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UELO YE
SPERANZA: A
PRENDIENDO AL
IDIAR CON LAP
ÉRDIDAAcademia Volviendo los Corazones • Pastor Netz Gómez I. CLASE: ¿QUE ES EL LUTO?
A. Las pérdidas de algo o alguien que amamos y más específicamente la muerte de un ser querido puede ser uno de los eventos mas devastadores que le pueden ocurrir a una persona o a una familia. Los sentimientos que se experimentan pueden ser muy intensos; la tristeza, la ira, la depresión, la soledad, el desamparo y hasta la evasión son parte normal del proceso de duelo que se experimenta frente a las pérdidas significativas. A través de este curso nuestra meta unirnos a aquellas personas quienes están atravesando por un proceso de duelo para traer palabras de entendimiento y esperanza.
B. No pretendemos ser expertos en el tema ni tener todas las respuestas pero sí traer las directrices que la Biblia da para atravesar este proceso apoyados en los principios y verdades que Dios nos nuestra en Su Palabra.
C. Aunque no entendemos lo que sucede, e incluso en determinados momentos podamos sentir que Dios no está ahí; Él, en Su infinita sabiduría, nos
proporciona los elementos para poder asimilar la pérdida.
II. ¿QUÉ ES EL LUTO?
A. Es la congoja profunda causada por la pérdida o por la inminente pérdida de una persona o una cosa con la que tenemos un alto apego emocional.
Sal. 31:9 “Ten misericordia de mí, oh SEÑOR, porque estoy en angustia. Mis ojos, mi alma y mis entrañas se han debilitado por el pesar.”
B. El luto se inicia en el corazón como una respuesta natural a un pérdida inesperada y significativa.
C. ¿Qué es hacer duelo? El duelo es el proceso de trabajar el dolor que se padece después de una pérdida significativa.
Lam. 5:15 “Ha cesado el regocijo de nuestro corazón; nuestra danza se ha convertido en duelo.”
D. El duelo es un proceso normal y saludable que dura un período determinado de tiempo. Dios usa el luto para producir sanidad total de un sufrimiento y dolor profundos.
Sal. 30:11 “Has convertido mi lamento en una danza; quitaste mi vestido de luto y me ceñiste de alegría.”
E. La palabra hebrea que el Antiguo Testamento emplea es ‘aval’ y significa “llorar o lamentar”. Cuando le avisaron a Jacob que José quien era su hijo preferido, había muerto por un animal feroz, Jacob lloró amargamente durante muchos días y hasta años por la pérdida de su hijo (Gen. 37:4).
III.CLASE 2: ENTENDIENDO LAS ETAPAS: NEGACIÓN E IRA
A. Algo que nos puede ayudar durante este proceso de duelo, es comprender las etapas y los momentos por los que se atraviesa cuando una pena de esta magnitud nos asalta.
a. Etapa de crisis inicial: Esta primera etapa puede durar varios días o semanas. En este primer momento la persona puede experimentar varias de las siguientes características:
• Ansiedad/ Temor
• Falta de concentración
• Confusión
• Llanto incontrolable
• Sueños extraños
• Cansancio
• Se siente atrapado
• Imprecisión/desorientación
B. NEGACIÓN: Cuando alguien que apreciamos se desvanece de nuestras vidas, por lo general, nuestra primera reacción puede ser una especie de
adormecimiento; una sensación de que todo es un sueño, de que vamos a despertar y todo va a volver a la normalidad. Dios puso en nosotros este mecanismo de defensa para no ser devastados por eventos que serían demasiado abrumadores como para enfrentarse de un solo golpe. La
negación es el oxígeno que nos sostiene para poder resistir ese primer impacto.
Es una parte natural para una primera aproximación a una realidad dolorosa.
Este primer estado de somnolencia emocional es natural y hasta cierto punto es adecuado permanecer ahí por un tiempo; pero por el simple hecho de que tarde o temprano la vida tiene que continuar, es necesario asimilar esta una nueva realidad en la que esa persona a la que amamos ya no está ahí.
Existen personas que han decidido permanecer bajo el efecto ficticio de la negación. La casa, la ropa, las cosas de esa persona permanecen intactas, como si ellos fueran a regresar en cualquier momento.
La realidad, por mas dura que parezca, debe de empezar a asimilarse;
en pro del bienestar emocional debemos deshacernos del narcótico emocional de la negación y empezar a ubicar esta nueva realidad.
Necesitamos abrir los ojos y recibir la ayuda y la fortaleza de Dios.
C. IRA: Una vez que la negación se empieza a desvanecer, el dolor de la realidad y las preguntas sin respuesta parecen ser un tormento inaguantable. Tal vez los casos mas difíciles se dan cuando las personas son inocentes o la muerte parece ser demasiado súbita o inexplicable. La ira y el enojo ante una realidad que no puede cambiarse ni continuar negándose, es parte de este proceso natural de duelo. ¿Porqué es que esa persona se fue? ¿qué fue lo que estuvo
mal?; ¿Quién o qué falló? ¿No podía Dios haber cambiado las cosas o hecho un milagro? ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora sin esa persona?… son solo algunas de las preguntas que llevan a esta especie de shock emocional.
Esta ira puede dirigirse principalmente hacia tres instancias, Dios, nosotros mismos u otras personas indirectas que no hicieron algo para evitarlo; o incluso hacia la persona que falleció.
a. Cuando esta descarga emocional se dirige hacia Dios, se puede expresar en preguntas, reclamos o incluso renegando en contra suya ¿porqué un Dios que dicen que es tan bueno permite que algo tan malo suceda?
¿Porqué si es amor, no hizo algo para evitar la tragedia? Muchas de esas preguntas no tienen respuestas fáciles y en este curso no pretendemos explicar la voluntad de Dios; solo comprendemos que existen ciertos momentos y circunstancias para los que sencillamente no tenemos la
respuesta. Dios es soberano y Él se reserva el derecho del silencio cuando lo desee.
Ecl. 8:8 “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.”
Una realidad que debemos comprender es que Dios tiene su tiempo y el ha preestablecido el límite de nuestros días, Él es Dios. Algo que vale la pena aclarar es que nadie de nosotros podemos ni debemos juzgar a Dios a partir de circunstancias que nos parecen incomprensibles. Lo que
necesitamos asimilar es eso, precisamente somos nosotros quienes no entendemos y no Él, quien está equivocado.
Sa. 116:15: “Estimada es a los ojos del Señor La muerte de sus santos.”
CLASE 3 ENTENDIENDO LAS ETAPAS PARTE II:
REGATEO Y ACEPTACION
La perspectiva nuestra y las suya de un mismo evento son muy distintas y eso es algo que debemos considerar. El hecho de que una pregunta no tenga respuesta, no invalida ni el amor ni la gracia ni el consuelo que están disponibles para nosotros en un momento como este.
Cuando existe un dolor tan grande, no podemos rehuir del único lugar donde se encuentra la fuente de fortaleza y consuelo para nosotros, que es el regazo de nuestro Padre Celestial.
También la ira puede volverse contra otros causantes
indirectos como pueden ser doctores, familiares indiferentes y hasta la persona misma. ¿hizo alguien algo malo para merecer esta
desgracia? ¿será esto un castigo por causa del pecado de alguno de nosotros? Aunque existen una variedad inmensa de casos, en general la ira hacia otros solo produce mayor destrucción interna y no resuelve la situación que se enfrenta, por el contrario puede empeorarla.
b. El desahogo de esa ira es algo necesario. Exteriorizar y hablar de todas estas emociones es fundamental para continuar en el proceso de
recuperación de la cordura, si podemos llamarle de esta manera. Muchas personas deambulan de un estado a otro, pueden ir y regresar a la etapa anterior. Pero eventualmente es necesario avanzar debido a que la negación y la ira pueden volverse dos compañeras muy tortuosas.
c. Aunque es verdad que la ira requiere tener su lugar y expresión, tampoco puede ser el estado permanente de quienes están de luto.
En la medida que los días transcurren y se puede empezar a mirar por la ventana uno se da cuenta que el mundo, aunque nos parezca tan cruel, sigue su curso. Hubiéramos querido que todo se detuviera, que los pájaros dejaran su canto, que el ciclo del día hiciera un alto para llorar junto con nosotros esta pérdida, sin embargo la realidad y la cotidianidad siguen su curso de manera inmutable.
2. REGATEO: Es en este momento, que la persona decide explorar las otras opciones disponibles y puede experimentar la etapa conocida como regateo. Esta etapa no es otra cosa que el proceso de asimilación. La
persona empieza a considerar otras preguntas que no se había hecho hasta ahora. En medio del tormento, de la culpabilidad, de los “hubieras” y de ese enojo contra todo, se empieza a encontrar un lugar para considerar otras opciones. “¿Habrá sido este su tiempo?; ¿Tal vez Dios quiso librarlo de algo peor?; Después de todo pudimos disfrutarlo por un tiempo; la vida no es nuestra y no tenemos derecho a demandarla como y cuando
queramos…”
La exploración de estas otras preguntas empiezan a llevarnos por ese camino cuesta arriba de la asimilación. La persona que tanto amamos ya no esta pero todavía nosotros estamos aquí. “¿Qué hubiera querido él o ella para nosotros mientras tenemos la vida que Dios nos ha dado? ¿Cómo
podemos honrar su memoria si continuamos hundidos en un dolor que no nos permite pensar ni vivir la vida que tenemos por delante?
El proceso de regateo cuando toma su cause adecuado, da espacio a la expresión propia del dolor. Lo que se conoce como la “Canción de Duelo”
la cual es tan antigua como la humanidad; nuestros antepasados la tomaban como parte del proceso natural de pena. A Moisés y a muchos otros
personajes de la Biblia los lloraron por mas de treinta (Deut. 34:8; Gen. 50:3), todo el pueblo detenía sus actividades regulares y dedicaba un tiempo para el desahogo del dolor propio de la muerte de un ser querido.
La expresión de este dolor era algo tan natural, que los antiguos contrataban plañideras, mujeres que hacían lamentación intencionalmente durante los procesos fúnebres. Muchas personas piensan que suprimir el dolor es un signo de fortaleza o que expresarlo es un símbolo de debilidad, pero lo que debemos de comprender es que Dios nos creó como seres emocionales y que la expresión de esas emociones necesita tener su lugar.
Dios no tiene nada en contra de nuestro dolor; Él nos trae consuelo no un tranquilizante que suprime la pena.
IV.CLASE 4: ENTENDIENDO LAS ETAPAS PARTE III: ACEPTACION
A. Si las pérdidas no son lloradas en su momento pueden permanecer en el interior como asuntos sin resolver. Como dolores suprimidos que no se han desahogado y que pueden quedarse como astillas hincadas en el alma de los individuos.
Dios conoce perfectamente nuestro dolor por la pérdida; Él mismo entregó a Su propio hijo como un sacrificio por nosotros y lo vio morir.
Jesús aunque sabía que iba a resucitar a su amigo Lázaro, se identificó con el dolor de la familia y lloró su pena.
3. ACEPTACIÓN: Esta canción de duelo naturalmente conduce a la siguiente etapa de este proceso, que es la asimilación cabal de lo que ha sucedido. En realidad el vacío que dejan nuestros seres queridos es tan profundo que no puede ser llenado por nadie mas, esa canción puede continuar en el interior por largo tiempo.
Esta etapa permite hallar estabilidad en el presente y aceptar que el futuro también ofrece esperanza renovada y prometedora. Durante esta etapa, serán más evidentes las siguientes características:
• Mayor humildad ante Dios y los demás
• Mayor aceptación de otros
• Mayor aprecio por otros
• Mayor humildad ante los demás
• Desarrolla mayor dependencia del Señor
• Se deja atrás la pérdida
• Empieza nuevos patrones de vida
• Tiene un nuevo propósito en la vida
• Tiene un nuevo contentamiento ante las nuevas circunstancias.
Fil. 3:13 y 4:11 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado.
Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante… he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”
4. LA CANCIÓN DE DUELO CONTINÚA: Algo que valdría la pena puntualizar es que después de los primeros meses, puede ser hasta algunos años cuando el sentido de somnolencia emocional ha pasado y la realidad se ajusta. El dolor puede reaparecer; después de todo la vida ha cambiado para siempre y algunas cosas pueden disparar de súbito ese pesar latente.
V. CLASE V: ¿QUE ES EL DOLOR CRÓNICO?
A. Cuando estamos sufriendo, puede surgir un problema muy común: no
queremos hablar de nuestro dolor o permitir que otros se enteren de nuestra tristeza. No queremos que nos consideren personas débiles, así que optamos por ocultar nuestras emociones. Sin embargo si no compartimos nuestros sentimientos, la sanidad no vendrá pronto. Por eso las palabras del Señor Jesús son tan liberadoras… aun cuando las aplicamos al sufrimiento.
Jn. 8:32 “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”
1. El dolor crónico es una tristeza emocional no resuelta que se
experimenta por un largo período de tiempo por no aceptar la pérdida significativa o por no pasar por el proceso de cerrar el círculo.
Sal. 25:17 “Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.”
El dolor crónico (o padecimiento incompleto) es el sufrimiento no resuelto y profundo que se lleva por un largo período de tiempo que nos impide seguir avanzando en el proceso de sanidad:
• Concepto Falso: “Mi dolor nunca terminará”
• Verdad: Tendrá dolor por una temporada y luego terminará
Ec. 3:4 “tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de estar de duelo y tiempo de bailar.”
• Concepto Falso: “Si lloro, no soy fuerte”
• Verdad: Jesús es el más fuerte y aún así lloró (Jn. 11:35). También David y sus hombres lloraron la muerte de Saul y Jonatán (2 Sam. 1:12)
• Concepto Falso: “Si siento profundo dolor y angustia, no muestro confianza en Dios.”
• Verdad: Cristo es el Mesías y nunca ha dejado de confiar en Dios y aun así fue llamado “varón de dolores” (Is. 53:3).
B. ¿QUE ES EL DOLOR REPRIMIDO?
a. Alguna vez ha conocido una persona que por fuera ríe pero que puede ver que en realidad esta muy triste? Este es un cuadro que describe el dolor reprimido. Esta clase de dolor ocurre cuando una persona tiene razón para llorar y aun así se niega a desahogarse.
b. La persona que tiene dolor reprimido muestra patrones negativos de vida pero no sabe por qué (Ejemplos de ello podría ser el distanciamiento, usar sustancias que alteren su estado de ánimo como el alcohol o las drogas, participar en comportamientos que cambian su estado de ánimo como las apuestas o gastar compulsivamente, usar la comida como un calmante).
c. Únicamente podremos experimentar la sanidad emocional si enfrentamos la realidad de nuestras pérdidas dolorosas permitiéndonos pasar por un proceso genuino de dolor. El dolor reprimido se puede vencer y comienza
cuando la persona decide hacer la prueba de la linea del tiempo que sigue:
III.CLASE VI:
APRENDIENDO A HACER UNA LÍNEA DEL TIEMPO
• Dibuja una línea larga y horizontal que representa su vida.
• Divide la línea del tiempo en tres secciones mayores, infancia, juventud y adultez.
• Describe los cambios más importantes de tu vida. Luego dibuja pequeñas líneas que salgan de su línea del tiempo y escriba frases cortas que describan los eventos significativos:
- Nacimiento de sus hermanos - Cambio de escuela
- Muerte de seres queridos o mascotas - Pérdida de alguna amistad
- Abuso (emocional, físico, sexual) - Ruptura de un compromiso - Aborto
- Boda
- Cambio de residencia - Pérdida de bebé
- Infertilidad, falta de hijos
- “Nido vacío” los hijos se van a del hogar o se casan - Separación/divorcio
- Pérdida de trabajo/nuevo trabajo - Enfermedades/accidentes
- Pérdida económica - Retiro
• Determina si hay alguna experiencia triste o pérdidas significativas y
sufrimientos por los cuales nunca lloraste o que nunca terminaste de resolver, tales como:
- Abandono
- Divorcio de sus padres - Fracasos
- Acusaciones falsas
- Rechazo
- Metas frustradas - Crítica injusta
- Sueños destrozados
• Descubre el origen de tu dolor oculto a tales de una oración ferviente.
ORACIÓN DE DESCUBRIMIENTO
“Oh Padre, acudo a Ti como hijo tuyo para que me ayudes. Tranquiliza mi corazón. Permíteme ver lo que debo ver. Hazme consciente de mi necesidad
de sanidad y muéstrame Tu verdad. Trae a mi mente cualquier dolor oculto en mi corazón… trae a memoria cualquier recuerdo doloroso y las circunstancias que lo provocan. Te pido el poder para restaurarme. Estoy dispuesto a enfrentar cualquier cosa que Tú quieras que enfrente para ser
libre. En el nombre de Jesús, amén.”
CLASE VII: ¿QUÉ SIGNIFICA LLEVAR A CABO “EL LUTO”?
B. Define los sucesos dolorosos por los cuales necesitas llorar usando declaraciones específicas.
• “Estoy llorando por…”
• “Me sentí tan avergonzado cuando…”
• “Me sentí abandonado por causa de…”
• “Me sentí muy herido cuando…”
• “He decidido no permitir que ( ) vuelva a suceder”
• “Me sentí decepcionado cuando…”
C. Decide hoy mismo permítete sufrir genuinamente por tus pérdidas.
Jer. 17:14 “Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.”
D. Rechaza el poder que esos acontecimientos ejercen sobre tus emociones y compártalos con alguien de tu confianza y con Dios
Ec. 3:1-7 “Todo tiene su tiempo… tiempo de hablar”
E. Profundiza tu dependencia del Señor para liberarte emocionalmente.
Sal. 118:5 “Desde la angustia invoqué a JAH, me respondió JAH, poniéndome en un lugar espacioso.”
F. ¿Sientes que tu dolor nunca acabará… que tu pérdida es un sufrimiento continuo? Elaborar el proceso de luto lleva tiempo y compromiso para seguir adelante hasta que se alcances el propósito que este proceso tiene para tu
vida. No es fácil elaborar un luto, es difícil porque implica una total dedicación de nuestra parte. Pero cobra ánimo porque Dios tiene un plan para ti cuando pasamos por un tiempo de aflicción y Él te dará la fortaleza para perseverar.
Heb. 10:36 “Porque les es necesaria la perseverancia para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengan lo prometido.”
G. El trabajar el luto es un proceso de varios pasos que la persona sigue par llegar a la salud emocional.
Sal. 138:7 “Aunque yo camine en medio de la angustia, tú me vivificarás.”
H. El trabajo saludable del duelo culminará en:
• Aceptar que el pasado siempre quedará en el pasado.
• Aceptar que el presente ofrece estabilidad y significado.
• Aceptar que nuestro Dios nos brinda esperanza renovada y promisoria. Al final podrás decir junto con el apóstol Pablo:
Rom. 5:3-5 “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, 4 y la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza. 5 Y la esperanza no acarrea vergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.”
CLASE VIII: CARACTERÍSTICAS DEL LUTO
Jn. 16:18 “…No entendemos lo que está diciendo”
A. Estas fueron las palabras de los discípulos especialmente Pedro, cuando se enteraron de la muerte eminente de Cristo, les provocó pánico, confusión y temor tan grande que no podían comprenderlo
B. A pesar de su dolor, Jesús siguió diciéndoles la verdad, Él amaba tanto a Sus discípulos que no quería que entraran en negación. El luto por la muerte de un ser querido no sucede en un par de días, o semanas o meses. Un luto saludable puede durar desde uno hasta cinco años. Esto es así especialmente cuando se trata de un hijo, un padre o el cónyuge. Todos hacen luto de
manera diferente, pero todos deben pasar por este proceso para sanar. Cuando confiamos nuestra vida al Señor, el dolor disminuye poco a poco y Él restaura el gozo en nuestro corazón. Y algún día por fin entendemos que Dios puede tomar esas terribles pérdidas y convertidas en fuente de gozo para nosotros.
Jn. 16:20b “su tristeza se convertirá en gozo.”
C. ¿Cómo puedes saber si estas de luto? Cuando experimentamos una pérdida significativa podemos caer en primer lugar en las profundidades del dolor y tener dificultad aun para respirar. Luego, cuando salimos a las superficie, sólo hacemos olas pero no nadamos hacia un destino real. por esa razón se llama luto. Cuando te sientas atrapado en el dolor debes reconocer que cuentas con
un libertador que evitará que te ahogues en las profundidades de la desesperanza.
Sal. 18:16 “Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las aguas caudalosas.”
CUESTIONARIO DE EXPLORACIÓN:
a. ¿Te sientes solo y aislado?
b. ¿Te sientes que estas viviendo de forma mecánica?
c. ¿Estás resentido con Dios por haber permitido que sucediera esa pérdida?
d. ¿Te preguntas y una y otra vez “por qué”?
e. ¿Te sientes sobrecogido sin saber qué hacer o a dónde ir?
f. ¿Te sientes angustiado por causa de tu pérdida?
g. ¿Sueñas despierto muy seguido respecto a tu pérdida?
h. ¿Sientes enojo o amargura por lo que sucedió?
i. ¿Sientes que no puedes perdonar a quien provocó tu pérdida?
j. ¿Sueñas por las noches con tu pérdida?
k. ¿Concibes la vida como una lucha vacía y sin satisfacciones?
l. ¿Te sientes impotente al saber que mucho otros también están sufriendo?
m. ¿Te preguntas qué clase de Dios permite el sufrimiento?
n. ¿Visualizas a Dios como alguien que no se involucra y que no tiene compasión de nuestro dolor?
Nah. 1:7 “¡Bueno es el SEÑOR! Es una fortaleza en el día de la angustia y conoce a los que en él se refugian.”
D. Características del luto crónico: Se necesita valor para ser completamente honesto contigo mismo y aceptar los sentimientos de profunda tristeza y dolor emocional y dolor emocional. Algunos niegan la realidad del luto de tal forma que bloquean su capacidad para experimentar el dolor verdadero. La gente pude hacer muchas cosas para esconder o ignorar su sufrimiento y y no reconocerlo y trabajar la pérdida. Como resultado, su dolor no es saludable y se vuelve crónico, convirtiéndose en un obstáculo para alcanzar su madurez emocional. La tristeza no saludable o no resuelta es una barrera que impide recibir amor y consuelo de Dios. Jesús dijo en Mat. 5:4 “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.”
E. Tipos de dolor por duelo crónico
a. Dolor reprimido: Negación de la tristeza: “Esto no me puede estar pasando.”
b. Dolor solitario: Recuerdos selectivos: “No quiero volver a pensar en ese accidente automovilístico.”
c. Dolor aislado: Participación emocional mínima: “No voy a permitir que me vuelvan a herir de esa manera.”
d. Dolor intelectualizado: Trata de explicar racionalmente los eventos: “Pudo haber sido peor”
e. Dolor invertido: Vuelve a reaccionar de forma inmadura: “Es increíble que haya hecho un berrinche como un niño de cinco años.”
f. Dolor inmortalizado: Incapacidad para aceptar la pérdida: “Él(ella) siempre será parte de mi vida.”
F. Etapa de Crisol: Si la tristeza no se resuelve adecuadamente esta etapa puede durar, uno o mas años y aun hasta la muerte,. Este tiempo de dolor puede tener la siguientes características:
• Ira/resentimiento
• Angustia
• Pérdida del apetito o del sueño
• Depresión
• Culpa falsa
• Impotencia/aletargamiento
• Mal juicio
• Soledad/aislamiento
• Baja auto-estima
• Auto-conmiseración/mentalidad de víctima
• Afán intenso
CLASE IX: LA CONSOLACIÓN DE LAS ESCRITURAS:
A.LO QUE NO ES CONFORTAR:
a. Confortar no es explicar la voluntad de Dios b. Confortar no es solucionar el problema c. Confortar es estar disponible
d. Esta allí Escucha. Di cómo te afectó la persona / situación e. Dile cómo has estado orando.
f. Cuéntale tu historia.
g. Ofrece ayuda tangible.
B. La fuerte consolación que las Escrituras nos proporcionan nos ayuda a aliviar y canalizar este desahogo de la mejor manera
2 Cor. 4:16-5:10 “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez mas excelente y eterno peso de gloria. No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Porque sabemos
que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. … Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Mas El que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre y sabiendo que entretanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos no por vista); pero confiamos y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
Rom. 14:8 “Porque nosotros cuando vivimos o morimos no somos nuestros propios amos. Mientras vivimos, vivimos para agradar al Señor. Y si
morimos, vamos para estar con el Señor. Así que en vida o en muerte, le pertenecemos al Él. Para esto mismo Cristo murió y resucitó de los
muertos, para que Él sea el Señor tanto de los que están vivos como de los que han muerto.”
La garantía mas poderosa que consuela nuestros corazones es la promesa de nuestro amado Salvador, Él afirmó:
Jn. 6:37-40 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo no para hacer mi
voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y ésta es la voluntad del que me ha
enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero.” El confirmó esta promesa resucitando de los muertos y sentándose a la diestra de Dios.
Indudablemente las promesas del cielo son un consuelo muy poderoso.
1 Tes. 4:13-14 “ Hermanos, no queremos que ignoren lo que pasa con los que mueren, para que no se pongan tristes como esos otros que no tienen esperanza. 14 Si creemos que Jesús murió y después resucitó, entonces también debemos creer que Dios resucitará con Jesús a los que murieron creyendo en él.”
1 Cor. 15:12-20 Ahora bien, si se predica que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Pero si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado, y si Cristo no ha resucitado, entonces nuestra predicación, vana también vuestra fe es vana. Incluso estamos encontró que
representando mal a Dios, porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si bien es cierto que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha
resucitado. Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros
pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos de todos los hombres más dignos de lástima. Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicias de los que durmieron es hecho.”
El saber todo lo que Jesús ha preparado por casi dos mil años es algo emocionante. Si este mundo tan hermoso lo hizo en tan solo seis días,
imagínense como será lo que ha estado preparando para nosotros desde que partió de este mundo. Pero mientras estamos caminando en espera de ese encuentro anhelado con nuestro Salvador y nuestros seres queridos.