Provincia de Buenos Aires
Dirección General de Cultura y Educación Dirección de Formación Continua
Nivel secundario- Historia Año 2017
MATERIAL DIDÁCTICO PARA PROFESORES DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
La ciudad medieval: el caso de Carcassonne
Coordinación general del Minisitio y Módulos Didácticos
Talia Meschiany (Coordinadora del área de Historia y Ciencias Sociales)
Autores y colaboradores especialistas en contenidos: (Miembros del Equipo de Capacitadores Regionales de la Dirección de Formación Continua)
Banfi José María, D´Aquino Marisa, D´Asero Ignacio Lectura crítica
Diana Hamra
Edición de Contenidos Eduardo Devoto
Diagramación y arte
Enrique Inciarte (Miembro del Equipo de Capacitadores del Equipo de Tecnología de la Dirección de Formación Continua)
Cómo citar este documento:
Talia Meschiany (Coord) Material didáctico para profesores de Historia y Ciencias Sociales, DFC-DGCyE, Buenos Aires, 2017
Módulo: “La ciudad medieval: el caso de Carcassonne”
Autores: Banfi José María, D´Aquino Marisa, D´Asero Ignacio. Lectura crítica:
Diana Hamra. Edición de Contenidos: Eduardo Devoto. Diagramación y Arte:
Enrique Inciarte.
Disponible en: https://padlet.com/bahehistoria/minisitiociudades
La ciudad medieval: el caso de Carcassonne
“...Aquellos que hablan de oscurantismo no han comprendido nada. (...) La verdad es que la Edad Media fue una época de fe, apasionada por la búsqueda de la razón. A ella le debemos el Estado, la nación, la ciudad, la universidad, los derechos del individuo, la emancipación de la mujer, la conciencia, la organización de la guerra, el molino, la máquina, la brújula, la hora, el libro, el purgatorio, la confesión, el tenedor, las sábanas y hasta la Revolución Francesa…”
Jacques Le Goff, ¨Seguimos viviendo en la Edad Media¨, La Nación, entrevista de Luisa Corradini el miércoles 12 de octubre de 2005
Índice
1. Introducción ... 4
2. Eje problema del estudio de caso: ... 4
3. Encuadre curricular (recorte de contenidos) ... 5
4. Temas y conceptos que aborda el caso ... 5
5. Objeto de estudio ... 6
6. Conceptos transdisciplinares para la enseñanza de la unidad de contenidos ... 6
7. Conceptos básicos disciplinarios para la enseñanza de la unidad de contenidos .. 6
8. Presentación del caso... 7
9. El origen de las ciudades medievales ... 10
10. El desarrollo de los gremios artesanales ... 12
11. Una perspectiva de género en el trabajo urbano medieval ... 15
12. Los vínculos entre Oriente y Occidente. El intercambio con las ciudades bizantinas ... 18
13. Actividades ... 20
1 La experiencia de Lotte ... 21
2 Construir conocimiento histórico, la utilización de fuentes históricas ... 24
3 Imágenes fijas ... 27
4 Análisis de artículo periodístico ... 30
5 Trabajo con recursos TIC ... 31
Consignas para la reflexión de cierre ... 33
Bibliografía y fuentes ... 34
1. Introducción
El siguiente estudio de caso se sitúa en el pasaje de la “Alta Edad Media” a la
“Baja Edad Media”, en el contexto de la Revolución Urbana y la Revolución Cultural de los siglos XII y XIII. Consideramos que el abordaje de los contenidos a partir del estudio de casos permite reconocer y comprender problemas sociales, económicos, tecnológicos, científicos, ideológicos y de organización del espacio, problemas que posibilitan construir procesos de enseñanza y aprendizaje significativos, tanto para el docente como para sus alumnos.
En este material podrán encontrar referencias a lecturas bibliográficas, presentación de fuentes históricas, imágenes fijas y otros recursos audiovisuales que aspiramos resulten materiales y propuestas que puedan ser adecuadas y resignificadas por los docentes de Historia y Ciencias Sociales de la Provincia de Buenos Aires.
2. Eje problema del estudio de caso:
La organización y las funciones del espacio urbano en la sociedad medieval en el contexto de la Revolución urbana. La expresión de constantes transformaciones territoriales y ambientales por parte de distintos grupos humanos, basadas en cambios en el desarrollo de las técnicas de producción, la utilización e invención de tecnología y las relaciones sociales surgidas del proceso productivo, a partir de las cuales se construyen valoraciones culturales.
El caso de la ciudad de Carcassonne a principios del siglo XIII.
3. Encuadre curricular (recorte de contenidos)
Unidad III. Diseño Curricular de Primer año
“Entre mundos la experiencia de construcción del Occidente. Desarrollo de la división social del trabajo y transformaciones del espacio europeo”
Selección de contenidos
Reorganización del conjunto espacial a partir del resurgimiento de las ciudades.
(...) División del trabajo: ciudad-campo. Gremios artesanales.
Ejes organizadores (extraído del DC para 1° Año - Ciencias Sociales - p. 79) Los cambios en las condiciones de producción y en la utilización de la fuerza de trabajo significaron profundas transformaciones en los modos de vida humanos y en los modos de construir territorios.
4. Temas y conceptos que aborda el caso
Los sujetos sociales y las actividades productivas en las ciudades medievales en el contexto de la Revolución urbana y comercial.
La ciudad como expresión del modo de vida, relaciones sociales, económicas y de poder en torno al modo de producción feudal. La producción, división del trabajo, consumo y mercado. Técnicas de producción. El papel de los comerciantes y los artesanos. La vida en las ciudades: la configuración urbana como resultado de las prácticas y necesidades de la sociedad. Los límites de la ciudad y las “barreras de protección”: murallas visibles e invisibles.
5. Objeto de estudio
Modos de vida y organización sociocultural: entre mundos, la experiencia de construcción del Occidente. Desarrollo de la división social del trabajo y transformaciones en el espacio europeo.
6. Conceptos transdisciplinares para la enseñanza de la unidad de contenidos
Similitud – Diferencia / Continuidad – Cambio / Conflicto – Acuerdo / Interrelación – Comunicación
7. Conceptos básicos disciplinarios para la enseñanza de la unidad de contenidos
Aprendizaje colectivo e intercambio de información (conocimiento acumulado) - Ideología: control ideológico y coacción extraeconómica - Formas de interdependencia - Necesidades sociales: recursos y carestía - Técnicas y tecnología social. Ciudades y territorios: mercados y libertades - Vínculo servil - Fuerza de trabajo libre – Salarios - Trabajo artesano y organización gremial
8. Presentación del caso
El siguiente estudio de caso se sitúa en el pasaje de la “Alta Edad Media” a la
“Baja Edad Media”, en el contexto de la Revolución Urbana y la Revolución Cultural de los siglos XII y XIII. Como señala Charles-Olivier Carbonell “...El crecimiento urbano atañe ante todo al período de los siglos XI, XII y XIII, se frena por la peste negra en el s. XIV y se reanuda en el siglo XV...” (1999)1
El punto de partida para analizar el orden cristiano-feudal rescata el carácter productivo y creativo de la Edad Media, que los intelectuales renacentistas y los ilustrados le negaron, al considerarla una etapa “oscura” y “retrógrada” de la historia. Sin llegar a acordar plenamente con la controvertida premisa del historiador Jacques Le Goff (2005) acerca de la existencia de una “larga Edad Media” que perduraría al menos, hasta 1800, adherimos, en cambio, a la importancia que el autor le reconoce debido a las innovaciones que se generan en este período, entre ellas nuevas maneras de gestionar y utilizar el tiempo, el invento de nuevas técnicas productivas, el desarrollo del conocimientos, el surgimiento de las universidades, etc2.
Adscribimos, por las razones señaladas, al recorte temporal que Perry Anderson (1985) propone en su obra Transición de la Antigüedad al feudalismo, donde manifiesta que este modo de producción aparece en el siglo X, se expande durante el XI y se consolida en los siglos XII y XIII.
1 Carbonell, Charles-Olivier, Una historia europea de Europa, Mitos y fundamentos (De los orígenes al siglo XV), Barcelona, Idea Books, 2000.
2Jacques Le Goff, “Seguimos viviendo en la Edad Media” de Jacques Le Goff en el Diario La Nación (2005) Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/746748-seguimos-viviendo-en-la- edad-media-dice-jacques-le-goff (consulta, 26-12)
“...El modo de producción feudal que apareció en Europa occidental se caracterizaba por una unidad compleja. (....) El feudalismo fue un modo de producción dominado por la tierra y por la economía natural, en el que ni el trabajo ni los productos del trabajo eran mercancías. La fórmula literal de esa relación la proporciona la definición legal de la servidumbre: glebae adscripti, o adscriptos a la tierra; esto es, los siervos tenían una movilidad jurídicamente limitada. La propiedad agrícola estaba controlada privadamente por una clase de señores feudales, que extraían un plusproducto del campesinado por medio de relaciones de compulsión político-legales. Esta coerción extraeconómica, que tomaba la forma de prestaciones de trabajo, rentas en especie u obligaciones consuetudinarias del campesino hacia el señor, se ejercía tanto en la reserva señorial, vinculada directamente a la persona del señor, como en las tenencias o parcelas cultivadas por el campesino. Su resultado necesario era una amalgama jurídica de explotación económica con autoridad política…”
Anderson, Perry, Transiciones de la antigüedad al feudalismo, S.XXI editores, México, 2005.
Por último, la Edad Media es, según Le Goff, el momento del nacimiento de Europa. Tal como sostiene: “...La civilización de la Antigüedad romana concernía únicamente a una parte de Europa: los territorios del sur, situados fundamentalmente alrededor del Mediterráneo. A partir del siglo V, los países del norte (Alemania y luego Escandinavia), del oeste (Bretaña, Inglaterra e Irlanda) y del Este (Hungría, países centroeuropeos) fueron entrando poco a poco en un espacio político y religioso común, el que constituirá la futura Europa...” (pp. 21)
Imperio Romano, siglo III d. C
En el siguiente mapa podemos ver la integración de los territorios romanos en torno al Mediterráneo, el célebre Mare Nostrum; las “amenazas” bárbaras a esa integridad y la concentración legionaria en las fronteras como zonas porosas de intercambio, sin dejar de delimitar el “adentro” y el “afuera”. La Europa en construcción, del Mediterráneo a las distintas regiones que se incorporan, aparece tensionada en este proceso de desintegración Imperial y nuevo reordenamiento territorial.
Extraído de Kinder, Hermann y otros (2007), Atlas Histórico Mundial. Madrid, Akal.
La Edad Media se distingue también por la combinación entre diversidad y unidad. “...La diversidad fue el nacimiento de las incipientes naciones: Francia y Alemania, desde el siglo IX, Inglaterra, a fines del siglo XI, y también España, cuando Castilla y Aragón se unieron por la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón a finales del siglo XV.
La unidad, o una determinada unidad, procedía de la religión cristiana, que se impuso en todas partes [pero también] dio nacimiento a una sociedad laica...” (pp. 117)
Europa, siglo XV d. c.
Hacia el siglo XV, podemos hablar de un continente europeo cuya fisonomía territorial va siendo construida en torno a naciones-estados que seguirán esta marcha hasta el siglo XX.
9. El origen de las ciudades medievales
Además de caracterizarse como un modo de producción dominado por la tierra y la economía natural, la Edad Media, nombre que se hereda del período que se reconoce como el Renacimiento (entre finales del siglo XIV y mediados del siglo XVI), también se distingue por la presencia de ciudades, donde se ejercía el comercio y la manufactura; constituían comunas autogobernadas, que gozaban de una autonomía corporativa, política y militar respecto de la nobleza y la Iglesia (Anderson, 1985)
Entre los siglos XII y XIII el gran movimiento de urbanización iniciado en el siglo XI se extiende por toda Europa de la cristiandad latina: Francia, Flandes, Renania, el norte y centro de Italia van por delante, pero desde Escandinavia a España, de Inglaterra a Polonia se afirma un nuevo mundo urbano merced a valores y comportamientos inéditos, el placer del intercambio comercial e intelectual; el precio del trabajo, del tiempo y del dinero más exactamente calculado, generando nuevas formas de sociabilidad más integradoras, como la corporación o la cofradía (Sennett, 1997)
Como sostienen los autores Dell´Elcine, Paiaro y Requena, “la conformación del mundo medieval supuso una nueva forma de organización del espacio con respecto a la antigüedad clásica. Si bien la mayoría de las ciudades del mundo grecorromano continuaron existiendo y nuevas estructuras urbanas fueron creadas, lo cierto es que la ciudad dejó de ser el centro de la vida social y política tal como lo había sido para las sociedades de Grecia y Roma antiguas. Si la comparamos con la civilización grecorromana, la sociedad medieval fue fundamentalmente una sociedad de guerreros y campesinos (...) Sin embargo, a pesar de la importancia que adquirió el mundo rural, la Edad Media fue, asimismo, una época en la cual se crearon muchas ciudades (...) a partir del siglo XI se produjo un boom demográfico que llevó a la fundación de una gran cantidad de nuevas ciudades hasta el siglo XIV, muchas de las cuales aún existen. El origen de las ciudades era diverso: mientras que algunas surgían en torno a un
santuario como lugar de hospedaje de los peregrinos (Santiago de Compostela) otras surgían
como respuestas a determinadas necesidades estratégicas o la voluntad política de los gobernantes, y se constituían en ciudades-fortaleza (Oviedo, Burgos, Cracovia, Polonia)
Finalmente, algunas se desarrollaron como respuesta al auge comercial que se dio a partir del siglo IX. [Por ejemplo] las aglomeraciones fluviales (portus) que se situaron en los márgenes de importantes ríos por los que se desarrollaba un intenso tránsito comercial (Namur y Gante en Bélgica) Más allá de su diverso origen, lo cierto es que fue el papel económico cumplido por las ciudades lo que les permitió multiplicarse, ampliarse y continuar su existencia. Las ciudades durante la Edad Media eran, antes que nada, aglomeraciones en donde florecían las actividades financieras, mercantiles y artesanales. Dichas actividades fueron estimuladas por poderes señoriales locales con el otorgamiento de fueros y privilegios, a través de los cuales se concedían ciertas “libertades” económicas y se permitía el autogobierno de las ciudades con el fin de proteger a los burgueses, favoreciendo de ese modo su asentamiento definitivo en la ciudad.
En otras ocasiones, los fueros y privilegios (...) se obtuvieron a partir de luchas de los habitantes...” (Adaptado de Dell´Elicine, Paiaro y Requena, UNGS, Bs As, 2013, pp 64-65)
Las ciudades de la Baja Edad Media tienen predominantemente una función económica aunque también se convirtieron en centros de producción de bienes, ideas, modelos culturales y materiales. De aquí que se destaque también su función productiva y la ciudad quede asociada a la figura del “taller urbano” (Le Goff)
En este contexto las ciudades crecen, entre otros factores, debido a los intercambios locales y por la voluntad de los poderes públicos que fundan ciudades, universidades que atraen una población de profesores y estudiantes y en el establecimiento de una corte principesca cuyos gastos fomentan la actividad urbana (Carbonell, 1999) Las elites citadinas introducen principios radicalmente innovadores en el gobierno de la ciudad: colegialidad en el ejercicio del poder, concesión de mandato de unos a otros y revocabilidad de las autoridades. Cambios éticos, técnicos y culturales decisivos acompañan el
desarrollo de las ciudades. Si algo las caracteriza es que se constituyen como un espacio cultural común a toda la cristiandad (Le Goff, 1964) Los mercaderes y los intelectuales del siglo XII, ambos ineludibles protagonistas educativos de las ciudades medievales, contribuyen a la laicización de la cultura (Le Goff, 1964)
10. El desarrollo de los gremios artesanales
Una de las consecuencias del origen de las ciudades fue el desarrollo de los gremios. Las cofradías artesanales o gremios eran corporaciones constituidas en una localidad determinada que se dedicaban al mismo oficio; su fin era la defensa de los intereses profesionales y el socorro mutuo.
El crecimiento demográfico y urbano fue requiriendo trabajadores especializados en diversos oficios. Abastecer las ciudades, castillos e iglesias se convirtió en una tarea cada vez más compleja, tanto desde la técnica como de la tecnología aplicada. Carpinteros, orfebres, herreros, sastres, zapateros, curtidores, todos ellos muy hábiles se distinguían en las ciudades. Escritores e ilustradores de libros en los monasterios. Pero no alcanzaba con la pericia individual. A medida que crecía el intercambio, diversas regiones se hacían famosas por sus productos. Grandes mercados abastecían a numerosas ciudades. Estos productos debían ser de calidad y quienes los realizaban precisaban conocer bien su oficio. En este contexto, surgen los gremios artesanales.
Una característica de la vida ciudadana medieval es la independencia en la producción, sin sujeción a ningún poder señorial, permitiendo al artesano ser su propio dueño, sin más obligaciones que las que el concejo impone a todos los vecinos. Por otra parte, la agremiación está estrechamente ligada al municipio;
son dos instituciones paralelas e íntimamente unidas, por cuanto el reconocimiento de la personalidad de éste proporciona las circunstancias fundamentales para el nacimiento del gremio: la existencia de artesanos libres y la posibilidad de asociación.
Los gremios urbanos se constituyen como una federación de talleres autónomos, cuyos propietarios (los maestros) normalmente tomaban todas las decisiones y establecían los requisitos para el ascenso de los rangos inferiores - oficiales o ayudantes asalariados y aprendices (Sennett, 2009)
Estas agrupaciones funcionaban como centros de formación: un niño entraba en el oficio como aprendiz de un maestro, comprometido por un contrato; debía trabajar para el maestro sin cobrar durante un número de años que difería según los oficios, y el maestro, en cambio, debía darle alojamiento, comida y enseñarle el oficio. Acabado el aprendizaje, el obrero venía a ser sirviente o compañero.
Taller de sastrería
“...Como es conocido, el origen de las ciudades contribuyó en gran medida a la aparición de la moda en el vestir, en su etapa artesanal y espontánea: el desarrollo de la vida urbana, el enriquecimiento de la burguesía con el consecuente deseo de reconocimiento social y de competencia con la aristocracia, el desarrollo del comercio urbano y el aumento del lujo y la fastuosidad de las cortes como centros de ostentación y promoción de modas y maneras (...), son solamente alguno de los aspectos que impulsaron que en el ser humano surgiera la necesidad de expresar su individualidad a través de la imagen”
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2012/12/02/sobre-los-oficios-de-la-costura- i/
(consultado 5/11/2016)
Trabajaba para el maestro, pero percibía salario, en espera de tener medios para abrir una tienda. Los artesanos relacionados con los oficios de la costura se agrupaban (con pocas variantes entre las ciudades) como: sederos, pañeros, tejedores, tintoreros, zapateros, calceteros, boneteros o sombrereros, pasamaneros.
La autoridad masculina se encarnaba en una jerarquía de tres niveles: maestro, oficiales y aprendices. Los contratos especificaban la duración de un aprendizaje, habitualmente siete años, y el coste, normalmente a cargo del padre del joven aspirante. Las etapas de progreso en el gremio estaban marcadas, primero, por la presentación de la obra maestra (chef d´oeuvre) que realizaba el aprendiz al cabo de sus siete años de aprendizaje, trabajo que demostraba las habilidades elementales que había adquirido. Si aprobaba, ya oficial, trabajaría durante otros cinco o diez años hasta que pudiera demostrar con una obra maestra superior (chef d´oeuvre éléve) que merecía ocupar el lugar de maestro.
El gremio medieval comenzó como una institución destinada a otorgar protección contra la autodestrucción medieval. Un gremio artesanal integraba a todos los trabajadores de un oficio en un solo cuerpo donde los deberes, los ascensos y los beneficios de los oficiales y aprendices eran definidos por los maestros en un contrato que debía gobernar toda la vida laboral del trabajador. Cada gremio era también una comunidad que se ocupaba de la salud de los trabajadores, así como de sus viudas y sus huérfanos.
Artesanos y comerciantes
“...El mundo medieval fue una sociedad primordialmente rural. Sin embargo, y sobre todo a partir del siglo XI; comenzó un largo pero continuo proceso de crecimiento de las ciudades y de desarrollo progresivo del comercio y las artesanías. Principalmente, estas actividades se relacionaban con los bienes de lujo consumidos por los señores y los reyes que, debido a su alta posición social, los demandaban para demostrar su prestigio y su poder. Al mismo tiempo, estas actividades florecieron a causa de la pacificación relativa del continente europeo. Al producirse una disminución de las guerras se desarrolló una situación más favorable para el comercio, en la medida que los caminos se volvieron más seguros y los mercados pudieron estabilizarse, permitiendo así una mayor estabilidad en el intercambio. En este sentido, se desarrollaron de manera desigual rutas comerciales que vinculaban zonas lejanas
11. Una perspectiva de género en el trabajo urbano medieval
El género, como categoría de análisis, implica analizar “las relaciones entre los sexos, inscriptas no en la eternidad de una naturaleza inhallable, sino producto de una construcción social” (Duby-Perrot, 1990).
Para la historiadora Frigga Haug, la categoría de análisis “relaciones de género”
habilita a pensar ¿cómo la relación entre los sexos sirve para reproducir el conjunto de las relaciones sociales? Lo que es asumido como ser natural, expresa la autora, es también formado históricamente. “De allí que los sexos salen del proceso social como no iguales, y su no-igualdad se convierte en el fundamento o base de futuras formaciones. De esta manera, las relaciones de género se convierten en relaciones reguladoras fundamentales en todas las formaciones sociales que conocemos, y resultan absolutamente centrales para preguntas referidas a la división laboral, dominación, explotación, ideología, política, ley, religión, moral, sexualidad, cuerpos-sentidos, lenguajes, etc.” (Haug, 2006).
Para otros historiadores, en cambio, el género es una categoría derivada de la clase y el sistema. Según Reyna Pastor, el género es una “categoría de análisis secundaria, previamente está el sistema económico, social y político, lo que diríamos la formación, en segundo lugar, las clases sociales. No es lo mismo ser campesino o noble, y las relaciones de género están dentro de esta categoría económico-social” (Reyna Pastor, 1991)
Los centros de intercambio se concentraban principalmente en las ciudades de Italia y Alemania. Asimismo, este florecimiento mercantil permitió el desarrollo - sobre todo de la ciudades- de distintas actividades artesanales que fueron regidas por gremios que controlaban de manera independiente el desarrollo de diferentes profesiones.
Las organizaciones gremiales (o guildas) organizaban no solamente la producción de artesanías y su comercialización sino que también regulaban los oficios y establecían quiénes podían y quiénes no dedicarse a ellos…”
(Adaptado de Dell´Elicine, Paiaro y Requena, UNGS, Bs As, 2013)
En todo caso, lo que vislumbran estos debates es la naturaleza histórica de los diversos roles y papeles que han jugado y han sido atribuidos a los sujetos históricos en las sociedades a lo largo del tiempo. Las prácticas y esquemas de percepción acerca del lugar de las mujeres, los hombres, los jóvenes, los niños y los mayores en el pasado resultan fundamentales para comprender las diversas situaciones que se dan en el presente y que atraviesan de manera profunda a los adultos y los jóvenes.
En la Edad Media, “...Las mujeres, en todas las clases, también se vieron afectadas, de un modo muy negativo. La creciente comercialización de la vida redujo aún más su acceso a la propiedad y el ingreso. En las ciudades comerciales italianas, las mujeres perdieron su derecho a heredar un tercio de la propiedad de su marido (la tertia). En las áreas rurales, fueron excluidas de la posesión de la tierra, especialmente cuando eran solteras o viudas. Como consecuencia, a finales del siglo XIII, encabezaron el movimiento de éxodo del campo, siendo las más numerosas entre los inmigrantes rurales a las ciudades (Hilton, 1985: 212) y, hacia el siglo XV, constituían un alto porcentaje de la población de las ciudades. Aquí, la mayoría vivía en condiciones de pobreza, haciendo trabajos mal pagados como sirvientas, vendedoras ambulantes, comerciantes (con frecuencia multadas por no tener licencia), hilanderas, miembros de los gremios menores y prostitutas.15 Sin embargo, la vida en los centros urbanos, entre la parte más combativa de la población medieval, les daba una nueva autonomía social. Las leyes de las ciudades no liberaban a las mujeres; pocas podían afrontar el coste de la ‘libertad ciudadana’, tal y como eran llamados los privilegios vinculados a la vida en la ciudad. Pero en la ciudad, la subordinación de las mujeres a la tutela masculina era menor, ya que ahora podían vivir solas, o como cabezas de familia con sus hijos, o podían formar nuevas comunidades, frecuentemente compartiendo la vivienda con otras mujeres. Aún cuando por lo general eran los miembros más pobres de la sociedad urbana, con el tiempo las mujeres ganaron acceso a muchas ocupaciones que posteriormente serían consideradas trabajos masculinos. En los pueblos medievales, las mujeres trabajaban como herreras, carniceras, panaderas, candeleras, sombrereras, cerveceras, cardadoras de lana y
aproximadamente 200 ocupaciones en las que participaban entre 1.300 y 15.00 mujeres’ (Williams y Echols, 2000: 53). En Inglaterra, setenta y dos de los ochenta gremios incluían mujeres entre sus miembros. Algunos gremios, incluido el de la industria de la seda, estaban controlados por ellas; en otros, el porcentaje de trabajo femenino era tan alto como el de los hombres.16
"...Aunque el número de maestras artesanas empleadas en ciertos talleres -sobre todo los dedicados a la manufacturación de textiles, y, dentro de éstos, los de oro y seda, es decir, los 'talleres de lujo'- era considerable, la mayor parte de las mujeres ocupaban puestos de menor categoría, como, por ejemplo, los de oficiala o jornalera. También había un gran número de criadas que, además de trabajar en una casa, ayudaban en el taller o bien se empleaban directamente como artesanas..."
Claudia Optiz: "Vida cotidiana de las mujeres en la Baja Edad Media (1250-1500)" en Historia de las mujeres. 2 La Edad Media; Madrid; Ed.
Taurus; 1992. p. 386
Gaia Caecilia en miniatura del De claris mulieribus de Giovanni Bocaccio, c. 1440.
Tomado de British Library en
http://www.bl.uk/catalogues/illuminatedmanuscripts/ILLUMIN.ASP?Size=mid
&IllID=43185 Consultado 26 / 12 / 16
Hacia el siglo XIV, las mujeres comenzaron a ser maestras, así como también doctoras y cirujanas y comenzaron también a competir con los hombres con formación universitaria, obteniendo en ciertas ocasiones una alta reputación.
Dieciséis doctoras –entre ellas varias mujeres judías especializadas en cirugía o terapia ocular– fueron contratadas en el siglo XVI por la municipalidad de Frankfurt que, como otras administraciones urbanas, ofrecía a su población un
sistema de salud pública. Doctoras, así como parteras y sage femmes, predominaban en obstetricia, ya sea pagadas por los gobiernos urbanos o manteniéndose con la compensación que recibían de sus pacientes. Después de la introducción de la cesárea, en el siglo XIII, las obstetras eran las únicas que la practicaban (Optiz, 1996: 370-71).
A medida que las mujeres ganaron más autonomía, su presencia en la vida social comenzó a ser más constante: en los sermones de los curas que regañaban su indisciplina (Casagrande, 1978); en los archivos de los tribunales donde iban a denunciar a quienes abusaban de ellas (S. Cohn, 1981); en las ordenanzas de las ciudades que regulaban la prostitución (Henriques, 1966) y, sobre todo, en los movimientos populares, especialmente en el de los heréticos…”3
12. Los vínculos entre Oriente y Occidente. El intercambio con las ciudades bizantinas
“... Mientras tanto, en el Oriente mediterráneo, la larga agonía del reino cruzado de Jerusalén y su derrumbamiento final (1291) eran ampliamente compensados, en el campo comercial, con la apertura del Mar Negro, cerrado hasta 1204 por el Imperio Bizantino, más tarde abierto a la navegación de los occidentales bajo control veneciano y finalmente navegable para todos gracias al restablecimiento del predominio bizantinogenovés (1262). Importante en sí por las riquezas de los países ribereños, el Mar Negro se convirtió en la puerta de Asia entera… En este mar desembocaban, en efecto - por Cafa y Tana en Crimea y por Trebisonda en Asia Menor-, dos itinerarios de caravanas muy frecuentados que se unían en el Afganistán para bifurcarse después de nuevo, al sur hacia la India, y al este, hacia China.
Sólidamente instalados en sus nuevas colonias del Mar Negro, los mercaderes venecianos y genoveses podían llegar hasta Delhi o Pekín sin ningún problema. “La vía de Crimea a Pekín” nos dice un manual de mercadería de aquel tiempo, “es muy segura tanto de día como de noche”.
Sabatino López, R. “La Revolución comercial”, en “La edad media europea, economía y sociedad”, Salvat, Barcelona, 1985.
3http://calibanylabruja.blogspot.com.ar/p/c.html#Libertad_y_división_social_
Paralelamente a la consolidación del modo de producción feudal en Occidente, al este del Danubio, Bizancio mantuvo un Imperio burocrático y centralizado, con la perduración de grandes ciudades con intenso intercambio comercial y relaciones sociales de producción basadas en la esclavitud. Esto se debió a que en el caso de Bizancio no se produjo la ¨síntesis¨ feudal que Anderson establece para entenderlo en Occidente (fusión de elementos romanos y germanos). La fuerte influencia y herencia griega nunca se desdibujó frente a la presencia romana (que simplemente se ¨superpuso¨) y es por ello que la relativa densidad de las ciudades y la modestia de la propiedad rural continuaron estructuralmente a lo largo de la toda la Edad Media.
En cuanto a las ciudades propias del mundo bizantino, nos encontramos con grandes fortificaciones gracias a sus defensas marítimas, por el lugar estratégico que ocupaban frente a las invasiones de pueblos como los hunos, eslavos o ávaros, por ejemplo. Es decir, el ámbito geográfico de Bizancio, además de ser estratégico por ser el punto de ¨unión¨ de Oriente y Occidente, fue fundamentalmente muy peligroso en medio de una multiplicidad étnica que le dio fisonomía propia. En este contexto Constantinopla, como capital del Imperio Romano de Oriente, tuvo un cúmulo de ventajas dadas por su inmejorable emplazamiento geográfico natural que le dio brillo, no sólo por ser la capital imperial, sino también, por su ubicación estratégica y su preeminente rol comercial. Constantinopla está construida sobre una península en forma de triángulo situada en la orilla occidental del Bósforo, rodeada en buena parte por el mar Mediterráneo. A su vez, ya desde tiempos de Constantino, la ciudad se cerró por su parte occidental con una muralla que debía proteger el único flanco accesible desde tierra. Se fueron construyendo varias murallas exteriores durante todo el período para asegurarse defensivamente y circunscribir el crecimiento de la misma por su importante rol comercial ya que se constituyó como nudo de comunicaciones terrestres y marítimas de la zona. Se constituyó así como un polo urbano dedicado a actividades comerciales y artesanales, convergiendo y distribuyendo productos, otorgándole un carácter cosmopolita en pleno contexto de feudalismo en occidente.4
4 Perry, Op.cit,pp 271-301 y Cabrera, Emilio, Historia de Bizancio, Barcelona, Ed.Alianza, 1998
13. Actividades
Las actividades que se presentan a continuación tienen el propósito de problematizar, desde el enfoque de los estudios de caso, algunos temas abordados en este material didáctico y a través de las cuales se podrán tratar contenidos del Diseño Curricular de 1º año, específicamente de la tercera unidad: Reorganización del conjunto espacial a partir de resurgimiento de las ciudades. Aumento demográfico. División del trabajo ciudad-campo. Gremios artesanales. Pero también se podrán establecer diferencias con las formas de producción, modos de vida y relación con el ambiente rural, entre otras cuestiones. Les proponemos encarar actividades que les sirvan de puente para el trabajo en las aulas con los jóvenes estudiantes, a través del análisis de un relato ficcional, fuentes históricas, imágenes fijas y recursos tecnológicos.
Aspiramos a presentar este estudio de caso como parte de una estrategia de aprendizaje basado en problemas que reconstruya la compleja trama del conocimiento histórico, tanto metodológica como lógicamente.
Trabajo con narrativas en la enseñanza de la Historia. Estudios de caso.
Los relatos y narraciones ficcionales recuperan aspectos específicos de la historia. En estas narrativas se privilegia la reconstrucción de situaciones cotidianas inspiradas en cuestiones historiográficas. Las narrativas pretenden generar empatía, humanizar una historia remota, atravesada por procesos complejos a los que nos aproximamos desde los estudios históricos empleando conceptos abstractos cuya comprensión es compleja para los y las estudiantes de la escuela secundaria.
1 La experiencia de Lotte
Elegimos iniciar el recorrido por la ciudad medieval apelando al recurso narrativo para transmitir la experiencia de una “ciudad vivida”, personas que se desplazan, laten al ritmo de un espacio en permanente construcción conflictiva y que permita abordar las diversas temáticas desarrolladas en este material didáctico.
El siguiente relato, contextualizado espacialmente en el sur de Francia hacia la primera mitad del siglo XIII, da cuenta de múltiples aspectos de la vida en las ciudades medievales. A partir del testimonio de una niña, hija de un artesano pañero (actividad típica de las ciudades) se pueden advertir cuestiones que tienen que ver con las formas de trabajo, organización de la producción urbana y relaciones con el mercado. Asimismo, nos sitúa en el contexto ambiental de las ciudades medievales crecidas a partir de la inexistencia de la planificación y muchas veces abundantes en malos olores y dificultades varias.
Los invitamos a leer esta historia como disparadora para plantear y resolver consignas a medida que se despliega el estudio de caso. Recuerde: “Los casos son instrumentos educativos complejos que revisten las formas de narrativas”
(Wassermann, 2006)
.
“Lotte, comparte este pedazo de pan con tus hermanos menores”, dijo mi padre Gerard cuando estábamos levantándonos para comenzar la jornada, y salió rápidamente de nuestra casa para dirigirse a la puerta sur, una de pocas vías de acceso a la ciudad amurallada de Carcassonne, al sur de Francia. Muchas veces iba a reunirse con los productores que nos abastecían de materia prima para la producción de paños y que venían de las zonas cercanas a la Montaña Negra, donde la disponibilidad de pastos favorecían el desarrollo de la ganadería ovina. Pero en esta ocasión, se había dirigido a la feria de mercaderes que se realizaba en el cruce de caminos a pocas horas de distancia de las murallas. Llevaba consigo varios paños que esperaba vender a mercaderes que desde allí se dirigían al norte de Italia y luego a Oriente.
Su cara denotaba signos de preocupación desde hacía varios días, sobre todo desde que había comprobado que los clientes habituales de los paños que producimos en casa habían dejado de comprar. Nuestra familia y tres aprendices -que mi padre había incorporado desde antes que yo naciera- trabajábamos la lana, aunque en tareas diferentes: clasificación de lana según su calidad; lavado de la lana;
organización del largo de la mecha, el color; el hilado; teñido; tejido. El taller era un lugar contiguo al cuarto donde dormíamos mis hermanos y yo, oscuro y bastante frío
en invierno. Había allí tres telares que el padre de mi padre había empezado a trabajar cuando vinieron con la familia a la ciudad. Mis abuelos, habían perdido la posesión de sus tierras ante la imposibilidad de pagar los tributos que el señor Pierre Marí Butrac, conde de Borgoña, les exigía periódicamente. Lograron huir durante varios días, escondiéndose en bosques misteriosos hasta que pudieron llegar a Carcassonne.
Para compensar la pérdida de los ingresos familiares, mi padre trabajaba más horas de lo habitual. Él también había perdido varios kilos, más que el resto de la familia.
Además, ninguno de nosotros se había podido recuperar del inmenso dolor por la muerte de mi hermana Jeanette a los pocos días de haber nacido. No fueron suficientes los paños fríos que mi madre Teté se esmeraba en poner sobre su cuerpo para bajar la fiebre que no daba tregua. Todo fue inútil. El año 1236 de Nuestro Señor quedará para siempre en mi memoria…
Desde hacía un tiempo, los paños elaborados en los telares de las viviendas de casi toda la ciudad ya no se vendían como antaño. Según se comentaba en las reuniones de adultos, otros comerciantes traían paños de zonas rurales que compraban a campesinos de otras regiones que también se dedicaban a hilar y tejer y que tenían acceso a lanas de mejores calidades y también al mercado de los productos para la fabricación de tintes; fabricación que demanda conocimientos muy específicos y la posibilidad de contar con suficientes recursos para adquirir los productos químicos necesarios. Ese había sido un tema que generó muchas discusiones en las reuniones de los artesanos que se juntaban con mi padre algunas veces en mi casa. Los gremios de artesanos, decía mi padre, “no entienden que hay que cambiar algunas cosas, los tiempos no son los mismos”.
Mi madre, que había aprendido a hilar desde que era muy niña, nos había pedido a mi hermana Alice y a mí que fuéramos hasta la vivienda de mi tía Charlotte a llevarle unos bultos de lana de oveja que ella debía lavar. Para llegar hasta ese lugar, debíamos atravesar senderos laberínticos, oscuros en pleno día, encharcados por los desechos nauseabundos que se arrojaban a la calle. Una de nuestros entretenimientos favoritos era contar la cantidad de ratas que cruzábamos en el trayecto hasta nuestro destino. La vivienda de tía Charlotte estaba ubicada detrás del campanario más alto de la ciudad, muy cerca de la puerta norte de la muralla, y su cuarto trasero se apoyaba sobre la misma pared amurallada. Desde su casa, se podía advertir la construcción del foso seco en torno a la ciudad que por esos días se estaba terminando, no entendíamos muy bien para qué serviría aquella obra.
De vuelta a casa debíamos llenar las vasijas con agua de la fuente ubicada frente al lugar donde los mayores se reunían a tratar los problemas de la ciudad. Allí había que perder muchos minutos haciendo fila, pues era uno de los pocos lugares para la provisión de agua dentro de la muralla. La alternativa era llegar hasta el río Aude, pero nuestros padres no nos autorizaban a salir de la ciudad pues desde hacía un tiempo habían empezado a aparecer caras nuevas en la ciudad y algunas construcciones muy precarias que parecían viviendas y que albergaban a gente desconocida. Según mi padre, ya no había lugar para todos dentro de las murallas y la gente que venía a la ciudad no podía quedarse en ella a vivir, debían hacerlo fuera de las murallas. Con mi hermana Alice nos preguntábamos, ¿de dónde venían esas
personas? ¿de qué vivían? ¿cómo se protegerían en caso de conflictos o asaltos como solían ocurrir algunas veces?
Mi padre había regresado ya casi de noche y apenas pasó por nuestra casa para avisarle a nuestra madre que iría a la reunión del Gremio, que iría a plantear que había que tomar algunas medidas, había regresado casi con los mismos paños que había llevado para vender. Algunos comerciantes habían aparecido en la feria con paños muy diferentes, de varios colores y medidas diversas; muy distinto a los que se hacían en la ciudad y también mucho más fáciles de vender en el mercado. Así, el negocio no podía continuar, decía mi padre.
Con mi hermana sentíamos que a nosotros, la muralla nos protegía. ¿Pero también de estos nuevos peligros?
Fuente de elaboración propia, realizada en base a datos históricos.
“Las buenas preguntas críticas contribuyen a que los alumnos adquieran el hábito de reflexionar” “Wassermann, 2016) Al final de cada caso se plantean las
“preguntas críticas” que nos conducen a examinar ideas importantes, nociones y problemas relacionados con el caso. ¿Cuáles son las cuestiones de qué trata el caso? ¿Quiénes son los protagonistas? ¿qué circunstancias contribuyeron a que se comportaran de ese modo? ¿Qué ocurrió? ¿Son similares las percepciones de lo que ocurrió? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es la explicación de las diferencias? Las preguntas comienzan con un examen de los acontecimientos, cuestiones y personajes del caso, es decir, con los detalles.
Otro conjunto de preguntas va del examen de los detalles a un análisis de lo que está bajo la superficie de los acontecimientos? ¿Cuál es la explicación de los acontecimientos? ¿Qué hipótesis pueden formularse? ¿Qué datos respaldan esa idea? ¿Qué suposiciones se están haciendo?
Una tercera serie de preguntas apunta a un análisis más profundo; requiere juicios de valor, evaluaciones, aplicaciones y propuestas de aplicaciones. ¿Qué planes se han propuesto? ¿Son esos planes compatibles con los datos? ¿Qué otros planes son posibles? ¿Qué podría hacer fracasar esos planes? ¿En qué se asemejan? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál es el mejor? ¿Qué criterios se usan para determinarlo? (Waserrman, 2006)
Consigna:
Si las preguntas apuntan a la reflexión de los/as estudiantes, ¡ensayemos! Les proponemos que en grupos pequeños resuelvan cada una de éstas preguntas o algunas de cada una de las tres series.
2 Construir conocimiento histórico, la utilización de fuentes históricas
A continuación, les proponemos la lectura y el análisis de fuentes históricas que favorecen el desarrollo de estrategias de lectura, escritura, comprensión y construcción de conocimiento histórico en el aula. Encontrarán fuentes documentales e imágenes fijas.
En primer lugar, presentamos una cita de Jacques Le Goff, que permite advertir la importancia que va teniendo la documentación de derechos y cartas que obtienen distintos sectores sociales y ciudades:
“...A partir del siglo XII, con el impulso del renacimiento de los estudios romanos, el derecho de las costumbres se pone por escrito. Los poderes preestatales, las monarquías en vías de implantación, necesitan textos a los que referirse y, en particular, un buen conocimiento de las diversas costumbres vinculadas a las regiones, ciudades y aldeas…” (Le Goff, 2004)
Atendiendo a esta peculiar situación, que favorece ampliamente el estudio de la historia medieval al dejar registro escrito de la época, presentamos una serie de fuentes documentales, litográficas y pictóricas. Las fuentes documentales fueron extraídas de Dell´Elicine, Paiaro y Requena (2013).
Ciudad de Praga
“...La ciudad de Praga, construida con piedra y sal, es la mayor plaza comercial de aquella tierra. de la ciudad de Cracovia vienen a ella con sus mercancías los rus [rusos] y los eslavos, y de la tierra de los turcos vienen a ella, también con mercancías y moneda, mahometanos, hebreos y turcos, que reciben a cambio esclavos, estaño y pieles (...) Por un denario se vende allí tanto grano que basta para sustentar a un hombre durante un mes, y también por un denario se obtiene la cebada suficiente para alimentar una cabalgadura durante cuarenta noches (...) En la ciudad de Praga se fabrican sillas, bridas y escudos utilizados en toda su tierra. Además, en la región bohemia se fabrican unos paños finos de tejido ancho, semejantes a redes, que no tienen ningún uso práctico, que tienen entre ellos un valor constante: 10 paños por un denario. Con tales paños comercian, dándoselos en pago unos a otros (...), representan su capital y adquieren con ellos los artículos más preciosos: cereales, caballos esclavos, oro, plata y demás cosas…” (pp 66)
Federico I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1122 - 1190), a la ciudad de Lübeck en el año 1188
“...En nombre de la Santa e indivisible Trinidad, Federico, por la gracia y clemencia divina, augusto emperador de los romanos (...)
Los burgueses tienen pleno derecho sobre los bosques de Dassow, Klütz y Brothen, de manera que podrán cortar cuanta madera necesiten para calentarse, construir barcos, casas y otros edificios de la ciudad; pero sin engaño, a fin de que los barcos, y la madera, no sean vendidos a otros países. Además, el ganado mayor y menor y los cerdos pueden pastar en toda la tierra del conde de Holstein, hasta donde alcancen yendo y viniendo en el día.
Además, les confirmamos todos los derechos concedidos por el primer fundador del lugar, Enrique, duque de Sajonia. Le hemos concedido el patronato sobre la iglesia de Santa María, de forma que a la muerte del cura puedan elegir otro de su agrado y presentarlo al obispo. Les concedemos que puedan ir y venir con sus mercancías libremente por todo el ducado de Sajonia sin pagar impuestos, excepto en Artlenburg (...) Además, los cónsules juzgarán acerca de todas las ordenanzas de la ciudad, y de las multas, dos partes serán para la ciudad y una para el juez. Los cónsules tendrán la prerrogativa de examinar la moneda tantas veces al año como lo crean conveniente; y que las multas impuestas a los monederos se repartan , mitad por mitad, entre el rey y la ciudad. Les concedemos además que nadie de rango elevado o humilde pueda molestar a dicha ciudad, ni al interior, ni al exterior de sus muros, por edificios o fortificaciones en su territorio. Los ciudadanos de Lübeck no irán a ninguna campaña militar, sino que ellos defenderán su ciudad…” (pp 67)
Carta para los ciudadanos de York, 1200
“...Juan, rey de Inglaterra por la gracia de Dios (...) Sépase que hemos otorgado a nuestros ciudadanos de York incluidos su gremio de mercaderes y su gremio de comerciantes, todos sus libertades, leyes y costumbres en Inglaterra y Normandía, así como también el cobro del impuesto de desembarque que se percibe de los barcos que llegan a la costa marina tal como las tenían, libremente y bien, en los tiempo del rey Enrique, nuestro abuelo.
Deseamos e instruimos que posean y conserven las anteriormente mencionadas libertades y costumbres junto con todas las libertades pertenecientes a los gremios previamente mencionados. Que lo hagan libremente, en paz y sin que sean vulneradas, tal como sucedía en los tiempos del mencionado rey Enrique, nuestro abuelo, y como lo indican claramente las cartas de ciudad de nuestro padre y de nuestro hermano Ricardo.
Más aún, que se sepa que con esta carta hemos confirmado a todos los ciudadanos de York la excepción de todos los impuestos de desembarque, la tasa de naufragio, los impuestos por el uso de los puentes, de los caminos, y por el traspaso en el
territorio de Inglaterra, Normandía, Aquitania, Andegavia, Pictavia y en todos los puertos y las costas de Normandía, Aquitania, Andegavia y Pictavia.
Deseamos e instruimos que (los ciudadanos de York) sean dejados en paz, y prohibido que cualquiera les infrinja daño sobre una pena de diez libras tal como está claramente indicado en la carta del rey Ricardo, nuestro hermano…”
Reglamento del gremio de los tejedores de Stendal, 1233
“...Los cónsules de Stendal (...) desean que se sepa que hemos seguido el consejo de los principales ciudadanos y oficiales, y hemos aprobado el siguiente decreto:
1. Si algunos de nuestros burgueses desean practicar el arte de tejer, deben tener un huso o hasta dos, y deberán tenerlos en su casa y por cada huso deberán pagar tres solidi5 al gremio (...)
2. Quien no es del gremio tiene totalmente prohibido dedicarse al tejido.
3. Pero si un hermano quisiera tejer en contra de la institución, y de sus decretos, que debería según el consejo de los cónsules de cumplir, deberá presentar a los cónsules, como forma de enmendarse, un talento por cada delito o perderá su oficio durante un año
4. Pero si alguno es capturado haciendo prendas falsas, sus tejidos serán quemados públicamente, y en verdad, el autor del crimen será corregido de acuerdo con la justicia
5. Los extranjeros que deseen practicar este arte primero deberán adquirir la ciudadanía, y después deberán entrar en el gremio con los hermanos con veintitrés solidi
6. Pero si el heredero de cualquier artesano dejará de desempeñar el arte de su padre, pagará tres solidi
(...)
8. Concedemos, también, que si alguno tiene este oficio y no puede mantener sus herramientas de ninguna forma, que prepare y ponga a sus tejidos en el huso de otro
9. Si alguno debiera casarse con una viuda cuyo marido era de este oficio, entrará en el gremio con tres solidi
(...)
Lo que sea recolectado en las multas y recibido como ingreso será puesto para el uso de la ciudad y se presentará a los cónsules…” (pp 77)
Hasta aquí leímos un conjunto de fuentes históricas que nos permiten profundizar el relato de ficción y algunas de sus problemáticas. Les proponemos resolver las siguientes consignas:
1- Discutan en pequeños grupos: ¿Cuáles son los temas relevantes que presentan las fuentes históricas en función de los conceptos y contenidos
que se presentan en este material didáctico y en caso de Lotte?
5 El solidus era una moneda de oro de origen romano que seguía usándose en la Edad Media con
.¿Qué conceptos sustanciales del campo de la Historia y las Ciencias Sociales podemos identificar en las fuentes históricas?
2- Según sus criterios de análisis ¿qué problemas históricos se desprenden de las fuentes presentadas? ¿Qué criterios consideran han tenido quienes seleccionaron las fuentes históricas para este material?
3- Del análisis de las fuentes históricas, ¿qué hipótesis podemos elaborar acerca del estilo de vida en las ciudades medievales?
4- ¿Cuál era el lugar de los gremios medievales en la organización social de la ciudad del Medievo y sus vinculaciones con los otros integrantes del ordenamiento social imperante?
5- ¿Cuáles los actores sociales que aparecen mencionados o representados en los diversos documentos? ¿Qué factores determinan el tipo de experiencia en la ciudad según la clase o el grupo social?
6- Determinar a partir de las fuentes históricas trabajadas cuál es la concepción que circula socialmente acerca del carácter de la propiedad (pública, privada, mixta); ejemplificar cada caso.
3 Imágenes fijas
En la clase de Historia y Ciencias Sociales suele predominar la enseñanza sobre la base de textos escritos, pero no podemos dejar de reconocer la potencialidad de la imagen (fotográfica, litográfica, pictórica, etc.) para construir conocimiento histórico social en el aula. Las imágenes apelan a otros sentidos como las emociones, el placer, la imaginación y la creatividad. Les presentamos un conjunto de imágenes sobre las ciudades medievales que aún perduran en la actualidad.
Las murallas de medievales
Una de las características distintiva de la ciudad medieval es la muralla que la rodea. La muralla comprende el organismo urbano como un recipiente, pero es también la línea de demarcación entre dos realidades en continua ósmosis:
campo y ciudad. Rodeada por su muralla, la ciudad se presenta como un todo compacto en el que por encima de los techos sobresalen los campanarios y
torres, en particular la catedral y el palacio público. Dominada por una selva de casas-torres, la ciudad es una serie de construcciones apiñadas. Las callejuelas, tortuosas, quedan oscurecidas por las construcciones, galerías y partes salientes que dilatan el espacio habitado en sentido vertical.
Imagen tomada de http://www.wikiwand.com/ro/Carcassonne Consultada 26 / 12 / 2016
Carcassonne es una ciudad de origen latino, en tiempo de la ocupación romana del actual sur de Francia. Durante la Edad Media, luego de Pipino el Breve, se transformó en importante ciudad amurallada.
Imagen tomada de
http://www.viajarcuesteloquecueste.com/2013/08/avila-un-breve-paso-por-la-ciudad.html Consultada 26 / 12 / 2016
Alfonso VI, rey de Castilla, transformó a la ciudad de Ávila en la frontera amurallada frente a los territorios de Al Andalus en el enfrentamiento de
cristianos y musulmanes como parte del proceso de conquista hacia el sur de la península ibérica. Para “atraer” nuevos pobladores, el rey concedió “cartas pueblas” otorgando derechos como la exención de impuestos feudales y el permiso a tener milicias propias para defender la ciudad. Las murallas delimitaban claramente quiénes estaban dentro de la ciudad y quiénes fuera.
Imagen tomada de
http://anatomiadelahistoria.com/2011/12/los-ultimos-dias-de-constantinopla-i/
Consultada 26 / 12 / 2016
Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, fue una ciudad amurallada invencible hasta el siglo XV. Paso clave en el comercio entre las diversas regiones en torno al Mediterráneo. Finalmente, cayó el Imperio Romano de Oriente y las murallas otrora inexpugnables pasaron a ser ruinas.
Consignas:
1.A partir de las imágenes que reflejan las murallas de Constantinopla, Ávila y Carcassonne y, en relación con las particularidades de cada contexto, ¿por qué se construían murallas en las ciudades medievales? Ensayen algunas hipótesis.
¿Qué función cumplían? ¿Quiénes creen que pudieron haber construido esas murallas?
2. Sabemos que existen las murallas visibles pero también podemos pensar en murallas “invisibles” Les proponemos que elabore con sus compañeros docentes
una actividad destinada para los estudiantes de 1° Año, que permita abordar la problemática de las murallas “visibles” e “invisibles”. Piensen en algún video (propaganda, un corto, una escena de película) cortito y una consigna o una imagen fija y una consigna o una noticia nacional o internacional.
Apostillas para la reflexión,
A. Tener en cuenta quiénes y para qué erigen “murallas”, de quiénes desean mantenerse distantes. Pensar en una dicotomía cultural o civilizatoria reduce la problemática. No es una cuestión “Occidente” vs. “Oriente”.
B. En nuestro tiempo, nosotros como sociedad también construimos
“murallas”, en algunos casos explícitas y en otros, posiblemente mucho más sutiles, pero ambos modos, aportan a la construcción de la identidad- alteridad.
C. Si las “murallas protegen de peligros”, como dice Lotte, la presencia de esos peligros no debe ser sólo leída a partir de la existencia de un
“adentro” y un “afuera”, sino, que debemos entenderlos como producto de motivos más complejos que abarcan, impactan, interrelacionan las diversas dimensiones de la realidad social.
D. ¿Qué elementos de las ciudades actuales desempeñan roles parecidos a las murallas medievales? ¿pueden identificar en vuestras ciudades algunos de ellos que para uds. actúen como murallas invisibles? Si es así, analícelos
4 Análisis de artículo periodístico
Los estudiantes de Historia y Ciencias Sociales deben atravesar en las aulas momentos y situaciones de lectura diferente para comprender diferente tipo de comunicación discursiva. No es lo mismo leer artículos de opinión, fuentes históricas, u otro tipo de textos.
A continuación, les presentamos una entrevista al medievalista Jacques Le Goff publicada en el diario La Nación el 12 de octubre de 2005 en su edición on line.
Antes de la lectura, les proponemos que reflexionen frente al sugerente título
“Seguimos viviendo en la Edad Media” y enumeren al menos tres aspectos contemporáneos que permitan sostener esta afirmación.
Seguimos viviendo en la Edad Media
Leer el artículo en grupos y responder:
A. ¿Cuáles son los criterios que sustentan los argumentos del historiador para elaborar su lectura de la Edad Media? Analícelos críticamente.
B. ¿Qué periodización propone Le Goff? Compárelas con otras periodizaciones utilizadas por Uds. en las aulas. Seleccionen la que les parece más adecuada para el trabajo en el aula y justifiquen su selección.
C. Como Latinoamericanos, ¿también podemos afirmar que “Seguimos viviendo en la Edad Media”? Fundamenten su afirmación.
5 Trabajo con recursos TIC
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos ofrecen perspectivas renovadas para la enseñanza de la Historia.
En esta oportunidad, les proponemos recorrer una imagen de la ciudad de Carcassonne que ha sido intervenida utilizando la plataforma thinglink.com que habilita en enriquecimiento de la enseñanza a través de la interrelación de diversas fuentes para la construcción de un conocimiento histórico complejo.
Les presentamos el link para que puedan recorrer la ciudad de Carcassonne con diversas demarcaciones y enlaces a otros recursos que aportan a la reconstrucción de la vida en esta ciudad amurallada del sur de Francia.
El siguiente enlace, redirige a una imagen intervenida con el recurso digital Thinglink.
Link: Carcassonne, una ciudad medieval
A. Ingresar al link presentado arriba y recorrer los recursos utilizados.
B. Elegir tres recursos y formular una consigna de trabajo para los alumnos que problematice las relaciones económicas que atraviesan a esta ciudad medieval.
C. Buscar en internet y seleccionar una imagen significativa de la ciudad D. Elaborar una intervención propia a partir de la plataforma thinglink.com y
aplicar a la imagen al menos tres recursos digitales distintos para enriquecerla. Por ejemplo, una página web, un audio y un video. Compartir con los colegas en el espacio del curso presencial
Consignas para la reflexión de cierre
1- ¿Cómo se organizaba y se dividían las funciones en la actividad productiva que muestra el estudio de caso? ¿qué similitudes y diferencias pueden establecerse con las actividades agrícolas, predominantes en la economía medieval?
2- Según la información que suministra el caso, ¿cómo propondrían trabajar la forma de vida en las ciudades medievales para generar interés en los alumnos? Tomen nota al menos de tres títulos para una supuesta clase.
3- ¿Qué indica la aparición de “caras nuevas” y construcciones precarias fuera de las murallas? ¿qué relación se puede establecer entre esta situación y la disolución del régimen feudal?
4- A partir de la observación y análisis del recurso visual presentado (el thinglink de Carcassonne) establezca: a) qué relaciones existen entre el ámbito urbano y rural que se desprenden de ambos recursos, b) qué similitudes y diferencias pueden establecerse con los asentamientos urbanos actuales.
5- En base a las imágenes expuestas y al relato sobre Carcassonne, ¿Cómo se puede analizar con los estudiantes desde la perspectiva de género y de edad la actividad artesanal, el funcionamiento del taller y las agrupaciones gremiales?
6- Lotte sostiene que su padre “…Llevaba consigo varios paños que esperaba vender a mercaderes que desde allí se dirigían al norte de Italia y luego a Oriente…” En base a la información que suministra el caso y a otra que se pueda obtener, diseñen una actividad para que sus alumnos puedan advertir las relaciones entre el mundo cristiano occidental y el mundo oriental que dan cuenta de las múltiples imbricaciones entre ambos.
7- Buscando información adicional a la que presenta el caso, ¿dónde se puede advertir la presencia de oriente (sobre todo musulmana) en las ciudades europeas actuales? ¿qué actividad podrían proponer a sus alumnos que diera cuenta de esa presencia y que permite relacionar pasado y presente?
Bibliografía y fuentes
Anderson, Perry (2005), Transiciones de la antigüedad al feudalismo, México, Siglo XXI editores.
Brailovsky; Antonio Elio (1997), El ambiente en la Edad Media. Buenos Aires, Prociencia-Conicet. Ministerio de Educación.
Cabrera, Emilio (1998), Historia de Bizancio, Barcelona, Ed.Alianza.
Cairns, Trevor (1997), La Edad Media – Historia del mundo para jóvenes – 4, Madrid, Akal / Cambridge.
Dell’Elicine, Eleonora – Paiaro, Diego – Requena, Mariano (2013); Historia antigua, medieval y moderna a través de sus fuentes; Los Polvorines; UNGS.
Duby, Georges (1987), Atlas Histórico Mundial. Barcelona, Debate.
Federici, Silvia, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, en http://calibanylabruja.blogspot.com.ar/ Consultado 26 / 12 / 2016
Kinder, Hermann y otros (2007), Atlas Histórico Mundial. Madrid, Akal.
Le Goff, Jacques (2004), En busca de la Edad Media, Buenos Aires, Paidós.
Le Goff, Jaques (2008), La Edad Media explicada a los jóvenes. Buenos Aires, Paidós.
Le Goff, Jaques (2005), Seguimos viviendo en la Edad Media, La Nación, entrevista de Luisa Corradini.
Optiz, Claudia (1992), Vida cotidiana de las mujeres en la Baja Edad Media (1250-1500) en Historia de las mujeres. 2 La Edad Media; Madrid; Ed. Taurus.
Sabatino López, R. (1985), La Revolución comercial, en La edad media europea, economía y sociedad, Barcelona, Salvat.