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Castellón en otros siglos

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(1)

Cl1RLOS LUNAS

CASTELL.ÓN

EN OTROS SIGLO

I

66

Cf\STELLO~:1911 Imp. de ). Sorriba'5

(2)

CASTI~tLÓNI~N o'cnos SIGLOS

Cf\STELLÓN: 1917 . Imp. d~). 50rribas

(3)

Gusta a los pueMos conocer su histoi'ia como gusta: a los hombres recorrf,ar su vida.

~xiste en la's leetul'as históricas el mismo ,goce que en la remembi'anza de los episodiosr

... lÍa olcidados de la Juventud .. A la vista de \ un antiguo grabado referente a la tierra na-

!ioa, e,epei'itne!~ta1Jú)s una sensac:ión seme- jante

a

la que nos ¡woduce el viejo retrato de uJi.ascendiente. Hau en-la-!wnianidad una .1 especie de remedo, una fuer:::a' de ,atavism,o .

qltela haee volvd los pensarniell íos al pasado, del cual no podenlO$ desligarnos. ¡Jorque ,so- mos el eslabón que en nues·tl'o momento Le une, al porvenir !J tenemos de él La .raiz, la sao/a, q.ue /wrá jlo;'ecer Las fuülI'as generaeiánes.

Una solidúridad invoLuntaria enLa:::a a los . que fueron, con los que son !J con los que 'Serán. .

Adeniá§, los plU!bLos necesitan como en una cjecutoria,mostt:al' sus hechos, sus preceden- tes, su hoja de servicio·s. Cuando. se nos ofre- ce la amistad o la cooperación de alguien;

indagamos sus ,antecedentes; cuando nosin ..

(4)

IV

teresa conocer las eondiciol1es de un pllelflo,

e:x:amin(Ul~os

'su

historia, que es La rf!Velacl:ólt de su·c:aNteter. riel.wn los pueblos curtlifiaril's que no po(irian .e:f:pLiearse sin la . ley de!l/'- renCia, sIn el sedim,ento que las generaciunes han ido dejando en ellos a Sltpaso. Pero por másqu~las ideas y las costumbres se 1fI0rliJí- 'quen, por mw:ho queÜlS invasiones domina- doras se sobre/?ongan, siempre quedal'á ltIt

resabio~ un principio deSlt fo/'nUt y sen ti-

mie/~tos anteriores; el injerto no ,iaria el tronco del á,'bol ni La esencia del .fhltO. Las evoluciones son lentas y e.r:iste algo perma- nente que constituye el alma, el carácter, e(

genio de Los pueblos.

A veces se deduce esto de..un vastoy metó- ([¿ea escarceo a t!'aves de los fenecidos siglos, a ceces se manifiesta en un drztalle, en un epi- sodio, en un rasgo que podríamos llamar jii;únómico; y tanto contribuye a la historia el que cronológicamente va relatando los su- cesos como el que recoge y anota aconteci··

mientas aislados que ,son puntos dé lu; en el' largo y oscuro camino.

Laantigüedad es el pergamino de nobleza de los pueblosy,bret?e o dilatada, todos tienen su historia; pues como creo que yahadicho

(5)

v

alguiell, un (lueblo sin /u:stol'ia se/'ía un ex'p6- sit0.tl eL /wmb/'e que no conoee La 811!J(( es siempre ni/to. Cunocerla es lo mísmo que re·

pasarlor. arios pretéritos de la vidá, '1 ya evo- quell dulces alegrías o ama'rgosd~íorcs, ya /'er:w!rILen dias de triunfo o epocas de.abati- m.iento, cnda pueblo [Juarda ell 8US(trchivos',' . ell SIlSlibros. en sus monumentos, en sus tra.-

dieiofles, los hecltos riesus'antepasados, yaL .(:ol,'ccionu,/'úJs y erL'!zibirLos pa/;ece decir a la /wnuwi,Lad,'comop~diendoelreconocinúento de lUldl!reclw: Fleaquí m.is titulas. .

'" * *

Los titulos que Castetlón puede ostentar no til'nen e¿selio de una antigüedad rp,mo{a; su ., e.éistellda l/Ollegaa siete centw'ias !J esto es {loeo sise>f,;olYtpara con el aboLen

.qo

dr! La ge- ueralidad de las poblaciones. Pe/'o así. como

/~a!/ /wTnbr(~sde vigorosa ¡;omplexi6n que(>ft plella, jU()('lttudAall iterwdo amj:Jliamente ¿ós jiTU's de la I:,:da, rLsi tamóitill hay pueblos que por las oenlajas de su topografía o el carác- t(lr de sus haúitantes' se desellouetocn de ma- Ill!,..a /'úpida y potente, poniendo (!TI intensa actividad lo que pudief'a faltarles ~It. extr:'n- si6n détiempo para el LOfll'{JdI' .uacrecNlta- miento.

(6)

VI

ApasoR de gigante,lr~l)antándosecon nUNJa . fuerza sobre la ruina de continuas guerras!I

.abrumadO/.'as calamidades, Castellón, nac/do .~

cuando, otras-villas tenían antigua fama, hasta el punto de tomar de ellas nombre; supo erguirse, agranáarse, imponerse, llegando en Pc¿co tiempo a lq. preeminencia, a la hegenw- nía entre los pueblos que ya viejos le ,úron' nacer. No es corriente hallar pueblos que a los cincuenta alias, de su humilde fl~ndat.:i61t

hayan f'eunido 800 c~asde l'ecinos, ¡tech.o más excepcional si se' tienen en cuenta las condiciones de La época eo que aco?Úecía, (:a- rente.qe fáciles comunicaciones y -de podero- sas industrias como las que hoy contribuyen a la improvisación de grandes ciudades con la a.tracción que las vastas empresasminera~

y fabriles ejef'Ce~1.sobre enorm.es contingen- tes de todos los paises. Más tarde, m.ediado el siglo X

v/n,

duplicaba Caste/lón en solas tres décadas el lUÍ,m.ero importante deSllS m.o- radores; y en casi igual período vuelve a do-

oblarlo en la siguiente centuria. El quinto lugar. entre ·todas las poblaciones del reino valenciano ocupaba la nuestra por la contri- bución que satisfacía, signo de su riqueza, reinando .4.~fonsoJI, seglÍ,/Z las tablas for-

(7)

madaf; ('n ti('mpo de. este m.onarca. La mayor d"l!l reino, a e:J:cepción de la capital, se consi·

deraba en.la segundañ~¿taddeL siglo Xl JII, conforme se eiÉpresa en docnmento elevado al rey por el municipio casteLLonense. . Al lado ""de este·;~ápido !J co{zstante déscn- volvimimto 'ojí'ece nuestro,pueblo dos· condi- ciones inherentes a su carácter que le hac('{t . alta mente sinipático y e:r:plican su creciente _aurJe: la inclinación al trabajo y el amor a la independencia. La primera determina ('l contilllvJ aoan~e y" mejora de lo,~ cultivos, cada "e.~ //'tfis e,r:tensos y laúori.osos, desde

que .

" « " . , . , • . . . " ..1... : ... d'esem barac;a' tota aquella plana de molta pjna~a , e· escorrent les ay"glies que críen renochs les lIanc;a a la mar donantles desbochs,"

como dice en sus trovas '1osen Febrer, hasta qul!.. sin quedar un palmo .de tierra yprnw se 'transforma eh dilatado ú!rmino, en {rondo- sisin~overgel; fIol mismo üempu Ifu~'lasin- . dustrias adr¡úiel'en vigorosa pujan~~fl,consti- . tuyendo su .nombre local una recolltl:ndable ,marca. El segundo, ele"spil'lttt de 'Libertad e indep~nde/~ciaJJlnta y Sr' mat/ljidta

.'1iern[we

"

(8)

VIII

en ,alt/oafl a'ctitudes y gallardos episod~os cuando pecha~ael yugo de impuestos sei'íores, citando defiende conculcadas pre",;ogat/vas, cuando lucha por ideales de.justieJa y pro-

gréso. ,

Por eso, sean gra'toso adoel'sos, que dr> todo ofrece el pasado, los hechos que la histo;'ia

, J

de nuestro pueblo entrai'ía parecen engenrJra-. , dos en una aspiración constante y merecen Ser 7'emembrados, ora con el método delor- .denado narrador crono{ógico, ora con la presentación de los acontecimientos curiosos tal como a la iiwe8tigació!~'van aisLadamente

ofrecil1ndose. / '

:1:

*

11:

Este propósito me guia al dq,r a luz eL pre- sente Libro, qúe es eL primero de una serie 'al misn,w asunto dedicada.

No pretendo hacer grandes desc'ubrimien- tos ni presentar solamente no~edade8. Antes que yo taLentudos lústoriófJ/'a.fl

s

Lo reali~a­

ron el! Lo. antiguo y en lo moderno, con fvrtu.

na que la modestia de mis medios y faculta- des no ha de' aLcanzar. Ellos escribieron interesantes púginas en las cuales forzosa:.' mente habrá de bel¿er' como en copiosa fuente, todo el que; quieraCOI?- J1'1,(tS o menos acietto

,..

,

.

(9)

¡X proseguir La, empresa de aqueUos eruditos tratadistas.

Pero pal.'ér:eme que el estimádo atulo· de Cronista 'de La Ciudad, COII que el Ayun- tanúento de' Cast.etlún me honra,'!J el gene- roso patrocinio que a rnis íwnúldes trabajos presta, obLigan a IH9Stl'ar gratiturL tt('vando mi pobre ,qrano de ar('oa a la obra con tan- tos méritrJs emp'"I!/lr.Lida por otl'os. . El frecuente hojeo de Los papeles cOI?'ser- vaúos en el Archivo municipal, da ocasión al haUa~go'de curiosas notidas que a La his- toria de nuestro puoblb afeda/l. En ocaúo- nes, siguiendo el rastro de una materia para compLetQ,r' su conocimiento, se trqpie~a con.

un documento, cOli un ¡iecÍlo que motivan ca- pítuLo apd7'te. Estas notiCias,- estos hechos consÚtuyen eL dsunto de mI: Libró; que puede contener algo nuevo, algo. r(}r:ttjicad.o y aLgo ya conocido en l/na u otra for,na, pórque mu-

c1~asveces resulia.p/'eciso acudir a lo sabido para relacional' debidamente lo ignol'ado. . Si al terminal' Sl,-ü;CtUI'a no se juzga in!).-.

• til mi -t.tY1.bajo, quedará logl'aúa toda la re- compensa a que asplra

EL AUTOR.

,

.

(10)

#

.~

(11)

. ,

Des,arrollo de' la población ~

/

,rf ~NCA

he creído eso del traslado en

"

~

.masa,

a

una voz y en un solo acto, cQn,la aparatosa solemr;JÍdad de una escena

t~atral, que. se .atribu~e a los ha'bitantes de C.a'stellón. El examen del lugar donde se sy- pone que -estuvo la pobiaciáu primitiva, el.

estudío' de aqueila época- en qlje Con la re- cO!lquista ,comenzaba la, expansión de, los, . ,morádores cri·stianos; el testimonio

de

1.1I10S

documen.tos y la absoluta falta de otros; todo

~ . .

inqüce a pe:l1sár qu'e cuando en 8, de Sep~iem-

bre de 1251 autori,zaba D. Jaime I el traslado,

de hecho vivían en el llano inuchos de- ,.penaientes de la antigua villa., '

Cuestión es esta que requiere ma'yor am- plitud para tratarla y mérece que se la dedi-

~ que' Uf] 'vo)úm~n en vez de desbrozarla ~n' este. Mi 'actual propósito no es más que apuntar la idea, con objeto de establecer una , ~áse racional para darnos cuenta del rápido creci!TIiento que desde un principio y sin ce-

\ '

(12)

f

sar más que ~n momentos de abrumadoras . 'calamidades, ha obtenido el pueblo que habi-

tamos. I ,

ExistJan ya en 'este extre'mo de la Pla,na.

varios lugarejos. Almalafa, Bínasutj.Benifay- rén Teccida, Vin·aciet, Fadrell'; de las qu.e solamente ha' que0ado el nombre como pa(- ti das rurales. Sin duGla era' Fadrel'l el niás importante y, el qu'e.más tiempo durÓ con S~l Justicia y JUFad?s, hasta, ser'tambi,én absQF- bido por la preponderancia creciente de Cas-

, tellón. ' , ,

Probablemeflte' antes, pero con mayor se- 'l .guridad desde que reconquistadas Peñiscola,~ '. l.

Álcalá, B~rriana y' las poblaciones del tránsi- t9, en 1233"adquirieron cOlifianza en¡!atran-, quilidad de sus, hogares, ~0menzaron a baj¡¡r J a la llanura los que moraban en los montes próximos, donde 'los castillos c;le Miravet, "

Montornés y el cimentad0 en la Magdalena les servian de resguardo contra'incursi~nes y , revueltas. 'AqUí levanta,ron alquerías y e,n . ellas se dedicaron al, cultivo de las tierrá.s -

fértiles que le,s brindaban riqueza; Obsérvese que en los docum'entos ot0rgad0s pare el rey aragonés con motivo, de población, suele ha- blarse ,de los Inf}mdoi'es de CasteLLól1 .Y su

'"

(13)

* * *

Según hace constar Martín' de Viciana, el circuito de la nueVa villa tenía 845 brazadas, que aproximadamente equivalen a'1.425 me- tros, con muros y torreones, formando un cuadrángulo·. Pued,e 'añádirse que éste limi- taba al Norte C0n lo' que son hoy las casas inmediatas,y anteriores a la Sangre, la escuela de las Aulas y calle ¡de San Luís; al Oeste con la de Alloza; al Sur con las de Ruíz Zo- rrílla, Castelary valladar que existe entre las de Campoamory Escultor Viciano, y al Este con la d~I'G0bernador Bermúdez; 'entendién- dose siempre las casas de la acera interior o más al centro. Tal era, aproximadamente, el perímetro de los primítivos muros. Pero ha de tenerse en cuenta que no estaba edificado t?do elte~reno.comprendido entre ellos, sino

tér/llillO, antes y desp'ués de'l traslado cuya fecha no consta en ninguna parte.

De modo que al verificarse la traslación en una ti otra forma, ya la esperaban en los con-, ftornos del nuevo emplazamiento, y quizás en

el perímetro comprendido por éste, buen nú- mero de habitantes, a los que muy pronto se fueron agregando los 'de los caseríos indi-

cados. '

(14)

'4

que había grandes espacio,s sobrantes, que '. después fueron de manera paufahna objeto

de construcción.

El barrio moro se hallaba hacia el ángulo Noroeste y s17 extendió en lo que es arrabal de San Félix; el judío, en parte de las actua- les calles de Caballero~, Gracia, Alcalde Tá- rreza e Isabel Ferrer.

, Tenían los muros ocho pu'ertas, a saber: La de l1alenc:ia, éll final de la calle de González Chermá; la de-l Hum, al extremo de la Ma- yor; la del Roser,frente é) Cam.poamór; la del' Agua, en 'el desemboque de la de Cardona Víves; la' de la.JUcta, al cabo de'la-dé Núñez de Arce; la del Hospital, en la Mayor, junto, a la pl,aza de María Agusfina; la de la Purí- sima, donde aun se conserva este nomb're, y la de la Fira,.en el c~n.tro de I~ de Allo?:a, cruce con la, de Col@n.

El grueso de la población se formó con los ~

que bajaron del mdnte, I@s que se agregaron.

de los caseríos próximos ya eXiist~ntes y buen número/de. aragoneses, catalanesyfran- ceses del mediodia, pues a, medida que don Jaime I iba conquistando territorios y ha€ien- do donaciones,'al mismo tiempo'que muchos musulmanes abandonaban sus propiedades,

(15)

"

acudían gentes forasteras al espejuelo de los bienes fácilmeiite obtenidos. ,Los,v~ciósque dejaban los ~arra<?enos era,n 'enseguida ocu-·

pados principalmente por. cat!ilanes: El .rey' conquista'dor, al otor~ar merced 'de tierras a .sus capitanes y' nobles, les exigia que resi- diesen en los nüevos dominios, y'como mu- ch~s rep'~gnasen hacerlo,. les, 'compensaba esta obligación', por la de enviar determipado número defamilial' cristianas, Así, a causa d~ 'esta invasión catalano-aragonesa como tam)Jién 'en virtud ,del, carácter, cottesa'no y semi-oficial que le dió

n.

Jai.rne emple~ndolo" - en sus crónica~, se formó y extendió ,el dia-i , lecto valene(ano, oJengua, si quieren !os ·rat-' •

penatistas. Los misinDs;i~abes que aqui, que-, daron lo usaron 'pronto, 'ya por contagio, 'ya' por neé~sidadesde comunicación, ya para ahuyentar recelos 'que~al nuevo régi'men pu-' l;iiese insp'írar la algarabía,' como se llamaba a su idioma.'~I hecho es' que de entonces- data' el habla regional~que rápidamente tomó estadoyque luego fué perdiendo sus girosy hasta sUS vocablos caraCterísticos.

Dejando la digresión, ha de decirse que las.

primeras ohras de. qlráeter públko fuer@n la iglesia -parr.oquial; construida con cubierta de

(16)

6

madera en el misl110 solar que ocupa la pre- sente; el PaLa u o Casa de la Villa, 'frente aOJa iglesia en las actuales casas de la calle de Colón; la Alhóndiga, donde se encuentra; el cementerio, en lo qll~ contiguo, al Ayunta- miento forma el mercadillo; el hospital, don- • de estuvo hasta hace poco; el Palacio o alo- jamie,nto de los reyes" en lo que es Gobierno

civil. .

Pensamiento constante elel monarca con- quistador fué sustituir la población musulma- na con la cristiana de otros reinos españoles, ' - ya que en los nobles ricos había encontr~do

oposición para expulsar a los sarracenos, oposición causada por el temor de que las tierras de dichos potentados quedasen sin buen cultivo y merniasenlas rentas. Esa mira le movió a ser fácil en la concesión" de privi- legios y mercedes. A Castellón le tocó buena parte, siendo los que más interesa mentar aquí la exención de diversos impuestos y gravámelJes, la donación de las edificaciones, la tom<3; de agua del Mijares,' la habilitación de la playa con franqueza de derechos, el r,epartimiento de ter-renos y la celebración de la feria, que aun subsiste en Todos Santos.

Con estos elementos y ventajas, la villa se

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,desenvolvió,¡I:ápidam,ente y la j'oturació.n de campos ~e- ,e~tendjó más' allá del. primitivo térmi"11ó, tanto ql:le al ,suceder a D. Jaime 'su hijo D.,pedw, 'hubo de resolver"ése a,sunto"

aprobando e, ensa,nché del ,cultiv0.:Elmismo . rey fqculfó' a' lá villa pará crear Justicia, nota- rios públiéos

y

cuantos cár,gos de" régimen , ~ municipal tenía Valel~ciá. Los oficiosyarte's 111ecánic,as debiero'n adquirir il11pórtancia, por .C~lanto ordelÍ6 .que c~i¡ltro ii~divídl1~s de la

" c1asé en,tr¡isen <;omo jura'dos 'wn el nombre ,.',~'de'consejeros, interviniendo en ¡,as sentenL

cias',del Justicia. " . ' , " . '\

; Por aquellos años se establecierol) .las pri-

1 'mera's reglas de constitución o ,go-b'ierno de la

, >villa

y

'el incremento alca'l12:ado por ést'a al .

final.iz,ar el siglo XIII, es deci,r, ~,lo's'cinctleñta /', a-ños .'de su fundación, ~ra notabl~,·pues ,no "

bajaban de 800 los'fuC!~s'Jo casas de v,eoinos.

.... . * * *

~,

Los prog¡:esos de' la villa, rque en la pri,':-¡' . l'Ilera centuria pe su exist,encia .absorbió ~ otros pO,blad?s-de' antiguo: e9tablecidos en el(

término y superó en imp~rtan'Cia a .las histó- ricas p~bladones ·de ·Ia plana, se debieron

'a,

su ac'ertado emplazamiento" a la fertilidad d'e s,us' oamp08 yal I.aboriosb esfuerzo de sus

(18)

8

hijo~. Pero hay'algo más que el ahinco mate- rial, y es. el constante afán de obtener fran- quicias y libertades Jquitar trabas que a su desenvolvimiento se opusieran. Para obligar a D. Jaime II, le hacen un donati,vo de50.000 sueldos y otro de 1.500 f10rínes oro, y con- siguen la exención de los tributos de censo, tásca, veintena., fadiga

y

luismo; para librarse de otros impuestos, como la décima de pan, vino y ganados, los de carnaje, muraje, pe- sos, medidas y varios más, entregan a don Enrique de Trastamara la suma de, 77.000 sueldos; . para alcanzar el pl.eno disfrute de censos,. molinos, hornos y carnicerías, pagan al infante D. JuaFl 7.000 sueldos; para con-

.¿ \

gradarse COn el·mismo infante y evitar repre- salias por resistencia que le habían presen- tado, le ,regalan 3.000 florines; p¡¡ra hacer ' suyos los pinares deUérmino, los compran al conde de la Pla a que tenía su dominio, por 6.000sueldos. De esos hechos encontramos.

muchos en la historia de nuestro pueblo., y no s.olamente a eso recurrían los pobla- dores del antiguo Castellón, sino que tam- _ bién, cuando el caso llegaba, sabían opbnerse a injustas o vejatorias, pretensiones de reyes y magnates, empleando ~u sangre como em-

(19)

pleaban su dinero, cerrando puertas a los ejércitos de emisarios reales, defendien do con la fuerza. sus derechos contra' otras villas y demostrando siempre un firme espiritu de independencia. Por esto se levantaron contra la cesión al infante D. Fernando, dando lugar al memorable .episodio de Guillem de Vina- tea', que obligó al monarca a rev?car su pro- pia disposición; 'por esto disputaron airada- mente el trazado de caminos y el disfrute de aguas; . por esto guerrearon con bravura en defensa de los fueros, adheridos a la Unión, C?yo partido aun sostenían cuando ya toa,os los demás pueblos estaban sometidos y en cuya ocasión se realizó aquel otro heroísmo de la mujer que de una pe,drada mató a Guí- lIermo de Boíl, capitán del ejército que sitia- ba la. villa;. por esto negaron entrada al infante D. Juan cuando con numerosas fuer- 'Zas venia a imponer el señorío de su herma- no y obligaron a Pedro IV a desistir de sus propósitos y abolir el dominio otorgado a su hijo D. Martín ..

Tal era la importancia con estos medios lograda por Castellón en aq uella su primera época, que en los fueros de Alfonso Il figu- raba .en quinto lugar, entre todas las del

(20)

10 \

reino valenciano, por la contribución que pa- gaba; signo elocuente de representación y poderío.

A sus ferias de San Lucas acudia tanta gente de otros pueblos, aUJl de los lejanos, que hallándose aqui el rey dispuso que du- rase 15 dias más. La residenc~a del teniente general de I~ Gobernación del Rio Uxó, que comprendía'desde Vall y Nules hasta el Ce- nia en la frontera de Cataluña y el mojón de Aragón según expresa la dísposicióh rear, fué trasladada a Castellón, como c,entro prin- ci pal. Se construyeron casas de corte y caC- celes, junto al Patau y en lo que 'aun se llama calle de

la

Cárcel Víeja; se engrandeció el hospital; se levantó cementerío especial para los habitantes judios; se pusieron en vigor las Orilinaciuns para gobierno de la villa.

. Habiendo surgido graves diferelJcias entre los reyes

y

entre éstos y los magnates, _y propuesta la reunión de cortes a fín ,de pro- curaravenen~ia, Pedro IV la,s '-reunió en Cas- tellón y aquí se celebró el extraordínarío congreso, al que concurrieron monarcas, príncipes, grandes señores y legados espe- ciales del papa, viéndose por prímera vez

(21)

juntos los representantes'de Valencia, Aragón

y Cataluña. .-

Los monarcas residieron aquí muchas ve- ces con su séquito cortesano, la población se ensanchó, los muros avanzaron y las casas de vecinos habitadas subieron hasta el nú- mero de 1.110.

* * :;:

Extenderse y aumentar de esta manera

!lna población en aquel tiempo y en poco más de \ln siglo, es hecho extraordinario del que escasos ejemplos habrá. Cabe pensar en qué asombrosa progresión. hubiera continua- do el rápido crecimiento, no obstante las continuas guerras, a no venir en su daño un enemigo.implacable que contuvoy retrasó el pujante desarrollo.

Este eneriligo fueron las fiebres pestilentes, originadas por las extensas plantaciones de arroz que a pesar de las prohibiciones. hacían los castellonenses, lo mismo que los demás pueblos de la Plana, cegados por lo remune- rativo de sus cosechas. Enfermedades, muer- tes y miserias se cebaron en los moradores de la villa. Dice un memorial elevado por los Jurados a D. Juan 11, que en 1398 murieron más de 1.600 personas y muchos días falle-

(22)

12

'cían 36; en 1410, má~,de 900; en 1435, más de 8QO. Los 1.

n

Ofue/lsa que habían llegado la? viviend.as quedaron ,reducidos <t569, de ellos más

(le

1,50hábitados p.or viudos y sol- teros. Viciatia dice que las casa~ ~habitadas

quedarán en 33, pero este n¡úmero nos parece exagerado y optamos por la referencia ante- rior.

Los reyes hubierun d'e conceder' grandes hanq~icia:sa los'que viniúan a repoblar

la

.villa, 'porque "por falta de la mucha gente qtt'e ha muerto, no bastan para sostener'y cuidar' los árbol'es:, tie.rr3's y heredades". '

En atetlciówa estos motivos, fuer~n perdo- nadas a Castellón varia·s· deudas que por censos 'tenía ·eoll.el Real Tes,oro.' Poco des- ' . pués se le e:xime de toda cbntribución durante

\ , .

diez años "por la miseda y pobréza de sus' habitantes ylas muchas 'enfermedades y des- población de la yiI1 4". Alfonso V, a fin de contener esa despoblación, mandó a, los no- bles

del

reino que bajo ningún pretexto im- , pidieran, a los sarracenos v~nir)a Castellón, y ofreció a éstos' concesiones, entre ellas la seguridad de,que no les serían tomadas sus tierras ni bienes.

Estas medi(\flS y'la prohibición conmina-

(23)

toria de cultiva el arroz, repetida por diver- sos m~lnarcas,contuvieron el descenso mayor-' de la 'población, péro no pudo ésta volver a·

tomar aire en tod,o el siglo XV. Por tal causa, apeRas se registran mejoras en ese tiempo, qLÍ~ no ofrece·más·que la creación ,de nueva aljama .en la rrlorería, la termi nación de la ac- tualigtesía Mayor, los legados de Lorenzó

. \

-

Martorell para pobres y cautivos y el privi- legio de la reina María para celebrar ferias'el día de San Mar.cos

i

15síguient~s. En cam~

bio, confirmó Calixto III la anexión de- l'a parroquial a la cartuja d~ Vall de Ci-ist, ya decretada por el papa Luna; medida que vino

a

aumentar los perjuicios de la villa, pues c\ln' la iglesia pasaron a' aqtlella con~lInidad

toda.s sus rentas.

'" * >1<

En el siglo·XVI. c0menzó jJ adquirir nuevo incre.lllento la .vi)la.

Desde algún tiempo antes se hajJía desarro- llado áquí lItRlindllstr.i~ que ~Icanzó mlleha im[lortancia; la fabricación de azúcar. Viciana habla d ella <;on' gran encomio: El cultivode' la taña dulce ten.i·a extra9r.dinariás propor- ciones. En las 0I'dl!f7al.'¡()lle~ hay dos capítq-·

'los,' el 156· y. el 157, que', tratan exclusiva-

I

(24)

]4

mente de esta cosecha, estableciendo severas , castigos para los duei'ibs de animales que causen daño al cayrllnel. Era un elemento de.

riqueza que con toda clase de ventajas susti- tuyó a la del arroz.

En esaIcentur.¡'a comienza la constrrlcción de I·a torre de las campanas. :Se'reedifica y ensancha el ermitorio de Lidón. Se establece el convento de San Francisco, hoy cuartel;

ensanchando la ál1tigua ermita de Santa Bár- bar~;el de Santo Domi ñgo, hoy Beneficencia, en el arrabal del Rosario, extramuros, yel de Santa Clara, hoy lnstituto, en el solar de la ermita de San Sebastián. Se habilita la playa para embarcar y desembarcar toda cla'se de mercan<;ías. Se crea la guardia para custo- diar la cQsta. Se acuerda' por el Concejo con- vertir en Albufera el Cuadro y marjales, dan- do entrada a las.aguas del mar 'para sanearla;

proyecto que 'no se realizó por causas l:uya exposición. no es pertinentt; en este trabajo.

Se combate con el pirata Barbarroja, hacién- dole reembarcar en Oropesa. Se obtiene de Felipe Il el derecho de tener peso real. Se , afirma la jurisdicció'n del Justicia de la villa"

que pretendía usurpar el goOe'rnador. Suben a cerca de' 800 ~Iascasas de vecinos ila'b.ta-

.'

(25)

das y comienza la formación del caserío ma- . rítimo, donde sl? construye a expensas de la·

villa la torre-defensa, en la que invirtieron 2.800 libras.

Según Viciana, «Castellón es pueblo gran- de, honrado y rico, porque hay muchas casas de caballeros, médicos y hombres de ~onory bien tratados en sus ,personas y casas" .

«tambi'én hay muchas casas de artes mecáni- cas y oficios manuales y ricos labradores".

Califica a la villa de «la mayor y muy princi- pal en Ja comarca» y a su territorio <sde lo bueno del reyno».

'" * *

.Con tales auspicios entramos en el si- glo VII., En él, se termina la obra del cam- panario, para cuyo pago, ségún cuentas que en el archivo municipal he hallado, se im- pusieron a los vecinos 52.608 libras o sea 197.255 pesetas; se hace a Felipe IH un dona- tivo de '7.000 libras; se crean los alguaciles (caps de guay tes); se edifica 'el convento de frailes capuchinos .en lo que aun se llama l . '

hort de Capflclüns, a la salida del ToU; se establece concord1a con Almazara para con's- truir el azud y acequia en el Mijares; .Iega eJ notario D. José Mas 6.000 libras para 'estu-

(26)

16

diantes y doncellas pobres; entrá,' tac!a uno . de los seis oficios mecánicos a tomar parte en la administración municipal. . y así se llega a 1647, en' cuyo año y si- guiente viene a paralizar los progresos de Castellón la pes~e, la terrjble peste ,que. hoy llaman. bl:lbónica y que causó espantosos es- tragos, afirmando el médico Bruñonosa en un informe emitido en 1651, que los atacados

pasar~mde mil y no habí5l casa sin. enfermos.

Pero no bastó esta espantosa epidemia para _ desconcertar a la villa, como no habían bas- tado 'las guerras entre los reyes de Aragón y Castilla, ni'las,de' las Germanías, ni las de Cataluña-y Francia, en todas las cuales-tO~llÓ

,activa e importante parte, gastando confinua- mente hombres

y,

,dinero -y viendo suspen- dido el tráfico; como no bastaron la pasada ruina de las fiebres palúdicas, ni ~a q:pulsión de los moriscos que contribuían a su trabajo y riqueza, ni las grandes sequias, plagas y

pérdidas de 'CoSechas, ni las numerosas par- tidas de facinerosos ql;e. i~festaban el terri- torio cometiendo impunemente, todo, género de atropellos contra la propiedfld• .. y las per-f sanas.

P~onto, cual fénix' que renace de sus pro-

(27)

1

/. pias cenizas, volvió a rehacerse de tanta cala- midad 'y.comenzó nue~a

úa

de,cou~truccio­

ne'sy mejoras. Ant.ys de finalizar el siglo XVII, se edificaron el convento de monjas capu- chinas, la iglesia de San Agustín, las ermita.s de. San Roq~'e, ~anJuan ySan José, y la ca- pilla de la Comunión en la iglesia de Santa María; se abrieron .entradas en las principa- les avenidas; se dieron a Fe.lípe IV 2.500 li-' . b¡;as; se compró para prop.ios la heredad del .Estl'('t; se c'reó el. oficie> de blanqueros yse _ imprimió gran, impulso a 'Ial agricultura que

producía abundantes cosechas. . . Según el P"V~la,. fraile y eséritor de la épo'ca, el trigo era de admirable ca.lidad; el cáñam.b, de'lo'n,..ejo~rque se cogía, aventa'jan.- do a'los Jipos ,ge otras partes y habién·dole·.

asegurado personas. de' fe que algún añoSe

cosechar.O!l éien .mil a.rrobas; la algarroba, después de gran consun;o en Castellóll,y ve- cindades, permitia embarcar mucho:& mi,llares de cargas para otras r~gi.ones; la producción de ~eda bastaba para el desempeño de' las necesidades de entre año, satisfa¡:er deudasy adelantar el comercio. p~r lo qu~ se aumen- taban los patrimonios; las frutas eran muchas y regaladas; su vecindario excedia de dos mil

.. I <

(28)

I

18

familias,' sin contar gran número de perso- nas de las sier,ras de Valencia 'y Arfgón que pasaban en Castellón la mayor parte del año para ganar mejores jornales; "el clima, añade, es tan suave y t'an piadosa la gente, que los

qu~ una yez lo gustan, por lo regular olvidan su patria y se avecinan aili ~ory utilidad y gusto'» .

Acaso esté un p'oco exagerada la cifra co~

rrespondiente a los vecinos, pues según ot(OS datq.s que p.arecen fidedignos, las casas habi- tadas no pasaban de 1.300 al comenzar la centuria;. pero .de todas suertes significa el gran concepto que .de la villa se tenía y la' halagüeña impresión que ésta causaba al yisitante, como. tambiélí a'fjrman' Viciana y Escolano en su tiempo.

* *

:1<

, El siglo XVIII marca un pasb gigantesco en e.1 desarrollo castellonense, aunque ~nsus

prim~rosaños abolió Felipe V los antiguos fuecos del reino, después de la batalla de Al- mansa. Se estableció.el primer Ayuntamiento al estilo de Castilla, el' uso del ¡Japel sellado ¡ /

I

Ylas alcabalas., Se construyó el r.emate del campanario y se colocó en ésté la campar¡'a ,de hO¡·as. Se terminó y habilifó' la nueva Casa

\ '

.

(29)

19

,

Capitular. Se edificó el actual ermitorio de Lidón. Se establéció el' Huerto de Sogueros.

Se construyó I? ~onja del Cáñamo. D.aMaría Egual dejó 1:000 libras para el Hospital ·de la vii la. Inauguróse la nueva acéquia Mayor..

Se construyó el cuartel del Rey, donde ahora están las fondas de la Pazy Europa. El cas:"

tellonense y Obispo de Barcelona D. J<?sé Climent fundó el Colegio de Huérfanos, le-·

gando su casa y27.976libras que constituían su patriinonio. D.a I~abel Fe;'¡:er estableció la EIIS(!Ii.a/l~a, atSeg~lrándQle taml:¡ién laexiste.n~

cia con sus propios bíenes. Realizáronse re- forn{as urbanas, derriban(Jo portales, pórti- cos, abriendo callesy modifical)'do <elaspecto de algUlíos parajes. ComenzÓ la' éonstrucdón

'. ,

del notable puente sobre el Mijares. En aten- .ciÓh 'al crecimiento' del pueblo, se establecie- ron ayudas de parroquia en las iglesias de la Sangre y San.M·iguel. Se terminó el palacio del Obispo. Se edificó el frinquete de pelota.

Sedes~'cóy arregló la plaza del Calvario, hoy de Tetuán, cOl")struyen/do un pozo en su cen-:- tro. Contribuyó la villa a. las miliciás valen- 'cianas coI) 240 infantes y60 jinetes.' Prin- cipió la formación de la plaza Nueva, arran- 'cando los olivares de su·área. Se aumentaron

(30)

20

los maestros, se concertó la fundaciót1 de E~- .' c'uelas .Pías, se atendró a la ¡nst"rucción,- El·

número de vecinos. subió a 3'.400.

Con lilOtivo de la proclamación de Car- Ias IV, en 1789,

y

pareciendo exigua la 'can- tidad que la ley permitía gastar (que era la misma que se gastó en la proclamación de 'Carlos

m,

637 libras), elevó el Ayuntamiento -una representaci.ón al rey con objeto de que se consintiese aumentarla, y en ella dice en- tre otras cosas: ,«Era en aquellos tiempus esta·

villa la mitad del vecimlario de:qúe se 'com- pone en .el actual».: «Ha'crecido más de ~

la mitad el n'úmero de almas de sus morado- _ res, de manera, que se crehe .la nta.l.ftJ/'., a e.]J- cepción de la. capital, de todo el Reyno de

Valencia».

Dy-sde la procl'amaciól1 de Carlos

m,

1759,,- a la de Carlos IV,' "1189, habían' transcurrido/ .

treinta altOSl Pocos ejemplos d.e ta~ rápido crecimiento nos ofrecerá aquel tiempo, pues si hoy existen grandes medios para. casi im- provisar ciudades, no cuandq Castellón' se duplicaba en solas tres .décadas.

* * *

Entramos en e} siglo XIX. NÍJestro pU,eblp llega a él bien pertrechado con su' perseve- .

./

(31)

rante labor, su creciente riqueza, su podel'osa expa-nsión ysu abierto espiritu. Nuevas gue- rras, epidemias, impuestoso y calamidades-..se

atravesarán en su cámino, pero sobre tode • pasará· victorioso, avanzando -siempre en in~

flexibl'e marcha hacia el constante progreso.

La división del Estado en provincia.s, dan- do a CasteJlón la capital,idad de ésta CO)1 to- - das sus diferentes dependencias y numeroso' personal, aumenta su preponderancia y for- talece la atracdón que sobre los demás pue- blos ejerce. El Oob!.erno militar, el Instituto, el BancQ de España yotras entidades ensan- chan más tarde esa influéncia de la capital que se traduce siemp e en-su mejoramiento.

¿Cómo seña!far, sin incurrir en pésada pro- Iigidad, los adelan'tos realizados en la última' etapa d.e este balance o inventario que para honor de nuestros ascendientes, al mismo tiempo que para estímulo de 'los conte~npo""

ráneosy sucesores venimos paciendo? P~o­

curaré ceñirme a lo más saliente, que aun as.

héJ de ,resultar la relación larga y fatigosa.

En el orden de comunicaciones, el año 60 se abrieron al'trán~ito las carreteras de Bar- celona y Morella, estableciéndose líneas de diligencias a muchos p.ueblos. Poco.despu,~.

(32)

,,

22

se termi,nó la de Gucen3, ~I 62 'se tendió el puente de hierro s'obre el Mi'artls, y llegó, la primera locomotol;a. El'88 se inauguró el tranvía a vapor d~1 Grao, prolongadl') luego ha'sta Ond'a

y

Grao de Burriana. Ultimalllente 'se instalaron las líneas de autoínóv¡les 'a Mo-

rella, Lucena, Benasal, San Mateo, All;>ocácer : - y Cantavieja. Por I1lpr sale de nuestro pue-rto

,.servicio fijo de carga y pasaje para Valencia y Barcelona.

En 1855se estableció. el telégrafo; en 1'889

el teléfor10. .

Se derribaron ermitas,'~onventos, portales, 'baterías y muros que co'nstreñían el ensan- che. Se urbanizaron .;¡;orfas del campo. ,

En 1839 se inauguró el alumbrado'público de aceite; en 1863el de pe'tróleo; en 1871 el de gas; después el eléctrico. _

S'e erearqn el cuerpo de sereÍlOs, la gual'dia municipal, la' brigada ,de IinJPieza ,y la de bomberos. Se construyó el camino-paseo del Grao (1847), los' paseos de Ribalta (1868), Obelisco y Udón. Se plantó a'rbolado ~n las cálles y jardines en, varias plazas.' Se abrió comunicación e'ntre muchas vías públicas, derribando los edificios que las inten:epta- ban. Se nivelaron las calle~de suelo desigual

(33)

Yse pusieron aceras en toda~el}as, pa vi men-

t~ndocon'asfalto oadoqui'n las principales.

Se abasteció de aguas potables.

Entre I~s obras públicas figuran el hermo- so puerto, la canalización de la Rambla, el pantano de Maria Cristina, el partidor y azud del Mijares.

Tenemos los cuarteles de San Francisco, el"

de Carabineros, el de la Guardia civil y' en locales alquilados por el Municipio algunos otros.

En' 1885 se terminó la Audiencia; en 1887 la Cárcel Modelo; ha acabado la construcción del soberbio Pala.do de la Diputación y del

monumenta~ edifici.o, de los mejores de Es- paña, desti nado a Instituto, Normal del Ma-' gisterio y Escuela de. Artes e Industrias. La.

casa del Monte de Piedad es suntuosa. Aña- darnos el templo' de la Sagrada Familia, el parroquial de la Trinidad, el grandioso edi- ficio de las Escuelas Pias, el Obelisco y el ,monumento al rey D. Jaime I. La Casa. de

Correos está ya en vias de ejecución.

para e.spectáculos se han creado la magní- fica Plaza de -Toros' después de derribar otra de 1832. que estaba donde está el nuevo Ins- tituto; el magestuoso Teatro Principal y

3

(34)

24

los bonitos Sal9nes de la Paz y Nove':' dades. ,

De crédito, contamos los establecimientos del Banco de España, el Banéo Comercial Español, la Caja de Ahorros y tres casas de .. banca particulares: '., ~

. De obras municipal.es· se 11an realizado la iglesia (185~),escuela (1860), tenencia de -al- caldia, ·n.'ueva es,c~ela y. reloj ,de horas del Grao; el Matadero (t842); .el cementerio del - Calvario'(1803), sustituido 'por ef'espacioso acrual (l861); los lavaderos, los mercados .. cubiertos, las fuentes, la Bolsa del Trabajo (sin terminar), .la--1achada d~ la Casa Consis-.

torial,lá gran Fábrica de ~Iectricidad con lla . . red de alumbradp,.y el abastecimiento' de

Aguas con la apertura de pozos y tendidq. de c,añerías; empresas éstas municipalizadas para servicio públicoy particular.

. ' Referente a· Beneficencia tenemos la Casa Provincial (1843), el grandioso .Hospital Pro- . vincial (1882), el Asilo de Ancianos Desam-

par~dos(1890), las Casas de Siervas Enfer- meras y :.de Oblatas" el Comedor de los Pobres donde se sirven diariamente unas'500 raciones, el. 'Qispensario médico' donde el A:yuntamiénto tiene organizado el servicio

, ,

(35)

25 gra,tuito y el Padrón de Póbres formado por el mismo y en el que se comprende a 2.000 que ¡'eciben ta}uoién gratuitos los medica- mentos y la asistencia facultativa prestada por los siete médicos de la Beneficencia ITIU-

nicfpal. \ '

Cuanto a Instrucción, aparte del Instituto, Normal yEscuela de Artes, existe la de Sor- da-mudos y ciegos y sostiene~l Ayuntamien- to 26 escuelas públicas con 40 maestros, siendo gran parte de dichas escuelas cons- truidas expresamente. Hay además cuatrQ colegios de internos y varios otros de exter- nos, así como academias especiales. El pre- supuesto d e instrucción actual, importa más que todo el presupuesto de un siglo.

'atrás. .

La prensa, que comenzó en 1856 con EL Eco c?e Castel46n (después del BoLetín OJiciaL y algunas hojas sueltas), está representada por tres diarios y ocho petiódicos y r~vistas.

Los libros publicado~'sumanbuen nútTjero, relati vos a diferentes materias. En 1887 se

cel~bró una Exposición provinCial, coronada . por lis.onjero éxito.

Hay muchos y buénos cpsinos y socieda- des, dando gran part~ de ellos 9istintqs en-

-_---"-_-e:...._.... -..

(36)

26

señanzas y lucidas fiestas. Los hoteles y cafés están instalados con las apetecibles comodi- dades.

Las cooperativ~s de producción y de con- sumo son numerosas. El espíritu de asocia- ción aumenta y se extiende cada día: Las industrias crecen sin cesar, abriendo nuevas fábricas y talleres. El comercio se ensancha poderosamente, determinando una exporta- ción importantísima. El cultivo se ha trans- formado, no habiendo rincón baldío. La na- ranja es una riqueza de muchos millones, que desde el campo a la playa emplea a miles de personas, a buen jornal pagadas, y ha origi- nado la construcción de muchísimos y sober- bios almacenes. La industria alpargatera ocu- pa también' a' millares de obreros de ambos sexos y motiva un giro cuantioso.

Las cercanías se han llenado de casas de

recre~ y jardines, que son como los pulmo- nes de la Ciudad, en los cuales durante el verano y los días festivos de todo el año res- piran los vecinos aire puro y sana alegría.

* * *

Con tal cúmulo de mejoras y alicientes, no es extraño que Castellón haya segúido cre-

ciendo constantemente. .

(37)

A mediados del' siglo XIX, el perímetro edificado (con muchos claros de huertos in- terioresysolares rasos) se limitaba por las calles y plazas de San Roque (que como la de la Trinidad formaba una línea o saliente agudísimo), Lidón, San Lúis, Pañ de les Creus (Cruces), Ravalet (Tetuán), Altramuz, Huerto de Sogueros, San Vicente, Alcora (Sal- merón), Talecones (Libertad), Trinidad (Pi y Margal!), Paz, Maygr, Villamargo (Campoa- mor), Rosario (Guitarrista Tárrega), Gober- nador, María Agustina y Moreras (Sanahuja).

El caserío del Grao se reducía a la calle de Buen(avista (habitada solamente ell verano, por 'los bañistas) y las de San Cristóbal, Ale- gría y Conejito, cortas entonces y constituí- das en' su mayor parte ,por barracas.

En 1841 tenía Cast~llón 13.338 habitantes;

en 1848, 14.368; en 1873, 20.123; en 1887, 25.337; en la actualidad, 3'3.691 según el censo, bastantes más según otros cálculos.

En 1873 había 3.862 edificios, de los cua- les, 152 correspondian al término; hoyexis- ten 9.097, de los que 2.485 son casas disemi- nadas en el campo.

El barrio del Grao, incluido en el recuento anterior, sumaba en 1873 126 edificíos y420

(38)

/

- 28

habitantes; ahora tiene 324 edificios

i

1.740 habitantes.

Pasan de cien las calles construidas en el siglo último, casi todas en la segunda mitad del mi s mo. Lo que eran campos se ha tro- cado en populosos batrios. Ha habido nece- sidad de trazar: amplio proyecto de ensanche.

Tarrta edificación, no basta; muchos 1o'iven en los masets de las proximidades. En Noviem- bre de 1914 hice para cl.ertos fines un re~uen­

to de los pisos (ad~iértaseqtíe son pisosy no casas) desalqúilados; en los 6.612 edificios del casco, no había más que dieein'llelJe pisos sin aLqu¿Lar.

Al tiempo que la antígua villa de Alonso Arrufatse ha d'esarrolladode fan extraordi- nario mod~en la llltima époéa, ha ido tam- bién operándose un cambio .rac;lical en la in- dumentaria, la alimentaci\ón, los modales, los hábitos, las afi~i0n~s, 'la vida entera, entran- do de lleno en las com odidades y el gusto modernos.

Todo eso, la belleza de.sus feraces campos,

·Ia salubridad de su templado clima, la tran- quilidad inalferable, la ausencia de crímenes, . el espíritu siempre progre.sivo, la'afabilidad de trato yel carácter laborios'O, francoy ale-

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/

2~

gre, hacen que se sienta la satisfa,cción de ha- ber naeido aquí, que aquí sea amable la vida yque cuando aquí o lejos de aquí se hable del pueblo de cada cual, diga uno con orgu- llo: ¡Vo soy de CasteJlón!

,

\

I

(40)

,

,

(41)

Las subsistencia,s

(S

'[Ir;) ''\~~\.

(Q;

OMO ~hora la guerra europea, qu¡e aunque lejana deja sentir sus t·ristes efectos en la vida españolayciertamente más- en <nuestra región, haciendo disminuiry en- 'carecer las subsistencias, las guerras de Su- cesión y de Cataluña,· perj~dicarido más de eerca a 'esta c0marca, locasionaron la escasez.' ,ycarestía ge los articulas 'de primera necesi- ' 'dad, escasez y carestía que de modo sensible

perturbaron la vida de Gastellón en.Ja última mitad del siglo XVH y'primera del, XVIII.

Ya antes la 'expulsión de los moriscos, las luchas con Holaílday Francia y la, separación

< de Portugal habían empobrec.ido la monar- quía esp~ñolil, privándola de brazos para' el cultivo y la industria y obligando a cuantio- sos gastos que acentuaron la deca.cJencia ini- ciada desde el, reinado de Felipe III. Pero fué la guerra de Sucesión la que más poderosa- ménte arruinó' a los pueblos de la Planay sobre todo a Castellón por ser' su cabeza;

(42)

32 • Armábanse aquí guerrillas para defender la caysa del Archiduque, que era la popular. ' - Apenas hubo día en que no se forzase a nu-

merosos bagajes. Bandas de hombres ma- leantes se aprovechaban sin miramiento para obtener botín con sus latrocinios ydepreda- ciones. Fuertes contribuciones de castIgo eran impuestas por los caudillos del vence- dor; solamente el duque de Berwik se llevó de una vez cerca' de 9.000 pesos, cuando la villa tenía poco más de 1.200 vecinos. La in-

,

surrección de Cataluña, con el contínuo tra- siego y estancia de tropas, determinaba tam- bién un estadQ anormal de inquietudé's y dispendios que hacía muy difícil la existencia de los castellonenses.

Aumentahan ,los gastos, se doblaban los gravámenes, dismínl}ían I~s cosechas, para- lizábase el tráfico de productos y como ine- vitable consecuencia vinieron la falta y enca- recímiento de los víveres.

Ante el clamor de los vecinos, el Concejo buscó la manera de remediar en lo posible el mal, y'durante un largo período acordó di- versas disposiciones que constanell las actas y documentos del Archivo municipal. .

Nuestros ascendientes, en lo que ahora se

(43)

llama política econom~ca, eran verdaelera-

.lJle~te oportunistas, haciendo depender la .' oportunidad de sus convenienci(ls, ni más ni menos que en la actualidad sucede. Con la doble baraja de la protección y el libre cam- bio, jugabail admirablemente. Así vemos que cuando la, cosecha del vino era abundante, prohibían que en la población entrase mosto' de parte alguna, pero en cambio obligaban a los pescadores a no vender fuera de la villa cuando lo,s comestibles se ponían caros;

pro-

testaban de que se autorizara la venta de granos al forastero, pero se oponían a la or- den de que no se consilltiese exportar el cáñamo;' cerraban puertas a las ca/mes de Al- mazara y otros pueblos q~lequería,n expen- derla aquí, pero reclamaban li~ertad para llevar la algarrobay otros productos a donde' les resultase más beneficioso. De principios del siglo XV a fines del XVIII podrían citarse muchos casos de 'este proceder, justificado por las penurias de la villa. .

Sin embargo de estas penurias yacaso au- mentándolas, eran muchas las gentes que venían a Castellón en busca de ventajas. Al tratar del DesarroLLo de la población hemos visto cómo habla el P. Vela, refiriéndose al

..

(44)

'34

siglo XVII en -que yiJió, del «gran número .de personas de las sierras de Valencia y Ara- gón que pasan en Castellón la mayor parte del año para ganar mejores jornales"., _ Cosa de una centuria más tarde, en 1750, el gobernador Bermúdez ordena que todos los aragoneses que vienen a pasar el invierno , yluego vuelven a sus pueblos, se avecinen en Castéllón o salgan en el 'plazo de tres dí,-,s,' por ser notable el. perjuicio que causan a los vecinos quitándoles jornales sin ayudarles en el pago de los impuestos.

'. Ello es que la c~restía iba en allmen~o y los-jurados hubieron de adoptar serias me- didas, en ,previsión o remedio de los conflic- , tos que La situadón creaba al vecindario.

*

* *

Como oéurre en la actualidad, el primero y mayor esfuerzo se dirigió a asegurar las existencias de trigo. Ya en 1628, en días de extraordinaria escasez, acordaron comprar por su justo valor todo el que hubiese en el ,término; por cierto que el Obispo de'Tortosa, a causa 'de haberse incautado el Concejo, pa- gándolo ,antes, del trigo que pertenecía al diezmo, fulminó excomunión contra la villa,

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Y ésta ~Ievó una repre5entación afe'ando la conducta del prelado.

La gramínea, cuando la producción del término (unos 8.000 cahíces,' de los que el diezmo se llevaba 900) no bastaba, venía principalmente de Aragón; pero en el tiempo

·a que me refiero, rara vez podía contarse con tal auxilio.

Prohibióse, pues, que ni grano ni harina se sacase de la villa, bájo penas pecuniarias ..ypérdida del género,. Se estableció, así para dicho producto como para .el maíz, el tanteo, o sea la opción del Ayuntamiento para que-, darse las partidas destinadas

a

forasteros. Se pidieron precios a distint.os puntos y se ad- quirieron -remesas de 200 cahices. Se mandó que los que aun tenia n silos. los sacasen y pusieran en .la Alhóndiga. Se recabó de la cartuja de Vall de erist 'que vendiera a la villa los cinco que conservaba. Se designaron capitulares para.ir a buscar el artículo a otros reinos, tomándolo al precio que se pudiera.

Al mismo tiempo, los regidores fu.eron en- cargados de averiguar la cantidad que a cada vecino le faltaba o sobraba, a fin de estable- cer un cálculo y p·revenir mejor la~ necesi- dades.

(46)

..

36

Regía 'entonces la tasa para todas las sub- I sistencias. Cada año; según .las circunstan- cias, señalaba. el Concejo el precioIa que debían vendersé los artículos en el mercado.

El del trigo, durante cien años, osciló entre - un máximym excepcional de 10 libras (pese- tas 37'50) ei cahíz hasta un nlínimum' de. cin- co, si bíen generalmente se contuv~ en la mitad inferior del promedio de ambas canti- dades'.

Muchas de las expresadas disposiciones se dictaron tambiél) respecto al maiz; que"

llegó a pagarse a seis libras (pesetas 22(50) el ca~íz.

Conviene-advertir que el cahíz tí"ene12bar- chUlas y equivale aproxÍllladam-ente-a 168 kilógramo.s.

Y

que la libra valenciana (mo- neda) co.mpr.en'de 20 sueldos yel, ;ueldo 12 dineros, equiváliendo la primera a 3'75, el sueldo a 0\1.875y el dinero a Ó'1.56.25.

Las carnes que en aquella época se ven- dían eran dé carnero y macho cabrío. Sola- mente cuando en alguna fiesta se corría y mataba toro, se consumía de éste. La de car- nero tuvo tasa de tres a cuatro sueldos libra;

la de macho, de dos sueldosy cinco dineros a tresy siete; las cabezas ·de carnero, a ocho

(47)

~ -

37 qi neros; las de macho, a 12; los Ji vianos" a

ocho. J

El pescado fué igualmente objeto de regla- . mentación. Desde fines del siglo XVII se es- tableció que antes de ¡levarlo forasteros estuviese dos horas de manifiesto a dispúsi-.

ción de los vecinos y que no se' mezclasen las clases buenas con las inferiores. Habien- doobservadoque los pescadores, para eludir esta orden, vendían en (la misma p"ayaJ..' se mandó qu.e Se les vigilase para .imp.edirlo y obligarles a traerlo· a la pescadería, rev.isán- doles bien las pesas en previsión de que'las usasen falsas; de donde se ve que es antigua la desconfianza respecto al peso de las ven- dedoras de ese.comestible.

~I pescado de 1!1~jorcalidacl se tasaba a :16 dinéros libra y el inferior a ocho; p'ero la cali-' dad no era considerada como ahora, pues en la última figuraba la me,rluza y en cambio es- Í'qoan en la primer-a la llisa, el verderol y otros menos apreciados t!oy.

También el aceite escaseaba y con objeto de evitar mayor falta, llegó a publicarse ban- do disponiendo que 'ñadi,e osasearranc~roli- vos. en el término. ELprecio máscor~ienteera.

de 10 dineros a un sueldo la ·libra.

,.

(48)

3,8

La ,nieve, de la que se hacía regular consu- mo:y que, basta 1851 en que fué derribada;

tuvo la casa oficial de venta ~n la plaza que aun conserva ese nombre, valía tres dineros Iibr~

,

si por nevar en Peñagolosa podia traer':. se de sus contornos; si por no caer allí había que transpo'rtarla de Mosqueruela, Linares y puntos.-de más arriba, se pagaba a cuatro di- neros; esto en verano, pues en invíerno o sea de Noviembre a Ma~zubajaba el precio a dos d.ineros.

El vino, del que se c0sechaban de 21.000 a 22.000cántaros', se vendía, con pocas dife- rencias, a cuafro sueldos la citada medida.

Las habich!lelas, cuya recolecciór era apro-

,ximadament~de 1.500 cahíces, se cotizaban.

a seis libras cahíz.

La algarroba, con una producción de 35.000 a40.000 arrobas, se pagaba, término medio, a dos .sueldos arroba.

Otros artículos de consumo tenían los si- guientes precios: Ffdeos, un sL!eldo ycuatro dineros libra; azúcar, seis sueldos; id. cande, 10 sueldos; queso país, un sueldo y cuatro dineros; id. mallorquín,~os sueldos; azafrán, de cinco a siete sueldos onza, según clase.

* * *

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Cualquiera que no ahonde en la observa- ción- de las cosas dirá o~pensará al ver la an- terior relaciGn d~precios: ¡Qué felicidad la de aquellos antecesores nuestros, que tan barata tenian la vid~! .yse equivocará de medio a medio; porque eso mismo significa que las fincas valian meno's y rendian menor prove- cho, y porque los emolumentos y salarios se .hallaban en relación con los citados' precios de subsistencias" resultando. hoy que han su- bido aquéllos en mucho mayor proporción que éstos.

Asi, un médi¡;o del hospital cobraba al año 20 libras. El secretario del Ayuntamiento, 60.

Los amanuenses o escribientes, 20. Los al- guaciles, 10. El veedor de carnes, c1,latro. El tenor de la capilla parroquial, ocho. El dul- zainero, a condición de asistír a todas las fiestas, 16 si se corrian toros, y si no, 14. El músico para todas las ocasiones, 15. El car- pintero con obligación de hacer cuanto la- villa necesitase, 22. El visurador de tabernas, dos. El maestro de niños, 30, pudiendo co- brar de los alumnos acomodados mesadas de 12, 18,24 o 36 dineros segúrt estuviesen 'en el 'abecedar.io, en el deletreo, en I~ lectura

°

en la escri~ura y cuentas.

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El abogado del Ayuntamiento cobraba 15 libras.

A D. Juan de Rojas, maestro de matemáti- ca y arquitectura, por el estudio, trazado y proyecto (planta y perfil) de la conducción de. . ,

aguas de Ensaloní, se le abonaron por hono- rarios 1'10 libras. '

Habiéndo procedido a la Iim'pia del cauce del río Seco en la partida de Marrada, apare- ce que los jornaleros cobraban cada día cinco sueldos.

A los oficiales, sacerdotes y frailes que concurrían a la romería yfies~a de la Magda- lena, se les abonaban 12 sueldos para comida y demás gastos que tuviesen.

La impresión de 500 patentes y boletas de sanidad, costó una libra y 12 s~eldos.

El sermón de la festividad del Corpus, dos libras.

Medias, zapatos y sombreros para los ma- ceros y submédicos, seis libras.

Un solar para edfficación en las parroquias o barrios de Santa María, San Juan y San Ni- colás, valía de siete a 16 libras.

Una casa grande, destinada a edificar la Casa Consistorial (obra que no se realizó por preferir el actual .emplazamiento) y eli sitio

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tan céntrico que sacaba puertas a la calle de CabaÚeros ya la plaza frente a la iglesia,' fué comprada por' el Ayuntamiento a Melchor Martí por 591 libra" y 10 sueldos. Otra casa empleada para carl}icería pública, en la pla- za de San Luis, fué adquirida por 50 libras.

En cuanto a los haberes y jornales, no po- drá áecirse que fueron espléndidos; pero to- davía, por acuerdo de 1.5 de Mayo de 1723, se hizo en los primeros una rebaja casi gene- ral, cuyos detalles omito para no cansar con tantas prolijidades.

Comparando iosprecios del consumo de aquellos tiempos con 'los que alcanzan des- pués de dos siglos, y aceptando para ahora los extraordinarios,que seguramente bajarán 'cuando las anómalas. circunstancias desapa- rezcan,,' tenemos que el trigo ha aume~tado su valor tres veces; la ,carne de carnero, siete

v~cesi el pescado, cuatro; el aceite, cüatro; el vino, seis; el .queso deL pais, tres; la algarro- ba, cinco.. En cambio el azúcar y otros artí- culos se han reducido a la mitad del precio, aproximadamente.

Igual examen·nos demuestra que un médi- co del h9spital ha doblado su sueldo 20 ve- ces; el secretario' del Ayuntamiento, 22; los

I

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escribientes, 1I;-Ios alguaciles, 21; el veedor, -.71; el maestro, 13 y así en todos, sin ded.l1cir descuento. Cuanto a lo que hoy cobraría un arquitecto o ingeniero por un estudio y pro- yecto de canalizacLó~, y,lo que cuestan una casa o u~ solar en sitio céntrico, no hay neé~­

sídad de sacar cuentas·para pensar la enorme diferencia establecida entre .una y otra época.

* * *

Los que en aquélla vivían nos han dejado bien testimoniados sus ap~rosy su pobreza, y aparte la insegut'idad personal, la, falta de comodidades y el atraso social e intelectual de entonces, hay motivos sobrados para que la vida sea' ahora más aceptable, aunque fun-

o dadamente nos quejemo.s d~ su encareci- miento.

Los documentos de todo aquel tiempo no revelan otra <:osa que malestar y miseria, pa- reciendo milagroso que a pesar de ello si- guiera la villa creciendo siempre. Las recla- maciones de los acreedores del Ayu.ptamientb eran continuas; constantemente'le promovíanI pleitos por tal causa. En vano el Concejo au- mentaba las imposiefones o sobreprecios del mercado, quedándos'e el importe de éstos.

para sí; en varío doblaba los arbítrios sobre

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entierros, mesuras y otros servicios públi<;os;

esto -nlis;"o' dificultaba la recaudaCión y de:- p'rimía al vecindario. .

Los repartimien.tos para eL Estádo no po.,.

díal) eludirse"pbrque en cuanto su liquida- ción se retrasaba, el procedimiento empleado por la rrÍtende:ncia del reino era expedito: se enviabade manutención'a. la villa un regi- miento o un escuadrón y aquí' pemianecía, a - costa del pueblo, hasta que éste paga·ba. Era algo bastante.peor que los comisionados que hoy se envían a la.s poblaciones m.orosas.

Pero por ese motivo se imposibilitaba más atender a las cargas' y necesidades del Muni-

·cipio.

. ",No se saca n,a'da de las a,lcabalas, pues el comerCio ha muerto a ca'usa de no poder co- rrer los 'tratantes por' el circüito porque son muchos los robos y a,tropell(\s."

«No es posible sostener con tan ma·los tiempos y miseria las cúgas;.·los v:ecirios no' puc;den más y se vanen gran número, y se ve la ruina de la villa." .

«Que se.busque dinero a daj'io de cualquier.

'modo, obligándose con toda clase de obliga- . ciones cuanto sea preciso, t<~nto con garan-

tías del común como particulares."

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«En vista de la extremadq'miseria causa-.

da por las guerras, tránsitos y otrós servi- cios, 'j sin crédito para hallar dinero ni pagar nada, se debe rogar a S. M. algún alivio en las cargas, poniendQ por intel cesores al hijo de la villa Ilmo. DI'. Fr. Andrés 'Caperó, Obis- po de Lugo y su hermano D. Nicolás, Comi- sario del Sto. Oficio de la Inqtlisición."

«El repartimiento de 12.108. libr·as por al- cabalas, cientos y millones, no se puede pa- gar por estar la villay los Veci!10S aniquilados con tan,tas cargas.)~

«Están la villa y vecinos en total descon- suelo y horrorizan los gastos."

«Cuesta mucho cobrer el impuesto de equivalentey pocos pagan por el mal estado, a pesar de los bandos, por lo que se procede por prisiones, embargos y venta de bienes."

La situación de aquellos antecesores nues- 'tros que tan barato compraban, no podía ser más difícil y angustiosa. Nada tiene de envi- . diable. Manifestaciones como las transcritas se encuentran en casi todas las actas y docu- mentos durante muchos años. Son el pan, o mejor dicho, la falta de pan de cada día.

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