Carta de Clemente de Roma los corintios
Es el primer escrito de la literatura cristiana, fuera del NT, del que conocemos, más o menos, el nombre del autor, la época aproximada y la situación por la que se escribió la obra.
3.1. Autor
Según los testimonios antiguos: Eusebio de Cesarea cuenta que Hegesipo, al pasar por Corinto (ca. 155) menciona la carta de Clemente.
Dionisio de Corinto (c. 170) en una carta a la Iglesia de Roma recuerda que la carta seguía leyéndose en la asamblea litúrgica.
Ireneo de Lyon (c. 175-178) habla de Clemente como tercero de la lista episcopal de Roma.
La autoridad y prestigio de Clemente era tal que le fueron atribuidos otros escritos (pseudoepigrafía), entre los cuales se encuentra una segunda Carta a los corintios, dos Cartas a las vírgenes (de la primera mitad del s. III) y, sobre todo las llamadas Pseudo-Clementinas, escritos de s. IV, reelaboración de otros documentos más antiguos: Recognitiones (10) y Homilías (20), cuentos novelescos y didácticos cuyo protagonista es Clemente: su encuentro con Pedro, su conversión, sus viajes misioneros, la lucha con Simón el Mago y el reconocimiento de varios miembros de su familia. Son importantes porque aparece en estos escritos buena parte de la teología judeocristiana de la que hasta ahora disponemos.
3.2. Fecha
Según el testimonio de Hegesipo, en el final de reinado de Domiciano o comienzos de Nerva (ca. 94-97).
El propio escrito habla de “calamidades súbitas” (c. 1,1) y “combate entre nosotros” (7,1), término que se emplea para designar la persecución.
Según otros, podría fecharse a comienzos del gobierno de Adriano (ca. 118-125).
3.3. Intención
Es una carta de la Iglesia de Roma a la de Corinto, motivada por una discordia en su interior, debido a la revuelta de algunos jóvenes que habían llegado a deponer a los presbíteros. La carta condena rotundamente la rebelión.
Hay diversas hipótesis:
* según algunos sería una lucha por el poder en el seno de la comunidad: una nueva generación había pretendido, como en las asociaciones de los colegios, que los elegidos lo fueran por un tiempo. Sin embargo, el texto no ofrece apoyo para esta interpretación.
* según otros en el fondo sería una lucha entre ortodoxos y heterodoxos: donde se habría dado un fortalecimiento de la corriente gnóstica frente a la paulina/petrina (ortodoxa), que mantenía las riendas de la comunidad. El problema habría surgido a raíz de la resurrección, lo que había supuesto un desplazamiento de los dirigentes anteriores.
* según otros el choque sería entre los nuevos carismáticos, profetas y maestros de la segunda generación, con los obispos y diáconos, que habían cubierto el vacío dejado por los carismáticos de la primera generación
* por último, para otros, sería una mera ficción apologética, dado que iría dirigido este escrito a altos funcionarios.
3.4. División
Prólogo: saludo y situación de la Iglesia de Corinto (cc. 1-3).
Parte primera (teórico-parenética): la conducta del cristiano (cc- 4-38):
* los males provocados por la envidia (cc. 4-6) * exhortación a la virtud cristiana del arrepentimiento, la hospitalidad, la humildad, la paz y la concordia (cc. 4-22);
* la resurrección, premio de los buenos (cc. 23-30);
* la vida de la bendición divina: fe, caridad, buenas obras, sumisión en la Iglesia, cuerpo místico de Cristo (cc.
31-38)- Parte segunda (práctica): consejos para evitar la discordia en Corinto (cc. 38-58):
* todo poder viene de Dios: jerarquía en el AT (cc. 39-41) y en el NT (cc- 42-44);
* ejemplos antiguos y recientes de insubordinación (cc. 45-47);
* exhortación a la unión y elogio de la caridad (cc. 48-50);
* los instigadores del cisma deben hacer penitencia y exilarse, para que vuelva la paz; sometidos a los presbíteros, retorno al redil de la salvación (cc. 51-58).
Gran oración: alabanza y gracias a Dios por su potencia y bondad (cc. 59-61).
Conclusión: recapitulación de los
argumentos tratados (cc. 62.65). 3.5. Temática
Vida cristiana: hay un programa de vida cristiana, donde la caridad se convierte en una virtud indispensable, caridad que se expresa en la paz y el amor fraterno, pasa por la humildad y penitencia y está alejada de la envidia y las discordias. Para ello retoma por un lado los ejemplos de la historia bíblica y de la tradición pagana: armonía del cosmos (cc. 19,2-20,12, de influencia claramente estoica), en el ejército (c. 37,1-4) y en el cuerpo humano (c. 37,5-38,1): fundamento de la unidad del cuerpo místico que es la Iglesia. Poner cuerpo teológico, social y físico. Sucesión apostólica: Clemente afirma, de un modo explícito y claro la doctrina de la sucesión apostólica (cc. 42-44). Las normas que la regulan derivan en última instancia de Dios, pues “todo ha sido ordenado según la voluntad de Dios” (c. 42,1). La autoridad no deriva, pues, en última instancia de la comunidad, sino de Dios, aunque esta autoridad se caracteriza por la humildad, bondad y servicio según el modelo de Cristo (cc. 16,1 y cc. 49-50).
Resurrección: presenta la resurrección como plena realización del ser humano y tiene su fundamento en la resurrección d Cristo, primicia de los renacidos (c. 24,1), aunque está sugerida en la misma naturaleza (noche/día; semilla/fruto, c. 23,3-5) y en la leyenda del ave fénix (c. 25, primera alusión cristiana a este mito) y demostrada con argumentos de la Escritura (c. 26,2-3).
Oración: importante para conocer las fórmulas litúrgicas de la Iglesia de Roma. Muy presentes las citas bíblicas, presenta una gran paralelismo con los antiguos textos litúrgicos, revelan un sustrato judeo-helenístico. Incluso en momentos de persecución, no faltan invocaciones en favor de los gobernantes.