ESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA INAH SEP
Pasajes de una historia. El trabajo floral en los pueblos de la Candelaria y Los Reyes Coyoacán, 1940-2011.
TESIS
QUE PARA OPTAR POR EL GRADO DE DOCTORA EN HISTORIA Y ETNOHISTORIA
PRESENTA
Laura Elena Corona de la Peña
DIRECTORA DE TESIS:
Dra. Catharine Good Eshelman
MEXICO, D.F. 2011
Investigación realizada gracias al apoyo de:
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Índice
Agradecimientos ... 7
Introducción ... 10
Capítulo I Aspectos teórico-metodológicos. ... 17
1.1 ¿Investigación etnohistórica? Un posicionamiento personal ... 18
1.1.1 Carácter y sentido de la etnohistoria ... 19
1.1.2 ¿Etnohistoria? Una posición personal ... 23
1.2 Consideraciones sobre el uso del concepto de “pueblos originarios” ... 26
1.3 Ejes teóricos de la investigación: Historia Propia e Historia Etnográfica ... 30
1.3.1 Historia Propia ... 30
1.3.1.1 Autores con una discusión explícita sobre las teorías de la historia: ... 32
1.3.1.2 Autores con una aplicación implícita de distintas teorías de la historia: ... 37
1.3.2 Historia Etnográfica ... 38
1.4 Aspectos metodológicos ... 40
1.4.1 Metodología aplicada ... 40
1.4.2 Pregunta central y conceptos operativos ... 41
1.4.2.1 Concepto de historia ... 41
1.4.2.2 Trabajo floral ... 43
2.1 Las fuentes ... 48
2.1.1 Fuentes bibliográficas ... 49
2.1.2 Fuentes documentales ... 52
2.1.2.1 Documentos consultados en el AGN ... 52
2.1.2.2 Documentos consultados en el AHA ... 68
2.1.3 Fuentes etnográficas ... 74
2.1.3.1 Registro etnográfico ... 74
2.1.3.2 Entrevistas ... 75
2.1.4 Imágenes como fuentes ... 77
2.2 Crítica de fuentes ... 78
2.2.1 Fuentes bibliográficas ... 78
2.2.2 Fuentes documentales ... 86
2.2.2.1 Consulta en el AGN ... 86
2.2.2.2 Consulta en el AHA ... 87
2.2.3 Fuentes etnográficas ... 88
2.2.4 Imágenes como fuentes ... 90
Capítulo III El contexto natural e histórico del trabajo floral y su transformación en Los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán ... 94
3.1 El espacio de estudio ... 95
3.1.1 Contexto regional y nacional... 95
3.1.2 Ubicación ... 99
3.1.2 Descripción ... 104
3.1.2.1 La Candelaria... 105
3.1.2.2 Los Reyes ... 116
3.1.2.3 El Pedregal ... 128
3.1.2.4 Un testimonio personal sobre los procesos relatados. ... 140
Capítulo IV El contexto del trabajo floral. Las festividades en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán ... 146
4.1 Las festividades en Coyoacán ... 146
4.1.1 Celebraciones en el pueblo de Los Reyes, Coyoacán ... 151
4.1.2 Celebraciones en el pueblo de La Candelaria Coyoacán ... 155
4.1.3 La Entrega y Recibimiento del Señor de la Misericordia ... 158
4.1.3.1 Organización ... 161
4.1.3.2 Preparativos ... 165
4.1.3.3 Desarrollo ... 172
Capítulo V Los tejedores de flores en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán. ... 184
5.2 El oficio de artesano en los dos pueblos ... 191
5.3 Los artesanos ... 203
Margarito Ramírez Luna ... 205
Mario Ramírez Sánchez ... 209
Raúl Ramírez González ... 214
5.3.2 Artesanos en el pueblo de La Candelaria ... 224
Manuel Velazquillo Barrera ... 224
Gerardo Herrera Membrillo ... 231
Jesús Martínez Torres ... 236
5.4 Hacia una historia de los artesanos en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán... 238
Capítulo VI Tejer con flores. El proceso del trabajo floral en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán. ... 244
6.1 Andas y portadas ... 246
6.2 La organización del trabajo ... 249
6.3 El proceso ... 252
6.3.1 Los diseños ... 252
6.3.2 Los materiales... 256
6.3.2.1 Materiales reutilizados ... 257
6.3.2.2 Materiales recolectados ... 258
6.3.2.3 Materiales comprados ... 264
6.3.3 El armado ... 275
6.3.4 El abultado ... 277
6.3.7 Colocación de portadas ... 283
6.3.8 Durante la fiesta ... 285
6.3.9 El desmontado ... 288
Capitulo VII. Consideraciones finales ... 290
7.1 El trabajo floral en la construcción de la historia de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán, 1940-2011 ... 290
7.1.1 Contexto material del trabajo floral. ... 291
7.1.2 Papel del trabajo floral en la construcción de la historia local. ... 296
7.2 Consideraciones sobre el proceso de investigación. ... 297
7.2.1 Sobre mi posición teórica ... 299
7.2.1.1 Área valorativa ... 300
7.2.1.2 Área ontológica ... 301
7.2.1.3 Área epistemológica ... 303
7.1.2.4 Área metodológica ... 304
7.1.3 El proceso de la investigación... 306
Bibliografía ordenada temáticamente ... 309
Sobre la región de estudio ... 309 Sobre aspectos teórico-metodológicos ... 315 Sobre aspectos complementarios ... 319 Anexo No. 1: Información sobre la parroquia del pueblo de Los Reyes, Coyoacán. ... 322 Anexo No. 2: Información sobre la parroquia del pueblo de La Candelaria, Coyoacán. ... 327 Anexo No. 3: Placa de los mayordomos y maestros de obra de la nueva parroquia en el pueblo de Los Reyes. ... 329 Anexo No. 4: Fauna presente en El Pedregal según Suárez: ... 331 Anexo No.5: Algunas de las plantas utilizadas para el trabajo floral en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán. ... 333
Dedicatoria
Este trabajo me ha enseñado muchas cosas; sin embargo, creo que la principal ha sido el valor de la vida y del propio acto de trabajar, así como la responsabilidad e implicaciones que conllevan. Por eso quiero dedicarlo a quienes han sido muy importantes en este proceso de vida y aprendizaje:
Mi familia nuclear, mi esposo Leonardo Vega Flores y mi hija Zazil Vega Corona, los tres cada día construimos un espacio de vida que es motor de mis anhelos como persona y como investigadora. Leonardo, tú mejor que nadie entiendes y has compartido lo difícil y lo placentero que ha sido nuestro caminar por este sendero de la investigación. Espero Zazil que en el futuro, cuando leas estas palabras, recuerdes con cariño tu infancia y las andanzas con tus padres en el trabajo de campo.
Mi mamá, Emma de la Peña Méndez (1932-2007) y mi papá Vicente Jaime Corona Méndez a quienes cada día admiro y valoro más, sobre todo a partir de mi experiencia como madre. Ambos me enseñaron en los hechos el valor de trabajar, han puesto su mayor esfuerzo en cada uno de sus actos y me inculcaron la pasión por la investigación y la difusión del conocimiento.
Los artesanos de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán, con quienes aprendí el valor estético del trabajo floral, además de la resistencia física y emotiva
que se requiere para desarrollarlo. Principios que buscó aplicar tanto en la vida cotidiana como en la práctica profesional.
De manera muy especial a todas las mujeres investigadoras y académicas que me han compartido su experiencia de vida o me han tendido una mano solidaria para sobrellevar la difícil tarea de conciliar el trabajo académico con la maternidad. Solo ahora he comprendido el valor y la fortaleza que se requiere para salir adelante en ambos frentes, por eso reconozco aquí mi admiración por mi hermana la Dra. en Ciencias Biológicas Norma Angélica Corona de la Peña, ganadora de la medalla al mérito académico UAM-I 2000 por su desempeño en el doctorado, investigadora, catedrática y madre de dos hijos.
Agradecimientos
Si bien asumo toda la responsabilidad de lo escrito en esta tesis, también reconozco que este trabajo no habría podido realizarse sin los apoyos recibidos. Por lo que en este espacio quiero agradecer a las siguientes personas e instituciones:
1. Historiador Leonardo Vega Flores, solidario compañero de vida y de trabajo, mi principal crítico, me orientó en el trabajo de archivo, localizó importantes fuentes bibliográficas y realizó gran parte del registro fotográfico. Leonardo este trabajo en gran parte es tuyo. En este mismo nivel agradezco a mi hija Zazil Vega Corona quien ha sido una fuerte motivación e inspiración para seguir adelante y a quien espero resarcir el tiempo y energía que ocupé para llevar a cabo la tesis.
2. Mi directora de tesis, la Dra. Catharine Good Eshelman por su paciencia y generosidad al guiarme en este camino de la investigación, de la docencia y de la difusión del conocimiento. Y muy en especial por enseñarme el sentido humano del trabajo académico. Asimismo, agradezco a la Dra. Good su generosidad al invitarme coordinar con ella un simposio, una publicación que se encuentra en edición y un diplomado que iniciará en febrero 2012. Estas experiencias han sido muy enriquecedoras en mi formación personal, lo mismo que su invitación a colaborar con ella como adjunta en dos de sus asignaturas en el Posgrado de Historia y Etnohistoria de la ENAH, lo cual constituyó mi primera experiencia docente en este ámbito del conocimiento y motivó mi reflexión sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje.
3. Los artesanos de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán, en especial a: Mario Ramírez Sánchez, Raúl Ramírez González, Andrés Torres Ansaldo, Manuel Velazquillo Barrera, Gerardo Herrera Membrillo y Jesús Martínez Torres, que me permitieron compartir sus espacios, me explicaron pacientemente todos los procesos de su trabajo y me dejaron importantes enseñanzas.
4. La Comisión de Festejos del Pueblo de Los Reyes A. C., en particular a las mesas directivas de los años 2000, 2007, 2010 y 2011, especialmente a los señores Ángel Luna Otero y Víctor Armando Martínez Flores, por todas sus atenciones y la información proporcionada.
5. La Mayordomía de la Segunda Visita al pueblo de La Candelaria, en especial al Sr.
Juan de Dios Ramírez, por todas sus atenciones y la información proporcionada.
6. La Mayordomía 2010 de la Virgen de la Candelaria, en especial al Sr. Leonardo Martínez por su apoyo y la información proporcionada.
7. Párroco del pueblo de Los Reyes, Señor Presbítero José Antonio Ramírez Santillán por su importante apoyo y observaciones.
8. Etnohistoriador Enrique Rivas Llanos por brindarme su confianza y por la información y materiales proporcionados.
9. Todos nuestros entrevistados que enriquecieron este trabajo con sus importantes testimonios.
10. Todas las personas de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán que me permitieron compartir su espacio y su tiempo, además de que me brindaron su confianza, apoyo y amistad. Espero que este trabajo contribuya a conocer y difundir un aspecto tan importante de la cultura e historia de sus pueblos.
11. Mis lectores y sinodales: el Dr. Druzo Maldonado Jiménez quien me apoyo con su lectura propositiva y compartiéndome materiales bibliográficos. El Dr. Carlos Rodolfo Pérez y Zavala quien fue mi comentarista en el 6º. Coloquio Interno Posgrado en Historia y Etnohistoria de la ENAH, efectuado en diciembre 2010, realizó una acuciosa lectura del borrador e hizo importantes comentarios y sugerencias. La Dra. Ma. de Lourdes Baez Cubero a quien estimo y admiro, hizo observaciones y sugerencias muy pertinentes. Los doctores Raúl Carlos Aranda Monroy, Guizzela Castillo Romero e Iván Gomezcésar Hernández quienes leyeron con gran cuidado el borrador e hicieron observaciones que apuntaron las principales deficiencias del trabajo y para las cuales me propusieron soluciones específicas.
12. Biólogo Javier Hernández del Olmo responsable del Laboratorio de Etnobotánica de la ENAH, por la identificación de distintas plantas utilizadas en el trabajo floral de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán.
13. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la institución que me ha permitido desarrollarme en el trabajo que me apasiona, la investigación social.
14. Comité ejecutivo de la Delegación Sindical DII-IA-1 de la sección X del SNTE, que al mantener la lucha en los distintos frentes que afectan el patrimonio nacional, la institución a la que pertenecemos y nuestros derechos como trabajadores, han contribuido
a que los compañeros continuemos nuestro desarrollo profesional. En especial a mi colega y amiga Rosa Ma. Vanegas García.
15. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), porque a pesar de sus políticas siguen apoyando la formación de investigadores en nuestro país.
16. Dr. Jesús Samuel Hernández Hernández Subdirector de División de Posgrado y a la Etnóloga Claudia Mayen Trujillo del área de Exámenes Profesionales y Titulación, por todo su apoyo para poder concretar el examen de grado.
17. A todo el personal de las bibliotecas y archivos consultados (AGN, AHA, DEAS- INAH, COLMEX, IIA-UNAM) por su amable apoyo para la consulta de materiales.
18. Mi papá el QFB Vicente Jaime Corona Méndez quien me apoyó en todo momento y a quien le debo junto con mi mamá el gusto por la investigación. También le agradezco su importante colaboración en el trabajo de campo, por su cuidadosa lectura del borrador y sus importantes observaciones.
19. Mi hermana la Mtra. Claudia Liza Corona de la Peña, una mujer valiente a quien admiro profundamente y que ha sido un importante apoyo en todos los ámbitos de mi vida. Mi hermana Beatriz Eugenia Corona de la Peña quien me escuchó y aconsejó para sobrellevar situaciones difíciles
20. Mis familiares directos y políticos, así como a mis amigas, por su comprensión y paciencia por todo el tiempo que no les dedique durante este proceso.
21. Mis compañeras de doctorado, amigas y colegas con quienes he compartido buena parte de este proceso de mi vida y quienes siempre han sido solidarias y empáticas conmigo: Ma. Miriam Manrique D., Yuribia Velázquez G. y Elizabeth Peralta G.
22. Mi comunidad en el FB por su compañía y apoyo en línea porque me ayudaron a sobrellevar con alegría las largas noches del trabajo de redacción. En especial a Dra.
Alicia María Juárez B., Mtra. Lorena Salazar L., Mtra. Mireille E. Velázquez C. y Mtra. Alba Patricia Hernández S.
23. Todos aquellos que me apoyaron y que mi por ahora muy agotado cerebro no logró recordar.
Introducción
Los seres humanos vivimos el tiempo y el espacio de una manera particular que está histórica y culturalmente delimitada. Nuestro paso por estas dos dimensiones de la vida es una experiencia continua que nos marca día a día. Por ello el conocer parte de nuestro pasado nos permite reencontrarnos en el presente y mirar hacia el futuro.
De igual manera los investigadores de todas las áreas del conocimiento –y en consecuencia nuestros trabajos- estamos histórica y culturalmente acotados. La investigación, además, no es un acto individual, inocente, apolítico ni aislado, y tenemos la responsabilidad social de asumirlo como tal y por tanto reflexionar en torno a cómo generamos y difundimos el conocimiento.
El trabajo floral que es el tema central de esta tesis, tiene una importante presencia en las festividades religiosas de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán, al menos desde principios del siglo XX. La celebración para la que se desarrollan los trabajos más elaborados y de mayores dimensiones es la llamada Entrega y Recibimiento del Señor de la Misericordia, que se efectúa el primer domingo de septiembre. En esta fecha la milagrosa imagen termina su ciclo anual de visitas a otros pueblos, barrios y colonias vecinos para retornar a su templo en el pueblo de Los Reyes, Coyoacán, por lo que tanto en el pueblo que entrega la imagen, La Candelaria, como en el pueblo que la recibe, Los Reyes, año con año se desarrollan trabajos monumentales. Los habitantes realizan estas obras gracias a la organización del trabajo comunitario dirigido por los maestros artesanos y los responsables de organizar la fiesta.1 Ambos pueblos tienen una larga tradición florista y todavía hasta mediados del siglo XX cultivaban y/o recolectaban las flores utilizadas para sus arreglos.
Considero que la construcción de la memoria y la conciencia histórica locales en torno al trabajo floral de estos dos pueblos es un tema de interés para la investigación antropológica e histórica por distintos motivos. Entre los más relevantes distingo los siguientes: 1) se trata de una tradición artesanal que vincula a las personas de estos pueblos con su economía y formas de vida
1 La Comisión de Festejos del Pueblo de Los Reyes A.C. y la Mayordomía del Recibimiento y Entrega del Señor de la Misericordia en el pueblo de La Candelaria.
pasadas; los sostiene en su presente de lucha y negociación2 con distintos actores de la Ciudad de México (instancias gubernamentales, inmobiliarias, empresas, escuelas) que en algún momento han afectado su territorio o sus recursos (en especial sus fuentes de agua y manantiales); y es un espacio de acción hacía el futuro que expresa su capacidad de decisión sobre sus recursos materiales y culturales. Por lo anterior identifico al trabajo floral como un importante elemento en la conformación y transmisión de la historia local centrada en su territorio, la ecología, las flores y los manantiales; 2) el trabajo floral es una de las actividades centrales en los ciclos festivos de estos dos pueblos, que si bien por lo general mantiene buenas relaciones con la iglesia católica institucional, no depende ni es dirigido u organizado por ésta. Se trata de comunidades con un potencial organizativo que manejan de acuerdo a los intereses colectivos y grupales locales, mismos que muchas veces implican conflictos internos para ser definidos. Esta actividad ha sido además, un espacio de generación y acción de importantes intelectuales3 locales; 3) en el trabajo floral de estos dos pueblos confluyen factores materiales (geográficos, económicos, políticos y sociales), simbólicos (sentimientos, valores, sentidos) y relaciones históricas con otros pueblos, barrios y colonias; y 4) el trabajo floral en ambos pueblos, como muchas otras prácticas culturales e históricas locales, a lo largo del tiempo se han adaptado y/o enfrentado de manera particular a la dinámica regional, nacional e internacional de la cual a su vez forman parte.
En esta tesis he utilizado materiales etnográficos de mi propio trabajo de campo sobre los ciclos rituales de estas dos comunidades y sobre los cambios que han vivido sus pobladores a lo largo del siglo XX. Obtuve esta información de la observación – participación, y durante extensas entrevistas con diferentes miembros de la comunidad y sus familias, y de los registros fotográficos y videos que realicé con mi esposo el historiador Leonardo Vega Flores. Además aproveché la historia oral y textos que han producido miembros de las mismas
2 Agradezco al Dr. Iván Gomezcésar por enfatizar este importante aspecto en sus comentarios.
3 Agradezco al Dr. Iván Gomezcésar por sugerirme esta importante veta para el análisis.
comunidades, así como fuentes secundarias de otros investigadores. Una de las metas importantes de esta tarea ha sido el ejercicio metodológico de combinar la antropología con la historia para reconstruir la experiencia y las prácticas culturales de Los Reyes y La Candelaria. Los extensos materiales documentales rescatados en los archivos y recopilados de diversas fuentes publicadas ponen a disposición de los intelectuales locales información clave para documentar su propia historia. Finalmente, el proceso de elaboración de esta tesis ha permitido una reflexión profunda sobre el mismo proceso de investigación social y sobre la responsabilidad que asumimos los científicos sociales en México hoy.
Una vez enunciados los propósitos y argumentos principales de este trabajo, relataré sintéticamente la historia de la propia investigación. El interés específico por estudiar el trabajo floral en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán surgió de mi proyecto de tesis de maestría (Corona, 2008) en la que analicé las Visitas del Señor de la Misericordia y toda la organización de la vida festiva alrededor de esta imagen entre seis pueblos, tres barrios y dos colonias de la Ciudad de México.4 Durante dicho trabajo me resultó evidente que uno de los aspectos centrales de dicho complejo ritual y festivo era la Entrega y Recibimiento del Señor de la Misericordia y que dentro de él las vistosas andas y portadas constituían el espacio en el que se concentra de manera más importante e intensiva el trabajo colectivo para la celebración. Fue por ello que decidí estudiar este apasionante aspecto que caracteriza y distingue, al menos desde principios del siglo XX, a estos dos pueblos: el trabajo floral.
Es importante precisar que mi primer acercamiento, como investigadora, a estos dos pueblos se dio en el año 2000. En ese entonces, junto con mí ahora esposo el historiador Leonardo Vega Flores, mi colega y amiga Ma. Miriam Manrique Domínguez además de muchos otros compañeros y amigos formé parte del equipo dedicado a La Etnografía de los grupos originarios y los inmigrantes indígenas de la Ciudad de México. Este proyecto coordinado por la Mtra. Teresa
4 Datos para el año 2008. Cabe aclarar que el número de lugares participantes por distintas circunstancias ha variado a lo largo del siglo XX y principios del XXI. Estos pueblos, barrios y colonias se encuentran en las actuales delegaciones de Coyoacán, Álvaro Obregón y Benito Juárez.
Mora Vázquez, investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS), era parte del Proyecto Nacional Etnografía de las regiones indígenas de México en el nuevo milenio, desarrollado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con apoyo económico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Participar en este proyecto, además de vincularme al espacio de investigación en el que he trabajado por casi once años, sirvió para mí y muchos otros investigadores jóvenes nuestra primera experiencia laboral; por esta oportunidad de formación única estoy muy agradecida; a esto se sumó la reflexión sobre la metodología etnográfica desarrollada en distintos eventos durante el transcurso del proyecto.
La reflexión sobre el valor de la etnografía que he referido tomó un nuevo matiz durante el curso de epistemología impartido en la maestría en Historia y Etnohistoria de la ENAH por el Dr. Manuel Gándara Vázquez, quien ha centrado muchas de sus investigaciones en problemas teóricos y epistemológicos de la arqueología. En su clase resurgió mi interés por examinar más los procesos cognitivos –que durante algunos años desarrollé a través de la semiótica postestructural- pero ahora bajo una modalidad más definida: la reflexión sobre la generación y transmisión del conocimiento “científico”.5 Finalmente, y bajo la guía de mi asesora la Dra. Catharine Good Eshelman, dentro de esa reflexión general identifiqué tres puntos centrales: 1) la necesidad de analizar y revalorar la práctica etnográfica, sobre todo a la luz de las sesiones del seminario de investigación y de la lectura del texto de Sherry Ortner (2006): “Resistance and the Problem of Ethnographic Refusal”;6 2) la importancia de ponderar las distintas formas de difusión del conocimiento y sus implicaciones; 7 3) la trascendencia de los
5 Utilizo el término “científico” porque hasta el momento no tengo una propuesta mejor, pero considero que implica una clasificación y calificación de los distintos medios y procesos de generación de conocimiento.
6 Resistencia y el problema del rechazo etnográfico.
7 Agradezco a la Dra. Good su generosidad al invitarme coordinar con ella un simposio, una publicación que se encuentra en edición y un diplomado que iniciará en febrero 2012. Estas experiencias han sido muy enriquecedoras en mi formación personal.
procesos de formación académica a través de la docencia en antropología e historia. 8
De lo que he expuesto hasta aquí se derivan los dos principales hilos conductores de esta investigación: 1) el trabajo floral como manifestación particular de la historia de dos pueblos en la Ciudad de México; y 2) la reflexión sobre el proceso de investigación. A lo largo de la tesis pretendo desarrollar ambos de manera paralela para responder a la pregunta central de la investigación: ¿Cuál ha sido el papel del trabajo floral en la construcción de la historia de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán; en el contexto de la acelerada urbanización de la Ciudad de México para el periodo estudiado (1940-2011)? Y a la vez referir y analizar la experiencia del proceso de investigación que se siguió para responderla.
Estructura de la Tesis. Organicé la tesis en siete capítulos con los que busco entretejer, por un lado, distintos aspectos del trabajo floral y de su contexto, y por otro, diversos puntos de la reflexión sobre el proceso de investigación. De esta manera empiezo mi exposición con un primer capítulo donde presento sistemáticamente el contexto de la investigación, es decir, precisar las bases teórico-metodológicas bajo las cuales se desarrolló el trabajo y para ello: 1) presento mi postura sobre la investigación etnohistórica y sobre el uso del concepto de pueblo originario; 2) desarrollo los dos ejes teórico-metodológicos que guiaron mi investigación: la historia propia y la historia etnográfica; y 3) hago explícitos la metodología aplicada, la pregunta central y los conceptos operativos.
Una vez explicitado el contexto de la investigación –ubicación de la investigadora-, en el segundo capítulo describo y analizo las fuentes primarias y secundarias, es decir, aclaro a partir de qué elementos se construyó el trabajo. En este apartado considero el proceso de investigación a través de la crítica de fuentes en general y más específicamente de la del registro etnográfico realizado,
8 Agradezco también a la Dra. Good su invitación a colaborar con ella como adjunta en dos de sus asignaturas en el posgrado de historia y etnohistoria de la ENAH. Esta constituyó mi primera experiencia docente en este ámbito del conocimiento y motivó mi reflexión sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje.
además de hacer explícitos los aspectos generales y específicos de la metodología que apliqué en esta investigación.
En los capítulos 3 y 4, a partir de las distintas fuentes referidas en el capítulo 2, desarrollo los contextos del trabajo floral en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán. En el tercer capítulo describo el contexto general, es decir, el espacio-tiempo de la investigación para dar una idea general de distintos aspectos de ambos pueblos, tanto los que comparten con otros pueblos, barrios y colonias de la Ciudad de México por los intensos procesos de urbanización a partir de la segunda mitad del siglo XX, como los que constituyen las particularidades que me parece contribuyeron al reciente florecimiento9 (valga la redundancia) del trabajo floral. En el cuarto capítulo desarrollo el contexto particular del trabajo floral en las festividades en ambos pueblos y en particular la Entrega y Recibimiento del Señor de la Misericordia donde observamos mayor presencia de este tipo de trabajo. Es importante mencionar que los propios artesanos consideran a las festividades como el motivo y sustento de esta tradición porque afirman que de no ser por las fiestas este tipo de trabajos no podrían realizarse, en específico el Sr. Mario Ramírez nos comentó que el tipo de trabajos de esta magnitud: “no hay quien pueda pagarlos, aquí se hacen porque las personas dan su trabajo”.
En los capítulos 5 y 6, principalmente a partir del registro etnográfico, presento a los actores y el proceso involucrado en el trabajo floral de ambos pueblos. Con esto busco, por un lado, caracterizar lo que muchas personas de La Candelaria y Los Reyes consideran una particularidad de sus pueblos, y a la vez intento mostrar los rostros y avatares o vicisitudes que están detrás del trabajo floral. Considero que ambos capítulos son la parte medular y el principal aporte en la generación de datos de la tesis y se vinculan estrechamente a los dos anteriores.
9 Afirmo esto con base en mi registro etnográfico a través del cual encontré que este tipo de trabajo no estaba en declive como lo afirma Aceves para la década de los ochenta.
El capítulo 7 es el último y en él, a partir de todos los apartados precedentes busco dar respuesta a la pregunta central del trabajo, además de reflexionar más ampliamente sobre la experiencia e implicaciones del proceso de investigación. Finalmente me gustaría puntualizar que en este trabajo las imágenes han sido y son muy importantes para la descripción y el análisis, además de constituirse como detonantes de la memoria, tanto de las personas como de la propia investigadora. Por lo anterior considero que el registro fotográfico es otro de los aportes de esta investigación que además contribuye al aspecto estético y explicativo del trabajo.
De manera esquemática en el siguiente gráfico describo los contenidos de los capítulos y sus relaciones entre sí:
Esquema No.1: estructura de la tesis.
Espero que los lectores aprecien, a través del análisis de una expresión artística tan particular y su contexto, la gran capacidad de adaptación y de creación cultural de los antiguos pueblos de la cuenca de México que persisten como comunidades con su propia memoria histórica y sus propios proyectos de vida, dentro de una de las ciudades más grandes del mundo.
Capítulo I Contexto de la investigación
(Desde dónde se investiga)
Capítulo II Fuentes de la investigación (A partir de qué se construye
este trabajo)
Capítulo III Contexto general del
trabajo floral (Espacio-tiempo de
estudio)
Capítulo IV Contexto particular del
trabajo floral (Las fiestas como motivo y
espacio del trabajo floral)
Capítulo V El trabajo floral (Los actores – los artesanos)
Capítulo VI El trabajo floral
(El proceso)
Capítulo VII 1) El trabajo floral (Papel en la construcción de la
historia local)
2) Reflexión sobre el proceso de investigación
Capítulo I Aspectos teórico-metodológicos.
Como lo mencioné en la introducción, en esta investigación me propuse responder a la siguiente pregunta ¿Cuál ha sido el papel del trabajo floral en la construcción de la historia de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán; en el contexto de la acelerada urbanización de la Ciudad de México para el periodo estudiado (1940-2011)? Para estar en posibilidades de responderla con rigor metodológico, fue necesario establecer un marco teórico que guiara tanto la obtención de información como el análisis de los materiales consultados y los generados por la propia investigación. Dada mi primera formación como etnóloga y mi especialización en el posgrado de historia y etnohistoria, me resultó necesario y pertinente establecer un puente dialéctico, en un sentido hegeliano,10 entre la etnología y la historia, tanto a nivel de la perspectiva como de las herramientas teórico-metodológicas, lo que Good (2004d: 81) denomina una “antropología histórica” o una “historia antropológica” que implica una óptica y una postura metodológica particular en la que se aprecie diacrónicamente y en conjunto sociedad, cultura y transformaciones.
A partir de las sesiones en los cursos del doctorado y ante las distintas posibilidades teóricas que mis compañeros de posgrado y yo fuimos conociendo y analizando a partir de la lectura de sus autores más representativos; de manera que un primer momento, en la construcción del marco teórico-metodológico, fue la selección de dos planteamientos generales que me parecieron los más pertinentes para abordar mi caso de estudio: la historia propia y la historia etnográfica. Un segundo momento de este proceso fue, a partir de esas propuestas teóricas, construir un cuerpo metodológico que pudiera aplicarse a la investigación que estaba desarrollando –las líneas de recolección y análisis de información-, plasmándolo en la programación de trabajo de campo, las guías de observación,
10 Hegel, en su crítica a Fichte, aplica un método dialéctico utilizando las nociones de “afirmación”, “negación”
y “negación de negación” que han sido descritas equivocadamente por algunos como: tesis, antítesis y síntesis. La escisión de los contrarios u opuestos es el momento dialéctico propiamente dicho, cuyo instrumento es la reflexión. La supresión o superación de las oposiciones es el momento especulativo, la Aufhebung (Dussel, 1974:74).
las guías de registro fotográfico, en audio y video, las guías de entrevista, las guías de consulta bibliográfica y en archivo. En un tercer momento apliqué dichas guías tanto al trabajo de campo como a la consulta bibliográfica y de archivo, siendo necesarios distintos ajustes sobre la marcha. Un cuarto momento fue la etapa de sistematización y catalogación de la información que procesé por medio de transcripciones, fichas y distintos elementos gráficos como cuadros, planos, mapas y dibujos. Finalmente un quinto momento fue la redacción, asesorías y correcciones y fue hasta este momento que me resulto evidente que no había podido lograr uno de mis principales objetivos: plasmar la historia propia de los artesanos de los pueblos estudiados. Como relato en las Consideraciones Finales de esta tesis, tuve entonces que afrontar este problema generando un texto de menor dificultad metodológica. A continuación, y para contextualizar esta investigación desarrollo los siguientes puntos: 1) postura personal sobre la pertinencia del término etnohistoria; 2) postura personal sobre el concepto de
“pueblos originarios”; y 3) marco teórico-metodológico.
1.1 ¿Investigación etnohistórica? Un posicionamiento personal
La llamada investigación etnohistórica, como cualquier otra investigación conlleva una responsabilidad ética y social que sólo puede asumirse a partir de la reflexión sobre la posición que ocupamos como investigadores en el gran mar del conocimiento humano. A reserva de que en las conclusiones de la tesis abordo de manera más puntual estas cuestiones para este trabajo, me parece necesario adelantar un poco sobre algunos debates vigentes en el ámbito histórico que, como estudiante de un posgrado de historia y etnohistoria y por las profundas implicaciones que podrían tener en este campo de estudio, me parecen de gran relevancia hoy día:
1. El carácter y pertinencia de la etnohistoria. Esta discusión incluye la viabilidad y el sentido del diálogo, no siempre feliz, entre la antropología y la historia.
2. La congruencia en postular la existencia de diferentes teorías de la historia,
incluyendo las desarrolladas en distintas culturas o bien, por especialistas no incorporados a estructuras académicas.
Para abordar la primera discusión, parto de las reflexiones de dos autores que me parece han hecho un dedicado y acucioso análisis al respecto: Shepard Krech (1991) y Mark Poster (1997). En cuanto a la segunda, la discuto en la sección dedicada a la pertinencia de la historia propia.
1.1.1 Carácter y sentido de la etnohistoria
Krech en su análisis sobre el estado de la etnohistoria, problematiza el carácter y pertinencia de la etnohistoria. Este autor parte de preguntarse si la etnohistoria debiera dejar de existir y si los cambios en la historiografía le han restado legitimidad. Para resolver estas interrogantes, Krech revisa la historia de la etnohistoria, en la que es y ha sido central la relación y límites entre antropología e historia, lo mismo que las distintas corrientes teóricas de ambos ámbitos. Krech afirma que:
Debido a que las fronteras disciplinarias son osmóticas –los géneros están “borrados”-
11 para poder discutir la naturaleza de la influencia interdisciplinaria cobra sentido, entonces, concentrarse no en categorías de la producción histórica o antropológica, como historia folk, historia específica, o reconstrucción etnográfica -como otros han hecho- sino en las maneras en que los antropólogos y los historiadores explican las realidades sociales y culturales.
Krech 1991: 350.12 Después de todo, los trabajos son históricos y tratan sobre las personas “normalmente estudiadas por los antropólogos” […] De hecho, en algunos círculos existe una considerable resistencia a la etiqueta. Los estudiantes de historia en África raramente llaman etnohistorias a sus historias, esta es una práctica que podemos rastrear hasta
11 Clifford Geertz (1983) citado en Krech (1991:350).
12 Traducción propia, el texto original es: Because disciplinary boundaries are osmotic –genres are “blurred”
(Geertz, 1983)- in order to discuss the nature of interdisciplinary influence it makes sense to concentrate not on categories of historical or anthropological production like folk history, specific history, or ethnographic reconstruction -as others have- but instead on the ways anthropologists and historians explain cultural and social realities.
la declaración de hace 30 años de Jan Vansina:13 “la historia en las sociedades iletradas no es diferente en su búsqueda del pasado, de la de las que tienen escritura… Y por lo tanto, por esta razón, no hay necesidad de acuñar un término especial, tal como etnohistoria”14
Krech 1991: 363.15
Krech (1991:363-365) menciona que la etnohistoria es solamente un tipo de historia “con guión” tal como las historias demográfica, económica, social, familiar, laboral, política, urbana, cultural, intelectual, cuantitativa, oral, etc. La mayor parte de los calificativos se refieren a la abstracción cultural o social sobre la que se dirige la atención”. Algunas, como la cuantitativa o la oral, indican un método. En teoría: a) las categorías no excluyen ciertos tipos de sociedades; y b) la etnohistoria se aplica a la historia de cualquier etnia. En la práctica la etnohistoria es excluyente porque no se ha sacudido su referente “tribal” con el que se sigue connotando al Otro.
Krech distingue tres problemas que en el futuro afectarán el uso del término
“etnohistoria”: 1) mucho del trabajo reciente en la economía política no se enfoca mucho a una etnia particular como lo hace a los procesos políticos y económicos que vinculan personas y regiones del mundo; 2) si se continua usando la etnohistoria para la historia del etos16 que ha sido y es actualmente el foco antropológico, nunca será consistente o lógicamente aplicada; y 3) si se restringe
13 Encontramos una postura similar en Eric Wolf quien comenta que “quizá a la etnohistoria se le dio este nombre para separarla de la historia verdadera, que es el estudio de los supuestamente civilizados”, aunque el estudio de la etnohistoria muestra claramente que las materias de los dos tipos de historia son las mismas:
“Mientras más etnohistoria sabemos, más claramente emergen su historia y nuestra historia como parte de la misma historia”, de manera que no puede haber, por ejemplo, una historia negra separada de una historia blanca, sino que ambas son parte de una historia común, una de ellas omitida en los estudios convencionales por razones económicas, políticas o ideológicas (Wolf, 2005 [1982]:33-34).
14 Jan Vansina (1985)
15 Traducción propia, el texto original es: I have called the works discussed in this chapter ethnohistorical.
Many would not consider the label problematic. After all, the works are historical and they concern people
“normally studied by anthropologists” […] Upon a closer examination, however, it is not obvious that they should all be branded ethnohistory. Indeed, in some circles there is considerable resistance to the label.
Students of history in Africa rarely call their histories etthnohistorics, a practice that we may trace to Jan Vansina’s statement 30 years ago that “history in illiterate societies is not different from the pursuit of the past in literate ones… And there is therefore no need to coin a special term, such as ethnohistory just for this reason” (Vansina 1960:53)
16 Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad (RAE, s/f).
la aplicación de “etnohistoria” a grupos particulares o se extiende a ciertos grupos étnicos (¿minorías?) pero no a otros (¿mayorías?), entonces se nos podría acusar de aplicar un nombre especial a la historia del culturalmente distante Otro. Por lo anterior los estudiosos que continúan pensando en sí mismos como etnohistoriadores y que tengan alguna preocupación por la crítica moral, deberán abrazar una historiografía reflexiva.
Krech (1991:365) considera que este dilema sin duda será ignorado por muchos que continuarán llamando etnohistoria tanto al método como al producto.
Otros decidirán que la etnohistoria es una “antropología con una dimensión del tiempo o una historia que incorpora conceptos antropológicos”, otros negarán que todos los géneros discutidos aquí sean etnohistóricos y reservarán el término como un cognado de otros etno-términos como: etnobotánica y etnociencia:
etnohistoria como las concepciones indígenas de la historia, o la historiografía indígena. Finalmente, algunos preferirán alejarse de la “etnohistoria” y dar nuevos nombres a las permutaciones de métodos y teorías antropológicas e históricas: tal vez “antrohistoria” o para aquellos a quienes les disgusta componer neologismos, simplemente historia antropológica o antropología histórica.17 Por estas razones y porque los conceptos de etos, etnicidad y étnico son tan “intelectualmente turbios”
no sería aconsejable continuar usando “etnohistoria” como se ha usado en el pasado. Tanto historia antropológica como antropología histórica sustituyen bien a etnohistoria sin el estigma o la ilógica.
Por su parte Mark Poster (1997) al abogar por la historia cultural, trata de caracterizarla y de delimitar su campo, para lo cual parte de analizar distintos aspectos teórico-metodológicos de la historia política y la historia social. Afirma Poster que la introducción de la historia social18 en el campo académico durante la segunda mitad del siglo XX trajo en su momento una serie de innovaciones metodológicas que en conjunto constituyeron un rompimiento epistemológico o un
17 Es el caso de Good, quien define a la etnohistoria como “una antropología histórica o una historia antropológica” lo cual no se logra simplemente combinando la mirada de las dos disciplinas por separado, sino que tiene que ver con una óptica particular, una postura metodológica, una visión donde se aprecie en conjunto sociedad, cultura y transformaciones con un tipo de estrategia analítica (Good, 2004d: 81).
18 En los años cincuenta del siglo XX (Hobsbawm y Ferrandis, 1991:7).
cambio de paradigma de serias proporciones; sin embargo, sostiene que los aspectos fundamentales de la relación del historiador con el pasado no fueron tocados por esta agitación. En particular, el cambio de la historia política a la historia social mantuvo como figura central de la historiografía a la verdad como la relación sin mediación entre el historiador y el pasado.
Poster (1997:4-5) afirma que cualquier discurso que pretenda ser crítico del orden que prevalece, llámenlo “moderno” o “capitalista”, debe iniciar cuestionando esta figura y los historiadores políticos y sociales no han sido capaces de hacerlo.
Para abordar la cuestión de la autoconsciencia epistemológica y su relación con la teoría postestructuralista dentro de la disciplina de la historia Poster (1997:6) propone cuestionar seriamente lo que se hace como una forma de conocimiento.
Poster (1997:11) considera que su propósito de una historia cultural no es suplantar o desplazar a la historia social y política sino al retarlas y animar a la disciplina a través de introducir una forma diferente de hacer historia y un set diferente de protocolos epistemológicos.
Para Poster (1997:155 y 156) no podrá ser posible un cambio significativo de dirección de la historia cultural, a menos que la educación en posgrado en historia incluya un serio examen de los protocolos epistemológicos de la disciplina.
No es suficiente centrar la atención en ciertos objetos o campos de investigación que uno llama “cultura”, y tampoco es suficiente investigar en nuevos archivos y nuevas bases de documentación que están de alguna manera asociadas con estos objetos. Para aclarar el punto Poster relata que desde 1973 estas cuestiones teóricas han sido parte central de la curricula de los estudios de posgrado en el departamento de historia en la Universidad de California Irvine, específicamente en un curso de un año en el que él ha colaborado, este curso no es en historiografía o en filosofía de la historia sino sobre sus componentes teóricos, temas y problemas al estructurar los textos históricos. Los propósitos del curso son familiarizar al estudiante con las tendencias teóricas actuales al tiempo que las aplican a la historia, para adelantar la autoconsciencia del estudiante como
un productor de conocimiento, y para incrementar la habilidad del estudiante de formular preguntas de investigación a nivel de un texto de disertación.
Poster (1997:157 y 158) argumenta que la teoría que uno despliega juega un rol significativo en la constitución de la evidencia, lo cual requiere una advertencia adicional de que la teoría, el campo que ésta abre y las preguntas que hace accesibles para la investigación histórica, nunca encajan del todo con los materiales del pasado. Siempre hay un hueco entre los propósitos de la investigación histórica y la estructura de los textos o la información en los archivos.
Un tema teórico final tiene que ver con el dominio político. Un estudio histórico está estructurado por el presente estado de la disciplina y el cúmulo de circunstancias presentes conocido como "el contexto". Pero tanto la disciplina como la sociedad están saturadas por las orientaciones políticas, amplias cuestiones del destino de las especies y del planeta, cuestiones que impregnan, aunque sea sutilmente, toda obra histórica.
1.1.2 ¿Etnohistoria? Una posición personal
Comparto con Krech y Poster muchas de sus preocupaciones y me parecen muy aclaradoras gran parte de sus propuestas. Mi postura personal está también influida por mi trayectoria y experiencia, además de la reflexión a partir de las discusiones que desarrollamos durante las sesiones de línea de investigación en el posgrado. A continuación expongo mi postura de manera muy puntual:
1. Siguiendo a Wolf (2005 [1982]),19 entiendo la realidad como una totalidad y un producto de las interconexiones entre grupos de personas y de éstos con su entorno. Personalmente estoy en contra de la ultra-fragmentación y la super-especialización en las ciencias sociales; de manera que aspiro, a mediano plazo a la transdisciplinareidad y a largo plazo a la reintegración
19 Eric Wolf (2005[1982]:20) plantea la problemática sobre las especialidades intelectuales que se dio a partir de un punto crítico a mediados del siglo XIX, cuando el estudio de la naturaleza y variedades de la especie humana se escindió en especialidades y disciplinas separadas y desiguales. Lo anterior desembocó en el estudio intensivo y especializado de aspectos particulares de la especie humana y convirtió las razones ideológicas de la separación en una justificación de las especializaciones intelectuales con la consecuente fragmentación de los campos y ámbitos de estudio; y la distinción de objetos de estudio y la aplicación de metodologías particulares.
de las ciencias sociales. Cabe entonces mencionar que considero que en el camino hacia la reintegración de las ciencias sociales algunos de los primeros pasos son esfuerzos tales como la investigación interdisciplinaria,20 multidisciplinaria21 o transdisciplinaria.22
2. Estoy de acuerdo con Krech en que la historia de la etnohistoria está marcada por la relación entre historia y antropología y que para poder discutir la naturaleza de esta relación, no es útil concentrarse en las categorías de la producción histórica o antropológica, sino en las maneras en que los antropólogos y los historiadores explican las realidades sociales y culturales. En este sentido, cómo afirma Krech (1991:350), siguiendo a Geertz (1983), considero que toda disciplina tiene fronteras osmóticas por tratarse de convenciones histórica y culturalmente acotadas.
3. Coincido ampliamente con Poster en la necesidad de: a) eliminar como figura central de la historiografía a “la verdad” como la relación sin mediación entre el historiador y el pasado; y b) cuestionar la figura representativa del orden prevaleciente (modernidad o capitalismo) para aspirar a un discurso crítico de la realidad estudiada. Ambos puntos están fuertemente relacionados, como afirma Poster (1997:6), y para poder llevarlos a cabo pienso que es necesaria una metodología que contemple:
a) una adecuada crítica de fuentes, incluidas las generadas por la propia investigación como es la etnografía; b) un manejo distinto de la configuración de la verdad, es decir, que no se contemple a “la verdad”
20 En ella concurren en un proyecto amplio profesionales de diversas disciplinas que se abocan a estudios particulares desde sus ópticas específicas, las que después son informadas en un volumen conjunto. Aquí es escasa o nula la discusión que apunta a complementar los enfoques, reduciéndose a la yuxtaposición de técnicas e investigadores (Neira, 2001:s/p).
21 Consiste en la construcción conjunta de objetos de estudio específicos que están ubicados en la intersección entre disciplinas, de esta manera la construcción conjunta garantiza en mayor grado que los investigadores involucrados tengan un entendimiento preciso del carácter del problema a explorar y facilita la elección de los instrumentos idóneos (Neira, 2001:s/p).
22 Construcción transdisciplinaria, que parte del análisis de un objeto de conocimiento general y establece a partir de éste la posible concurrencia disciplinaria y las técnicas de investigación relevantes. Sin embargo, en todos los casos es imprescindible ejercer una vigilancia epistemológica permanente que tiene por objeto precisar las características de la información producida (Neira, 2001:s/p).
como característica de las fuentes ni del producto de la investigación; y c) reflexión seria del proceso y resultado de la investigación como una forma particular de conocimiento. Con lo anterior, tal como Poster afirma para la historia cultural (1997:11), en mi caso no pretendo suplantar ni desplazar otros tipos de historia o de antropología, sino ofrecer un conjunto particular de protocolos epistemológicos que aporten al debate sobre los procesos de investigación en estos campos, además de contribuir a la crítica de un sistema económico que se encuentra en una clara y profunda crisis.
4. Relacionado con el punto anterior, es necesario reconocer, como apunta Poster (1997:157-158), el rol que juega en el resultado de esta investigación el aparato teórico seleccionado y la consecuente metodología.
Lo anterior no debe perder de vista los aspectos políticos y otras circunstancias del contexto.
5. Coincido con Krech en que, a pesar de que teóricamente la etnohistoria puede estudiar a cualquier grupo humano, uno de los peligros del uso de este concepto es confinarlo a la historia del Otro culturalmente distante. En mi experiencia el término etnohistoria tiene varias connotaciones que se alejan de los objetivos de mis investigaciones, incluida esta tesis.
6. De acuerdo a la categorización que hace Krech de etnohistoria, el presente trabajo quedaría inscrito en este ámbito del conocimiento; sin embargo, en mi caso por un lado, el etos no es un factor que acote, argumente u organice esta investigación, y por otro lado coincido con Vasina (1960:53, citado por Krech, 1997:363) en el riesgo de calificar la historia del Otro culturalmente distante a partir de usar este término. Por todo lo anterior considero que no es pertinente aplicarlo en este trabajo y mi opción personal es tomar el concepto de historia en términos amplios y generales.
Para acotar más el tipo de historia que desarrollo aquí, podría incluirse un adjetivo calificativo como historia antropológica o historia etnográfica que hacen evidente el tipo de análisis y metodología aplicada; o bien historia
contemporánea por el énfasis temporal que se le dio.
1.2 Consideraciones sobre el uso del concepto de “pueblos originarios”
Inicialmente no me pareció necesario incluir en esta tesis ninguna aclaración sobre este término que por lo menos desde 199923 empezó a ser usado y difundido por el gobierno de la Ciudad de México; sin embargo, ante su creciente utilización en el ámbito académico y los esfuerzos que en recientes años algunos investigadores han hecho por unificar el contenido del término y por extender su uso como concepto operativo para referirse a la mayor parte de los pueblos de la Ciudad de México, me pareció indispensable aclarar esta situación para los pueblos tema de este estudio.
El término de “pueblos originarios” ha sido utilizado en distintos países,24 especialmente a partir de su inclusión como sujetos del Convenio 169 de la OIT.
En la Ciudad de México se incorporó en la argumentación para la aplicación de políticas denominadas “incluyentes” durante el gobierno del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. En dicho proyecto, a través de la Dirección General de Equidad y Desarrollo Social dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal, se contempló la atención a: 1) Grupos en Situación de Vulnerabilidad (Subdirecciones de indígenas, de personas con capacidades diferentes –entonces llamados “personas con discapacidad”- y de adultos mayores); y 2) Grupos de Atención Prioritaria (Casas de Asistencia Social). Poco después, distintos académicos que trabajaban el área de la Cuenca del Valle de México empezaron a adoptar el término como concepto operativo para sus investigaciones, la mayoría sin problematizar el origen y la carga política del
23 La referencia más antigua que tengo es la nota de Magdalena Gómez publicada en La Jornada el 28 de julio de 1999 en la sección Del campo.
24 Como es el caso de Canadá donde se aplica a los pueblos colonizados dentro de Estados Nacionales. “El término aborigen es la denominación con la que aparecen en la Constitución del país y pretende ser una forma colectiva y respetuosa de referirse a ellos. El término indígenas, también llamados nativos, primeras naciones o poblaciones originarias, olvida a los inuit, por ejemplo, pero se les deja al margen del término para englobarles en otro pueblo aparte de origen esquimal. Aborigen se viene utilizando desde 1980” (Cruz, 2010: 71). En su texto este autor desarrolla los casos de 21 países en el continente americano incluido México.
mismo. Personalmente considero que el concepto y el modelo de “pueblo originario” se asumió de manera automática y haciendo referencia al Convenio 169 de la OIT y en el caso del Gobierno de la Ciudad de México como una estrategia, dentro de las políticas públicas, para distinguirlos dentro de la categoría de “indígenas” de los que provenían de otras entidades y habían migrado hacia la Ciudad de México.
A más de una década de la irrupción de éste término en el ámbito académico de México y en el contexto político actual, su uso se ha extendido entre los investigadores y además ha sido adoptado por algunas personas de distintos pueblos de la Ciudad de México que lo aplican durante la negociación con algunas instancias gubernamentales, mismas que dan un carácter administrativo y no jurídico al término “pueblo originario” para las que se trata de un reconocimiento de tipo administrativo y no jurídico. Entre los autores que han incorporado este término a su discurso académico puedo nombrar a a: Pablo Enrique Yanes Rizo,25 Teresa Mora Vázquez y Andrés Medina Hernández. Estos autores mencionan como argumento para usar este término la auto-definición como “pueblos originarios” de sus sujetos de estudio y comentan que no identifican un momento preciso de la adopción de este término entre los pueblos de la Ciudad de México, aunque consideran como antecedente al Primer Congreso de Pueblos Indígenas del Anáhuac como un posible momento. Este congreso no tuvo continuidad y fue realizado en la Ciudad de México en noviembre del 2000 bajo la organización de dos antropólogos: Alejandra Vargas y Carlos García, los recursos fueron proporcionados por el Gobierno del DF. De acuerdo al boletín de prensa del evento (disponible aún en internet), asistieron personas a las que se denominó delegados y que provenían de 8 de los pueblos de la delegación Milpa Alta, 5 de Xochimilco, 3 de Tlalpan, 2 de la Magdalena Contreras, 2 de Cuajimala, además de personas que firmaron como “habitantes originarios de los Pueblos de Coyoacán”, también asistieron personas de organizaciones indígenas, grupos
25 Yanes introdujo el término en su actividad como funcionario público y posteriormente lo analizo en su tesis de maestría (Yanes, 2006).
solidarios y académicos de distintas instituciones. En ese evento se generó la Declaración del Desierto de Los Leones (incluida en el boletín de prensa) en la que en ningún punto se establece que adoptarán el nombre de pueblos originarios.
Los tres autores de los que hablamos antes, caracterizan a los pueblos originarios como un tipo “especial” de pueblos indígenas beneficiarios del Convenio 169 de la OIT, que se identifican por las siguientes características:
1. Comparten un origen mesoamericano desde su fundación colonial, pues fueron producto de las congregaciones que sustituyeron al altépetl y calpulli.26
2. Han estado presentes desde hace más de 500 años en el Anáhuac; sin embargo, es probable que no posean en sus diferentes expresiones simbólicas un alto componente de la matriz mesoamericana.
3. Responden creativamente a las presiones y amenazas a su integridad. Por lo que han logrado mantener su identidad pueblerina frente a la invasión y crecimiento de la Ciudad de México.27
4. Tienen un carácter territorializado por la propiedad de recursos naturales.
5. Tienen ciclos ceremoniales realizados por los integrantes de la jerarquía cívico-religiosa cuya configuración proviene de una tradición colonial y mesoamericana.
6. Cuentan con formas propias de organización y representación política.28 7. Utilizan o reivindican el uso del náhuatl.29 Muchos de los lugares tienen un
26 No todos los llamados “pueblos originarios” son producto de congregaciones o sustituciones de algún altépetl o callpulli, algunos son fundaciones coloniales como San Luis Tlaxialtemalco en la delegación Xochimilco (Pérez Zevallos, 2003:11) y del siglo XIX. En el caso de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán la referencia más clara sobre su existencia como barrios y/o pueblos antigua con la que cuento sobre su existencia es del siglo XVII (Horn, 1997).
27 Esta afirmación es válida también para las colonias formadas durante los siglos XIX, XX y XXI que buscan mantener su identidad sino necesariamente pueblerina sí frente a la invasión de la Ciudad.
28 Esta afirmación también es válida para las colonias y barrios.
29 En el caso de San Bartolo Ameyalco, en donde realizamos trabajo de campo entre los años 1999 y 2001, se reivindicaba el uso del ñahñú.
toponímico.30
8. Sus asentamientos tienen una traza particular.
9. Recientemente se han construido como sujetos culturales y políticos que luchan por la defensa de sus tierras, aguas y bosques, además de construir experiencias económicas exitosas. Para esta lucha retoman el Convenio 169 de la OIT y los “Acuerdos de San Andrés”.31
Para el caso particular de los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán, cuando inicie mi registro etnográfico en el año 2000 como integrante del proyecto Etnografía de los pueblos originarios e indígenas migrantes de la Ciudad de México, no tuve ninguna noticia de personas en estos pueblos que utilizaran este término, fue hasta el año 2007 cuando realice la investigación para mi tesis de maestría que registré su adopción en al menos dos de los intelectuales del pueblo de Los Reyes quienes tenían una relación estrecha y continúa con las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, entre otras cosas porque son empleados del mismo. Incluso en el discurso de entrega y recibimiento del Señor de la Misericordia del año 2007 participó como oradora la antropóloga Teresa Romero quien hizo referencia a ambas localidades como “pueblos originarios”. A partir de todo lo anterior y en virtud de que: 1) en esta investigación, desarrollada en el marco teórico-metodológico de la historia etnográfica y la historia propia, busco privilegiar la perspectiva emic, es decir la de los actores involucrados; 2) en estos dos pueblos no se utiliza el término “pueblo originario” para referirse a sí mismos como colectividad; y 3) estoy en desacuerdo con su utilización en el ámbito académico cuando se argumenta que se trata de un término de autodefinición y a partir de ellos se procede a utilizarlo para todos los pueblos de la Ciudad de México de manera generaliza. Cabe mencionar que la mayor parte
30 Esto no puede generalizarse a todos los pueblos que se consideran “originarios”, en muchos de ellos ya nos habla el náhuatl ni se reivindica su uso, tal como sucede en los pueblos de La Candelaria y Los Reyes, Coyoacán.
31 Su constitución como sujetos culturales y políticos que luchan por la defensa de sus tierras, aguas y bosques es un proceso de larga duración que para los pueblos aquí estudiados, tenemos referencia al menos desde el siglo XVIII.