La Defensa de una Tesis Autoetnográfica:
Espacio Complejo de un Proceso de Co-construcción
Elizabeth Aguirre-Armendáriz1 Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Adriana Gil-Juárez2 Universitat Rovira i Virgili
Resumen
Presentamos una narrativa en torno a la defensa de una tesis doctoral autoetnográfica, explorando este ritual de paso, como un espacio problemático por las tensiones que surgieron inicialmente para definir la forma de defender un trabajo de esta naturaleza siguiendo un formato usual. También, reflexionamos doctoranda y directora sobre este proceso, como un espacio de co-construcción no solo entre ambas, sino entre otras personas que colaboraron con nosotras, que nos ayudaron a transformar un ensayo desafortunado en un ejercicio creativo del que surgió la idea de presentar la defensa como una story.
Palabras clave: defensa de tesis doctoral, autoetnográfica, co-construcción.
A Defesa de uma Tese Auto-etnográfica: Espaço Completo de um Processo de Co-construção
Resumo
Apresentamos uma narrativa em torno da defesa de uma tese de doutorado autoetnográfica, explorando este ritual de passagem como um espaço problemático em virtude das tensões que surgiram inicialmente para definir a forma de defender um trabalho desta natureza seguindo um formato usual. Também, refletimos enquanto doutoranda e diretora, sobre este processo como um espaço de co-construcão não só entre ambas, mas também entre outras pessoas que colaboraram conosco, que nos ajudaram a transformar um ensaio difícil em um exercício criativo que culminou com a ideia de apresentar a defesa como uma história.
Palavras-clave: Defesa de tese de doutorado, autoetnografía, autoetnografia performativa,
co-construcão.
The Defense of a Thesis Autoethnographic: Complex Space of a Process of Co-construction
Abstract
This paper presents a narrative around the defense of an autoethnographic doctoral thesis, while exploring this rite of passage, as a problematic space with tensions that initially emerged to define how to defend a work of this nature following a standardized format. Also, reflections of doctoral direction of this process, as an area of co-construction not only between them (the author), but among others who collaborate and helped transform an unfortunate essay in a creative exercise, erecting the idea of presenting the final defense as a story.
Keywords: Doctoral defense, autoethnography, performative autoethnography, co-construction.
Cuando trabajamos en la versión que presentamos en el precongreso “Un día en español y portugués” (ADISP 2013) que se realizó en el marco del Ninth International Congress of Qualitative Inquiry, nos propusimos desarrollar una autoetnografía en torno a la defensa de una tesis doctoral,3 explorando este ritual de paso como lo diría Colobrans (2001),4 considerándole como un espacio problemático por las tensiones que surgieron al pretender defender un trabajo autoetnográfico siguiendo formatos usuales. También, procuramos reflexionar desde los lugares de doctoranda y directora sobre este proceso, como un espacio de co-construcción no solo entre ambas, sino entre otras personas que colaboraron con nosotras y que nos ayudaron a transformar un ensayo desafortunado en un ejercicio creativo del que surgió la idea de presentar la defensa como una story.5 Sin embargo, durante la reescritura para esta versión, al dar cuenta de las tensiones mencionadas, transitábamos con frecuencia por las circunstancias en las que ambas trabajamos durante los meses previos al depósito de la tesis y los previos a la defensa, así que las enunciamos en nuestra reflexión.
Si bien, en cada institución, encontraremos variantes en torno a la defensa de una tesis doctoral, tanto en los tiempos y trámites previos, la cantidad de actores implicados y por supuesto, en los guiones del acto final. En nuestro caso, la defensa de tesis, de acuerdo con la normatividad de la Escuela de Doctorado de la Universidad Autónoma de Barcelona (2013), se considera, como un acto público en el que se expone y se defiende la investigación que se realizó ante un tribunal evaluador.
Elizabeth: Durante mi proceso de formación doctoral, centré en buena medida mi atención en realizar la tesis, me había propuesto
Adriana: Una de las cosas que más me preocupaban6 con Elizabeth, era la defensa de
la tesis. Con la experiencia que habíamos
3 En el año 2010, Gale, Speedy y Wyatt, publicaron un artículo en coautoría entre doctorandos y su directora, sobre
la defensa de una tesis doctoral, pero en su caso, su trabajo gira en torno la complejidad de defender una tesis que peculiarmente se había desarrollado entre dos personas, entre Gale y Wyatt.
4 Para Colobrans (2001) la defensa “Es una situación ritual. Se prepara…su bienvenida a la comunidad de doctores” (p. 257).
5 Una versión corta de por qué utilizamos tanto la palabra story como stories en inglés:
Elizabeth: durante el proceso de escritura de la tesis (Aguirre-Armendáriz, 2010), me encontré con el dilema de cómo traducir dichas palabras, ya que para mí, el sentido de historia está más cercano al de history que al de story. En la tesis propuse que aparecieran sin traducir las palabras, story, stories y storyteller. Con el fin, de llamar la atención sobre la palabra historia y cómo al traducir al español el texto de Bruner (1990), le otorgaron la posibilidad de subvertir la diferencia entre Dichtung y Wahrheit, tal como lo hacen, según Bruner (1990), las palabras story en inglés, histoire en francés y storia en italiano. Las traductoras incorporan al texto (Bruner, 2006) la palabra historia, pero esta no aparece en la versión original.
Adriana: Propuesta que acepté.
Elizabeth: En nuestras respectivas intervenciones durante el acto de la defensa de la tesis, Adriana y yo, utilizamos las mencionadas palabras, así… sin traducir.
terminarla en tiempo y forma para obtener el grado y pese a que sabía que para obtenerlo no bastaba concluirla, sino que además debía defenderla, a esta última fase, no le presté atención, así es, no me preocupó, no le atendí, ni me ocupé de ella, ni me quitó el sueño. Aunque no puedo negar que recordaba la defensa cada vez que re-leía mis avances y me re-encontraba con unas citas del trabajo de Kath Fisher y Renata Phelps (2006), en las que mencionaban, que ellas estuvieron muy preocupadas por el momento en el que defendieran sus tesis… ya que sabían de personas a las que les había ido muy mal durante sus defensas, porque en sus tesis no siguieron una estructura tradicional. El caso es que yo incluí dichas citas, porque me inquietaba profundamente el tema de la estructura, pero a diferencia de Kath Fisher y Renata Phelps, mí desazón, por dicho tema, apareció desde el tiempo en el que inicié a desarrollar el proyecto y se prolongó prácticamente hasta el finalizar la tesis. Regresando al tema de la defensa, no es lo mismo, recordarle, que detenerse, reflexionar, preocuparse y hasta asustarse al pensar en él… El caso es, que como nunca sentí que la tesis estuviera concluida, continúe trabajando en ella, incluso, después de depositarla. Finalmente,
tenido con los paneles de seguimiento,7 en los
que teníamos que explicar cada vez qué era la autoetnografía, qué estaba haciendo, y de qué se trataba el reto metodológico aparte del ya de por sí duro reto temático, lo menos que podíamos esperar era incomprensión,8 pero
también teníamos que prepararnos para la defensa, literalmente hablando.
Pero me fui preocupando aún más al ver que ella no me comentaba nada. No quería espantarla, ni distraerla de los mil retoques que insistía en hacer, pero tampoco quería que hiciera cualquier defensa, quería que luciera el trabajo, que mostrara la enorme dificultad de una tesis como ésta, que pudiera conmover al tribunal y al público, sobre lo que significa la sequía para tanta y tanta gente. Todo esto sin perder de vista que esto es un examen y que hay que demostrar que se sabe investigar y que se sabe comunicar un trabajo “científico”, y que en virtud de ello, le van a dar un título.
Muchos hablan con desdén de este momento, como un rito de paso, como un trámite, como mera burocracia, y puede que algo haya de esto. Pero un ritual tiene su importancia, existen por algo, para dar esa
7 Estos paneles de seguimiento de los avances de la tesis, se realizan uno por año.
8 Incomprensión, que añadió mayor tensión a los procesos de dar cuenta de la propuesta de la tesis o de los avances de la misma, lo que al menos para Carolyn Ellis (1999, 2004), no es un tema menor, ya que ella mencionó su renuencia a participar en comités que no estén familiarizados con la autoetnografía. Es importante mencionar, que pese a que se venía realizando un acercamiento a la autoetnografía en la Facultad de Psicología y en el programa de doctorado de la UAB, desde hacía varios años Feliu y Gil Juárez (2011), en el contexto del doctorado no circulaban abundantes materiales autoetnográficos ni se observaba una notable preferencia por esta modalidad de investigación. Podríamos decir, que en cierta manera se hacía patente la existencia de diferentes enclaves de investigadoras e investigadores y las esperadas dificultades para comunicarse entre ellos que mencionan Arthur Bochner y Carolyn Ellis (1999). Dificultades que narran Feliu y Gil Juárez:
gracias a la insistencia de Adriana, mi directora, fue que levanté los ojos para voltear a ver la defensa… justo seis o siete días antes de presentarme.
experiencia y paso al ‘nuevo’ miembro a la ‘nueva’ comunidad, y esa parte es valiosa, esa parte nos interesa.
Pero desde luego, aunque el trabajo escrito ya haya demostrado que tiene calidad y originalidad, que supone en algún sentido una aportación al ámbito de conocimiento, la defensa es la prueba de que también, todo eso, se sabe comunicar y que se hace bien, es el primer momento en el que una investigación se hace pública.
Adriana: Elizabeth ¿ya tienes preparado el PowerPoint para la defensa? recuerda que ya solo faltan unos días.
Elizabeth: No, no, aún no, me falta concluir la ADDENDA que entregaré a los miembros de mi tribunal.
Adriana: Sí pero no puedes permitir que te alcance el tiempo. Elizabeth: Lo sé, lo sé.
Adriana: Tienes que realizarla ¡ya!, mira, armé una estrategia para preparar la defensa, vas a realizar dos ensayos, el primero lo realizaremos en mi casa, dos doctoras9 accedieron a escucharte y
nos darán su opinión, así, como algunas recomendaciones para que ajustes tu presentación.
Elizabeth: Bien, bien, le contesté…
Adriana: El segundo ensayo10 será al día siguiente, para que tengas tiempo de realizar los primeros ajustes, ese lo llevaremos a cabo en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en ese solo estarán una doctora y tú, es muy joven… es… sí, sí, tú la conoces…
Elizabeth: Llegué bastante agitada a la puerta del departamento de Adriana, respiré profundamente varias veces antes de tocar el timbre… ¡uf!, es que me había costado un buen… subir las escaleras hasta el cuarto piso, en parte, quizá porque iba sin comer y casi sin dormir, en parte por la emoción que sentía de verla de nuevo después de varios meses… pero pensándolo bien, me fui agitando no tanto al subir escalón tras escalón, sino en la medida que recordaba que estuve a punto de no cumplirle mi promesa a Adriana de entregarle a tiempo la
Adriana: Las colegas que nos acompañaban en el ensayo en casa, son también buenas amigas, así que por ese lado estaba tranquila, porque de entrada, intentarían ayudar en todo lo posible. Ambas son muy críticas, cada una focalizada en aspectos diferentes, y ambas siempre buscan todas las alternativas posibles y sobre todo, el punto de partida no sería la incomprensión hacia la tesis. Pero también estaba nerviosa porque hacía tiempo no sabía nada de Elizabeth, no me había enviado nada de la defensa y no sabía con qué me iba a encontrar, ni si ella
9 Una de ellas, Montse Vall-llovera, se convirtió en una protagonista muy importante de estas stories.
tesis, sí, sí, me perturbó traer eso a la memoria, así como todos los eventos que vivía en ese tiempo…
Iniciamos el ensayo que terminó siendo un completo desastre, salí del departamento de Adriana ahora sí, con la mirada fija en la defensa, con mi atención total en ella, sobre todo muy consciente de la inminente catástrofe que se avecinaba…
Entré al departamento en el que me hospedaba, no llegué a mi habitación, sin encender la luz me recosté en el sillón del salón, me dormí al poco rato, más que la congoja que sentía por la desastrosa experiencia de la pre -presentación, me ganó el cansancio, ya que la noche anterior había sido la primera noche que la defensa me quitó el sueño, pues me la pasé, como dicen en mi pueblo, prácticamente “en vela”, intentando infructuosamente contar sobre mi tesis autoetnográfica en un
PowerPoint. De pronto me despertó el timbre
del teléfono, contesté entre sobresaltada y adormilada, era Adriana, me dijo sin mayor preámbulo:
estaba contenta con lo que había preparado. Estábamos tan cerca sólo faltaba un paso más…
Para decirlo rápido, el ensayo no fue nada bien. Las tres personas que la oímos, coincidimos. Estaba claro que no tenía sentido querer encorsetar un trabajo como éste, en una presentación clásica, tampoco sé por qué escogió esta forma, pero no tenía ningún sentido. Ella se notaba incómoda, la tesis que había hecho quedaba escondida entre varias incoherencias, culpa de querer poner un formato ajeno a un texto hecho de otra manera. ¡Había tanta información inconexa! La sensación que quedaba después de oírla, era la misma que cuando alguien quiere explicar un chiste en vez de contarlo, no parecía la Elizabeth que yo conocía.
De entre todas las sugerencias de mis colegas, me animó la de Montse Vall-llovera, que comentó que era una lástima que no defendiera con una story, porque ahí sí que se la veía a sus anchas. Yo le dije que ya lo había pensado, pero que me parecía pedirle demasiado, arriesgarla demasiado11 en un acto tan clásico.
Pero después de darle muchas vueltas, estaba claro que era aún más arriesgado intentar que arreglara lo que había preparado. Ese
PowerPoint no tenía un género definido ni
ayudaba en nada a mostrar las cualidades de la tesis ni de su autora y además iba a desviar la atención del tribunal de lo realmente importante.
Así que decidí doblar la apuesta y arriesgarnos una vez más.12
—Elizabeth ¿por qué no defiendes tu tesis a través de una story?
—¡Claro!, sí, ¡por supuesto!, me parece bien… ¿se puede?
11 Según Dysthe (2002 citado en Grant, 2010), como supervisora (directora) de tesis, debería de alentar a mis estudiantes a tomar riesgos.
—Mira, si ya hiciste la tesis como una autoetnografía y ya llegamos hasta aquí, claro que se puede, ¿te animas?
Elizabeth: Me levanté de inmediato y empecé a escribir… en ese momento, me lamenté haber dejado de lado por tres años el tema de la defensa, no haberme preparado con suficiente tiempo para la misma, no haber reparado en un acto, que otros ya habían problematizado e incluso lo habían convertido en un campo, en un tema de investigación (p. ej., Jackson y Tinkler, 2001; Park, 2003; Tinkler y Jackson, 2002, Wallace, 2003).
Yo no lo sabía pero Adriana también había escrito su propia story para decirla durante la ceremonia de la defensa.13
Adriana: Ahora sólo cabía esperar que la magia surgiera de nuevo. Que Elizabeth volviera a aparecer de entre las stories como el ave Fénix…
Adriana:
En estas ocasiones se suele hablar ya sea de la tesis o del doctorando que defiende la tesis, pero en esta ocasión y especialmente tratándose de Elizabeth y de una tesis autoetnográfica, ambas cosas no pueden separarse, son inextricables.14
El método es la escritura, la escritura es el objeto y el sujeto, la autora es método, escritura, objeto y sujeto. Elizabeth es la tesis, la tesis es Elizabeth, y así como se hizo esta nueva autoetnografía para el haber de nuestra disciplina, también se hizo una nueva Elizabeth. La que llegó aquí, tenía ya una maestría en psicología social, y tenía las herramientas del constructivismo para pensar los hechos sociales, con más de 10 años de trayectoria en el tema de la sequía. Y al contrario que la inmensa mayoría, no quiso aferrarse a su currículum y a su savoir faire, simplemente añadiendo algunos ‘conocimientos’ más para cumplir. No, ella quiso comenzar una nueva story y quiso abrir la puerta a una gran transformación, ontológica, emocional, epistemológica, personal, teórica, afectiva…
La nueva Elizabeth tiene nuevas herramientas, nuevas experiencias, nuevos enfoques y nuevas prácticas, pero sin dejar
13 En este documento invertimos el orden en el que participamos durante el acto de defensa.
de lado las cosas viejas y hasta pasadas de moda, cosas viejas como el compromiso social y político con su entorno, la preocupación por la relevancia, las ganas de transformación social, de revuelta ideológica, de subversión de pensamiento y obra.
Ese compromiso que la ha llevado a explorar todas las herramientas y puntos de vista que ha encontrado por el camino, para hacernos sentir en carne propia el dolor, el hambre y la muerte por la sequía, es el que la ha traído aquí, y el que la ha hecho darse y dar toda su experiencia, su reflexión, sus límites, su fragilidad, y su legado, para quienes quieran arriesgar y arriesgarse en otro camino autoetnográfico.
Elizabeth: Mientras hablaba Adriana, no pude evitar que mis ojos se nublaran, me conmovieron intensamente sus palabras, las palabras de quien de directora, se había trasformado en compañera de la extraordinaria aventura de realizar una tesis doctoral autoetnográfica, una andanza, llena de matices de luces y sombras, que nos había costado tanto… ¡Tanto!... cuando terminó de hablar solo cruzamos una mirada, una mirada en la que le agradecí con todo mi corazón, no solo la generosidad de sus palabras expresadas en ese momento, sino su generosidad expresada durante todo el trayecto…
La presidenta del tribunal me dio la palabra, yo estaba sentada detrás de un escritorio, me moví levemente en la silla, levanté la mirada, al frente alcancé a ver fugazmente a las personas que asistieron al evento, sentí que me arropaban con su presencia, intenté sonreír al reconocer los rostros de personas por quienes sentía y siento un especial cariño.
Dirigí la mirada al tribunal y procedí a leer la story15 que había terminado de trabajar, apenas
Adriana: Me quedó la sensación de haberme quedado corta, en ninguna tesis dirigida había puesto tanto de mí, tanto como en mis propios trabajos. No era sólo que Elizabeth lo pidiera, casi sin querer, que también, además salía de natural irlo dando. El tipo de trabajo lo requería, el compromiso que adquirimos las dos con él,16 también, era lo único lógico y
coherente que se podía hacer: darlo todo.
unas horas antes y de la que ahora presento algunos párrafos:
Como quisiera en este momento tener la habilidad de Tamy Spry de lograr con -mover a las personas que la escuchan al grado que el silencio guarda silencio cuando presenta sus investigaciones a través de una performance… O tener la destreza de los contadores de stories de aparecidos que en una esquina del barrio de mi pueblo eran capaces de mantenernos expectantes por horas, a través de años… Como quisiera ser capaz de contar una buena story sobre lo que ya está escrito en mi tesis y algunas otras cosas que no alcancé a contar en ella. Para decirles que el título que lleva no corresponde con el contenido de la misma, sino que menciona lo que esperaba que llegara a ser. Que del inició se llamó “De las construcciones sociales de la sequía hacia otras construcciones posibles” y que en el proceso no la re-bauticé, pero que en realidad debería llamarse algo así como…
Este es un trabajo que en un momento pedí que al leerse le ubicaran entre los bordes de las ciencias sociales y de las humanidades, con el paso del tiempo me di cuenta que esa había sido una meta muy pretenciosa de mi parte, por lo que posteriormente solicité que se le pensara como un trabajo que aspiraba ser artesanal, pero realizada por una aprendiz. Como es de esperarse, mi tesis no abarca todo el proceso del depósito de la tesis y su defensa. Le faltan las stories sobre mis epifanías de los últimos dos meses y medio de trabajo, del momento en que Adriana la arrancó de mis manos.
Sí, prácticamente fue así, debo aclarar que yo había hecho un compromiso con ella de entregar mi trabajo los primeros días de octubre, yo misma había puesto la fecha de entrega, la convencí de que podría lograr realizarla en ese tiempo e intenté también convencer, sobre ello, a los miembros del
Adriana: Menos mal, Elizabeth estaba de vuelta, ahora sí era ella, con todo su conocimiento entretejido, puesto en pequeños retazos sobre la mesa. No con alarde de erudición, si no con perseverancia de artesana, que sabe que todas sus piezas son defectuosas, pero únicas, que llevan algo de ella cada una y que por ello son valiosas…
último panel ante los que presenté los avances del trabajo. De pronto me había sumido en un estado que jamás había vivido, me había dejado sumergir lentamente en el silencio… me aislé… no leía correos ni contestaba el teléfono, sentía un compromiso muy fuerte con Adriana, pero no fui capaz de decirle… Adriana no puedo continuar, no puedo hacerlo, estoy destrozada y el miedo me ha paralizado… Ciudad Juárez, Aldama y Chihuahua, los lugares donde viven y vivían gran parte de las personas que son más cercanas a mí se caen a pedazos, como caen sin vida diariamente tantas personas en ellas...
Adriana me buscó, insistió, me sacudió, me sacó de mi conmoción, logró moverme, me puso a trabajar, a pegar, a cortar, a escribir aunque en esto último no era capaz de avanzar, le pedí a una amiga que me ayudara a revisar lo que escribía… leyó una,
dos, tres, cuatro, cinco veces el mismo párrafo no lograba salir de ahí a pesar de que para ella ya estaba listo, que debería trabajar otra parte...
—Sí tienes razón ya está bien… —le respondí. Al poco
tiempo le solicité de nuevo: —Ahora lee esto…
—Elizabeth es el mismo que leí hace unos momentos…
Así que no me quedó otro remedio que dejar de recurrir a su ayuda, mientras terminaba de pulir mi trabajo...
Sí, Adriana, me quitó de las manos la tesis, porque no era capaz de hacer el gesto de entrega. El trabajo lo terminé tomando las partes que alcancé y con ellas, armé lo que sería la story final que entregaría como tesis, que como toda story, fue en gran medida un acto de edición, como dirían McCall y Becker (1990)…
El tiempo apremiaba, así que hice lo mejor que pude, en el tiempo que había, en las circunstancias en las que me encontraba, vaya que pienso en estos momentos en Laurel Richardson (1995), y reconozco con mayor claridad el significado de sus palabras: las circunstancias específicas en que nosotros escribimos afectan lo que escribimos y cómo lo escribimos (p. 189). Y claro que en mi caso, las circunstancias en ciertos momentos, fueron capaces de paralizarme e impedirme continuar…
Reconozco que el trabajo tiene errores y muchos, pero no cuento las circunstancias de mi entrega para pedir indulgencia, antes al contrario, si hay que rehacer cosas las rehago, porque no voy a pretender negar que los tenga, ni a defender esa parte.
Sobre la defensa, creo que no podía ser de otra manera, la defensa de un trabajo autoetnográfico se convirtió en un nudo problemático17 para mí, en un punto que no me fue fácil resolver,18 al igual que cada paso que di durante el proceso de desarrollo de la tesis, no me fue fácil decidir cómo defenderla y cómo defenderme. Porque una serie de preguntas no dejaban de interpelarme ¿Cómo
eso es en lo que yo la puedo ayudar.19 Me decía a mí
misma que en las peores guerras también había gente que se dedicaba a salvar las obras de arte, y los libros para la posteridad, para todas y todos nosotros, para conservar la memoria de lo que otros habían pasado… salvando todas las distancias, en esta tesis había algo que contar, algo que había que decir sin falta, pero qué duda cabe que le pedía mucho y tenía que pedirle aún más. También puedo ocuparme de la impresión y de la encuadernación, y de los trámites, pensé, pero me sigue pareciendo poco en comparación al esfuerzo que le exijo a ella en estas condiciones… ¡Cómo es el contexto! Si algún otro doctorando o doctoranda me pidiera que me ocupara de estas cosas me parecería más que reprochable, y en este caso, yo solita me ofrecí, qué menos podía hacer…
puedo hablar sobre una autoetnografía ajustándola a un
17 Nudo, que no fui yo quien lo desató, como ya lo señalé anteriormente, situación que por cierto, no mencioné durante la defensa y que es precisamente un punto, sobre el que deseo reflexionar. (Continúa en el Apéndice, story 1).
18 Así que más que decir: “un punto que no me fue fácil resolver”, debí de haber dicho: un punto que no me fue nada fácil atender y tomar las decisiones sobre qué incluir y cómo incluirlo… porque ya advertí que finalmente no fui yo quien resolvió la forma de realizar la defensa. (Continúa en el Apéndice, story 2).
formato de presentación que rompe con mi proceso de trabajo?20 Cómo puedo ajustarla a un formato de exposición si se resistió desde el proyecto a someterse al formato que se me pidió y desde sus inicios no me permitía que la ajustara al modelo que contempla los cinco capítulos
Elizabeth: Hoy después de casi tres años de haber defendido la tesis, evoqué las circunstancias que envolvieron el proceso previo a la defensa, sin más… Volví a sentir una fuerte opresión en el pecho, reviví el gran dolor que en aquellos momentos atravesaba todo mi cuerpo, mi carne, mis huesos, mi sangre… lo sentí, de nuevo en el cuello, en la espalda, en la mandíbula, en… solo que a diferencia de aquellos momentos, ahora, sí aparecieron lágrimas en mis ojos, lagrimas que discretamente limpié, ya que estaba escribiendo en el primer piso de la biblioteca de humanidades de la UAB, que a diferencia de otros días, había muchas personas sentadas alrededor mío…
Creo que si hubiera estado en mi casa y a solas, hubiera llorado durante varias horas, todo lo que no lloré durante aquellos meses [aunque no pude evitar llorar durante la defensa], si Rosalía o Lety estuvieran aquí, ambas amigas terapeutas, creo que me dirían que estaba viviendo un duelo congelado…
Por segundos, volví a escuchar las sirenas de ambulancias y de patrullas policiacas de las diferentes corporaciones que transitaban constantemente en
clásicos: de una introducción, la revisión de la literatura, la metodología, el análisis y las conclusiones (Fisher y Phelps, 2006; Josselson y Lieblich, 2005) por supuesto, seguidos de sus respectivas referencias y sus apéndices si se diera el caso. Modelo que es el que tradicionalmente se utiliza tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales.
Sí, que había recordado a Kath Fisher y a Renata Phelps (2006), porque, al igual que yo, ellas se habían enfrentado a esta serie de cuestionamientos en sus disertaciones, en varios momentos en su escrito encontré aliento para continuar y en él ahora me apoyo para enfrentarme a esta última fase, porque ellas tampoco abandonaron su propósito de trabajar en el campo de la indagación alternativa (Bochner, 2000) o creativa (Richardson, 1999b). Pese que les preocupaba como iban a defenderlas, porque tenían antecedentes de personas que realizaron disertaciones con características semejantes a las suyas y les había ido mal, muy mal.
Pero mis preguntas no son sólo académicas, sino éticas y políticas, Laurel Richardson,21 nos dice que nuestra tarea es encontrar las acciones concretas a través de las cuales nos construimos como sujetos éticos dedicados a la etnografía ética inspiradora para leer y escribir (p. 965), palabras a las que recurro para encuadrar mi hacer concreto en este momento en que estoy iniciando una autoetnografía de mi proceso de entrega y de la defensa de mi tesis, en la que intento no olvidar que la autoetnografía fue desarrollada según dicen Arthur Bochner y Carolyn Ellis (1999) para que sea rebelde, para que actué como una contra-narrativa, porque se pretende que sea una forma de resistencia a las stories canónicas. De pronto mi mirada pasa de la tesis a mí y me pregunto ¿Quiero ajustarme? ¿Voy a hablar sobre la autoetnografía que escribí? ¿Voy a terminar convirtiendo
mi story en un texto para analizarlo? ¿Lo quiero descarnar,
desangrar… desangrarme? Creo firmemente que como dice Laurel Richardson (1999b) el producto no puede ser
Ciudad Juárez, ciudad en la que vivo y a la que regresé a concluir la tesis, tres meses antes de la entregarla.
Ciudad que en aquellos momentos se le consideró la más peligrosa del mundo, porque vivía una cruenta lucha entre cárteles del crimen organizado, según decían en algunos medios, mientras que entre la gente circulaba la versión, de que en esa lucha también participaban los policías federales, estatales y municipales, además de soldados y diversas autoridades que se habían coludido con dichos cárteles… Me llevé las manos a la cara… deslicé mis dedos por el cabello varias veces, quizá… quizá, intentando tranquilizarme un poco o para alejar de mí los recuerdos de tantos sobresaltos vividos prácticamente desde que inicié el doctorado, el primero, ante la muerte de un amigo… a la que se sumó pronto la de otro y otro y… el secuestro de personas muy cercanas, incluso a días de entregar la tesis…
De pronto, me vi escribiéndole a Adriana, comentándole sobre los últimos dolorosos acontecimientos que vivía, mientras intentaba concentrarme para concluir la tesis…
¡Sí! Laurel Richardson (1995), ¡sí que afectan las circunstancias en las que escribimos!… incluso, traspasan el tiempo, ya que me alcanzaron, me envolvieron, me
separado del productor o del modo de producción o del método de conocer (p. 661).
Así, que nuevamente Laurel,22 ¡también ahora me siento intrépida! porque justo en este momento, después de estos cuatro años de estancia en la UAB, este dolor que siento de cara a la presentación, me ayudó a romper la jaula en que se había convertido mi beca, me ayudó a quitarme la mordaza en que se había convertido mi compromiso con mi país por el miedo de no cumplirle… pero ahora, no creas que me vuelvo intrépida porque quiera jugarme a cara o cruz mi doctorado, no, no, se trata de que me di cuenta que puedo ser consecuente y congruente con mi proceso, y eso tiene un valor inestimable, quizá parezca tarde pero en este momento al final de este camino, ya puedo decirle a mi país con toda tranquilidad que cumplí mi compromiso, si obtengo el grado o no, ya no me preocupa, porque sé que he cumplido en la medida de mis posibilidades y capacidades. Y que si no obtengo el grado será sólo un problema de recursos económicos, de pagar lo que me proporcionaron para estudiar, pero eso no es para mí un problema fuerte, y no porque me sobre el dinero, sino porque el dinero se paga con dinero. Pero el compromiso moral y ético que hice con mi país fue y va más allá de eso, sé que le cumplí, porque trabajé muy duro y con tranquilidad puedo decir que lo hice no sólo para obtener un grado, buscaba prepararme para ser mejor persona, mejor docente, quería ser mejor investigadora para encontrar argumentos que me ayudaran en mi lucha para intentar en la medida de mis posibilidades que mi trabajo contribuya con un granito de arena a que este mundo sea al menos un poco más justo, que exista mayor equidad y que lleguemos a prácticas de convivencia más respetuosas y democráticas.
¡Si Laurel23 me siento intrépida! Y voluntariamente me he vuelto totalmente vulnerable, al intentar ser vulnerable políticamente, vulnerabilidad que se alcanza, según Norman Denzin (1999a), precisamente en ese momento cuando se hacen públicos los valores y las críticas, cuando se corre el riesgo de tomar partido, alineándose con una posición política y moral y no con otra.24 Se trata dice Norman, de ir más allá de la invitación de Behar (1996): de
atraparon nuevamente… cuando hoy, intenté escribir sobre esa etapa, volví a re-vivir esa story hasta el punto que me paralicé de nuevo.
practicar una antropología que rompa el corazón.
Dejé de escribir, me pregunté, por qué seguía y seguía escribiendo y reescribiendo esta story, después de percatarme que habían pasado casi cinco horas desde que logré ver con claridad que había hecho mi mejor esfuerzo y que por lo tanto, no debía sentirme tan presionada por haber recibido una beca. Lo que me hacía sentir tranquila, en paz… Vaya con las bondades25 de la escritura como método de indagación de la experiencia personal, me dije:
Te ocupaste durante tantas horas, no solo en escribir el documento de tu defensa… viviste un proceso catártico,26 terapéutico27 al trabajar sobre tu experiencia personal de enfrentarte a ese determinante acto. Acto, que quizá para nadie de los que estarán presentes significó un problema… y recuerda que como dice Ellis (1999), en la autoetnografía tienes que subir del plano personal, al social y al cultural. Así que el tema de la defensa, no creo que sea para nada, un campo sobre el que valga la pena reflexionar y menos que lo hagas tú que estas pretendiendo situarte —al menos por el momento— en el movimiento de qualitative inquiry y no tienes claro si a partir de su propuesta encontrarás un enfoque interesante para acercarte a él. Guardé silencio, al tiempo que revisaba de nuevo un texto de Denzin (1999b), quería disipar mis dudas, no vaya ser que desde él, sí… y deje escapar la oportunidad...
Estos textos son siempre personales, pero siempre cortando en los bordes corrosivos de las estructuras sociales represivas y las instituciones sociales. Esta es una ciencia social personal, una etnografía moral que lee la represión y el dolor biográficamente, existencialmente. Sabe que detrás de cada acto de represión institucional se esconde un ser humano de carne y sangre que se considera que puede ser responsable a un nivel profundo, moral, de sus acciones. La nueva escritura sólo pide que cada uno lleve a cabo su propia guerra de guerrillas a nivel del suelo contra la represión de las estructuras en nuestra vida cotidiana. (pp. 571-572).28
Adriana se acercó al lugar en el que me encontraba y abrazándonos dijimos:
25 Pensaba en ese momento, en que también, se le ha reconocido a la escritura como un espacio de transformación
personal (Bochner, 2000) y terapéutico tal como lo menciona Carolyn Ellis (1999, 2004, 2009).
26 Catarsis, en el sentido de Moreno (s. f., citado en Meisiek, 2004), de encontrar nuevas soluciones a través de la creatividad.
27 Cuando se elaboran con eficacia, estos textos crean una sensación de verosimilitud emocional para el lector y el escritor, produciendo experiencias de catarsis, auto-renovación y auto-descubrimiento (Denzin, 1999b, p. 568). Sin dejar de considerar que para Denzin, escribir la cultura de esta manera es más que el uso personal al servicio de lo terapéutico, aunque lo terapéutico no debe hacerse menos (p. 571).
—¡Lo logramos!29
—¡Sí Adriana!, ¡lo logramos!30 Y en gran medida fue por transitar el ritual contando una story… nunca dejaré de agradecerle a Montse por abrir esa posibilidad.
Elizabeth: Nunca imaginé terminar realizando una autoetnografía de la defensa de la tesis, defensa a la que me presenté, paradójicamente, por una parte en paz por sentir que había cumplido con mi país, y por otra, en medio de una revolución de pensamientos y emociones por haber sobrevivido a la violencia extrema que se vivía en esos momentos en Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua, en México, desde Cerdanyola del Vallès… Llegué en paz, al ritual, pensando que no lo iba superar, sin mantener una postura defensiva, gracias al proceso de reflexión/transformación que viví mientras escribía la autoetnografía...
Adriana: Y no solo una tesis ni una defensa, ni sólo una gran relación profesional y de amistad. Abrimos un espacio más a la sequía para ser reconocida y expandimos las posibilidades de lo que puede ser una tesis y de cómo puede ser defendida, pero esa ya, es otra story…
Al final
sobreviví
31 al doctorado, a la tesis y hasta a la defensa.Referencias
Aguirre-Armendáriz, E. (2010). Un recorrido autoetnográfico: de las construcciones sociales de la sequía hacia otras construcciones posibles (Tesis doctoral). Recuperado de http://www.educacion.gob.es/teseo/imprimirFicheroTesis.do?fichero=20849
Asesinan a once; cierra septiembre con 288 [7A y 7B]. (1 de octubre de 2010). El Diario, p. 1A. Asesinan a 24, ayer; 14 en 3 multihomicidios [3A y 6B]. (10 de septiembre de 2010). El Diario,
p. 1A.
29 Cuando iniciamos el trabajo:
[Pensé] que era delicado porque las emociones de [Elizabeth], estarían expuestas, pero no [pensé] de inmediato que también las [mías] lo estarían. No fue hasta recibir uno de los primeros borradores cuando vio que también [mis] emociones quedaban allí, que [yo] empezaba a ser protagonista también del relato autoetnográfico.
[Me sentí] algo incómoda, muchos años de academia consiguen enfriar a cualquiera, pero estaba claro que esto no tenía remedio, las emociones, afectos, miserias y andanzas de todos los que tuvieran que ver en algún momento con esa tesis, con su texto y su producción, con su reflexión y su lectura… estarían allí indudablemente. (Feliu y Gil-Juárez, 2011, pp. 42-43).
30 En las relaciones de supervisión/dirección, se puede desarrollar un diálogo participativo, en el que se reconoce, que incluso la cadena de significados puestos en juego no pertenece a [ninguna], es una propiedad dialógica (Gurevitch, 2001, citado en Grant, 2010, p. 272).
Bochner, A. P. (2000). Criteria against ourselves. Qualitative Inquiry, 6(2), 266-272.
Bochner, A. P. & Ellis, C. S. (1999). Which way to turn? Journal of Contemporary Ethnography, 28(5), 485-499.
Bruner, J. (1990). Acts of meaning. Four lectures on mind and culture. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Bruner, J. (2006). Actos de significado: Más allá de la revolución cognitiva. Madrid: Alianza Editorial.
Colobrans, J. (2001). El doctorando organizado. La gestión del conocimiento aplicada a la investigación. Zaragoza: Mira.
Con 18 muertos ayer, es agosto el más violento de la historia [3A]. (1 de septiembre de 2010). El Diario, p. 1A.
Denzin, N. K. (1999a). Interpretative ethnography for the next century. Journal of Contemporary Ethnography, 28(5), 510-519.
Denzin, N. K. (1999b). Two-stepping in the '90s. Qualitative Inquiry, 5(4), 568-572. Denzin, N. K. (2009). Qualitative inquiry under fire. Walnut Creek, CA: Left Coast Press.
Doloriert, C. & Sambrook, S. (2011). Accommodating an Autoethnographic PhD: The Tale of the Thesis, the Viva Voce, and the Traditional Business School. Journal of Contemporary Ethnography, 40(5) 582–615.
Ellis, C. (1999). Heartful autoethnography. Qualitative Health Research, 9(5), 669-683.
Ellis, C. (2004). The ethnographic I. A methodological novel about autoethnography. Walnut Creek, CA: Altamira Press.
Ellis, C. (2009). Revision. Autoethnographic reflections on life and work. Walnut Creek, CA: Left Coast Press.
Ellis, C. & Bochner, A. (2000). Autoethnography, personal narratives, reflexivity: Researcher as subject. En N. K. Denzin & Y. S. Lincoln (Eds.), Handbook of qualitative research (2a ed., pp. 733-768). Thousand Oaks, CA: Sage.
Terminis de defensa de les tesis doctorals, Escola de Doctorat, Universitat Autònoma de
Barcelona. (2013). Recuperado de
http://www.uab.es/doc/DEF_PROCEDIMENT_TERMINIS_02
Es octubre mes más violento de los últimos 3 años [10 muertos ayer. 7A y 7B]. (31 de octubre de 2010). El Diario, p. 1A.
Feliu, J. & Gil-Juárez, A. (2011). El fracaso: sinsabores sobre escritura y ciencia. Revista Umbral, 5, 31-50. Recuperado de
http://136.145.223.12/sites/default/files/ el_fracaso_sinsabores.pdf
Fisher, K. y Phelps, R. (2006). Recipe or performing art? Challenging conventions for writing action research theses. Action Research, 4(2), 143-164.
Gale, K., Speedy, J. & Wyatt, J. (2010). Gatecrashing the oasis? A joint doctoral dissertation play. Qualitative Inquiry, 16(1), 21-28.
Geldof, R. (21 de octubre de 1999). Bob, in his own words BBC World Service. Recuperado de http://www.bobgeldof.info/Charity/ liveaid.html
Geldof, B. & Ure, M. (1984). Do They Know It's Christmas? [Grabado por Band Aid]. En Do They Know It's Christmas? [Vynil Sencillo]. Londres: Phonogram.
Gil-Juárez, A. (1999). Aproximación a una teoría de la afectividad. (Tesis doctoral). Recuperado de http://www.tdx.cat/TDX-0331108-110854
Jackson, C. & Tinkler, P. (2001). Back to basics: a consideration of the purposes of the Ph.D. viva [Resumen]. Assessment & Evaluation in Higher Education, 26(4), 355-366.
Jackson, M. & Richie, L. (1985). We Are the World [Grabado por USA for Africa]. En We Are the World [Vinyl LP].Los Angeles, CA: Columbia Records.
Josselson, R. & Lieblich, A. (2005). A Framework for Narrative Research Proposals in Psychology. In Ruthellen Josselson, Amia Lieblich, & Dan P. McAdams (Eds.), Up Close and Personal: The Teaching and Learning of Narrative Research, (2a ed., pp. 259-274). Washington, DC: American Psychological Association Press.
Otro fin de semana sangriento: matan a 37 [1A y 11A]. (25 de octubre de 2010). El Diario, p. 1A.
Kamler, B. y Thomson, P. (2008). The failure of dissertation advice books: Toward alternative pedagogies for doctoral writing. Educational Researcher, 37(8), 507-514.
Matan a 12 ayer; 4 en ejecución múltiple [5A y 7 B]. (29 de septiembre de 2010). El Diario, p. 1A.
Meisiek, S. (2004). Which Catharsis Do They Mean? Aristotle, Moreno, Boal and Organization Theatre. Organization Studies, 25(5), 797-816.
McCall, M. y Becker, H. (1990). Performance science. Social Problems, 37(1), 117-132.
Park, C. (2003). Levelling the playing field: towards best practice in the doctoral viva. Higher Education Review, 36(1), 47-67.
Richardson, L. (1995). Writing-stories: Co-authoring "the sea monster," a writing-story. Qualitative Inquiry, 1(2), 189-203.
Richardson, L. (1999a). Dead again in Berkeley: An ethnographic happening. Qualitative Inquiry, 5(1), 141-144.
Richardson, L. (1999b). Feathers in Our Cap. Journal of Contemporary Ethnography, 28(6), 660-668.
Richardson, L. & St. Pierre, E. (2005). Writing. A method of inquiry, in N. K. Denzin & Y. S. Lincoln (eds.), The Handbook of Qualitative Research (3rd ed.) (pp. 959-978). Thousand Oaks, CA: Sage.
Sparkes, A. C. (2002). Interlude autoetnography: Self-indulgence or something more? En A. Bochner & C. Ellis (Eds.), Ethnographically speaking: Autoehtnography, literature and aestetics (pp. 209-232). Walnut Creek, CA: Altamira Press.
Tinkler, P. y Jackson, C. (2002). In the dark? Preparing for the PhD viva. Quality Assurance in Education, 10(2), 86-97.
Wallace, S. (2003). Figuratively speaking: six accounts of the PhD viva. Quality Assurance in Education, 11(2), 100-108.
Wingstedt, J., Brändström, S. & Berg, J. (mayo, 2010). Narrative Music, Visuals and Meaning in Film. Visual Communication, 9(2), 193-210.
Wisker, G., Robinson, G., Trafford, V., Warnes, M. & Creighton, E. (2003). From supervisory dialogues to successful PhDs: strategies supporting and enabling the learning conversations of staff and students at postgraduate level. Teaching in Higher Education, 8(3), 383-397.
Apéndice
Stories inconclusas a pie de página
Story 1. De pronto el trabajo desarrollado entre directora y doctoranda sufre una especie de simbiosis, como en nuestro caso, por seguir ciertos cánones académicos, las ideas, propuestas y sugerencias que realizó Adriana se invisibilizaron, a pesar, de que éstas marcaron el tipo de tesis que se presentó, la forma como se escribió, los tiempos en que se depositó y hasta como se defendió. Sí bien, ya en otros espacios y momentos hemos reflexionado sobre esto en relación a la construcción de la tesis, no habíamos tratado el tema de la defensa. Considero que es importante desmontar mucho de los mitos que se generan en torno a la originalidad de las ideas, al comercio de las mismas, todo lo que atraviesa el copyright. Hablaba de simbiosis y no de co-autoría ni de co-construcción, porque no se transforma en ninguna de las dos, hasta que se reconoce cabalmente la participación de las otras personas y creo que en el campo académico, nos falta declarar los créditos correspondientes en las tesis, muy especialmente a quien las dirige, así como a otras personas cuyas participaciones las marcan, les cambian el rumbo, dar créditos más que agradecimientos. Igual que hablamos de intertextualidad, podríamos hablar de interidealidad, una idea que anida y/o genera otras ideas, y que pese a que provienen de diversas personas, terminan siendo propiedad de solo una o unas de ellas.
Regresando al momento de la defensa del que me desvié y teniendo en mente si no la interidealidad si la co-construcción, quiero comentar que en ese momento, yo pensaba que la idea de cambiar la estrategia de la defensa había sido de Adriana, pero resulta que a ella se la sugirió Montse Vall-llovera Llovet, una de las doctoras que participó en el ensayo. Así que, si me fue bien en la defensa, no fue solo por la story que escribí, sino porque tuve la oportunidad de presentarla; por lo que ese resultado es también fruto de Montse [por sugerir la idea] y de Adriana [por valorar y asumir el riesgo que ello podría tener el proponérmelo]. Me queda claro que de no haber presentado esa story la defensa hubiera sido otra story. ¿Y el tribunal?...
Story 2. Bueno, el caso es, que lo que yo quise transmitir en aquel momento, fueron las dificultades con las que me había encontrado mientras intentaba realizar la presentación en PowerPoint. Porque, entre otras cosas, pretendí presentar las búsquedas, los esfuerzos e intentos que hice para que mi tesis fuera creativa, pensé que una muestra de esos afanes era… la parte que trabajé para que fuera un texto intermodal, así, que trasladé esa story al PowerPoint. Story que había construido a través de videos para contar sobre las acciones que Bob Geldof (1999) había emprendido en 1984 para buscar recursos y apoyar a los habitantes que estaban muriendo en Etiopia y Eritrea, debido a la terrible hambruna producida por una combinación letal entre una prolongada sequía y las luchas armadas que se desarrollaron en aquella región a mediados de los años ochenta. En algunos videos aparece la canción “Do They Know It's Christmas?”, escrita en 1984 por Bob Geldof y Midge Ure, en otros, la canción “We Are the World”, escrita por Michael Jakson y Lionel Richie (1985), con ello pretendía, como dicen Wingstedt, Brändström y Berg (2010), usar la misma música en diferentes contextos visuales y narrativos, [pensando que con ello] sacaría a la luz potenciales de significado completamente diferentes (p. 205). Sí, deseaba darle la posibilidad a ese apartado de la tesis de que fuera leído, transitado, sentido, vivido de múltiples maneras.
Paradójicamente, propuse alejarnos del lenguaje bélico y lo que ello implica, recurriendo al mismo lenguaje bélico, para apoyar, pensar y desarrollar mí story/defensa/acción/autoetnografía como una breve guerrilla. Creo que me atreví a reflexionar sobre la defensa, porque quizá desde antes de iniciar a trabajar la autoetnografía con la que defendería la tesis, tenía la firme creencia que no superaría el ritual (Noy, 2003), así que mis baterías no las enfoqué a pasar el rito.