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Procesos de Subjetivación de Jóvenes en la Red Social Facebook

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Procesos de subjetivación de jóvenes en la red social Facebook

Una Tesis Presentada Para Obtener El Título De

Magister en Investigación Social Interdisciplinaria

Por: Daniel Guerrero

Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Facultad de Posgrados

Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria

(2)

Dedicatoria

Este trabajo está dedicado a la memoria de Alberto Guerrero, padre, tío y amigo; quien apagó su luz física durante la última etapa de este trabajo, pero dejó

la luz de su ejemplo y su coherencia como una llama eterna en mi intelecto y corazón.

(3)

Agradecimientos

(4)

TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN ... 1

1. OBJETIVOS ... 6

1.1 Objetivo general ... 6

1.2 Objetivos específicos ... 6

2. PLANTEAMIENTO DE LA PREGUNTA PROBLÉMICA ... 7

2.1 LA INVESTIGACION... 8

3. MARCO TEÓRICO ... 9

3.1 Jóvenes ... 9

3.1.1 Los jóvenes y la música ... 22

3.2 SUJETO-SUBJETIVACIÓN ... 32

3.3 Redes Sociales- comunidad virtual ... 56

3.3.1 El Prosumidor en Facebook ... 62

3.3.2 Expresión a través de los Memes ... 71

4. METODOLOGÍA ... 75

4.1 Fases metodológicas ... 76

4.1.1 Selección de la muestra ... 76

4.1.2 Individuos participantes ... 78

4.2 Observaciones de los perfiles ... 79

4.3 Encuesta ... 80

(5)

5 .INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS ... 97

5.1 Subjetivaciones a través de lo emocional ... 98

5.2 Subjetivaciones relacionadas con actitud prosumer e intertextualidad ... 105

5.3 Subjetivaciones y la estética ... 110

5.4 Subjetivaciones a través de la expresión del yo. ... 114

6. INTERPRETACIÓN DE LA ENCUESTA ... 118

7. A MODO DE CONCLUSIÓN ... 126

BIBLIOGRAFÍA ... 129

ANEXO 1 ... 137

(6)

INTRODUCCIÓN

“Lo que se ha modificado no es el deseo de pertenecer sino el sentido y las formas de la pertenencia. Ser o formar parte de uno, o varios grupos, ya no refleja sólo lo que nos permite diferenciarnos frente a los otros” (Rosalía Winocur)

Presenciamos una crisis en un sinnúmero de órdenes que van desde el

económico, pasando por el político y aterrizando en el social-cultural, una crisis en

la postmodernidad. Por fines contextualizadores recordemos que esta última surge

como una visión crítica de la modernidad y de su proyecto de “salvar al mundo” o

de la realización social a través de la confianza ciega en la razón y sus productos.

Advertimos así, que es evidente que el proyecto de modernidad iba de cara al

fracaso, tanto por los totalitarismos que se hicieron presentes en el siglo XX como

por las enormes brechas del desarrollo técnico y científico de cara a las

problemáticas humanas de la exclusión y la miseria.

Explícitamente en este punto hay que recordar, varios correlatos de la anterior

afirmación; por ejemplo Foucault (1968) en su obra “La palabras y las cosas”

avizoraba no sólo la posmodernidad sino también una crisis en la modernidad, la

crisis de la representación que se ocasionó puntualmente por la detrimento de las

certezas e incluso de la pérdida de la confianza en la razón. De la misma manera,

(7)

modernidad –el Estado-nación- hoy está también en crisis, en donde son dos la

razones principales de ello, en primer lugar la unión de los Estados –donde se

consolidan como bloques- como en la Unión Europea y en segundo lugar por las

dinámicas del neoliberalismo las funciones de Estado están siendo reemplazadas

por las del mercado. Sin embargo, desde la misma perspectiva sociopolítica

encontramos tal vez uno de los mayores argumentos con la posición esbozada por

Hannah Arendt (2006) quien al respecto relaciona estrechamente los orígenes de

los sistemas totalitarios con el fin de la modernidad1, fundamentalmente porque los totalitarismos son una evidencia del extravío de la razón y de superposición de

fines políticos e intereses individuales, a los intereses de la humanidad en general;

el optimismo que abandera y enarbola la razón pierde adeptos y avances con

hechos puntuales como la primer o segunda guerra mundial, o con el trágico

desenlace de esta última: las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Así, una vez realizada esta contextualización, cabe aclarar que la postmodernidad

es entonces el escenario en cual situaré este trabajo. Centrándome sobre todo en

uno de sus correlatos importantes como lo es, los modos de subjetivación y sobre

todo el creciente papel protagónico, que está teniendo todo el tema de la

interacción social mediada por tecnologías y más específicamente por las redes

sociales.

Como es bien sabido, la postmodernidad trae consigo nuevas formas de concebir

el saber y el conocimiento; lo que en consecuencia conduce también a redefinir “el

1

(8)

lazo social”, y a la postre conduce también a dejar de lado la concepción

totalizante – que da la espalda al individuo- de la sociedad. Cada vez más la

sociedad es “un poco de sí mismo”, es la diligencia de cada quien; esto en lugar

de limitar la concepción de sociedad, permite privilegiar las relaciones sociales en

tanto ese diligenciamiento individual, conduce a relaciones sociales más

complejas y móviles que nunca antes se hayan considerado en el estudio o

teorización acerca del saber.

Un elemento importante del cual no podemos prescindir es el lenguaje, pues por

medio de este hecho social los seres humanos -en este caso los jóvenes- se

relacionan entre sí y con la realidad social y cultural en la que están inmersos.

Ahora bien, es mi deseo focalizarme sobre esos “nuevos lenguajes”, esas formas

de comunicación, de relación y socialización: Facebook. La redes sociales no

escapan de lo hasta ahora expuesto, contrario a ello, son una evidencia más de

cómo existe la necesidad de generar reflexiones y estudios de estos objetos.

Es aquí donde se hace más explícito que la posmodernidad, como visión crítica de

ese proyecto de la modernidad, se fundamenta en la crisis de los macrorelatos2, pues valora enormemente la presencia de microrelatos3, entendidos ahora como expresiones de verdades un poco más “disonantes” y particulares, incluso en

grupos más reducidos de personas. Esto es evidencia de que la legitimidad para

2

Estos últimos, son un planteamiento resultante de los postulados de Lyotard (Lyotard,1987) que hace alusión a una serie de ideas o historias homogenizantes o unificadoras pero sobre todo totalizantes, que pretenden explicar cómo es el mundo, abocándolo a una sola verdad.

3

(9)

las sociedades modernas no puede ser la misma para las posmodernas, pues en

estas sociedades enfrentamos un cambio en la percepción del tiempo, de lo

humano, del espacio, de lo científico, del saber, de lo real, del otro... y es este

precisamente el caso de los modos de subjetivación de los jóvenes.

Así, cuando paramos la carrera del día a día, podemos advertir cómo las

relaciones especialmente entre jóvenes han cambiado diametralmente; para ello

basta observar no sólo su apariencia, sino la importancia y el uso que hacen de

las tecnologías que tienen a su alcance. Tanto así, que por ejemplo en muchas

ocasiones vemos como ellos –los jóvenes-, interrumpen sus interacciones cara a

cara4 por estar comunicándose a través de redes sociales .

Llegado a este punto, hay que acotar que este trabajo tiene varios puntos de

origen, pues surge no como un requisito académico para optar a un título u

obtener un diploma, sino como un interés particular tras una serie de

percepciones como usuario.

En primer lugar de esta génesis, está mi propia experiencia frente a esta red

social, me uní a la red en Septiembre de 2007 y es innegable que tanto mis formas

de relacionarme con los demás, las formas de distribuir mi tiempo, las formas de

adquirir conocimiento e incluso mis formas de leer5 se han visto permeadas desde que empecé como usuario de Facebook.

4

Casi hasta el punto de aislarse o ensimismarse –en apariencia-.

5

(10)

En segundo lugar, y tal vez el más importante es lo que he visto desde mi rol como

docente6, aquí son varias los puntos de vista que puedo abordar. Están desde el desconocimiento y distanciamiento que he observado que tienen los padres de las

redes sociales y sus usos; donde por ejemplo he visto posiciones como satanizar

totalmente el uso de dichas redes, hasta una especie de espionaje que varios

padres me han contado que han efectuado en el Facebook de sus hijos. Y también

desde mi oficio, la experiencia que para mí es la más enriquecedora: la actividad y

la interacción de mis estudiantes en esta red social.

En este punto quiero aclarar, que el objetivo de este trabajo no es llegar a hacer

prescripciones o recomendaciones sobre los usos de Facebook en jóvenes, sino

contribuir al debate reflexivo acerca de los impactos que tienen esta red en la

constitución del individuo llamado “joven”.

En tercer lugar están diferentes propuestas teóricas (que mencionaré a vuelo de

pájaro momentáneamente) como Pierre Levy (2007), Manuel Castells (2006),

María Belén Albornoz (2008) o Peter Sloterdijk (2008) entre otros.

No puedo terminar esta introducción sin aclarar otro punto que condujo finalmente

a esta investigación. Antes de determinar la arista de subjetivación, tenía

planteado investigar en torno al tema “identidad”; no obstante, -como aclararé más

adelante- tras diversas lecturas vimos aquí la inconveniencia de este manejo.

Pues inicialmente teníamos el presupuesto de hablar de dos identidades, una real

y otra virtual.

(11)

1. OBJETIVOS

1.1 Objetivo general

 Visibilizar los modos de subjetivación en jóvenes de quince a veinte años

en la red social de Facebook, a través de la técnica etnografía virtual como

forma de aproximación al desciframiento de sus subjetividades.

1.2 Objetivos específicos

 Interpretar las prácticas digitales que determinan los modos de

subjetivación en Facebook a partir de la observación de las interacciones

de los jóvenes en la red social.

 Evidenciar las principales estrategias comunicativas que utilizan los jóvenes

(12)

2. PLANTEAMIENTO DE LA PREGUNTA PROBLÉMICA

El hecho de haber cambiado el abordaje de esta investigación del concepto de

identidad a subjetivación, ha sido el resultante de las exploraciones teóricas

hechas a lo largo de la maestría, principalmente por haber visto en “identidad”

un matiz un poco estático y también partiendo del hecho7 que no es posible caer en la ilusión de dividir la identidad en dos (una virtual y una real), como lo

había considerado en principio.

En consecuencia, la pregunta de investigación es la siguiente: ¿de qué manera

un grupo de jóvenes, entre los 15 y los 20 años, construyen sus modos de

subjetivación en la red social de Facebook?

Algunas preguntas secundarias para comprender la problemática planteada son

las siguientes: ¿cuáles son las prácticas más comunes de los jóvenes en

Facebook?, ¿qué usos hacen del lenguaje los jóvenes para interactuar en la

red? y ¿cuáles son las estrategias comunicativas más comunes que ponen en

juego? Teniendo en cuenta la amplitud de redes sociales y espacios de

interacción social que los jóvenes tienen en la red, este proyecto se centra

exclusivamente en Facebook.

7

(13)

2.1 LA INVESTIGACION

De forma similar al apartado anterior, atendiendo a recomendaciones del director

de tesis y directora de la línea, limitaré la población a diez personas (10) que

escogeré con base a dos criterios:

 Personas que ingresan frecuentemente a la red social en cuestión.

 Personas con las cuales, mi papel de investigador tenga más cercanía y

comodidad. (Posibilidades de contacto).

En concordancia con lo anterior, la población específica sobre la cual realizaré la

investigación será 10 jóvenes (cinco hombres y cinco mujeres) comprendidos

entre los 15 a los 20 años de edad, que habitan en la ciudad de Bogotá. Es

necesario acotar que estos jóvenes fueron o son estudiantes míos.

Tentativamente el periodo en el cual indagaré y observaré mi problema de

(14)

3. MARCO TEÓRICO

3.1 Jóvenes

“Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos, y el mundo está como está, ¿no será que debemos prestar más atención a los jóvenes? Mario Benedetti

En el proceso de realizar una investigación sobre las lecturas hechas hasta ahora,

existe naturalmente la necesidad de retrotraer algunos de sus puntos principales,

como condicionante de erigir una tesis coherente. Así, dado que mi interés central

es hacer una indagación del uso del Facebook en sujetos que están entre los 15 a

20 años, la inclusión de esta categoría se convierte en casi en una obligación.

Conceptualizar el tema de “jóvenes” podría parecer ante una mirada

desapercibida una tarea fácil, debido a la cantidad de literatura que

aparentemente se puede encontrar, pero principalmente por el creciente interés8 sobre el mismo tema.

Un faro conceptual temprano que encontramos fue la posición de los

investigadores de la FLACSO: René Bendit, Marina Hahn y Ana Miranda en su

obra “Los jóvenes y el futuro: procesos de inclusión social y patrones de

vulnerabilidad en el mundo global” (Bendit, H., Hahn, M. y Miranda, A. 2008). En

(15)

esta obra los autores nos muestran que el tema “jóvenes” al igual que otros temas

de orden cultural, está también atravesado por los procesos de globalización, que

ocasionan que aún sea más difuso y complicado tratar de caracterizar este tipo de

población, pues las condiciones económicas, de vida, culturales e incluso de

trabajo, son muy disímiles para poder “arroparlos todos con la misma cobija”; sin

embargo, existen características comunes que constituyen una base para

definirlos, entre estas están un tránsito a la vida adulta mucho más dilatado o

demorado, desestandarizado y engorroso; pero sobre todo una característica que

muestran estos autores es la creciente atomización social o individualización que

tiene este tipo de población.

Sumado a lo anterior, otro tópico tratado por varios autores que evidencia

también su creciente individualización es la mediación y participación en

comunicaciones móviles; de esta manera, autores como Alejandro Artopoulos,

(Artopoulos. 2012) muestran que los para los jóvenes las comunicaciones móviles

son una imprescindible e importante forma de comunicación y en consonancia con

esto, también son substanciales para la conformación de sujeto9 . De la misma forma, para el autor, hablar contemporáneamente de “jóvenes”, “lo juvenil” o

“juventud” involucra necesariamente remitirse al aspecto común de la mediación

de la tecnología y su evidente masificación, donde el autor aboca a la “cultura

juvenil móvil” en palabras del autor:

(16)

“El concepto de cultura juvenil móvil puede ser definido como el

<sistema específico de valores y creencias que conforman el

comportamiento de un grupo de edad en concreto y que muestra una

serie de características distintivas en relación con otros grupos de

edad de la sociedad>. En esta definición la cultura de la juventud

debe situarse en la estructura social que caracteriza nuestro tiempo:

la sociedad en red. (…) Es por ello que no nos referimos a un análisis

histórico sobre el significado de la juventud, ni a una cultura

específica juvenil, sino a un fenómeno que abarca a toda la juventud

de la estructura social contemporánea” (Artopoulos. 2012)

El concepto de jóvenes ha tenido varias conceptualizaciones y evoluciones

semánticas; desde la academia por ejemplo Sandra Souto Kustrín10 muestra cómo las aproximaciones teóricas hacia la definición de lo que significa “ser joven”

tienen una estrecha relación con el correlato histórico que se vive; Souto (2007)

afirma que “juventud” es un término erigido históricamente, llevado al interior del

individuo psicológicamente y desplegado socialmente.

En este orden de ideas, la autora deja ver sin embargo, cómo “ser joven” o “la

juventud” -como hecho social durkheimiano- se supedita, sobretodo, de la

10 Esta autora es a la investigadora y científica titular del CSIC (Consejo superior de investigaciones científicas

(17)

ubicación de los individuos en distintas esferas o estructuras sociales, entre las

 La acción de instituciones estatales

De esta manera, analizando en primer lugar la familia, podemos advertir cómo en

esta institución social primaria, deja entrever para nosotros tal vez uno de los

mayores rasgos de variación de la conceptualización que nos convoca; pues

cuando se habla del tema de familia se debe recordar que, además del carácter

de sus funciones biosociales, económicas, y culturales-espirituales11, la familia contemporánea vive algo más que una crisis, un tránsito continuo en busca de

mantener una posición que ha ido perdiendo, a lo que se le suma el tópico

económico, que hace de la “familia” un ente muy variado, ideas que llevan

indistintamente a relativizar una vez más este concepto.

En un sentido similar a la esfera o temática anterior se encuentra la escuela;

aunque en esta existe una mayor influencia de la edad12, en el ser joven desde el prisma escolar tiene un pilar fundamental la distancia que se tiene del mundo

11

Estas funciones respectivamente serían: 1: conductas reproductivas y cohesionadoras sociales. 2: abastecimiento y mantenimiento familiar y 3: formación educativa, moral e incluso ética.

(18)

laboral13 , en lo cual también existe una relatividad económica, pues deducimos que la inserción laboral depende invariablemente también de una posición

socioeconómica. De otra parte, el mercado laboral y la inserción a este, dejan

entrever que aun cuando hay una aparente regulación en el acceso a este nicho

sobre todo para niños y adolescentes, el trabajo adquiere una doble distinción en

tanto genera una solvencia e independencia de la economía familiar y

simultáneamente acerca a un mundo adulto, ideas que tampoco son tajantes para

hallar y definir qué es ser joven.

En lo tocante a los grupos de edad, y las instituciones estatales, podemos ver que

tanto en uno como otro existe una injerencia a la hora definir y asumir el tema de

la juventud. Por una parte, podemos ver cómo para los “grupos de edad” o lo que

nosotros llamamos generaciones existe una relatividad, dependiendo de esa

manera de diferentes esferas cómo lo social, lo económico y lo cultural; factores

que evidencian que las conceptualizaciones que se hagan de “jóvenes” a la luz del

tópico “generación” o “grupos de edad” son construcciones sociales14. En ese punto discursivo nuevamente (Artopoulos, 2012) nos ilustra de una forma más

clara cuando afirma:

“La edad y la generación se vinculan con fenómenos de orden

biológico -como el cuerpo, la salud y la duración-, pero en términos

de producción de subjetividad se expresa como un posicionamiento

13 Esta posición congenia con el término “moratoria social” expuesto más adelante sobre todo en la obra

“VIVIENDO A TODA

14

(19)

histórico y cultural, pues la edad remite a un momento preciso del

tiempo y, por la tanto, a un conjunto de referencias culturales

dominantes en un contexto determinado, material que permite que

los sujetos se reconozcan como parte de una época, lo que

establece las condiciones de un proceso de socialización primaria y

secundaria en el que se gesta una comunidad temporal. La

generaciones son por esta razón comunidades temporales marcadas

por las líneas del desarrollo cultural y espiritual dominantes en una

época determinada, con lo cual tanto la edad, como la pertenencia

generacional, por más formales que puedan parecer, establecen un

parentesco entre sujetos que surgieron a la vida en momentos

cercanos y lo diferencia de aquellos otros cuyo origen en el tiempo es

lejano, aunque compartan el presente en cuanto comunidad general

de los que viven”.

De manera similar, ocurre con la acción del Estado y sus instituciones, donde a

pesar de antecedentes distritales como la creación del Consejo Distrital de

Juventudes15 en el 1991, o políticas nacionales como la creación de la “Ley 1622 del 29 de abril de 2013 o Ley Estatutaria de Ciudadanía Juvenil”16 , podemos

15

Y la creación de políticas distritales claras en documentos como “Joven-es Bogotá” (1995-1997), “Bogotá Joven: piénsala, créala. Hacia una Política Integral para la Juventud” (1998-2000) o “Políticas Públicas y Modelos de Intervención para la Juventud” (2001-2003).

16

(20)

inferir que, aunque en el papel se dimensione y se piense en este fenómeno o

sector poblacional, existe una fragmentación tanto conceptual como cultural

alrededor del tema, sumado al hecho de la poca continuidad de dichas leyes por

depender del quehacer político del país. Además de lo anterior, existe otro

problema latente y es que el tema de la juventud tiene un correlato en fenómenos

culturales más locales. Ratificándose así la imposibilidad de concebir la juventud

como un grupo definido y un fenómeno universal.

Sin embargo, a diferencia que lo que postula Souto (2007), pienso que no nos

podemos quedar con dicha posición por cuanto implica un determinismo a nivel

cronológico17 e histórico.

Una obra que nos da luces para abordar esta categoría es “Viviendo a toda” -

Cubides (1998) - , en ella la noción de “joven” tiene un tratamiento aleccionador,

el autor introduce la temática hablando sobre juventud y cómo en apariencia este

término está relacionado con la edad, pero a la postre invoca ambigüedades y

simplificaciones. También se explica –en la misma obra- que no existe una sola

juventud, ya que esta se desenvuelve en cada persona dependiendo de la

(21)

característica de clase, el lugar en donde vive, la generación a la que pertenece, la

diversidad, el pluralismo y el estallido cultural de cada época. Todo esto, involucra

hablar sobre la madurez biológica y la madurez social; donde la primera llevaría al

ciclo de vida de cada persona, a su edad, y por lo contrario, la madurez social,

implica la creación de un hogar, el comienzo en la vida laboral, y tener hijos, lo

cual es un privilegio para los jóvenes de cierto estrato social, ya que estos pueden

prolongar estas responsabilidades por medio del estudio, ligada a la sensibilidad

de cada generación según la época en la cual se ha socializado. La obra también

proporciona ideas sobre cómo se puede ser juvenil y cómo esta es una

característica a adquirirse en nuestra sociedad actual, dándole lugar a actividades

de reciclaje con el cuerpo e imitaciones culturales, sin necesidad de tener en

cuenta la edad. Bajo este lente teórico, es destacable que esto se presenta

comúnmente en personas que tienen los medios necesarios para adquirir

vestimenta, códigos del cuerpo o códigos del habla.

El autor, también trata ampliamente sobre la moratoria social en dos casos

concretos: el de los jóvenes de estrato social bajo y estrato social medio-alto. En el

caso de los jóvenes de estrato social bajo, se evidencia preferentemente el factor

de que a pesar de tener mucho tiempo libre, este no es utilizado para el goce y la

ligereza, sino para el tiempo de culpa y de congoja, empujándolos en algunos

casos hacia la delincuencia o la desesperación, lo que ocasiona finalmente que

para los jóvenes de esta clase social, la etapa de moratoria social tenga

(22)

De otra parte, según Cubides (1998), para los jóvenes que están

socioecómicamente en posiciones más favorecidas (en estratos sociales

medio-alto), dicho período de moratoria social tiende por lo general a ser más extenso,

pues dado que los jóvenes no tienen una urgencia –o al menos no tan cercana-

económica fuerte, dilatan este tiempo en actividades que pasan sobre todo por la

capacitación a través de la prolongación de su vida académica, lo que finalmente

hace que se postergue la madurez social de ese mismo sector poblacional. Para

el autor este lapso de tiempo o moratoria social, encarna otro efecto natural y es la

disposición de un tiempo libre que deja a los jóvenes finalmente al margen de

responsabilidades que otrora, los enajenaba de sus contemporáneos, en otras

palabras esto les concede una mejor calidad de vida; sin mencionar que también

dichas oportunidades de estudio, implicarán un destino económico asegurado para

quienes egresan del sistema educativo.18

Cubides (1998), también explora alrededor del concepto de la generación,

indicando que esta remite a la historia lo que define características del procesos

de socialización, e incorpora a la misma los códigos culturales que imperan en una

época dada y con ellos el plano político, tecnológico, artístico, entre otros. El

hecho de ser joven implica tener un número determinado de tiempo restante por

vivir, estar separado por las generaciones de la vejez, la enfermedad y la muerte.

18

No obstante prefiero aclarar que no entraremos en discusiones referentes a la moratoria social producto de un escalonamiento socioeconómico principalmente porque nos queremos enfocar en aspectos

(23)

Ahora bien, habla sobre el plano corporal que lleva a hablar sobre el cuerpo como

la comprensión de los fenómenos vinculados con la juventud. Este factor resulta

muy importante, ya que es el que implica la comunicación, la forma de expresión

de cada persona, el primer plano de la interacción social, que se verá cambiante

dependiendo de la educación recibida, los trabajos realizados, la cultura

alimentaria, los hábitos incorporados en lo referido a gustos y preferencias, las

modalidades de la actividad física, el cuidado de la salud y los modos de

esparcimiento; estos últimos muy importantes a la hora de analizar la relación

redes sociales, modos de subjetivación y por supuesto jóvenes.

Por otro lado, la obra toca las nociones “género” – aunque en el presente trabajo

no vamos a abordarlo- , “juvenilización”, el “joven oficial” y “la dispersión de

identidades”. El autor pone en evidencia cómo el “género”, también incide en la

condición de juventud, teniendo en cuenta que el cuerpo procesado por la

sociedad y la cultura plantea temporalidades diferentes para hombres y mujeres,

creando una igualdad social entre géneros influyendo especialmente en la relación

genero/juventud. La juvenilización por su parte, se enfoca hacia el lado de la

extensión del consumo de los signos juveniles donde confluyen dos

acontecimientos: uno que implica el avance de la cultura de la imagen y dos, el

encubrimiento de lo juvenil guiado por los lenguajes de la sociedad de consumo.

En consecuencia se puede desde ya vislumbrar cómo hay una evidente relación

de las interacciones culturales – en Facebook- que obedecen a las dinámicas

(24)

Por último, Cubides muestra cómo “el joven oficial” es la construcción imaginaria

heredera del sistema donde se convierte en el joven legítimo que condensa las

cualidades de los grupos como requisito para la reproducción de vida, patrimonio y

posición social, el indicado hijo genérico del sistema.

Queremos en este punto aclarar que la escogencia de esta categoría pretende

visibilizar algo que muchas veces es invisible sobre todo por cuanto - como ya lo

demostraba Martín-Barbero (1998, p. 23)- el interés en los “jóvenes” ha sido

producto de una mirada mediática que a su vez ha estado asociada al fenómeno

de la violencia.

Rossana Reguillo, -especialista en el tema de jóvenes- confirma lo expuesto por

Martín-Barbero a través de varias de sus obras, por ejemplo en “Los jóvenes en

México” sustenta que

“No es casual, ni fruto de “perversas” desviaciones de los

investigadores del “asunto juvenil”, sino el resultado de complejos

procesos sociohistóricos que catapultaron a la escena pública a los

jóvenes como actores sociales emergentes. Es decir, los jóvenes se

volvieron visibles no mediante un acto de prestidigitación académica,

sino a partir de sus protagonismos en el espacio público (Reguillo,

2010: 9).

Completando la idea anterior también en “Culturas juveniles, Formas políticas del

desencanto” Reguillo (2012), afirma que existe una clara necesidad de

(25)

para que dicha noción o categoría pueda ser entendida actualmente; en

consecuencia, en esta obra Reguillo hace un recorrido histórico mostrando cómo

una serie de condiciones van cambiando en los “jóvenes” 19 iniciando por ejemplo en los sesentas en medio de un ambiente libertario e inconformista, pasando en

los setentas a la conformación de movimientos de resistencia (más organizados),

en los ochentas a una especie de invisibilidad, en los noventa a un ambiente de

crisis y finalmente en los comienzos el siglo XXI a un contexto de exclusión

producto de una crisis sociopolítica generalizada20 .

Un corolario temprano, sobre esta adecuación y adopción conceptual lo expone

esta misma autora en un artículo escrito para una revista digital llamada

Cholonautas / Biblioteca Virtual de Ciencias Sociales (Reguillo. 2000): “Los

jóvenes no constituyen una categoría homogénea, no comparten los modos de

inserción en la estructura social, lo que implica una cuestión de fondo: sus

esquemas de representación configuran campos de acción diferenciados y

desiguales”21.

Lo relativo que en algunas ocasiones puede resultar el concepto “jóvenes” se

reitera con otro autor que trabajó a la par con Reguillo: José Valenzuela. En

palabras del autor (Valenzuela, 2009) “La juventud no es un sector social

cristalizado, sino polisémico y cambiante, la comprensión de las juventudes y sus

19

Sin que por ello la autora incurra en el determinismo enunciado líneas arriba.

20 Reguillo se enfoca en los jóvenes latinoamericanos. 21

Reguillo, Rossana (documento en línea) Tomado de:

(26)

diversos sentidos implica conocer sus anclajes y adscripciones en un mundo

complejo crecientemente globalizado”

En este orden de ideas y a propósito del planteamiento de Reguillo y de lo tocado

en clase, las prácticas de los sujetos que abordaré serán las de los denominados

“jóvenes incorporados”. La razón de esta escogencia está dada principalmente en

que todos ellos han sido estudiantes míos y permanecen –evocando lo planteado

por Reguillo (2010) - insertos en la cultura “ortodoxa” a través de su pertenencia al

ámbito escolar al laboral y concretamente a un consumo cultural evidente en las

redes sociales.

Al respecto de la última idea –consumo cultural-, existe una relación evidente entre

la noción de jóvenes y consumos culturales, que se conecta y sobretodo se ratifica

en la noción de “juvenilización”, pues ser joven –como mencionábamos líneas

arriba- depende actualmente de la manera como nos relacionemos con una

industria cultural para obtener distinciones, respeto y tácitamente “poder”.

La anterior idea se comprueba en postulados de autores como Martín Barbero

quien plantea que el consumo cultural es; “la apropiación por parte de las

audiencias de los productos y los equipamientos culturales, las relaciones que

establecen con ellos, las resignificaciones y las nuevas asignaciones de sentido a

los que someten, los motivos de su selección” (citado por Bisbal, M. 1999 P.37). Y

también en las ideas de Néstor García Canclini (García. 1993), para quien el

consumo cultural es “el conjunto de procesos de apropiación y uso de productos

(27)

dónde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión

simbólica”.

Un aspecto, que destacaremos antes de pasar a otra categoría, será la dimensión

musical. La razón de ello estriba, fundamentalmente en el hecho que si bien existe

una cantidad ilimitada de consumos en los jóvenes, encontramos que el tópico

musical – al menos en esta investigación- fue común a todos ellos.

3.1.1 Los jóvenes y la música

“Resulta evidente que el arte no tiene el monopolio de la creación sino que lleva a su extremo la capacidad de inventar coordenadas mutantes, de engendrar cualidades desconocidas, jamás vistas, jamás pensadas” (Guattari,1995).

De nuevo Reguillo (2012) muestra cómo en los modos de subjetivación de los

jóvenes –los modos que tienen que ver con música- estos sujetos empezaron a

lograr una mayor subjetivación gracias a la invención y uso del walkman,

principalmente porque se distanciaban de los gustos e influencia de sus padres y

adultos en general; en donde también -resalta la autora- adquiere importancia el

hecho de que sus formas de interpretar el mundo y la realidad estaban asociadas

principalmente a sus gustos musicales; de esta manera, esta autora, también

aclara cómo en dichas formas de subjetivación los “pares”, amigos , o compañeros

afines de gustos musicales eran los que más relevancia o influencia adquirían a la

(28)

En este orden de ideas, lo expuesto hasta este punto parece no tener ninguna

objeción por cualquier lector; pero una cosa es hablar de los modos de

subjetivación de acuerdo a los gustos musicales y otra la que nos ocupa en este

trabajo, que es la dimensión musical pero asociada con sus manifestaciones en la

red social Facebook.

Para también, la misma Reguillo nos proporciona otro importante faro conceptual

desde su obra “Navegaciones errantes: De músicas, jóvenes y redes: de

Facebook a YouTube y viceversa” (Reguillo, 2012).

Para dar cuenta del estudio de los modos de subjetivación de los jóvenes frente al

Facebook, Reguillo introduce una noción tomada de Alessandro Baricco, el

concepto de los “Bárbaros”( Baricco, 2008), este último autor muestra –aunque no

hablando en sentido estricto de los jóvenes- cómo los usuarios afines con las

redes sociales, y asiduos consumidores de internet y TICS, vehiculan nuevos

grados de racionalización –al mejor estilo weberiano- , nuevas formas de

intersubjetividad, diferentes sentidos de apropiación, de significación y de

dominios; para ejemplificar lo expuesto Baricco utiliza la metáfora del “surfing”22 , consistente de ir de vínculo en vínculo, de link en link , o de página en página;

surfing para relatar cómo son las dinámicas culturales en la actualidad, un poco

superfluas23 – en palabras del autor- lo que para Baricco obedece no a una distancia generacional ni mucho menos tecnológica sino cultural, que se relaciona

con las dos anteriores.

22

Porque se conecta con otra metáfora como es “navegar en la red”.

(29)

Es importante aclarar que para el autor los “nuevos bárbaros” al igual que sucedía

en las invasiones bárbaras, conocen a la perfección el mundo que transitan o

“invaden” y tanto unos como su correlato original no tienen una lógica destructiva

– esto último engrosa ll lista de argumentos del porqué se debe a toda costa evitar

satanizar a los jóvenes y a las redes sociales-, sino de cambio, de transformación;

al fin y al cabo los bárbaros como mutación que son, no vienen del exterior y no

invaden porque vienen del seno de nuestra sociedad, son una evolución de la

misma, un continuo devenir.

Retornando a Reguillo (2012), nos demuestra cómo estas dinámicas y

transformaciones culturales enunciadas por Baricco se comprueban de forma

importante en la arista musical de esta red social. Facebook es la evidencia

empírica que los modos de subjetivación –asociados a las dinámicas musicales-

han cambiado sustancialmente. Otrora los jóvenes y otros usuarios en general,

escuchaban recopilaciones exclusivamente por autor o compositor, - de acuerdo a

los trabajos discográficos de los artistas- por ejemplo se escuchaban discos

compactos o casettes de U2, Soda Estéreo o Los prisioneros; lo que para Reguillo

(2012) hacía que “una música que junto la pertinencia identitaria y el estilo,

configuraba una triada capaz de dotar sentido a la biografía, siempre pensada y

experimentada en colectivo”

De acuerdo a lo anterior, con el advenimiento de las TICS y el apogeo de las

redes sociales se cambia o se pasa de unas formas estáticas a unas más volubles

(30)

adelante por nosotros- gracias a la posibilidad de compartir y subir videos

musicales desde portales como YouTube a Facebook, e incluso también por las

listas de reproducción (Playlist), los jóvenes configuran la música desde su propia

subjetividad e inherentemente la desarrollan más en sí; tarea que depende de

factores asociados más al sujeto como son sus emociones, su gusto e ideales

entre otros, en donde adquiere más preponderancia (Reguillo 2012) la forma, el

momento o la sintaxis en cómo el joven comparta la música que la música en sí

misma o el género musical al que están adscritos los usuarios.24

IMAGEN 1: Muro de Isabel Rivera.

24 En adelante para generar un mejor entendimiento en el lector, ilustraremos con algunos pantallazos las

(31)

Como evidencia de los postulados de Reguillo, encontramos en la imagen anterior, un pantallazo del muro de Isabel Rivera, en él observamos cómo ella tiene la posibilidad de escoger una canción que le gusta, y que vehicula formas de ser y de sentir; sube a su muro a través de una interconexión con la plataforma de videos YOUTUBE. Las posibilidades que adquieren los jóvenes y los usuarios de Facebook para poner canciones en su muro y que otras personas las escuchen o se enteren de sus gustos musicales son ilimitadas. La canción que subió Isabel fue: “Tu Calorro” del grupo español “Estopa”.

Continuando con el discurrir teórico, observamos que tal y como lo demuestra

Rodríguez (2009). La música es una expresión cultural que es determinante a la

hora de establecer identidades sobre todo urbanas. En este orden de ideas

termina siendo el principal elemento “cohesionador” o identificador. En este

elemento vemos cómo subyace la posición del joven como un consumidor cultural.

Sobre este punto de vista Reguillo (2012) nos auxilia cuando afirma:

“Es también en la posguerra cuando emerge una poderosa

industria cultural que ofertaba por primera vez bienes “exclusivos”

para el consumo de los jóvenes. Aunque no el único, el ámbito de la

industria musical fue el más espectacular. En el caso de los Estados

Unidos principal “difusor” de lo que sería “el nuevo continente social

de la adolescencia” como ha llamado Yonnet (1988) al mundo juvenil,

las ventas de discos pasaron de 277 millones en 1955 a 600 millones

(32)

un mundo de bienes que fue posible por el poder adquisitivo de los

jóvenes de los países desarrollados”

Con dicha afirmación se revela, cómo gracias a los jóvenes se da un crecimiento

de la industria musical, pero lo más importante cómo la relación música-jóvenes se

va consolidando. En nuestro país como lo muestra el siguiente aparte del trabajo

de Rodríguez (2009), el fenómeno no es aislado:

“Irónicamente, quien ha mantenido en empuje a industria musical

han sido los jóvenes, lo cual afirman disqueras como Sony - Bmg y

Codiscos, que indican que en Colombia el mayor porcentaje se lo

llevan los jóvenes entre 15 y los 22 años. Gracias a estos jóvenes,

muchos de estos cantantes tiene su pan de cada día y permiten que

aún podamos escuchar una variedad de canciones en las radio

estaciones. Podemos notar la influencia mercantil que tienen los

jóvenes y cómo ayudan a inyectarle una mejoría en la economía,

aunque sea en este sentido.” de la música es una estrategia

comunicativa de gran importancia para los jóvenes”

En concordancia con lo anterior, en una mirada preliminar se ha podido establecer

que con el uso en Facebook de este tópico “musical” se evidencia la expresión de

(33)

comprueban sus gustos estéticos. Es decir, el recurso de la música en esta red

social, está en estrecha relación con la manera en que los jóvenes agencias sus

procesos de subjetivación en la red.

Al respecto una obra que resulta ilustradora en este nivel conceptual es “Secretos

de mutantes. Música y creación en las culturas juveniles” (Marín, M. y Muñoz G.

2002) en ella, los autores muestran cómo la música, resulta ser muchas veces un

elemento desconocido para las personas que están alejadas de ese contexto, en

donde los autores reconocen que ella –la música- subjetiviza al joven y también

permea otras instancias: “Los pensamientos, lo que llaman ideología o filosofía,

viajan también en la música y esto causa desconfianza entre quienes están más

acostumbrados al conocimiento contenido en los libros” (Marín, M. y Muñoz G.

2002 p 187).

De esta manera, hay que tener en cuenta, que esta arista constituye un elemento

subjetivador por excelencia, ya que vincula diferentes dimensiones del individuo –

joven en este caso- como espectros emocionales – donde los jóvenes expresan,

pero también vehiculan una educación sentimental en y por la música- , un

espectro político – en donde en muchas ocasiones se unen tendencias musicales

a ideologías políticas, una dimensión ética y sensible.

Germán Muñoz, desde otro texto confirma lo expuesto –en relación con los modos

de subjetivación por la música- desde otro texto (Muñoz, G. 2012) cuando

(34)

“son escenarios propicios para los procesos de singularización y de

búsqueda de lo único e irrepetible, pues ellas contienen dentro de sí

un conjunto de impulsos que tienden a realizar todo lo que se

encuentra en ellas como potencia. A ello se debe tanto la constante

definición de ramas, subramas y fusiones dentro-y-entre las culturas

como las proliferaciones de espacios, tiempos, voces, materias de

expresión, sensibilidades, mundos de sentido y estilos juveniles”

La música se dimensiona ahora como un elemento o lenguaje transversal, en el

que el joven encuentra una forma de individualización y de construcción continua

de sí y para sí; más adelante el mismo autor (Muñoz, G. 2012) termina de dilucidar

cómo se concibe la música sosteniendo que “En las culturas juveniles todo es

posible (todo aquello que esté presente en su conjunto inicial de impulsos) y sus

músicas trabajan sobre esas condiciones de posibilidad. Las músicas impulsan la

cohesión, los procesos de singularización, la creación de multiplicidades dentro de

las culturas y también las mutaciones de los participantes”.

De la misma forma, las evidencias en la red social Facebook, no son menores,

Juan Carlos Amador B en su tesis doctoral –hablando de la dimensión musical-

(35)

“estos capitales propician modos de ser y prácticas configuradoras

de mundos de vida mediante sistemas de saber que se van

organizando y coordinando colectivamente conforme a intereses,

necesidades y preferencias. Se trata de mundos que se nutren de

convergencias culturales para fomentar posicionamientos y potenciar

formas de acción colectiva. Algunos críticos de estas tendencias

socio-culturales plantean que estas prácticas no escapan de las

industrias culturales de la música, ahora fomentadas por la compra

de música y videos online” (Amador, 2014 p 69)

Tal y como lo demostraremos más adelante la opción de subir videos musicales es

una de las más usuales y preferidas por los jóvenes usuarios. En lo que es

evidente que lo audio visual está desplazando lo textual25 , aclarando que este desplazamiento se da sobre todo por el hecho que presumiblemente los jóvenes

prefieren publicar en sus muros más material como videos musicales y de otros

tipos, seguidos por memes. Con esta aseveración –que se espera comprobar más

adelante- no se está cayendo en el apriorismo de prescribir esto como un

problema, ni en desestimar lo audiovisual –o lo visual- frente a la producción de

textos escritos.

(36)

IMAGEN 2. Pantallazo del muro de Nicolás Santamaría

La subjetivación musical por medio de la interconexión con YouTube, es evidente,

de hecho como sucede en este caso, para algunos jóvenes Facebook se limita

casi que solamente al hecho de “subir videos”; si observamos bien la imagen,

(37)

a Noviembre de 201426- sólo subió en Facebook videos musicales del grupo Metallica.

3.2 SUJETO-SUBJETIVACIÓN

El hecho de tratar el tema del uso de redes sociales por jóvenes, está asociado

indudablemente a centrarnos en un tema en boga en la academia, subjetividad o

modos de subjetivación.

El tema de la subjetividad en los jóvenes y de sus respectivos cambios se puede

abordar desde diferentes aristas, por ejemplo el sociólogo Marcelo Urresti, nos

ayuda tempranamente –y de forma introductoria- a definirla cuando afirma

categóricamente en una de sus obras que la subjetividad “es la dimensión de los

fenómenos sociales que se relaciona con las formas en que los sujetos se

apoderan- y son apoderados por-las estructuras sociales, las incorporan y las

ponen en juego haciendo posibles los procesos de reproducción del orden social

(…) Es también la ocasión puntual que toma el proceso de socialización cuando

se lo interpreta de manera compleja: la subjetividad es lo que permite que en el

interior de estructuras generales sea posible la singularidad y la diferencia, eso

que habilita a superar la matriz de repetición que se atribuyó tradicionalmente a los

procesos de socialización (…) se manifiesta en figuras diversas que expresan la

dimensión simbólica de la vida social y los fenómenos de lectura e interpretación

(38)

del sentido, por medio de la que se constituyen los diversos actores en el espacio

social” (Urresti. 2008. P. 101).

De esta manera, debemos recordar que ya habíamos mencionado en otro

apartado, que es imposible dimensionar el sujeto de una forma estática,27 el sujeto es un sujeto cambiante, que ya no sólo cambia por dispositivos de control (como la

escuela o la educación); dicha volatilidad se ratifica en muchos hitos bibliográficos

sobre el tema, pero preferimos acudir especialmente a las posiciones de Deleuze

(1969, 1988) y Foucault (1995)28 estos autores crearon el cuestionamiento por la elaboración y construcción de saber que se forma en la percepción del sujeto,

estableciendo su corporeidad como una especie de territorio de prácticas y

experiencias, que sitúan –a la larga- determinadas formas-sujeto.

Se puede inferir así, que también las prácticas asociadas al uso de tecnologías

virtuales, prácticas culturales al fin y al cabo, tienen un impacto directo en forma

en cómo se configura el sujeto, recordando que nuestra meta es entender la forma

en que los jóvenes construyen sus modos de subjetivación en la red social de

Facebook.

Para Deleuze (1991) el uso que los individuos hacen de medios virtuales les

“encadenan” a los flujos de información de la red, es decir la inmediatez tanto en la

producción como en la recepción de información (evidenciadas en actualización de

los estados y perfiles, la etiqueta de fotografías, etc.) atrapa a los jóvenes en una

27

Por lo cual resulta conveniente abandonar o mejor aún migrar hacia el concepto de modos de subjetivación

(39)

dinámica cultural que les exige un contacto permanente con este espacio virtual.

Este atrapamiento es el que podemos asimilar al encadenamiento del que habla

Deleuze.

La apuesta de este giro conceptual se da a partir de la constitución del sujeto, de

acuerdo a los postulados de Foucault (1996) , desde la arista genealógica por

ejemplo se puede evidenciar en las manifestaciones del lenguaje de los individuos

en Facebook29, donde ellos se acogen a una objetivación que sin lugar a dudas son, en últimas, formas de subjetivación.30

En este mismo sentido, Juan Carlos Amador B. condensa de muy buena forma el

concepto de subjetividades en su obra “Infancias, comunicación y educación:

análisis de sus mutaciones” ( Amador , 2014) cuando nos muestra que las

subjetividades resultan ser modos de ser y estar en el mundo, en los cuales

ocupan un primerísimo lugar aspectos como los vínculos posibles entre los modos

de ser sujetos, la cultura, la experiencia y el lenguaje; de lo cual podemos advertir

su evidente confluencia en las interacciones en las redes sociales virtuales. Ahora

bien, Amador se distancia un poco de Foucault, sobre todo por el hecho que no le

da tanto peso a lo institucional y en estos términos el sujeto adquiere un matiz más

29

Recordando que en materia de lenguaje Foucault simpatizó con las ideas de los post estructuralistas, los cuales concebían el lenguaje como algo un poco inestable pues se presenta como como algo permanentemente en cambio, con interacciones e intercambios, en donde ninguno de sus componentes es estático o definible pues varía de acuerdo a los contextos sociales, culturales e históricos.

30 En este punto una posición que explica mejor esta idea está dada en las palabras de Martlarena (1995)

(40)

activo, el autor determina que más allá de las presiones externas al sujeto31, existen unas formas donde a partir de los disciplinamientos que quiere imprimir la

sociedad sobre el individuo, este mismo hace una especie de resistencia

-asociándolas a la noción foucaltina de “experiencia de sí. El propio Juan Carlos

Amador lo explica de la mejor manera:

“No se trata de una alegoría del yo, quien puede llegar a quedar

atrapado en el plano de una exaltación vacía. En la actualidad, el

espacio de la cibercultura enfrenta este doble proceso: es un espacio

privilegiado para la conformación de mundos afectivos, favorecidos

por las marcas del mercado, lo que propicia la modulación de

deseos; pero también es el escenario que los sujetos preferiblemente

encuentran para narrar-se, visibilizar-se y orientar prácticas. En esta

perspectiva, se vuelve pertinente la pregunta por las formas de

subjetividad y de subjetivación que los sujetos, particularmente los

niños y niñas, producen en el mundo de la cibercultura. Esto sin

soslayar los debates revisados sobre la relación infancias-

tecnologías- medios- consumos y sus implicaciones teóricas y

metodológicas”. (Amador, 2012)

Desde otro lente teórico, pero complementando a lo expuesto anteriormente,

Claudia Piedrahita (Piedrahita, Díaz, y Vommaro 2014 p.16) muestra que la

(41)

subjetivación tiene que ver –obviamente – con el sujeto y la subjetividad porque

están ubicados en un mismo campo semántico pero la diferencia

sistemáticamente cuando dice:

“La subjetivación, se entiende entonces, como devenir al interior de

un campo de fuerzas que constituyen emergencias de condiciones

singulares de existencia, además de posicionamientos y afirmaciones

que se despliegan a través de los afectos, los deseos y las

trayectorias ético políticas asociados a ellos y que constituyen el

registro de lo no significado.(…) Sujeto y subjetividad se refieren más

a un estado del ser, a un momento estable con permanencia en el

tiempo, mientras que subjetivación hace relación a un proceso, a un

movimiento incesante. En esta dirección, donde existe subjetivación,

no hay un sujeto sujetado a condiciones estables y asignadas de

(42)

manifestación de ideas, dan cuenta de un incesante cambio y “actualización”. Que

de forma preliminar podríamos ilustrar con los siguientes pantallazos:

IMAGEN 3.Actualización del muro de Santiago Reyes

En este pantallazo, tomado del Muro de Santiago Reyes, podemos ver la

expresión y la evidencia de uno de los tantos cambios, un devenir incesante, que

en este caso se asocian del gusto de una tendencia musical. Tendencia que de

acuerdo a otros estados pasados y filiaciones a grupos estaba bien arraigada o

(43)

IMAGEN 4. Actualización del muro de Laura Posada

De manera similar que la anterior imagen, Laura (19) en la actualización del

estado de su muro, manifiesta de forma intertextual –apoyándose en una cita- un

pensamiento sobre el cambio; en este caso congenia con un continuo devenir que

(44)

Otro matiz en cual se enmarca el presente trabajo, está basado en los aportes de

Bauman (2006) y Mathiesen (1997). Para esclarecer ambos aportes, es

conveniente traer a esta arena teórica el concepto de Foucault (1995) “Panóptico”,

el cual es una metáfora que utilizó el autor para ilustrar la sociedad disciplinaria;

para este autor francés el panóptico no se reduce a ambientes carcelarios sino

que se extiende a la sociedad –por ejemplo en escuelas, hospitales e industrias-

como una forma de control, donde el observado o el detenido es inducido a un

estado consciente y constante de observación, y de esta manera por creerse

observado se lleva a una imposición del control -y el autocontrol-.

En este orden de ideas, originalmente Mathiesen (1997) propone el término

“sinóptico” para solucionar la deuda32 con la quedó Foucault al respecto del crecimiento desbordante de los medios de comunicación y su influjo. En una

“sociedad sinóptica” el poder de vigilar se traslada a los medios de comunicación,

de acuerdo al autor – y casi como una forma de retruécano- si en la sociedad

foucaultiana33 existía la posibilidad de que pocos vigilaran y controlaran a muchos, actualmente bajo el mecanismo de “sinóptico” muchos vigilan y controlan a pocos,

a través del espectáculo. Todo esto, a su vez es una “estrategia de control en que

se combinan los valores del consumo y la función de producción de lo simbólico

por parte de las industrias de la comunicación” (Hardt; Negri, 2002. P 46)34.

32

Según él (Mathiesen).

33 A través del dispositivo de Panóptico. 34

(45)

Sin embargo, es Claudia Piedrahita quien evocando a Deleuze y Guattari,

muestra el significado de este tránsito hacia una sociedad “Sinóptica” y su influjo

en las subjetividades –que es el tema que nos convoca-:

“La constitución de subjetividades a partir de complejas semióticas

u operadores materiales que no produce significaciones, palabras,

normas, sino que activan comportamientos en tanto actúan desde

canales afectivos y emocionales que enganchan el deseo humano.

Ahora, el sinóptico en su funcionamiento particular, apela al

des-cubrimiento de ámbitos privados frente a amplios públicos,

escenarios en los cuales se representan modelos a seguir para

alcanzar la fama y el éxito. Como se ve claramente en los reality

shows y los talk shows, no se busca reflejar vidas meritorias o por lo

menos ganar un concurso; se trata simplemente de salir del

anonimato, aparecer en escena, ser reconocido/a por el público. Es

el consumo, no de productos, sino de experiencias, proceso

desplegado mediante mecanismos sinuosos que en forma disimulada

van extendiendo poderosas fuerzas que constituyen las

subjetividades y subjetivizan el espacio de lo público, como masa de

individuos separados”. (Piedrahita, Díaz, y Vommaro 2014)

(46)

Al respecto de este último apartado, habría que integrar la evidente transposición

de estos postulados, no sólo a lo concerniente a los Realities Show sino también

al mundo de las redes sociales, lo que se explica dentro de muchos factores por

ejemplo por la aprobación –y posible disciplinamiento- a través de los “likes” o “me

gusta”.

Bauman (2006) complementariamente, retoma y vehicula el concepto de

“sinóptico” en su teoría de la modernidad líquida-pospanóptica, para este autor

hay una transición entre los conceptos de Foucault y Mathiesen; Bauman

acertadamente conjetura que en la sociedad propuesta por Mathiesen todos los

individuos quieren visibilizarse y ser reconocidos, todo esto como forma de lograr

una aceptación un ascenso social. En este último punto, pueden surgir dudas al

extractada del muro de Nicolás Santamaría, como se había intuido anteriormente

con otra idea y como también se puede ratificar en la gráfica, existen sujetos que

(47)

el mismo concepto ya esbozado adquieren un papel pasivo frente a la producción

de contenidos.

(48)

Gráfica 1

Esta gráfica, es una evidencia también de los postulados planteados

anteriormente, en esta pregunta se les pidió a los jóvenes participantes en este

estudio que calificaran de 1 a 5 –representando 1 en lo que menos estaban de

acuerdo y 5 en lo que más estaban de acuerdo- frente a la afirmación: “Uso

Facebook para que otro se enteren de lo que pienso y siento”. Como se puede

apreciar en los resultados, una parte importante de las personas no de la

importancia que otras personas se enteren de lo piensan o sienten, es decir o no

es importante para ellos una función comunicativa en su papel como participantes,

o su partición se resume a una apreciación de sus amigos o de las páginas a las

cuales están suscritos.

A estas alturas, es necesario aclarar que la obra de Amador analiza estos

conceptos desde la óptica de la infancia; sin embargo, nos representa una

(49)

subjetivación en los jóvenes están muy asociados a las mediaciones y tecnologías

virtuales. En el siguiente aparte el autor ratifica lo dicho:

“En la cultura ocurren tres fenómenos fundamentales como aporte

a la construcción de estas subjetividades: los artefactos, las

tecnologías y los medios son parte de la trama cultural y de las

acciones humanas (no son externos a la vida); los sujetos ejercen

usos y apropiaciones de lo que consumen, situación que afecta sus

percepciones de espacio y tiempo, dando lugar a nuevas

socialidades, sensibilidades y formas de acceso al saber” Amador

(2014 p.23)

Se puede deducir, de esta manera la necesidad de situar el presente estudio en

trasfondo de una perspectiva cultural, pues –parafraseando a Amador- la cultura

es el espectro donde la vida social del hombre adquiere un sentido y un

significado. En este orden de ideas, podemos advertir el hecho que las diferentes

acciones e interacciones que se efectúen en la red, - y en este caso a partir de la

plataforma Facebook- de manera virtual, no dejan de causar un impacto decisivo

en la subjetivación del individuo; sobre todo porque son en sí mismas, una

manifestación del lenguaje, y este último se configura como uno de los principales

elementos de subjetivación profunda. Es innegable el hecho que el uso de

(50)

personalidad y de la autoreferenciación de los jóvenes, prueba de ello es el tema

de las mutaciones –esbozado líneas atrás- .

Para Amador (2014) la subjetivación por medio del uso de las redes sociales

generan principalmente los siguientes cambios:

 Percepciones diferentes en el espacio y el tiempo:

IMAGEN 6. Pantallazo a una publicación de Camila Arroyo.

En esta imagen encontramos una relativización del tiempo, en donde el sujeto

(51)

este caso rompe su linealidad, para configurarse de acuerdo a la valoración de

una experiencia; un discurrir que tiene valor en tanto sea significativo para la

persona que lo adecua.

En este sentido el matiz temporal, tiene una “interferencia” que se da a partir de la

valoración de actividades que tienen que ver con el ocio y el disfrute del momento,

y no está asociada necesariamente a una finalidad o a un aspecto teleológico.

(52)

De forma similar que el ejemplo anterior, Isabel prepondera sus actividades

preferidas –tocar violín en este caso- para dimensionar el tiempo en la frase “Así

empieza un día”. Es evidente en la misma, la valoración de su actividad, dejando

de lado actividades y tiempo rutinarios.

La forma como se asimila el tiempo y se expresa el mismo, en Facebook, deja

entrever las múltiples posibilidades orientadas principalmente a una auto

reafirmación principalmente en el temas de los gustos, actividades lúdicas y

prácticas que conllevan definitivamente una subjetivación temporal, por la

valoración de los aspectos ya mencionados.

Carlos Feixa (Feixa 2014 p 123) ilustra este punto, cuando muestra cómo por un

lado es aspecto espacial está inserto en las dinámicas de la globalización –

des-localizándose- y simultáneamente el tiempo se vuelve más transitorio o etéreo,

pues sin lugar a dudas el tiempo erige socialmente lo juvenil, pero también al

revés: los jóvenes hacen una construcción social propia del tiempo, con acciones

como modelaciones, adaptación y readaptaciones; todo principalmente por el

hecho que vivimos en una sociedad de “microrelatos” “microculturas” en las que el

tiempo y el espacio tienden a ser relativos y fugaces por depender de la carga

subjetiva de cada cual y cada quien.

De otra parte, el aspecto espacial, tiene un tratamiento con múltiples caras, pues

se puede por ejemplo evidenciar a través de cómo se piensa o se razona el

(53)

podemos cómo para Karen Zuluaga, el espacio lo utiliza como una especie de

metáfora, asociada a valores y a la existencia de una vida espiritual

IMAGEN 8. Pantallazo a una publicación de Karen Zuluaga.

El espacio –como correlato trabajado por Amador- también es un elemento a partir

del cual existe la posibilidad de crear sensaciones, expresar sentimientos o reflejar

(54)

IMAGEN 9. Pantallazo a una publicación de Laura Posada.

El espacio como forma de subjetivación, vehicula una valoración del sí mismo,

complementada con una valoración espacial. Las posibles sensaciones que quiere

transmitir Laura Posada en su fotografía están mediadas sin lugar a dudas por el

espacio y su percepción. ¿Me complementa? ¿Me habita? ¿Lo superpongo a

otros espacios cotidianos? La imagen cobra vigencia – en los términos

(55)

IMAGEN 10. Pantallazo a una publicación de Laura Posada.

En esta imagen, Laura Posada muestra una fotografía tomada de un portal de la

Nasa, en ella se aprecia la inmensidad del espacio exterior. El aspecto espacial

-en apari-encia- adquiere sólo una apreciación física, sin embargo, tanto el hecho

del título (Las Fauces de la Bestia) como la historicidad –valorativa – de este tema,

llevan a mostrar también la configuración misma del sujeto –de la pequeñez- y de

lo que lo rodea.

 Un desenvolvimiento socio-cultural que privilegia lenguajes y saberes para

ejercer acciones colectivas: en este sentido los saberes provenientes de

una educación institucional salen a flote en las interacciones virtuales, en

(56)

donde se establecen argumentos de autoridad, que buscan fortalecer la

capacidad del emisor para influir en los demás. En este punto es evidente

toda la supremacía que adquiere el capital cultural, pues a fin de cuentas lo

que se está sublimando en este aspecto es precisamente esa dimensión

cultural.

IMAGEN 11. Pantallazo a una publicación de Camila Arroyo.

En este caso por ejemplo, se evidencia cómo “Camila Arroyo” utiliza un saber

(57)

jerarquías –inadvertidas a simple vista- donde prima la posición del comunicador

social en este caso.

IMAGEN 12. Pantallazo a una publicación de Elizabeth García.

En este otro ejemplo, se muestra como la autora “Elizabeth García” utiliza sus

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