A finales de los años de 1970 y principio de los años de 1980, la relación entre los nacionalsocialistas y fascistas locales con los externos se volvió muy intensa. Fascistas y nacional revolucionarios italianos huyendo de la persecución en su país por supuestos atentados llegan al Ecuador, siendo resguardados y protegidos por los nacionalsocialistas y nacional revolucionarios locales, algunos incluso se instalan definitivamente en el país, anteriormente miembros de Ordine Nuovo se destacan con labores de propagación de las nuevas formas de hacer política revolucionaria, austriacos también llegan al país llegando con ellos nuevas corrientes de pensamientos dentro del espectro fascista y particularmente tradicionalista, es así como en este periodo la obra de Julius Evola empieza a ser conocida en el Ecuador. Las ideas del imperiun (que ya ARNE había anunciado, proclamando la restauración del imperio español, pero encausado en los tiempos actuales), de la superación de las diferencias nacionales, de las ideas
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anticuadas y de las realidades inexistentes dieron un gran impulso a los nacionalsocialistas locales. Las mentes revolucionarias del Ecuador se vuelcan a los inicios de los nacionalsocialistas y a sus precursores, es así como la revolución conservadora de la Alemania es estudiada. (ARNE ya había sido influenciado fuertemente por los pensadores de la revolución conservadora de la década de 1940, es decir a principios de este movimiento heroico).
Actualidad.
A pesar de la instrumentación mediática de la prensa amarillista para crear un fantasma inexistente, el nacionalsocialismo y el fascismo actualmente están reducidos a su mínima expresión en el Ecuador de hoy en día y en los demás países Hispanoamericanos, siendo este catalogado como un crimen en medio de los grupos anárquicos y comunistas que son los que manejan e imperan en el país. Aún así, cada tanto la prensa escrita, la televisión y la radio se encargan de organizar escándalos de supuestos congresos donde la delegación del Ecuador ha enviado representantes al „congreso nazi‟ en Chile, lo cual es totalmente falso. También vemos como grupos de Skinheads nacionalsocialistas son perseguidos por tener pensamientos de extrema derecha, donde diariamente son víctimas de calumnias, difamaciones, haciéndoles parecer como delincuentes peligrosos y dignos de ser cazados, acusándolos constantemente de agresiones a periodistas y a personas “de bien”, cuyos objetivos son netamente “terroristas” y “subversivos”. Al punto que en el año 2007 se organizaron marchas antifascistas en Quito para „frenar a los nazis‟ del país. Los mismos medios de comunicación masiva especulan con los supuestos grupos „nazis‟ y de pronto los hacen aparecer como movimientos armados que sostienen vínculos con la policía y el ejército, listos para tomar el poder. Poniéndoles nombres como: “Nuevo Orden” y “Legión Blanca” haciendo proclamas a favor de George W. Bush. Entonces nosotros les preguntamos, ¿creen que los nacionalsocialistas dada su historia de poderío se encargarían de dañar esa imagen quemándola de esa manera? Nada más son tácticas de distracción de la opinión pública y como siempre propaganda anti-nacionalsocialista para seguir perforando los cerebros inertes de las masas.
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Recientemente han surgido grupos como “Ecuador 88” “Frente Nacionalsocialista” y “Hermandad del Cóndor” con presencia en varias ciudades del país, siguen manteniendo en alto las banderas del nacionalsocialismo serio, ético y libre de clichés hollywoodescos. Vienen realizando varias actividades a lo largo del último decenio, colaborando con los nacionalsocialistas de América y Europa, como en los casos específicos del CEI (Centro de Estudios Indoeuropeos de Ramón Bau) y de organizaciones NS en Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
REVISIONISMO.
“El revisionismo del Holocausto (llamado por sus detractores como
negacionismo del holocausto), es una corriente histórica, que los
círculos académicos convencionales erróneamente consideran como pseudocientífica. Tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa entre los años de 1941 y 1946 y que fueron posteriormente tergiversados por los intereses políticos que impulsaron la creación del Estado de Israel en la región de Palestina en 1948. En general, las tesis de estas reinterpretaciones hechas a la luz de nuevas evidencias, cuestionan o niegan el supuesto asesinato en masa del pueblo judío, y otras minorías bajo el Tercer Reich, hechos que habrían sucedido entre 1941 y 1945, mismos que no resisten un análisis histórico. Los ejes comunes de esta corriente los constituye la duda o el rechazo de que:
. El régimen nacionalsocialista tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos.
. Hubiesen muerto más de 800.000 personas en los campos de concentración, de entre los cuales aproximadamente 300.000 serían judíos.
. Existiesen dispositivos para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, y por lo tanto, también los campos de exterminio.
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La discusión abierta de este tema totalmente prohibida en varios países europeos que se declaran democráticos y existen penas severas para quienes nieguen o cuestionen el holocausto.
Como es de público y notorio conocimiento, solo después del final de la II guerra mundial es cuando la opinión pública mundial comenzó a conocer de los “terribles crímenes de guerra”, en particular el “holocausto judío” que habían cometido los nazis. Creándose de esta forma un mito negro sobre los vencidos; así, estos “malvados nazis” se convirtieran en los “cucos” y “diablos” de nuestros tiempos y ¡ay! De aquel que los apoyara, que los justificara o peor que desmintiera este mito negro. Entonces… las cosas quedaron así: los nazis fueron y siguen siendo los malos sobre todo porque mataron seis millones de judíos (no importan los muertos no judíos)…todo lo demás no importa, su sistema nacional, económico, internacional, sus grandes logros no importan y de hecho no se los discute…el único punto de discordia y causa del rechazo total para refutar al nacionalsocialismo hoy en día…es… ¡adivinaron!: el holocausto judío y los crímenes de guerra. Donde esa historia importante de un país quieren obviarla o lo que es peor olvidarla, creando culpabilidad y vergüenza en las generaciones venideras.
En el Ecuador (para sorpresa todavía mayor de los lectores, de los “anti-fas” y de los dogmaticos modernos) el revisionismo histórico del periodo de la II guerra mundial, de sus causas y de sus consecuencias, existió desde un primer momento en nuestro país; debido a que las mentiras y falsedades contra la Alemania nacionalsocialista existieron desde su primer momento.
El primer revisionista ecuatoriano (en cuanto a la temática nacionalsocialista) fue el diplomático y poeta Rafael Pino Roca, a través de sus publicaciones ¡Hitler ha dicho la verdad! y Verdades Documentadas, él mismo lo explica: “El singular acopio de mentiras forjadas por Inglaterra alrededor del actual conflicto anglo alemán, con el exclusivo objeto de extraviar el criterio público, presentando a la nueva Alemania como provocadora de la guerra (que esta por estallar), no persigue otro fin que el de conquistarse la voluntad y la adhesión de los Estados neutrales para lanzarlos nuevamente a la contienda contra el Reich, tal como aconteció en 1914…contra mentiras verdades,…verdades documentadas…que destruyen totalmente la
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imputación que se le hace a Alemania de ser ella provocadora del actual conflicto”.
Más sin duda alguna, el mayor exponente del revisionismo histórico del periodo de la II guerra mundial en Ecuador, es el Dr. Augusto Jácome, su obra es una clarividencia sorprendente. Dedicó tres tomos (“¿Imperialismo o Democracia?” 1940, “Democracias Totalitarias” 1949 y 1952) para el esclarecimiento de las verdaderas causas de la guerra en el primero y en los dos posteriores de la posguerra realizó una verdadera tarea revisionista, desmintiendo los presuntos crímenes de guerra y el holocausto judío, que son completamente infundados. El reconocimiento que merece este ilustre pensador quiteño, jamás será dado por la “historia oficial” ni mucho menos por las mentes pigmeas que imperan en el Ecuador y en el mundo de hoy en día. Su labor, sin embargo, sirve como aliciente y aliento para quienes luchamos contra la subversión moderna.
En Argentina:
Es sabido como una oleada de nazis penetraron a Argentina huyendo de las persecuciones que hubo tras ellos después de la devastadora II guerra mundial, y no sólo este país tiene leyenda en este aspecto, sino por albergar al máximo exponente de este movimiento Adolf Hitler. Pues estudios han dado a conocer que el líder Alemán no murió en el bunker como se hizo creer a los rusos, ya que según cuentan fue visto por numerosas personas afines o no a la causa por los “Alpes” Argentinos, estando muy comprometidos los personajes políticos de Eva Duarte de Perón( lo cual no resulta extraño que ella haya estado comprometida con los servicios secretos alemanes, pues los tres padres fundadores de dichos servicios se apoyaron siempre y sus mayores éxitos los consiguieron usando elementos femeninos. Son muchas las mujeres comprometidas en el espionaje, tanto alemán como aliado, que dejaron la vida en el servicio secreto y sus nombres ya fueron olvidados) y Juan Domingo Perón.
De repente se vinieron presentando infiltraciones nazis en Hispanoamérica lo que indica la huida de Hitler a Argentina y su trabajo previo que fue con años de anticipación, pues idéntica situación se registraba en Chile. Los gobiernos Argentinos les habían garantizado la impunidad a los nazis y le permitieron llegar con oro y dinero suizo. En
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la II guerra mundial, Alemania depositó oro procedente de los países ocupados. España y Portugal acordaron con las autoridades suizas el traslado del oro desde Zurich y Berna hasta Madrid y Lisboa, a través de una flota de camiones de la agencia oficial de Suiza transportes. Entre mayo 1943 y febrero de 1944, desde Suiza salieron, al menos, 280 camiones con este metal. En la frontera española de Canfranc las cajas de oro eran examinadas por la aduana española, camiones de la empresa Justo M. Estellez e hijos, tomaban el relevo y se dirigían a Madrid.
Los camiones, sucesivamente seguían su viaje hasta la frontera de Portugal ingresando al banco del mismo nombre. Parte de ese oro y de las reservas financieras del tercer Reich terminaron en la Argentina, siendo conducido en valijas diplomáticas, por medio de los navíos antes mencionados. (Españoles Portugueses).
A imitación casera del partido nazi operaba en los barrios de las ciudades argentinas Zellenleiter, suerte de células políticas, e igual que en Alemania había en el grado más bajo miles de Blockleiter, cada uno de los cuales era un pequeño dios para los que vivían en los edificios vigilados. En la capital argentina se llamaban jefes de manzana y se encargaban de identificar, en las casas o departamentos, a los opositores.
Entre los miles de nazis que ingresaron al país se encontraban “criminales de guerra”, y sus historiales y nombres figuran tanto en los archivos de Wiesenthal, que contiene casi 25.000 nombres, en su mayoría acusados por homicidios y tal vez por genocidio, como otros en las listas que contienen 200.000 nombres de los archivos de Ludwigsburg, donde en la oficina central de justicia se archivan los expedientes de los sospechosos por crímenes nacionalsocialistas, estimando también mínimo los diez mil que ingresaron ilegalmente, en la postrimería de la guerra, lo hicieron bajo nombre falso y solo después, en los primeros años 50, en su mayoría retomaron el propio. En esos años, en la Pampa, una enorme extensión de tierras fértiles húmedas, se desarrollaba la mayor industria productiva de Argentina, la agropecuaria. En una pradera grande, como Holanda, Bélgica y Suiza juntas, se criaban millones de animales cuya carne y cuero, como también cereales se exportaban, razón poderosa para que los
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alemanes quisieran venir a invertir en terrenos vírgenes y lo más importante deshabitados, pues la gran mayoría de la población se concentraba solo en la capital, (Buenos Aires) dejando el resto desolado, y una considerable extensión de tierra para beneficio de los nazis. Al comienzo de los años treinta la Argentina había alcanzado un nivel económico elevado, Buenos Aires era la ciudad más grande de América latina y la tercera del continente, después de Nueva York y Chicago y dado que el país seguía teniendo buenas relaciones con Hitler dando pasaportes, visas y refugios a los nazis recién llegados, no se dio a esperar más la visita del Führer a este lugar.
Veamos pues, como se desarrollaron los acontecimientos para este gran escape donde Hitler se salió con la suya en las propias barbas de los aliados. Una estrategia sutil, casi esperando que nadie pueda asociar los hechos evidentes en los documentos: un plan de huida de Hitler, preparado antes de la caída de Berlín y ejecutado en el momento apropiado por el Abwehr y el GOU, por medio de submarinos y relativos desembarques en la costa Patagónica, seguido por un viaje de un día hacia un rancho en la falda de los Andes.
Tiene que saberse guste o no, hay que corregir la historia:
Durante el cerco de Berlín el edificio, de más de veinte mil metros cuadrados, sólo había recibido el impacto de un avión, y unos pocos de mortero, quedando estructuralmente integra. También se hablaba de la destrucción del parque del edificio, y sin embargo la totalidad de los árboles habían quedado conservados hasta el modelo de los jardines a la Italiana.
No se encontró dentro del bunker un área calcinada como lo hicieron ver, todo indica que los cadáveres quemados, que en realidad se habían encontrado en la zanja (pocos metros afuera del bunker), eran los del ministro Goebbels y su esposa Magda. Los cuerpos al haber utilizado un combustible demasiado volátil como la bencina para su incineración, no habían podido lograr una temperatura adecuada. Los testigos recuerdan que se había levantado una bola de fuego, donde la temperatura no alcanzó más de 400 grados, provocando solo unas quemaduras (donde fácilmente se pudieron identificar). Los soviéticos dijeron que habían encontrado también unos cadáveres uniformemente carbonizados e irreconocibles. Esta clase de cuerpos así de
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deteriorados era corriente hallarlos en el interior de vehículos o tanques, donde las aberturas creaban un tiraje natural donde había habido combustible no volátiles como el gasoil.
El 9 de junio el mariscal Zhukov, comandante soviético, dio una conferencia de prensa ante periodistas de todo el mundo. Con calma sabiendo el efecto que iban a causar sus palabras anunció: “El cadáver
de Hitler no ha sido identificado y es posible que el Führer haya huido en avión.”
El 26, casi dos meses después de la caída de Berlín, una transmisión clandestina de radio sumó más confusión al proclamar: “atención
alemanes. Hitler está vivo y se halla seguro”. Aunque la transmisión
duró solo un minuto y no pudo ser localizada.
El 5 de julio, una información caligráfica distribuida por una agencia británica decía: “la historia de la muerte de Hitler en este refugio de
concreto situado a más de doce metros bajo el suelo del jardín de la cancillería del Reich, destrozado por las bombas y de un cuerpo carbonizado hallado en la trinchera, es cierta sólo hasta lo de cinco recipientes de bencina. El cuerpo carbonizado encontrado por los oficiales del ejército rojo que fue examinado por los expertos no era el de Hitler, dijo también no haber encontrado ni traza de ningún cuerpo que se le parezca al de Eva Braun, agregó al citado oficial. Nosotros estamos convencidos de que el cuerpo hallado no era el de Hitler que se ordenó a los expertos que volvieran a enterrarlo en el jardín”.
Werner Maser, autor del libro APELLIDO HITLER, NOMBRE ADOLF, investigó a fondo este asunto y en su libro dice que las radiografías tomadas a Hitler en septiembre y octubre de 1944, por el doctor Erwin, no corresponden a la radiografía mostrada por los soviéticos, que en resumen jamás se encontraron los restos de Hitler, que ha desaparecido sin dejar rastro, y lo mismo se puede decir de Eva Braun. Se necesitaban los restos maxilares completos y originales para un peritaje serio, pero el 9 de junio los restos ya no existían: “todos los cadáveres tuvieron un fin común: fueron incinerados totalmente y sus cenizas fueron esparcidas tal y como se confirmó en Moscú el 3 de junio de 1945.
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Hanna Reitsch era la primera capitán piloto de Alemania. Prácticamente volaba cualquier aparato. Había sido piloto de prueba de casi todos los aviones a choque que fueron producidos en serie y hasta había volado cohetes V1 modificados. En febrero de 1938 fue la primera en pilotear un gyrocóptero y desde su juventud había establecido marcas mundiales en vuelo en vela como el primer cruce de los Alpes en planeador. Hanna comenta: que el 25 de abril le ha llegado un mensaje del general Von Greim, que le pedía que fuera inmediatamente a Múnich para llevar a cabo una misión secreta. Dice que él se acordaba de sus sistemáticos vuelos de entrenamiento y sabía que podía volar de cualquier manera sobre la ciudad.
La noche del 25 y 26 de abril Hanna y Greim se encontraron en Múnich para realizar dicha misión, ahora sus vuelos de entrenamiento eran de gran ayuda para sobrevolar Berlín, aún sabiendo la fuerte defensa rusa que no permitía dar paso, no era aconsejable mirar alrededor, bastaba seguir el rumbo de la brújula hasta el Flakbunker. Hitler estaba esperando este aterrizaje, había enviado a su piloto personal, Baur, con un grupo de hombres para despejar la improvisada pista en el eje este-oeste.
Hanna había llegado a conocer a la perfección cada referencia y cada edificio que le permitiera orientarse sobre la capital del Reich. A fines de febrero Hitler la había llamado para decirle que dejara de volar, pero se negó al igual que Rudel.
El pedido de ambos pilotos obedecía a una sola razón: Hitler debía preservarlos, porque tenían que ser ellos quienes lo ayudaran a escapar de Berlín.
También se sabe que un blindado se encontraba guardado para Hitler, 200 hombres lo escoltarían, la misma Hanna en su libro VOLAR ES MI VIDA escribe que ese mismo blindado lo llevó hasta el área de despegue, que pudo observar el recorrido, tomaron la calle Voss y en la esquina embocaron la calle Hermann Göering, eso significa que salieron por unas rampas del frente de la cancillería, desde su subterráneo, que dista, cruzando los jardines, unos 70 pasos de la salida de emergencia del bunker.
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Pasaron las décadas hasta que el 3 de febrero de 1992, el presidente de Argentina Carlos Menem firmó un decreto por el cual se levantó el secreto sobre la documentación de los nazis. Su contenido fue decepcionante por ser ya conocido por años, lo positivo fue que pudo certificar la llegada de los nazis a la Argentina, quedando abierta todas las posibilidades de que el Führer también llegara con ellos.
El 20 de noviembre de 1996, la prensa nacional argentina empezó a publicar artículos referentes a los desembarques clandestinos de submarinos, reavivando antiguas conjeturas sobre la llegada de los jerarcas nazis. A los pocos días la noticia se difundió en el exterior: ya el 22 de noviembre la agencia AFP largó un comunicado que fue retomado el día siguiente por el periódico chileno “El Mercurio”, agregando que un equipo de buzos privados inició la búsqueda del submarino hundido, el buzo profesional Tony Brochado dijo que cuenta con la autorización de prefectura naval, para comenzar la búsqueda del U-BOOTE alemán.
El 5 de diciembre de 1996 Harry Cooper, desde Washington interesado en una futura operación rescate, tenía unas posibles explicaciones sobre el misterio que rodea la existencia de la presencia de restos