Los contenidos sobre comunicación en las revistas de salud pública. El caso de
SCIELO
José Luis Terrón Blanco, InCom-UAB, [email protected] Flor Micaela Ramírez Leyva, Universidad de Guadalajara [email protected]
Simón Vialás Fernández, InCom-UAB, [email protected] Pedro Jacobetty, UOC, [email protected]
Abstract:
Introducción. La comunicación deviene en un ámbito esencial para la salud pública, dado que sus actuaciones, a menudo, son puros actos comunicativos cuando no intervenciones que necesitan apoyarse en ellos con la finalidad de modificar o asentar comportamientos y actitudes. Objetivos. En la presente investigación nos preguntamos hasta qué punto las publicaciones de salud pública (que deberían ser muy sensibles a la inclusión de temas relacionados con la comunicación) insertan artículos en los que la comunicación es el eje protagónico de los mismos y, de hacerlo, qué características tienen. Metodología. Se trata de una investigación exploratoria en la que la metodología empleada es el análisis de contenido; para llevarla a cabo se realizó una revisión automática y manual de los textos que se han sometido al estudio, para lo cual, la descarga automatizada de cada artículo se hizo a través de scraping con un lenguaje de programación python. La muestra la componen todas las revistas sobre salud pública que forman parte de la plataforma SCIELO (en total 18), revistas publicadas entre los años 2005 y 2015 (incluidos). Del total de artículos (19.886) se escogieron aquellos que la propia plataforma caracteriza como de 'comunicación', (124 artículos). Se hizo de esta manera para examinar únicamente a los textos que tenían a la comunicación como argumento principal de su contenido. Resultados. Entre
los resultados debemos destacar que sólo el 0,62% de los artículos se centran en el ámbito de la comunicación. De ellos, sólo el 18,54% están escritos por equipos interdisciplinares, la mayoría de los autores principales son del ámbito de la salud (93 artículos), mientras que sólo 15 artículos tienen como autor principal a un investigador del ámbito de la comunicación. Los artículos se escriben mayoritariamente en español, 55 (39 en portugués y 30 en inglés); sin embargo, la mayor parte de ellos, 59, se producen en Brasil. 114 son artículos originales; 6 son revisiones sobre literatura científica. No se aprecia ningún crecimiento o decrecimiento significativos de la producción a lo largo de los años estudiados. En 84 textos no se mencionan a los medios de comunicación, siendo escasos los que se centran en la agenda de los medios, la calidad de sus producciones o los efectos de sus contenidos (11); cuando se habla de medios se suele hacer de la prensa (16 artículos). Sólo un ejemplar inserta un dossier relacionado con la comunicación y/o sus tecnologías (Rev Panam Salud Publica, Jun 2014, vol.35, no.5-6), que lo dedica a la eHealth; 5 de las revistas analizadas no incluyen ningún artículo del ámbito de la comunicación.
Por último, reseñar que los contenidos de los ejemplares estudiados son dispersos, a tal punto que es imposible una categorización.
Palabras-clave: Salud pública; comunicación; revisión; contenidos; revistas;
SCIELO.
1.- Introducción
Esta investigación tiene su origen en una presunción, una intuición y un principio. Comencemos por el tercero. No hace mucho leíamos a Revuelta, Faubel y Carrasco (2014: 8), quienes escribían que existe “un ámbito de la salud en que la comunicación es absolutamente esencial es en el de la salud pública (SP), ya que sus mismas intervenciones a menudo son puros actos comunicativos, con la intención de modificar comportamiento o actitudes”.
Consideramos que esa ligazón es innegable y que ningún autor la rechazaría;
en todo caso, nos pueden advertir de sus posibles disfunciones, en tanto que la comunicación en su exceso o mala praxis puede contradecir la supuesta
finalidad instrumental para de la SP, que en sí misma también puede excederse (Castiel; Álvarez-Dardet , 2005); o que las finalidades de la comunicación no sean las mismas que la de los epidemiólogos y los facultativos (Díaz Rojo; Moranti; Westall, 2006); o que los destinatarios de esa comunicación precisen de una alfabetización en salud y mediática que haga posible una descodificación correcta (Basagoiti, I.; Casado, 2014; Mañez, 2014;
Terrón, 2012). Por otra parte, al ligar comunicación y salud pública (Obregón, 2006) hemos de ser conscientes de que no sólo tratamos con fenómenos o procesos mediatizados tecnológicamente (Obregón, 2006).
Aunque cabría preguntarse hasta qué punto la comunicación es para la SP un mero instrumento o va más allá y es una de las disciplinas en la que asentar sus prácticas –intervenciones- y, lo que puede ser más transcendente para esa relación, sus principios teóricos. Estas preguntas nos retrotraen a Revuelta, Faubel y Carrasco (2014: 8), quienes añaden que es “importante conocer cuáles son las características fundamentales de la comunicación en SP, qué papel tienen los distintos actores que intervienen y cuáles son las líneas que se perfilan en un futuro a corto y medio plazo”. Como veremos más adelante, el diseño de nuestra investigación pretende, de alguna manera, avanzar en ese conocimiento.
Pero en el inicio de este escrito hablábamos también de una presunción y de una intuición. Presunción: dado el principio enunciado –la estrecha y necesaria relación entre SP y comunicación- presumimos que dentro de las ciencias de la salud es, precisamente, la SP la que más reflexiona y utiliza la comunicación y sus mediaciones. Intuición: Para la SP, la comunicación ¿no será meramente instrumental?
Ya advertimos de antemano que con esta investigación no pretendemos contestar a esta pregunta, pues consideramos que para hacerlo, y es del todo necesario, es preciso saber antes cómo se piensa la comunicación desde la SP. De ahí el interés en ver qué se dice al respecto en sus publicaciones científicas y cómo.
1.2.- Nociones y miradas sobre la salud pública (SP)
La abundante discusión de la noción de salud pública y de los aspectos constitutivos de su(s) campo(s) -su objeto (de estudio y de acción), sus funciones, acciones, relaciones y desafíos-, exige un esfuerzo y una rigurosidad a cualquier estudio que pretenda tenerla en consideración. Varias aportaciones coinciden al señalar la importancia de los momentos históricos y contextos sociopolíticos que, como en el caso de otras disciplinas, han incidido en la continua reconstrucción, ampliación y evolución del concepto de la SP, al ir redefiniéndose la salud y el sujeto de intervención (Vega-Franco, 2000;
Kottow, 2013; Navarro, 1998; Testa, 1992).
La comprensión de la SP como objeto, a la vez, de conocimiento y de acción, considerando sus dimensiones humanista, científica y política (Vega-Franco, 2000), pone de manifiesto su rasgo interdisciplinario y transversal en las diferentes facetas de la vida y del hacer humano. Las clásicas definiciones de la salud pública de Winslow (de 1920) y Piédrola Gil (de 1991)1 comparten su carácter de ciencia y arte para orientar el esfuerzo organizado comunitario con la finalidad de impedir enfermedades y proteger y fomentar la salud, por lo que enfatizan la responsabilidad colectiva de la población. La OPS (2012) la entiende como una “práctica social integrada que tiene como sujeto y objeto de estudio, la salud de las poblaciones humanas y se le considera como la ciencia encargada de prevenir la enfermedad, la discapacidad, prolongar la vida, fomentar la salud física y mental, mediante los esfuerzos organizados de la comunidad, para el saneamiento del ambiente y desarrollo de la maquinaria social, para afrontar los problemas de salud y mantener un nivel de vida adecuado”.
Para la OPS (2012), las funciones de la salud pública serían las de monitoreo de la situación de salud, la vigilancia epidemiológica, la promoción de la salud y el empoderamiento de la gente, la participación social y la intersectorialidad, la planificación estratégica en salud pública, la regulación y fiscalización, la garantía de acceso a la atención de salud, la evaluación de eficacia, acceso y calidad de los servicios de salud, la reducción del impacto de emergencia y
1 Véase Barragán (2007).
desastres en salud y la investigación, desarrollo e implementación de soluciones innovadoras. Y para ello considerará que les son propias las siguientes actividades: la protección de la salud, la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la restauración de la salud.
Y aunque (OPS, 2012: 25) le concede gran importancia a la información/comunicación y a la cultura, entre las disciplinas que integran la SP no incluye la comunicación, aunque si otras del campo de las ciencias sociales:
economía, sociología, ciencias políticas, antropología y demografía. Por omisión, subraya el carácter meramente instrumental de la comunicación.
Nunes (2014) describe la salud colectiva (SP) como paradigma, en tanto artefacto o constructo, y ‘matriz disciplinaria’. Ésta muestra su carácter multiparadigmático, resultado del encuentro de múltiples (y diversas) epistemologías (entre las que se encuentran la propia comunicación). El uso de la noción de paradigma para la salud colectiva (o pública), podría aplicarse en tres situaciones: primera, entenderla como un campo cuyo núcleo de interés es la salud y sus determinaciones histórico-sociales, estructurales y políticas.
Segunda, distinguir en su constitución teórica, metodológica y técnica los paradigmas epidemiológico, sociológico, antropológico, político y técnico. Y tercera, seleccionar las metodologías de investigación desde los principales dominios teóricos/epistemológicos y situar las investigaciones “paradigmática” y metodológicamente en la salud colectiva.
Respecto al objeto de la salud, y en sintonía con la sociología reflexiva de Bourdieu, Kottow (2013) se adhiere a la disolución de las dicotomías construidas al respecto, procurando entender el fenómeno salud-enfermedad como unidad dialéctica, enfatizando el sentido crítico, dialéctico y científico de la salud pública. No obstante, subraya el imperativo de circunscribirla a un espacio concreto y a unos escenarios específicos que no dejen de lado los elementos que constituyen su totalidad e integralidad.
Entre los desafíos de la salud pública se encuentran el ampliar su visión, considerando como parte de su intervención, en sentido profundo, los cambios políticos, sociales y económicos (Navarro, 1998), por lo que debe avanzar en la implementación de políticas transversales e intersectoriales (Díaz, 2012).
Para afrontarlo, la comunicación, como dimensión fundamental para el diseño y gestión de dichas políticas, contribuye en calidad de herramienta y perspectiva facilitadora y articuladora de los procesos de cambio social2.
2.- Metodología
Como hemos escrito párrafos atrás, consideramos que las revistas de salud pública deberían de ser las más permeables a incluir entre sus contenidos artículos que no sólo hicieran referencia a la comunicación, sino que esta fuera su argumento central.
Con esta investigación pretendemos saber hasta qué punto es así, hasta qué punto las revistas científicas de salud pública incluyen contenidos que se centren en el análisis de los procesos comunicativos, mediados o no. Y de incluirse, cuáles son sus características.
Evidentemente, la presente investigación es un estudio aproximativo del cual se pueden desprender una serie de resultados que nos ha de servir para comenzar a dar respuesta a las preguntas que nos formulábamos en el párrafo anterior a la vez que, por un lado, para hacernos otras que no habíamos considerado y, por otro lado, para diseñar futuras investigaciones que sean capaces de mostrarnos cómo se trata la comunicación en las revistas científicas de salud y desde qué perspectivas.
Para llevar a cabo el estudio, hemos escogido las revistas de salud pública insertas en SCIELO por cuatro razones: son de acceso libre, pertenecen a distintos países de Latinoamérica y requieren de una calidad científica para poder formar parte de SCIELO, plataforma de referencia entre los investigadores latinoamericanos. Con otras palabras, buscábamos proximidad a la par que diversidad en un contexto de calidad.
En total, se analizaron 18 publicaciones de 11 países: Annali dell’Istituto Superior de Sanità (Italia), Bulletin of the World Health Organization (Suiza),
2 Otro reto radica en que la salud pública se ‘mire a sí misma’ –como otras disciplinas científicas- para indagar sobre las fuerzas sociales que determinan “el lenguaje que usa, los criterios de lo ‘académicamente aceptado’, a plantear unos problemas y soslayar otros, a desarrollarse en una dirección determinada y aceptar cánones fijados –de publicación, jerarquización, reconocimiento, prestigio, experticia–“ (Kottow, 2013).
Cadernos de Saúde Pública (Brasil), Ciência & Saúde Coletiva (Brasil), Epidemiologia e Serviços de Saúde (Brasil), Gaceta Sanitaria (España), Interface - Comunicação, Saúde, Educação (Brasil), MEDICC Review (Cuba), Physis: Revista de Saúde Coletiva (Brasil), Revista Brasileira de Epidemiologia (Brasil), Revista Cubana de Salud Pública (Cuba), Revista Española de Salud Pública (España), Revista Panamericana de Salud Pública (EUA), Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública (Perú), Revista de Salud Pública (Colombia), Revista de Saúde Pública (Brasil), Salud Colectiva (Argentina), Salud Pública de México (México).
Las 18 publicaciones pertenecen, para SCIELO, al ámbito de ciencias de la salud, pero dos de ellas (Interface - Comunicação, Saúde, Educação y Physis:
Revista de Saúde Coletiva ) las incluye a su vez en el ámbito de las humanidades.
Las 18 publicaciones se analizaron entre los años 2005 y 2015 (ambos incluidos); 2016 por ser el año en curso no se tuvo en cuenta ya que no podríamos disponer de datos de todo el año. El total de artículos3 a considerar fue de 19.886, de los cuales analizamos 124. Estos 124 son los que aparecen en el buscador de SCIELO como artículos que se centran bajo el epígrafe comunicación. Hemos considerado pertinente estudiar sólo los que la propia SCIELO enmarca en el ámbito de la comunicación para, así, poder realizar con más precisión y profundidad el estudio.
La metodología empleada ha sido el análisis de contenido. Para aplicarlo nos hemos fijado en los titulares, resúmenes y palabras claves de la muestra en su versión en inglés. Hemos escogido este idioma como vehicular dado que nos podríamos encontrar con artículos escritos, originalmente, en cuatro posibles idiomas (español, portugués, inglés e italiano), pero todos ellos cuentan con un titulo, un resumen y unas palabras claves en inglés. Al elegir un solo idioma nos evitamos toda posible distorsión terminológica que acarrea el trabajar con varias lenguas a la vez. El análisis de contenido se realizó de maneras
3 En estas páginas hablamos de artículos de manera genérica e inclusiva, pues consideramos todos los escritos, sean cuales sean sus características, insertos en las revistas analizadas.
Más adelante hacemos una distinción entre ellos a partir de las clasificaciones estándar que suelen hacer las revistas científicas.
automática y manual, creando tablas excel; la descarga automatizada de los atributos de cada artículo se hizo a través de scraping, con recurso al lenguaje de programación Python, y la producción de tablas con LibreOffice.
Los objetivos de la investigación pueden resumirse en 6 preguntas:
1.- ¿Cuántos artículos centrados en comunicación aparecen en las revistas de salud pública estudiadas?
2.- ¿Es un número suficiente?
2.- Qué características formales tienen.
2.- De qué tratan.
3.- ¿Podemos apreciar alguna tendencia?
4.- ¿De qué campo del conocimiento son sus autores?
5.- ¿Se trabaja interdisciplinarmente?
Para responder a la segunda cuestión usamos las palabras clave, pues pensábamos que así podríamos evitar caer en interpretaciones subjetivas. La dispersión en los resultados nos obligó a tener que agruparlos en una serie de categorías que respondieran, por un lado, a las finalidades de la salud pública y, por otro, a las palabras clave que habían usado los autores de los artículos.
SCIELO ofrece una categorización de los artículos dentro de la clasificación genérica ‘comunicación’, pero hicimos una prospección y nos dimos cuenta que hay un alto grado de subjetividad4 en la atribución de los diferentes artículos a una categoría u otra, por lo que nos pareció inapropiado seguirla. Por otro lado, somos conscientes de que cualquier clasificación es en sí misma un instrumento llamado a la controversia.
Los resultados que presentamos en esta comunicación forman parte de una investigación más amplia que también pretender averiguar qué metodologías son las más usuales, con qué técnicas de investigación se llevan a cabo, cuáles son las muestras con las que se trabaja y cómo se caracteriza su autoría.
4 Subjetividad que se manifiesta de manera fehaciente si tomamos los artículos a partir de su idioma originario.
3.- Resultados
El primer resultado que debemos considerar es que 6 de la 18 revistas analizadas (33,3%) no incluyen ningún artículo que se centre en el ámbito de la comunicación. Son las siguientes: Annali dell'Istituto Superiore di Sanità (Italia), Bulletin of the World Health Organization (Suiza), MEDICC Review (Cuba), Epidemiologia e Serviços de Saúde (Brasil), Physis: Revista de Saúde Coletiva (Brasil) y Revista Brasileira de Epidemiologia (Brasil). Nos parece relevante destacar que una de ellas es el Bulletin of the World Health Organization.
Tabla 1: Número de artículos que se centran en comunicación en relación con el total de artículos. Por años y total.
AÑO TOTAL ARTÍCULOS ARTÍCULOS COM. %
2005 1392 9 0,646
2006 1600 10 0,625
2007 1827 4 0,218
2008 1986 7 0,352
2009 2009 16 0,796
2010 2069 6 0,289
2011 2308 17 0,736
2012 2077 12 0,577
2013 2234 8 0,358
2014 2230 17 0.762
2015 2231 13 0,582
TOTAL 19886 124 0,629
Fuente: Elaboración propia
En la Tabla 1 podemos apreciar que, en las 12 revistas estudiadas, sólo un 0,62% de los artículos se centran en la comunicación (o los procesos comunicativos). A su vez, que en ningún año se llega al 0,8% de los artículos publicados, siendo 2007 cuando se insertan menos: un 0,21%. Si deparamos en la columna de % y leemos la serie de datos obtenidos, podemos apreciar que no hay ninguna tendencia, ninguna lógica que indique el número de artículos que se insertan sobre comunicación. Con el paso de los años ni aumenta ni disminuye el número de artículos. Véase también la Figura 1:
Figura 1: Artículos sobre comunicación por año de publicación
Fuente: Elaboración propia
Por su parte, en la Tabla 2 podemos ver el número artículos que conforman la muestra atendiendo a la revista en los que se insertan.
Tabla 2. Número de artículos por revistas
Revista Sum - n
Cadernos de Saúde Pública 3
Ciência & Saúde Coletiva 2
Gaceta Sanitaria 10
Interface - Comunicação, Saúde, Educação 51
Revista Cubana de Salud Pública 5
Revista de Salud Pública 10
Revista de Saúde Pública 3
Revista Española de Salud Pública 2
Revista Panamericana de Salud Pública 14
Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública 4
Salud Colectiva 8
Salud Pública de México 12
Total 124
Fuente: elaboración propia
9 10
4
7
16
11
17
12
8
17
13
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Column B
La lectura de la Tabla 2 nos ofrece unos resultados que debemos considerar: el 41,12% de la muestra se concentra en una publicación (Interface - Comunicação, Saúde, Educação) y, contando a esta, sólo 5 revistas insertan 10 o más artículos (el 78,22% del total); con otras palabras: se da una gran concentración. Por el contrario, 4 publicaciones insertan 3 o menos artículos.
La media por revista (teniendo en cuenta que sólo aparecen en 88 ejemplares distintos) es de 10,33, pero la mediana desciende a 6,5 y su moda es 2. Ahora bien, si descontásemos Interface esa media caería a 6,64.
Por otra parte, si atendemos a los idiomas, obtendremos los siguientes resultados: 55 artículos se escribe en español, 39 en portugués y 30 en inglés (ninguno en italiano, otro de los idiomas posibles si atendemos a la muestra y a la plataforma contenedor). Ninguna revista se publica íntegramente en inglés.
Ahora bien, dichos resultados deben leerse teniendo en cuenta la procedencia (y, por tanto, el idioma original de la revista) nacional de los originales (véase Tabla 3):
Tabla 3: Artículos por país, de más a menos. Entre paréntesis el número de revistas analizadas de dicho país.
País Números de artículos
Brasil (4) 59
EUA* (1) 14
España (2) 12
México (1) 12
Colombia (1) 10
Argentina (1) 8
Cuba (1) 5
Perú (1) 4
Total 124
Fuente: elaboración propia
Debemos tener en cuenta que los 14 artículos que se consignan a EUA* es debido a que se trata del lugar en el que se edita Revista Panamericana de Salud Pública, por lo que hay una manifiesta distorsión en los datos obtenidos dado que se trata de una publicación pannacional pero que se edita en un país
concreto, EUA, por lo que ciertos resultados se le atribuyen a él. De fijarnos en la Tabla (3) vernos como destaca el número de artículos procedentes de Brasil.
La diferencia entre países (téngase en cuenta que en el listado se incluyen cuatro revistas brasileñas y dos revistas españolas) es poco significativa si igualáramos el número de revistas en 1, a excepción de Cuba y Perú (parte baja de la tabla).
Los 124 artículos aparecen en 88 números diferentes. Sólo uno de ellos inserta 6 originales relacionados con el ámbito de la comunicación; se trata del vol.35, no.5-6, de Rev Panam Salud Publica, publicada en 2014 y dedicado al eHealth.
Por cierto, es el único ejemplar que inserta un dossier sobre comunicación o tecnologías de la información. Ningún otro número o revista lo hace.
También podemos encontrar un ejemplar que incluye 5 artículos (Interface, vol 15, n. 37; número dedicado a la salud colectiva) y dos ejemplares que incluyen 4 artículos sobre comunicación (Salud Pública de México, vol.52 n.2 suplemento 2 y Salud Pública de México, vol.54 n.3; ambos números están dedicados al tabaquismo y se detienen especialmente en temas de publicidad y márketing).
Del resto de los ejemplares, 20 insertan 2 artículos y 62, o sea, la mayoría, 1 sólo artículo.
En la siguiente Tabla (4) vemos como se distribuyen los artículos relacionando las revistas con el periodo temporal (2005-2015) que estamos estudiando.
Tabla 4. Artículos de las revistas en relación al año de publicación
Revista Año Sum - n
Cadernos de Saúde Pública (2 años) 2014 2
2015 1
Ciência & Saúde Coletiva (1 año) 2011 2
Gaceta Sanitaria (7 años) 2005 2
2006 1
2009 2
2011 1
2013 2
2014 1
2015 1
Interface - Comunicação, Saúde, Educação (11 años) 2005 3
2006 4
2007 1
2008 5
2009 8
2010 4
2011 8
2012 6
2013 4
2014 4
2015 4
Revista Cubana de Salud Pública (3 años) 2007 1
2009 1
2011 3
Revista de Salud Pública (4 años) 2006 3
2009 3
2012 1
2014 2
2015 1
Revista de Saúde Pública (3 años) 2009 1
2012 1
2015 1
Revista Española de Salud Pública (2 años) 2005 1
2011 1
Revista Panamericana de Salud Pública (8 años) 2005 2
2007 1
2009 1
2010 1
2011 1
2013 1
2014 6
2015 1
Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública (2
años) 2013 1
2015 3
Salud Colectiva (6 años) 2006 2
2008 1
2010 1
2011 1
2014 2
2015 1
Salud Pública de México (5 años) 2005 1
2007 1
2008 1
2010 5
2012 4
Total Resultados 124
Fuente: Elaboración propia
De la tabla se desprende que sólo Interface incluye artículos sobre comunicación en los 11 años examinados; y otras tres revistas lo hacen en 6 años o más (Revista Panamericana de Salud Pública, Gaceta Sanitaria, Salud
Colectiva). Por otra parte, no parece que haya ninguna estrategia (ninguna línea editorial) que nos indique que según avanzan los años se insertan más artículos sobre comunicación.
En cuanto a la tipología de los escritos (artículos) y siguiendo las convenciones establecidas por las revistas científicas contemplamos 7 posibilidades: artículo original, reseña bibliográfica, carta al editor, comentario, editorial, revisión y perspectivas. El resultado ha sido el siguiente: 114 artículos originales, 6 revisiones, 2 reseñas bibliográficas, 1 comentario y 1 perspectivas. Como se comprobará, no hay ninguna carta al editor y, lo que es más importante, ningún editorial que trate sobre comunicación.
Respecto a la autoría cabe ofrecer una serie de datos que, pensamos, son complementarios. Para empezar, clasificamos a los autores en relación a 6 campos del conocimiento, clasificación que contemplan muchas universidades españolas, con el hecho excepcional de segregar comunicación de ciencias sociales dados las características de esta investigación: Artes y humanidades (filología, filosofía; traducción, arte; historia, etc.); Ciencias (química, física, matemáticas, biología, etc.); Ciencias sociales y jurídicas (sociología, derecho, economía, políticas, empresa, etc.); Ciencias de la salud (medicina, veterinaria, psicología); Ingenierías (informática, telecomunicaciones, etc.); Comunicación.
Los autores se adscribieron a un campo de conocimiento a partir de las filiaciones que ofrecían las revistas de los mismos en los originales. Dado que un artículo puede estar firmado por más de un autor, el número de autores es lógicamente superior al número de artículos, siendo de 387. De ellos 302 (78,03%) son del campo de la salud, 40 (10,33%) de la comunicación, 22 de las ciencias sociales, 11 de las ingenierías, 7 de las ciencias y 5 de las artes y humanidades.
De los 124 artículos, el autor principal fue del campo de la salud en 93 ocasiones, en 15 del campo de la comunicación, en 7 de las ciencias sociales, y en 3 de las ingenierías, de las ciencias y de las humanidades y artes. De los 93 artículos del campo de la salud sólo 12 tenían un solo autor (el 12,9%); de los 15 del campo de la comunicación, 6 estaban firmados por un solo autor (el 40%).
Por otro lado, si tenemos en cuenta artículo por artículo y deparamos en los campos de sus autores, obtendremos los siguientes resultados: 103 de la salud, 21 de la comunicación, 14 de las ciencias sociales, 6 de las ingenierías y 4 de las ciencias y de las artes y humanidades.
¿En los artículos examinados hay interdisciplinariedad? En 23 artículos obre sobre 124 (un 18,54%) hay autores de más de un campo del conocimiento – recuérdese que contemplamos 6 posibilidades-, 3 de tres campos (2,42%) y 20 de dos campos del conocimiento (16,12% sobre el total de artículos). En la Tabla 5 contemplamos estos supuestos con más detalle:
Tabla 5. Autoría interdisciplinar
Artículo Campos de Conocimiento 1 4; 4; 4; 4; 4; 4; 4; 4;3; 4 2 6; 6; 6; 6; 6; 6; 4; 6; 6; 4 3 4; 4; 1
4 4; 4; 4; 5 ;4; 5 5 6; 4; 6; 4; 4 6 4; 4; 4; 6; 4 7 4; 3; 3 8 4; 2; 4; 4 9 4; 3; 4; 4; 4 10 2; 2; 4; 4 11 1; 3 12 4; 6; 4; 4 13 2; 4; 3; 3 14 3; 6; 3 15 3; 3; 3; 3; 4; 4 16 4; 4; 6 17 6; 5 18 1; 1; 4 19 5; 4; 3 20 6; 6; 6; 4; 5; 4 21 4; 4; 6; 6 22 2; 2; 2; 3 23 3; 3; 4
Fuente: elaboración propia 1.- Artes y humanidades 2.- Ciencias 3.- Ciencias sociales y jurídicas 4.- Ciencias de la salud 5.- Ingenierías 6.- Comunicación. En el anexo podrán ver el listado de estos artículos en el mismo orden en el que parecen en la Tabla 5.
De estos 23 artículos, en 10 el autor principal es del campo de la salud, 4 de la comunicación, 3 de las ciencias sociales, 2 de las ciencias, 2 de las artes y humanidades y 1 de las ingenierías. Y en 6 artículos escribían juntos autores
de la salud y de la comunicación: en 4 casos el autor principal es del campo de la salud y en 2 con el autor principal del campo de la comunicación.
En cuanto a los contenidos, como hemos escrito en el apartado de metodología, para poder saber de qué tratan los artículos usamos las frecuencias de las palabras claves de los originales, o sea, en aquellos términos que según sus autores enmarcan a su escrito. Pero al hacerlo nos encontramos con una gran dispersión de términos, en total 355, y con una frecuencia muy baja.
En la Tabla 6 podemos ver las palabras claves que se repitieron con más frecuencia; de entre ellas sólo 5 se repitieron 10 o más veces. Y las 5 tendrían que ver con comunicación, comunicación y salud o salud. Pero deparemos que se trata de 92 tópicos de 355.
Tabla 6. Palabras claves con más frecuencia
Palabra clave Frecuencia
communication 39
health communication 18
mass media 15
health education 10
communications media 10
public healt 9
healt 8
tobacco 8
information technologies and communication projects
7
internet 6
health promotion 5
physician-patient relations 5
medical education 4
evaluation 4
language 4
media 4
health policy 4
public policy 4
violence 4
Fuente: Elaboración propia
La dispersión es tan elevada que sólo 14 palabras clave tienen una frecuencia de 3, 46 de 2 y 276 palabras clave sólo se repiten una vez.
Estos resultados hicieron que los revisáramos, buscándolos agrupar en contenedores mayores, para así poder obtener unas sumas que simplificaran la
dispersión de datos de la que venimos hablando. Esos contenedores mayores o bien tienen que ver con comunicación, salud o comunicación y salud. Sólo hay una excepción, el tópico ‘tobacco’, que incluimos en el listado dada su frecuencia; se trata de la adicción (enfermedad) que más se trata en los artículos analizados.
Tabla 7.
Agrupación de palabras clave Frecuencia
Health 70
Media 54
Communication+Information 38
Education 24
Internet 18*
Tobacco 13**
Risk 10
Persuation 9
Patient 9
Evaluation 4
Prevention 3
Literacy 1
Fuente: Elaboración propia. *Todas ellas tienen que ver con comunicación. ** Excepción que incluimos dada su frecuencia.
Hemos de ser conscientes de que aún realizando esta agrupación sólo hemos conseguido incluir 253 de las 355 palabras clave posibles. El término que más se repetiría es ‘health’, por tanto es de lo que más se hablaría. Ahora bien, en negritas vemos toda una serie de términos que tienen que ver con comunicación, pero que hemos disgregado para afinar más los resultados; de no haberlo hecho, de lo que más se hablaría es de comunicación (102 tópicos).
De los resultados de la tabla también deseamos resaltar que internet y los mensajes persuasivos (donde también se incluyen las campañas) reciben una atención menor de la esperada, pero más sorprendente aún es lo poco que se habla de educación y todavía menos de riesgo, paciente, evaluación y prevención. Sólo aparece una vez la palabra clave alfabetización (que quizás pudiéramos agregar a educación).
Para finalizar este apartado, nos vamos a fijar si en algún momento mencionan o se refieren a los medios de comunicación. Recordemos que estamos analizando los resúmenes de los artículos, los titulares y las palabras clave.
En cuanto a las revistas científicas aparecen mencionadas de forma genérica en dos artículos (o sea, se habla de revistas científicas sin decir cuáles). En lo referente a los medios especializados en salud (divulgativos), comentar que en tres ocasiones se hace referencia a medios impresos, pero tampoco se nombra a las cabeceras.
Los medios generalistas aparecen con más frecuencia. Veamos la Tabla 8.
Tabla 8. Se nombran a medios generalistas
Medio Citaciones
Ninguno 84
Prensa 16
Revistas 4
Radio 5
Televisión 7
Internet 8
Sin especificar 7
Vídeos/films 1
TOTAL 132
Fuente: Elaboración propia
El total es 132 dado que se trata de una respuesta múltiple. En 48 ocasiones se mencionan medios generalistas. Sólo en 11 ocasiones se nombran a esos medios; en 10 ocasiones se corresponden con medios impresos; en 1 con páginas de internet. En los 11 casos, los medios citados son las muestras de investigaciones sobre contenidos y efectos de los mensajes mediatizados.
Podemos apreciar que el mayor número de referencias es el de la prensa (si sumamos con revistas, 20 referencias a medios impresos). Por el contrario, y dado que la investigación abarca hasta 2015, internet aparece en menos ocasiones de las que cabría suponer, sólo en 8 artículos.
4.- Discusión
Es innegable el crecimiento de la comunicación y salud (Cuesta, Ugarte y Menéndez, 2011; Huertas; Gutiérrez, 2006; Ramírez Leyva , 2015; Revuelta,
2006; Rogers,1994; Terrón, 2007; Terrón, 2010; Thompson, 2015) como procedimiento de intervención social y como campo de estudio. Hernán Díaz (2014), en línea con los objetivos que se marcara la estrategia Healthy People 20105 o que ya enunciamos en la fundación del Observatorio de Comunicación y Salud6, considera que la comunicación y salud es un campo que abarca la e- salud y la m-salud, la comunicación de riesgos sanitarios, la publicidad y el marketing de salud, campañas de prevención; promoción de la salud, educación para la salud, información de salud, las relaciones entre profesionales de la salud, de estos con los pacientes y de los pacientes entre ellos y la comunicación de las organizaciones de salud. Esta relación escapa del carácter finalista de la Carta de Otawa7 –promover/educar/prevenir para la salud- y amplía el campo más allá de los territorios médicos o biologicistas (Cuesta; Gaspar, 2013).
Ahora bien, hemos de reconocer que estamos escribiendo desde un punto de vista, el campo de la comunicación. Revuelta, Faubel y Carrasco (2014), como ya hemos escrito, nos habla de que parece innegable la relación entre salud pública y comunicación, o si se prefiere, que no puede haber salud pública eludiendo la comunicación. Sin embargo, como también hemos visto (OPS, 2012, Barragán, 2007) la comunicación aún no ha acabado de en los estudios curriculares de la salud pública ni es entendida como una de las ciencias con las que debe imbricarse en la misma.
Quizás está contradicción se refleja en algunas de las conclusiones a las que llegamos en esta investigación: 6 de las 18 revistas estudiadas no insertaban artículo alguno que se centrará en la comunicación (entendida esta de manera amplia) y sólo el 0,62% de los artículos (124 sobre 19.886) observados giraban en torno a la comunicación. Hablamos de un periodo (2005-2015) en el que desde nuestro campo, el de la comunicación, mantenemos que se ha producido un despegue de la comunicación y salud. Los datos parecen refutar
5 http://www.healthypeople.gov/2010/
6 http://www.portalcomunicacion.com/OCS/esp/index.asp
7http://www.famp.es/racs/intranet/otras_secciones/documentos/CARTA%20DE%20OTTAWA.p df; véase también OMS (1998).
esa impresión. Pero sería erróneo llegar a conclusiones precipitadas sin tener en cuenta varias cuestiones.
La investigación se ciñe al ámbito latinoamericano, quizás en el anglosajón no ocurra lo mismo (por tanto, se precisan estudios comparados); es posible que el crecimiento de la comunicación y salud sea comparativamente mayor en el campo de la comunicación que en el de la salud (extremo este que habría que verificar); nos fijamos en las revistas de salud pública porque pensamos que serían las más propensas a centrarse en el campo de la comunicación y quizás sea un error; puede que en el campo de la salud en su conjunto el tanto por ciento de originales dedicados a la comunicación sea mayor (lo que nos obliga a realizar una investigación comparativa entre los datos que hemos obtenido y el conjunto de revistas de salud insertas en SCIELO en el mismo periodo de tiempo).
Ahora bien, y a pesar de las limitaciones que puedan tener los resultados obtenidos, hemos de reconocer que esperábamos que desde la salud pública se atendiera más la comunicación.
Este extremo queda subrayado si atendemos a otros datos que se desprenden de nuestra investigación:
- No se aprecia que con el paso de los años se vaya incrementando el número de originales que traten sobre comunicación. Se ve claramente que la cantidad de artículos año es aleatorio.
- Sólo una publicación dedica un dossier que contemple el ámbito de la comunicación; se trata del vol.35, no.5-6, de Rev Panam Salud Publica, publicada en 2014; lo dedica al eHealth.
- Los 124 artículos se concentran en sólo 88 números de revistas.
- Entre estas 124 piezas no encontramos ningún editorial.
- Sólo Interface, publica artículos relacionados con la comunicación y salud en los once años analizados.
- Salvo en contadas ocasiones (el número de Interface dedicado a la salud colectiva y los dos Salud Pública de México dedicados al tabaquismo), no se aprecia una estrategia en abundar en la comunicación cuando se trata de ciertos asuntos.
Interface requiere, por sus características propias y contextuales, que nos detengamos en ella, pues se trata de una excepción entre las revistas estudiadas. Excepción que se comprende rápidamente si deparamos que su nombre completo (Interface - Comunicação, Saúde, Educação) subraya su imbricación con el campo de la comunicación, a la vez que se alinea en esa concepción de aunar comunicación y salud a través de la prevención y, por tanto, de la educación. Por otro lado, tal como ya explicáramos (Terrón, 2010) Brasil ha sido, sin duda, el país de las Américas no anglosajonas en el que más se ha desarrollado la comunicación y salud, y un ejemplo de ello es esta revista, o la propia Fiocruz8.
Interface hace también que sea Brasil el país con más originales sobre comunicación entre la muestra que hemos estudiado. Fuera de esta revista, vemos que en ningún país emerge en el ámbito de la comunicación y salud.
En cuanto a la tipología de los escritos (artículos), nuestros resultados contradicen a los de Bellón y Martínez (2001) quienes concluyen en su investigación que hay un exceso de revisiones y una falta de artículos originales. Recordemos que nuestros resultados nos indican 114 artículos originales y 6 revisiones. Ahora bien, suponemos que nosotros, como los autores citados, desearíamos un mayor equilibrio entre ambas tipologías de originales. Al menos, desde el campo de la comunicación la necesidad de revisiones es ya un requerimiento urgente si deseamos marcar un Norte a la comunicación y salud. Cabe añadir que aparece un original como ‘perspectiva’
(estos escritos suelen realizarse a requerimiento de la publicación) y ninguno como ‘editorial’. Estos datos inciden en la escasa importancia que se da a la comunicación y salud en la muestra estudiada.
Por otro lado, si nos fijamos en la autoría vemos una preeminencia palmaria entre los que proceden del campo de la salud (78%); le siguen aquellos que se inscriben en el de la comunicación (10,33%). Es evidente que hay un desequilibrio entre ambos campos del conocimiento. Ello se debe, a buen seguro, a que las publicaciones son del ámbito de la salud. Lo que quiere decir
8 Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz):
http://portal.fiocruz.br/pt-br/content/funda%C3%A7%C3%A3o
que sigue existiendo una barrera inconfesable (voluntaria o no) entre los dos campos del conocimiento: los autores del campo de la comunicación no consideran o no son considerados por las revistas de salud9. Si deparamos en el autor principal de los artículos, vemos como se apuntala lo que acabamos de escribir: en 93 ocasiones son del campo del conocimiento de la salud y en 15 del campo de la comunicación, y de esos 15 artículos 6 estaban escritos por un solo autor.
Cuando se habla de comunicación y salud siempre manifestamos la necesidad de interdisciplinariedad (Rogers, 1994; Terrón, 2010; Díaz, 2014; Thompon, 2015). Los datos que trabajamos nos muestran que en este extremo no parece que hayamos avanzado demasiado. Sólo 23 sobre 124 artículos fueron escritos interdisciplinariamente y en 10 el autor principal es del campo de la salud, 4 de la comunicación, 3 de las ciencias sociales, 2 de las ciencias, 2 de las artes y humanidades y 1 de las ingenierías. En 6 artículos escribían juntos autores de la salud y de la comunicación); de ellos, en 4 el autor principal es del campo de la salud y en 2 del campo de la comunicación. Consideramos, en primer lugar, que la interdisciplinariedad es baja –más aún si tenemos en cuenta la que debiera existir entre los campos de la salud y de la comunicación- y, en su escasez, prevalece el campo de conocimiento de la salud.
En cuanto a los contenidos, como ya hemos escrito, no estamos en condiciones de llegar a grandes conclusiones; nos sorprende, eso sí, que la relación comunicación y salud vía la prevención/educación no parezca producirse. Es más, nos llama la atención, dado que se trata de revistas de salud pública, que se dedica tan pocos artículos a la educación y a la prevención (Comitè de Bioètica de Catalunya, 2004). Por otro lado, tampoco hay muchas referencias dedicadas a los pacientes (sólo 9). El estudio de Bellón y Martínez (2001) incide, precisamente, en la comunicación médico-paciente (profesional de la salud-paciente); nosotros hemos mantenido (Terrón, 2010) que una de las patas sobre la que se asienta la comunicación y salud es
9 Revista Española de Comunicación en Salud es una rara avis y, por tanto, merece nuestra atención, dado que en sus páginas hay un equilibrio entre autores del campo de las ciencias sociales y de las ciencias de la salud.
precisamente el paciente, y esto por tres motivos: porque es a quien se dirige la mayor parte de las intervenciones; por la abundancia de literatura sobre la entrevista médica; por la creciente importancia de la autonomía del paciente (de la autodeterminación del paciente) y de sus asociaciones. No en vano (véase Cuesta, U., Ugarte, A. y Menéndez, T., 2011), algunos autores nos recuerdan que la comunicación y salud tiene sus raíces en los trabajos de Barbara Korsch de la década de los 50 desarrollados en el ámbito de la comunicación médico-paciente. Aunque, a buen seguro, estos mismos autores coincidirán con nosotros que la medicina, como práctica humanista, siempre tuvo en cuenta la importancia de la comunicación entre el médico y el paciente –y viceversa-; considérense, como ejemplo, las siempre recomendables reflexiones de Laín Entralgo (2003).
En relación a los contenidos, también reclama nuestra atención las pocas referencias a la evaluación (cuestión esta fundamental, que venimos denunciando (Terrón, 2011) y en la que coincidimos con Revuelta, Faubel y Carrasco, 2014) y a la alfabetización (nadie duda de su importancia, y más desde la perspectiva de la salud pública; recomendar la lectura de M. A. Máñez (2014), ya que toca este tema desde la perspectiva de la economía de la salud y en nuestro campo suele obviarse este enfoque. Como también escasean las referencias a los mensajes persuasivos, bien sean analizados como instrumentos para cambiar conductas (las campañas, por ejemplo) y, por tanto, para incidir en la educación para la salud o bien como mensajes que pueden incidir en hábitos insalubres. Teniendo en cuenta las finalidades de la salud pública (pensemos en la prevención y, por extensión, en dar a conocer, recomendar y asentar estilos de vida saludables), no deja de sorprendernos un número tan bajo de artículos. Quizás se deba en parte a que la mayoría de los autores provienen del campo de la salud, pero esta es una suposición y como tal debemos tomarla.
Por último, reseñar que sólo 11 artículos se centran en los contenidos y efectos de los medios de comunicación. Aunque no estamos en disposición de una cuantificación (otra investigación que deberá hacerse), tenemos la percepción que, de largo, este tipo de investigaciones es el que prevalece en nuestro
campo de conocimiento (Costa Sánchez, C., 2012; Terrón, 2010). Resultados y percepciones coinciden en que la prensa es el medio más estudiado (Terrón, 2010), quizás porque sea más fácil de analizar que porque tenga mayor impacto que otros medios. Y ya acabando, recabar en que sólo 8 artículos hacen referencia a internet (redes sociales incluidas); dado que la investigación se extiende hasta 2015, no deja de ser sorprender que internet, sus usos y su credibilidad (Terrón, 2012), haya sido tan poco tratado.
5.- Conclusiones
La caracterización de la salud pública nos llevó a pensar que en la revistas de esta disciplina se trataría con suma frecuencia sobre la comunicación, sus efectos y sus procesos e, incluso, su transmisión. Tras la investigación que hemos realizado, podemos concluir que no es así. Son pocos los artículos que se centran en la comunicación y sus procesos, y no hemos encontrado ningún dato o series de datos que nos permita decir que su número aumente de manera deliberada atendiendo a los años, a las revistas o a los países.
Debemos recordar, además, que sólo una revista, Interface, reúne el 41,12%
de los artículos de la muestra. Publicación brasileña que tiene entre sus finalidades dedicar un espacio preeminente a la comunicación y salud.
Por otro lado, y contradiciendo de nuevo a la propia esencia de la salud pública, el grado de interdisciplinariedad es bajo (18,54% de los artículos analizados), la mayoría de los autores son del campo de conocimiento de la salud (evidentemente, también los principales) y la colaboración entre autores de los campos de salud y comunicación es escasa (6 artículos sobre 124).
En cuanto a los contenidos, nos sorprende, dado el bajo número de artículos referidos a estos rublos, que desatiendan la educación y, aún más, la prevención. Tampoco abundan los artículos centrados en los pacientes, los mensajes persuasivos o la evaluación (cuando muchos de los relatos se centran en intervenciones). Estos resultados parecen contradecir la lógica de que la salud pública usa como herramienta la comunicación para sus intervenciones educativas y sus estrategias de prevención, y que esas estrategias han de ser evaluadas.
Como escribíamos en el apartado dedicado a la metodología, esta investigación es parte de una mayor en la que abundaremos en la caracterización de los autores de estos artículos (¿escriben sobre comunicación y salud de manera continua o lo hacen de forma episódica?;
¿quiénes escriben más, y qué relaciones podemos establecer entre ellos, las instituciones a las que pertenecen o entre ellos y las revistas en las que publican?; ¿sobre qué tema suelen escribir, también lo hacen en otras publicaciones científicas, de qué campos, de qué perspectivas?) y en las metodologías y técnicas que han empleado.
Ahora bien, la investigación que hemos llevado a término también abre la puerta, como hemos dejado constancia, a una serie de investigaciones comparadas, que formularemos como preguntas: dado que el campo de la comunicación y salud está desarrollado desde hace más tiempo, ¿los resultados obtenidos serían iguales si nos fijamos en revistas de salud pública anglosajonas?; ¿es vedad que en las revistas de salud pública se habla más de comunicación que en el resto de revistas del campo de la salud?; en crecimiento de la comunicación y salud, ¿es mayor en el campo de la comunicación que en el campo de la salud?
Como investigadores, tenemos la obligación de contrastar datos y no quedarnos en las percepciones, y este es uno de los déficits de nuestro campo, el que, con suma frecuencia, nos basamos más en supuestos (deseados) que en certezas. Si buscamos su consolidación debemos avanzar en este tipo de investigaciones dado que nos servirán para saber qué se hace, cómo se hace, desde que perspectivas y, de esta manera, apuntalar su vertiente teórica.
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