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DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

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República Oriental del Uruguay ANEP - CODICEN

EDITORIAL

La Serie Estadística es una iniciativa de la Ge-rencia General de Planeamiento y Gestión Educativa, a través del Programa de Evalua-ción de la Gestión (Gerencia de InvestigaEvalua-ción y Evaluación).

Las series estadísticas procesan, analizan y consolidan datos sobre temas centrales para la administración de la educación. Concebi-das como “series” procuran favorecer la sistematicidad en el seguimiento de los proce-sos, de manera de facilitar su análisis y el impacto de las políticas y proyectos educati-vos en curso en el sistema público que inte-gra la ANEP.

Sabido es que el sistema educativo, se explica parcialmente a través de sus cifras, que riguro-samente procesadas, representan su dimen-sión cuantificable. Sin embargo, no es concebi-ble el planeamiento y la gestión educativa en la totalidad de sus niveles, sin la existencia de estos indicadores y cifras que constituyen uno de los núcleos esenciales de su definición. Con ese espíritu, desde la primera publica-ción en junio del 2002, las series que se han elaborado, se destinan a quienes, desde la administración, la investigación y la docencia necesitan el fundamento de la información que proveen.

En esta oportunidad, se presenta el análisis de la deserción en Educación Primaria, a par-tir de sus registros estadísticos. La Serie cons-tituye un aporte significativo a la propia con-ceptualización, discriminando conceptos ge-neralmente asociados como el de abandono y abandono intermitente y su concentración en determinados contextos, entre otros. A su vez, ilumina sobre la metodología para proce-sar la información disponible en las escuelas y el Departamento de Estadística Educativa de Primaria, de modo de efectuar las estimacio-nes y correccioestimacio-nes necesarias sobre los da-tos primarios.

Mag. Sonia Scaffo

Setiembre 2004 – Nº 4 Administración Nacional de

Educación Pública Consejo Directivo Central

DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

DESERCIÓN EN EDUCACIÓN PRIMARIA EN CIFRAS

EL ABANDONO EN LAS ESCUELAS PÚBLICAS URBANAS

En diferentes ámbitos de la educación e incluso en la opinión pública existe la percepción de que el abandono en la educación primaria es un problema importan-te. De hecho, en diferentes medios de prensa se publicaron cifras que indican que aproximadamente un 25% de los niños de escuelas públicas abandonan sus estu-dios en el transcurso de los seis grados1, señalando además que la problemática se

ha incrementado en los últimos años.

Esta percepción se apoya en el deterioro de la situación social de la infancia que el conjunto de informes sociales señala, la que se manifiesta con mayor crudeza en situaciones extremas y visibles de pobreza y marginalidad, como el fenómeno de los “niños en situación de calle”, de la “mendicidad” o del trabajo infantil. Estas situacio-nes, que hasta hace pocos años no eran visibles y probablemente eran de menor magnitud, sientan en forma justificada la idea de que el abandono escolar se ha incrementado, formando parte del engranaje de las situaciones de extrema pobreza. Sin embargo, esta percepción se apoya también en una falta de estudios rigurosos que cuantifiquen cuántos son efectivamente los niños que abandonan la escuela en Uruguay. En efecto, existe un conjunto de información estadística que a veces se ha utilizado incorrectamente para aproximarse al fenómeno del abandono. Una de ellas consiste en el análisis de la matrícula por grado, realizando comparaciones entre el número de niños inscriptos en primer grado y los inscriptos en sexto. La segunda, algo más consistente que la anterior pero con algunos problemas que se detallarán, realiza una comparación entre la matrícula registrada a comienzos de año y la consolidada en diciembre de ese mismo período. Es usual encontrar diver-sos análisis que establecen que las diferencias entre ambos registros reflejan el abandono del sistema.

En este marco, la Serie Estadística N°4 presenta un conjunto de información que delimita y se aproxima al abandono escolar. Lo hace a partir de la triangulación de datos provenientes del Departamento de Estadística Educativa del Consejo de Edu-cación Primaria, del Monitor Educativo de Escuelas Públicas y de la Encuesta Con-tinua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE). De este modo se discuten diferentes alternativas para la estimación del abandono: el estudio de la matrícula por grado, la comparación entre la matrícula al inicio y a fin de año, las estimaciones de las tasas asistencia por período escolar a partir de la ECH del INE y el abandono intermitente medido a partir de los días que el niño concurrió a la escuela.

Los principales hallazgos indican que la estimación que se ha manejado del aban-dono y que la coloca en el entorno del 20 al 25%, así como, las percepciones que se 1 En notas de prensa del Diario El País del 03/11/03, del 30/11/03 y del 01/06/03 se menciona específicamente la

problemática del abandono y por ejemplo, en una de ellas se dice “...la alta tasa de repetición y la consecuente deserción hacen que muchos niños ni siquiera completen los estudios primarios, ya que un 25% del total de los que se inscriben en primer año abandona antes de llegar a sexto”. (Diario El País 01/06/03).

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han difundido acerca de un incremento en los niveles de aban-dono no se sostienen mayormente con la evidencia empírica aquí presentada. El abandono escolar continúa siendo un fenó-meno marginal y dentro de lo que se puede tipificar gruesamente como abandono existe un porcentaje importante que refleja una forma de abandono intermitente (esto es que el niño abandona pero no en forma definitiva ya que volverá a reinscribirse en el futuro). Más allá de estas afirmaciones también resulta claro que el abandono permanente e intermitente existe y se manifiesta en forma mucho más marcada en los contextos socioculturales más desfavorables. A pesar de los guarismos modestos del abandono la relevancia del mismo surge por sus implicancias simbólicas y sustantivas. La no finalización de los estudios primarios en las actuales cohortes no solo se traduce en un futuro casi cierto de exclusión, sino que representa en el presente del niño una situa-ción ya dada de exclusión y riesgo social. Justamente, debido a la universalidad de la educación primaria y a la legitimidad de tal principio en la sociedad, la no asistencia a este ciclo educativo está reflejando una situación de anomia familiar y social que coloca al niño en riesgos inmediatos de trabajo, situación de calle, explotación de diverso tipo y está asociado muchas veces a formas de maltrato o abandono familiar.

Una primera aproximación cuantitativa al fenómeno de la deser-ción surge de la Encuesta Continua de Hogares. Esta estimadeser-ción refiere solamente al abandono permanente o, en otras palabras, a aquellos niños que abandonan el sistema antes de egresar de sexto año de primaria y no retornan a él. En el año 2002 el por-centaje de niños que a los 15 años no habían egresado de prima-ria ascendía al 3.9%2. Tal porcentaje, asumiendo una cohorte

aproximada de 50.000 personas, representaría en números ab-solutos aproximadamente entre 1900 y 2000 niños. A este núme-ro de niños habría que restarle un porcentaje que nunca se ha matriculado en el sistema primario por problemas de discapacidad diversa. A los 9 años de edad existe aproximada-mente un 1% de niños que no asisten al sistema. Cabe conside-rar a este guarismo como el porcentaje de no matriculados en primaria. Estos representan, en número de niños, aproximada-mente 500. Restando éstos a los 1900-2000 niños que no egresan a los 15 años, estaríamos en presencia de un abandono real permanente que oscilaría entre los 1400 y 1500 niños.

Los resultados que se presentan en esta serie procuran cotejar esta estimación con medidas propias del sistema. Con ello se pretende establecer, entre otras cosas, la consistencia de una y otra fuente fortaleciendo así las certezas sobre los niveles de aban-dono que el país presenta en el sistema primario. Esta estima-ción surge de considerar la evoluestima-ción de una cohorte de estu-diantes en el tiempo y evaluar, tomando en cuenta el efecto de desgranamiento de la cohorte que la repetición genera, el núme-ro de niños que abandonan antes de llegar a 6to año. Así se sitúa al abandono en 1300 niños que abandonarían sus estudios en forma permanente (en otras palabras estos son los niños de una cohorte determinada que no egresan de sexto año a partir de datos del sistema).

Ahora bien, si el abandono permanente se puede estimar entre 1300 y 1500 niños a partir de la metodología recién descripta, el abandono intermitente, que surge de considerar a los niños que

asisten menos de 70 días en un año escolar, asciende a 3500 niños según datos del sistema. Sería sin embargo un error sumar a estos niños, los niños que abandonan en forma permanente. Debido a la forma de cálculo y debido a razones sustantivas, lo más probable es que los 1300 a 1500 niños que abandonan en forma permanente el sistema, provengan esencialmente de los niños catalogados como desertores intermitentes.

Cuadro 1

Estimación del abandono permanente e intermitente en las escuelas públicas urbanas según método de estimación

(número de niños). Año 2002.

Abandono permanente Abandono intermitente

Estimación de la ECH – INE 1400 – 1500 -.-Estimación análisis de cohorte

(Datos del sistema) 1300

-.-Niños que asisten menos de

70 días (Datos del sistema)-.- 3500

Fuente: Elaboración en base a datos del CEP y ECH-INE.

El hecho de que exista un conjunto niños (entre 1300 y 3500) que abandonan en forma permanente o intermitente sus estudios implica para el sistema educativo uruguayo un doble desafío: en primer lugar, es una realidad que existe y como tal debe encarar-se. En segundo lugar, no olvidando que es un fenómeno de esca-sa magnitud, deberían extremarse las políticas focalizadas hacia diversas escuelas que por composición social y factores de ries-go presentan una gran probabilidad de concentrar este tipo de situaciones. El hecho de que se esté hablando de que en prome-dio para el año 2002, en la hipótesis de máxima, unos 3500 aban-donaron en forma permanente y/o intermitente sus estudios (un 1.1% de la matrícula) quiere decir que existen escuelas que pre-sentan situaciones de abandono muy superiores a esta media.3

Hacia estas situaciones es que deberían pensarse alternativas asistenciales en procura de solucionar la problemática.

Errores frecuentes en la estimación del abandono y

cómo corregirlos

Algunas de las estimaciones de abandono escolar que circulan públicamente indican – equivocadamente - que aproximadamen-te un 25% de los niños en el transcurso de la educación primaria abandonan sus estudios. Esta cifra contrasta con dos rasgos su-mamente documentados en el sistema primario uruguayo: su

2 Se toma esta edad límite ya que la edad tope para asistir a primaria está fijada

oficialmente en 15 años. También es cierto que luego de esta edad prácticamente no se agregan egresos de primaria. Cabe anotar, sin embargo, que entre los 16 y 20 años el no egreso de primaria es levemente inferior (3.4%). Asimismo, en el medio rural, estas cifras son levemente superiores ascendiendo el no egreso entre 15 y 17 años al 5.6%. Debe recordarse que el porcentaje de la población rural y de las localidades menores de 5000 habitantes asciende aproximadamente al 20%.

3 A modo de ejemplo, si bien la media del abandono intermitente de la primaria pública

es de 1.2% (lo que representa 3500 niños) en 52 escuelas urbanas este porcentaje supera al 3% de los niños matriculados de primero a sexto grado. Es probable que en estas mismas escuelas el porcentaje de abandono permanente sea mucho mayor al promedio nacional. De ser esto así en una escuela de 400 alumnos podríamos estar en presencia de una tasa de abandono superior a los 20 niños.

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nivel de cobertura y acceso total y su egreso prácticamente uni-versal. Ahora bien, ¿en qué se basan estas estimaciones de aban-dono tan altas que resultan contradictorias con las demás evi-dencias?

En el siguiente diagrama se detalla una de las formas equivoca-das de cálculo. El mismo muestra la matrícula de primer grado en el año 1997 (53195 alumnos) y sigue a dicha cohorte hasta sexto grado en el año 2002 (42574 alumnos). Los porcentajes que se observan indican la proporción de niños, que según este cálculo, abandonan la escuela. Esto quiere decir que entre pri-mero y segundo grado no se inscriben unos 4900 niños, que representan el 9.2% de la matrícula de la cohorte. En tanto, en el último grado los alumnos son un 20% menos que al comienzo (unos 10.600 niños).

Diagrama 1

Estimación equivocada del abandono en primaria Evolución de la matrícula de la cohorte 1997 entre ese año y 2002

y desgranamiento por grado y total. Escuelas urbanas públicas.

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P.

La segunda forma que se utiliza consiste en comparar la matrícu-la de un mismo año para los grados extremos. A modo de ejem-plo, en el año 2002 la matrícula de primer año y de sexto año era de 56.685 y 42.595 niños respectivamente (D.E.E. del C.E.P.). Esta diferencia de inscriptos representa el 25% de la matrícula. De aquí surgen probablemente las estimaciones que circulan públicamente.

El resultado de ambas estimaciones arroja resultados que no se corresponden con la tasa de asistencia y de egreso de primaria y por ende no reflejan el fenómeno del abandono. Dichas estimaciones consideran a la deserción como único evento posible, pero no incorporan la incidencia de la repeti-ción.

La educación primaria pública presenta una alta repetición y una estructura de la repetición por grado concentrada al inicio del ciclo. De hecho, la estructura de flujo de la repetición se eviden-cia en el diagrama al observar que el mayor desgranamiento se produce entre 1° y 2° año. Un análisis de abandono que se

reali-za de esta forma solo puede ser posible al suponer una tasa de repetición igual a 0 y un sistema de enseñanza “cerrado” en don-de los niños no se muevan don-del sistema público al privado o al exterior. Como ninguna de estas dos cosas ocurren, cualquier estimación de abandono a partir del seguimiento de la matrícula por cohorte debe necesariamente corregirse por la repetición del grado específico.

En tal sentido, una aproximación más precisa surge de incorpo-rar al análisis de cohorte la repetición por grado. El diagrama que sigue muestra los datos de abandono escolar por grado para la cohorte 1997 que en el año 2002 debería estar en sexto grado4.

Como se observa el abandono desaparece en estos grados si se corrige por repetición el diferencial de matrícula entre primero y segundo5. Al finalizar el ciclo (6° grado) se acumula un

desgranamiento del 2.5% (unos 1300 niños), lo que parece ajus-tarse al nivel de abandono que establecen otras fuentes de infor-mación que se tratarán a continuación.

En definitiva, el análisis de matrícula de una cohorte ajustando por la repetición por grado parece ser una aproximación buena al fenómeno del abandono escolar que, aunque no corrija el efecto del traspaso de un sistema público al privado (o viceversa), brinda información más precisa del problema.

Diagrama 2

Estimación del abandono corregida por repetición Evolución de la matrícula de la cohorte 1997 entre ese año y 2002

y desgranamiento por grado, ajustado por repetición. Escuelas urbanas públicas.

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P.

4 A modo de ejemplo, el procedimiento para segundo grado consiste, en primer lugar,

en sumar la matrícula de este grado del año 1998 a los repetidores de primer grado de 1997. En segundo lugar, se resta el resultado obtenido en el punto anterior a la matrícula de primer grado de 1997, lo que en definitiva constituye la cantidad absoluta de niños que abandonaron. Por último, al dividir este número sobre la matrícula de primer grado de 1997, se obtiene el porcentaje de abandono para esta generación en el pasaje de primero a segundo grado. Similar procedimiento se repite para cada grado siguiendo la cohorte hasta el año 2002.

5 Incluso para estos años la matrícula del grado más alto supera al anterior en unos

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Análisis de la matrícula inicial y matrícula final

Otra posible forma de aproximarse al abandono escolar surge del análisis de la matrícula al inicio y al final del año. El Consejo de Educación Primaria realiza en marzo-abril y en diciembre dos registros de matrícula. En teoría la diferencia entre las medicio-nes produce una estimación de niños que han abandonado o dejado de asistir a la escuela en el transcurso del año lectivo. Aunque presente algunos problemas metodológicos, la estima-ción brinda otra mirada a la deserestima-ción deteniéndose en el aban-dono a lo largo del año lectivo.

Los problemas metodológicos tienen que ver con los objetivos que motivan el registro de la matrícula inicial y la matrícula final. La medición a comienzos de cada año cumple la función básica

Los registros administrativos y estadísticos de Educación Primaria

El Departamento de Estadística Educativa (D.E.E.) del Consejo de Educación Primaria (CEP) recopila y sistematiza la información esta-dística de las escuelas de todo el país.

Esta información constituye una fuente extremadamente útil y de cali-dad, para el diagnóstico del sistema educativo uruguayo. Las cifras de abandono que este documento presenta se apoyan básicamente en este sistema de información del CEP.

EL D.E.E. realiza dos relevamientos anuales en las más de 2000 escuelas del país. En el primero, a comienzos de año, se recopila la “Matrícula Inicial” la que contiene el número total de niños en el sistema público clasificado por grado y grupos. El cometido básico de este relevamiento es sistematizar información para la toma de decisiones en la distribución de cargos docentes, grupos y aulas.

Al finalizar el año se realiza otro relevamiento. En éste se obtiene el dato general de matrícula a diciembre. A su vez, este registro contiene diferentes desagregados:

- Cantidad de alumnos promovidos y repetidores por escuela y grado. La suma de estas dos categorías es similar a la matrí-cula final.

- Cantidad de “pases” por escuela y grado. Las opciones de pases que se clasifican son: a escuela pública, a escuela privada, al exterior, extraedad, otras causas y fallecimiento. Los pases no están incluidos en la matrícula final, con lo cual la diferencia entre matrícula inicial y final es, en términos agrega-dos para todo el sistema público, igual a la suma de pases. - Cantidad de niños por escuela y grado según días asistidos a

la escuela, en tramos de 1 y 70, de 71 a 130, de 131 a 140, de 141 a 150, de 151 a 160, de 161 a 170 y 171 o más. Este conjunto de información es la base del sistema de indicadores que se manejan regularmente en educación y ha sido la principal fuente para aproximarse al abandono escolar. Las diversas alternati-vas que en esta Serie se manejan se apoyan en la comparación de la matrícula inicial y final, de la matrícula por grados y la cantidad de días asistidos.

de producir información que permita organizar de forma eficiente la asignación de cargos docentes, de cantidad de grupos y de aulas. En tal sentido el registro muestra los alumnos inscriptos al inicio, pero tratándose de un sistema abierto6, el hecho de que

no figuren al finalizar el año no implica necesariamente abando-no. Adicionalmente, al no contar con un sistema totalmente informatizado, pueden existir duplicaciones.

En el caso de la matrícula final el registro es mucho más preciso ya que clasifica a los niños que asistieron durante algún período del año en diferentes categorías: promovidos, repetidores, pases y días asistidos.

El siguiente gráfico muestra que la diferencia porcentual entre la matrícula inicial y la matrícula final se ubica aproximadamente entre un 2% y un 3% en los últimos 10 años (unos 6800 niños en promedio por año). Más allá de oscilaciones de la serie, existe una leve tendencia al aumento en el último período, alcanzando en el 2002 al 2.8% lo que en términos absolutos equivale a 8500 niños.

Gráfico 1

6 Es decir, que es un sistema donde los alumnos pueden moverse de escuelas

públicas a privadas (o a la inversa), o donde los niños pueden, por ejemplo, emigrar o retornar al país durante el período escolar.

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P.

Ahora bien, ¿es posible suponer que esta brecha es sinónimo de abandono a lo largo del año? Parte de la respuesta se encuentra al calcular las diferencias porcentuales por contexto sociocultural de las escuelas. La evidencia nacional e internacional muestra que la deserción temprana del sistema educativo es mucho más probable en aquellos niños que presentan desventajas sociales. El Gráfico 2 confirma para la casi totalidad de la serie que los diferenciales de matrícula intra-año son más importantes en las escuelas de contexto sociocultural más desfavorable. A excep-ción de 1995 y 1996 en el resto de los años el abandono medido a través de matrícula inicial y final es más importante en las es-cuelas de contexto sociocultural más desfavorable.

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Gráfico 2 Una aproximación mediante fuentes externas al sistema Los resultados mostrados hasta este punto surgen de los regis-tros educativos de matrícula que, si bien constituyen una forma de aproximarse al fenómeno analizado, no es un instrumento pensado específicamente para medir cobertura o inserción real en el sistema educativo. Por esta razón, hemos decidido introdu-cir un indicador más exigente de cobertura: las tasas de asisten-cia surgidas de las declaraciones de los padres en las encuestas de hogares. Como es bien sabido, el problema de la ampliación y eventual universalización de los diferentes niveles del sistema educativo no depende simplemente de la existencia de una ofer-ta cuantiofer-tativamente suficiente y accesible. Esofer-ta oferofer-ta debe en-contrarse con una demanda correspondiente. Dicha demanda puede resultar endeble, alcanzando a una captación frágil de la población objetivo, que eventualmente se expresa en tasas de abandono e inasistencia.

Más adelante se trabajará con información sobre la asiduidad de la asistencia. En este punto se presentan datos que surgen de la Encuesta Continua de Hogares y que brindan información sobre si el niño asiste, a la fecha de la encuesta, a la educación prima-ria. Frente a esta prueba notoriamente más exigente de cobertu-ra, los resultados continúan mostrando una baja prevalencia del problema del abandono.

Lo primero que se constata en el Cuadro 3 es que la asistencia en Primaria por trimestres sufre variaciones mínimas, siendo a su vez en promedio del 98.2%. El complemento de este porcentaje puede ser asimilado a la tasa de abandono, la que ha oscilado en los últimos 12 años entre un 1% y un 2%8.

Cuadro 3

Porcentaje de niños de 7 a 14 años que no completaron Primaria, por trimestre según asistencia a la educación. Año 2002

Mar-May Jun-Ago Set-Nov Total

Asiste 98.7 97.7 98.2 98.2

No asiste 1.3 2.3 1.8 1.8

Total 100.0 100.0 100.0 100.0

Fuente: Elaboración en base a datos de la ECH del INE.

El Cuadro 3 muestra que no existe en el transcurso del año una tendencia a la baja de la asistencia, hecho que de ocurrir estaría reflejando parte de la diferencia entre matriculación y asistencia efectiva. De hecho, lo que ocurre en Primaria es sustancialmente diferente a Educación Inicial. En el año 2001-2002, entre principio y finales de año, la tasa de asistencia de preescolares pasa de 87.5% a 76.4%, situación que a su vez se explica por una disminución de la asistencia de los niños ubicados en los hogares más pobres.

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P y datos de contextos socioculturales del Monitor Educativo 2002 - ANEP- Gerencia de Investigación y Evaluación - Programa de Evaluación de la Gestión Educativa, 2003.

Esto estaría indicando que, efectivamente, parte de las diferen-cias de matrícula responden a un abandono durante el año. Pero el énfasis debe ponerse en la palabra “parte” dado que es poco probable que los niños de contextos más favorables deserten del sistema educativo y lo que se constata en este grupo es un valor cercano al 2%. Lógicamente, es más plausible suponer para esta población, problemas de registro (duplicación, pases, etc.) que situaciones de deserción. Además, como muestra el siguiente cuadro, la diferencia entre matrículas no parece tener una per-fecta asociación cuando se adiciona el conjunto de contextos socioculturales. De hecho, parte del orden que se constataba en el gráfico, desaparece en el cuadro.

Cuadro 2

Diferencia entre matrícula inicial y matrícula final (como porcentaje de la matrícula inicial) (1992-2002), según contexto

sociocultural de las escuelas.

Muy Favorable Medio Desfavorable Muy

favorable desfavorable 1992 0.7 1.2 2.2 1.8 2.4 1993 1.1 1.9 2.3 2.4 2.7 1994 1.8 1.6 1.7 2.0 2.7 1995 3.3 2.6 2.2 2.6 3.2 1996 2.6 2.0 2.2 2.4 2.7 1997 1.3 0.3 1.3 1.9 2.5 1998 0.4 3.2 1.5 2.6 3.6 1999 0.8 0.8 2.1 2.2 3.0 2000 1.7 1.6 2.3 2.4 2.7 2001 2.2 3.1 2.7 2.8 2.9 2002 2.2 1.8 2.4 2.3 4.2

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P y datos de contextos socioculturales del Monitor Educativo 2002 - ANEP- Gerencia de Investigación y Evaluación - Programa de Evaluación de la Gestión Educativa, 2003.

En resumen, la comparación entre matrícula inicial y final puede oficiar, asumiendo que no hay modificaciones en los sistemas de registro, como indicador para la evolución del abandono7, pero

no puede ser concluyente en cuanto al nivel real del fenómeno.

7 Aún sin que existan modificaciones formales de registro es riesgoso inferir cambios

en la magnitud del abandono a partir de dos o tres puntos en el tiempo, ya que como se ha mostrado estos fluctúan en forma muy marcada. Una serie histórica de diez o más años sí puede ofrecer una estimación aproximada de las tendencias del abandono intra-año. Sin embargo, para dicha estimación resulta notoriamente más confiable el indicador de abandono intermitente.

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Cuadro 4

Porcentaje de niños de 4 y 5 años que asisten a un establecimiento educativo por trimestre según quintiles

específicos de ingreso per cápita9 (años 2001 y 2002)

Quintil/Trimestre Mar-May Jun-Ago Set-Nov

1er y 2do quintil 81.5 79.3 67.9

3er quintil 94.2 89.4 84.9

4to y 5to quintil 95.4 94.0 93.0

Total 87.5 85.2 76.4

Fuente: Elaboración en base a datos de la ECH del INE.

Estas diferencias entre Educación Primaria y Educación Inicial permiten concluir que el grado de maduración del primero ga-rantiza efectivamente un acceso y cobertura universal y por ende, las situaciones de abandono tienden a ser reducidas. Aún así, más allá de que el porcentaje de asistencia en la última década haya permanecido incambiado, los niños más pobres son efecti-vamente los que presentan la menor asistencia a la educación. Como se observa en el gráfico en todos los años seleccionados los niños más pobres tienen tasas de asistencia levemente inferiores.

Gráfico 3

En esta sección nos proponemos analizar brevemente las carac-terísticas fundamentales que definen al fenómeno de la inasistencia escolar, a partir de los datos disponibles en los regis-tros de matrícula. Estos regisregis-tros reportan el porcentaje de alum-nos por escuela y grado que asiste a clase según los siguientes tramos predefinidos: 1) hasta 70 días; 2) entre 71 y 130 días; 3) entre 131 y 140 días; 4) entre 141 y 150 días; 5) entre 151 y 160 días; 6) entre 161 a 170; 7) más de 170 días.

En función de los tramos disponibles, es posible construir un indicador relativo al riesgo de abandono escolar por inasistencia: niños que asisten a la escuela menos de 70 días. Obviamen-te, el riesgo de abandono supone, como hipótesis de mínima, la reprobación automática del grado por inasistencia y como hipó-tesis máxima que el niño ha abandonado el sistema educativo. Utilizando este indicador, nos proponemos realizar una estima-ción aproximada del fenómeno de “abandono intermitente” en nuestro sistema escolar. Salvo en casos de enfermedad aguda, aquellos niños que concurren a la escuela menos de 70 días al año se encuentran en una situación que definiremos como de “abandono intermitente”, lo que implica la desafiliación temporal del niño respecto a la escuela. Dadas las tasas de culminación del ciclo primario registradas en nuestro país, parece razonable suponer que los fenómenos de desafiliación definitiva resultan sumamente marginales.

Como se observa en el Gráfico 4, el porcentaje de niños que ha asistido menos de 70 días en el año ha oscilado entre un mínimo de 0.9% y un máximo de 1.2% en todos los grados (unos 3500 niños de primer a sexto grado)10. Más allá de cambios entre años

la serie, tanto en primer grado como de primero a sexto, muestra una situación estable. De hecho el indicador no señala que el problema del abandono intermitente se haya incrementado en los últimos años, lo cual estaría demostrando que las percepcio-nes existentes acerca del deterioro de la infancia y su posible impacto en el abandono no son directas.

Gráfico 4

9 El estudio por quintiles implica dividir a una población en 5 partes iguales de

acuerdo a su posición en una variable. Así, el primer quintil de ingresos es el 20% de los individuos cuyos ingresos son los más bajos, al tiempo que el quinto es el 20% de la población más rica.

10 Dada la variabilidad natural del número de días de clase dictados cada año, es

preciso guardar cautela respecto a las variaciones registradas en los niveles de asistencia entre años. Aún así, el análisis para toda serie brinda información válida.

Fuente: Elaboración en base a datos de la ECH del INE.

Sin embargo, al comparar las brechas de asistencia entre quintiles para educación inicial y primaria los diferenciales por quintiles observados en los niños menores son muy superiores a los que presentan los estudiantes de Educación Primaria (25 contra 3 puntos porcentuales).

El abandono intermitente en Primaria

La asiduidad de la asistencia escolar constituye un importante indicador acerca del desarrollo del proceso educativo en una escuela. En otras palabras, diferentes niveles de asistencia a los centros escolares suponen capacidades diferenciales por parte de dichos centros al momento de mantener incorporada e inte-grada a la demanda, y así desarrollar efectivamente el proceso educativo. El análisis de la asiduidad de la asistencia no solo indica el tiempo de permanencia de los estudiantes en la escue-la, sino que también permite aproximarnos a dos fenómenos re-lacionados con altos niveles de inasistencia: generación de extraedad por repetición y “abandono intermitente”.

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Lo que sí es real y verificable es que la situación de abandono intermitente es mucho más probable en niños que asisten a es-cuelas de contexto más desfavorable. Al analizar los niveles de asistencia por contexto, se constata una estratificación regresiva de este fenómeno. En este sentido, las escuelas pertenecientes a los contextos menos favorables presentan tasas significativa-mente más altas de riesgo de abandono por inasistencia. Por ejemplo, mientras que en las escuelas de contexto muy favorable el riesgo de abandono por inasistencia en el primer grado es de 0.5% en el 2002, en las escuelas de contexto muy desfavorable es aproximadamente de 2.0%. Esta estratificación por contexto también se manifiesta respecto a los niveles generales (1° a 6° año) de riesgo de abandono en Primaria.

Gráfico 5

luego desciende en los grados siguientes al entorno del 1%, lo cual implicaría un abandono acumulado de cohorte de casi el 9%, el no egreso de primaria no supera el 3%. En segundo lugar, los niveles encontrados de abandono fortalecen la idea de que estamos ante un fenómeno escaso y que no presenta una rela-ción directa con la situarela-ción de deterioro de la infancia produci-da en los últimos años. Este hecho no invaliproduci-da en lo más mínimo que determinadas situaciones de riesgo social de los niños ha-yan aumentado, pero nos indica que la escuela continúa siendo un amortiguador frente a las situaciones sociales más desfavora-bles. Parte de la explicación podría estar relacionada con el sis-tema de protección social que despliega la escuela, mediante el sistema de comedores escolares y otros apoyos. Por último, se confirma que la distribución del abandono intermitente es suma-mente regresiva por contexto sociocultural de las escuelas.

Gráfico 7

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P y datos de contextos socioculturales del Monitor Educativo 2002 - ANEP- Gerencia de Investigación y Evaluación - Programa de Evaluación de la Gestión Educativa, 2003.

Gráfico 6

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P y datos de contextos socioculturales del Monitor Educativo 2002 - ANEP- Gerencia de Investigación y Evaluación - Programa de Evaluación de la Gestión Educativa, 2003.

La información mostrada sobre abandono intermitente permite avanzar en la cuantificación del problema y extraer algunas con-clusiones mínimas. En primer lugar, el hecho de referirse al fenó-meno como “intermitente” supone que estamos básicamente ante un problema de salida transitoria del sistema. Esta suposición se confirma a partir de los datos hasta aquí presentados. En tanto el abandono intermitente de primer grado asciende a casi el 2% y

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P y datos de contextos socioculturales del Monitor Educativo 2002 - ANEP- Gerencia de Investigación y Evaluación - Programa de Evaluación de la Gestión Educativa, 2003.

Más aún, el fenómeno del abandono intermitente, prolegómeno del abandono permanente en Enseñanza Primaria y sobre todo en Enseñanza Media, se manifiesta con mucha mayor crudeza en los contextos desfavorables de Montevideo. En tanto en la capital rara vez el abandono intermitente se ubica por debajo del 3% y asciende en muchos casos a casi el 6%, en el Interior su nivel más bajo es de poco más del 1% y su nivel más alto para toda la serie histórica no supera el 2.6%. De haber construido una región que incluyera a Montevideo y su área metropolitana y comparar allí el abandono contra el resto del interior, las brechas hubieran sido aún mayores.

A MODO DE CIERRE

En Uruguay los niños rara vez abandonan el Sistema Educativo en Educación Primaria en forma definitiva antes de egresar. Los datos y las percepciones que colocan al abandono escolar en guarismos extremadamente altos (cercanos al 20 ó 25 por cien-to) son erróneos y se fundan en una mala utilización de la infor-mación estadística. Ello no quiere decir que el abandono escolar deba excluirse de los temas de agenda pública, pero su inclu-sión debe responder más a su significado que a su magnitud. En efecto, el abandono ilustra situaciones de exclusión, riesgo y aban-dono familiar.

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Tanto el abandono intermitente como la asistencia insuficiente (que no ha sido tratada en esta serie) son problemas muy significativos en la Educación Pri-maria, particularmente en los contextos desfavora-bles de Montevideo y su área metropolitana. El im-pacto de estos problemas sobre la calidad y posibili-dad de aprendizaje de los niños no debe subestimar-se. Asimismo, tampoco debería subestimarse el im-pacto futuro de la baja asistencia, del abandono in-termitente -y su efecto en el aprendizaje- sobre la deserción o el abandono temprano al inicio de la Enseñanza Media.

Para culminar esta serie, es pertinente prestarle atención al gra-do de concentración del abangra-dono. Si el abangra-dono en Primaria, además de ser una realidad muy poco extendida en nuestro país, se limitara a zonas geográficas fácilmente identificables, los es-fuerzos para evitar las situaciones de desafiliación educativa se-rían menos costosos por efectos de una utilización más eficaz de los recursos asistenciales y humanos.

La presencia de un conjunto de escuelas con altas tasas de aban-dono intermitente e importantes diferenciales de matrícula inicial y final, puede reflejar la existencia de “bolsones” de marginalidad social en donde el abandono permanente es una realidad tangi-ble. En la medida que la escuela presenta un componente de reclutamiento de su alumnado con base territorial, y que a su vez, existen barrios o zonas geográficas que concentran un sinnúme-ro de factores de riesgo social, es posible estimar que las situa-ciones de abandono se concentran en áreas geográficas reduci-das y en escuelas específicas.

Por esta razón, y como elemento que sirva de insumo para el desarrollo de acciones concretas para reducir el abandono, se presenta el resultado de un análisis de concentración del aban-dono en las escuelas urbanas del país. Como se observa en el Cuadro 5, existen 92 escuelas urbanas en el país con un alto nivel de abandono intermitente (3% o más). Las mismas repre-sentan el 9.3% de los establecimientos educativos urbanos, pero contribuyen con el 35% de niños que abandonaron.

La lectura de este cuadro sugiere dos cuestiones fundamenta-les. En primer lugar, confirmar el hecho que efectivamente existe una concentración de los niños con abandono intermitente en un número reducido de escuelas. En segundo lugar, existen impli-caciones de política pública en la medida en que detenerse en estas escuelas resulta eficaz en términos de focalización. Cual-quier acción que intente combatir el abandono, deberá apoyarse en la identificación de un grupo de escuelas que concentren el grueso de dicho fenómeno. Tomar los niveles de abandono inter-mitente aparece como una alternativa viable. En suma, el aban-dono en primaria es un problema muy grave, reducido en térmi-nos cuantitativos y concentrado geográficamente, constituyendo las escuelas con alto abandono intermitente una unidad que per-mite identificar eficazmente la problemática.

FICHA TÉCNICA

FICHA TÉCNICA

FICHA TÉCNICA

FICHA TÉCNICA

FICHA TÉCNICA

Esta publicación fue realizada bajo la supervisión de la

Gerente General de Planeamiento y Gestión Educativa,

Mag. Sonia Scaffo y de la Gerente de Investigación y

Evaluación, Mag. Beatriz Picaroni . Fue elaborada por

Dr. Fernando Filgueira, Dr. Andrés Peri, Mag. Diego

Hernández, Soc. Alejandro Retamoso y Soc. Cecilia

Rossel.

Los cuadros y gráficos fueron construidos a partir de

in-formación proveniente de:

 Encuesta Continua de Hogares (INE)

 Departamento de Estadística de Primaria (DEE)

 Monitor Educativo de Escuelas Públicas 2002, del

Pro-grama de Evaluación de la Gestión Eudcativa de la

Gerencia de Investigación y Evaluación de la ANEP.

Este documento fue elaborado con la colaboración del

Proyecto MECAEP que asumió los gastos de

publica-ción y que ha financiado la mayoría de los recursos

hu-manos que participaron en su realización.

ISSN 1510-5830

Río Negro 1308 piso 3 Río Negro 1308 piso 3 Río Negro 1308 piso 3 Río Negro 1308 piso 3 Río Negro 1308 piso 3 Telefaxes: (598 2) 903 01 88 - 903 06 81 - 901 17 84 Telefaxes: (598 2) 903 01 88 - 903 06 81 - 901 17 84Telefaxes: (598 2) 903 01 88 - 903 06 81 - 901 17 84 Telefaxes: (598 2) 903 01 88 - 903 06 81 - 901 17 84 Telefaxes: (598 2) 903 01 88 - 903 06 81 - 901 17 84 E-mail: [email protected] E-mail: [email protected] E-mail: [email protected] E-mail: [email protected] E-mail: [email protected] http://www.anep.edu.uy http://www.anep.edu.uy http://www.anep.edu.uy http://www.anep.edu.uy http://www.anep.edu.uy Montevideo - Uruguay Montevideo - Uruguay Montevideo - Uruguay Montevideo - Uruguay Montevideo - Uruguay Cuadro 5

Escuelas urbanas con alto abandono intermitente (2002)

Escuelas Niños

Escuelas con alto nivel de % que representan % que representan en el abandono intermitente Cantidad en el total de los niños que (3% o más) de escuelas total de escuelas abandonan en forma

intermitente

Total 92 9.3 35.0

Montevideo 38 14.7 40.6

Interior 54 7.4 31.2

Fuente: Elaboración en base a datos del D.E.E del C.E.P

ANEP - CODICEN ANEP - CODICENANEP - CODICEN ANEP - CODICEN ANEP - CODICEN

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