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HERMANDAD DE SACERSOTES OPERARIOS DIOCESANOS

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fiesta mosénsol

SUGERENCIAS Y MATERIALES

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ÍNDICE

Textos para la Misa 03

Homilía 10

Novena 17

Apostolado Oración Vocacional 31

Hora Santa 37

Oración por un enfermo 45

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FIESTA

BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL

Santo Apóstol de las Vocaciones y la Eucaristía

TEXTOS PARA LA MISA

Antífona de entrada (Sal 144,10-11)

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus santos;

que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos hoy la fiesta del “santo apóstol de las vocaciones sacerdotales”

haciendo memoria de aquel hombre bueno y audaz al que familiarmente conocemos como Mosén Sol. Y lo hacemos nuevamente dentro de este año sacerdotal en donde toda la Iglesia pide por la santidad de los sacerdotes y para que vivan su ministerio como don para la humanidad. No estaría mal, al comienzo de nuestra Eucaristía festiva, echar mano de algunos datos biográficos de este cura en donde queda claramente manifestada la inagotable santidad que puede darse en los sacerdotes.

¿Quién fue Don Manuel Domingo y Sol? Nació en Tortosa (Tarragona) el día 1 de abril de 1836. Ordenado sacerdote el 2 de junio de 1860, ejerció sus primeros trabajos pastorales en diversas parroquias de sus diócesis y en la enseñanza de religión en centros juveniles, destacando ya como auténtico misionero de la juventud y promotor de vocaciones apostólicas entre los seglares. Ejerció de confesor en algunos monasterios de religiosas, siendo también propagador de vocaciones a la vida consagrada, y contribuyó a la fundación de varios conventos y sostenimiento de diversas congregaciones.

Buscaba con pasión incansable una dedicación total entre los jóvenes, niños, enfermos, pobres, confesionario, parroquias, colegios… para dar amplios frutos;

pero al final y sólo con el conocimiento de la vida de algunos seminaristas de sus diócesis, Dios le abrió el camino para su trabajo más peculiar. “Entre todas las obras de celo –nos dejó dicho- no hay ninguna tan grande y de tanta gloria de Dios como contribuir a dar muchos y buenos sacerdotes a la Iglesia” Con todo, fundó varios Colegios de Vocaciones Eclesiásticas de San José que marcaron un nuevo rumbo en la formación sacerdotal. Para la renovación espiritual e intelectual del clero, fundo el Pontificio Colegio Español de San José, en Roma.

Toda su labor hizo que los obispos le encomendaran la dirección de sus seminarios diocesanos.

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Desde lo más profundo de su alma sacerdotal, un espíritu daba vida a tanta actividad: la vivencia de un ardiente amor a Jesús –Eucaristía; ideal plasmado en sus Templos de Reparación Eucarística.

Para perpetuar y consolidar estos trabajos pastorales, el 29 de enero de 1883 intuye en la oración la idea de fundar la Hermandad de Sacerdotes Operarios del Corazón de Jesús para que trabajase decisivamente en el campo de las vocaciones sacerdotales, religiosas y apostólicas, y en la pastoral juvenil. Con la fundación de la Hermandad encuentra Don Manuel el medio más propio para ir extendiendo poco a poco su obra de vocaciones y su carisma, que jamás pasará de moda, porque nunca es moda la fundamental, lo nuclear, lo más urgente y necesario para la Iglesia. “Hoy día es necesario –dijo el virtuoso Juan Pablo II- hacer nuevas generaciones de candidatos al sacerdocio, de futuros sacerdotes”.

Murió el 25 de enero de 1909. El 4 de mayor fue declarado Venerable; con la publicación del Decreto que reconocía cómo Don Manuel practicó en grado heroico las virtudes fundamentales cristianas. En este momento, el papa Pablo VI no dudó en calificarlo como “el santo apóstol de las vocaciones sacerdotales” y de la eucaristía, también. Fue declarado Beato el 29 de marzo de 1987 por Juan Pablo II. Esperamos que su canonización llegue pronto, pero hasta la fecha y siempre que se pueda, ante todo pediremos a Dios que nos conceda oídos a su llamada.

ACTO PENITENCIAL

Recordemos la parábola de los invitados a las bodas: Un rey organiza un gran banquete al que invita a gran cantidad de gente. Algunos no pueden ir, no obstante, la sala se va llenando. En un momento dado, ese rey se da cuenta que uno de los invitados no está preparado para estar en su banquete, no tiene el vestido limpio, y entonces el rey le pide salir, y renunciar al banquete.

También Cristo nos invita a la Santa Misa. Él nos llama pero somos nosotros quienes nos debemos poner el vestido correcto, debemos llevar el vestido limpio, es decir, la honradez, dignidad y bondad deben vestir nuestra alma.

Reconozcamos nuestras faltas y pidamos perdón a Dios.

V./ Mosén Sol estuvo siempre atento a las necesidades de los más débiles, en actitud de ayuda y servicio; te pedimos perdón, Señor, por no escuchar y dejarnos evangelizar por los pobres. Señor, ten piedad.

V./ Mosén Sol halló en tu corazón eucarístico y misericordioso la fuente de toda vocación; te pedimos, Señor, por no vivir nuestra vocación de hijos de Dios llamados a dar la vida por tu Reino. Cristo, ten piedad.

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V./ Mosén Sol buscó con su vida y trabajo la mayor honra y gloria de tu nombre;

te pedimos, Señor, por las veces que faltamos y a la verdad de tu nombre y no reparamos la dignidad de nuestros hermanos. Señor, ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, que descubriste al beato Manuel Domingo y Sol el profundo sentido de toda vocación, y en especial de la vocación sacerdotal, suscita, por su intercesión, decididos apóstoles de las vocaciones y generosas respuestas a tus llamadas. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA Monición a las lecturas

Las lecturas que vamos a proclamar nos hacen poner en el centro de nuestra eucaristía la voz misma de Dios. Es Él quien acude a la cotidianidad de la existencia de quienes llama, para invitarlos a construir desde allí la apuesta por el reino de Dios, una propuesta de vida más humana (1ª Lect).

Los textos vocacionales aparecen como relatos que nos ayudan a comprender el misterio de todo llamado: la vocación nace en la cotidianidad de la vida, con unos rasgos de identificación familiar, en el ambiente propio de cada convocado y con la misión a seguir y proseguir una propuesta de vida desde el cambio radical que se va a operar en la vida de quien ha sido llamado por la fe.

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias! (2ª Lect).

La visión que Jesús tiene sobre el pueblo, “como ovejas sin pastor” representa a los pueblos de todos los tiempos. Así se propone la oración del mismo Señor: ser trabajadores, discípulos seguidores de Jesús para la comunidad. Como discípulos debemos lanzarnos hacia el espesor de la mies en las inmensas posibilidades que nos plantea el campo de Dios y que nos propone Jesús como modelo de nuestra entrega al servicio desinteresado por el reino; debemos romper con todo lo que no nos permite asumir con radicalidad el servicio a los demás cuya pobreza exige nuestra acción, y con los vínculos que obstaculizan nuestra misión de ser operarios de una nueva humanidad (Ev).

Primera lectura

Lectura del profeta Jeremías (1, 4 -10)

Recibí esta palabra del Señor: Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré. Te nombré profeta de los gentiles. Yo pensé: ¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un

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muchacho. El Señor me contestó: No digas "Soy un muchacho", que a donde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande, lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—. El Señor extendió la mano y me tocó la boca, y me dijo: Mira: yo pongo mis palabras en tu boca.

Palabra de Dios

Salmo responsorial (Sal 39)

V./ Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

R./ Aquí estoy. Señor. Para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor:

El se inclinó y escuchó mi grito:

me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.

R./ Aquí estoy. Señor. Para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y en cambio me abriste el oído:

no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: "Aquí estoy".

R./ Aquí estoy. Señor. Para hacer tu voluntad.

Como está escrito en mi libro

"para hacer tu voluntad".

Dios mío, lo quiero,

y llevo tu ley en las entrañas.

R./ Aquí estoy. Señor. Para hacer tu voluntad.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (10, 9-18)

Hermanos: Basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación.

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Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.

Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados?

Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias! Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación? Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo.

Entonces yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el último rincón de la tierra.

Palabra de Dios Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (9,35- 38)

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino, y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, "como ovejas que no tienen pastor". Entonces dijo a sus discípulos: — La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Palabra del Señor PRECES

Oración de los fieles

Hermanos: Reunidos en esta celebración eucarística, pidamos a Dios que llene a todos los hombres con sus bendiciones:

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1. Por la Iglesia, para que fiel a su vocación misionera, extienda con su testimonio y su palabra el mensaje de Cristo a todos los pueblos. Roguemos al Señor.

2. Por el Papa Benedicto XVI y por nuestros obispos, para que el Señor les ilumine con su gracia y les fortalezca con su espíritu, y así puedan cumplir su misión de guías y pastores. Roguemos al Señor.

3. Por los sacerdotes, religiosos y personas consagradas, para que vivan con alegría su vocación de servicio a los demás. Roguemos al Señor.

4. Por todas las vocaciones sacerdotales, para que a ejemplo del Beato Manuel Domino y Sol, respondan gozosamente a la llamada que el Señor les hace y se preparen con ilusión a la misión que la Iglesia y la sociedad espera de ellos.

Roguemos al Señor.

5. Por la juventud, para que sepa dar sentido cristiano a tantos ideales que llenan su vida y encuentre los cauces adecuados, para realizarlos. Roguemos al Señor.

6. Por todos los que nos encontramos aquí reunidos, para que todos los momentos de nuestra vida estemos dispuestos a dar razón de nuestra vocación de hijos de Dios. Roguemos al Señor.

Oremos: Escucha Dios de bondad, nuestras peticiones, y haz que cuantos hemos sido llamados por Cristo, le sigamos en esta vida como hermanos, y un día podamos entrar a formar parte de la gran familia de los hijos de Dios. Por Jesucristo Nuestro Señor.

OFRENDAS

CARISMA. Presentamos Señor los Estatutos de la Hermandad recientemente aprobados, en donde se recogen los ideales que tus operarios quieren poner en práctica al servicio de las vocaciones y de la Iglesia, siendo fieles a la intuición de Mosén Sol. Que esta obra nacida de tu corazón eucarístico alumbre como esta luz gracias testimonio de vida y entrega de tus operarios.

HERMANDAD. Don Manuel decía de sus operarios que debían ser ángeles los unos de los otros. Por medio de este mapamundi ofrecemos el trabajo de todos los operarios, la vida de los quipos y las obras que llevan entre manos. Y con ellos ofrecemos a cuantos hombres y mujeres se sienten acogidos por ellos, muy especialmente los que colaboran en los objetivos de la Hermandad.

SACERDOTES. Este pan y este vino ya no conocen los campos donde crecieron ni la espiga ni el racimo de donde salieron. Su destino está en nuestra manos y en la oración de tu Iglesia para que sean, por tu misericordia, el pan de la vida y

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bebida de salvación ofrecidos siempre por tus sacerotes y ofrecido a todos nosotros para alimentar nuestra vocación y reparar las heridas de tantos hombres desvalidos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones que tu pueblo te presenta en honor del beato Manuel, y concédenos que, mediante nuestra participación en este sagrado misterio, seamos siempre testimonio de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífonas de comunión

Jn 8,12 El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida – dice el Señor-

1 Jn 3,16 En esto hemos conocido el amor de Dios: en que él dio su vida por nosotros.

También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el pan de este sagrado banquete, sacramento de tu amor, te rogamos que, a ejemplo del beato Manuel, llevemos en el corazón las semillas que generosamente esparciste en el campo de tu Iglesia, y que sean cada vez más numerosos los que elijan el camino de servirte en los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

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PROYECTO DE HOMILIA SOBRE D. MANUEL

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Celebrar es hacer fiesta; es ponderar, bendecir, alabar las “gestas” de alguien que nos es cercano, próximo, actual, vivo, aunque hayan pasado ya muchos años marcados por su ausencia; es traspasar el horizonte, otear el futuro, subrayar rumbos ya iniciados o marcar rumbos nuevos, iluminados, orientados y estimulados por la luz y energía que la memoria celebrada provoca.

Nos reúne hoy aquí celebrar, con la Memoria sublime, originante, adorable, de la muerte-resurrección de Jesús, Sumo y eterno sacerdote, la memoria pequeña, derivada, pero cercana, entrañable, de los cien años de la muerte, y con ella y en ella, de la trayectoria existencial de nuestro D. Manuel Domingo y Sol, el Beato Mn. Sol, sacerdote de la diócesis de Tortosa, el santo Apóstol de las vocaciones, el Fundador de la Asociación Sacerdotal “Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos”.

En él se cumplieron a la letra las palabras que acabamos de proclamar. Su trayectoria existencial muestra que también él fue escogido “antes de salir del vientre”, que fue consagrado desde el seno materno y nombrado y enviado como profeta sacerdotal, que recorrió caminos, emprendió aventuras arriesgadas, sin desfallecer ni sucumbir antes las dificultades, que supo hablar con palabras encendidas, con labios purificados. Celebrar su memoria es ocasión para “tener en cuenta cómo culminó su vida e imitar su fe” (cf. Heb 13, 7) . Los rasgos de su vivir y hacer sacerdotal abren horizontes, ofrecen pistas, marcan rumbos a nuestro ministerio presbiteral.

Cura, y solo cura.

Es el primer rasgo que llama nuestra atención. El Beato Manuel Domingo y Sol se concibe a sí mismo y manifiesta como cura, y solo cura. Alguien dedicado la vida toda casi en exclusiva a “cuidar” de personas, a “ofrecerles cuidados” de todo tipo y a todo género de personas, individualmente o en grupo.

Un cura lleno de humanidad, - “ser hombres de corazón...; no basta que seamos sacerdotes muy espirituales... hemos de ser hombres” (Selección de Textos, p.105) -, que se dejaba conmover por las situaciones de miseria física o moral de las personas a quienes trataba llegando hasta el abrazo a los pordioseros, que le dejaban en herencia su buena ración de piojos, llegando hasta las lágrimas ante los sufrimientos con que topaba, amable hasta la ternura con compañeros y alumnos, compasivo y misericordioso con cuantos pasaban necesidad hasta resolver sus situaciones, como las que dieron origen a la fundación de sus colegios de S. José.

1 Luis Rubio Morán (2008)

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Un cura no atado a territorio pastoral concreto, ni geográfico (parroquias, capellanías, beneficios) ni eclesiástico. Su territorio fue siempre y únicamente, si se permite la paradoja, las personas. Lo vivió así desde los primeros tiempos de su ordenación, como lo confiesa repetidamente y casi siempre con la misma fórmula, con toda simplicidad, a sus operarios: “Ante todo creo interpretar y leer vuestro corazón examinando el mío... Como por la misericordia de Jesús... no teníamos ninguna idea humana, ni aun de esas que son lícitas en la carrera sacerdotal, nos preocupaba menos lo que en otros forma un pensamiento de colocación o destino...Y una ambición santa parecía que hubiera querido lanzarnos a todos los campos” ( SelTextos pp.85-86). “Sacerdote, sin querer ser más que sacerdote. No párroco, ni beneficiado, ni otro cargo, sino sacerdote libre, sin ambiciones ni deseos más que el de trabajar por la gloria de Dios” (Ibíd.. 87).

“En su instinto... (la Hermandad de S. O.) ha sido el dar forma a ese espíritu sacerdotal, latente en muchos corazones... rectos y grandes, a quienes no llena ningún destino particular... (con ) un espíritu libre. Una vida puramente sacerdotal. Lo que hubiéramos querido ser en el mundo, sin estar atados a parroquias, y sin ambiciones de cátedras, prebendas, pero resueltos a trabajar cuanto pudiésemos” (SelTextos, pp. 88-89).

Como consecuencia de no estar atado a un territorio concreto, su ministerio fue itinerante y su dedicación apostólica primordial, casi exclusiva, a lo largo de toda su vida, fueron la predicación, la dirección y orientación de personas individualmente o en comunidades religiosas o parroquiales; el fomento de actividades y obras apostólicas en territorios atendidos por otros y en su favor;

emprendió, coordinó y sostuvo por todo el territorio español, y aun fuera de España, obras de gran envergadura, destinadas a multiplicar agentes pastorales;

creó, acompañó y animó numerosas comunidades religiosas contemplativas y apostólicas. Fue un cura atento siempre y abierto a acudir allí donde las necesidades le demandaran o a los campos que la obediencia le sugiriera o encomendara.

Por lo mismo, la actividad más frecuente entre los curas, la administración de sacramentos, la prestación de servicios religiosos, rituales, fue muy escasa, centrada y casi limitada a la Eucaristía y a la reconciliación, convertida en él en orientación espiritual. Diríamos con terminología actual que fue primordialmente pastor-profeta, y solo muy escasamente pastor-sacerdote.

Un cura diocesano

Un cura que amó entrañablemente la tierra, geográfica y eclesial, en que nació, en que murió, en la que reposa. Fueron ciudades y aldeas de su tierra madre las que recorrió constantemente a lo largo de su vida. Vibra con los santos y las tradiciones de su tierra, de su patria chica, especialmente con la Patrona de su diócesis, la Virgen de la Cinta. La última actividad empeñativa de su vida,

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cercana ya su muerte, la constituye la organización de un homenaje, con motivo de su beatificación, a un santo mártir de la diócesis, el B. Gil de Fréderic.

A lo largo de su vida conoció en su diócesis de Tortosa un buen número de Obispos. A todos veneró. Con todos mantuvo una relación frecuente y cordial. A todos informaba de sus planes y proyectos. De todos recababa el oportuno consejo, especialmente en los momentos fundamentales de su vida y acción, como el establecimiento del Colegio de S. José, en 1873, y el de la fundación de la Hermandad diez años más tarde.

Como cura diocesano estuvo en contacto frecuente, permanente, con los presbíteros de su diócesis. Veía las dificultades apostólicas y espirituales de los curas, viviendo en soledad, agobiados por problemas económicos, desalentados por la incomprensión del ambiente, desanimados por sus fracasos apostólicos. Se sabía “cura” también de ellos, los considera y trata como a hermanos, entrañablemente queridos, y a todos ayuda, con todos colaboró, a todos anima, corrige, estimula, de todos cuida con entrañas maternas.

Esta atención y cuidado de los curas le lleva a descubrir la necesidad de unirse, de ser “apoyo mutuo en medio del mundo” (SelTextos, p.88), de trabajar juntos,

“en unión con otros” ( Ibíd. 87. 90), asociados, coadunando los esfuerzos (cfr.

Pláticas, 99) “de ayudarse y sustituirse en las obras que, de común acuerdo, resolvieran fomentar y establecer” (Ibíd.. 87), de “unirnos y ayudarnos, y hacer entre todos ciertos ministerios de celo...con esa mutua colaboración de unos con otros” (p.86).

Es este el ideal que le mueve en el momento central y cumbre de su vida, a los 20 años de la ordenación, a dar forma a una asociación sacerdotal, la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, “una unión de sacerdotes para trabajar mancomunados en los intereses de la gloria de Dios” (Ibíd.. 89). “ Nuestra obra es lo que serían... tres o cuatro cinco sacerdotes de una población...los cuales, movidos por su piedad y celo, se mancomunasen y se comprometieran formalmente a ayudarse y sustituirse en las obras que de común acuerdo, resolvieran fomentar y establecer” (Ibíd.. p. 87). “Nuestra obra es la unión de unos cuantos sacerdotes seculares para su más fácil santificación... y, para así, con esta unión, dar más resultado en su ministerio para la gloria de Dios y bien de las almas” (SelTex 91).

Fruto de este su espíritu y como expresión de su deseo de que la Asociación sacerdotal se encarnase en todas partes al servicio de cada iglesia particular bajo la orientación, directrices y obediencia cordial a los respectivos obispos, incorporó el carácter “diocesano” en el nombre mismo de la Hermandad por él fundada.

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Un cura “misionero”

Diocesano, sí. Pero no se encerró en su territorio, no se contentó ni limitó a pensar en y servir solo a su iglesia particular. Traspasó sus fronteras emprendiendo numerosos viajes fuera del territorio de su iglesia particular. Se convirtió en “diocesano” de muchas otras iglesias particulares, próximas a la suya, algunas, distantes de ella la mayor parte de las otras. Así conocen sus desvelos Valencia, Orihuela, Murcia, Almería, Plasencia, Burgos, Toledo, y hasta Lisboa, con los Colegios de S. José; Astorga, Toledo, Zaragoza, Cuenca, Sigüenza, Badajoz, Baeza, Jaén, Ciudad Real, Málaga, Barcelona, Segovia, Almería, Tarragona, con los seminarios diocesanos. Y Roma, con la fundación en 1892 y consolidación del Pontificio Colegio Español, al servicio de la formación del clero de todas las diócesis españolas, que tantos viajes y desvelos le consumió.

Esta ansia misionera quedará reflejada también y será transmitida a su Asociación Sacerdotal, destinada desde su carácter “diocesano” a todas las iglesias del mundo donde fuera requerida. “Un celo santo parecía querernos lanzar a todas las actividades y a todos los campos. Y en este campo podemos...

fecundizar las parroquias todas, y llevar la antorcha del apostolado a los infieles, y atender al fomento de las obras generales de piedad en la diócesis... (Pláticas, pp. 41). “El operario ha de mirar como propios todos los intereses de Jesús y de su Iglesia... Que estén persuadidos de que somos para todo. Que se haga proverbial que al operario... siempre se le encuentra para todo... Que no pueda decirse de un operario que pudo hacer algún bien y no lo hizo” (SelTextos, p.

102). “Este celo es el que debe distinguir al Operario y darle nombre... Sobre todo celo por las vocaciones y operarios, tantas naciones, institutos, diócesis, hemos de llenarlo todo” (Pláticas 98).

Un cura “integrado-unificado”

En medio de una actividad tan múltiple y variada, relacionándose con multitud de personas y personajes de toda categoría social y eclesial, desplazándose constantemente por tantas geografías, el B. M. D. y Sol se muestra un cura totalmente centrado, integrado, unificado.

Su centro afectivo y espiritual lo constituye la Eucaristía, el Jesús sacramentado, el sagrario. “Para mí Jesús sacramentado que está dentro del sagrario, que me mira, es la mejor práctica de la presencia de Dios, mejor que ninguna... “Mi vida es Cristo; y a ello aspiramos... porque a él hemos consagrado nuestro cuerpo, alma, intereses, ambiciones, fuerzas, y cuanto tenemos”(p. 141).

Se hicieron famosos sus “fervorines”, pláticas fervorosas, pronunciadas en la misa inmediatamente antes de la comunión y como preparación para ella,

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pronunciadas en los Colegios, seminarios y conventos. Llamaron la atención su recogimiento y fervor en la acción de gracias después de la celebración de la misa, de rodillas, junto al sagrario, donde se le inspiraban sus grandes obras, como la de la Hermandad. Se le sorprendía con “suspiros” del corazón, expresados en voz alta y en su lengua materna, el tortosí, cuando se creía solo en la capilla.

Una de sus actividades apostólicas más frecuentes fue la instauración de la Adoración nocturna en las parroquias de la diócesis. Y como corona de su vida eucarística, ya al final de sus días, vio realizado el sueño por muchos años acariciado de construir un templo, conocido como La Reparación, dedicado exclusivamente al culto eucarístico.

De sus sentimientos y vivencia dan testimonio también las palabras y compromisos dejados como herencia a sus seguidores en la Hermandad. “Si descendiéramos al fondo, al manantial de los sentimientos de nuestra piedad, tal vez, tal vez encontraríamos que el origen de nuestro deseo por el bien y fomento de vocaciones eclesiásticas... ha sido nuestro instintivo amor a Jesús Sacramentado” (142). “Sí, si no ha sido Jesús sacramentado el origen y principio de nuestra vocación, será indudablemente el móvil de todas nuestras operaciones” (Pláticas 143). “Cuando las tentaciones nos persigan y las ocasiones nos atemoricen y las dudas nos aflijan y las contradicciones nos desmayen y las pasiones nos agiten, si estamos acostumbrados a acudir a Jesús Sacramentado, aunque nos parezca no tener fe y estar en tinieblas, una visita silenciosa al tabernáculo, arrancará una compunción, tal vez una lágrima, que disipará nuestras dudas, calmará nuestra agitación y temores, devolverá la alegría y la paz” (Pláticas, 143-144). “Jesús sacramentado ha de ser, pues, el apoyo, aliento, consuelo y anhelo de nuestro corazón, la llama que ha de vivificarnos. Mihi vivere, Christus. Christus in sacramento. (Pláticas, p. 144)

Integrado –centrado en su apostolado. El centro lo encontró en lo que él llamaría “la llave de la cosecha”, la promoción y formación de las vocaciones sacerdotales. Es la llave de la cosecha el tener clero mucho y bueno.”

(SelTextos, 92). Ahí concentró todas sus energías, lo convirtió en el móvil de toda su acción. « Entre todas las obras de celo no hay ninguna tan grande y de tanta gloria de Dios como contribuir a dar muchos y buenos sacerdotes a la Iglesia » (SelTextos, p. 92). “No es esto de mayor gloria de Dios que todas las empresas y apostolados conocidos?” (Pláticas, 190) El mismo lo calificaba esto como su “gloria y su corona”. Y ha sido el reconocimiento que ha recibido de la Iglesia al ser proclamado con motivo de su beatificación como “el santo apóstol de las vocaciones ”.

“El Señor, sin merecerlo, sin advertirlo casi... nos presentó un bello panorama, y nos mostró un campo vastísimo, de facilísimo cultivo, de resultados indudables,

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campo en el cual, y con una vida puramente sacerdotal, pudiéramos impulsar coadunados, a todos los intereses de su máxima gloria, que nuestra piadosa imaginación y nuestro ardiente (celo) pudiera soñar” (Pláticas, p. 41).

Memoria y desafío

Esta memoria y celebración se convierte para nosotros en desafío y compromiso.

Desafío y compromiso de “ser hombres”, de cultivar en nosotros una humanidad que refleje “en la medida de lo posible, aquella perfección humana que brilla en el Hijo de Dios hecho hombre y que se transparenta con singular eficacia en sus actitudes hacia los demás... Para que su ministerio sea humanamente lo más creíble y aceptable, es necesario que el sacerdote plasme su personalidad humana de manera que sirva de puente y no de obstáculo a los demás en el encuentro con Jesucristo Redentor del hombre” (PDV 43)

Desafío y compromiso de vivir la caridad pastoral, el celo, hecha de sensibilidad humana ante las situaciones y las personas. “El sacerdote está llamado a revivir en su vida espiritual el amor de Cristo esposo con la iglesia esposa. Su vida debe estar iluminada y orientada también por esta rasgo esponsal, que le pide ser testigo del amor de Cristo como esposo y, por eso, ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y fiel, y a la vez con una especie de “celo” divino ( cfr 2 Cor 11, 2), con ternura que incluso asume matices del cariño materno, capaz de hacerse cargo de los “dolores de parto” hasta que “Cristo no sea formado” en los fieles (cf. Gal 4, 19)” (PDV 22).

Desafío y compromiso de vivir nuestro ministerio presbiteral a tope y en formas cada vez más fraternas, en equipos o comunidades que reflejen la fraternidad sacramental del presbiterio, y que son de hecho, como subraya el Beato, un medio especialmente adecuado y fecundo de santificación y de proyección apostólica.

Desafío y compromiso para centrar nuestras vidas en lo esencial, que seguirá siendo la Eucaristía, expresión y signo de una entrega permanente, tierna y radical a la comunidad a la que somos enviados a servir, y que impregne nuestro ministerio, en todas sus múltiples actividades, del amoris officium (PDV 23), del celo o caridad pastoral, gracias a los cuales, la Iglesia y las almas constituyen su principal interés,... y se hace capaz de amar a la iglesia universal y a aquella porción de iglesia que le fue confiada, con toda la entrega de un esposo a su esposa” (PDV 23).

Y, por fin, centrar nuestros apostolados hoy en la preocupación por las vocaciones en especial las sacerdotales, convirtiendo en práctica habitual lo que

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para D. Manuel era convicción cuando se trataba de incorporar nuevos operarios a su obra: “La vocación antes que a ellos nos debe entrar a nosotros; es decir, debemos tener el convencimiento de que son aptos... por ello he dicho que nosotros podemos invitar, puesto que esto no implica luego la vocación de ellos, que pueden consultar con Dios, con su corazón y con otras personas, y elegir libremente... El non vos me elegistis sed ego elegi vos, será un estímulo mayor para su docilidad”(Pláticas, 259).

Desafío y compromiso para seguir siendo hombres que, seducidos por Jesús, llenos de celo –caridad pastoral – como él por la gloria del Padre y por la salvación de los hombres, no sueñan sino en ir “por ciudades y aldeas predicando el Reino de Dios y liberando a todos los oprimidos por el espíritu maligno”. Y “rogando al dueño de la mies que envíe operarios para su mies”.

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NOVENA AL

BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL

I. Invocación para todos los días (Salmo 99):

Se enuncia la antífona y la asamblea la repite.

Ant. Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

«El Señor es bueno, su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Todos: Venid, adoremos al Señor y Dueño de su mies que envíe operarios a su mies.

(18)

II. Reflexión para cada día de la Novena.

Se lee el texto evangélico propuesto y la lectura tomada de los escritos de Mosén Sol; después se deja un breve tiempo de silencio que puede ir acompañado de la entonación de un canto vocacional. Seguidamente se reza el Responsorio.

III. Oración comunitaria (se hace después del Responsorio) Formulario A) Si la novena se reza con fieles

Oración comunitaria:

Invoquemos, hermanos, con fe y confianza la misericordia de Dios para que por la intercesión del Beato Manuel Domingo y Sol, el santo apóstol de las

vocaciones, llene a todos los hombres con sus bendiciones:

- Para que siguiendo el ejemplo de Mosén Sol, él interceda por nosotros y adorne nuestras vidas con virtudes para cumplir la misión que el Señor nos ha confiado en favor de la Iglesia y del mundo… Roguemos al Señor.

- Para que con su ejemplo y ayuda sepamos extender el Reino predicando con el testimonio de nuestras vidas y nuestras obras...Roguemos al Señor.

- Para que intercedas por la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos para que sean fieles a su carisma sacerdotal y reparador y cumplan los objetos

propuestos...Roguemos al Señor.

(O bien esta otra:

- Para que intercedas por la Hermandad, para que realicen con eficacia y santidad la obra del fomento, sostenimiento y cuidado de las Vocaciones

Eclesiásticas...Roguemos al Señor)

- Para que el Señor nos conceda la pronta canonización del Beato Mosén Sol...Roguemos al Señor.

-Para que el Señor nos de entrañas de misericordia para con los más pobres y desfavorecidos, los tristes y angustiados, los enfermos y necesitados…

Roguemos al Señor.

Todos: Padre Nuestro…

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Formulario B) Si la novena se reza entre operarios

Oración comunitaria:

R/ Enséñame, Señor, a vivir en equipo

- Hazme, Señor, comprensivo con el lento caminar de mis hermanos.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

- Hazme suficientemente sencillo aceptando la ayuda y la corrección fraterna de mi hermano.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

- Hazme sensible a las necesidades de quien comparte conmigo la vida.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

- Hazme generoso y servicial con los demás en las cosas más sencillas.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

- Hazme acogedor con los que nos visitan y con los que día a día comparten nuestra mesa.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

- Ayúdanos, Señor, a aceptarnos como somos y a querernos.

R/ Para aprender a vivir en equipo.

Todos: Padre Nuestro…

III. Oración final para todos los días de la Novena:

Oración I

Oh Dios, que descubriste al beato Manuel Domingo y Sol el profundo sentido de toda vocación, en especial de la vocación sacerdotal; suscita, por su intercesión, decididos apóstoles de las vocaciones, generosas respuestas a tus llamadas, y concédenos la gracia que te pedimos por su intercesión. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración II

Oh Dios, Dueño y Señor de tu mies, que infundiste en el Beato Manuel Domingo y Sol el ideal de un amor eucarístico y un ardiente trabajo apostólico por la juventud y las vocaciones, especialmente la vocación

consagrada y sacerdotal; te suplicamos, Señor, que nos ayudes a crecer en la vocación a la que nos llamas a imitación suya y te dignes otorgarnos su pronta canonización. Concédenos por su intercesión la gracia que con filial confianza te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria tuya y bien nuestro. Amén.

(20)

REFLEXIONES2 PARA CADA DÍA PRIMER DÍA

La pastoral de las vocaciones

Texto bíblico: Mt. 9,36-38

“Al ver a la gente se conmovió porque estaban cansados y abatidos como ovejas sin pastor. Entonces les dijo a sus discípulos: 'La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Un corazón juvenil es como un vaso que se impregna de la esencia que en él se derrama. Es un arbusto que toma su invariable dirección a la derecha o a la izquierda. Y si es verdad, según afirma el Salvador, que el árbol cae hacia el lado que se inclina, la juventud señalará siempre el lado donde debe caer

eternamente... Se trata, pues, de la suerte eterna de esas almas queridas; y por eso, de la juventud, de esa edad de primavera, flor brillante, pero pasajera, se puede decir en un sentido muy verdadero:"momento fugitivo del que depende la eternidad". Por otra parte, de la juventud depende también la suerte futura de los estados y de la sociedad entera. Nada diremos de la familia. El Espíritu Santo nos previene que su honra y su felicidad dimanan del camino seguido por la

juventud. ¡Oh, padre!, apresúrate a educar bien a tu hijo: él te consolará y hará las delicias de tu alma; mas si le abandonas a los caprichos de su voluntad, él cubrirá de confusión el rostro de su madre” (Selección de Textos I, p. 248).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

2 Los textos de la reflexión para cada día están tomados de la novena que en su día compuso el Aspirantado de México

(21)

SEGUNDO DÍA La santidad del operario

Texto bíblico: Jn. 17,14-17

“Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo.

Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Esta es la convicción de todos que si hubiera bueno y numeroso clero, la sociedad seria remediable y el mundo se salvaría. La historia nos lo enseña en cuantos períodos críticos ha pasado la sociedad. Más aún, cuando el vendaval del infierno se ha cernido sobre una nación o una parte del mundo, si el clero se ha mantenido en su puesto -aunque hayan ido a la guillotina- la gloria de Dios ha brotado en medio del martirio, y ha venido a triunfar de la misma impiedad triunfante. Es la llave de la cosecha el tener clero mucho y bueno. Con esto, todo puede esperarse. Sin esto, casi son inútiles los esfuerzos.

El Señor me ha hecho gustar, y en abundancia, de todos los consuelos y sinsabores de los varios campos del ministerio sacerdotal: cura de almas, enseñanza, monjas, asociaciones, y últimamente fomentador de vocaciones eclesiásticas; y de todo, esto último es lo que forma y formará mi gozo y mi corona. Por esto, hemos de ser más santos los Operarios. ¿Cómo poder nosotros vivir en la disipación, en el peligro, estando amonestando y dirigiendo aquellas almas y preparándolas a la perfección sacerdotal? ¡Las palabras se nos

atragantarían y nos parecería que están leyendo nuestro corazón y nos cogerían ganas de irnos a la otra parte de los mares, para ocultar nuestra confusión.

Tenemos, pues, un deber especial y lo contraemos ante el Corazón de Jesús, de caminar -¿qué digo?-, de poseer la santidad ya, por la trascendencia de nuestros ministerios, de los cuales depende la gloria de Dios en grandísima escala" (De la lectura de la liturgia de las horas en la fiesta del Beato Mosén Sol)

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(22)

TERCER DÍA Vocación al sacerdocio

Texto bíblico: Mc. 1,16-20

“Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: 'Venid

conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.' Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;

y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Los objetos principales de la gloria de Dios que se propone la Hermandad son:

1) El fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones eclesiásticas, religiosas y apostólicas. 2) El fomento de la piedad en la juventud. 3) El aumento de la devoción y espíritu de reparación al Corazón de Jesús, principalmente en el Sacramento de su amor. Entre estos objetos, el primero y preferente y que ha querido el Señor confiar de un modo providencial al celo y vigilancia de la Hermandad, el que ha sido ocasión de su origen, y que debe siempre caracterizarla, es el fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones

eclesiásticas, religiosas y apostólicas […] El interés y celo de los Operarios no ha de limitarse a aquellas vocaciones que necesiten absolutamente nuestra

cooperación material, sino a toda vocación distinguida que de cualquier modo podamos fomentar con nuestro sacrificio, consejo y ayuda. Así pagaremos a Jesús el inestimable beneficio de nuestra vocación al Sacerdocio. No deben olvidar los Operarios que el fomento de las vocaciones eclesiásticas y

apostólicas, no sólo ha sido el objeto primero y principal de la Hermandad, sino que es también el medio universal y eficacísimo para la promoción de todos los demás intereses de la gloria de Dios en la misma.

Este objeto debe llenar el corazón de los Operarios de gratitud y fidelidad al Señor que les ha llamado a una Obra de tanta trascendencia para su gloria y bien de la Iglesia" (Folio de la Hermandad, n. 3).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(23)

CUARTO DÍA Eucaristía

Texto bíblico: Lc. 22,14-23

“Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: 'Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios.' Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: 'Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que legue el Reino de Dios.' Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: 'Éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros;

haced esto en recuerdo mío.' De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo:

'Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Pero hay otra razón de por qué Jesús se oculta en la eucaristía, y es para obrar con más eficacia en nosotros.

Jesús no ha querido quedarse así más que para obrar: no viene para habitar entre nosotros como en un trono solitario, que se ha escogido para su reposo. Si habita en nosotros, en nuestro corazón, es para transformarlo; si mora en él, es para hacerlo mejor; y no pasa por él; sino para hacerle bien.

Y ¿cómo es la eucaristía para El un medio tan eficaz de acción?

Entre la acción de Dios y la del hombre hay esta diferencia: el hombre no obra sobre sus semejantes sino por medios exteriores, y cuantos más fuertes son estos medios, más poderosa es la acción.

Dios obra también indudablemente sobre el hombre por el espectáculo externo de sus obras, por la serie de acontecimientos de este mundo; obra igualmente sobre El por su palabra que le hace oír, por ejemplos que pone a sus ojos. Pero estos medios exteriores nada son, si no los anima su acción interior y los vivifica, y esta acción es la gracia. Quiso el Señor ocultar sus más ricos tesoros de gracia bajo el signo sensible del pan eucarístico, y encerrar en él, por esto mismo, su más rico medio de acción. Y de aquí que la Eucaristía ha sido siempre en la Iglesia la fuente más vivificante de la santificación de los fieles" (Selección de textos, p. 49).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(24)

QUINTO DÍA Fraternidad

Texto bíblico: Jn. 17,21-22

“...que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo le he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno...”

Texto del Beato Mosén Sol:

"No olviden jamás los operarios que Cor lesu congregavit nos in unum y que, por tanto, ha de reinar entre ellos la caridad más fraternal y delicada, vinculo de toda perfección, para que pueda decirse que somos cor unum et anima una para la promoción de los intereses de la gloria de Dios'.

El fin, la naturaleza de la obra es la unión sacerdotal para trabajar mancomunados en los intereses de la gloria de Dios. No es la esencia de nuestra Obra el fomento de vocaciones, Corazón de Jesús, etc., sino la unión de sacerdotes seculares, unidos con el vínculo de la caridad y de una dirección común, para multiplicar los intereses de. Jesús en las diócesis, sin la base del vínculo religioso'.

Es una obra puramente sacerdotal. Es el sacerdote en el mundo, pero sin querer ser más que sacerdote... Y el constituir este espíritu sacerdotal en un estado

permanente forma la esencia y naturaleza de nuestra Obra. Ahora bien, y notadlo:

ese espíritu dificilísimamente lo hubierais conservado individualmente.

"El espíritu de nuestra Obra y los fines que perseguimos es el que presidiría a la idea de una unión de cuatro o cinco o más sacerdotes de una capital que, aún teniendo el cargo de un beneficio, cátedra, etc., como medio para residir en la población, movidos por su piedad y su celo, se mancomunaran y comprometieran a ayudarse mutuamente y sustituirse en las obras de piedad y propaganda que de común acuerdo resolviesen establecer o fomentar mediante una prudente

dirección común" (Escritos I, 6º, 1 y 5º, 25 y 6º,26).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(25)

SEXTO DÍA Maternidad de María

Texto bíblico: Jn. 19,25-27

“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al

discípulo a quien amaba, dice a su madre: 'Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego dice al discípulo: 'Ahí tienes a tu madre.' Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

Texto del Beato Mosén Sol:

"La Virgen santísima es Madre de Dios. Es de fe. Al querer el Verbo divino revestirse de nuestra naturaleza, por obra del Espíritu Santo, en el corazón purísimo de María, queda, por este hecho, constituida Madre de Aquel que es Dios verdadero, aunque al mismo tiempo, hombre. Dignidad, por consiguiente, única; porque, si el Señor tiene muchos fieles servidores, sólo una criatura tiene derecho a darle el nombre de Hijo.

Dignidad sublime, porque este Hijo es Dios, y Dios la ha formado para que sea digna Madre suya. Dignidad, en fin, fuente y origen de todos los demás

privilegios y preeminencias de María, porque la constituye en el más alto grado de gracia y de gloria a que puede subir una pura criatura.

Pero, ante esta grandeza, ante el brillo de una gloria que deslumbra a los mismos ángeles, ante ese título que, silo meditáramos bien, nos anonadaría, al ponernos en presencia de esa criatura privilegiada, una cosa nos alienta: esa criatura tan encumbrada es Madre nuestra.

El mismo Jesús lo ha querido así. No contento con hacerse hermano nuestro, quiso dejarnos en herencia su mayor tesoro.

Ya sabéis el momento solemne en que la dejó por Madre a todos los hijos de la Iglesia: cuando, clavado en la cruz, injuriado por verdugos, olvidándose de sí mismo y de sus sufrimientos, le dice a su Madre que nosotros somos sus hijos, y san Juan toma posesión de este tesoro en nombre de todos los hombres.

Y la Virgen acepta este título, no sólo por ser ésta la voluntad de Dios, sino por el amor que nos tuvo...

Ella ha cumplido su encargo. ¿Cómo cumpliremos nosotros el nuestro? Por parte de ella, no ha faltado, ni faltará. ¿Cómo debo cumplir yo?

Debemos amarla tiernísimamente, en primer lugar, por gratitud, porque amor con amor se paga. Aunque no tuviéramos que esperar nada, aunque lo que esperemos, no esperáramos, sólo el pensar que hemos ocupado el pensamiento y el corazón de esta alma tan distinguida, debiéramos amarla con ternura.

Y, si no quisiéramos amarla por amor, amémosla' por interés, porque este amor será origen, fuente de innumerables gracias y prenda de nuestra salvación"

"Y no creáis que, al darnos Jesús a la Virgen santísima por Madre, nos ha dado

(26)

tan sólo un nombre de consuelo, pero vacío de eficacia; no. Las obras de Dios no son vanas y, al constituirnos a la Virgen santísima por Madre nuestra, la ha adornado de todo poder y de la protección que ese nombre encierra.

Si El hubiera querido concedernos todas las gracias inmediatamente, dueño era de hacerlo; pero, al constituir a la Virgen santísima Madre de todos los cristianos, ha querido manifestar que la ha querido constituir conducto de sus gracias, de sus consuelos, hasta de la salvación de las almas, como si quisiera que todo nuestro bien espiritual y temporal no nos viniese de otro modo, sino a condición de que pasara antes por sus manos y por su Corazón maternal.

Por otra parte, esta prerrogativa de maternidad la ha concedido a aquella que en su corazón ya era Madre nuestra por el cariño que nos profesaba. Sólo por amor a nosotros aceptó la maternidad divina que tantos sacrificios encerraba en si; sólo por afecto a nosotros sufrió aquellos dolores sin igual, asistiendo al pie de la cruz; en la cual, dice un santo padre, que si no hubiese habido quien sacrificara a su Hijo, supuesto que esto era indispensable para la salvación de la humanidad, ella misma lo hubiera sacrificado, con tal que nos salváramos nosotros.

He aquí, pues, que no sólo el nombre de Madre es el que tiene María, sino el poder, la protección, el cariño, la solicitud de Madre, solicitud y cariño que no ha tenido ni podrá tener ninguna madre natural respecto de sus hijos...

Tan incrustado está en el alma verdaderamente cristiana el afecto hacia la Virgen santísima, que no ha habido obra que no haya prosperado sino bendecida por María; que no ha habido santo, que no haya mediado María en su santificación;

que toda empresa grande ha tenido que tener por base principal la bendición de la Virgen Santísima" (Escritos I,4, 44,13 y 14).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(27)

SÉPTIMO DÍA Reparación

Texto bíblico: Mc. 14,32-42

“Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos:

'Sentaos aquí, mientras yo hago oración.' Toma consigo a Pedro, Santiago y a Juan., y comenzó a sentir pavor y angustia. Y le dice: 'Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.' Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. Y decía: '¡Abbá, Padre!;

todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.' Viene entonces y los encuentra dormidos; Y dice a Pedro:

'Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.'

Y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían qué

contestarle.

Viene por tercera vez y les dice: 'Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya.

Llegó la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

¡Levantaos! ¡vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca”

Texto del Beato Mosén Sol:

"¡Oh, qué sentimientos brotaron de su Corazón!... El dolor más amargo por el deseo de remediar los males de la pobre humanidad.

Y no creáis no, que estos sentimientos de compasión se limitaban a deplorar los males espirituales de las almas, sino que se extendían a la compasión por los males corporales del hombre, efecto del primer pecado, y también a las penas interiores de sus propios escogidos. Porque aunque Jesús no vino a curar los cuerpos sino las almas, como los males de cuerpo eran fruto del pecado, y su corazón era todo amor, no podía soportar las desgracias corporales y miserias del hombre, Prescindiendo de su carácter de justos y pecadores. ¿Queréis conocer el deseo que tenía por el alivio de los males corporales del hombre?...

¡Oh! hermanos de mi alma: si pudiéramos penetrar en estos sentimientos continuos del Corazón de Jesús, ¿cómo sería posible que no nos los

apropiáramos? ¿Cómo sería posible que no fuéramos intermediarios para con Dios en favor de nuestros prójimos? ¡Cómo ejercitaríamos nuestra influencia, nuestra caridad, nuestro prestigio, en favor, para el bien de las almas!... Pues hermanos míos.., no seríais verdaderos devotos si no procurarais revestiros de estos sentimientos de compasión en favor de las almas.

Y este amor y esta devoción la exige de todos, porque todos han sido redimidos con su sangre preciosísima y han sido colmados de sus beneficios y, además, porque todos han traspasado de nuevo su Corazón.

(28)

Pero si lo exige de todos, lo pide, lo suplica, de un modo particular, de aquellos a quienes ha llamado a ser sus reparadores; de un modo especial de aquellos que se le han consagrado al culto, al servicio de su Corazón, que son apóstoles de su Corazón..." (Escritos I, I, 113 y 125).

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(29)

OCTAVO DÍA La Hermandad

Texto bíblico: Lc. 5,1-7

“Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ella, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 'Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.' Simón le respondió: 'Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra echaré las redes.' Y haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.

Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda.

Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Interpretación de los sentimientos de los Operarios.-AL decir esto creo

interpretar lo que sentís en vuestro interior sobre eso, si bien alguno al sentirlo no supiera explicarlo. Porque si os preguntaran si estabais seguros de [tener]

vocación a una vida monástica, unos me contestarían, resueltamente que no;

otros a lo más no les habrá repugnado esta idea alguna vez, pero convencimiento, no habrán tenido.

Si os preguntare si os había halagado alguna vez el brillo de una carrera o de una posición lícita determinada, de seguro me contestaríais que no; si no fuese así, ese no seria a propósito para nuestra Obra. Si os preguntara, en fin, si solas vuestras aspiraciones eran trabajar donde fuese y como Dios quisiera y a la voluntad del Prelado y lo que las Circunstancias os proporcionaran, pero con verdadero celo de las almas según vuestras fuerzas y sin buscar ninguna comodidad en vuestro estado, me contestaríais que sí.

Pues ese es el espíritu que se necesita para nuestra Obra, y el mantenimiento de este espíritu -quiero decir mejor- el constituir este espíritu sacerdotal en un estado permanente, forma la esencia y naturaleza de nuestra Obra” (Escritos I, 5?-22)

Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(30)

NOVENO DÍA

Orando por la canonización del Beato Mosén Sol

Texto bíblico: Mt. 9, 17-26

“Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: 'Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.' Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos.

En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: 'Con solo tocar su manto me salvaré.' Jesús se volvió, y al verla le dijo: "¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado.' Y se salvó la mujer desde aquel momento.

Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: '¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.' Y se burlaban de él.

Más, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca”

Texto del Beato Mosén Sol:

"Gratitud, pues, al Señor, por habernos ensalzado hasta el extremo de que trabajemos juntamente con él para aumentar su gloria. Afectos de no querer nuestra gloria, sino la de Dios. Despojarnos de nuestra gloria. Finalmente, por egoísmo; aunque [sea también] por deber y por ser honra el dar gloria a Dios, es además para bien nuestro. En. lo que hacemos es poco lo que ponemos, todo lo pone Dios y [aun así] nos lo da todo, como si todo lo hubiéramos hecho.

Ero merces magna nimis. Si es así, y si voy a la eternidad, ¿para qué pienso vivir sino para trabajar por la .gloria de Dios? Aquí, propósitos y proyectos. Ponernos las fatigas del confesionario, los trabajos de los Colegios, las privaciones de mi apostolado a lejanas regiones. El calor, el frío, las necesidades, las humillaciones, y echar líneas de batallas, y querer [todo] el mundo con tal que sea para así

formar sacerdotes y aumentar la gloria de Dios'. (Escritos I, 6o, 58) Responsorio

V./ Señor, danos sacerdotes operarios, R./ Santos y sabios como eres Tú.

V./ Y vos María, madre y modelo de toda vocación,

R./ Rogad por ellos para que sean por su vida y ministerio otros Jesús.

(31)

TEXTOS

3

DEL

BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL PARA LAS INTENCIONES DEL

APOSTOLADO DE LA ORACIÓN VOCACIONAL EN EL AÑO DEL SACERDOCIO, 2010

01. ENERO: VOCACIÓN

¡Cuán pocas veces hemos puesto nuestra palabra, nuestro talento, nuestra influencia, nuestros intereses al servicio de la gloria de Dios y para la salvación de las almas! ¡Cuán poco hemos meditado que Dios nos quería para

cooperadores suyos, cada uno según sus facultades y su vocación! Sí, todos debemos ser auxiliares de Dios; todos tenemos esta vocación. No sabemos si estamos destinados a ser un río rápido que haga florecer a sus orillas jardines amenos, o si hemos de parecernos a la gota de rocío que envía Dios en el desierto a la planta desconocida; pero, más brillante o más humilde, nuestra vocación es cierta: no estamos destinados a salvarnos solos.

Intención: Que todos los bautizados abran su conciencia a esta verdad vocacional: nos salvamos juntos.

02. FEBRERO: SACERDOTES SANTOS

No basta adquirir los conocimientos. Esto es necesario, es ‘conditio sine qua non’, si podemos decirlo así, más no es lo esencial. Supuesta vuestra vocación, si sois llamados al sacerdocio, debéis ser santos... Si no tuvieseis ánimo de ser santos, os lo suplicaría, no queráis ser sacerdotes… seríais unos infelices.

¿Qué os diré, pues? Una sola cosa: que seáis santos. Al deciros esta palabra, no creáis que es un nombre hueco -por decirlo así-, sino un nombre real: debéis ser santos y proponeros serlo. Vosotros sois llamados ‘a una santidad heroica’.

¿Qué digo? Nosotros somos llamados no sólo a la santidad, sino a un estado permanente de santidad. El estado religioso es el estado para caminar a la

3 Material elaborado por José Ramón Romo. Los textos del Beato Manuel Domingo y Sol que acompañan las intenciones de la oración vocacional para 2010 están tomados de los siguientes escritos:

- Julio García Velasco,

Manuel Domingo y Sol hombre de corazón. Sígueme Salamanca, 2008 - Lope Rubio Parrado,

El Beato Manuyel Domingo y Sol, un sacerdote bueno y audaz.

www.sacerdotesoperarios.org/centenario/rubio.html - Jesús Rico García,

El Beato Manuel Domingo y Sol y los jóvenes, Ediciones de la Hermandad.

- Escritos 1, vol. 3º, doc. 144, pág. 1

(32)

santidad; pero para el sacerdocio es preciso ‘ser santos ya’, y caminar sin parar y producir frutos de santidad.

Intención: Que el Señor nos conceda sacerdotes santos, determinados a serlo en el aquí y ahora.

03. MARZO: SACERDOTES DIOCESANOS

Los operarios, correspondiendo al nombre de diocesanos, y siéndolo en verdad, promoverán las obras de carácter más universal y más en consonancia con los fines de la Hermandad, cuando la diócesis lo requiera, bajo la dirección del obispo.

Intención: Que el Señor conceda a su Iglesia el número suficiente de sacerdotes para continuar la misión del Buen Pastor.

04. ABRIL: SECULARES EN FRATERNIDAD

(La Hermandad) es una obra puramente sacerdotal. Es el sacerdote en el mundo, pero sin querer ser más que sacerdote... Y el construir este espíritu sacerdotal en un estado permanente forma la esencia y la naturaliza de nuestra Obra. Ahora bien, y notadlo: ese espíritu dificilísimamente lo hubierais

conservado individualmente....

Ningún presbítero puede cumplir cabalmente su misión aislado y como por su cuenta, sino sólo uniendo sus fuerzas con otros presbíteros, bajo la dirección de los que están al frente de la Iglesia.

Intención: Que los sacerdotes sepan acoger la gracia de trabajar juntos y unirse en el presbiterio con el obispo.

05. MAYO: EUCARISTÍA

Una de las cosas que nos avergonzaría en el cielo, si pudiera haber confusión, sería el que le hemos tenido en la tierra y no nos absorbió toda la vida, todo nuestro corazón.

El amor a Cristo en la eucaristía debe ser el sentimiento peculiar, constante, tierno, interior de nuestros corazones. Este amor y este sentimiento encierra y produce la perfección, es la fuente de bendición para las obras todas de nuestras manos, y la fortaleza para todas nuestras circunstancias...

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