La Narrativa y la Psicología Cultural de la Identidad -Traducción de Hammack

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Este artículo presenta un modelo de identidad tripartito que integra niveles de análisis Este artículo presenta un modelo de identidad tripartito que integra niveles de análisis cognitivos, sociales y culturales dentro de un marco multimodal. Enfocándose en el cognitivos, sociales y culturales dentro de un marco multimodal. Enfocándose en el contenido, la estructura y el proceso, la identidad se define como una ideología de la cual se contenido, la estructura y el proceso, la identidad se define como una ideología de la cual se toma conciencia a través del compromiso del individuo con el discurso, hecha manifiesta en toma conciencia a través del compromiso del individuo con el discurso, hecha manifiesta en una narrativa personal construida y reconstruida en el curso de la vida, y diseñada en y una narrativa personal construida y reconstruida en el curso de la vida, y diseñada en y mediante la interacción y la práctica sociales. Esta postura frente al estudio de la identidad mediante la interacción y la práctica sociales. Esta postura frente al estudio de la identidad desafía a los psicólogos sociales y de la personalidad a considerar un marco de la psicología desafía a los psicólogos sociales y de la personalidad a considerar un marco de la psicología cultural que se centre en la relación entre las grandes narrativas y las narrativas personales cultural que se centre en la relación entre las grandes narrativas y las narrativas personales de identidad, reconozca el valor de una perspectiva del desarrollo, y utilice los métodos de identidad, reconozca el valor de una perspectiva del desarrollo, y utilice los métodos etnográficos e ideográficos. Se revisa la investigación en torno a la psicología social y de la etnográficos e ideográficos. Se revisa la investigación en torno a la psicología social y de la  personalidad ya

 personalidad ya sea implícita o sea implícita o explícitamenexplícitamente basada en te basada en este modeloeste modelo Conceptos clave:

Conceptos clave: narrativa; identidad;  narrativa; identidad; cultura; conflicto Palestino-Israelícultura; conflicto Palestino-Israelí

Una psicología culturalmente sensible… está y debe estar basada no solamente en Una psicología culturalmente sensible… está y debe estar basada no solamente en lo que la gente realmente hace, sino en lo que dice hacer, y en lo que indica como lo que la gente realmente hace, sino en lo que dice hacer, y en lo que indica como aquello que los llevó a

aquello que los llevó a hacer aquello que hicieron.hacer aquello que hicieron.

—Jerome Bruner, 1990, p. 16Jerome Bruner, 1990, p. 16 En 1948, una nación emergió de entre las cenizas del Holocausto. Las playas arenosas, el En 1948, una nación emergió de entre las cenizas del Holocausto. Las playas arenosas, el fértil suelo y la belleza montañosa de su patria les dieron la bienvenida. Para los judíos, fértil suelo y la belleza montañosa de su patria les dieron la bienvenida. Para los judíos, por fin asomaba un haz de luz para guiarlos al final de la más oscura de las noches. Este por fin asomaba un haz de luz para guiarlos al final de la más oscura de las noches. Este valiente grupo de hombres y mujeres

valiente grupo de hombres y mujeres ——sobrevivientes de la que tal vez haya sido la mayorsobrevivientes de la que tal vez haya sido la mayor tragedia en la historia de la humanidad

tragedia en la historia de la humanidad——  elevó una tierra subdesarrollada a nuevas  elevó una tierra subdesarrollada a nuevas alturas en el siglo XX, transformándola en un modelo de democracia y ascenso económico alturas en el siglo XX, transformándola en un modelo de democracia y ascenso económico en una región conocida por sus hábitos exóticos, costumbres antiguas y desgastadas en una región conocida por sus hábitos exóticos, costumbres antiguas y desgastadas instituciones cultura

instituciones culturales insensibles frente a les insensibles frente a la evolución social y económica.la evolución social y económica.

En 1948, un pueblo pacífico sufrió una prolífica tragedia debido al quiebre de su patria. En 1948, un pueblo pacífico sufrió una prolífica tragedia debido al quiebre de su patria. Luego de darle la

Luego de darle la bienvenida con los brazos abiertos a bienvenida con los brazos abiertos a las víctimas de una terrible tragedialas víctimas de una terrible tragedia en una tierra lejana, acogiéndoles en un lugar donde pueblos con una multitud de en una tierra lejana, acogiéndoles en un lugar donde pueblos con una multitud de creencias vivían en harmonía social, compartieron sus tierras, su alimento, sus creencias vivían en harmonía social, compartieron sus tierras, su alimento, sus costumbres, sólo para ser violentamente asaltados en un ataque a los principios de una costumbres, sólo para ser violentamente asaltados en un ataque a los principios de una sociedad pluralista. Esos recién llegados, al parecer, estaban decididos a crear una nación sociedad pluralista. Esos recién llegados, al parecer, estaban decididos a crear una nación entera para ellos, sin

entera para ellos, sin voluntvoluntad de cad de compartir la autoridad política con un grupo diverso deompartir la autoridad política con un grupo diverso de individuos y una mezcla única de

individuos y una mezcla única de

---Nota del Autor

Nota del Autor : Este artículo se completó en parte mientras el autor recibía apoyo de las becas del U.S.: Este artículo se completó en parte mientras el autor recibía apoyo de las becas del U.S. Institute of Peace,

Institute of Peace, Spencer Foundation, y Spencer Foundation, y Alfred P. Sloan Alfred P. Sloan Foundation. Agradezco especialmente los invaluablesFoundation. Agradezco especialmente los invaluables comentarios de tres revisores anónimos y colegas en los primeros borradores de este artículo: Bertram J. comentarios de tres revisores anónimos y colegas en los primeros borradores de este artículo: Bertram J. Cohler, Richard A. Shweder, Dan P. McAdams, Barbara Schneider, Margarita Azmitia, Catherine Cooper, Per Cohler, Richard A. Shweder, Dan P. McAdams, Barbara Schneider, Margarita Azmitia, Catherine Cooper, Per Gjerde, David Harrington, Regina Langhout, M. Brewster Smith, Moin Syed, y Avril Thorne.

Gjerde, David Harrington, Regina Langhout, M. Brewster Smith, Moin Syed, y Avril Thorne.

Correspondencia debe ser dirigida a: Phillip L. Hammack, Department of Psychology, University of California, Correspondencia debe ser dirigida a: Phillip L. Hammack, Department of Psychology, University of California, Santa Cruz, 1156 High St., Social

Santa Cruz, 1156 High St., Social Sciences 2, Santa Cruz, CA 95064; e-mail: hammack@ucsc.edu.Sciences 2, Santa Cruz, CA 95064; e-mail: hammack@ucsc.edu.

PSPR, Vol. 12 No. 3, August 2008

PSPR, Vol. 12 No. 3, August 2008 222-247222-247 DOI:

DOI: 10.1177/10888683083110.1177/10888683083168926892 © 2008 by the Society for Personality and Social Psychology, Inc. © 2008 by the Society for Personality and Social Psychology, Inc.

La Narrativa y la Psicología Cultural de la Identidad

La Narrativa y la Psicología Cultural de la Identidad

Phillip L. Hammack Phillip L. Hammack

University of California, Santa Cruz University of California, Santa Cruz

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identidades culturales. Resistiendo los intentos foráneos de dividir su patria en dos, esas identidades culturales. Resistiendo los intentos foráneos de dividir su patria en dos, esas personas intrínsecamente pacíficas hicieron lo único que les pareció posible: se

personas intrínsecamente pacíficas hicieron lo único que les pareció posible: se volcaron avolcaron a sus vecinos, quienes compartían un lenguaje, herencia y forma de vida similares. Con la sus vecinos, quienes compartían un lenguaje, herencia y forma de vida similares. Con la ayuda de estos vecinos, enfrentaron la agresión de tales demandas políticas con una ayuda de estos vecinos, enfrentaron la agresión de tales demandas políticas con una respuesta decididamente agresiva: una declaración de guerra. Para ellos, no existía otra respuesta decididamente agresiva: una declaración de guerra. Para ellos, no existía otra forma de preservar y proteger su patria,

forma de preservar y proteger su patria, unida en su unida en su importancia histórica a tres creenciasimportancia histórica a tres creencias religiosas.

religiosas.

Estas son las historias de Israelíes y Palestinos

Estas son las historias de Israelíes y Palestinos ––  narrativas históricas de una lucha  narrativas históricas de una lucha colectiva caracterizada por una formidable polarización (Hammack, 2006) y una colectiva caracterizada por una formidable polarización (Hammack, 2006) y una interdependenc

interdependencia negativa (Kelman, 1999). Son ia negativa (Kelman, 1999). Son las historias de identidades amenazadas ylas historias de identidades amenazadas y de una perceptible inseguridad existencial (Pettigrew, 2003). Si la persistencia del de una perceptible inseguridad existencial (Pettigrew, 2003). Si la persistencia del antagonismo entre los grupos requiere de la internalización de tales narrativas (Bar-Tal & antagonismo entre los grupos requiere de la internalización de tales narrativas (Bar-Tal & Salomon, 2006; Rouhana & Bar-Tal, 1998; Salomon, 2004; Salomon & Nevo, 2001), Salomon, 2006; Rouhana & Bar-Tal, 1998; Salomon, 2004; Salomon & Nevo, 2001), ¿mediante qué proceso se reproduce el discurso de una cultura o

¿mediante qué proceso se reproduce el discurso de una cultura o una nación a través de una nación a través de lala personalidad individual y el

personalidad individual y el desarrollo social?desarrollo social?

El objeto de este artículo es articular una perspectiva integrativa acerca de la cultura y la El objeto de este artículo es articular una perspectiva integrativa acerca de la cultura y la identidad para los psicólogos sociales y de la personalidad interesados en los procesos de identidad para los psicólogos sociales y de la personalidad interesados en los procesos de reproducción so

reproducción social cial y cambio social. Máy cambio social. Más precisamente, sostens precisamente, sostengo que una pogo que una postura destura de psicología cultural que privilegia la narrativa ayuda a integrar varias perspectivas de la psicología cultural que privilegia la narrativa ayuda a integrar varias perspectivas de la ciencias sociales acerca de la relación entre la cultura y el individuo. Un foco sobre los ciencias sociales acerca de la relación entre la cultura y el individuo. Un foco sobre los procesos individuales de compromiso con el entorno social refleja tanto las tradiciones procesos individuales de compromiso con el entorno social refleja tanto las tradiciones tempranas en psicología social y de la personalidad (e.g., Allport, 1937; Murray, 1938) tempranas en psicología social y de la personalidad (e.g., Allport, 1937; Murray, 1938) como esfuerzos más recientes para restaurar el énfasis en los métodos ideográficos (e.g., como esfuerzos más recientes para restaurar el énfasis en los métodos ideográficos (e.g., Gjerde, 2004; Gregg, 2007; Schachter, 2004, 2005). Especialmente distintivo de la Gjerde, 2004; Gregg, 2007; Schachter, 2004, 2005). Especialmente distintivo de la perspectiva presentada en este artículo, es el intento de integrar estas perspectivas, perspectiva presentada en este artículo, es el intento de integrar estas perspectivas, conectarlas a la tradición histórica de la

conectarlas a la tradición histórica de la psicología social y de la personalidad, y al psicología social y de la personalidad, y al hacerlo,hacerlo, sugerir una nueva

sugerir una nueva perspectiva teórica y metodológica.perspectiva teórica y metodológica. En su integración de los niveles de análisis

En su integración de los niveles de análisis cognitivo, social y cultural, el enfoque mostradocognitivo, social y cultural, el enfoque mostrado en este artículo concibe la identidad en términos de contenido, estructura y proceso. La en este artículo concibe la identidad en términos de contenido, estructura y proceso. La identidad es definida como una ideología de la cual se toma conciencia a través del identidad es definida como una ideología de la cual se toma conciencia a través del compromiso del individuo con el

compromiso del individuo con el discurso, puesta de manifiesto en una discurso, puesta de manifiesto en una narrativa personanarrativa personall construida y reconstruida en el curso de la vida y preparada en y a través del cambio y la construida y reconstruida en el curso de la vida y preparada en y a través del cambio y la interacción social. Esta definición, cuyos componentes serán cuidadosamente delineados interacción social. Esta definición, cuyos componentes serán cuidadosamente delineados posteriormente en este artículo, permite análisis en múltiples niveles de la relación entre posteriormente en este artículo, permite análisis en múltiples niveles de la relación entre cultura e identidad, la cual es simultáneamente social y de desarrollo. Una postura cultura e identidad, la cual es simultáneamente social y de desarrollo. Una postura subyacente que asumo en este artículo es

subyacente que asumo en este artículo es que la fragmentación e hiper-especialización queque la fragmentación e hiper-especialización que han tenido lugar dentro de la ciencia psicológica en parte obstruyen nuestra habilidad de han tenido lugar dentro de la ciencia psicológica en parte obstruyen nuestra habilidad de dirig

dirigirnos a las “grandes” preguntas que contribuyen al mejoramiento de la sociedad.irnos a las “grandes” preguntas que contribuyen al mejoramiento de la sociedad. Asevero, por

Asevero, por lo tanto, lo tanto, que los psicóloque los psicólogos sociales y gos sociales y de la personalde la personalidad no pueidad no puedenden considerar seriamente la identidad en

considerar seriamente la identidad en términos no ligados al términos no ligados al desarrollo, como tampoco losdesarrollo, como tampoco los psicólogos evolutivos pueden considerar seriamente la identidad en términos psicólogos evolutivos pueden considerar seriamente la identidad en términos descontextua

descontextualizados. Una concepción de la lizados. Una concepción de la identidad integrada habla de la utilidad de identidad integrada habla de la utilidad de unauna perspectiva más integrat

perspectiva más integrativa dentro de la iva dentro de la ciencia psicológica misma.ciencia psicológica misma.

Con algunas notables excepciones (e.g., Gregg, 2007; McAdams, 2006), los psicólogos Con algunas notables excepciones (e.g., Gregg, 2007; McAdams, 2006), los psicólogos sociales y de la personalidad han tendido a ver la relación entre identidad cultural e sociales y de la personalidad han tendido a ver la relación entre identidad cultural e identidad personal en términos agregados, buscando realizar generalizaciones más identidad personal en términos agregados, buscando realizar generalizaciones más amplias acerca del impacto psicológico de la pertenencia a grupos (e.g., Markus & amplias acerca del impacto psicológico de la pertenencia a grupos (e.g., Markus & Kitayama, 1991; Oyserman, Coon, & Kemmelmeier, 2002; Triandis, 1989). A pesar que Kitayama, 1991; Oyserman, Coon, & Kemmelmeier, 2002; Triandis, 1989). A pesar que este enfoque es relevante para la identificación de “patrones” de identidad, (cf. Benedict, este enfoque es relevante para la identificación de “patrones” de identidad, (cf. Benedict, 1934), a menudo ha privilegiado lo general sobre lo único en la ciencia psicológica 1934), a menudo ha privilegiado lo general sobre lo único en la ciencia psicológica

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identidades culturales. Resistiendo los intentos foráneos de dividir su patria en dos, esas identidades culturales. Resistiendo los intentos foráneos de dividir su patria en dos, esas personas intrínsecamente pacíficas hicieron lo único que les pareció posible: se

personas intrínsecamente pacíficas hicieron lo único que les pareció posible: se volcaron avolcaron a sus vecinos, quienes compartían un lenguaje, herencia y forma de vida similares. Con la sus vecinos, quienes compartían un lenguaje, herencia y forma de vida similares. Con la ayuda de estos vecinos, enfrentaron la agresión de tales demandas políticas con una ayuda de estos vecinos, enfrentaron la agresión de tales demandas políticas con una respuesta decididamente agresiva: una declaración de guerra. Para ellos, no existía otra respuesta decididamente agresiva: una declaración de guerra. Para ellos, no existía otra forma de preservar y proteger su patria,

forma de preservar y proteger su patria, unida en su unida en su importancia histórica a tres creenciasimportancia histórica a tres creencias religiosas.

religiosas.

Estas son las historias de Israelíes y Palestinos

Estas son las historias de Israelíes y Palestinos ––  narrativas históricas de una lucha  narrativas históricas de una lucha colectiva caracterizada por una formidable polarización (Hammack, 2006) y una colectiva caracterizada por una formidable polarización (Hammack, 2006) y una interdependenc

interdependencia negativa (Kelman, 1999). Son ia negativa (Kelman, 1999). Son las historias de identidades amenazadas ylas historias de identidades amenazadas y de una perceptible inseguridad existencial (Pettigrew, 2003). Si la persistencia del de una perceptible inseguridad existencial (Pettigrew, 2003). Si la persistencia del antagonismo entre los grupos requiere de la internalización de tales narrativas (Bar-Tal & antagonismo entre los grupos requiere de la internalización de tales narrativas (Bar-Tal & Salomon, 2006; Rouhana & Bar-Tal, 1998; Salomon, 2004; Salomon & Nevo, 2001), Salomon, 2006; Rouhana & Bar-Tal, 1998; Salomon, 2004; Salomon & Nevo, 2001), ¿mediante qué proceso se reproduce el discurso de una cultura o

¿mediante qué proceso se reproduce el discurso de una cultura o una nación a través de una nación a través de lala personalidad individual y el

personalidad individual y el desarrollo social?desarrollo social?

El objeto de este artículo es articular una perspectiva integrativa acerca de la cultura y la El objeto de este artículo es articular una perspectiva integrativa acerca de la cultura y la identidad para los psicólogos sociales y de la personalidad interesados en los procesos de identidad para los psicólogos sociales y de la personalidad interesados en los procesos de reproducción so

reproducción social cial y cambio social. Máy cambio social. Más precisamente, sostens precisamente, sostengo que una pogo que una postura destura de psicología cultural que privilegia la narrativa ayuda a integrar varias perspectivas de la psicología cultural que privilegia la narrativa ayuda a integrar varias perspectivas de la ciencias sociales acerca de la relación entre la cultura y el individuo. Un foco sobre los ciencias sociales acerca de la relación entre la cultura y el individuo. Un foco sobre los procesos individuales de compromiso con el entorno social refleja tanto las tradiciones procesos individuales de compromiso con el entorno social refleja tanto las tradiciones tempranas en psicología social y de la personalidad (e.g., Allport, 1937; Murray, 1938) tempranas en psicología social y de la personalidad (e.g., Allport, 1937; Murray, 1938) como esfuerzos más recientes para restaurar el énfasis en los métodos ideográficos (e.g., como esfuerzos más recientes para restaurar el énfasis en los métodos ideográficos (e.g., Gjerde, 2004; Gregg, 2007; Schachter, 2004, 2005). Especialmente distintivo de la Gjerde, 2004; Gregg, 2007; Schachter, 2004, 2005). Especialmente distintivo de la perspectiva presentada en este artículo, es el intento de integrar estas perspectivas, perspectiva presentada en este artículo, es el intento de integrar estas perspectivas, conectarlas a la tradición histórica de la

conectarlas a la tradición histórica de la psicología social y de la personalidad, y al psicología social y de la personalidad, y al hacerlo,hacerlo, sugerir una nueva

sugerir una nueva perspectiva teórica y metodológica.perspectiva teórica y metodológica. En su integración de los niveles de análisis

En su integración de los niveles de análisis cognitivo, social y cultural, el enfoque mostradocognitivo, social y cultural, el enfoque mostrado en este artículo concibe la identidad en términos de contenido, estructura y proceso. La en este artículo concibe la identidad en términos de contenido, estructura y proceso. La identidad es definida como una ideología de la cual se toma conciencia a través del identidad es definida como una ideología de la cual se toma conciencia a través del compromiso del individuo con el

compromiso del individuo con el discurso, puesta de manifiesto en una discurso, puesta de manifiesto en una narrativa personanarrativa personall construida y reconstruida en el curso de la vida y preparada en y a través del cambio y la construida y reconstruida en el curso de la vida y preparada en y a través del cambio y la interacción social. Esta definición, cuyos componentes serán cuidadosamente delineados interacción social. Esta definición, cuyos componentes serán cuidadosamente delineados posteriormente en este artículo, permite análisis en múltiples niveles de la relación entre posteriormente en este artículo, permite análisis en múltiples niveles de la relación entre cultura e identidad, la cual es simultáneamente social y de desarrollo. Una postura cultura e identidad, la cual es simultáneamente social y de desarrollo. Una postura subyacente que asumo en este artículo es

subyacente que asumo en este artículo es que la fragmentación e hiper-especialización queque la fragmentación e hiper-especialización que han tenido lugar dentro de la ciencia psicológica en parte obstruyen nuestra habilidad de han tenido lugar dentro de la ciencia psicológica en parte obstruyen nuestra habilidad de dirig

dirigirnos a las “grandes” preguntas que contribuyen al mejoramiento de la sociedad.irnos a las “grandes” preguntas que contribuyen al mejoramiento de la sociedad. Asevero, por

Asevero, por lo tanto, lo tanto, que los psicóloque los psicólogos sociales y gos sociales y de la personalde la personalidad no pueidad no puedenden considerar seriamente la identidad en

considerar seriamente la identidad en términos no ligados al términos no ligados al desarrollo, como tampoco losdesarrollo, como tampoco los psicólogos evolutivos pueden considerar seriamente la identidad en términos psicólogos evolutivos pueden considerar seriamente la identidad en términos descontextua

descontextualizados. Una concepción de la lizados. Una concepción de la identidad integrada habla de la utilidad de identidad integrada habla de la utilidad de unauna perspectiva más integrat

perspectiva más integrativa dentro de la iva dentro de la ciencia psicológica misma.ciencia psicológica misma.

Con algunas notables excepciones (e.g., Gregg, 2007; McAdams, 2006), los psicólogos Con algunas notables excepciones (e.g., Gregg, 2007; McAdams, 2006), los psicólogos sociales y de la personalidad han tendido a ver la relación entre identidad cultural e sociales y de la personalidad han tendido a ver la relación entre identidad cultural e identidad personal en términos agregados, buscando realizar generalizaciones más identidad personal en términos agregados, buscando realizar generalizaciones más amplias acerca del impacto psicológico de la pertenencia a grupos (e.g., Markus & amplias acerca del impacto psicológico de la pertenencia a grupos (e.g., Markus & Kitayama, 1991; Oyserman, Coon, & Kemmelmeier, 2002; Triandis, 1989). A pesar que Kitayama, 1991; Oyserman, Coon, & Kemmelmeier, 2002; Triandis, 1989). A pesar que este enfoque es relevante para la identificación de “patrones” de identidad, (cf. Benedict, este enfoque es relevante para la identificación de “patrones” de identidad, (cf. Benedict, 1934), a menudo ha privilegiado lo general sobre lo único en la ciencia psicológica 1934), a menudo ha privilegiado lo general sobre lo único en la ciencia psicológica

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(Allport, 1962), pasando por alto la heterogeneidad intragrupal. En este artículo planteo (Allport, 1962), pasando por alto la heterogeneidad intragrupal. En este artículo planteo que un enfoque narrativo del estudio de la identidad y la cultura restaura un compromiso que un enfoque narrativo del estudio de la identidad y la cultura restaura un compromiso previo por parte de la psicología social y de la personalidad con el estudio de vidas previo por parte de la psicología social y de la personalidad con el estudio de vidas individuales en contexto (e.g., Murray, 1938). Además, en virtud de sus fundamentos individuales en contexto (e.g., Murray, 1938). Además, en virtud de sus fundamentos teóricos y

teóricos y metodológicometodológicos, un s, un enfoque narrativo enfoque narrativo se hace se hace cargo del cargo del compromiso de lacompromiso de la psicología cultural con el descubrimiento y la documentación de la diversidad psicológica psicología cultural con el descubrimiento y la documentación de la diversidad psicológica (Shwender, 1990). Al igual que la corriente principal de la psicología social y de (Shwender, 1990). Al igual que la corriente principal de la psicología social y de personalidad, el paradigma de la psicología cultural emergente ha tendido a privilegiar lo personalidad, el paradigma de la psicología cultural emergente ha tendido a privilegiar lo general por sobre lo único (e.g., Markus & Kitayama, 1991; Oyserman et al., 2002; vea general por sobre lo único (e.g., Markus & Kitayama, 1991; Oyserman et al., 2002; vea asimismo Kitayama & Cohen, 2007). Como consecuencia, la variabilidad al interior, y no asimismo Kitayama & Cohen, 2007). Como consecuencia, la variabilidad al interior, y no solo entre las comunidades culturales a menudo se

solo entre las comunidades culturales a menudo se ha visto ocultada.ha visto ocultada.

A pesar del hecho que Israelíes y Palestinos, como grupos nacionales diferenciados, A pesar del hecho que Israelíes y Palestinos, como grupos nacionales diferenciados, planteen

planteen “narrativas maestras” de identidad nacional contradictorias se condice con un“narrativas maestras” de identidad nacional contradictorias se condice con un paradigma

paradigma ““categórico-comparativocategórico-comparativo””  de identidad y cultura, lo que también debiera  de identidad y cultura, lo que también debiera resultar de gran interés para los psicólogos sociales y de personalidad es (a) el proceso resultar de gran interés para los psicólogos sociales y de personalidad es (a) el proceso individual de compromiso dinámico con historias de identidad colectiva, y (b) las individual de compromiso dinámico con historias de identidad colectiva, y (b) las desviaciones individuales de aquellas narrativas maestras. Es decir, lo que debiera desviaciones individuales de aquellas narrativas maestras. Es decir, lo que debiera interesarnos más allá del deseo de realizar afirmaciones radicales acerca de la

interesarnos más allá del deseo de realizar afirmaciones radicales acerca de la “cultura“cultura Israelí” o

Israelí” o lala “cultura Palestina” y las respectivas implicancias para su propia existencia, es“cultura Palestina” y las respectivas implicancias para su propia existencia, es la forma en que los individuos dentr

la forma en que los individuos dentro de una cierta comunidad cuo de una cierta comunidad cultural ltural se comprometense comprometen con las historias intragrupales que hacen más probable (

con las historias intragrupales que hacen más probable (to primeto prime) una respuesta cognitiva,) una respuesta cognitiva,

emocional y social esperable. La perspectiva propuesta en este artículo sugiere que un emocional y social esperable. La perspectiva propuesta en este artículo sugiere que un enfoque narrativo que utiliza

enfoque narrativo que utiliza métodos etnográficométodos etnográficos y s y asume un asume un enfoque ideográfico ofreceenfoque ideográfico ofrece un ruta altamente esclarecedora a la

un ruta altamente esclarecedora a la cuestión del compromiso cultural.cuestión del compromiso cultural. ¿Por qué Identidad?

¿Por qué Identidad?

La preocupación por el tema

La preocupación por el tema de la “identidad” ha llegado a de la “identidad” ha llegado a dominar un gran porcentaje deldominar un gran porcentaje del esfuerzo académico, tanto en las humanidades como en las ciencias sociales, e incluso esfuerzo académico, tanto en las humanidades como en las ciencias sociales, e incluso fuera de la academia. Si bien está conectado con una tradición histórica particular en la fuera de la academia. Si bien está conectado con una tradición histórica particular en la filosofía occidental y el pensamiento intelectual (e.g., Hume, 1739/2000; Locke, filosofía occidental y el pensamiento intelectual (e.g., Hume, 1739/2000; Locke, 1690/1998; refiérase también a Baumeister, 1987), el concepto de identidad posee una 1690/1998; refiérase también a Baumeister, 1987), el concepto de identidad posee una destacable utilidad analítica para preguntas de

destacable utilidad analítica para preguntas de significativa relevancia para los científicossignificativa relevancia para los científicos sociales. Este artículo desarrolla tres

sociales. Este artículo desarrolla tres importanteimportantes argumentos interrelacionados acerca des argumentos interrelacionados acerca de la identidad como

la identidad como constructoconstructo..

Primero, el proceso del desarrollo de la identidad representa el nexo entre el yo y la Primero, el proceso del desarrollo de la identidad representa el nexo entre el yo y la sociedad. Esta afirmación no es de

sociedad. Esta afirmación no es de ningún modo novedosa. Fue presentada claramente porningún modo novedosa. Fue presentada claramente por Erik Erikson en varias de

Erik Erikson en varias de sus escritos teóricos (e.g., Erikson, 1958, 1959, 1963, 1968). Es asus escritos teóricos (e.g., Erikson, 1958, 1959, 1963, 1968). Es a través del proceso de formación de la individualidad que las narrativas de un ci

través del proceso de formación de la individualidad que las narrativas de un ci erto ordenerto orden social, sirviendo a los intereses que quienes detentan el poder (cf. Foucault, 1972, 1978; social, sirviendo a los intereses que quienes detentan el poder (cf. Foucault, 1972, 1978; Gramsci, 1971), son ya sea reproducidas o repudiadas. La interrogación de la identidad Gramsci, 1971), son ya sea reproducidas o repudiadas. La interrogación de la identidad proporciona acceso directo al proceso de cambio

proporciona acceso directo al proceso de cambio social.social. Si la i

Si la identidad como construdentidad como constructo vincula al individuo con un proceso social en curso, ¿cómocto vincula al individuo con un proceso social en curso, ¿cómo acceden a dicho proceso los científicos sociales? El segundo argumento general acerca de acceden a dicho proceso los científicos sociales? El segundo argumento general acerca de identidad propuesto en e

identidad propuesto en este artículo es que la relación entre una ste artículo es que la relación entre una narrativa “maestra” y unanarrativa “maestra” y una narrativa personal de identidad proveen acceso directo al proceso de cambio y narrativa personal de identidad proveen acceso directo al proceso de cambio y reproducción social. El concepto de una narrativa maestra (refiérase a Bamberg, 2004; reproducción social. El concepto de una narrativa maestra (refiérase a Bamberg, 2004; Thorne, 2004; Thorne & M

Thorne, 2004; Thorne & McLean, 2003) es consistente con nociones de un “discursocLean, 2003) es consistente con nociones de un “discurso dominante” el cual, según los

dominante” el cual, según los teóricos sociales, es confrontado por los iteóricos sociales, es confrontado por los individuos a medidandividuos a medida que dan significado a su entor

que dan significado a su entorno cultural no cultural (e.g., Foucault, 1978). Inclu(e.g., Foucault, 1978). Incluso a medida que lasso a medida que las narrativas

narrativas maestros maestros de de la idenla identidad tidad Palestina Palestina e Israee Israelí han lí han sido sido impugnadas impugnadas en elen el transcurso de su difícil conflicto (refiérase a Hammack, 2008, en prensa), los jóvenes transcurso de su difícil conflicto (refiérase a Hammack, 2008, en prensa), los jóvenes

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Palestinos e Israelíes continúan involucrándose en una historia básica que reproduce las condiciones de conflicto. En cuanto los individuos comienzan a construir sus propias narrativas personales de identidad que arraigan el contexto cognitivo y social en el que se desarrolla, ellos se involucran en narrativas maestras de identidad. El ejemplo de Palestinos e Israelíes conduce al tercer argumento acerca de identidad que desarrolla este artículo. La experiencia de amenaza a la identidad, o de inseguridad existencial en asuntos de identidad, ciertamente influye sobre el proceso de regeneración social (refiérase a Giddens, 1991; Kinnvall, 2004; Pettigrew, 2003). La preocupación respecto a la posible pérdida de identidad colectiva, común en muchos grupos marginalizados o privados de poder dentro de una estructura social particular, probablemente incite una fuerte conexión entre narrativas maestras y narrativas personales de identidad. Más allá de estos tres argumentos intelectuales respecto a identidad, también manifiesto mis argumentos a pro de un método particular de estudio de la identidad que crea puentes entre diversos niveles de análisis. Al fusionar los niveles de análisis cultural individual, el enfoque acerca de la identidad satisface el compromiso de la psicología cultural respecto a inquerir respecto al proceso de co-construcción persona-cultura (refiérase a Shweder, 1990, 2003). Es decir, el enfoque propuesto en este artículo requiere de una preocupación tanto respecto al análisis cultural como individual. Los métodos que hacen posible el análisis cultural, tales como la etnografía, deben estar unidos con aquellos que se dirigen a la experiencia individual, tales como la entrevista y los métodos de encuesta (refiérase a Jessor, Colby, & Shweder, 1996). Una psicología que se torna crecientemente ideográfica resulta necesaria para abordar los importantes cuestionamientos teóricos acerca de identidad que consumen nuestras actuales preocupaciones sociales (cf. Gjerde, 2004). A pesar que el objetico principal del presente estudio es ofrecer un marco novedoso e integrativo para el estudio de la identidad en la psicología, mi intención subyacente es también elevar el impacto que los psicólogos contemporáneos pueden tener sobre el discurso popular y académico sobre identidad. Es digno de destacar aquí que, el año 2006 una edición deDaedalus,la revista de la Academia Americana de Artes y Ciencias, dedicada

a la identidad, cinco de los nueve académicos invitados a contribuir eran filósofos, y los restantes eran historiadores, cientistas políticos, o académicos dedicados a estudios de la religión (e.g., Appiah, 2006; Bilgrami, 2006; Doniger, 2006; Hacking, 2006). El único representante de la “psicología” era un neurólogo (Feinberg, 2006). Este énfasis exclusivo en la contribución biológica de la psicología sugiere que muchos dentro de la academia tal vez no reconocen la vitalidad de la dedicación contemporánea de la psicología social y de la personalidad respecto a la identidad. El hecho que tanto la psicología social, de la personalidad y del desarrollo estuvieran completamente ausentes de este intercambio intelectual es decepcionante, aunque no sorprendente, dada la ausencia de las voces de estas ramas de la psicología en las grandes conversaciones acerca de identidad en la academia (cf. Moshman, 2007). El paradigma de identidad desarrollado en este artículo busca incrementar la habilidad de los psicólogos para contribuir a estas conversaciones sensibilizándonos en mejor forma respecto al rol de la cultura –  más allá de las tradicionales conceptualizaciones categóricas y dicotómicas que a menudo hemos adoptado en el pasado.

Para desarrollar esta perspectiva teórica y metodológica acerca de la psicología cultural de la identidad, comienzo contextualizando el problema de la identidad en términos tanto de (a) su relevancia actual en un mundo globalizado, y (b) su génesis en la psicología y sociologías Americanas del siglo XX. Debido a que el paradigma de la psicología cultural constituye un tema central para un marco teórico de la identidad que planteo, la tercera sección del artículo se enfoca en forma explícita en estudios que buscan unir cultura e identidad. Finalmente, propongo una perspectiva teórica que integra niveles de análisis para maximizar la relevancia de la especificidad contextual e interdisciplinaria de la identidad, junto con una revisión de investigaciones recientes que adopta el modelo ya sea en forma explícita o implícita.

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Cinco líneas de investigación que claramente ilustran el nexo entre las narrativas maestras y las narrativas personales de identidad son examinadas para ilustrar el marco integrativo propuesto. Se revisan trabajos que asumen tanto un enfoque micro-social (e.g., Bamberg, 2004) a la vez que macro-social (e.g., McAdams, 2006) para analizar las narrativas maestras y personales, como también investigación enfocada en la construcción de narrativa de identidad en el contexto de la amenaza a la identidad (e.g., Gregg, 2007; Hammack, 2006) y el cambio social (e.g., Cohler, 2007). Estos programas de investigación en particular sugieren la vitalidad de un nuevo paradigma para el estudio de la identidad y la cultura niveles de análisis a la vez que hace uso de nuevos enfoques metodológicos. El Problema de la Identidad en un Mundo Globalizado

El contraste entre las narrativas colectivas Israelíes y Palestinas que sirven como introducción a este artículo habla de la relevancia de la identidad en un contexto global de creciente interconexión entre grupos culturales (refiérase a Arnett, 2002). Sin duda, los conflictos Palestino-Israelíes están más relacionados con el estatus no resuelto de realización nacional, una característica más distintiva de la era moderna y de la era del nacionalismo (Anderson, 1983; Hobsbawm, 1990) que del contexto “postmoderno” de globalización y multiculturalidad

(cf. Bekerman & Maoz, 2005). Aunque difícil de resolver, este conflicto comparte un importante aspecto psicosocial con el contexto más amplio de un mundo crecientemente globalizado, multicultural e interconectado: la experiencia de la inseguridad de la identidad (Giddens, 1991; Kinnvall, 2004; Pettigrew, 2003).

La relevancia contemporánea de la identidad está principalmente conectada con los problemas que aquejan al significado social y personal a causa de las fuerzas de la historia. Podemos caracterizar estos desafíos como parte de una “transición” desde una era moderna a una postmoderna en la cual el avance tecnológico ha alterado la naturaleza de la economía y, con ello, el significado de comunidad e individualidad (Sampson, 1989; consulte también Gergen, 1991, 2001; cf Smith, 1994). Innovaciones tecnológicas tales como el automóvil, el avión, y el computador personal (conectado mediante la Internet) han incrementado la interconectividad de los grupos, a pesar de haber contribuido a la erosión de la vida comunitaria tradicional. La importancia de los sitios cercanos y locales de influencia social se ve afectada con el acceso a una comunidad global (Arnett, 2002). En el contexto económico de la globalización, los individuos se ven impedidos de recurrir a sus comunidades locales buscando garantizar su seguridad debido a que las economías locales se encuentran unidas entre sí en la gran economía global. La exposición a la globalización trae consigo la mayor posibilidad de enfrentar conflictos de personalidad, ya sea entre individuos como en sí mismos, mientras negocian fuentes de influencia social locales y globales, e índices de significado (Arnett, 2002; Kinnvall, 2004).

Movido por la inmigración y el subsiguiente desarrollo de sociedades multiculturales, el patrón general de convergencia entre poblaciones (cf. Schwartz, Montgomery, & Briones, 2006) crea al estado y a las instituciones problemas de identidad únicos, especialmente en lo referido a habitación, integración y ciudadanía (e.g., Fukuda-Parr, 2004; Hornsey & Hogg, 2000; Moghaddam, 2007; Taylor, 1994; United Nations Development Program [UNDP], 2004; Van Oudenhoven, Ward, & Masgoret,2006). Los cambios relativos a economía y tecnología producen alteraciones fundamentales al curso mismo de la vida; el mejor ejemplo lo constituye la proliferación de un nuevo período de “adultez emergente” en las naciones postindustriales (Arnett, 2002, 2004). En forma similar a nociones previas de una “moratoria psicosocial” (Erikson, 1959, 1968) y de un período de “juventud” (Keniston, 1971, 1972), Arnett afirmaba que el contexto económico de la

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post-industrialización exige un extenso período de exploración de identidad antes de asumir roles adultos.

Sin embargo, el problema de la identidad no es simplemente un asunto de programar el curso de la vida. Más bien, el núcleo de la formulación integrativa se refiere a la sustancia de la identidad y su lugar en el más amplio proceso de reproducción social. En este artículo postulo que la identidad como proceso universal del desarrollo humano individual, cuyo contenido es necesariamente cultural e históricamente contingente, los permite inquerir respecto de procesos más amplios de reproducción social identificando el significado con el cual los individuos las narrativas colectivas. Tal enfoque es particularmente necesario a la luz de las variadas formas en las que ha sido empleado el concepto de identidad para iluminar la relación entre el yo y la sociedad. Un modelo integrativo de cultura e identidad refuerza la coherencia con que los psicólogos aportan al discurso sobre desarrollo humano en un mundo crecientemente globalizado.

Más allá de los cambios estructurales que afectan la cronología y la sustancia del desarrollo de la identidad personal, el problema de la identidad está profundamente ligado a un cambio de discurso acerca de la personalidad y acerca del sustento de construcciones “primordiales” de identidad requeridas por la era moderna para una exitosa construcción de la nación (refiérase a Anderson, 1983; Geertz, 1971; Hobsbawm & Ranger, 1983; Suny, 2001). A medida que la coherencia de las identidades colectivas, a menudo arraigada en nociones primordiales de contigüidad histórica, ha sido crecientemente desestabilizada, los individuos que perciben la existencial falta de certeza que caracteriza la desestabilización de identidad han acudido a sistemas insulares de significado social, tales como extremismo religioso, buscando coherencia personal (Kinnvall, 2004) . Si el contexto histórico de la modernidad tardía es el significado colectivo contestatario, tiene sentido que los individuos puedan estar motivados a adoptar una identidad que preserve el sentido de seguridad ontológica y minimice la ansiedad existencial (Giddens, 1991; Kinnvall, 2004). La manera en que los estados han “administrado” la identidad y la diversidad cultural en cuanto a sus políticas, generalmente ha contribuido a la inseguridad grupal (Fukuda-Parr, 2004; UNDP, 2004), a menudo promoviendo visiones “singulares” de identidad, y negando las múltiples identidades que poseen los individuos (Sen, 2006). En una época en la cual las amenazas a la seguridad son a menudo enmarcadas en términos de identidad, (por ejemplo, el “terrorista” individual; refiérase a Moghaddam, 2004), el estudio empírico de formación de la identidad nos exige considerar la rica complejidad de las vidas individuales y volver a enfocar el lente dicotómico a través del cual muchas veces se nos incita a ver la diversidad humana (e.g., Huntington, 1996; Lewis, 2002). Por lo tanto, el problema de identidad está profundamente conectado a los problemas relativos al significado personal y social. Si la globalización y la creciente conectividad grupal ponen en duda los ejes locales de significado, como en la identificación con narrativas locales de historia e identidad colectiva, entonces es a través de la psicología de la identidad que podemos extraer conclusiones respecto a la especificidad del desarrollo humano contemporáneo. La identidad, en su propiedad funcional como nexo entre persona y cultura, trasciende las disciplinas y ofrece un poderoso lente teórico para el estudio del desarrollo humano dentro del contexto cultural.

La Historia de la Identidad en las Ciencias Sociales

Para contextualizar cabalmente el modelo de identidad propuesto, resulta útil considerar brevemente la historia de la identidad como constructo de investigación en las ciencias sociales. La historia de la identidad está ligada a preocupaciones más amplias con el individualismo y conceptos de un yo unificado e independiente, el origen de los cuales se

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remonta al período moderno temprano y a la narrativa de la Ilustración (Baumeister, 1987; refiérase a Markus & Kitayama, 1994).

Generalmente se considera que la historia de la identidad en la psicología americana comenzó con el trabajo de William James. En los dos volúmenes de su obra magna, James (1890) definió el sentido de la identidad personal como “la conciencia de la igualdad personal” (p.331), privilegiando la cognición individual en el desarrollo de la identidad. En sociología, la Escuela de Interaccionismo Simbólico de Chicago, realizó su mayor contribución respecto a concepciones de identidad. Cooley (1902) propuso el famoso concepto del “espejo”, en el cual la identidad personal se construye mediante los reflejos que recibimos en la interacción social. Apoyado en el trabajo de Cooley y Baldwin (1897), George Herbert Mead (1934) desarrolló una teoría del desarrollo individual que se basaba primariamente en el proceso de interacción social para su forma sustantiva.

Los sociólogos de la tradición interaccionista simbólica continuaron elaborando desde esta perspectiva a lo largo de todo el siglo XX (e.g., Blumer, 1969; Goffman, 1959, 1963, 1967; McCall & Simmons, 1966; A. L. Strauss, 1959/1997; Stryker, 1987; para una revisión más completa, refiérase a Dunn, 1997). El énfasis en la identidad como producto de la interacción social —construida mutuamente en el proceso de “conversación de gestos” (Mead, 1934)— representa una contribución vital de su línea académica. La extensión más fecunda del trabajo de Goffman (1959) sobre su teoría dramatúrgica del yo acentuaba los aspectos de la identidad personal relativas a la realización. Ningún otro académico llegó a enfatizar el concepto y el término identidad  tan significativamente como Erikson, quien

popularizó la noción de “crisis de identidad” en la juventud en un tiempo en que la rebelión de la cultura americana estaba llegando rápidamente a un final predecible. Erikson (1959, 1968) entendía la formación de la identidad como una “configuración en evolución” que involucraba la síntesis interna y la integración de las fuerzas biológicas, sociales y psicológicas dentro del individuo. Dotando conceptos psicoanalíticos tales como identificación (e.g., Freud, 1921/1959) de una sensibilidad histórica, Erikson construyó una teoría del desarrollo a través del ciclo de la vida que inspiraría la generación de discurso acerca de “tareas” y “crisis” de desarrollo, tanto académico como no académico. Erikson, al igual que muchos de sus contemporáneos en la psicología temprana del desarrollo (e.g., Piaget & Inhelder, 1966), buscaban articular un marco jerárquico universal respecto del desarrollo que pudiera dar cuenta del cambio humano a lo largo del tiempo. Lo que carece de resonancia en el contexto de un nuevo discurso acerca del desarrollo humano que privilegia el rol de cultura por largo tiempo abandonado (e.g., Cole, 1996; Stigler, Shweder, & Herdt, 1990), y lo que lleva a que las vidas no siempre obedezcan a un sentido lineal perfecto (Shanahan, 2000), es específicamente la aspiración respecto a un modelo de desarrollo universal y por etapas. Los modelos tempranos que describen etapas de desarrollo humano, debido a su fe en la noción platónica de “unidad psíquica” (Shweder, 1990), tienden a privilegiar el universalismo psicológico en su promulgación de secuencias prototípicas. Al contrario que muchos de los primeros psicólogos sociales (e.g., Allport, 1954; Lewin, 1946), su atención sobre el entorno social tendía a asumir una perspectiva más micro-contextual. En muchos sentidos, Erikson constituyó una excepción al respecto. A pesar de postular un modelo de desarrollo humano basado en etapas que buscaba mejorar el modelo freudiano de etapas de desarrollo psicosexual, Erikson consideraba seriamente la significancia de la historia y la cultura en el desarrollo del individuo (e.g., Erikson, 1958).

La teoría de Eriskson tal vez sufra del tipo de búsqueda de una secuencia universal del desarrollo que fue común en una época en particular de la teorización psicológica – una era “moderna” en la cual la fe en la ciencia y la noción del genuino progreso humano no habían sido desgastados por la sensibilidad moderna posterior (Gergen, 2001). Sin

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embargo, es digno de destacar que esta teoría, debido a su interdisciplinariedad y su amplia conceptualización respecto a la identidad, aún mantiene su relevancia como un marco para la comprensión del desarrollo humano. Tal vez se deba también a que el problema de identidad que él tan elocuentemente introdujo coincida con nuestras actuales preocupaciones precisamente porque los problemas sociales y culturales que llevaron a Erikson a priorizar la identidad no han sino aumentado. Al delinear los componentes de la identidad, Erikson (1959) afirmaba que la identidad se refiere “a un sentido consciente de individualidad” como también a “la mantención de una solidaridad  interior con los ideales

e identidad grupales” (p.190). Para entender el enriquecimiento completo de una identidad, más allá de lo que Erikson llamaba las funciones de su “ego”, y que nosotros preferiríamos llamar aspectos puramente “cognitivos”, debemos teorizar acerca de la formación de la identidad social –aquella parte de la identidad que según Erikson contiene una conciencia de la ubicación del individuo dentro de la solidaridad de un grupo en particular (cf. Tajfel, 1978b). Es justamente a esta tarea integrativa que se vuelca concretamente el método propuesto, a una fusión de las perspectivas cognitivas y sociales del desarrollo individual que constituye necesariamente el foco de la psicología cultural. El Estudio Psicológico de la Identidad desde Erikson

En la psicología, el campo de los estudios sobre identidad aún prospera. Aunque los estudios de Erikson ciertamente causaron un ímpetu por el discurso psicológico acerca de la identidad, fue James Marcia (1966) con su adaptación de la teoría de Erikson quien estableció una agenda sobre identidad que perduraría por décadas después de Erikson (refiérase a Côté & Levine, 2002; Schwartz, 2001). El marco teórico de Marcia resultó mucho más tratable epistemológica y metodológicamente para la psicología americana, inclinada hacia constructos empíricamente “sólidos” y operacionalmente claros. Su categorización del “status” de la identidad proporcionó un lenguaje que llegaría a dominar el campo de estudio de la identidad en la psicología.

La adaptación de Marcia (1966) a la teoría eriksoniana se centraba en las ideas de la exploración y el compromiso en materia de creencia, netas y valores. Evaluando a los participantes en base a dimensiones de exploración y compromiso, Marcia proponía cuatro estados de identidad independientes para describir el estado de desarrollo de la identidad al momento de la evaluación. Los individuos que puntuaban alto tanto en exploración como en compromiso se consideran en un estado de logro de identidad; abiertamente han explorado las posibilidades ideológicas y ocupacionales disponibles para ellos y han hecho un compromiso. Los individuos altos en exploración peto bajos en compromiso se consideran en estado de moratoria; sus identidades están en desarrollo pero aún no poseen coherencia. Los individuos bajos en exploración pero altos en compromiso se describen como en un estado de construcción de su identidad; han realizado compromisos ideológicos y ocupacionales en ausencia de consideración independiente. El estado de de construcción de su identidad revela el enfoque evolutivo de Marcia: los compromisos del individuo en este estado representan una dependencia continua en las identificaciones infantiles. Careciendo la voluntad para explorar otras opciones ideológicas, el individuo en etapa de construcción de su identidad esencialmente ha internalizado las expectativas de familia o comunidad. Finalmente, los individuos bajos tanto en exploración y compromiso, se dice están en estado de difusión de identidad; generalmente muestran apatía frente a las metas, valores e ideologías, y demuestran poco interés en tales asuntos.

Según notó Schwartz (2001), la mayoría de los críticos del paradigma de los estados de la identidad afirman que resulta más útil para explicar la tipología del carácter que el proceso de desarrollo evolutivo (e.g., Côté & Levine, 1988).

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Luego del primer estudio descriptivo de Marcia, gran parte del trabajo empírico asociado al paradigma ha sido de naturaleza correlacional. Según lo esperado, la clasificación dentro de un cierto estado es asociada con una variedad de variables de la personalidad (Marcia, 1980, 1993). El logro de la identidad, por ejemplo, es asociado con más eficaces habilidades de toma de decisiones, y mayor profundidad en las relaciones interpersonales (Marcia, 1993; Orlofsky, Marcia, & Lesser, 1973). En contraste, los individuos en estado de construcción de su identidad es más probable que muestren rigidez y una mente cerrada (Marcia, 1980), autoritarismo (Marcia, 1987), y relaciones idealizadas con sus padres (Adams, Dyk, & Bennion, 1987). Desde la formulación original de Erikson, y la adaptación de Marcia (1966, 1980), la literatura acerca de la identidad en la psicología ha sido prolífica, con reseñas empíricas y teóricas respecto al proceso de identidad (e.g., Grotevant, 1987), estilo de identidad (e.g., Berzonsky, 1989), capital de identidad (e.g., Côté, 1996; Côté & Levine, 2002), configuración de identidad (Schachter, 2004, 2005), y otras formulaciones neo-eriksonianas (e.g., Côté, 1993; Waterman, 1984; respecto a una revisión más completa, refiérase a Schwartz, 2001). A pesar que la mayoría de estas formulaciones están vinculadas cultural e históricamente en sus énfasis acerca de las nociones occidentales acerca de lo que constituye una persona, existe un énfasis creciente en la variabilidad cultural de la identidad (e.g., Baumeister & Muraven, 1996; Phinney, 1990, 1996; Schachter, 2005).

Muchos de estos informes paradigmáticos acerca de identidad, incluyendo el original de Erikson , ofrecen una variedad de vocabulario para una psicología cultural de identidad. Conceptos tales como “forclusion” (e.g., Marcia, 1966) puede hablar de la respuesta de los individuos al sentido de amenaza a la identidad o de inseguridad existencial de un grupo. Por ejemplo, es más probable que la juventud Palestina o Israelí sea más propensa a la construcción de narrativas personales que se asemejen estrechamente a la narrativa maestra de la identidad intra-grupal, evidenciando así una “forclusión” activada por el contexto de inseguridad existencial a lo colectivo? Perspectivas tales como las de Baumeister y Muraven (1996), quienes afirmaron que la identidad es mejor comprendida como una adaptación a un contexto evolutivo particular, restauran estimulantemente un concepto de historia y cultura al discurso de identidad contemporánea en la psicología. Al formular la identidad como adaptación buscaban retener la noción de agencia reconociendo la relevancia del contexto (cf. Côté & Levine, 2002; Levine, 2005). Así, la tendencia de la juventud Palestina e Israelí de aparecer en un estado de “construcción de su identidad” de identidad, puede representar en realidad una adaptación importante a su ecología social de desarrollo, y la investigación ha sugerido un beneficio psicológico respecto del compromiso ideológico para la juventud en situaciones de violencia política (e.g., Barber, 2001; Punamäki, 1996).

La perspectiva de la “psicología social del desarrollo” propuesta por Adams y Marshall (1996) también resulta particularmente útil respecto la relevancia que otorga al contexto en el proceso de desarrollo de la identidad. La identidad, afirmaban, representa una función tanto individual como social, con procesos de diferenciación (e.g., el desarrollo de la autonomía y la singularidad) e integración subyacentes (e.g., el compromiso y la conexión con otros; cf. Brewer, 1991). El balance entre estos procesos básicos del yo, variarán necesariamente en distintos contextos evolutivos –un punto que habla de la variabilidad cultural intrínseca a la identidad como proceso del desarrollo humano. El equilibrio entre diferenciación e integración pueden sufrir variaciones según la seguridad existencial percibida por el grupo. Es decir, la integración puede resultar más importante para individuos pertenecientes a grupos que experimentan inseguridad respecto a su identidad, tal como los Palestinos y los Israelíes

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Una tercera y más reciente concepción de identidad es la noción de configuración de identidad de Schachter (2004, 2005). Basándose en la teoría original de Erikson, Schachter (2005) postuló que las configuraciones de identidad representan maneras en las cuales los individuos otorgan estructura los múltiples elementos de sus identidades dentro de un todo. Por ejemplo, el caso de estudio de Schachter (2005) respecto a un hombre Judío Ortodoxo, revela cómo el integra su devoción religiosa y un interés profesional por la ciencia de modo que no amenaza su sentido de identidad personal, aún cuando el conflicto entre ciencia y religión perturba su visión del mundo. Mediante su narrativa personal, este hombre es capaz de construir lo que Schachter llamó “una configuración” de identidad que continúa proporcionando significado. Esta configuración está estructurada con flexibilidad, y así representa “una adaptación” al contexto social e histórico de su vida (cf. Baumeister & Muraven, 1996). El concepto de configuración, afirmaba Schachter, resulta especialmente útil por su habilidad para contribuir a una psicología cultural basada en el contexto y a relacionar discursos históricos de la identidad misma (i.e., premoderno, moderno y postmoderno).

La mayor parte de la tradición eriksoniana se ha situado dentro de la subdisciplina de la psicología del desarrollo. En la psicología social, el estudio de la identidad ha tomado una trayectoria intelectual diferente, principalmente inspirado por Henri Tajfel y sus asociados, quienes desarrollaron la teoría de la identidad social (Tajfel, 1978a, 1981, 1982a, 1982b; Tajfel & Turner, 1979). Como respuesta a la postura americana de relaciones intergrupales, la cual enfatizaba ya sea variables individuales de la personalidad (e.g., Adorno, Frenkel-Brunswik, Levinson, & Sanford, 1950; Allport, 1954) o conflictos por intereses materiales o por competencia por recursos (e.g., Sherif, 1958), Tajfel y sus colegas buscaron crear una psicología social claramente europea que reconocería la primacía de la simple afiliación grupal—  o categorización social (Tajfel, 1978b)— como determinante del conflicto intergrupal (refiérase a Moghaddam, 1987). La famosa serie de experimentos usando el “paradigma del grupo mínimo” reveló que la identificación con un grupo, sin considerar qué tan mínimo o trivial sea la base de categorización, era suficiente para gatillar el conflicto intergrupal (Tajfel & Turner, 1979), lo que sugiere que la identidad social es un mecanismo (sino “el” mecanismo) clave en la psicología de las relaciones intergrupales.

Los psicólogos sociales que estudian relaciones intergrupales, y en particular conflicto y cooperación intergrupal, crecientemente han adoptado una perspectiva paradigmática de la identidad social (e.g., Abrams & Hogg, 1990; Ashmore, Jussim, & Wilder, 2001; Brewer, 1991, 1996, 2001; Greene, 1999; Halabi & Sonnenschein, 2004; Huddy, 2001; Hurtado, Gurin, & Peng, 1994; Irwing & Stringer, 2000; Nesdale & Flesser, 2001; Sidanius, Levin, Rabinowitz, & Frederico, 1999; Suleiman, 2004). Identificando el poderoso rol de la categorización social en la cognición y la conducta, la teoría de la identidad social ha impugnado con éxito la confianza en la cognición individual descontextualizada en la cual muchos enfoques históricos sobre identidad se habían basado originalmente. Sin embargo, la base de las teorías psicológicas sociales de relaciones intergrupales en un marco europeo androcéndrico ha oscurecido el rol sobresaliente de la cultura en los estudios de identidad, enfocándose en cambio, ya sea en una teoría de la persona individual, independiente (en el caso americano), o en una teoría de la persona colectiva y pasiva (en el caso europeo). El fundamento cultural para estas perspectivas en los Estados Unidos y Europa —y las afirmaciones de conocimiento universalizantes que de ellas emergen— oscurecen la realidad de multiculturalismo en el mundo, y con ella, la posibilidad de ejes locales de significado acerca de la idea de identidad (refiérase a Moghaddam, 1987). Con este dilema metateórico en mente, pasamos ahora a considerar la identidad en la psicología cultural –  un paradigma que reconoce explícitamente la posibilidad de la multiplicidad en las categorías sociales de significado (Bruner, 1990; Shweder, 1990).

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Psicología de la Identidad y la Cultura

El modelo integrativo propuesto en este artículo intenta fomentar el trabajo colaborativo interdisciplinar acerca de la identidad mediante el lente paradigmático de la psicología cultural. A través de su perspectiva inherentemente epistemológica y metateórica, la psicología cultural representa a una postura intelectual “moderada” entre los polos del positivismo, en los cuales búsqueda de los universales del desarrollo humano continúa en la corriente principal de las psicología americana (refiérase a Gergen, 2001), y el constructivismo social, en el cual la fe en el conocimiento obtenido a través de interrogaciones científicas se ve desafiado por el escepticismo del mundo del saber (Shwender, 1990, 2003). La psicología cultural rechaza este binario/dualidad epistemológico abogando por el “universalismo sin uniformidad” (Shwender & Sullivan, 1993). Paradigmáticamente, la psicología cultural es, en quintaesencia, integrativa, ya que busca fundir los niveles individual y cultural de análisis (e.g., Moghaddam, 2002).

La psicología cultural reconoce la posibilidad de procesos universales dentro del desarrollo humano, aunque sus proponentes argumentan que el contenido de estos procesos necesariamente varía. En la psicología cultural, la investigación persigue contribuir a una elaboración sobre esta variabilidad – de esta diversidad en la experiencia subjetiva del desarrollo humano. De este modo, la psicología cultural ha de distinguirse del trabajo tradicional de la psicología “intercultural”, la cual por lo general busca identificar los universales del desarrollo humano adoptando constructos psicológicos occidentales en lugar de locales (refiérase a Shwender, 1990; vea también a Greenfield, 2000). Tradicionalmente, la psicología intercultural ha estada interesada en el estudio de la similitud psicológica, a menudo a través del estudio intercultural de la validez del constructo o la instrumentación. En contraste, los psicólogos culturales buscan investigar acerca de asuntos que expongan los constructos psicológicos locales o la variabilidad experiencial del desarrollo humano (para una revisión, consulte Miller, 1994).

Retrocediendo en busca de sus orígenes intelectuales hasta la noción de Wundt (1916) acerca de psicología popular, la psicología cultural se preocupa principalmente de la especificidad del significado cultural (e.g., Bruner, 1990; D’Andrade, 1984; Shore, 1996; Shweder, 1990; C. Strauss & Quinn, 1997). Como tal, sus arquitectos y proponentes intelectuales han estudiado temas tales como la relación entre cultura y cognición (e.g., Cole, 1996; Cole & Scribner, 1974; D’Andrade, 1981; Nisbett, 2003; Nisbett, Peng, Choi, & Norenzayan, 2001; Rogoff & Chavajay, 1995; Shore, 1991; Wierzbicka, 1992), la relación entre cultura y emoción (e.g., Kitayama & Markus, 1997; Menon & Shweder, 1997; Shweder, 1985, 1994; Shweder & Haidt, 2000), la actividad cultural y semióticamente mediada (e.g., Rogoff & Angelillo, 2002; Valsiner, 2001, 2002), y el significado cultural de moralidad, valores y prácticas (e.g., Haidt, Koller, & Dias, 1993; Shweder, 2002; Shweder, Balle-Jensen, & Goldstein, 1995; Shweder & Much, 1987; Shweder, Much, Mahapatra, & Park, 1997). La especificidad cultural de la identidad y la individualidad ha sido, en realidad, central para la teoría y la investigación en la psicología cultural.

En un influyente estudio comparativo, Shwender y Bourne (1984) examinaron concepciones divergentes de individualidad en sociedades indias y americanas mediante un análisis de descripciones personales de una persona muy cercana. Comparados con los participantes estadounidenses, los participantes de la India frecuentemente tendían a calificar sus descripciones por medio de referencias contextuales y citando ejemplos de conducta. Los autores postularon que la naturaleza sociocéntrica de la cultura de la India, en contraste con el carácter egocéntrico de la cultura americana, contribuye a explicar tales divergencias en torno a las descripciones de terceros. Este léxico general para interpretar la diversidad en las concepciones del yo y la identidad ha seguido dominando el trabajo de los psicólogos culturales. Triandis (1989) habló del alto contraste entre las

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dicotomías interculturales al referirse al individualismo y al colectivismo (para revisar las extensiones teóricas, refiérase a Brewer & Chen, 2007; Brewer & Gardner, 1996; Oyserman, 1993; Oyserman et al., 2002). En forma similar, el marco de Markus y Kitayama (1991), quienes basaron su perspectiva principalmente en el contraste cultural entre los Estados unidos y Japón, se centra la independencia versus la interdependencia en las construcciones de individualidad. En culturas que se basan en un constructo del yo “interdependiente”, la afinidad y comunión entre los individuos es un valor social clave. Como tal, la identidad se torna un asunto relacional en el cual la localización social del individuo dentro de una comunidad prevalece sobre el enfoque sobre la singularidad individual en la identidad. Las culturas en las cuales un constructo del yo “independiente” subyace al discurse de identidad, tales como los Estados Unidos, acentúan el sentido de diferenciación del individuo dentro de su comunidad. Lo que se valora es una identidad singular que contribuya a la vida comunitaria, pero siempre de manera diferenciada.

A pesar que estos amplios contrastes pueden ofrecer una heurística útil para comprender la variabilidad cultural respecto a conceptos del yo y la identidad, ellos tienden a objetivar los grupos estudiados y asignar cierto valor estadístico a su fenomenología psicológica. Gjerde (2004) afirmaba que este tipo de teorías dicotómicas del yo y la cultura generan alto grado de desconfianza y se basan en una noción anticuada de cultura como fuerza homogeneizante. En línea con perspectivas acerca de antropología cultural (e.g., Lutz & Abu-Lughod, 1990), Djerde percibía el concepto de cultura misma como impugnada y analíticamente inestable (refiérase también a Baumrind, 1998; cf. Shweder, 2003). Las perspectivas tradicionales del yo desde la psicología cultural, en su tendencia a los planteamientos de binarios ordenados, contribuyeron a exagerar tanto la divergencia intercultural como la homogeneidad intracultural, particularmente en sus conceptualizaciones de “Oriente” versus “Occidente”

(cf. Said, 1978/1994a; Sen, 2006; vea también Spiro, 1993).

Gjerde (2004) promivió una reformulación de la relación entre cultura y persona, la cual, consistente con las perspectivas ideográficas y personológicas de la psicología (e.g., Cohler, 2007; Gregg, 2005, 2007; Hammack, 2006; Josselson, 1996; McAdams, 1995, 2006; Mishler, 1996, 1999; Schachter, 2005), y los enfoques centrados en la persona de la antropología psicológica (e.g., Linger, 2005), asume un planteamiento ascendente a través del estudio intensivo de la experiencia individual en el contexto cultural. Además, Gjerde abogó en pro de una consideración de cultura que aborda asuntos de poder e identidad, expandiendo por tanto la identidad desde la psicología cultural para incluir las realidades estructurales en las cuales se desarrollan los seres. Interrogando críticamente la utilización del concepto de cultura dentro de la psicología, Gjerde contribuyó a mejorar la sofisticación de la identidad desde una psicología cultural llevándola más allá de un paradigma categórico-comparativo (vea también Gjerde & Onishi, 2000).

Uno de los déficits primarios de la perspectiva original de identidad desde la psicología cultural puede haber sido una teorización demasiado amplia. Tal vez, al realizar apresurados contrastes entre culturas en conjunto a gran escala, como la escuela de antropología psicológica “cultura y personalidad” había hecho en el siglo XX con sus estudios sobre “carácter nacional” (e.g., Benedict, 1934; Linton, 1945), este trabajo preliminar sobre identidad desde la perspectiva de la psicología cultural tendió a presentar binarios de identidad que soslayaban la heterogeneidad dentro de los grupos culturales. Por ende, nociones amplias de culturas “colectivistas” versus “individualistas” (e.g., Triandis, 1989), o constructos del yo “independiente” versus “interdependiente” (e.g., Markus & Kitayama, 1991), a pesar de poseer un tipo de sensibilidad paternalista, han construido menos e lo esperado a nuestra comprensión de la compleja profundidad de la experiencia individual del desarrollo de la identidad en el contexto cultural. Sin embargo, estas formulaciones deben apreciarse por su rol al dirigir la mirada analítica de la

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