La Epístola de los
HEBREOS
Una Publicación de
Ministerios Ultramar
de Misiones Globales
LA EPISTOLA A LOS HEBREOS
CONTENIDO
Lección Uno ...INTRODUCCION A HEBREOS Lección Dos ...JESUCRISTO- SUPERIOR A LOS ANGELES Lección Tres ...JESUCRISTO-SUPERIOR A MOISES Y JOSUE Lección Cuatro ...JESUCRISTO-NUESTRO GRAN SUMO SACERDOTE Lección Cinco ...UNA EXHORTACION INTERPUESTA Lección Seis ...EL MISTERIO DE MELQUISEDEC Lección Siete ...JESUCRISTO: SU MEJOR PACTO Y SU MEJOR SACRIFICIO Lección Ocho ...SUMARIO Y CONCLUSION DE LA COMPARACION Lección Nueve ...LA FE: EL UNICO CAMINO Lección Diez ...LA FE Y EL CREYENTE Lección Once ...CONCLUSION
E. L. HOLLEY Escritor
Derechos Reservados
Una Publicación de “OVERSEAS MINISTRIES”
Iglesia Pentecostal Unida Internacional 8855 Dunn Road
Hazelwood, Missouri 63042 EE. UU.
BOSQUEJO PARA EL ESTUDIO
I. INTRODUCCION AL LIBRO DE HEBREOS
II. JESUCRISTO, LA REVELACION FINAL Y COMPLETA DE DIOS (1:1-3)
A. El Contraste Entre las Revelaciones (1:1-2)
1. “Dios. ..hablado en otro tiempo.. por los profetas”
2. “Dios ... en estos postreros días ... ha hablado por el Hijo”
B. La Gloria Sobresaliente de Jesucristo (1:2-3) 1. Nombrado Heredero de Todo
2. Creador de Todas las Cosas 3. Sustentador de Todas las Cosas 4. La Manifestación de Dios 5. La Expresión Exacta de Dios 6. El Sacerdote-Rey
IIl. JESUCRISTO, SUPERIOR A LOS ANGELES (1:4-2:18) A. La Comparación Establecida (1:4-14)
1. Más Excelente Nombre (1:4-5)
2. Los Angeles fueron Mandados a Adorar a Jesús (1:6-7) 3. Jesucristo, el Dios Encarnado (1:8-13)
4. El Papel de los Angeles (1:14) B. Una Exhortación Interpuesta (2:11-14) C. Justificación de la Encarnación (2:5-18)
1. El Destino del Hombre y su Caída (2:5-8)
2. La Meta Alcanzada por y a través de Jesucristo (2:9-13) 3. La Encarnación-Su Propósito (2:14-18)
IV. JESUCRISTO-SUPERIOR A MOISES (3:1-19) A. Jesús es Superior a Moisés (3:1-6)
B. Una Exhortación Interpuesta (3:7-19) V. JESUCRISTO-SUPERIOR A JOSUE (4:1-13)
A. El Reposo de Jesús es Superior al de Josué (4:1-13)
VI. JESUCRISTO-NUESTRO GRAN SUMO SACERDOTE (4:14 - 5:10)
A. Una Afirmación y una Conclusión Fundamental (4:14-16) B. Las Funciones, Requisitos y la Elección del Sumo Sacerdote
(5:1-4)
C. Jesús es Calificado en Todos los Aspectos (5:5-10) VII. UNA EXHORTACION INTERPUESTA (5:11 - 6:20)
A. La Razón para el Cambio de Tema (5:11-14) B. La Advertencia Solemne (6:1-8)
C. El Escritor Anima a los Creyentes (6:9-12)
D. La Promesa y Juramento del Pacto de Dios-inmutables (6:12-20) VIII. EL MISTERIO DE MELQUISEDEC (7:1-18)
A. La Comparación Reanudada-Jesús y el Sacerdocio Aarónico 1. Melquisedec (7:1-10)
2. El Sumario de la Comparación (7:11-28) IX. JESUCRISTO-SU MEJOR PACTO (8:1-13)
A. El Pacto Nuevo es Mejor que el Antiguo (8:1-7) B. Las Mejores Promesas del Nuevo Pacto (8:8-13) X. JESUCRISTO-SU MEJOR SACRIFICIO (9:1-28)
A. Los Sacrificios Levíticos Temporales (9:11-10) B. El Sacrificio Eterno de Jesucristo (9:11-14)
C. El Nuevo Pacto es Cumplido en la Muerte de Cristo (9:15-28) XI. SUMARIO Y CONCLUSION DE LA COMPARACION (10:1-39)
A. Sumario del Argumento (10:1-18)
1. Cristo, el sacrificio “Una vez para siempre” (10:1-10) 2. Conclusiones y Enfasis de los Resultados (10:11-18) B. Exhortación para Mantenerse Firmes (10:19-39)
1. Una Admonición (10:19-25)
2. Fallar en Mantenernos Firmes traerá Juicio (10:26-31) 3. El Galardón Futuro para Aquellos que se han Mantenido
Firmes (10:32-39)
XII. LA FE EL UNICO CAMINO (11:1-40)
A. La Definición e Ilustración de la Fe (11:1-40) 1. La Fe Definida o Descrita (11:1-3)
2. Ejemplos de Fe en Aquellos Antes del Diluvio (11:4-7)
3. Ejemplos de Fe en las Vidas de los Patriarcas (11:8-22) 4. Ejemplos de la Fe de Moisés (11:23-28)
5. Las Hazañas de Fe (11:29-38)
6. La Perfección por medio de la Promesa (11:39-40) XIII. LA FE Y EL CREYENTE (121-29)
A. Nuestro Ejemplo, Jesucristo (121-2)
B. La Disciplina Resulta en el Desarrollo Espiritual (12:3-11) C. Una Exhortación a la Paciencia (12:12-17)
D. Una Advertencia Contra la Apostasía (12:18-29) XIV. CONCLUSION (131-25)
A. Exhortaciones Prácticas para la Vida Diaria (13:1-6)
B. Obligaciones Cristianas a los Líderes y a las Doctrinas de la Iglesia (13:7-9)
C. El Privilegio Exclusivo del Cristiano (13:10-15)
D. Exhortaciones Finales y una Petición para la Oración (13:16-19) E. Oración Final y Referencias Personales (13:20-25)
Uno
INTRODUCCION A HEBREOS
A. AUTOR E HISTORIA:
La Epístola a los Hebreos es anónima. El autor no revela su iden- tidad y no hay un medio seguro de determinar quien es él.
Sin embargo, sí el autor fuera otro y no Pablo, entonces, ¿quién sería? Algunos eruditos han sugerido a cuatro: Lucas, Clemente de Roma, Bernabé y Apolo. Debe notarse que cada sugerencia es sim- plemente una conjetura y aunque posible, sin el menor grado de autoridad o prueba.
Algunos eruditos han determinado que todo el estilo griego de Hebreos es diferente al usado por Pablo en sus escritos, y por lo tanto, ellos piensan que no puede ser de él. Pero, ¿no podría un propósito diferente al escribir producir un cambio en la expresión?
También es posible que Pablo proporcionara los pensamientos de la Epístola y otro la escribiera en su forma actual, como algunos erudi- tos ancianos lo señalaron.
En vista de las muchas alternativas insostenibles, me parece que la posición más aceptable es que el libro es de Pablo por su origen.
La fecha de su escritura puede ser ubicada razonablemente entre los años 62 y 68 D.C. Los lectores son recordados de “los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvis- teis gran combate de padecimientos” (10:32); por lo tanto, la epísto- la fue escrita mucho tiempo después de la persecución, puesto que ellos tenían que ser recordados de aquello. Esto, junto con otros datos cronológicos motivó a algunos eruditos a ubicar la fecha más temprana posible en el año 60 D.C.
Los cristianos hebreos eran aún atraídos al instrumento de acer- camiento a Dios el cual era simbolizado por el Sacerdocio Aarónico y la adoración en el templo. Como el contenido de la epístola trataba con el peligro de volver a las prácticas de la Ley, es evidente que el servicio en el templo aún estaba funcionando. Dado que el templo fue destruido en el año 70 D.C., esta sería la fecha más adelantada posible de su escritura.
Por tanto, es razonable, como ya se mencionó antes, establecer la fecha de la epístola entre los años 62 y 68 D.C.
B. CARACTERISTICAS:
Escrito en elocuente estilo literario, la epístola a los Hebreos es la apología o defensa más antigua de la fe cristiana. El objetivo prin- cipal de su escritura fue establecer a los cristianos hebreos en la fe, que había sido entregada, definitivamente, a los santos. Esto fue cumplido por una serie de comparaciones en las cuales Jesucristo es probado ser superior en todos los aspectos; superior a los profetas, ángeles, Moisés, Josué y el Sacerdocio Aarónico. El nuevo pacto de Cristo es superior al antiguo, Su sacrificio más grande, el Escritor afir- ma, y Sus promesas mejores. Muchas de las comparaciones hacen contraste entre lo real, es decir, lo celestial y lo eternal, con lo aparente, que es terrenal y temporal.
El tema de la epístola deja poco o nada de dudas que, como el camino nuevo de Cristo sobrepasa a otros caminos, es el único camino. Faltar o cambiar esto sería una apostasía y el escritor, inspi- rado por Dios, advirtió repetidamente del peligro, instando a los creyentes a que progresen en la fe. En Hebreos hay frecuentemente mezclados severas advertencias, exhortaciones sinceras y numerosas referencias a las Sagradas Escrituras para autoridad en estos puntos.
C. JESUCRISTO, LA REVELACION FINAL Y COMPLETA DE DIOS (1:11-3):
1. Análisis: Dios, quien había hablado a través de los profetas en tiempos pasados, ahora “nos ha hablado por Su Hijo.” Esta expresión no está limitada a la palabra hablada o escrita, pero aquí “el verbo fue hecho carne” y llegó a ser la palabra de vida.
En este, aspecto, nosotros somos privilegiados de ver la palabra de vida en el laboratorio de la vida, manifestada en toda su per- fección y belleza intachable! Esto lo tenemos, en Jesucristo, la revelación final y completa de Dios.
2. Bosquejo: Hebreos 1:1-3
a. El Contraste entre las Revelaciones (11-2).
(1) “Dios ... hablado en otro tiempo ... por los profetas.”
(2) “Dios. . en estos postreros días ... ha hablado por el Hijo.”
b. La Gloria Sobresaliente de Jesucristo (12-3).
(1) Nombrado heredero de todo (2) Creador de todas las cosas (3) Sustentador de todas las cosas (4) La manifestación de Dios (5) La expresión exacta de Dios (6) El Sacerdote-Rey
c. Conclusión
D. DESARROLLO DEL TEXTO:
1. El Contraste entre las Revelaciones (11:11-2).
“Dios. . habiendo hablado. . .”: No hay teorías, ni preguntas, o dudas en estas palabras claras. El sonido definido de una fe fuerte en la Palabra de Dios divinamente inspirada es oída aquí.
En esta era de rebelión atea contra la autoridad de la Palabra de Dios, hay necesidad y debe haber, ecos resonantes de este hecho inalterable: “Dios . . . habiendo hablado. “
El punto clave de las palabras preliminares de Hebreos, sin embargo, es establecer el contraste entre las antiguas y las últi- mas “expresiones” o revelaciones de Dios. No es que haya una diferencia en la esencia de las dos, sino que un contraste amplio es mostrado en el grado, o alcance y los medios de las revela- ciones. En la mente del escritor de Hebreos, fue un hecho establecido que el Dios que habló “en otro tiempo” era el mismo Dios que “había hablado” otra vez. La última expresión, sin embargo, fue completa y perfecta mientras que la primera fue fragmentaria y parcial. Note como se clarifica esto:
a. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas man- eras en otro tiempo a los padres por los profetas. . .” (1:1).
“Muchas veces. . .” lleva el pensamiento que Dios habló muchas veces. Pero la referencia no es tanto a la diversidad de ocasiones, sino a la diversidad de las muchas expre- siones. La revelacion de Dios de Sí mismo ha sido progresi- va, “aquí un poquito, allá un poquito.” Según la necesidad y de acuerdo a Su Divina Providencia, Dios dio la revelación antigua en conexión con las dispensaciones temporales del tiempo—desde la creación hasta la Ley. El revelaría una verdad a una era, luego otra verdad a la próxima era. Nunca contradictoria, pero tampoco llena y completa. Siempre prometiendo, construyendo, preparando, anticipando.
“De muchas maneras” denota los varios métodos o modos a través de los cuales Dios habló. Esto se refiere a las diferentes formas de las expresiones en sí. Hubieron promesas proféticas, instrucciones inspiradas, tipos en el Tabernáculo y la adoración en el templo y los sacrificios, etc., por nombrar algunos. Todos eran diferentes y aun así, todos expresaban la única Mente Divina.
“Por los profetas. . .” nos recuerda del gran ejército de fieles de Dios-hombres que no dirían nada más o nada menos de lo que Dios les había dicho que dijeran; hombres que murieron en lugar de alterar o comprometer la Palabra de Dios; hombres que fueron estables como agujas de compás al polo; hombres de quienes el mundo no era digno. Y aun así, ellos tenían sólo la revelación parcial que Dios habia otorgado. Pero, “ . . . de El (Cristo) dieron todos los profetas testimonio.” Sólo en El podemos ser completos. ¡Ellos anhelaban ver Su día!
b. “Dios. . . en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. . .” establece en pocas palabras un contraste estupendo.
Las expresiones fragmentarias de Dios ya no más se recostaron en tipos, sombras, providencias, expresiones angelicales que fueron ocultadas con misterio, sino que la revelación final, com- pleta y simple de todo Dios es en Jesucristo!
La palabra hablada creó el mundo, “Porque El dijo, y fue hecho” (Salmos 33:6-9). La palabra escrita ofreció una mirada a la justicia, sabiduría, poder, majestad y gloria de Dios. Pero ahora, que “El verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. . .”
A través de la PALABRA VIVIENTE, “Dios fue manifestado en la carne.” En El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
“Y somos completos en El...” ¡Qué contraste! Esto significa que tenemos, a través del nuevo nacimiento, a “Cristo (la Palabra) en
nosotros, la esperanza de gloria.”
2. La Gloria Sobresaliente de Jesucristo (1:2-3).
Aquí, somos privilegiados de ver la unión de dos naturalezas en Jesucristo-Deidad y humanidad. Sin esta naturaleza dual, Jesús no podría haber sido nuestro salvador! La ley había sido dada al hombre y si el gobierno Divino iba a ser vindicado, el hombre, por necesidad, debía de guardar esa ley. Esto es lo que el hombre había fallado en hacer; por lo tanto, la pena de la ley debe ser soportada. El salvador, entonces, debe ser un hombre para pagar la pena de muerte. Pero, la familia humana entera había pecado y ningún hombre podía redimir a su hermano.
Todos fueron condenados. El Salvador, entonces, tiene que ser Dios. La encarnación fue la única respuesta a la necesidad. Dios se hizo hombre. La unión de la Deidad y humanidad puede ser vista en los siguientes puntos:
a. Jesucristo fue “nombrado heredero de todas las cosas.”
La encarnación no fue un pensamiento posterior, sino de acuer- do a un plan preordenado; para ser un heredero, El debe ser primero un hijo. Esto, en ningún sentido, sugiere que otro “per- sonaje” en Dios está involucrado. Realmente, no hay tal cosa. El Eterno simplemente predeterminó los medios a través de los cuales El podía morir como un hombre, para redimir a los hom- bres. El papel de “heredero de todas las cosas,” luego, fue
“nombrado” o preordenado. Por lo tanto, Jesús vivió, murió, fue sepultado y resucitó de acuerdo a ese plan (Lucas 24:46).
b. Jesucristo es declarado aquí el creador de todas las cosas. “ ... el mundo por El fue hecho.” “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:10). Sólo Dios puede crear ó Jesucristo es Jehová-Dios, el único Dios verdadero, el Creador del cielo y la tierra, o la Biblia es una farsa. Para nosotros no hay duda, El es el Primero y el Ultimo, el Todopoderoso. ¡Alabado sea Su nombre!
c. Jesucristo no sólo es declarado aquí el Creador de todas las cosas, sino también el sustentador de todas las cosas. El sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”
Las llamadas “Ieyes de la naturaleza” no son leyes existentes
por sí mismas. Ellas dependen “en la palabra de su poder”
Además, ellas están subordinadas a Su palabra. La higuera se secó a Su mandato. La tempestad fue calmada cuando la reprendió. Por lo tanto, los planetas del universo son guardados, mantenidos, sostenidos, sustentados por Su palabra; ellos siguen su órbita regular en Su palabra.
El hombre, lo admita o no, es “guardado” por la misma palabra que él rechaza. Gracia admirable ... insondable amor. Pero, un día el período de la gracia terminará. Su palabra habrá sido cumplida.
“Temblará la tierra como un ebrio. . .” ¡Señor, ayúdanos a ser cuidadosos de la Palabra sustentadora de Dios!
d. Jesús es “el resplando (fulgor) de Su gloria. . .” es decir, El es la manifestación de Dios. Todo lo que Dios es, no sola- mente Sus atributos o maneras, sino, todo lo que Dios es, lo encontramos en Jesucristo. ¿Quién podría ver el sol del mediodía y no ver los rayos resplandecientes? Ver los destellos de la luz solar es ver el fulgor (resplandor) del sol. Y la “gloria”
aquí se refiere a Ia expresión de los atributos divinos colectiva- mente.” Esto significa que Jesús es manifestado como el fulgor (resplandor) en quien y por quien esa gloria es manifestada. Con razón El dijo a Felipe, “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”
e. Jesucristo es declarado la “expresión exacta de Dios” en la frase Ia imagen misma de su sustancia.” La traducción literal del griego dice: “Una impresión exacta de la sustancia de El.”
Impresión” viene de la palabra griega “carácter” En primer lugar, la palabra denota el instrumento usado en el grabado para hacer una impresión y de esto, la impresión real que es hecha por el grabador Por lo tanto, tenemos el pensamiento de la “expresión exacta de la sustancia de Dios” en estas palabras. La sustancia de Dios, por supuesto, es Espíritu y la “expresión exacta” es el hombre, Jesucristo.
f. Jesucristo es manifestado en este texto como nuestro Sacerdote-Rey. “El . . . habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados,” aquí está Jesús, nuestro Sacerdote. “Se sentó a la diestra de la Majestad en la alturas. . .”, aquí está Jesús, nuestro Rey.
La ofrenda de sacrificio hecha por Ia “purificación de peca- dos” fue de Sí mismo-así, “habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de Sí mismo.” La eficacia del sacri- ficio es la base de aceptación, y nuestro Sacerdote ofreció la
más grande de todas, El mismo. Cuando esto fue completado, Jesús regresó al Espíritu (Padre) de quien El vino y “se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” y ahora empuña el cetro del universo. El es nuestro Rey.
3. Conclusión.
Como “Dios ... ha hablado” tenemos la solemne obligación de oír y obedecer. Es un crimen y un pecado, ya sea rehusarse a oír o escuchar y fallar en obedecer; en consecuencia el hombre no tiene excusa. Además, Su palabra es la última autoridad en todas las cosas pertenecientes a la vida. Oponerse a esto o pervertirlo es pura locura. Rechazar lo que “Dios. . ha hablado por el Hijo” es rechazar toda esperanza de oír de Dios, pues Jesucristo es la revelación final y completa de Dios. ¡El es Dios mismo!
Dos
JESUCRISTO, SUPERIOR A LOS ANGELES
(Hebreos 1:4-2:18) A. PREPARACION DEL ESTUDIO:
1. Análisis: La tesis del argumento en esta lección es, el Hijo es superior a los ángeles. Comenzando con el hecho de que el Hijo
“heredó más excelente nombre que ellos,” el escritor procede a comparar a Jesús con los ángeles. Claramente, el Mesías es mostrado como el Dios encarnado, a quien los ángeles debían adorar, mientras que los ángeles son mencionados como espíri- tus ministradores enviados para servicio (Hebreos 1:4-14).
Luego, en base a estos hechos, somos exhortados a tener en cuenta la revelación dada en el Hijo. Dado que la transgresión de la Ley, la cual fue dada a través de los ángeles, encontró retribu- ción tan severa, ¿cuál será la consecuencia de rechazar esto, lo cual, “habiendo sido anunciada primeramente por el Señor”?
(2:1-4).
El hombre fue hecho un poco menor que los ángeles. Pero, mientras que los ángeles no están destinados a gobernar “el mundo venidero” los hombres sí lo están. El hombre no regen- erado, sin embargo, no puede cumplir el ideal de su destino.
Pero, Jesús, como el Hijo del Hombre, puede y lo hace.
Además, por Su muerte, sepultura y resurrección, El levanta al hombre de su condición caída. El sufrió estas cosas “para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote. . .,” el Sumo Sacerdote compasivo de la humanidad (2:5-18).
2. Bosquejo: (1:4-2:18)
a. La Comparación Establecida (1:4-14) (1) Más excelente nombre (1:4-5)
(2) Los ángeles fueron mandados a adorar a Jesús (1:6-7).
(3) Jesucristo, el Dios encarnado (1:8-13) (4) El papel de los ángeles (1:14)
b. Una Exhortación Interpuesta (2:1-14)
c. Justificación de la Encarnación (2:5-18) (1) El destino del hombre y su caída (2:5-8)
(2) La meta alcanzada por y a través de Jesucristo (2:9-13) (3) La Encarnación, su propósito (2:14-18)
B. DESARROLLO DEL TEXTO:
1. La Comparación Establecida (1:4-14).
Los ángeles siempre han mantenido una posición alta y santa en el orden divino de Dios. Consecuentemente, Su pueblo también les tenían respeto. En efecto, es con esto en mente que el escritor establece una comparación entre Jesús y los ángeles. Al hacer esta comparación, él no está tratando en ninguna manera de rebajar a los ángeles. Al contrario, por medio de esta com- paración, él da énfasis a la grandeza de Jesús sin disminuir el honor o respeto debido a la Hueste Angelical de Dios. La com- paración toca los siguientes factores:
(a) Jesús es el Hijo Unigénito; ellos son sirvientes (15, 7,14).
(b) Jesús es adorado por los ángeles (1:6).
(c) Jesús es referido como “Dios.. Elohim” (1:8). No así con los ángeles.
(d) Jesús es referido como “Señor . Jehová” (1:10 y Salmos 102). No así con los ángeles.
(e) “El mundo venidero, acerca del cual estamos hablando” no fue puesto a la sujeción de los ángeles, sino de Jesús (25).
a. Más Excelente Nombre (1:4-5)
La frase comparativa un tanto superior lleva el significado de infinidad. La medida es inmensurable. Note este mismo término de comparación en 7:22. Obviamente es difícil comparar algo con lo incomparable.
La palabra traducida “mejor” o “superior” es usada 19 veces en el Nuevo Testamento, 13 de los cuales aparecen en Hebreos. Esta palabra comparativa crea una hilera de comparaciones a través de la Epístola. Empieza con “tanto superior a los ángeles” (1:4) y continúa “cosas mejores” (6:9); “el mayor (que Abraham)” (7:7);
“mejor esperanza” (7:19); “mejor pacto” (7:22); “mejor pacto ...
mejores promesas” (8:6); “mejores sacrificios” (9:23); mejor. . . herencia” (10:34); “mejor ciudad” (11:16); “mejor resurrección”
(11:35); “cosa mejor” (11:40 y 12:24). Es una palabra clave en Hebreos.
La declaración de que Jesús es “superior a los ángeles” es respaldada por la última porción del versículo 4, “cuanto heredó más excelente nombre.” ¿Cómo obtuvo el “más excelente nom- bre”? ¡Por herencia! Su nombre era el nombre del Padre.
Aunque los ángeles fueron en verdad, llamados “hijos de Dios”
(Job 1:6; 2:1 y 38:7), como son los cristianos (1 Juan 31-2), Jesús es el “Hijo Unigénito” (Juan 1:14). Esta distinción es señañada en EI versículo 5: “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás; Mi Hijo eres tú?” Por tanto, Su nombre, el “más excelente nombre” fue obtenido por herencia.
Un ángel anunció aquel nombre: “y llamarás su nombre JESUS.
. .” (Mateo 1:21). Este nombre identificó al Hijo como el Señor encarriado de la gloria-Dios envuelto en carne. Este nombre es declarado ser “sobre todo nombre” y “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Filipenses 2:9-11). “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Luego, el nombre que El obtuvo por herencia-el nombre del Padre, el
“más excelente nombre,” es Jesucristo!
b. Los Angeles son Mandados a Adorar a Jesús (1:6-7)
Por inspiración, Jesús es referido como el “Primogénito.”
Sabemos que la pre-existencia del Hijo estaba en la mente y el plan de Dios. No había realmente un Hijo de Dios hasta que la virgen María, concibió y dio a luz a su hijo, Jesús. Sin embargo, Jesús es “el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis 3:14), o sea, “el primogénito” (1:6).
Esto se entiende cuando nos damos cuenta que Dios Ilama las cosas que no son como si fuesen” (Romanos 4:17). En su pre- siencia infinita, El “vio” la sustancia de su cuerpo humano, cuan- do todavia no la había. En la mente divina, el Salvador fue el
“principio de la creación.” (Lea Salmos 139:15-16). Vemos el mismo principio en la referencia al “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). Aunque no fue realmente enrrolado en el principio, en la mente y el plan de Dios fue como si ya hubiera ocurrido.
El Hijo había de venir en una fecha predeterminada. “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer (Gálatas 4:4). Fue en ese momento que el “Primogénito”
fue introducido “en el mundo” (1:6).
Sólo Dios es digno de adoración, y no hay otro Dios sino uno.
Esto sabían los ángeles. Además, el hombre es hecho en el orden de Dios, “un poco menor que los ángeles” (2:7). Y, siendo que Jesús vino como hombre, El “fue hecho un poco menor que los ángeles” (2:9). Por tanto la necesidad del mandamiento a los ángeles que adoraran al Hijo es obvio. Fue necesario decirles a los angeles fallar en adorar a Jesús sería una forma pasiva de rebelión.
La comparación en el texto señala el hecho que los ángeles son adoradores, mientras que Jesús es el que debe ser adorado. Los ángeles son siervos creados (1:7), mientras que Jesús es el Creador Soberano. Aunque exaltados y santos, se muestra que los ángeles son inferiores y sujetos a El.
c. Jesucristo, Dios encarnado (1:8-13)
Hay que notar que se alude a la duración y a la naturaleza del reino de Jesucristo en estos versículos: la duración es eterna,
“por el siglo de los siglos.” La naturaleza de su reino se describe en la frase simbólica “cetro de equidad.”
Pero, note especialmente el título dado a Jesús aquí: “Tu trono, oh Dios. . .” Esto quiere decir que Jesús es Elohím. Según el escritor de Hebreos, el Salmista (45:6-7) se dirigió al Cristo venidero como si hablara a Dios. La evidencia es abrumadora.
Claramente, Jesús es Elohím.
El Salmo 102 es una oración dirigida a Jehová (Señor). Este Salmo que habla tanto de Jehová es aplicado a Jesús por el Apóstol inspirado: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra.
. .” El Creador, el Inmutable que existe por Sí mismo, JEHOVA, no es otro más que Jesús. Además, aunque la creación se enveje- cerá, El será el mismo (1:12). Un “eco” de esto se escucha más tarde en el libro (13:8): “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
En comparación, ningún ángel jamás fue llamado Elohím o Jehová. Ahora en la forma de una pregunta, el escritor también señala que a ningún ángel jamás se le dijo: “Siéntate a mi dies-
tra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (1:
13). Sin embargo, esto fue dirigido directamente al Mesías (Salmos 110) y aquí es aplicado a Jesús.
(Es ridículo interpretar “diestra” como una posición física.
¿Cómo, pues, podría una persona estar a la mano derecha de lo que está en todas partes (omnipresente)? La frase es un lengua- je simbólico denotando una posición de poder.)
De la gran cantidad de evidencia, es obvio que el escritor de Hebreos era un monoteísta estricto que estableció su epístola entera en el hecho de que Jesús era Jehová Dios, manifestado en carne.
d. El Papel de los Angeles (1:14)
Como fue señalado antes, los ángeles son enviados para servir, es decir, que son siervos de Dios. Como servían a Jesús después de la tentación (Mateo 4:11), también nos sirven a nosotros los herederos de la salvación.”
Aun el pensar en un ángel es imponente. Así ha sido siempre.
Pero, cuán grande impacto el conocimiento trae a nuestros cora- zones cuando nos damos cuenta realmente de que Jesús es
“superior a los ángeles” (1:4). ¡Gloria a Dios!
2. Una Exhortación Interpuesta (2:11-4)
El punto principal de esta advertencia solemne es: Si la trans- gresión de la Ley que vino por medio de los ángeles, quienes eran criaturas, trajo “justa retribución,” cuanto más cierto es un castigo de retribución a los que rehusan al Señor mismo, quien ha venido y hablado.
“Por tanto. . .” (2:1) conecta esta exhortación interpuesta a todo lo que fue dicho en el capítulo precedente. Hace hincapié a la exhortación con fuerza. “Las cosas que hemos oído” incluye el mensaje del Nuevo Testamento, la salvación que fue “anunciada primeramente por el Señor.” Y, siendo que reconocemos su posi- ción exaltada e infinita sobre la creación, como señala el capítu- lo 1, “es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído.” Esto es, si se debe escuchar a los pro- fetas del Antiguo Testamento, cuanto más al Señor mismo de la Gloria.
“. ..No sea que nos deslicemos” (21) es mejor traducido “no sea que vayamos arrastrados por la corriente.” La palabra griega denota flotar, alejándose de una cosa. El peligro era flotar arrastrado por la corriente (por descuido) de lo que habían oído.
Aunque los hebreos no fueron ignorantes de lo que Jesús había dicho, estaban en peligro de descuidar Su palabra y por tanto ser arrastrados por la corriente del mundo.
“Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme. . .”
nos recuerda que aunque los ángeles fueron solo criaturas, sirvientes, Dios respaldó la palabra dicha por medio de ellos.
Ninguna transgresión o desobediencia escapó del castigo. En vista de todo esto, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor...” Esta pregunta tiene en su expresión directa una respuesta implicada. Descuide esto y caerá “en manos del Dios vivo” (10:31) quien ha declarado, “Yo pagaré.” El “descui- do” incluiría, entre otras cosas:
(a) Fallar en dar atención a las cosas de Dios; oración, estudio Bíblico, asistir a los cultos (Hebreos 10:25), etc.
(b) Preocupación por ganancia mundana, sean placeres, riquezas o prestigio en este mundo actual.
(c) Olvidar el “Juicio venidero” y vivir como “bestias que pere- cen” en la inmoralidad.
(d) Conformar al mundo actual y perder el “amor de Dios.”
Esto no sólo fue “anunciado por el Señor,” sino que “nos fue con- firmado por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos.
. .” (2:3-4). Hay personas que piensan que no había más confir- mación del evangelio después que murieron los Apóstoles. Pero Pablo refutó esto en 1 Corintios 1:7-8: “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.” Como Dios “testificó juntamente con ellos,” así El hace hoy en día,
“según su voluntad” (2:4).
3. Justificación de la Encarnación (2:5-18)
a. El Destino del Hombre y Su Caída (25-8)
Declarando, como una premisa, que “el mundo venidero” (2:5) no fue sujetado o “en sujeción” a los ángeles, el escritor cita el Salmo ocho para probar que la supremacía sobre todas las cosas creadas fue asignada al “hombre” (2:6-8). Aunque, reconocidamente, el hombre fue hecho “un poco menor que los ángeles,” el Salmo declara con denuedo y claramente, el hecho de que Dios Ie puso sobre las obras de sus manos (manos de Dios)” y todo lo sujetó bajo sus pies.” Tal fue el papel del hombre en la creación.
Pero, por la desobediencia, el hombre cayó y falló en cumplir su papel. Como el Apóstol anota: “ ... Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas” (2:8). El hombre, tal como es, no cumple el ideal de su destino. Por un hombre, el pecado entró en el mundo y el hombre erró la meta de su gloria y honor destina- dos. Incapaz de redimirse a sí mismo, el hombre cayó más y más lejos de su dignidad destinada.
b. La Meta Alcanzada por y a través de Jesucristo (2:9-13) Si el hombre iba a alcanzar la meta de su destino, entonces, por necesidad, ¡tenía que ser cumplído por un hombre! Pero,
¿quién? Todos habían pecado; todos eran culpables. La justicia divina demandó la ejecución de la pena del pecado, la muerte (Romanos 6:23). Ningún hombre podía pagar la deuda del peca- do de otro, cada uno fue obligado más allá de su propia habili- dad de pagar y, aún si el hombre iba a alcanzar su elevada meta destinada en el plan de Dios, tenía que ser cumplido por un hom- bre.
Por tanto, “vemos a Jesús,” el Santo mismo, quien “fue hecho un poco menor que los ángeles (hombre) ... a causa del padecimien- to de la muerte (pagando la pena de los pecados del hombre). . .”
12:9). ¡Alabanzas a Su Santo Nombre! El hizo esto “para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” Jesús, el que no tenía pecado, pagó nuestra deuda. El alcanzó el ideal del destino del hombre.
Sólo Dios podía ser nuestro Salvador, porque El solo era sin pecado. Pero, El era Eterno Espíritu y no podía morir Por lo tanto El fue hecho hombre para el “padecimiento de la muerte,”
redimiendo así nuestras almas perdidas. Como hombre, El murió por el hombre. La encarnación fue el medio de Dios de
rescatar al hombre de su estado caído. Porque así, Dios, como hombre, vivió, murió y resucitó, proveyendo el medio de la sal- vación.
“Pero vemos a Jesús, coronado de gloria y de honra” (2:9).
Como un hombre, El alcanzó el destino del hombre para el hom- bre. Esto fue hecho por “padecimiento” y con el propósito de Ilevar muchos hijos a la gloria” (2:10). Y, estamos siendo traídos a aquel elevado y santo estado por nuestro andar diario con El.
“Si sufrimos (con El), también reinaremos con él” (2 Timoteo 2:12).
Según Hebreos 2:11, el santificador y los santificados son “de uno,” “por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.” ¡Que obra tan perfecta ha sido cumplida! ¡Ser exaltado de tal manera por Dios mismo! Sobrepasa el entendimiento de la mente mortal.
¡Llegar a ser “uno” con Dios! Y, “cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 32-3). Andaremos con El en ropa blanca.
Haciendo referencia a los Salmos otra vez, el escritor sostiene el punto en que los hombres son elevados al estado de “hermanos”
“en la iglesia” (2:12). ¡Qué honor!
c. La Encarnación, su Propósito (2:14-18)
Como fue dicho antes, el Eterno Espíritu, para conquistar la muerte y así destruir al que tenía el imperio de la muerte” (2:14), tuvo que ser “uno” con el hombre. Esto fue hecho por participar de la carne y sangre. Haciendo esto, El podía morir y romper el
“imperio” de la muerte que guardaba a los hombres cautivos (Romanos 5). Así, un propósito de la encarnación es “destruir ...
al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (2:14).
Otro propósito es expresado en 2:15. La liberación del “temor de la muerte,” que había guardado al hombre en esclavitud, fue cumplida por la victoria sobre la muerte en el Calvario.
El escogió deliberadamente el papel menor del hombre, en preferencia sobre aquel de los ángeles (2:16), para “ser en todo semejante a sus hermanos” (2:17). Haciendo esto, El podía realmente sufrir “tentación,” habilitándose para “socorrer a los que son tentados” (2:18), y “a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote” (2:17) para toda la humanidad.
Nuestro Dios participó de nuestra naturaleza y anduvo donde nosotros andamos para poder levantarnos a andar con El. Por llegar a ser “semejante a Sus hermanos” nosotros podemos ser
“como El.” El participó de nuestra naturaleza para poder impartir a nosotros la Suya. Es Su voluntad que nosotros seamos “par- ticipantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4).
Tres
JESUCRISTO-SUPERIOR A MOISES Y JOSUE
A. JESUCRISTO-SUPERIOR A MOISES (3:1-19):
1. Análisis: Moisés fue, reconocidamente, sólo un siervo en la casa de Dios. Sin embargo, él fue estimado altamente por los hebreos. Y, aunque él fue fiel, “como siervo” (3:5), es señalado, en comparación, que Jesús es el Hijo sobre la casa, y por tanto, digno de más gloria y honor (3:1-6).
Será bueno para nosotros considerar la falla de los israelitas, quienes estuvieron bajo Moisés. Siendo que ellos no fueron per- mitidos a entrar en el reposo por causa de la incredulidad, nosotros también, podríamos ser vencidos por un “corazón malo de incredulidad” (3:12) y fallar al entrar al reposo preparado para nosotros (3:7-19).
El reposo al cual josué guió a los israelitas fue un tipo de nue- stro “reposo” en el presente. El escritor señala que Josué no les dio reposo, en el sentido exacto de la palabra (4:8). Tenían la posesión, pero tenían que trabajar y luchar para guardarla. Es un tipo de nuestro reposo en el presente.
Entonces, para clarificar el hecho de que otro aspecto del
“reposo” quedó para el pueblo de Dios (4:9), el escritor razona que Dios no “hablaría después de otro día” (4:8), todavía en el futuro, tal como habló siglos más tarde por medio de David de un reposo (4:7). Esto se refirió al reposo del presente y el tipo aún es válido, porque “queda un reposo para el pueblo de Dios.”
El “segundo aspecto” de nuestro reposo, el reposo eterno, es representado aquí como el momento cuando nosotros repose- mos de nuestras obras, “como Díos de las Suyas” (4:10).
2. Bosquejo: (3:1-19)
a. Jesús es Superior a Moisés (3:1-6) b. Una exhortación Interpuesta (3:7-19)
3. Desarrollo del Texto:
a. Jesús es Superior a Moisés (3:1-6)
“Por tanto, hermanos santos, . . considerad ... Cristo Jesús” (31).
Esto presenta el mismo tema del libro de Hebreos. Cristo sobre todos los profetas, los ángeles, Moisés, Josué, Aarón sobre todos. “Por tanto, ... considerad . . .”
Como “Apóstol,” Jesús fue enviado a nosotros; como nuestro
“Sumo Sacerdote,” El hizo expiación, propiciación e intercesión;
El es nuestro mediador, “el hombre, Jesucristo” (I Timoteo 25). El es nuestro “todo en todo.”
Haciendo referencia a la misión terrenal de Jesús, el escritor señala que El “es fiel ... como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios” (32). Pero, la superioridad es traída a la atención mientras el escritor se refiere a Jesús como “este (hombre)”
(3:3). La referencia obvia a la humanidad del Señor es para una comparación de Su obra en contraste con Moisés. “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo” (3:3). El próximo versículo nos recuerda que “el que hizo todas las cosas es Dios.”
Pero, Moisés, aunque “fue fiel en toda la casa de Dios,” fue
“como siervo” (35). En contraste, Cristo es “como hijo sobre su casa” (4:6). Y, si bien “como hijo,” El era el Constructor, Dios-
”sobre su casa.” (Vea Romanos 9:4-5).
b. Una Exhortación Interpuesta (3:7-19)
El último versículo del párrafo anterior introdujo una advertencia grave en las palabras la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”
(3:6). Aquí, otra vez, es una fuerte súplica actuar en el conocimiento que tenemos, y no ser arrastrados por la corriente por descuido, indiferencia o incredulidad.
Entre las palabras “Por lo cual (3:7) y el versículo “Mirad, her- manos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (3:12), hay una ref- erencia, entre paréntesis, a la falla de los israelitas de entrar en el reposo. El punto es fundar la advertencia en el hecho de que podríamos nosotros seguir el ejemplo trágico de Israel de fallar en escuchar a Dios, endureciendo nuestros corazones y ten- tando así a Dios (3:7-8, 10). Como ellos fueron rechazados en
el disgusto de Dios, así podría sucedernos. “Por lo cual ....
mirad hermanos. ..” (3:7,12).
El resto del capítulo hace una aplicación definida de estos pun- tos a nosotros.
“Antes exhortaos los unos a los otros cada día. . .” (3:13) es para animarnos unos a otros hacia adelante. Esto tiene que ser por acciones tanto como por palabras. El pecado es señalado, es engañoso y endurecerá el corazón. Lo más lejos que nos aparta- mos de Dios, lo menos que estamos enterados de la perversidad del pecado. Debemos vivir como ejemplos de una vida santa, consagrada, dedicada y así “exhortaos los unos a los otros cada día.”
“Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme” (3:14) no deja duda alguna acerca de la posi- bilidad de caer y provocar a Dios (3:15), como los israelitas (3:16), y perder nuestro galardón. Se señala otra vez su ejemplo y una razón específica por su falla en entrar—”a causa de incredulidad”
(3:19).
En la raíz de la indiferencia, laxitud y flojedad espiritual está el pecado feo de incredulidad. Recuerde al ateo que dijo: “Si yo creyera firmemente, como millones dicen que creen, que el conocimiento y la práctica de la religión en esta vida determina el destino en otra, la relígíón sería todo para mí. “
“Echaría a un lado los placeres mundanos como escoria, preocu- paciones terrenales como tonterías, y pensamientos y sentimien- tos terrenales como vanidades.”
“Haría lo posible para mirar sólo a la eternidad, y a las almas inmortales a mi alrededor, pronto a ser eternamente felices o eternamente infelices. Saldría al mundo y predicaría a tiempo y fuera de tiempo, y mi texto sería, “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma?”
¡La única cosa que le impide a esta persona es el pecado de la incredulidad! “Por tanto ... mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad.
B. JESUCRISTO—SUPERIOR A JOSUE:
1. El Reposo de Jesús es Superior al de Josué (4:1-13)
La exhortación sigue con las palabras, “Temamos, pues. . (4:1). No les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (4:2). El evangelio ha sido predicado a nosotros, pero nosotros, también podemos fallar en “alcanzarlo.” En otras palabras, aunque “hemos creído entramos en el reposo” (4:3), hay una posi- bilidad muy real de no alcanzar el reposo eterno.
La promesa literal de reposo a los israelitas fue hecha primeramente, a Abraham. Luego, después de sufrir la miseria de la esclavitud, la esperanza de una tierra propia era brillante. Empezaron a seguir a Moisés, pero el temor, la duda y la incredulidad pronto destruyeron su fe y sus esperanzas. La mayoría no logró entrar a Canaán.
Pero, Canaán fue un tipo del reposo de Cristo (Mateo 11:28-30). El reposo que conocemos ahora es sólo “el primer aspecto” del ver- dadero reposo eterno. Es Ias arras de nuestra herencia.” Superior al reposo de Josué, este reposo que Jesús da, algún día se cambiará en el reposo celestial.
El escritor de Hebreos señala que un reposo verdadero quedó todavia para “el pueblo de Dios” como Dios había revelado por medio de David. Esto fue varios siglos después que ellos ocuparon la tierra prometida, Canaán (4:6-9). El reposo verdadero por el cual debemos trabajar es un reposo de nuestras “obras, como Dios de las suyas”
(4:10-11).
“Porque. . . “ (4:12) significa una relación que existe entre la conde- nación terrible de los israelitas que no creyeron la Palabra de Dios y nosotros, si fuéramos infieles. “La Palabra de Dios es viva (i.e., no es muerta, es eterna) y eficaz (i.e., activa, enérgica) y más cortante que una espada de dos filos. . .” Y, siendo que Iodas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (4:13), sería bueno para nosotros no sólo “predicar la Palabra” sino también temblar al oír la Palabra.”
“La Palabra de Dios es viva” es decir, la fuerza viva de Dios. Imparte vida, da energía e impulsa a los que creen. Es “eficaz” o efectiva y operativa. Una vez que penetra el corazón, ó calmará y consolará, ó molestará y agitará; cualquier cosa que sea necesaria para poner en orden el alma, la Palabra de Dios lo hace!
Escuchémosla “mezclada con fe” en nuestros corazones y “entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (4:11).
Cuatro
JESUCRISTO-NUESTRO GRAN SUMO SACERDOTE
(4:14-5:10) A. PREPARACION DEL ESTUDIO:
1. Análisis: Después de afirmar, “ ... teniendo un gran sumo sacer- dote. . Jesús el Hijo de Dios. . .” (4:14), el escritor procede a con- firmar el hecho. El analiza los requisitos y funciones del sacerdo- cio, junto con el medio de elección. En todos los aspectos, él muestra que Jesús reúne los requisitos.
2. Bosquejo: (4:14-5:10)
a. Jesucristo-Nuestro Gran Sumo Sacerdote (4:14-5:10) (1) Una afirmación y una conclusión fundamental (4:14-16) (2) Las Funciones, Requisitos y la Elección del Sumo
Sacerdote (5:1-4)
(3) Jesús es Calificado en todos los Aspectos (5:5-10) B. DESARROLLO DEL TEXTO:
1. Jesucristo—Nuestro Gran Sumo Sacerdote (4:14-5:10) a. Una Afirmación y una Conclusión Fundamental (4:14-16) Cuando Pablo afirmó, “. . teniendo un gran sumo sacerdote . . . Jesús el Hijo de Dios” (4:14), estaba exponiendo una proposición para ser probada. Los hebreos sabían que Dios había dado la Ley a Moisés y que el Sacerdocio Levítico fue una parte vital de esa Ley. Además, ninguno de sus términos podían ser abogados, sino todos tenían que ser cumplidos. Y, el sacerdocio teía que ser de la tribu de Leví.
¿Cómo, entonces, podía Jesús, dentro de los límites de la Santa Escritura, ser nuestro Sumo Sacerdote? Estos puntos son considera- dos y tratados.
La afirmación “teniendo un gran sumo sacerdote” es expresada otra vez en 1 Timoteo 2:5: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
El ascendió, El resucitó corporalmente. Esto quiere decir que la humanidad de nuestro Señor sirve como mediador entre el Eterno Espíritu y la familia humana; es decir, Dios mira el estado de la humanidad por ojos humanos, Sus propios ojos humanos. Por eso, El es nuestro gran Sumo Sacerdote, tanto como nuestro Rey-el Rey-Sacerdote.
Como nuestro mediador, nuestro gran Sumo Sacerdote. El no ofrece sacrificios diarios, tampoco, en ninguna manera, hace propiciación por los pecados. Al contrario, El intercede por nuestro caso sobre la base de la propiciación ya hecha. “Se presentó una vez para siem- pre por el sacrificio de sí mismo” (9:26) y “ya no queda más sacrificio por los pecados” (10:26). Aquel Sacrificio Supremo fue todo-sufi- ciente.
Nuestro acercamiento a Dios depende en reconocer el papel del Señor como mediador. No sólo tenemos que creer “teniendo un gran sumo sacerdote” sino que El puede “compadecerse de nuestras debilidades” (4:15) también. Siendo que El “fue tentado en todo según nuestra semejanza” (4:15) “es poderoso para socorrer a los que son tentados” (2:18). Como un Sumo Sacerdote compasivo, El está atento a nuestras necesidades y capaz de ayudar.
Acerquémonos, pues, confiadamente. . .” (4:16). Y, aquí está la con- clusión del asunto. Siendo que tenemos tal Sumo Sacerdote, debe- mos acercarnos a Dios “confiadamente;” no descaradamente o sin reverencia, sino abiertamente, confiadamente y sin reservas. Venga confiadamente, manifestando sus debilidades y flaquezas, sabiendo que El le socorrerá y levantará.
“Acerquémonos, pues, confiadamente . . . para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Tenemos la seguridad que
“alcanzaremos misericordia y hallaremos gracia” si nos acercamos confiadamente manifestando nuestras necesidades. Pero, el que es autosuficiente se va sin socorro.
b. Las Funciones, Requisitos y Elección del Sumo Sacerdote (5:5-10)
Para confirmar la afirmación que “teniendo un gran sumo sacerdote,”
Pablo destaca las funciones, requisitos y el medio de elección de los sumos sacerdotes con el propósito de probar que Jesús es califica- do para el papel.
(1) Funciones: Los Sumos Sacerdotes deben estar ocupados “en lo que a Dios se refiere” (5:1). Deben presentar ofrendas y sacrificios por los pecados” (5:1).
(2) Requisitos: Todo Sumo Sacerdote fue “tomado de entre los hombres” (5:1). Teniendo su naturaleza, así podía mostrarse paciente con los ignorantes y extraviados. . .” (5:2).
(3) Elección: El Sumo Sacerdote fue ordenado “a favor de los hombres” (5:1) “y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón” (5:4).
c. Jesucristo es Calificado en Todos los Aspectos (5:5-10).
(1) Funciones: “En los días de su carne” El ofreció “ruegos y súplicas” (5:7) y “aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (5:8). El se hizo “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8). Su Sacrificio fue el máximo, todos los otros fueron nada más que tipos. El Suyo fue el supremo “sacrificio por los pecados.”
(2) Requisítos: Como el “Hijo” (5:8), fue “tomado de entre los hombres.” En cuanto El “fue tentado en todo según nuestra semejanza” en Su naturaleza, El tiene paciencia “con los ignorantes. . .” Habiendo andado por donde andamos nosotros, El conoce nuestro estado desde el punto de vista humano.
(3) Elección: Jesús fue predestinado para llenar el oficio de Sumo Sacerdote. Como el Hijo de Dios (5:5), El fue pre- ordenado un “Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec’ (5:6). Otra vez, Pablo nos recuerda, El “fue declarado por Dios Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec” (5:10).
Así, en todos los aspectos Jesús cumple los requisitos divinos para EI oficio del Sumo Sacerdote.
Sin embargo, en las mentes de los Hebreos quedaba una gran pre- gunta: ¿Cómo podía Jesús, quien no era de la tribu de Leví, ser cal- ificado como Sumo Sacerdote? Pablo no ignoró este punto. De hecho él ya había dado la respuesta, pero los hebreos fueron inca- paces de entenderlo. Por eso, él emprendió una exhortación anima- da que sigue a través del capítulo seis. Luego, en el capítulo siete,
otra vez él sigue con este punto vital, donde es probado que Jesús es de un sacerdocio mucho mejor que el del orden Levítico-el orden de Melquisedec.
Cinco
UNA EXHORTACION INTERPUESTA
(5:11-6:20) A. PREPARACION DEL ESTUDIO:
1. Análisis: En un cambio repentino el autor hace una pausa en su argumento para reprender a los hebreos por ser 1ardos para oír”
y su falta de conocimiento. Esta dura reprensión sigue por el resto del capítulo 5 y termina en una nota más alta al final del capítulo 6.
2. Bosquejo: (5:11-620)
a. La Razón para el Cambio de Tema (5:11-14) b. La Advertencia Solemne (6:1-8)
c. El Escritor Anima a los Creyentes (6:9-12)
d. La Promesa y Juramento del Pacto de Dios-inmutables (6:12-20)
B. DESARROLLO DEL TEXTO:
1. La Razón para el Cambio de Tema (5:11-14)
Lo “mucho que decir, y difícil de explicar, fue reconocidamente, pro- fundo. Pero, la dificultad verdadera estaba con los oyentes, quienes eran “tardos para oír” (5:11). Esto habla de una lentitud de la mente, una actitud que impide el crecimiento espiritual del cristiano. Tal dis- posición hacia las cosas profundas de Dios no solamente prohibe el crecimiento; causa divagación.
Como señala Pablo, el “niño” necesita leche, la dieta debe ser aumentada mientras que el niño va creciendo. Pero, estos habían lle- gado a ser tales que tenéis necesidad de leche. . .” (5:12). Ellos habían “regresado” al nivel infantil.
El “alimento sólido” al cual Pablo se estaba refiriendo fue un conocimiento del “orden de Melquisedec.” El dijo que los de
“madurez” fueron los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. . .” (5:14). En otras palabras, si hubieran usado “sus sentidos” habrían podido “discernir.” Me pregunto cuál habría sido su evaluación de nosotros.
Algunos tienen la actitud infantil de que esto no importa. ¡Ellos deben madurar! Algunos dicen que a ellos no les importa la identidad de Melquisedec. ¿Qué pensaría el inspirado Apóstol Pablo de tal actitud infantil? Debemos crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (11 Pedro 3:18).
2. La Advertencia Solemne (6:1-8)
En su afán de animar a los creyentes que avanzaran en su madurez, el Apóstol mencionó seis fundamentos que él llamó Ios rudimentos de la doctrina de Cristo” (6:1). Ellos son:
a. “Arrepentimiento de obras muertas” (6:1). Las “obras de la Ley”
no deben ser confundidas con los hechos de sumisa obediencia con el Evangelio. Ninguna persona puede alcanzar el premio eterno por las “obras” de la Ley, o por cualquier otra obra. Como cualquier otro pecador, el religioso que no ha nacído de nuevo (Juan 3:5; Hechos 2:38) tiene que arrepentirse. Esto es un rudi- mento hoy, como lo fue entonces. Todos tienen que arrepentirse, ya sea de obras muertas, o de cualquier otra cosa, todos tienen que arrepentirse para ser salvos.
b. “La fe en Dios” (6:1). “Sin fe es imposible agradar a Dios” (11:6) y Ia fe sin obras es muerta.” Una fe viva, entonces, es un rudi- mento esencial de Ia doctrina de Cristo.” Profesar fe en Dios, y no hacer las cosas que El dice, es una contradicción.
c. “La doctrina de bautismos. . .” (6:2). La palabra “bautismos” es plural y se refiere a (1) el bautismo en agua y (2) el bautismo del Espíritu Santo (Juan 3:5; Hechos 2:38). Esto todavía es una doc- trina fundamental para los creyentes de la Biblia. Estos son Ios rudimentos de la doctrina de Cristo” (6:1).
d. “La imposición de manos. . .” (6:2). Los creyentes fueron man- dados así, “sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”
(Marcos 16:18); algunos recibieron el Espíritu Santo cuando los creyentes les impusieron las manos (Hechos 8:17; 19:5); (sin embargo, el Espíritu Santo no fue dado por ó a través de la imposición de las manos de hombres. ¡Jesús es el que da el Espíritu Santo, no el hombre!); un don fue impartido cuando el presbiterio impuso las manos sobre Timoteo (1 Timoteo 4:14).
Estas prácticas son seguidas por los que creen en la Biblia;
estos son los rudimentos.
e. “La resurrección de los muertos. (6:2). Los judiós fueron dividi- dos con respecto a esta doctrina. Pero, al unísono, los predi- cadores del Nuevo Testamento proclamaron el hecho.
f. “Juicio eterno. . .” (6:2). Mientras tanto que Dios vive, exacta- mente en ese tiempo, los pecadores sufrirán los tormentos de un lago de fuego. Bien vinculado con la resurrección de los muertos, este rudimento, “doctrina de Cristo,” tiene que ser creí- do y predicado por su iglesia. Los modernistas lo niegan, pero este rudimento básico tiene que ser guardado por todos los cris- tianos verdaderos.
“Por tanto,” dice el Apóstol, “dejando ya los rudimentos de la doc- trina de Cristo, vamos adelante a la perfección (madurez) ... y esto haremos, si Dios en verdad lo permite” (6:1, 3). Siendo que estas cosas son los rudimentos primarios, sería tontería suponer que Pablo quisiera decir que debemos dejar o ignorar estas doctrinas. Sus palabras fueron para que siguieran crecien- do los que ya estaban bien establecidos en estos puntos. El hecho claro es que cada converso nuevo tiene que aprender estas doctrinas básicas y ser afirmado en éllas. Pero Pablo, además de esto, anima a una continuación del crecimiento en el conocimiento de Dios.
Para dar énfasis al significado de esta exhortación a la madurez, Pablo señala que si los creyentes nacidos de nuevo (como son descritos en 6:4-5) “recayeron” (6:6) “es imposible” (6:4) que “sean otra vez renovados para arrepentimiento; crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (6:6).
El contexto de esta porción tan importante hace claro que uno puede “recaer” hasta tal punto que llega a un estado desesperan- zado. Esto corresponde a las palabras del Señor acerca del “peca- do imperdonable,” o sea, la “blasfemia contra el Espíritu Sar!to”
(Mateo 12:31; Marcos 3:28-29; Lucas 12:10). Debemos recordar que esto es dado como una razón (“Porque es. . .” 6:4) por la exhortación a la madurez. Es claro; ¡crecer o morir! (Por supuesto, estos son los dos “polos” de la situación, y hay un gran espacio entre los dos.)
Cuando uno enseña este texto, el maestro debe esforzarse para hacerse entender claramente, porque uno que ha fallado en “crecer”
tal vez pensará que ha “recaído.” Es fácil ver como el desaliento podría abrumar a tal persona.
Debe haber un buen entendimiento del término “recaer.” Esto se refiere a un estado de apostasía completa de la fe después de haber gozado de las gracias del nuevo nacimiento. ¿Quién puede decir cuando tal punto es logrado? Que seamos cuidadosos.
Pablo introduce una ilustración de las frutas buenas y malas y su fin (6:7-8). Los que no producen buen fruto reciben Ia lluvia que muchas veces cae sobre ella,” pero producen “espinos y abrojos.” Considere su fin (versículo 8).
3. El Escritor Anima a los Creyentes (6:9-12)
Con un cambio de voz notable, Pablo se dirige a sus lectores, “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, ... aunque hablamos así.” La austera, solemne advertencia, no es debilitada aquí, sino reforzada. A menudo, una exhortación fuerte puede dejar la impresión que el que habla está pronunciando la sentencia de los oidores. Este Apóstol sabio anima nuestros cora- zones con el hecho de que eso no tiene que ser así. En el próximo versículo, nos recuerda que Dios está enterado de nuestra “obra y el trabajo de amor.”
El anhelo para discípulos diligentes y dedicados que “heredan las promesas” es expresado en 6:11-12. Este es el deseo de cada ministro verdadero de Dios. Por eso, ellos animan, exhortan, enseñan y predi- can-”para que de todos modos salve a algunos” (1 Corintios 9:22).
Este es el anhelo de un ministerio interesado.
4. La Promesa y Juramento del Pacto de Dios-inmutables (6:13-20)
Para más aliento, el Apóstol nos recuerda que la promesa de Dios a Abraham fue obtenida (6:13-15) “habiendo esperado con paciencia. . .” Siendo que Dios confirmó esta promesa con un juramento, el escritor señala el significado de las “dos cosas inmutables” (i.e., la promesa y el juramento). Haciendo referencia a la costumbre entre los hombres de jurar por algo mayor a ellos mismos, Pablo recuerda a sus lectores que una declaración confirmada por juramento signifi- caba el fin de toda discusión sobre el asunto. Siendo que Dios “no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo” (13) que tengamos
un fortísimo consuelo” (13). Por tanto, no tenemos duda acerca de heredar las promesas de Dios. Nosotros ya tenemos Ias arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14) y sobre la base de las promesas con- firmadas de Dios, tenemos una gran “esperanza.” “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, (los cielos)” (19).
Aunque Abraham no recibió la promesa en el tiempo de su vida, la vio “de lejos” (11:13, 39). Y, aunque no “obtuvo la promesa” en su persona, su simiente sí la recibió. Entonces, por medio de su simiente todas las naciones de la tierra fueron bendecidas (Gálatas 3:16). Luego, fue en y por Jesucristo que Abraham “obtuvo la prome- sa.” Así es con nosotros, Ios herederos de la promesa.” Y, “querien- do Dios mostrar más abundantememte a los herederos de la prome- sa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que. .
“Tengamos un fortísimo consuelo” y “asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (17,18).
Nuestra ancla de esperanza penetra hasta los cielos donde “Jesús entró por nosotros como precursor” (20). El abrió el camino para que nosotros le sigamos. El dijo, también “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. ..para que donde yo estoy, vosotros también estéis”
(Juan 14:2-3). En la obra del sacerdocio Levítico, el Sumo Sacerdote fue donde la gente no podía ir, él representó a la gente en la presencia de Dios. Por medio de nuestro “Sumo Sacerdote”
somos llevados, guiados a la plena comunión con Dios. Si continu- amos siguiendo a nuestro “precursor” estaremos, algún día, donde El está, en la gloria.
Seis
EL MISTERIO DE MELQUISEDEC
A. PREPARACION DEL ESTUDIO:
1. Análisis: La exposición de la comparación del sacerdocio de Jesucristo con el de Aarón prosigue en Hebreos 7:1 y es desar- rollada. Se muestra que Melquisedec es mayor que Abraham, quien es, reconocidamente, mayor que Aarón. Siendo que Jesús es un Sumo Sacerdote “según el orden de Melquisedec,”
Su sacerdocio es mayor que el de Aarón, el orden Levítico.
2. Bosquejo: (7:1-18)
a. La Comparación Reanudada-Jesús y el Sacerdocio Aarónico
(1) Melquisedec (7:1-10)
(2) El Sumario de la Comparación (7:11-28) B. DESARROLLO DEL TEXTO:
1. La Comparación Reanudada-Jesús y el Sacerdocio Aarónico (7:1-28)
a. Melquisedec (7:1-10)
Después de aludir al sacerdocio de Jesucristo en la última parte del capítulo 2, donde nos dice “es poderoso para socorrer a los que son tentados” (18), el escritor habla más claro sobre el punto en 4:14: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote ... Jesús el Hijo de Dios.” Como fue señalado antes, esto fue difícil de com- prender para la mente hebrea. Siendo que Jesús no fue de la tribu de Leví, ¿cómo podía El, dentro de la Ley, cumplir el papel de sumo sacerdote? Pablo ahora vuelve al tema para clarificar ese punto.
Debe ser notado que Melquisedec es mencionado aquí y en sólo dos otros lugares en las Escrituras. Primero, en Génesis 14;
luego, en Salmos 110; y finalmente en Hebreos. (Aún hay bas- tante revelado acerca de él, como veremos.) Después de su aparición en Génesis, mil años pasaron. Luego, la breve referen- cia en los Salmos llegó, y otros mil años pasaron. Y, de estas dos
“simientes” vitales de la Palabra de Dios tenemos una maravillosa exposición en Hebreos que revela muchas verdades preciosas.
Muchas y variadas son las opiniones concernientes a la natu- raleza e identidad de Melquisedec. Algunos piensan que él era un rey cananeo de una ciudad local, Salem. Otros dicen que era descendiente de Sem, y aún otros dicen que era Camita. Muchos dicen que importa muy poco quien y que era él realmente, sien- do que el tipo es principal objeto del propósito del escritor al referirse a él. Mientras algunos dicen que Melquisedec era nada más que un hombre, otros contienden que él era una Teofanía, o sea una breve apariencia de Dios, “hecho semejante al Hijo de Dios.” Este último punto de vista es el que guarda el autor aunque esto sería contradictorio al concepto trinitario, está en completa armonía con el monoteísmo. En verdad, parece al autor que este es el único punto de vista que no lleva a, o depende de una suposición. Veremos si la Escritura corrobora este punto de vista.
“Porque este Melquisedec. . .” (7:1) es identificado por su nom- bre; quiere decir “Rey de Justicia” (7:2). Ya hemos leído que el
“cetro de equidad (justicia) es el cetro de tu reino (de Cristo)”
(1:8). Siendo que el cetro es el bastón de mando llevado por un gobernador como símbolo de autoridad, ¿quién podía llevarlo sino el Rey de aquel reino? ¿No sería una persona culpable de usurpación si llevara el cetro de un reino, mientras otra persona es realmente El Rey? ¿Podría una persona ser llamada “Rey de Justicia” quien es menor que lo implicado en el nombre? ¿Podría haber dos Reyes de Justicia? Si es así, ¿cómo?
“Porque este Melquisedec, rey de Salem. . .” revela que él es
“Rey de Paz” (7:2). En ningún lugar enseña la Escritura que el reino de Melquisedec es un reino literal y terrenal, que podría ser localizado geográficamente. Todos los que proponen tales especulaciones admiten libremente que sus esfuerzos están basados sobre asunción y suposición.
Al contrario, es claramente obvio que estas son características del Reino de Dios: Justicia y Paz. Y, Melquisedec es declarado ser el Soberano Supremo de Justicia y Paz. Otra vez, el autor dice que sería una usurpación ser menos que Dios y llevar tal título. “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino jus- ticia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). (Gozo es el resultado de justicia y paz en el reino de Dios.)
La frase, “. . hecho semejante al Hijo de Dios” (7:3) es precedida por varios puntos de semejanza entre esta breve apariencia de Dios y la encarnación real. Esta Teofanía no fue sólo para ben- decir a Abraham y recibir diezmos de él; fue una prefiguración del Hijo de Dios, Jesucristo. El sentido de la frase, entonces, es que en la Teofanía, el Rey de Justicia, Dios Todopoderoso, pre- figuraba a Sí mismo en una figura o tipo como Rey-Sacerdote.
Los puntos de semejanza son reconocidos fácilmente por una persona que tiene la revelación de la Unidad de Dios:
(1) “Sin padre. . .” Jesús, el creador de todas las cosas, era antes de todas las cosas (Juan 1:10; Colsenses 1:17). Como el Hijo, no tenía un padre terrenal. Como Dios, ¡no tenía padre!
(2) “Sin madre. . .” Aunque María fue la madre de la humanidad o del Hijo de Dios, ella no fue la madre de Dios. El Ser que existe por Sí mismo no tenía madre.
(3) “Sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida.
. .” El, cuyas “salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2) es el “primero y el último”
(Apocalipsis 1:17-18).
(4) “Permanece sacerdote para siempre” es una descripción correcta del Señor Jesucristo (Hebreos 7:23-25).
En estos puntos (7:1-3) vemos que el “orden de Melquisedec” no depende de la genealogía humana, sino que es un sacerdocio permanente. Además, siendo que el orden de Melquisedec no fue de genealogía humana, sobrepasa el orden Aarónico porque fue antes que él, y veremos, fue superior a él.
Ahora, los puntos siguientes son señalados para establecer que el orden de Melquisedec es superior al orden Aarónico (7:4-11).
(1) Melquisedec, “cuya genealogía no es contada de entre ellos”
(7:6) recibió diezmos de Abraham “el Patriarca” (7:4). Hay un contraste entre esto y Ios hijos de Leví . . . que . . . reciben diezmos . . . de sus hermanos” (7:5). Estos hechos signifi- cantes siguen a la declaración del Apóstol de “Considerad, pues, cuán grande era éste...” (7:4).
(2) Melquisedec, que no fue del linaje bendito, realmente “bendi- jo al que tenía las promesas” (7:6). Y, de este punto, Pablo señala que “el menor (Abraham) es bendecido por el mayor (Melquisedec)” (7:7). “Considerad, pues, cuán grande...”
Mayor que el patriarca que tenía las promesas. ¿Qué hom- bre podía ser así?”
(3) Entonces se sugiere que un sacerdote que vive siempre con derecho a los diezmos, sobrepasa a aquel de reclamos tem- porales y limitados de una sucesión de hombres moribundos (7:8).
(4) Luego, se señala que el orden de Melquisedec es superior al de los Levitas porque Leví mismo, en efecto, pagó diezmos a Melquisedec, mientras en los lomos de su padre, Abraham (7:9-10).
Estos puntos establecen la superioridad de nuestro “gran Sumo Sacerdote, Jesús,” quien es según el “orden de Melquisedec,”
sobre el orden temporal e imperfecto de Aarón.
b. El Sumario de la Comparación (7:11-28)
El orden Aarónico es mostrado ahora ser imperfecto y transitorio, porque el Apóstol razona de otra manera un sacerdocio de otro orden no habría sido mencionado en Salmos 110, después de ser establecido el sacerdocio Levítico (7:11).
Entonces, siendo que toda la dispensación fue basada sobre el sacerdocio Aarónico, “necesario es que haya también cambio de ley” (7:12). El razona esto porque “aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar (según la ley)”
(7:13). Esto es evidente, siendo que Jesús fue de la tribu de Judá y no fue levita (7:14).
Así, vemos un punto significativo de comparación. El sacerdocio levítico, que fue inadecuado (11), fue dado por la Ley, que tam- bién fue inadecuada (19). Por eso, “necesario es que haya tam- bién cambio de Ley.” Siglos después de ser establecido el orden Levítico, Dios habló del orden Eterno de Melquisedec, el cual, siendo adecuado, satisfizo la necesidad. Lea 7:21 y 28.
Otra vez, es señalado que el poder del sacerdocio Levítico fue
“constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia” (16), mientras el sacerdocio de Cristo fue “según el poder de una vida indestructible” (16). Además, Ios otros cier- tamente sin juramento fueron hechos sacerdotes. . .” (21), “pero éste, (Cristo, según el orden de Melquisedec) con el juramento.
. .” (21).
Ampliando la comparación, Pablo anota, por la muerte, no podían continuar. . .” (23), “mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable” (24). Finalmente, dice del orden Levítico, Ia ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres. . .” (28), mientras “tal sumo sacerdote nos convenía:
(Cristo) santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” (7:26-27).
La conclusión de la comparación es que tenemos en El, por fin, un Sumo Sacerdote perfectamente útil, compasivo y misericor- dioso, quien es muy superior al orden Aarónico.