CAPÍTULO NOVENO.
LA CREACIÓN DE UNA VERDAD.
El sionismo no escatimó esfuerzos para „construir su verdad‟ y para ello contó, desde el comienzo, con dispositivos propagandísticos con los que no podía soñar el pueblo árabe. Israel, como parte de occidente tuvo acceso a los medios periodísticos internacionales para contar su versión de la “historia”, por lo que no es de extrañar el importante grado de efectividad alcanzado por su discurso, sobre todo si consideramos que ha logrado, cuando no el apoyo, al menos la pasividad de la comunidad internacional ante acciones que, consumadas por cualquier otro país del mundo, hubieran merecido no sólo el más amplio repudio sino, y sobre todo, medidas concretas para detener definitivamente los atropellos perpetrados contra los palestinos en su propia tierra.
Dentro de estas representaciones simbólicas, cuya incidencia en el desarrollo mismo de las estructuras materiales de una sociedad de la que a su vez son producto es innegable ocupar un lugar superior en la construcción de „otro‟ a partir del cual oponer una identidad. La realidad israelí ofrece, en este sentido, una interesante peculiaridad. La inmigración masiva y la posterior ocupación apelaron para su justificación a la negación de ese otro, en un principio, y la conversión, después, de aquel ser “inexistente” en un enemigo: “el terrorista árabe”.
Desde hace un cuarto de siglo la política oficial del Estado de Israel consiste en simular que los palestinos, pretenden volver a las tierras de las que se fueron “voluntariamente” en 1948 o que les fueron quitadas no tan voluntariamente en las guerras de 1956 y 1967. Como no pueden, se vuelcan al terrorismo. Son en definitiva, terroristas árabes. Aunque en oriente próximo estas afirmaciones carezcan de credibilidad por su incongruencia y falta de rigor, en occidente la penetración de la propaganda israelí permitió que la mentira circulara como verdad. No fue suficiente para Israel ejercer su dominio a través del terror y la violencia. De algún modo necesitaba obtener el grado de consenso necesario como para llevar adelante primero, la inmigración masiva, después la participación palestina y finalmente, la expansión y dominio de todo territorio palestino. Para ello debió construir un discurso de “verdad” que legitimara sus pretensiones alegando derechos ancestrales que negaban, lisa y llanamente, la existencia misma de
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quienes habitaban la tierra reclamada. En este sentido nadie expresó esta inexistencia tan elocuentemente como en alguna oportunidad lo hizo la ex primer ministro de Israel Golda Meir: “¿palestinos? No sé lo
que es eso”.
El sistemático ocultamiento de hechos, la tergiversación de la historia, los sofisticados ingenios propagandísticos no pueden negar la contundente realidad que significan los intentos de institucionalización de las violaciones a los derechos del pueblo árabe de Palestina por parte del Estado de Israel. “Lo más alarmante y lo que confiere a los
abusos que se cometen en Israel su carácter único, son los incesantes esfuerzos que hace el Estado para legitimar abiertamente unos actos ilegales, para justificar lo que no se puede justificar”.
También podemos sumar los esfuerzos colonialistas de Israel que, desatendiendo a todos los principios de derecho internacional, traslada asentamientos civiles permanentes en los territorios ocupados, apelando a recursos legales que van desde la expropiación a particulares hasta la proclamación de las tierras palestinas como “tierras del Estado”. De esta manera Israel se ha apropiado de alrededor del 20% de la franja de Gaza y ha expropiado más de una tercera parte de Cisjordania a sus propietarios palestinos, en provecho de los colonos judíos.
Algo similar ocurre con las viviendas. Amparados en una ley que permite la construcción de viviendas sólo con un permiso otorgado por el gobierno israelí que los palestinos nunca obtienen y por lo tanto los obliga a construir sin dichos permisos, el gobierno de Israel ha demolido más de 2.200 viviendas palestinas desde 1988. En cambio, ha concedido permisos a miles de edificios construidos sin autorización en los asentamientos judíos. Características similares presentan las políticas de expulsión silenciosa de los palestinos de Jerusalén a través de interminables trámites burocráticos, sentencias judiciales y normas legales que les niegan el derecho a vivir en la ciudad donde nacieron.
La pregunta que surge es por qué, a pesar del récord de violaciones a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a los evidentes atropellos a los derechos políticos, sociales y humanos de los palestinos, Israel no se detiene en sus pretensiones
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expansionistas y persiste en defender, a partir de los más aberrantes hechos de violencia, derechos inexistentes sobre una tierra habitada desde siempre por pueblos árabes. Cada pregunta admite una multiplicidad de respuestas que proponemos abordar, atendiendo la complejidad de la situación en oriente próximo, desde distintos niveles de análisis con el fin de intentar algo de luz a la comprensión de un conflicto que no parece encontrar solución, y por ende deja al descubierto todas los actos y pruebas ambiciosas de dominación territorial de los judíos ante todo el mundo, para que dejen de una vez por todas de seguir haciéndose las víctimas, cuando ellos también generan dolor y sufrimiento.
En primer lugar, y en el marco de las estrategias desplegadas por las organizaciones sionistas, cabría mencionar la eficacia de la penetración de sus ideas y de la influencia que logró generar dentro de la opinión pública occidental, y sobre todo norteamericana, para obtener el apoyo a la inmigración masiva a Palestina. Para ello apelaron a los “horrores perpetuados por el nazismo en Alemania”, antes y durante de la segunda guerra mundial, para provocar… una profunda simpatía por los judíos desplazados de Europa que hizo nacer un complejo de culpa masivo, en especial entre los norteamericanos. Este complejo de culpa fue impulsado por el sentimiento de que la negativa norteamericana de abrir las puertas de Estados Unidos a la inmigración judía antes de 1939 había contribuido a las vastas dimensiones de la tragedia y los norteamericanos sentían entonces una obligación de otorgar una recompensa por los “horrores que los judíos de Europa sufrieron a manos de los nazis”.
Esta reparación, que significó la expropiación de media Palestina en beneficio del pueblo judío, tuvo como consecuencia última la perdida de la casi totalidad de los territorios en manos de las organizaciones terroristas de ultraderecha israelíes que llevaron a cabo acciones armadas de expropiación total del territorio a beneficio del Estado judío. No deja de ser una angustiante ironía de la historia que la compasión despertada por las “atrocidades” cometidas contra los judíos contribuyera a la justificación de nuevas atrocidades ahora contra el pueblo árabe de Palestina.
Este masivo complejo de culpa, además de contribuir a acelerar el proceso, fundamentalmente contribuyó al éxito y permanencia de una
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acción que, de otra manera, hubiera debido solo descansar únicamente en el terror y la violencia. La legitimidad de los reclamos israelíes se basa fundamentalmente en los relatos bíblicos y son los únicos títulos de propiedad que Israel puede tocar sobre Palestina. No se puede obviar la permanente búsqueda de amenazas por parte del movimiento sionista con las potencias occidentales. La amenaza del movimiento de los Estados unidos significó para este último poseer un socio eficaz en todo el territorio y en otras zonas del tercer mundo. Para Israel la viabilidad de la alianza se vio reflejada en el desarrollo y crecimiento de la economía, la adquisición de una superioridad militar y el apoyo de Estados unidos por medio de su oposición a las tentativas de los organismos internacionales de impugnar la legitimidad del Estado israelí. A cambio de esto Israel ha dado pruebas de ser un socio y un puntal estratégico perfectamente útil en oriente próximo y más allá de él. En la práctica esto se manifestó en el cambio de política de Israel que asumió en 1950 al involucrarse en la guerra fría.
Es indudable que el pueblo judío fundamenta su oposición de crear su propio Estado en el antisemitismo del que son víctimas y cuyo recuerdo está puesto paradójicamente en ese mismo argumento como holocausto. Si tomamos el significado actual de la palabra holocausto, esta se utiliza para denominar cualquier desastre humano de gran magnitud. Por lo que cabría preguntarse si Israel enfrentando su poderío militar a niños armados con piedras y bombas incendiarias, deportando palestinos a los campos de refugiados, expropiándole sus pertenencias, legitimando la tortura ¿no estaría perpetuando un nuevo holocausto contra las víctimas palestinas?
LA MORAL.
Temas muy importantes para nuestra supervivencia: la inversión de nuestra moral hecha por los judíos, algo en constante cambio y que siempre evoluciona para peor; y los errores en el campo moral que nosotros tenemos, lo que nos ha llevado a perder, casi absolutamente en la mayoría de miembros de nuestra ideología, las conductas de supervivencia racial, lo cual es lo más importante, pues si se llegara a imponer una moral en donde los preceptos de supervivencia racial prevalecieran, la acción de los judíos como corruptores de nuestra
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sociedad quedaría anulada por completo. Definitivamente loas
sionistas han invertido nuestra moral. Mediante la inversión de los
valores morales que nos mantuvieron vivos y progresando por miles de años, e incidiendo una y otra vez en nuestras debilidades, los sionistas se han esmerado en crear una moral irracionalmente aceptada por muchos, que define actos anti-fascistas como una actitud inmoral. Ninguna especie que se vuelva en contra sí misma puede sobrevivir por mucho tiempo.
La vida es por definición una lucha por la supervivencia, una lucha por asegurar que los genes puedan subsistir y proyectarse hacia el futuro. Muchos se dan cuenta que en este planeta con recursos escasos y espacio limitado, ésta lucha requiere unión y solidaridad racial.
Es un hecho que el “liberalismo” es una enfermedad que se limita casi por completo a nuestra raza. Solo ella es suficientemente estúpida como para pensar que ésta actuando moralmente cuando abre su espacio vital y sus billeteras a criminales, pandilleros, homosexuales depravados. Esto es en parte culpa de quienes han llegado a posiciones primordiales en los medios de comunicación y en el gobierno. Pero esto es también signo de puntos débiles. Nuestra confusión moral y nuestra casi increíble ingenuidad y sentimiento de culpa. Se necesita clarificar posturas morales, y racionalmente, con sangre fría, valorar toda postura y todo acto moral a la luz de la razón guiados por un valor supremo. ¿Es esto bueno para la supervivencia y progreso de nuestra raza?
Seriamente se podría pensar que el futuro de la vida en este planeta depende por sobre todas las cosas de lo que se haga ahora, también en el campo de la moral se ha decaído mucho sin siquiera pensar en ello.
Se define moral como un sistema relacionado con los principios de buen y mal comportamiento. “Bueno” es lo que se debería hacer, “malo”, es lo que obviamente no se debe hacer. Ninguna sociedad puede existir sin un sistema aceptable de moral. Pero el problema radica en cómo se puede decidir lo que está bien o mal. Después de todo, un momento de reflexión mostrara que bien o mal no son cosas que se puedan encontrar en el universo, es decir no tienen existencia material, excepto como conceptos en nuestras mentes y como
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actividad eléctrica en nuestras neuronas. Son conceptos que no pueden ser ni serán detectables por ningún instrumento científico, lo que los convierte en ideas manipulables. Y al carecer de un pensamiento claro en temas morales, basando nuestra moral en sentimientos o símbolos se ha quedado abierta una puerta para el engaño y la manipulación por parte de una raza que tiene un punto de vista mucho más práctico en estos temas: los judíos.
Se pueden compartir ciertos instintos morales con los animales, sí bien se difiere en los detalles. Pero el ser humano defiende a su pareja y a sus hijos cuando están en peligro inminente o se siente que hay una amenaza próxima. Si fuese necesario se arriesgaría la vida por ellos. Y no hay sociedad que pueda existir por mucho tiempo sin que sus hombres jóvenes estén preparados a morir en la guerra para asegurar la continuidad de la sociedad. ¿Consideramos racionalmente estas cosas antes de actuar? No, estas tendencias morales, operan a un nivel sub-racional como para dar las razones pertinentes por dichos actos.
Algunos dicen que estos principios morales básicos fueron revelados por Dios y que Dios puede ser encontrado en antiguos libros religiosos, esto quiere decir que sin los antiguos escribas hebreos, ¿no se sabría que no se debe robar ni asesinar a otras personas? Sin los antiguos judíos no sabríamos lo suficiente como para defender y pelear cuando la nación esté siendo invadida o atacada, que no se sabría qué se debe detener a los bastardos que quieran violar a nuestros niños y ponerlos en un lugar donde no vuelvan a ver a otro niño de nuevo. Hoy esta postura es patentemente estúpida. Nuestro pueblo tenía valores morales, valores que le permitieron sobrevivir en ambientes muy hostiles y que tuvieron un papel muy importante en hacer lo que nosotros hacemos hoy en día, antes de que escribas hebreos,
mucho antes de su existencia nuestro pueblo había desarrollado sus propias religiones.
Antes de la época de los medios de comunicación de masas, nuestros líderes morales eran líderes espirituales, clérigos, escritores, guerreros que se habían probado ellos mismos. Si bien fueron algunas veces miopes o personas que buscaban únicamente su propio provecho indudablemente fallaron en construir un código moral que asegurará nuestra existencia bajo las condiciones de la sociedad moderna. De