DAVID EDUARDO MURCIA LESMES. [email protected]
SISTEMA AGROALIMENTARIO ENSAYO.
El café de Colombia: Pequeños productores y su Derecho a la Seguridad Alimentaria y Nutricional.
El paro cafetero en Colombia ocurrido en Agosto de 2013 hizo un llamado a analizar las políticas del gobierno y las leyes propuestas para la ayuda de los productores. Según el director de la Organización Internacional del Café (OIC), Ricardo Oliviera, la inestabilidad de los precios en los mercados internacionales influye en la economía de los productores colombianos y en la cadena de suministro cafetera. Dicha inestabilidad perjudica a más de 120 millones de pequeños productores en más de 50 países a nivel mundial (Reyes, 2013). Mediante la revisión de diferentes posturas académicas, mostraré que se necesita fortalecer el sistema de producción de los pequeños productores de café para lograr mejorar su derecho a la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN).
El café ha sido un producto agrícola muy codiciado a nivel mundial, sus semillas parecen haber sido traídas a Colombia por jesuitas en el siglo XVIII (Garzón, 2002,p 43). Su alto cultivo en dicha época se debió principalmente a sus características de fácil manejo y pocas inversiones de capital. (Machado, 1978, p. 29). Por tal motivo el café permitió estabilizar el crecimiento continuo de la economía.
A pesar de esto, desde el inicio en la participación de grano de café se desarrolló el conflicto alrededor de la producción y competitividad nacional. Uno de ellos es el bajo apoyo a los pequeños productores por parte de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) y un alto beneficio de los grandes productores y comerciantes. Según Salazar (1948), la FNC contaba para esa época con un sentido capitalista-burgués y no con uno social por el cual fue creada. Sin embargo, este problema continua al día de hoy.
Otro de los problemas ha sido el exceso de oferta del café en el mercado a nivel mundial. El cual, es la causa de los bajos precios que se han venido cotizando desde la década de los noventas. Por lo tanto al tener menor precio sus utilidades, derivadas de la producción del café, serán menores sus ingresos. En los pequeños caficultores reproducirá la pobreza, las dificultades para producir sus cultivos de café y sus dificultades para tener huertas variadas para su alimentación. También hará que los cultivos de café cambien, como es el caso actual.
El café llega al consumidor como mezclas de granos de café, entre ellos está el café arábico y el robusto. Actualmente se produce más café de tipo robusto comparado con el café arábico. Este cambio se debe a que el café robusto se ha cotizado 50% por debajo que el café arábico desde 1996. Como resultado los tostadores de café colombianos reemplazaron los cultivos con café menos costos y como resultado cambiaron la calidad del producto por la diferencia en la participación del café arábico en su composición.
Los caficultores menos favorecidos no se sienten colombianos respaldados por el Estado y la Sociedad, debido a ciertos problemas. Entre ellos se pueden encontrar los costos de producción, costos del uso de la mano de obra, los altos costos de insumos e implementos para la tecnificación, los costos de transporte, el bajo acceso a créditos, las malas vías de transporte y los problemas en la tenencia de tierras. Según Machado (2003), los habitantes rurales son utilizados bajos los intereses electorales. Tampoco cuentan con partidos políticos en los que puedan confiar la representación de sus intereses y sus derechos son maltratados por quienes se apropian de su territorio.
Por otro lado, la seguridad alimentaria y nutricional en Colombia puede mostrar la incapacidad del sistema para garantizar a la comunidad un derecho al acceso a los alimentos en cantidad y calidad todos los días para toda la población. Machado (2003), declara que la nutrición es uno de los determinantes básicos del bienestar económico y social, y es uno de los indicadores más expresivos de la eficiencia y calidad de un sistema socioeconómico para resolver las necesidades alimentarias.
De esta manera los intentos por reducir la desigualdad agraria se han quedado cortos frente a las necesidades de los pequeños caficultores. Según García (2002), en Colombia se puede observar que el 70% de los productores cuentan con fincas inferiores a cinco hectáreas (pequeños productores) y que son ellos quienes presentan los mayores niveles de pobreza extrema de toda la población. Logrando así menores ingresos económicos y como consecuencia atentando contra el derecho a la Seguridad Alimentaria de las familias cafeteras.
Un ejemplo de dicho apoyo a los cafeteros se pudo observar en 1975, cuando la difusión de nuevas técnicas hizo que el precio interno del café se triplicara y permitió la obtención de grandes utilidades. Como resultado posibilitó no sólo la renovación de los cafetales, nuevas siembras, sino la capacidad de compra de alimentos por el aumento de sus ingresos. También se necesitan políticas enfocadas en los pequeños productores con apoyo del Fondo Nacional de Café y con la participación de la Federación Nacional de Cafeteros para obtener una mejor administración de los recursos destinados a su producción y su crecimiento económico.
Sin embargo, el problema que se podría solucionar mediante la capacidad de comprar de alimentos no es suficiente para lograr la Seguridad Alimentaria de los pequeños caficultores. Dichas medidas tomadas por el aumento de los ingresos sólo serían medidas que solucionarían a corto plazo los problemas para el acceso de alimentos. Por ello las medidas deben ser planeadas para lograr superar esas dificultades actuales y futuras. Según Machado (2003) para lograr esto, se requiere la intervención del Estado para eliminar los problemas estructurales que impiden el desarrollo. De manera que se reduzca y elimine la pobreza, junto con los problemas de seguridad alimentaria y nutricional en miles de hogares.
De lo contrario aumentaría la dependencia alimentaria por el incremento en las importaciones, que sumado con la deuda externa haría al sistema agroalimentario colombiano sensible y fluctuante a cambios en precios de alimentos, en tecnología, en maquinaria y en insumos. Según Balcázar (1985), los países desarrollados reciben casi todo el estímulo al crecimiento económico derivado de la difusión internacional de la nueva tecnología. Dicho crecimiento es debido a la compra de sus productos por los países importadores que se encuentran productivamente desarticulados y se hacen cada vez más dependientes. De esta forma se limita el crecimiento autosostenido de aquellos países importadores y permite lamentablemente el desplazamiento de los campesinos a las ciudades.
Adicionalmente a las medidas propuestas anteriormente, es necesario una regulación igualitaria para el acceso a los subsidios por medio de la cédula cafetera. Lo anterior con el fin de dar cumplimiento de sus garantías socioeconómicas y unas mejores utilidades. Ellas derivadas de un nuevo enfoque de la estructura agroalimentaria en pro de un mercado sostenible y equitativo a nivel nacional que pueda competir internacionalmente, para disminuir la pobreza y en consecuencia cumplir con la SAN.
En conclusión la participación activa del Estado colombiano en la producción del café en Colombia específicamente en la inyección de políticas claras, podría ofrecer a sus caficultores con menor tenencia de tierra, la solución a sus problemas agrícolas entorno a la estructura productiva en producción, en subsidios, en garantías sociales y económicas. Por lo tanto brindaría un mejoramiento de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Colombia a largo plazo. Todo esto debido al soporte de una economía basada principalmente en la producción para la Nación y para la satisfacción de sus necesidades alimentarias en un mercado sostenible. También aumentaría la capacidad exportadora del café que daría utilidades suficientes al pequeño productor para competir internacionalmente y mejorar su alimentación.
REFERENCIAS
Garzón, M. (2002). Mujeres trabajadoras de café. Colombia: Panamericana formas e impresos S.A.
Machado C. (1978). El café de la Aparcería al Capitalismo. Bogotá: Punta de
lanza.
Machado (2003). Ensayos sobre seguridad Alimentaria. Bogotá: Universidad
Nacional de Colombia, Red de desarrollo rural y Seguridad Alimentaria (RESA). Kalmanovitz S., López E. (2006). La agricultura colombiana en el siglo XX.
Colombia: Fondo de cultura Económica.
Portafolio (2013).Agricultores anuncian paro nacional para el 19 de Agosto.
García, J. (2002). Evolución de la distribución de las fincas cafeteras: hacia una
regionalización de la caficultora colombiana. Ensayos, Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Bogota. Ensayos.
Murillo, Margalida. (2010). “La caficultura colombiana en el siglo XXI: Una revisión de la literatura reciente”. En: Gestión y Región. No. 9, (enero–junio, 2010); pp. 127-152.
Balcázar A. (1985). Tecnología y crisis de la agricultura en Colombia. Revista
Economía Colombiana. Noviembre: p 175-76.
Domínguez J. (2014). Café: ahora hay menos producto y más consumidores.
Portafolio. Extraído el 16 de Noviembre de 2014, de