Representaciones acerca de la niñez indígena en los escritos de misioneros sobre poblaciones indígenas del Gran Chaco entre comienzos del siglo
XVIIIy mediados del siglo
XXRocio Aveleyra1 Resumen
En este artículo se analiza el rol que han ocupado los niños y las niñas indígenas, de la región del Gran Chaco argentino en escritos de misioneros que datan del período comprendido entre comienzos del siglo XVIII y mediados del siglo XX y que –directa o indirectamente– han hecho alusión a los/as mismos/
as. Se apuntará a indagar en el modo en que se los/as presenta en relación con el juego y los procesos formativos –en la comunidad y en la misión indígena–, así como, con las prácticas pre y postparto y las relaciones afectivas que tienen con sus padres y madres.
Palabras clave: Infancia indígena, Misioneros, Procesos formativos, Gran Chaco Argentino.
Abstract
The paper analyses the rol that indigenous children from argentinian Gran Chaco region had occupied in fonts written by missionaries from early XVIII century to middle XX century, that had approached indigenous children directly or indirectly. Aiming to analyse the way that children are presented in relation to play and processes of formation –inside their community and in the indigenous mission–. It´s also going to be contemplated the way that afecttive relationships between indigenous parents and their sons and daughters are presented by the missionaries and the way that postnatal and prenatal indigenous practices were represented by them.
Keywords: Indigenous childhood, Missionaries, Processes of formation, Argentinian Great Chaco.
Manuscrito recibido: 28 de diciembre de 2017 Aceptado para su publicación: 27 de febrero de 2018
1 Universidad de Buenos Aires (Programa de Antropología y Educación-Sección de Antropología Social); Puan 480, 4to piso, of.415; [email protected]
Introducción
En términos generales, los abordajes realiza- dos acerca de la niñez indígena se han caracteri- zado –siguiendo a Szulc (2004)– por tratarse de esfuerzos generados de forma aislada; que por su carácter fragmentario se hallan poco articulados y sistematizados. A su vez, si bien se ha producido una abundante bibliografía acerca de los pueblos
indígenas del país, escasas son las investigaciones que se han propuesto concentrarse específicamen- te en los niños y las niñas indígenas (García Pala- cios et al. 2014).
Por otra parte, con respecto a la región del Gran Chaco, se ha hecho evidente la existencia de lo que ha sido denominado por Santamaría y Lagos (1992) como una “bifurcación oficial”, por la cual, a partir de la conquista, se abandonó lentamente
el enfoque holístico con que en distintos aborda- jes se había descrito su realidad política, cultural y física; para dar paso a una separación disciplinar de carácter abrupto entre abordajes historiográfi- cos que se centran en los repositorios históricos y abordajes etnográficos abocados al estudio de las poblaciones indígenas del Chaco, siendo aún una tendencia observable hacia fines del siglo XX.
Teniendo en cuenta ambas cuestiones, este trabajo se propone contribuir –desde un enfoque antropológico que realizará un acercamiento a fuentes de carácter histórico– a la comprensión del modo en que la infancia indígena fue represen- tada por misioneros en escritos producidos desde comienzos del siglo XVIII, en los cuales se alude a las poblaciones indígenas de la región del Gran Chaco. El corpus bibliográfico seleccionado (Lo- zano 1733; Remedi 1895; Pelleschi 1897; Lafone Quevedo 1896; Iturralde, 1909; Lynch Arribálza- ga 1914, Furlong 1938) está compuesto por obras producidas por misioneros o que los retoman, así como, informes sobre misiones indígenas que se encontraron emplazadas dentro del territorio del Gran Chaco argentino en el período que se com- prende en este estudio.
Contamos con antecedentes en el estudio de los niños y las niñas indígenas a partir de fuen- tes escritas. Por un lado, García Palacios (2012) ha realizado una reconstrucción histórica de los movimientos socio-religiosos vinculados con los grupos tobas, con la finalidad de comprender en mayor profundidad las identificaciones étnicas ac- tuales y la religiosidad en las experiencias cotidia- nas de los niños tobas; complementando su acerca- miento etnográfico a un barrio toba de la Provincia de Buenos Aires con un pormenorizado estudio histórico. Nicoletti (2003 y 2008), por su parte, ha indagado acerca del proyecto misionero-educativo de los salesianos en la Patagonia argentina, que se desarrolló desde 1880. En relación con dicho pro- yecto sostiene que desempeñó un rol en la “argen- tinización” del recientemente conquistado territo- rio, objetivo respecto del cual la evangelización de los/as hijos/as se conformó como una de las vías. Por otra parte, García Palacios, Enriz y Hecht (2014), tomando en consideración los abordajes que se han realizado sobre comunidades de la re-
gión del Gran Chaco –principalmente toba/qom, y mbyá de la zona guaraní– desde fines del siglo XIX; han documentado la forma en que se hizo alusión a la infancia indígena en las fuentes etno- gráficas argentinas. Sin embargo, a pesar del va- lioso aporte que los estudios aludidos representan, son escasas las indagaciones que se propusieron realizar un acercamiento a las representaciones de los niños y niñas indígenas de la región del Gran Chaco por parte de misioneros.
La niñez indígena en escritos de misioneros de la región del Gran Chaco argentino
A continuación, se analizará una serie de fuen- tes históricas –que datan del período comprendido entre comienzos del siglo XVIII y mediados del siglo XX– en las que se ha hecho alusión a las po- blaciones indígenas del Gran Chaco argentino. Se trabajará con fuentes escritas por misioneros, así como, con otras en las que se los ha citado. A su vez, también forman parte del corpus selecciona- do, informes sobre reducciones y misiones; en este sentido, se tendrá en cuenta las particularidades que caracterizan los distintos abordajes.
Se apunta a estudiar, a partir de las obras selec- cionadas, el modo en que los niños y las niñas indí- genas fueron incorporados a las mismas, partiendo de ciertas claves que se considera que permitirán ahondar en la comprensión del modo en que se ha representado en las fuentes históricas a las niñas y los niños indígenas de la región del Gran Chaco argentino, a lo largo del período seleccionado para esta indagación. Las líneas que se contemplarán en este sentido, son cuatro. En primer lugar, se estu- diarán las alusiones a los niños y niñas indígenas en relación con una amplia variedad de prácticas pre y postparto. Luego, se contemplará el modo en que se presentan las relaciones afectivas entre pa- dres, madres e hijos/as indígenas. En tercer lugar, se ahondará acerca de lo que diversos misioneros han expresado en sus obras, sobre los procesos formativos destinados a los/as niños/as y las prác- ticas lúdicas que estos experimentan en el marco de su comunidad. Por último, se realizará un acer- camiento a la comprensión del modo en que se ha
representado a los niños/as indígenas en el marco de misiones religiosas de la región del Gran Chaco argentino.
La niñez indígena y las prácticas pre y postparto en escritos de misioneros
Autores como Lozano (1733), Lafone Queve- do (1896) y Furlong (1938) han destinado en sus obras, un espacio a la descripción de diversas ac- titudes pre y postparto llevadas a cabo entre po- blaciones indígenas de la región del Gran Chaco Argentino.
El misionero jesuita padre Lozano quien ha sido reconocido como historiador por la comuni- dad científica, siendo su obra considerada de con- sulta obligatoria para la indagación acerca de la historia colonial del Gran Chaco, desempeñó entre los años 1730 y 1752 el oficio de historiographus provinciae, ostentando un cargo que implicaba de- dicarse a los trabajos históricos dentro de la Com- pañía de Jesús (Rosso & Cargnel 2012). En una de sus más reconocidas obras (1733) se presentan alusiones a diversas prácticas pre y postparto.
Analizaremos en primer lugar la referencia a ciertas prácticas asociadas al control de la natali- dad –entre las cuales se presentan referencias al aborto y al infanticidio– que habrían sido lleva- das a cabo por poblaciones indígenas del territorio que décadas después se convertiría en la región del Gran Chaco argentino. En relación con las mismas, se menciona que si alguna de las indias mozetonas de las naciones guaycurúes –no se presentan ma- yores distinciones respecto de qué pueblos imple- mentarían dichas prácticas– pare antes de casar- se, “mata luego el hijo, sino es que en sintiendose preñada le aborta con crueldad; porque, dicen, no tienen Padre conocido.” (1733: 71). Esta referen- cia es una de las escasas alusiones que hallamos en dicha obra sobre prácticas pre y postparto entre las poblaciones indígenas del Gran Chaco. En otra de ellas, se describen ciertas prácticas que tienen los caciques cuando tienen un hijo: “Los hijos de los Caziques heredan a sus Padres, y en naciendo alguno, le entrega su Padre à algun Indio è India principales, para que le crien, y cuyden del, po-
niendole desde luego casa, y señalandole parte de sus vasallos, paraque le sigan, sirvan y acompañen, y assí se crían desde niños apartados de sus padres sin verlos, sino de tarde en tarde (...)” (1733: 67).
Esta referencia describe lo que los caciques de es- tas naciones harían con sus hijos (parece referirse a los hijos varones exclusivamente).
Respecto de algunas etnias del Gran Chaco, entre las que el padre Lozano (1733) señala pun- tualmente a los mocovíes y aguilotes, afirma: “Es verdad que todo este trabajo es en las Indias de estas Naciones mas tolerable por ser ellas de mu- chas fuerzas, y muy robustas, de cuya robustez es prueba lo que hacen luego que paren; pues yendo- se con la criatura al rio, ò arroyo más cercano, se echan en él à nadar, y se lavan muy bien, sin que por esto experimenten el menor daño.” (1733: 82).
En este caso, la referencia a la práctica postparto descripta se presenta como hecho que corroboraría la fortaleza y robustez de dichas mujeres indíge- nas –característica que les permitiría encargarse de arduas tareas–; así parece responder más bien al interés del autor por las cualidadades mencio- nadas que a su preocupación por las prácticas de pre y postparto entre las etnias aludidas. En este sentido, en Lozano (1733) se observa un interés por dar cuenta de las prácticas mediante las cuales se pone fin a la vida de los/as niños/as mientras que son escasas las alusiones respecto de otras prácticas previas o posteriores al nacimiento. Así, alude a lo que hacen las mujeres jóvenes cuando se encuentran embarazadas y no están casadas pero no hace referencia a las prácticas que las madres y los padres tienen con sus hijos, antes y después del parto, excepto en contadas ocasiones. Una de ellas consiste en un caso excepcional, el de los hi- jos de los caciques y la otra se presenta a modo de ejemplificación. Aparentemente la atención a las prácticas pre y postparto en Lozano (1733) se encuentra vinculada con un interés por lo exótico más que por un genuino intento de conocer dichos aspectos de la vida de las poblaciones indígenas del Gran Chaco.
El uruguayo Lafone Quevedo se graduó en Cambridge con el título de Magister Artum y una vez radicado en la Argentina realizó numerosos es- tudios lingüísticos y arqueológicos, a su vez, fue el
segundo en ocupar el rol de director del Museo de la Plata2. En un estudio que realiza acerca del idio- ma abipón (1896)3, además de presentar el voca- bulario de dicha sociedad en relación con palabras vinculadas con el parto, el nacimiento y otras, en- contramos también algunas descripciones acerca de prácticas pre y postparto que provienen de dife- rentes noticias y obras correspondientes al período comprendido entre la conquista y la publicación del título en cuestión. Las mismas se presentan en una sección que el autor caracteriza como etnográ- fica en la cual se aboca a dar cuenta de lo que eran los abipones a partir de lo que cuentan diversos autores, en su mayoría misioneros, tales como el padre Martín Dobrizhoffer, el padre José Jolís y el padre Nicolás Techo, entre otros. Es importante destacar que si bien se trata de un importante expo- nente de la antropología del período, el mismo se apoya de manera relativamente acrítica en dichas producciones a fin de caracterizar a los abipones4.
Una de las temáticas en relación con las cuales en esta obra se alude a los niños y las niñas abi- pones se asocia con el infanticidio y en segundo lugar el aborto; las cuales constituyen una de las únicas referencias presentadas en relación con las prácticas pre y postparto. Por ejemplo, el padre Te- cho5 respecto de los abipones señala: “Solo dos hi- jos suelen criar, á los demás, con una crueldad que sobrepuja á la de Atreo, los matan: el infanticidio lo explican diciendo que los Abipones, acostum-
2 Para ampliar la información aquí provista sugerimos la lectura de Terrugi (1994).
3 Enmarcado dentro de una serie de trabajos que realiza durante la última década del siglo XIX para el Instituto Geográfico Argentino y el Museo de la Plata (Farro, 2013).
4 En este sentido, por ejemplo, se manifiesta del siguiente modo respecto de la obra del padre Dobrizhoffer “Confieso que Dobrizhoffer me ha dejado enamorado de los Abipones, ni quiero preguntar si es cierto todo lo que dice; y como los Abipones son de los primeros indios que van desapareciendo, prefiero suponer que por mejores les sucediera así.” (en Lafone Quevedo 1896, 7).
5 El padre Nicolás del Techo fue un sacerdote jesuita de origen Francés que arribó al Paraguay en 1649, tres décadas después se desempeñó con el cargo de Provincial de la orden. Se abocó también a la escritura, publicando recocidos volúmenes.
brados á la guerra y al pillaje, carecen de asiento lijo, á donde plantan sus esteras á modo de pueblo allí es su paradero; de ello resulta que no dejan vivir más que un par de hijos de los que con el uno carga la madre, y con el otro el padre, porque no caigan en manos del enemigo; mas si el uno ó los dos de estos ya pueden caminar como para que los sigan á la guerra, cuando sea que la madre dé á luz el tercero ó el cuarto, en ese caso de buen grado crian más de dos.” (en Lafone Quevedo 1896: 22).
En esta cita se observa en el autor cierta preocu- pación respecto de cuántos hijos crían los abipo- nes y en qué condiciones lo hacen, temática que se presenta asociada al abordaje del infanticidio.
Dicha preocupación también se observa en la obra del padre Lozano –citada en este caso por Lafone Quevedo– según el cual el infanticidio sería una práctica “agena al amor natural de las madres aun entre bestias fieras, y es sin duda permission divi- na, para que no se aumente demasiado tan bárbara gente, y tan enemiga de Christianos.” (en Lafone Quevedo 1896: 26). Así, desde la interpretación de dicho misionero, el infanticidio se vincula con un acto divino por el cual el orden natural gracias al cual las madres –incluso entre las bestias fieras–
amarían a sus hijos, fue torcido para que esta po- blación enemiga de los cristianos se reprodujera en un grado menor y disminuyera, así, la amenaza que su presencia significaba para los cristianos. En este sentido, se le otorga un rol al infanticidio entre los abipones, vinculándoselo con el bienestar de los cristianos. Por otra parte, en el caso del am- pliamente reconocido padre Dobrizhoffer6, encon- tramos que el infanticidio se presenta como una de las causas que explicaría la reducción de la pobla- ción de dicha etnia, junto con los enfrentamientos –tanto intestinos como con otras poblaciones– y el contagio de enfermedades; por lo que sostiene que “no hay que culpar á los españoles de la deca- dencia de estas tribus” ya que ésta sería producto de “las causales enunciadas” (en Lafone Quevedo 1896,44). Además de las consecuencias del in-
6 De origen alemán, fue un misionero de la Compañía de Jesús que llegó al Paraguay a mediados del siglo XVIII. Trabajó casi dos décadas con poblaciones guaraníes y posteriormente creó una reducción para abipones.
fanticidio, el autor analiza el motivo por el cual las mujeres abiponas practicarían tanto el aborto como el infanticidio. Si para el padre Lozano la práctica del infanticidio entre los abipones se vin- culaba con la protección de los cristianos, según Dobrizhoffer dicha crueldad se relacionaría con la preocupación de las mujeres abiponas de que sus maridos busquen otra mujer durante el perío- do por el que se prolonga la lactancia ya que, se- gún afirma, no deberían juntarse con ellos durante el mismo. En este sentido señala: “de suerte que las mujeres, de miedo de perder los maridos, dan muerte á los recien nacidos, eso cuando no se anti- cipan al parto natural produciendo el aborto.” (En Lafone Quevedo 1896: 44). Sin embargo, según Dobrizhoffer, algunos intereses tendrían más peso que la preocupación de las mujeres abiponas por perder a sus maridos, en este sentido indica que aquellas “se inclinan más bien á perdonar la vida á las hijas mujeres, porque éstas les pueden traer el valor del dote.” (En Lafone Quevedo 1896: 44).
Finalmente concluye que “Los indios conversos dejaron estas horribles costumbres y en seguida viose aumentar el número de ellos.” (En Lafone Quevedo 1896: 44).
Por otra parte, según Lafone Quevedo el padre Jolís7 critica la noticia “de que criaban sólo dos hijos y daban muerte á los demás”, respecto de lo cual Lafone Quevedo comenta: “como él mismo dice, muchas otras costumbres que les atribuyen Lozano, Charle voix y Techo, si es que las tuvieron en la antigüedad, ya las habían dejado en tiempo del más moderno autor (...)” (en Lafone Queve- do 1896: 28). En este sentido, Lafone Quevedo se inclina a pensar que los abipones perdieron las características que los definían como tales –entién- dase las señaladas por las primeras generaciones de misioneros que estuvieron en contacto con di- cha población– y concluye: “se ve que estos eran Abipones degenerados, que con su gentilismo habían dejado también mucho de lo que antes los distinguiera, al decir de los dos escritores de los anteriores siglos.” (Lafone Quevedo 1896, 28).
7 El padre José Jolís, fue un misionero jesuita de origen español que misionó en reducciones del Gran Chaco entre 1762 y 1767 (Aguilar, 2010).
Ciertas temáticas asociadas con prácticas pre y postparto llevadas a cabo por poblaciones indíge- nas de la región del Gran Chaco argentino parecen haber convocado a distintos misioneros a aventu- rar interpretaciones de las más diversas. En este sentido, el aborto y el infanticidio, en el marco de las obras que analizamos en esta sección, parecen haberse configurado como un tema ineludible a la hora de hablar de las poblaciones indígenas del territorio. En relación con las prácticas pre y pos- tparto las recién mencionadas son una de las úni- cas que han sido descriptas en las obras analizadas en este artículo. Por otra parte, dichas referencias son muy críticas con las sociedades –y especial- mente con las mujeres– que las implementan. Sin embargo, el interés por los niños/as indígenas y su crianza no está presente en las obras estudiadas, excepto en raras excepciones.
El afecto en las relaciones entre padres y madres indígenas y sus hijos/as
En ciertas aproximaciones realizadas acerca de las poblaciones indígenas de la región del Gran Chaco se destina un lugar a la descripción de cues- tiones afectivas relativas al vínculo entre padres, madres e hijos/as. En la obra de Pelleschi8 (1897) se hace alusión a los/as niños/as indígenas como víctimas de las actitudes egoístas de sus padres; el Padre Lozano (en Pelleschi: 1897) señala respecto de los mocobíes, aguilotes y otras sociedades de la región: “hacen todas estas naciones, que sus mu- jeres les sirvan con bastante fatiga; porque cortan ellas la leña, y la conducen en sus ombros al ran- cho, aun llevando juntamente su hijo á los pechos;
assi el agua del rio y lo demás, con tal rigor, que en los caminos anda solo el marido á caballo, ha- ciendo que la mujer y su hijo tierno le sigan a pie.
Y la madre no más piadosa con la criatura, que ya empieza á andar, la obliga á caminar á pié por lle- var ella en sus brazos al perro, que les hace com- pañía.” (en Pelleschi 1897: 21,22).
8 Ingeniero Civil de origen italiano que fue Miembro de la Sociedad Científica Argentina, de la Junta de Historia y Numismática y del Instituto Geográfico.
En esta referencia a lo que hacen las mujeres de las sociedades aludidas se pone el énfasis en aquellas actividades que el autor considera inade- cuadas, especialmente si la mujer posee un hijo pequeño y se encuentra con él. Luego, se describe un comportamiento que hace referencia a los hom- bres de dichas sociedades, los cuales montarían el caballo mientras sus mujeres e hijo/as pequeño/
as los tienen que seguir a pie; resaltando, de este modo, la rudeza del trato de los hombres hacia es- tos/as. En este sentido, la representación que sub- yace asociada a las mujeres y niños/as, parece ser la de víctimas de los hombres. Sin embargo, el tra- to descuidado se hace extensivo a la mujer, la cual es representada como insensible hacia sus propios hijos/as –no le importaría que estos/as fueran de corta edad y estuvieran aprendiendo a caminar– al preferir cargar a un perro, en vez de a estos/as. De este modo, los/as niños/as son representados como víctimas del comportamiento de sus padres y sus madres. Por otro parte, no se expresa en relación con los/as primeros/as más que las conductas que sus padres tendrían, supuestamente, hacia ellos/
as. A su vez, esta referencia se presenta más como ejemplificación del trato que tendrían en estas so- ciedades los hombres con sus mujeres y los padres y madres con sus hijos, que producto del interés del autor por referir a los vínculos afectivos entre ellos.
Se observa en este caso que predominan referencias vinculadas a la afectividad en las relaciones entre padres, madres e hijos/as indígenas que toman en consideración casi de manera exclusiva aquellos sentimientos que los/
as primeros/as tienen por los/as últimos/as. Así, en Lozano (en Pelleschi 1897) las descripciones acerca de la afectividad entre padres e hijos/as mocovíes, aguilotes y de otras sociedades guaycurúes la representan de manera unidireccional, otorgandole mayor importancia al polo adulto de la relación, mientras que los/as niños/as, en los casos aludidos, son concebidos/as de manera pasiva frente al amor y las demostraciones de afecto de sus padres.
En otra referencia el padre Lozano señala acer- ca de los abipones: “En toda esta nación parece, y es así, que se ha borrado totalmente aquel dic- tamen, con que la naturaleza enseña a los hijos a respetar y obedecer a sus padres; porque con ser
así, que estos muchachos sirven, como dijimos, en cuanto les mandan los mayores; mas sus padres no les han de ocupar en cosa, antes ellos mandan y ocupan a sus padres, y si no ejecutan lo que ellos quieren, se les enojan los hijos, y aun les ponen las manos, sin que por eso les castiguen, ni reprendan, vencidos del brutal amor, con que los aman per- suadidos a que es amor que sus hijos les tienen.
Brutalidad es ésta, que parece increíble, mas es verdadera, en que se aventajan a las mismas bes- tias.” (Lozano 1733: 68).
Encontramos nuevamente una alusión a cierta disposición natural por la cual, en este caso, los adultos habrían de imponer su autoridad sobre sus hijos/as (a los cuales se hace referencia también con el término muchachos); observándose descrip- ciones de las actitudes de ambos.
A partir de sus observaciones el autor senten- cia, finalmente, que por el –supuesto– hecho de permitir que los hijos manden sobre los padres, aventajan en brutalidad a las bestias. Si bien en este caso no se observa la polarización presente en la referencia citada por Pelleschi –por la cual queda- ban invisibilizados los/as niños/as, sus emociones y sus actitudes– continúa la tendencia a proyectar los términos culturales propios del observador –en este caso un misionero– a situaciones que poseen lógicas disímiles a las que dicho observador pone en juego en sus interpretaciones. Esta extrapola- ción también se observa en una referencia de Do- brizhoffer, quien señala “los abiponcillos no saben de cunas, plumazos, polvos de arroz, fajas, besos, juguetes (...)” (en Lafone Quevedo 1986: 39). El autor confecciona una lista de aspectos que les serían extraños a los abiponcillos –entre los que incluye a los besos–, sin embargo, no se preocupa –por ejemplo– en conocer más acerca de las rela- ciones afectivas y las maneras de expresar afecto entre los abipones.
Los/as niños indígenas, el juego y los procesos formativos
Otro aspecto al que se hace alusión en relación con los/as niños/as indígenas en el marco de las fuentes seleccionadas se encuentra vinculado con
el juego. Nos interesa abordar el mismo ya que, como señala Enriz (2011), se trata de una práctica significativa de la vida cotidiana, la cual se encuen- tra vinculada con los procesos formativos –que aquí también analizaremos– puesto que supone di- versos significados y funciones los cuales son, a su vez, formadores de saberes y valores constitutivos de la organización social. Indagaremos, entonces, a partir de diversas fuentes en el modo en que se ha entrelazado el juego y los procesos formativos en relación con el abordaje de la niñez indígena en la región del Gran Chaco argentino.
Tal como se mencionó en la sección anterior, Lafone Quevedo cita a Dobrizhoffer quien pre- senta una lista de aspectos que le serían extraños a los abiponcillos, por no formar parte –supues- tamente– de su contexto (cunas, juguetes, besos, entre otros) (1896). Sin embargo, es probable que dichos niños tuvieran juguetes –o utilizaran ele- mentos del entorno como tales– y que aquel, desde su perspectiva cargada de etnocentrismo, no los supiera reconocer. Esta referencia de Dobrizho- ffer también aparece en la obra que el historiador jesuita de origen argentino, Guillermo Furlong (1938), dedica a los abipones. En la misma halla- mos una serie de menciones que se abocan a las experiencias de los/as niños/as abipones. Por las características de escritura de esta obra, no queda completamente claro en la misma quién es el autor de la alusión que citaremos a continuación –aun- que párrafos antes se menciona a Dobrizhoffer y son claras las similitudes con la referencia que se presenta en Lafone Quevedo (1896)– la misma ex- presa: “También su educación hace muchísimo en pro del vigor de los Abipones. Nadie ciertamente podrá decir que educan con delicadeza. Tan pronto como nacen son expuestos a una corriente fría si hay alguna a distancia. No existen cunas, ni plu- mas, ni almohadas, ni paños de franela, ni entre- tenimientos, ni juguetes. Cubiertos a la ligera con unas pieles de nutria duermen donde estén sus pro- genitores y se arrastran por los suelos como unos cerditos” (Furlong 1938: 32).
Únicamente a fin de esclarecer la cuestión de la autoría de la referencia presentada por Furlong (1938), se ha consultado parte de la extensa obra acerca de los abipones de Dobrizhoffer ([1784]
1822) –la cual será analizada en próximas instan- cias de investigación puesto que excede los objeti- vos del presente trabajo–9.
La referencia presentada por Furlong (1938) es un poco más extensa que aquella que introdu- ce Lafone Quevedo (1896). Se observa en la mis- ma que a la alusión acerca del desconocimiento de los juguetes por parte de los niños/as abipones se suma el de los entretenimientos. Sin embargo, no se hace referencia a estos de forma directa en la traducción inglesa de la obra de Dobrizhoffer, aunque antes de mencionar los juguetes (toys) se introduce la idea de blandishments con que, según el diccionario de Cambridge, se hace referencia a palabras o acciones agradables que tienen la fina- lidad de persuadir-. Así, Dobrizhoffer (en Lafone Quevedo 1896) percibe la vida de los abipones como carente de juguetes, Furlong retoma –y po- siblemente profundiza esa descripción– se trataría de una vida sin juguetes ni entretenimientos.
Parece desprenderse de lo expresado por Do- brizhoffer, una concepción de la vida de los abi- pones como carente de comodidades y placeres.
En este sentido, se representan diversas acciones que se realizarían sobre los niños y las niñas, por ejemplo, la práctica postparto de sumergir a los/
as recién nacidos/as en corrientes de agua fría, como asociadas con una educación en la dureza y el vigor, de la que estos/as serían objeto desde su nacimiento. Por otra parte, es destacable que los sujetos en torno de los que versa esta cita sean los/
as niños/as, a los/as cuales se les adjudica cierta autonomía de movimiento, aun siendo que se tra- ta de niños/as que posiblemente no sepan caminar puesto que enuncia que se arrastran. Sin embar- go, la imágen que se sugiere podría querer denotar
9 Puede observarse en esta versión traducida al inglés que dicha referencia coincide en gran medida con lo expresado en Furlong (1938, 32) pudiendo leerse en Dobrizhoffer ([1784] 1822 43): “No one can object to the education of the Abipones on account of its delicacy.
The children are plunged into a cold stream, if there be one at a convenient distance, as soon as they see the light. They know of no such things as cradles, feathers, cushions, swathing-clothes, blandishments, and toys.
Covered with a light garment of otters’ skins, they sleep wherever chance directs, and crawl upon the ground like little pigs”.
cierto descuido por parte de los progenitores en el modo en que educan a sus hijos, que puede ob- servarse en las expresiones “a la ligera” y “como unos cerditos”, asociando con la segunda expre- sión a los niños/as abipones con el mundo animal y separándolos de la cultura.
Retomando la obra de Lafone Quevedo (1896) se presenta también allí una alusión de Dobrizho- ffer a las experiencias formativas de los niños –¿y las niñas?– abipones. Se señala: “Aprenden á na- dar, á equitar, á tirar con flecha, á luchar casi desde que pueden andar.” (En Lafone Quevedo 1896: 40).
Habiendo referido a los abiponcillos líneas atrás, no se aclara con mayor profundidad a la experien- cia de qué sujetos infantiles se está aludiendo en este caso, tampoco se precisa su edad ni se aclara si la referencia incluye o excluye a las niñas. Según la misma dichos aprendizajes tendrían lugar muy tempranamente: casi desde que pueden andar. A su vez, los aprendizajes valorados en esta cita se vin- culan en gran medida con destrezas que serán útiles para el desarrollo de las tareas en que se ocuparán en el futuro, siendo aprendizajes especialmente esenciales para el desempeño de los roles mascu- linos entre los abipones. Muchos aspectos quedan por fuera de estas alusiones a las experiencias for- mativas. En relación con lo cual, podríamos pre- guntarnos, por ejemplo, qué otras cosas aprenden los niños y las niñas, si existen diferencias entre las experiencias formativas de unos y otros, así como también, cómo se caracterizan –entre los abipones–
el contexto y las relaciones en los que se produce la construcción y adquisición de saberes y aptitudes, entre muchas otras cuestiones.
Por otra parte, el padre Pedro Lozano (1733) hace referencia a que entre las naciones guay- curúes hacen correr a los “muchachos, a quienes desde muy pequeños crían haciendo que al ama- necer se levanten, y por dos o tres veces den vuel- tas corriendo a toda la ranchería para que de esta manera crezcan robustos, fuertes y sueltos, y por la misma razón los envían algo lejos con algún in- dio que los ejercite, para que se hagan al trabajo y busquen por sí lo que han de comer” (1733: 67).
En esta referencias se muestran cómo serían pre- parados los muchachos guaycurúes para que desa- rrollen fuerza y robustez, a su vez, se vincula este
ejercicio matutino con otra práctica mediante la cual se espera, según dicho padre, que los mucha- chos adquieran experiencia en el trabajo y en con- seguir alimentos. No se presenta ninguna alusión a las experiencias formativas de las muchachas.
Se pueden observar en relación con las alusio- nes al juego y a las experiencias formativas entre las poblaciones indígenas del Gran Chaco analiza- das en esta sección, una serie de preocupaciones que no necesariamente se encuentran directamente asociadas con esas prácticas. El juego, ocupa un lugar muy periférico en relación con las preocupa- ciones e intereses de los misioneros analizados –se lo considera en un único caso, que luego se presen- ta en obras posteriores– y las alusiones a lo lúdico pretenden presentar más bien un cuadro de la vida de los/as niños/as abipones, en el cual sus vidas son simbolizadas como carentes de experiencias agradables. Las experiencias formativas, por otra parte, han recibido un poco más de atención. A partir de ellas se ha dado cuenta de ciertos apren- dizajes que son caracterizados, en gran medida, como aprendizajes en la rudeza y que describen en mayor medida las experiencias de los niños y jó- venes. A su vez, no se presentan descripciones que diferencien lo que se aprende a diferentes edades ni tampoco que analicen comparativamente aque- llo que aprenden los niños de estas poblaciones, respecto de aquello que aprenden las niñas.
Los niños indígenas y los procesos formativos en las misiones religiosas del Gran Chaco argentino10
En un informe producido por Iturralde11 (1909) acerca de los indios tobas de la misión de
10 Los aportes integrados en esta sección del artículo son producto de una indagación realizada por la autora en el marco de la beca de investigación “María Elena Walsh”
que le fue otorgada por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno en el año 2015 para el proyecto titulado:
“Infancia y Etnicidad. Representaciones acerca de los/
as niños/as indígenas de la Argentina en los estudios etnográficos y archivos fotográficos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX”.
11 Franciscano que ejerció como Prefecto de Misiones.
San Francisco de Laishí se presentan referencias a los/as niños/as de dicha población, las cuales se encuentran vinculadas con aquello que les era en- señado en la misión. En una de las alusiones a este tema puede leerse “A los niños y niñas se enseñaba a leer y escribir, y además á trabajar en nuestra casa y huerta a los primeros, y á cortar y á cocer a las últimas. Cada día se hacía una instrucción re- ligiosa, adaptada á su rudeza, y los días festivos asistían todos á misa.” (Iturralde 1909: 15).
Las referencias acerca de los niños y las niñas en esta obra son breves y escasas, en la recién cita- da se describen las tareas asociadas con el trabajo como uno de los aspectos que se les enseña, junto con aquellas vinculadas con la instrucción escolar y religiosa. Tanto la enseñanza del trabajo como la lectura y la escritura se presentan como saberes prácticos que se les enseña a ejecutar. Por otro par- te, se señala que la instrucción religiosa se realiza- ba adaptada a la supuesta rudeza de estos/as niños/
as, que parece ser una condición que es tenida en cuenta principalmente en relación con este tipo de enseñanza y no con las anteriormente señaladas.
Proponemos contemplar el énfasis presente en este informe en relación con el trabajo, a la hora de hablar de los/as niños/as, a la luz de una transfor- mación que se observa en las misiones francisca- nas desde las primeras décadas del siglo XIX; es- tas ya no se encuentran orientadas simplemente a realizar una conversión religiosa, sino que espera- ban que el indio se volviera laborioso; considerán- dose –desde una concepción liberal que impregnó el discurso Franciscano– que el trabajo redime al hombre, lo cual es asimilable a los criterios prego- nados por ciertas sectas protestantes, de redención por el trabajo (Navarro i Barba 1998).
Por otra parte, el fray Remedi1 (1895) hace referencia a niños/as y adultos indígenas de las misiones del Chaco: “Tienen poco discurso y me- nos inventiva; sin embargo los chicos tienen por lo comun buena memoria, y aprenden con facilidad todo lo que se les enseña. No tienen disposiciones naturales ni para obrar mucho bien, ni para hacer mucho mal: sus ideas son muy pequeñas y redu- cidas; son como criaturas grandes ó muchachos viejos. No tienen aspiraciones de ningún género y aunque llevan una vida muy desgraciada y misera-
ble prefieren su libertad salvaje a todas las ventajas civiles y sociales; y teniendo que comer el día de hoy están contentos y nada les aflige; no piensan al día de mañana.” (1895: 19).
Los/as niños/os en este caso son concebidos en relación con su capacidad de aprender y recor- dar aquello que se les enseña. Los adultos, quienes son caracterizados como criaturas grandes o mu- chachos viejos, son condenados por el hecho de preferir su modo de vida –el cual parece resultarle irracional al autor– frente a las ventajas que les ofrecería la vida civilizada.
Por otra parte, Lynch Arribálzaga12 (1914) en un informe sobre la reducción de indios de Na- palpí sostiene: “La inteligencia de nuestros indios está bastante desarrollada, a pesar de su profun- da ignorancia de nuestras cosas, de modo que son capaces de aprender con facilidad cuanto se les quiera enseñar. Son curiosos y, especialmente los niños, se empeñan en buscar las causas de los fenómenos nuevos que presencian, el movimiento de una máquina, por ejemplo. No conozco bastan- te a los matacos ni a los pilagáes, pero, entre los indios de este territorio, conceptúo más despierto el cerebro de los mocovíes que el de los tobas y vilelas” (1914: 11).
En esta alusión a las –supuestas– capacidades intelectuales y disposiciones de los indios de dife- rentes poblaciones indígenas de la región, Lynch Arribálzaga aparentemente asociaría la inteligen- cia de los niños con el interés por lo no indíge- na. En general, parece considerar inteligentes a aquellos indígenas que independientemente de que ignoren el mundo de los no indígenas, puedan aprender sobre aquel fácilmente. En este sentido, destaca a los/as niños/as por su voluntad de com- prender lo que les es desconocido, en relación con los fenómenos asociados a la vida de los no indí- genas.
En las aproximaciones a la niñez realizadas por los personajes citados en esta sección obser- vamos que los/as niños/as son contemplados ex- clusivamente en relación con los procesos de en- señanza y aprendizaje de los que participan en sus
12 Naturalista e historiador, se desempeñó como director de la Reducción de Napalpí.
interacciones con personas que no son indígenas.
En este sentido, se concentran en aquello que les es enseñado en el marco de la misión (Iturralde 1909) y en evaluaciones que se centran en su ca- pacidad de incorporar conocimientos ajenos a su cultura (Remedi 1895; Lynch Arribálzaga 1914).
Así, los/as niños/as indígenas parecen ser valora- dos por presentar mayor permeabilidad e interés por la cultura no indígena que los que presentan los adultos indígenas en el marco de misiones y re- ducciones de la región del Gran Chaco argentino.
A modo de cierre
En este artículo se ha indagado acerca del modo en que han sido representadas una serie de experiencias vinculadas con la vida de los niños y las niñas indígenas de la región del Gran Cha- co argentino en escritos de misioneros –o que se presentan en obras que los han citado–, así como en informes confeccionados acerca de misiones y reducciones de la región; producidos en el período comprendido entre comienzos del Siglo XVIII y mediados del Siglo XX.
La primer temática que se analiza se encuentra vinculada con las prácticas pre y postparto que, en escritos de misioneros, son mencionadas en rela- ción con las poblaciones indígenas de la región del Gran Chaco. En vinculación con este punto hemos detectado cierta predilección por la descripción de situaciones que no son cotidianas a todos los niños y niñas de dichas sociedades, por ejemplo, se comenta qué hacen los caciques cuando tienen un hijo pero escasean las menciones a lo que el común de los padres y las madres hacen con sus hijos/as para las diferentes sociedades de la región.
En este sentido, también se observa que las prác- ticas del aborto y del infanticidio han despertado gran interés mientras que no ha sucedido lo mismo con otro tipo de prácticas pre y postparto, como por ejemplo podrían ser las experiencias y prác- ticas vinculadas con el cuidado de los niños y las niñas en aquellos casos en que no se le pone fin a sus vidas.
Respecto de las relaciones afectivas entre pa- dres, madres e hijos en las poblaciones indígenas
de la región hemos encontrado referencias que tienden a entenderlas desde la óptica del observa- dor. Así, expresiones aisladas –como en el caso de lo que sucedería cuando los mocovíes y aguilotes, entre otras sociedades guaycurúes, se desplazan a caballo– son tomadas como aspectos característi- cos que dominarían todos los aspectos del vínculo entre los mencionados. Por otra parte, algunas alu- siones toman en consideración en mayor medida aquellos sentimientos que las madres y los padres tienen por sus hijos/as, mientras que en otras se consideran ambos aunque no se toman en cuenta las interpretaciones que se tienen en dicho contex- to respecto de las actitudes observadas.
Las últimas dos temáticas abordadas han sido, por un lado, las representaciones que en las obras analizadas se realizan acerca del juego y las ex- periencias formativas de niños y niñas indígenas –de la región estudiada– en el marco de sus co- munidades y, por otro, cómo se han presentado las experiencias formativas de los niños y niñas indígenas en el marco de reducciones y misiones, en informes realizados por misioneros, inspecto- res y directores. En ambos casos las referencias a las experiencias formativas de los niños y niñas son escasas y tienden a valorarse los aprendizajes vinculados con la adquisición de saberes y prácti- cas que serán necesarias para el desempeño de sus roles en el futuro. En el marco de las misiones y reducciones se priorizan temáticas asociadas con la adquisición –o la capacidad de que esta se pro- duzca– de los saberes y las prácticas que allí se en- señan. En este sentido, la preparación que atravie- san los niños y las niñas indígenas en el marco de las misiones y reducciones difiere en gran medida respecto de aquella que realizarían en en el marco de sus comunidades, siendo distintas tanto las re- laciones y las experiencias mediante las cuales se aprende, como qué se aprende y con qué finalidad.
En futuras indagaciones nos proponemos ahondar en esta temática a fin de adquirir un conocimiento más exacto acerca de las experiencias formativas de los niños y las niñas indígenas de la región del Gran Chaco argentino y el modo en que han sido representadas por misioneros tanto en relación con las reducciones y misiones emplazadas en dicho territorio como en el marco de sus comunidades.
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