ASOCIACION DE ONCOLOGIA
Sesión del día 27 de nooiembre de 1968
ESTUDIO DE LOS TtrntORES óSEOS
SARCOMA DE EWING
J.
ABADES, M. CAsADEMONT, RoreDr. M. CASADJ::l\tONT. l. INICIACióN AL ESTUDIO DE
LOS TU·
MORES óSEOS.
Si bien, en Hn.eas generales, la conducta asistencial ante tm enfermo de c6ncer óseo es concreta, los CJiterios prácticos puestos en juego ado- lecen de escasa uniformidad tanto en su fase clíuica como en la terapéu·
tica. El deseo de superar en lo posible estas discrepancias ha inducido a los servicios de Oncología y de Cirugía Ortopédica a formar, en íntima colaboración, un grupo de estudio constituido por facultativos de ambos, cuya misión es estudiar las causas que las condicionan y a la luz de los resultados conseguidos proponer soluciones operantes.
Dado que la finalidad práctica perseguida es, sohre todo. lograr b máxima precisión en el diagnóstico a partir del análisis incisivo de los elementos semiológícos más asequibles, y con ello establecer unas normas terapéuticas eficaces, nuesh·a labor se l1a desglosado fundamentalmenlt
en cuatm aspectos: ·
1) Confeccionar un patrón semiológíco que permita recoger todos Jos datos fundamentales para un diagnóstico diferencial.
2) Establecer, mediaule la adecuada valoración de cada signo, de 10 incidencia y de su particular disb"ibución, un esquema sindrórnico con razonable especificidad para cada tipo de tumor.
3) Adoptar la clasiflcacíón internacional de hunores (OMS).
4) Sistematizar la conducta terapéutica, proponiendo para cada
t~·
mor la rnns idónea, según se desprende de los estudios realizados Y de n
experiencia propia de nuestros Servicios. .
Por lo q11e se refiere al primer punto, el Tesultado obtenido de
aqu]'
lntar el vnlor de c.:ada signo observable y escoger de entre ellos los 111 s
CASAI1EMO:-.-r. J;S'l"UD!OS TmrORES ÓSEOS 93
apropiados (entendiendo por tales aquellos no sólo más característicos de la enfem1edad, sino también con más capacidad diferencial), es el que bajo el eplgrafe de Anamnesis y Semiología adjunto a esta relación, a fin de que también ustedes aporten los recelos y modificaciones que su análisis les sugiera (1, 2, 3).
A~A~IKESIS
Nombre:
Are11 geográfica de procedencia:
Profesi6n y ocupaciones opcionales· Matico de fa consulta:
Dolor
Situación:
Espontáneo (diurno, nocturuo) Provocado:
1
N." H.'': Fecha:
l~dad:
Circunstancias clesencadenautes (cansancio, decúbito, fr¡o, calor, Matiz subjetivo (intermitente, profundo, agudo, tebrante, sordo) Tumor:
Fractura:
Alteracione~ dr ln mrtrC!ha:
Deformidades:
Afectación del estado general:
Autecedentes patológicos:
Enfermedades:
Traumatismos:
Primer ~íntoma:
Momento ele apancwn:
Ritmo de crecimiento:
Repercusión sobre el estado general: (fiebre, palidez, adelgazamiento, anorexia) Otros clat os:
---
94 A;\'ALES. SECCIÓN ESPECL-\LTDADES
SEMIOLOGlA
Exl'LORACrÓN FÍSTCA
Dolor o m<tlestar: Situación del dolor provocado Tumor: Situación:
Visible A la palpación Tamaño:
Consistencia:
Circulación complementaria:
Edema: local, por encima, por debajo, Coloración:
Fractura: Situación
Adenopatía~;: (situación, número, consistencia)
Afectación del estado general: (caracteres más destacados)
Al'\ÁLISIS DE LA IMAGEN RADIOGRAFICA
Forma: (circular, oval, policíclica, compleja) Tamaño en mm:
Nrímero:
Situación
Aspecto
f
medular corticall
mixtageneml:
metá6sis diálisis epífisis (osteocoudcnsan te,
1
del núcleo
{
densotumoral
de la perifer·ia
rarefacto
l
nucfacta esclerosaosteolítico, mí.~to).
5
homogéneo grwnosol
alveolartabicado
{
definida permeable carcomida rota
...
Imágenes que eDoca: (piel
hierbas) de cebolla, triángulo de Codman, peine, fuego de Caracteres de los te¡idos en~;olDentes: (infiltrados, rechazados, tumefacto~)
CASADE~!O:'\"T. ESTUDIOS "tUMO!IES ÓSEOS
95
A nuestJ·o entender, son razonablemente completos los cuadros que se refieren a e1.'Ploraciones físicas y radiológicas, cuyo manejo puede ser común a cualquier facultativo. En cambio, se han de definir aún los ca- racteres fundamentales que habrá que valorar en las exploraciones radio- gráficas complementarias, en
los resultados de laboratorio yen el estudio isotótipo, por ser todos ellos propios de un estudio más especializado, para el que no sólo deseamos mayor experiencia, sino también la Última rolaboración de los especialistas apropiados.
El segundo y cuarto puntos son de carácter eminentemente pragmáti-
ro,dado que la confección de sendos patrones diagnósticos dependerá de la calidad diferencial del esquema semiol6gico adoptado- que ahora ini- cia
sufase de prueba -, y el éxito terapéutico será función de la capa- cidad para definir lo más íntimamente posible la naturaleza tumoral (diag- nóstico) y de los medios fa1macofísicos disponibles. Son, pues, tlspectos que hemos de ir progresivamente elaborando.
Atendiendo a esta idea,
la sesión de hoy, además de dedicarlaa jus- tilicar la existencia y labor de este comité, del que me homo en formar parte, tiene un fin práctico que es el de verificar la bondad de los esque- mas confeccionados intentando captar en ellos la intimidad diagnóstica del llamado
sarcomade Ewing, previa exposición de su problemática y después del diálogo que ello suscite.
Con respecto al tercer punto hemos de decir que la clasificación
adop-tada 3
esla Internacional de tumores
(OMS).EXPLORACIONES RADIOGRAFICAS COMPLEMENTARIAS: 3 (artcriogrnfín, flebografía, linfografía, mielografía, artrografía)
DATOS SOBRESALIENTES OBTENIDOS DEL LABORATORIO:
(~rue~as corrientes, proteinograma, fosfatasas, calcemia, calciuria, fosforcmia, h1ops1a: dril!, operatoria),
EsTtJDIO ISOTóPICO
96
A-~t\LES. SJ::CCIÓX ESPECIALIDADESDIAGNóSTICO:
Te¡ ido Tumor henigno Tumor maligno
Ostcocondroma Condrosarcoma Encondroma
primitivo
Carlilago A Condro~nrcoma
Condroblastoma secundario Fibroma condromü:oide
Osteoma osteoide Osteosarcoma osteobh\stico Hueso B Fibroma rn.tcogénico
u osteoblastoma Osteocond roma Osteollbrosarcoma Sarcoma paraostal
oxillcnnte
.Formas malignas del tumor Tumor de micloplaxas
de micloplnxas Origen impreciso
e
Sarcoma de Ewing Adamantinoma
Fibroso D Fibroma Fibrosarcoma
Displasia fibrosa
~firloma múltiple
llcmatopoyético E Sarcoma de céluJas
reticulares
Cordonal F Cm·domn Cordoma maligno
Hcmangioma
Hemangio-ondotcliomn Vascular L; .Hemnngio-pericitoma
(glomus)
Graso H Lipoma
Nervioso I ;-,¡eurinoma
Dr. ABADES. 11. TUt-.'lOR DE EWING.
El motivo de presentar varios casos de Sarcoma de Ewing nos ú1duce a hacer algunas consideraciones sobre esta enFermedad.
EwJNG la singularizó como entidad clínica en el año 1920. Lo de· nominó '' endotelioma difuso o mieloma enclotelial de los huesos",
por·
que creía que se derivaba del tejido fom1ador de los vasos,
y que 1~
células neoplásicas eran angiocndoleliales. Actualmente se acepta el cr~·
tcrio de ÜBERLTNC que las eMulas tumorales del sarcoma de Ewing den·
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.\IMI)ES. TUMOR 1>1:. E.\1 I!';C
97
van
de las ~.:élulas reticulares inmaduras, ÜBEllLJNC lo descubre coPel
nombre de "reticulosareoma de la médula
ósea". Sin embargo, creemos,
ysiguiendo el criterio
de Jii.FFE,que
esmejor denominarlo "Sarcoma ele
E\\~ng"
cuyo nombre nos evita confusiones.
El sarcoma de Ewing no es una enfem1edad corriente.
~·[enosfrecuen-
teque el s:u·coma osteogenétieo tiene menos frecuencia en el hombre.
Laen fermedad suele presentarse enh
·elos 10
y20 años. La
localización prefe-ren te es en huesos
largos y concierta frecuencia en los
huesosdel lronco
e ilíacos.SINTO~tATOLOGÍA.-
El síntoma más frecuen
te y coust~mtede esta
en-fermedad es el
dolor local;suele progresar en intensidad
yse señala con antigiiedad de meses. En relación con el dolor y por
lalocalización de la enfermedad suelen manifestarse síntomas que demuesh·an la disemi- nación del tumor, como impotencia
ydisfunción en la cadera cuando la enf ermedad se
propagadesde el
ilíacoa
laarticulación coxo-femoral.
Cuando afecta
un hueso largo de la exh·emjdad inferior, dificultu ladcam-
bulacióny puede haber derrames articulares. Si
éstaafecta
lacoltunna vertebral puede comprimü·
ladw·amadre
ylas es!Tucturas nerviosas v dar síntomas de compresión y pru:esias.
L:1
presencia de una gran twnoraci6n palpable es otro de los sínto-
~as
clínicos importantes del twnor de Ewing,
yseñala por sus dimen- S
iones el progre:>o y
ladifusión
de laenfetmedad que
rápidamente h·as-p
asa las barreras óseas.Casi siempre el
tumorpalpable es
doloro~oa
lapresión )' con
frecuencia ]asvenas_
ele la región del twnorson destacadas
Yprominentes. No suele haber awnento
ele la temperatura local.Suelen presentarse temperaturas subfebriles, de 38 a 38,5.
Los datos de
laboratorio suelenaportarnos algunos
·datos para orien- tar el pronóstico: anemia, leucocitosis
ysedimentación globular elevada.
Los casos que cursan con temperaturas, anemia y aumento de la V. S. G ..
suelen
tenerun curso m¡\s acelerado desde el punto de vista
letal.Lns modificaciones óseas
delsarcoma ele Ewing, son características Y_
determinan en el
httesolesiones
de tipoosteolítico, sin formación reac- tiva. del hueso.
Las lesiones óseasque se aprecian por rayos X, suelen marufestar una imagen moteada de aspecto radiolúcido. Las imágenes que a veces pueden verse son por Ja formación del hueso en la lesión
(noes frecuente).
,
D~bemos recordar, quela fom1aci6n de htteso representa una osteo-
genests reactiva local,
yel
tejidotumoral del sarcoma de Ewing no tiene
P<>!cncialidad osteogenética. Las sombras moteadas
derarefacción, son
senale.~ manifiestas de ladestrucción del
hueso esponjoso.En un estudio
:~mpr~no~ la rarefacción central está asociada al depósito de hueso en
upertOStiO,COmO TeaceiÓn del tun1or que ha peneb·ado en el )meSO más
a a de la corteza. Al principio, la imagen radiológica puede sugerir la
98
ANALES. SECCIÓN ESPECIALIDADESimagen de w1a lesión inflamatoria (granuloma piógeno, osteomielitis tuber·
culosa o granuloma eosinófilo). Pero en plazo breve la rápida extensión del tumor dentro del hueso nos permitirá confirmar la lesión. El tumor ma·
ligno señala radiológícamente zonas moteadas, con pequeños
ygrandes focos, y disrupción del contorno de la corteza. En los casos que hay ata.
que intenso de la diáfisis con intensa petiostial, y depósito de hueso nuevo, puede haber imágenes en forma de hojas de cebolla. En otros casos el hueso muestra unas imágenes transversales que sobresalen del periostio en forma de espículas óseas. (Imagen en cepillo.) Otras imáge- nes radiológicas determinan un defecto
irr~gularexcéntrico, con límites irregulares del periostio por formación de hueso y que pueden en algunos casos señalar un u·Umgulo de Codman.
Otras veces las
lesiones óseasse manifiestan con reacción periostial discontinua, irregular y como _ si fueran arrancamientos óseos peri6sticos.
En otros casos
las zonasradiolúcidas van acompañadas de imágenes radio- opacas de vecindad, con interrupción
de la cortezaósea. A veces,
lasimágenes vecinas de
laspartes blandas
infilb:adasson visibles y señalan destacando gran invasión de vecindad
deeste tipo de
tumores.La supervivencia del sarcoma
de Ewinges difícil de valorar au1i cuando suele ser corta. En la mayoría de los casos los pacientes suelen morir antes del plazo de 3 años del inicio o descubrimiento de la e1úer·
medad. Deben considerarse que las supervivencias superiores a los 5 años pueden estar mal diagnosticadas y por tanto valorar el caso con cierto escepticismo.
Para comprender la gravedad de esta entidad. clínica debemos
se~ia·lar los datos que proporcionan las autopsias efectuadas en estos pacientes.
El hueso donde descubrimos la lesión inicial, pese a su aspecto tumoral limitado radiológicamente, se encuentra afecto en toda
sue.nensión al hacer el examen macroscópico.
Pese a la negatividad de las radiografías efectuadas poco antes,
lasautopsias revelan regularmente que gran parte de los huesos del esque- leto est.ín afectados en el Ewing.
En el cráneo hay tejido tumoral en los espacios diploicos
yáreas en las que el tumor ha deshwdo
)a~ tablascraneales. Los espacios medula·
res de las costillas y el esternón están repletas de tejido tumoral. Hay erosión
yadelgazamiento
elela corteza de estos huesos, asociados ~on
.lapresencia de masas focales de tejido tumoral, por debajo del
p~nostio.En la columna vertebral suelen enconh·arse infilh·ados
losespaciOs me·
dulares de los cuerpos, arcos y apófisis
.A veces el
tumorse encuenll·a en
los cuerposvertebrales
ypor debajo
de los ligamentosvertebrales ante·
ri01·es y de
laduramadre del canal raquídeo, complimiendo la médul a,
ycausando la degeneración de
la misma.Esta amplia diseminación de sarcoma de Ewinu que se observa en
0'
di
las necropsias, hace pensar o mejor dicho dudar si se trata de una se·
OCI
~or·
¡en
~ral.
ado
!lll~
a de
ABADES. Tl:~IOO DE EWh"C
99
miuación metastática o de un desarrollo multicéntrico del sarcoma en
loshuesos. JXFF.E se inclina
poresta última teoría y considera que las
mis- masinfluencias carcinógenas que provocan la formación del armazón me-
senquimatosodel soporte óseo de la médula en el sitio de la lesión, activan el armazón mesenquimatoso
ele la médula pn1cticamente en todoel es- queleto.
Con relación al ataque visceral del sarcoma de
Ewing,podemos se- lialar que pueden estar los pulmones libres de tejido tumoral o estar am- pliamente invadídos. Si el pulmón está invadido, la pleura suele estar afec- tada y ocupada por masas tumorales, algunas de ellas grandes y fungosas.
El Hgado suele estar afectado y sembrado por metástasis de tamaii.o Yariab!e desde poco1> milímetros hasta algún centúnetro. Pueden encon-
tmrscmetástasis, en el corazón, bazo, riñones, páncreas y tiroides. Debe
se~alarse
que los ganglios linfáticos suelen estar
libresde invasión aun cuando
aveces los paravertebrales y pélvicos pueden tener
unsembrado microscópico de células
tumorales. Todosestos datos expuestos nos seña-
lan la gravedad del sarcoma
deEwing y
la inutilidad del tratamientoquirúrgico radica
l.J.AFFE
nos describe
uncaso que consideramos
demosb·ativo comoejemplo.
Un paciente tratado por desarticulación de
lacadera, radiográ6ca-
mentesólo manifestaba lesiones en la parle media del cóndilo y adya-
centede la diá6sis. Cuando después de la amputación se denudó el fémur
de susmúsculos, se encontró que estaba invadido en toda su extensión por el tejido tumoral. Los ganglios linfáticos inguinales y poplíteos fueron negativos. Estaban libres de tumor la tibia, el peroné y todos los huesos
del pie. Sin embargo, tres meses después de la desarticulación del miem- bro, el paciente murió, y en
la autopsia se encontródiseminación del t:1.1mor por el resto de los huesos y de las vísceras. l)or esto debemos sei1alar que el tratamiento de e
lecciónes
laradioterapia. La inadiación tiene
unefec- to paliativo sobre el tumor, sobre todo si la lesión asienta en uu hueso lar- go, sobre los cuales es más efectiva la irradiación. Debe irrad.iarse una zona muy extensa, teniendo en cuenta que la zona tumoral siempre tiene una extensión mayor que la que demuestra la radiograña y que normal- mente está inYadido todo el hueso.
mtl ]. 1\. M. P., de 12 años de edad.
~ncc aproximadamente tres meses que nr¡ueja dolor en la región inlema de la
11
1.e~nn
izquierda,dificult6nclole la
c'leambulnci6n. El dolor aumenta con el Í¡crcsct~ )' disminuye con el reposo. Ca. n algo de f!nleriolidad hay un dolor en ra f~sn •haca derecha,acompañado
de náusen~ y vómitos con temperatura Y. que .eprt.e hac<' dos o tres meses y que coincide cou e.'' cuadro doloroso de la ~!Crnll ll<Jurerda. Se le indicapenicilina
y dice la familiaque
lapierna se
le clesl1mch6~que le dolía menos, coincidiendo con un mes
de
reposoque
hizo con motivo~ este pscudocuadro apendicular.
J.
100 Al\ALES. SECCIÓN .ESPECIALIDADES
Por inspección se aprec.ia la pierna afecta, de c:ontornos normales, no desta- cando visualmente ninguna lesión tumoral. Por palpación parece apreciarse un discreto. aumento ele temlJeratura local ~, un empastamiento en la región intcm~
de la p1erna que se evalua en un tamano de unos 5 X 3 cm. No hay diferencia de volumen en las dimensiones extt>rnas de ambas piernas. No hay derrame articular en la rodilla izqtúerda. No hay adenopatía inguinal. En la actualidad apenas claudica al caminar y dice el ni1ío que le duele menos después del mrs de reposo.
Fue visitado hace tm mes en el Servicio del doctor BoscH, donde l1a estado un mes de observación con el cUagnóstico de probable tumor de Ewing; lo remiten ahorn pAra confinnar diagnóstico y tratamiento con radioterapia si precisa. Se solicitan análisis, radiografías y drill biopsia. Hematíes 4,81; leuco- citos 7,6; neutrófilos 46; lliúocitos 46; V. S. G. 5; proteínas 81,68; fosfatasas alcalinas 5,8 B; fósforo 2,9. 9-Vl-68.
La biopsia drill efectuada el VI-68 nos da el dictamt•n de osteítis fibrosa y osteonecrosis. Trabéculas óseas de~vitalizadas y rodeada, de tejido conjuntho fibroso. No se comprueba infiltración neoplásica.
Las radiografías efectuadas en fecha 20-VI-68 permiten apreciar un engrc- samiento perióstico en ambos lados de la tibia afecta. Se aprecia solamente un moteado (zona radiolúcida de 1 cm de diámetro). En alguna de las proyeccio·
nes parece señalarse reacción pedestal en forma de hojas de cebolla. En cstn~
radiografías se aprecia perfectamente el trayecto del drill biop;ia efectuado, que Iia hecho toma periférica y central.
15-VI-68. Radiografía de tórax, normal.
16-VI-68. Pese a la negatividad del dictamen anatomopatológico y por la imagen radiográflca obtenida, se reitera el diagnóstico de Ewing e indica d comité óseo que se inicie el tratamiento radioterápico.
19-VII-68 Completadas 5.000 r.t. Descanso 1 mes.
El análisis de fecha 20-Vlll-68 nos da un descenso ele las proteínas, 6,8, pero pueden considerarse normales. Hay aumento de linfocitos a 62. Los otros análisis son normales.
20-VID-68. Buen estado &cncral. Pierna izquierda discretamente más _gruesa que la derecha. No ha habido manifestaciones postroentgen generales ru 1~
les. 20-Vlll-68. Hemograma normal. Proteínas 8,6; V. S. G. 5; fosfatasas alcalinas 6,2 B.
21-VIII-68. Radiografía de tórax, normal. Radiografía ele tibia; parece algo disminuido el engrosamiento del periostio.
21-X-68. Bien de estado general y local. Hace 4 ellas, después de ~n dfn en la playa en r¡ue corrió y saltó mucho aparece di5crelo edema de ~?billo en In pierna enferma que se aprecia en la exploración de hoy. Ln palpac10n profuml~
ae la zona tumoral es uiscretamente dolorosa.
Se solicitan radiografías de tórax, pierna y tobillo. .(
La radiografla de la tibia tiene caracteres similares a la efectuada en t
mes Vlll. La radiografía de tórax, normal, y la de tobillo, igual.
El enfermo sigue bajo cont;oJ periódico y está en la actu~dad con ~cas molestias, señalando tan sólo el dolor después de este ejercicio activo en la ~laya¡
Debemos seguir considerando este caso, pese a no haberse confirma 0 e diagnóstico como un Ewing.
f ili s dr DI'. AlJacle.~.-F. F. P., de 11 años de edad. Sin antecedentes am ar~ . importancia. Enfermedades propias de la infancia. Mantoux positivo en ¡um 0
de 1967. Se trata con hidracidas. No regla. .
2-XI-67. Hace un año y en ocasión de un traspiés, dolor intermitente e m-
ABADES. TIDIOR DE EWINC 101 tenso en el muslo izquierdo, llamándole la atención que aprecia o aparece una tumoración en la región interna de este muslo.
Hace 15 días aumento de los dolores que se irradian por toda la c:<trcmiclnd afecta. Claudicación al andar. Consultado facultativo, le practica radiogrnfla en que se aprecia una imagen en muesca en la región medio interna del muslo izquierdo y en una extensión de unos 8 cm, aproximadamente. En esta imagen de muesca hay unas irregularidades óseas: trae un dictamen del doctor CAtu1ASCO que dice: '1a profunda alteración periostal, las es~ículas dispuesta en cepillo, especialmente en su borde posterior, su localizacion diafisaria, la edad de la paciente; son muchas características de la enfermedad de Ewing. La radiogra- fía de perfil del fémur manifiesta una lesión de la cortical en sus partes anterior y posterior".
Trae una carta del doctor Pn:LACBS que dice: '1a niña R. F., tiene una neoplasia conjuntiva de fémnr. Creo que la evolución del caso, los datos clínicos y la imagen radiológica no dan lugar a dudas. Como tratamiento consideramos como más indicado la irradiación a ser posible con bomba de cobalto. Después de esta terapéutica la enferma mejorará y hay que seguirla para tratar la posible recidiva o metástasis pulmonar que puede seguir. Después de la cobaltoterapia pueden darse preparados antimitóticos para completar la acción. No creo adecua- da la ablación ya que la edad de la paciente implica un importante impacto psíquico, y por otra parte no nos pone al abrigo de la evolución inexorable del p:oce~~; El diagnóstico es muy claro y no creo necesario efectuar ninguna b1ops1a .
. Estado actual. Muslo izquierdo. Se aprecia una imagen globuloso en la región mtema en su parte media. La tumoración es dura, fija y adherida al hueso. El tamaño de la tumoración es de unos 8 cm aproximadamente.
No hay adenopatía inguinal. No hay derrame articular en la rodilla izquierda.
Trae un análisis de fecha 3-Xl-68. Hematíes 3,70; V. S. G. 62; leucocitos 6,2;
monocitos 58; linfocitos 36; proteínas 71.
3-XI-67. Empieza el tratamiento sobre la lesi6n del muslo izquierdo con cobaltoterapia, con campos de 7 X 16 cm.
4-I-68. Por medición externa se aprecia solamente un aumento de 1 cm en el diámetro anteroposterior de la pierna afecta.
Ha
disminuido considerable- mente a la apreciación clínica, la tumoración de la región int-erna del muslo.Estando la piel movilizable y libre sobre la tumoración. La pierna está algo adema tosa .
. 19-IIT-68. Las ratliografías del muslo afecto muestran poca progresión de las les1ones óseas. Hadiografía de tórax, normal. ·
13-V-68. Visualmente no se aprecia aumento ele volumen de la región afecta del muslo izquierdo. Por palpacion, induración circular de todo el contorno cir- cular d~I tercio medio del fémur izquierdo. La radiografía de fémur manillesta progresión tumoral ósea discreta.
. ~ien de estado general. Disminuye la induración del tercio interior del fémur 1ZCJulcrdo. La radiografía de tórax, bien; las radiografías de fémur, manillcstan POCa progresión de las lesiones .
. 21-IX-68. Clínicamente sólo se aprecia discreto aumento ele tamaño de. la regt6n tumoral. No hay adenopatía inguinal. La niña va al colegio y hace V1da normal,
~-X-68. Las radiografías del fémur comparadas con las anteriores, clan la im- presión de que la afectación ósea progresn.
Vamos a resumir un tercer caso de enfermedad de Ewing cuyo desen- lace ha sido comprobado.
10:2 ,\..'i.\LES. SECCIÓN ESI'ECIALllHDJ::S
l. C., de 2:2 nños. Primera visita en el Servicio, el 2-VJ-67. Historia clínica 19.110.
Historia de In enfermedad actual. En diciembre de 1965, nota al levantarse dolor sordo y profundo en el muslo izquierdo que le impide la deambulación normal. Lt• dura unos pocos días y le desaparece brusca y espontáneamente.
Las molestias se le repiten periódicamente cada mes y al cabo de un año, aproximadamente, por la persistencia y aumento en la intensidad de los dolores consulta un médico, le aconseja faja ortopédica, que no le alivia, y luego bace tratamiento con antibióticos, que tampoco le mejora. El dolor se va intensificando y le obliga a tomnr analgésicos intensos (Dolotil).
Hace 17 días, aumento y persistencia de los dolores, ingresa en una clínica, donde se le practica biopsia de tumoración profunda del muslo izquierdo, y se diagnostica de Ewing.
2-\"l-67. El nsrecto de la pacient<' es deficitario, con piel pálida. En el ex- tremo proximal de fémur izquierdo se le aprecia tumornción alargada, que forma cuerpo con el hueso, y t.leforma la extremidad inferior en su porción proximal;
tiene unos 20 cm, y hace prominencia acentuada en el muslo afecto. La enferma tiene febrículas 'luc no han cedido con los antibióticos, y por el dolor está la pierna en posición antiálgica.
El examen hemático da una discreta anemia 3,54; V. S. G. de 99 a la pri- mera hora. Trae una radiografía de fecha 18-V-67 en la ~ue se aprecia una imagen de aspecto tumoral en la extremidad proximal del femur izquierdo. La cavidad medular se encuentra moteada y de aspecto algodonoso. Hay reacción perióstica intensa con engrosamiento (por aporte de calcio) de la cortical en todo su contorno. La imagen de la cortical está desdibujada con imágenes en su porción antero-cxterna (de la t-umoración) y reacción cortical laminar en la reg~ón intern~. La afecta~ión ós~a es muy intcns,a ~ se precisa también r~acción penostal a mvel del terciO med1o del femm mas 1ntensa en su sector Jnlel~O-
El día 3-VI-68, inicia irradiación de la cadera izquierda con cobaltoterap1a, mejorando rápidamente de su sintomatología dolorosa, pero persistiendo fiebre:
anemia cliscreta, 3,54, y V. S. C. elevada, 99.
La anotación del 12-VII-68 nos dice fiebre irregular. En la rncliografía de tórax se obsen·n una imagen en hilio izquierdo que podría ser tumoral, aun cuando no es seguro. Laboratorio 13-VII-67. Hematíes 2,1; V. S. C. 140; leucocitos 8,5.
14-V 11-68. Dolor en costilla izquierda (9 o 10). llllugt•n a rayos X sospecho~n.
Parece que existo metástasis. Se liene que interrwnpir irradiación por ancmJa.
Trasfusión. Mejora. Se sigue tratamiento con coballo. . . 10-Xlll-68. Aparece un dolor intenso que sigue el trayecto del CJático po·
pliteo externo izquierdo. Se alivia discretamente con Metased[n. . ú' 12-VIII-68. El dolor persiste. La enferma esh1 agotada. En las radwgr:
!
35no se observa modificaciones estructurales importantes. Se practica inliltraciÓD
anestésica del ciático e ingresa. .
18-\"II-68. Presenta nuevamentt: intensí~mos dolores en mmlo y pantornlla.
Reanuda irradjoción. .
21-VTII-68. Han cedido los dolores. Parestesias en muslo, pie y yiema,
•z:
quiercla; persiste In severa anemin, 2,5; V. S. G., 75. Palidez cérea. Racli~ de torax sugiere la existencia de metástasis, en hilo de pulmón derecho y pos•blemcote
izquierdo. Fiebre irregu1ar. .
31-VIII-67. Linfopenia (6-8 ~) con 7.100 leucocitos. Intensa anem.Ia. ~omple
tada lu irradiación planeada se concede el alta. Persiste el cuadro tónco co.n marcada anemia; no se ha modill.c:~do In imagen radiológica tumoral llletfu.tas•s probables de pulmón y costilla.
..
.
'.
:\!JADES. TUMOR DE EWING 103
Se ha efectuado una irradiación total ele 15.930 rads. distribuida en 3.720 superior lateral; 4.625 superior anterior; 2.960 superior posterior; 2.960 infe- rior anterior; 1.665 interior posterior.
12-IX-67. Nos comunica 1a familia que la paciente ha fallecido.
Dr. Casademont. -M. P. D., niña de 8 años, vista por primera vez el 25 de enero de 1960. En sus antecedentes sólo consta haber padecido tos ferina a los 6 meses.
Acude a la consulta por dolor en cara anterior de muslo izquierdo, ele pre- dominio nocturno e iniciado tres semanas antes. El dolor, de carácter sordo, era conslnnte durante todo el día y, al parecer, cedía a.lgo al andar o correr; pero por la noche era tal la agudización que la despertaba llorando.
El ru.pecto de la níi1a era de muy buena nutrición y sano, a pesar de que hacía unos días, según comentaron sus padres, tenía menos apetito y había perdido algo de peso. No hubo temperatura.
Por palpación, se delimitó una zona de unos 8 cm de longitud en el tercio medio del fémtlr izquierdo, siguiendo su eje, indurada, que combaba el relieve del hueso y era muy dolorosa a la presión. No habla cambios sensibles ele la temperatura cutánea, ni modiRcaciones en el color ele la piel. La radioscopia de tórnx fue normal.
Se procedió inmediatamente a una e.xploración radiográfica, cuyo clisé ofreció la imagen que ustedes pueden observar: área de osleosis de unos 2,5 cm de eje longitudinal, por 1 cm de difunetro transversal, con centro situado a unos 3 cm por debajo del agujero nutricio del fémur. El proceso corrosivo ha pro- ducido una ancha muesca en el endostio de la cortical externa. Se observa, asi- mismo, un manguito perióstico que con aspecto de bojalche ,envuelve la diáfisis en una longitud de unos 10 cm. En la proyección ele perfil se delimita bien la zona de rarefacción, pero no es tan clara la reacción perióstica.
. Ante esta imagen y Jos caracteres cHnicos expuestos, se formuló el diagnós- h~? ~e ~arcoma de Ewing y, dada la inconveniencia de proceder a un estudio b~ops1eo, se procedió directamente al tratamiento considerado más oportuno. El dJa 27 del mismo mes se inició el tratamiento radioterápico según el siguiente plan: irradiación del tercio medio del fémur en dos campos, interno y externo, con localizador 10 x 20, filtro 1 mm de Cu-Al, 200 kV y 15 MA. Administración de 261 radiaciones diarias durante 10 días, que se elevaron a 290 radiaciones durante 10 días más. Dosis total: 5.51{) rads.
La mejoria fue rápida y eficaz. Los dolores cedieron en el transcurso de la primera scmana. Las figuras que les muestro son parte de las que constan en el pr~tocolo clínico y son suficientes para demostrar el excelente curso clí.n~co se- gmdo por la neoplasia: primero se calcificó la zona cortical exoflliada, ongmando una c.ompacta mucho más gruesa; luego, progresivamente y a medida que desa- parec¡a la zona osteolítica facunar central vofvió a afinarse la cortical hasta que, antes de los tres años de haberse iniciado el proceso, ya fue imposible reconocer la_ zona que en un principio alber<tó el tumor. Actualmente, casi a los nueve anos, sigue cvn las mismas caracter¡;ticas y sólo es posible delimitar su tifografía por las relaciones de contigüidad que h1vo con el agujero nutricio de fémur.
Dr. Roig.- J. ''· C. Enfermo de 13 años. Hace un mes y medio aparece una
~~oración en tercio inferior de muslo izquierdo, después de haber tenid~ ~a d cnda en pie. Dolor y fiebre. Fue visitado por un facultativo y tras la prac~ca
e unas radiografías de pierna y tórax es diagnosticado de sarcoma de Ewmg.
Es 'i~itado en nuestro Servicio, se le practica un análisis de sangre dando:
104
hematócrito 36; V. S. C. J 15; leucocitos 12.200 con 6 bandas; proteínas 68;
cociente 0,90 (enfermo pálido, no adenopat[as iuguíoalcs).
Se practica una biopsia encontrando un hueso no hiperémico, con un trepano de lento Clowrd, de donde hueso se duro, hace una toma. y en la medular nos encontramos con 110 exudado puru-
Histopatología del hueso extraído practicada en el sitio en donde radiol6gica·
mente El examen se veía hisel tológico muesn-idus, la escama tra trabéculde cebolla as óseas ele arquitectura y el triángulo de Codmnn. esponjosa cou alteraciones osteoporóticas, osteíticas y de vitalización (osteonecrosis). Los espa·
cios intertrabeculares se hallan ocupados por tejido conectivo laxo y celular graso, nulación muy vascular.izado, inflamatorio en el que con focos de actividad ostcoblástica predominan los polinucleares eosinófilos y tejido de g¡n· y plas·
máticos. No se observan elementos de características atípicas. Creemos que la orientación diagnóstica debe ser establecida entre osteomielitis o un granuloma eosinó61o según los datos clínicos y radiológicos lo corroboren. Del ex-udado sale un cultivo micina, Novomiocina positivo siendo los antibióticos más y Olenadomicina. sensibles el Cloranfenicol, EritJo-
Después de la intervención se le instaló un gota a gota enclovenoso adminis·
trándole 30.000.000 de U penicilina diariamente. Una vez conocido el resultado se le da Dacortín 5, dos aiarios, y Eritrofénico, una cápsula cada 6 horas, la pierna escayolada. Ocho días después de la intervención el enfermo ha mejorado de estado general. La piel ha perdido la palidez, la fiebre ha cedido, así como el dolor, y un hemograma practicado nos da: hematíes 4.200.000; proteínas 76;
coeficiente 1,33; leucocitos 8.200; bandas 2; V. S. C. 29. Al mes y medio otro hemoprama de: hematíes 4.700.000; leucocitos 7.200; bandas 2; V. S. G. 13;
protemas 74; coeficiente 1,63.
Dr. Rmc. Ill. DIAGNóSTICO DIFERE. CIAL DEL SARCO~!A DE EW1NG.
Como hemos pocüdo constatar, la imagen radiológica de este tumor 1111
tiene unas caracteristicas patognomónicas, lo que en muchas ocasione.,, por no decir en todas, el cüagnóstico de certeza no puede dárnoslo In exploración radiológica aislada. Por otra parte, la clínica tampoco tiene una fisonomía exclusiva, dándonos unos síntomas que otras afecciones comparten. Y .finalmente el laboratorio y la anatomía patológica microsCÓ·
pica por tratarse de un tumor poco diferenciado, no nos garantizan plena·
mente ni aclaran su presencia. Por ello nos vemos obligados a barajar estos tres elementos para perfilar nuestro diagnóstico.
Las imágenes osteoHticas moteadas, la imagen en fom1a de escama ~e cebolla, el nidus y los espolones de Codman, etc., nos descartan una sene de procesos tumorales, pero estos elementos aislados, o agrupados total 0 parcialmente, pueden encontrarse en varios procesos. .
Haciendo un inlento para esquematizar el diagnóstico diferencial lo hemos divicüdo:
A)
P1·ocesos tumorales:
1.0 Procesos de radiologla muy difer~nte ..2.0 Procesos tumorales de semejante racüolog¡a pero de histologJa,clispar. 3.0 Procesos tumorales de semejante radiología y cuya histolog1a tam- bién es parecida.
B)
Procesos sépticos:
Osteomielitis y lúes.HOIC. nrAGNÓSTICO DI t'EBENC:It\1, 105
PnocEsos TUMOJ'\,\LES
.A)
1.0No presentan dificultad.
2."
Concenb·ándonos a los más fáciles de encontrar tendremos:
granu-loma
eosinófilo solitariode
hueso.Esta tumoración nos ofrece un cuadm radíológico sugestivo de sarcoma de Ewing. Sin emhargo, el aspecto histo-
lógico nosda inmediatamente su so
lución.Sarcmna osteogénico.
Ocasionalmente se encuentra un sarcoma
os- teog.cuyo cuadro radiológico, y a veces clínico, puede sugerir
wlsmcollla
deEwing. En tales casos, e
lexamen de
labiopsia permite la distinción adecuada. En el caso de que el área ósea afectada aparezca como tm foco
de radiopacidad, se encuenh·an campos ele células características de sarco-
maosteogénico.
Conclrosarcoma. En más
contadas ocasiones también puede damos
imágenesequívocas. También la biopsia nos será clecis
i\'a.PnoCEsos
TUMOI,ALES A)3.
0Hay casos, con el mismo problema radio- diagnóstico, cuya exploración histo
lógica, aun efectuadacon pieza, no por punción, se podría malinterpretar, porque las células tumorales aparecen
como células redondas. Entre estoscasos encontramos el neuroblastoma,
carcinoma metastásico, v conel sarcoma de células reticulnres.
l\euroblastoma,
o Si';npatoblastoma, asienta sobre todo en la médula su- prarrenal
(HUNTCHJNSON, Tn..ESTON y WoLDACH),pero puede también localizarse en cualq·uier pw1to del simpático. Se presenta sobre todo en
niñosde corta edad,
ymuy raramente en adultos. Se trata de tumores que metastatizan
precozmente en las vísceras, en losganglios linfáticos y
en los huesos, enespecial en los del cráneo.
El tipo histológico de este tumor varía según el grado de madu1·adón
de las células;en las formas muy diferenciadas se puede ver en algunos
puntoscélulas simpáticas ganglionares, pero en las formas jóvenes
,las
célulastumorales tienen el aspecto de un
pequ~ñolinfocito, con cito-
plasma estrecho, de modo que en el corteaparece un aumento de célulu:.
redondas, apretadas las unas contra las oh·as como en el sarcoma de
Ewing.En estos casos
tienevalor la disposición en
roseta de las células tumo- rales, señaladapor
Tn..EST0:-1'y
WoLBACH.Hay que parar mucho cuidado
yaque el tumor de Ewing puede dar una imagen en pseudoroseta, por
necrosis tisulary por el contl'atio en casos de muy poca diferenciación
del neuroblastoma,no observru-se.
Todo ello hace que el diagnóstico sea muy difícil y explica
elescepticismo respecto a
la validez delconcepto de sarcoma de Ewing elpresado por
COLVILLE yvVn..us, que han descrito dos casos diagnosti-
ca~os histológicamente de tumor de Ewing y enambos la autopsia descu-
bnó un neuroblastoma medulosuprarrenal.Para orientar el diagnóstico hay que tener en
cuentaque el simpati-
106
ANALES. SECCIÓN ESPECIALIDADEScoblastoma o neuroblastoma aparece de ordinario en
la primera infancia¡ lonormalmente, como
señalan WYAJ:Ty
FARBER,menores
de cinco años,al mientras que
en elsarcoma de Ewing se da en
la segundainfancia,
orr
sea, entrelos diez a veinte años. No suele verse
enmenores de
cinco si años yen
adultos.También tendremos en cuenta
quelas lesiones
del g neuroblasloma songeneralmente múltiples
y ala punción estema!
se li observanfrecuentemente células del simpaticoblasloma y mientras que
p enel
Ewinglos
huesosmás afectados son
los largos,especialmente pel·
gvis, fémtll', peroné y
húmero,en eliJeuroblastoma es el
cráneo.e
Ca1'c·inoma metastásico no diferenciado.-Yaindicamos
quees muy
f:ntro
que un sarcoma de Ewing aparezca en
la edadmadura o
la vejC'l, porlo tanto,
si encontramosuna lesión ósea aislada destructiva cuya
Jili. útopatología y
radiología nos hagan sospechar que puede ser un sarcoma
ade Ewing,
sedebe dudar del diagnóstico si el paciente
esun
adulto. Enestos casos, puede tratarse de un foco de metástasis tan
indiferenciado,desde el punto de
vista citológico,que
presentael aspecto
uniforme decélulas l'edondas, y
queel tumor
prima1iosea clínicamente silencioso.
La lesión primaria puede estru:
enun bronquio, mama, testículo o esto- ma. Según
HmsCH, RYERSON ySTERNBERG, en un supuesto
sarcomade
Ewingde un
adultono está justiflcado el sentirse
segurode que
eldiag·
nóstico es
correcto,a menos que se haya descartado en la autopsia
laposibilidad de
quese trate de metástasis de un pequeño cáncer oculto.
Sarcoma primario de células reticulm·es. -El concepto de
sarcoma pri·
mario
de células reticulares de hueso se originó en el
dilema (según PAn·KER
y
JAKSON),creado
porcasos que se
suponíarepresentaban
unsarco·
ma de Ewing pero que no .segu1an el curso clínico típico de estos tumo- res. El diagnóstico diferencial
enb·eambas lesiones con frecuencia es una práctica de difícil solución. Por lo tanto, el diagnóstico de sarcoma de células reticulares, no puede hacerse con seguridad sobre
labase de cuadro
radiológico.Tampoco difleren en forma notable en su citología, ya que ambos cst<1n constituidos ele
las llamadascélulas
redondas.Sin em·
bargo,
el núcleo
de las células delsarcoma
decélulas
reticulareses al go mayor y, aunque generalmente
lascélulas
sonredondas, podemos encon·
trar algtma de dentellada. Si se tiñe
el retículo,nos
encontraremos hilos yestrías
entrelas células, lo que no ocurre
con elsarcoma de Ewing.
Además,
elhecho de que
elsarcoma de células reticulares permanezca restringido
alhueso afectado por mucho
tiempo,representa una diferen·
cía
biológicaimportante, y esta característica
leda un
pronóstico más favorable.llay
algw1os investigadores que sustienen que no
lHty Wferenciaentre
ambas afecciones
(MACNUSy Woon), que
lasdistinciones que se han he-
cho son artillciales, y que constituyen dos momentos
evolutivosde
unamisma afección. Desde el
puntode vista clínico, la gran mayoría de
lospacientes afectados por el tumor, son mayores de 20 años, mientras que
ROIC. DlACNÓSTICO DU'E!IENCIAL
lOí
Jos que presenta!Jan sarcoma de Ewing son menores de edad. Además, en
algunos casos de sarcoma de células reticulares, la evolución clínica es más tórpida,dice
JAl'FE,"no sólo por las características de
Inlesión local,
sinotambién por las condiciones generales
delpaciente. El tumor
esgeneralmente lento en su evolución y las molestias más importantes son
ligeras; permanece
locaHzada en la región afectada dw-ante mucho tiem
-po. o de
manera permanente, e involucra sólo los ganglios linfáticos re-
~ooales
cuando se disemina". Todos estos hechos conn·astan con el sar-
coma de Ewing, quetiene w1a mayor diseminación y normalmente es
fatal endos o tres años.
B)
PnocESos
sÉPTicos. -Elproceso séptico cuya radiología puede dar
imágenes muyparecidas al tumor de Ewing es la osteomielitis. En esta
afección podemosencontrar asiento diafismio, escama de cebolla, hueso
infiltrado conimágenes osteolíticas e incluso puede dar imágenes igual
al espolón de Codman, especialmente enlas osteomielitis esc1erosantes
deGarre, sumado a infiltración de
parlesblandas, edemas, a un en- grosamiento del hueso, y a una ausencia de abscesos y secueslTos apre-
ciables en el cliché.Por otra parte, vamos a repasar la sintomatología del
~arcoma
de Ewing, grave.
Tumor
decrecimiento a veces rápido.
Tumor de crecimiento a veces rápido, puede presentru· regresiones, en
relación con lareabsorción de focos hemorrágicos.
Adenopatías
regionales que apru·ecen en
laraíz del miembro. Pese a que muchos no las tengan.
Temperatw-as que oscilan enb·e 37
y40 grados.
Leucocitosis con polinucleosis y abundantes
formasinmadw-as.
Aceleración de la V. S.
G.que por elevada que sea no indica ninguna característica propia, ya que nosotros presentaremos un caso de osteomie-
litis
con una velocidad de
125a la
primera hora.
Anemia, que se encuentra casi sistemáticamente.
Brotes en su evolución. El proceso, aunque no de una forma cons- tante, presenta una evo
lución por brotes,acompañados de fiebre y dolor,
confenómenos inflamatorios locales.
Esta sintomatología clútica, que también se puede encoutrru· en ob·os
~arcomas
óseos en fase avanzada, es igual al de una osteomielitis.
Por eso no es rara la confusión con procesos osteomieHticos.
HELLEr-"ER
dice: "los principales signos clínicos son: dolores, hincha-
zón yfiebre, con intervalos libres de molestias, así como también la edad
juvenilde los pacientes son causn de que se hagan diagnósticos erróneos
de osteomielitis, que a vecesson reforzados por una falsa inte1pretación
~e
la radiografía". Por otra parte, en el Atlas de Tumores óseos, leemos
~e.aqu[
que durante
laexploración quirúrgica
delsarcoma de
Ewingel
Clru¡ano cree estar plenamente convencido deencontrarse delante de una
108
A.'JALES. SECCTÓN ESPECIALIDADESosteomielitis
considerando innecesaria laexploración bac
teliológicae his·
tológica".
En estos casos,
mejor que hacer un ch·ill, es necesario si posible, hacer tma toma de buena porción de hueso para proceder a la biopsia y, al mis·
mo tiempo podemos, al llegar
ala médula, tomar algo de su
contenido, con lo que en casode osteomielitis nos aclarará la existencia de gérmenes
yconocer
el antibiótico de elección por su sensibilidad.
Así sintetizando podemos anotar como datos
en
elsarcoma de Ewing:
1.0 Edad. Se presenta
de 10 a 20 años. Menores de .5
ai'ios sospe·cbaremos
elsimpaticoblastoma,
ymayores, el reticulosarcoma,
enperso·
nas muy mayores, metástasis ele
sarcomaspoco diferenciados.
•2.
0 Localización.Huesos largos
ensu diáfisis y
enlos huesos planos,
• especialmente coxal.3.° Frecuencia. Es raro.
4.°
Clínica.¡Ojo osteomielitis!
Fiebre,dolor
einflamación.
5.
0 Radiografía. Zonacenh·al clara, nidus
.D
estrucción de la capaósea cortical.
Reacción perióstica.Escamas
decebolla. Reacción perióstica en peine. Imágenes osteolíticas. Espolón de Codman.
6.
0 Hipopatologfa. Parecida al simpaticoblastoma, pero carece de "las rosetas" tipicas de éste. Al
censoprimruio de
célulasreticulares.
perohaciendo tinción de fibras reticulares no tiene ]a
abundancia de éste.Aunque todos los tratados insisten en no confundir una osteomielitis con
unsarcoma
de E\\ring,tengamos
muchocuidado en no
indicar una amputacióno
irradiación,sin tener
la seguridadde que
losea,
que In confusión no sea a
la inversa,no confundamos una osteomielitis con
unsarcoma de Ewing. Consideramos que hay unos elementos, edad
,clínica, radiología, biopsia y cultivo microbiano que, debidamente utilizados, prácticamente nos pueden precisar
enel etiquetaje de tipo de tumor. El laboratorio
yla temperatw·a tienen un
valor pronóstico, pero no diag·
nóstico.
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