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Movimiento Integralista Americano

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MOVIMIENTO

INTEGRALISTA

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Editorial de la Casa de Tharsis

Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Libro de Edición Boliviana.

Primera Edición: 2012 Cochabamba-Bolivia Corrección final: René Calani A.

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No hay porque desanimarse por las adversidades,

Mientras en el interior se arraigue

El ideal de la lucha victoriosa;

No hemos perdido,

Hemos dado un gran paso a la inmortalidad.

Mientras se ame en lo que se cree

Seremos más fuertes, y el

Horizonte se verá con más claridad.

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Índice

PROLOGO DE LA EDITORIAL. ... 11

CAPITULO PRIMERO. ... 16

CAPITULO SEGUNDO ... 29

CAPÍTULO TERCERO ... 44

CAPÍTULO CUARTO ... 63

CAPÍTULO QUINTO ... 75

CAPÍTULO SEXTO. ... 92

CAPÍTULO SÉPTIMO. ... 105

CAPITULO OCTAVO. ... 161

CAPÍTULO NOVENO. ... 183

CAPÍTULO DÉCIMOPRIMERO ... 215

CAPÍTULO DÉCIMOSEGUNDO ... 225

CAPÍTULO DÉCIMOTERCERO. ... 260

BIBLIOGRAFÍA ... 298

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PROLOGO DE LA EDITORIAL.

Representa para la Editorial de la Casa de Tharsis, un alto Honor haber sido encomendada para dar forma a la primera edición de esta singular obra. Cumplimos así con uno de los fines de la Editorial: coadyuvar en la difusión de obras de autores revisionistas, empeñados en la restauración de la verdad.

“Movimiento Integralista Américano” es además una propuesta que pretende demostrar la factibilidad, pero sobre todo, la necesidad de fundar y encausar nuevos movimientos metapolíticos con círculos activos empeñados en promover y difundir una novedosa concepción del nacionalismo con sentido social.

Esta obra llevará al lector a una visión integral del Nacional Socialismo, tema “tabú”, que la autora propone con gran lucidez, honestidad y valor, integrando todas las fasces, políticas, sociales y metafísicas que lo conformaron y que deberán ser consideradas por las nuevas corrientes nacionalistas que están comenzando a emerger ante la fatalidad y confusión de estos tiempos, plagados de sin sentido, desintegración nacional, materialismo, gobierno mundial y globalización.

Es evidente que más de 60 años de desinformación han envenenado la sangre de tres generaciones de hombres y mujeres, que llevan en su ideario la imagen del “nazi” malvado, racista y genocida. Asociando los símbolos de aquella Alemania de los años 30 a todo lo vil y diabólico contrastado con su ilusión de un mundo actual democrático globalizado.

Lamentablemente, mucha gente atraída por esos símbolos ha tenido que aceptar que se la margine de la vida cultural y política al pretender levantar un “neonazismo” manchado con el estigma que el amarillismo propagandístico manipulado por los sabios de Sión, le ha etiquetado. Mucho más preocupante es la proliferación entre estos grupos de “nazis” culturales, hijos de la mentira, de xenófobos, sociópatas y desadaptados, que con su actitud afirman las mentiras que el sistema ha tejido para difamar al Nacional Socialismo.

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Ante esta prohibición cultural y moral que se ha levantado en el mundo entero, los ultranacionalismos, la extrema derecha o como quiera llamarse a estos nostálgicos que luchan por ganar un espacio en los procesos políticos de sus naciones, sufren de una gran desventaja, que les priva toda posibilidad de darle una funcionalidad social a su ideal nacionalista. El error está en proponer símbolos que han sido satanizados ya, imposibilitando que la sociedad pueda reflejar en ellos su anhelo de liberación y justicia.

Es aquí donde radica la virtud de este libro, pues propone de entrada un arriesgado componente temático que demanda el compromiso de limpiar aquellos estandartes, al mismo tiempo que expresa los nuevos, resurgiendo de las cenizas de la intolerancia que los quemo y degrado en único beneficio del enemigo de nuestras patrias.

El Movimiento Integralista Americano, la Hermandad del Condor, la Orden del Fenix, surgen así portando el símbolo inmaculado de la Virgen de Agartha Ama de los Andes, reconociendo el valor del Movimiento Veganista Emergente que ha planteado este desafío a los hombres y mujeres de Honor de todo el continente americano, perfilándose así como principales actores del resurgimiento de los ideales nacionalistas en Norteamérica, Colombia y Ecuador.

Movimientos que demandan la caída del actual sistema global atacando el punto débil de la complexión sinárquica: LA MENTIRA. Por estas razones la autora, valientemente, expone temáticas que hasta ahora, pocos autores han tratado en su conjunto: el individuo como ser integral, la naturaleza del sujeto colectivo y las causas que les han impedido la correcta comprensión de la historia y la conspiración urdida durante siglos para deformarla.

Así mismo, realiza valiosos aportes, rescatando la historia de personajes políticos que antes, enarbolaron los estandartes del nacionalismo en España e importantes países sudamericanos durante el periodo caótico de pre y post guerra mundial, cuando el pulpo judeomasón, vendía la lealtad de nuestras naciones a las potencias de la materia que se coaligaron contra Alemania, haciéndoles sufrir persecución y escarnio.

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Por todas estas razones confiamos que la difusión de este libro señalara un tiempo heroico en el que dar la cara por el ideal será la consigna, pues es necesario que así sea, si realmente queremos actuar con Honor, ya que la mejor arma que podemos esgrimir para denunciar a los enemigos de la verdad, es nuestra propia verdad reencontrada en los símbolos de nuestros estandartes.

Que la Virgen de Agartha los inspire en esta gesta y les de la fuerza necesaria para romper las cadenas que nos aprisionan y despertar a las legiones que afrontarán con Honor el próximo fin de la historia.

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Virgen de Agartha

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CAPITULO PRIMERO.

LOS EXCESOS.

Como se planteaba en el primer libro del Ser Integral, el ser como tal es muy complejo para avanzar a tratarlo en un solo tomo y, abarca numerosos temas para llegar al análisis correcto de este.

Vemos también lo difícil que es llegar a la eliminación de estilos de vida, que acogemos de una forma natural sin pensar si son perjudiciales o no; vuelve e interviene el rol de la sociedad, en el efecto que causa en las personas, en los excesos, en los malos hábitos alimenticios, en la contaminación del organismo, en la vagancia mental y física, en las aberraciones.

El ser integral consta de tres aspectos que se maneja en tres frentes: - mental

- físico - espiritual.

A los cuales no se les da el debido respeto ni el trato adecuado, y no quisiera caer en el error de pensar que para la mayoría de personas no importen.

La evolución de la persona radica en el perfeccionamiento de estas tres áreas, llegando al clímax de ellos con suma responsabilidad y conocimiento respecto a lo que se hace. No se puede decir que es un camino fácil, pues liberarse de todo el entorno, del consumismo, del vencerse como persona desde el interior, alejándose de una realidad abrumadora que nos absorbe cada vez más; no es una cuestión para tomarla a la ligera.

Si bien es cierto que los excesos están presentes en toda ocasión y lugar; no falta el pretexto, por supuesto siempre bueno para llegar a ellos.

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Es sorprendente el sin fin de buenas razones que nacen para llegar al exceso del licor, al embrutecimiento total y pérdida de la razón, como por ejemplo:

-un partido de futbol: el cual si llega a ganar hay que celebrar con alcohol y si llega a perder, hay que ingerir el doble para ahogar la pena. Nunca se tiene las de perder.

-si vemos personas un fin de semana en el parque “supuestamente” practicando un deporte, tal como lo es „el volley‟; no veo la razón de llevar a la cancha de juego una jaba o canasta de cerveza, ese no es el ejemplo más indicado para impartir a nuestros hijos o a la gente que se encuentre a nuestro alrededor, y que sanamente puede disfrutar de alguna actividad. La educación empieza por casa y luego no hay que caer en el error de castigar cuando nuestra propia familia quiera hacer lo mismo, pues si todos lo hacen en un momento deportivo ¿Por qué no hacerlo en cualquier ocasión y lugar?

Este mal manejo de la diversión es lo que nos estanca en la evolución, nadie habla del no poderse tomar una copa para acompañar una comida o compartir un momento de esparcimiento, sino en la intoxicación a causa del licor; que desencadena accidentes de tránsito muchos de ellos mortales, violencia familiar y lo más importante el desequilibrio mental de nuestros hijos.

Este problema es el que más afecta a nuestra sociedad, donde lo grave es no ubicar dicha problemática ni las consecuencias de este comportamiento. Una sociedad evolucionada demanda el control de cualquier situación sin que se llegue a convertir en un exceso; respetando la vida, el bienestar y la conservación de valores tanto en nosotros mismos como en los demás.

Vemos que nuestros jóvenes se encuentran sumidos en una vagancia mental, que los impulsa a refugiarse en lapsos muy cortos de satisfacción nociva, degenerando su estima y perdiendo paulatinamente su capacidad intelectual.

Podemos observar como alrededor de universidades, se encuentran conglomerados los jóvenes a diario en cervecerías, bares y demás; Según ellos, para escapar de la tensión del estudio, o de una semana rutinaria; pero en lo que menos se les ve es en algo que contribuya a

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su bienestar. Los tiempos cambian y no se debe desperdiciar con banalidades, hay que procurar rápidamente dejar huella, ya que cada vez se percibe la degeneración y el desinterés de las personas por encontrar un sentido a su vida.

Muchas veces los estudiantes buscan vincularse de manera inmediata a una universidad, no por el afán de superarse, sino por pertenecer a esos círculos viciosos que se manejan entorno a ellas. Y se puede dar fe de ello, al notarse su bajo rendimiento académico, o al entrar y salir por más de una universidad y, de pasar por varias carreras sin tan siquiera culminarlas. No hay el sentido de la responsabilidad, ni el compromiso para asumir el nivel apropiado para llegar a ser un buen profesional.

Lo que envuelve a las famosas fiestas de fin de año, o lo que se genera alrededor de una plaza de toros: ver chicas sin conocimiento alguno de donde se encuentran, muchas de ellas menores de edad, algunas otras tiradas en las veredas, u otras cuantas llevadas a rastras por dos sujetos, sin saber con qué suerte puedan contar.

Los hospitales se saturan debido al ingreso de jóvenes que presentan síntomas de intoxicación a causa de la ingesta de etílicos, donde las cifras aumentan alarmantemente. También cantidad de jóvenes borrachos son involucrados en crimines violentos. Las mujeres en este estado vulnerable son víctimas de abusos sexuales, donde la mayoría de ellas al cabo del tiempo dan a luz hijos no deseados bajo una circunstancia tan denigrante.

La iniciación de los jóvenes en el alcoholismo es preocupante, pues a los 14 años empiezan su carrera en este decadente mundo, preocupando tanto a padres como a autoridades.

Siempre hay la oportunidad y lo más increíble el dinero para tener acceso a este vicio. Las campañas publicitarias incitan cada vez más al consumo de alcohol y de cigarrillos, haciendo parecer „cool‟ a los consumidores adolescentes que vienen siendo las mentes más débiles que se inician. Con todo el despilfarro de dinero que se invierte en este problema perfectamente se puede pagar la deuda externa de un país. Es un absurdo la aceptación que se tiene a los sicotrópicos tanto como a los cigarrillos, porque están contemplados por la ley, y no son

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penados como delitos; pero si son los causantes de muertes diarias por cirrosis y cáncer al pulmón y a la garganta. La justificación puede respaldarse en que son hábitos estrictamente sociales, pero resulta ser que la mayoría del tiempo se vive socializando; a la larga es una adicción como cualquier otra, y en la cual ni a las familias ni a la sociedad parecen verse afectadas por ello, o creen simplemente que a ellos no les va a tocar.

No nos convirtamos pues en el protagonista de estas historias, rompamos el esquema y lleguemos a ser los verdaderos controladores de nuestra vida, sin dejar que agentes externos hagan de ella lo que quieran.

LA HOMOSEXUALIDAD.

Las inclinaciones homosexuales son el pan diario de este milenio, hay una gran aceptación a estas nuevas maneras de demostrar amor, ¿Pero esto está bien? ¿Queremos educar a nuestros hijos bajo estos parámetros? ¿Qué dice la iglesia al respecto? ¿Los homosexuales se encuentran en la normativa para formar una familia y exigir sus derechos como tal?

Es una polémica bastante fuerte que ataca el lado social y moral de estas personas, que hay que conocer e identificar para adquirir un criterio amplio en cuanto su modo de pensar, actuar, y los factores psicológicos que intervienen.

La iglesia a través de su vocero cardenal Ennio Antonellí: “la homosexualidad no es un componente necesario de la sociedad, como lo es la familia”. “Porque la sociedad se organiza en torno a la pareja del hombre y la mujer, ellos se encuentran en el origen de la vida social, y por tanto de la ley civil”. “Simplemente no contribuye favorablemente a la estructuración de las personas y la sociedad”. La relación homosexual no entra en el campo social, sino en lo privado. Y toda persona que tiene dificultades para vivir directamente la sexualidad esta llamada a vivir en castidad.

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Los homosexuales no contribuyen a una trasgresión del sentido del amor.

La educación en la sexualidad es la clave para reconocer el valor de lo masculino y lo femenino, reafianzando la autoestima, el autodominio y el análisis del “Yo interior” para saber si hay falencias o trabajar en las fortalezas que ya están establecidas, siendo honestos en lo que se siente para entablar un dialogo, que pueda aclarar inquietudes o por ende aceptar inclinaciones sexuales.

LOS ORÍGENES DE LA SEXUALIDAD

En la actualidad la mayoría de los católicos saben muy poco o nada acerca de las causas emocionales de la inclinación y conducta sexual. El fracaso de la terapia tradicional es lograr el mismo objetivo; las opiniones son diversas entre especialistas y universidades de que la homosexualidad no es un desorden.

La falta de conocimiento sobre las causas de la homosexualidad se extiende también a aquellos que dirigen a adolescentes y adultos. Los terapistas que frecuentemente dicen a aquellos que buscan ayuda en este sentido, que la doctrina de la iglesia católica sobre la homosexualidad es insensible, poco científica y errónea.

Los conflictos más comunes que predisponen a las personas hacia este tema son:

- La soledad y la tristeza

- Profundos sentimientos de ser inadecuado y la falta de auto aceptación

- La desconfianza y el miedo - El narcicismo

- El excesivo sentido de la responsabilidad - Maltrato sexual en la niñez

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- El enfado excesivo.

Soledad y tristeza

En el pasado, la causa que con más frecuencia llevaba a la homosexualidad a los jóvenes era el rechazo, durante la infancia y la adolescencia, por parte de sus compañeros o hasta de la misma familia, con motivo de sus limitadas aptitudes atléticas, forma de socializar, expresarse…..etc

Más recientemente, el fracaso matrimonial y familiar, con casi un 45% de niños y adolescentes que viven separados de sus padres, han producido grandes problemas de tristeza y soledad en la juventud. Cuando no se satisface la necesidad de cariño, aprobación, afecto físico y ánimo de un padre, se desarrolla un vacio interior comúnmente llamado “hambre de padre”. En intento por superar este dolor, algunos adolescentes y jóvenes adultos buscan el confort de ser abrazados por otro hombre.

También en algunos chicos especialmente sensibles, un continuo maltrato por parte de sus hermanos mayores produce una soledad interior que puede llevarlos a sentir inclinaciones sexuales.

La falta de cariño, afecto y ánimo de una madre también pueden producir un vacio y una terrible tristeza. Algunas chicas intentan llenar este vacío del amor materno dulce y consolador por medio del comportamiento homosexual. Esta “soledad sin madre” no se observa tan a menudo como la “soledad sin padre”, porque las madres generalmente tienen mucha más libertad a la hora de comunicar su amor a los hijos que la que tienen los padres.

Algunos adultos que se sienten muy frustrados y solos porque todavía no han encontrado la persona correcta para casarse caen en un comportamiento inusual en ese instinto de aliviar su soledad. Algunas personas casadas cometen actos homosexuales como resultado de la tensión y la soledad en su matrimonio.

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El fracaso de cualquier relación adulta, a la hora de llenar el vacío de la soledad infantil y adolescente, es la mayor causa de la promiscuidad en el estilo de vida homosexual, y por eso algunos estudios arrojan un promedio de 60 compañeros /as sexuales al año. Inconscientemente, estas personas no buscan un compromiso estable, porque sienten que ningún adulto puede satisfacer al niño y al adolescente interior. Tal proceder compulsivo, patológico y peligroso para la salud apoya la idea de que la homosexualidad es un serio desorden emocional, mental y ético.

Por supuesto, los conflictos de soledad y tristeza se pueden manifestar de muchas maneras aparte de un comportamiento sexual, como, por ejemplo, las actuaciones infantiles de dependencia, una constante necesidad de atención y afecto, una excesiva fantasía sexual, masturbación compulsiva, atracción hacia los adolescentes, dependencia a la pornografía, comportamiento narcisista, agotamiento y síntomas de depresión.

Profundos sentimientos de ser inadecuado y falta de

auto aceptación

La autoestima se basa principalmente en la aceptación de un modelo de conducta en la primera infancia. Todo niño pequeño añora recibir la aceptación, el apoyo y el ánimo de su padre, de esta forma establece un sentido positivo y un grado de bienestar consigo mismo. Aunque el amor de una madre es esencial para los niños, no es tan importante como el amor y la afirmación del padre para la formación de una sana identidad masculina. La falta de reacciones positivas de un padre, produce una seria debilidad en la imagen, masculina y una falta de auto aceptación. Muchos de los que sufren inclinaciones homosexuales crecieron de niños pensando que nunca podrían agradar a sus padres.

Sin embargo, las desilusiones más comunes en la vida infantil, son el resultado de rechazo por parte de amigos a causa de una deficiente coordinación psicomotriz y atlética. Esta es una limitación especialmente dura de tener una cultura obsesionada hasta tal punto con el éxito deportivo que se llega a considerar el éxito como indicador principal de la masculinidad.

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Los niños que no son buenos atletas son a menudo ridiculizados, frecuentemente dándoles apelativos femeninos y les llegan a decir que corren o juegan como niñas. A medida, que estos rechazos continúan año tras año, estos chicos se sienten cada vez más inadecuados, confusos, solos y débiles. El maltrato de los compañeros produce en ellos una imagen muy deficiente de su cuerpo y de su masculinidad. La angustia de estas personas puede llegar a ser tan dañina que puede hasta anular los beneficios psicológicos de una positiva relación con su padre. Para muchos de estos jóvenes, las inclinaciones homosexuales empiezan en el sexto o séptimo grado. La inclinación es siempre hacia adolescentes fuertes y atléticos.

La falta de interés en los deportes interfiere en la relación y unión intima entre padre e hijo.

La necesidad de ser aceptado por otros varones es esencial para el desarrollo de una positiva identidad masculina.

Desconfianza y miedo

Otro factor importante en el desarrollo de la homosexualidad es el miedo a ser vulnerables en las relaciones heterosexuales. Esta incapacidad de sentirse seguro amando a alguien del sexo opuesto es usualmente inconsciente y la mayoría de las veces tienen su origen en experiencias traumáticas en el hogar.

En el caso de los hombres, puede ser la consecuencia de haber tenido una madre demasiado controladora, excesivamente dependiente, enfadada y critica, poco afectiva y fría, narcisista e insensible, muy desconfiada, adicta o enferma.

En el caso de las chicas, a menudo de confiar en cualquier varón en una relación amorosa puede surgir de haber tenido un padre enfadadizo, rechazador y distante, insensible hacia su madre, abusivo, duro, egoísta, falto de afecto y adicto. Estas chicas desarrollan una fobia inconsciente de ser heridas como vieron que lo fueron sus madres.

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Además, de todo esto, el comportamiento homosexual de muchas personas es frecuentemente precedido por el uso de alcohol y de drogas.

Narcisismo

El narcisismo tiene varios aspectos atrayentes, como el no tener que comprometerse con otra persona en matrimonio o no tener que darse completamente como padre. El narcisista quiere permanecer infantilmente con mínimas en sus relaciones interpersonales y con pocas limitaciones en la búsqueda del placer.

También es el albergar pensamientos de grandeza. Esos pensamientos hacen que la persona, se crea muy superior a los demás y que es tan especial y tan excepcional, que se crea incluso inmune a enfermedades tales como el sida. Todo esto explica porque muchos homosexuales viven un modo de vida muy peligroso para la salud y para la vida.

Intentos de evadir un excesivo sentido de

respon-sabilidad.

Algunos intentan escapar de excesivas presiones y cargas practicando la homosexualidad, en la cual no hay compromiso, obligaciones ni responsabilidad. Hay hombres casados que a veces luchan contra una intensa inseguridad después de experimentar la tensión que le causa un jefe negativo, una ausencia de éxito profesional o una ansiedad arrolladora por cuestiones financieras. Entonces empiezan a ver a sus esposas e hijos como cargas y dificultades, en vez de verlos como dones de Dios. Practican la homosexualidad en un intento de evadir la tensión de sentirse más amados y especiales.

Las ideas perfeccionistas llevan a sentir una responsabilidad abrumadora. Este conflicto interfiere, con la capacidad de estar tranquilo y de recibir el don del amor, que viene de la familia, de los amigos y aun más de la fe espiritual.

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Trauma sexual de la infancia

Un buen número de valores que fueron violados o maltratados sexualmente en su infancia desarrollan confusión con respecto a su identidad masculina. Al igual que otras víctimas de violación, piensan que de alguna manera causaron el abuso.

Durante la adolescencia, su relación con las chicas está mermada por la vergüenza y por la creencia de que ninguna mujer podría amarles

si conociera sus experiencias sexuales.

Enfado excesivo.

El tipo de enfado que más conduce a los chicos a las inclinaciones homosexuales es el enfado consigo mismo.

Como el resultado de un continuo rechazo por parte de sus compañeros hacia como se ven físicamente.

En muchos homosexuales, la conducta autodestructiva, adictiva, peligrosa y sadomasoquista nace de un intenso disgusto hacia uno mismo. Ese enfado consigo mismo puede llevar al varón a vestirse como mujer, el colmo de la aversión hacia uno mismo y hacia el propio cuerpo se puede observar en aquellos que se someten a cirugía para cambiar de sexo.

En un grupo reducido de personas, la homosexualidad se origina de una “necesidad” de rebelarse fuertemente contra sus padres, familia, la misma sociedad o Dios.

Al igual que otra gente enfadada, esa rebelión les produce cierto placer. El más notable es el enfado agresivo-pasivo, que consiste en un silencioso desahogo de hostilidad mientras se pretende no estar enfadado, y se manifiesta en no informar al compañero sexual de que se está infectado con el virus del sida. Estas personas con frecuencia sienten que porqué ellos sufren, otros también deben hacerlo. Por último se observa también un intenso enojo dentro de los medios de comunicación social, en la educación, en la salud o en la política, cuando intentan obligar al resto de la sociedad a que acepte su

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homosexualidad, tal es el caso de los programas televisivos de farándula, donde sin escrúpulo alguno tiene que haber un homosexual contando los „chismes‟ de los famosos; no es algo de que enorgullecerse cuando son nuestros hijos los que sufren los estragos

de la televisión. El escandaloso proceder de los homosexuales, su desfachatez y

descaro al enfrentarse a un mundo, el cual ya no tiene moral al aceptar deliberadamente estos espectáculos públicos, nos hace pensar si es ese el libertinaje que deseamos en nuestra vida normal y corriente. Una vez más las bases que forjan a un individuo, se ven interrumpidas por la mala educación impartida desde el núcleo familiar, por la falta de atención, de cariño, de dialogo y de tiempo.

Estas anomalías se pueden evitar, cuando la solución se encuentra en una correcta guía y conocimiento al respecto como padres y educadores.

La preocupación por la estabilidad emocional y mental de nuestras familias debe ser prioridad en la hermosa tarea de formar mujeres y hombres modelo, para integrarse a una sociedad que necesita con urgencia valores y principios.

Hay grandes esperanzas y soluciones para quien necesita vencer el hábito desordenado de ceder a la actividad homosexual. Una de ellas, es habituarse a repetir acciones virtuosas de servicio de amor desinteresado a los demás, sin hacer discriminaciones por los afectos que se sienten por las personas. Es cuestión de acostumbrarse a la generosidad de tratar a todas las personas, con naturalidad.

Uno de los argumentos que utilizan los activistas homosexuales es el de alegar que la inclinación es algo innato y que, por lo tanto, la actividad homosexual es un “derecho humano” que la sociedad debe respetar. Sin embargo los estudios realizados en torno a este tema no demuestran con claridad suficiente que el homosexualismo tenga un origen genético, hormonal, neurológico o cerebral. A lo sumo, las conclusiones de los poquísimos estudios que alegan tales causas se

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En 1992 se llevo a cabo un estudio sobre la homosexualidad, fruto de más de 30 horas de investigación, hecho por computadoras, donde fueron analizados más de 3400 artículos publicados desde 1975 hasta ese año en búsqueda de las causas biológicas, genéticas y hormonales de la homosexualidad, dando como resultado que en el año 1991 el Dr. Simón Le Vay, se declarase homosexual, publicando un estudio en la revista Science donde mostraba diferencias en los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, dicho estudio adolecía de fallos importantes. En primer lugar, Le Vay utilizo solamente 41 cadáveres en su estudio, una muestra muy pequeña para una investigación científica de esa índole. En segundo lugar, todos los homosexuales del grupo estudiado habían muerto de sida o de complicaciones relacionadas con esta enfermedad, la cual puede afectar el tejido cerebral. Más aun, Le Vay no estaba seguro si el resto del grupo era de verdad heterosexual, sino que asumía que lo era. El estudio de le Vay, mostro tan poca seriedad científica que hasta algunos activistas homosexuales lo han criticado, sin embargo, los medios de comunicación “sión” le hicieron una gran propaganda. También se alega que el origen de la homosexualidad se encuentra en el cromosoma x (el cromosoma que proviene de la madre). Los investigadores estudiaron 40 parejas de hermanos homosexuales y encontraron que 33 de ellas compartían 5 diferentes trozos de material genético agrupados alrededor de un área particular del cromosoma x. En conclusión la evidencia científica no ha mostrado que la homosexualidad sea el resultado directo, de causas biológicas genéticas, o neuro hormonales, que predisponga más a unas personas que a otras al homosexualismo u obligarlos a practicarlo. Los estudios contemporáneos han mostrado que el alcoholismo puede tener una base orgánica que ínsita mucho más a este problema.

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CAPITULO SEGUNDO

ESVÁSTICA.

Es sorprendente ver la reacción en diferentes personas cuando observan el símbolo de la esvástica, pues en general es asociado con la Alemania nazi en los años de la segunda guerra mundial (1932 – 1945) en que Adolfo Hitler tenía el control total del gobierno y del país. Lo que no saben o tal vez quieren obviar es el hecho de que esta simbología tenía otros orígenes mucho más antiguos y esenciales, tales como la elevación suprema del ser; desde antiguos tiempos se ha manejado este símbolo de cambio y de constante transformación. Es una lástima que todo se quiera relacionar con el “holocausto judío”, haciendo desaparecer la verdadera esencia de las cosas. Por lo tanto, ampliare este tema en totalidad para abrir la mente precaria de muchos.

Los posibles nombres a manejar respecto a este símbolo sagrado y de tanto respeto son:

Cruz Gamada: ya que cada brazo se asemeja a una letra griega

gamma mayúscula (T). Así mismo se usa el término gammadion (de gamma, tercera letra del alfabeto griego).

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Cruz cramponada: ya que cada brazo se asemeja a una de las púas

de un crampón.

Tetraskel: se relaciona con el nombre griego tetraskelion ( ir en cuatro

piernas).

Esvástica: proviene el idioma sánscrito (hablado antiguamente en la

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Manji: en japonés tiene el significado de “diez mil dioses”, aunque también se toma por el número 10.000 que significa todos los seres.

En el arte y la arquitectura la esvástica es un motivo bastante corriente en la cultura hindú y en el arte de la india de nuestros días, así como la arquitectura del pasado, habiendo sido representada en mosaicos, baldosas y otros.

Ya en occidente, en el arte romano, romántico y gótico la esvástica como figura aislada se encuentra raramente pero se halla con más frecuencia como patrón que se repite en la decoración de bordes o superficies. Algunos de los teselados del suelo de la catedral de Amiens presentan motivos de esvásticas entrelazadas o unidas. Los bordes adornados con grecas de esvásticas unidas eran comunes en la arquitectura romana y pueden verse también en edificios de estilo neoclásico.

En la religión y la mitología la esvástica se encuentra por todas partes en los templos de la religión hindú, así como en símbolos, altares, escenas e iconografía en India y Nepal, tanto en el pasado como en nuestros días. Viene usándose como señal de buena suerte. También se concibe como un símbolo de poder. Puede encontrarse en las notas que acompañan los regalos personales y en el encabezado de las cartas. La esvástica se tiene como un símbolo sagrado.

En el budismo la esvástica se usa en posición horizontal (a diferencia de la esvástica nazi, que aparece rotada 45 grados en la bandera del Reich). Al menos desde la dinastía Liao forma parte de la escritura china, simbolizando el carácter, el “todo” y la “eternidad”.

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Las esvásticas aparecen girando a la derecha o a la izquierda sobre el pecho de algunas estatuas de Buda. Las esvásticas budistas son casi todas levógiras desde mediados del siglo XX. Este tipo de esvástica puede hallarse a menudo en los envases o envoltorios de comida china para indicar que tales productos son vegetarianos y pueden ser consumidos por budistas estrictos. Esta misma marca se encuentra en los cuellos de ropa usada por niños chinos para protegerlos de malos espíritus. La esvástica también significa los cuatro elementos que son:

fuego, agua, viento y tierra. En las antiguas tradiciones indoeuropeas, la esvástica o rueda solar

representaba al sol y a su poder. Se ha relacionado con la cruz solar (símbolo parecido a la cruz celta pero con los brazos de gran longitud) y asimismo existieron combinaciones de ambos. En la mitología germánica, la esvástica también representa poder e iluminación, de ahí que se asocie con los dioses del trueno como Thor (la esvástica era el símbolo de Mjolnir, el martillo de Thor), en la mitología nórdica, y

Taranis, en la mitología celta. En Irlanda una rueda solar semejante se

conoce como cruz de Brigit y se usa para alejar el mal.

En la Europa de inicios del siglo XX entre 1918 y 1944 el ejército y la fuerza aérea de Finlandia utilizo la esvástica como distintivo nacional oficial. Todavía aparece en muchas medallas finlandesas, disimuladas visualmente.

En Winsor (Nueva Escocia), entre 1905 y 1916, hubo un equipo de hockey sobre hielo llamado Los Swastikas y sus uniformes mostraban ese símbolo. Equipos con el mismo nombre los hubo también en Edmonton (Alberta), alrededor de 1916, y en Fernie (Columbia Británica), cerca a 1922.

En la Alemania nacionalista básicamente se asocia la esvástica con el fascismo. Los nazis adoptaron la esvástica en 1920 pero ésta ya estaba en pleno uso como símbolo entre los movimientos nacionalistas alemanes volkisch, los cuales por poseían ciertas veleidades místico-esotéricas. Se sostiene que lo que inspiró a Hitler a utilizar la esvástica como símbolo del NSDAP fue su uso por la sociedad Thule, ya que había conexiones entre ellos y el partido obrero alemán (DAP).

Los nazis creían que los primeros arios de la India, de cuyas tradiciones védicas surge la esvástica, fueron el prototipo de raza

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blanca, cooptando así el símbolo de piel no fue el elemento principal para estos pueblos, pues el verdadero ario era aquel que siguiera los preceptos de valores, el trabajo de cuerpo, mente y espíritu y la pureza

y entrega total por lo que se creía. Como nos podemos dar cuenta la esvástica a través de los tiempos ha

sido acogida como un símbolo positivo y de bastante poder, es absurdo pensar que los nazis hubieran acogido este símbolo para transformar su esencia original, pues para guiar un pueblo se necesita de toda la energía positiva posible, y creer en algo sin titubear, ellos también confiaban en todo lo que representaba este símbolo y le dieron el espacio correspondiente en el nacional socialismo. Depende del criterio de cada quien para juzgar si estuvo bien o mal.

EL NACIONALISMO

El término de nacionalismo, más especial, ha sido atribuido generalmente a la ideología de la nación-estado de tipo contemporáneo o a los de desarrollos ideológicos más teóricos y más agresivos, más alejados también de cualquier otra referencia que emanan de los diferentes grupos étnico – nacionales.

En primer lugar, las ideologías étnico-nacionales varían naturalmente según el tipo de agrupación a que corresponden. Las etnias desorganizadas son un conjunto no estructurados o poco estructurados de unidades prácticamente independientes: tribus, ciudades-estados. Podemos tomar como ejemplo las tribus galas, los nomos egipcios en la época predinástica. Estas unidades, cuyos miembros hablan la misma lengua y poseen numerosos rasgos culturales comunes, se reconocen un parentesco a partir del modelo del clan o de la familia. Aparecen a menudo ciertas instituciones que manifiestan, al menos en determinados intervalos, su unidad muy relativa. Así, por ejemplo las peregrinaciones a un mismo santuario, los mercados o ferias comunes, competiciones literarias o deportivas como los juegos olímpicos. Los estados étnicos-nacionales aparecen cuando se forma una estructura estatal que engloba una etnia determinada. En tal caso, la unidad política puede nivelar más o menos las diferenciaciones

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internas según la fuerza del estado y el grado de integración que permiten las condiciones económicas y geográficas. La ideología étnico-nacional se robustece y se constituye en ideología de estado. Así ocurría en el Egipto faraónico, en los antiguos reinos israelitas y en los grandes reinos chinos.

Las ideologías étnico-nacionales se organizan y se explicitan a nivel de la sociedad global. Si éste solo intenta persistir en su ser y no es objeto de amenazas peligrosas, se trata de ideologías “ideológicas”, conservadoras, que magnifican la situación real, y en el mejor de los casos trazan el progreso gradual de ésta. Los procesos “utópicos” sólo pueden proceder de grupos integrados o anárquicos donde su ideología radica en el caos y el daño al patrimonio nacional, en una lucha social que se transforma en amenaza y atenta con el bienestar del estado, este plan de conquista es evidentemente “utópico” porque dependen totalmente de una sociedad y de un esquema gubernamental, y cada vez más se someten al consumismo, a la tecnología, y a un ritmo de vida “fashon” dejando de lado para fortuna de muchos, sus esquemas y el estilo verdadero de lo que envuelve su ideología y forma de vida. Las ideologías étnico-nacionales pueden correr a cargo de agrupaciones especializadas en clases, como los intelectuales, los militares, los trabajadores productivos.

En la medida que sus ideologías no son adoptadas por el conjunto de la sociedad, todos estos grupos constituyen una clase aparte. Generalmente es un crimen pensar diferente o salirse del esquema, cuando una sociedad ya se define con ciertos matices, se empieza a crear solo un tipo de revolución y es la que se acomoda más fácilmente a la gente común, a esa gente que se conforma con medias tintas, y no siente la necesidad de descubrir que hay más allá de lo que se les muestra, salir de la ignorancia o saber un poco más ya es considerado un delito.

Las teorizaciones más o menos elaboradas son obra de intelectuales. Estos expresan naturalmente, y al mismo tiempo que el punto de vista funcional que constituyen, el de la clase a la que se vinculan. En cualquier caso, no hay que perder de vista dos aspectos. Primero, su teorización toma como material, tiene por base y punto de partida, los sentimientos, la ideología implícita creada por la situación real de la etnia de que forman parte. Segundo, cumple una función de movilización, y por, consiguiente, debe satisfacer los sentimientos de

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las masas de la etnia en su conjunto. Estas teorizaciones no pueden quedar reducidas, pura y simplemente, a unos mitos utilitarios de una clase de la nación de donde emanan, como con tanta frecuencia los marxistas tienden a hacer. Sólo triunfan en la medida en que superan un estrecho horizonte de clase, pero tampoco puede negarse la faz de clase que revisten.

La ideología constituye una representación orientada del mundo dirigida hacia la acción social. Se extrae de ella unas directrices de comportamientos y acciones, individuales y colectivos.

Puede dejar fuera de su campo una parte del universo que precisa representaciones objetivas, condicionadas exclusivamente por las necesidades de la acción técnica y las posibilidades de comprensión de lo real, pero en ocasiones tiende incluso a extenderse a este campo.

Según la orientación general la etnia opuesta se multiplican. Se movilizan a un tiempo, y son respectivamente exaltados o denigrados los dioses de los unos y de los otros.

Cuando una etnia habitualmente modificada por un Estado (o al menos federada) pasa a una política imperialista, domina o intenta dominar otras etnias, surge una ideología de dominación. El reino de esta etnia dominante se identifica con el orden cósmico, y sus costumbres e instituciones con la realización del ideal humano. Los que se les resisten son rebeldes de orden universal. Son rebajados á la categoría de lo infrahumano y lo bestial, ligados al desorden de los elementos del caos primordial, a las divagaciones pre culturales de la naturaleza pura. Al querer borrar parte primordial de la historia, como si no existiera, haciéndonos sentir desde niño vergüenza de la historia, para terminar ignorando lo que fue realmente importante y realmente autentico, como en un movimiento nacionalista. Es entonces cuando se insiste en la lealtad étnica, en la fidelidad a los valores y a los dioses nacionales (como Ruminahui y Atahualpa en Quito-Ecuador o con cualquiera que usted estimado lector se sienta identificado) guerreros de nuestra nación, que seguimos viendo reflejados en las manos obreras de nuestros campesinos que labran la tierra, para servirnos de ella, esos hombres ancianos, que ven con infinito dolor como las personas, se desprenden cada día más de sus raíces y sienten vergüenza de su suelo.

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Más adelante, toda una ideología de la independencia nacional, de la libertad denuncia la opresión y la tiranía en sí mismas al mismo tiempo que la crueldad y las costumbres disolutas que se suponen inherentes a la etnia dominadora.

Se hace un llamamiento a las etnias amenazadas y se llega a postular su profunda unidad, nos encontramos con ideologías “utópicas”, que trascienden la situación real del grupo para dibujar el cuadro de una situación ideal debería conseguirse mediante la acción.

Cuando repetidas experiencias persuaden de que la rebelión o la resistencia son inútiles, podemos asistir al desarrollo de unas ideologías de resignación, de sumisión o incluso de superación. La sumisión es encomiada frecuentemente a través del elogio de la nación conquistadora, de sus virtudes, de su “misión”, de los beneficios de la paz que instaura, de los valores de la civilización que desarrolla en el seno de su imperio. Si las condiciones culturales y legales no se oponen a ello, pues estamos sufriendo del abombe de los derechos humanos, y la libertad de expresión es penalizada inmediatamente con demandas, fiscalías, juicios, tratando de apabullar las buenas intenciones, tratando de callar la voz de la verdad, de la moral y los principios para hacernos súbditos.

Por otra parte, la constitución de una comunidad ideológica universalista, el mundo comunista, que en un momento determinado se ha aproximado al tipo imperial, reproduce la dinámica de constitución y de dislocación de los imperios y las iglesias del pasado. Aspirando a formar parte de él a cargo de etnias o nacionalidades integradas políticamente.

Una fuerte tensión entre los grupos puede conducir a un menosprecio práctico de la unidad étnico-nacional, y más raramente a una contestación teórica, puesto que resulta más fácil la denuncia de los grupos enemigos como traidores al comportamiento ideal de la etnia. Unos conflictos agudos y duraderos con las etnias vecinas pueden desarrollar unas ideologías de competición o de combate, ideologías movilizadoras.

El ideal sería que el grupo, el pueblo libre, fuerte y dichoso viva en armonía y en paz, respetado o servido por los demás grupos. Todas las tensiones internas y externas desaparecerían. Sí se trata de mitos

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“ideológicos” en sentido estricto, mitos conservadores de afirmación, se pide a cada uno de ellos que se esfuerce, con su comportamiento cotidiano, en acercarse al modelo ideal situado preferentemente en el pasado. En el caso de que estos mitos adquieran una coloración “utópica”, será la acción política dirigida por las autoridades del grupo étnico-nacional o del movimiento la que realizará el modelo proyectado en el futuro, y todos los miembros están convocados a participar en ella.

Los ritos o prácticas señalan, en conexión con los mitos, la unidad y la identidad de la formación étnico-nacional, su superioridad o su rechazo de la superioridad de los demás.

Definen, proclaman e inculcan un sistema de valores que estructuran moralmente al grupo y provocan la entrega a favor de él. Es el caso de las fiestas religiosas, de las conmemoraciones de acontecimientos reales o imaginarios que se suponen marcaron la fundación y la vida del grupo, ayunos públicos, de las peregrinaciones nacionales.

No se trata únicamente de ritos públicos sino también de ritos privados que señalan la pertenencia del individuo al grupo. La circuncisión Israelita es el tipo más perfecto, pero tampoco hay que olvidar los diferentes ritos de transición en los que interviene la colectividad (por ejemplo, las exequias nacionales).

En las ideologías étnico-nacionales de afirmación, las prácticas exigidas suelen ser frecuentemente aquellas actividades técnicas y sociales indispensables a la vida en la sociedad. Se exige únicamente que se lleve a cabo con el mayor cuidado, con el máximo de eficacia y de abnegación, con entusiasmo y con la voluntad de servir al grupo. Así, ocurre, por ejemplo, con la educación de las masas, la ayuda a los pobres, el servicio militar.

Las manifestaciones de unidad no pueden ser perpetuas. De ahí, la importancia particular de la ideología y la forma de organización que presida de su formación.

Se atribuye a los diferentes grupos un conjunto de rasgos, una personalidad, un carácter, idénticos a los que se reconocen a un individuo. Se tiende a identificar las competiciones, conflictos y luchas del grupo con los demás con el eterno combate entre el bien y el mal.

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Todo se orienta en una perspectiva, se convierte en bueno o malo, y el campo de lo neutral tiende a estrecharse.

Los símbolos que señalan en todo momento la pertenencia al grupo étnico-nacional: tatuajes, escarificaciones, pinturas corporales y mutilaciones, trajes nacionales, banderas y emblemas, tipos de casas y planes de aldeas, tipos de escritura y, finalmente, idioma. Las organizaciones y los Estados presionan para hacer adoptar ampliamente estas señales de identidad que diferencian al grupo de los demás. Se intenta especialmente (y a menudo se consigue) imponer de esta manera la integración de los grupos heterogéneos. La adhesión a las representaciones ideológicas y dogmas, la participación en las prácticas y ritos, la fidelidad a las organizaciones y el respeto a los símbolos son unas normas morales impuestas, si es necesario, mediante sanciones. Su inobservancia es estigmatizada con el nombre de traición. La desaprobación del grupo, interiorizada en sentimiento de culpa, es a menudo una sanción suficiente para obtener, al menos, aparentemente, su observancia. Pero muchas veces las leyes y las costumbres prevén sanciones, no sólo respecto a los actos de hostilidad hacia el grupo, sino también en contra de la patente falta de respeto por las normas en cuestión.

Las ideologías de los grupos funcionales y sobre todo de las clases tienen a menudo una fuerza que les permite competir seriamente con las ideologías étnico-nacionales (como ya ocurrió, por otra parte, en el caso de las ideologías de las ciudades-estados).

Muchas veces, las clases prefieren la derrota de su etnia o Estado a una victoria que favorecería a sus adversarios en la lucha por el poder. Se justifican, además, refiriéndose al bien supremo de su grupo que se vería dañado internamente por una victoria exterior. Hay numerosos ejemplos, desde la guerra del Peloponeso a la segunda Guerra Mundial. Esta actitud es teorizada mediante el indiferentismo nacional, el individualismo, el creer que nada nos afecta directamente, pero sino empezamos por nuestros pequeños núcleos, jamás podremos ir llegando a masas más grandes. Las ideologías necesitan difundirse y más que nada aplicarse en la vida común, con ejemplos sólidos y una buena guía que asegure la supervivencia de esta.

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En ocasiones este universalismo puede camuflar una solapada ideología étnico-nacional. La ideología de clase se confunde a veces con la ideología universalista humanitaria o humanista que, entre todos los valores, otorga la preeminencia al bien del hombre en general. El bien supremo de la clase se identifica con la dicha de la humanidad de la misma manera que se identificaba con el bien del grupo.

El mayor enemigo de la ideología étnico-nacional es el individualismo, por lo general, los cargos de liderazgo los quieren asumir todas las personas involucrados en la etnia, obstaculizando y dando paso al desacato de reglas y de las multas, originando la desunión y el caos interno; para finalmente ocasionar la involución de la etnia. Estas ideologías proporcionan un mecanismo de integración indispensable. Al mismo tiempo, como toda formación social necesita una imagen, una conciencia de sí misma, ofrece al grupo étnico-nacional una imagen funcional y operativa, adaptada a las exigencias vitales de esta formación al tiempo actual.

Los modos de integración que proporciona la ideología: delimitación respecto al exterior, afirmación de una superioridad, y eso en mayor medida en el estado

Laico autónomo, condición previa y necesaria para una teorización ideológica nacionalista del Estado nacional.

Los dos poderosos instintos vitales: hambre y amor,

corresponden a la grandeza del instinto de auto conservación. El

cumplimiento del amor asegura la continuidad de la raza” (Adolfo

Hitler).

La doctrina nacionalista ha podido ser teorizada como ideología conservadora, invocando esta misma fidelidad a las tradiciones étnico-nacionales que, en otras condiciones, sirve para rebelarse contra la dominación extranjera. Es sabido que gracias a ello ha podido convertirse en un baluarte contra las tendencias revolucionarias, especialmente en Europa. Ha permitido especialmente desviar la expansión imperialista los fervores nacidos de las tenciones y los problemas internos. Se observa el mismo proceso en el Tercer Mundo con unas contradicciones nacidas de la utilización revolucionaria del mismo tipo de ideología. Es un proceso que continuará.

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Los conflictos nacionales se han legitimado parcialmente mediante unas polémicas sobre la definición del grupo nacional, como la de Renan contra los teóricos alemanes. La fuerza de las ideologías nacionalistas en la Europa Central y Oriental han obligado a los teóricos del universalismo marxista a intentar integrar este factor en sus ideologías (Stalin), o en su sistema ético de derechos y deberes en su estrategia (Lenin).

Por su parte, los teóricos del Tercer Mundo han manifestado cierta tendencia, durante una fase posiblemente transitoria, a conferir parte de una situación de inferioridad, resistencia (a veces ofensiva) a la presión del exterior, a una amenaza real o imaginada, estructuración moral interna por la definición y la imposición de sistema de valores proclamados superiores a todos los demás, despliegue de medidas destinadas a garantizar la unidad y la pureza de la formación étnico-nacional, llamamiento a la abnegación, a la entrega a ésta.

Aparecen los tres principios indispensables para un “movimiento social completo” : principio de identidad, principio de oposición (a un adversario determinado), principio de totalidad, o sea, referencia a unos valores superiores, a unos grandes ideales teóricamente admitidos por todos, y a una filosofía teología que pretende explicar la totalidad del universo.

Estas definiciones permiten criticar tanto a quienes consideran las ideologías étnicos-nacionales como unos epifenómenos súper estructurales que hay que eliminar, por reduccionismo, del cuadro de los fenómenos sociales esenciales (como los marxistas dogmáticos que tienden a reducirlas a una ideología de clase) como a los que las ven como un dato incondicionado y primario, dotado de una eficacia superior siempre y en todas partes a cualquier otro. En concreto, las delimitaciones de las formaciones “étnico-nacionales son contingentes, y dependen de valores preferenciales.

“Nada que el hecho de carne y sangre puede sustraerse a

las leyes que determinaron su llegada a la existencia”

(Adolfo Hitler).

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“Nada que el hecho de carne y sangre puede sustraerse a las leyes que determinaron su llegada a la existencia” (Andrea de Cano)

La burguesía siempre ha participado muy especialmente en esta integración nacionalista, pasando congruentemente a ser la dinastía reinante, convirtiéndose en su más ardiente defensor. Combatió con ayuda de ésta a la aristocracia, frecuentemente cosmopolita y solidaria de otros valores, así como la religión vinculada al orden aristocrático y tentado por el universalismo y el individualismo de la búsqueda de la salvación. Su reivindicación de un Estado fuerte, que garantizara la libertad individual, superada la legitimación dinástica en la medida en que la monarquía estaba tentada orgánicamente por el despotismo. De ahí el llamamiento, al principio confuso, al concepto de étnico-nacionales, y que se expresaba con ayuda de los parlamentos o Estados generales. Era fácil asimismo movilizar los sentimientos confusos de identidad, implícitos o latentes, de todos los miembros de estas formaciones y requerir el vasallaje de las clases inferiores. Fue dentro de esta perspectiva como la burguesía creó la nación-Estado. La supremacía de la ideología étnico-nacional queda asegurada de momento con la decadencia, quizás provisional, de la ideología universalista máxima, que había llegado a ser su único competidor serio. Llegó incluso a extraer del marxismo algunos métodos y algunas doctrinas (como la del imperio capitalista) y una parte de su legitimación gracias al clásico procedimiento sincretista de la identificación de los objetivos nacionales con los objetivos humanistas que ponía en primer término. El concepto de imperialismo que, bajo forma de una característica específica y exclusiva del mundo capitalista europeo-americano, se opone al progreso y a la libertad de toda la humanidad, presta grandes servicios en esta perspectiva.

“Las naciones no se han extinguido en los campos de batalla;

antes bien, las batallas perdidas las han privado de los medios

necesarios para la conservación de la vida, o mejor expresado

han dado origen a tal privación o no han podido impedirla”.

(Adolfo Hitler).

Esta supremacía tiene sus teóricos y sus apologistas que, más allá de las perspectiva marxista clásica de la justificación limitada y condicional de la reivindicación nacional, desarrollan las ideas de búsqueda

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esencial de la identidad como resorte principal de la historia, de permanencia de una trasmutación de un nacionalismo sano, a un nacionalismo perverso, que reclama la división del mundo según las fronteras de grupos étnicos-nacionales, incluso minúsculos y aun cuando sus caracteres específicos hayan sido borrados por la historia. Estas teorías responden a una situación y son su desarrollo ideológico. El teórico de las ideologías se ve obligado a comprobar el papel capital jugado por las ideologías étnico-nacionales en diferentes fases de la historia, el carácter contingente de su aparición y de su supremacía más o menos afirmadas, sus virtudes y sus vicios, de los cuales no es el menor el culminar en una visión de un mundo donde se eternizan hostilidades entre los grupos, sin tener en cuenta los intereses, las aspiraciones e incluso la vida de los grupos extraños.

El debate de la conciencia nacional, es un debate que favorece los intereses de las fuerzas sociales. El método dialéctico nos lleva a valorar la importancia clave de los dos conceptos en interacción como son, por un lado, la relación entre la capacidad humana de trabajo abstracto y concreto con el excedente social colectivo o con él sobre producto social y, por otro lado, la relación entre modos de producción y formaciones sociales. La dialéctica entre la capacidad de trabajo y el excedente social colectivo forma la base sobre la que se asienta la vida colectiva de los valores de uso. La relación entre los modos de producción y las formaciones sociales concretas en las que se explica cómo se materializa en los largos períodos históricos y en las sociedades y pueblos concretos, particulares, esa auto organización productora de cultura, de valores de uso, y también nos explica además del avance histórico, su estancamiento y sus retrocesos, la extinción y desaparición de grupos humanos.

El conjunto de creencias, culturas, lenguas, tradiciones, simbologías, etc., que de un modo u otro forman el amplio universo de los „subjetivos en la historia‟, este conjunto decisivo en la formación, mantenimiento y adaptación de las mentalidades colectivas, también de su re construcción en situaciones nuevas, tiene una capacidad de adaptación y de supervivencia dentro de los sucesivos modos de producción superior. Tal capacidad exige para darse, sin embargo, de unos determinados sistemas de autogobierno del colectivo que se trate. El autogobierno o el poder propio es un requisito imprescindible para la supervivencia y adecuación históricas de las culturas y lenguas.

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“Por encima de los hombres extremadamente idealistas que

están dispuestos a sacrificar sus propias vidas por la comunidad

del pueblo, se halla el número de los rematados y viles egoístas

que consideran la conservación de su propia vida personal,

como la tarea más alta de este vivir humano” (Adolfo Hitler).

Las verdaderas convulsiones sociales en las que las identidades de los pueblos son sometidas a brutales presiones de todo tipo, es cuando están forzadas desde el exterior, que no responden a la evolución normal y endógena de un pueblo, sino que llegan desde fuera. Cuando las colectividades, los pueblos tienen mayor riesgo a desaparecer, extinguirse, o lo que es más frecuente y definitivamente trágico: ser exterminados, y destruidos por los pueblos que tienen la ventaja de poseer un modo de producción superior en alguna cuestión cualitativa: ventaja militar, económica, cultural, numérica, defensas biológicas a determinadas enfermedades contagiosas. Etc.

“una política que sea fundamentalmente pacifica, será tan

perjudicial y devastadora en sus efectos, como una política que

tenga la guerra como única arma”. (Adolfo Hitler).

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CAPÍTULO TERCERO

LA ESENCIA DE LA MUJER Y SU HERENCIA ANCESTRAL

El hombre no es primero sin la mujer, su esencia y estado natural es junto a ella. La mujer en la tradición integralista, no surge de la necesidad de dar compañía al solitario hombre rey del paraíso. No surge de la costilla de Adán mientras él duerme. Surge simultánea y distinta.

Partiendo de esta base, la espiritualidad de la mujer integralista viene dada por esta idiosincrasia marcada en la memoria histórica de cada cual, y en la colectiva de todo un pueblo.

La mujer integralista, lucha por la supervivencia de su prole sabedora de la fuerza de un pueblo, y la fuerza de un pueblo estriba en su continuidad y la continuidad depende de la procreación y del cuidado de sus hijos y su desarrollo en los valores transmitidos por sus padres desde la infancia.

Hablamos pues de la igualdad como personas, como origen y como seres humanos que luchan mano a mano por su pueblo y su cultura, pero no hablamos de igualdad ni biológica ni psíquica, precisamente por la condición física natural distinta de cada uno de ellos que les confiere hormonalmente las diferencias que afectan a su bioquímica cerebral, sin que esto quiera decir que uno sea inferior que otro, simplemente distintos.

Si seguimos con la tradición inca, maya, azteca o con la tradición vikinga, germánica, celta o greco-romana; nos encontramos con innumerables ejemplos desde los relatos de la creación a las sagas de los héroes, en los que las figuras femeninas tienen una importancia no solo sobrenatural o divina, sino histórica. Sobre todas ellas vamos a tratar por tal de recuperar la esencia de lo femenino en esta sociedad degeneradora de los valores femeninos ancestrales, en favor de un mal entendido feminismo en el que lo que prima es la igualdad sexual, y que intenta imitar al hombre, algo alcanzable solamente siguiendo una corriente anti natura, castradora y aniquiladora.

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Estos valores, están en todos los miembros de nuestra colectividad, y desde luego, estas palabras no van sólo dirigidas a la mujer, sino a los hombres que les acompañan. Todos los hombres como las mujeres están impregnados de estas ideas que el sistema actual nos va grabando en los cerebros desde niños, por eso se pide respeto, valor y virtud de todo ser humano. Jamás un hombre deberá despreciar la condición de mujer de la cual ha nacido y es. Jamás un hombre con principios y valores deberá hacer sentir inferior a una mujer cuya misión natural y biológica en la vida será la de hacer perdurar su raza y los valores de su pueblo junto al hombre. Ambos se necesitan, ambos se apoyan, ambos se unen, se aman y se respetan en toda dimensión humana. Y jamás una mujer deberá comportarse de manera que sus valores queden ultrajados por una mal entendida feminidad.

“El objetivo es la conservación de la vida, y no una muerte heroica, ni tampoco una cobarde resignación”. (Adolfo Hitler).

Se puede asegurar que entre el hombre y la mujer celta y todos los pueblos europeos, existió un respeto a los derechos, y en muchos casos la igualdad entre ambos era casi perfecta, factor que tuvo que esperar más de dos mil años para que volviera a resurgir en el resto de Europa. Es una pena mencionar lo contrario en nuestro tiempo actual, cuando en el Tercer Mundo no es posible aún dicho respeto, pues el maltrato hacía las mujeres tanto físico como psicológico es constante; reinando la ley del “machismo”. Los derechos humanos no se abastecen con la problemática y la sumisión desmedida de la mujer hace esta situación peor.

Los arquetipos con los que se atribuye a lo femenino o a la feminidad, generalmente, son los de creación, fertilidad y abundancia (resumiéndolos en uno solo como: maternidad). Junto a estos aparecen también los de artista pero curiosamente en toda la mitología, se le atribuye la identidad femenina a los dioses de la guerra, la caza y la sabiduría, así como también la imagen de soberanía.

La diosa madre es un concepto innato de la mente humana, anterior incluso al nacimiento, porque la experiencia humana primaria y universal es la de la gestación. Esta idea prenatal, se refuerza después del nacimiento, a medida que la madre nutre a su hijo con alimento, afecto y calor, al tiempo que el bebe depende exclusivamente de ella

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como fuente de alimento, consuelo y seguridad. En esta fase el niño “numinosa” (envuelve en una sensación de divinidad) a su madre. Su acto más mínimo alcanza una importancia abrumadora y el bebe no tarda en dividirla en la “buena madre” la que protege y alimenta, y la “mala madre” la que amenaza y castiga. La dualidad de la diosa, la creación y la destrucción, la seguridad y el peligro. La madre es la que trasmite los primeros valores al niño, el bien y el mal, ella misma le instruye. Es el todo, su referencia para el mundo en el que crecerá y poco a poco le va mostrando el camino por el que deberá avanzar, clasificando las virtudes de los hombres de su colectividad.

Los tantras, textos hindúes del siglo VII, difundieron la idea del Sakti, la energía femenina pura, el poder primordial sin el cual los dioses no podían subsistir, principalmente shiva. Un tantra sostiene que “las mujeres son la divinidad; el aliento vital”. Sakti es el receptáculo del cosmos. Sakti es representado por la diosa Kali. Ella, gracias a su fuerza prodigiosa, es la energía esencial y universal que activa y protege las divinidades masculinas, es la gran sabiduría. Las mujeres apelan a Sakti como la enérgica y positiva fuerza digna de imitar y poseer. A pesar de que muchas imágenes la muestran como una deidad de carácter y aspecto sanguinarios, las actividades de Kali son gratuitamente destructivas. Adopta su aspecto más terrible con el propósito de exterminar la fuerzas destructivas antes de que pongan en peligro el orden cósmico.

Que regresen pues a las mujeres las tres virtudes que históricamente la mayoría de las culturas semíticas o judeocristianas les han negado: la fuerza moral y física; el intelecto y el conocimiento y la autonomía sexual, entendiendo por esta última no como la libertad sexual de la que tanto se habla sino de la capacidad de elección y decisión, no como mero objeto de placer del hombre, sino como compañera que junto a él y con amor decidan compartir la crianza y educación de los hijos, y el goce y el placer compartido con amor de concebirlos. En una palabra la soberanía, más que autonomía.

“Un pueblo puede soportar perfectamente cierta limitación de metas materiales, mientras se le dé la compensación en forma de ideales activos”. (Adolfo Hitler).

La pareja divina existe en la mitología y en las religiones con el fin de conjugar los principios de lo masculino y de lo femenino decisivos para

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