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LA ALIMENTACIÓN Y EL RESPETO A LOS ANIMALES

In document Movimiento Integralista Americano (página 65-70)

CAPÍTULO CUARTO

LA ALIMENTACIÓN Y EL RESPETO A LOS ANIMALES

Ante todo, cuando nos alimentamos habríamos de tener presente que el hecho de alimentarnos tiene por fin transformar la energía del alimento en Fuerza y Vigor para poder disfrutar así de buena salud. La alimentación debe ser abordada con atención y sin caer en fanatismos de ningún tipo, estimando en cada caso la dieta más adecuada a nuestras necesidades biológicas personales. Es una grave irresponsabilidad contra uno mismo caer en una rutina de gula viciosa y desenfrenada como lo es igualmente adoptar una dieta estrictamente vegetariana sin tener en cuenta las repercusiones que esta ha de tener en nuestro organismo. En este punto, el consejo es no dejarse intimidar por la actitud ni los discursos de unos o de otros sino estar atento a las señales que percibimos de nuestro organismo y tener por meta siempre la salud y la integridad física y mental. A fin de cuentas, somos nosotros y no los demás quienes hemos de soportar nuestra corporeidad física, por lo que hemos de ser nosotros quienes descubramos qué alimentación nos viene bien o mal. Cada cuerpo es diferente y tiene diferentes necesidades alimenticias debidas en parte por la alimentación realizada desde el momento del nacimiento y en parte por herencia racial. Si nuestra biología física nos demanda alimento animal, negárselo equivale a afrontar carencias que necesariamente dictaminarán enfermedad, cosa que va en contra de nuestros principios.

Por lo tanto, resumiendo, invito a cada uno de ustedes a no hacer de la alimentación una obsesión, pues no hay necesidad de aguantar hambre, pues el organismo se descompensara y la debilidad se apoderara de él. Lo importante es balancear los alimentos y acompañarlos con rutina diaria de ejercicio. La gente que come tres veces al día tiende a tener fuertes ataques de hambre, y de paso, sus barrigas van creciendo. Dividir los alimentos en tres comidas formales y tres refrigerios, acabará con los ataques de hambre, y también con las tentaciones de comer lo que no se debe. Este proceso requiere disciplina y saber que alimentos y en qué cantidad se deben ingerir. Incluir estos alimentos en la dieta alimenticia será perfecto para mantener el peso ideal y sentirse bien y más que nada verse bien, una persona obesa es sinónimo de enfermedad, de vagancia, de pereza, de ocio, de inactividad:

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. Almendras y otras nueces . frijoles y otras leguminosas . Espinacas y otros vegetales verdes . Productos lácteos (descremados) . Avena instantánea

. Huevos

. Pavo y otras carnes magras . Crema de maní

. Aceite de oliva

. Panes y cereales de trigo . Fresas, y todo tipo de moras

. Evitar el consumo de alcohol (es un factor que proyecta a la gordura, por su alto contenido de dulce), tabaco, alimentos fermentados y las sustancias rancias o excesivamente maduras.

. Evitar grasas saturadas

. Evitar o reducir en lo posible el consumo de alimentos artificiales que tengan conservantes o colorantes.

. Evitar alimentos demasiados picantes, amargos, ácidos o salados . Frutas y vegetales

. Evitar los endulzantes refinados, preferiblemente recurrir a la miel . Evitar el café, preferiblemente consumir té de hierbas

. No consumir colas ni bebidas oscuras

Si esto se convierte en la base diaria alimenticia, no se estará tentado a comer alimentos que engorden.

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“En la vida ordinaria, un hombre con un propósito fijo y que trata de conseguir a toda costa, es siempre superior a otros que viven sin plan alguno”. (Adolfo Hitler).

Hay que tener en cuenta que el consumo excesivo de carnes, en especial la carne de cerdo es causante de desorden y de estados mórbidos a nivel físico-mental, lo que según algunos autores estimularía la obsesión y las relaciones sexuales indiscriminadas, cosa que favorecería la mezcla y el desorden racial.

La necesidad de vigilar el consumo de carne es compartida por religiones históricas. Los cátaros consideraban el consumo de carne como una maldición.

Las plantas surgen a la vida de la tierra ante la luz del sol. De esta forma, las plantas contienen la luz del sol, por lo que su consumo favorece la liberación de la cárcel sombría de la materia. Comerlas equivale a alimentarse de la luz solar.

Muchos nazis celebres eran vegetarianos. Hitler practicaba el vegetarianismo, al menos desde 1924, tras conocer a Rudolf Hess estando en la prisión de Landsberg. El día de la boda de Baldur Von

Schirach, Hitler le dio una nota a la novia con las instrucciones

culinarias que debía tener en cuenta para cuando fuera a hacerles una visita: “Yo como todo lo que la naturaleza proporciona voluntariamente: fruta, verdura, grasas vegetales. Pero ruego me sea evitado todo aquello que los animales a su pesar: carne, leche y queso. Así pues, de un animal, sólo los huevos”. Hitler entendía que el vegetarianismo responde a la inclinación natural del ser humano y que el consumo de carne constituye una degeneración antinatural.

“Quien en la historia no quiera ser martillo será yunque. Cuando quiso hacer historia y por consiguiente lo arriesgó todo con alegre estupidez fue todavía martillo. Cuando creyó que podía renunciar a las obligaciones de la lucha por la existencia pasó a ser y sigue siéndolo el yunque sobre el que otros libraron su lucha por la existencia”. (Adolfo Hitler).

Hitler siempre tuvo mucho afecto por los animales, en especial por su perro Blondi y mostraba contrariedad por la afición a la caza de

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algunos de su entorno, en las películas del Tercer Reich, un soldado alemán jamás abandona a su perro.

Existen fundamentos de carácter ético y espiritual, además de para la salud a la hora de vigilar el consumo de carnes o derivados. La cría de animales para consumo humano de granjas industriales donde se hallan privados de la más mínima libertad y dignidad, implica una responsabilidad a nivel personal del consumidor. Al hallarse en condiciones insalubres, privados de la luz solar y de aire libre y hacinado en lugares insanos, son tratados con gran cantidad de medicamentos y antibióticos para evitar que desarrollen enfermedades. Estos tratamientos pasan a ser ingeridos por el hombre que consume la carne resultante de su crianza. Sólo en USA se matan anualmente 25.000 millones de animales. Sus condiciones de vida son terriblemente crueles.

A lo ya indicado respecto a los medicamentos y antibióticos con que son tratados los animales, hay que añadir las sustancias hormonales que favorecen su engorde y crecimiento rápido. Todo este cúmulo de cosas, si es ingerido abundantemente por el consumidor de carne y lácteos, provoca en su metabolismo:

. sobrecarga de medicamentos y pesticidas,

. sobrecarga y consiguiente inefectividad de los antibióticos, . acumulación de sustancias que desarrollan el engorde, . crecimiento rápido

“Que nadie se imagine que un imperio mundial puede forjarse sin la resulta voluntad de hacerlo”. (Adolfo Hitler).

Las nuevas generaciones de jóvenes al ser alimentadas con carne y lácteos de animales sometidos a estos procesos, han desarrollado, al igual que los animales que han consumido, una mayor estatura y volumen. La media de estatura y volumen ha aumentado en varios centímetros. La cuestión es conocer las consecuencias internas y físicas de todo esto.

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La carne de animal posee un elevado contenido de grasas saturadas que favorecen los trastornos cardíacos y la obesidad. Necesitamos proteínas y hierro y la carne no es la única fuente ni la mejor para obtenerlos.

La soja es un alimento con muchas propiedades y según los nutricionistas es en muchos aspectos sustitutiva de la proteína animal. Elaborada en diferentes formas, tiene un alto contenido en proteínas. Todos los productos de la soja son proteínas completas. El Tofú, por ejemplo, se obtiene cuajando la leche de soja. Posee un 11% de proteínas y es bajo en materia grasa y no contiene colesterol.

La soja es tratada de forma que adquiere textura similar a la carne de res. El seitán es proteína de gluten de trigo y tiene también un aspecto muy similar a la carne. Si se combinan, por ejemplo, arroz integral, nueces, semillas o maíz se obtienen proteínas completas.

El pescado también satisface nuestras necesidades proteínicas, tomado junto con cereales.

Los científicos y nutricionistas consideran a la carne como un alimento esencial debido a su alto contenido en grasas y proteínas. No obstante, los alimentos vegetales son los que contienen más sustancias que nos protegen del cáncer y que favorecen el sistema cardiovascular. El consumo excesivo de carne, repercute en otras cosas, en la

osteoporosis: además de contener poco calcio, la carne acidifica la

sangre y para neutralizar este fenómeno los huesos tienen que liberar calcio-mineral alcalinizante que es eliminado por la orina en forma de sales. El proceso se intensifica por las cantidades de fósforo que contienen carnes, pescados y mariscos.

La acumulación en el organismo de grasa saturada de las carnes aumenta el riesgo de padecer cáncer. Las nitrosaminas que se forman por efecto de los nitritos sobre los aminoácidos de la carne en embutidos y piezas curadas son responsables igualmente del desarrollo de variados cánceres.

El elevado contenido en sodio de las carnes puede llegar a sobrecargar el organismo y favorecer las enfermedades renales y

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Las sustancias residuales del metabolismo animal son de difícil eliminación para el organismo. Las purinas, que conceden a la carne su sabor y aroma característicos, se transforman en nuestro organismo en ácido úrico que si no se elimina adecuadamente da lugar a

enfermedades inflamatorias, como la gota.

“La capacidad de un pueblo no descansa de ninguna manera solamente en el valor racial, sino también en la habilidad y fortaleza con que estos valores son aplicados”. (Adolfo Hitler).

En carnes muy maduradas, la proliferación bacteriana produce aminas vasoactivas, como la histamina y la tiramira, que son responsables de

reacciones alérgicas, inflamatorias y aumento de la presión arterial.

Por todo lo dicho, a la hora de consumir carne deberíamos limitar su consumo a la estrictamente necesaria por nuestra biología. Tampoco dejarnos llevar por la gula en el consumo de cualquier alimento. Debemos tener en cuenta que el consumo de alimentos animales es más necesario en países de clima frio que en los países de clima cálido, donde existe el factor de que hay personas cuya biología asimila mejor o peor una alimentación vegetariana, por lo que la adopción de una dieta de este tipo debe ser algo individualizado y muy responsable.

“Un imperio mundial no llega a formarse por medio de una política sentimental o puramente teórica”. (Adolfo Hitler).

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