Moral Altruista Adam Smith

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MORAL

MORAL ALT

ALTRUISTA

RUISTA

11.. MMOORRAALL

Es el conjunto de principios, criterios, normas y valores que dirigen nuestro Es el conjunto de principios, criterios, normas y valores que dirigen nuestro comportamiento. La moral de una persona equivale a su código moral, lo comportamiento. La moral de una persona equivale a su código moral, lo mismo cabe decir para la sociedad.

mismo cabe decir para la sociedad.

La moral es como una especie de brújula que nos orienta, nos dice cuál es La moral es como una especie de brújula que nos orienta, nos dice cuál es el camino a seguir, dirige nuestras acciones en una determinada dirección. el camino a seguir, dirige nuestras acciones en una determinada dirección. Esa orientación da lugar a nuestras decisiones y acciones morales, que son Esa orientación da lugar a nuestras decisiones y acciones morales, que son las que constituyen el campo de la moralidad. La MORL!"" de un las que constituyen el campo de la moralidad. La MORL!"" de un in

indidivividuduo o o o de de ununa a sosociciededad ad es es el el coconjnjununto to de de susus s "E"E#!#!$!$!O%O%E$ E$ &&  ##!O%E$

 ##!O%E$ MORLE$. MORLE$. 'or 'or esta esta ra(ón ra(ón nuestra nuestra moralidad moralidad es es $!EM'RE$!EM'RE re)lejo de la moral que tenemos, no de la que decimos tener.

re)lejo de la moral que tenemos, no de la que decimos tener. 2.

2. APAPROXROXIMAIMACIOCIONES NES TEOTEORICARICASS

• El El alaltrtruiuismsmo o es es ententenendidida da cocomo mo el el comcompoportrtamamieientnto o quque e auaumementnta a lalass

probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las propias.

propias.

• $acri)icio personal por el bene)icio de otros.$acri)icio personal por el bene)icio de otros. •

• El t*rmino altruismo se re)iere a la conducta +umana y es de)inido como laEl t*rmino altruismo se re)iere a la conducta +umana y es de)inido como la

preocupación o atención desinteresada por el otro o los otros, al contrario preocupación o atención desinteresada por el otro o los otros, al contrario del egosmo.

del egosmo.

• •

3.

3. ETETIIMOMOLOLOGIGIAA

'roviene del !taliano- altri que signi)ica  otros/, tambi*n se +a podido identi)icar  'roviene del !taliano- altri que signi)ica  otros/, tambi*n se +a podido identi)icar  que proviene del )ranc*s antiguo 0altrui0 1 de los otros.

que proviene del )ranc*s antiguo 0altrui0 1 de los otros. 4.

4. EL AEL ALTLTRUISMRUISMO EN PSIO EN PSICOLOGIA COLOGIA Y SOCY SOCIOLOIOLOGIAGIA

El )ilóso)o )ranc*s uguste #omte acu2ó la palabra 0altruisme0 en 3453 y *sta )ue El )ilóso)o )ranc*s uguste #omte acu2ó la palabra 0altruisme0 en 3453 y *sta )ue ad

adoptoptadada a luluegego o popor r el el cascastetellllanano. o. MuMuc+c+os os coconsnsididereran an su su sisiststemema a *t*ticico o alalgogo e6tremo, en el que los únicos actos moralmente correctos son aquellos que e6tremo, en el que los únicos actos moralmente correctos son aquellos que intentan promover la )elicidad de otros. Esto llevó al desarrollo de la acepción de intentan promover la )elicidad de otros. Esto llevó al desarrollo de la acepción de

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las personas. Es aquella conducta que bene)icia a otros, que es voluntaria y cuyo autor no anticipa bene)icios e6ternos.

"ur7+eim a)irma que en 8rancia era un tanto di)cil poder conciliar esta relación puesto que los intereses polticos estaban por delante de todo este estudio el cual menciona que todos los +ec+os sociales, no son producto de nuestra voluntad sino determinantes de ella. %uestro arbitrio con respecto a la regla morales más bien pasivo, pero nosotros podemos averiguar la naturale(a de esta regla impuesta y +acer ciencia sobre ella.

5. APARICION DEL ALTRUISMO EN HUMANOS

!nvestigaciones muestran que el altruismo aparece en el ser +umano al cumplir los 34 meses, al igual que en el c+impanc*9 lo que sugiere que los seres +umanos tienen una tendencia natural a ayudar a los demás. 'ese a esto, cabe destacar  que algunos )ilóso)os como :+on $tuart Mill de)endan que el ser +umano no es naturalmente altruista, sino que necesita ser educado para llegar a serlo.

6. ALTRUISMO Y CAPITALISMO

Los crticos al mercado siempre capitali(aron estas dudas sobre su moralidad. El movimiento socialista +a sostenido que el capitalismo multiplicó el egosmo, e6plotación, alienación, injusticia. Esta misma creencia invocó el estado bene)actor, que redistribuye los ingresos a trav*s de programas del gobierno, en nombre de la 0justicia social0.

El es)uer(o por construir una sociedad socialista +a sido colapsado a+ora, acabando con un trágico e6perimento social, que +a demostrado que un sistema colectivista es incompatible con prosperidad, libertad y justicia. 'oca gente negara +oy las virtudes económicas del sistema de mercado. 'ero el capitalismo no +a escapado aún de la ambig;edad moral en la cual )ue concebido. Es valorado por 

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la prosperidad que produce9 es valuado como una precondición necesaria para la libertad poltica e intelectual. 'ero pocos de sus de)ensores están preparados para a)irmar que el modo de vida central del capitalismo <la persecución del propio inter*s a trav*s de la producción y el comercio= es moralmente +onorable, muc+o menos que noble o ideal.

7. EL ROL DEL ALTRUISMO

%o +ay misterio acerca de dónde proviene la antipata moral contra el mercado. %ace en la *tica del altruismo, que está enrai(ada pro)undamente en la cultura occidental, al igual que en la mayora de las culturas. $egún los parámetros del altruismo, la persecución del propio inter*s es, en el mejor de los casos, un acto neutral, )uera del campo de la moralidad, y en el peor de los casos un pecado. Es verdad que el *6ito en el mercado se consigue por los tratos voluntarios, y satis)aciendo las necesidades de otros. 'ero tambi*n es verdad que quienes triun)an están motivados en el lucro personal9 y la *tica está más interesada en los motivos que en los resultados.

'ero, >?u* signi)ica e6actamente el t*rmino 0altruismo0@ 'or un lado, puede signi)icar nada más que delicade(a o cortesa. 'or otro lado, puede signi)icar la completa sumisión del yo en un enorme agujero social. Esto es lo que entendió  ugusto #omte cuando acu2ó el t*rmino. 0Aivir para otros0, 0incorporarse a la Bumanidad0, esas, dijo *l, eran las virtudes cardinales de su 0religión de Bumanidad0. El altruismo, en este sentido más pro)undo, es la base para los varios conceptos de 0justicia social0 que se +an usado para de)ender los programas gubernamentales que redistribuyen la rique(a.

'or otra parte dam $mit+ por su parte en su libro teora de los sentimientos morales de 3C5D nos +abla de la moral de la simpata o la empata el cual consiste en ponerse en el lugar del otro sin importar cuanto bene)icio seas capa( de obtener de ello bajo esta premisa es una posición contraria al utilitarismo, tambi*n nos menciona que los sentimientos morales como el resentimiento, la envidia, la

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vengan(a, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia todos estos sentimientos no necesariamente están guiados por la religión pero si están censurados por toda la sociedad en la cual se desarrolla el ser +umano y como puede ser censurada tambi*n aplaudida si esta es catalogada como buena para una determinada sociedad.

LA MORAL DE LA SIMPATIA

ADAM SMITH : MORALISTA DE LA SIMPATIA 1. ADAM SMITH (Un m!"#$%&" '%)%*

$e suele distorsionar la )igura de dam $mit+ nacido en Fir7caldy, Escocia, en 3CGHI como la de un pro)eta del capitalismo salvaje/ cuando en realidad )ue sobre todo un moralista, un admirador de la severidad estoica. $mit+ por )ormación y vocación era )ilóso)o antes que economista/. Bijo póstumo, vivió siempre con su madre. Llamó pronto la atención por su pasión por los libros y su e6traordinaria memoria.  causa de su debilidad )sica, no pudo compartir los ejercicios activos de sus compa2eros, pero era muy apreciado por su personalidad cálida, amigable y generosa. ?uienes le conocieron a)irman que era proclive a +ablar sólo y a ensimismarse estando en compa2a de otros.

8ue catedrático de la Jniversidad de Klasgo, de Lógica y de 8iloso)a Moral lo que inclua tica, derec+o y ciencias +umanas, sociales, económicas y polticasI, desde 3C53 a 3CN. $u reputación como e6celente pro)esor llegó a ser tan alta que estudiantes de lugares distantes se matriculaban en la universidad sólo para escuc+arle. 'uso de moda las ramas de la ciencia que e6plicaba y sus opiniones eran discutidas en clubes y sociedades literarias.

En 3C5D aparece su primer libro, La teora de los sentimientos morales. $u amigo "avid Bume, con a)ectuosa irona y sentido del +umor, le comunica en carta )ec+ada en Londres 3G de abril de 3C5DI el *6ito que +a alcan(ado esta obra, recordándole a su paisano la an*cdota de 8oción, quien siempre sospec+aba de

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+aber cado en un craso desatino cuando era recibido por los aplausos del populac+o/. s que dam $mit+ debe a)rontar lo peor/- su libro +a sido muy desgraciado, porque el público parece dispuesto a aplaudirlo en e6tremo/. Kracias a esta obra le o)recen ser preceptor del duque de Puccleug+, y en calidad de tal viaja por Europa y conoce a Aoltaire, Qurgot y ?uesnay. "e vuelta a Fir7caldy en 3CNC, y gracias a una pensión vitalicia o)recida por el duque, dedica los die( a2os siguientes a su gran obra económica- Jna investigación sobre la naturale(a y las causas de la rique(a de las naciones 3CCNI. En 3CC4 es designado #omisario de  duanas en Edimburgo. 'adre del libre comercio, no era sin embargo partidario de

la desaparición de los aranceles, sino de su moderación y re)orma.

En 3C4C )ue nombrado rector de la Jniversidad en la que +aba estudiado y en la que, como pro)esor, +aba pasado la etapa más )eli( de su vida. En 3CD mora en Edimburgo a los sesenta y siete a2os.

2. LA TEOR+A DE LOS SENTIMIENTOS MORALES (AURORA LA ,INTELIGENCIA EMOCIONAL-*

$mit+ siempre consideró que La Qeora de los sentimientos era superior y más importante que la Rique(a, y por eso siguió trabajando en la primera de sus obras mientras le quedaron )uer(as, introduciendo abundantes cambios antes de su muerte.

El libro quedó organi(ado en siete

partes-• En la primera trata de la corrección de la conducta, la propriety, y pivota

sobre la simpata.

• En la segunda trata del m*rito y del dem*rito, y aqu +ace su entrada el

espectador imparcial/.

• La tercera anali(a nuestros juicios acerca de nosotros mismos o el deber. • La cuarta trata un aspecto del sentimiento de aprobación- la utilidad.

• La quinta estudia +asta qu* punto los sentimientos morales son a)ectados

por costumbres y modas.

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• 8inalmente, la s*ptima revisa los sistemas o doctrinas de )iloso)a moral

virtuosos o licenciososI y presenta los contornos del modelo propio de su autor, su sistema de la simpata/.

Las modi)icaciones de la última edición están sobre todo marcadas por su preocupación por la moral práctica y por un pesimismo ante la corrupción moral derivada sobre todo de las luc+as )acciosas, partidistas. En la cuarta edición, $mit+ a2adió un subttulo que desapareció en las siguientes pero que e6plicaba bien su contenido- La teora de los sentimientos morales, o un ensayo de análisis de los principios por los cuales los +ombres ju(gan naturalmente la conducta y personalidad, primero de su prójimo y despu*s de s mismos.

El principio )undamental de la teora de $mit+ es que los objetos primarios de nuestras percepciones morales son las acciones de otras personas. %uestros  juicios morales con respecto a nuestra propia conducta son sólo aplicaciones a nosotros mismos de sentencias que ya +emos )ormulado sobre el comportamiento del prójimo. l aplicarnos esos juicios adquirimos un sentido del deber. El deber no viene por tanto del #ielo, como pareciera insinuarnos Fant a veces, sino que tiene una g*nesis práctica y psicológica- nace pues de la interiori(ación de los juicios que nos merecen las acciones ajenas

3. LA USTICIA Y EL ESPECTADOR IMPARCIAL

%uestro sentido de la justicia tiene tambi*n su principio en la simpata. #uando sólo atiendo a los propios sentimientos ni )elicidad es muc+o más importante que la del resto del mundo. 'ero soy consciente de que los demás no pueden participar de esa pre)erencia. 'ara ellas no soy más que uno en la multitud, no más interesante que cualquier otro. 'or tanto, si aspiro a ganar su simpata y aprobación lo que más desea mi naturale(a para $mit+I, es necesario que considere mi )elicidad no a la lu( de mi individual perspectiva, sino a la lu( con que la ven los seres +umanos en general. Es esa perspectiva universal la que provoca en nosotros el remordimiento, la verg;en(a o el sentimiento de impropiedad del comportamiento.

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En realidad, no nos comportamos en general mejor que peor por amor al prójimo, sino por un amor más )uerte- el amor a lo +onorable, noble y digno. El ponernos en el lugar de los otros es el primer paso para vernos a nosotros como nos ven los demás, o sea, el espectador imparcial. %o nos e6tra2ara que este espectador  imparcial de . $mit+ est* en la g*nesis de el otro generali(ado de K. B. Mead Mind, sel) and society, 3DHI, esa actitud de toda la comunidad mediante el cual el grupo +umano proporciona al individuo su unidad de persona.

El espectador imparcial pasa en $mit+ de ser real a supuesto, de e6terno a interno, de concreto a abstracto. Ese jue( de nuestra conducta/, +ombre dentro del pec+o/, ilustre recluso del pec+o/, es el smbolo de la autoridad de la conciencia autónoma y acaba adquiriendo dimensiones de semidiós.

Lo que impele a los generosos siempre y a los me(quinos muc+as veces a sacri)icar el propio inter*s en bene)icio de otros o de todos no es el apagado poder  del +umanitarismo, ni el tenue destello de la benevolencia, sino un poder más )uerte y una motivación más en*rgica- la ra(ón, el principio, la conciencia, el +abitante del pec+o, el +ombre interior, el ilustre jue( y árbitro de nuestra conducta.

En la parte !!! de La Qeora aparece la metá)ora de la sociedad como un espejo, tomada del Qratado de la naturale(a +umana de Bume, según la cual el +ombre no es un lobo para el +ombre, sino un espejo para el

+ombre-La naturale(a, cuando )ormó al ser +umano para la sociedad, lo dotó con un deseo original de complacer a sus semejantes y una aversión original a o)enderlos. Le ense2ó a sentir placer ante su consideración )avorable y dolor ante su consideración des)avorable. Bi(o que su aprobación le )uera sumamente +alagadora y grata por s misma, y su desaprobación muy +umillante y o)ensiva./ El ser +umano no sólo quiere ser aprobado, sino ser aprobable, es decir, comportarse bien aunque no gane con ello el aplauso ajeno. El espejo en que nos miramos no es lo que los +ombres opinan en realidad, la aprobación, sino lo que piensa el espectador imparcial, lo aprobable. El espectador es un desdoblamiento

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de la personalidad. %o podemos ser las otras personas, pero s podemos y debemos imaginar cómo se sienten. "e a+ se pasa al espectador de uno mismo un acto de la imaginaciónI- >cómo me ju(garan unos espectadores imparciales si supiesen todo lo que yo s* de m@ El espectador imparcial es un espectador bien in)ormado. Ese espectador, y no la utilidad individual o social, es la clave del juicio moral de la conducta correcta. #omo ya +emos dic+o, $mit+ no es utilitarista aunque d* su importancia al valor de la utilidad. El )iloso)ema que suele servir para sinteti(ar el utilitarismo de :eremy Pent+am )ue acu2ado por el maestro de . $mit+, 8rancis Butc+eson. El utilitarismo acabó convirti*ndose en la )iloso)a poltica de la economa neoclásica y de la )iloso)a poltica contemporánea. $u peso +a )avorecido la e6pansión del Estado. $in embargo, dam $mit+ niega que el Estado sepa mejor que la gente lo que es bueno para la gente, o que debamos sacri)icar siempre los intereses individuales a los colectivos. El gobierno debe mantenerse, y +ay que apoyar al gobierno, pero siempre que garantice el orden público. En caso contrario, el prudente $mit+ advierte que se requiere el má6imo ejercicio de sabidura poltica para decidir si vale la pena cambiar las cosas o no. Qodas las re)ormas +an de acometerse con cautela y con una permanente atención al consenso popular. %o se trata de buscar el mejor sistema, sino <como recomendaba $olón= el mejor que el pueblo pueda tolerar. +ora bien, si nuestra prosperidad es incompatible con la del conjunto, debemos ceder. %ada de monopolios o privilegios9 en el mercado competitivo imparcial no bulle el antagonismo entre nuestra prosperidad y la ajena, ni es necesario que los demás pierdan para que nosotros ganemos. El bienestar social no es la única motivación virtuosa de los actos sino que debe equilibrarse )rente a todas las demás motivaciones. $ólo "ios actúa e6clusivamente por benevolencia y e6clusivamente con miras a la )elicidad universal. El +ombre actúa por móviles diversos y tiene un orden de preocupaciones genuinas- su propia )elicidad, la de su )amilia, sus amigos, su pasS & no debe desatender los distritos/ más modestos por  preocuparse de la )elicidad universal.

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La utilidad cumple pues un papel importante, pero mati(ado y secundario. %o es el )undamento por el que aprobamos la virtud. Ese )undamento es la propiedad o corrección.

La consideración a los demás y nuestra dependencia de su aprobación es lo que modera en nosotros la sedición y turbulencia de las pasiones. %o obstante, nos resulta tan desagradable pensar mal de nosotros mismos y nuestras pasiones pueden alcan(ar tal grado de ve+emencia, que sólo cuando se calman podemos escuc+ar sin el ruido que provocan la vo( de la conciencia y asumir los sentimientos del espectador ecuánime. "e a+ el autoenga2o, que es la )uente de la mitad de los desórdenes de la vida +umana.

4. LA MORAL DE LA SIMPATIA

 dam$mit+- La Qeora de los sentimientos morales de 3C5D empie(a por la e6ploración de todas las conductas +umanas en las cuales el egosmo no parece  jugar un papel determinante, como aseguraba Bobbes. Lo que se e6pone entonces es el proceso de $impata o empataI, a trav*s del cual un sujeto es capa( de ponerse en el lugar de otro, aún cuando no obtenga bene)icio de ello. #on esto se busca criticar a la concepción Jtilitarista, como aparece en Bume. El desarrollo de la obra lleva al descubrimiento del espectador imparcial, la vo( interior que dictara la propiedad o impropiedad de las acciones. Este espectador  imparcial puede asociarse al concepto de superyó, de $igmund 8reud.

5. DE LA SIMPATIA

'or más egosta que se pueda suponer al +ombre, e6isten evidentemente en su naturale(a algunos principios que le +acen interesarse por la suerte de otros, y +acen que la )elicidad de *stos resulte necesaria, aunque no derive de ella más que el placer de contemplarla./

#on estas )rases empie(a dam $mit+ su análisis de los sentimientos morales, centrándose en el de la simpata. En dic+o estudio la imaginación se eleva a una )acultad *ticamente trascendental, pues es la imaginación la que nos permite

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asumir los sentimientos ajenos. La simpata es nuestra compa2a en el sentimiento ante cualquier pasión. El +umano, cuando contempla a sus semejantes, tiene la capacidad de +acer corresponder sus sentimientos propios con los que imagina e6perimenta el sujeto contemplado.

La capacidad de contagio de las emociones no es necesariamente válida para todas ni genera siempre identi)icación con el que las siente. Qal es el caso del iracundo, su cólera puede predisponernos más en contra de *l que en contra de sus enemigos.

%uestra simpata +acia la triste(a o alegra de otros es siempre muy imper)ecta +asta saber la causa que la provoca. 'reguntamos por ello- >qu* te +a sucedido@/. La simpata no emerge tanto de la observación de la pasión que puede despertar nuestra curiosidadI, sino de la circunstancia que la promueve. 'uede que nuestra emoción ante el comportamiento del otro sea más )uerte o distinta de la suya. Es el caso de la verg;en(a ajena/, cuando nos sonrojamos ante la des)ac+ate( o grosera de otra persona, aunque ella misma no pare(ca detectar la incorrección de su propio comportamiento. O el caso de la madre que teme por la vida de un +ijo que yace inconsciente de su propia situación de peligro de muerte, libre de temor y ansiedad, grandes atormentadores del cora(ón +umano, ante los cuales la ra(ón y la )iloso)a en vano intentarán de)enderlo cuando llegue a ser un +ombre/.

"ispuestos por la naturale(a a simpati(ar, los +umanos simpati(amos incluso con los muertos atribuy*ndoles una lamentable situación que sin duda no padecen. Esta ilusión de la imaginación es lo que +ace que la anticipación de nuestra propia muerte nos resulte algo tan +orrorosoS

 & as surge uno de los principios más importantes de la naturale(a +umana, el pavor a la muerte, el gran veneno de la )elicidad +umana pero el gran )reno ante la injusticia +umana, que a)lige y morti)ica al individuo pero resguarda y protege a la sociedad./

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%ada nos agrada más que comprobar que otras personas sienten nuestras mismas emociones y nada nos disgusta más que observar lo contrario. ?uienes deducen todo del amor propio e6plican esto diciendo que al compartir  emociones nos aseguramos la colaboración de los demás y al no +acerlo su oposición. 'ero dam $mit+ no piensa que esa alegra y esa triste(a se sigan e6clusivamente del sentido del propio inter*s. Es la simpata misma la que aviva el regocijo y mitiga la pena.

Observa que estamos aún más deseosos de comunicar a nuestros amigos las pasiones desagradables que las agradables y que la ausencia de simpata respecto a nuestras a)licciones nos escandali(a más que el +ec+o de que no puedan compartir nuestras alegras. El insulto más cruel con que puede o)enderse a los desgraciados es no +acer caso de sus calamidades9 mientras que el parecer indi)erente )rente al regocijo que nos rodea sólo es una )alta de cortesa, el no adoptar una e6presión seria cuando nos cuentan sus desdic+as es crasa )alta de +umanidad. Las emociones amargas y dolorosas requieren más ve+ementemente el consuelo reparador de la simpata.

7. U/GAMOS POR SIMPATIA

:u(gamos la corrección o incorrección de los sentimientos de los demás según est*n de acuerdo o no con los

nuestros- #ada )acultad de un ser +umano es la medida con la que ju(ga la misma )acultad en otro. &o evalúo la vista de usted según mi propia vista, su odo por mi odo, su ra(ón por mi ra(ón, su resentimiento por mi resentimiento, su amor según mi amor. %o tengo ni puedo tener otra )orma de ju(garlos/ pg. NNI.

El sentimiento de a)ecto del que procede toda acción y del que en última instancia depende toda su virtud o vicio puede ser considerado bajo dos aspectos o

relaciones-3T #on relación a la causa o motivo que lo provoca. GT #on relación al )in o e)ecto que se propone.

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O

sea-3T En la adecuación, proporción o desproporción que el sentimiento guarde con la causa estriba su corrección- decoro o desgarbo de la conducta.

GT En la naturale(a bene)iciosa o perjudicial de los e)ectos que el sentimiento pretende, o que tiende a generar, radica el m*rito o dem*rito de la acción, las cualidades merced a las cuales la acción se +ace acreedora de premios o castigos.

Los motivos naturales que más nos impulsan a retribuir y a castigar son la gratitud y el resentimiento.

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0. CONCLUSIONES

• La conciencia moral social e6ige del ser +umano el accionar desinteresado,

es decir, no )undamentado en el egosmo propio sino en el actuar social casi natural y desinteresado.

• La conciencia moral social nace de la educación en el respeto de los

derec+os civiles del otro. En la virtud de amor al público, de mirar al otro con el mismo respeto con el cual debe mirarse el individuo a s mismo. %ace de la pluralidad del conocimiento de alimentar el dialogo, de incorporar la e6periencia y de nutrirse con la realidad circundante. %ace de suponer que el que +abla primero es otro, y que este tiene de entrada el uso ra(onado de la palabra. La conciencia moral nace en la vocación social del individuo, en la tolerancia, en el )ortalecimiento de la crtica y no de su pro+ibición, en +acer de la protesta algo lucida e ilustrada.

• la simpata del espectador imparcial es la causa de los juicios morales que

los +ombres +acen en su vida ordinaria. $on juicios prácticos sobre acciones particulares. En The Theory Of Moral Sentiments su autor +ace

una investigación acerca de las pasiones como bases de una vida moral +onrada. Muestra que las pasiones no e6cluyen a la ra(ón, pero como elementos )undamentales de la vida +umana ordinaria despla(an a la ra(ón teórica o )ilosó)ica. 'ara $mit+ como para Fant, dos )iguras claves de la !lustración y del concepto moderno de libertad, e6iste una escisión entre la teora y la práctica. Escisión que de algún modo se encuentra tambi*n en  ristóteles, para quien las virtudes de la vida poltica no son teóricas, sino

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ILIOGRAIA

3. :o+n Reeder. Estudio preliminar/. dam $mit+. Ensayos )ilosó)icos, 'irámide, Madrid, 3DD4. $mit+ )ue un )ilóso)o preocupado sobre todo por la conducta +umana/. dam $mit+ estudió la Economa como una ciencia moral.

G. #ampbell, Qom ". 3DC3I, dam $mit+Us $cience o) Morals, Keorge llen V Jnin LQ", Londres.

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