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Ministerio de Salud Pública (MSP): Dirección General de Control de las Infecciones de Transmisión Sexual y SIDA, (DIGECITSS), Oficina de Equidad de Género y Desarrollo (OEGD)

Ministerio de la Mujer

Consejo Nacional del VIH y SIDA (CONAVIHSIDA)

Poder Judicial: Dirección de Familia, Niñez, Adolescencia y Género (DIFNAG) Despacho de la Primera Dama

Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia

Society for Family Health/Population Service International Developments Connections (DVCN)

Alianza Solidaria para la Lucha contra el VIH/SIDA (ASOLSIDA) Colectiva Mujer y Salud (CMS)

Centro de Estudios de Género de INTEC

Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia, (PROFAMILIA) Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)

Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA)

EQUIPO COORDINADOR

Nicida Beltre, Addis Domínguez, Iluminada González, Claudina Valdez, Gisela Ventura, Paula Disla, Wendy Alba, Myrna Flores Chang, Lourdes Contreras, Sergia Galván, Felipa García, Bethania Betances, Cecilia Michelle, Sara Menéndez, Ángela Polanco, Fiordaliza Alcántara, Silvia Caro, Ana T. Rodriguez, Indiana Barinas.

CONSULTORAS

Jeannette Tineo, Wendy Alba y Leopoldina Cairo

CUIDADO EDITORIAL

Mirta Rodríguez Calderón

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN

Tony Núñez & Asociados

IMPRESIÓN

Amigo del Hogar

ISBN

APOYO FINANCIERO

Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA) Calle Paseo de los Locutores, Santo Domingo, D.N. Tel.: 809-565-1155; www.onusida.org.do

Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

Casa de las Naciones Unidas, Avenida Anacaona #9, Mirador Sur. Apartado 1424, Santo Domingo, D.N. Tel.: 809-537-0909, Fax: 809-537-3507;

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población femenina y la violencia que enfrentan las mujeres por razones de género, ha sido ampliamente demostrada en múltiples estudios y en distintos países.

En República Dominicana se han realizado investigaciones que ofrecen sufi ciente evidencia sobre el vínculo entre estas dos problemáticas, y alertan sobre la necesidad de una política pública que, a partir del análisis de género, oriente y articule las intervenciones que se desarrollan en el país en materia de Violencia Contra la Mujer, la Niñez (VCMN) y el VIH. Consecuentes en su compromiso con las mujeres y la niñez, las instituciones gubernamentales, las organizaciones de la sociedad civil y los organismos de cooperación internacional y del sistema de Naciones Unidas, integrantes del Comité del Vínculo entre VCMN y VIH, ponen a disposición el presente documento: “Estrategia Nacional sobre el vínculo entre la Violencia Contra la Mujer, la Niñez y el VIH”.

Un conjunto de instituciones que componen el Comité asumió el reto de producir, mediante un proceso participativo, una estrategia nacional que comprende el compromiso, acuerdo e integración de los principales sectores y actores/as involucrados en la respuesta nacional al VIH y VCMN.

Con esta estrategia se espera contribuir en la defi nición de una política pública que, conjuntamente con las ya existentes en materia de VIH y VCMN, logre mayor efectividad en la reducción de ambas epidemias mediante el impacto en factores de tipo social, político, económico y cultural que obstaculizan el pleno ejercicio de los derechos humanos de un importante segmento de mujeres dominicanas y que vinculan a las dos epidemias.

Dra. Altagracia Guzmán Marcelino

Ministra Salud Publica Licda. Alejandrina Germán Ministra de la Mujer

Dr. Victor Terrero

Director Ejecutivo del Consejo Nacional para el VIH y SIDADr. Victor Terrero

Licda. Alejandrina Germán Ministra de la Mujer

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I . INTRODUCCIÓN . . . . 11

II . MARCO DE REFERENCIA . . . . 15

III . ANÁLISIS DEL CONTEXTO . . . . 19

3.1 Violencia contra la Mujer y la Niñez (VCMN) . . . 19

3.2 Violencia y Niñez . . . 23

3.3 Las mujeres y el VIH/SIDA . . . 24

3.4 El vínculo entre la violencia contra la mujer y el VIH . . . 27

3.5 Aspectos institucionales . . . 31

IV . LA ESTRATEGIA NACIONAL . . . . 33

4.1 Proceso de Formulación de la Estrategia . . . 33

4.2 Fundamento teórico de la construcción de la Estrategia . . . 34

4.3 Análisis Nacional para comprender el vínculo entre VCMN y el VIH . . . 35

4.3.1 Análisis por las distintas dimensiones y ámbitos de relacionamiento de los seres humanos . . . 35

4.3.2 Análisis por ciclo de vida y las distintas dimensiones y ámbitos de relacionamiento de los seres humanos . . . 38

4.4 Marco Estratégico para la acción 2015-2020: Vínculo entre VCMN y VIH . . . . 41

4.4.1 Objetivo General . . . 41 4.4.2 Objetivos Específicos . . . 41 4.4.3 Lineamientos Estratégicos . . . 41

V . INDICADORES DE SEGUIMIENTO . . . . 45

BIBLIOGRAFÍA . . . . 51

ACRÓNIMOS . . . . 55

ANEXOS . . . . 57

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RESUMEN EJECUTIVO

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os niveles de riesgo y vulnerabilidad de una persona o grupo de personas frente

al VIH resultan de una combinación de factores dentro de los que se hallan los determinantes sociales y culturales que caracterizan el contexto, y en particular las formas de relacionamiento que predominan en cada sociedad. Aspectos de tipo económico, político, social y cultural son condicionantes de la vulnerabilidad social que afectan de manera particular a sujetos de discriminación y exclusión social, en especial, mujeres sin escolaridad, niñas y sobrevivientes de violencia.

Las inequidades de género, expresadas en la discriminación y violencia contra las mujeres, inciden de manera directa e indirecta en el incremento del riesgo y la vulnerabilidad de estas frente al VIH.

La violación sexual (dentro o fuera de la relación de pareja), el incesto, la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (NNA), y el tráfico y trata de mujeres con fines de explotación sexual, son formas directas del incremento del riesgo de transmisión del virus. La violencia física, emocional o económica ejercida contra las mujeres, la niñez y adolescencia operan de manera indirecta -pero no con menos impacto- en la vulnerabilidad de quienes la sufren.

Este tipo de violencia anula o restringe la capacidad de las mujeres de acceder a sexo seguro y prevenir las infecciones de transmisión sexual como el VIH, situación que se agrava cuando además de estar y sentirse agredida o maltratada, la mujer tiene condición serológica positiva. Esto le impide buscar información, atención y tratamiento.

Los conceptos Violencia Intrafamiliar y Violencia Contra la Mujer tienen significados diferentes que tiene sentido considerar. La Violencia Intrafamiliar alude a la ejercida en el ámbito de la familia contra cualquiera de sus integrantes, incluye a las mujeres, pero no exclusivamente. La Violencia Contra la Mujer hace referencia explícita a las acciones cometidas contra las mujeres y las niñas, en razón de su género, e incluye la violencia psicológica, física, económica y sexual.

Por otra parte, una mujer VIH positiva, es más vulnerable a la violencia que un hombre en esa misma condición serológica.

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En el contexto de la pareja, esa desigualdad se evidencia en actitudes y prácticas de humillación y culpabilización a las mujeres por su estado de salud, y en el contexto laboral o institucional en acoso laboral por parte de empleadores y empleadoras para que abandone el trabajo, y esterilización forzada en el sistema de salud, entre otras.

La relación multidimensional y compleja entre VIH y violencia contra la mujer y la niñez se ha demostrado en distintos estudios y en varios países. A nivel nacional, se cuenta con “Vidas vividas en riesgo”1, (primer estudio realizado con ese objetivo), entre otros que

ofrecen evidencias al respecto, como “Estigma y discriminación en personas que viven con el VIH”2, las Encuestas Demográfica y de Salud (ENDESA) 20073 y 20134, y “Feminicidio

en República Dominicana”5. En 2008 se publicó “Resultados de la Línea Basal sobre el

Vínculo entre Violencia y VIH en la Frontera Dominico Haitiana”6, una valiosa contribución

realizada por la Colectiva Mujer y Salud, y tres años después, en 2011, ONUSIDA y UNFPA ofrecieron referencias actualizadas de República Dominicana en el informe “Nuevas Evidencias del Vínculo entre Violencia Contra la Mujer y VIH”7.

Basadas en esa información y en el análisis sobre el vínculo entre estos dos problemas, un conjunto de instituciones del sector gubernamental, de la sociedad civil y la cooperación internacional impulsaron la conformación del “Comité del Vínculo entre la Violencia Contra las Mujeres, la Niñez y el VIH”. En el contexto de esa articulación se asumió el propósito de desarrollar un proceso colectivo y multisectorial de formulación de la estrategia nacional que enfrente los factores socio-culturales que explican la relación de causa-efecto entre la violencia contra las mujeres y la niñez, y el VIH.

Este esfuerzo se concretiza en el Marco Estratégico para la Acción 2015-2020: Vínculo entre VCMN y el VIH, cuyo objetivo general es “Contribuir a la disminución al 2020 de la prevalencia del VIH en mujeres en la República Dominicana, mediante acciones que reduzcan la violencia contra las mujeres (VCM) y la niñez, incluyendo la cometida contra las mujeres viviendo con VIH”.

Para esto se plantean tres objetivos estratégicos; uno enfocado en la promoción de una cultura de igualdad que garantice los derechos de las mujeres; el segundo dirigido a la prevención y reducción de contextos de vulnerabilidad frente al VIH, y un tercero orientado a la protección de los derechos de las mujeres que viven con VIH y/o víctimas de VCM

1 Betances Betania, Galván, Sergia y colab. “Vidas vividas en riesgo: Caracterizando el vínculo entre la violencia contra la mujer y el

VIH/SIDA en la República Dominicana”. UNFPA/ONUSIDA/UNICEF. 2008.

2 Cáceres Ureña, Francisco I., PhD, (2009) República Dominicana: Estigma y discriminación en personas que viven con el VIH.

Profa-milia-Instituto de Estudios de Población y Desarrollo (IEPD). GTZ, IPPF, Santo Domingo.

3 Encuesta Demográfica y de Salud (2007). Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM).

4 Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM) y ICF International, 2014. Encuesta Demográfica y de Salud 2013. Santo Domingo, República Dominicana: CESDEM y ICF International.

5 Pola, Susi, Myrna Flores Chang, Camilo Janet (2008) “Feminicidio en República Dominicana 2000-2006”.

6 Colectiva Mujer y Salud. Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas. United Nations Development Fund For Women, UNIFEM. “Resultados

de la Línea Basal sobre el Vinculo entre Violencia y VIH en la Frontera Dominico Haitiana”. 2008.

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mediante el aseguramiento de la calidad y el acceso a los servicios de salud y justicia. Los lineamientos estratégicos y medidas operativas para los dos primeros objetivos se centran en promover cambios de comportamiento en relación con la prevención de la violencia contra las mujeres, la niñez y del VIH, a través de la formulación de políticas públicas sobre educación y protección de NNA que incorporen el vínculo entre VIH y VCMN. Así mismo persigue el fortalecimiento de las organizaciones y redes de la sociedad civil para la implementación de acciones de información, educación, incidencia política y veeduría ciudadana para la incorporación del enfoque vinculante del VIH y la VCMN en los planes y políticas de prevención de estas problemáticas.

De igual manera, la estrategia contempla lineamientos encaminados al aumento de la participación de los hombres y el fortalecimiento de su percepción de responsabilidad sobre aspectos asociados a la prevención de la VCMN y del VIH, así como medidas dirigidas a la reducción de las actitudes discriminatorias que inducen a la violencia contra las mujeres que viven con VIH.

Particularmente vulnerables en este contexto resultan las niñas, dada su situación de mayor indefensión y dependencia, agudizada a su vez por la invisibilización de estas epidemias. La estrategia también persigue involucrar a las familias y comunidades en la concientización sobre el vínculo y en la particular desventaja de las niñas ante la violencia y el VIH.

El tercer objetivo se basa en lineamientos estratégicos dirigidos a fortalecer capacidades en el personal de salud y justicia, para la incorporación del vínculo VCMN y VIH en los servicios que ofrecen a las mujeres y NNA que han vivido experiencias de violencia. El Marco Estratégico para el Vínculo entre VCMN y el VIH, establece medidas de monitoreo en el cumplimiento de los protocolos nacionales para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar y VCM, el aumento del número de instancias interinstitucionales de articulación de las políticas dirigidas a la atención y prevención del abuso y explotación sexual y comercial, en especial en lo referente a la prevención del VIH, así como el fortalecimiento de la articulación entre los servicios de los sectores de justicia y de salud para garantizar la continuidad de la atención de las personas víctimas o sobrevivientes de violencia y/o viviendo con VIH.

Con la publicación de esta Estrategia Nacional sobre el vínculo entre la violencia contra las mujeres y la niñez y el VIH, el Comité pone a disposición de las instituciones, organizaciones, personas y la sociedad en general, el conocimiento de los principales ejes, objetivos y compromisos asumidos por las entidades directamente responsables de enfrentar esta problemática, con el propósito de socializar su contenido, motivar el interés social e institucional en participar en su ejecución, así como promover la demanda ciudadana de su efectivo cumplimiento.

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I . INTRODUCCIÓN

E

n la década de los 80 la atención del mundo se concentró en las nefastas consecuencias de la epidemia del VIH, no sólo por su categoría de incurable y letal, sino también por la generación de nuevas manifestaciones de estigma y de discriminación asociadas a los modos de transmisión de la misma.

Con el paso del tiempo, la taxonomía biológica del virus ha cambiado y los tratamientos médicos han evolucionado; sin embargo la violación de los derechos humanos de las personas viviendo con VIH y el SIDA permanece casi inmutable. Del mismo modo, los prejuicios sociales continúan obstaculizando la identificación de las verdaderas causas y las consecuencias de la epidemia. El resultado es que continuamos sin enfrentar las inequidades sociales que históricamente han negado o restringido el ejercicio de los derechos humanos de millones de personas, y que están en la base de la vulnerabilidad de estas personas al VIH.

Hace dos décadas las cifras empezaron a revelar que el VIH se propagaba con mayor velocidad entre las mujeres. Esta evolución epidemiológica del virus no se ha detenido, y en el año 2012, las mujeres representaron el 52% de todos los casos registrados a escala

global8. En la República Dominicana, se estima que en el 2013 había 45,543 personas

viviendo con el VIH, de las cuales 23,409 son mujeres (el 51.4%)9.

¿Por qué las mujeres se están viendo tan afectadas? La respuesta a esta interrogante se halla en la identificación de vulnerabilidades en relación con el escaso o ningún control de las personas sobre los riesgos de adquirir el virus. ¿Cómo pierde una persona la capacidad de cuidar de sí misma? Los estudios establecen que las niñas, adolescentes y mujeres que sufren violencia por su condición sexual son precisamente quienes se ajustan a ese perfil, recordando que la Violencia Contra la Mujer, física, emocional, sexual y económica, atraviesa todos los estratos sociales, culturas y nacionalidades, y que esa violación de derechos humanos se sustenta en las relaciones de subordinación de las mujeres respecto a los hombres.

8 http://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/UNAIDS_Global_Report_2013_en_1.pdf

9 DIGECITSS/ONUSIDA (2013). Informe de Estimaciones y Proyecciones de Prevalencia de VIH y Carga de Enfermedad, 2013. Santo Domingo.

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La exposición desde la niñez a todas estas formas de violencia menoscaba en las mujeres su capacidad de cuidarse, y está asociada a conductas de alto riesgo frente al VIH en la adolescencia y la vida adulta.

En las jóvenes y adultas, esta forma impositiva de relacionamiento, que es expresión de violencia sicológica, disminuye la capacidad de acordar el uso de sexo protegido con la pareja por miedo a sufrir represalias. En Republica Dominicana el análisis secundario de los datos estadísticos de la ENDESA 200710 evidencia que las mujeres adultas víctimas de

violencia son tres veces más propensas a contraer el VIH. Esta violencia limita su capacidad para buscar información y tratamiento al VIH y al SIDA y para demandar protección de las autoridades competentes en esta materia. De igual forma también existe amplia evidencia sobre la asociación entre sexo forzado y el VIH, y sobre el hecho de que las mujeres constituyen el grueso de las víctimas de violencia sexual dentro y fuera de la pareja. Los estudios también revelan que el VIH desencadena la violencia contra las mujeres viviendo con VIH por parte de su pareja, la discriminación en el trabajo, las instituciones de salud, el sistema de justicia y la comunidad.

Estamos ante la responsabilidad y la oportunidad de enfrentar dos epidemias estrechamente vinculadas, pues la violencia contra las mujeres por razones de género, en tanto epidemia, es un factor clave en lo que se conoce como la ‘‘feminización del VIH’’.

Para responder a este reto, las instituciones y organizaciones que firman este documento elaboraron la “Estrategia Nacional para abordar el Vínculo entre la Violencia contra la Mujer, la Niñez y el VIH”, que se organiza en cuatro acápites: Marco de referencia explicativo del enfoque que orienta la propuesta de la estrategia; Análisis del contexto nacional en función del vínculo entre Violencia contra la mujer y VIH; El fundamento teorico y el marco estrategico para la accion de la Estrategia Nacional del Vinculo entre VIH y VCMN, y finalmente, los indicadores para el seguiemiento de dicho Plan Estrategico.

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La concreción de esta Estrategia contribuirá a disminuir la prevalencia del VIH en mujeres mediante acciones que, desde un enfoque de derechos, permitan reducir la violencia contra la mujer y la niñez (VCMN), incluyendo aquella que afecta a las mujeres viviendo con VIH.

Los tres objetivos específicos de esta estrategia se orientan a: 1) promover una cultura de igualdad y equidad que garantice el empoderamiento, la participación y los derechos de las mujeres, considerando particularidades de su condición de salud; 2) mejorar las habilidades de mujeres y hombres para prevenir la violencia contra la mujer y el VIH en todos sus ciclos de vida, y 3) mejorar el acceso de las mujeres viviendo con VIH y/o sobrevivientes de VCM a servicios de salud y justicia de calidad, que incorporen el vínculo entre la violencia contra la mujer y el VIH.

El proceso de formulación de esta valiosa herramienta ha estado contribuyendo a consolidar el compromiso de instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales de apoyar y/o participar de manera activa en la ejecución de las líneas de acción aquí planteadas para erradicar la Violencia Contra la Mujer y la Niñez y con ello, eliminar la vulnerabilidad a los riesgos de contraer el VIH, así como para avanzar en el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y de las personas que viven con VIH y SIDA en Republica Dominicana.

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II . MARCO DE REFERENCIA

L

a violencia es la más grave manifestación de la discriminación y violación de

sus derechos humanos que viven las mujeres, niñas, niños y adolescentes. Es un fenómeno que afecta particularmente a las mujeres y las niñas por razones de género; y se constituye en un mecanismo de control para forzar la situación de subordinación de las mujeres en una sociedad que justifica y perpetúa relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres. Es un elemento determinante en el incremento del riesgo de las mujeres para contraer el VIH, y, del mismo modo, la presencia del VIH incrementa en las mujeres su vulnerabilidad frente a la violencia. En ambos casos la condición de mujer y la cultura androcéntrica se convierten en el eje común entre estas dos epidemias, fortaleciendo su nexo.

Es importante diferenciar el significado de las denominaciones Violencia Intrafamiliar y Violencia Contra la Mujer. El primer caso se refiere a la violencia ejercida en el ámbito de la familia, que incluye a las mujeres, en muchos casos las principales receptoras de las acciones violentas, pero no exclusivamente. Violencia Contra la Mujer en cambio, hace referencia explícita a las acciones cometidas contra las mujeres, en razón de su género, y que incluye categorías como violencia psicológica, física, económica y sexual. El feminicidio es la consecuencia mortal de esta epidemia.

El vínculo entre Violencia y VIH incide sobre las mujeres en todas las latitudes de la geografía mundial, independientemente de su edad, estatus social, económico, nacionalidad, raza o cualquier otra condición.

Por su situación de desventaja, los niños, las niñas y adolescentes con frecuencia viven en circunstancias de explotación, son más susceptibles al abuso sexual, padecen castigos corporales y psicológicos y son sujetos de trata y tráfico de personas. Las adolescentes, además, son en muchos casos, proclives a embarazos tempranos forzados o no planificados y/o a la infección del VIH.

La propagación del VIH en la población femenina ha sido objeto de preocupación y atención dentro de los esfuerzos que se realizan a nivel global para enfrentar y controlar esta epidemia que constituye un verdadero flagelo social.

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de los cambios en la epidemia, ya que las mujeres han venido a constituir una de las principales poblaciones afectadas, lo que refuerza el peso de la injusticia social y la cultura patriarcal.

Para las mujeres, más allá de factores biomédicos o de prácticas individuales de riesgo, la vulnerabilidad ante el virus implica el escaso o nulo control sobre el propio riesgo de adquirirlo, en un contexto socio-económico y político que afecta de manera particular a ciertos segmentos poblacionales.

Las desiguales relaciones de poder entre géneros y la discriminación de que son objeto las mujeres, han sido identificadas como limitantes en el ejercicio de su autonomía y defensa de sus derechos. Algunos estudios citados a continuación documentan esta realidad.

• Según datos de ONUSIDA 201411, hasta 2013 había 35 millones de personas viviendo con VIH

en el mundo. De estas 15.9 millones son mujeres y 3.4 millones niñas y niños. Esta población representa el 52% de todos los casos registrados a escala global12.

• Varios estudios han demostrado la relación que existe entre la violencia contra las mujeres y el VIH. En República Dominicana, el análisis secundario de ENDESA 2007 reveló que las mujeres que han experimentado algún tipo de violencia tienen 2.6 veces más probabilidades de infectarse con el VIH13.

• En Estados Unidos el riesgo de adquirir VIH, en tan sólo una relación sexual con penetración, es de 1% a 2%, tanto para penetración vaginal como para la penetración anal14.

• Un 16% de las niñas que acudían a hospitales por alguna ITS, en Nigeria, eran menores de cinco años15.

• En San Francisco, California (1993), se encontró que las mujeres adultas afro-americanas sobrevivientes de violencia sexual en la niñez tenían 6 veces más probabilidades de haber tenido relaciones sexuales con diferentes personas, hasta 10 parejas o más; tres veces más probabilidad de reportar que nunca usaron condón y tres veces más probabilidad de no negociar el uso del condón, en los tres meses anteriores a la encuesta16. Otro estudio reciente en mujeres de

Uganda17 (entre 15 y 49 años) y en Sudáfrica (entre 15 y 26 años) concluyen que las mujeres que

11 ONUSIDA 2013. El Sida en cifras.

http://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/JC2571_AIDS_by_the_numbers_es_1.pdf 12 http://www.unaids.org/sites/default/files/media_asset/UNAIDS_Global_Report_2013_en_1.pdf 13 ONUSIDA, UNFPA . Nuevas Evidencias del Vínculo entre Violencia Contra la Mujer y VIH. (2011). 14 Patel, Mitesh and Minshall, Lisa. 2001. Citado en Vidas vividas en riesgo. 2007.

15 Informe Mundial de Población. UNFPA, 2000.

16 Wingood, Gina, and Diciemente, Ralph (1998). Citado en Vidas Vividas en Riesgo (2008). 17 ONUSIDA 2013. El Sida en cifras.

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han sufrido violencia por parte de sus parejas íntimas tienen un 50% más de probabilidades de contraer la infección por el VIH que aquellas que no han pasado por dicha situación.

• Una intervención de dos años en Ruanda, mostró que las mujeres viviendo con el VIH eran más propensas a reportar historias de abusos físicos y coerción sexual por parte de sus parejas, que aquellas sin VIH18.

• Las mujeres que dan a conocer su condición de VIH positivas a menudo son propensas a ser abandonadas por sus parejas y familiares, y sufren discriminación y estigma en sus comunidades. En los EEUU, el 20.5% de las mujeres infectadas por el VIH reportaron abuso físico19.

• Durante la conferencia internacional AIDS 2012, integrantes de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA (ICW-Global, por sus siglas en inglés), expusieron que a pesar de representar más de la mitad de los casos a nivel mundial, ellas no reciben la misma proporción de fondos destinados a enfrentar la epidemia.

Todos estos estudios coinciden con los análisis y experiencias sistematizadas por organizaciones de mujeres, agencias de cooperación y gobiernos, que evidencian que la VCMN, particularmente en la forma de abuso y violencia sexual durante la infancia, es asociada a conductas potencialmente riesgosas para contraer una ITS, incluyendo el VIH. Está ampliamente documentado que las experiencias traumáticas durante la infancia, hacen que se interiorice la percepción de la violencia y el control emocional como conductas normales en las relaciones de pareja. Los patrones de abuso ya establecidos en personas víctimas de violencia en edades tempranas, las convierten en especialmente vulnerables ante ambos fenómenos.

Por su parte, la práctica de sexo forzado especialmente en parejas estables, justificado por la cultura patriarcal, es una realidad invisibilizada y silenciada, en familias y comunidades, y también en reportes, encuestas y registros de instancias públicas y privadas que tratan el tema.

En el contexto de la relación de pareja, las mujeres enfrentan grandes dificultades para lograr sexo protegido. El miedo a las represalias, la falta de información para buscar tratamiento al VIH y al SIDA y para demandar protección de las autoridades competentes hace que las mujeres opten por guardar silencio, aceptar esta forma de violencia, y continuar en una situación que atenta contra su integridad personal.

Los factores antes mencionados, generan una doble relación que hace que las mujeres que viven con VIH estén expuestas a mayor violencia. En el plano de su entorno familiar, las mujeres viviendo con VIH afrontan también situaciones de violencia, abandono, y exclusión al comunicar su condición a su pareja o convivientes y de su comunidad en general.

18 Van der Straten, A.; King, R. y col. Citado en Vidas Vividas en Riesgo.2008.

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Otros estudios, como el realizado por Profamilia en 2009, sobre Estigma y discriminación en personas que viven con el VIH, muestran que las mujeres que viven con este virus sufren más violencia que los hombres con la misma condición serológica. Según este estudio, entre el 24.5% y 34% de mujeres que viven con VIH ha enfrentado manifestaciones de violencia física por parte de su pareja. El 30.9% ha sufrido violencia emocional y el 11.1% ha sido agredida con un arma. El 90% de estos eventos ocurrieron durante el último lustro20.

En el ámbito laboral se producen violaciones a los derechos de las personas como: hacer público el estado serológico sin autorización, realizar pruebas sin consentimiento informado, trato injusto, despido o eliminación de ofertas de trabajo.

En los servicios de salud la violencia relacionada con los derechos reproductivos de las mujeres se expresa en la falta de disponibilidad o la interrupción del suministro de anticonceptivos, asesoramiento coercitivo sobre planificación familiar, esterilización forzada, y abuso verbal o físico por parte de proveedores/as y el personal sanitario. Todas estas manifestaciones de violencia se convierten en un importante obstáculo para el acceso de las mujeres viviendo con VIH a servicios y oportunidades, y a su posibilidad de demandar respeto a sus derechos humanos.

20 Cáceres Ureña, Francisco I., PhD. Estigma y discriminación en personas que viven con el VIH. PROFAMILIA, IEPD. GTZ, IPPF. Santo Domingo, R.D. 2009.

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III . ANÁLISIS DEL CONTEXTO

3 .1 Violencia contra la Mujer y la Niñez (VCMN)

E

n el año 1994, en la ciudad de Belém do Pará, en Brasil, la Asamblea General de la

Organización de Estados Americanos (OEA), adoptó la Convención Interamericana para

Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, cuyo preámbulo establece que la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y limita total o parcialmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades. Asimismo señala que “La violencia contra la mujer es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres”.

Tal precepto reviste una importancia capital en la medida que implica el reconocimiento internacional de las causas estructurales de la violencia que enfrentan las mujeres por el hecho de pertenecer al sexo socialmente subordinado.

L

a Convención de Belem do Pará, ratificada por el Estado dominicano, junto con otros

instrumentos de la misma naturaleza y carácter vinculante para los Estados Parte, como la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la

Mujer, constituye el marco normativo internacional en el que se inscriben las políticas del

país para hacer frente a este problema de salud pública y una de las más graves violaciones de los derechos humanos.

La Ley 24-97 que sanciona la violencia intrafamiliar y contra la mujer, integrada hoy en el nuevo Código Penal, - Ley 550-14, promulgada el 19 de diciembre del 2014-, constituye el marco jurídico de estas políticas, al establecer en su artículo 123 sobre violencia contra la mujer que: “Constituye violencia contra la mujer toda acción o conducta, pública o privada, que causa daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico a la mujer en razón de su género, mediante el empleo de fuerza física, violencia (sicológica o verbal), intimidación o persecución”.

Estos avances en la normativa nacional e internacional han sido promovidos y acompañados por el movimiento feminista y de mujeres a nivel global, que han realizado valiosos aportes en el análisis sobre magnitud, manifestaciones, causas y consecuencias de la violencia

(20)

contra la mujer, así como en la demanda del cumplimiento de la obligación estatal de garantizar el derecho humano de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

Junto a estas disposiciones aprobadas para sancionar la violencia de género, se han emitido otras referidas a este mismo problema, para las áreas de salud, educación y justicia. Desafortunadamente, dadas las barreras de tipo cultural que impiden o limitan su aplicación, junto a la ausencia de voluntad política, incluida la no asignación de recursos suficientes para aplicar las disposiciones mencionadas, los referidos esfuerzos resultan insuficientes para reducir y para erradicar la violencia contra la mujer como lo postula la Convención de Belem Do Para.

En la República Dominicana, se cuenta con registros e informaciones que evidencian la persistente brecha entre la garantía de ese derecho humano y la situación de violencia que vive una gran proporción de la población femenina. Las estadísticas confirman la necesidad de que se priorice, en la práctica, el desarrollo de políticas y mecanismos efectivos para enfrentar los factores estructurales que permiten y perpetúan la violencia contra la mujer. Los siguientes datos ofrecidos por la Encuesta Demográfica y de Salud21 (ENDESA 2013),

ilustran la grave situación de violencia a la que está sometida una gran cantidad de mujeres en la República Dominicana:

El 26% de las mujeres de 15-49 años ha sido víctima de violencia física alguna vez en su vida; esto significa un aumento de 6 puntos porcentuales por encima del valor reportado en el 2007.

El 41% de las mujeres viudas, separadas o divorciadas declararon haber sido víctima de algún acto de violencia física a lo largo de su vida. El 28% para el caso de las casadas o unidas y el 8% de las solteras.

En cuanto al nivel de instrucción escolar y quintil en la estructura económica, el 30.8% de las mujeres sin escolaridad y el 33% de las que ocupan el quintil inferior de riqueza han sufrido violencia física en algún momento de su vida, versus el 17.6% y 17% de aquellas que tienen educación superior o pertenecen al quintil superior, respectivamente22. La misma

fuente informa que una de cada diez mujeres ha sido víctima de violencia sexual alguna vez en su vida. El mayor porcentaje (13.7%) se registra en las edades entre 30-39 años. Al igual que en la violencia física, la violencia sexual se presenta con más incidencia en las mujeres divorciadas/separadas/viudas, con 16.5%, y el 11.2% de las mujeres actualmente casadas o unidas informó haber sido agredida sexualmente, mientras las nunca casadas o unidas presentan un 1.4%.

21 Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM) y ICF International, 2014. Encuesta Demográfica y de Salud 2013. Santo Domingo, República Dominicana: CESDEM y ICF International.

(21)

El 61% de las mujeres algunas vez casadas o unidas que vivieron la experiencia de una violación sexual informó que fue perpetrada por su esposo o compañero anterior y un 21% declaró que fue su actual esposo o compañero.

De acuerdo a la ENDESA 2013, un 5% de las mujeres entrevistadas fue víctima de violencia sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. “En los casos en que los episodios de violencia sexual ocurrieron en los 12 meses previos a la encuesta, el porcentaje de mujeres, víctimas de violencia sexual, que sufrió lesiones graves es superior (20 por ciento) en comparación a un 11 por ciento de mujeres que vivieron experiencia de violencia física durante el mismo periodo.”23

En relación a la violencia conyugal, el 35% de las mujeres notificó que había sido víctima de algún tipo de violencia física, emocional o sexual perpetrada por su pareja. Se mantiene la tendencia al aumento señalado anteriormente. En este caso, 5 puntos porcentuales por encima de la ENDESA 2007, violencia emocional: 31%; violencia física: 19% y violencia sexual: 5%, con ligera diferencia en relación a las encuestas anteriores.

El feminicidio, manifestación extrema y consecuencia mortal de la violencia contra la mujer, alcanza también dimensiones alarmantes. Del año 2005 al 2014 ocurrieron 1,919 feminicidios24 en la República Dominicana. De estos crímenes, 996 fueron perpetrados por

la pareja o expareja de la mujer según la Procuraduría General de la República25.

El estudio Femi(ni)cidio en la República Dominicana, 2000-2006, muestra que este delito ocurre de manera más frecuente en el marco de las relaciones de pareja, se trata de muertes anunciadas y prevenibles, siempre que las autoridades estatales cumplan con su deber26.

Otro indicador de la magnitud de la violencia contra las mujeres y las niñas en el país está constituido por las denuncias de las distintas formas de violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales que reporta la Procuraduría General de la República. Durante el año 2014 se registró un total de 66,906 denuncias27.

23 Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM) y ICF International, 2014. Encuesta Demográfica y de Salud 2013. Santo Domingo, República Dominicana: CESDEM y ICF International.

24 La Procuraduría General de la República separa los feminicidios en “Homicidios de Mujeres y Feminicidios” para diferenciar los cometidos por la pareja y expareja. Se refiere a estos últimos como Feminicidios.

25 Procuraduría General de la República, Departamento de Estadísticas. Homicidios de Mujeres y Feminicidios Ocurridos en los años 2005-2014 enero-diciembre 2014 (Preliminar). Santo Domingo, RD, 2015.

26 Pola, Susi. Femicidio en República Dominicana / Myrna Flores Chang, Janet Camilo. – 1 ed. – San José, C.R. : Asociación Centro Feminista de Información y Acción, 2008:

http://www.redfeminista-noviolenciaca.org/sites/default/files/documentos/FemicidioRepDom.pdf 27 ESTADISTICAS. Procuraduría General de la Republica. http://estadisticas.pgr.gob.do/

(22)

• 3,492 Violencia de género física

• 5,161 Violencia de género verbal y psicológica

2. DENUNCIAS POR VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: 58,253

• 27,546 Violencia intrafamiliar física

• 28,766 Violencia intrafamiliar verbal y psicológica • 1,941 Violencia intrafamiliar patrimonial

3. DENUNCIAS POR DELITOS SEXUALES: 8,442

• 2,689 Agresión sexual • 1,426 Violación sexual • 826 Acoso Sexual

• 2,942 Seducción de menores • 559 Incesto

Las niñas y adolescentes, por su parte, se ven además afectadas por otras manifestaciones como el incesto, el acoso sexual, la agresión física y/o la explotación sexual comercial. La Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por las Naciones Unidas en 1979 y aceptada por el Estado Dominicano, reconoce a los niños y las niñas como sujetos plenos de derecho y enumera explícitamente el derecho a la protección contra el trabajo infantil, y contra cualquier forma de abuso, maltrato y explotación así como el de recibir y difundir información y el derecho a la educación, entre otros.

Al ratificar la Convención, el Estado dominicano se responsabiliza con el cumplimiento y difusión de sus contenidos, y con la creación de la legislación nacional que garantice lo anterior e integre los principios de la misma. En este sentido se cuenta con la ley 136-03, el Código para la protección de niños, niñas y adolescentes de la República Dominicana cuyo objeto es garantizar a niños, niñas y adolescentes el ejercicio y disfrute pleno de sus derechos fundamentales. Otras convenciones también ratificadas, y que generan por tanto un compromiso de responsabilidad hacia su cumplimiento son:

- Convención Internacional de La Haya Sobre la Protección de los niños y Cooperación en Materia de Adopción Internacional, Ratificada en el 2006.

- Protocolo Para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños. Ratificado en el 2008.

- Protocolo Facultativo de la Convención Sobre los Derechos del Niño Relativo a la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la Pornografía. Ratificado en el 2005.

Según el Informe para América Latina realizado por el Secretario de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños, niñas y adolescentes, la violencia física, la violencia verbal y la violencia sexual son las formas más comunes de violencia que viven en la familia. Dicho Informe concluye que, “El maltrato infantil menos denunciado en la mayoría

(23)

relativas a la violencia familiar y el maltrato infantil”. Sin embargo las denuncias relativas a abusos sexuales son limitadas, y sin duda alguna, los efectos de haber estado expuestas en su niñez a todas estas formas de violencia, menoscaba en las mujeres su capacidad de atender sus necesidades y auto cuidarse28.

En otras palabras, el haber sido atendida, cuidada, protegida y educada durante la niñez y la adolescencia, ofrece a las personas, en este caso a las mujeres, el desarrollo de una alta autoestima, el ejercicio de una sexualidad saludable, autoconfianza, etc., elementos importantes en la prevención de infecciones de transmisión sexual.

En ese orden, es doblemente alarmante el dato reflejado en la encuesta de hogares

(ENHOGAR 2009-2010)29, que expresa el método utilizado para castigar a los niños y

niñas de 2 a 14 años de edad, el castigo sicológico, como regaño verbal e insultos es el más utilizado, pues el 49.7% de los niños, a nivel nacional, ha estado expuesto a este tipo de castigo. Le sigue el castigo físico moderado con un 44.8%. La disciplina no violenta ha sido utilizada solo en el 27.3%, aproximadamente el doble de lo registrado en la ENHOGAR 2006 (13.6%).

Cuando se analizan los datos de acuerdo al sexo de los niños y niñas, se puede apreciar que, a pesar de que las diferencias no son muy altas, los niños están más expuestos a recibir cualquier tipo de castigo, mientras que el porcentaje de niñas que recibe disciplina no violenta es más alto que el de los niños (29.6% y 25.2% respectivamente). Por grupo de edad, se puede observar que en las edades de 2 a 9 años los niños y niñas están más expuestos al castigo físico que los de 10 a 14, pues para los menores de 10 años, las proporción de los que reciben castigo físico gira en torno al 70%, mientras que los mayores de 10 años alcanzan 64.1%.

La justificación de la violencia como un elemento necesario en el proceso de educación y socialización refleja la normalización social de la violencia, lo que hace imprescindibles programas destinados al cambio de las actitudes incompatibles con los derechos humanos.

3 .2 Violencia y Niñez

La explotación sexual comercial (ESC) representa en nuestro país un grave problema social. Incluye diversas actividades sexuales comerciales: la prostitución infantil, la trata y la venta de niños, niñas y adolescentes con fines sexuales dentro de un mismo país o entre países, la producción, promoción y divulgación de materiales pornográficos, y la utilización de menores de edad en espectáculos sexuales públicos o privados. En República Dominicana diferentes estudios coinciden en que la mayor proporción de personas menores de edad explotadas sexualmente pertenecen al sexo femenino.

28 Paulo Sergio Pinheiro (S.F). Acabar con la violencia contra los niños, niñas y adolescentes// http://www.unicef.org/republicadominicana/ protection_8079.htm

(24)

“La explotación sexual comercial de la niñez constituye una forma de coerción y violencia contra ésta, equivale al trabajo forzado y constituye una forma contemporánea de esclavitud”. (Declaración y Agenda para la Acción del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Niñez. Brasil, Noviembre 2008.)

Las consecuencias de este tipo de abuso tienen un carácter permanente para la niñez y la adolescencia afectada. La violencia física, psicológica y sexual son parte de los daños que enfrentan los niños, niñas y adolescentes víctimas de la ESC por parte de aquellos que les explotan, incluyendo a proxenetas, traficantes y/o clientes.

El segundo estudio Tolerancia social en la población frente al comercio sexual con personas menores de edad, en Centroamérica, Panamá y República Dominicana, realizado por OIT/IPEC en 2009 dice que el 94.2% de las personas en la República Dominicana reconocen que la explotación sexual comercial es un delito, y que sin embargo, el 23.9% no denunciaría la explotación sexual si conociera de un caso.

Según este estudio, las causas preponderantes de la explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes (NNA) son: la pobreza de las familias de las personas que ofrecen “servicios sexuales”; los valores morales de la familia de la persona que ofrece “servicios sexuales”; la falta de aplicación de leyes que castigan a las personas que pagan; y la falta de educación de las personas que ofrecen “servicios sexuales”. Las personas entrevistadas asignan un porcentaje bajo al cliente y a las personas que lucran de los “servicios sexuales” como causas de la explotación sexual y comercial de niños, niñas y

adolescentes (NNA).

Habida cuenta del mayor riesgo y vulnerabilidad de las niñas frente al VIH y la violencia, un eje importante de la presente estrategia es la prevención de la violencia hacia la niñez. La experiencia de violencia en esta etapa de la vida constituye una de las principales barreras para que las mujeres en su adultez logren empoderarse individual y colectivamente y ejerzan sus derechos con el fin de disminuir su riesgo frente al VIH y a la violencia.

3 .3 Las mujeres y el VIH/SIDA

Aun cuando la visión sobre la epidemia ha cambiado y se cuenta con tratamientos e investigaciones científicas cada vez más prometedoras, la cifra de vidas segadas por la pandemia sigue siendo muy alta. En el año 2013 cobró 1.5 millones de vidas y 2.1 millones de personas contrajeron el virus30.

En la región del Caribe, que ocupa el segundo nivel más alto de prevalencia del VIH en personas adultas31, las enfermedades relacionadas con el SIDA ocuparon el quinto lugar en

las causas de mortalidad entre mujeres y el cuarto lugar entre los varones en el año 2008. Los estudios realizados en esta región informan que las mujeres representan aproximadamente

30 The GAP REPORT. UNAIDS, 2014 http://www.unaids.org/en/resources/documents/2014/20140716_UNAIDS_gap_report 31 Ídem

(25)

la mitad de todas las infecciones y la prevalencia del VIH es especialmente elevada entre las jóvenes y adolescentes, quienes tienden a presentar tasas significativamente más altas que los varones de la misma edad32.

En la República Dominicana, datos oficiales de prevalencia de la epidemia del VIH reportan en el 2013 un porcentaje inferior al 1% para la población en general, 0.7% para mujeres y 0.9% para hombres33.

Actualmente la epidemia de VIH es de tipo concentrada, en la medida que segmentos poblacionales reportan prevalencias de VIH superiores a la población general. Estas poblaciones son: GTH (5.2%), TRSX (4.5%), UD (3.2%)34, habitantes de bateyes (2.5%)35,

mujeres víctimas de violencia (2.6%)36, mujeres sin formación escolar (5.4%)37.

Según refiere el Diagnostico de Genero de la Respuesta Nacional al VIH en la RD38 las

encuestas y estudios oficiales y de la sociedad civil muestran la estrecha relación entre la condición de género femenino y la mayor prevalencia y/o riesgo frente al VIH. Entre las características de esta relación se destacan:

• Mayor prevalencia de VIH en mujeres víctimas de violencia, respecto a quienes no son violentadas.

• Mayor prevalencia de VIH en mujeres sin formación escolar (5.4%,) que los hombres en esa misma condición: 3.6%.

• Mujeres jóvenes y más empobrecidas presentando más prevalencia de VIH que los hombres en esa misma condición: 0.7% versus 0.2%En relación a la población adolescentes y jóvenes (15 a 24 años), según ENDESA 2013 el uso del condón a pesar de ser más elevado que en la población general, sigue siendo bajo, pues solo un 40% de las mujeres y un 57 % de los hombres que declararon haber tenido dos o más parejas reportaron haber usado condón en su última relación sexual.

• La prevalencia de VIH en las mujeres que tuvieron su primera relación sexual entre los 16 y 17 años, es mayor que en los hombres que tuvieron su primera relación en esa edad: 1.0% versus el 0.4%, respectivamente.

• La prevalencia de VIH entre las mujeres que han tenido más de 10 parejas sexuales durante toda la vida es significativamente superior que los hombres con igual o similar número de parejas sexuales: 2.3%, en mujeres, frente a 1.5% en hombres.

32 2012 0724 PRS/WHO Health Observatory.

33 Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM) y ICF International, 2014. Encuesta Demográfica y de Salud 2013. Santo Domingo, República Dominicana: CESDEM y ICF International.

34 Segunda Encuesta de Vigilancia de Comportamiento con Vinculación Serológica en Poblaciones Clave. http://countryoffice.unfpa.org/ dominicanrepublic/drive/CONAVIHSIDASegundaEncuestaVigiliancia.pdf

35 CESDEM (2014). Encuesta Sociodemográfica y sobre VIH/SIDA en los Bateyes Estatales de la Republica Dominicana, 2013. CONAVIHSIDA. http://dhsprogram.com/pubs/pdf/FR303/FR303.pdf.

36 Nuevas evidencias del vínculo entre violencia contra la mujer y VIH. ONUSIDA, 2011.

37 Centro de Estudios Sociales y Demográficos (CESDEM) y ICF International, 2014. Encuesta Demográfica y de Salud 2013. Santo Domingo, República Dominicana: CESDEM y ICF International. http://countryoffice.unfpa.org/dominicanrepublic/drive/DRDHS2013-Final02-10-2013.pdf

(26)

años reportan un 2.0% de infecciones frente a los hombres que reportan 1.2%. En la población de bateyes ese porcentaje es de 2.6% en mujeres y 1.3% en los hombres.

CONAVIHSIDA39 en su Diagnóstico de Género reporta que en el contexto del VIH, a las

limitaciones de tipo estructural que afectan de manera agravada a las mujeres en razón de su condición de género (mayor desempleo, acceso a recursos productivos, a participación en espacios de toma de decisiones, etc.) se unen a las limitaciones culturales que juegan un rol determinante en el aumento del riesgo de infección del VIH en las mujeres.

Entre estas determinantes culturales se encuentran las siguientes:

• Socialización de género diferenciada que inculca en las mujeres el deber conyugal de sostener relaciones sexuales con su pareja en los términos y condiciones que él decida.

• Mayor participación de mujeres en actividades de sexo transaccional, incluida en las zonas turísticas en donde se verifica una permanente demanda de esta práctica.

• El mayor riesgo de las mujeres de sufrir abuso sexual durante la infancia incide en que durante la adultez estas mujeres entren en otras dinámicas de relaciones abusivas o en prácticas dañinas como consumo de alcohol o uso de drogas, todos estos factores que incrementan el riesgo de infección del VIH.

• Menores posibilidades de las mujeres a acceder a acuerdos con sus parejas para el uso del condón masculino y limitado acceso al condón femenino.

• Discriminación por razones de género que restringe las posibilidades de inserción laboral y obtención de ingresos de las mujeres, ubicándolas en mayor riesgo de trata y tráfico con fines de explotación sexual.

• Mayor riesgo e incidencia de mujeres como víctimas de violación sexual en todos los contextos, incluidos los de inmigrantes con estatus irregular, entre otros.

• Menores niveles de organización en la población femenina, lo que reduce las posibilidades de apoyo colectivo e información sobre la epidemia del VIH y métodos de prevenirla.

• Reducidas posibilidades de obtener justicia en los casos de violencia sexual, ante la vigencia de patrones culturales en los operadores/as de justicia que responsabilizan a las víctimas por los hechos cometidos en su contra.

• Vacíos legales y reglamentarios que debilitan la efectiva protección a las víctimas de violación sexual, trata y tráfico con fines de explotación sexual, entre otras manifestaciones de violencia sexual.

• Significativa preeminencia de ideologías religiosas que promueven la obediencia y sumisión de las mujeres, así como la intolerancia y discriminación hacia preferencias sexuales o identidades sexuales distintas de las socialmente aceptadas como “normales o naturales”.

• Influencia de las ideologías religiosas en el currículo educativo.

• La violencia contra las mujeres basada en su condición de género las hacen vulnerables para adquirir el VIH, al tiempo que la condición de VIH+ profundiza en ellas la discriminación y expresiones de violencia.

(27)

ubica en situación de mayor vulnerabilidad frente al VIH, debido a sus limitaciones para protegerse de prácticas sexuales de alto riesgo, búsqueda de información, atención y/o sanción de los actos de violación sexual cometidos contra ellas.

3 .4 El vínculo entre la violencia contra la mujer y el VIH

El vínculo entre la violencia de género y la acelerada propagación del VIH en mujeres es cada vez más evidente. En República Dominicana, este nexo ha sido investigado y existe información que indica que nuestra realidad social no es la excepción a este fenómeno.

Tal es el caso del análisis secundario de ENDESA 200740, que revela este vínculo con

resultados concretos; “las mujeres que se mantienen en situaciones de violencia son casi 3 veces más propensas a infectarse”, al mismo tiempo “la violencia limita la capacidad de las mujeres para prevenir el VIH o el SIDA”.

Este nexo se evidencia en diferentes circunstancias:

a) Asociación entre sexo forzado y VIH

b) Asociación entre violencia durante la infancia y conductas de alto riesgo frente al VIH en la adolescencia y la vida adulta.

c) Violencia y baja posibilidad de negociación con las parejas masculinas. d) El VIH como desencadenante de violencia.

 

Violenci a  en  la   niñez   VIH   desencad enante  de   violencia   Violencia   en  la   pareja   Sexo   forzado     VCMN  

a) Relaciones sexuales forzadas

Las mujeres y las niñas corren mayor riesgo de infectarse por el VIH por razones biológicas. En las relaciones heterosexuales sin protección, tienen el doble de probabilidades de

(28)

infectarse por el VIH que los hombres. Las probabilidades que tiene una mujer de ser infectada por un hombre con el VIH, son cuatro veces más que la de un hombre de ser infectado por una mujer viviendo con el virus.

Los datos disponibles sobre violación sexual dan cuenta de la gravedad del problema:

• Un informe elaborado por la OMS en el 2002, indica que entre el 6% y 47% de mujeres adultas a nivel mundial, reportan abuso sexual por parte de su pareja íntima.

• Datos de violación sexual en Las Américas refieren que cada hora 78 mujeres adultas son violadas, esto representa 1,871 mujeres al día. Más del 60 % de todas las víctimas de violación tenían menos de 18 años en el momento de ese estudio.

• En los Estados Unidos de América, una mujer es violada cada 6 minutos. • En República Dominicana, la ENDESA 2013 muestra que:

• Un 10% de las mujeres de 15-49 años ha sufrido alguna vez violencia sexual, (20.7% de los casos por parte del esposo/compañero). Las mujeres separadas/divorciadas /viudas son las más expuestas a sufrir violencia sexual por parte de su pareja (17.5%), en comparación con aquellas que están casadas o unidas (10.0%), o las que nunca se han casado o unido (4.4%). • Un 61% de las mujeres alguna vez casadas o unidas que vivieron la experiencia de violación

sexual informó que fue perpetrada por su esposo o compañero anterior y un 21% declaró que el responsable fue su actual esposo o compañero.

• El 19% de las víctimas de este tipo de violencia perpetrada por su esposo o compañero expresaron consecuencias graves para su salud: heridas profundas, huesos quebrados, dientes rotos u otras lesiones similares.

• Un 5% de las víctimas de violencia sexual informaron que fueron forzadas físicamente a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad y un 3% obligada a realizar actos sexuales que ellas no querían.

A pesar de constituir un delito -establecido en el Código Penal Dominicano 2014- el sexo forzado suele ser considerado una práctica culturalmente aceptada, sobre todo en parejas estables, desde el entendido de que las relaciones sexuales son parte de los deberes establecidos socialmente para las mujeres frente a sus cónyuges. De ahí que, el sexo forzado suele invisibilizarse tanto en los reportes de encuestas nacionales, como en los registros diarios de instancias públicas y privadas que tratan el tema.

Se han desarrollado algunos estudios que evidencian el vínculo entre violación sexual y el VIH. Por ejemplo, en los Estados Unidos (Patel y col. 2001), estima que el riesgo de adquirir una infección de transmisión sexual durante una violación sexual es de 6% a12% para Gonorrea, de 4% a 17% para Chlamydia y de 0.5% a 3% para la Sífilis. En el caso del VIH, en tan sólo una relación sexual con penetración, el riesgo es de 1% a 2%, tanto para penetración vaginal como para la penetración anal.

(29)

Las experiencias de asalto sexual, producen importantes traumas emocionales, de manera que si no se ofrece la ayuda adecuada, las mujeres sobrevivientes de dicha violencia, pueden incurrir en uso de drogas y alcohol, como vía de supuesta desconexión de las realidades difíciles de su vida.

A su vez la dependencia de las drogas, junto con las limitadas oportunidades educativas y económicas y de empleo, puede conducir a las mujeres a utilizar el sexo como una estrategia de sobrevivencia a través del trabajo sexual formal o informal. La vida en la calle aumenta el riesgo de las mujeres de sufrir abuso sexual, emocional y físico, así como el riesgo de adquirir el VIH o el SIDA. La exposición a experiencias traumáticas profundiza la dependencia del alcohol y determina un círculo vicioso de abuso de sustancias, violencia y riesgo de VIH/SIDA.

b) Asociación entre violencia durante la infancia y conductas de alto riesgo frente al VIH en la adolescencia y la vida adulta

Existe una asociación significativa entre factores de riesgo asociados al VIH, como el bajo uso del condón con la pareja, de manera particular con el novio/prometido, y experiencias de violencia psicológica y física en la niñez. También hay una asociación significativa entre el bajo uso del condón con las parejas (sin distinción), en mujeres víctimas de violencia física en la niñez (Miller y col. 1993; Kru, 2002; Wingood y col. 199841, Betances B y col.

2008)42. Miller (1999)43, describió diversos mecanismos por los cuales la violencia en la

niñez conduce a comportamientos sexuales de riesgo:

• uso de sustancias para hacer frente al abuso • enfermedad mental debido al abuso

• redes sociales más arriesgadas • un ajuste sexual más pobre

De igual forma O’Leary, (2000)44 concluyó que los episodios de violencia física y/o

psicológica en la niñez limitan la capacidad de las mujeres de pedir el uso del condón a sus parejas por miedo a represalias. A estas aseveraciones hay que añadir la idea de que la carencia de afecto y protección adecuados en la niñez puede originar una dependencia afectiva en la vida adulta. (Betances B, 2008)45 .

c) Asociación entre violencia de la pareja y bajas posibilidades de negociación y poder con las parejas masculinas

41 Citado en Lodico MA, DiClemente R. The association between childhood sexual abuse and prevalence of HIV related risk behavior. Cultural Pediatrics. 1994.

42 Betances B y col. Vidas vividas en riesgo. 2008.

43 Miller (1999) proposed a conceptual model to explain the link between CSA and later risky sex. Miller hypothesized that CSA leads to sexual risk behaviors through four mechanisms: (a) using substances to cope with the abuse; (b) mental illness due to the abuse; (c) riskier social networks; and (d) poorer sexual adjustment. Miller M. A model to explain the relationship between sexual abuse and HIV risk among women. AIDS Care. 1999;11:3–20.

44 O Leary A. Women at risk from a primary partner: balancing risk and intimacy. Annual Review of Sex Research. 2000 45 Betances B y colab. Vidas vividas en riesgo. 2008.

(30)

El vínculo entre la violencia y el VIH, también se manifiesta en la relación de pareja, debido a la escasa oportunidad que tienen las mujeres de negociar relaciones sexuales protegidas para la prevención del VIH. Existe evidencia de que las mujeres que han sido víctimas de violencia por sus parejas tienen más posibilidades de ser infectadas por el VIH. De igual forma, se evidencia que los hombres abusivos son más propensos a tener VIH y a imponer prácticas sexuales de riesgo a sus parejas.

Algunos estudios demuestran que las mujeres sobrevivientes de violencia presentan una tasa menor de uso de condón que aquellas que no viven esta situación. La dificultad que tienen las mujeres con pareja estable para incorporar prácticas sexuales preventivas frente al VIH, están asociadas a la falta de empoderamiento para negociar el uso del condón, sumado a un contexto de relación violenta y de falta de información que reduce la posibilidad de demandar la protección.

d) El VIH como desencadenante de violencia en la vida de las mujeres viviendo con VIH

El miedo a sufrir violencia impide a las mujeres buscar información y tratamiento sobre el VIH y el SIDA. Los riesgos asociados a revelar la infección por VIH hacen que muchas mujeres mantengan en secreto su condición.

Un estudio cualitativo realizado en tres clínicas prenatales Johannesburgo46 con mujeres

viviendo con VIH embarazadas encontró evidencia cualitativa de fuertes vínculos bidireccionales entre la violencia infringida por el compañero íntimo y el VIH entre las mujeres embarazadas. El Diagnóstico de VIH durante el embarazo, y la posterior divulgación a su pareja, conduce a la violencia, ya que causa conflictos en la relación, por lo general relacionados con la infidelidad percibida y la noción de que las mujeres están “llevando” la enfermedad a la relación. Esta situación empeoro la salud de las mujeres mostrándose baja adherencia a los medicamentos ARV, impacto en su salud mental y riesgo de salud del bebe por la baja adherencia a los servicios del programa de reducción de la trasmisión vertical.

El estigma que acompaña el VIH y el SIDA, es el factor principal que desencadena la violencia. El temor a divulgar el estatus serológico a la pareja sexual, está presente en la mayoría de mujeres viviendo con el virus (80%)47. Lo cual esclarece cómo el vínculo Violencia Contra

la Mujer y VIH, se establece en éste caso, a partir del estigma y discriminación que genera su doble condición de género y estatus serológico, entre otras condicionantes de exclusión.

46 Bidirectional links between HIV and intimate partner violence in pregnancy: implications for prevention of mother-to-child transmission. 2014. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4220001/

47 Shapiro, Kathy, Salud sexual para personas viviendo con VIH, Nueva Delhi, India. Diassere. Revista Temas de Salud Reproductiva. Revista No. 6. http://www.diassere.org.pe/temas-de-salud-reproductiva/revista-no-6/salud-sexual-para-personas-viviendo-con-vih/

(31)

3 .5 Aspectos institucionales

A continuación se presenta el marco de políticas públicas vigente en el país en materia de violencia contra la mujer, la niñez y el VIH.

COMPONENTES DE LAS POLÍTICAS

PÚBLICAS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LA NIÑEZ MUJER, NIÑEZ Y VIH

Constitución de la República Enero 2010

Art. 38 Sobre la Dignidad Humana. Art. 39, 42, 60, 61, 62

Capítulo II De las Garantías a los Derechos Fundamentales. Ley Orgánica de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, No.1-12, del 25 de enero de 2012, la cual contempla una serie de ejes estratégicos, objetivos generales, específicos y líneas de acción, donde aborda la violencia contra la mujer y la niñez.

Art. 39 Derecho a la Igualdad. Numeral 3, El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión.

Art. 42 Derecho a la Integridad Personal Art. 60 Derecho a la Seguridad Social Art. 61 Derecho a la Salud Art. 62 Derecho al Trabajo

Capítulo II De las Garantías a los Derechos Fundamentales

Legislación especial Ley 24-97 contra la Violencia Intrafamiliar introduce modificaciones al Código Penal, al Código de Procedimiento Criminal y al Código para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes tipificando aspectos, tales como abuso infantil (sexual, físico y emocional), incesto, acoso sexual, violencia en la pareja, violación sexual, entre otras formas de violencia. Ley 88-03 creó el Consejo de Dirección de las Casas de Acogida

Ley 137-03 sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas

Ley 136-03 Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes

Ley 135-11. Ley sobre SIDA

Otras normativas Plan de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG II) Modelo Nacional para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar

Normas Nacionales de Atención en Salud a la Violencia Intrafamiliar y contra la Mujer

Plan Estratégico Nacional para VIH y SIDA 2015- 2018 Política Nacional NNA huérfanos y vulnerables Normativas de atención a las ITS/VIH/SIDA

Instituciones públicas involucradas Ministerio de la Mujer (MM) Poder Judicial CONANI

Dirección Nacional de Atención a la Víctima, dependencia de la Procuraduría General de la República

Policía Nacional

Centro de Atención a la Mujer Maltratada, MSP DINAF

Oficinas provinciales y municipales de la mujer/MM Centro conductual de hombres

Consejo Nacional para el VIH y SIDA (CONAVIHSIDA) Ministerio de Salud Pública

Tribunales de Niños, Niñas y Adolescentes. Dirección General para el Control de las ITS/VIH/ SIDA (DIGECITSS)

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COMPONENTES DE LAS POLÍTICAS

PÚBLICAS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LA NIÑEZ MUJER, NIÑEZ Y VIH

Instituciones/ organizaciones de la sociedad civil involucradas PROFAMILIA CENSEL

Colectiva Mujer y Salud PACAM

Centro de Estudios de Género- INTEC Revida

Red de Periodistas con Perspectiva de Género Comité Interinstitucional para la ESC

Redes de Personas Viviendo con VIH/SIDA: REDOVIH

ASOLSIDA Grupo Clara Grupo Paloma

Otras organizaciones que desarrollan proyectos de prevención del VIH dirigidos a mujeres en distintas zonas del país

- Coalición de ONGSIDA - Colectiva Mujer y Salud - Profamilia

- MUDE

No obstante la vigencia de esta legislación, el país aún no cuenta con políticas coherentes que aborden de manera relacional estas problemáticas pese a las múltiples evidencias de su estrecha vinculación y a los compromisos asumidos por el Estado dominicano para enfrentar estos problemas de manera integral, a partir de un enfoque de derechos y de género.

Esto explica la ausencia de un mecanismo de coordinación interinstitucional impulsado desde el Estado, que involucre a las entidades responsables de atender ambos problemas y que permita abordar la acelerada extensión de la epidemia en las mujeres y la niñez como un factor de causa-efecto de la violencia que éstas enfrentan por razones de género. La definición de una política pública que promueva el abordaje vinculante entre la VCMN y el VIH debe llenar los vacíos que existen actualmente en materia de información, investigación, capacitación, prevención y atención desde un enfoque integral de estas dos epidemias.

(33)

IV . LA ESTRATEGIA NACIONAL

4 .1 Proceso de Formulación de la Estrategia

P

ara la formulación de esta estrategia se recurrió a distintas fuentes de información, así como al desarrollo de diversos procesos locales y nacionales que permitieron sensibilizar y movilizar a diferentes actores/as y sectores para su construcción, validación y aprobación. Destacan, en este proceso, dos aspectos clave:

Diagnóstico: Realización de la investigación Vidas vividas en riesgo: Caracterizando el vínculo

entre la violencia contra la mujer y el VIH/SIDA en la República Dominicana (2008) primera

investigación realizada en el país que presenta evidencias de la relación entre la VCMN y el VIH. Su propósito fue aportar evidencias para la mejor comprensión de la forma en que la VCMN incide en el incremento del riesgo en las mujeres de adquirir la infección del VIH y cómo éste provoca más violencia en la vida de las mujeres. De igual manera se evaluó la respuesta organizacional para afrontar el vínculo entre VCMN y el VIH48. Los resultados de

este estudio han facilitado el desarrollo de la presente estrategia.

Validación colectiva de la estrategia: A través de talleres y debates en construcción de

propuestas de acción con un enfoque basado en el ciclo de vida y en el modelo ecológico provisto por los resultados de la investigación “Vidas vividas en riesgo”, 2008.

En el desarrollo de estos talleres participaron representantes de los distintos sectores vinculados o responsables de la atención a la problemática de la violencia contra la mujer y la niñez, además de representantes de instituciones involucradas en la respuesta al VIH a nivel nacional y de cooperación internacional.

Para la elaboración del presente documento de Estrategia se tomaron en cuenta los referentes nacionales e internacionales que favorecen la protección de los Derechos Humanos, tales como:

• La Convención sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre del 1989;

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