PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
FORMATO DE ENTREGA DE TRABAJO DE GRADO
DATOS ESTUDIANTE:
APELLIDOS: Cepeda Florian NOMBRES: Laura Natalia
DOCUMENTO DE IDENTIFICACIÓN: 1010236956 ÉNFASIS: Resolución de conflictos e investigación para la paz
TELEFÓNO: 3113921756 E-MAIL: [email protected] DATOS DEL TRABAJO DE GRADO:
TITULO DEL TRABAJO DE GRADO: LA GUARDIA ALBI-ROJA SUR Y SU APUESTA POR LA PAZ: UNA MIRADA TERRITORIAL AL TRABAJO DE LA BARRA POPULAR EN BOGOTÁ 2012-2019. NÚMERO DE PÁGINAS (INCLUYE ANEXOS): 66
NOMBRE DEL DIRECTOR: Andrés Dávila Ladrón de Guevara
TELÉFONO: 3174017952 E-MAIL:[email protected]
Como Director certifico que el trabajo de grado que se entrega, cumple con los requisitos y aspectos formales requeridos por la Carrera.
_________ _______________________
Vo.Bo. DEL DIRECTOR ESTUDIANTE
ESPACIO RESERVADO CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
_____________________________________ _____________________________ Vo.Bo. CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA FECHA DE ENTREGA
OBSERVACIONES:________________________________________________________________ __________
________________________________________________________________________________ __________
LA GUARDIA ALBI-ROJA SUR Y SU APUESTA POR LA PAZ: UNA MIRADA TERRITORIAL AL TRABAJO DE LA BARRA POPULAR EN BOGOTÁ 2012-2019.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
BOGOTÁ D.C. 2021
LA GUARDIA ALBI-ROJA SUR Y SU APUESTA POR LA PAZ: UNA MIRADA TERRITORIAL AL TRABAJO DE LA BARRA POPULAR EN BOGOTÁ 2012-2019.
LAURA NATALIA CEPEDA FLORIAN
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
BOGOTÁ D.C. 2021
LA GUARDIA ALBI-ROJA SUR Y SU APUESTA POR LA PAZ: UNA MIRADA TERRITORIAL AL TRABAJO DE LA BARRA POPULAR EN BOGOTÁ 2012-2019.
LAURA NATALIA CEPEDA FLORIAN Trabajo de grado para optar al título de Politóloga
DIRECTOR DE TRABAJO DE GRADO ÁNDRES DÁVILA LADRÓN DE GUEVARA Politólogo, Maestro y Doctor en Ciencias Sociales
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA
BOGOTÁ D.C. 2021
AGRADECIMIENTOS
A Dios, por acompañarme en cada paso. A mis papás, por enseñarme que siempre hay razones para continuar. A mi hermano y mi sobrina, por su muestra de amor a diario y por hacer de mi vida un lugar tan feliz, por más duros que sean los días. A mi tía y gran amiga, por enseñarme que desde el amor todo se puede. A Carolina, por ser mi compañera y guía todos estos años. A mi director, Andrés, por creer en este proyecto, por acompañarme a lo largo del camino y sobre todo por creer en el fútbol y encontrarle en la academia un gran espacio. A los miembros de LGARS, por abrirme las puertas y sobretodo por creer en la paz y contribuir a diario desde su lugar en el mundo.
TABLA DE ACRÓNIMOS
Comandos Azules Distrito Capital Disturbio Rojo Bogotá
La Guardia Albi-roja Sur Los del Sur Bogotá
Servicio Nacional de Aprendizaje CADC DRB LGARS LDSB SENA
TABLA DE CONTENIDO
RESUMEN ...9
ABSTRACT ...10
1. INTRODUCCIÓN ...11
1.1EL OBJETIVO PRINCIPAL DE LA INVESTIGACIÓN ...13
1.2DESDE LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ ...15
1.3DESDE LOS ESTUDIOS SOBRE LAS BARRAS ...16
1.4PARA EL CONCEPTO DE IDENTIDAD ...18
2. CAPITULO 1: BARRISMO SOCIAL Y CONSTRUCCIÓN DE PAZ ...21
2.1EL CONCEPTO DE ´BARRAS BRAVAS´ ...21
2.2EL JUEGO, LA IDENTIDAD Y LAS REPRESENTACIONES SOCIALES ...23
2.3LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ, DESDE LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA: UNA LECTURA A PARTIR LAS BARRAS. ...26
2.4LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE: UN MÉTODO DE APROXIMACIÓN AL CASO DE ESTUDIO ...29
3. CAPITULO DOS: CONTEXTO NACIONAL Y CONTEXTO GUARDIA ALBI-ROJA SUR. ...31
3.1UN BREVE CONTEXTO SOBRE OTRAS BARRAS POPULARES EN BOGOTÁ ...31
3.2LA ÚNICA BANDA DE LA CIUDAD Y SU HISTORIA ...31
3.3LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO POR MEDIO DE PROGRAMAS LOCALES ...33
4. CAPITULO TRES: CASO DE ESTUDIO LGARS Y SU RELACIÓN CON REFERENTES LOCALES Y NACIONALES. ...40
4.1ACTIVIDADES CON LA COMUNIDAD ...40
4.2ACTIVIDADES DE FORMACIÓN POLÍTICA ...42
4.3LA GUARDIA ALBI-ROJA SUR Y LA PANDEMIA ...48
6. BIBLIOGRAFÍA ...54
7. ANEXOS ...57
ANEXOS1.IMÁGENES ACTIVIDADES LGARS. ...57
ANEXO2.CONSENTIMIENTO INFORMADO ENTREVISTAS...65
RESUMEN
Esta investigación busca comprender cómo la Guardia Albi-Roja Sur, barra futbolera de Independiente Santa Fe, se transforma en un sujeto constructor de paz. En Colombia las barras futboleras llegan aproximadamente en los 90, se adopta la pasión y la identificación con los equipos de fútbol traída desde el sur del continente. Para esta época nacen las ‘Barras Bravas’ en el país, las cuales con el paso de los años se han transformado, y han estado envueltas en contextos complejos, no solo futbolísticamente; también viven y hacen parte de diferentes olas de violencia, lo que ha llevado a este grupo social a ser estigmatizado socialmente, como naturalmente violento. Sin embargo, a partir de 1999 en Bogotá las diferentes administraciones han adoptado programas sociales que buscan disminuir la violencia y trabajar en pro de la sana convivencia en los estadios. Pese a ello, estos programas han tenido altibajos, debido principalmente a los cambios administrativos, que han llevado a los miembros de las ‘Barras bravas’ “ganar” y “perder” constantemente, por lo que han establecido rutas alternativas. En esa búsqueda, han entendido el rol central de la Paz, tanto en los escenarios futboleros como en los locales, donde esta se puede construir y pensar desde procesos horizontales.
Así, esta investigación toma como caso de estudio una de las principales barras de la ciudad, que ha desarrollado trabajos constantes por disminuir la violencia a través de pactos territoriales, ha promovido la sana convivencia desde mesas de trabajo con sus pares y a su vez en trabajos conjuntos con las administraciones para la creación de políticas públicas que permitan respaldar los programas no solo por periodos administrativos.
PALABRAS CLAVE: Barras ‘bravas’, Guardia Albi-roja Sur, Organización social, Construcción de paz - Identidad – Deporte- Juego- Fútbol.
ABSTRACT
This research seeks to understand how La Guardia Albi-Roja Sur, the Independiente Santa Fe’s barra futbolera (fanatics of a soccer team), has transformed itself into a peace-building subject. In Colombia, barras futboleras arrived around the 90s, when the passion and identification with the soccer teams came from the south of the continent. At this time, the ‘barras bravas’ were born in the country, and with time they have been transformed and have become more involved in complex contexts beyond the soccer real. They are also part of different waves of violence, which has led them to be socially stigmatized as naturally violent groups. However, since 1999 in Bogotá, the different local goverments have adopted social programs that seek to reduce violence and work towards a healthy coexistence in stadiums. Despite this, programs have had ups and downs, mainly due to administrative changes, which have led the members of the ‘Barras bravas’ to constantly “win” and “lose”, which is why they have established alternative routes. In this search, they have understood the central role of peace, both in soccer and local scenarios, where it can be built and thought from horizontal processes.
Thus, this research takes as a case study one of the main ‘barras’ in the city, which has developed constant work to reduce violence through territorial pacts, has promoted healthy coexistence from work tables with their peers and has worked with the administrations for the creation of public policies that allow supporting the programs not only for administrative periods.
KEY WORDS: Barras ‘bravas’, La Guardia Albi-roja Sur, Social Organization, Peacebuilding - Identity - Sport – Game- Soccer.
1. INTRODUCCIÓN
El presente trabajo de investigación se encuentra organizado de la siguiente manera; introducción, tres (3) capítulos y conclusiones. En la introducción se desarrolla el contexto del planteamiento, la justificación, los objetivos que tiene la investigación, la pregunta que pretende responderse a lo largo de los capítulos, al igual que la hipótesis. De igual forma, tiene en cuenta la revisión de la literatura que se realizó para posteriormente presentar en el primer capítulo el marco teórico, la metodología y la relación Barrismo social – Paz. Para el segundo capítulo, se realiza un contexto nacional y específico de La Guardia Albi-Roja Sur, que permite comprender, mediante un breve recorrido histórico, su transformación, en la medida del uso de la violencia y la participación en diferentes escenarios sociopolíticos. Finaliza con el tercer capítulo en el cual se desarrolla el caso de estudio, y el análisis con referentes locales, nacionales e internacionales.
Para comenzar, este trabajo de investigación toma como caso de estudio una de las principales barras populares de la capital colombiana; La Guardia Albi-roja Sur, barra del Club Independiente Santa Fe, y se toman referencias locales y nacionales para analizar su trabajo individual y colectivo. En la capital se han promovido diferentes políticas locales cuyo fin era disminuir la violencia que se presentaba entre y dentro de las barras bogotanas.
Los primeros acercamientos a las nociones de fútbol en paz llegan en el año 1999 con experimentos de paz en El Campín (Redacción El Tiempo, 1999); posteriormente, en el gobierno de Luis Eduardo Garzón con el programa “Goles en Paz”; pero, es el programa del 2012, encontrándose en la alcaldía Gustavo Petro, donde se reformula y replantea. Para ello se tienen en cuenta los antecedentes ya mencionados de los otros programas por parte de la alcaldía, el problema de la violencia, no solo desde unos escenarios comunes como el Estadio Nemesio Camacho ‘El Campín’ y sus alrededores, sino que se extiende al territorio con “Goles y Territorios en Paz” (Concejo de Bogotá, D.C, 2012). Desde allí, se generaron cambios estructurales, los cuales contribuyeron en gran medida a combatir las causas de la violencia entre las barras, a la transformación del imaginario social de sus miembros, donde se evidencia un fortalecimiento y una nueva organización, y donde aparece una nueva preocupación de estos por la sociedad, las configuraciones de la ciudad y las políticas sociales.
A partir de esto, es importante preguntarse por un escenario diferente, dado que en su mayoría los estudios encontrados hablan y reconocen la naturaleza de la violencia que se produce y reproduce allí, pero, en la actualidad y dados los antecedentes -algunos que serán mencionados- se ve un esfuerzo y trabajo organizado por parte de sus miembros y líderes para presentar alternativas noviolentas que pueden desarrollarse a partir del fútbol y las barras.
Se encuentran diferentes momentos donde La Guardia Albi-Roja Sur comparte escenarios con otras barras de la ciudad, con las cuales históricamente ha tenido una relación de competitividad como lo son Comandos Azules Distrito Capital (CADC), Los del Sur Bogotá (LDSB), Disturbio Rojo Bogotá (DRB). Recordando que sus diferencias en términos de fútbol, colores y simbología siguen estando presentes, pero su trabajo local y su preocupación sociopolítica es mucho más relevante y les permite una ‘sana convivencia’ pues la violencia se reduce, pero la tensión y rivalidad están latentes.
Uno de estos escenarios se dio en el año 2013 cuando se presentó la noticia de la decisión del Procurador General de destituir e inhabilitar al alcalde de este periodo, Gustavo Petro, las barras populares de la capital se concentraron en la Plaza de Bolívar dando así un mensaje de paz y acercando al país a esta nueva noción de convivencia en paz, sus cánticos populares por un momento se unieron en uno solo, y aunque una vez más sus colores, trapos -banderas- e instrumentos los diferenciaban, pareció ser un efecto de las políticas y programas locales ejercidas en el mandato del alcalde bogotano este nuevo comportamiento de las barras bogotanas (Comutricolor, 2013); Sin embargo, este hecho no se visibilizó completamente en los diferentes medios de comunicación nacional.
Posterior a esto, la barra realizó actividades que fortalecieron su estructura y reforzaron su relación con la sociedad dado que: a) realizó y realiza trabajos con niños en escuelas de formación deportiva b) con jóvenes y adultos en las diferentes charlas que se presentaron en el periodo del proceso de paz. También, participaron en la elaboración de murales y mensajes donde apoyaron y apoyan a su equipo desde las gradas, de igual forma intentaron reflejar las problemáticas sociopolíticas del país en sus banderas; a) paro agrario, b) proceso de paz y c) asesinato sistemático de los líderes sociales, entre otros.
Para continuar con el recorrido en los últimos años, en una de las marchas del paro que inicio el 21 de noviembre del 2019, esta barra bogotana participó activamente: comparten de nuevo un escenario con las barras rivales y si bien no llevan la misma ruta se cruzan, y se presenta un momento de tensión que termina nuevamente en un ‘cántico’ a una sola voz. Aquí puede reconocerse su capacidad de convocatoria dado que el número de participantes -que se podían identificar a través de sus prendas y banderas- en la movilización fue significativo, y de nuevo su trabajo y voluntad desembocan en la transformación de un escenario naturalmente violento a uno noviolento.
Ahora bien, son muchas las situaciones que permiten entender a los miembros de las barras populares bogotanas de una manera diferente y preguntarse: ¿Cómo La Guardia Albi-Roja Sur se transforma en un sujeto constructor de paz?
Para contestar la pregunta, se ha formulado como hipótesis que, por medio de diferentes mecanismos, principalmente desde las construcciones de programas y políticas públicas, desde el trabajo conjunto entre la barra y la alcaldía es posible pensarse en escenarios y actores transformados.
Es decir, mediante procesos horizontales, donde se involucran todos los actores a pesar de encontrarse en momentos donde viven con altos índices de la violencia y además de que su contexto los hace naturalmente competitivos. En estos, se pueden crear nuevos espacios y nuevas visiones. Donde por medio de pactos comunitarios, alianzas entre los actores, fronteras invisibles y con apoyo del Estado, para la creación de programas que busquen fortalecer los conocimientos y promuevan el desarrollo humano. Estos actores pueden y crean espacios de sana convivencia, en los cuales la violencia no está pensada como la única respuesta o el único camino para lograr el fin que es alentar a su equipo y dar muestras de ‘aguante’ entre sus pares.
1.1 El objetivo principal de la investigación
Comprender los mecanismos que permiten la transformación de la barra popular ‘La Guardia Albi-roja Sur’ en un actor constructor de paz. Este se desarrolla a partir de tres (3) objetivos específicos; a) Precisar la transformación de las barras en el cuarto de siglo de existencia, hacia organizaciones con referentes locales y comunitarios significativos. b) Analizar el punto de partida que promueve el desarrollo y la participación social activa de las barras en
la construcción de programas locales y/o políticas públicas, y, c) Explicar cómo los miembros de las barras se transforman en constructores de paz estando envueltos en sus contextos, derivados del fútbol.
Ahora bien, la presente investigación se realiza con el fin de reconocer y visibilizar los procesos de transformación que ha experimentado los diferentes miembros de las ‘Barras Bogotanas’. Comprender que no son actores naturalmente violentos, el porqué de sus emociones, y de su actuar. De igual forma, es una propuesta que pretende señalar que hay diferentes formas de construir paz en el territorio, alternativas a las que suelen ser reconocidas por su carácter dominante en la teoría, lo cual refuerza y apoya las construcciones de paz alternas.
En el campo de estudio se busca aportar mediante nuevas nociones de las ‘Barras’, opuestas a su caracterización habitual, así como para entender la transformación de las dinámicas en los escenarios deportivos y la extensión al territorio que se ha desarrollado a lo largo de los años, siendo el periodo 2012- 2019 donde se presentan trabajos que evidencian esto. La investigación enfrenta limitaciones como el acceso a la información y el número de acercamientos teóricos a estas nuevas nociones, es decir la relación entre el barrismo y la paz, se ha pensado en su mayoría desde los programas gubernamentales, por lo tanto, depende en gran medida de lo que se encuentre en el trabajo de campo. En este mismo sentido, el tema trae consigo líneas paralelas de trabajo las cuales por tiempo ha sido complejo abordarlas por completo o, aproximarse adecuadamente a ellas.
La investigación busca que los beneficiarios de resultados sean los miembros de las ´Barras´, y los asistentes a las tribunas populares de los escenarios deportivos, no solo con el hecho de poder describir y comprender su trabajo, también con la iniciativa de no llamarles, ni reconocerles más como ‘Barras Bravas’, y presentarles un insumo académico que les sirva como parte de su sustento cuando se realizan mesas de diálogo con miembros del gobierno local y/o nacional para dar la razón de su trabajo. En este mismo sentido, de igual forma puede ser un insumo para las diferentes alcaldías de las localidades, cuyo fin sea sustentar que su trabajo a lo largo de los años por medio de las mesas de diálogo y diferentes programas y proyectos han tenido -a pesar de la dificultad del proceso- resultados satisfactorios en la medida que se ha transformado la barra como colectivo.
La revisión de literatura de la investigación trabaja en dos corpus teóricos diferentes. De una parte, en los enfoques o teorías sobre la construcción de paz. De otra parte, en las teorías o enfoques sobre las barras futboleras.
Para empezar, se revisan las metodologías y los enfoques en los cuales han trabajado los diferentes académicos con relación a las acciones de construcción de paz desde las organizaciones sociales, y para esta investigación en específico, cómo se han desarrollado las investigaciones de estas iniciativas relacionadas con las ‘Barras’ comprendiendo que estás se desenvuelven en contextos violentos y competitivos, dando espacio a un análisis sobre la construcción de identidad y territorialidad.
La metodología que utilizan los diferentes autores que son mencionados a lo largo de esta revisión de literatura, es cualitativa. La conceptualización de las acciones y organizaciones sociales no es interpretada desde el número de “militantes” o cantidad de organizaciones formadas con el fin de realizar construcciones sociopolíticas, por el contrario, se explican por sus diferentes formas de accionar y organización.
1.2 Desde la construcción de paz
Se encuentran principalmente procesos donde como lo resalta Richmond (2011) la construcción de paz desde “arriba” de forma vertical, bajo normas globales del gobierno y la defensa de estas por las instituciones para su cumplimiento. Sin embargo, esta postura suele ser la aplicada, pero en la práctica no funcionan estas normas gubernamentales establecidas e impuestas; ya que se evidencia un desconocimiento de la realidad, y su fin único es erradicar el conflicto sin tener en cuenta los medios, o problemáticas a las cuales se ven enfrentadas las comunidades u organizaciones sociales en la cotidianidad. En este mismo texto Richmond (Richmond, 2011) propone la paz postliberal, como una forma de paz híbrida local; sin darle fin a la paz liberal, propone la conexión de los actores para un trabajo conjunto, lo cual puede dificultarse en su paso a la realidad. Sin embargo, para el caso de estudio en los últimos años la barra LGARS junto con el gobierno local; alcaldía y alcaldías locales, ha hecho un trabajo conjunto que busca disminuir la violencia en los barrios, y han creado pactos de sana convivencia en los mismos, especialmente los días de partido.
Por otro lado, se encuentra mediante una forma alternativa de resolución de conflictos, la cual se desarrolla y construye desde una relación entre actores; locales, nacionales e internacionales. Esto con el fin de realizar construcciones horizontales a la hora de realizar la creación de programas y proyectos orientados a la sana convivencia, la tolerancia ante las diferencias; sin embargo, es necesario reconocer que esto se logra mediante procesos de democratización y buen gobierno (Borja, 2012) (Richmond, 2011) (Donais, 2011). Para la investigación es necesario plantearse la construcción desde esta última mirada, dado que en la primera no ha sido contemplado el tema del fútbol como un fenómeno social que requiere la aplicación de dichas teorías, ni que trae consigo problemáticas que alteran entre sí a los actores que de allí hacen parte.
1.3 Desde los estudios sobre las barras
Han sido comprendidas por diferentes académicos como ‘Barras Bravas’. En este campo de estudio los autores continúan rutas metodológicas cualitativas y para este concepto realizan trabajos etnográficos, tal como Germán Goméz Eslava (2014), Ocampo (2007) quienes establecen puntos comunes que los llevan a pensar y categorizar las barras. Surgen como la reunión de un grupo de jóvenes quienes resignifican su vida mediante el fútbol y los sentimientos que desde allí comienzan a generar entre sí y su equipo de fútbol; tienen en común comportamientos tales como saltar, cantar, y entre estas combinaciones donde se habla de ‘avalanchas’ con el fin de demostrar su ‘aguante’, no solo en el sentido literal de aguantar por un determinado tiempo el realizar estas actividades sin descanso, sino, el aguante como un estilo de vida. Sin embargo, a lo largo de su trayecto, las barras han encontrado en la violencia una nueva forma de demostrar ese ‘aguante’, quien tiene mayor capacidad de fuerza para resistir en su territorio, para cuidar murales y ‘trapos’ que llevan consigo parte de su identidad, y valores.
Lo anterior trae consigo una complejidad en la definición y concepto de ‘Barras’ pues es necesario preguntarse cuando y porqué estas se trasladan al territorio, no son una red de personas o un conjunto de jóvenes que tiene comportamientos únicos, por el contrario, cambian según el contexto en el que se encuentren, las oportunidades, las problemáticas reales y se adaptan a la situación, bien sea con el apoyo de los gobiernos locales, o independiente a estos. Las ‘Barras’ comienzan a llevar su afición a los barrios, primero por
medio de los ‘grafitis’ con los cuales marcan ciertos lugares como suyos, generalmente son parques. Posteriormente estos espacios se van extendiendo según la cantidad de aficionados que tenga la zona, por ejemplo, para el caso de Bogotá, hay barrios que tienen una gran presencia de hinchas de Millonarios y al ser mayoría el barrio se vuelve “azul” lo que va creando conflictos porque allí no solo habitan ellos, también se encuentran seguidores de Santa Fe, Nacional, América, entre otros, pero al ser minoría pierden autonomía en el lugar, y así con los territorios donde se encuentran mayorías.
Las ‘Barras’ se caracterizan por representar un equipo, desde allí se derivan valores, espacios territoriales como lo son las ciudades del país, donde posteriormente se van a seguir dividiendo por colores, origen geográfico y origen cultural; como ejemplo de ello, encontramos en la capital del país tres (3) equipos principalmente; el Club Independiente Santa Fe, Millonarios Fútbol Club y un poco más reciente Equidad Seguros. Estos tres son equipos de origen capitalino, sin embargo, su fundación tiene otro origen y otro interés, lo que permite al hincha hacerse parte del que más se sienta representado y en el cual encuentre más sentimientos y emociones que le permitan sentirse parte de esto.
El barrismo es un fenómeno que inicia predominantemente en la clase trabajadora -lo que se transforma con el tiempo- de Gran Bretaña, mediante el acompañamiento frecuente a los diferentes equipos de fútbol, que van a ser reconocidos como los ‘Hooligans’. Es decir, un aficionado inglés al fútbol, los cuales tienen una serie de comportamientos atravesados por sus emociones ante los diferentes resultados de los partidos, donde está en juego la reputación futbolística, y las diferentes sensaciones satisfactorias y placenteras que les genera ganar un partido (Elías & Eric, 1992).
Posteriormente, este fenómeno llega a Latinoamérica en el fútbol argentino mediante una ola del uso de la violencia por parte de los miembros de estas ‘Barras’ y la creación de ‘códigos’ entendidos como una serie de comportamientos masculinos de ‘aguante’ para defender la reputación de los equipos locales a quienes ellos representan desde las gradas. A continuación, se extiende por Sudamérica, sus prácticas y ‘códigos’ son adoptados por las barras bogotanas mediante los cantos y movimientos en las gradas, donde en este sentido les permite un nivel de concentración exclusiva dado que las tribunas laterales se encuentran separadas de las demás (Goméz, 2014). Sin embargo, en Colombia, a diferencia del Reino
Unido y Argentina, no cuenta con una barra que le acompañe en los mundiales y competencias internacionales de la selección nacional, por lo tanto, estos encuentros solo se dan ante la liga local (BBC, 2005). A pesar de contar con comportamientos cercanos y comunes con el ‘hooliganismo’, en América Latina, las barras también toman posturas y adoptan comportamientos que los hacen únicos de la región y permiten encontrar diferencias y separarse del modelo de las barras desarrollado en Europa.
Por lo anterior, la territorialidad, o la apropiación del territorio es uno de los factores determinantes no solo en el continente sino en el mundo. Como se mencionó, dicho espacio no solo hace referencia a lugares en el mundo, región o país, también a los espacios donde los miembros de las barras han denominado como suyos, marcándolos mediante fronteras visibles mediante grafitis, o murales que delimitan parques, zonas o barrios. Son lugares exclusivos para su concentración donde realizan actividades tales como pintar, o limpiar sus ‘trapos’, los cuales nuevamente forman parte de su identidad.
En el caso de estudio se encuentra que para el año 2012 con el plan de desarrollo de dicho periodo, se comprende el territorio como los espacios apropiados en las localidades y posteriormente en los barrios por parte de los ‘parches’ quienes son los grupos más pequeños en la formación de la barra. Sin embargo, mediante los autores se encuentra que al exceder o abusar del uso de los espacios e identidades es muy probable caer en utilizar la violencia para defender lo que allí está expuesto. Por lo tanto, la presente investigación pretende reconstruir el concepto de ‘Barra Brava’ a uno que se ajuste de mejor manera y a la realidad en el tránsito de la ‘Barra’ desde su trabajo.
1.4 Para el concepto de identidad
Los diferentes autores (Ocampo, 2007) (Dávila & Londoño, 2001) (Pérez-Oriol, Tropea, & Pérez, 1996) difieren en esta conceptualización. Dávila y Londoño comprenden la identidad desde la pertenencia; y las dinámicas de reconocimiento social, su construcción permanente, donde lleva a profundizar la relación de la identidad, en el caso del capítulo es una identidad nacional y el fútbol. La necesidad del fútbol de tener espectadores para diferentes aspectos tales como simpatizar, juzgar, y atender al juego (Huizinga, 1972) y cómo en dicha medida se requiere una representación que identifique y atraiga al público, lúdica y estéticamente, mencionan, dándole el carácter de espectáculo y ritual. Este término entendido como:
“sus sabios y sacerdotes, sus héroes, mártires y víctimas, y también sus victimarios. Y allí, como es obvio, espectadores, fanáticos e hinchas se reconocen y se reflejan, y se construyen referentes de muy diverso tipo, siendo el de lo nacional uno de ellos (Verdú, 1980; Lever, 1985; Morris, 1992)” en (Dávila & Londoño, 2001, pág. 129)
En contraste con Ocampo (2007), quien reconoce el deporte como un ritual y no realiza una naturalización del uso de la violencia directa, es decir el fútbol en este caso es el ritual que merece la atención y el trabajo de la ‘Barra’, y no el cómo ejercer o las formas en las que estos pueden llegar a ejercer la violencia. Ahora bien, este ritual deportivo da la cabida al vértigo (Dávila & Londoño, 2001) lo que tiene relación con la capacidad de este juego para generar tensión y la lucha contra el paso del tiempo dando así espacio para sentimientos de regulación y desregulación (Huizinga, 1972). Estas se dan a través de manifestaciones de placer, éxtasis y violencia, generando desenlaces momentáneos que integran sentimientos y sensaciones de incertidumbre y esperanza en los 90+’ minutos que puede durar el juego.
Por lo tanto, esta investigación, reconoce la relación entre violencia e identidad, que es generada por los miembros de las barras, al ser actores activos en los escenarios deportivos donde los equipos representan diferentes valores, desde el juego en sí mismo, los aportes individuales de los jugadores, hasta los valores colectivos que se producen. Es decir, la violencia no es un factor externo al fútbol, ni a las barras, por el contrario hace parte de las emociones que puede generar el juego y el desahogo de estas mismas, porque por el carácter de la competencia en el deporte. A pesar de que en Dávila y Londoño (2001) se encuentra una definición de identidad con relación a los aficionados por el fútbol, se aleja de la realidad, en la medida que es una identificación nacional, es decir, el hincha no se identifica con un equipo exclusivamente por ser el representante deportivo de su lugar de origen, por lo tanto, necesariamente el elemento identitario principal en las barras.
Al continuar con esta idea, en el texto ‘Deporte y ocio en el proceso de la civilización’ (Pérez-Oriol, Tropea, & Pérez, 1996) realizan un trabajo teórico el cual abarca desde el nacimiento de los ‘Hooligans’, hasta las configuraciones y transformaciones de la sociedad, las identidades masculinas, y la explicación del uso de la violencia mediante la reconstrucción de la vida de los espectadores por medio del deporte, y en casos particulares, el fútbol. Dan espacio y dejan preguntas sobre estos grupos sociales que mediante acciones
colectivas realizan una representación de diferentes valores y símbolos como se presenta también en las diferentes tribus urbanas. Lo que da espacio a pensar las ‘Barras Bravas’ como una tribu urbana que surge a partir de un espacio donde los espectadores resignifican su vida, y no encuentran restricciones para manifestar sus emociones como se encuentra con Pérez-Oriol, Tropea y Pérez (1996), en este caso particular las gradas y los diferentes espacios en las localidades los cuales se apropian porqué se sienten parte de esto (Molina J. , 2000).
Los miembros de las ‘Barras’ encuentran en ellas, un lugar donde pueden ser, y donde no solo se encuentra uno de ellos con ciertas características, sino por el contrario, encuentran allí que hay más jóvenes o personas cuyos intereses son similares, incluso, comparten historias o situaciones en su vida. Esto les permite encontrar en la ‘Barra’ no solo un lugar donde hacen parte por el gusto o identificación con el equipo, sino por las diferentes formas de expresión, donde le dan un nuevo significado a su vida desde un lugar del cual hacen parte y el cual representa todo aquello -o en gran medida- en lo que creen, piensan y viven.
2. CAPITULO 1: BARRISMO SOCIAL Y CONSTRUCCIÓN DE PAZ
Uno de los principales retos para el inicio de esta investigación fue la búsqueda de literatura para realizar el trabajo teórico, debido a que las principales fuentes de información como las tesis, los artículos y los capítulos de los escasos libros encontrados estudian a las ‘Barras populares’ como un actor naturalmente violento, ya sea por términos de simbología, territorialidad, o su comportamiento histórico de competencia. Sin embargo, se busca hacer una apuesta en esta investigación por las acciones que contribuyen a la construcción de paz desde el escenario creado por las barras bogotanas y los diferentes programas propuestos por los alcaldes de la ciudad en el periodo de tiempo mencionado. A pesar de esto, se toman diferentes conceptos como; ‘Barras bravas’ identidad, juego, construcción de paz y políticas públicas para así tener un marco de comprensión y análisis amplio.
Es importante mencionar que, el término de ‘Barras bravas’ es comprendido desde la literatura encontrada, pero teniendo en cuenta que dicho concepto continua la ruta de la violencia y en la medida que se desarrolle esta investigación dicho concepto podrá ser resignificado, eliminado, o transformado. Un planteamiento inicial es reemplazar el término por ‘Barras Organizadas’, ‘Barras Populares’, ‘Barras bogotanas’ o ‘Barrismo social’, pero para ello es necesario realizar un trabajo etnográfico donde también se tiene en cuenta cómo la barra se autodefine, desde su trabajo, y bajo este espacio de investigación para la construcción de paz.
2.1 El concepto de ´Barras Bravas´
Desde lo planteado por Germán Goméz Eslava (2014), quien se refiere a su origen, al punto donde surgen. Este hace referencia a la congregación de jóvenes que resignifican sus vidas por medio de prácticas generadas en el estadio, ya sean los saltos constantes, las ‘avalanchas’ y los ‘pogos’. Sin embargo, categoriza este movimiento como desenfrenado que raya los límites de lo permitido, e incluso desemboca en la violencia. Esto lo sustenta retomando una cita de otro de sus artículos:
“Surgieron de manera abrupta. Esto motivó a medios de comunicación, otros hinchas, la policía y uno que otro académico a concentrar la mirada por lo llamativo del asunto. Para algunos medios de comunicación la cuestión se reduce a “unos vándalos desadaptados”. Para la policía un riesgo latente, para las otras barras, acérrimos enemigos
y para los académicos, un interesante caso de estudio que asocia a tribus o culturas juveniles” (Goméz, 2014, pág. 110)
En este sentido, aborda el tema de identidad y apropiación del territorio, debido a que indica e indaga sobre la ubicación de los jóvenes organizados por medio de las barras, debido a que en el estadio estos actores se encuentran en las tribunas populares, las cuales tienen un costo muy bajo. Esto les permite un nivel de concentración exclusivo porque las tribunas laterales se encuentran separadas de las demás, se entiende esta exclusividad como el lugar predeterminado en el estadio para la ‘Barra’, la cual tiene un carácter pluriclasista, es decir, a lo largo de los años allí han pertenecido y han participado ‘parches’ de diferentes organizaciones del país tales como universidades y colegios que cuentan con un reconocimiento social en la ciudad; los y las jóvenes que allí participan vienen de diferentes zonas de la ciudad; incluso de la Sabana de Bogotá, el entorno de la ciudad, lo que no limita a la barra a zonas específicas o a sus miembros de orígenes específicos. El acceso a la tribuna está abierto, pero allí se encuentran ya los ‘parches’ organizados por zona, institución o simplemente identificación entre los miembros.
Goméz Eslava (2014) toma un aspecto adicional del concepto territorial y es cómo se trasladan las barras a las diferentes localidades, y en este caso instituciones también, como se evidencia en el Plan de Desarrollo para la Bogotá Humana 2012-2016 (Concejo de Bogotá, D.C, 2012). Entiende el territorio como las diferentes localidades, que después se van a dividir en barrios, en donde los actores se organizan por medio de ‘parches’ como se autodenominan -sus nombres se determinan por el nombre o número de zona- y son subgrupos que “territorializan su afición al equipo y su filiación a la barra” (Goméz, 2014, pág. 112). En este aspecto la identificación de los miembros de las barras y ‘parches’ respectivamente se hace por medio de los colores, los símbolos, y los murales llamados ‘grafiti’ que permiten marcar físicamente fronteras territoriales.
Este amplio concepto de ‘Barras bravas’ permite aportar a la investigación su concepción de organización cuyo fin es el fútbol, y adicionalmente un eje fundamental como es el uso de la violencia al exceder o abusar del uso de los espacios e identidades. Esta última entendida como la forma en la que los miembros de las barras pueden utilizar los valores que representa, para justificar el uso de la violencia en los territorios locales. Lugares, donde
posteriormente son trasladadas las iniciativas de construcción de paz, reconociendo que el problema va más allá de un escenario deportivo común y nuevas motivaciones e implicaciones, diferentes a las que nacen por el juego.
2.2 El juego, la identidad y las representaciones sociales
En Johan Huizinga (1972) permite la comprensión del funcionamiento de este y su capacidad de mover las emociones en los seres humanos. El autor utiliza la definición de juego como “la acción libre ejecutada, -como si- y sentida como situada fuera de la vida corriente” en González (1990, pág. 15) donde de igual forma menciona que el juego puede absorber por completo al jugador sin que haya ningún tipo de interés material o provecho alguno. Relacionando dicha teoría con la práctica, esto se ve en el fútbol y los demás deportes de competencia, teniendo en cuenta que el fútbol es un juego de contacto físico, lo que genera tensiones constantes ante usos de violencia “limitados” por parte de los jugadores, mediante las faltas que son reguladas y sancionadas por un “juez” reglamentado y que limita el uso de la fuerza en el campo del juego, pero las emociones desarrolladas en los espectadores son latentes, y con complejidades sociopolíticas ya desarrolladas en los territorios.
Sin embargo, Huizinga indica de igual forma la importancia del juego y como a partir de este se crea cultura, y resalta su condición de participación representativa, la lucha del juego da origen a la emoción y conmoción que se genera cuando esté se convierte en un “por algo”. De la misma manera el honor y el prestigio entran en este concepto, así como la incertidumbre y el desarrollo de la tensión en el jugador que lo lleva a reconocer la importancia del valor del juego (Huizinga, 1972).
Lo anterior permite, tomar como característica la identidad y la construcción de esta. Para ello, desde Pérez-Oriol, Tropea y Pérez (1996) y Elías (1992)se comprende que el deporte y el fútbol son actividades de tiempo libre, en las cuales hay una dimensión donde quienes participan están en un proceso de formación de su personalidad. Por lo tanto, es el momento en el cual buscan un lugar donde no tengan restricción de las emociones, como suele ser en sus familias y contextos. Se convierte así el fútbol en el espacio que les da un escape a su rutina (Elías & Eric, 1992)
En este sentido, inicia la construcción a su manera en las barras ‘bravas’, y un ejemplo de ello es como van a canalizar su energía en el estadio, las gradas y las calles, de igual forma
su acción social y política es relevante (Molina J. , 2000). Por lo que se comprende dicha identificación como la pertenencia a tribus urbanas, dado que estas les permiten “la posición simbólica de un fuera y de un dentro (…) creando dos identidades: la propia y la ajena. Las agrupaciones juveniles o pandillas se apropian de distintos espacios urbanos, espacios que, simbólicamente responden a las funciones expresivas” (Molina J. , 2000, pág. 10). Para este caso, la función expresiva es de pertenencia, como un lugar del que ellos hacen parte, el territorio en el estadio y el que han ganado en las diferentes localidades de la ciudad, siendo estos espacios seguros, donde ejercen control directo sobre los acontecimientos (Pérez-Oriol, Tropea, & Pérez, 1996)
Esto da espacio al concepto de representaciones sociales donde Piñero (2008) menciona cómo se produce una matriz simbólica “de las actividades prácticas, conductas, pensamientos, sentimientos y juicios de los agentes sociales” (Bourdieu & Wacquant, 1995: 18-19) en (Piñero, 2008). Al llevar esto a la realidad actual del fútbol, se entiende como la capacidad que tiene el juego para convocar a los diferentes espectadores cada fin de semana, los cuales se identifican con; la historia, los valores, colores que allí representan los equipos. Y, a partir de la competencia estos escenarios deportivos dan cuenta de cómo la violencia está implícita una forma de desahogo ante los diferentes posibles resultados. Esto debido a la competencia y la necesidad de hacer respetar y representar los elementos identitarios ya mencionados, por medio de la representación social y posteriormente simbólica mediante el escudo de su equipo, ya que una de sus finalidades es defenderlo y demostrar el “aguante” por el mismo. Es importante resaltar que no se toma como una justificación del uso de la violencia, solo permite el análisis de cómo el juego tiene afectaciones directas en las emociones de los participantes, que respectivamente para la investigación en este el caso es La Guardia Albi-Roja Sur. Sin embargo, la investigación le apuesta a la construcción de paz y el proceso en el cual la barra ha trabajado en los últimos años, dando muestra de otros medios para desahogar emociones y solucionar conflictos que nacen ante los resultados de la competencia.
Por consiguiente, para hacer el tránsito de referencias identitarias y territoriales que le quitan peso al aspecto de la violencia en las barras, se toma a Borja Paladini Adell con la reflexión sobre la construcción y los procesos dirigidos a la paz dado que menciona “la
complementariedad entre construcción de paz, los procesos de democratización y buen gobierno (…) la limitación del uso de algunas armas en especial armas ligeras (…) y la promoción del desarrollo humano” (Borja, 2012). En esta perspectiva se quiere desarrollar el análisis de las barras desde estas dos herramientas: la primera, cuyo fin es disminuir la violencia, no solo dentro de los escenarios deportivos sino en el territorio donde el control del uso de estas se encuentra a cargo de los mismos miembros de la barra. La segunda, permite que se abran otros caminos, los cuales no solo dejan de lado completamente el uso de la violencia para conseguir un fin establecido, por el contrario, crea canales de comunicación y conexión entre los niveles estatales.
En estos, los grupos locales podrán realizar (de)construcciones constantes de sí mismos, pensar desde otras miradas su comportamiento y mediante programas que se crean ante las necesidades establecidas por ellos, crean escenarios donde la educación y las oportunidades de trabajo son una de las soluciones que les da herramientas para, además, de cumplir con el ‘aliento’ en la cancha, comienzan a ocupar su tiempo en formaciones propias y dejan de lado ‘rituales’ que demuestran su ‘aguante’ desde la violencia. Esta línea apunta al concepto de prevención de conflictos y es allí donde se evidencia generalmente cómo, mediante las reformas estructurales en el país, por medio de diferentes proyectos promovidos por las instituciones nacionales y locales, que se crean trabajos en conjunto y de forma horizontal (Donais, 2011) (Richmond, 2011), lo que permite resultados evidentes al ser desarrollados con los actores en conflicto y las instituciones, pues hay una necesidad de reformular las normas establecidas para dar solución, control o fin este y las formas violentas utilizadas.
En este sentido, Paladini utiliza el concepto de prevención de conflictos, y es justo en este punto donde se evidencia generalmente el impulso de las reformas estructurales en los países, dando esto paso al análisis de los diferentes proyectos promovidos por las instituciones nacionales y locales. Se entiende como un trabajo conjunto que tendría resultados evidentes al ser realizado con los actores en conflicto, y las instituciones pues hay una necesidad de reformular las normas establecidas para dar solución, control o fin a este y las formas violentas utilizadas.
Permite pensar en canales de comunicación entre el gobierno local y nacional, con las organizaciones sociales en este caso las ‘Barras’ para la construcción de unas políticas públicas que den cuenta de las necesidades en el territorio y no sean imposiciones estatales difíciles de adaptar en la realidad de los contextos sociales, así como lo propone Timohy Donais (2011) en la construcción de paz comunitaria. Donais plantea el término “apropiación local” como la medida en la que los actores “domésticos” intervienen en los procesos políticos como una característica que permite determinar cómo se desarrollara un proyecto o proceso, pues las prioridades internacionales y locales no suelen tener muchos puntos comunes, por el contrario, suelen ser desiguales en la construcción de paz (Donais, 2011) 2.3 La construcción de paz, desde la organización comunitaria: una lectura a partir las Barras.
Esta construcción requiere ajustes en diferentes niveles, para este caso en los niveles nacional y local, los cuales deben replantear sus normas y ajustarlas a los contextos sociales y cotidianos de los miembros de las organizaciones. Continuando con este trabajo de investigación, es una necesidad reorientar la construcción de las políticas locales y nacionales a las problemáticas y sobre todo la realidad que permiten o crean espacios del desarrollo de la violencia por parte de los miembros de las ‘Barras bravas’. Al construir en este sentido, nuevos espacios y al generar nuevos procesos de construcción de paz desde la comunidad. Sin embargo, es importante mencionar que, para este planteamiento de construcción de paz, el autor comprende que el origen de los conflictos a solucionar es de carácter social o político, por lo tanto, lo que propone la investigación es identificar como este tipo de construcción de paz se desarrolla directa o indirectamente, desde conflictos cuyo origen es el fútbol e inclusive el juego en sí mismo.
Por lo anterior, ha sido necesario comprender la formación de programas sociales y políticas públicas en conjunto, para el caso de estudio. Se toma como referencia el modelo latinoamericano en el cual se establecen acciones tomadas previamente sin tener en cuenta a quienes implica directamente, adicionalmente se entiende que estos programas y políticas son establecidos y ocasionalmente modificados para adaptarlos a la realidad (Molina C. , 2002), por lo que los resultados no suelen ser los esperados. Por lo tanto, en el desarrollo de políticas públicas se ha encontrado que es necesario cambiar, desde la relación de los actores
involucrados entre sí, como el alcance y los componentes que han conformado la problemática. Por lo tanto, Molina lo ha denominado como un “modelo interactivo e iterativo de formación de políticas y programas sociales” (Molina C. , 2002, pág. 1) y allí propone un formato en el cual se deben relacionar los actores desde el proceso de formulación del programa o la política pública hasta la ejecución de esta, es decir la formulación y la gestión debe realizarse de la mano con quien es el actor principal, con el fin de establecer en conjunto de igual manera el alcance que pretenden desde lo elaborado.
Molina en su texto Modelo de formación de políticas públicas y programas sociales, retoma a María das Granças (1997) quien
“propone la política pública como un conjunto de decisiones que se traducen en acciones, estratégicamente seleccionadas (dentro de un conjunto de alternativas conforme a una jerarquía de valores y preferencia de los interesados). Su dimensión es pública por el agregado social sobre el cual inciden, pero sobre todo por su carácter imperativo, siendo este revestido de la autoridad legítima y soberana del poder público”. En (Molina C. , 2002, pág. 2)
De igual forma, y con lo anterior se encuentra que los acuerdos para crear acciones y tomar decisiones con el fin de construir programas y proyectos que solucionan o previenen una problemática, para que funcionen y tenga una mejor acogida es necesario involucrar a quienes se ven directamente implicados; no solo por el carácter público y social, sino con propósito de realmente encontrar una salida a las diferentes situaciones.
Para el caso particular, ha sido necesario que los miembros de las barras se involucren con el gobierno local, en sus diferentes periodos y con sus diferentes representantes, lo que si bien les beneficia por periodos de tiempos concretos, también puede afectarles a los cambios administrativos como sucedió en Bogotá. Inicialmente el programa “Goles en paz” tiene avances positivos porque los miembros de las barras se involucran en el proceso por medio de: mesas de conversación, charlas en pro de la sana convivencia y lugares de negociación buscando una salida al conflicto. Por otra parte, se encuentran con administraciones que no tienen interés alguno por continuar con los programas, por el contrario, han estado en el límite de no promoverles más.
Sin embargo, es en este espacio de tiempo donde las barras y sus miembros, demuestran autonomía y capacidad de trabajo sin apoyos gubernamentales, con sus propios medios continuaron con muchos de los pactos y el respeto por los ‘códigos’, a pesar de no encontrar espacios donde se tengan en cuenta sus problemáticas, diferencias y necesidades. Estos grupos de personas dan cuenta de cómo aun estando dentro de escenarios donde la competencia es lo principal, aun conviviendo y haciendo parte de contextos violentos por razones sociales e invisibilizadas por el Estado, ellos encuentran una solución a lo que es su pasión y poder vivirla en la rivalidad, pero sin el temor en el que se encontraban antes.
Es necesario para la investigación resaltar que vivir en sana convivencia automáticamente no disminuye la rivalidad o hace que el fútbol o el deporte pierdan su ‘folklore’, o que ellos deban perder o hacer entrega de parte de su identidad, solo es la creación de un espacio donde han sido capaces de reconocer la diferencia con el otro, entender que son opuestos, pero que las formas de demostrar ‘aguante’ no van más allá de la vida e integridad. Podría decirse que encuentran formas de competir por el ‘aguante’ de otra manera, como lo son mejores salidas, organizaciones para acompañar al equipo masivamente en otro territorio, apoyar los proyectos nacionales que también les involucran, y entienden que su papel en la sociedad puede ir más allá desde la no violencia.
Teniendo en cuenta lo anterior, esta investigación se desarrolla por medio de una contextualización y el uso de algunos antecedentes para posteriormente apoyarse en la metodología cualitativa y etnográfica, mediante la observación directa y la participante, con jóvenes miembros de la ‘Barra Bogotana’ La Guardia Albirroja Sur, quienes hacen parte de la iniciativa nacional de las ‘Barras colombianas por la convivencia’. Con el fin de conocer y comprender los procesos que han llevado en el periodo 2012-2019 relacionados a la construcción de paz tanto en los estadios, como en el territorio. A partir de esto analizar dichos procesos con el fin de reducir el estigma social, entendida como la categoría establecida socialmente, o como lo denomina Goffman el “status social” en el cual se incluyen los atributos personales y estructurales, (Goffman, 2006). Estigma por el cual históricamente las barras solo son reconocidas como violentas, y son invisibilizadas por los medios de comunicación con relación a las diferentes iniciativas y trabajos locales, que pretenden construir escenarios sanos a pesar de la rivalidad.
2.4 La observación participante: un método de aproximación al caso de estudio
Se realiza para el segundo periodo del año 2020. Sin embargo, ante las complejidades históricas que atraviesa el mundo por el covid-19 Ministerio de Salud y Protección Social (2020), la investigación cuenta con recursos para acceder a los encuentros sincrónicos realizados por los líderes miembros de las barras. El uso de este método tiene como finalidad tener mayor proximidad a la realidad del contexto que viven los miembros de la respectiva barra. Como lo menciona Sandoval (2013), es necesario realizar un trabajo desde lo local para comprender y conocer lo que allí pasa, este método permite pensar a los miembros de las barras como sujetos y realizar un trabajo de coproducción del conocimiento para la construcción de conocimiento desde los diferentes fenómenos sociales que allí nacen o se desarrollan. Es importante recordar que no son objetos de estudio que abastecen de información a la investigación Sandoval (2013). Por el contrario, se trata de buscar una relación horizontal, y no “investigador- objeto- sujeto”.
También, se hace uso de las entrevistas semiestructuradas para entender las dinámicas que llevaron a las barras a su transformación, estas se realizan después de llevar a cabo los primeros acercamientos no solo a las barras sino a quienes han contribuido desde las políticas públicas y programas locales. La investigación trabaja con la barra bogotana ya mencionada ‘La Guardia Albirroja Sur’. Este método permite conocer los hechos que no han sido visibilizados en la teoría, actualmente son escasos y es complejo acceder a la documentación de los hechos no violentos por parte de las barras.
Después de concluir los encuentros y el trabajo con las barras se sistematiza la información recolectada, con el fin de realizar, una vez terminada dicha participación, una “limpieza” de datos y utilizar la información que le aporte de manera significativa a la investigación. Se pretende realizar un trabajo el cual aporte a la academia y a las barras, entendiendo una vez más que son escasos los trabajos que resaltan sus actividades no violentas, realizar un estudio del otro lado y la otra cara de las barras, comprender que hay otras formas de construir paz y no son únicamente las formas históricamente dominantes Sandoval (2013). Los estudios de fútbol y barras suelen desarrollarse desde la observación y a partir de esta se realizan asociaciones teóricas Acuña & Acuña (2017) Garriga, J (2010) como las maneras de concebir el entorno y todo lo que los envuelve, elementos tales como
los trapos, murales y cánticos, que son simbólicos terminan siendo elementos que son concebidos “naturales” pero que tienen otras concepciones desde allí. (Garriga, 2010)
La selección de LGARS ‘Barra’ se da por el origen territorial, por el acceso a ella, su carácter popular, la pluralidad entre sus miembros y la historia de esta. No obstante, la investigación tiene implicaciones con los miembros de la ‘Barra’ clasificándose así con un nivel de riesgo mayor, no solo por los procesos que lleva dentro de ella, y los procesos con otras barras, por los ‘códigos’ que allí se encuentran. Esta población tiene diferentes características, entre estas es que sus miembros no cuentan con las mismas condiciones sociales, no suelen ser grupos homogéneos en este sentido, ya que allí se pueden encontrar jóvenes que pertenecen a zonas de la ciudad donde la vulneración de sus derechos básicos es alta, algunos de ellos proceden de contextos y entornos violentos, donde la ausencia del Estado es indudable.1
1 Se lleva a cabo en los escenarios virtuales y espacios en sus territorios, el número de participantes puede varias
dependiendo del acceso a quienes trabajan por y en las barras, vale la pena resaltar que en su mayoría se encontraran hombres con un rango de edad de 18-40 años. Es importante aclarar que todos los participantes cuentan con la explicación y el fin del proyecto junto con el consentimiento informado, teniendo en cuenta que se pretende acercar a su trabajo, y la forma en la que se trata la información allí obtenida. Al ser grupos que pueden tener riesgos por su pertenencia en la barra el uso de datos personales será tratado con el cuidado que los miembros requieran, bien sea por el uso de sus sobrenombres, nombres o de forma anónima. Finalmente, uno de los beneficios que se pretende aportar es la transformación del concepto y clasificación de ‘Barras Bravas’, reconocer y describir su trabajo.
3. CAPITULO DOS: CONTEXTO NACIONAL Y CONTEXTO GUARDIA ALBI-ROJA SUR.
3.1 Un breve contexto sobre otras barras populares en Bogotá
Para 1992 es creada en la capital del país la barra popular ‘Comandos Azules #13’ la cual era la barra que representaría al Club Deportivo Los Millonarios. Hasta el año 2010 es la más grande para el club, sin embargo, en este mismo año es creada la barra ‘Blue rain’, donde ya se dividirá esta primera y se situaría en el lado opuesto, con una representación diferente, para comandos su escudo como barra cuenta con una calavera y en los diferentes partidos tiene salidas y muestras que representan este símbolo con sus colores tradicionales azul y blanco, de igual manera, en su mayoría tienen en el escudo tatuado y por lo general asisten a la tribuna durante el tiempo del partido sin la camisa dando muestra de su ‘aguante’ y antigüedad, sin embargo, allí hay una serie de divisiones y conflictos internos, lo que más tarde en el tiempo será problemático para su convivencia con sus pares, inclusive del mismo equipo.
Por otro lado, es creada la Blue Rain, esta se caracteriza por ser una barra sin tantas divisiones internas, un poco más organizada, allí se han trasladado varios ‘parches’ que continúan con el folklore del fútbol, pero con una jerarquía y con un ambiente óptimo. Vale la pena mencionar que estas barras surgen en la tribuna oriental, pero a lo largo del tiempo con el fin de generar más presión se trasladan a las tribunas laterales del estadio Nemesio Camacho ‘El Campin’.
3.2 La única banda de la ciudad y su historia
Ahora bien, La Guardia Albirroja Sur ‘La única banda de la ciudad’ como se denominan, es la barra popular más grande representante del Club Independiente Santa Fe, fue fundada el 12 de enero de 1997. Todo inicia con la barra ‘Los saltarines’ en el año 1991 viviendo el fútbol de pie, cantando y alentando, inicialmente en el costado oriental del estadio, pero surge la iniciativa por parte de algunos miembros de esta barra el trasladarse al costado sur, como lo menciona Pedro Durán, fue un partido a las 11 de la mañana, por la cultura italiana del fútbol, contra el América. No fue un cambio sencillo, porque las posiciones en la barra ‘Los Saltarines’ estaba dividida, sin embargo, este cambio es liderado por una generación nueva, sangre nueva (LGARS., 2021)
Inicialmente no era un número muy grande, a lo largo de los años esto cambio, actualmente está conformada por 40 ‘parches’ distribuidos por todas las zonas de la ciudad, para cada localidad hay un líder el cual es denominado así por su antigüedad en el parche. Sin embargo, dentro de estos líderes se realiza una votación (Ver: Imagen 1) para elegir quien hará parte de le dirigencia en general, una vez está definida esta organización se reparten las tareas, y en el territorio los líderes de las zonas son los encargados, directa o indirectamente de todo lo relacionado con lo que pase dentro de sus fronteras. Salazar cita a “piojo” el líder de LGARS en su artículo (Barrismo social y política pública para la convivencia en el fútbol: experiencias transformadoras en las ciudades de Bogotá y San Juan de Pasto. , 2019)
“La gente tiende a actuar de manera individual, el 80% de las problemáticas de las barras son esas, tú habrás escuchado esa frase de un parche que no copea, que son carreteros y no se van en los viajes de la barra, bueno, quieren actuar de una manera individual anteponiendo el nombre de la barra para interponer un miedo hacía los demás, entonces de dientes para afuera son miembros de algo, pero de dientes para adentro no, ignoran las orientaciones de la organización. Como identificamos esa problemática dijimos en el algún momento hay que fortalecer los parches, esas pequeñas organizaciones en pro del objetivo común que es la Guardia, nosotros pensamos que darle un matiz político a la elección de los miembros de la barra, y darles voz y voto como participantes, hace que esos parches se mantengan vinculados a la barra de una manera más estrecha.” (Diego González, “Piojo” 20/10/2018). En (Salazar, 2019, pág. 186)
Para el nombre de la barra, también se encuentra una historia detrás, Durán lo narra como un proceso en el que tenían dudas, contaban con los ejemplos de las grandes barras populares en Argentina, pero no encontraban el que les identificara completamente, una de sus propuestas iniciales fue ‘Guardia Roja’ sin embargo, este nombre llevaría a que fueran confundidos con un grupo organizados de jóvenes comunistas de la Universidad Nacional, por lo que deciden ponerle ‘La Guardia Albi-roja’ porqué esta palabra representaría mucho mejor lo que son, lo que el uniforme representa en sus mangas y pantaloneta. Posteriormente es añadido el ‘Sur’ no solo por su ubicación sino también porqué era su manera de exaltar que son el pueblo (LGARS., 2021)
Posteriormente se van creando barras a nivel nacional, pero Bogotá al ser la capital del país se ve como el epicentro donde se van a encontrar pequeños grupos o nuevas barras que representaran equipos de otras ciudades del país en la capital, como lo es el caso de ‘Los del Sur Bogotá’ y ‘Disturbio Rojo Bogotá’. Ahora bien, la creación de estas barras teniendo en cuenta la ubicación geográfica de donde se sitúan, y teniendo en cuenta la corriente ‘hooliganiana’ que tiene estos grupos, se enfrenta ante la necesidad de defender bajo cualquier situación su legado bien sea ‘Mi barrio azul’ o ‘La única banda de la ciudad’, entre otros, crea escenarios donde el uso de la violencia es necesario para defender su territorio, su barrio y/o localidad por medio de su ‘parche’ para demostrar el ‘aguante’ en cualquier situación que su orgullo estuviera en juego, enfrentamientos constantes no solo en los barrios también dentro del estadio a pesar de tener filtros de seguridad, de alguna u otra manera miembros de estas barras encontraban como ingresar armas ligeras.
3.3 La intervención del Estado por medio de programas locales
Se hace necesaria la intervención del Estado, para este caso, la alcaldía quien tiene sus primeros acercamientos a las barras con un programa llamado ‘Jugando limpio, ganamos todos’ pero dicho programa no tiene gran acogida, pues se da en el auge de la violencia de las barras, y quien hacia parte de esto no era bien visto, además de la desconfianza en la intervención del Estado. Posteriormente se crea ‘Goles en paz’, este paso es importante porque a partir de allí se reconoce que hay una falla que no permite mantener una especie de orden entre los grupos, la convivencia sana no se percibe como una salida negociada por el momento y al intervenir el Estado, también se reconoce que hay problemáticas sociales asociadas que aumentan los niveles de violencia, pero que no están directamente relacionados con el fútbol.
Entre estas problemáticas se encuentran; a) la desigualdad económica de la ciudad las cuales no brindan las mismas oportunidades a todos los jóvenes, y algunos encuentran salidas como la delincuencia, b) o jóvenes que provienen de contextos sociales complejos con familias donde el ejemplo es la violencia intrafamiliar, o sus madres son cabezas de hogar y no están presentes la mayor parte del tiempo. Todo esto lleva a que jóvenes encuentren en la barra un espacio de desahogo, el cual desafortunadamente, es violentar al otro, al percibirlos como un enemigo y no como lo que en la realidad podría definirse como sus pares, con
diferencias identitarias y representativas, pero al final, sus pares como un grupo social. Vale la pena recordar que las barras son de carácter pluriclasista, y por ende no todos sus miembros hacen parte de estos grupos mencionados, pero por esta misma razón no se deben desconocer las problemáticas que allí se encuentran.
‘Goles en paz’ ha pasado por diferentes administraciones, donde en algunas es más priorizado que en otras. Inicia con el alcalde Enrique Peñalosa, continua con Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno. Entre estos hay puntos comunes, como lo son el querer terminar con la violencia entre los estadios y territorios deportivos, y querer encontrar una salida por medio de medidas consensuadas entre las partes. Pero a la hora de ejecutar los proyectos encuentran obstáculos tales como: el presupuesto (Ortiz, 2012), la desconfianza en las instituciones por parte de las barras, lo cual puede ser consecuencia de utilizar la fuerza en los estadios para solucionar los problemas allí presentados, e incluso el desconocimiento de la realidad por parte de las instituciones.
Se enfrentaban a un problema el cual, era la violencia, pero tenían un desconocimiento del contexto social, político, económico y adicionalmente, el contexto en el fútbol con sus dinámicas y relaciones de poder previamente establecidas y creadas a partir del deporte. Por lo que se hace necesaria la participación de las barras en la construcción de este programa, como lo propone Molina (2002) la relación e interacción entre los actores involucrados es necesaria en la medida que son ellos quienes conocen mejor la realidad y el contexto en el que viven.
Sin embargo, contra la corriente el programa continuaba, y es en la administración de Luis Eduardo Garzón donde se logran y obtienen mejores recursos, se crean pequeños torneos de fútbol entre barras, también es creado un semillero de paz, y como lo menciona Ortiz (2012)en su estudio, el tener una mayor capacidad económica destinada a estos programas permite que se creen espacios óptimos para que las barras se encuentren y se creen escenarios precisos para desarrollar la sana convivencia desde el programa. Si bien, el programa se encuentra extendido a los barrios, debía plantearse y organizarse de tal forma en la que se encontraran mesas de diálogo y gestores locales, por lo que se crea esta figura para las alcaldías locales.
Para el año 2012, Gustavo Petro agrega el concepto de territorio en el nombre del programa, ‘Goles y Territorios en Paz’, el cual mediante campañas como ‘Por amor a Bogotá me desarmo’ inicia un proceso de desarme de los jóvenes miembro de las barras con el fin de disminuir la violencia y las riñas entre esto, agregar el concepto de territorio abre la puerta en estas campañas para jugar con el concepto, así como respetar la ciudad que sus equipos representan y de la cual hacen parte. Entonces, es necesario pensarse no solo como un barrista, sino como un ciudadano, construirse como uno solo desde sus dos lados en la ciudad. También se crea la Mesa Distrital de Barras (El Nuevo Siglo., 2015), la cual tenía como objetivo evaluar y conocer los hechos que afectan a las barras y crean estos escenarios con altos niveles de violencia, las riñas, los homicidios, y enfrentamientos dentro de las mismas organizaciones de las barras, en casos particulares.
Por otra parte, este programa tiene en cuenta el consumo de sustancias psicoactivas por parte de los miembros de las barras, y cuenta con los servicios colectivos juveniles con énfasis en barras, en el cual buscaban no solo disminuir la violencia sino prevenir el consumo de las sustancias psicoactivas, con el fin de mitigar el daño a los jóvenes barristas (Alcaldía Mayor de Bogotá D.C, 2015, pág. 37). De igual forma abre la puerta y promueve el reducir el tiempo libre de los jóvenes y por medio de un presupuesto les brinda cupos en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), donde tienen la oportunidad después de culminar su bachillerato poder cursar de manera gratuita un programa técnico, el cual no solo reducía el tiempo libre sino que les permite hacer un mejor uso de este mediante la promoción del desarrollo humano (Borja, 2012), lo convertía en productivo y provechoso para ellos 2 y a su
vez les habría puertas para trabajar con el distrito, y en general, después de culminar sus estudios era menos complejo encontrar un trabajo.
Con lo anterior, mientras todo esto ocurre con relación al gobierno local dentro de las barras la organización es fundamental tomar la decisión de pertenecer, participar y apoyar estos programas. Debe ser una acción consensuada, los lideres además de participar en las mesas locales, deben garantizar que en su ‘parche’ estas medidas sean acogidas, para que dichas actividades y campañas den resultados. Desarrollar la suficiente cohesión dentro del