Estudio de un programa de complementos
a la Seguridad Social para los mayores de
55 años en la Comunidad Foral de Navarra
2 Autoras:
Concepció Patxot (Universitat de Barcelona) Meritxell Solé (Universitat de Barcelona)
Guadalupe Souto (Universitat Autònoma de Barcelona)
Financiación y Edición: Observatorio de la Realidad Social (Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra)
Fecha: 2019
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ÍNDICE
1. Introducción ... 4
2. El sistema de pensiones de la Seguridad Social en España y análisis de la situación en Navarra ... 6
2.1. El sistema de pensiones de la Seguridad Social en España ... 6
2.2 Análisis de las pensiones contributivas de jubilación en Navarra ... 9
2.3. El subsidio de la Seguridad Social para desempleados mayores ... 15
3. Diseño de un programa de complementos de las cotizaciones sociales para los mayores de 55 años en Navarra ... 18
4. Modelo y datos ... 20
4.1. El Modelo de microsimulación DyPeS ... 20
4.2. Construcción de la base de datos ... 21
4.3. Principales parámetros de la simulación ... 27
5. Resultados ... 30
5.1. Efectos en el número de altas de nuevas pensiones ... 31
5.2. Efectos en el número total de pensiones ... 45
5.3. Efectos en la cuantía de las pensiones medias ... 59
5.4. Valoración de la deseabilidad de las políticas ... 75
5.5. Estimación del coste total de implementación de las políticas ... 86
6. Conclusiones ... 88
Referencias bibliográficas ... 91
ANEXO A. Las transiciones entre las diferentes situaciones laborales en DyPeS ... 92
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1. Introducción
El envejecimiento de la población es uno de los retos más importantes que afrontan las sociedades en el futuro próximo. La drástica caída de las tasas de fecundidad, junto con el incremento continuo de la esperanza de vida a lo largo de las últimas décadas, definen la transición demográfica que conduce inexorablemente a un cambio en la estructura de la población en la que los grupos de mayor edad incrementan progresivamente su peso relativo.
El envejecimiento está teniendo, y tendrá todavía más en el futuro, notables efectos que obligan a repensar muchas de las estructuras de organización social, como es el denominado Estado del Bienestar en general, y los sistemas de pensiones en particular. Una vez alcanzada cierta edad y perdida la capacidad de obtener renta laboral, gran parte de los individuos pasan a ser económicamente dependientes, siendo su pensión de jubilación la principal -cuando no única- fuente de sustento. Este es también el caso de España, donde el sistema público de pensiones de jubilación, a pesar de su tardío desarrollo en relación con otros países europeos, está hoy fuertemente implantado en la sociedad y da cobertura económica a buena parte de las personas mayores.
El sistema de pensiones en España se estructura en dos partes. Por un lado, el nivel contributivo, gestionado por la Seguridad Social, que protege a la gran mayoría de trabajadores, los cuales cotizan durante su vida activa para posteriormente acceder a una pensión de jubilación (que se calcula en función de sus cotizaciones pasadas). Por otra parte, el sistema de pensiones no contributivas, está configurado como un sistema residual que ofrece una cobertura mínima a aquellas personas que, careciendo de otras rentas suficientes, no tienen acceso al nivel contributivo. En este segundo caso, la gestión corresponde a las CC.AA.
La fuerte crisis económica que ha sacudido a las economías accidentales en la última década, y muy especialmente a los países del Sur de Europa, ha tenido consecuencias dramáticas en términos sociales. En particular, el mercado laboral en España ha registrado lo que bien podría calificarse como su “década negra”, con tasas de desempleo que llegaron a sobrepasar el 25%
entre 2012 y 2014 (solo superadas por Grecia en el ámbito europeo), si bien la Comunidad de Navarra ha registrado siempre cifras más favorables (el máximo alcanzó el 17.9% en 2013);
continúan siendo alarmantes.
Además de las múltiples consecuencias negativas en su bienestar a corto plazo, las personas desempleadas afrontan otros efectos a más largo plazo, como es la posible disminución de la cuantía de sus futuras pensiones de jubilación debido a sus menores cotizaciones. Este efecto
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negativo es especialmente grave para aquellos trabajadores cercanos a la edad de jubilación, cuyas posibilidades de reincorporarse al mercado laboral se reducen significativamente. El sistema de pensiones contributivas de la Seguridad Social en España calcula la pensión de entrada al sistema en función de dos variables principales. En primer lugar, la denominada Base Reguladora, calculada a partir de las bases de cotización en un período previo a la jubilación (15 años hasta 2015, que se incrementan progresivamente hasta 25 a partir de 2022). En segundo lugar, el tiempo cotizado, que incrementa el porcentaje de base reguladora al que se tiene derecho como pensión –el 100% en caso de llegar al límite máximo de 37 años y jubilarse a la edad ordinaria de jubilación (65 años hasta 2013, que se incrementarán progresivamente hasta los 67 en 2023, salvo para aquellos individuos con carreras de cotización largas, 38,5 años o más, que podrán seguir jubilándose a los 65).
Así pues, los desempleados mayores que no consiguen reincorporarse al mercado laboral, pueden ver reducida su pensión de jubilación futura por dos motivos. Por un lado, su Base Reguladora sufrirá una disminución significativa en la mayoría de los casos, en tanto sus bases de cotización en los años previos a la jubilación se reducen prácticamente a la base mínima.
Por otro lado, menos tiempo cotizado implica también menos cuantía de pensión. En el caso de aquellos trabajadores desempleados que puedan acogerse al denominado subsidio de la Seguridad Social para desempleados mayores, no les afectaría la reducción debida a un menor tiempo cotizado (ya que dicho convenio lleva implícitas las cotizaciones a la Seguridad Social), pero muy probablemente tendrían una menor Base Reguladora (al efectuarse dichas cotizaciones únicamente por la base mínima establecida por la Seguridad Social).
En este trabajo, después de un análisis de la situación de los desempleados de mayor edad en la Comunidad Foral de Navarra, se evalúa la conveniencia de la puesta en marcha de alguna política de complementos a las cotizaciones de la Seguridad Social para este colectivo, que les permita acceder en condiciones menos desfavorables a la futura pensión de jubilación. En particular, se proponen tres posibles políticas de actuación que tendrían el mismo número de beneficiarios, si bien diferirían en el nivel de generosidad de tales complementos. A continuación, utilizando un modelo de microsimulación de pensiones y una base de datos construida a partir de los registros de la Seguridad Social proporcionados en la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), se estudian los efectos de dichas políticas sobre el número de pensiones, el total de cotizaciones y de pensiones futuras percibidas para determinadas cohortes observadas.
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2. El sistema de pensiones de la Seguridad Social en España y análisis de la situación en Navarra
El sistema contributivo de pensiones español, gestionado por la Seguridad Social, es el programa más importante de protección social en España, tanto en términos de población protegida como de gasto total. En 2017, el gasto en pensiones contributivas representaba un 40% del total del presupuesto del estado, lo que en términos de PIB, equivalía a aproximadamente un 10%.
2.1. El sistema de pensiones de la Seguridad Social en España
El sistema de pensiones contributivas está organizado como un sistema de reparto de prestación definida. Los pensionistas y trabajadores cotizantes están clasificados en diferentes regímenes de cotización (un Régimen General y varios especiales) que cubren la jubilación, la incapacidad permanente y las pensiones a favor de supervivientes (viudedad, orfandad y a favor de otros familiares). De todas ellas, la jubilación es con mucho el programa más importante, tanto en términos de gasto total como de población cubierta. En diciembre de 2017, las pensiones de jubilación representaban aproximadamente un 61% del total de pensiones contributivas (un 10% eran de incapacidad y el restante 29% a favor de supervivientes). En términos de gasto, el peso de las pensiones de jubilación es todavía mayor (un 71% gasto total, frente al 10% de incapacidad y el 19% de supervivencia), dado el mayor importe de estas pensiones en relación al resto.
El carácter contributivo del sistema reside en que se exige la contribución para poder tener derecho a una pensión, existiendo además una relación positiva entre las cotizaciones aportadas y la cuantía de la prestación que se percibe. En particular y en lo que se refiere a las pensiones de jubilación, para poder percibirla se necesita un período de cotización mínimo de 15 años, de los cuales al menos dos deben estar comprendidos en los 15 años inmediatamente anteriores a la jubilación. Por otra parte, la cuantía de la pensión de entrada se obtiene aplicando una fórmula que depende fundamentalmente del período cotizado y de la base de cotización media de los últimos años. Concretamente, la pensión inicial o de entra al sistema (PE) se determina aplicando un porcentaje (p), que varía en función del número de años de cotización previa (n), a la base reguladora (BR), definida como la base media de cotización durante un determinado período previo a la jubilación. Por otra parte, en caso de jubilación
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anticipada o diferida, se aplican coeficientes correctores (c): con valor negativo, en caso de jubilación anticipada, y positivo para las jubilaciones posteriores a la edad ordinaria:
PE = BR · p(n) · (1 + c) [1]
Por otra parte, cabe mencionar que tanto las pensiones de jubilación como las contribuciones de los trabajadores están sujetas a límites mínimos y máximos, lo que dota de cierto carácter redistributivo al sistema, a costa de su contributividad.
La Ley que regula las pensiones de la Seguridad Social ha sido objeto de numerosas e importantes modificaciones desde su entrada en vigor en 1967. A continuación, tratamos de hacer un breve resumen de las más relevantes. La primera gran reforma tuvo lugar en 1985, bajo el primer gobierno socialista de la democracia liderado por Felipe González, y por la cual se modificaron dos de los principales parámetros del sistema. En primer lugar, se elevó el período mínimo de cotización exigido para el acceso a la pensión contributiva de jubilación desde los 10 a los 15 años (ha permanecido así hasta la actualidad). En segundo lugar, se incrementó también el número de años a tener en cuenta para el cálculo de la base reguladora, desde los últimos 2 a los últimos 8 años inmediatamente anteriores a la jubilación.
Conjuntamente, ambas medidas perseguían una reducción del gasto limitando el acceso a las pensiones y reduciendo su cuantía. Por otra parte, y paralelamente, se introdujo un mecanismo de actualización anual explícita de las pensiones, ligado a la previsión del crecimiento de los precios al consumo del año siguiente. Este mecanismo de revalorización anual de las pensiones estuvo vigente hasta la reforma introducida en 2013 a la que nos referiremos más adelante. No obstante, en 2018 dicha reforma fue parcialmente anulada y, para 2019, de nuevo la cuantía de las pensiones ha sido revalorizada de acuerdo con la evolución prevista del IPC.
Diez años después de la primera gran reforma de la Seguridad Social, en 1995, todos los partidos políticos suscribieron el denominado Pacto de Toledo, surgido de una comisión parlamentaria específicamente dirigida a analizar el sistema público de pensiones de la Seguridad Social y formular recomendaciones de posibles reformas para garantizar su viabilidad financiera en el medio y largo plazo. El Pacto de Toledo de 1995 realizaba una serie de recomendaciones entre las que podemos destacar la necesidad de reforzar el carácter contributivo del sistema, de separar la financiación de las pensiones no contributivas a otras fuentes diferentes a las cotizaciones sociales, de incentivar el retraso voluntario de la
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jubilación, de garantizar el poder adquisitivo de las pensiones con el paso del tiempo y de crear un fondo de reserva con los excedentes para hacer frente a eventuales déficits futuros.
Algunas de estas recomendaciones fueron incorporadas a la reforma aprobada en 1997. Por una parte, para reforzar el carácter contributivo del sistema, de nuevo se incrementó el número de años que se tienen en cuenta para calcular la base reguladora, en este caso de 8 a 15. Además, también se modificó el porcentaje de base reguladora en función de los años cotizados, si bien no se aplicó la proporcionalidad total, de manera que la mejora de la contributividad del sistema fue más bien modesta. Por otra parte, se introdujo la creación de un fondo de reserva de la Seguridad Social con una parte de los eventuales excedentes, así como alguna medida para incentivar la jubilación diferida (si bien muy limitada). En 2002 se promulgó una nueva ley de medidas específicas para fomentar la jubilación diferida, que se reforzaron en una nueva normativa en 2007 donde se incrementaba el coeficiente de premio a las jubilaciones más allá de los 65 años, al mismo tiempo que se endurecían las condiciones de acceso a la jubilación parcial.
Como consecuencia de la grave crisis económica iniciada en 2008 y, sobre todo, de la delicada situación financiera de las cuentas públicas (el déficit público llegó al 11% del PIB en 2009 y superaba el 9% en 2010), se puso en marcha una nueva reforma de la Seguridad Social que afectó a importantes aspectos del sistema. Entre las medidas adoptadas, destaca el retraso progresivo de la edad ordinaria de jubilación hasta los 67 años, manteniéndola en 65 únicamente para las carreras laborales superiores a los 38,5 años cotizados. Por otra parte, para continuar en la línea de seguir incrementando la contributividad del sistema, de nuevo modificaron ambos componentes del cálculo de la pensión de entrada: el período de cómputo de la base reguladora se incrementa progresivamente hasta los últimos 25 años, mientras que el porcentaje que se aplica a la base reguladora se modifica para todos los individuos con más de 15 años cotizados incrementando la proporcionalidad, y se extiende de 35 a 37 el número de años necesarios para obtener un 100%. Además, se modifica la jubilación anticipada para introducir dos nuevas vías de acceso (voluntaria e involuntaria) para las carreras de cotización largas. Dado el importante alcance de estos cambios, la ley de 2011 establece un amplio período de transición, que se alarga desde 2013 hasta 2027.
Finalmente, cabe señalar que la ley de 2011 anunciaba la introducción de un “factor de sostenibilidad” en el sistema de pensiones para 2027, cuya regulación explícita se dejaba pendiente. Dos años más tarde, y después de un informe encargado por el gobierno a un comité de expertos, la Ley 23/2013 estableció los detalles de dicho factor de sostenibilidad,
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que afectaría a las nuevas pensiones causadas a partir de 2019, ligando su cuantía al incremento de la esperanza de vida a la edad de jubilación. Además, dicho factor de sostenibilidad se complementaba con otro elemento cuyo objetivo era la contención del gasto mediante la limitación del crecimiento anual de todas las pensiones (y no únicamente las nuevas). Se trataba del denominado índice de Revalorización de las Pensiones (IRP), que sustituía al IPC, y que se obtenía teniendo en cuenta el balance entre ingresos y gastos del sistema. El IRP se aplicó entre 2014 y 2018, pero fue eliminado a mediados de ese año debido al clima de fuerte protesta social generado por las reivindicaciones de los pensionistas motivados por la pérdida del poder adquisitivo de las prestaciones desde 2014.
2.2 Análisis de las pensiones contributivas de jubilación en Navarra
La pensión contributiva de jubilación es la principal, cuando no única, fuente de recursos para las personas mayores. No obstante, no todas ellas tienen derecho a esta pensión, al exigirse un período de cotización mínimo. En el año 2017, la tasa de cobertura de las pensiones contributivas de jubilación (cociente entre el número de pensiones y la población de 65 y más años)1 resultaba del 66% para el conjunto de España, y de un 70% en el caso de la Comunidad Foral de Navarra. Cabe mencionar que también la cuantía de la pensión media de jubilación es superior en el caso de Navarra (1.215,5 euros mensuales frente a 1.072,1 para el caso de España). Aun así, vale la pena señalar que hay más de un 30% de personas mayores de 65 años que no disponen de pensión de jubilación contributiva. Teóricamente, las necesidades básicas de estas personas han de ser cubiertas dentro de la familia, cuyos recursos económicos conjuntos determinarán si tiene derecho a algún tipo de prestación no contributiva: pensión de jubilación no contributiva o renta garantizada de Navarra.
Como se ha detallado anteriormente, la cuantía de la pensión se determina en función del tiempo cotizado y de la base de cotización media, si bien existen topes tanto mínimo como máximo que introducen cierta redistribución en el sistema. La fórmula de cálculo de la pensión de entrada a la jubilación premia a las carreras de cotización largas y con salarios crecientes, mientras que penaliza desmesuradamente a aquellas personas cuyas carreras laborales se ven interrumpidas en edades relativamente cercanas a la jubilación. Como es bien sabido, la posibilidad de reempleo para las personas que pierden su trabajo a partir de los 50 años se reduce notablemente con respecto a las edades más jóvenes, lo que puede causarles un gran perjuicio de cara al cálculo de su pensión de jubilación futura. Con el objetivo de paliar
1 Calculado a partir del número de pensiones contributivas a 31 de diciembre de 2017 proporcionado por el Informe Estadístico del Instituto Nacional de la Seguridad Social y la población por edades del INE.
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parcialmente este efecto negativo, la Seguridad Social dispone de un programa especial de cobertura para los trabajadores mayores que pierden su empleo. Se trata de pagarles un subsidio que incluye también las cotizaciones a la Seguridad Social, hasta el momento de su jubilación. Como muestra la Tabla 2.1, en el caso de la Comunidad de Navarra, este programa cubría en 2017 a un total de 4.412 personas, lo que supone sólo un 27% del total de desempleados en ese grupo de edad. Por otra parte, la Comunidad de Navarra proporcionaba ayudas mediante el programa de Renta Garantizada de Navarra (RGN) a un total de 2.552 desempleados de ese mismo grupo edad, de los cuales 544 la compatibilizaban con la percepción del subsidio.
Tabla 2.1. Desempleados de 55 y más años según el tipo de ayuda percibida (subsidio para mayores de 55 y Renta Garantizada de Navarra)
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
En la Figura 2.1 se representa la importancia de cada una de las cuatro situaciones posibles de los demandantes de empleo mayores de 55 años (si cobran o no subsidio y si cobran o no Renta Garantizada), diferenciando en cada caso la proporción de hombres y mujeres.
Figura 2.1. Distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tipo de ayuda percibida: subsidio para mayores de 55 (SUB) y Renta Garantizada de Navarra (RGN) (% sobre el total) (2017)
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total NO 4.029 5.892 9.921 1.546 2.322 3.868 5.575 8.214 13.789
SI 1.021 987 2.008 413 131 544 1.434 1.118 2.552
Total 5.050 6.879 11.929 1.959 2.453 4.412 7.009 9.332 16.341 Cobrando RG
Demandante de Empleo Desempleado > 55 años
Cobrando Subsidio >55
NO SI Total
24.7%
6.2% 9.5%
2.5%
36.1%
6.0%
14.2%
0.8%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
NO SUB - NO RGN NO SUB - SI RGN SI SUB - NO RGN SI SUB - SI RGN
HOMBRES MUJERES
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Teniendo en cuenta que únicamente los perceptores del subsidio de mayores de 55 años mantienen sus cotizaciones a la Seguridad Social, buena parte de los desempleados de ese tramo de edad se encuentran con sus carreras de cotización paradas. Mientras que para los que cobran subsidio su situación redundará, probablemente, en una menor cuantía de su futura pensión de jubilación, para los segundos, su pensión se verá también afectada por el menor tiempo cotizado, y en el límite, podrían incluso no tener derecho a pensión por no cumplir el requisito de período mínimo de cotización.
Por otra parte, resulta de particular interés observar la composición de los demandantes de empleo mayores de 55 años atendiendo al tiempo que llevan en situación de desempleo. En la Figura 2.2 se ilustra dicha composición para ambos sexos. Como puede apreciarse, un 44% de las mujeres y un 47% de los hombres llevan menos de un año desempleados. Pero cabe destacar que una proporción importante, casi el 17% de los hombres y más de la cuarta parte de las mujeres, llevan en situación de desempleo 5 años o más.
Figura 2.2. Distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tiempo ininterrumpido en situación de desempleo (% sobre el total para cada sexo) (2017)
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
En la Tabla 2.2, se muestra la distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tipo de ayuda económica que perciben (ninguna, subsidio para desempleados mayores de 55 años y/o Renta Garantizada de Navarra) teniendo en cuenta el tiempo que
47.40%
44.10%
15.01%
12.27%
20.97%
18.28%
16.62%
25.35%
0% 20% 40% 60% 80% 100%
Hombres Mujeres
<1 Año [1-2[ Años [2-5[ Años >= 5 años
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llevan en desempleo. En la Figura 2.3 se muestra dicha distribución gráficamente, para ambos sexos. Como puede apreciarse, mientras que la proporción de perceptores de subsidio claramente aumenta a medida que lo hace el tiempo en desempleo, la relación entre el cobro de la RGN y el tiempo desempleado presenta otros matices. En el caso de los hombres la probabilidad de cobrar RGN aumenta ligeramente a medida que se incrementa el tiempo en desempleo. Para aquellos que llevan más de 5 años desempleados, más de una cuarta parte cobran RGN (un 17,1% como única prestación y un 8,4% compatibilizándola con el subsidio para mayores de 55 años). Por contra, en el caso de las mujeres se aprecia la evolución opuesta. Para aquellas con 5 años o más en situación de desempleo, la ayuda principal es el subsidio de desempleo, mientras que sólo el 10% cobran RGN. La razón reside muy probablemente en las condiciones para acceder a ambas prestaciones. Mientras que el subsidio para mayores de 55 años se concede atendiendo exclusivamente a las rentas de la persona solicitante, en el caso de la RGN se utilizan las rentas de la unidad familiar. En consecuencia, muchas mujeres mayores de 55 años pueden acceder al subsidio, pero no a la RGN si sus parejas tienen ingresos por encima del mínimo.
Figura 2.3. Distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tiempo que llevan desempleados y el tipo de ayuda económica que perciben (2017)
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
69.7%
61.4%
46.3%
33.3%
13.2%
15.1%
15.2%
17.1%
13.0% 17.9%
30.3%
41.2%
4.0%
5.6% 8.3% 8.4%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
<1 Año [1-2[ Años [2-5[ Años >= 5 años
Hombres
NO SUB-NO RGN NO SUB-SÍ RGN SÍ SUB-NO RGN SÍ SUB-SÍ RGN
81.4%
68.9% 60.6%
30.4%
9.4%
14.0%
13.5%
8.8%
8.4% 15.3%
23.4%
59.3%
0.7% 1.8% 2.6% 1.5%
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
<1 Año [1-2[ Años [2-5[ Años >= 5 años
Mujeres
NO SUB-NO RGN NO SUB-SÍ RGN SÍ SUB-NO RGN SÍ SUB-SÍ RGN
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Tabla 2.2 Demandantes de empleo mayores de 55 años en Navarra en 2017, según la ayuda económica recibida y el tiempo ininterrumpido en desempleo
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
Tabla 2.3 Demandantes de empleo mayores de 55 años en Navarra en 2017, según la ayuda económica recibida y el tiempo en desempleo en los últimos dos años
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
<1 Año 2.315 3.351 5.666 440 388 828 2.755 3.739 6.494 433 346 779 134 30 164 567 376 943 2.748 3.697 6.445 574 418 992 3.322 4.115 7.437
[1-2[ Años 646 789 1.435 159 160 319 805 949 1.754 188 175 363 59 21 80 247 196 443 834 964 1.798 218 181 399 1.052 1.145 2.197
[2-5[ Años 680 1.033 1.713 223 230 453 903 1.263 2.166 445 399 844 122 44 166 567 443 1.010 1.125 1.432 2.557 345 274 619 1.470 1.706 3.176
>= 5 años 388 719 1.107 199 209 408 587 928 1.515 480 1.402 1.882 98 36 134 578 1.438 2.016 868 2.121 2.989 297 245 542 1.165 2.366 3.531
Total 4.029 5.892 9.921 1.021 987 2.008 5.050 6.879 11.929 1.546 2.322 3.868 413 131 544 1.959 2.453 4.412 5.575 8.214 13.789 1.434 1.118 2.552 7.009 9.332 16.341 Total
Total NO SI Total NO SI
Tiempo ininterrumpido en desempleo
Cobrando Subsidio >55
NO SI Total
Cobrando RGN Cobrando RGN Cobrando RGN
NO SI
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total 25% del tiempo en
desempleo 925 1.473 2.398 27 59 86 952 1.532 2.484 32 30 62 2 0 2 34 30 64 957 1.503 2.460 29 59 88 986 1.562 2.548
50% del tiempo en
desempleo 858 949 1.807 77 72 149 935 1.021 1.956 111 76 187 14 8 22 125 84 209 969 1.025 1.994 91 80 171 1.060 1.105 2.165
75% del tiempo en
desempleo 554 712 1.266 139 131 270 693 843 1.536 183 125 308 62 10 72 245 135 380 737 837 1.574 201 141 342 938 978 1.916
Todo el tiempo en
desempleo 1.692 2.758 4.450 778 725 1.503 2.470 3.483 5.953 1.220 2.091 3.311 335 113 448 1.555 2.204 3.759 2.912 4.849 7.761 1.113 838 1.951 4.025 5.687 9.712
Total 4.029 5.892 9.921 1.021 987 2.008 5.050 6.879 11.929 1.546 2.322 3.868 413 131 544 1.959 2.453 4.412 5.575 8.214 13.789 1.434 1.118 2.552 7.009 9.332 16.341
Total
Cobrando RGN Cobrando RGN
NO SI Total NO SI Total NO SI
Proporción de tiempo en desempleo en los últimos 10 años
Cobrando Subsidio >55
NO SI Total
Cobrando RGN
14
La Tabla 2.3 y las Figuras 2.4 y 2.5 complementan la información respecto a la situación de los demandantes de empleo mayores de 55 años en Navarra teniendo en cuenta el tiempo que han estado desempleados en los últimos dos años. Por una parte, como se muestra en la Figura 3, prácticamente el 61% de las mujeres y el 57% de los hombres que están en situación de desempleo en 2017, lo han estado durante al menos los últimos dos años completos. Por otra parte, y según se ilustra en la Figura 4, la probabilidad de percibir algún tipo de ayuda económica se incrementa a medida que el tiempo en desempleo en los dos años anteriores es mayor. Así, un 58% de los hombres que han estado todo el tiempo en desempleo durante los últimos dos años perciben algún tipo de ayuda, mayoritariamente en forma de subsidio para mayores de 55 años, pero un 19% perciben RGN exclusivamente, y un 8,3% adicional compaginándola con el subsidio. En el caso de las mujeres, las cifras son ligeramente diferentes. Por una parte, sólo el 51,5% de las que han estado desempleadas todo el tiempo en los últimos dos años perciben ayudas, proviniendo éstas mayoritariamente del subsidio de desempleo, mientras que las que perciben RGN representan una proporción inferior al caso de los hombres, probablemente por la razón apuntada más arriba.
Figura 2.4. Distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tiempo que han estado desempleados en los últimos dos años (2017)
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social 14.1%
16.7%
15.1%
11.8%
13.4%
10.5%
57.4%
60.9%
0% 20% 40% 60% 80% 100% 120%
Hombres Mujeres
25% del tiempo en desempleo 50% del tiempo en desempleo 75% del tiempo en desempleo Todo el tiempo en desempleo
15
Figura 2.5. Distribución de los demandantes de empleo mayores de 55 años según el tiempo que han estado desempleados en los últimos dos años y el tipo de ayuda económica que perciben
Fuente: Gobierno de Navarra, Observatorio de la Realidad Social
2.3. El subsidio de la Seguridad Social para desempleados mayores
El subsidio de la Seguridad Social para trabajadores desempleados mayores es un programa gestionado por la Seguridad Social cuyo objetivo es proporcionar una protección básica a aquellos individuos que pierden su empleo a edades avanzadas, que les permita enlazar su etapa laboral con su jubilación. Para poder acceder a dicho subsidio es requisito imprescindible tener la edad establecida, carecer de empleo, haber agotado la prestación de desempleo contributiva y, no menos relevante, haber cotizado al menos el período mínimo que les permitiría acceder a la pensión contributiva de jubilación. El programa consiste en la percepción mensual de una cierta cantidad (en torno a los 430 euros mensuales en 2019), así como las contribuciones a la Seguridad Social para la futura pensión de jubilación.
No obstante, dicho programa de subsidio para los desempleados mayores, ha sufrido varias modificaciones de sus términos de aplicación en los últimos años, la última hace apenas unas semanas (Real Decreto Ley 8/2019). Se trata, básicamente, de determinar la edad de los beneficiarios a partir de la cual pueden tener acceso a este programa, así como su base de cotización al sistema de Seguridad Social, relevante en el futuro cálculo de su pensión. Con la reforma laboral aprobada en 2012, se retrasó la edad de acceso al subsidio desde los 52 a los 55 años, y su base de cotización se rebajó del 125% de la base mínima de cotización al 100%.
No obstante, mediante el Real Decreto Ley 8/2019 el gobierno ha aprobado la reversión de ambas medidas, de manera que, a partir de ahora, de nuevo podrán ser beneficiarios del subsidio los desempleados de 52 y más años y su base de cotización vuelve a ser el 125% de la
93.8%
80.9%
59.1%
42.0%
2.7%
7.3%
14.8%
19.3%
3.2% 10.5%
19.5%
30.3%
0.2% 1.3% 6.6% 8.3%
0%
20%
40%
60%
80%
100%
120%
25% del tiempo en desempleo
50% del tiempo en desempleo
75% del tiempo en desempleo
Todo el tiempo en desempleo
Hombres
NO SUB-NO RGN NO SUB-SÍ RGN SÍ SUB-NO RGN SÍ SUB-SÍ RGN
94.3% 85.9%
72.8%
48.5%
3.8% 6.5%
13.4%
12.7%
1.9% 6.9% 12.8%
36.8%
0.0% 0.7% 1.0% 2.0%
0%
20%
40%
60%
80%
100%
120%
25% del tiempo en desempleo
50% del tiempo en desempleo
75% del tiempo en desempleo
Todo el tiempo en desempleo
Mujeres
NO SUB-NO RGN NO SUB-SÍ RGN SÍ SUB-NO RGN SÍ SUB-SÍ RGN
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base mínima de la Seguridad Social. Otros cambios de la nueva regulación son la desaparición de la parcialidad (algunos trabajadores accedían al subsidio de manera parcial por haber sido su último empleo a media jornada; a partir de ahora todos ellos cobrarán el subsidio en su totalidad) y la no obligación de aceptar la jubilación anticipada mientras se está percibiendo el subsidio.
A las mejoras introducidas en el subsidio para desempleados mayores, debe añadirse el importante incremento de la base mínima de cotización a la Seguridad Social en 2019, en línea con el experimentado por el salario mínimo, como muestra la Figura 2.6. Ello implica que las cotizaciones de los desempleados mayores se incrementarán de manera significativa a partir de 2019, lo cual tendrá efectos positivos en el cálculo de sus futuras pensiones de jubilación.
Figura 2.6. Evolución de la Base Mínima de cotización del Régimen General de la Seguridad Social (2012-2019)
Fuente: Seguridad Social
El subsidio para trabajadores mayores desempleados reduce el perjuicio en términos de pensión de jubilación futura para aquellos que se quedan sin empleo, pero no lo elimina. Dado que la base de cotización es en general inferior al salario que venían percibiendo, a la hora de jubilarse el trabajador verá reducida su pensión de entrada. Cuanto más larga haya sido la carrera laboral de ese trabajador, y más alta su base de cotización, más se verá perjudicado si pierde su empleo y agota la prestación contributiva de desempleo unos años antes de acceder a la jubilación.
0%
5%
10%
15%
20%
25%
0 200 400 600 800 1.000 1.200
2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ba s e media mensual (€) Incremento anual (%)
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Por otra parte, el subsidio deja sin cobertura a aquellos desempleados mayores de 52 años que no cumplan el requisito de un período mínimo de cotización a la Seguridad Social de 15 años en el momento de solicitar el subsidio. Atendiendo a los datos de la Tabla 1, en esta situación se encuentra una parte significativa. Estos individuos, al tener muy pocas posibilidades de reempleo y no poder seguir cotizando vía subsidio, verán prácticamente eliminada la posibilidad de percibir una pensión de jubilación contributiva en el futuro. Es por ello que en este estudio se pretende valorar la viabilidad de introducir algún programa complementario de cotizaciones a la Seguridad Social para los desempleados mayores de 55 años. La Sección 3 se dedica al diseño de dicho programa, mientras en las siguientes se estudian sus efectos utilizando un modelo de microsimulación.
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3. Diseño de un programa de complementos de las cotizaciones sociales para los mayores de 55 años en Navarra
Atendiendo a la situación de vulnerabilidad de una parte de los trabajadores mayores de 55 años que han perdido su empleo, se plantea la puesta en marcha de alguna política de complementos a la Seguridad Social para estas personas que les permita acceder a una pensión de jubilación o bien hacerlo en condiciones más favorables. Dicha política complementaría el ya existente programa de subsidio para desempleados mayores. Es importante hacer notar que en el momento de realización de este estudio, la última reforma del subsidio mencionada anteriormente no había sido aprobada, si bien ya se conocía la posibilidad de que así fuese. Es por ello que la evaluación de las políticas de intervención que se proponen, fueron realizadas en ambos escenarios (con la regulación anterior vigente en aquel momento y con la reforma posteriormente aprobada). En cualquier caso, el diseño de las políticas de complementos quedó al margen de esta eventual reforma, siendo siempre las mismas y con el mismo objetivo: aumentar la cobertura de los desempleados mayores de 55 años. En concreto, en este estudio se procede a evaluar los efectos de las siguientes medidas:
Política 1: complementar la cotización a todos aquellos individuos que estén por debajo de la base mínima de cotización a la Seguridad Social y tengan 10 o más años cotizados. Esta política puede considerarse una intervención de mínimos ya que, en principio, los potenciales beneficiarios serían únicamente aquellos desempleados mayores de 55 años que no hayan podido acceder al subsidio por no cumplir algún requisito (con toda probabilidad, el de no tener los 15 años de cotización mínima). La cotización se haría por la base mínima (el salario mínimo interprofesional). De manera que la política permitiría “rescatar” hacia el sistema contributivo un número determinado de desempleados mayores que, de otra manera, muy difícilmente podrían acceder en el futuro a una pensión contributiva de jubilación. Ahora bien, la cuantía de la pensión percibida por estas personas será presumiblemente baja dado el historial de cotizaciones (de duración no muy larga y por cuantías bajas).
Política 2: complementar la cotización al 125% de la base mínima a todos aquellos individuos que estén por debajo y tengan 10 o más años cotizados. Esta política tendría, en principio, un número mayor de potenciales beneficiarios. No obstante, ello depende de cuál sea el escenario de partida: con o sin reforma del subsidio para desempleados mayores. Sin reforma del subsidio, este complemento a la cotización beneficiaría a los mismos individuos que la política 1, pero además también a todos los
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que se encuentran percibiendo el subsidio, ya que se les complementaría la cotización hasta el 125% de la base mínima. Por otra parte, complementaría también la cotización a aquellos ocupados y parados con prestación contributiva encuadrados en el grupo de cotización más bajo (y por lo tanto cotizando por la mínima). Si bien en un principio podría parecer no necesario complementar la cotización de los ocupados, la lógica económica nos dice que no debe aplicarse nunca un tratamiento diferenciado que les desfavorezca ofreciéndoles incentivos a cambiar su situación laboral (un ocupado con el salario mínimo cotizaría menos a la Seguridad Social que un desempleado). Por otra parte, con la reforma del subsidio, la Política 2 limita sus beneficiarios a los mismos de la Política 1 más los ocupados y desempleados con prestación en el grupo de cotización más bajo, mientras que todos los perceptores del subsidio quedarían fuera al estar ya su cotización en el 125% de la base mínima.
Política 3: complementar la cotización al 150% a todos aquellos individuos que estén por debajo de dicha base y tengan 10 o más años cotizados. Esta tercera política puede considerarse una política de máximos, ya que supondría no sólo incrementar el número de beneficiarios respecto a la política 1, sino, y sobre todo, incrementar notablemente las cotizaciones de un número importante de personas. Por una parte, se “rescata” a aquellos desempleados con más de 10 pero menos de 15 años cotizados a la Seguridad Social y que, por tanto, no pueden acceder al subsidio para desempleados mayores. Por otra parte, el complemento a las cotizaciones beneficiaría también a todos los perceptores del subsidio (su cotización se incrementaría hasta el 150%) y a todos los trabajadores y desempleados con prestación cuya base de cotización estuviese por debajo de ese 150% de la base mínima.
Para valorar los efectos de estas tres políticas se utiliza un modelo de microsimulación que parte de los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social (MCVL) para Navarra. Dicho modelo, que se describe en la Sección siguiente, permitirá simular la evolución tanto de las cotizaciones como de las pensiones para todos los individuos recogidos en la muestra inicial de partida. La comparación de dicha evolución en el escenario base con la resultante bajo la implementación de las tres políticas descritas, permitirá la evaluación de los efectos de las mismas.
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4. Modelo y datos
En esta Sección se presentan las principales características del modelo de microsimulación (denominado DyPeS) que se utilizará para evaluar los efectos de las políticas de complementos a las cotizaciones sociales para mayores de 55 años en la Comunidad Foral de Navarra planteadas más arriba. DyPeS es un modelo ya existente desarrollado específicamente para proyectar el gasto en pensiones contributivas de jubilación de la Seguridad Social en España, partiendo de los registros administrativos proporcionados por la Seguridad Social en la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL). Su utilización concreta en este estudio ha requerido ciertas modificaciones, tanto de programación de código como de preparación de los datos de partida. Se describen en primer lugar las características generales del microsimulador, a continuación se detalla el proceso de construcción de la base de datos que se utiliza en este estudio, y por último se presentan algunos de los principales parámetros que necesita el modelo para realizar las simulaciones a largo plazo.
4.1. El Modelo de microsimulación DyPeS
DyPeS es un modelo de microsimulación dinámico desarrollado para simular la evolución a largo plazo el gasto en pensiones contributivas de jubilación de la Seguridad Social en España.
Ha sido desarrollado por un grupo de investigación español con amplia experiencia en pensiones y microsimulación, en colaboración con el Instituto de Estadística de Canadá (usa el lenguaje de programación Modgen, desarrollado por dicho Instituto)2. DyPeS está específicamente diseñado para aprovechar al máximo la riqueza informativa de los datos administrativos que proporciona la Seguridad Social a través de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL). El lenguaje de programación Modgen permite que se pueda elaborar un modelo muy flexible, con el que pueden estudiarse diferentes aspectos del sistema como su sostenibilidad financiera y la adecuación de las diferentes reformas, así como el impacto diferencial que las reformas pueden provocar en el comportamiento de diferentes colectivos (por ejemplo, hombres, mujeres, o individuos con diferentes historiales laborales).
DyPeS simula en tiempo continuo los principales acontecimientos de la vida del individuo hasta 2060: educación, entrada en el mercado laboral, transiciones del mercado de trabajo, períodos de desempleo y, finalmente, jubilación y muerte, como se representa en la Figura 4.1.
2 Para más información sobre el lenguaje de programación Modgen se puede visitar la página de Statistcs Canada: http://www.statcan.gc.ca/eng/microsimulation/modgen/modgen
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DyPeS también incorpora módulos avanzados de comportamiento para capturar las reacciones individuales a las fluctuaciones tanto del ciclo económico como a los cambios en los incentivos de jubilación. Por el momento, este microsimulador ha sido utilizado para analizar los efectos de las reformas de 2011 y 2013 del sistema de pensiones de la Seguridad Social en España.
Figura 4.1 Estructura del modelo de microsimulación DyPeS
Fuente: Elaboración propia
La utilización del simulador DyPeS para este estudio ha requerido su adaptación, básicamente, en dos aspectos. En primer lugar, los datos de partida se han adaptado para la Comunidad Foral de Navarra, mediante la preparación de la MCVL como se detalla más adelante. Por otra parte, ha sido necesario programar el código de simulación de las tres políticas de complementos a la cotización descritas en la Sección anterior.
4.2. Construcción de la base de datos
La información de partida es la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) de la Seguridad Social, que combina información de dos fuentes, el Padrón Municipal y los registros de la Seguridad Social. La MCVL proporciona información completa sobre las carreras laborales
Estructura del Modelo DyPeS
Nacimiento
Entrada en el mercado laboral
Transiciones laborales
por grupo de cotización Vías de retiro
Principales eventos
Mortalidad
Módulo de salarios
Modelo de crecimiento de salarios en función de las perspectivas macroeconómicas, la propia trayectoria, el nivel educativo y otras variables individuales 1º asignación de nivel
educativo
2º salario de entrada y grupo de cotización
Módulo de jubilación
Estimación de la edad de jubilación en función de la pensión esperada de acuerdo con la legislación, la situación del mercado laboral y la propia trayectoria
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(desde 1980) de un 4% de todos los individuos que tienen relación con la Seguridad Social en el período de referencia (bien como cotizantes o pensionistas), seleccionados mediante muestreo aleatorio simple. En el momento de realización de este estudio, se disponía de las olas correspondientes al período 2005-2016.
Para las simulaciones de las políticas de complementos a la cotización para mayores de 55 años en Navarra, ha sido necesario construir una base de datos específica a partir de los contenidos den la MCVL. Para ello, se ha trabajado con todas las olas de la MCVL disponibles entre 2005 y 2016, utilizando la versión sin datos fiscales, al ser la única que contiene los datos por CC.AA. A partir de dichos datos se ha construido un panel conteniendo información sobre los individuos de entre 55 y 66 años, clasificados como:
A. Afiliados: se definen como aquellas personas que aparecen en los registros de afiliación de la MCVL, ya sea porque trabajan, o bien porque cobran una prestación o un subsidio de desempleo. Se dividen en:
A.1. Ocupados: las personas que estaban trabajando en la última relación de afiliación del año de referencia (es decir, con relación de afiliación distinta a la precepción de prestación o subsidio de desempleo).
A. 2. Parados con prestación: aquellos que cobran prestación de desempleo en la última relación de afiliación del año de referencia.
A.3. Parados con subsidio: aquellos que en su última relación de afiliación en el año de referencia constaban como perceptores del subsidio de desempleo
B. No afiliados: aquellas personas que no aparecen en los registros de afiliación en el año de referencia, pero sí en algún otro/s año/s del período observado (2005-2016). Es decir, en el año de referencia no han estado empleadas, ni han percibido prestación o subsidio, pero sí estaban en alguna de estas situaciones en otro año del período analizado. Es importante señalar que esta variable no se corresponde con la del número de personas que en cada año no están de alta en la Seguridad Social o son inactivas, pues para formar parte de la MCVL debieron estarlo en algún momento del periodo 2005-2016.
De manera que resultan finalmente cuatro categorías de individuos según su relación con la Seguridad Social (Ocupados, desempleados con prestación, desempleados con subsidio y no afiliados). Esta diferenciación obedece al objeto de este estudio.
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Figura 4.2. Estructura de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social y su adaptación para la utilización en este estudio
Fuente: Elaboración propia
El hecho de obtener construir la base de datos de panel utilizando todos los años pasados de la MCVL y no únicamente los del último año, permite disponer de información más adecuada, ya que se incorporan al estudio individuos que en el último año no tienen relación con la Seguridad Social pero la tuvieron en algún momento de los 11 años anteriores.
Con el procedimiento descrito, se han confeccionado varias muestras de datos:
Muestra 1: Panel con la situación de afiliación anual 2005-2016. Recoge a aquellos individuos que en dicho período registraron algún tipo de afiliación a la Seguridad Social (trabajadores o perceptores de prestación o subsidio de desempleo).
Muestra 2: Panel de los perceptores de pensiones. Este panel, si bien no es utilizado en la simulación (ya que se refiere a personas que ya están jubiladas y, por tanto, no son posibles beneficiarias de las políticas) contiene información sobre la situación laboral de cada individuo en el momento de la jubilación, lo que es de interés para estudiar las condiciones de partida.
La Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL)
Desde 2004, selecciona cada año un 4% de la población registrada en la Seguridad Social Le añade la vida laboral. A partir de los archivos originales, creamos un panel para Navarra:
Afiliación (1970-) (1 Fila por contrato) Datos personales (1 Fila por persona)
Cotización (1981-) (1 Fila por año) Pensiones (1996-) (1 Fila por año)
Módulo de Convivientes Módulo fiscal (Formulario 190) No disponible para C.
Navarra
Muestra 1: Panel de situación afiliación 2005-16 (trabajando o con prestación o subsidio de desempleo)
A partir de MCVL 2005 a 2016 se filtra
Muestra 2: Cohortes nacidas hasta 1975 Panel de vida laboral: Tiempo trabajado y/o en paro y bases de cotización anuales.
Input del modelo DyPes
24
Muestra 3: Panel de vida laboral. Se seleccionan aquellos individuos de la muestra nacidos con anterioridad a 1975, es decir, que cuentan con 45 o más años en 2020. De esta manera, se recogen a todos los individuos potenciales beneficiarios de las políticas de complementos a las cotizaciones durante los primeros diez años de implementación (entre 2020 y 2030). Resulta una muestra de 11.873 individuos. Para cada relación de afiliación se calcula el tiempo trabajado y en paro durante toda la vida laboral, teniendo en cuenta las correspondientes fechas de alta y baja así como el coeficiente de tiempo parcial. También se conservan las bases de cotización medias anuales a partir de 1980, necesarias para posteriormente obtener la futura base reguladora, que, de acuerdo con la legislación vigente, servirá de base para el cálculo de la pensión de jubilación. La base reguladora de cada individuo se obtiene deflactando las bases de cotización de los últimos n años, teniendo en cuenta que n se incrementa progresivamente de 19 a 25 entre 2016 y 2027 (de acuerdo con la Ley de reforma de 2011, actualmente en período transitorio).
Muestra 4: población inicial utilizada directamente en el modelo de microsimulación. Se trata de una muestra de sección cruzada, con un único registro por individuo. La población de referencia está constituida por todos los individuos que tuvieron alguna relación con la Seguridad Social en durante el período 2005-16. Las variables que contiene son:
identificador del individuo
sexo
fecha de nacimiento
país de nacimiento
nivel educativo
fecha de incorporación al mercado laboral
salario en 2016
grupo de cotización en 2016
bases de cotización de los últimos 20 años (1 variable por año)
tiempo cotizado en los últimos 20 años (1 variable por año)
tiempo total cotizado hasta la fecha
tiempo en desempleo en los últimos 6 años (1 variable por año)
situación laboral en 2016: ocupado, parado con prestación, parado con subsidio o no afiliado.
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A continuación, se presentan algunas características de las bases de datos construidas. En primer lugar, la Figura 4.3 recoge la estructura de la Muestra 1, que englobaba a todos los individuos con edades comprendidas entre los 55 y 66 años, según su relación con la Seguridad Social al final de cada año. Los datos se presentan desagregados por sexo, lo que permite ver ligeras diferencias y diferentes evoluciones a lo largo del período analizado. En el caso de los hombres, en 2005 el 70% de los individuos entre 55 y 66 años eran ocupados, porcentaje que se ha reducido al 60% en 2016, muy probablemente como consecuencia de la crisis económica. Para las mujeres, en cambio, si bien la crisis también provocó una ligera reducción de la proporción de ocupadas (del 57,4% en 2005 al 53% en 2010-2012), en los últimos años se aprecia una ligera subida que ha permitido en 2016 alcanzar de nuevo el nivel de inicio.
Respecto a los individuos percibiendo prestación de desempleo, para ambos sexos se observa un incremento con la crisis, teniendo en cuenta que la proporción de personas en dicha situación es siempre superior para los hombres. Por el contrario, en el caso del subsidio de desempleo la proporción de mujeres es superior. Por último, el número de no afiliados (es decir, que no están ocupados ni percibiendo prestación o subsidio de desempleo en el año de referencia, pero sí aparecen en alguna de dichas situaciones en otro año de la muestra) alcanza el 27,5% de las mujeres en 2016, frente al 30,5% de los hombres. No obstante, la situación era bastante diferente al inicio del período analizado: en 2005 apenas un 20% de los hombres resultaban no afiliados, mientras la cifra ascendía al 32% en el caso de las féminas.
Todo ello es el reflejo, por una parte, de las diferentes condiciones del mercado laboral para hombres y mujeres y, por otro, del diferente impacto de la crisis económica también por sexos.
Así, la tasa de ocupación en Navarra, si bien es claramente más elevada en el caso de los hombres, ha sufrido una disminución mucho más importante que en el caso de las mujeres. En 2006, según datos del INE, la tasa de ocupación masculina era de un 67,8%, frente a un 47,1%
de la femenina. Pero en 2016, la masculina se había reducido al 56,5%, mientras que la de las mujeres había retrocedido apenas un punto porcentual (46,1%). Si nos centrásemos en la población mayor de 55 años las diferencias son aún más palpables: la tasa de ocupación masculina retrocedió del 29,5% al 26,6%, mientras la femenina aumentaba del 12,5% al 18,5%.
26
Figura 4.3. Individuos entre 55 y 66 años, según su relación con la Seguridad Social al final de cada año en la Comunidad de Navarra (%)
Fuente: Elaboración propia a partir de la Muestra 1.
Las Figuras 4.4 y 4.5 recogen la duración media del período durante el cual los perceptores de prestación y subsidio por desempleo reciben dichas ayudas. En el caso de la prestación, los hombres la percibían durante un promedio de un año aproximadamente hasta 2008, mientras las mujeres durante 6-8 meses. Sin embargo, con el inicio de la crisis, y la entrada de muchos nuevos perceptores en el sistema, la duración media de la prestación para los hombres se redujo muy notablemente, pasando prácticamente al mismo nivel que para las mujeres. Es más, a partir de 2011 se observa que las mujeres perciben prestación contributiva durante un período superior a los hombres. En el caso del subsidio, se aprecian diferencias importantes.
En primer lugar, tanto hombres como mujeres lo perciben durante un período mucho más prolongado, que llegaba a superar los tres años y medio en el caso de las mujeres justo antes de la crisis. En segundo lugar, las mujeres siempre lo perciben durante un período superior a los hombres, con una evolución similar (a la baja) durante la crisis.
Figura 4.4 Duración media de la prestación de Figura 4.5 Duración media del subsidio de desempleo (años acumulados al final de año) desempleo (años acumulados al final de año)
Fuente: Elaboración propia a partir de la Muestra 2
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
hombres
ocupados paro (prest) paro (sub) no afiliados 0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
mujeres
ocupados paro (prest) paro (sub) no afiliados
0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 1.0 1.2
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 Mujeres Hombres
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5 3.0 3.5 4.0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 Mujeres Hombres
27
La Figura 4.6 recoge el importe medio de las cuantías de los individuos que accedieron a la jubilación en 2016, diferenciando aquellos que se jubilaron desde la situación de desempleo percibiendo subsidio. Un 11,4% de los pensionistas (8,6% de los hombres y 17,2% de las mujeres) han accedido a la jubilación desde el subsidio para desempleados mayores de 55 años, resultando sus pensiones claramente inferiores a los que acceden desde otra situación.
Como cabría esperar, los individuos que se encuentran percibiendo dicho subsidio, en general ven reducida la cuantía de su pensión, dado que las cotizaciones durante la percepción del subsidio son únicamente por la base mínima.
Figura 4.6. Cuantía de pensión de jubilación en 2016 según la situación en el momento de alta
Fuente: Elaboración propia a partir de la Muestra 3
4.3. Principales parámetros de la simulación
Los parámetros del modelo se obtienen de las estadísticas oficiales (datos demográficos del INE, por ejemplo) o utilizando las probabilidades de transición entre las diferentes situaciones laborales obtenidas de la propia MCVL. En este apartado nos centramos en las transiciones laborales, dado su interés para el estudio. Para más detalle sobre el escenario macro y otros parámetros de la simulación, véase Solé, Souto y Patxot (2019) que analiza la sostenibilidad y adecuación de las pensiones contributivas en España utilizando el modelo DyPeS.3
3 En el trabajo citado se recogen otros trabajos sobre el sistema de pensiones español. Los más recientes son Conde (2017), De la Fuente y otros (2018), Díaz-Jimenez y Díaz-Saavedra (2017), European Comission (2018) y Hernández de Cos y otros (2017).
0 200 400 600 800 1,000 1,200 1,400 1,600
hombres mujeres
desde subisidio desde otra situación