Intervención en Trastornos de Ansiedad y Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en Niños y Adolescentes
Tema 4. Fobias específicas
Esquema
Ideas clave
4.1. Introducción y objetivos
4.2. Definición de las fobias específicas
4.3. Características clínicas de las fobias específicas 4.4. Comorbilidad y diagnóstico diferencial de las fobias específicas
4.5. Evaluación de las fobias específicas 4.6. Tratamiento de las fobias específicas 4.7. Referencias bibliográficas
A fondo
Cómo superar los miedos
Evolución del miedo en niños y adolescentes durante el
confinamiento por la COVID
4.1. Introducción y objetivos
Las fobias se caracterizan por un miedo muy intenso y desproporcionado con respecto al estímulo que lo provoca. Se trata, entonces, de un miedo irracional e incontrolable.
En ocasiones, la fobia es consecuencia de la no superación de un miedo evolutivo.
La sintomatología asociada es la respuesta de ansiedad, con repercusiones en los ámbitos de la vida del niño. Por tanto, la intervención temprana resulta fundamental.
El objetivo de este tema es abordar las fobias específicas para conocer sus principales características clínicas, así como la comorbilidad en niños y adolescentes y los principales instrumentos para su evaluación y diagnóstico. Por último, se abordará el tratamiento más eficaz para eliminar el problema en población infantojuvenil.
Por tanto, los principales objetivos que se pretenden conseguir en este tema son:
Definir el concepto de fobia y conocer sus diferentes tipos.
Examinar las características clínicas más importantes de las fobias específicas.
Advertir la comorbilidad de las fobias con otros problemas.
Observar los principales instrumentos para la evaluación de las fobias.
Conocer las técnicas que se deben llevar a cabo para la intervención de niños y adolescentes con fobias.
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4.2. Definición de las fobias específicas
Miedos evolutivos
El miedo es una emoción básica caracterizada por un aumento de la activación del organismo ante una amenaza, real o percibida. Se trata, por tanto, de una reacción normal y adaptativa del cuerpo que ayuda a la supervivencia, ya que prepara para evitar correr riesgos innecesarios (Orgilés, 2014).
Hay algunos estímulos que producen miedo en etapas concretas del desarrollo de los niños. Este tipo de miedos suelen aparecer en torno a los seis meses y, a medida que aumenta la edad, dejan de suscitar esta emoción. En la Tabla 1, se recogen los miedos evolutivos comunes en cada etapa evolutiva.
Tabla 1. Miedos comunes en cada etapa evolutiva. Fuente: adaptada de Orgilés, 2014.
Fobias
Una fobia es un miedo muy intenso y desadaptativo. A diferencia de los miedos evolutivos, las fobias no desaparecen con la edad y se activan ante estímulos que realmente no suponen una amenaza para el niño o incluso sin el estímulo amenazador presente.
Además, la intensidad del miedo es tan elevada que no prepara al niño o adolescente para la respuesta de lucha o huida, sino que lo bloquea. La ansiedad aparece de forma inmediata ante el estímulo (real o imaginario), limita y condiciona su vida, por lo que no le permite realizar con normalidad sus actividades habituales.
El niño, por lo general, no reconoce que su miedo es irracional o excesivo. En ocasiones, la fobia es resultado de no haber superado un miedo evolutivo (Postigo y Majoros, 2015).
A continuación, se presentan los criterios del DSM-5® (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013) para las fobias específicas.
Miedo acusado o ansiedad ante un objeto específico o situación. En los niños, el
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miedo o la ansiedad pueden expresarse mediante llantos, berrinches, inhibición o apego excesivo.
El objeto fóbico o situación provoca casi siempre miedo o ansiedad de forma inmediata.
El objeto fóbico o situación se evita activamente o se soporta con miedo intenso o ansiedad.
El miedo o la ansiedad son desproporcionados al peligro real que supone la situación u objeto y al contexto sociocultural.
El miedo, la ansiedad o la evitación son persistentes, con una duración de al menos seis meses.
El miedo, la ansiedad o la evitación causan estrés clínicamente significativo o discapacidad en el área social, académica, en otras áreas importantes de funcionamiento.
El malestar no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental.
A su vez, las fobias específicas se clasifican en varios subtipos, que se detallan a continuación.
Animal: el niño o adolescente teme a los insectos o animales (por ejemplo, a las arañas, los perros, los insectos o las palomas).
Ambiental-natural: el niño o adolescente teme a los objetos o eventos de la naturaleza (por ejemplo, a las alturas, el agua o las tormentas).
Sangre-inyección-daño: lo que teme el niño o adolescente es ver sangre o heridas
o recibir alguna inyección (por ejemplo, los procedimientos médicos invasivos, las agujas o las visitas al dentista).
Situacional: el miedo es desencadenado por situaciones específicas (por ejemplo,
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subir a un ascensor o un avión o pasar por un túnel o un puente).
Otras: cualquier otra situación que puede dar lugar a ahogo o vómitos en el niño o
adolescente (por ejemplo, los sonidos fuertes, los personajes disfrazados o el hecho de atragantarse).
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4.3. Características clínicas de las fobias específicas
Las fobias específicas se inician en la primera infancia, entre los seis y los ocho años, y no remiten con la edad. Ante el estímulo fóbico, la manifestación habitual que se produce es la aceleración del ritmo cardíaco y la interpretación de que aquel supone un daño o la pérdida de control. Solo en el caso del subtipo sangre- inyecciones-daño, tiende a darse una respuesta vasovagal posterior a la aceleración del ritmo cardíaco, con mareo e incluso desmayo (Lera y Medrano, 2014).
Entre los factores que explican la génesis y el mantenimiento de las fobias específicas en la infancia, se encuentran:
La preparatoriedad de la especie humana para aprender respuestas fóbicas a estímulos que filogenéticamente han supuesto una amenaza para su supervivencia.
La predisposición del niño al condicionamiento de respuestas fóbicas.
Los procesos de condicionamiento: el condicionamiento clásico u operante (reforzamiento positivo y negativo), el aprendizaje social y el aprendizaje cognitivo.
En el apartado A fondo, se incluye un recurso audiovisual en el que se ejemplifican las diferentes situaciones o estímulos a los que un niño puede tener
miedo, con el objetivo de ayudar a diferenciar los miedos evolutivos de los patológicos.
Características clínicas en función de la edad
Los miedos, en torno a los seis años, se inician con temor a los animales, a las alturas, a la oscuridad, a estar solo y a la sangre, las inyecciones o el daño. Las fobias situacionales suelen iniciarse en la adolescencia.
Con respecto a la fobia escolar, esta no aparece como subtipo de fobia específica.
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En ocasiones, se trata de la manifestación de otros trastornos (como la fobia social, la ansiedad por separación o el trastorno obsesivo-compulsivo). Pero otras veces se limita al temor a no conseguir cumplir con las expectativas académicas que se esperan.
L a manifestación clínica de las fobias, consistente en la aceleración del ritmo cardíaco, no varía a lo largo de la edad. Conductualmente, es más frecuente que los niños manifiesten llanto, berrinches o busquen el contacto físico. Sin embargo, la irritación, la conducta agresiva o el oposicionismo son más habituales en los adolescentes.
Características clínicas en función del sexo
Las fobias específicas se dan con mayor frecuencia en las chicas que en los chicos, principalmente las fobias a animales y la mayoría de las ambientales. Sin embargo, estas diferencias son menores para la fobia a las alturas y a la sangre, las inyecciones o el daño.
Características clínicas en función de la cultura
Las fobias específicas deben considerarse solo cuando son excesivas según el contexto social y si provocan malestar o deterioro. En algunas culturas, sobre todo en las asiáticas, el miedo excesivo puede suponer ofender a otros en situaciones sociales, en lugar del temor a la humillación (Cárdenas et ál., 2010).
Los miedos más prevalentes en cada cultura son compartidos por las demás, especialmente el miedo a animales, a los espacios cerrados y a las alturas.
En función del nivel cultural y socioeconómico de cada país, los miedos más frecuentes están relacionados con la seguridad física (por ejemplo, a los animales peligrosos) o personal (por ejemplo, a ser atracado). Los miedos, a su vez, se desarrollan y evolucionan en función del momento social.
En el apartado A fondo, se facilita un recurso en el que se analiza el miedo a enfermedades y contagios por virus en niños y adolescentes como resultado de
la pandemia de coronavirus.
4.4. Comorbilidad y diagnóstico diferencial de las fobias específicas
Comorbilidad de las fobias específicas
Existe una gran estabilidad en la continuidad de las fobias específicas. Los trastornos comórbidos con las fobias más frecuentes son el trastorno de ansiedad por separación y el trastorno de ansiedad generalizada.
Diagnóstico diferencial de las fobias específicas
Es importante diferenciar las conductas evitativas de otros trastornos. Por ejemplo:
El miedo a la suciedad en un trastorno obsesivo-compulsivo.
La evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento traumático, propia del trastorno por estrés postraumático.
La evitación de ir al colegio en el trastorno de ansiedad por separación.
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4.5. Evaluación de las fobias específicas
La evaluación de las fobias en niños y adolescentes puede llevarse a cabo utilizando diferentes fuentes de información y mediante diversos informantes.
Entrevistas con el niño y con los padres
La entrevista es el método que con mayor frecuencia se aplica para la evaluación de la ansiedad en niños y adolescentes. El objetivo es recoger información sobre el problema de forma detallada, además de permitir establecer una relación empática con el niño.
Cuando se trata de niños pequeños, es posible que presenten dificultad para identificar su respuesta de ansiedad, por lo que podemos pedirle que visualice
y describa lo que ocurre cuando ese estímulo está presente.
En las entrevistas tanto con los padres como con el niño o adolescente, las áreas que se deben abarcar son las que se detallan a continuación:
Motivo de consulta.
Respuestas del niño ante el estímulo temido.
Estímulo fóbico.
Reacción de los padres u otras personas.
Afrontamiento del niño.
Repercusiones negativas.
Entre las entrevistas más utilizadas, se destacan:
Entrevista diagnóstica para niños y adolescentes, en su versión revisada, o DICA-R
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(Welner et ál., 1987). Dispone de versiones para niños, adolescentes y sus padres.
Entrevista de ansiedad para niños o ADIS-C (Silverman y Nelles, 1988). Dispone también de una versión para padres.
Además, existen otras entrevistas cuyos objetivos son recabar información específica sobre el estímulo que genera ansiedad en el niño, conocer cuál es su respuesta fóbica o reacción ante él y advertir cuáles son las variables que pueden estar influyendo en el mantenimiento de la fobia.
Puedes ampliar la información mediante esta entrevista a padres.
Accede al vídeo:
https://unir.cloud.panopto.eu/Panopto/Pages/Embed.aspx?id=84e6ae1c-5a92- 4afd-8187-ad4400bfc9f9
Observación de la conducta
Las respuestas motoras y psicofisiológicas ante la presencia del estímulo fóbico conforman la dimensión objetiva del miedo y pueden evaluarse mediante la
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Es posible llevarla a cabo en el ambiente natural en el que se produce el miedo o en una situación artificial, en la que se manipula el estímulo fóbico para observar la reacción del niño. Los registros de observación son útiles para recoger información sobre la respuesta ansiosa y otras variables, como la duración, la intensidad y la reacción de las personas que están presentes.
Inventarios de miedos
Permiten evaluar el grado de miedo subjetivo del niño o adolescente a través de un listado de posibles estímulos fóbicos. Estos inventarios pueden ser cumplimentados por los niños o adolescentes o por sus padres. A continuación, se detallan algunos de los inventarios para la evaluación del miedo, teniendo en cuenta tanto al informante como las subescalas que incluye cada uno de ellos.
Inventario de miedos de Pelechano (1984)
Informantes: padres de niños de entre cuatro y nueve años.
Subescalas:
Animales.
Fenómenos meteorológicos.
Daño corporal y enfermedades.
Muerte.
Situaciones personales hostiles y aversivas.
Lugares cerrados.
Violencia física real o imaginada.
Inventario de miedos de Sosa et ál. (1993)
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Informantes: niños y adolescentes de entre nueve y quince años.
Subescalas:
Muerte.
Autoridad.
Soledad-fantasía.
Animales.
Lo desconocido.
Evaluación del rendimiento.
Separarse de los padres.
Contacto físico.
Fenómenos naturales.
Médicos.
Inventario revisado de exploración de miedos para niños (Ollendick, 1983)
Informantes: niños y adolescentes de entre siete y diecisiete años.
Subescalas:
Peligro y muerte.
Fracaso y crítica.
Lo desconocido.
Animales.
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Miedos médicos.
Inventario de miedos escolares (Méndez, 1988)
Informantes: en función de la forma.
Forma I: niños de entre tres y siete años.
Forma II: niños de entre ocho y doce años.
Forma III: adolescentes de entre trece y dieciocho años.
Subescalas:
Experiencias o situaciones relacionadas con el colegio.
Escalas de estimación del miedo
Son útiles para evaluar el grado de ansiedad ante un estímulo mediante escalas como la de Likert que van desde «nada de miedo» hasta «mucho miedo». También pueden utilizarse escalas visuales, en las que el niño debe señalar la imagen que mejor representa el grado, como el termómetro de miedo.
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4.6. Tratamiento de las fobias específicas
Se dispone de multitud de técnicas para su implementación en niños y adolescentes con fobias específicas. La elección de una u otra dependerá de su eficacia.
A continuación, se describen las diferentes técnicas de terapia de conducta para las fobias específicas clasificadas en función de los criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría (Orgilés et ál., 2008).
Tratamientos bien establecidos:
Desensibilización sistemática en vivo.
Práctica reforzada.
Modelado participante.
Tratamientos probablemente eficaces:
Desensibilización sistemática en imaginación.
Modelado simbólico.
Modelado en vivo sin participación.
Autoinstrucciones.
Escenificaciones emotivas.
Cuento más juegos.
Tratamientos en fase experimental:
Imágenes emotivas.
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exposición gradual en vivo al estímulo fóbico, puesto que es el elemento común de las intervenciones más eficaces. Puede, además, completarse con
otras técnicas que ayuden al niño a exponerse a lo que teme.
A continuación, se describen algunas de las técnicas más empleadas para el tratamiento de las fobias específicas.
Psicoeducación
Se proporciona a los padres información sobre la génesis y el mantenimiento de la fobia. Se les facilitan, además, pautas de actuación y recomendaciones básicas (como no reforzar las quejas del niño).
Práctica reforzada
Esta técnica, descrita por Leitenberg y Callahan (1973), consiste en la repetición de conductas graduadas de aproximación a los estímulos fóbicos en vivo, continuadas por consecuencias positivas.
Modelado
Es el procedimiento terapéutico para las fobias infantiles desde la perspectiva de la teoría del aprendizaje social. El niño observa conductas no ansiosas de un modelo que debe imitar y que se encuentra ante situaciones que él teme. De esta forma, adquiere las conductas adecuadas (Ollendick y King, 1991).
Esta técnica se ha utilizado para el tratamiento de fobias animales. Para el tratamiento de las médicas, se utiliza el modelado simbólico (la conducta de aproximación del modelo se muestra en formato grabado).
Exposición en vivo
En primer lugar, se elabora la jerarquía de exposición tanto con los padres como con el niño. La exposición al estímulo siempre debe comenzar por situaciones que
generen poco miedo en el niño y que, de forma gradual, dan paso a otras que provocan más.
Si la jerarquía no está bien graduada, producirá en el niño poca aceptación. Por lo tanto, resulta fundamental adaptar el nivel de graduación a la ansiedad que el niño o adolescente es capaz de tolerar. Para poner en práctica un ítem de la jerarquía, el anterior debe haber sido realizado sin manifestaciones de miedo.
En las primeras exposiciones, el niño puede mostrar rechazo aexponerse, por lo que la tranquilidad y la persistencia sonfundamentales para que la terapia
funcione.
Además de la intervención tradicional para el tratamiento de las fobias, en los últimos años ha habido un interés creciente por intervenir a través de la realidad virtual, hasta el punto de que actualmente es posible hacer uso de las nuevas tecnologías para recrear mediante el ordenador una realidad con la que el niño o adolescente pueda interactuar. Cuando la exposición en vivo es muy costosa o inviable (como en el caso del miedo a volar), la realidad virtual se convierte en la mejor alternativa (Méndez et ál., 2014).
Entre sus ventajas, se encuentran:
Seguridad: es posible personalizar y controlar la exposición sin ningún tipo de riesgo.
Intimidad: el niño o adolescente puede exponerse con la seguridad de que no será visto por otras personas.
Simplicidad: no requiere la colaboración de terceras personas, como coterapeutas, padres o profesores.
Versatilidad: es posible realizar la exposición de forma fácil, sin las restricciones que puede conllevar la exposición en vivo.
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En el apartado A fondo, se presenta un caso a través del cual se profundiza en la intervención mediante la exposición multimedia, un caso de un adolescente
con fobia específica a las avispas.
Entrenamiento en relajación
Una técnica muy recomendada para la relajación infantil es la técnica de Koeppen (1974), basada en la imaginación.
Entrenamiento en autoinstrucciones
Superar el miedo a algún estímulo o situación específico supone que el niño se enfrente hasta que logre eliminarlo. Las autoinstrucciones para el afrontamiento consisten en autoverbalizaciones que realiza el niño para infundirse valor (por ejemplo, «soy capaz de hacerlo»). De esta forma, puede decirse a sí mismo lo que tiene que hacer o cómo debe comportarse en esa situación.
Los pensamientos positivos ante situaciones problemáticas mejoran los sentimientos y el enfrentamiento del niño o adolescente ante dichas
situaciones y sirven, además, de guía para el comportamiento.
El procedimiento de entrenamiento en autoinstrucciones se desarrolla en cinco fases o pasos:
Modelado cognitivo: el terapeuta (modelo) realiza una tarea mientras dice en voz alta lo que está haciendo y cómo lo está haciendo.
Guiado externo en voz alta: el niño realiza la misma tarea siguiendo las instrucciones que le facilita el terapeuta (modelo).
Autoinstrucciones en voz alta: el niño realiza la tarea mientras se va dando a sí mismo las instrucciones en voz alta.
Autoinstrucciones enmascaradas: el niño se susurra las instrucciones conforme va
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realizando la tarea.
Autoinstrucciones encubiertas: el niño realiza la tarea mientras mentalmente repasa los pasos para llevarla a cabo.
Aunque el entrenamiento en autoinstrucciones se ha mostrado eficaz, también presenta algunas dificultades (García-Vera et ál., 2014), por lo que es necesario tener en cuenta las consideraciones que se detallan a continuación:
Adaptarse a la edad del niño para explicarle el papel de los pensamientos en las emociones y en el comportamiento.
Adaptar la implementación a las capacidades cognitivas de los niños.
Cuando los padres o el niño no crean en los cambios emocionales y
comportamentales a través de la modificación de pensamientos, no hay que tratar de imponer esta teoría, sino producir el cambio de opinión a través de ejemplos
concretos de su propia experiencia.
Esta técnica ha mostrado su mayor eficacia en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, debido a que mejora la motivación de los niños y los ayuda a interpretar los estímulos como menos amenazantes. Además, este tipo de entrenamiento está incluido en programas muy eficaces para las fobias en niños de entre seis y dieciséis años.
Reestructuración cognitiva
El objetivo es enseñar al niño o adolescente a modificar sus pensamientos ansiógenos. Por ejemplo, cuando va a subir a un avión, puede sentir miedo si piensa que se va a estrellar o puede sentirse tranquilo si piensa que el viaje va a ser corto y sin incidentes y que pronto estará en un nuevo destino en el que va a disfrutar de sus vacaciones.
Profundiza con este vídeo sobre un caso clínico de la fobia a la oscuridad.
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Accede al vídeo:
https://unir.cloud.panopto.eu/Panopto/Pages/Embed.aspx?id=1ef0d9cc-2d40- 4e22-86db-ad3c00b40bcc
Puedes ampliar la información mediante este vídeo de un caso clínico de fagofobia.
Accede al vídeo:
https://unir.cloud.panopto.eu/Panopto/Pages/Embed.aspx?id=b9850ef0-8891- 4370-a2b5-ad3800b8bed8
4.7. Referencias bibliográficas
Asociación Americana de Psiquiatría (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-5®. Panamericana.
Cárdenas, E., Feria, M., Palacios, L. y De la Peña, F. (2010). Guía clínica para los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente y Secretaría de Salud.
García-Vera, M., Morán, N., González, M. y Sanz, J. (2014). Diálogo interno y autoinstrucciones En Ortigosa, J., Méndez, F. y Riquelme, A. (Coords.).
Procedimientos terapéuticos en niños y adolescentes (pp. 251-288). Editorial Pirámide.
Koeppen, A. (1974). Relaxation training for children. Elementary School Guidance and Counseling, 9, 14-21.
Lera, S. y Medrano, L. (2014). Fobias específicas, crisis de angustia y agorafobia. En Ezpeleta, L. y Toro, J. (Eds.). Psicopatología del desarrollo (pp. 375-397). Ediciones Pirámide.
Leitenberg, H. y Callahan, E. (1973). Reinforced practice and reduction of different kinds of fears in adults and children. Journal of Mental Science, 108, 191-195.
https://doi.org/10.1016/0005-7967(73)90065-x
Méndez, F. (1988). Inventario de Miedos Escolares [trabajo no publicado].
Universidad de Murcia.
Méndez, F., Ortigosa, J. y Riquelme, A. (2014). Exposición. En Ortigosa, J., Méndez, F. y Riquelme, A. (Coords.). Procedimientos terapéuticos en niños y adolescentes (pp. 101-118). Editorial Pirámide.
Ollendick, T. (1983). Reliability and validity of the revised fear survey schedule for children (FSSC-R). Behaviour Research and Therapy, 21, 685-692.
https://doi.org/10.1016/0005-7967(83)90087-6
Ollendick, T. y King, N. (1991). Origins of childhood fears: An evaluation of Rachman's theory of fear acquisition. Behaviour Research and Therapy, 29, 117-123.
https://doi.org/10.1016/0005-7967(91)90039-6
Orgilés, M. (2014). Tratando… fobia a la oscuridad en la infancia y adolescencia.
Ediciones Pirámide.
Orgilés, M., Espada, J. y Méndez, X. (2008). Avances en el tratamiento de las fobias específicas en la infancia y la adolescencia. Behavioral Psychology, 16(3), 481-500.
Pelechano, V. (1984). Programas de intervención psicológica en la infancia: miedos.
Análisis y Modificación de Conducta, 10(23-24), 1- 224. http://uhu.es/publicaciones/ojs/index.php/amc/article/view/1663/0
Postigo, S. y Majoros, S. (2015). Los trastornos de ansiedad y su tratamiento. En González, R. y Montoya-Castilla, I. (Eds.). Psicología clínica infanto-juvenil (pp. 235‑262). Ediciones Pirámide.
Silverman, W. y Nelles, W. (1988). The Anxiety Disorders Interview Schedule for Children. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 27, 772-778.
Sosa, C., Capafóns, J., Conesa-Peraleja, M., Martorell, M., Silva, F. y Navarro, A.
(1993). Inventario de miedos. Evaluación de la Personalidad Infantil y Juvenil (EPIJ), 3, 99-124.
Welner, Z., Reich, W., Herjanic, B., Jung, K. y Amado, H. (1987). Reliability, validity and parent-child agreement studies on the Diagnostic Interview for Children and Adolescents (DICA). Journal of the American Academy of Child and Adolescence
Psychiatry, 26, 649-653. https://doi.org/10.1097/00004583-198709000-00007
Cómo superar los miedos
Alava Reyes - Psicólogos Madrid (27 de octubre de 2019). ¿Cómo superar tus miedos? [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=twyjBLGpSTw
En este vídeo, se ejemplifican las diferentes situaciones o estímulos a los que un niño puede tener miedo. De esta forma, el estudiante diferenciará los miedos evolutivos de los patológicos.
Evolución del miedo en niños y adolescentes durante el confinamiento por la COVID
Gómez-Becerra, I., Flujas, J., Andrés, M., Sánchez-López, P. y Fernández-Torres, M.
(2020). Evolución del estado psicológico y el miedo en la infancia y adolescencia durante el confinamiento por la COVID-19. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 7(3), 11-18. https://www.revistapcna.com/sites/default/files/004_0.pdf
El artículo analiza el miedo a enfermedades y contagios por virus en niños y adolescentes como resultado de la pandemia de coronavirus. El estudiante conocerá las diferencias en las dificultades emocionales en la infancia y la adolescencia.
Exposición multimedia para la intervención en un caso de fobia a las avispas
Ruiz, A. y Valero, L. (2020). Intervención mediante exposición multimedia en un caso de fobia infantil a las avispas. Psicología Conductual, 28(2), 343-361.
https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2020/10/09.Ruiz_28-2oa.pdf
A través de este artículo, el estudiante conocerá la intervención por exposición multimedia en un caso de un adolescente con fobia específica a las avispas.
1. Uno de los primeros miedos evolutivos que aparece en los niños es:
A. El miedo a la oscuridad.
B. El miedo a estar separado de los padres.
C. El miedo a las situaciones escolares.
D. El miedo a los fenómenos o elementos de la naturaleza.
2. Las fobias, a diferencia de los miedos evolutivos:
A. Se activan ante estímulos que suponen una amenaza para el niño.
B. Manifiestan una baja intensidad del miedo.
C. No desaparecen con la edad.
D. Tienen una función adaptativa.
3. Las fobias desencadenadas por situaciones específicas hacen referencia a:
A. Las fobias a animales.
B. Las fobias ambientales o naturales.
C. Las fobias situacionales.
D. Las fobias por sangre, inyección o daño.
4. La respuesta vasovagal posterior a la aceleración del ritmo cardíaco es propia del subtipo:
A. Animales.
B. Sangre-inyecciones-daño.
C. Situacional.
D. Ambiental.
5. Con respecto a la manifestación clínica de las fobias:
A. La fobia escolar es un subtipo de fobia específica.
B. El oposicionismo o la conducta agresiva son más habituales en los adolescentes.
C. La aceleración del ritmo cardíaco varía a lo largo de las edades.
D. Las fobias situacionales suelen iniciarse en torno a los seis años.
6. Uno de los trastornos comórbidos más frecuentes con las fobias es:
A. El trastorno de ansiedad por separación.
B. El trastorno obsesivo-compulsivo.
C. La depresión.
D. Las fobias específicas no presentan comorbilidad con otros trastornos.
7. Si queremos evaluar los miedos de un niño de cinco años a través de un inventario, podemos usar:
A. La escala de estimación del miedo.
B. El inventario revisado de exploración de miedos para niños.
C. El inventario de miedos de Sosa et ál. (1993).
D. El inventario de miedos de Pelechano (1984).
8. En la evaluación de las fobias específicas:
A. La observación conductual debe realizarse en el ambiente natural en el que se manifiesta la fobia.
B. Se usan las escalas visuales de estimación del miedo en adolescentes.
C. Los inventarios de miedos pueden ser cumplimentados por los niños o adolescentes o por sus padres.
D. No son necesarios los registros de observación.
9. El tratamiento de elección para las fobias es:
A. La exposición gradual en vivo con el estímulo fóbico.
B. La psicoeducación.
C. El entrenamiento en relajación.
D. La reestructuración cognitiva.
10. Mediante el entrenamiento en autoinstrucciones, el niño:
A. Se infunde valor.
B. Modifica sus pensamientos ansiógenos.
C. Conoce la génesis y el mantenimiento de la fobia.
D. Logra relajarse.