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El Pecado del Conocimiento en la obra de Baudelaire: El sentido del viaje en el contexto de Las Flores del Mal

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(1)

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE MADRID

5406339545

ElPecadodelConocimiento enla

ObradeBaudelaire.

Doctorando: Juan Carlos Orejudo Pedrosa.

Director

de Tesis: Enrique López Castellón.

Facultad: Filosofia

y

Letras.

Sección: Filosofia.

¡

L—FL

qg6

El sentido del viaje en el contexto

de

Las Flores del MaL

(2)

Índice

Prefacio 7

PRIMERA PARTE: EL AMOR, EL ARTE, LA BELLEZA Y EL MAL

CAPÍTULO 1. VIDA E IDEARIO15 1.1. La elección original de Baudelaire16 1.2. El período del hotel Piniodan24 1.3. La Fanfarlo versus el amor platónico26

1.4. Las tres venus: Jeanne Duval, Apolonie Sabatier y Marie Daubrun29 1.5. El Mundus Muliebris33

1.6.Elamoralarte37 1.7.LaFanfarlo40

1.8. El fmal del período del hotel Pimodan54

CAPÍTULO II. BAUDELAIRE Y EL ROMANTICISMO55 2.1.Labohemia55

2.2. Los movimientos literarios.58 2.3. El silencio de las musas románticas61 2.4. La politización del arte64

2.5. Contra la idea de progreso66 2.6. La prioridad del ideal sobre lo real67

2.7. La bohemia literaria: sadismo y vampirismo69 2.8. Champfleury: el Realismo contra la poesía71

CAPÍTULO III. BAUDELA1RE: NATURALEZA, CULTURA Y RELIGIÓN79 3.1. Baudelaire en Bruselas79

3.2. El spleen y los sueños de evasión80

3.3. El heroísmo del presente y el malestar de la cultura82

3.4. Entre la sabiduría antigua y el cristianismo87

3.5. La libertad de los modernos:

humanismo,

individualismo98 3.6. El mito del pecado original108

3.7. El pecado del conocimi121

3.8. La apuesta de Pascal: entre Dios y Satán127

3.9. El paraíso perdido: el alma y el tiempo136

3.10. Lainfanciayelarte144

3.11. El remordimiento y la pérdida del gusto por la vida150

3.12. El dandismo en oposición a la naturaleza156 3.13. Elamoralamuerte159

3.14. La experiencia del abismo163 3.15. La experiencia del

mal

166

CAPÍTULO IV.

BAUDELAIRE: ARTE,

CULTURA E HISTORIA171 4.l.Elarteporelarte171

4.2. El arte como juego173

4.3. Poesía íntima y el mal del siglo177 4.4. De nuevo el arte por el arte183 4.5. El arte y la revolución184

4.6. La autonomía de la poesía respecto a la política186 4.7. La Belleza, el Bienyla Verdad188

(3)

CAPÍTULO V. BAUDELMRE: ARTE, CRÍTICA Y POES. 197 5.1 Eugenio Delacroix197

5.2. Baudelaire crítico de arte200

5.3. Crítica de arte, crítica literaria y musical209

5.4. Las correspondencias y la poesía como brujería evocadora216 5.5. La poética del choque: el oximoron226

5.6. La poesía y la magia233 5.7. La crítica y el conocimiento241

SEGUNDA PARTE: EL VIAJE INTERIOR. SPLEEN E IDEAL

CAPÍTULO 1. POESÍA Y MODERI’IIDAD251 .1.1. El pintor de la vida moderna251

1.2. “El torbellino social” en Baudelaire y Rousseau258 1.3 El “flneur” y la pérdida de aureola265

1.4. Del fragmento al símbolo278 1.5. La risa y lo grotesco282

CAPÍTULO II. POESÍA Y DROGAS291 2.1. Balzac ylos paraísos artificiales291

2.2. Paraísos artificiales: Vino, Hachís y Opio300

2.3. El espíritu del Mal: trabajo y plegaria307

CAPÍTULO III. LAS FLORES DEL MAL: LA BÚSQUEDA DE UN TÍTULO PARA UN LIBRO DE

POEMAS311

3.1. Las Lesbianas (1845-1847)311 3.2. Los Límbos (1848-1852)316

3.3. La doctrina de las correspondencias y la revolución de 1848319 3.4. El golpe de Estado del 2 de Diciembre de 1851321

3.5. Poe y de Maistre: el “guignon”325 3.6. Un Oximoron: Las Flores del Mal328 3.7. El proceso delas Flores del Mal(1857)330

3.8. Reflexiones fmales en torno a la defensa de Baudelaire333 CAPÍTULO IV. LA ARQUITECTURASECRETA341

4.1. Contra una lectura dialéctica de Las Flores del Mal341

4.2. El poema “El viaje”: el paisaje crepuscular, la misantropía y la muerte354 4.3. Horno Dupiex: la subjetividad desgarrada de Baudelaire368

4.4. La doctrina de las correspondencias: estética y religión373 4.5. El abismo y la profundidad de la vida384

CAPÍTULO V. EL DESTINO DEL ALMA Y LA POESÍA.399 5.1. El viaje: memoria, melancolía y trabajo399

5.2. Los transportes del alma y de los sentidos: satanismo y romanticismo410 5.3. Epílogo: el espejo y lamelancolía423

Bibliografia.443

(4)

Abreviaturas utilizadas:

O.C. Baudelaire,

Oeuvres Compltes,

texte établi, présenté et annoté par Claude Pichois, Gailimard, Bibliothéque de la Plléiade, tome 1,

1975,

tome II, 1976.

CORR. Baudelaire, Correspondance, Selección y presentación de

Claude Pichois y Jéróme Thélot, Uallimard, 2000.

(5)
(6)

PREFACIO

Las Flores del Mal es la obra que inaugura la poesía moderna. Su autor, Charles Baudelaire, era consciente de su singularidad y de su gran originalidad en 1857, el año de publicación de este libro de poemas: ‘je sais que ce volume, avec ses qualités et ses défauts, fera son chemin dans la mémoire du public lettré, cóté des meilleures poésies de V. Hugo, de Th. Gautier et méme de

Byron.” Pero esta originalidad, que le convierte en el precursor de las dos vertientes de la poesía moderna: la de los artistas del verso (Verlaine, Mallarmé y Valéry) y la de los alquimistas del verbo (Rimbaud, Lautréamont, los surrealistas), sin embargo, también le ha condenado a una soledad paradójica y a la incomprensión de sus contemporáneos. A pesar de esta incuestionable originalidad, la obra de Baudelaire recibe la influencia de las nuevas ideas

estéticas que se gestan en el siglo de las grandes revoluciones políticas y sociales que inauguran la Edad Moderna. Además, la obra de Baudelaire, no es ajena a los grandes cambios de su

tiempo: el desarrollo industrial de las ciudades,

y sobre todo, a partir del Segundo Imperio, la

gran transformación urbanística de París que contribuyó al desarrollo económico y comercial de la nueva clase dirigente: la burguesía.

En la época en la que Baudelaire empieza su carrera literaria se produce la gran crisis de la poesía romántica y el nacimiento de nuevas escuelas artísticas y literarias como el arte por el

arte y el realismo. Por otro lado, la pintura empieza a predominar sobre la poesía, hasta el punto de que Baudelaire considera a Eugéne Delacroix como el jefe de la escuela romántica y no a Victor Hugo, el poeta del progreso y

el

gran defensor de las ideas democráticas durante el

exilio. Baudelaire es, por encima de todo, un gran aficionado a la pintura.

En

algunos

de sus

poemas se refleja la gran influencia de las artes plásticas aunque es, sin duda, la pintura el arte al que Baudelaire dedica una mayor atención.

Baudelaire inaugura la búsqueda moderna de la poesía a través de la estética, retomando el ideal

romántico de la síntesis entre las artes, lo cual constituye una confirmación de

su estética de la

analogía y de la correspondencia.2 La poesía, para Baudelaire, no es un género como los demás sino una forma de sentir.3 Sin embargo, Baudelaire termina padeciendo en su vida

la

marginación de

la poesía frente al auge de la novela y del teatro. A pesar de su escasa creatividad en el ámbito de la novela y del teatro, Baudelaire consigue desarrollar, al margen de la poesía, un trabajo notable como traductor de los relatos de Edgar Poe. Baudelaire intenta ganarse la vida como critico de arte y crítico literario. Su crítica musical se origina a partir del encuentro con

la

música de

Wagner

en

1860.

Obra de

circunstancia

pero muy meditada, según

‘Baudelaire, Con-., p. 132. Caita a la señora Aupick del 9 de julio de 1857.

2 Lemaitre, H., Lapoésie depuisBaudelaire, p. 22.

Baudelaire, O.C. II, p. 420: “Le remantisme n’est précisément ni dans le choix des sujets ni dans la vérité exacte, rnais dans la maniére de sentir.”

(7)

confirma Baudelaire.4 Por otra parte, demuestra un gran interés por las experiencias de las drogas en su obra en prosa

Los Paraísos Artficiales.

Baudelaire se basa en Constantin Guys y

no en Delacroix para exponer su teoría estética de la modernidad en el ensayo de 1863 titulado

“El Pintor de la vida moderna”. La modernidad, se convierte en uno de los núcleos temáticos de su obra Pequeños Poemas en Prosa, que también es conocida con el título El Spleen de París.

Baudelaire hereda del romanticismo la sensación de malestar por la vida y un tedio incurable por todo lo que le rodea, lo cual pone de manifiesto la gran desilusión que se había apoderado de los escritores de la época romántica, poetas exiliados y condenados a la soledad y al dolor

existencial. Baudelaire se hace eco de la literatura de la melancolía de Chateaubriand y

Senancour. El

romanticismo, por tanto, constituye el antecedente del Spleen baudelairiano, el

cual refleja el fracaso del ideal en un mundo que produce cada vez más horror y angustia.

Baudelaire desarrolla el tema del Spleen de una forma más completa que sus predecesores Gautier, Saint-Beuve y O’Neddy, acercándose más a la visión pesimista de los pensadores existencialistas franceses del siglo XX, como Sartre y Camus. Este desencanto absoluto por la existencia y la vida moderna se manifiesta interiormente en el individuo como nausea, asfixia, desgana de vivir, falta de curiosidad, aburrimiento, angustia y horror por el presente, lb cual

estimula el deseo

del

poeta de escapar hacia otros mundos diferentes y desconocidos a través de

viajes imposibles e imaginarios.

Baudelaire, como ha puesto de relieve Marcel Raymond, no es un poeta que habla al corazón ni a la razón sino al alma humana que representa las regiones más oscuras del espíritu. Desde este•

punto vista, la poesía de Baudelaire no es tanto sentimental como “psíquica”.5 El yo baudelairiano es un ser desgarrado por postulados contradictorios: el bien y el mal, Dios y Satán, el cielo y el paraíso.

Sin

embargo, el dolor del spleen se impone sobre la

fuerza

del ideal

en el corazón del hombre, con lo cual, a pesar de desear el bien, el hombre siente una gran

atracción por el mal. Este deseo oculto por el mal se manifiesta en los rincones más bajos del subconsciente, es decir, en los sueños y la sexualidad. Leo Bersani y Michel Butor analizan la obra de Baudelaire desde el punto de vista de las imágenes del subconsciente que reflejan esta inclinación del hombre hacia el abismo y la autodestrucción. Sin embargo, Baudelaire no se precipita al abismo,

sino

que intenta por todos los medios combatirlo a través del conocimiento y del trabajo consciente de la imaginación. En este punto crucial, Baudelaire se separa del

hombre romántico que se deja arrebatar por la intensidad de las pasiones. Baudelaire defiende la unidad

del yo

a través

del ideal de concentración del

dandy y

su culto a lo artificial y a la diferencia.

Baudelaire sustituye la religión de la naturaleza del siglo XVIII por el dandismó que constituye un culto al yo. Baudelaire afirma a través del dandismo la superioridad del espíritu humano

Baudelaire,

o.c.

II, p. 1458.

Raymond, M., De Baudelaire au surréalisme, p. 21.

(8)

sobre la naturaleza. El dandismo implica, por tanto, un desprecio por la naturaleza a favor del arte gratuito que procede del hombre ocioso, elegante y distinguido por sus maneras exquisitas y su forma de vestir. Se produce de este modo un giro importante en el pensamiento de Baudelaire

que implica una ruptura importante

con la tradición romántica. Baudelaire toma del

romanticismo la pasión por los viajes que surgen de la necesidad de escapar del presente que produce horror y tedio, sin embargo, rechaza completamente la naturaleza que los románticos habían asociado con la bondad y la belleza espiritual. Por un lado, Baudelaire se opone a la’

doctrina de la bondad natural

del hombre de Rousseau y por otro lado, se opone a la doctrina del

progreso de Voltaire y Condorcet que implica el dominio de la razón sobre las pasiones.

Baudelaire defiende contra Voltaire sobre todo, la doctrina del pecado original, segzn la cual el

hombre que ha desobedecido la ley divina no

realiza el bien que desea y añora sino el mal que

aborrece y que sin embargo, le atrae. Baudelaire se apoya en

San

Agustín

y en Pascal, con el fin

de apoyar su tesis sobre la maldad natural del hombre.

Baudelaire es un heredero de la tradición ilustrada del siglo XVffl que ha expulsado a Dios del reino de la naturaleza.6 Sin embargo, el poeta defiende contra la Ilustración la omnipotencia

divina a través

del mito del pecado original. El hombre que ha sido expulsado para siempre del

paraíso está condenado a caminar en busca de un ideal que nunca podrá alcanzar. Baudelaire toma del romanticismo la idea de viaje que nace de la nostalgia de una edad de oro en la que el

hombre

vivía en comunión

con la

naturaleza en la plenitud y

la pureza de la

infancia dorada. Sin

embargo, los románticos desterrados del paraíso sienten la necesidad de seguir caminando sin meta y sin rumbo en busca del ideal inasequible. De igual modo, Baudelaire busca a través del arte, el amor, la ciudad y el mal, el ideal imposible que termina produciendo su caída irremediable

en el

spleen. El concepto que, a mi juicio, está más relacionado con el Spleen de

Baudelaire, no es el Mal ni el Abismo propiamente dicho, sino la idea de viaje que

despierta

en el hombre el ansia infinito de conocimiento.

El

origen del Spleen, por tanto, no es el mal en sí

mismo sino el mal que surge del

conocimiento. El hombre descubre a través del amor (el placer culpable que surge del conocimiento) que el mal está arraigado en el corazón depravado del hombre. Por esta razón, el poeta que lucha por olvidar el mal que le destruye por dentro busca por todos los medios embriagarse con una mentira: “Ton mensonge m’enivre, et mon

áme

s’abreuve / Aux flots que la Douleur

fait

jaillir de tes yeux!”7 Baudelaire se embriaga con el espectáculo del mal ante sus

ojos, sin embargo, al profundizar un poco

más

en la

desgracia

de

la belleza descubre que el rostro

humano

es

una

máscara que

esconde

el dolor incurable de la

existencia. Esta experiencia

que revela la mentira de las apariencias es lo que motiva al poeta a explorar mediante la razón y la inteligencia el abismo del corazón humano. Samuel Cramer, el protagonista de la única

6 Leakey, F.W., Baudelaire andNature, p. 93.

Baudelaire, O.C. 1, p. 24. El poema “La máscara”.

(9)

novela original escrita por Baudelaire, representa al poeta que ha pesar de enorgullecerse de todos los vicios románticos, sin embargo, ha roto con el romanticismo a través de su pasión por las máscaras y los espejos que reflejan su carácter de comediante: “Une larme lui germait-elle

dans le coin

de

l’oeil á quelque souvenir, il allait á sa glace se regarder pleurer.”8

Para Baudelaire es un privilegio aristocrático del dandy el poder contemplar ante el espejo la melancolía que le despiertan sus recuerdos. El placer que experimenta el dandy a través de su propia imagen reflejada en el espejo es una forma externa y artificial de manifestar su superioridad sobre el mundo vulgar que le rodea. Baudelaire se apoya en el ideal del dandy para atacar la idea

rousseauniana de la igualdad natural de todos los hombres. Por otro lado, el dandismo constituye una máscara que sirve para defenderse de la tiranía del rostro humano. El

dandy se identifica no sólo con el comediante que juega su comedia delante del espejo, sino también con el misántropo que busca la soledad en el remordimiento y la melancolía.

Sin embargo, lo que verdaderamente distingue al poeta del resto de la humanidad es el conocimiento de las correspondencias. Después del pecado original, el poeta es la única criatura que tiene poder para recordar el mundo anterior que escapa al dominio

del

tiempo, es decir,

el

mundo sobrenatural

que persigue el

espíritu humano

ávido de conocimiento. El poeta, a diferencia de los demás mortales, sabe descifrar el significado de los símbolos ocultos en la naturaleza. El poeta aparece en este contexto como un traductor o descifrador de símbolos y la naturaleza sólo es apreciada por las

impresiones que produce en el interior del espíritu

del

artista. Mediante el poder de la imaginación, el poeta es capaz de descubrir la relación oculta que existe entre los objetos del universo. En otras palabras, el poeta es el único ser dotado de inteligencia que puede percibir las correspondencias entre lo visible y lo invisible. Baudelaire enlaza

con la

tradición

del ocultismo a través del pensador sueco Swedenborg.

A mi juicio, sin embargo, es erróneo pensar que Baudelaire persigue al Dios que se retira. En este punto decisivo, también se separa del romanticismo de Lamartine al negar la posibilidad de encontrar las correspondencias verticales entre la tierra y el cielo. En el corazón de la naturaleza no existe ningún vestigio de

Dios, sino la presencia invisible de Satán. Las únicas correspondencias que descubre, por tanto, en la naturaleza son las denominadas correspondencias horizontales o Sinestesias. Sin trascender la naturaleza, el poeta debe ser capaz de sustituir a la naturaleza por el hombre, de tal modo que la naturaleza sólo tiene interés por las sensaciones y los recuerdos que produce en el alma

humana. Dicho de otro modo, el mundo sólo adquiere relevancia bajo la mirada del artista imaginativo. Baudelaire puede ser considerado un poeta impresionista en la medida en que no se interesa por la naturaleza en sí misma sino por las impresiones que ésta le produce en el alma.

El poeta sin embargo sigue

buscando sin

descanso el ideal romántico que le condena

a viajar

continuamente de un lugar a otro. En este trabajo, analizo dos tipos de viaje que tienen, sin

‘Ibid.,p.554.

(10)

embargo, bastantes puntos en comiri: el viaje del “fláneur” en la ciudad y el viaje satánico de las drogas. El “flaneur” es el observador ocioso que se pasea sin rumbo por la ciudad. El fláneur-artista es el que busca las parcelas de belleza que están esparcidas por este mundo. El poeta excluido del paraíso, no encuentra en la ciudad su propia correspondencia sino que descubre su propia alteridad a través de la

mirada

perdida y vacía de la multitud. La primera impresión del dandy en la ciudad es la de extrañamiento por todo cuanto le rodea. El poeta en la ciudad debe ser capaz de transfonnar su horror en un encantamiento. Dicho de otra forma, debe ser capaz de extraer la belleza del mal. El poeta no puede pennanecer por mucho tiempo en las regiones celestiales sino que está como obligado a descender hacia las regiones subterráneas de

la conciencia donde Satán ha escondido los metales desconocidos.

El viaje de las drogas está presidido por el espíritu del Mal. El poeta sediento de conocimiento explora a través de los viajes imposibles otras vías de escapar del aburrimiento y del tedio. Los

paraísos artificiales constituyen otra forma de evasión que termina destruyendo la unidad del yo.

Al igual

que el arte, los paraísos artificiales están relacionados con la rebeldía de Satán contra el

orden

divino.

Los paraísos artificiales ofrecen al hombre la posibilidad de alcanzar el paraíso de golpe y de una forma infalible a cambio de la salud del alma. En el contexto de las drogas, el pecado del hombre consiste en confundir a Dios con Satán. El hombre que se cree Dios ha caído más bajo que su propia naturaleza. Esta es la lección moral que Baudelaire extrae de la experiencia de las drogas, como el opio y el hachís.

El concepto que me ha servido de

hilo conductor para estudiar los diferentes temas

baudelairianos es la idea de viaje. El concepto de viaje implica la

idea

de movimiento pero también la idea de una conciencia o yo que intenta dar un sentido a su existencia. Por otra parte, el viaje constituye un concepto que pemiite conservar la interrelación entre el yo y el mundo.

De esta forma, el viaje de Baudelaire se desarrolla en la línea intermedia que separa al

yo

del mundo. Por un lado, la autobiografla y por otro lado, la ciencia. El viaje de Baudelaire consiste, por tanto, en la interpenetración de la ciencia y de la autobiografla.9 Desde este punto de vista,

la obra de

Baudelaire, sin ser

totalmente autobiográfica, no puede entenderse sin tener en cuenta la perspectiva del yo que configura toda la experiencia y le da un sentido. El otro aspecto nada desdeñable de la experiencia poética de Baudelaire es la constatación del mal en el mundo que provoca la evaporación del yo en el abismo.

En la primera

parte de este trabajo, me dejo llevar por el viaje rapsódico del “fláneur” que

camina sin rumbo y

sin

objetivos. En consonancia con el espíritu viajero de Nietzsche y del pensador existencialista Gabriel Marcel, he querido evitar encerrar el pensamiento de Baudelaire

dentro de un sistema cerrado y

coherente. De este modo, los temas aparecen y

desaparecen y vuelven a aparecer cuando menos se lo espera

el

lector. Esta falta aparente de

orden, sin embargo, obedece a

una

voluntad firme por intentar comprender a un poeta que se ha

(11)

planteado grandes cuestiones sobre el arte y la vida moderna que aún hoy parecen nuevas y están llenas de actualidad.

En la

segunda parte

de

este trabajo, intento dar un sentido al

viaje de Baudelaire en el contexto

de

Las Flores del Mal,

traicionando

de este modo el planteamiento inicial. Me apoyo en la tesis de L. J. Austin, según la cual, contrariamente al sentido original del titulo de la primera sección de Las Flores del Mal, “Spleen et Idéal”, el sentido espiritual del viaje baudelairiano es la caída.1° Esta interpretación contradice los poema idealistas como “Bendición” y “Elevación”

que proclaman el triunfo del poeta sobre el Spleen. Por otra parte, destruye el equilibrio entre el Spleen y el ideal. La agitación del alma que inclina el hombre hacia el mal implica una degradación del hombre a la animalidad.

Sin

embargo, la figura de Satán en la obra de Baudelaire termina adquiriendo

unos rasgos cada

vez

más humanos a medida

que se identifica totalmente con el ideal de belleza melancólica que venera el perfecto dandy.

La contradicción en la que parece incurrir este trabajo, es totalmente voluntaria. Por tanto, merece una justificación: en la primera parte, hemos partido de la idea del caminante que camina sin un método determinado, es decir, sin una finalidad ni un propósito. Sin embargo, este caminar sin una dirección determinada no es totalmente incompatible con la idea de un camino que se va haciendo a medida que el caminante avanza. El camino no implica

necesariamente la idea de fmalidad, como argumenta Clément Rosset, sino la existencia de una voluntad: “Ahí donde existe una voluntad hay un camino, afirmamos. Pero lo recíproco es

también verdad: ahí dónde hay un camino, siempre se puede encontrar una voluntad”.1’ Este trabajo, por tanto, ha sido realizado desde el punto de vista del caminante, es decir, desde el ángulo de la subjetividad. Pero termina con la desaparición del sujeto del viaje. ¿Después de la desaparición del yo no queda nada? Queda la obra. El lector puede imaginar una voluntad relacionada con una serie de acciones insignificantes que no difieren nada de otra serie de naturaleza azarosa. O bien puede intentar completar el camino que el artista ha dejado incompleto en forma de boceto. El propósito de este trabajo consiste en ofrecer

una

vía de acceso a la obra de Baudelaire, tratando, en la medida de lo posible, de desvelar sus intuiciones primordiales y sus intenciones más importantes, las cuales por ser tales no son menos ambiguas o contradictorias. En cualquier caso, esta fuera de mi propósito y de mis fuerzas el intentar recorrer exactamente el mismo camino que el poeta:

Un artiste, un Iiomme vraiment digne de ce grand nom, doit posséder quelque chose d’essentiellement sui generis, par

la grace de quoi ji est lui et non un autre.’2

Véase Todomv, T., Les morales de l’histoire, (3rasset, 1991, p. 105.

‘°Austin, L. J., L ‘Univers Poétique de Baudelaire, Symbolisme el Symbolique, p. 92-99.

11 Rosset, C., Le Réel, Traité de l’idiotie, Éditjons de Minuit, 1977, p. 11.

12 Baudelaire, OC. II, p. 806.

(12)

PRIMERA PARTE

EL AMOR, EL ARTE, LA BELLEZA Y EL MAL.

Fais que mon me un jour, sous l’Arbre de Science, Prs de toi se repose, á l’heure oü sur ton front Comme un Temple nouveau ses rameaux s’épandront!

Baudelaire, “PR1RE”, Les Fleurs du Mal.

(13)
(14)

CAPÍTULO

PRIMERO

VIDA E IDEARIO

Por

singular

que sea, la obra poética de Baudelaire no se

origina

en

un mundo aparte,

desvinculado del medio social y cultural en el cual vivió el poeta. Por el contrario, esta obra tan singular está vinculada íntimamente a un tiempo y a unos lugares concretos. Como afirma André Ferran en su obra La Estética de Baudelaire: “No comprendemos a Baudelaire si no le situamos en el clima en el que su vida se desarrolla desde el primer día. No podemos juzgar su originalidad - su grandeza y sus límites - si no respiramos el mismo aire, y vivimos bajo los

mismos cielos. A pesar de las apariencias, este dandy que se quiere impasible ha vivido

trágicamente

su obra antes de

.

Baudelaire, por tanto, es un poeta de su tiempo que

ha vivido su propio drama en el ámbito personal y de la creación literaria. Tratar de interpretar su obra independientemente de su vida es una tarea que no conduce a una verdadera comprensión del universo baudelairiano. Es, por tanto, imprescindible analizar los aspectos más relevantes de la vida de Baudelaire antes de estudiar los aspectos más simbólicos de su obra.

Baudelaire no es un autor fecundo, a pesar de los diecinueve volúmenes de sus Obras Completas publicadas por Jacques Crepet en las ediciones Louis Conard. Durante su vida, Baudelaire sólo publica dos libros originales: Los Paraísos artflciales y Las Flores del Mal.

Curiosidades Estéticas y El arte Romántico

no

fueron publicadas en la

vida

del autor, así

como

Los Pequeños Poemas en Prosa. La

obra de Baudelaire se caracteriza por una gran

heterogeneidad: crítica de arte, crítica

literaria, crítica

musical, ensayos, novela, traducciones, adaptaciones, escritos íntimos, poesía. Baudelaire no se limita a un género determinado. No obstante, el poeta francés es, segÚn Pichois, un hombre de un solo libro. “Un Único libro arrancado de su sustancia, de su alma, y publicado en vida..., un solo libro para alcanzar la

gloria

y ganar el paraíso de la poesía”.2 Pichois se refiere a las Flores del Mal, un libro de poemas que aparece por

primera

vez en 1857, que es reeditado en 1861, y publicado de forma

póstuma en 1868 por sus dos amigos

Banville

y Asselineau. Baudelaire dedica prácticamente

toda su vida en crear este poemario. La

vida

singular de Baudelaire nos permite comprender el largo proceso de su creación poética. Las obras biográficas sobre Baudelaire (Crépet, Ruff, Pichois, Raynaud) constituyen un primer punto de partida para poder comprender la obra del primer poeta moderno. Las referencias biográficas, por tanto, son la mejor introducción a la

Ferran, A., L ‘esthétique de Baudelaire, p. 3.

2 Pichois, C., Baudelaire, Eludes el Témoignages, p. 243. __,,

(15)

obra de Baudelaire.

1.1.

La elección original de Baudelaire.

Charles Piene Baudelaire nace en París,

13, calle Hautefeuille, el 9 de abril de 1821. Su madre,

Caroline Archenbaut-Defayis, huérfana sin fortuna, “se casa a los veintiséis

años”, el 19 de

septiembre de 1819, “con un hombre de sesenta años”.3 El padre de Baudelaire, Joseph-François

Baudelaire, nacido en

1759, recibió una buena educación,

y pasando por el seminario, llega a convertirse, más

tarde,

en el preceptor de los hijos del duque de Choiseul-Praslin. Gran aficionado a las artes,

y concretamente, a la

pintura, se relaciona con los artistas de su

generación (Ramey, Naigeons

y Prudhon). Sus benefactores, los Choiseul-Praslin, que “pronto

se vinculan al Imperio, le recompensan sus servicios asegurándole una

situación honorable y bien retribuida en la administración del senado”.4

Disfruta

de

una

buena situación económica cuando se casa en 1819 con su

segunda

mujer,

Caroline,

la madre de Baudelaire. Joseph

François Baudelaire tiene un hijo de su primer matrimonio llamado Claude Alphonse.

Baudelaire cuenta sólo seis

años cuando muere su padre el 10 de febrero de 1 827. Sin embargo,

Baudelaire guarda gratos recuerdos de aquella época en la cual vivía con su familia en el apartamento de Hautefeuille:

Enfance:

vieux mobilier Louis

XVI, antiques,

consulat,

pasteis, société dix-huitiéme siécle.6

Baudelaire hereda de su padre las maneras exquisitas de

un espfritu

del siglo

XVIII,

pero sobre todo, el gusto por “las representaciones plásticas”:

Glorifier

le culte des images (ma grande, mon unique ma primitive passion)7

Los primeros años de Baudelaire son evocados con nostalgia por el poeta. Es el único período prolongado de felicidad que el poeta evoca como un “inocente paraíso”.8 Baudelaire

guarda

buenos recuerdos de aquellos días tranquilos en la pequeña casa de Neuilly. Pero veinte meses más tarde, en noviembre de 1828, su madre decide casarse en segundas nupcias con un brillante oficial del ejercito: el comandante Aupick. Este nuevo matrimonio produce

una

profunda

impresión en la mente sensible de Baudelaire. Las relaciones familiares se vuelven más austeras y distantes. Baudelaire recibe el primer golpe de su vida. En 1830,

el coronel aupick es enviado a Lyon y Baudelaire es internado en el Colegio Real de Lyon. Baudelaire empieza a experimentar los aspectos negativos de su existencia solitaria y melancólica:

Ruff, M., Baudelaire, L ‘Homme et L ‘Oeuvre, p. 6.

4lbia’., p. 6-7.

‘Ibid., p. 7.

6Baudelaire,O.C. 1, p. 784.

‘Ibid., p.701.

‘Rufl’,M.,op.cit.,p.8.

(16)

Aprés 1830, le colláge de lyon, coups, batailles ayee les professeurs et les camarades, lourdes mélancolies.9 En 1836, Baudelaire vuelve a París con su

familia y es

internado en el colegio Louis-le-Grand,

donde, como otros internos, descubre las grandes pesadumbres y las interminables horas de melancolía dentro de un rígido régimen de reclusión.’0 En este período se desarrolla su tendencia al misticismo a través de sus lecturas de Chateaubriand y de Sainte Beuve”:

D6s mon enfance, tendance á la mysticité. Mes conversations avec Dieu.’2

Durante el verano de 1838, Baudelaire realiza un viaje inolvidable por Francia, y concretamente, en los Pirineos. En este período compone posiblemente sus primeros versos, inspirándose en Lamartine y en Victor Hugo.’3 El poema que compone será conocido con el título “Incompatibilidad”, por medio del cual Baudelaire demuestra ya una “sólida cultura clásica”, pero sobre todo, una gran confianza en sus propias facultades. Descubre las montañas y los ríos de Francia, pero también “el nuevo arte de Delacroix, y la literatura moderna a través de la poesía de Victor Hugo y la novela de Sainte-Beuve”.’4 En este período de felicidad, Baudelaire compone sus Flores del Bien, sin temor ni angustia por el mañana. Pero de vuelta al colegio Louis-le-grand, descubre nuevas constricciones que serán determinantes para el futuro del poeta. El 18 de abril de 1839, Baudelaire es expulsado del Liceo por negarse a devolver un mensaje en un papel que un compañero suyo le había pasado, y después de romperlo y de tragárselo, declaró que prefería cualquier castigo a tener que delatar a un compañero.15 Este incidente no supuso un deterioro serio de las relaciones entre Baudelaire y su padrastro. Por el contrario, el coronel Aupick albergaba grandes expectativas para el futuro de Baudelaire y no dudó en apoyarle en sus estudios. Baudelaire fue inscrito “como externo en el colegio Saint Louis”.16 En Agosto de 1839, Baudelaire aprueba el examen de bachillerato. Baudelaire resume la experiencia en sus Notas Autobiográficas:

Jeunesse: Expulsion de Louis-le-grand, histoire du baccalauréat.17

Baudelaire felicita a su padrastro por su nombramiento como general de brigada mientras le anuncia que él ya es bachiller.’8 Baudelaire manifiesta en estos años de escolaridad algunos aspectos invariables de su personalidad: “la rebelión contra las convenciones, y después del escándalo, el retorno al orden”.19 Baudelaire muestra ya algunos síntomas de una voluntad débil

“Baudelaire, OC. 1,p. 784.

‘°Ruff,M.,op. cit.,p. 10.

‘1lbid.,p.11.

‘2Baudelaire, O., C. 1, p. 706.

83 Pichois, C., Baudelaire, p. 104.

‘4lbid.

15Ibid.,p. 112.

“Ibid., p. 113.

7BaudeIaire, OC. 1, p. 784.

18 Pichois,C.,Baudelaire, p.116.

19Ibid,p. 119.

(17)

que sufre de cierta impotencia para pasar a la acción.20 Baudelaire estudia sin demasiada convicción por dar placer a sus padres. En el fondo, se siente privado de libertad en el marco de la institución escolar.21 Sin embargo, detesta la idea de tener que elegir una carrera.22 No se siente

capaz de llevar una vida adulta,

aunque presiente que

no

puede

eludir la responsabilidad de

elegir una

profesión. Baudelaire decide entrar en la escuela de derecho, influido por Alphonse, pues

aún

no se atreve a manifestar su verdadera vocación literaria.23 A partir del verano de 1839, las vidas del brillante oficial Aupick

y de su hijastro comienzan a

separarse poco a poco hasta la

definitiva ruptura de 1845 •24

Baudelaire, liberado a los dieciocho años de

las constricciones escolares, decide llevar una vida libertina en

los ambientes más

sórdidos de París.25 Contrae la sífilis durante una efímera relación con una prostituta judía del Barrio Latino

llamada Sarah, “La Louchette”.26 Baudelaire deberá enfrentarse desde ese momento a una enfermedad que le pesará toda su vida. Baudelaire entra en la pensión Bailly y Lév&iue donde entabla sus primeras relaciones literarias:

Vie libre á

Paris,premiére

liaisons littéraires: Ourliac, Gérard, Balzac, Levavasseur,

Delatouche.27

Todo parece

augurar un futuro

prometedor para el joven Baudelaire. Su padrastro tiene buenas relaciones con el duque de Orleans, y alberga para su hijastro un brillante porvenir. No obstante, en este periodo crítico de la vida de un adolescente, Baudelaire toma la decisión crucial de su vida: elige con plena “conciencia la existencia de poeta”.28 En estos años decisivos (1839-1841)

se produce lo que Sartre denomiria la “brecha” de Baudelaire: “Crépet cita a este propósito una nota significativa de Buisson: Baudelaire era un alma muy delicada, muy fina, original y tierna, que se había quebrado al primer cho que de la vida”.29 Baudelaire choca con los sueños

burgueses de sus padres que deseaban verle alcanzar

una

alta posición social. Pero

fue grande

la sorpresa cuando comprobaron que Charles se negaba a aceptar todas las facilidades que le brindaban y que decidía volar con sus propias alas, para convertirse en autor.3° La familia Aupick empieza a preocuparse por la vida libertina de su hijo, incapaz de controlar sus gastos, y

deciden convocar un consejo familiar.31

El

coronel

Aupick se

hace cargo de la tutoría del menor de edad, Charles Baudelaire, y decide con su esposa enviar a su hijastro a un viaje por mar hacia

la India.

Con

el

fin

de

arrancarle del ambiente denigrante de París, el general y su mujer

‘°Ibid.,p. 118.

21 Ibid.

22Ibid.,p.119.

‘Ibid.,p.124.

‘Ibid.,p. 118.

25Ibid.,p.124.

261b1d., p. 124-125.

27 Baudelaire, O. c. 1, p. 784. Baudelaire se une a un grupo de jóvenes poetas y escritores pruvinciales que fonnan la escuela

normanda: Gustave Le Vavasseur,Auguste Dozon, Philippe de Chenneviére, y Emest Prarond. Baudelaire conoce a Ourliac, Pétres Borel, Gérard de Nerval y Balzac (posiblemente también a Victor Hugo).

28Ruff, M., op. el., p. 16.

29 Sartre, J., P., Baudelaire, p19.

° Pichois, C., Baudelaire, p. 143.

31Ibid.,p.141.

(18)

deciden, por tanto, que Baudelaire realice un viaje de carácter correctivo32:

Voyages dans 1’Inde: premiare aventure, navire démñté; Maurice, ile Bourbons, Malabar, Ceylan, Indoustan, Cap;

promenades heureuses.33

Baudelaire “embarca en Burdeos, el 9 de junio de 1841, en el Paquebote de los Mares del Sur, que bajo el mando

del

comandante Sauz, leva anclas hacia Calcuta”. Baudelaire acepta hacer

este viaje sin

entusiasmo,

pero llegando a la isla Mauricio, el

joven poeta “no desea ir más

lejos”.35 En la isla Mauricio pennanece unos veinte días, donde conoce a una señora casada llamada la señora Autard de Bragard, a quien dedica el poema “A una Dama Criolla”. Se trata del primer poema que Baudelaire publica con su nombre. El comandante comienza a preocuparse por la salud de su extraño pasajero que sufre de nostalgia y melancolía. El viaje

está repleto de incomodidades para un poeta que acaba de terminar su bachillerato. Baudelaire

“consiente en seguir al comandante Sauz hasta la isla Borbón, con la condición de ser

repatriado”.36 Baudelaire, por tanto, no llega a conocer los lugares exóticos que él mismo enumera (Malabar, Ceilán...). Desde la isla Borbón, Baudelaire embarca en otro barco, L ‘alcide, que le lleva de vuelta a Francia, haciendo una escala en El Cabo. Baudelaire desembarca en Burdeos el 16 de febrero de 1842, y de vuelta a París “es recibido por su familia como un hijo pródigo”.37 Para los Aupick, el viaje ha sido un completo fracaso, pues Baudelaire no parece

cambiar

de actitud a pesar

de

sus dos aventuras marítimas (una tempestad y un viaje de vuelta

“sur un navire sans vivres et coulant bas”). En el transcurso del viaje, Baudelaire ha escrito

algunos poemas: “A

una Dama

Criolla”, “A una

malabaresa”, y “El Albatros”.38 Baudelaire

desea 1 antes posible independizarse y vivir su vida tal y como la entiende. “El 9 de abril de 1842, Baudelaire alcanza la mayoría de edad” es decir, 21 años. Liberado de la tutela familiar, desde el 28 de abril de ese mismo año, Baudelaire “toma posesión de la herencia paterna”.40 En junio de 1842, Baudelaire se aloja en la isla de Saint-Louis, quai de Béthune. En este período comienza su relación con Jeanne Duval y conoce al joven Banville que triunfa

rápidamente con su primer libro de poemas titulado Cariatides. En París, Baudelaire vuelve a encontrarse con el grupo de la pensión Neuilly. Y en esta nueva etapa de su vida realiza nuevas

relaciones literarias:

‘2jbjd p. 145: “Si Baudelaire es sinceso, al principio no asistimos a un viaje disciplinan. este viaje sería solamente de diversión”.

‘3Baudelaire, O.C. 1, p. 784.

Pichois, C., Baudelaire, p. 141.

35Ruff., M., op. cit., p. 19.

‘°Ibid.

37Ibid.

381b1d., p. 21. Según M. Ruff, la tercera estrofadel poema “El albatros” fue añadido en 1859, pero es verosímil que las otras tres

estrofas, como afinna Asselineau, fueron escritas en 1841 o 1842. En Las Flores del Mal, aparecen otras poemas que son recursxlos de aquel viaje: La vida anterior, El hombre y el mar, Perfume exótico, La cabellera, Algunos versos del poema titulado Moesta et errabunda y del Viaje. En Los Pequeños Poemas en Prosa: Un Hemisferioen una cabellera y La bella Dorotea.

° Ruff, op. cit., p. 19.

4°Pichois, Baudelaire, p. 157.

(19)

Retour á Paris; secondes liaisons littéraires: Sainte-Beuve, Hugo, Gautier, Esquiros.4’

Baudelaire se considera

una

persona pudiente y abandona su

antiguo domicilio, quai de

Béthune. Baudelaire se instala, desde finales de mayo de 1843 hasta septiembre de 1845, en el

hotel

Pimodan, 17, quai d’Anjou, donde frecuenta a Gautier, a su amigo Roger de Beauvoir y a

otros artistas de la bohemia literaria. Baudelaire empieza

a vivir como un dandy, derrochando

sin conciencia toda su fortuna en la adquisición de muebles y de obras de arte.42 Baudelaire, en este período, se comporta como un perfecto dandy, discípulo de Brummel, y asiste a las sesiones del club de los consumidores de hachís, cuyas reuniones tenían lugar en el apartamento del músico Boissard. La vida desordenada del poeta empieza a ser motivo de preocupaciones. La familia de Baudelaire decide nombrar una tutela judicial para frenar los gastos y las enormes

deudas contraídas por Baudelaire desde su

regreso

a París. “En junio de 1844, el general Aupick solicita el nombramiento de una tutela

judicial”.43

Según consta en el tribunal de primera

instancia

del

Sena:

“El señor

Baudelaire, una vez

llegado a la mayoría de edad, y

habiéndose convertido en el dueño de su fortuna se ha librado a las más alocadas prodigalidades; que en el tiempo aproximado de dieciocho meses, ha dilapidado cerca de la mitad de su patrimonio....

“»

La señora Aupick, preocupada por la situación material de su hijo, solicita la fecha de una tutela

judicial. El 21

de Septiembre, Narcisse Ancelle, un notario cultivado de Neuilly, es “nombrado

en funciones de la tutela judicial”, y el 7 de noviembre de 1844, Aricelle acepta estas funciones, conservándolas hasta la muerte del poeta.45 Baudelaire no realiza ninguna apelación contra este procedimiento legal que atentaba contra su dignidad y su libertad. Baudelaire se indigna contra

la tutela judicial que le condena a permanecer en la situación de un menor de edad. Pero se somete a estas disposiciones sin oponer ningún recurso.46 No obstante, Baudelaire se esfuerza por mantener separado su actividad literaria de todas estas dificultades fmancieras y jurídicas.47 A pesar de todo, la vida literaria de Baudelaire está completamente condicionada por sus

preocupaciones familiares

y

personales. La frustración del poeta termina manifestándose en un intento de suicidio en junio de 1845.

Al regreso de su viaje, Baudelaire se reencuentra con sus amigos de la escuela normanda:

Prarond, Le Vavasseur y Chennevires. Esta escuela representa a un grupo de jóvenes de buena familia, apasionados por la poesía y

sin

grandes preocupaciones materiales.48 Baudelaire decide

contribuir

con algunos poemas en una

obra colectiva

organizada por Le Vavasseur y Prarond.

Pero consciente de su originalidad, Baudelaire retira su contribución “en el mismo momento en

Baudelaire, O. C. 1, p. 785.

42 Pichois, C., Baudelaire, p. 162. Hasta su muerte, el poeta será perseguido por sus dos acreedores Axondel (que exige el pago de 1500 francos) y Coussinet (2 523 francos).

431bid.,p. 162.

Ibid.,p. 167-168.

45Ibid.,p. 168.

Ibid.

47Jbid.,p. 169.

(20)

que su compañero de Louis-le-Grand, Dozon, se unía al proyecto”.49 Para los componentes de la escuela nonrianda, “la poesía era un simple entretenimiento, un ornamento de la vida”. En cambio, para Baudelaire, la poesía se convierte en una “razón de vivir”.50 El libro colectivo titulado Versos, es publicado en mayo de 1843. Baudelaire y Prarond se unen ese mismo año para escribir un drama en verso titulado Idéolus.51 En este drama inacabado, Baudelaire intenta desarrollar “el tema del dualismo humano, el conflicto permanente entre el espíritu y la materia.52 Baudelaire encarna al hombre dividido por sus propias tensiones interiores que reflejan los conflictos morales del poeta. En

Mi Corazón al Desnudo, Baudelaire

retrata al hombre como un ser desgarrado y atormentado por postulados morales contradictorios: “II y a dans tout homme, toute heure, deux postulations simultanées, l’une vers Dieu, l’autre vers Satan. L’invocation Dieu, ou spiritualité, est un désir de monter en grade; celle de Satan, ou animalité, est une joie de descendre”.53 En el plano moral, Baudelaire descubre la realidad del mal a través de la mujer, que simboliza esta doble postulación que escinde al hombre entre sus

deseos corporales y sus aspiraciones espirituales.

Marc Eigeldinger demuestra en su obra El Platonismo de Baudelaire, que esta concepción del hombre como compuesto de cuerpo y alma enlaza con la tradición platónica que considera la realidad sensible como una correspondencia de un mundo espiritual más elevado. No obstante, este ideal platónico fracasa en el plano religioso en la medida en que la belleza sensible está vinculada al placer del cuerpo y al pecado original que produce la perdición del alma. Como afirma Eigeldinger en la obra citada, “Baudelaire ha experimentado que el mito del amor puro es una construcción del espíritu, que el culto a la mujer divinizada no es una verdadera religión, sino una contra-religión detrás de la cual se esconde la presencia de Satán.M

A través de la mujer, la literatura y el mal aparecen en Baudelaire indisolublemente unidos. El mal romántico deja de ser un sentimiento vago de insatisfacción para convertirse en una enfermedad venérea que ha contaminado el cuerpo individual y social a consecuencia del

pecado

de la carne. Éste es el fundamento de la interpretación cristiana que asocia el mal con el pecado de la carne. Según esta interpretación, el dolor constituye el castigo merecido por el pecado cometido, pero también la inica vía de purificación del alma: “Soyez Béni, mon Dieu, qui donnez la souffrance / Comme un divin reméde á nos impuretés / El comme la meilleure et la plus pure essence / Qui prépare les forts aux saintes voluptés!”.55 No obstante, no es el mal en sí mismo lo que condena moralmente el placer de la carne, sino su conocimiento. El mal

Ruff, op. cit., p. 23.

Pichois, C., op. cit., p. 187.

‘°Ibid., p. 188.

51Ibid.,p. 189.

Ruff, M., op. cit., p. 35.

‘Baude1aire, O.,C. 1, p. 682-683.

Eige1dinger, M., Le Platonisme de Baudelaire, p. 54.

SS Baudelaiie, O.C. 1, p. 9.

(21)

baudelairiano no es fruto de la lujuria sino del conocimiento que destruye la inocencia del tiempo y de la vida: “Moi, je dis: la volupté unique et supréme de l’amour gít dans la certitude

de faire le mal.

Et

l’homme et la femme savent de naissance que dans le

mal

se trouve toute volupté”.56 El conocimiento obliga al culpable a adoptar una actitud moral frente a la vida, lo cual implica una actitud de responsabilidad que se opone a la libertad sin límites del poeta. El mal venéreo que contrae Baudelaire es fruto de la irresponsabilidad y del desconocimiento; la visión moral de la vida se desarrolla a posteriori, cuando el poeta toma conciencia del mal que

ha cometido, a pesar de su voluntad.

Baudelaire descubre su vocación por la literatura, y concretamente, la poesía, en el

mismo

período en que descubre “el peligro de las relaciones” sexuales. En 1842, Baudelaire conoce a Jeanne Duval, la “mulátresse”, que se convierte en su amante. Baudelaire le contagia la enfermedad venérea, y según Michel Butor, por medio de este secreto inconfesable, la pareja se

une por unos lazos más

fuertes que

si

hubiesen pasado por la vicaría: “es la certidumbre de

haber contaminado a Jeanne, de ser el origen de sus dolencias, lo que le ha literalmente encadenado a ella, lo que le ha obligado a convertirse en su tutor”.57 Desde el punto vista moral,

el mal venéreo condena al poeta a estar encadenado a

una mujer que simboliza la perdición del

alma. Pero por otro lado, esta enfermedad sexual le hace tomar conciencia de su destino singular como poeta. Según Michel Butor, el mal venéreo que contrae el poeta en sus primeras visitas al burdel, mientras aun era un colegial, y que transmite a su amante Jeaime Duval, constituye la confirmación de su vocación poética.58A través de Jeanne Duval, Baudelaire se distancia de la

escuela normanda, pero sobre todo, de las convenciones burguesas, con el fm

de encontrar

su propio camino en la creación poética y literaria.

En esta época, Baudelaire realiza su elección original que le aleja definitivamente del calor familiar y del lugar que debía ocupar en el mundo por su nacimiento y. su status social. En este Periodo, entre 1839 y 1841, Baudelaire descubre las malas consecuencias de su vida libertina en

París: “la relación con Sarah, la enfermedad, la experiencia del mal, la voluntad de ser culpable, el deseo de ser autor, la creación de una nueva estética”59 todo esto, según Pichois, está unido al destino de un poeta que ha merecido su vida, como dice Sartre, porque ha decidido ser culpable de su existencia. En su etapa escolar, Baudelaire “soñaba con ser el sucesor de

Lamartine,

de Victor Hugo, y

de

Joseph-Delorme- Sainte-Beuve, pero después de agosto de 1839 se produce

una elección existencial, a la vez psicológico, moral y poético”6° que le hace tomar conciencia

de su destino singular. El destino de Baudelaire está determinado por esta experiencia del mal Ibid., p. 652

‘Butor, M., Histoire Extraordinaire, essai sur un réve de Baudelaire, p. 58.

‘8lbid.

59pichois, C., Baudelaire, p. 143.

60Ibid.,p. 142.

(22)

que realiza durante estos años de aprendizaje en los cuales se desarrolla su vocación literaria y su deseo inquebrantable de convertirse en un autor. Pero es sobretodo, la conciencia de ser el origen del mal, lo que lleva a Baudelaire a separarse del mundo burgués en el cual se había educado. Baudelaire toma conciencia de su propia singularidad al mismo tiempo que toma conciencia del mal que le separa de los demás hombres y que le condena a la soledad y a la incomprensión de sus congéneres y compatriotas. Baudelaire no desea el mal por sí mismo, sino con el fm de transformarlo en un bien, es decir, en una flor del mal. La misión del poeta, según

Baudelaire, consiste en transformar su propia maldición en una bendición: “Je sais que vous gardez une

place au Poéte

/ Dans les rangs bienheureux des saintes Légions, / Et que 1 ‘invitez &

1’ éternelle féte / Des Trénes, des Vertus, des Dominations”.61

Baudelaire ha elegido libremente su destino de poeta. A partir de este período, Baudelaire comienza a dar la espalda a la vida burguesa. Su vida, de ahora en adelante, será un paulatino

descenso hacia lo que él denomina Spleen, y que sintetiza en una palabra el fracaso del poeta en un mundo “oii 1 ‘action n’est pas la soeur du réve”.62 Baudelaire quiere ser autor, y esta vocación le lleva a rechazar una carrera. Baudelaire era un joven que poseía todas las oportunidades para poder

desarrollar con

éxito una carrera en el émbito civil, estatal o militar. Sin

embargo, la

vocación

de Baudelaire

termina

siendo la poesía. Baudelaire decide llevar una vida libre y sin constricciones. Elegir una carrera significaba para Baudelaire hacer uso de la libertad para después encadenarse a una vida monótona y convencional. Baudelaire descubre muy pronto que su identidad no está en

una carrera

o una profesión, sino en

la

poesía.

La

poesía constituye la

gran elección de Baudelaire. Entre Baudelaire y la poesía se produce una unidad milagrosa, pues Baudelaire sitúa su identidad en la poesía, y la poesía es considerada como una incesante e interminable búsqueda del ideal. Sin embargo,

la realidad social se opone

al

destino

espiritual

del poeta. El poeta descubre el dolor de la marginación y

del

exilio. En los primeros años de la vida adulta de Baudelaire se puede percibir retrospectivamente los inicios de una vida poética y solitaria, atormentada por la melancolía y el spleen. Los primeros poemas de Las Flores del

Mal, como “Bendición” y “El Albatros” poseen un carácter autobiográfico;

en ellos, el poeta se

describe como un ser solitario que ha nacido para ser libre como un pájaro, y en cambio, vive condenado como un penitente exiliado en la tierra. No obstante, Baudelaire vive sus primeros años de independencia y de libertad, a pesar de la tutela judicial y de su relación tormentosa con Jeanne Duval, con un gran optimismo y una gran confianza en su futuro como escritor y poeta.

Sin embargo, el ideal del poeta se caracteriza por la fugacidad

y

la brevedad. Baudelaire no recuerda haber vivido momentos muy prolongados de felicidad, aunque éstos forman parte del recuerdo y son evocados por el poeta para compensar los largos e interminables períodos de

61 Baude1aii,O. C. 1, p. 9.

62Ibjd p. 186. El poema “La negación de San Pedro”.

(23)

malestar y de insatisfacción personal. Los instantes felices del poeta brillan fugazmente en los lejanos recuerdos de la infancia, en la profundidad de los sueflos imposibles y en la soledad del creador que descubre en la poesía y en el

arte

un remedio temporal contra la angustia existencial

provocada por el paso del tiempo y el debilitamiento de la voluntad. La fugacidad del ideal se opone a la duración indefmida del spleen que sume a la voluntad en la melancolía y la

desmoralización.

1.2.

El periodo del hotel Pimodan.

En el período del hotel Pimodan, entre 1843 y 1845,

Baudelaire

se

comporta

como un perfecto dandy. Baudelaire frecuenta los ambientes artísticos y literarios de la época, con la curiosidad de un diletante. En este período, Baudelaire no es conocido sino dentro de un reducido círculo de amigos que le aprecian. Algunos serán fieles amigos del poeta hasta el fmal de su vida como es

el

caso

de Asselineau, Poulet-Malassis, Nadar y Théodore

de

Banville. Sin

embargo, sus amigos

más íntimos son Poulet-Malassis y Asselineau. La amistad de Asselineau destaca por su total fidelidad y entrega incluso en los momentos más desesperados y trágicos del poeta. Pero dicha amistad continuó manifestándose después de la muerte de Baudelaire, pues Asselineau se

encargó de

preparar,

junto con Banville, la tercera edición de las

Flores del Mal y

escribió en homenaje al primer poeta moderno la primera biografia de Baudelaire donde demuestra un gran conocimiento del significado de la obra y de la vida del poeta. En su obra de 1869 titulada

Charles Baudelaire su vida y su obra63, Asselineau

escribe

no solamente sobre sus recuerdos del poeta y del hombre que tanto apreciaba, sino también sobre el significado de una generación post-romántica formada por personajes tan variopintos como el pintor Deroy, Phuloxéne Boyer, Nadar, Champfleury, Pierre Dupont, Théophile Gautier, Banville etc. La introducción dedicada al hombre y a su

obra sólo podía

ser escrito por una persona tan

cercana a la vida de Baudelaire como su buen amigo Asselineau:

La vida de Baudelaire merecía ser escrita, porque es el comentario y el complemento de su obra. Él no era de estos escritores asiduos y regulares cuya vida se pasa delante de su pupitre, y de los cuales, el libro cerrado, ya no hay nada que decir. Su obra, lo hemos dicho a menudo, es él mismo; pero no está en ella enteramente, Detrás de la obra escrita y publicada hay toda una obra hablada, obrada, vivida, que es importante conocer, porque explica al otro y contiene, como hubiese dicho él mismo, su génesis. Al contrario del común de los hombres que trabajan antes

4e

vivir y para quien la acción es la recreación después del trabajo, Baudelaire vivía primero. Curioso, contemplador, analítico, se paseaba de espectáculo en espectáculo y de conversación en conversación (...) ; y la obra era de este modo el resumen de la vida, o mejor dicho, era su fior.

Baudelaire

y Asselineau se conocieron en 1845, durante la exposición que

tenía lugar en el

Esta obra está incluida en Baudelaire el Asselineau, Textos recogidos y comentados por Jaeques Crépet y Claude Pichois.

J1?id., p. 61-62.

(24)

Louvre. Se conocieron a través del pintor Emile Deroy, o quizás a través de Nadar. Según el propio Asselineau, Baudelaire puso a prueba su amistad por medio del asombro, uno de los rasgos típicos del dandy, y Asselineau superó la prueba y desde entonces fueron dos amigos inseparables. Sin embargo, pocos amigos tuvieron un carácter tan opuesto. Asselineau era un

hombre razonable y

modesto,

hostil al catolicismo y a la mística. Asselineau, a diferencia de Baudelaire, no sentía ninguna simpatía por Joseph de Maistre ni por Poe. Asselineau descubre lo que hay de artificial y de calculado en las mistificaciones de su amigo Baudelaire.

Sin

embargo,

les unía una

misma pasión por la poesía y

el arte.

Sienten

una misma admiración por Delacroix.

Y ambos desarrollaron una actividad literaria que les llevó a conocer de cerca la vida bohemia.

Baudelaire escribe un artículo elogioso sobre “La Doble Vida de Asselineau”, y éste se convertirá en uno de los defensores de las Flores del Mal en 1857. Entre ellos existe una gran complicidad que se manifiesta en múltiples anécdotas de la vida. Asselineau le sugirió a

Baudelaire que añadiese

una

estrofa entre la segunda y la

última

del poema titulado “El Albatros”. Asselineau fue, sin duda, uno de los primeros en escuchar los poemas de Baudelaire.

Sintió posiblemente la emoción, o mejor dicho,

elfrisson nouveau de la poesía de Baudelaire en

la medida en que supo captar la intención del poeta:

Él

creía muy seriamente en los milagros preparados, en la posibilidad de despertar en el lector, con una intención

deliberada y con certidumbre, tal ota sensación.65

Asselineau presenció la vida de dandy que llevaba Baudelaire mientras se alojaba en el hotel Pimodan. Asselineau describe su apartamento compuesto de dos piezas (la habitación principal y el dormitorio) y un gabinete. Pero lo más interesante es la descripción que realiza del joven

Baudelaire, que pocos han conocido; un Baudelaire barbudo, ultra-fashionable, y fiel al traje negro, tal y como fue retratado por su amigo Emile Deroy:

La fisionomía es inquieta o

más

bien inquietante; los ojos están muy abiertos

(...)

está ceñido en un traje negro de

donde sobresale un trozo de corbata blanca y unos puños de camisa de muselina plegada. Añadamos a este traje, unas

botas barnizadas, unos guantes claros y un sombrero de dandy, y tendremos al completo al Baudelaire de entonces, tal y como nos lo encontrábamos en los alrededores de su isla Saint-Louis, paseando en esos barrios desiertos y pobres

su inusitado y lujoso aseo,66

Es imposible, según Asselineau, no identificar este retrato de Baudelaire con el retrato que hizo el mismo Baudelaire de Samuel Cramer en la

Fanfarlo.

Esta novela, inspirada en un relato de Balzac, constituye la única novela original que escribió Baudelaire durante su vida, y que

fue

publicada en 1847. Baudelaire se retrata a sí mismo en el héroe de su novela: Samuel Cramer,

que

se

ve envuelto en una intriga amorosa.

Según Prévost,

La Fanfarlo

es

una imitación

de la novela de Balzac titulada

Beatrix.67

En

Beatrix,

la señora de Guériic es abandonada por su

651b1d.,p.63.

“Ibid.,p. 70.

‘7Prévost, Baudelaire. Essai sur L ‘Inspiration et la Création Poétiques, p. 42.

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