datable entre los años 260 y 284. Huelga decir que una buen parte de estas piezas son antoninianos
del propio Galieno (24 piezas)
46y de Claudio II (35 piezas)
47, estando representados en menor
medida Macriano, Quintilo, Caro, Aureliano, Tácito, Probo y los emperadores galos
48.
Como viene siendo habitual en todos los balances de hallazgos monetarios en Hispania, y no
es una excepción el territorio de Ilici, los períodos tetrárquicos y la dinastía constantiniana
cons-tituyen una parte importante de la masa monetaria conocida. Al período que va de Diocleciano
a la muerte de Juliano (284-363 d.C.) pertenecen 177 de las 706 piezas que estamos
consideran-33Bost et alii, 1987, 202.
34Mateu y Llopis 1952a, 49-53; Campo – Richard – Kaenel 1981.
35Sutherland 1935, 24; Laffranchi 1949, 41 ss.; Giard 1970, 39-40; Ripollès 1994, 146-147. 36Campo 1974, 155-163; Gurt 1978a, 23-26; Villaronga 1979, 172-173.
37Ripollès - Muñoz - Llorens 1993, 315-324; Llorens 1994, 99.
38Cf. la recapitulación de Pereira et alii 1974, 218-219; Abascal 1989, 31; Gurt 1978b, 213-219; id., 1985, 64; Ripollès 1980, 151. 39En general, Campo 1974, 155-163. Cf. además Bost - Pereira 1973-1974, 167-181; Mateu y Llopis 1952a, 49-53; Balil 1958,
25-29; Pereira et alii 1974, 219. 40Abascal 1989, 31.
41Alberola – Abascal 1998, 116-117.
42La etapa Nerva - Adriano está representada por 23 piezas: cat. n.o 273, 276, 593-598, 604-618. 43Cat. n.o 284, 293, 297, 619-649 (34 piezas).
44Ramos Folqués 1963, 234-243. Cat. n.o 660, 667, 671, 673, 674, 675, 680, 1027. 45Cat. n.o 314, 316, 321, 664-685.
46Cat. n.o 333, 686-708. 47Cat. n.o 335, 709-742.
48Macriano (cat. n.o 329), Quintilo (cat. n.o 743, 744), Caro (cat. n.o 340), Aureliano (cat. n.o 745), Tácito (cat. n.o 338, 746), Probo (cat. n.o 747-749) y los emperadores galos (cat. n.o 750-757).
do
49, es decir, el 25,07%. Dentro de esta larga etapa, que conocerá el auge del follis, la creación
de sus fracciones y la generalización del nummus de pequeño módulo, se observa un crescendo
regular en el número de piezas desde los primeros años hasta el reinado de Juliano, un ritmo
general en otros muchos enclaves, también en el Portus Ilicitanus y en el territorio rural de la
colonia. Un somero cotejo del Cuadro 1 permite ver ese incremento de piezas desde la etapa
tetrárquica hasta la muerte del último de los hijos de Constantino. Evidentemente, en este
perío-do son mayoritarios los ejemplares del tipo FEL TEMP REPARATIO, principalmente en su variante
de falling horseman, pero no faltan las series urbanas, los tipos GLORIA EXERCITVS, los vota
publica, las victorias enfrentadas, SPES REIPVBLICE, etc., es decir, un registro normal que no
podemos cuantificar por la peculiaridad de la muestra estudiada pero que parece responder a
los parámetros corrientes en otros enclaves de esta época.
Otro tanto cabe decir de los hallazgos de las dinastías de Valentiniano y Teodosio
50, donde priman
los reversos del tipo REPARATIO REIPVB. Y GLORIA ROMANORVM, y que constituyen el 5,38 de
la masa monetaria estudiada, con un lógico repunte de hallazgos en las últimas décadas del siglo
IV. A este período corresponde un solidus de Teodosio emitido en Constantinopla (cat. n.
o367)
que perteneció a la colección de Pedro Ibarra, que viene a sumarse al procedente del Carabasí
(cat. n.
o371), ambos conservados en el Museo Arqueológico de Elche. Estos dos hallazgos dan
sentido al tesorillo de monedas y joyas que apareció en La Alcudia en 1947 (Tesorillo n.
o6).
Uno de los datos más interesantes que se desprenden de este conjunto es el de la fecha final
del aprovisionamiento monetario. Ya habíamos visto en el área del Vinalopó, el territorium de Ilici,
que el abastecimiento fue regular hasta finales del siglo IV pero que hubo aportes ocasionales hasta
el reinado de Marciano (450-457 d.C.)
51. En el caso de Ilici se observa un fenómeno similar, pues
7 monedas corresponden a las primeras décadas del siglo V (cat. n.
o971-977) y entre ellas se cuentan
un AE4 de Marciano (cat. n.
o974), otro de Anthemio (467-472 d.C.; cat. n.
o975) y dos monedas
norteafricanas de pleno siglo V (cat. n.
o976-977). La gran ventaja es que todas estas piezas
proce-den de las excavaciones practicadas en los últimos años y disponen de un registro arqueológico
minucioso que asegura su procedencia del enclave y su posición estratigráfica.
Como puede verse, aunque el registro documental no permite confirmar la procedencia de
una parte importante de las colecciones que albergan los museos ilicitanos, el volumen de piezas
que ofrecen unas ciertas garantías permiten atisbar un comportamiento muy similar al que
cono-cíamos ya para la región y para amplias zonas de la Península Ibérica. En todo caso, ambas
colecciones tienen entidad suficiente para ser valoradas en sí mismas, pues constituyen una parte
importante de las monedas guardadas hoy en colecciones públicas de la provincia de Alicante.
Este volumen comenzó a gestarse el año 2000 gracias al apoyo y a las facilidades dadas por
D. Rafael Ramos Fernández, director del Museo Arqueológico de Elche, que puso a nuestra
dis-posición los fondos numismáticos de esa institución, sus instalaciones y el caudal bibliográfico
del legado de Alejandro Ramos Folqués, incluyendo sus diarios inéditos de excavaciones, que de
tanta ayuda han sido para llevar a cabo la ordenación de los materiales; conste por ello nuestra
más sincera gratitud. Así mismo, queremos expresar nuestro agradecimiento a los demás
miem-bros de la familia Ramos, que desde el Museo Arqueológico de La Alcudia facilitaron
continua-mente nuestro trabajo, así como a D.
aMercedes Tendero, técnico de la Fundación Universitaria
de Investigación «Alcudia de Elche». Debemos el acceso a los últimos descubrimientos numismáticos
al Prof. D. Lorenzo Abad, director del consejo científico de la mencionada Fundación.
La edición de este libro ha sido realidad gracias al generoso mecenazgo del Excmo.
Ayunta-miento de Elche cuyo Alcalde, D. Diego Maciá, aceptó la petición de apoyo que le presentamos
en su día para llevar a feliz término esta obra. Una vez más, estamos en deuda con el Prof. D.
Martín Almagro-Gorbea, que nos ofreció incluir este volumen en las series del Gabinete de
Las monedas se han agrupado en función de su lugar de conservación y, dentro de ellos, por
grandes períodos y cecas; las monedas hispánicas se han agrupado por cecas en bloques para
cuya definición ha primado, fundamentalmente, la epigrafía utilizada y dentro de ellos, en la medida
de lo posible, se ha seguido una orientación de oeste a este, aunque para las cecas ibéricas y
celtibéricas la orientación ha sido circular en sentido contrario a las agujas del reloj; en todos los
casos se sigue el orden fijado en RAH (P. P. Ripollès – J. M. Abascal (eds.), Monedas hispánicas.
Real Academia de la Historia. Catálogos del Gabinete de Antigüedades, Madrid 2000). De cada
ceca se da su localización, con distintos grados de precisión, de acuerdo con el estado en el
que se encuentra la investigación.
En cada moneda se ha empleado el siguiente criterio de descripción:
En la primera línea de las series hispánicas figura la ceca, la denominación/valor y la
crono-logía. En las acuñaciones provinciales de Hispania y en las monedas romanas esta línea
contie-ne, por este orden, el nombre del emperador bajo el que se emitió, la denominación/valor, ceca
y cronología.
Las líneas de anverso y reverso, precedidas respectivamente de las letras A. y R. contiene en
primer lugar las leyendas y, a continuación, la descripción de imágenes.
Figura a continuación el peso expresado en gramos, el diámetro en milímetros y la posición
de cuños en horas. Le siguen las referencias bibliográficas de catalogación, abreviadas conforme
a las especificaciones que se relacionan en esta introducción. No se ha querido abrumar con un
número amplio de referencias, sino sólo dar aquellas de más fácil alcance, como es el caso de
Vives, CNH y RPC. Las contramarcas si son figuradas se describen en correspondencia con el
catálogo de RPC, pp. 809-810.
Si se conoce la procedencia de la moneda, incluso la campaña de excavación, aparece a
continuación una línea que contiene por ejemplo la referencia Excavaciones en La Alcudia,
se-guida del año de hallazgo y ocasionalmente de otros detalles de procedencia.
Tras ella, la abreviatura Bib. se emplea ocasionalmente para recoger las publicaciones previas
de que ha sido objeto una determinada moneda, tanto en estudios específicos como en
memo-rias de excavación.
Se indica por último el lugar de conservación (Museo Arqueológico Municipal de Elche o Museo
Arqueológico de La Alcudia), seguido de una referencia que remite a los inventarios de cada
centro. Las referencias expresadas en letras de la A a MC (por ejemplo, Ref. AQ) corresponden
al inventario que realizamos en el Museo Arqueológico Municipal de Elche; el resto de la serie
de letras (Ñ a ZZD) se emplearon para el tesorillo del ánfora de La Alcudia (aquí tesorillo n.
o5).
Todas las referencias numéricas corresponden al Museo Arqueológico de La Alcudia.
Para indicar la variación de la extensión de las leyendas, así como las partes no legibles de la
misma se han utilizado las siguientes convenciones:
ABREVIATURAS UTILIZADAS
A
BREVIATURAS
COMUNES
A. anverso Arq. arqueológico Cat. catálogo col. colección dcha. derecha dcho. derecho g gramos h horas izq. izquierda/-o lám. lámina mm milímetros p. página pp. páginas per. período Ref. referencia R. reverso ser. serie vte. varianteA
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