Enrique Guzmán y Valle Alma Máter del Magisterio Nacional
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES Escuela Profesional de Humanidades
MONOGRAFÍA
La Filosofía en Latinoamérica
Examen de Suficiencia Profesional Res. N° 1062-2018-D-FCSYH
Presentada por:
Morales Quispe, Hender Deyvi
Para optar al Título Profesional de Licenciado en Educación Especialidad: A.P. Ciencias Sociales A.S. Filosofía
MONOGRAFÍA
La Filosofía en Latinoamérica
Designación de Jurado Resolución N° 1062-2018-D-FCSYH
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Dr. Mendoza Ramírez, Arturo Jaime
Presidente
--- Dr. Zambrano Arce, Rolando Fernando
Secretario
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Lic. Espinoza Salas, Teófilo Julio
Vocal
Índice de contenidos
Portada ………..i
Hoja de firmas de jurado ... ii
Dedicatoria... iii
Índice de contenidos ... iv
Introducción ... vi
Capítulo I. Planteamiento del problema. ¿Existe una Filosofía en Latinoamérica? ... 11
1.1 Posturas a favor de la Filosofía en Latinoamérica ... 12
1.1.1 Leopoldo Zea Aguilar ... 12
1.2 Posturas en contra de la Filosofía en Latinoamérica ... 14
1.2.1 Alberto Wagner de Reyna ... 14
1.2.2 Augusto Salazar Bondy…...17
Capítulo II. ¿Cuáles son las vertientes de la Filosofía Latinoamericana? ... 19
2.1 Vertiente Ontológica ... 19
2.1.1 José Vasconcelos (1882-1959) ... 19
2.1.2 Samuel Ramos (1897-1959) ... 21
2.1.3 Rodolfo Kusch (1922-1979) ... 22
2.2 Vertiente Historicista ... 24
2.2.1 Leopoldo Zea Aguilar (1912-2004) ... 24
2.3 Vertiente Liberacionista ... 28
2.3.1 Enrique Dussel (1934) ... 28
Capítulo III. Contextualización de la Filosofía en nuestro medio. ¿Existe una Filosofía en
el Perú? ... 38
3.1 Posiciones en contra de la existencia de una filosofía en el Perú ... 41
3.1.1 Augusto Salazar Bondy (1925-1974) ... 41
3.1.2 Francisco Miró Quesada Cantuarias ... 44
3.1.3 David Sobrevilla Alcázar (1938-2014)... 45
3.1.4 María Luisa Rivara de Tuesta ... 49
3.2 Posición a favor de una Filosofía en el Perú ... 52
3.2.1 Víctor Mazzi Huaycucho ... 52
Aplicación Didáctica ... 59
Síntesis ... 64
Apreciación Crítica ... 68
Sugerencias ... 71
Conclusiones ... 75
INTRODUCCIÓN
La Filosofía en Latinoamérica se ha estudiado, desde diferentes ángulos de análisis, es por ello que se cuenta con todo un abanico multicolor de fuentes bibliográficas de los
filósofos, así como variados estudios sobre los trabajos reflexivos de los mismos. Ahora bien, para poder realizar este trabajo monográfico recurrimos al libro de Carlos Beolergui. Una búsqueda incesante de nuestra identidad, como marco referencial para el esquema que nos trazamos, y para el corpus teórico recurrimos a la fuente primaria de todos los autores que tenemos la oportunidad de citar en este trabajo, pudiendo abordar y comprenderlos en sus propias fuentes.
El presente trabajo se estructuró de manera ordenada partiendo desde la pregunta inicial donde no se da una respuesta positiva y afirmar la existencia de la filosofía, Pero que de buena forma abre el debate de la misma, para la intervención de los intelectuales sobre la profundización de un pensamiento original filosófico con características
particulares que lo diferencien de Europa, que demuestre el espíritu creador y original de nuestro continente.
El profundizar sobre el tema nos ayudará a recoger las particularidades del
pensamiento en nuestro continente ya que por muchos años existieron aportes importantes en el mundo intelectual de muchos países, pero Europa lleva siempre la delantera, más aún por ser el responsable de la revolución industrial que llevó al mundo a suplantar el feudalismo por una economía capitalista.
Nuestro continente americano antes de la llegada de los españoles produjo
imponer su forma de pensar para el control de la población y menospreciar la capacidad intelectual del imperio inca, una de las más grandes en América por su extensión y su historia.
Encontraremos muchos puntos de vista de intelectuales latinoamericanos que preocupados por este problema intentarán dar un inicio, buscan dentro de la filosofía europea respuestas a esta interrogante, veremos pensadores que afirmaran que no existe una filosofía en América, por que el pasado histórico no permitió la gestación de otro pensamiento que no sea el del dominante , como también algunos afirmaron que dentro de los pueblo originarios existen pensamiento importantes que nos ayudarán a encontrar esa diferenciación y originalidad de nuestra filosofía.
Los intelectuales influidos por diferentes corrientes de pensamientos dentro de la filosofía europea buscarán distintos modos de responder a la pregunta de la existencia de la filosofía latinoamericana, ya con el tiempo la acumulación de conocimientos de estas corrientes logrará acumular textos originales que servirán como base para la investigación y producción.
El tema se aborda desde las investigaciones de los intelectuales que trabajaron acerca del tema, utilizando sus planeamientos y reflexiones para así emitir un juicio sobre ellos, tratando de utilizar nuestros conocimientos sobre el tema, estos no pretenden cerrar el debate en algún sentido, sino ampliarlo más para lograr acercarnos al problema analizado en el presente trabajo.
contra de la Filosofía en Latinoamérica, que reflexionan autores como Alberto Wagner de Reyna, Augusto Salazar Bondy.
Nos centramos para este debate en el tiempo de cada autor donde en unos la pregunta fue muy temprana pero importante para dar el inicio a una importante etapa de discusión surgieron y seguir sumando aportes para emitir juicios importantes al debate, al iniciar con esta pregunta nos ayuda a afirmar o convencer sobre un punto de partida primordial , si la respuesta es afirmativa en su existencia podremos analizar los diferentes aportes desde entradas distintas para intentar responder el tema en cuestión y si nuestra respuesta es negativa contrastaremos los argumentos planeados para tener una postura sobre el tema.
En el segundo capítulo damos una mirada hacia las diferentes vertientes que tiene la filosofía latinoamericana. En su vertiente ontológica abordamos a los filósofos: José Vasconcelos, Samuel Ramos, Rodolfo Kusch. Líneas más adelante la vertiente historicista: Leopoldo Zea, y finalmente la vertiente Liberacionista: Enrique Dussel.
Estas diferentes corrientes abordarán el tema de la filosofía desde diversos puntos de vista para afirmar su existencia desde los pueblos originarios rechazando la imposición de una sola forma de pensar impuesta por Europa tras la invasión de América, parte de la aceptación de esos acontecimientos y de que la forma de pensar originaria fue desplazada a un segundo plano.
La búsqueda de una filosofía latinoamericana, intentará no caer en errores como el pretender buscar una filosofía única en Latinoamérica que podría causar la pérdida de la diversidad de pensamientos o como también caer en el desprecio a la filosofía europea ya que de ella proviene los distintos conceptos utilizados para el análisis.
que filosofía en nuestro medio se da inicio con la llegada de los españoles, que con ello también nos trajeron su aparato reflexivo, en este caso la filosofía europea. En este punto, filósofos como Augusto Salazar Bondy, David Sobrevilla Alcázar y María Luisa Rivara de Tuesta tienen similitudes de opinión al respecto. Por el contrario, también abordamos al pensador Víctor Mazzi Huaycucho que va proponer una nueva forma de abordar la filosofía en el Perú, dejando de lado el pensamiento único europeo.
Cada autor es analizado bajo el tiempo en el que le tocó vivir, sumado las influencias de las corrientes filosóficas que responden a un determinado contexto de la historia, en algunos casos el desarrollo de su propia producción filosófica latinoamericana para poder sostener con autoridad sus posturas.
En lo particular nos acercaremos a la postura del pensamiento filosófico de Víctor Mazzi Huaycucho que desde un ángulo diferente intenta encontrar la salida del problema utilizando conceptos diferentes para ahondar nuestro pensamiento filosófico peruano, no comparándola a los parámetros de la filosofía europea sino a un marco distinto a lo ya investigado, con fuentes antiguas, es decir recopilación de los cronistas españoles que recogieron datos de nuestro pasado cultural, de lo que aconteció en el Perú antes de la llegada de los españoles.
Al finalizar el trabajo hemos desarrollado la aplicación didáctica, insertando la sesión de aprendizaje que se va a desarrollar en clase con los estudiantes, utilizando las competencias, capacidades e indicadores de acuerdo al área que se está trabajando según rutas de aprendizaje.
clases y animar a opinar, reflexionar nos lleva a descubrir creativamente que hay algo más que pensar, analizar como una alternativa aparte de los cursos asignados bajo un fin productivo, de culto al dinero de las carreras más demandadas en el Perú.
El incentivar a los jóvenes al debate sobre una filosofía en Latinoamérica será el inicio de futuros intelectuales ya que no todos somos iguales y aportaremos desde distintos puntos de vista a este proyecto.
No es de nuestra pretensión en este trabajo dar una posición única o definitiva del tema ya que es un trabajo informativo que nos ayudará a tener base y fundamento para futuras investigaciones sobre la misma, la referencia de autores aportantes en el tema son muchos, pero lo importante es agotar el debate para poder esclarecer de buena forma nuestras interrogantes.
Capítulo I
Planteamiento del problema.
¿Existe una Filosofía en Latinoamérica?
La filosofía en Latinoamérica fue tomado como objeto de diversos estudios aplicando muchos puntos de vista, es por eso que existe una amplia fuente bibliográfica, y no ha de faltar todo un abanico de preguntas que surgen inmediatamente. Beolergui (2010) afirma:
Al iniciar el diálogo sobre la filosofía Latinoamericana, también debemos entender de que hay muchas preguntas que se presentan de forma amplia. Entonces, ¿Es correcto definir a la filosofía como nacionales y locales? ¿Existe una filosofía que nació en Latinoamérica? (p. 33).
Por otro lado, ese cúmulo de interrogantes no ocurre en Europa occidental. Es difícil concebir planteamientos sobre preguntas en cuestión a la viabilidad de las diversas
filosofías como la inglesa, alemana, o la francesa, del mismo modo que la de Grecia se da por sentado que tienen filósofos de reconocimiento basto a nivel mundial al igual que las diferentes corrientes filosóficas que se desarrollaron en algunos países. Todos tienen en común una fuente de pensamiento que es la griega.
contrario no se puede desnaturalizar a la filosofía reduciéndola a nacionalidades narcisistas.
Se hace mención a que el universalismo asuntivo va enfocado en lo metafilosófico que entiende a la filosofía como algo universal dentro de la cultura humana que tiene inicios en occidente, desde donde hace extensivo los productos de reflexión ante los otros humanos (Mazzi, 2016, p. 25).
Esto despertó un interés particular en la intelectualidad Latinoamérica, de dar un paso más y poder definirse como pensadores que sienten la necesidad de reflexionar sobre el contexto local y de abordar cuestiones que atañen a su medio social. Buscando los tópicos desde donde se pueda construir una filosofía auténtica latinoamericana, y que la filosofía también es liberadora y atiende al sujeto pensante partiendo prioritariamente de su contexto hacia la universalidad. Zea (1976) afirma:
La filosofía, desde distintos puntos de vista , siempre ha reflejado una situación del lugar donde se origina , además de la importancia humana que lo hacía volver necesario en cuanto a la capacidad de plantear problemas y anticiparse a las posibles soluciones a dichos problemas (p. 42).
Que al entender de nosotros se refiere a que la filosofía latinoamericana tiene esa tarea de encontrarse y afirmar su propio ser.
1.1 Posturas a favor de la Filosofía en Latinoamérica
Esta es la postura de algunos filósofos que empezaron esta reflexión y de poner en bandeja el tema de la existencia de una filosofía latinoamericana que se suministra de su propia realidad.
1.1.1 Leopoldo Zea Aguilar.
muchos estudiosos de América que se ven preocupados por esta misiva del ser y la relación que conlleva la relación del hombre americano (Zea, 1976, p.18). Así el autor afirma la filosofía latinoamericana o como algunos la denominan ontologista que busca una razón de ser propia, de como el hombre latinoamericano es el responsable de esa conciencia y que ello es el camino hacia una reflexión filosófica. Ahora bien, aparentemente esto no es tan ligero ya que conlleva a poder pensar también como sujeto en su pasado, intentando reconciliar o quizás romper por completo esa irrupción de lo ajeno, es decir lo europeo; que dada la realidad histórica del ser latinoamericano se encontraba en una situación particular.
Buscó esa diferenciación de lo europeo en el aspecto filosófico ya que entendió que son historias diferentes donde una se considera superior al otro por ser una forma de pensar trasplantada en América como proceso de europeización de los americanos como forma de dominación, esa diferenciación ayudara a conseguir una revaloración de los conocimientos originados de la misma América para demostrar sus aportes filosóficos en el gran universo de la cultura.
Mientras el occidental había acabado por hacer de su pasado un instrumento de su futuro, de un futuro que hacía día a día, momento a momento, el Ibero tenía que enfrentarse a ese pasado, a su pasado, obligándose a destruirlo por
considerar que era la causa de la imposibilidad de su llegar a ser otro del que era (Zea, 1976, p.20).
El americano, a diferencia del europeo nunca se ha sentido universal. Su preocupación ha sido precisamente incorporarse a lo universal, por insertarse en la peculiaridad buscada de su humanidad, la de aquello que le hace ser un hombre entre hombres; no el hombre por excelencia, sino el hombre concreto, el hombre de carne y hueso que es, y solo puede ser, el hombre en cualquier lugar del mundo, con independencia de su situación o mejor dicho, a causa de esa misma situación, que es lo peculiar a todos los hombres (Zea, 1976, p.49). El hombre latinoamericano buscó esa igualdad en el mundo ya que se siente ajeno a él por el eurocentrismo del conocimiento, los conocimientos filosóficos generan el sentido de humanidad ya que estos son impulsores del desarrollo como lo fue en sus inicios con Grecia y sus aportes importantes en un contexto particular donde las culturas aún seguían guiándose por el pensamiento mágico y los tótems. 1.2 Posturas en contra de la Filosofía en Latinoamérica
1.2.1 Alberto Wagner de Reyna.
Wagner (1949) afirma:
Con el descubrimiento y la colonización se enfrentaron herméticamente dos grandes culturas: una era la Helénica – cristiana dentro de la fase del
renacimiento; la otra, la denominada aborigen de América sería ocioso hacer un paralelo entre ellos para terminar estableciendo la superioridad del
pobre valor para irrumpir en el centro de lo universalmente valido (pp. 61 – 62).
El europeo negó todo conociendo de los habitantes latinoamericanos ya que sentían superioridad ante su tecnológica y en especial la que le ayudó a llegar al nuevo continente como las carabelas y la brújula; el poder de las armas a pólvora más eficientes que las de los habitantes del nuevo contiene y las diferencias religiosas también jugaron un factor importante ya que no fueron considerados seres humanos iguales con alma. Reyna (1949) afirma:
Somos indios nuestra cultura es indígena; el mestizo, en cuanto asimilado al aborigen, es de los nuestros: los demás son extranjeros deben ser eliminados. Este es el punto de vista del indigenismo extremo. Ante todo, el indigenismo no valdría para toda Iberoamérica si no exclusivamente para aquellos países en que la cultura precolombina fue avanzada y donde debido a ello y a la
benevolencia de las autoridades coloniales, se conservó en algo hasta ahora: Bolivia, Ecuador, México y Perú (pp. 62 – 63).
Existe un sentimiento de intento de exclusión del pensamiento indigenistas con la cultura europea que la hace no ser compatible, cada cultura según el avance y característica particulares, el rechazo a la cultura helenística - cristiana hace perder lo valioso de este.
La segunda solución sería el mestizaje espiritual. Al cruce de razas corresponde el cruce de ideas. Elementos helénicos, romanos, medievales y renacentistas se conjugaron con elementos aztecas, guaraníes, incaicos y mayas. Wagner (1949) afirma:
De todos modos nacería una cultura limitada (…) sin la valides universal que supera tiempos y espacios. La que es llamada dignidad de la cultura de estos tiempos tiene razón de conciencia clásica. Los pueblos de Europa como: Francia, Inglaterra, Alemania, España e Italia no hicieron no mezclaron lo bárbaro con lo clásico, sino dejaron que informara y delimitara a éste y por ello es llamado la moderna cultura (p. 71).
El pensamiento base del americano es el europeo ya que este como cultura superior e impuesto por los ganadores sirven como asimilador y orientador de sentido para el nuevo continente.
La tercera solución consiste en ignorar el elemento indígena en las
manifestaciones de la vida. Nuestro modo de ser y la civilización a que pertenecemos son europeos y tal deben quedar las cosas. Iberoamérica es considerada por estos elementos como una colonia espiritual de Europa o de los Estados Unidos, destinada a vivir de las ideas que quieran servirnos esas metrópolis.
Por otro lado más recientemente Rivara (2000) afirma:
fundamentos y nuevos a la vez […] entonces podemos concluir que Wagner de Reyna encuentra que el futuro filosófico cultural de Iberoamérica es la de seguir la herencia helénico – cristiano que fue impuesta de forma obligatoria al aborigen americano, pero no como imitadores simples ni proclamadores de temas de interés del filosofar de occidente, si no como generadores y creadores por medio de la reflexión filosófica dentro de una nueva cultura y pionera que incluye a la inteligencia (p. 440).
Se niega un origen de pensamiento de las culturas en América que oriente el pensar filosófico, esto como consecuencia de la imposición de los españoles de su cultura y desaparición de otra, sobrevivió gracias a la resistencia de los mismos pobladores
trasmitiendo de generación en generación aun con su prohibición y sanciones impuestas. Sobre estos dos presupuestos basados en dos culturas diferentes la aborigen y la occidental Rivara concluye que es nuestra responsabilidad tomar en serio una filosofía propia, que de alguna forma pueda aceptar las diversas influencias que tuvimos a lo largo de nuestro desarrollo cultural, pero que lo original es en qué nosotros podamos reflexionar sobre esa nuestra situación abierta a las influencias externas.
1.2.2 Augusto Salazar Bondy.
Salazar (1968) afirma:
Pretendemos llamar la atención en cuanto a otros rasgos históricos que afectan la estructura del pensamiento. Este hecho manifiesta que la filosofía se ha ido dando desde los principios dentro de la tradición vernácula en la sociedad, ya que el pensamiento de los indígenas no se incorporó a la filosofía
Notamos una expresión de sentido comparativo de lo que él llama filosofía hispanoamericana que arribó a nuestro continente gracias a la invasión española al
continente americano; con la filosofía europea y todo el pasado que lo ratifica en el tiempo y que suministra su contenido al resto del mundo.
El desarrollo de la filosofía en América se plantea como un pensamiento sin
injerencia indígena ya que este quedó prohibido, y mantenido hasta mucho tiempo después de la independencia por el conservadurismo. Salazar (1968) afirma: “La filosofía ha sido incorporada por los invasores porque vinieron a conquistar tierras americanas y junto a ello la implantación de las armas intelectuales dominantes” (p.38). Esta llegada sin duda concentra hasta el día de hoy una atención aparte y necesaria para poder comprender el marco ideológico del quehacer de los conquistadores durante su dominio en los pueblos americanos, y que a partir de ahí podamos ir asimilando poco a poco e ir incorporando hacia una filosofía propia.
Otro de los problemas que hace referencia el autor es a la imitación que se hace al filosofar europeo como una única forma de pensar para dominar ideológicamente a sus subordinados, tal acción se acerca someramente desde lo exterior y lo aborda de igual modo por razones externas, lo que en Europa es genuino y arraigado.
Capítulo II
¿Cuáles son las vertientes de la Filosofía Latinoamericana?
2.1 Vertiente Ontológica
2.1.1 José Vasconcelos (1882-1959).
Vasconcelos fue el filósofo más multifacético y representante de esta línea ontológica. Nació en Oaxaca, un 27 de febrero de 1882. Su familia estuvo obligado a cambiar de casa durante mucho tiempo gracias al trabajo como agente de Aduanas de su padre, permitiendo al pequeño José estudiar la primaria en Eagle Pass (Texas) con
estudiantes mexicanos y estadounidenses. Al culminar sus estudios, le ofrecieron una beca para estudiar en Austin la secundaria, su familia la rechazó y concluyó sus estudios en México D. F. donde culminó también sus estudios universitarios.
Beolergui (2010) afirma:
Dentro de la raza cósmica. Vasconcelos pretende dar repuestas a muchas interrogantes como el lugar que ocupa Iberoamérica dentro del mundo cultural, y qué aportaba la cultura mestiza iberoamericana a la historia universal dentro de la época donde en Europa se daba el auge del nazismo y junto a ello el racismo donde se daba preferencia a la raza aria. Vistos estos peligros. Vasconcelos se cuestiona por qué debería ser probable que habría que asumir una cultura del espíritu que purifique a la humanidad (p. 420).
Una idea que creemos que está dirigida hacia una unificación de la raza mundial, siempre con la salvedad de no llegar a la uniformidad, y que América sería el continente que asuma esa tarea titánica de forjar la denominada “raza del cosmos” que se basa en la igualdad total de los humanos. Vasconcelos propone también empezar a concebir la superioridad de América mediante la unión de los pueblos; frente a lo exterior que es una amenaza constante.
En el plano del pensamiento filosófico admiro a los diferentes aportes de los
pensadores europeos pero que este en su tiempo tenía que ser nutrido con la cultura local, cada país tiene algo que aportar, la propuesta fue difundida en países como Uruguay, chile, Brasil y argentina.
Tiene que tener por lo tanto el mestizaje racial cultural de los pueblos para poder de alguna manera uniformizarla y enriquecerse en diferentes planos como el cultural, etc.
2.1.2 Samuel Ramos (1897-1959).
Samuel Ramos es representante de la filosofía mexicana dentro de este grupo. Nación en Xitacuaro en 187. Durante el año 1911 estudió Medicina en la Universidad San Nicolás de Hidalgo. Pero se sintió atraído por la filosofía, gracias a Antonio Caso. Por eso concluyó sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria donde fue discípulo de Caso. Después de 1922 conoció a José Vasconcelos, quien ayudó a que trabajara en La Secretaria de Educación Pública, donde se enfocó en la filosofía mexicana y latinoamericana.
Beolergui (2010) afirma:
El filósofo era consciente de que dentro de México se llevó una revolución política-social demasiado importante, pero este cambio no había revolucionado el lado filosófico porque carecía de legitimización, a pesar de ser universal dentro de la filosofía que se tenía entre manos (p. 509).
Samuel Ramos realiza la propuesta de repensar en cuanto a la realidad que
enfrentaba Latinoamérica, al igual que la mexicana. Al ser consciente de las necesidades y la veracidad de que cada grupo plantee sus interrogantes sobre su identidad y pueda realizar el acto de filosofar partiendo desde la estancia histórica y cultural desde donde conoce su mundo y su universo de forma general.
En este propósito se advierte de la situación mexicana o del hombre mexicano su mimetismo hacia la cultura europea, en un ambiente de pesimismo nacional. Pero con la salvedad de que estas mascaras fueron implantadas por no atreverse a aceptar su identidad mexicana, y que ahora tenían esa oportunidad por delante; apoyándose en una reforma educativa que orientara a la juventud hacia los nuevos ideales, objetivos.
Es basto y abundante el trabajo de José Vasconcelos Calderón, así como de Samuel Ramos que si queremos tratar detenidamente nos tomaría tiempo he interés más profundas sobre el tema. Así como existen otros autores por considerarse del mismo contexto que el autor citado en este trabajo. Pero doy un paso agigantado, pero en esta misma línea y un análisis particular de lo americano.
2.1.3 Rodolfo Kusch (1922-1979).
Nació un 25 de junio de 1922. Fue un antropólogo y filósofo de la Argentina. Se graduó de profesor en la Universidad de Buenos Aires. Años después realizó diversas investigaciones sobre el pensamiento de los indígenas y americanos con base a su poder de reflexión filosófica.
De ahí, converge este libro donde la firme convicción de la continuidad del pasado de los americanos en el presente, a pesar de encontrarse poblado por buenos
inmigrantes. Ellos también tienen relación dentro de la continuidad del filosofar. El hedor es algo que no podemos entender en su totalidad, pero que tiene parte dentro de un sentimiento especial, un sentimiento de aberración que tratamos de disimular de forma errónea. No se trata solo de la emoción que se siente en el Cusco. Sino dentro de América, hasta lograr que nos atrevamos a hablar del hedor americano. Y todo esto se dé dentro de nuestras ciudades […] este hecho trata de explicar la aversión que no se puede remediar generando algún tipo de diferencia entre una pulcritud y mostrar un hedor más empírico de todo lo americano. Podemos decir que el hedor se categoriza como los juicios de nuestra América, por lo que se observa a América con un rostro demacrado que debe ser lavado para estimular nuestra
Existe un sentimiento de rechazo en la misma América donde el ciudadano siente que la ciudad es un mundo diferente al campo, donde la ciudad representa para ellos lo más avanzado y civilizado y que el campo donde se encuentran las culturas esta lo atrasado e incivilizado por lo que, se plantea limpiar esos prejuicios para darle un rostro diferente al continente latinoamericano, esos prejuicios son fruto de la educación europea en tiempos de la dominación española. Kusch (1999) afirma:
Pero esta misma oposición, tiene una salida en vez de parecer trágico y es que la posibilidad de una dramatización dialéctica de la fagocitación. Se trata de la absorción de las nefastas cosas occidentales por las cosas de América, como una reintegración de lo realmente humano a estas tierras. La fagocitación se da por medio de calificar como hedientas las cosas de América (p. 29).
Entendemos que Kusch analiza el pensamiento popular buscando esencializar desde lo propio como individuos hacia lo grupal, es decir lo americano. Pero dentro de este afán surgen una especie de irreconocimiento que es lo que él llama “hedor” y que esto tiene serias influencias a la hora de poder pensar lo americano. Kusch (1999) afirma:
puesto que ella nada les daría, pero que a ellos si los podía matar, comer cuando quisiese (p. 135).
La misma esencia de la cultura europea rechaza a la indígena por sus diferencias y que estas podrían contamínalos, pero el indígena no se preocupa de eso ya que viven su mundo sin acomplejarse de lo demás formas de pensar.
Siguiendo esta línea el autor insiste en su interés vivo por conectar las diferentes manifestaciones de ese hedor particular de los indígenas, los mestizos, de los que viven en la ciudad el campo; y lograr una forma de síntesis única para lo americano con la cual todos nos podamos sentir conectados e identificados.
2.2 Vertiente Historicista
2.2.1 Leopoldo Zea Aguilar (1912-2004).
Leopoldo Zea es un intelectual reconocida por su importante influencia dentro del pensamiento filosófico hispanoamericano. “presentar el pensamiento de Zea es establecer la biografía intelectual de este proceso iberoamericano” (Beolergui, 2010, p.586).
La filosofía de una manera u otra, ha reflejado siempre la situación del mundo que lo origina, y su importancia ha estribado, precisamente en su capacidad, no solo para plantear los problemas que la han originado, si no para anticipar soluciones adecuadas a estos problemas con el historicismo se ha puesto en claro la importancia de la filosofía en la historia como expresión máxima de los esfuerzos que realiza el hombre para resolver sus problemas es sintomático de que ha sido en las etapas más críticas de la historia del mundo occidental, desde Grecia a nuestros días, cuando han surgido los sistemas filosóficos más
realidad que ha originado la cultura occidental en su impacto sobre otros mundos y culturas (Zea, 1976, p.43).
Según su opinión, Latinoamérica deber volver los ojos, en cada uno de los pueblos, sobre sí misma y buscar dentro en sus raíces la solución a sus problemas y conjuntamente con ello elemento que le pueda llevar a tener un trato de normalidad y sin prejuicios de inferioridad, hacia una cultura universal. Entonces debemos tomar los antecedentes de nuestros pueblos y ver que necesidades atañen y llenar ese vacío con la finalidad de
afirmar nuestro espíritu latinoamericano. Kusch (1976) señala: “La América latina se había venido negando a sí misma para alcanzar la supuesta universalidad que enarbolaba la cultura europea” (p. 433).
La filosofía es la representación de un tiempo en la historia y en la actualidad se tiene que representar de manera diferente, eso implica que en América latina se tiene que dar una mirada diferente dentro de sí mismo y quitar el sentimiento de inferioridad para afirmar su papel en el universo filosófico donde el europeo ocupa el lugar central.
Leopoldo Zea es el hombre de la tercera generación que representa la respuesta afirmativa a la exigencia de su circunstancia histórica. Toda su obra se
desarrolla en torno de la toma de conciencia de la imperiosa necesidad de que ha llegado el momento ya de filosofar auténticamente. El sentido de su producción intelectual reside, precisamente, en esta toma progresiva de conciencia y en la respuesta que da a su exigencia la creación filosófica del latinoamericano debe ser la revelación de su propia realidad (Miró Quesada, 1974, p.209).
El filósofo parte y toca la cuestión de la relación entre filosofía e historia, entre las ideas filosóficas y la realidad desde donde surgieron esas ideas. En el caso
La toma de conciencia como partida a la producción de una filosofía latinoamericana es importante, la construcción histórica de un nuevo camino.
Leopoldo Zea va dando cuerpo a la tarea filosófica que quiere seguir, en la línea que muchos autores la denominan afirmativa, que le lleva a dialogar con su circunstancia americana. Como dice Francisco Miró Quesada, piensa que ha llegado el momento de filosofar auténticamente, y que la forma de hacerlo es tomando conciencia de la historia del pensamiento de épocas anteriores.
Podemos notar la influencia historicista de José Gaos, sobre la necesidad de poder recabar en la historia de Latinoamérica para poder encontrar tópicos reflexivos, las cuales están dispersas y que es necesario tener que reafirmarlos, ya en estrecha relación con el contexto social, es decir echar una mirada profunda al pasado y hacer filosofía con una orientación al futuro.
inevitable desde el cual preguntamos y respondemos por el “nosotros” y, en la medida que tengamos de este hecho una clara conciencia, podremos alcanzar un mayor o menor grado de universalidad de la unidad, tanto entendida en lo que para nosotros "es", como también en lo que para nosotros “debe ser” (Roig, 1981, p.63).
Nos da a entender que cuando nosotros nos identificamos como
latinoamericano lo hacemos desde una particularidad que puede ser su nacionalidad o el grupo social a la que pertenece, tradiciones, etc. También aclara que toda particularidad está guiada siempre en función de una unidad.
Los latinoamericanos tienen que entender que somos una diversidad dentro de una unidad como continente, cada país tiene una cultura o culturas distintas que la hacen impuramente en el conjunto de pensamientos que podemos aportar.
¿Por qué la necesidad de ser originales y auténticos constituye una constante en algunas perspectivas del pensamiento latinoamericano? Parecería que esa
2.3 Vertiente Liberacionista
Esta es la vertiente que particularmente nos ha llamado la atención, por lo cual nos vemos en la posibilidad de poder abordar el tema en lo mejor de nuestras posibilidades.
2.3.1 Enrique Dussel (1934).
Nació en La Paz (Mendoza, Argentina), en 1934,al rememorar su vida de la infancia nos describe que vivió su plena infancia en un pueblo pobre con las calles de tierra, las chozas de los campesinos que en sus rostros llevan los signos de miseria impregnados. En medio de esa sociedad dura y cruel el joven Dussel, capta la humildad de su madre y ese espíritu servicial y amable de su padre el medico del pueblo, que siempre tuvo la buena voluntad de apoyar y consolar al hombre de baja condición económica y social. Ya en la Universidad, sus convicciones políticas con la sociedad lo llevo a enfrentarse contra el peronismo que finalmente lo lleva a la cárcel.
Este pensador es uno de los pilares del llamado movimiento de la filosofía de la liberación en América Latina.
Es interesante ver como el pensador empieza por aclarar que lo que comúnmente llamamos filosofía y que se da su origen en Grecia, no se puede comparar con el caso del pensamiento reflexivo americano que no coincide con sus categorías y sus metodologías con que se evalúa la validez de otros pensamientos. A continuación, plantea una forma de poder entender esa rigurosidad que siempre ha sido el punto de quiebre de poder afirmar la existencia de filosofías.
No se descarta el reflexionar sobre una filosofía latinoamericana a futuro, pero que este no tiene una estructura a la que se dió origen en Grecia, esto hasta cierto puntos es importante ya que se daría otro punto de inicio de la reflexión.
incomprendidas. Ni de “doble sentido”, que se debe exigir para comprender todo el proceso hermenéutico que conlleva al descubrimiento de las razones nacionales y significados universales (Dussel, 2011, p. 15).
Enrique Dussel inicia así su extenso trabajo sobre pensamiento filosófico latinoamericano principalmente centrándose en la cuestión ¿Cuál sería el criterio de demarcación para determinar que es filosofía, y que no lo es?.
Más adelante hace la indicación precisa de que la filosofía no es exclusivamente nacido en Grecia, ya que para él es un error asumirlo como tal; cuando por el contrario el centro de la cuestión debe ser plantear cuales son los criterios que demarcan el mito y el discurso de la categoría de la filosofía.
Si bien los mitos son vistos despectivamente por los europeos como historias sin sentido, para el latinoamericano fue la forma en cómo se comunicaron hechos importantes con un sentido simbólico en la transmisión de mensajes, estos poseen un sentido racional y tiene que ser analizado para su comprensión. Dussel (2011) afirma “existen entonces diversas filosofías dentro de las culturas expandidas , con diferentes estilos y desarrollos, pero todos dosifican productos dentro de una estructura de categoría que debería
denominarse filosófica” (p. 19).
Se abre entonces la posibilidad de que los mitos puedan resistir el argumento empírico. Solo así no serían rechazados por el discurso filosófico.
hace suyo el hombre latinoamericano sobre su propia existencia. Esta vertiente del pensamiento liberacionista aparece en una etapa muy particular, favorable de nuestra historia Latinoamérica, al igual que África, América también es caracterizada por una realidad de pobreza y opresión que perdura
históricamente por los lasos de dependencia implantada. Es así como la filosofía de la liberación logra situarse desde los cimientos, para poder reclamar la toma de conciencia de que los problemas de dominación tienen dimensión planetaria (Castro & krebs, 2012, p.170).
La filosofía de la liberación cumple un papel importante para intentar salir de esa lógica de solo pensar en los aportes europeos de la filosofía y buscar dentro del continente en material para sus investigaciones, se hace una comparación con África que tiene mucho que aportar culturalmente y que al igual que América no puede desarrollarse bien a causa de su sometimiento u dominación extranjera hasta el punto de imponer una nueva cultura para mantener la dominación colonial.
a. La filosofía de la liberación frente a la globalización
La globalización ha ido ganando espacios como el paradigma que va anunciando la presencia de un fenómeno que se opera a escala planetaria, a través de la cual se reconoce que las naciones que conforman el planeta se encuentran inmersas en un franco proceso de acercamiento; en vías, incluso de conformar una síntesis humana. Representa en buena cuenta un modelo idealizado de sociedad, basado en la lectura de un conjunto de conocimientos que ponen en evidencia que pueblos y culturas se encuentran más comunicados entre sí, y por tanto haciéndose interdependientes, como consecuencia principalmente de los adelantos tecnológicos que actúan como elementos mediáticos.
imponer el pensamiento liberal como un pensamiento único y exclusivo sistema de creencias, en su afán de imponer una identidad uniforme.
Para poder resumir desde la perspectiva de la filosofía de la liberación, la actualidad de la globalización pone en relieve su punto de partida, los elementos con las que surgió la filosofía de la liberación es decir; la realidad, la identidad y la praxis. Los invita hacia una posición crítica que llega a concluir que la globalización no es más que el viejo
colonialismo, la vieja dependencia, aunque con un ropaje nuevo, claro está más sutil. Estas características de la globalización han ayudado a poder confirmar una vez más para los pueblos que son integrados, poder tener los argumentos suficientes y decir que la filosofía de la liberación tiene un gran desafío por delante.
Las dificultades de la globalización y la búsqueda de una filosofía latinoamericano son el perder esas características particulares de cada cultura aportante en la filosofía para hacer una sola donde una pesa más que la otra haciéndola invisible, esta filosofía es la europea que hasta el día de hoy intenta imponerse en este proceso globalizador.
b. vigencia y perspectivas de la filosofía de la liberación
Lo anterior invita hacia una reafirmación de la importancia y la vigencia de la filosofía de la liberación en este mundo actual, intentado contrarrestar los pasos de la globalización y con ello revalorando sus principios:
1. Una lectura de la realidad de carácter universalista u holística; esto es que no excluya del análisis y la reflexión a elemento alguno.
2. Una lectura basada en el respeto de las culturas de los pueblos; esto es de su propia identidad, como condición de posibilidad para impulsar la unificación humana con
3. Una lectura de la realidad que mueva, simultáneamente e ineludiblemente, a la acción; es decir, a una praxis liberadora, que haga posible la superación de toda forma de eliminación y exclusión de las posibilidades.
Esta postura, aun poseyendo gran parte de verdad, se va considerando cada vez más como demasiado cómoda y poco fructífera, porque es una afirmación que no refleja toda la realidad. Además, estas posturas de confrontación no hacen más que reproducir el
problema, pero al revés, entendiendo ahora que la mejor y única filosofía auténtica será la de la liberación latinoamericana. Así, la filosofía y la cultura oprimidas se convierten, a su vez, en opresoras. El curioso es que, con ello, se habría dado la vuelta al planteamiento de E. Lévinas, de superar la cerrazón de la Totalidad occidental desde la dinámica del
Infinito, en un diálogo interpersonal e intercultural que no tiene meta final.
Ahora en adelante nos vamos acercando hacia la propuesta que propone otro autor, sobre la superación del problema antes mencionado que es el cambio de relación
dominante del pensamiento filosófico.
2.3.2 La propuesta de R. Fornet-Betancourt.
Raúl Fornet-Betancourt nació en Holguín (Cuba) en 1946. Realizó sus primeros estudios universitarios en la Universidad de Salamanca, donde consiguió la licenciatura y el doctorado en filosofía. Posteriormente afincado en Alemania, donde continuó su
formación filosófica, con el doctorado en Filosofía, especialidad de Lingüística y Teología en la Universidad de Aachen (Aquisgrán). Es profesor de las universidades de Bremen y de Aachen, así como profesor invitado de diversas universidades latinoamericanas. Es una característica muy notable de Fornet el trabajo de promover el diálogo entre culturas y entre diversas corrientes filosóficas, a través de la revista Concordia.
filosofar que haya que considerar como referente absoluto y definidor de la esencia que tienen todos los demás.
Esta segunda postura supone un movimiento de trans-racionalización del logos filosófico, fruto de la aceptación de la solidaria equivalencia de los logos en que hablan las culturas. De este modo se da la vuelta al problema. Esto supone que hay que superar la idea de comparar las filosofías desde un punto de vista neutral, trascendente y superior/ventajoso. Esa situación no tiene sentido, no es correcta. Y cuando alguien la defiende, está poniendo su punto de vista como el absoluto, cuando no pasa de ser uno más de entre los múltiples puntos de vista que existen. De esta manera estamos impelidos no sólo a repensar la
comprensión de la filosofía con la que solemos trabajar, sino también a
replantear nuestra manera de entender la relación con la tradición occidental de la filosofía. Hay que des-definir la filosofía, liberarla de la definición
monocultural, y superar la definición de la filosofía occidental como paradigma universalmente normativo (Beolergui, 2010, p.823).
Se plantea cambiar la forma de entender la filosofía como una superior a la otra sino saber que cada uno son distintas e importantes en el universo del pensamiento, el tener las ideas cerradas sobre esos temas solo generan una competencia entre ellas nublando aún más la forma de hacer de la filosofía latinoamericana parte del pensamiento universal.
América, puesto que América no es el lugar de encuentro de dos mundos, sino un mosaico de muchos pueblos, y lugar de relación de muchas culturas. Hay que re-descubrir la realidad americana en su originaria pluralidad.
El autor a nuestro entender presenta una serie de elementos a tomarse en cuenta para el proyecto de poder edificar una verdadera programación del filosofar intercultural, partiendo desde el pensamiento iberoamericano. Empezando por hacer una revisión crítica de la historia del pensamiento iberoamericano y de pensar a la filosofía latinoamericana no como uno solo o como un solo mundo sino como muchas culturas aportantes en ella.
Este reestudio con una visión crítica que en parte ya ha sido abordado por los autores que citamos en este trabajo y que han dado lo mejor de su esfuerzo en esa labor nos
referimos a Leopoldo Zea, José Gaos, Arturo Ardao, entre otros. Pero si esto ya estaba revisado por que seguimos hablando de lo mismo. Fornet pone énfasis por ejemplo que todavía adolecemos en el criterio de demarcación con la cual reestructuramos nuestro pensamiento histórico, es decir nuestro pasado como latinoamericano.
Además, debemos poner en práctica este modelo de estudio a diversas tradiciones. En otras palabras, no basta con hacer referencia a las diversas historias que pasan a ser transmitidas de forma escrita, sino también en formas del pensamiento, las diversas
tradiciones orales y simbólicas. Debemos entender de forma especial que, se debe expandir esas tareas a los diversos pueblos indígenas y afroamericanos tratando de que el
entendimiento total no sea acelerado a los pueblos que usan la lengua española.
interés de poder reducir la filosofía hacia una institucionalidad, que lo único que podría traer, es la sujeción hacia algunos intereses de clase que se inmiscuyen en los centros pedagógicos (Fornet – Betancourt, 2011). Podemos concluir en que la interculturalidad desliza una dimensión que se manifiesta de forma intercultural como algún tipo de
ejercicio teórico y práctico de la vida y la comprensión de la cultura misma. Más adelante también señala algunas especificaciones sobre lo latinoamericano. Latinoamérica como uno de los continentes mestizos culturalmente de forma legítima, pero debemos tener en cuenta que pierde importancia cuando se da a conocer de forma universal, como algo verídica y con valor para la realidad cultural, religiosa y política en general.
Ahora bien, no se puede pasar por alto tampoco la incomprensión dentro de este mestizaje cultural, ya que hay también Hegemonía de los criollos en todos los órdenes esto trae como consecuencia que en América latina muchos pueblos no se comprenden dentro de ese mestizaje y que claman a gritos por su propio reconocimiento a su
autodeterminación como pueblo.
Por último, se puede observar también que nuestros pueblos en la América latina no solo discrepan unos con otros si no también se sojuzga, se reduce a lo autóctono en un ambiente donde tiene la superioridad el dominante dejando de lado la riqueza de esa variedad de pensamientos en la filosofía que aportan cada una algo diferente y no como un todo unificado. Fornet-Betancourt (2011) señala:
liberarla de la institucionalidad de la filosofía sino también de la reducción de la filosofía a una «disciplina “y que por ello, está contenida de las tradición dominante europea y orientado hacia los interese del grupo dominante como es el caso del capitalismo actual (p. 639).
Es necesario tener una forma distinta de concebir la filosofía ya que la europea es la que va direccionando y acomodando todo conocimiento distinto, para contrarrestarlo implica hacer un análisis filosófico dentro de la misma disciplina ayudara a mejorar la estructura rígida como una espacie de conservadurismo en la filosofía.
Nuestra forma de pensar la filosofía se rige por la lógica europea que fue enseñada en nuestra educación y es la principal traba para el surgimiento de una filosofía
latinoamericana por lo que al identificar esos factores y sacarlos de nuestro razonamiento ayudara a conseguir una filosofía autentica. Zea (1976) expresa:
Ante este problema la reflexión de filósofos latinoamericanos se centró en la búsqueda de un discurso original y propio, esta tarea trajo consigo dos tipos de proyecto o dos grandes paradigmas de hacer filosofía, y que Francisco Miró Quesada calificó como: 1) Asuntico y 2) Afirmativo. Para Miró, el proyecto asuntito estaba realizando una filosofía que a la larga podría llegar a tener la originalidad y autenticidad esperada. El proyecto afirmativo, por el contrario, consideraba que al hacer reflexión sobre los problemas propios hacía filosofía auténtica (p. 55).
pensamiento ajeno, ya que: el asimilar es volver propio lo que antes era extraño o desconocido, acomodarlo sin pretender cambiarlo. Sino acomodar lo propio a lo que es extraño.
Originalidad y autenticidad serán dos pensamientos alternativos que se realizan cuando se logran dos encuentros: pensar la realidad propia desde la universalidad y realizar la universalidad en la circunstancialidad. La falta de autenticidad se caracteriza por la extrañeza y la ajenidad ante la cultura, tender hacia lo propio sería entonces, la clave para lograr la autenticidad. Ser original demanda entonces “partir de la propia realidad, de sí mismos, de lo que somos”.
El problematizar sobre la filosofía en dirección a su autenticidad y los problemas que hay para su diferenciación ayudarán como punto de partida para encontrar su autenticidad, genera conflicto da respuestas y postulados sobre el problema.
Esta postura inicial de Leopoldo Zea sirvió de base para poder abordar la
Capítulo III
Contextualización de la Filosofía de nuestro medio: ¿Existe una Filosofía en el
Perú?
Castro (2009) afirma:
De acuerdo con la orientación planteada en su tesis doctoral no nos puede llamar la atención que Salazar Bondy sostenga que el valor de un pensamiento debe tomar en cuenta sus propias circunstancias tanto históricas como culturales, y que además reitre que solo desde ahí podrá ser evaluado, juzgado y conocerse si tiene algún futuro (p. 276).
La historia ha hecho surgir la filosofía actual peruana como una continuación del alcance del pensamiento europeo, en toda la evolución de nuestra cultura, mas no del seno de una tradición largamente madurada, ni como resultado de una cultura en expansión, sino en momentos en que la crisis marcaba claramente la vida peruana y el pasado ponía fuertes barreras al pensamiento libre y era incapaz de presentarle el soporte de una sólida herencia espiritual. Por su nacimiento la filosofía
autor que hubo un gran número de autores que tratan de encarar la reflexión filosofía y que fruto de ello nuestro pensamiento finalmente ha podido encontrar su lugar en la realidad.
Con todo el trabajo que Salazar Bondy ha realizado en lo que llamamos las historias de las ideas en el Perú, regrese su atención hacia el carácter de la filosofía en el Perú, también tiende una mirada hacia si la filosofía cumple su cometido en la realidad concreta peruana o latinoamericana es decir su relación con lo concreto. Esto sin negar que trae consigo como toda sistematización o proceso de pensar tenga limitaciones sus defectos. Podemos distinguir tres observaciones en lo referente al tema que estamos tratando:
La primera observación y crítica que Salazar plantea es sobre la práctica imitativa de modelos y de ideas externas. Y que esto es fruto de una falta de poder consolidar una tradición teórica, que ha hecho de los trabajos de los pensadores un quehacer superficial que no ha sido apoyado en su tradición al estilo del pensar filosófico europeo. Claro está que todo lo que concebimos aquí en el Perú y Latinoamérica han sido repeticiones y ecos de las corrientes extranjeras tratando con disparidad encontrar o amoldarse en la realidad latinoamericana o como él llama una especie de entreguismo filosófico.
El repetir los contenidos europeos para razonar desde un punto latinoamericano puede originar problemas al repetir corrientes extranjeras, solo se logrará pensar
independientemente al ir por un camino distinto y propio del pensamiento latinoamericano. Una segunda critica que podemos expresar en palabras de Salazar Bondy, es la incapacidad de llegar a lo concreto por parte de los pensadores nacionales o
La filosofía fue traída por la invasión española porque vinieron a conquistar y a poner en dominio las tierras americanas y junto a ello importaron sus armas intelectuales de la sumisión y dominación. Entonces, no debe parecernos extraño que la filosofía hispanoamericana se convierta en algo que explique la llegada de la filosofía occidental a nuestro país y junto a ello, la narración del proceso de la filosofía de Europa dentro de América- hispano india, más que de una filosofía que fue generada y creada dentro de nuestro espacio espiritual. Una filosofía de América (p. 189).
Estos párrafos precedentes son parte de una reflexión de como revisando nuestra historia que surge de la realidad misma, podemos encontrar el verdadero pensamiento filosófico. Se piensa revisar la historia, así como nuestro acontecer día a día son parte de nuestra historia; pero hay una cosa desde mi punto de vista para algunos pensadores de nuestro medio como son los casos de Salazar Bondy, María Luisa, David Sobrevilla, entre otros. Existe filosofía desde la llegada de los invasores, que consigo trajeron el
pensamiento oficial o la filosofía propiamente dicha que es de Europa.
Pero también quiero advertir que en nuestro propio medio tenemos grandes
más adelante y que discrepan con los ya conocidos autores que defienden la filosofía implantada en Latinoamérica , en este caso en el Perú y rompen con los parámetros preestablecidos con la cual se hace filosofía y buscar nuevos tópicos reflexivos.
En el marco de la reivindicación, por los movimientos autóctonos de muchos pueblos y etnias, de su propia manera de vivir y de concebir el mundo, se plantea también la cuestión de la existencia de filosofías regionales “contextuales o inclusive de etno-filosofias” y de su legitimidad. En base a la conciencia de alienación cultural en África y América latina (Asia tiene una historia muy distinta) y la crecida autoestima autóctona, en los últimos decenios han surgido distintas “filosofías” no occidentales (Estermann, 2006). Nos apoyamos en este fin en el trabajo realizado por Josef Estermann, así como la
variedad de trabajos que existe al respecto en todo el mundo. Que surgen y siguen
ahondando en su propósito en un contexto colonización cultural. Cada cultura tiene mucho que aportar en el plano de la filosofía y esto se evidencia en los nuevos materiales con contenido autóctono del lugar. Apuntando hacia una reconstrucción de la historia del pensamiento humano sin ninguna superioridad alguna.
3.1 Posiciones en contra de la existencia de una Filosofía en el Perú
3.1.1 Augusto Salazar Bondy (1925-1974).
La estancia de Salazar Bondy en México en contacto con J. Gaos y el conjunto de sus discípulos le influyó en su preocupación sobre la historia de las ideas en Perú y en la América hispana. Debido a esta influencia. Salazar Bondy sostiene aquí que el movimiento histórico iniciado en la conquista fue un proceso global por el que se trasplantaron a
Bondy, hasta ahora no han hecho más que imitar el modelo europeo, sin apenas sentido crítico (Beolergui, 2010). Advierte también Salazar Bondy y discrepa también con la línea tomada por Leopoldo Zea, porque a palabras de él tiene el riesgo de que poner énfasis en el análisis de la circunstancia histórico-social solo se esté haciendo sociología o historia de las ideas. Dirigiendo sus esfuerzos hacia una forma de preparación del terreno para las futuras generaciones, tomando reflexionar sobre esa crisis.
El pensamiento filosófico hispanoamericano, considera su evolución a partir del descubrimiento de América y de la conquista española, tiene más de cuatro siglos de existencia. Es posible trazar ya una línea de desarrollo
suficientemente prolongada como para determinar épocas y fijar rasgos característicos. Podría, sin embargo, objetase que es arbitrario partir de la época de la penetración europea en el continente, dejando en la sombra todo el rico pasado cultural de los pueblos indígenas, fuera de que este mismo criterio empleado para historiar nuestro pensamiento tiene su sentido histórico, que se nos hará claro más adelante, cabe señalar que solo poseemos datos bastante precisos y fidedignos del pensamiento hispanoamericano a partir del siglo XVI; que , además, solo desde este siglo podemos encontrar productos culturales definidamente filosóficos esto es elaborados con independencia de los mitos y las leyendas tradicionales […] no existe antes de la época de la conquista, y no únicamente por el hecho obvio de que antes no opera un factor cultural
español, sino, además porque no hay entre los pueblos precolombinos integración o cuando menos intercomunicación social y cultural suficiente (Salazar, 1968, p.246).
a. Primeramente, enfatiza en la conveniencia de una similitud de evolución de un esquema de desarrollo histórico, y encontrar factores básicos que actúan constantemente en el proceso sociocultural de nuestros países. Esto claro está sin negar la existencia de variantes regionales.
b. Observa el carácter vinculativo entre las diferentes ciencias en nuestro quehacer filosófico.
c. Explica el autor la especialización y la tecnificación creciente, y que el resultado es fruto de un oficio con métodos y técnicas particulares. Es notorio el acercamiento a poder trabajar en campos problemáticos más específico.
d. Trata sobre la influencia que tuvo nuestro pensamiento filosófico, refiere primeramente a España con el krausismo, así como la notable influencia de Ortega, el suarismo y que también más que fuentes son vías del alcance de la filosofía, al igual que la filosofía francesa, inglesa, alemana.
e. El punto que trata sobre el rasgo histórico de nuestro pensamiento, que
particularmente no cuenta con un sustento en las bases ya que el pensamiento indígena no fue incorporado al pensamiento hispanoamericano.
f. Finalmente recogemos el carácter imitativo de la reflexión en nuestro medio, al igual que la receptividad universal a todo producto intelectual que llega a nuestras puertas o como él llama procedente de los grandes centros culturales. También como consecuencia de lo que estamos hablando nota la superficialidad y la pobreza en cuanto a los
términos claves originalidad, autenticidad, peculiaridad, y que su fluir tiene que ser en constante interconexión y así podamos hablar de una filosofía propiamente Latinoamérica.
Es innegable las variedades de pensamientos en Latinoamérica como lo avances tecnológicos de su época, pero ocultadas por la filosofía europea al no consideras al pensamiento indígena como parte de ese mundo del pensamiento y donde los mismos pensadores del continente no salen del esquema impuesto en su educación europeizada.
3.1.2 Francisco Miró Quesada Cantuarias.
Miró Quesada (1974) afirma:
El acto de filosofar latinoamericano comienza a simple vista. Tiene su inicio delante de todos, como un personaje flaco, desnudo, un huérfano desamparado. Su origen es desconocido, no sabe de qué forma darse a conocer, ni siquiera pretende darse a conocer con la gente. No es que no tenga ningún tipo de base tradicional. Por lo que n podría existir, pero debe enraizarse haciendo uso de una tradición forastera, lejana. Desde que surge hasta llegar a Europa. (p. 25). Así desde su estilo particular de poder abordar el tema con cierto rasgo poético describe el origen de la filosofía Latinoamérica, ubicándolo desde la llegada de las
corrientes europeas a nuestro continente y que esta es la base del pensamiento filosófico a comparación del latinoamericano que hay poco por donde iniciar el proceso creador. Coincidiendo con los autores precedentes sobre la postura.
Una expresión importante de la filosofía de Latinoamérica se proyecta de manera significativa hacia nuestro futuro histórico. Los hitos en cuanto a la planificación de una filosofía liberadora pueden contribuir de manera eficaz a intensificar la
conciencia del modelo social que debemos perseguir. En tiempos de como los
presentes, en que la decadencia de nuestras instituciones y la desesperada pobreza de nuestras masas han creado una necesidad aguda de conciencia de cambio (p. 59). Así nuestro autor confía en que la filosofía de la liberación es a su entender la vía para la liberación de los pueblos oprimidos, y no solo ello sino en su sentido más genuino libertad contra toda dominación venga de donde venga la filosofía de la liberación es una filosofía de la libertad.
La filosofía de la liberación es esa herramienta que nos ayude a pensar en otra dirección fuera de los parámetros de la filosofía europea.
3.1.3 David Sobrevilla Alcázar (1938-2014).
Sobrevilla (1996) afirma:
En la América precolombina no ha existido un pensamiento filosófico
estrictamente, sino una cosmovisión religiosa y mítica. Se lo puede comprobar claramente si se considera el caso de los nahuas estudiado por Miguel León Portillo. Este autor defiende el hecho de que entre los Nahuas existió realmente una filosofía, primero, porque entre ellos se había problematizado el
pensamiento religioso y mítico, con lo que ellos habrían ingresado a un proceso de racionalización. Segundo, porque entre ellos existieron tlamatinime: sabios o filósofos con características bien definidas (p. 13).
Para Sobrevilla, lo que expone León Portilla sobre los nahuas, en efecto se
con ello llegar a ser filosofía. Posteriormente, hace la comparación que este proceso también se dió en la misma Grecia con los representantes de la lírica griega de los siglos VII y VI a. c. Sobrevilla (1996) expone:
En el Perú no hay ninguna investigación sobre si existió filosofía entre los incas o entre las culturas pre-incas que sea ni de lejos comparable a la de Miguel León Portilla sobre los nahuas. Existe para los antiguos peruanos que solo tuvieron culturas orales. Desde ese medio para estudiar las fuentes para realizar estudios sobre el pensamiento y lo relacionado con las crónicas indígenas y españolas, los restos arqueológicos, las obras de arte y reconstrucciones lingüísticas en algunos factores (p. 16).
Para nosotros intenta dar una comparación del proceso reflexivo Inca con el proceso reflexivo griego omiten ver que en Grecia existió una visión del mundo previa la aparición de la filosofía y que tiene ciertas semejanzas con la cultura Inca. Y que por ello todos los pueblos han tenido esa etapa religiosa, pero nada más que el único lugar donde se gestó una continuación diferente con otro tipo de rigor fue en Grecia.
El tener en cuenta el proceso de como apareció la filosofía no deja de lado que en parte del Perú se produjera ese tipo de pensamiento, lamentablemente no tenemos más fuentes de investigación sobre el tema porque en tiempos de la dominación española eliminaron toda expresión cultural para imponer a suya.
Advierte también de la debilidad de que en Grecia existió una etapa de
mundo del incanato era en su totalidad algo tradicional y que los denominados amautas eran los encargados de depositar esos conocimientos tradicionales.
Los amautas fueron los principales transmisores del conocimiento en el impero inca pero que solo lo enseñaron rígidamente sin criticar o cuestionar lo que experimentaron en su alrededor. Sobrevilla (1996) afirma:
La filosofía llega al Perú, por lo tanto, de Europa y, más en concreto de España. Empieza a ser enseñada dentro de la Universidad de San Marcos, cuya primera dominación fue Universidad Real de la Ciudad de los Reyes […] en
consecuencia la filosofía comienza en el Perú y Latinoamérica algo extraño, heterogéneo, a la cultura en que fue injertada (p. 19).
En la misma línea que nuestro autor predecesor, Sobrevilla ve que la filosofía en el Perú es traída de España y que por esa misma razón los intelectuales van a desarrollar un quehacer imitativo y que van siguiendo sus pasos por delante siempre en su sombra. Líneas más adelante ya dejando por sentado su postura inicial reflexiona en este sentido. Sobrevilla (1996) expone:
Una variante de este intento de instrumentalizar la filosofía es lo que Paulina Houtondji designa como etnofilosofia: mediatizar a la filosofía intentando hacer de ella un mero vehículo para poder expresar la sabiduría popular. Este intento esta en América Latina representado por una de las variantes de la filosofía de la liberación […] se renuncia a la condición argumentativa de la filosofía; se deja de ver los contenidos ideológicos de la sabiduría popular; y se olvida que la filosofía es una actividad individual y que nunca ha sido cuestión de grandes mayorías (p. 20).
que existen dentro de un país que inicia a desligarse de la violencia política y comienza a reconstruirse: a esto se suma la carencia de materiales, indiferencia a la cultura, escepticismo hacia la política y un declive moral notorio, con la idea de que la política es un tema aparte muy desligado de la filosofía y que ambos tienen su propia preocupación; cuando por el contrario tienen una preocupación en común
En la búsqueda de una filosofía latinoamericana choca en contradicción si es una filosofía a universal donde toda América piense igual o particular donde se reproduzca la riqueza de pensamiento situado en cada lugar del continente.
Advierte además que se venía formando un nuevo tipo de universidad donde la filosofía no podía tener más lugar entre ellos, donde primaría la información utilitaria servida por la tecnología más que una actitud profunda de reflexión escapando así a una realidad virtual y no la vida misma en sí. Más también las carreras se miden en cuanto dinero puede producirnos o a la par cuanto poder podría asegurarnos. Al finalizar, la misma sociedad no permite la función de la filosofía porque sus intereses no concuerdan. Y que no se ha hecho nada por institucionalizar la enseñanza del filosofar dentro de la educación básica regular, es por eso que no existe una relación discipular de la filosofía (Sobrevilla, 1996).
La filosofía se convierte en un instrumento económico haciendo investigación más de temas que darán solvencia económica que el interés por el conocimiento o entro lugares es un curso apartado por no se productivo materialmente en el sistema capitalista.
La oposición entre filosofía universalista y filosofía regionalista
Debemos entender que referirse a esta constante contradicción entre el universalismo y el regionalismo estará ligada a la invariabilidad de las situaciones cotidianas.
a nuestra propia realidad y hacia la realidad escéptica, la idea de cultivar una filosofía que nunca tendrá en cuenta la propia cultura y realidad en conjunto con la tradición de la filosofía latinoamericana y peruana (Sobrevilla, 1996, p. 29).
Por otro lado, se encuentra la parte opositora que describe en términos siguientes: la idea contraria es la proposición de una filosofía religiosa que ignorará las principales características del filosofar y que se plantea como una presunta continuación de una filosofía inca y andina. La cual se encuentra en una situación de contraposición a la filosofía occidental en tanto que no ha existido filosofía andina o Inca, ya que la forma de pensar andino es tradicional y no genera problemas ni racionalización, lo que se busca es generar un pensamiento pre filosófico y pre científico.
Según los parámetros de la filosofía europea no se puede denominar filosofía al pensamiento andino en América ya que no cuestionó o problematizó, solo fue un transmisor de conocimientos adquiridos con el tiempo.
3.1.4 María Luisa Rivara de Tuesta.
Rivara (2000) afirma:
La demanda urgente de respuestas en la realidad concreta y las especificaciones determinaron la originalidad de cada de estas culturas milenarias y ancestrales y la acumulación de experiencias que constituyó el saber acerca del hombre, el mundo y el cosmos que se mostraría a los invasores de occidente en tres formas de ejemplos estructurales y demostrativas del pensamiento que no coinciden con el denominado pensamiento y cultura occidental dentro del encuentro. Por eso, es necesario
reconocer, entonces, que existió un horizonte previo de reflexión o un pensamiento pre-hispánico que se pretendió anular superponiéndole, en un acto de
El mismo hecho de buscar una filosofía Latinoamérica ocasiona la acumulación de diferentes conocimientos que no son iguales a las occidentales, con sus diferencias la filosofía europea fue avanzado por su carácter problematizador.
Así por ejemplo sobre la base del conocimiento y ese cúmulo de pensamiento existentes iniciaron el proceso de superponer a la población indígena hacia una nueva religión que en este caso la religión cristiana, esto sin ninguna posibilidad de negación por parte de los originales; no solo religiosos sino también culturalmente. La transculturación se fijó como uno de sus objetivos transferirnos una identidad occidental. Pero ha pasado tanto tiempo y podemos seguir hablando que si es posible nuestra identidad encontrada en esa pluralidad étnica, lingüística y cultural. Puesto que no ha podido aun poder absorber por completo lo ancestral que vive como descendientes vivos de la cultura pre-hispánica.
La filosofía en Latinoamérica presenta un cuadro de desenvolvimiento peculiar de naturaleza bipolar que ofrece ya una manera personal de aceptación de la
filosofía: de un lado el afán del filósofo por conocer y estar al tanto de las doctrinas imperantes en occidente, que construye la vertiente académica de nuestro filosofar y, del otro, el conjugar y hacer validas estas filosofías en el mundo cultural y en la realidad histórica americana, esfuerzo, este último, a través del cual vemos
convertida la filosofía en ideología o en instrumento de análisis, critica y cambio de nuestra realidad.