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Reconstrucción de la pronunciación castellana medieval : la voz de los poetas

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Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació

Departamento de Filología Española

R

ECONSTRUCCIÓN DE LA PRONUNCIACIÓN CASTELLANA MEDIEVAL

:

LA VOZ DE LOS POETAS

Tesis Doctoral elaborada por: Francisco Pedro Pla Colomer

Tesis Doctoral dirigida por:

Dr.ª M.ª Teresa Echenique Elizondo

Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Programa de doctorado:

Estudios Hispánicos Avanzados

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[c]ada palabra que en fonética parezca discordante de sus análogas, puede estar sometida a una tendencia general que la impulsa en unión con las otras. Todas son llevadas por la misma corriente, como multitud de hojas caídas en un río; cada hoja sigue su curso especial, tropieza acaso con obstáculos que la desvían, la retrasan o la detienen, pero todas están sometidas a la misma fuerza, ora las arrastre, ora solamente las empuje, y sería ceguedad empeñarse en observar el curso de cada una sin darse cuenta de la corriente que las domina a todas. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón (1964): Orígenes del español, p. 531

[...] desde el punto de vista diacrónico [una lengua] constituye un sistema que retiene una cierta cantidad de información sobre su propio pasado, sobre sus fases anteriores. [...] todo estado de lengua es un sistema ordenado que por su misma ordenación conserva registrado un mensaje que el paso del tiempo vuelve borroso e ilegible. Esta degradación [...] es continua y se prosigue incesantemente a medida que las unidades y la ordenación correspondiente a las nuevas estructuras van suplantando a las unidades y a la ordenación antiguas. MICHELENA, Luis (1963): Lenguas y protolenguas, p. 11

Hay dos maneras radicalmente distintas de entender la historicidad de los estudios lingüísticos: a un lado se colocan quienes conciben [...] la evolución de las lenguas separadas de la vida de las comunidades que las han hablado [...]. A otro lado se sitúan quienes entienden que la evolución lingüística es una manifestación del espíritu y vida de las comunidades hablantes. LAPESA, Rafael (1959): ―Historia lingüística e Historia general‖.

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Índice

Agradecimientos... ...15

I. Introducción. Hipótesis de partida... ...17

1.METODOLOGÍA.POETAS Y RECONSTRUCCIÓN FONÉTICA...23

2.PROPUESTA CRONOLÓGICA...33

2.1.Periodización y reconstrucción fonética...34

2.2.Propuesta de periodización: Lengua y Corte...37

3.CORPUS DE LA INVESTIGACIÓN.EDICIONES EMPLEADAS...42

II. Consideraciones lingüístico-filológicas previas necesarias...45

1. Estructura silábica y acentuación en la historia del romance castellano...47

1.1.ESTUDIOS EN TORNO A LA SÍLABA Y AL ACENTO:SÍLABA FONOLÓGICA...49

1.1.1. La sílaba fonológica y sus constituyentes...49

1.1.2. Estructura silábica del castellano en su perspectiva histórica...52

1.1.3. El castellano: ¿Lengua acentual o lengua silábica?...55

1.2. ESTUDIOS EN TORNO A LA SÍLABA Y AL ACENTO: SÍLABA MÉTRICA, RITMO, METRO Y VERSO... ...58

1.2.1. Breve acercamiento a los orígenes de la métrica acentual...61

1.2.2. Acento y sílaba métrica en los versos castellanos...63

1.2.3. La pausa versal: elemento configurativo del ritmo...66

1.2.4. La sílaba métrica y otros fenómenos adyacentes...68

1.2.5. Rima y tipos de rima en la tradición poética castellana...70

1.3.LA SÍLABA Y EL ACENTO:LA PERSPECTIVA PRECEPTISTA...76

III. Estudio del corpus...83

1. Fernando I el Grande (1035-1065) - Enrique I (1214-1217)...85

1.1.CONTEXTO SOCIO-CULTURAL...86

1.1.1. La empresa de la Reconquista y renovación cultural...86

1.1.2. La fijación de los grupos sociales y el nuevo espacio político...88

1.1.2.1. Los francos en la Península...89

1.1.2.2. Mozárabes e influencia musulmana en la cultura de Occidente...91

1.1.3. Trovadores, juglaría, lírica y métrica...93

(6)

1.1.4.1. El género del debate: la Disputa del alma y el cuerpo, la Razon de amor y Elena y

María... ...97

1.1.4.2. Teatro y autos medievales: el Auto de los Reyes Magos...101

1.2.CARACTERIZACIÓN FONÉTICO-FONOLÓGICA...106

1.2.1.SISTEMA VOCÁLICO...108

1.2.1.1. Del latín a las lenguas romances...109

1.2.1.1.1. Proceso de monoptongación en el latín...110

1.2.1.1.2. Documentación del proceso de síncopa vocálica postónica. Prótesis y aféresis...112

1.2.1.1.3. Diptongos e hiatos en latín vulgar...114

1.2.1.1.4. De la cantidad vocálica al acento de intensidad...115

1.2.1.2. Vocalismo del romance castellano...116

1.2.1.2.1. Proceso de diptongación...117

1.2.1.2.1.1. Diptongación de Ĕ y Ŏ tónicas latinas...117

1.2.1.2.1.2. Algunos apuntes sobre el sufijo <-iello>...120

1.2.1.2.1.3. Otros procesos de diptongación...122

1.2.1.2.1.4. Formas de pretérito imperfecto de indicativo...123

1.2.1.2.2. Articulación de los hiatos...126

1.2.1.2.3. Vocales átonas...127

1.2.1.2.4. Apócope extrema...129

1.2.2.CONCLUSIONES...135

1.3.1.SISTEMA CONSONÁNTICO...137

1.3.1.1. Del latín a las lenguas romances...138

1.3.1.1.1. Articulación de las consonantes en posición implosiva de sílaba y final de palabra... ...139

1.3.1.1.2. Fonemas oclusivos [± tenso] y semiconsonante velar...141

1.3.1.1.3. Algunas consideraciones sobre la articulación de las consonantes en posición final de palabra...142

1.3.1.1.4. Procesos de palatalización...143

1.3.1.1.4.1. Resultados de yod primera ([tj] y [kj]) y yod tercera ([dj], [gj] y [bj])... ...143

1.3.1.1.4.2. Resultados de yod segunda ([lj] y [nj])...145

1.3.1.1.5. Aspiración y pérdida de <H>...145

1.3.1.2. Consonantismo del romance castellano...147

1.3.1.2.1. Fonemas oclusivos en la formación del castellano...148

1.3.1.2.1.1. Fonemas bilabiales...150

(7)

1.3.1.2.1.3. Fonemas dentales...155

1.3.1.2.1.3.1. Articulación de la segunda persona del plural...158

1.3.1.2.2. Articulación de los fonemas palatales...159

1.3.1.2.2.1. /ι/ Fonema palatal lateral sonoro...160

1.3.1.2.2.1.1. Articulación geminada...162

1.3.1.2.2.2. /ʝ/ Fonema mediopalatal fricativo sonoro...163

1.3.1.2.2.3. /ʧ/ Fonema palatal africado sordo...165

1.3.1.2.2.4. /ɲ/ Fonema palatal nasal sonoro...166

1.3.1.2.3. Fonemas sibilantes...166

1.3.1.2.3.1. Predorsodentoalveolares africadas sorda y sonora...167

1.3.1.2.3.1.1. Predorsodentoalveolar africada [+ tensa]...167

1.3.1.2.3.1.2. Predorsodentoalveolar africada [- tensa]...170

1.3.1.2.3.2. Prepalatales fricativas sorda y sonora...171

1.3.1.2.3.3. Apicoalveolares fricativas sorda y sonora...173

1.3.1.2.4. Pronunciación de algunos grupos consonánticos...175

1.3.1.2.5. Articulación de [f-] inicial latina...178

1.3.2.CONCLUSIONES...183

2. Fernando III el Santo (1217-1252) - Fernando IV el Emplazado (1295-1312)...185

2.1.CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO...186

2.1.1. Reconquista y renovación cultural en la historia del castellano...186

2.1.2. La escuela del mester de clerezía...192

2.1.3. Declaración de una nueva poética...197

2.1.4. Los orígenes del mester de clerezía...203

2.2.CARACTERIZACIÓN FONÉTICO-FONOLÓGICA...207

2.2.1.SISTEMA VOCÁLICO...208

2.2.1.1. La apócope vocálica...209

2.2.1.1.1. Mantenimiento de la /-e/ paragógica...217

2.2.1.2. Estructura silábica: Diptongos e hiatos...220

2.2.1.2.1. Diptongos y monoptongación...220

2.2.1.2.1.1. Articulación de los diptongos etimológicos...221

2.2.1.2.1.2. Otros procesos de diptongación y monoptongación...223

2.2.1.2.2. Mantenimiento del diptongo [jé] en el sufijo –iello...227

2.2.1.2.3. Formas del pretérito imperfecto de indicativo...230

2.2.1.2.4. Hiatos, latinismos y licencias poéticas...237

2.2.1.2.4.1. Estructuras heterosilábicas procedentes de la pérdida consonántica intervocálica... ...237

(8)

2.2.1.2.4.3. Vacilación entre las estructuras heterosilábicas y tautosilábicas...242

2.2.1.2.4.4. Articulación de las formas morfológicas de los verbos veer y seer...245

2.2.1.3. Variación de las vocales átonas y proceso de síncopa...247

2.2.1.3.1. Vacilación articulatoria en el timbre de las vocales átonas...247

2.2.1.3.2. Procesos de aféresis y síncopa vocálica...250

2.2.2. CONCLUSIONES...256

2.2.3.SISTEMA CONSONÁNTICO...259

2.2.3.1. Mantenimiento de los fonemas bilabiales /b/ y /β/...261

2.2.3.2.Velares: confluencia de /g/ y /γ/...264

2.2.3.3.Dentales: confluencia de /d/ y /ð/...269

2.2.3.3.1.¿Rimas asonantes?...273

2.2.3.3.2. Articulación del fonema dental en posición final de palabra...274

2.2.3.3.3. Mantenimiento de la dental en el morfema verbal de segunda persona del plural del presente de indicativo...278

2.2.3.3.4. Mantenimiento de la dental en otras formas verbales...279

2.2.3.4. Articulación de los fonemas palatales...280

2.2.3.4.1. Nasal palatal sonora /ɲ/...281

2.2.3.4.2. Palatal africada sorda /ʧ/...284

2.2.3.4.3. Palatal lateral sonora /ι/ y mediopalatal fricativa sonora /ʝ/...287

2.2.3.4.3.1. Palatal lateral sonora /ι/...287

2.2.3.4.3.2. Mediopalatal fricativa sonora /ʝ/...289

2.2.3.4.3.3. ¿Un yeísmo incipiente?...292

2.2.3.4.3.4. Pronunciación geminada [-l.l-]...294

2.2.3.5. Fonemassibilantes...300

2.2.3.5.1. Fonemas sibilantes caracterizados por el rasgo [+ interrupto] Predorsodentoalveolares africadas: sorda /ʦ/ - sonora /ʣ/...300

2.2.3.5.1.1. Posición implosiva de sílaba...302

2.2.3.5.1.2. Posición intervocálica...304

2.2.3.5.1.2.1. Un ensordecimiento incipiente...306

2.2.3.5.1.2.2. ¿Existieron las rimas aproximadas?...308

2.2.3.5.1.2.3. Consideraciones sobre la articulación del sufijo -azo...309

2.2.3.5.2. Fonemas sibilantes caracterizados por el rasgo[- interrupto]...312

2.2.3.5.2.1. Prepalatales fricativas: sorda /ʃ/ - sonora /ʒ/...312

2.2.3.5.2.1.1. Posición intervocálica...313

2.2.3.5.2.1.2. Posición implosiva de sílaba...316

2.2.3.5.2.1.3. ¿Rimas asonantes?...317

2.2.3.5.2.2. Apicoalveolares fricativas: sorda /s/ - sonora /z/...319

2.2.3.5.2.3. ¿Un ensordecimiento incipiente?...321

(9)

2.2.3.6. Articulación de los fonemas líquidos: /l/ y /r/...326

2.2.3.6.1. Mantenimiento de la articulación latina...326

2.2.3.6.2. Fenómenos fonéticos concernientes a los fonemas líquidos...327

2.2.3.7. Articulación de los grupos cultos: latinismos gráficos...330

2.2.3.8. [f-] inicial latina y su desarrollo romance...336

2.2.4.CONCLUSIONES...341

3. Alfonso Onceno (1312-1350) - Enrique III el Doliente (1390-1406)...345

3.1.CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO...346

3.1.1. La crisis en el occidente europeo...346

3.1.2. Variación lingüística en las composiciones literarias...348

3.1.3. La herencia del mester de clerezía: el segundo ciclo poético...353

3.1.4. Rasgos rítmico-métricos caracterizadores de las nuevas composiciones poéticas...355

3.2. CARACTERIZACIÓN FONÉTICO-FONOLÓGICA...363

3.2.1.SISTEMA VOCÁLICO...364

3.2.1.1.La apócope vocálica: un fenómeno en desuso...365

3.2.1.2.Estructura silábica: diptongos e hiatos...370

3.2.1.2.1.Diptongos y monoptongación...371

3.2.1.2.1.1.Diptongos etimológicos...372

3.2.1.2.1.2. Otros procesos de diptongación...374

3.2.1.2.2.Un arcaísmo fonético: el diptongo [jé] del sufijo <-iello>...378

3.2.1.2.3.Formas del pretérito imperfecto de indicativo...384

3.2.1.2.4.Hiatos, latinismos y licencias poéticas...390

3.2.1.2.4.1.Regularidad articulatoria de los hiatos...390

3.2.1.2.4.2. Articulación irregular de los hiatos...391

3.2.1.2.4.2.1.Ambigüedad y vacilación en la articulación de los hiatos...391

3.2.1.2.4.2.2. Estructuras heterosilábicas como cultismos...394

3.2.1.2.4.2.3. Estructuras heterosilábicas como licencias poéticas...397

3.2.1.3.Variación de las vocales átonas y otros procesos vocálicos...400

3.2.1.3.1. Timbre vocálico como resultado de la evolución romance...401

3.2.1.3.2. Procesos de asimilación, disimilación y armonía vocálica...402

3.2.1.3.3. Proceso de síncopa vocálica...403

3.2.1.3.4. Epéntesis y síncopas vocálicas como licencias poéticas...405

3.2.2.CONCLUSIONES...407

3.2.3.SISTEMA CONSONÁNTICO...410

(10)

3.2.3.1.1. Rimas de las desinencias del pretérito imperfecto de indicativo...416

3.2.3.1.2. Más datos sobre la confusión articulatoria...417

3.2.3.1.2.1. Articulación en posición inicial de palabra...417

3.2.3.1.2.2. Articulación en el margen explosivo de sílaba...419

3.2.3.2.Articulación de los fonemas dentales...421

3.2.3.2.1.Articulación en posición final absoluta de palabra...423

3.2.3.2.2. ¿Rimas asonantes?...425

3.2.3.2.3. Un testimonio del inglés medio...426

3.2.3.2.4.Evolución del morfema verbal de la segunda persona del plural y otras formas verbales...426

3.2.3.2.4.1.Hiato y monoptongación de la segunda persona del plural...429

3.2.3.2.4.2. Efecto de la síncopa vocálica...430

3.2.3.3.Articulación de los fonemas velares...433

3.2.3.4.Fonemas palatales...435

3.2.3.4.1.Nasal palatal sonoro /ɲ/ y palatal africado sordo /ʧ/...436

3.2.3.4.2.Palatal lateral sonoro /ι/ y mediopalatal fricativo sonoro /ʝ/...440

3.2.3.4.2.1.Palatal lateral sonoro /ι/...441

3.2.3.4.2.2.Mediopalatal fricativo sonoro /ʝ/...444

3.2.3.4.2.3.¿Un yeísmo incipiente?...447

3.2.3.4.2.4.Supervivencia de la pronunciación geminada...449

3.2.3.4.2.4.1. Metátesis de la articulación geminada...457

3.2.3.4.2.4.2. Testimonios gráficos...458

3.2.3.5.Fonemas sibilantes...459

3.2.3.5.1. Fonemas sibilantes caracterizados por el rasgo [+ interrupto] Predorsodentoalveolares africadas: sorda /ʦ/ - sonora /ʣ/...460

3.2.3.5.1.1. Articulación en el margen implosivo de sílaba y final absoluto de palabra...460

3.2.3.5.1.2. Articulación en posición intervocálica...464

3.2.3.5.1.2.1. Resultados de [-tj-] y [-kj-]...467

3.2.3.5.1.2.2. Pérdida del rasgo [- tenso]...470

3.2.3.5.1.2.3.Primeros indicios de fricatización...476

3.2.3.5.2.Fonemas sibilantes caracterizados por el rasgo [- interrupto]...480

3.2.3.5.2.1.Prepalatales fricativas: sorda /ʃ/ - sonora /ʒ/...480

3.2.3.5.2.1.1. Algunos datos sobre pronunciación...482

3.2.3.5.2.1.2. Primeros indicios de ensordecimiento...485

3.2.3.5.2.1.3. Rasgos fonéticos del gallego-portugués...486

3.2.3.5.2.2.Apicoalveolares fricativas: sorda /s/ - sonora /z/...488

3.2.3.5.2.2.1. Articulación en el margen implosivo de sílaba...491

3.2.3.5.2.2.2. Proceso de pérdida del rasgo [- tenso]...492

(11)

3.2.3.5.3. Conclusiones provisionales...497

3.2.3.5.4.Trueque de sibilantes...500

3.2.3.5.5.“El uno fablando un poco çaçea”...506

3.2.3.6.Fonemaslíquidos: /l/ y /r/...510

3.2.3.6.1. Metátesis regresiva y progresiva...511

3.2.3.6.2. Articulación en el margen implosivo de sílaba...513

3.2.3.7.Articulación de los grupos cultos...515

3.2.3.7.1.Epéntesis consonántica...525

3.2.3.8.Primeras documentaciones poéticas de la aspiración y pérdida de [f-] latina...528

3.2.3.8.1.Primeras muestras de la pérdida de la aspiración...540

3.2.4.CONCLUSIONES...545

4. Juan II (1406-1454) - Los Reyes Católicos (1474-1504)...549

4.1.CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO...550

4.1.1.Sociedad, cultura y educación...550

4.1.2.Algunos aspectos sobre poesía y métrica...556

4.1.3.El Humanismo: lengua, estilo e impronta del latín...561

4.1.4.De la estética a la norma...570

4.2.CARACTERIZACIÓN FONÉTICO-FONOLÓGICA...574

4.2.1.SISTEMA VOCÁLICO...575

4.2.1.1.Estructura silábica: diptongos e hiatos...576

4.2.1.1.1.Diptongos y monoptongación...576

4.2.1.1.1.1. Diptongos procedentes de hiatos latinos...577

4.2.1.1.1.2. Diptongación etimológica y otros procesos de diptongación...578

4.2.1.1.1.3. Monoptongación de los diptongos secundarios...579

4.2.1.1.1.4. Estructuras heterosilábicas y tautosilábicas en algunas formas verbales...580

4.2.1.1.2. Segunda persona del plural de presente de indicativo: ¿Diptongo, hiato o conservación de la dental intervocálica?...583

4.2.1.1.2.1. Diptongación originada tras la pérdida de la consonante dental intervocálica...584

4.2.1.1.2.2. Articulación de la variante monoptongada...586

4.2.1.1.2.3. Pervivencia de la variante que conservaba la consonante dental intervocálica...587

4.2.1.1.3. Mantenimiento del diptongo [jé] en las formas de pretérito imperfecto de indicativo: ¿arcaísmo o licencia poética?...589

(12)

4.2.1.1.4.1. Hiatos etimológicos y secundarios...596

4.2.1.1.4.2. Estructuras heterosilábicas y cultismo...597

4.2.1.1.4.3. Hiatos como licencia poética...600

4.2.1.2.Vacilación del timbre de las vocales átonas y otros procesos vocálicos...602

4.2.1.2.1. Análisis de las vocales átonas cuyo timbre es el resultado de la evolución del latín a las lenguas romances...602

4.2.1.2.2. Variantes no patrimoniales...605

4.2.1.2.3. Procesos de síncopa, aféresis y apócope...608

4.2.1.2.3.1. Resultados de la apócope...608

4.2.1.2.3.2. Otros fenómenos: síncopa y aféresis...610

4.2.1.3.Algunos apuntes sobre acentuación...612

4.2.2. CONCLUSIONES...618

4.2.3.SISTEMA CONSONÁNTICO...622

4.2.3.1. Bilabiales oclusiva /b/ y fricativa /β/: más datos sobre el proceso de desfonologización...623

4.2.3.1.1. Diferenciación articulatoria de los dos fonemas...624

4.2.3.1.2. Proceso de desfonologización...625

4.2.3.1.3. Posición inicial de palabra: examen gráfico...630

4.2.3.1.4. Análisis gráfico en otras posiciones de palabra...631

4.2.3.1.5. Articulación de la bilabial en el margen implosivo de sílaba...633

4.2.3.2.Algunas consideraciones sobre los fonemas dentales...636

4.2.3.3.Rasgos pertinentes de los fonemas palatales...640

4.2.3.3.1.Fonema palatal lateral /ι/ y pervivencia de la articulación geminada...641

4.2.3.3.1.1.Evolución y rasgos de la articulación geminada...644

4.2.3.3.1.2. Contenido fónico de la grafía <ll>...649

4.2.3.3.2. Fonema mediopalatal fricativo /ʝ/ y proceso de yeísmo en el romance castellano...6 51 4.2.3.3.2.1. Yeísmo...653

4.2.3.4.Estado de los fonemas sibilantes en el castellano del cuatrocientos...654

4.2.3.4.1.Sibilantes caracterizadas por el rasgo [+ interrupto]: Predorsodentoalveolares ¿africada o fricativa?, ¿sorda o sonora?...655

4.2.3.4.1.1. Posición inicial de palabra...656

4.2.3.4.1.2. Margen implosivo de sílaba...656

4.2.3.4.1.3. Margen explosivo de sílaba o posición postconsonántica...658

4.2.3.4.1.4. Posición intervocálica...659

4.2.3.4.1.4.1. Mantenimiento del rasgo opositivo [± tenso]...659

4.2.3.4.1.4.2. Proceso de ensordecimiento...664

4.2.3.4.1.4.3. Proceso de ensordecimiento: análisis gráfico...672

(13)

4.2.3.4.2.Sibilantes caracterizadas por el rasgo [- interrupto]...683

4.2.3.4.2.1.Apicoalveolares fricativas sorda y sonora...683

4.2.3.4.2.1.1. Mantenimiento del rasgo [± tenso]...684

4.2.3.4.2.1.2.Proceso de ensordecimiento...688

4.2.3.4.2.1.3. Proceso de ensordecimiento: análisis gráfico...692

4.2.3.4.2.1.4.Aspiración de [-s] implosiva...695

4.2.3.4.2.2.Prepalatales fricativas sorda y sonora...699

4.2.3.4.2.2.1. Mantenimiento del rasgo opositivo [± tenso]...700

4.2.3.4.2.2.2. ¿Algún caso de ensordecimiento?...704

4.2.3.4.2.3.Confusión entre las sibilantes caracterizadas por el rasgo [- interrupto]..705

4.2.3.5.Articulación de los fonemas líquidos...707

4.2.3.5.1.Proceso de metátesis...711

4.2.3.6.Articulación de los grupos cultos...714

4.2.3.7.Contienda de variantes: [f-] inicial, aspiración y pérdida de la aspiración...728

4.2.3.7.1. Articulación representada por la grafía <f->...730

4.2.3.7.2. Valor articulatorio de la grafía <ff>...732

4.2.3.7.3. Grafía <h-> con contenido fónico...735

4.2.3.7.3.1. Otros usos de la grafía <h>...739

4.2.3.7.4. Desaparición de la articulación aspirada...743

4.2.4.CONCLUSIONES...746

IV. Recapitulación y conclusiones...751

1. CONCLUSIONES PARCIALES...753

1.1. Fernando I el Grande (1035-1065) - Enrique I (1214-1217)...753

1.1.1.Vocalismo...753

1.1.2. Consonantismo...755

1.2.Fernando III el Santo (1217-1252) - Fernando IV el Emplazado (1295-1312)...758

1.2.1.Vocalismo...758

1.2.2.Consonantismo...761

1.3.Alfonso Onceno (1312-1350) - Enrique III el Doliente (1390-1406)...765

1.3.1. Vocalismo...765

1.3.2. Consonantismo...768

1.4. Juan II (1406-1454) - Los Reyes Católicos (1474-1504)...774

1.4.1. Vocalismo...774

1.4.2. Consonantismo...779

2. CONCLUSIONES GENERALES...786

2.1. Métrica, poética y reconstrucción fonética...786

2.2. Estructura silábica... ...787

(14)

2.4. Evolución de los procesos fonéticos (Consonantismo)...792

2.5. Procesos de apertura y cierre (Vocalismo)...796

2.6. Procesos de apertura y cierre (Consonantismo)...797

3.CONCLUSIÓN FINAL...798

V. Bibliografía...799

1.EDICIONES UTILIZADAS...801

2.BIBLIOGRAFÍA GENERAL...807

(15)

Agradecimientos

Quisiera agradecer a la Prof.ª Dr.ª M.ª Teresa Echenique Elizondo su inestimable magisterio, dedicación y constancia que han hecho posible el desarrollo del presente estudio. Infundió en mí el hálito necesario que hizo encontrarme con mi vocación filológica y despertó mi interés por el apasionante ámbito de la Historia de Lengua en sus más diversas manifestaciones, especialmente en el estudio histórico de la fonética y fonología históricas. Maestra en la investigación y en lo vital a quien debo las siguientes páginas.

Quisiera agradecer también a mis padres y a mi hermana el apoyo incondicional que me han brindado a lo largo de este período de investigación, junto a la generosa y paciente ayuda de mi pareja Encarna. Muchas gracias por cubrir con algodones las espinas del camino.

Este trabajo debe insertarse dentro del proyecto de investigación Historia de la pronunciación castellana: de la Edad Media a nuestros días (HISPROCAST), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (FFI2009-09639), cuya investigadora principal es M.ª Teresa Echenique Elizondo y del que han formado parte los profesores Juan Sánchez, M.ª José Martínez, Javier Satorre, Mercedes Quilis, Amparo Ricós, Adela García, Luisa Viejo, Vicente Álvarez , Santiago Vicente y Natacha Reynaud, quienes me han acompañado en el camino de la investigación en el seno del Departamento de Filología Española de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València.

Agradezco al Prof. Dr. Juan Sánchez Méndez su acogida en la Université de Neuchâtel (Suiza), donde realicé mi primera estancia de investigación en el extranjero por un periodo de tres meses. En esta misma línea agradezco el apoyo que me brindaron el Prof. Dr. Martin Maiden y la Prof.ª Dr.ª Paloma García-Bellido para pasar tres meses en la Oxford University, especialmente la forma en la que el Prof. Dr. Martin Maiden estimuló mi participación en el Romance Linguistics Seminar por él dirigido.

Agradezco también al Prof. Dr. Alberto Varvaro por la oportunidad que me brindó para participar en la Quinta Scuola Estiva di Linguistica e Filologia Romanza en Proscida.

Por último, y no por ello menos importante, quisiera recordar la memoria de mi mentor D. José Antonio Talens, profesor de Bachillerato de Latín, Cultura Clásica y Filosofía, que consiguió encender en mí la llama vocacional de las Humanidades y el amor por el mundo de las letras, en su sentido más amplio. Todo camino tiene un comienzo.

(16)
(17)

I. Introducción. Hipótesis de partida

1

Las investigaciones que parten de una perspectiva diacrónica se fundamentan en los textos escritos2, así como en otras bases hipotéticas teóricas. En esta misma línea, resulta de gran relevancia recuperar las siguientes palabras de Michelena (1990 [1963]: 16), recientemente recordada por Echenique (2013a: 29), que arrojan luz sobre los instrumentos que sustentan los estudios históricos:

[...] en lingüística diacrónica se parte por lo general de fuentes escritas, lo cual supone por necesidad una interpretación previa, sobre todo por lo que hace a los sonidos. Este es el aspecto [...] que plantea dificultades mayores, ya que cualquier sistema de escritura, de la época que sea, está lejos de ser un espejo fiel y unívoco de la pronunciación. La filología ya antigua y la más moderna lingüística han puesto a punto, sin embargo, una serie de instrumentos que facilitan esa hermenéutica. Supondremos, por lo tanto, que la interpretación de los textos escritos no presenta dificultades invencibles, salvo en casos especiales.

Los textos escritos en un contexto cultural determinado constituyen, por ende, la fuente directa que permite a los estudiosos de la Historia de la lengua y la Lingüística histórica reconstruir las múltiples etapas evolutivas de una lengua. Para llegar a dicho fin, se hace necesario interpretar estos testimonios del pasado con un sólido método

1 Imágen: Cantar de mio Çid (f. 1r).

2 Pedro Salinas (2007 [1947]: 553) ya puso de manifiesto la importancia de los estudios dedicados a la

Edad Media: ―Cuando los alistados en el servicio de la ignorancia y la frivolidad intelectual la tachan de atrasada y pobre, parece como que no quieren ver de ella más allá de ciertos aspectos de la servidumbre feudal, y de algunas escenas pintorescas donde el alquimista hace el papel de caricatura risible del empeño científico. [...] les privan de la vista de lo que está tan a la vista de toda mirada intelectualmente honesta: su trágico esfuerzo por conciliar los valores de dos mundos, su faena de reconstrucción de una humanidad deshecha con el Imperio Romano, su lenta reinvención de la literatura, su persistencia en el pensar filosófico, sus prodigiosas creaciones de arte‖.

(18)

filológico, hecho que lleva a replantear la cuestión candente sobre la relación entre grafía y sonido3.

Es bien sabido que la lengua hablada es anterior al proceso de escritura, en tanto que este, entendido como un sistema fonográfico, supone la existencia de cierto grado de conciencia fonológica4, por lo que se hace necesario recurrir a una serie de instrumentos que permita la correcta interpretación de las grafías en su contexto fónico más adecuado, es decir, la relación que media entre los signos escritos y las unidades de lengua, ya que la arbitrariedad y la motivación son características que afectan tanto a los sistemas logográficos como fonográficos5. Esta es la razón que justifica el establecimiento previo6 de los rasgos fonético-fonológicos de una lengua para, de esta manera, aclarar el contenido fónico que subyace en el proceso de escritura.

Unos años después de la aportación de Michelena, Alarcos (1965: 15) volvió a subrayar la prioridad del conocimiento del sistema fónico antes que el gráfico:

Para nosotros, el lenguaje tiene una manifestación normal y primaria que es fónica; la escritura o representación gráfica es una manifestación secundaria, que desde el punto de vista lingüístico, no debe estudiarse en sí, sino en sus relaciones con la primera. Esta opinión no excluye, claro es, la posibilidad del estudio científico de los elementos gráficos del sistema de escritura en una disciplina paralela a la que estudia los elementos fónicos del sistema lingüístico, esto es, la posibilidad de un estudio ‗grafemático‘, que examinara la relación material y la función comunicativa de los elementos gráficos.

3 ―[...] las grafías [...] no son más que vagas alusiones al modo de usar los hablantes su aparato

articulatorio y que no reflejan fielmente la estructura del discurso [...] la metodología en cuestión deja desapercibidos ciertos fenómenos de importancia para el desarrollo de idiomas‖ (Pazukhin 1998: 273).

4

Uno de los rasgos caracterizadores del alfabeto es: ―[...] su gran capacidad de restricción a la lectura [...], el alto grado de control que ejerce sobre la expresión lingüística en el acto de descodificación del mensaje escrito‖ (Prieto 2008: 310).

5 Si bien es cierto que el cuidado de la forma gráfica habría sido una preocupación constante en los

autores de mayor prestigio: ―[...] sería sensato esperar que escritores muy cultos, como es el caso de Juan de Mena, presentaran menos oscilaciones gráfico-fonéticas, ya que si ellos fueron unos estilistas de su propia lengua y se preocuparon de ella, escogiendo unos vocablos muy precisos, desechando otros e introduciendo otros nuevos, sería también razonable confiar que ellos hubieran cuidado no sólo la elección de un léxico especial, sino también su forma‖ (García-Macho 2001: 170).

6 Desde este punto de vista, parece que no es plausible aceptar la siguiente afirmación de Sánchez Prieto

(1998: 289), autor de numerosos estudios relevantes acerca de la grafemática histórica: ―[...] los valores fonéticos se deducen (directamente) de los usos gráficos; los usos gráficos se explican por su mayor o menor adecuación a la fonética‖. Este autor subraya la necesidad de trazar una historia de la escritura capaz de explicar y matizar el nacimiento y la evolución de la ortografía castellana, con la finalidad de hacer deducciones fonéticas, conocer las tradiciones escriturarias y la correcta transcripción de los textos, pues la ―funcionalidad de la escritura no consiste sin más en su adecuación a la realidad fonética‖ (Sánchez Prieto 2006: 226). Sin embargo, esta adecuación es inexacta, pues los estudios gráficos de los textos no permiten establecer conclusiones fiables acerca de la naturaleza fónica de una lengua.

(19)

El proceso de escritura se inserta en un contexto cultural, cuya pretensión es la de materializar por escrito un estado fonológico determinado que: ―con el paso del tiempo, necesitan de la filología para su interpretación (no siempre unívoca), cosa que es especialmente ardua en el caso de la pronunciación subyacente‖ (Echenique 2013a: 30). Desde el punto de vista estrictamente fonológico, el fonema, entendido como el componente mínimo de significado, es una unidad susceptible de estudiarse desde una perspectiva histórica, es decir, concretando su evolución desde el sistema fonológico del latín hasta el romance castellano en sus diversas etapas cronológicas. Desde finales del siglo XIX, y sobre todo en el siglo XX, proliferaron estudios sobre fonología histórica que delimitaron los estadios evolutivos de la fonología castellana, como ha sido el caso de Menéndez Pidal, Amado Alonso, Dámaso Alonso, Rafael Lapesa, Joan Coromines, Emilio Alarcos o Diego Catalán, entre otros. Pese a ello, en los últimos años del siglo

XX y en los primeros del siglo XXI se deja entrever cierta carencia en los estudios de

fonética y fonología históricas, razón por la cual parece necesaria una revisión y reflexión renovadas de la teoría evolutiva.

El estudio de la fonología castellana, en su perspectiva histórica, no debe entenderse como la evolución de cada una de las unidades por separado, sino, más bien al contrario, de cada uno de los fonemas se componen de rasgos opositivos que confluyen, convergen e interaccionan en el seno de la palabra. Esta unidad está formada por secuencias menores, o sílabas, que se componen de cabeza, núcleo y coda, y en ellas las diversas relaciones fonológicas se desarrollan de manera diferente: ―Por lo tanto, es necesario tener en cuenta la estructura silábica, y también la prosódica, a la hora de abordar el estudio diacrónico de su subsistema fonológico‖ (Echenique 2013a: 32).

El cambio lingüístico transcurre en un contínuum temporal segmentado por períodos o etapas cronológicas, donde tienen cabida los rasgos socio-culturales que propiciaron y desencadenaron el propio proceso de variación7. Por esta razón, se

7 ―[...] una de las condiciones para que se produzca el cambio lingüístico es la falta de una sola norma de

prestigio. Cuando hay pluralidad de normas es fácil que se produzcan innovaciones, y que éstas sean

adoptadas como marcadores de grupo durante un tiempo determinado aunque no necesariamente

seleccionadas por toda la comunidad. Ahora bien, la presencia de una norma rígida de prestigio es, en ocasiones, también motivo de cambio, por cuanto genera la creación de una antinorma, [...] en aquellos grupos más necesitados de autoafirmación‖ (Flores Ramírez 1992: 259). En esta misma línea, la lengua de los poetas es el reflejo de la norma de mayor prestigio, asociada al espacio de la Corte. Tales innovaciones pueden perdurar en el devenir de la lengua o, en cambio, quedarse estancadas y, por ende, desaparecer; muchas de las variantes lingüísticas que llegaron a existir nos son desconocidas, en tanto aquellas que triunfaron han perdurado hasta nuestros días. Desde el punto de vista de la teoría laboviana, los conceptos de estabilidad e inestabilidad son los agentes que motivan el proceso de cambio lingüístico,

(20)

presenta más adelante (punto 2) una propuesta cronológica innovadora, desarrollada ampliamente en Echenique y Pla (2013), que permite adecuar con precisión los cambios fonético-fonológicos del castellano con los avatares culturales de una época determinada. Coincido, pues, con Ariza (2012: 14) en la concepción de la variación como elemento fundamental en todas las lenguas: ―[...] una lengua es un plurisistema lleno de variantes diatópicas, diastráticas y diafásicas. La variación sincrónica es, por una parte, la esencia de toda lengua viva, y, por otra, el germen y el fundamento del cambio lingüístico‖.

La ausencia de tratados codificadores antes de la obra de Nebrija ha llevado consigo el empleo de otros instrumentos filológicos para desentrañar los rasgos fónicos castellano desde sus orígenes hasta el reinado de los Austria. La evolución del componente fónico castellano, a lo largo de más de cuatro siglos, requiere, por ende, el establecimiento de límites cronológicos cuyas etapas históricas sean el reflejo del proceso de creación y asentamiento de la lengua estándar8.

Tal y como ha recordado Echenique (2011: 159): ―[...] la presencia de la historia en la gramática [...] ha encontrado renovación inesperada y firme acogida en la Nueva gramática de la lengua española y Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española/Asociación de Academias de la Lengua Española‖. Cada una de las labores académicas más recientes aluden explícitamente a la pronunciación (junto a otro tipo de notas gramaticales) desde una perspectiva histórica; junto a las dos obras académicas citadas, el volumen dedicado a la Fonética y fonología (2011) representa un claro ejemplo de dicha intención:

La sílaba CV presenta un ataque o inicio y un núcleo simples, y carece de coda. Esta estructura silábica explica muchos de los procesos de la lengua española, y tiene una importante influencia en la evolución diacrónica y en la variación sincrónica de la lengua (2011: 15).

el cual constituye un fenómeno de variación: ―Todo cambio presupone, pues, variación, mientras que no

toda variación desemboca en cambio‖ (Caravedo 2003: 40).

8 El punto de partida de la tarea que versa sobre la reconstrucción fonética es el de la concepción amplia

del cambio lingüístico, esto es, valorar los diferentes resultados lingüísticos de las diversas épocas del castellano que no llegaron a asentarse en el devenir de la lengua, bien porque quedaron encubiertos por las variantes más prestigiosas, bien porque quedaron ocultos en otras soluciones más modernas. Esta es la idea que subyace en las siguientes palabras de Alarcos (1990: 53): ―De modo que debieron coexistir, en el período que consideramos, los usos nuevos y los hábitos fónicos antiguos, e incluso otros que no prosperaron‖.

(21)

Desde las primeras páginas de la obra académica, el recurso a las teorías histórico-evolutivas representa una constante en el desarrollo descriptivo de cada una de las unidades que constituyen el sistema fonológico del castellano. Desde esta perspectiva, cada uno de los cambios que experimentan los fonemas están estrechamente relacionados con la caracterización fónica de la estructura silábica universal (CV), así como por la acomodación de otras formas a dicho patrón; tal y como se constata en la afirmación apuntada anteriormente.

La variación lingüística se concibe, en las susodichas obras académicas, como un conjunto de cambios originados por la variación diastrática, diafásica, diatópica e, incluso, diacrónica; tal es el caso de la evolución del timbre de las vocales tónicas y el de las vocales átonas pretónicas y postónicas, cuya inestabilidad articulatoria, en épocas pasadas, cristalizó en la convivencia de múltiples variantes atestiguadas en los textos literarios de mayor prestigio:

Desde sus orígenes, y hoy día en toda su extensión territorial aunque con carácter vulgar, se documentan en español SUSTITUCIONES de una vocal por otra, fruto de una INESTABILIDAD a la que serían más proclives [...] las vocales átonas. En el siglo XVI, por ejemplo, aparecerían formas como abondar por abundar, recebir por recibir, mormorar por murmurar, escrebir por escribir, mesmo por mismo o lición por lección (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española 2011: 109).

Del mismo modo, el proceso de lenición de las consonantes [+ interruptas], o pérdida de tensión articulatoria, se describe como un fenómeno fonético que afectó al romance castellano desde su origen hasta nuestros días: ―[...] sería un fenómeno fonológico natural, no marcado, puesto que se produce en numerosas lenguas y se documenta también en no pocas circunstancias históricas‖ (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española 2011: 140).

Para terminar, otro de los ejemplos más llamativos de la empresa Académica lo representa la descripción histórica de la evolución de las consonantes sibilantes (2011: 165-168). A lo largo de cuatro páginas se presenta un estado de la cuestión que versa sobre la documentación de la pérdida del rasgo [± tenso], o proceso de ensordecimiento, y la pérdida del rasgo [± interrupto], o proceso de fricatización, de las sibilantes africadas. La documentación del proceso de fricatización en la norma castellana del

(22)

mediodía peninsular, en textos del siglo XV, parece haber sido una realidad articulatoria

enfrentada a la norma norteña, donde, desde el siglo XIII, se constata la pérdida de

tensión, o ensordecimiento, antes de que el par fonemático de sibilantes africadas perdieran el rasgo [± interrupto]9.

Por ende, el estudio de la materialidad escrituraria de los textos debe estar basado en el conocimiento de las teorías fonético-evolutivas, en cada una de las etapas históricas del castellano, en otras palabras: ―[...] quiere decir que primero habrá que conocer adecuadamente la historia de la evolución fonético-fonológica de la lengua y, después, analizar en qué medida o de qué forma la escritura se ajusta o no a ella‖ (Echenique 2013a: 38).

9

Sirva como ejemplo la siguiente afirmación: ―En la evolución de este sistema en la zona norte de habla castellana, las tres parejas [...] perdieron el contraste de sonoridad, siendo siempre el resultado la realización sorda. Además, [...] los segmentos africados sufrieron un proceso de relajación por el que pasaron a articularse como fricativos [...]. Perdida la oposición de sonoridad [...], la consonante predorsodental fricativa sorda [...] adelantó su zona de articulación hasta hacerse interdental‖ (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española 2011: 166).

(23)

1.METODOLOGÍA.POETAS Y RECONSTRUCCIÓN FONÉTICA

El estudio de los tratados ortográficos, así como el de otras fuentes indirectas, siendo en sí excelentes, no constituyen el único medio para llegar a reconstruir la historia de la oralidad del castellano, entendida esta como la relación que media entre grafía y sonido. Amado Alonso (1969-1976 [1955]) elaboró un corpus de trabajo de gran solidez, al que se le ha ido sumando el conocimiento de las gramáticas y otros tratados de diversa índole, entre los cuales las doctrinas cristianas y las cartillas para aprender a leer y a escribir, junto a otros tratados ortográficos, gramaticales y didácticos, representan una fuente directa indispensable de estudio10, tal y como lo han puesto de manifiesto las investigaciones de Víctor Infantes (1999), Infantes y Martínez-Pereira (2003) y, más recientemente, Echenique Elizondo y Vicente Llavata (2013). A su vez, los diccionarios representan una fuente de reconstrucción de la fonética de gran relevancia, como así lo manifiestan los estudios de Manuel Ariza (2011), Echenique Elizondo (2006b y 2013b) sobre Nebrija; sobre Covarrubias o Vicente Álvarez Vives y Santiago Vicente Llavata (2013) sobre el Nebrija catalán, entre otros.

Ahora bien, en esta misma línea la métrica y la rima se erigen como instrumentos filológicos esenciales para inferir los rasgos evolutivos del componente fónico del castellano y la cronología absoluta que de ellos emana. El estudio de la disposición acentual y la relación establecida entre las sílabas de los versos de una determinada métrica, conjuntamente al análisis de la rima, entendida como la repetición de los mismos segmentos vocálicos y consonánticos desde la última sílaba acentuada del verso, permite reconstruir los rasgos fónicos del castellano en sus diversas etapas cronológicas:

For this reason, the study of specific verse prosodies can shed some light on the rhythmic principles that underlie the corresponding speech prosodies and [...] the ways in which different languages parameterise and articulate the general rhythmic capacities (Rodríguez-Vázquez 2010: 165).

Acudir a la métrica y la rima de los poetas con la finalidad de reconstruir la oralidad, ha sido un recurso filológico que se ha utilizado desde antaño en numerosas

10 Asimismo, algunas de estas obras hacen referencia a otras modalidades lingüísticas como el italiano:

―[...] muy útiles a la hora de reconstruir la pronunciación antigua, que conviene completar con el contraste entre modalidades hispánicas‖ (Echenique 2013a: 46), razón por la que el estudio de los textos escritos en otras modalidades hispánicas resulta de gran interés para la reconstrucción histórica de la pronunciación del castellano.

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ocasiones de forma esporádica11; sin embargo, no se ha llegado a trazar un estudio diacrónico conjunto y exhaustivo de los textos poéticos de cuyo análisis se pueda llegar a extraer la luz necesaria para la evolución de la fonética y fonología castellanas de manera sistemática. La razón de esta carencia reside, probablemente, en considerar que la composición de la obra poética es producto de la artificiosidad, de una parte, y creer que el género poético refleja unívocamente la lengua culta, distinta a la variante más popular, de otra. Sin embargo, las licencias de las que se valen los poetas (que, bien es verdad, moldean ligeramente la lengua) son variantes que pudieron haber existido o que podrían haberse dado en la lengua, siendo así que partían de una base lingüística real conformada por paradigmas y reglas gramaticales estrictas (Echenique y Pla 2013).

Dámaso Alonso (1972 [1962]) recurrió a las rimas de poetas cuyas composiciones se insertan en el período que abarca desde finales de la Edad Media hasta el siglo XVII,

con la finalidad de reconstruir el proceso de desfonologización de los fonemas bilabiales [- tensos] en posición intervocálica (estudio al que haremos referencia con mayor detalle en el capítulo IV. 4). Anteriormente al estudio emprendido por Dámaso Alonso, Rafael Lapesa (1954 y 1983) había aplicado la herramienta proporcionada por la métrica y la rima de los poemas al Auto de los Reyes Magos para dilucidar la procedencia del autor, así como la adscripción lingüística de dicha obra, método que continuaron otros estudiosos posteriores, como es el caso de Gerold Hilty (1981, 1986, 1998 y 1999), César Gutiérrez (2009) o Manuel Ariza (2009), entre otros. Lapesa había acudido ya en 1953 al estudio de las rimas del Cancionero de Baena para arrojar luz sobre los híbridos lingüísticos gallego-castellanos12 que caracterizan la lengua de dichas composiciones13:

En ocasiones los castellanismos quebrantan la rima, lo que patentiza que se trata de errores cometidos en la transmisión escrita: así bivir en vez de viver, consonante de mover (Macías, ibíd., 306); o dezyr, en rima con gradeçer y sufrer, que exigen

11 Como ya apuntó acertadamente T. S. Eliot (1942: 17): ―The music of poetry must be a music latent in

the common speech of its time‖.

12

―CAROLINA MICHAËLIS advirtió que estas reglas eran insuficientes: ni una rima gallega aislada, ni un vocablo gallego en el interior del verso eran decisivos por sí solos; había que considerar en cada caso el predominio de formas de cada una u otra lengua, la procedencia del autor, sus hábitos poéticos, y sobre todo, el espíritu, contenido y forma del poema‖ (Lapesa 1985 [1953]: 241). El propio Lapesa aplicó la metodología apuntada por Carolina Michaëlis, atendiendo a la relevancia de la posición en rima, así como a la proporción de los galleguismos y castellanismos en interior de verso para llegar a dilucidar la adscripción lingüística de cada una de las composiciones poéticas.

13 Esta idea de Lapesa fue analizada con gran detalle y amplitud por Blanca Periñán (1969-70) en su

artículo que versa sobre los rasgos lingüísticos de las composiciones poéticas del Cancionero de Baena,

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dizer (Garcí Fernández de Gerena, ibíd., 566). [...] Podrían multiplicarse los ejemplos, tanto en la compilación de Baena como en las versiones posteriores que de algunos poemas ofrecen los Cancioneros de Palacio, San Román, Stúñiga o Herebay, todavía más castellanizadas (Lapesa 1985 [1953]: 240).

A través del empleo de esta herramienta filológica, Lapesa (1985 [1953]: 246-247) pudo llegar a establecer la tipología lingüística de los poemas y los autores del Cancionero de Baena de la siguiente manera:

1) Poesías gallegas de autores gallegos.

2) Poesías compuestas por trovadores de lengua castellana, cuya intención es la de usar el gallego, pese a que estos autores hubieran incurrido en el uso de múltiples castellanismos (deducidos a través de la métrica y la rima).

3) Poesías castellanas de autores gallegos. En este caso los rasgos lingüísticos castellanos impregnan estas obras, pero se documentan, con mayor o menor frecuencia, galleguismos.

4) Poesías castellanas de autores castellanos, cuyo léxico gallego responde a una tradición literaria. Lapesa compara este caso con el de la Razón de Amor, poema de comienzos del siglo XIII, donde se documentan formas como meu amigo o meu amado en su castellano-aragonés.

En esta misma línea, la edición crítica de Joan Corominas (1973) se ha erigido como un estudio de relieve para la fijación textual del Libro de Buen Amor, no sólo por el meticuloso análisis métrico, mediante el cual Corominas reconstruye el texto original modificado por las posteriores copias, sino por la precisión que revela su fijación gráfica, cuya finalidad es la de ajustar la materialidad del texto original a los conocimientos fonético-fonológicos proporcionados por la Filología. Así lo ponen de manifiesto las siguientes palabras de Diego Catalán (1974: 206):

La monumental edición crítica, por J. Corominas, del Libro de Buen Amor muestra que el esfuerzo más valioso realizado por el editor es el dirigido a aclarar el texto desde un punto de vista lingüístico. (...) el sistemático comentario verso a verso, realizado por Corominas, representa una paso adelante muy marcado en el esclarecimiento de los problemas pendientes.

(26)

Corominas hace una serie de reflexiones14 acerca del estado lingüístico del castellano que se infiere del análisis de las rimas, la métrica empleada en los versos de arte mayor y arte menor15, el tipo de narrador y la configuración fragmentaria o unitaria de la obra, herramientas todas ellas, herramientas que le permiten deducir el carácter dialectal que presentan los manuscritos como consecuencia directa de las múltiples intervenciones de los copistas. El propio Corominas (1973: 44) adscribe una función específica a cada tipo de verso16, y otro tanto hizo Menéndez Pidal (1976: 179-421) en su introducción a la edición de la Historia Troyana en prosa y verso, dedicando un estudio al cotejo de la métrica de esta obra de carácter polimétrico donde cada una de sus formas estróficas responde igualmente a una finalidad estética concreta. A partir de los resultados obtenidos del análisis métrico-lingüístico Menéndez Pidal afirmó, con gran acierto, que la Historia Troyana se compuso a lo largo del último tercio del siglo

XIII.

La presente concepción poética se encuentra estrechamente relacionada con la tesis desarrollada por Dámaso Alonso (1989) en su obra Poesía española: ensayo de métodos y límites estilísticos, cuyo análisis estilístico de los poetas más relevantes de nuestra tradición le permite concluir que la relación que media entre lengua y métrica (significante) está vinculada con una función específica (significado), por lo que, desde la elección estrófica hasta los aspectos más puramente fonéticos, entre otros, están condicionados por el significado que desempeñan en el conjunto denominado signo lingüístico.

Dejando aparte el recurso a la métrica y la rima como herramientas para editar los textos poéticos, objetivo que excede los límites de esta investigación, dicho método

14 Sobre esto puede verse un estudio más desarrollado en Pla (2012c).

15 En su introducción, Corominas plantea el problema de la versificación en la obra de Juan Ruiz. Este

problema incide sobre la motivación o la arbitrariedad en la disposición de los versos alejandrinos de catorce y de dieciséis sílabas, que forman las estrofas de cuaderna vía, en el Libro de Buen Amor. Este autor considera que la regularidad silábica es un hecho motivado por el autor, ya que no hay hemistiquio (unidad métrica mínima de la cuaderna vía), verso, ni estrofa con un número de sílabas alternantes, por lo que no habría en esta obra estrofa alguna que tuviera versos de diferente medida, así como tampoco versos formados por diferentes sílabas en cada hemistiquio. Por otro lado, los versos alejandrinos compuestos por hemistiquios octosílabos representan un 20% de la totalidad de los versos de la obra; por esta razón, como afirma Corominas (1973: 43): ―Es indudable que a lo largo del Libro hay un fondo predominante de cuaderna vía alejandrina con importantes partes de cuaderna vía octosilábica, además de los metros líricos diversos‖.

16 ―En este caso, Menéndez Pidal ya advirtió que la obra del Arcipreste estaba formada tanto por versos

heptasílabos como por versos octosílabos. Pese a ello, no asignó un sentido a este rasgo, sino que se limitó a anotar los porcentajes de aparición de cada uno de los metros, tarea, por otra parte, fundamental para iniciar la descriptio textus. Fue, en este caso, Joan Corominas quien volvió a considerar esta valoración, dando sentido a dicha disposición métrica‖ (Pla 2012c: 29-30).

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resulta indispensable para esclarecer la pronunciación subyacente de la materialidad de los textos17:

Me parece vital insistir en que lo que las rimas reflejan sistemáticamente es la correspondencia con la pronunciación subyacente [...]. Lejos de reconstruir textos originales ideales para «corregirlos» y obtener con ello una lengua ideal falseada, como se ha objetado con razón en algún caso, parece hacedero inferir a través de la rima y métrica la relación oralidad-escritura en el pasado (Echenique 2013: 49).

Las objeciones por parte de la crítica filológica radican, por una parte, en la artificiosidad de la obra poética, y en el convencimiento de que el género poético refleja unívocamente la lengua culta, distinta a la variante más popular, de otra. Las licencias de las que se valen los poetas, que moldean ligeramente la lengua, son variantes que pudieron haber existido o que podrían haberse dado en la lengua, ya que los poetas partían de una base lingüística real conformada por paradigmas y reglas gramaticales estrictas, como se ha señalado más arriba. Desde este convencimiento, es plausible afirmar que el análisis de la métrica y la rima de los textos escritos en verso proporciona una ayuda inestimable a la hora de asegurar la forma en que se concretaba la articulación de los sonidos en el pasado. En palabras de Malkiel (1960: 317)18: ―A hard core of forms presumably reflects the unadultered personal usage of the poet, especially if the fairly reliable rime scheme and the distinctly less dependable metric pattern support the authenticity of a passage‖.

Anteriormente a la aparición de las primeras obras codificadoras del castellano por parte de Antonio de Nebrija, la lengua empleada por los poetas estaba ligada al gusto cortesano, por lo que su modalidad lingüística es el reflejo unívoco de los rasgos propios de la lengua estándar más prestigiosa. El espacio de la Corte, entendido como

17

―La adscripción grafemática de los signos en la escritura actual tiene un carácter discreto, justamente porque así es en la imprenta, modelo del uso manuscrito desde el s. XVI, pero muy de otro modo eran las cosas en la Edad Media, cuyos hechos de escritura han de valorarse de acuerdo con una correlación entre a) usos paleográficos o formas de las letras, b) usos gráficos o nivel de identificación de las letras, y c) valores fonéticos‖ (Sánchez Prieto 2006: 223). Es, precisamente, de los valores fonéticos de donde deben partir los estudios grafemáticos, y no a la inversa. El propio estudio de las grafías no es suficiente para explicar los rasgos fónicos que encubren los textos poéticos: ―[...] ahora estoy convencido de que para quien tuviera interiorizado el ritmo propio de un determinado tipo o estilo poético no habría dificultad en hacer una recitación apropiada a pesar de que el reflejo gráfico de sinalefas, apócopes y crasis por fonética sintáctica no fuera el más apropiado. [...] la escritura no da resueltos todos los problemas de interpretación del texto que han de reflejarse en la entonación y pausas (Sánchez-Prieto 2006: 249)‖.

18 La importancia del estudio cruzado entre Fonética y Poesía, fue ya subrayada en su época por Andrés

Bello (1835: IX): ―La Prosodia y la Métrica son dos ramos que ordinariamente van juntos, porque se dan

(28)

centro cultural de progreso, representaba el núcleo del cual emanaba el modelo ejemplar de la lengua estándar, fruto de un proceso paulatino de formación de la koiné castellana. De esta manera, los poetas manifiestan en sus obras, además de los rasgos lingüísticos más prestigiosos, aquellos relativos a los estratos sociales más populares que tendían a ser rechazados por el habla cortesana más cuidada; tal es el caso de la caracterización lingüística del episodio de las Serranas19 del Libro de Buen Amor (Corominas 1973). Por lo tanto, como queda recogido en Echenique y Pla (2013: 63):

[...] podría llegar a sostenerse que las variantes lingüísticas documentadas por vez primera en los textos poéticos validarían la existencia de apertura de un proceso fonético (cuyo origen estaría con gran probabilidad en un momento anterior, incluso muy anterior) legitimado por el ámbito lingüístico de mayor prestigio, que, o bien podría haber sido irradiado desde las capas más populares de la sociedad a las más elevadas, o bien podría haber sido aceptado con posterioridad por la lengua popular a partir de la lengua culta.

Desde esta convicción, he seguido un plan de trabajo enmarcado en el método filológico, cuya finalidad es la de llegar a reconstruir la fonética y fonología históricas de la lengua castellana, así como la de los prosodemas (o rasgos prosódicos) de la misma, a partir del estudio pormenorizado y sistemático de la métrica y la rima de las composiciones poéticas más relevantes en su historia20, desde las primeras manifestaciones literarias hasta el ocaso del reinado de los Reyes Católicos21. Tal investigación tiene como límite los primeros años del siglo XVI debido al surgimiento de

las obras de Antonio de Nebrija, como se ha apuntado anteriormente. La hipótesis de la que se parte se fundamenta en la creencia de que los resultados obtenidos de este análisis permitirán describir con mayor precisión los rasgos fonético-fonológicos del castellano, en tanto que sea plausible esbozar una cronología absoluta de la apertura y cierre de dichos procesos, tal y como pone de manifiesto la siguiente cita de Alarcos

19

Resultados recogidos en Pla (2013a).

20 Luis Michelena (1962: 14) advirtió sobre la importancia de manejar textos fiables, es decir, aquellos

cuya datación es completamente cierta: ―La historia de las lenguas goza, en comparación con otras historias especiales, del privilegio de disponer de un material que, en la medida en que está bien fechado, queda más allá de toda sospecha de falsedad‖.

21 ―[...] la lingüística histórica [...] se ve obligada a formular hipótesis sobre lenguas o estadios de lengua

para los que no existen locutores nativos competentes. Afortunadamente [...] es posible el conocimiento [...] de las lenguas que utilizaron para comunicarse, gracias a los testimonios de diversa especie que han sobrevivido a la muerte de los individuos y a la desaparición o transformación de sus culturas‖ (Prieto 2008: 296).

(29)

(1992a: 13): ―Es cierto que en la rima solo se igualan entre sí las sordas o solo las sonoras, sean cuales fueren las grafías‖.

Con la finalidad de llevar a cabo dicho objetivo, es necesario recurrir a los étimos latinos de cada una de las formas que se encuentran en posición de rima (rimantes) para, de esta manera, arrojar luz sobre la evolución del contenido fónico que encierran las rimas de las estrofas. La fijación adecuada de los étimos precisaría de un estudio filológico que excede los límites de la presente investigación; por esta razón, se ha optado por emplear la forma latina más cercana al resultado romance, presentando, por un lado, los tiempos verbales conjugados en el modo, persona y tiempo correspondiente a la forma romance documentada, y recurriendo al caso oblicuo (forma léxica sincrética) en lo referente a las formas nominales (como es el caso de LŬPU, en lugar de

LUPUS o LUPUM), por otro.

Estos datos deberán ponerse en relación, asimismo, con otras fuentes indirectas que ayuden a precisar la pronunciación castellana, razón por la que se ha optado por hacer un breve acercamiento a la historia de las Artes Poéticas y los tratadistas de la lengua castellana, desde el siglo XII hasta el siglo XX22(v. II. 2.2.).

La elección del molde estrófico, como vía de expresión artística, imprime sus características propias en la lengua23 y, especialmente, en lo referido a la elección de las variantes lingüísticas:

[...] la historia de una lengua no presenta solo variación a nivel de dialectos, sociolectos o estilos, sino que la lengua varía también de acuerdo con las tradiciones de los textos, es decir, que estos no sólo añaden sus elementos formales, sus características de género o las marcas de un tipo determinado de estructuración a los productos de sistemas ya dados sino que condicionan o pueden condicionar, a su vez, la selección de elementos procedentes de diferentes sistemas (Kabatek 2008: 8-9).

Desde este punto de vista, la tradición discursiva poética imprime su doble carácter cultista y artificioso en la lengua de los poetas, conscientes de formar parte de

22 Es importante tener presente los cambios que han sufrido las nociones de sílaba, métrica, rima y estrofa, entre otras, a lo largo de los múltiples tratados poéticos, desde las primeras artes de trovar hasta la más reciente teoría métrica y poética de los siglos XX y XXI.

23 En relación con la teoría coseriana, las tradiciones discursivas responden a una ―segunda historicidad‖,

(30)

un grupo social determinado24, por lo que estos autores aprovechan todas las posibilidades lingüísticas que existieron y que podrían haber existido en el sistema lingüístico. En consecuencia, comparto la concepción evolutiva que describió Luis Michelena (1962: 11) acerca de la variación, entendida esta como un contínuum evolutivo, en el que las distintas posibilidades combinatorias se mantienen transparentes hasta que quedan disueltas en el paso del tiempo debido a las necesidades de los comunicantes25:

Y, sin embargo, no todo se disipa, sino que los rasgos antiguos continúan transparentándose durante cierto tiempo a través del nuevo sistema que sigue sirviendo de vehículo, sin pérdida de efectividad, a las necesidades del intercambio humano.

Desde una perspectiva externa26, en lo concerniente al cambio lingüístico, es importante subrayar que:

[...] la variación puede entonces representar o no un primer paso hacia el cambio, de modo que la estabilidad de las lenguas descansa en cierto equilibrio interno de la variación, y el cambio se produce sólo cuando la estabilidad se rompe en algún punto del espacio a causa del comportamiento de ciertos grupos sociales que se desvían de modo abrupto de las tendencias de los demás integrantes de la sociedad (Caravedo 2003: 41).

Los hablantes27 interpretan el cambio lingüístico como corrupción, concepción denominada en términos labovianos como principio de la edad dorada: la dirección que

24

El cambio lingüístico se erige, por ende, como un espejo donde se tiende a imitar aquellas variantes más prestigiosas; desde el punto de vista de la fonéticas: ―El cambio de sonido es un cambio gradual de hábitos de articulación y audición que constituye [...] un proceso constante en toda comunidad humana. [A diferencia de] el préstamo de pronunciación, que ocurre en los casos en que un hablante imita la manera en que otro pronuncia una palabra que ya le es familiar‖ (Hockett 1971: 369-398).

25

Es fundamental entender que el castellano de Toledo es la modalidad lingüística con la que se identifica el habla de la corte que: ―[...] opera con creciente fuerza sobre las hablas regionales y locales‖ (Michelena 2011 [1954]: 368). Si bien es cierto que el devenir de la lengua estaba marcado por una ―derrota del ‗español‘, lengua nacional, a manos de los dialectos, de la Corte a manos de las provincias, y del bien hablar a manos de la plebeyez y la chabacanería‖ (Michelena 2011 [1954]: 375).

26 En este sentido, los movimientos migratorios resultan relevantes para la explicación de la motivación

de ciertos cambios fonéticos-fonológicos, ya que: ―los movimientos de población tuvieron como resultado el contacto dialectal, a veces en un doble sentido: los que llegaban a la ciudad entraban en contacto con la norma [...] pero además, cuando retornaban a su lugar de origen, ya habían incorporado usos propios de la capital. [...] El contacto entre variedades dialectales, unido a la permeabilidad entre niveles sociales, probablemente haya favorecido el trasvase de influencias lingüísticas‖ (Molina 2006: 128-129).

27 Este hecho estaría relacionado estrechamente con la noción chomskiana de performance, ya que

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