• No se han encontrado resultados

Concierto Para Cuatro Cerebros

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Concierto Para Cuatro Cerebros"

Copied!
205
0
0

Texto completo

(1)

(2) concierto para cuatro cerebros en psicoterapia. quince años después. serie técnicas.

(3)

(4) TERESA ROBLES. concierto para cuatro cerebros en psicoterapia. quince años después.

(5) Quinta reimpresión México, 2010 Cuarta reimpresión México, 2007 Tercera edición México, 2005 © Teresa Robles; 1990 diseño de la colección y portada: Carmen Ramírez Hernández correctora de estilo: Malú de Dios [email protected] Alom Editores, S.A. de C.V. Tels.: 8500-6161, 8500-6262, 8500-6363 y 5593-5875 José Ma. Velasco Nº 72-402 [email protected] www.hipnosis.com.mx. ISBN 968-6513-00-0 Te agradecemos que compres y distribuyas nuestros materiales para continuar produciendo nuevos, pero si conoces a alguien que necesite éste y no puede comprarlo, por favor cópiaselo. Gracias por ayudarnos a construir un mundo mejor. Impreso y hecho en México.

(6) El logotipo del Centro Ericksoniano de México es un glifo del Calendario Sagrado Maya o Tzolkin. Se llama CIMI, el Enlazador de Mundos y representa un puente. Es también el glifo del cambio. Queremos enlazar la Ciencia y la Espiritualidad, la Investigación y el Trabajo Clínico, los distintos tipos de Medicinas y técnicas de Sanación, el Conocimiento y el Servicio, La Razón, el Cuerpo y la Emoción, el Afuera y el Adentro, sirviendo de puente entre el pasado, el presente y el futuro de las personas que nos consultan, sirviendo de enlace entre las personas, familias y grupos que llegan a nosotros. Al adoptar como logo este símbolo sagrado, formalmente nos ofrecemos como canales para realizar, desde nuestro lugar y en la medida que nos corresponda, este enlace, trabajando como un equipo quecolabora,participaycreceenconjunto..

(7) ADVERTENCIA: Las técnicas que aquí se presentan son muy fáciles de aprender y de usar, sin embargo, solamente deberán ser utilizadas por especialistas y en un contexto terapéutico porque: “aprender a inducir un trance es igual que aprender a inyectar. Cualquiera es capaz de hacerlo, pero para saber qué se inyecta es necesario el conocimiento médico. Y se puede enfermar o matar a alguien con una inyección”..

(8) ÍNDICE. AGRADECIMIENTOS CONCIERTO PARA CUATRO CEREBROS, QUINCE AÑOS DESPUÉS... Prólogo a la tercera edición. Teresa Robles PRÓLOGO A LAS EDICIONES ANTERIORES. Daniel Araoz INTRODUCCIÓN ANTECEDENTES. 13 15 27 31 39. PRIMERA PARTE CÓMO SE CONSTRUYE LA REALIDAD 1. LA REALIDAD ¿SE CONOCE O SE CONSTRUYE? 2. El CEREBRO. Marcelo Álvarez Un poco de historia ¿Cómo entonces se estudia al cerebro y sus funciones? Conociendo al cerebro: una forma de empezar ¿Y para qué dos cerebros? ¿Cuáles son las destrezas o talentos especiales de cada uno de los hemisferios? Algunas de las características diferenciales de los dos cerebros 9. 47 53 53 54 55 57 58 60.

(9) ¿Cuántas otras destrezas o talentos especiales son característica del hemisferio derecho? ¿Y que hay del hemisferio izquierdo? Y, aquí no acaba la historia Los nuevos modelos ¿Y dónde se encuentra esa información? ¿Y qué hay del observador? El modelo holográfico ¿Cuáles son las formas de llegar a estos estados diversos de conciencia?. 61 62 63 64 66 66 67 71. SEGUNDA PARTE CÓMO SE RE-CONSTRUYE LA REALIDAD 1. BUSCANDO CAMINOS CON CORAZÓN 2. EL INICIO DEL CAMINO. Métodos de inducción de trance Crear o revivir una escena placentera Inducción a través de la percepción de sensaciones Inducción a partir de la percepción de un afecto o de un dolor Inducción a partir de la utilización de metáforas Inducción a través de la disociación Inducción para entrenar en autohipnosis 3. CÓMO SE MANTIENEN LA DIRECCIÓN Y EL CAMINO. Las técnicas para sugerir 4. DESATANDO NUDOS, HACIENDO CAMINO AL ANDAR, O TRAZANDO ESTELAS EN LA MAR. Diferentes técnicas para reconstruir la realidad DESATANDO NUDOS. Recuperación de aprendizajes y recursos internos.. 10. 77 95 96 98 100 101 104 106 109. 123 123.

(10) HACIENDO CAMINO AL ANDAR, CAMINOS QUE PODEMOS VOLVER A CAMINAR Reconstrucción de situaciones desagradables Reconstrucción de la historia Reconstrucción de sueños HACIENDO CAMINO AL ANDAR... CAMINOS QUE QUEDAN ATRÁS... QUE NO SE HAN DE VOLVER A PISAR TRAZANDO ESTELAS EN LA MAR... El trabajo con símbolos RECORRIENDO CAMINOS UNIVERSALES... El trabajo con metáforas HACIENDO CAMINO AL ANDAR... CAMINOS CON CORAZÓN 5. DESATANDO NUDOS, HACIENDO CAMINO AL ANDAR Y ESTELAS EN LA MAR, EN EL CASO DE SHARON. 11. 129 129 130 141 146 152 160 165. 173.

(11)

(12) Quisiera agradecer de manera muy especial: — A mis raíces, entre las que está mi familia de origen, padres y hermanos, y que a veces siento mucho más profundas de lo que parecen. — A Roberto, que un día paró en seco mi hiperactividad, me tiró al pasto y me enseñó a disfrutar ver pasar las nubes. — A Andrés, Cecilia y Daniel que con sus sonrisas, sus juegos y el simple hecho de crecer junto a mí, me llenaron de amor y dieron rienda suelta a mi imaginación. Me da un gusto enorme que Cecilia esté colaborando con nosotros y apoyándonos desde su lugar. — A Rodolfo, Fernanda y Elena que se sumaron después y me dieron, hasta ahora, ocho nietos maravillosos: Rodolfo, Ana Ceci, Renata, Roberto,Aranza, Sofía, Martín y el bebé que está por llegar. — A mi segunda familia: suegros, cuñados y sobrinos, siempre llenos de vida, de colores, de luz; siempre cercanos y apoyando. — A Jorge, que escribió un capítulo en la primera edición, y recorrió conmigo un buen tramo del camino. —AMarcelo, que escribió el nuevo capítulo sobre el cerebro. — A Anita, que al ocuparse durante 30 años de los detalles prácticos y cotidianos, me permitió darme el gusto de estudiar y escribir durante largas noches y días, sin preocupaciones. — A todos mis pacientes, alumnos y amigos que me han abierto las puertas de su mundo interior permitiéndome sentir y crecer junto con ellos. — A Agustín Monsreal, que recorrió conmigo paso a paso el camino de la redacción de este libro, siempre animándome con su interés y su aprobación y que, sobre todo, me dio permiso de escribir como se me diera la gana. — A mis primos Luz del Carmen y Bernardo Ledesma, quienes hace quince años, cuando estaba terminando de escribir este libro, formaron con JorgeAbia y conmigo la editorial. — A todos mis queridos colaboradores en el Centro, que tienen la camiseta grabada y están siempre dispuestos a hacer realidad cualquier locura que me pase por la cabeza, como crear dieciocho cursos on-line en un mes, revisar y corregir un libro en dos días, 13.

(13) hacer un proyecto en una noche, sacar adelante una revista durante un año, de la nada. Nunca acabaré de agradecerles que estén aquí, en este lugar, en esta vida, colaborando, soñando. En orden alfabético son: Alejandra, Alejandro, Arturo, Beatriz, Bichis, Carmen, Cécile, Eduardo, Evangelina, Fernando, José Neif, Juanita, Lalo, Lizett, Magdalena, Malú, Márgara, Margarita, Mercedes, Miguel Ángel, Naty, Paula, Rosa María, Rocío, Rosie, Rosy, Saúl, Socorro, Zaira. — A todos los terapeutas de Yo Soy Creciendo, que han ofrecido innumerables horas de trabajo voluntario apoyando a personas de pocos recursos. —Anuestros nuevos capacitadores que están integrándose como equipo con gran entusiasmo. — Y, por supuesto, a todos los que han pasado por aquí dejando su granito de arena.... 14.

(14) CONCIERTO PARA CUATRO CEREBROS, QUINCE AÑOS DESPUÉS... Prólogo a la tercera edición. Quince años después, lector, lectora, alumno, alumna, colega, ¿qué hay de nuevo? Me parece que mi pensamiento se ha vuelto más flexible y juguetón y mi forma de trabajar, más simple. Sin embargo, lo esencial de mi propuesta de trabajo permanece. Quince años después, he disfrutado mucho releer este libro, redescubriendo técnicas y verbalizaciones olvidadas que he vuelto a utilizar. El texto, me gustó tal cual está. Decidí que no valía la pena tratar de modificarlo para “actualizarlo” porque es fluido, coherente y sigue ofreciéndonos una forma de hacer psicoterapia muy útil y eficaz. La misma, en esencia. Simplifiqué y actualicé la bibliografía, haciendo referencia a publicaciones mías más recientes, cambié algunas afirmaciones drásticas por frases en lenguaje tentativo, pulí un poco la puntuación. Solamente cambié una técnica: la Abreacción Silenciosa, tomada de Edelstein porque, como veremos al hablar de la Física Cuántica, tal parece que lo que imaginamos es una realidad e influye sobre la materia y las personas implicadas. Sustituí esta técnica por el ejercicio para quedar en paz con los demás, que utilizo actualmente. Pedí al Dr. Marcelo Álvarez, querido amigo y colaborador, que escribiera el capítulo sobre “El cerebro”, a partir de los nuevos paradigmas de la neurología, congruentes con mis nuevos marcos de referencia y que sustituye al de Jorge Abia que aparecía en las ediciones anteriores. Durante la lectura, me llamó la atención, que en ese tiempo miraba al paciente y mis intervenciones casi exclusivamente desde los lentes de la teoría psicoanalítica. Quiero comentarte lector, 15.

(15) lectora, que cada vez utilizo menos conceptos de esta teoría y mis lentes se han diversificado. Por fin, he logrado integrar mi formación como antropóloga a mi forma de hacer psicoterapia ericksoniana. Estoy incursionando en el campo de la Etología (estudio de la conducta instintiva) humana y fascinada al darme cuenta de cómo los nuevos paradigmas de la ciencia, expresados en la Física Cuántica, son útiles para entender qué sucede cuando trabajamos con estados amplificados de conciencia (como es el trance hipnótico natural), y nos abren caminos y estrategias para 1 utilizar en la psicoterapia . En realidad, este capítulo fue idea e iba a ser escrito por un queridísimo amigo que, por motivos de salud, no pudo hacerlo y ya que me toca hacerlo a mí, me gustaría expresarte mis ideas, lector, lectora, de la manera siguiente: 1. Comentarte primero mis principales cambios en la técnica durante los últimos quince años y en qué publicaciones puedes leer más sobre ellos. 2. Compartirte después las aportaciones de nuestros nuevos marcos de referencia.. Loscambiosen la técnica 1. Mecanismos de protección La idea de usar mecanismos para proteger el trance, surgió de constatar que en muchos seminarios y congresos a los que asistía, las grandes figuras de la hipnosis hacían demostraciones o inducciones de trance para mostrar sus técnicas y, al acabar su exposición, se iban y yo me encontraba entre los asistentes a varias personas que se sentían mal porque al observar la demostración habían entrado en trance, y ya ahí, aparecían mudos apretados de su mundo interno que estaban pendientes de resolver y su proceso quedaba a la mitad. Permanecía un rato ayudándolos a terminar el trabajo que habían iniciado y a sentirse bien. A partir de estas situaciones, me surgió la inquietud de proteger el proceso durante el trance para asegurarme que la persona llegara a buen puerto, es decir, terminara sintiéndose mejor de como había empezado y así continuara después de la sesión. 16.

(16) Actualmente utilizo para esto tres mecanismos de protección: la 2 3 respiración como mecanismo de cambio, palabras “protectoras” 4 entremezcladas y la propuesta de una Parte Sabia que toma en sus manos el trabajo. Muy poco tiempo después de publicado Concierto para cuatro cerebros en psicoterapia , me di cuenta de que el hecho de utilizar la respiración como EL MECANISMO de cambio, era ya una protección, porque la respiración es un mecanismo saludable por definición y que continúa con la persona todo el tiempo, es decir, continúa realizando el proceso de cambio todo el tiempo que sea necesario, automáticamente. Empecé también a hacer como primer ejercicio un trance en el que sugiero que la respiración llega a todas las partes de la persona comunicándolas, limpiando en cada una lo que hay que limpiar, sanando lo que hay que sanar, acomodando lo que hay que acomodar, digiriendo emociones atoradas. Así, de manera indirecta, la respiración empieza a trabajar puntos clave y universales: la comunicación entre las distintas partes de la persona, sanar heridas, digerir emociones, elaborar situaciones pendientes, facilitando el trabajo terapéutico. Al uso de la respiración agregué la utilización de palabras protectoras que repito, entremezclando. Estas palabras son dos adverbios y dos gerundios: automáticamente, saludablemente, aprendiendo y disfrutando. Los adverbios en español son juegos de palabras (automáticamente, equivale a con la mente automática). Los gerundios corresponden a un presente en movimiento. Por estas razones, ambos son más fáciles de entender por el cerebro derecho. Cuando sugerimos que algo se dé “disfrutando”, estamos indirectamente deshaciendo el segundo de los tres nudos que 5 propongo en “Buscando caminos con corazón” como una de las explicaciones de por qué estamos mal si, como propone el Dr. Erickson junto con muchos otros grandes pensadores, todos 6 tendemos al crecimiento y al bienestar . Cuando sugerimos “estás aprendiendo”, estamos dando permiso a la persona de cometer errores como en todo proceso de aprendizaje humano, animándola a aprender de ellos, recaer y volverse a levantar. 17.

(17) Milton H. Erickson ponía el trabajo en trance en manos de la mente inconsciente de quienes lo consultaban. Como veremos un poco más adelante, yo propongo que tenemos una Parte Sabia que va más allá de la mente inconsciente. Al empezar un trance, pongo en sus manos el trabajo y al terminar, lo dejo en sus manos. De esta manera, ya no utilizo la técnica de Bandler y Grinder de la Bendición a través de la cual se sugiere que el proceso continúa mientras la persona duerme, a través de los sueños. 2. Respecto al uso de símbolos7 Como podrás ver, en este libro propongo evocar el símbolo del problema, luego el de los recursos y a continuación, con la ayuda de la respiración, el símbolo de los recursos actúa sobre el del problema, resolviéndolo o echándolo fuera. En la actualidad, sólo evoco el símbolo del problema y sugiero que la respiración lo transforma, lo digiere, o hace con él lo que tiene que hacer. Otra opción aún más sencilla es pedirle que entregue el símbolo del problema a su Parte Sabia y le pida que se ocupe de él. 3. Utilización de técnicas paradojales8 Las técnicas paradojales se han usado ampliamente en psicoterapias basadas en la Teoría de Sistemas, con personas que han aprendido a comunicarse principalmente a través de lo que se conoce como Doble Vínculo9. Yo considero que el Doble Vínculo se da y se sostiene por una relación entre disfraces (de desconfirmación de la persona), y que se deshace cuando empieza a darse una relación entre personas (de confirmación). En este tipo de relación se dan los siguientes elementos: - Haga lo que haga la persona, o aunque no haga nada, siente que está mal. - Intenta responder lo que supone son los mandatos del otro y no puede porque son contradictorios, se encuentra en una trampa, sin darse cuenta de que es así, y se angustia tratando de encontrar una solución. 18.

(18) - Está amenazada de quedarse sin el cariño de la otra persona y vive esta posibilidad como una constante amenaza de muerte. - Intenta evitar estas amenazas negando sus propias percepciones y deseos. - Vive soportando el presente con la ilusión de que algún día todo será maravilloso. Cuando alguien ha aprendido a lo largo de su historia a funcionar en una relación de doble vínculo, llega a consulta pidiéndonos cambiar porque se siente mal, sufre. Pero en otro nivel, casi siempre encubierto, nos pide que le permitamos seguir igual. La persona quiere cambiar, pero si cambia en terapia, después de no haber podido cambiar sola, siente que está mal (esta sociedad nos enseña que sólo hay un lugar para el que está bien), que perdió frente al terapeuta, quien resultó más capaz que ella. Pero si no cambia, también está mal, porque sigue sufriendo. Si el terapeuta en su afán de ayudar empuja al cambio, la persona se aferra más al problema conocido. Ignacio Maldonado, fundador del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia (ILEF) usa la siguiente metáfora respecto a la terapia con este tipo de personas: Es como ir en un coche, entre más aprieta el acelerador el terapeuta, la persona aprieta más el freno. Si dejamos de apretar el acelerador o tal vez hasta frenamos un poquito, es probable que el paciente se anime a pisar el acelerador. Y nosotros podríamos agregar, para ir a su paso y a su ritmo. Esto, ¿cómo se hace? Proponiendo a la persona que siga igual, puesto que lo que ha hecho hasta ahora es lo mejor que ha podido hacer, mientras encuentra otra manera de estar bien o aprende de esa situación lo que tiene que aprender para continuar en su proceso de crecimiento. Desde 1995, junto con Jorge Abia, cuando un símbolo no cambiaba, sugeríamos: “fíjate cómo tu respiración deja eso igual pero saludablemente renovado, renovándose con cada respiración, mientras aprendes lo que tienes que aprender de ahí... cómodamente”. Ahora, propongo a la persona que llega diciendo que no puede más con su vida, que no logra cambiar o que a pesar de la 19.

(19) respiración, la escena o símbolo que tiene en la mente, sigue igual: “Despreocúpate, descansa, déjalo en manos de tu Parte Sabia que sabe exactamente qué hacer con eso”. 4. Trabajo con temas universales En los últimos años de su vida, el Dr. Erickson repetía a todos sus pacientes las mismas inducciones al hacerlos entrar en trance. Les hablaba de cómo ser una mente sin cuerpo, de cómo crecen las plantas hasta dar frutos, de cómo aprendimos el alfabeto. Cuando le preguntaban por qué repetía estos temas, respondía, “no los repito, para cada persona los digo de una manera diferente”, es decir, 10 cortados a su medida . Repetía y repetía esas metáforas porque correspondían a temas universales. Yo creo que los seres humanos, más allá de ser únicos e irrepetibles, en el fondo somos muy parecidos. Cada vez más trabajo con los temas universales que se encuentran debajo de las dificultades que la persona que me consulta quiere resolver y de esta manera, el trabajo se hace mucho más eficiente. Por ejemplo, debajo de muchas problemáticas, hay heridas abiertas o falta de cariño, falta de límites (bardas) y todo esto lo trabajo con metáforas que permiten resolver estos temas de 11 manera indirecta . 5. Trabajo con nuestra Parte Sabia o nuestra Sabiduría Interna Para Milton H. Erickson, nuestra mente inconsciente era como una Parte Sabia, porque, decía él, contenía los registros de todas nuestras experiencias de vida, que son aprendizajes que podemos utilizar para resolver cualquier dificultad que la vida nos presente. No recuerdo bien cómo llegué a la idea de un Parte Sabia. Comencé pensando en que nuestra Sabiduría Interna debería ser algo más que la mente inconsciente e incluir a nuestros instintos y nuestros mecanismos de sobrevivencia. Cuando conocí la propuesta de la Física Cuántica de que el Universo funciona como un holograma, es decir, como la 20.

(20) proyección de algo en donde cada una de sus partes tiene la información del todo, de repente me dije: “Toda la información del Universo está adentro de mí, yo completa soy mi parte sabia… toda la información del Universo, una cantidad infinita de recursos que podemos aprender a despertar y utilizar” y pensé en llamar a esa Parte Sabia, yo completa: Yo Soy. Yo Soy es mi Esencia, eso en lo que soy igual a ti, a la estrella de mar, a cada uno de los árboles de un bosque, al bosque completo, al sol, la luna y las estrellas. Yo Soy, mi Esencia, la Esencia de todo el Universo. Poco tiempo después, una persona me comentó: Yo Soy es uno de los siete grandes nombres sagrados de Dios en hebreo, es el nombre para el Dios adentro de mí. Me gustó la idea, el Dios adentro de mí, la Esencia de todo en el Universo, la fuerza creadora. Y para las personas que no crean en esto, el Dios adentro de mí, adentro de ti, sigue siendo una linda metáfora. Así, al primer ejercicio utilizando la respiración para desencadenar diferentes procesos (acomodar, sanar, digerir 12 emociones, conectar las distintas partes) le agregué: “tu respiración llega hasta tu Parte Sabia, despertándola, expandiéndola, ¿ya te diste cuenta cómo tu Parte Sabia está despertando?, ¿cómo la imaginas? Pon este trabajo en sus manos, es el trabajo de crecimiento y evolución de tu vida”. Y de ahí en adelante, cada vez más, en lugar de transformar los símbolos o digerirlos con la respiración, propongo a las personas en trance que los entreguen a su Parte Sabia para que haga con ellos lo que sea mejor para ella. Esto simplifica muchísimo el trabajo en trance y desde que empecé a utilizarlo, me asombré de su fuerza y eficiencia. Empecé también a invitar a las personas que me consultaban a mantener un diálogo con su Parte Sabia fuera de la sesión, a pedirle que les hablara en sueños o a través de su intuición, hasta llegar a proponerles que hicieran un pacto entre su Parte Divina y su Parte humana para construir juntas, en la realidad material, todo lo que 13 deseaban . Este Pacto está basado en la propuesta de la Física Cuántica de que la conciencia (que yo traduzco como Deseo, Fe e Imaginación) construye la realidad material, creando sincronicidades, como veremos al hablar de este tema un poco más adelante.. 21.

(21) Nuevosmarcosdereferencia 1.Aportaciones de laAntropología Social La Antropología me ha servido para entender cómo aprendimos la cultura del sufrimiento (primer nudo). Jean Piaget dice que todo lo que llegó a nosotros antes de que nuestro sistema neurológico estuviera maduro como para analizar la información que le llegaba y hacer un juicio sobre ella, lo absorbimos como esponjitas a través de un proceso inconsciente. Y esta información quedó grabada en nuestro interior como algo que no cuestionamos, como postulados de vida que nos hacen reaccionar pero que no criticamos. Robert 14 Dilts llama a estos postulados “creencias limitantes” . Son limitantes, no porque sean falsas sino porque no las cuestionamos. Yo creo que la Antropología Social nos permite entender los valores y creencias (la cultura) que mantienen un síntoma, descubriendo las creencias limitantes detrás de él, denunciando las ideologías que nos han impuesto las distintas instituciones religiosas, políticas y educativas y que guardamos bajo la forma de estas mismas creencias. De esta manera inconsciente, aprendemos a estar mal, a creer que la vida se sufre, que no merecemos. Y si aprendimos a estar mal, nos diría el Dr. Erickson, podemos aprender a estar bien. Mi propuesta desde la Antropología Social, está expresada en la conversación hipnótica que precede a los ejercicios 15 del Manual del grupo de crecimiento publicado en esta editorial . 2. La Etología humana Esta disciplina estudia la conducta instintiva humana y completa la visión de la Antropología Social. Nos ayuda a descubrir a la persona completa que somos, recuperando la importancia de nuestro cuerpo y de nuestros mecanismos de sobrevivencia y de adaptación, a los que la civilización nos ha hecho reprimir, olvidar o incluso satanizar. Un concepto que está surgiendo de esta disciplina es la resiliencia 16. La resiliencia es la tendencia de los seres vivos a volver a su estado natural una vez que han cesado las presiones que impedían que esto sucediera. 22.

(22) Si los seres humanos tendemos naturalmente al crecimiento y al bienestar, la psicoterapia ericksoniana estaría enfocada a simplemente eliminar lo que está estorbando a la persona para volver a estar naturalmente bien. 3.Aportaciones de la Física y la Física Cuántica Estas aportaciones me han ofrecido una visión tan rica hasta ahora, que necesitarían de una o varias publicaciones para expresarla. Afortunadamente ya tenemos la primera, tejiendo sueños y realidades, las aportaciones del paradigma holográfico a la psicoterapia ericksoniana , de Guillermina Krause17 y espero que pronto tengamos otras más. Einstein propone que pasado, presente y futuro (para nosotros, el futuro probable) están ocurriendo al mismo tiempo y forman una unidad. La visión lineal que tenemos del tiempo que nos hace creer que el pasado ya pasó, es producida por nuestro cerebro. Esto nos permite entender por qué cambiando el presente, transformamos nuestro pasado y nuestro futuro probable, sin tener que ir al pasado a enfrentar situaciones difíciles y dolorosas. Si el Universo funciona como un holograma, sería la proyección creada por una energía-materia consciente, nuestra esencia, lo que realmente somos y, como ya señalé, en cada una de sus partes, en mí, como parte del Universo, estaría la información del Todo. Eso quiere decir que cada momento de nuestra vida, nuestras acciones, deseos, emociones, ideas, pasan a formar parte del Todo en el momento en que se dan. Rupert Sheldrake llama a ese Todo el campo mórfico porque, propone, a medida que se van acumulando registros similares, se crean patrones, formas, que se expresan en todos los individuos de la especie. Las vivencias acumuladas de todos los seres humanos desde la creación de los aparatos electrónicos y las computadoras, han creado patrones en el campo mórfico que hacen que nuestros niños y adolescentes pareciera que nacieron con un chip que les facilita el manejo de estos aparatos. Tal parece que cuando nos encontramos en un estado amplificado de conciencia, como son el trance hipnótico natural o la meditación, tenemos acceso a las grabaciones del campo mórfico y 23.

(23) las podemos modificar. Eso explica que cuando una persona cambia a través de la psicoterapia ericksoniana, en donde se trabajan recuerdos de su historia o símbolos que probablemente condensan situaciones de vida, nos encontramos a menudo que otros miembros de la familia cambiaron también para bien, sin venir a terapia. Si esto es así, a través de la psicoterapia ericksoniana podemos influir sobre las grabaciones de todo el campo mórfico, de toda la humanidad, en todos los tiempos. Yo siempre he afirmado que construimos la realidad, de ahí el título del video de mi cirugía de vesícula sin anestesia, ni 18 medicamentos: la construcción de una realidad . Esto tiene que ver con el concepto de sincronicidad. El término fue utilizado en el siglo pasado por Carl Jung para referirse a “dos eventos que se dan de manera simultánea uno en el plano material y otro en el mental, sin que ninguno sea causa del otro”. Por ejemplo, deseamos contactar una persona y de repente la encontramos en un lugar adonde ni ella ni nosotros acostumbramos ir. Esto no es una coincidencia, sino una sincronicidad. Para Jung, no existe una relación de causa-efecto entre los dos hechos, sin embargo la Física Cuántica nos dice que nuestra CONCIENCIA construye la realidad material, nuestro deseo de encontrar a esa persona, provocó que eso sucediera. Las sincronicidades pueden ser mucho más complicadas y elaboradas, al grado de que no podemos pensar en ellas como simples coincidencias. Podemos entender esa CONCIENCIA como la combinación de: Deseo de que algo suceda, Certeza de que así será, creación de una Imagen mental de su realización e Incertidumbre acerca de cuándo y cómo sucederá. Espero que muy pronto tendremos otra publicación dedicada a este tema: la técnica de reencuadre de Milton H. Erickson, como una forma de generar sincronicidades, de Federico Reyna. El paciente llega con un deseo de cambiar y con Fe en el terapeuta, que lo hace imaginar el resultado (técnica del Ensayo) y crea la expectativa de que eso se dará sin saber cómo ni cuándo. El Dr. Erickson comentaba a sus pacientes: “Yo no sé si el cambio ocurrirá esta noche, o mañana o cuando dejes de venir aquí; no sé si 19 será poco a poco o de golpe”, etcétera . Antes de terminar con este punto, me gustaría comentar que 24.

(24) hemos observado que la práctica de la psicoterapia ericksoniana, desde el papel del terapeuta o desde el del paciente, nos lleva a desarrollar nuestra percepción y otras habilidades que podrían considerarse fenómenos paranormales o inusuales, como los 20 llamaría el Dr. Etzel Cardeña y que es muy importante aprender a manejar bien. Esto es algo para explorar y comentar en otro trabajo. Antes de terminar este prólogo, me gustaría también plantearte lector, lectora, una pregunta que intento responder en un próximo 21 libro : si las alucinaciones visuales y auditivas de los psicóticos fueran percepciones de registros en el campo mórfico, ¿cómo podríamos explicar y tratar la locura? Espero que disfrutes la lectura de Concierto para cuatro cerebros en psicoterapia como yo la disfruté cuando me dispuse a escribir este prólogo y que sus ideas te sean de utilidad. Muchas gracias por tu interés y por ayudarnos a construir caminos con corazón. Teresa Robles Centro Ericksoniano de México, A.C. agosto 10 del 2005. Notasyreferenciasbibliogr áficas 1. 2. 3. 4. 5 6. KRAUSE, Guillermina, Tejiendo sueños y realidades, aportaciones del paradigma holográfico a la psicoterapia ericksoniana , Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2005. Ver el capítulo: “Tu respiración está digiriendo...”, en ROBLES, Teresa, La magia de nuestros disfraces, 2ª edición, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2004, pp. 43-49. Ver el capítulo: “Aprendiendo, disfrutando, saludablemente, automáticamente”, en ROBLES, Teresa, La magia de nuestros disfraces, 2ª edición, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2004, pp. 39-42. Sobre la técnica de Entremezclado, ver el capítulo: “Cómo se mantienen la dirección y el camino. Las técnicas para sugerir” en este mismo libro (p. 119). Ver el capítulo: “Buscando caminos con corazón” en este mismo libro. Ahora tengo otras explicaciones que espero sistematizar y publicar pronto en un libro que se titule algo así como ¿Por qué si la vida es fácil, nos la hacemos difícil? o ¿Cómo empezamos a estar mal? 25.

(25) 7. Ver el capítulo: “Trazando estelas en la mar... el trabajo con símbolos” en este mismo libro. 8 Ver el capítulo: “Botellita de jerez, todo lo que hagas te saldrá al revés”, en ROBLES, Teresa, La magia de nuestros disfraces, 2ª edición, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2004, pp. 89-97. 9 Este concepto fue acuñado por Gregory Bateson al estudiar el tipo de comunicación que se daba entre los pacientes esquizofrénicos internados en un hospital y las madres que los visitaban. Ver: BATESON, Gregory, Don D. JACKSON, Jay HALEY y John H. WEAKLAND, “Hacia una teoría de la esquizofrenia”, en BATESON, Gregory, Pasos hacia una ecología de la mente. Una aproximación revolucionaria a la autocomprensión del hombre, Carlos Lohlé, BuenosAires, 1976, pp. 231-256. 10 Ver: ROBLES, Teresa, Terapia cortada a la medida, un seminario ericksoniano con JeffreyK. Zeig, 3ª reedición,Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2001. 11 Ver: ROBLES, Teresa, “Indirect Work with couples”, en The Handbook of Ericksonian Psychotherapy, editado por Brent B. Geary y Jeffrey K. Zeig, The Milton H. Erickson Foundation Press, Phoenix,AZ, 2001, pp. 443-457. 12 Ver: “1. Mecanismos de protección” en este mismo capítulo. 13 Ver: “Ejercicio para despertar al Yo Soy y ponerse en contacto con él”, en ROBLES, Teresa, Manual del grupo de crecimiento, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2003, pp. 22-23. 14 DILTS, Robert, Las creencias, Urano, México, 1998. 15 ROBLES, Teresa, Manual del grupo de crecimiento, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2003. 16 Sobre este tema se puede consultar: CASULA, C., “Introducción”, en SHORT, Dan, Estrategias terapéuticas de Milton H. Erickson, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2005. 17 KRAUSE, Guillermina, Tejiendo sueños y realidades, aportaciones del paradigma holográfico a la psicoterapia ericksoniana , Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2005. 18 Disponible a la venta en el Centro Ericksoniano de México. 19 Esta técnica de sugestión se conoce como presuposiciones de tiempo y de lugar. 20 CARDEÑA, Etzel et. al., Varieties of Anomalous Experience, APA Books, Handcover, 2000. 21 De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco. Ensayos sobre la locura , próximamente en esta misma editorial.. 26.

(26) PRÓLOGO A LAS EDICIONES ANTERIORES. Por fin tenemos un libro en español dedicado a la hipnosis moderna o, como yo la he llamado, la nueva hipnosis, conectándola históricamente con l'école nouvelle de Nancy de principios del siglo XX bajo la inspiración de Bernheim, Coue y Baudouin. La Dra. Robles explica de manera clara, eminentemente práctica y concisa el uso de la nueva hipnosis para el enriquecimiento personal que es el fin último de toda psicoterapia. Siguiendo los pasos de Milton H. Erickson enfatiza el aspecto de aprendizaje individual, la naturalidad de esta actividad del cerebro derecho para completar el proceso del pensar humano, y el refinamiento de la comunicación verbal y trans-verbal que la hipnosis hace posible. Éste es un libro sobre salud mental, no sobre psicopatología, que nos enseña a buscar soluciones y nuevas opciones para gozar una vida llena y fructífera. El método y las técnicas hipnóticas que aprendemos en sus páginas presuponen una apertura mental en el lector, un deseo de trascender métodos ya familiares y frecuentemente gastados. Es un volumen optimista orientado a la práctica clínica, escrito con claridad, calor humano, respeto al individuo y sin las arrogantes complicaciones con que muchos autores de psicología torturan a sus bien intencionados lectores. Pero su simplicidad es deceptiva, ya que está basada en una teoría sólida y requiere conocimiento científico de psicología en general y de psicoterapia en particular. Robles nos recuerda que nuestros problemas tienen antecedentes en nuestra historia personal. Debido a experiencias dolorosas del pasado (como bien lo describe en detalle el caso de Sharon en el último capítulo) desarrollamos defensas mentales para protegernos 27.

(27) de ese dolor emocional. Pero después de un tiempo, las defensas que nos sirvieron en un principio, no son ya necesarias y, sin darnos cuenta, continuamos utilizándolas. Esto constituye el comportamiento sintomático que en el presente nos priva de libertad y de felicidad. La hipnoterapia de Robles es el método más rápido y eficaz de librarnos de estos síntomas para poder gozar de la vida orientados hacia el futuro, sin continuar con las restricciones de nuestro pasado. De esta forma, la autora se agrega a la corriente intelectual de la nueva hipnosis que se cristalizó en los Estados Unidos de América a principios de los años 1970. Sus abanderados fueron Milton H. Erickson del lado clínico-práctico y T. X. Barber del de la investigación científica. Aunque Robles, en su flexibilidad y adaptabilidad a la realidad existencial de cada paciente, no rechaza las maniobras de la hipnosis tradicional, deja bien en claro que ellas no son necesarias (y a veces son hasta contraproducentes) para beneficiar al paciente con la experiencia hipnótica. Consecuentemente, las inducciones artificiales impuestas por el hipnotista tradicional se abandonan en favor de una fina observación de lo que el paciente nos brinda sin darse cuenta, como su estilo de lenguaje, gestos, cambios de voz, etcétera, para utilizar esas manifestaciones no-conscientes con el fin de llevarlo a una conciencia nueva de lo que está ocurriendo en su espíritu. Con este método, permisivo, natural y respetuoso, el paciente encuentra en sí mismo recursos internos para superar sus dificultades presentes. El corolario de este sistema es que se aleja de lo esotérico y misterioso, frecuentemente asociado con la hipnosis tradicional, poniendo la hipnosis al alcance de toda persona que tiene suficiente capacidad para usar su imaginación. Por lo tanto, no hay necesidad de decidir por medio de tests cuestionables si la persona es “hipnotizable” o no. Robles nos hace ver que el problema no es la “hipnotizabilidad” del paciente sino la habilidad de hipnotizar del terapeuta. Mientras el método empleado para inducir este estado mental natural llamado hipnosis sea rígido, artificial y arbitrario, como son muchas de las inducciones de la hipnosis tradicional, habrá razones para decir que muchos pacientes no responden positivamente. Pero si el método usado es el propuesto por Robles, la hipnosis está al alcance de prácticamente todo paciente, ya que todos tienen imaginación y la usan. 28.

(28) Y esto nos lleva a otro punto muy importante. Lo que tenemos delante nuestro no es una nueva escuela de psicoterapia. Es, en cambio, un método que tanto el psicoanalista como el conductista y todos los que ocupan los casilleros teóricos intermedios, pueden adaptar a su manera de trabajar. La hipnosis que nos enseña la autora constituye un enriquecimiento de cualquier modalidad terapéutica porque es un refinamiento enriquecedor de la comunicación entre terapeuta y paciente. Un libro como éste está destinado a ocupar un lugar prominente en la literatura clínica en castellano. Desde que conocí al Dr. Milton Erickson en 1959, mostró siempre sumo interés en culturas distintas a la suya. Me imagino que él estará sonriendo, desde donde esté, con gusto y agradecimiento humilde (una de sus características personales) a los esfuerzos de la Dra. Robles por presentar su pensamiento y sus contribuciones clínicas a nuestro mundo latino. Sin embargo, esta presentación hace exactamente lo que Erickson enseñó cuando vivía, que era animar a sus discípulos a enriquecer su pensamiento propio con ideas nuevas y técnicas clínicas valientes, todas dentro de su método de infinito respeto al individuo en un marco clínico sólidamente teórico. Robles no sólo nos presenta a Erickson, sino que, de acuerdo con su pensamiento, agrega sus experiencias clínicas e ideas personales. De este modo, ella nos invita a tener confianza en nuestra propia experiencia terapéutica y a emplearla en la aplicación y uso de la nueva hipnosis. Dr. Daniel L. Araoz Profesor de la Universidad de Long Island Nueva York, 1990. 29.

(29)

(30) INTRODUCCIÓN. Crecí en una familia mexicana de clase media alta donde se valoraban mucho la formación académica y el trabajo intelectual y, al igual que en toda familia decente, se guardaban la compostura y las buenas maneras y se ocultaba lo feo, lo desagradable y lo vergonzoso. No asistí a la escuela durante la Primaria porque para mi papá no había escuela en México suficientemente buena para sus hijas. Mis dos hermanas y yo estudiamos con una maestra particular y aprendimos en gran medida a ser autodidactas y a disfrutar el trabajo intelectual. Entré a una Secundaria tradicional y, aunque buena estudiante, siempre fui soñadora y pasaba horas y horas “en la luna” al margen de los conflictos familiares encubiertos. En el ambiente familiar y de amigos fui vista como alguien optimista, que veía las cosas color de rosa, arriesgada y necia, que se lanzaba de cabeza cada vez que decidía hacer algo y, pasara lo que pasara, lo lograba. Al terminar la Preparatoria, intenté estudiar Trabajo Social porque quería “ayudar a los demás”, pero esta carrera no llenó mis expectativas intelectuales. Por fin me metí de lleno a la Antropología Social, que me permitía viajar, explorar, conocer culturas distintas y convivir con personas, en apariencia diferentes, con las que compartía los mismos problemas existenciales. Estuve yendo y viniendo a Tarahumara, a la Sierra de Puebla y al Valle de Temascalcingo. Luego me casé y fui a hacer un postgrado en Francia. Cuando regresé a la Ciudad de México y me instalé ahí para vivir, pasé de la Antropología de campo a la Antropología de escritorio y mi interés por el trabajo disminuyó, prácticamente desapareció. Me 31.

(31) acerqué a la Teoría Psicoanalítica buscando bases para el marco teórico de una investigación. Al darme cuenta de que podía hacer el Doctorado en Psicología Clínica y ser terapeuta, experimenté de nuevo el entusiasmo por reencontrar el contacto cercano con la gente a través del trabajo. La Teoría Psicoanalítica me ofreció un camino fascinante para la comprensión del inconsciente, de los determinantes ocultos de la conducta humana. Sin embargo, sentía que la técnica del Psicoanálisis me encadenaba. Me encadenaba el tener que mantener de manera estricta la neutralidad y el encuadre: mantenerme a distancia sin expresar mis afectos ni utilizar mi experiencia personal. He de decir que a menudo incurría en infracciones dejándome llevar por mi intuición, especialmente cuando trabajaba con niños. Por ejemplo, usaba el jardín de mi casa como extensión del consultorio y salía con mi paciente a sembrar plantas, a recoger caracoles, a usar los columpios. En una ocasión incorporé a mi perro, “Punti”, al material del consultorio. Punti entraba a sesión con nosotros y el niño jugaba tratándolo en la forma en que él sentía que lo trataban sus papás. Punti obedecía interesado a todas sus órdenes. Otra vez, un paciente llegó con patines y entré a la casa a buscar los de mi hija para patinar con él en el garaje. Este niño experimentó así que había una actividad en la que él tenía una gran maestría y podía enseñar a un adulto, a mí. Una vez, me permití expresar mis afectos y dar a conocer parte de mi historia. En una familia en donde el padre había muerto en un accidente en la carretera, el niño de siete años se mantenía retraído en la casa y en la escuela, sin llorar, ni querer hablar de ese tema. Le dije que yo entendía cómo se sentía, porque mi papá también había muerto en un accidente. Un día salió de mi casa y no regresó, nunca lo vi muerto y pasé mucho tiempo sin creerlo, esperando día tras día que fuera mentira y que regresara. Es importante reconocer que mi supervisora, excelente teórica y clínica, después del primer momento de asombro cada vez que me “confesaba” con ella, se mostraba flexible y abierta a escuchar mis argumentos teóricos y técnicos. Pasamos innumerables horas tomando mate juntas mientras reflexionábamos sobre cada una de mis infracciones y, aunque frecuentemente llegábamos a la conclusión de que lo que había yo hecho tenía bases y era útil con ese paciente, en ese momento, enseguida buscaba que regresara “al 32.

(32) buen camino” de la técnica psicoanalítica. Yo no discutía más, quería aprender a hacer las cosas “bien”, pero algunos pasos de ese camino no encontraban resonancia en mi interior. En el de ella probablemente sí, porque es una excelente psicoanalista a quien siempre agradeceré su flexibilidad y los conocimientos y experiencias que compartió conmigo, trago a trago de mate. Muchas veces respetaba a los pacientes que “se resistían” a recordar cosas dolorosas y, cuando rechazaban mis interpretaciones, pensaba que podían tener razón. Recuerdo al menos a dos personas a quienes sí interpreté la resistencia reiteradamente y que abandonaron el tratamiento. En la supervisión concluimos que había hecho yo lo “adecuado técnicamente”, sin embargo, me pareció que tenían razón y que mi actitud había sido intrusiva. En fin, la técnica del Psicoanálisis no iba conmigo, la teoría, sí. Cuando estuve en el papel de paciente de Psicoanálisis, como parte de mi formación profesional, aprendí en carne propia que el ver las cosas color de rosa se llamaba Negación y era una defensa. Mi supervisora me invitó a colaborar con ella en el Hospital Infantil de México con niños enfermos del riñón. Pronto sentí la necesidad de trabajar con sus familias para ayudarlas a enfrentar el diagnóstico de la enfermedad y la posibilidad de la muerte de esos niños. Inicié la formación en Terapia Familiar y, a mi manera, me metí de cabeza en la Epistemología Constructivista y en la Teoría de Sistemas. Aprendí a reconocer que hasta las situaciones más grises tienen un lado rosa y que la realidad es una totalidad. Aprendí a reconocer que siempre están presentes los dos lados de cada moneda: el día y la noche, lo bueno y lo malo, la luz y la oscuridad. Que cada persona es libre de elegir ver uno u otro lado y que es más útil ver el rosa, sin negar el gris, porque nos lleva a crecer. Descubrí que todos los sistemas abiertos, los seres vivos, tienen una tendencia al cambio, por su crecimiento y necesidad de adaptarse a su ambiente, y una tendencia al no cambio, que les da estabilidad; y así comprendí que la resistencia no era sino la falta de reconocimiento, por parte del terapeuta, de que en ese momento esa persona necesitaba un poco de estabilidad para no desintegrarse y más tarde retomar el camino. Por medio de la Terapia Familiar y por azar, llegué finalmente a la hipnosis ericksoniana. El canal fue Rosemary, amiga y ex-socia, a 33.

(33) quien agradezco el haber querido compartir conmigo sus inquietudes y experiencias luego de haber asistido a un taller sobre estos temas en el Instituto Ackermann de Nueva York. Empezamos las dos a experimentar con la hipnosis ericksoniana en forma autodidacta, a mi estilo, con asombro, con miedo, con precauciones, porque sabíamos de la enorme riqueza del inconsciente y su posible desbordamiento. Fuimos creando y construyendo desde adentro nuestras técnicas por ensayo y error, al igual que cualquier aprendizaje humano. Primero trabajamos con nosotras mismas. Una a otra nos indujimos trances, nos sugerimos cambios, nos asustamos al percibir sensaciones distorsionadas que ahora sabemos que son normales en los estados amplificados de conciencia, nos apoyamos y tranquilizamos mutuamente y, sobre todo, nos asombramos con los cambios espectaculares que vivimos. En un segundo momento, trabajamos en coterapia con algunas personas, apoyándonos y supervisándonos mutuamente. A partir del problema que presentaba el tratamiento de un paciente planeábamos una inducción y el trance. Una de nosotras realizaba el trabajo y la otra permanecía observando para ayudarla en caso de que se presentara cualquier complicación. Una cuidaba al paciente y la otra a la terapeuta. En ese tiempo conocí a Daniel Araoz a través de su libro, The New Hypnosis, que me resultó muy esclarecedor porque era la primera ocasión en que yo tenía una visión clara, sistematizada y expuesta didácticamente de lo que eran estas técnicas. En la hipnosis ericksoniana encontré la justificación teóricotécnica a mi persistencia, basada en mis convicciones: una vez que yo decidía algo, construía una realidad, no dejaba espacio para la duda. Construía esta realidad soñando despierta, es decir, con el hemisferio o cerebro derecho, y luego actuaba de acuerdo con ella, y las cosas se daban. Encontré así la técnica que fluía, que era congruente con mi estilo personal. Podía sentir junto con el paciente, acercarme a él, dejarme llevar por mi intuición integrada a los conocimientos. Esto, mediante un proceso de interacción entre iguales: dos seres humanos con papeles distintos, uno el de paciente y otro el de terapeuta, en el que los dos sentíamos, vivíamos, crecíamos. Donde yo era el facilitador de un proceso que se generaba en el interior del otro, a su ritmo y a su paso, ayudándole a utilizar sus propios recursos. 34.

(34) En un principio utilizaba estas técnicas en el momento en que el proceso terapéutico de una persona o una familia estaba atorado. Poco a poco las fui integrando más dentro de los recursos técnicos cotidianos, hasta que empecé a usarlas en forma espontánea cuando el paciente se expresaba con metáforas, o aparecía en él un afecto indiferenciado, hasta que de repente simplemente las técnicas fluyeron sin ningún esfuerzo. Desde la época en que me formé en Terapia Familiar en el Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia (ILEF) tres compañeras, Marta Fernández Solari, Diana Rubli, Rosemary Eustace y yo, nos integramos como equipo de trabajo: supervisábamos juntas, estudiábamos y preparábamos clases y, al mismo tiempo, fue surgiendo una gran amistad. Las cuatro queríamos crear técnicas nuevas o adaptar a la realidad de nuestros pacientes mexicanos, técnicas surgidas en otras culturas. Además nos interesaba la investigación en Psicología Clínica en general. Un buen día, nos invitaron a colaborar con El Colegio de México y el Instituto Nacional de Salud Pública, en un estudio sobre la estructura de la familia con múltiples muertes de infantes. Necesitábamos ser una persona moral para hacerlo. Y fundamos el Centro Mexicano de Investigación y Clínica, S.C. (CEMIC) en abril de 1987. Bromeando decíamos que seguíamos siendo las mismas cuatro amigas que hacíamos lo mismo, pero que ahora teníamos un nombre. Sin embargo, apenas lo tuvimos, empezaron a llovernos invitaciones y proyectos, entre ellos, la publicación de un libro titulado: El enfermo crónico y su familia. Propuestas terapéuticas. Poco a poco nos organizamos más formalmente y empezamos a impartir talleres sobre las técnicas que nosotras creábamos o adaptábamos. En ese primer momento, yo me dediqué principalmente a la hipnosis ericksoniana. Dos años más tarde se acercaron al grupo de médicos que habían trabajado con nosotros y se interesaban en la hipnosis y en la Terapia Familiar: Silvia Villamil y JorgeAbia. Con el tiempo fui sistematizando mis experiencias clínicas e integrándolas con las explicaciones teóricas del Psicoanálisis, del Constructivismo, de la Teoría de Sistemas y de la Antropología, mi formación de origen, animada por la retroalimentación proveniente de mis socios. Rosemary hizo un paréntesis, tal vez temporal, en el 35.

(35) trabajo con hipnosis y siguió por otro camino orientado por el Constructivismo y la Teoría de Sistemas y acercándose al Psicoanálisis, en una vuelta más de esas que damos al seguir simplemente andando por la vida. Dentro de mi trabajo con hipnosis fui desarrollando dos líneas: la primera se refiere a su aplicación a la psicoterapia con individuos y familias. La segunda, surgió de la invitación de mi yerno, dentista, a aplicar estas técnicas para controlar el dolor. El control de dolor con hipnosis fue fácil y tan exitoso que empecé a utilizarla cada vez más en mis pacientes enfermos crónicos. Las apliqué también con bastante éxito en los pacientes sujetos a quimioterapia para reducir los efectos secundarios de este tratamiento. Y en esas estaba cuando supe por Jorge, a quien había consultado como médico internista, que tenía que operarme de la vesícula. En el camino de regreso de su consultorio a la casa, venía pensando ¿cómo puedo yo seguir convenciendo a mis pacientes de que sus dolores se quitan imaginando símbolos y colores si yo me opero con anestesia? Y decidí que por congruencia conmigo misma, con mi trabajo y con mis pacientes, tenía que operarme sin anestesia, con hipnosis. Construí la realidad de que eso era posible y le pedí a Jorge que hiciera lo mismo. La operación fue un éxito y, sobre todo, una linda experiencia de crecimiento personal y profesional. Mediante la participación en congresos y talleres organizados por la Fundación Milton H. Erickson continué integrando mis conocimientos y experiencias clínicas con conocimientos sistematizados en forma distinta. En diciembre de 1988, concursé y fui seleccionada para conducir un curso corto sobre trabajo con metáforas con parejas y familias en el Cuarto Congreso Internacional de la Fundación Milton H. Erickson, en San Francisco, California. Asistí con Marta y Rosemary y, gracias al entusiasmo del Dr. Joseph Barber, especialista en Control de Dolor, mostramos a un pequeño grupo el video sobre mi operación. En ese Congreso conocimos a Mirta Ghiorzi, terapeuta de la clínica de la Fundación Milton H. Erickson, y a Michael Liebmann, director de esa clínica, quienes nos invitaron a Marta, a Jorge y a mí a impartir tres talleres en Phoenix: uno sobre control de dolor, otro sobre la relación médico-paciente y otro más sobre la estructura de la familia mexicana. Estos talleres se realizaron en mayo de 1989 con la participación, además, de Guillermo A. Bernal del Medical College 36.

(36) of Ohio. En esa ocasión, observamos el trabajo de los terapeutas de la Fundación, intercambiamos impresiones con ellos y tuvimos la oportunidad de estar en contacto cercano con ellos, con la Sra. Betty Erickson, viuda de Milton Erickson y con el presidente de la Fundación, Dr. Jeffrey Zeig. De regreso a México, cubrimos los requisitos formales para ser reconocidos como Instituto Ericksoniano. El reconocimiento me fue entregado por el Dr. Zeig en la ciudad de Guadalajara cuando yo asistía a un taller introductorio impartido por él, en agosto de 1989. Así constituimos Jorge y yo el Instituto Milton H. Erickson de la Ciudad de México que abrió las puertas a nuevos proyectos y posibilidades. Este libro es uno de los primeros. Hicimos crecer el Instituto durante diez años. En febrero de 2000 nos separamos. Jorge Abia siguió al frente de él y yo recibí de la Fundación el reconocimiento como Centro Ericksoniano de México. Primero en CEMIC y luego en el Instituto, ofrecimos talleres de actualización en diferentes técnicas para profesionales de la salud. Dentro de estos talleres, yo integré y ofrecí un curso de introducción a la hipnosis para terapeutas y después, cursos avanzados. Comentaba a los asistentes que yo había estructurado el taller para enseñarles cómo a mí me hubiera gustado aprender la hipnosis: en una forma clara, sistematizada y protegida. Y les repetía que se trataba de un conjunto de técnicas que ellos tendrían que integrar a su estilo personal de hacer terapia. Ahora, con el fruto de la experiencia integramos una Maestría en Psicoterapia Ericksoniana que ya tiene reconocimiento oficial y un Diplomado que se está ofreciendo en varias ciudades de México y en el extranjero. Estamos construyendo un nuevo estilo de hacer terapia1 y este libro presenta las bases, los primeros pasos. Surgió de la necesidad de difundir el contenido de los primeros talleres y mi trabajo clínico. Me parece que aporta una sistematización de estas dos experiencias. Describo las técnicas que me han sido útiles y que he desarrollado a partir de lo que otros autores han hecho, ilustrándolas con viñetas clínicas. Si bien los terapeutas ericksonianos tienden a rechazar las teorizaciones, yo considero que se deben rechazar las que sean rígidas, limitantes y que impidan observar a cada paciente como una realidad única, y a los cambios que permanentemente se dan en él. Considero también que los marcos de referencia teóricos flexibles pueden enriquecer y 37.

(37) guiar las técnicas ericksonianas. A lo largo de las siguientes páginas, los lectores podrán encontrar referencias constantes y explicaciones sustentadas en las teorías que considero congruentes con éstas y con mi estilo particular de enfrentar el mundo: lo que de acuerdo con 2 Gregory Bateson podría yo llamar mi Epistemología Personal .. Referenciasbibliogr áficas 1. 2. Ver: CORZO, Iris, “Epílogo” (antes Entrevista a Teresa Robles, un nuevo estilo de hacer terapia ) en ROBLES, Teresa, La magia de nuestros disfraces, 2ª edición, Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2004, pp. 109-129. BATESON, Gregory, Espíritu y naturaleza , Amorrortu editores, Buenos Aires, 1979, p. 80.. 38.

(38) ANTECEDENTES. Podemos situar el inicio de la historia formal de la hipnosis en 1765 con los trabajos de Franz A. Mesmer y sus curaciones colectivas espectaculares. Mesmer proponía que las enfermedades eran consecuencia de una “aberración de la armonía orgánica” producida por la concentración inadecuada de un fluido magnético invisible que se asentaba en el cuerpo humano proveniente del sol, la luna, los planetas, la tierra, los metales y los animales. Pensaba que la curación consistía en hacer fluir el magnetismo, retirarlo de una zona del cuerpo y hacerlo llegar a otra, a través de la voluntad y la concentración mental y con ayuda de ciertos instrumentos externos: una vasija con agua a la que se añadía limaduras de hierro (“agua magnetizada”) y varillas del mismo material. Mesmer preparaba un ambiente especial, a media luz, con música, para realizar ahí su tratamiento, que primero fue individual y después colectivo. Reunía a los enfermos en grupos y los curaba “magnetizándolos” con varillas sumergidas en esta agua preparada o con pases manuales que él les hacía, concentrándose mientras paseaba entre ellos. Los enfermos presentaban fenómenos somáticos probablemente provocados por la sugestión: tosían, sudaban, algunos convulsionaban y, en muchos casos, obtenían alivio a sus males. Poco a poco, de la curación se pasó al espectáculo teatral. Hoy en día, cuando oímos hablar de la hipnosis, todavía pensamos en una situación de espectáculo. La primera imagen que se nos ocurre es la de una persona poderosa que está controlando la mente de otra que, dormida, irremisiblemente la obedece porque ha perdido la conciencia y la voluntad. 39.

(39) Esa imagen proviene de que todos nosotros, hemos estado en contacto con la hipnosis de teatro y tal vez algunos han escuchado que durante el siglo pasado y principios de éste, la hipnosis se utilizó en la medicina y la psicoterapia y se abandonó quién sabe por qué. Habrá quien piense que dejó de utilizarse por su ineficacia, otros sabrán que Freud dejó de usar la hipnosis porque sus pacientes se negaban a recordar lo que él les ordenaba o porque con ella desaparecían los síntomas y según él, después de un tiempo volvían a aparecer, porque el conflicto que los había originado quedaba irresuelto. Las imágenes que describí líneas antes corresponden en parte a la hipnosis clásica, con la que trabajaba Freud, en donde se proponía que el papel del hipnotizador consistía en inducir en el sujeto un estado en que estuviera receptivo a sus sugestiones, el trance. En términos generales, se dice que el trance es un “estado alterado de conciencia”, identificando a ésta con la “normalidad” como si todo lo que no es conciencia fuera un “estado alterado”. Nosotros preferimos hablar del trance ericksoniano como un estado alternativo o mejor aún amplificado de conciencia, donde la atención está vuelta hacia el interior al mismo tiempo que la persona sigue en contacto con el afuera. En los inicios de la historia formal de la hipnosis, se pensaba que el trance era un estado patológico o cuando menos implicaba tener una mente débil. En términos modernos, es un estado en que las facultades mentales críticas: “el razonamiento y la lógica, están temporal y parcialmente suspendidas y la persona está imaginando y sintiendo más que pensando”1. Neurofisiológicamente, se define como un estado en que el sujeto está funcionando bajo el predominio de su cerebro derecho. El sueño fisiológico es otro estado de conciencia, en donde se dan fenómenos similares a los del trance (alucinaciones, pérdida de la noción del tiempo, etcétera) que dependen de la actividad del cerebro derecho2. En la vigilia estamos bajo el predominio del cerebro izquierdo. De este tema se ocupa mas detenidamente en particular el capítulo de Marcelo Álvarez. Si definimos a la hipnosis como una técnica para inducir un estado amplificado de conciencia con algún fin determinado, habría que buscar el inicio de la historia informal de la hipnosis en los orígenes de la humanidad, de la cultura, en los ritos mágicos y 40.

(40) religiosos, en la adivinación de los sueños, en el arte de la profecía, en la medicina antigua y tradicional. Los distintos elementos que constituyen estas prácticas, inducen al trance porque focalizan la atención en sensaciones especiales: sonidos, olores, por ejemplo, que se dan dentro de un contexto particular en donde se tiene la certeza, que opera como autosugestión, de que ahí está sucediendo algo diferente. En la danza del venado de los indios del Norte de México, para un observador occidental, el danzante representa el papel del venado e imita todos sus movimientos, pero para el que baila, él es el venado en ese momento y vive la angustia que le provoca la persecución de los cazadores y, finalmente, su muerte. Todo esto, propiciado por los sonidos monótonos de la música y de los cascabeles que lleva en los pies. Entre los mismos indios, los danzantes de Pascola bailan día y noche sin parar, con la misma música monótona, con los mismos pasos que se repiten, hasta que caen al suelo. El cansancio físico y la concentración en los movimientos repetidos los hacen entrar en un estado de trance. Podemos también imaginar lo que vive la persona enferma que acude al curandero para “que le saque el mal”, en ese cuarto semioscuro, con olores desconocidos y decoración extraña, escuchando rezos que no entiende, con una mezcla de miedo y esperanza y gran expectación y cómo, a medida que avanza la curación, interpreta cada cosa que experimenta en el cuerpo como una señal de cambios incomprensibles. Siente la presencia del curandero o del brujo que está comunicándose con él en una forma diferente, se autosugiere que pasan cosas extrañas y busca descubrir en sus percepciones la constatación de que esto se da y, por supuesto la encuentra, porque la crea. En otro estilo, los distintos tipos de meditación que se practican desde hace miles de años en las culturas orientales producen también estados amplificados de conciencia. Lo logran al desviar la atención de los pensamientos y concentrarla en sensaciones, que pueden provenir de la sola respiración, o de la respiración ligada a un sonido o a un movimiento rítmico. Si regresamos a la historia formal de la hipnosis, en la hipnosis clásica se trataba de inducir un estado en que el sujeto perdiera la conciencia y el control para que éste pasara a manos del hipnotizador, con objeto de lograr que estuviera más receptivo a las sugestiones que provinieran de afuera. 41.

(41) Se hablaba de sujetos que eran más o menos hipnotizables —es decir que podían ser hipnotizados o no—, más o menos sugestionables, y se crearon pruebas y escalas cada vez “más precisas” para medir los grados de hipnotizabilidad y de sugestionabilidad. Se inventaron más y más técnicas, que llenan los manuales de hipnosis clásica para burlar el control y la resistencia del paciente, para “profundizar” el trance y para evitar que la persona saliera de él a voluntad. Éste fue el tipo de hipnosis que probó sus limitaciones. La hipnosis moderna tiene sus antecedentes en los años treinta en Nancy, Francia. En la Escuela de Nancy (entre cuyos exponentes destacan Liébault, Berheim y Coué) se consideraba que el estado de trance era un estado normal y no patológico como se afirmaba en la misma época en la Escuela de La Salpêtrière, en París, donde trabajaron Freud y Charcot. En Nancy se proponía que el cambio se producía en una forma no consciente, a través de la imaginación y sin intervención de la voluntad. Se proponía también que las sugestiones operan solamente cuando encuentran en la persona que las recibe un eco interno y, en este sentido, son autosugestiones3. Congruente con los principios de Nancy, en los años cincuenta, Milton H. Erickson, psiquiatra norteamericano, desarrolló las técnicas hipnóticas clásicas dándoles un nuevo sentido e instrumentó nuevas. Incorporó todas ellas como parte de un estilo de comunicación en general y de comunicación terapéutica en particular, eliminando la formalidad y los rituales de la hipnosis clásica, de modo que se llegó a hablar de que Milton H. Erickson hacía “hipnoterapia sin trance”. Sus aportaciones a la hipnosis moderna han sido fundamentales al grado que se le considera el padre de la 4 hipnosis moderna . En la segunda parte de este libro, trataremos detenidamente algunas técnicas, principios y características, pero antes, quisiera presentarles lo que yo considero dos de sus fundamentos primordiales: la Epistemología Constructivista y los resultados sobre la investigación acerca del funcionamiento diferente y complementario de los dos cerebros.. Referenciasbibliogr áficas 1. ROBLES, Teresa, “Dos tigres aprenden a pelear”, en La magia de nuestros disfraces, 2ª edición,Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2004, pp. 75-82. 42.

(42) 2. 3 4. PÉREZ GÓMEZ, Augusto, “Alteraciones perceptuales”, en ARDILA, Alfredo, Psicología de la percepción, Trillas, México, 1980, pp. 335-355. ARAOZ, Daniel L., The NewHypnosis, Brunner/Mazel, New York, 1985, p. 4. ERICKSON, Milton H., Seminarios de introducción a la hipnosis, California 1958,Alom Editores, S.A. de C.V., México, 2005.. 43.

(43)

(44) PRIMERA PARTE CÓMO SE CONSTRUYE LA REALIDAD.

(45)

(46) LA REALIDAD ¿SE CONOCE O SE CONSTRUYE?. No podemos conocer la realidad tal cual es porque estamos limitados por nuestros sentidos. Sabemos que hay sonidos cuya frecuencia perciben algunos animales, pero nosotros no. Nuestra vista también tiene limitaciones en cuanto a la distancia y el detalle. A lo largo de su historia, el hombre ha ido creando instrumentos para incrementar la capacidad de percepción de sus sentidos. Ahora puede ver con el microscopio y con el telescopio lo que antes no veía con sus propios ojos y ni siquiera soñaba que existiera. Al ir construyendo instrumentos que le permiten una percepción diferente de las cosas, va construyendo nuevas concepciones de la realidad. Esto es muy claro en relación con la percepción del dolor. Podemos considerar al dolor, desde el punto de vista orgánico, como una señal de nuestro cuerpo de que algún tejido está siendo lastimado, pero sabemos también que tendemos a interpretar como dolorosas las sensaciones que son desconocidas y, sobre todo, que se dan en un contexto en donde se espera que haya dolor. En el caso de personas que sufren una intervención quirúrgica, por ejemplo, se quejan más las que llegan a operarse con miedo, creyendo que van a sufrir mucho, o las que han tenido experiencias traumáticas de este tipo. Algunos médicos saben bien que si explican al paciente paso a paso lo que le van a hacer y lo que va a suceder durante el proceso de recuperación, éste se encuentra más tranquilo y reporta menos dolor. Si una persona sabe que en el periodo postoperatorio la cicatrización se siente como un estiramiento de la piel y comezón en la herida, cuando registre estas sensaciones serán para ella señales de que está sanando y no le molestarán. Si no lo sabe, al sentirlas, probablemente diga que son dolorosas (porque aprendemos que las heridas duelen) o cuando menos molestas. 47.

Referencias

Documento similar

• La OFUNAM presenta su Foco Brahms, ciclo que incluye las cuatro sinfonías del autor alemán (además del Concierto núm. 2 para piano).. • Entre los solistas internacionales

Mientras que hay autores como el psicólogo británico Simon Baron-Cohen (2012), que afirma que hay diferencias en el modo en que están organizados los cerebros masculino y femenino

Al día siguiente tuvo lugar el segundo interrogatorio, durante el cual permaneció cuatro horas hincado, las rodillas desnudas, sobre cadenas de hierro.. Quince días después hubo

El crecientemente reconocido fenómeno de acoso psicológico institucional (16) merece ser tenido en cuenta, no tanto por su importante participación en la génesis de

Finalmente, hay que señalar la falta de coraje para ciertas iniciativas (como hicieron por ejemplo varios países miembros de la OTAN, Suecia y Bélgica, que en mayo de 2006 al

En esta nueva edición Antonio Perez-Sánchez enriquece su ya meritoria contribución al estudio de la entrevista y de los indicadores en psicoterapia y psicoanálisis, a la vez que

Si bien la admiración que acompaña al ejercicio consolador de la fe, es necesario retomar sus dirección: como premio inesperado, nuestros cerebros se volvieron

Es hablar desde dentro de la conversación, como dice Shoter, donde se construye una particular forma de signifi car los acontecimientos y la vida, porque eso que llamamos la