1. Definición
1.1. QUÉ ES LA SEMÁNTICA
La semántica es la "ciencia_del significado". Por lo tanto, su 'definición ño debería plantear problemas: todo el mundo
está de acuerdo en suscribir la afirmación con que se inicia el presente libro, corrigiéndola un poco, eventualmente, y poniendo "estudio" en lugar de "ciencia". Pero si tratamos de definir el significado de la expresión "ciencia (o estudio) del significado", las cosas empiezan a complicarse: ¿se trata de una ciencia o de una parte de una ciencia? y ¿a qué "sig- nificado" nos referimos?
Es fácil hablar de significado, pero todos tendemos a creer que es algo sumamente variable e incierto, y que, por lo garito,.difícilmente,podría ser estudiado por una ciencia,,:, La historia y la vida cotidiana están hechas de discusiones originadas por el significado, desde el Cratilo de Platón, pasando por el tratado Hermes escrito por James Harris alrededor de 1700, hasta el Du Sens del semiólogo franco- lituano A. J. Greimas; en torno al significado se ha ejerci- tado la especulación de filósofos, gramáticos, retóricos, literatos, lingüistas, psicólogos, sociólogos» juristas y así hasta el ñifinito... , .- . .
La semántica interesa directamente ala lingüística, la filo- sofía, la lógica, la teoría de la información, la crítica lite- raria, la antropología y muchas otras disciplinas. Y ¿cómo se ubica la semántica en relación a la semiología, o semióti- ca, la "ciencia de los signos", actualmente tan de moda?
El lector debe ser advertido de inmediato en cuanto a 13
"escala" con siete posiciones; se solicita al sujeto en- trevistado que indique en cuál de las siete posiciones de cada escala colocaría al término propuesto, del que se desea "medir el significado". Cada posición de la
"escala" indica una graduación distinta de la "cualidad" ex- presada por el correspondiente par de adjetivos: en la escala bueno-malo, por ejemplo, el primer lugar a la izquierda equivaldría a "decididamente bueno", el segundo a "más bien bueno", el tercero a "un poco bueno" el cuarto (ubi- cado en la mitad) a "ni bueno ni malo" el quinto a "un poco malo", el sexto a "más bien malo" y el séptimo a
"decididamente malo". Colocando de esta manera al término presentado en una posición de cada escala, y unien- do todas las posiciones señaladas, se obtiene una línea que- brada que representaría visualmente al "significado" del término analizado (asignando puntajes a cada división de la ^escala se obtienen, luego, fácilmente tratamientos nu- méricos del análisis). Tomemos un ejemplo parcial de un reciente estudio italiano: el "significado" del concepto padre:
Padre 1. alegre 2. conversador 3. aseado 4. bueno 5. tranquilo 6. comprensivo
1 2 3 4 5 6 7
triste taciturno sucio malonervioso incomprensivo
Por consiguiente, el concepto de padre será evaluado como "un poco alegre", "ligeramente conversador", "más bien aseado", "un poco bueno", "bastante tranquilo",
"muy comprensivo" . . . El total de las escalas aplicadas mediría el significado de padre.
Los lingüistas han dirigido muchas más críticas que elo- gios al "diferenciador.semántico.". Admitiendo que se tra- te de una "medición" (a pesar de las cuidadosas elaboracio- nes matémáticoestadísticas efectuadas por Osgood y sus colaboradores, conocidas como "Análisis factoriales" y las probadas técnicas de testing aplicadas, no nos parece que resulte muy claro, en este contexto, lo que se entiende por
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"medir"); aquello que es medido, por cierto, no es el "sig- nificado". Se tratará de la impresión asociativa, de la reac- ción emotivo-afectiva, de un "juicio" entre lo psicológico y lo cultural-ideológico, etcétera: todos los fenómenos que sin duda tienen algo que ver con el "significado" pero que no son tout court el significado. Sin considerar que en las aplicaciones la misma medición puede resultar muy poco comprometedora, cuando los valores tienden a cero (en la traducción en valores numéricos se da a las siete posiciones, partiendo de la izquierda, los valores respectivamente de:
+ 3, +2, +1, O,—1,—2,—3): decir que padre es "ligeramen- te conversador", para dar un ejemplo respecto a una sola es- cala, no se entiende si esconde una efectiva estimación específica, o si oculta más bien una genérica asignación "no comprometedora": no sabiendo bien cómo comportarse, el informador no se desequilibra y se mantiene en el medio.
Y así podríamos continuar.
Las críticas por parte de los lingüistas no quitan que el
"diferenciador semántico" hay a resultado útil, con frecuen- cia, en campos como el del análisis psicoterapéutico, los test vocacionales, el sondeo de la opinión pública, el aná- lisis del contenido, etcétera. ,
1.3.2.2. Asociación y clasificación. Otra aproximación de notable interés para la lingüística es la.efectuada por los llamados "asociacionistas", mejorada y desarrollada, más tarde, por el método de "clasificación" (también aquí simplificamos mucho la realidad). Según la teoría asociacionista, el significado de las palabras sería el con- junto de las asociaciones verbales que evocan, o sea, la lista de palabras en que hace pensar inmediatamente a los hablantes la palabra en examen. El significado es el nexo que une las "respuestas" dadas por los hablantes ante un "estímulo"; las palabras difieren de significado tanto como difieren sus asociaciones más frecuentes. La aproxi- mación asociacionista, desarrollada entre otros por Deese, no escapa a críticas análogas a las que se han hecho al dife- renciador semántico. La asociación libre depende, aparente- mente, demasiado de factores contingentes en el hablante:
que, por ejemplo, jardín se asocie una vez con;árbol no significa que se asocie con árbol en otras ocasiones y/o en 19
r otros hablantes, aun si es cierto que a través del análisis experimental se obtienen asociaciones privilegiadas frecuen- tes y constantes (por ejemplo, hombre se asocia casi siempre con mujer o joven, etcétera. Por añadidura, una aproxima- ción de este tipo tiende a eludir el problema de la naturaleza del significado: se explica el significado de las palabras con otras palabras, en un rebote continuo. Por otra parte, las asociaciones verbales, por cierto, dependen en alguna me- dida del significado, pero no se puede decir que "lo sean":
queda sin explorar, precisamente, aquello que determina las posibilidades de asociaciones, o sea, el "significado "
(véase también 5.2.2.2.).
Más recientemente, se han destacado las aproximaciones logradas por el método de "clasificación", utilizado por G. A. Miller y otros. Éste consiste en proponer a los infor- madores una serie de palabras y solicitarles que las agru- pen en clases, según la afindad de significado que sienten. De esto se pueden obtener tabulaciones de las relaciones de sig- nificado entre las palabras consideradas. Por ejemplo:
presentemos a tres hablantes las palabras chair "silla",
cow "vaca", fear "miedo", mother "madre", rock "roca", tiger "tigre", tree "árbol", virtue "virtud". El primer ha-blante las asocia así: (cow, tiger) (chair,rock) (fear, virtue)
(tree, mother); el segundo así: (cow, mother, tiger, tree) (chair, rock) (fear, virtue); el tercero así: (cow, mother, tiger) (chair, rock, tree) (fear, virtue).De estos datos se puede obtener la siguiente tabulación en forma de árbol (llamada cluster analysis):
cow "vaca"
tiger "tigre"
mother "madre"
tree "árbol"
chair "silla"
rock "roca"
fear "miedo"
virtue "virtud"
La clasificación por pares depende del número de veces en que los términos han sido asociados por los hablantes:
los términos asociados por los tres hablantes aparecen en las terminaciones del árbol, los que fueron asociados en menos ocasiones aparecen gradualmente en los distintos niveles del árbol. A cada nudo del árbol corresponde algo muy si- milar a lo que aprenderemos a llamar "rasgo semántico"
(véase 5.4.).
La suministración de este método debe ser muy cuida- dosa, puesto que es importante que sean "extraídos" los caracteres conceptuales del significado, de otro modo se re- caería en la vaguedad de la asociación libre; en el ejemplo presentado, el hablante habría podido muy bien asociar
"miedo", por ejemplo, no con "virtud", sino con "tigre", procediendo en base a factores emotivos en lugar de "ra- cionales". De todos modos se trata de una técnica de inves- tigación muy interesante, o bien, de una confirmación empírica de la llamada "descomposición en rasgos semán- ticos" (véase 5.3.).
1.3.3. Semán tica y an tropología cultural
La antropología ha logrado también importantes aproxi- maciones a la semántica. El sistema de significados de una lengua hablada por una determinada comunidad social es, por cierto, uno de los sectores centrales de su cultura y por lo tanto, ha suscitado notable interés entre muchos antro- pólogos. La atención que los antropólogos han dirigido al significado se vio acentuada por la historia de las investiga- ciones antropológicas: Boas, Malinowski y otros, trabajaron con comunidades "primitivas" y para ello resultó priorita- rio el conocimiento de su lengua. El sistema lingüístico, por lo tanto, constituye un vehículo privilegiado de acceso al estudio antropológico de comunidades "distintas". El aporte de los' antropólogos a la semántica se desarrolló principalmente en dos direcciones. Por una parte, el estudio de las correlaciones entre significado y situaciones de uso de la lengua (véase 3.4.2.) haciendo hincapié en la temática de las funciones de la lengua y del habla como modo de actuación convertido en situación: por ejemplo, los con- ceptos de "contexto situacional" y de "comunión fáti-
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ca" de Malinowski (véase 3.2.2.1.). La otra dirección es la del estudio de los particulares sectores léxicos (términos de parentela, términos de color, términos relativos a activida- des y costumbres típicas de una comunidad, etcétera) como característicos de la cultura y de la "visión del mundo" pro- pias de la comunidad analizada: de aquí surge, por un lado, la llamada "hipótesis Sapir-Whorf" (véase 4.2.) y, por el otro, una técnica de análisis del significado que ha marcado un giro radical en la semántica, la llamada "semántica com- ponencial" (véase 5.4.3.4.), nacida en los años 50 de los trabajos de algunos antropólogos (Goodenough, Lounsbu-
ry, Conklin).
"1.3.4". La "semántica general" r
Una presunta "semántica" que ha gozado de notable éxito en América entre los años treinta y los cuarenta, es la lla- mada "semántica general" de Korzybski, Hayakawa y colaboradores. No merece que nos detengamos demasiado en ella, porque, se trate de lo que se trate, la "semántica general" está lejos de tener algo que ver con la semántica.
Según las teorías de Korzybski, nuestro comportamiento y nuestro modo de ver y juzgar las cosas está condicionado por el uso que hacemos de las palabras, o sea que se ha creado una estratificación del significado de las palabras el cual nos impide liberarnos de su cautiverio. Los problemas de la vida, desde el más trivial (un regaño de nuestro jefe) al más serio (la guerra mundial), dependen de los desórde- nes que se producen en razón de que las palabras no corres- ponden ya a la realidad y constituyen una fuente de mal- entendidos y prejuicios. Las palabras tienden a convertirse en cosas, ya que se ordenan en una red de reacciones "neu- rosemánticas", que constituye nuestra aproximación a la realidad y sus carencias. Dado que gran parte de las ambi^
güedades y desórdenes de la comunicación son "semantogé- nitos" —continúa Korzybski— la tarea de la semántica ("general" pues involucra a todos los fenómenos de reac- ción psicológica) será la de liberar al uso de la lengua de las
"incrustaciones" que nos impiden ver cómo están en reali- dad las cosas: una vez eliminado el significado "erróneo"
de la palabra, se resolverán los conflictos que derivan del 22
mismo. De este modo, la semántica se convierte en una práctica terapéutica y pedagógica general, capaz de mejorar a la humanidad solamente a través de una crítica lógica del significado de las palabras: el itinerario que va desde las per- turbaciones neuróticas a la segura objetividad del lenguaje científico, será recorrido gracias a la guía psicoterapéutica de una semántica "no aristotélica".
Además del optimismo efícientista y la innegable buena voluntad de los "semánticos generales" —que por sí mis- mos no explican totalmente, sin embargo, por qué esta es- cuela tuvo un éxito tan notable y dejó huellas aún hoy muy vivas, sobre todo en el psicoanálisis americano —no se puede pasar por alto cierta ligereza en la tesis inicial de la teoría de Korzybski. La afirmación según la cual un len- guaje inadecuado y mixtificante es la causa, y no el síntoma, ,de los conflictos e incongruencia de la sociedad humana, es sostenible solamente si no se ha meditado profundamente acerca de la naturaleza del lenguaje (véase también 3.2.1.2.).
Esta opinión negativa no pretende menospreciar la exis- tencia de los problemas planteados por la semántica gene- ral: el mayor mérito que debe buscarse en las afirmaciones en ocasiones tendientes al misticismo de los colaboradores de Korzybski, reside precisamente en haber llamado la atención sobre la compleja fenomenología manifestada por el uso de lengua en la conducta social, y sobre las "desvia- ciones" y manipulaciones que esto puede acarrear.
1.4. SEMÁNTICA Y OTROS SECTORES DE LA LINGÜÍSTICA
Puesto que estamos hablando en términos de semántica lin- güística, debemos delinear someramente las relaciones exis- tentes entre semántica y otras ramas de la lingüística.
1.4.1. Semántica, lexicología y lexicografía
La semántica no debe ser confundida con la semiología (véase 1.2.) pero tampoco con la lexicología. Esta última estudia las palabras de una lengua determinada o de varias lenguas, tanto desde el punto de vista del significado como desde el punto de vista del significante: es la parte de la lin- 23
güística que estudia el léxico en todos sus aspectos (véase
4.3.). Dentro de la lexicología se incluyen, según los secto-res específicos interesados, la onomasiología (estudio de los nombres, dados a cosas y acciones), la onomástica (es- tudio de los nombres propios), la antroponomástica (estu- dio de los nombres propios de persona), la toponimia (es- tudio de los nombres de lugares), etcétera. El conjunto de operaciones que comprende la reunión de material léxico de determinado idioma o de determinado período histórico, o de determinado texto, o de determinado autor, etcétera, su ordenamiento y elaboración en "léxicos", diccionarios, vocabularios, glosarios, etcétera, constituyen la lexicogra-, fía. Los repertorios lexicográficos son un instrumento de trabajo y, al mismo tiempo, un objeto de estudio muy importante para la semántica; en especial resulta intere- sante el problema de las definiciones lexicográficas (véase
4.1.1.).1.4.2. Semántica y estilística
Frecuentemente se ha hablado de una particular afinidad entre semántica y estilística. Sin internarnos en el espinoso problema que constituye definir la estilística, recordare- mos solamente que los distintos valores del término pue- den remitirse a tres sentidos fundamentales: a) la estilística estudia la "lengua individual", el uso personal de la lengua, el apartamiento de la norma; b) la estilística estudia las vías y los medios mediante los que el sistema lingüístico permite y efectúa la expresión de las emociones y senti- mientos; c) la estilística estudia la organización interna de los mensajes lingüísticos, observando cómo en cada uno de ellos se utilizan libremente con fines particulares los datos y mecanismos ofrecidos por el código de la lengua, en relación a la situación.
En la primera mitad del novecientos, semántica y lin- güística encontraron un fértil terreno en común en la estética y la crítica desarrolladas a partir de la filosofía neoidealista (Croce), con su concepción del "libre" sig- nificado como momento subjetivo e irrepetible de la
"creatividad" del espíritu, con los corolarios de la identi- ficación de lenguaje y arte, de la atención dirigida sólo a 24
los "textos poéticos", de la incomunicabilidad de la intui- ción expresiva, y otros por el estilo. En este ámbito se formaron muchos de los maestros de la critica y la lingüís- tica histórica.
1.4.3. Semántica y pragmática
La semántica está, también, parcialmente conectada con la pragmática. La pragmática lingüística, modernamente entendida, se ocupa de cómo utilizamos los signos y de qué podemos hacer Ccün éstos en la interacción con los otros hablantes: como tal, comparte con la estilística el campo de acción de la antigua "retórica". Ahora bien, resulta claro que aquello que podemos hacer con los signos está estrechamente relacionado con el significado de los mis- mos, y en ciertas ocasiones lo condiciona o determina: la teoría del significado debe arreglar cuentas con la pragmá- tica. Las consideraciones y hechos pragmáticos, que el análisis científico tanto del estructuralismo como de la lin- güística chomskyana han mantenido rigurosa y programá- ticamente apartados, constituyen una parte integrante del -estudio del significado en las últimas investigaciones lin- güísticas. Los modelos teóricos más recientes tienen, preci- samente, una base semántico-pragmática.
"LAA.SemáKticay-sociolingüística . . , . . :
El significado debe ser analizado con especial atención en relación a la sociedad: utilizar una lengua significa también actuar, efectuar y establecer relaciones sociales, y por otra parte, al hablar comunicamos informaciones no sólo refe- ridas al "mundo externo" y a los "estados internos", sino también a nuestra ubicación social en la comunidad, a los factores sociales que entran en juego en cada acto de co- municación, etcétera. La semántica, entonces, debe tener en cuenta la dimensión social de los hechos lingüísticos, e incorporar en lo posible los resultados de la sociolingüís- tica, considerada en sentido general como la disciplina que trata todo aspecto de la estructura y del uso de la lengua que se refiera a sus funciones sociales y culturales.
Entre la semántica y la sociolingüística se puede ubicar
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el llamado "análisis del contenido" y las recientes escuelas francesas de orientación pragmática; la "lexicología socio- lógica" de la corriente francesa continuadora de Matoré, concierne también a la semántica y a la sociolingüística.
La primera, estudia en términos tanto cualitativos como estadísticos los contenidos de los textos lingüísticos, rela- cionándolos con la personalidad del autor, con los temas y valores ideológicos corrientes en una determinada cultura, etcétera; para la segunda, véase 5.2.2.1.
1.5. PROBLEMAS Y TAREAS DE LA SEMÁNTICA
Aparentemente, la tarea de la semántica, según la inter- pretación moderna, consiste en buscar argumentos y apli- car respuestas a las tres preguntas que siguen:
a) ¿Qué es el significado? (problema de la definición del
significado);
b) ¿cómo funciona el significado? (problema de la natu-
raleza y funcionamiento del significado);
c) ¿cómo es el significado en las lenguas? (problema del
análisis y descripción del significado).
El orden en que han sido expuestos los tres problemas no es lógico, ni cronológico, ni tampoco jerárquico: se puede perfectamente tratar de analizar y describir el signi- ficado sin tener necesariamente que definir qué es, y se puede explicar cómo funciona, sin necesidad de describir cómo es.
Las tres tareas mencionadas constituyen también crite- rios específicos para evaluar una teoría semántica, además de los criterios generales externos (como la adecuación a los datos empíricos, etcétera) e internos (como la coherencia y la simplicidad, etcétera): una teoría semántica se calificará según los problemas que encare y según cómo los resuel- va. Un hecho ulterior que se debe tener presente entre los criterios para evaluar las tareas de la semántica, es la de- pendencia de la misma respectó a los otros sectores y nive- les de análisis de la teoría lingüística: la semántica puede analizar independientemente al significado en particular, 26
por así decirlo; o puede, también, plantearse como límite y objetivo la inserción del tratamiento del significado en un coherente modelo lingüístico que abarque a los otros niveles de análisis. Desde este punto de vista, es particular- mente espinosa y discutida la cuestión de las relaciones entre semántica y sintaxis (véase 6.4.)
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ciplinas. Intentando resumir, podemos reunir las principa- les observaciones que hemos apuntado en la siguiente lista:
sin embargo, corremos el riesgo de caer en un inventario de lugares comunes sobre el significado, que cuentan más o menos con el acuerdo general, pero que no contribuyen demasiado a explicar los hechos.
De todos modos, se puede decir que el significado es algo manifestado y/o comunicado (según consideremos que exista o no, la intención de transmitir información por parte del hablante) mediante un significante, escogido dentro de un repertorio de "cosas potencialmente comu- nicables" y usable/usado en situaciones, como sentido refe- rido a un estado de experiencia. Está constituido por diver- sas "partes": una parte lógico-conceptual, relacionada con los procesos cognitivos de la mente humana y con el pen- samiento; una parte emotivo-estilístico-pragmática, relacio- nada con la utilización de los signos y con el contexto situa- cional; una parte accesoria eventual, de carácter individual, no descriptible en términos objetivos y sistemáticos. Además, el significado es, indudablemente, una cosa compleja, pues implica diversos factores y debe ser visto desde varios pun- tos de vista; indeterminado, en el sentido que tiene un campo de aplicación abierto, es susceptible de aplicación nueva y "creativa"; específico, pues a pesar de ser comple- jo e indeterminado, es poseído socialmente por los hablan- tes, y, por lo tanto, es preeisable, objetivamente desCripti- . ble, no vago.
En este libro se considera el significado casi exclusiva- mente en su aspecto lógico-conceptual, puesto que es éste el aspecto del significado que la lingüística contemporánea está más preparada para tratar, y" es también, por lo que parece, el significado mayormente objetivable.
4. Términos para la semántica
;B!SL!OTECA C U. N. A,
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4.1 MATERIALES PARA LA SEMÁNTICA
¿Cuál es el material de partida para el análisis del signifi- cado? ¿Cuáles son los datos empíricos que la semántica debe describir o explicar? ¿Cómo se obtiene o cómo se reúne el material "en bruto" para la investigación semán- tica? A estas preguntas metodológicas esenciales puede responderse que los "datos" para la semántica están cons- tituidos por tres tipos de hechos: a) las definiciones de los vocabularios o diccionarios; b) la distribución en un corpus [repertorio de material recolectado (en manera especifi- cada)]; e,) los juicios intuitivos de los hablantes.
4.1.1. Diccionarios
Cuando se desea conocer el significado de una palabra, una manera de hacerlo, es consultar en el diccionario "qué quiere decir". Para el hablante común, el vocabulario o diccionario es el libro del significado de las palabras. Pero también para el estudioso de semántica el diccionario es, o mejor dicho, las definiciones del diccionario son, un punto de referencia importante. En otras palabras, la lexicografía, (véase 1.4.1.) es un punto fundamental de partida para la semántica. Por otra parte, la lexicografía es, también, un punto de llegada de la semántica: para saber qué quieren decir las palabras necesito el diccionario, pero para elabo- rar un diccionario que explique bien el significado de las
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