¿Qué han sido las Farc en realidad?
Rectoría - Dirección de Relacionamiento
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Programa de Comunicación de la Ciencia
Universidad Ciencia y Desarrollo
Explicar esta organización
de una manera menos
reduc-cionista al señalarla como
narcoterrorista, o
sobredi-mensionada, cuando se
piensa que forma parte de
una conspiración de la
izquierda internacional para
tomarse el continente, es la
propuesta de un experto en
el tema de la Universidad
del Rosario. Su conclusión
es: las Farc han sido una
insurgencia comercial.
Organización terrorista o narcoterrorista, movimiento regional ‘castrochavista’ e insurgencia criminal. No son pocos los apelativos que desde la primera década del 2000 han recibido las Farc en el interés de describirlas y a partir de allí explicar, de cierta manera, el conflicto armado en Colombia, la naturaleza de quienes participan en él y las maneras de enfrentarlo.
Un destacado académico de la Universi-dad del Rosario, con Doctorado en Relaciones Internacionales de London School of Economics and Political Scien-ce (Reino Unido); Maestría en Estudios en Seguridad Internacional, de la Univer-sidad de Leicester (Reino Unido); pregra-do en Relaciones Internacionales del
Rosario, y formación militar, pues fue oficial del Ejército donde trabajó en asuntos de inteligencia, decidió ponerse en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
“Mi objetivo era proponer nuevas narrativas sobre las Farc, como un fenó-meno que desafía perspectivas simplistas y reduccionistas, como son el de delin-cuencia, terrorismo, narcoterrorismo o la idea de un gran movimiento de conspi-ración 'castrochavista' o de una insur-gencia con una compleja red como Al Qaeda o el Estado Islámico en Irak y Siria”, explica Óscar Palma, quien además es profesor principal de carrera de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales del Rosario, e investigador del Centro de
Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la misma institución.
Para realizar la imperiosa tarea recurrió a investigaciones sobre el tema existentes en el mundo y encontró parte de la respuesta en la literatura sobre Crimino-logía y Estudios Estratégicos. “Las Farc han sido una insurgencia comercial nacional con redes transnacionales que responden a tres dimensiones: política, criminal y militar. No han sido un grupo monolítico, sino un sistema compuesto por individuos (nodos, en términos de la teoría de redes), con diferentes intereses y funciones. Es decir, que las Farc no pueden explicarse simplemente como una organización en la que todos sus militantes se centran en un objetivo político; pero tampoco puede ser
obser-vada como un grupo criminal en el que sus integrantes están buscando benefi-cios económicos a toda costa”, explica. El argumento del investigador es que las Farc han sido una organización híbrida porque responde a motivaciones políti-cas y económipolíti-cas, que tiene por tanto funciones políticas, criminales y militares; esas características en la literatura de actores armados no estatales correspon-de a lo que se ha correspon-denominado: insurgen-cias comerciales.
“Definir a un actor simplemente como
una organización terrorista es casi que reducir toda su complejidad a una de sus conductas tácticas. El terrorismo es una conducta táctica. Es una forma de hacer la guerra y cuando uno dice tal organiza-ción es terrorista, de cierta forma está diciendo que esa organización se dedica solamente a hacer ataques de terroris-mo. Por el otro lado, una organización política es la que está interesada en cambiar algo en el Estado o crear una forma nueva en la sociedad. Mientras que un actor que está motivado por lo
económico y recurre a la violencia para obtener recursos es una organización criminal. La literatura viene encontrando que esa mezcla, especialmente cuando no es fácil determinar que una organiza-ción es puramente criminal o es pura-mente política, está en la categoría de insurgencia comercial”.
En otras palabras, la insurgencia comer-cial es un grupo donde no se puede reconocer específicamente un objetivo político o un objetivo criminal, sino que los dos coexisten. Y en términos de métodos, la organización recurre a tácticas criminales, como cultivar hoja de coca, cobrar impuestos a los traficantes, extorsionar, secuestrar; y a tácticas políti-cas para mover masas, llegar al corazón y a la mente de la gente, como hacer mítines políticos y arengas.
“Ese concepto explica mucho mejor a las Farc y lo que propongo es que reflexionemos sobre esas tres dimensio-nes que la organización ha tenido:
políti-ca, militar y criminal,”, agrega Palma. en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
Precisamente, en esa reflexión que propone el investigador se llega a concluir que la estructura de las Farc en sus tres dimensiones, política, criminal y militar, traspasa las fronteras nacionales. Eso se da, como señala el investigador, por la globalización y el uso de nuevas tecnologías. Si bien las Farc no las han utilizado de la misma manera que Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), sí han logrado llegar con ellas a otros públicos y difundir sus ideas. De esa forma consi-guieron tener apoyo en Europa, en países como Suiza, Suecia y Dinamarca. “Todo esto avanza más cuando se crea en Latinoamérica el Movimiento
Boliva-riano por la Nueva Colombia, el famoso MCB. Es una evolución de esa comisión internacional, mucho más amplia. Es un movimiento que busca agrupar, reunir, en una estructura de discusión, de intercambio de ideas, a diferentes movi-mientos de Latinoamérica que son de izquierda y que son afines a la ideología de las Farc. Sin caer en el error de decir que son las Farc o pretendían hacer cambios enormes en todo el continen-te”, explica el académico.
Palma cuenta que el ataque a ‘Raúl Reyes’ en Ecuador, en 2008, dio muchas luces sobre las operaciones internacionales de las Farc y en algunos casos permitió corroborar información que se tenía sobre el tema, como por
ejemplo el MCB. Y lo que quedó claro con los datos encontrados en el compu-tador de ‘Raúl Reyes’ era que las acciones de las Farc fuera de Colombia no podían catalogarse como débiles o irrelevantes, pero tampoco magnificarse al punto de decir que las Farc son una poderosa organización mundial como Al Qaeda o el EI, que busca trastocar el orden en América Latina.
“Las conexiones internacionales de las Farc llevaron a algunos a creer que un terreno ideológico común era suficiente para explicar una fuerte alianza entre la insurgencia colombiana y varios gobier-nos de izquierda a través de la región, Chávez en Venezuela, Correa en Ecua-dor y Ortega en Nicaragua, por no
Universidad Ciencia y Desarrollo
hablar de otras administraciones de izquierda. Los veían como aliados de las Farc para ayudar a combatir al Estado colombiano”, asegura el académico. Ese fue el caso del gobierno Uribe, en el que se difundió la idea de que el ‘cas-trochavismo’ se tomaría a Colombia, por ser el último bastión de Estados Unidos en Latinoamérica. Algo así como un gran tablero mundial de ajedrez donde Colombia era la única ficha que faltaba.
El investigador explica que el MBC se creó debido a que las Farc no tuvieron cabida en el Foro de Sao Paulo, una
gran conferencia regional que agrupa a partidos socialistas y comunistas, movi-mientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos y personali-dades para discutir las realipersonali-dades de América Latina desde su propia perspec-tiva. Las Farc participaron en alguna ocasión, pero el Partido de los Trabaja-dores de Brasil y otros integrantes se opusieron a que siguieran siendo parte.
“Todo esto nos lleva a pensar en un discurso de vía media entre dos posicio-nes radicales: el trabajo internacional de las Farc es irrelevante y las Farc está con
un movimiento internacional para cambiar la región, es la posición que maximiza todo. Las Farc sí han hecho un trabajo internacional que tiene ciertos réditos, pero que no llega a ser la plata-forma para la conquista continental. Todos esos movimientos que conectó en el MBC son marginales en cada uno de sus países y a nivel continental”, asegu-ra Palma.
Las Farc, fenómeno que desafía
perspectivas simplistas y reduccionistas
Explicar esta organización
de una manera menos
reduc-cionista al señalarla como
narcoterrorista, o
sobredi-mensionada, cuando se
piensa que forma parte de
una conspiración de la
izquierda internacional para
tomarse el continente, es la
propuesta de un experto en
el tema de la Universidad
del Rosario. Su conclusión
es: las Farc han sido una
insurgencia comercial.
Organización terrorista o narcoterrorista, movimiento regional ‘castrochavista’ e insurgencia criminal. No son pocos los apelativos que desde la primera década del 2000 han recibido las Farc en el interés de describirlas y a partir de allí explicar, de cierta manera, el conflicto armado en Colombia, la naturaleza de quienes participan en él y las maneras de enfrentarlo.
Un destacado académico de la Universi-dad del Rosario, con Doctorado en Relaciones Internacionales de London School of Economics and Political Scien-ce (Reino Unido); Maestría en Estudios en Seguridad Internacional, de la Univer-sidad de Leicester (Reino Unido); pregra-do en Relaciones Internacionales del
Rosario, y formación militar, pues fue oficial del Ejército donde trabajó en asuntos de inteligencia, decidió ponerse en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
“Mi objetivo era proponer nuevas narrativas sobre las Farc, como un fenó-meno que desafía perspectivas simplistas y reduccionistas, como son el de delin-cuencia, terrorismo, narcoterrorismo o la idea de un gran movimiento de conspi-ración 'castrochavista' o de una insur-gencia con una compleja red como Al Qaeda o el Estado Islámico en Irak y Siria”, explica Óscar Palma, quien además es profesor principal de carrera de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales del Rosario, e investigador del Centro de
Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la misma institución.
Para realizar la imperiosa tarea recurrió a investigaciones sobre el tema existentes en el mundo y encontró parte de la respuesta en la literatura sobre Crimino-logía y Estudios Estratégicos. “Las Farc han sido una insurgencia comercial nacional con redes transnacionales que responden a tres dimensiones: política, criminal y militar. No han sido un grupo monolítico, sino un sistema compuesto por individuos (nodos, en términos de la teoría de redes), con diferentes intereses y funciones. Es decir, que las Farc no pueden explicarse simplemente como una organización en la que todos sus militantes se centran en un objetivo político; pero tampoco puede ser
obser-vada como un grupo criminal en el que sus integrantes están buscando benefi-cios económicos a toda costa”, explica. El argumento del investigador es que las Farc han sido una organización híbrida porque responde a motivaciones políti-cas y económipolíti-cas, que tiene por tanto funciones políticas, criminales y militares; esas características en la literatura de actores armados no estatales correspon-de a lo que se ha correspon-denominado: insurgen-cias comerciales.
“Definir a un actor simplemente como
una organización terrorista es casi que reducir toda su complejidad a una de sus conductas tácticas. El terrorismo es una conducta táctica. Es una forma de hacer la guerra y cuando uno dice tal organiza-ción es terrorista, de cierta forma está diciendo que esa organización se dedica solamente a hacer ataques de terroris-mo. Por el otro lado, una organización política es la que está interesada en cambiar algo en el Estado o crear una forma nueva en la sociedad. Mientras que un actor que está motivado por lo
económico y recurre a la violencia para obtener recursos es una organización criminal. La literatura viene encontrando que esa mezcla, especialmente cuando no es fácil determinar que una organiza-ción es puramente criminal o es pura-mente política, está en la categoría de insurgencia comercial”.
En otras palabras, la insurgencia comer-cial es un grupo donde no se puede reconocer específicamente un objetivo político o un objetivo criminal, sino que los dos coexisten. Y en términos de métodos, la organización recurre a tácticas criminales, como cultivar hoja de coca, cobrar impuestos a los traficantes, extorsionar, secuestrar; y a tácticas políti-cas para mover masas, llegar al corazón y a la mente de la gente, como hacer mítines políticos y arengas.
“Ese concepto explica mucho mejor a las Farc y lo que propongo es que reflexionemos sobre esas tres dimensio-nes que la organización ha tenido:
políti-ca, militar y criminal,”, agrega Palma. en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
Precisamente, en esa reflexión que propone el investigador se llega a concluir que la estructura de las Farc en sus tres dimensiones, política, criminal y militar, traspasa las fronteras nacionales. Eso se da, como señala el investigador, por la globalización y el uso de nuevas tecnologías. Si bien las Farc no las han utilizado de la misma manera que Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), sí han logrado llegar con ellas a otros públicos y difundir sus ideas. De esa forma consi-guieron tener apoyo en Europa, en países como Suiza, Suecia y Dinamarca. “Todo esto avanza más cuando se crea en Latinoamérica el Movimiento
Boliva-riano por la Nueva Colombia, el famoso MCB. Es una evolución de esa comisión internacional, mucho más amplia. Es un movimiento que busca agrupar, reunir, en una estructura de discusión, de intercambio de ideas, a diferentes movi-mientos de Latinoamérica que son de izquierda y que son afines a la ideología de las Farc. Sin caer en el error de decir que son las Farc o pretendían hacer cambios enormes en todo el continen-te”, explica el académico.
Palma cuenta que el ataque a ‘Raúl Reyes’ en Ecuador, en 2008, dio muchas luces sobre las operaciones internacionales de las Farc y en algunos casos permitió corroborar información que se tenía sobre el tema, como por
ejemplo el MCB. Y lo que quedó claro con los datos encontrados en el compu-tador de ‘Raúl Reyes’ era que las acciones de las Farc fuera de Colombia no podían catalogarse como débiles o irrelevantes, pero tampoco magnificarse al punto de decir que las Farc son una poderosa organización mundial como Al Qaeda o el EI, que busca trastocar el orden en América Latina.
“Las conexiones internacionales de las Farc llevaron a algunos a creer que un terreno ideológico común era suficiente para explicar una fuerte alianza entre la insurgencia colombiana y varios gobier-nos de izquierda a través de la región, Chávez en Venezuela, Correa en Ecua-dor y Ortega en Nicaragua, por no
Universidad Ciencia y Desarrollo
hablar de otras administraciones de izquierda. Los veían como aliados de las Farc para ayudar a combatir al Estado colombiano”, asegura el académico. Ese fue el caso del gobierno Uribe, en el que se difundió la idea de que el ‘cas-trochavismo’ se tomaría a Colombia, por ser el último bastión de Estados Unidos en Latinoamérica. Algo así como un gran tablero mundial de ajedrez donde Colombia era la única ficha que faltaba.
El investigador explica que el MBC se creó debido a que las Farc no tuvieron cabida en el Foro de Sao Paulo, una
gran conferencia regional que agrupa a partidos socialistas y comunistas, movi-mientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos y personali-dades para discutir las realipersonali-dades de América Latina desde su propia perspec-tiva. Las Farc participaron en alguna ocasión, pero el Partido de los Trabaja-dores de Brasil y otros integrantes se opusieron a que siguieran siendo parte.
“Todo esto nos lleva a pensar en un discurso de vía media entre dos posicio-nes radicales: el trabajo internacional de las Farc es irrelevante y las Farc está con
un movimiento internacional para cambiar la región, es la posición que maximiza todo. Las Farc sí han hecho un trabajo internacional que tiene ciertos réditos, pero que no llega a ser la plata-forma para la conquista continental. Todos esos movimientos que conectó en el MBC son marginales en cada uno de sus países y a nivel continental”, asegu-ra Palma.
“Las Farc han sido una insurgencia
comercial nacional con redes
transnacionales que responden
a tres dimensiones:
política, criminal y militar”
02
Política
Criminal
M
ilitar
01
03
DIMENSIONES DE LASFARC
Explicar esta organización
de una manera menos
reduc-cionista al señalarla como
narcoterrorista, o
sobredi-mensionada, cuando se
piensa que forma parte de
una conspiración de la
izquierda internacional para
tomarse el continente, es la
propuesta de un experto en
el tema de la Universidad
del Rosario. Su conclusión
es: las Farc han sido una
insurgencia comercial.
Organización terrorista o narcoterrorista, movimiento regional ‘castrochavista’ e insurgencia criminal. No son pocos los apelativos que desde la primera década del 2000 han recibido las Farc en el interés de describirlas y a partir de allí explicar, de cierta manera, el conflicto armado en Colombia, la naturaleza de quienes participan en él y las maneras de enfrentarlo.
Un destacado académico de la Universi-dad del Rosario, con Doctorado en Relaciones Internacionales de London School of Economics and Political Scien-ce (Reino Unido); Maestría en Estudios en Seguridad Internacional, de la Univer-sidad de Leicester (Reino Unido); pregra-do en Relaciones Internacionales del
Rosario, y formación militar, pues fue oficial del Ejército donde trabajó en asuntos de inteligencia, decidió ponerse en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
“Mi objetivo era proponer nuevas narrativas sobre las Farc, como un fenó-meno que desafía perspectivas simplistas y reduccionistas, como son el de delin-cuencia, terrorismo, narcoterrorismo o la idea de un gran movimiento de conspi-ración 'castrochavista' o de una insur-gencia con una compleja red como Al Qaeda o el Estado Islámico en Irak y Siria”, explica Óscar Palma, quien además es profesor principal de carrera de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales del Rosario, e investigador del Centro de
Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la misma institución.
Para realizar la imperiosa tarea recurrió a investigaciones sobre el tema existentes en el mundo y encontró parte de la respuesta en la literatura sobre Crimino-logía y Estudios Estratégicos. “Las Farc han sido una insurgencia comercial nacional con redes transnacionales que responden a tres dimensiones: política, criminal y militar. No han sido un grupo monolítico, sino un sistema compuesto por individuos (nodos, en términos de la teoría de redes), con diferentes intereses y funciones. Es decir, que las Farc no pueden explicarse simplemente como una organización en la que todos sus militantes se centran en un objetivo político; pero tampoco puede ser
obser-Insurgencia con movimientos internacionales
vada como un grupo criminal en el que sus integrantes están buscando benefi-cios económicos a toda costa”, explica. El argumento del investigador es que las Farc han sido una organización híbrida porque responde a motivaciones políti-cas y económipolíti-cas, que tiene por tanto funciones políticas, criminales y militares; esas características en la literatura de actores armados no estatales correspon-de a lo que se ha correspon-denominado: insurgen-cias comerciales.
“Definir a un actor simplemente como
una organización terrorista es casi que reducir toda su complejidad a una de sus conductas tácticas. El terrorismo es una conducta táctica. Es una forma de hacer la guerra y cuando uno dice tal organiza-ción es terrorista, de cierta forma está diciendo que esa organización se dedica solamente a hacer ataques de terroris-mo. Por el otro lado, una organización política es la que está interesada en cambiar algo en el Estado o crear una forma nueva en la sociedad. Mientras que un actor que está motivado por lo
económico y recurre a la violencia para obtener recursos es una organización criminal. La literatura viene encontrando que esa mezcla, especialmente cuando no es fácil determinar que una organiza-ción es puramente criminal o es pura-mente política, está en la categoría de insurgencia comercial”.
En otras palabras, la insurgencia comer-cial es un grupo donde no se puede reconocer específicamente un objetivo político o un objetivo criminal, sino que los dos coexisten. Y en términos de métodos, la organización recurre a tácticas criminales, como cultivar hoja de coca, cobrar impuestos a los traficantes, extorsionar, secuestrar; y a tácticas políti-cas para mover masas, llegar al corazón y a la mente de la gente, como hacer mítines políticos y arengas.
“Ese concepto explica mucho mejor a las Farc y lo que propongo es que reflexionemos sobre esas tres dimensio-nes que la organización ha tenido:
políti-ca, militar y criminal,”, agrega Palma. en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
Precisamente, en esa reflexión que propone el investigador se llega a concluir que la estructura de las Farc en sus tres dimensiones, política, criminal y militar, traspasa las fronteras nacionales. Eso se da, como señala el investigador, por la globalización y el uso de nuevas tecnologías. Si bien las Farc no las han utilizado de la misma manera que Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), sí han logrado llegar con ellas a otros públicos y difundir sus ideas. De esa forma consi-guieron tener apoyo en Europa, en países como Suiza, Suecia y Dinamarca. “Todo esto avanza más cuando se crea en Latinoamérica el Movimiento
Boliva-riano por la Nueva Colombia, el famoso MCB. Es una evolución de esa comisión internacional, mucho más amplia. Es un movimiento que busca agrupar, reunir, en una estructura de discusión, de intercambio de ideas, a diferentes movi-mientos de Latinoamérica que son de izquierda y que son afines a la ideología de las Farc. Sin caer en el error de decir que son las Farc o pretendían hacer cambios enormes en todo el continen-te”, explica el académico.
Palma cuenta que el ataque a ‘Raúl Reyes’ en Ecuador, en 2008, dio muchas luces sobre las operaciones internacionales de las Farc y en algunos casos permitió corroborar información que se tenía sobre el tema, como por
ejemplo el MCB. Y lo que quedó claro con los datos encontrados en el compu-tador de ‘Raúl Reyes’ era que las acciones de las Farc fuera de Colombia no podían catalogarse como débiles o irrelevantes, pero tampoco magnificarse al punto de decir que las Farc son una poderosa organización mundial como Al Qaeda o el EI, que busca trastocar el orden en América Latina.
“Las conexiones internacionales de las Farc llevaron a algunos a creer que un terreno ideológico común era suficiente para explicar una fuerte alianza entre la insurgencia colombiana y varios gobier-nos de izquierda a través de la región, Chávez en Venezuela, Correa en Ecua-dor y Ortega en Nicaragua, por no
Universidad Ciencia y Desarrollo
hablar de otras administraciones de izquierda. Los veían como aliados de las Farc para ayudar a combatir al Estado colombiano”, asegura el académico. Ese fue el caso del gobierno Uribe, en el que se difundió la idea de que el ‘cas-trochavismo’ se tomaría a Colombia, por ser el último bastión de Estados Unidos en Latinoamérica. Algo así como un gran tablero mundial de ajedrez donde Colombia era la única ficha que faltaba.
El investigador explica que el MBC se creó debido a que las Farc no tuvieron cabida en el Foro de Sao Paulo, una
gran conferencia regional que agrupa a partidos socialistas y comunistas, movi-mientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos y personali-dades para discutir las realipersonali-dades de América Latina desde su propia perspec-tiva. Las Farc participaron en alguna ocasión, pero el Partido de los Trabaja-dores de Brasil y otros integrantes se opusieron a que siguieran siendo parte.
“Todo esto nos lleva a pensar en un discurso de vía media entre dos posicio-nes radicales: el trabajo internacional de las Farc es irrelevante y las Farc está con
un movimiento internacional para cambiar la región, es la posición que maximiza todo. Las Farc sí han hecho un trabajo internacional que tiene ciertos réditos, pero que no llega a ser la plata-forma para la conquista continental. Todos esos movimientos que conectó en el MBC son marginales en cada uno de sus países y a nivel continental”, asegu-ra Palma.
Explicar esta organización
de una manera menos
reduc-cionista al señalarla como
narcoterrorista, o
sobredi-mensionada, cuando se
piensa que forma parte de
una conspiración de la
izquierda internacional para
tomarse el continente, es la
propuesta de un experto en
el tema de la Universidad
del Rosario. Su conclusión
es: las Farc han sido una
insurgencia comercial.
Organización terrorista o narcoterrorista, movimiento regional ‘castrochavista’ e insurgencia criminal. No son pocos los apelativos que desde la primera década del 2000 han recibido las Farc en el interés de describirlas y a partir de allí explicar, de cierta manera, el conflicto armado en Colombia, la naturaleza de quienes participan en él y las maneras de enfrentarlo.
Un destacado académico de la Universi-dad del Rosario, con Doctorado en Relaciones Internacionales de London School of Economics and Political Scien-ce (Reino Unido); Maestría en Estudios en Seguridad Internacional, de la Univer-sidad de Leicester (Reino Unido); pregra-do en Relaciones Internacionales del
Rosario, y formación militar, pues fue oficial del Ejército donde trabajó en asuntos de inteligencia, decidió ponerse en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
“Mi objetivo era proponer nuevas narrativas sobre las Farc, como un fenó-meno que desafía perspectivas simplistas y reduccionistas, como son el de delin-cuencia, terrorismo, narcoterrorismo o la idea de un gran movimiento de conspi-ración 'castrochavista' o de una insur-gencia con una compleja red como Al Qaeda o el Estado Islámico en Irak y Siria”, explica Óscar Palma, quien además es profesor principal de carrera de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales del Rosario, e investigador del Centro de
Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la misma institución.
Para realizar la imperiosa tarea recurrió a investigaciones sobre el tema existentes en el mundo y encontró parte de la respuesta en la literatura sobre Crimino-logía y Estudios Estratégicos. “Las Farc han sido una insurgencia comercial nacional con redes transnacionales que responden a tres dimensiones: política, criminal y militar. No han sido un grupo monolítico, sino un sistema compuesto por individuos (nodos, en términos de la teoría de redes), con diferentes intereses y funciones. Es decir, que las Farc no pueden explicarse simplemente como una organización en la que todos sus militantes se centran en un objetivo político; pero tampoco puede ser
obser-vada como un grupo criminal en el que sus integrantes están buscando benefi-cios económicos a toda costa”, explica. El argumento del investigador es que las Farc han sido una organización híbrida porque responde a motivaciones políti-cas y económipolíti-cas, que tiene por tanto funciones políticas, criminales y militares; esas características en la literatura de actores armados no estatales correspon-de a lo que se ha correspon-denominado: insurgen-cias comerciales.
“Definir a un actor simplemente como
una organización terrorista es casi que reducir toda su complejidad a una de sus conductas tácticas. El terrorismo es una conducta táctica. Es una forma de hacer la guerra y cuando uno dice tal organiza-ción es terrorista, de cierta forma está diciendo que esa organización se dedica solamente a hacer ataques de terroris-mo. Por el otro lado, una organización política es la que está interesada en cambiar algo en el Estado o crear una forma nueva en la sociedad. Mientras que un actor que está motivado por lo
económico y recurre a la violencia para obtener recursos es una organización criminal. La literatura viene encontrando que esa mezcla, especialmente cuando no es fácil determinar que una organiza-ción es puramente criminal o es pura-mente política, está en la categoría de insurgencia comercial”.
En otras palabras, la insurgencia comer-cial es un grupo donde no se puede reconocer específicamente un objetivo político o un objetivo criminal, sino que los dos coexisten. Y en términos de métodos, la organización recurre a tácticas criminales, como cultivar hoja de coca, cobrar impuestos a los traficantes, extorsionar, secuestrar; y a tácticas políti-cas para mover masas, llegar al corazón y a la mente de la gente, como hacer mítines políticos y arengas.
“Ese concepto explica mucho mejor a las Farc y lo que propongo es que reflexionemos sobre esas tres dimensio-nes que la organización ha tenido:
políti-ca, militar y criminal,”, agrega Palma. en la tarea de estudiarlas a fondo para saber qué han sido en realidad.
Precisamente, en esa reflexión que propone el investigador se llega a concluir que la estructura de las Farc en sus tres dimensiones, política, criminal y militar, traspasa las fronteras nacionales. Eso se da, como señala el investigador, por la globalización y el uso de nuevas tecnologías. Si bien las Farc no las han utilizado de la misma manera que Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), sí han logrado llegar con ellas a otros públicos y difundir sus ideas. De esa forma consi-guieron tener apoyo en Europa, en países como Suiza, Suecia y Dinamarca. “Todo esto avanza más cuando se crea en Latinoamérica el Movimiento
Boliva-riano por la Nueva Colombia, el famoso MCB. Es una evolución de esa comisión internacional, mucho más amplia. Es un movimiento que busca agrupar, reunir, en una estructura de discusión, de intercambio de ideas, a diferentes movi-mientos de Latinoamérica que son de izquierda y que son afines a la ideología de las Farc. Sin caer en el error de decir que son las Farc o pretendían hacer cambios enormes en todo el continen-te”, explica el académico.
Palma cuenta que el ataque a ‘Raúl Reyes’ en Ecuador, en 2008, dio muchas luces sobre las operaciones internacionales de las Farc y en algunos casos permitió corroborar información que se tenía sobre el tema, como por
ejemplo el MCB. Y lo que quedó claro con los datos encontrados en el compu-tador de ‘Raúl Reyes’ era que las acciones de las Farc fuera de Colombia no podían catalogarse como débiles o irrelevantes, pero tampoco magnificarse al punto de decir que las Farc son una poderosa organización mundial como Al Qaeda o el EI, que busca trastocar el orden en América Latina.
“Las conexiones internacionales de las Farc llevaron a algunos a creer que un terreno ideológico común era suficiente para explicar una fuerte alianza entre la insurgencia colombiana y varios gobier-nos de izquierda a través de la región, Chávez en Venezuela, Correa en
Ecua-dor y Ortega en Nicaragua, por no hablar de otras administraciones de izquierda. Los veían como aliados de las Farc para ayudar a combatir al Estado colombiano”, asegura el académico. Ese fue el caso del gobierno Uribe, en el que se difundió la idea de que el ‘cas-trochavismo’ se tomaría a Colombia, por ser el último bastión de Estados Unidos en Latinoamérica. Algo así como un gran tablero mundial de ajedrez donde Colombia era la única ficha que faltaba.
El investigador explica que el MBC se creó debido a que las Farc no tuvieron cabida en el Foro de Sao Paulo, una
gran conferencia regional que agrupa a partidos socialistas y comunistas, movi-mientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos y personali-dades para discutir las realipersonali-dades de América Latina desde su propia perspec-tiva. Las Farc participaron en alguna ocasión, pero el Partido de los Trabaja-dores de Brasil y otros integrantes se opusieron a que siguieran siendo parte.
“Todo esto nos lleva a pensar en un discurso de vía media entre dos posicio-nes radicales: el trabajo internacional de las Farc es irrelevante y las Farc está con
un movimiento internacional para cambiar la región, es la posición que maximiza todo. Las Farc sí han hecho un trabajo internacional que tiene ciertos réditos, pero que no llega a ser la plata-forma para la conquista continental. Todos esos movimientos que conectó en el MBC son marginales en cada uno de sus países y a nivel continental”, asegu-ra Palma.
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“Si bien las Farc no han hecho uso de las tecnologías
de la misma manera que Al Qaeda o el Estado Islámico,
sí han logrado llegar con ellas a otros públicos y difundir sus ideas.
De esa forma consiguieron tener apoyo en Europa,
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Las Farc pueden proyectarse
como movimiento político nacional
El investigador considera importante entender las Farc en su justa dimensión, es decir como un grupo insurgente comercial con las tres dimensiones y su capacidad de actuar con cada una en el ámbito internacional, para superar la perspectiva de grupo narcoterrorista y poder comprender lo que ha pasado en Colombia y las implicaciones que ese pasado tiene.
“Este es un punto importante en el posconflicto. Las Farc tienen una base política en ciertos sectores sociales
donde no solo construyó legitimidad en torno a un discurso ideológico en parti-cular sino a través de la prestación de servicios a las comunidades en las que el Estado había sido históricamente ausen-te. Esa base es una buena plataforma para proyectarse en un movimiento político serio nacional, con eco a nivel internacional. Todo depende de lo que las Farc hagan de aquí en adelante”, asegura Palma.
En ese sentido sugiere que la dimensión criminal de la organización podría
desa-parecer dependiendo de cómo los miembros de las Farc se desprendan de las motivaciones por la ganancia a través de las actividades ilícitas. “De lograrse esta desconexión, estaríamos ante el fin de la insurgencia comercial y su transfor-mación hacia el movimiento político. De mantener estos intereses veremos su continuación, en diferentes medidas, o la emergencia de nuevas insurgencias comerciales”, puntualiza.
Finalmente, el académico señala que este estudio de caso, que será publicado próximamente en un libro que circulará en Estados Unidos e Inglaterra, contribu-ye a la comprensión de las insurgencias comerciales en general y por extensión a todos los tipos de organizaciones híbridas, como por ejemplo, Sendero Luminoso en Perú, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, grupos rebeldes de Birmania e incluso Los Talibanes.
Cortesía Martha Ayala - INS
“La dimensión criminal de la organización
podría desaparecer dependiendo de cómo los
miembros de las Farc se desprendan de las
Universidad Ciencia y Desarrollo
Perfil del grupo
El Centro de Estudios Políticos e Internacionales, creado en el año 2002, es el grupo que aglutina todo el esfuerzo de investigación de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales. Tiene como propósito aportar nuevos elementos al debate científico-académico en las disciplinas de la ciencia política, del gobierno, de las relaciones internacionales y de los asuntos urbanos, para que ellos sean utilizados en el tratamiento y en la solución de problemas locales, nacionales e internacionales.
Universidad Ciencia y Desarrollo
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Óscar Palma
Profesor titular de carrera de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno Y Relaciones Internacionales e investigador del Centro de Estudios Políticos e Internacionales (CEPI)
Facultad de Ciencia Política, Gobierno
y Relaciones Internacionales
Universidad del Rosario
Correo: [email protected] Teléfono: 2970200 Ext. 3702
Líneas de investigación
La investigación en el CEPI se estructura alrededor de grandes problemáticas asociadas a la Ciencia Política, la Administración Pública, la Sociología Política, las Relaciones Interna-cionales y los Estudios Urbanos.
En particular el Centro desarrolla investigaciones originales relacionadas con los objetos de estudio siguientes:
Dinámicas y Gestión Territoriales Teoría y práctica de las Políticas públicas Institucionalidad y Democracia
Historia, cultura y filosofía políticas Seguridad y Conflictos
Movimientos Sociales y Acción Colectiva Dinámicas y Asuntos Internacion
José Manuel Restrepo, Rector. Stéphanie Lavaux, Vicerrectora. Miguel Diago, Síndico. Catalina Lleras, Secretaria General. Diana Velasco, Directora Dirección de Investigación e Innovación. Ana María Restrepo, Directora Dirección de Relacionamiento.